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Se toma una. ¿Esto para qué es?
¿Quiere salir de aquí o no?
-Al fondo.
-¿Quién dijo que era fácil escaparse?
-Antonio, que la ha palmado. -¿Qué?
-Deje esa cara. Cierre los ojos y relájese.
-Venga, papá.
(Alarma)
-¡Se os está escapando un preso, gilipollas!
-No sé qué cojones necesitan saber esos hijos de puta.
Te recuerdo que hay alguien fuera que te busca para matarte.
-Comisaria. ¿Qué pasa? ¿Está bien?
Sí. -Venga, va. Vámonos.
Es mi niña.
¿Está segura?
-Ya lleva un tiempo preguntando sobre su infancia.
Está recordando. -Alguien le está ayudando a recordar.
-Papá.
¡Ya no es mi papá y usted tampoco es mi mamá!
¡Yo no soy como ustedes! -Enciérrenla.
-¿Qué?
¡No me hagan esto! ¡Suéltame! ¡Suéltame!
-Antonio salvó a Cruz.
¿Qué haría Quitombo si se entera que le ayudaste?
O sea, que lo sabe. -Quitombo ofrece 50 millones
al que te mate. Es mucha pasta, Antonio.
Yo no sé si voy a salir vivo de aquí.
-¡Quieto!
Necesito que me ayudes.
¿No le trajeron otro español? -No, carajo.
Angelita, dijo que no se demoraría. En la rueda de prensa
el alcaide habló de siete muertos. Que aprenda a contar el huevón.
Acá solo trajeron seis cuerpos. El otro habrá quedado en La Brecha.
En La Brecha no hay ningún cadáver. Los mandaron para acá.
Aquí les falta un muerto. ¿Y sabe por qué?
Porque está vivo.
No mame, Angelita. Se llama Antonio.
He hablado con él por teléfono y está vivo.
Y vamos a hacer lo que haga falta
para encontrarlo antes de que lo maten.
-No puede faltar nada.
Son muchísimos invitados y están casi todos confirmados.
-Que no falte, pero que tampoco sobre.
Y al día siguiente yo quiero que todo el mundo
recuerde mi cumpleaños. -Muy bien.
¿Y el menú es de su gusto?
-Hace falta más carnes frías, más tablas de quesos...
A la europea, ¿no? -Muy bien.
Habrá que reforzar el personal. ¿Ya distribuyeron las mesas?
-No vayan a mezclar liberales y conservadores.
Ellos son la misma mierda, aunque les encanta pensar que no.
-Su mesa irá en el centro con su esposa a un lado
y su hija en otra mesa. -Nuestra hija no viene.
-¿Cómo que no? Claro que sí.
-Norberto...
Es mi 50 cumpleaños y lo quiero celebrar con mi hija.
-Tú sabes que no podemos confiar en ella.
-No, lo que yo vi es que no confía en nosotros y eso tiene que cambiar.
(Puerta) -Permiso.
Señorita, le traje unos libros de la universidad.
Su amiga Valentina me los mandó entregar.
Son para su examen.
¿Puedo hacer algo por usted?
-¿Puedes sacarme de aquí?
Mi papá manda y usted obedece, ¿cierto?
Ignacio, ¿usted piensa seguir siendo un perrito faldero toda su vida?
Porque, si le soy sincera, usted vale más que esto.
-De pequeño, me tocaba robar leche
para que mi hermana no se muriera de hambre.
El mes pasado recién ingresó en la universidad,
gracias a su papá,
gracias a mi trabajo.
-Por lo menos su hermana tiene a alguien que la cuide.
-Yo la puedo cuidar a usted.
(Puerta) -¿Todo bien por acá?
Ignacio solamente vino a traerme los libros de la universidad.
-Señor...
-Yo ordené tu secuestro en España.
Tenías cinco años.
Y mandé a mi mejor hombre porque sabía que no me iba a fallar.
-Ustedes me robaron. -Ellos te robaron primero.
Te arrancaron del vientre de tu madre.
Yo simplemente te regresé a casa.
-Se han pasado toda la vida mintiéndome.
¿Pretenden que les crea ahora?
