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(Cláxones)
(TOSE)
Al aeropuerto.
¿Me da su pasaporte, por favor? -Siga.
-Esa que está ahí.
-Pasaporte.
-Pueden seguir.
(Ladridos)
Revíselo.
(LADRA)
Voy a perder el vuelo. Quédese quieto.
Es que voy a perder el vuelo.
¡Silencio!
-¡Quieto!
¡Quieto!
(Ladridos)
¡Ah!
(LADRA)
(Voces)
Gracias.
(Gemidos)
-Si quiere, puede quedarse.
No se pase de cortés. Usted no quiere compañía.
¿Por qué lo dice?
Un soltero, a su edad, sin hijos y que no es maricón...
A lo mejor soy maricón.
No, papi, usted no es maricón.
(Móvil)
¿Sí?
¿Y no puede ir otro?
Sí.
Sí, ya.
Sí, voy. Ya dije que voy.
¡Carajo!
Se enfermó un compañero y tengo que ir a cubrirlo.
Piense que le está prestando un servicio a la comunidad.
¿Y cuándo la comunidad me va a prestar un servicio a mí?
# Bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu.
# Bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu.
# Díselo con... # La noche.
# Ajá.
# Me abrocho el botón alto # de la camisa.
# Chaqueta viejita, # pero lisa y limpia.
# Yo fumo en la calle # para pegar los pape cinta,
# de camino al party # a bailar el pica pica.
# Pica pica. Pica pica,
# que es más ligerita # y una caderita rica.
# Pica pica. Pica pica.
# Si no te lo sabes, # es como que salpica.
# Cae la noche. # El roce moja el body.
# Un poco de ron. # Un poco de mare. #
(Canción en inglés)
Buenas.
Buenas noches.
Angelita.
El mejor trasero de todo Bogotá.
Ay, pocholito, como lo pille su mujer,
me lo manda para la mierda.
Si le simpatiza al juez, le puede dar diez meses,
pero solo si colabora.
Da igual que el cuchillo fuera de ella,
porque eso no lo sabe y no lo puede probar,
así que mejor se lo calla.
Yo soy la única que le puede ahorrar 20 años.
Así que me empieza a hablar con respeto o se va a mamar.
¿Me entendió?
Antonio Santos.
Antonio Santos.
Sí.
Perdón.
Angelita Moreno, abogada de oficio. No tengo mucho tiempo.
¿Conoce sus cargos?
Sí.
No tiene antecedentes.
¿Le leyeron sus derechos cuando fue detenido?
Eh...
Es que con todo el lío... Sí, sí, me parece que sí.
¿Algún tipo de humillación, de violencia física o verbal?
¿Lo golpearon? ¿Algo?
No, no.
Busco algo con qué ayudarle.
Ya, ya, entiendo, pero es que no...
¿Y entiende que fue detenido traficando
kilo y medio de cocaína en polvo dentro del estómago?
Claro.
Se lo pregunto porque no le veo muy nervioso.
¿Alguna pregunta?
Ya voy, carajo.
Oiga.
Tiene derecho a una llamada. ¿A quién quiere llamar?
No, no, a nadie.
¿A nadie en España?
No. Gracias.
¿Seguro? Sí, seguro.
Gracias.
Cómo jode, ¿eh?
Mira, Soledad.
El mar.
(RÍEN)
Aquí estamos a gustito, ¿eh?
Estás muy cómoda.
Me quedaría así eternamente. Sí, ¿verdad?
(MEGAFONÍA) "Estoy entregando un paquete de papas fritas,
más un paquete de saladitos, más un paquete de rosquillas.
Todo por 2.000 pesos. 2.000 pesos. 2.000 pesos.
No dejen pasar esta espectacular promoción."
El juez está a punto de entrar.
Por favor, no abra la boca, que yo ya me encargué de todo.
¿Me trajo chicles?
Y borre esa sonrisa de la cara.
-Atención.
-Artículos, su señoría, en los que el acusado es señalado
como uno de los narcotraficantes más poderosos de Colombia.
Esos no son artículos, son editoriales.
Son artículos serios, abogada. Son opiniones.
Por favor... No soy hechos.
-Escuchados los argumentos de ambas partes,
decreto la libertad del señor Norberto Quitombo
bajo una fianza de 100 millones de pesos.
-¿Cómo no me voy a reír?
Bueno, ahora sí, cuénteme cómo lo hizo.
Tengo mis métodos. Y tendrá su recompensa.
(HABLAN A LA VEZ)
-Perdón, perdón.
¿Puedo añadirle un favor?
-Claro.
Un mulero español.
Quiero saber quién lo reclutó, porque nadie sabe de dónde salió.
Nadie lo conoce. A lo mejor es un espíritu.
Esto es poquito para lo que hizo por mí.
Pero si no hice nada.
¿Quién va a creer que usted es un peligroso narcotraficante?
Cierto. Chao. -Vámonos.
Chao.
-¿Quién se comió mi pan?
¿Fuiste vos?
Fuiste vos, porque vos sos el "tragasopas".
Mírame cuando te hable. ¿Vos te tragaste mi pan?
-No, yo no.
-Si no fuiste vos, fuiste vos.
¿Fuiste vos, sí o no?
¿Quieres mi comida? No la he tocado.
¿Es que estás de buen samaritano, españolito?
No quiero comerme tu comida.
¿Quién te ordenó que comieras, viejo marica?
-Déjame, pendejo.
-¿Te dije que podías comer o qué, marica?
-No me haga daño. -¿Te dije que podías comer o qué?
-¡Ah!
(Alarma) ¡Ah!
¡Ah!
-¿Te dije que podías comer o qué?
¡Ah! ¡Ah!
¿Di la orden de que podías comer?
No te di la orden.
-Lo único que habrías logrado es un billete para el infierno.
¿Español?
Madre de Huelva, padre castellano.
Checo. Antonio.
(Gemidos)
El infierno.
¿Con "el infierno" quieres decir "la brecha"?
Claro. Lo llaman así.
Imagínate.
(SOLEDAD) ¡Papá! ¡Papá!
¡Papá! ¡Papá!
¿Qué? ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué?
¿Has tenido una pesadilla? Sí.
Bueno, ya pasó, ¿sí?
Mira.
¿Sabes lo que es esto?
¿Tú sabes que en el pueblo cada año eligen
al guerrero árabe más valiente, al más fuerte?
Pues este es del año en el que tú naciste.
¿Y sabes un secreto?
Si lo llevas contigo, sabrás que yo estoy siempre protegiéndote.
¿Lo quieres llevar? Vale.
¿Sí?
Toma.
¿Te gusta?
Te quiero, papá.
-¡Angelita!
Buenas. Buenas las tenga.
Qué bueno que haya venido, de verdad.
En Bogotá los negocios están muy peligrosos.
Aquí puedo protegerme mejor. Usted me entiende.
Sí.
Pero venga, métase al agua.
Sé que a usted le gusta nadar. Sí, pero no traje vestido de baño.
A usted no le hace falta.
¿Sabe que los españoles tienen un dicho un poco zafio,
pero muy sensato?
"Donde tengas la olla no metas la polla".
(RÍEN) Ah, españoles...
Hijos de puta. Siempre tan malhablados.
Siéntese. Ya hablé con el juez
y va a desestimar el caso por defecto de forma,
pero hace falta dinero. Plata es lo que hay.
Y algo más.
Dos testigos. Ya tengo todo cuadrado.
Usted lo está haciendo muy bien.
Estuve preguntando por su español.
-Angelita.
Amador. Qué bueno verla.
¿Cómo le va? Mucho mejor aquí que allá preso,
y gracias a usted. -Cuéntele, huevón.
-Sí, señor.
Es que el español quería dinero rápido.
Ajá. Entonces se ofreció a pasar merca.