Tu mamá te quiere y te quiere mucho.
No como tú quisieras, pero tienes que comprenderla.
Después de lo que pasó ayer, tiene miedo.
No te queremos retener, sino simplemente proteger.
Puedes andar por la casa, pero siempre bajo vigilancia.
-¿Hasta cuándo?
Hasta que tu mamá diga.
Te dije que lo llevaras puesto todo el día.
-Es que pesa mucho. Además, da mucho calor, tía.
Ni tía ni leches.
-¿Hasta cuándo vamos a estar aquí?
No lo sé, Concha. No lo sé.
Que te lo pongas, Jaramillo.
(REMEDA) -Que te lo pongas, Jaramillo.
Ruiz.
No puedo tenerlos encerrado aquí para siempre. ¿Qué?
-Tenemos al tipo grabado en una cámara del aeropuerto.
Llegó hace una semana. -Le llaman Zarco. Muy violento.
La Interpol lleva años detrás de él.
-Alquiló un coche en el aeropuerto
y luego lo dejó abandonado en una gasolinera dos días después.
¿Y luego?
-¿Tenéis ya los chalecos nuevos?
Espero que sean tan buenos como lo que pesan.
Bueno, así podréis hacer ejercicio.
-Puedo intentar pedir refuerzos.
No, no. Nadie sabe dónde estamos.
Y de todas formas tengo a Ruiz cubriendo la puerta principal
y a Morales, la puerta de acceso. Y yo estoy al cargo dentro.
Y si necesitan algún relevo por la noche, lo puedo hacer yo.
-¿Y cuándo duermes?
-No te pongas estupenda, Eva.
-¿León?
¡León!
¿Qué le pasó, hermano?
Espérese un poquitico, que se va ahogar con el vómito.
-Es cólera.
-¿Cómo así?
¡Cólera! ¡Cólera!
¡Cólera! ¡Cólera!
¡Cólera, maricas!
-¡Milena! -¡Milena!
-¡Milena! -¡Milena!
(Gritos)
-¡Milena! -¡Milena!
-¡Milena! -¡Milena!
-¡Milena! -¡Milena!
-¡Milena, por favor, una foto!
-¡Milena! -¡Milena!
-¡Por favor, Milena, una foto!
-¿Cómo que te sale de las manos? Tú eres el director.
Yo te puse acá. ¡Esto es una mierda! -Milena.
-¡Milena, una foto!
-¡Una foto! -¡Milena!
-¡Milena! -¡Milena!
-¡Ey! Agua.
-¡Milena, por favor, una foto!
Aquí tiene.
¿Y esto qué es?
A ver, por Dios.
¿Los figurantes vienen del zoológico o qué?
-Una línea me dejaron. Una línea con un extra con parlamento.
Qué falta de respeto. Es el colmo. Dame mi teléfono.
(CARRASPEA)
Ernesto, no quiero discutir contigo, pero voy a hablar
con los productores. Yo no soy Ernesto.
¿Quién habla?
¿Quién habla?
Soy Inma Rodríguez. Usted no me conoce.
¿De dónde sacó ese celular?
Hace 18 años me dieron una niña en adopción.
Se llamaba Soledad.
¿De qué habla?
Éramos una familia feliz hasta que tú nos la robaste.
Soledad es mi hija.
No se le acerque.
Eso es mentira. Es mi hija, me la dieron en adopción.
A mí me durmieron y me la sacaron.
Ni siquiera me dejaron verla.
Me la robaron, ¿entiende? Fue un robo.
Yo hubiera hecho cualquier cosa por recuperarla y volvería a hacerlo.
Pero ustedes vienen acá con su plata a comprar una niña
y ni siquiera preguntan de dónde salió,
cuál es su origen. No les importa nada.
¿Cree que le van a salvar la vida porque vienen del primer mundo
a darle su amor? ¿Y el amor de su verdadera madre qué?
¿Dónde queda el amor de madre? Dígame.
¿Dónde? ¿Dónde?
Nos dijeron...
Nos dijeron que... ¿Qué?
¿Qué les dijeron?
-Todos a primera, por favor.
¿Dónde está?