No tenía amigos ni conocía a nadie, pero huevos sí tenía.
¿Por qué lo dice?
Porque yo le ofrecí pasar 1,5 kg y usted sabe que 1,5 kg...
Si explota eso en la barriga, mata a cualquiera,
pero él aceptó sin chistar ni nada. O es un huevón o sabe lo que hace.
-Lo del hotel. Cuéntele.
-Él se hospedaba en el Tequendama.
¿En el hotel Tequendama? Sí, señora.
¿Y cómo es que lo agarraron en la aduana?
No sé.
Allá agarran a uno de cada cuatro. Mala suerte.
-Bueno, gracias, mi hijo.
-Bueno, Angelita, hasta luego.
Cuídese, Amador.
-¿Por qué le interesa tanto ese españolete?
Es un caso que llevo.
No quiero volver a escuchar hablar de él, ¿estamos?
(ASIENTE)
Salud.
Salud.
¿Está seguro de que el señor Santos se quedó aquí?
-Sí, señorita.
¿Y me puede dejar sola?
Lo siento, no se me permite de ninguna manera.
¿Y así?
Gracias.
(Sirena)
Hola.
Usted no ha sido sincero conmigo.
¿A qué viene eso?
Porque sé mirar más allá de lo obvio.
Quiero saber qué hace usted aquí.
¿Qué haces tú en Bogotá?
Eres mexicana, ¿no?
¿Quieres sinceridad? Yo también.
Estudiaba Derecho en la Ciudad de México,
me enamoré de un colombiano, me vine a Bogotá,
me enamoré de Bogotá y me quedé a ejercer aquí.
Tú no eres abogada de oficio. ¿Y eso cómo lo sabes?
Porque yo también sé mirar más allá de lo obvio.
Hace dos años tuve un accidente conduciendo y estaba bebida.
Mandé a tres personas al hospital
y tuve suerte de que no se muriera nadie.
El juez me perdonó la cárcel
a cambio de horas como abogada de oficio.
O sea, que esto no es personal.
Son horas de condena.
¿Ya puedo preguntar yo?
Prueba.
Todos los días yo aquí veo a gente desesperada que ha cometido errores
y está dispuesta a jugarse su vida en la ruleta rusa, pero tú no.
Tú estás aquí por algo.
Por dinero.
¿Ah, sí? ¿Dinero para qué?
Para gastar. ¿Ajá?
¿Para gastar en qué? Todos los muleros españoles
llegan aquí con el boleto pagado y el trato cerrado.
Si de verdad necesitabas dinero, ¿cómo te pagaste los billetes?
Y el hotel...
El Tequendama.
No es barato. Tenías muchas opciones mucho más baratas.
¿Me has investigado?
Pagaste por adelantado y en efectivo.
Tú no necesitabas dinero.
Tú querías darte un último gustito antes de tirar tu vida a la mierda,
¿cierto? ¿Qué quieres de mí?
Ayudarte, pendejo. ¿Te he pedido ayuda?
Mira, cometí un delito y debo pagar por él.
(Risas)
¿Y Soledad?
¿No está ahí con sus primos? No. Creí que la vigilabas tú.
Diego, ¿has visto a Soledad?
No.
¿Habéis visto a Soledad?
Soledad.
No la veo.
No sé, mira por la playa.
Mira que le he dicho que no se aleje.
¡Soledad!
¿Soledad?
¡Soledad!
¡Soledad! ¡Soledad!
¡Soledad!
¡Soledad! ¡Soledad!
¡Soledad!
¡Soledad!
¡Soledad!
¡Soledad!
¡Soledad!
¡Soledad! ¡Soledad!
¡Soledad! ¡Soledad, mi niña!
¡Soledad!
Soledad...
Mi niña...
Le dije que no se alejara.
Inspectora Eva Aguirre. Estoy al frente de la investigación.
Él es Sebastián Orbera, subinspector.
Lamento muchísimo por lo que están pasando.
Estamos haciendo todo lo posible por encontrar a su hija.
Seguimos con las batidas y hemos pedido refuerzos.
¿Hay algún detenido?
Lleváis tres horas sin darnos información.
No nos ocultéis nada, por favor.
Parece que hay dos personas que vieron a la niña en las dunas.
No tenemos más información. Tenemos que interrogarles.
¿Dónde están? Les están trayendo aquí.
El interrogatorio va a ser largo. Yo les recomendaría
que fueran a casa y que intenten descansar un poco.
Pero ¿cómo coño vamos a dormir?
(HABLAN A LA VEZ)
Por favor.
¿Dónde está mi hija? ¿Dónde está mi hija?
¡Por favor! ¡Por favor! ¿Dónde?
Inma, por favor. Vamos a calmarnos.
No vuelva a hacer eso, por favor.
¡El anillo! ¡Se le ha caído algo al niño!
Vale, ya está. ¿Cómo te llamas?
-Joan.
Joan, muéstrame lo que llevas en la mano.
Lo encontré en la playa.
Es de Soledad.
No, no.
No.
¡No!
(HABLAN EN VOZ BAJA)
¿Te llevas bien con los guardias?
-Aquí es fácil hacerse amigo de todo el mundo, si tienes plata.
Seguro que tienes a alguien en España que te pueda ingresar algo.
Qué va.
Qué curioso algo que me ha contado mi amigo el guardia.
Resulta que conoce a agentes de Aduanas,
a algunos de los que te detuvieron,
y le han contado algo interesante.
¿El qué?
Todos saben que en el control de seguridad hay dos pasillos:
uno a la derecha, por donde hacen pasar a los viajeros sospechosos;
y otro a la izquierda, donde tienen los perros,
más difícil de sortear para un mulero.
A ti te habían mandado a la derecha.
Podías haber pasado sin problemas, pero decidiste cambiarte de lado.
Decidir, decidir...
Me puse nervioso y...
Tú no eres un tío nervioso.
Además, estabas avisado, ¿verdad? Para ir a la derecha.
Imagina qué pensarán de ti si descubren
que te cambiaste de fila, que te hiciste coger a propósito,
porque tú querías acabar aquí.
Eso es una gilipollez.
Por favor...
Entre amigos está feo mentir.
¿Qué quieres?
100 lucas al mes.
Me ayudarás a vivir bien en prisión.
-¿Sí?
Pues que esperen. No van a empezar sin el juez.
Gracias.
Perdón.
Ya lo hice retrasarse. ¡Bah!
Dígale a su patrón que ya está hecho.
No irá a juicio.
¿De verdad? Sí.
Pues le quería pedir otra cosa.
Es por un mulero español.
Yo ya no llevo las aduanas.
Pero conoce a quien las lleva.
¿Sabe por qué es tan buena abogada?
¿Por? Porque sabe
cuál es el momento adecuado para hacerle una petición al juez.
¡Checo!
-¡Ah!
Si dices algo, te reviento.
(Alarma)
Ya hemos interrogado a los chicos. Estaban cerca de la playa,
probablemente, cometiendo pequeños hurtos.
El pequeño fue quien encontró el colgante tirado en el suelo.
¿Eso es lo que dicen?
Eso es lo que dicen y no hay nadie que los contradiga.
Hemos tenido que ponerles en libertad.
Pero no pueden hacer eso.
-Por desgracia, no es decisión nuestra, es del juez,
y uno de ellos es menor. Ya, pero el otro...
El otro tiene 18 años, ¿no?
Ya, pero no hay indicios contra él.
Este colgante es de mi hija. No existe otro igual.
¿Qué otros indicios necesita?
Mi niña lleva tres días desaparecida.
Por favor, háganles hablar.
Esto no significa que dejemos de buscar a su hija,
todo lo contrario.
Significa que dan por hecho que no la van a encontrar.
(Sirena)
¿Qué haces tú aquí?
¿Has tenido que pagar mucho para que te dejen verme?
Te voy a pasar la factura.
¿Por qué se metió en esa pelea, Antonio?
¿Yo?
Ya sabes el tipo de gente que hay aquí.
No, usted la provocó.
Todos lo vieron. Hay cámaras.
Y cuando entraron los agentes también se enfrentó a ellos.
¿Qué carajos estabas pensando?
¿Sabes a qué venía yo?
A decirte que había hablado con el juez
para que te mandaran a España.
Pero después de esto, firmaste tu sentencia, carajo.
Gracias por todo, Angelita,
pero no puedes ayudarme.
¿Por qué?
Porque todo esto empezó mucho antes de que tú y yo nos conociéramos.
¿Qué quieres decir, Antonio?
Antonio, yo no lo voy a abandonar.
No se abandone usted tampoco.
¿Hola?
-¡Mami!
-¡Mami!
¡Ay, mi niña!
¿Hay más?
-Claro que sí.
(Sirena)
-Puerta.
-Pertenencias.
(HABLAN A LA VEZ)
(Ladridos)
¿Adónde vas?
Eso no sirve de nada.
La Policía lo dejó bien claro.
¿Y tú? ¿Qué es lo que haces tú?
Nada.
Eso es lo que haces.
(Truenos)
La Policía dice que no hicisteis nada,
pero mi hija lleva ya dos meses desaparecida.
Vosotros fuisteis las últimas personas en verla.
Sé que ocultáis algo.
Imagina que tu hermano desaparece sin dejar rastro.
¿No harías todo lo posible por tratar de encontrarlo?
¿No te negarías a darlo por perdido?
(Truenos)
-Cuéntaselo, Joan.
-Vi a tu hija y al hombre que se la llevó.
Vino en un coche. Aparcó cerca de la playa.
Era un hombre grande y con dibujos por el cuerpo.
¿Quieres decir tatuajes?
Sí.
¿Viste cómo se llevó a mi hija?
(Silbido)
-¡Papá!
¡Papá!
¡Papá!
¡Papá!
(GRITA)
(Truenos)
-Le tapó la boca y se la llevó.
¡Mamá! ¡Papá!
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Ah!
(GRITA)
¿Recuerdas la matrícula?
Por favor, ¿hay algo que puedas decirme?
¿Algo más?
El hombre tenía un ojo de mentira.
¿De mentira?
-Tenía...
Tenía un ojo muerto.
¿Quieres decir que estaba tuerto?
(Música)
-No se escapará del patio. (RÍE)
-Te voy a matar, español, hijo de puta.
-Lo voy a rajar.
-Arriba, arriba.
Suave.
Arriba.
Vale, vale, vale.
(SOLEDAD) ¡Mamá! ¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
(GRITA)
¡Mamá!
¡Papá!
¡Papá!
-¿Qué le pasa, niña Soledad? Estaba gritando.
-No pasa nada, Lilly, estoy bien.
-¿Quiere que le prepare algo?
-No, no, no, está todo bien.
Vaya y descanse.
-Nadie va a hacerle daño, nadie.
(GRITAN)
Me llevaron al módulo 5.
No estoy con los españoles. ¿Qué?
-Es mi hijo, Antonio. Ha desaparecido.
¿Cuánto hace que se fue? Diez meses.
Usted controla la brecha
y yo quiero cambiar de módulo a alguien que corre peligro.
-Hicieron un borrado superficial. He recuperado casi todos los correos.
Pero ¿esto es legal?
Tengo un cliente español de nuevo ingreso.
Lo enviaron al módulo norte. -¿Y?
Que ahí tarde o temprano lo van a matar.
Si su amigo está donde está, es porque habrá delinquido, ¿no?
Es lo que nos dijo el crío. Estuvimos años buscando
a un hombre con tatuajes y un ojo blanco.
-Gasta cuidado en los baños, que es el peor sitio.
-¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Ayuda!
Es mi niña. Antonio la está buscando.
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