¡Yo sé que está acá!
(Móvil)
# ...pegando fuerte en la playa, # pero tu cucú me miraba.
# Pero tu cucú me... #
Estos saben más de lo que dicen.
-¿Y qué hacemos? Son unos críos.
Acompáñame a fumar.
Tómate unos días de descanso.
No tienes que demostrar nada a nadie.
No quiero demostrar nada a nadie. Solo intento...
Intento encontrar a una niña secuestrada, ya está.
Yo me quedo al cargo unas horas, ¿vale?
Vete y duerme, anda.
Vale.
¿Tienes fuego?
-¿Se lo ha pasado bien ahí dentro?
Un comisario principal donde las putas.
El mundo es lo mismo en todas partes, ¿eh?
Tranquilo.
¿Cuál es el miedo, hombre?
Esto no...
-Tengo cigarrillos, si quiere.
Son finos, fumas menos.
-¿No tienes nada más para mí?
(Risas)
-Usted por acá.
Su marido me mandó llamar.
Sí, yo le dije que la llamara.
-Hola, mami.
Hola, mis amores.
-Angelita.
Qué bueno tenerla por aquí.
Siéntese.
Recogimos a los chicos en la escuela
para que vinieran a disfrutar de la piscina.
No hacía falta.
Ay... ¿Cómo que no?
Están felices, mire.
Tiene unos niños muy bonitos.
Debe estar bien orgullosa.
-Uno no sabe lo que es sufrir hasta que tiene hijos, ¿no?
Pensar que les pueda pasar algo o que se los quiten...
-Como hizo su amigo español con nuestra hijita.
¿Antonio?
¿Qué tiene que ver con su hija?
Angelita, por favor, ahorrémonos eso, ¿sí?
Al principio me costó mucho trabajo relacionar el nombre.
Antonio Santos.
Antonio Santos.
Hasta que comencé a leer las noticias que llegaban de La Brecha y recordé.
"Claro, el español, su amigo".
Al que tanto se ha empeñado usted en ayudar.
-A él lo mataron en La Brecha, pero la mujer sigue viva.
Se coló en mi grabación.
Me llamó al celular.
¿Vino a robar a mi hija otra vez?
Yo les juro que no sabía quiénes eran.
-Sí, señor.
-Ay, Angelita.
¿Cómo hacemos para confiar otra vez en usted?
Yo venía a decirle que lo están investigando.
Angelita, ¿de verdad usted cree que yo no sé
que la Policía me está persiguiendo e investigando?
-¿Dónde está la española?
No sé. Hablé con ella por teléfono una vez,
pero yo no sabía que estaba en Colombia.
No podemos confiar en ella.
Antonio está vivo.
Me llamó desde dentro.
Está escondido.
Seguramente alguien lo está protegiendo.
-O sea, que no será fácil llegar a él.
A menos que su amiga y abogada lo encuentre
y lo saque de la madriguera.
¿Ya podemos irnos?
Claro, Angelita.
Vámonos. Venga cuando quiera con los niños.
Vámonos. Agarra a tu hermano.
Agarra a tu hermano. Vámonos.
Ten, mi amor. -Gracias, mami.
Mi vida,
¿tú sabes cuánto te quiero yo?
¿Tú sabes cuánto te quiero?
¿Los has leído todos?
-Y en mi caso tiene doble mérito.
No creo que perdieras el ojo leyendo, ¿no?
Me lo arrancaron.
No me jodas. Me iban a arrancar el otro,
pero Quitombo lo impidió y picó a esos hijos de puta.
Quitombo no siempre fue un malparido.
Secuestró a mi hija.
Sí, pero tú también hiciste cosas feas para llegar hasta ella.
Aquí, en la cárcel, lo que menos gustan son los sapos.
Los tigres saben que los traicionaste,
mis hombres me insisten para que te mate
y te saque del camino y me evite problemas
y Molino quiere arrancarte la cabeza para llevársela a Quitombo.
Tú sí que sabes hacer amigos, ¿eh?
Sí.
¿Y tú?
¿Te caigo bien o vas a entregarme?
Molino y el alcaide son unos hijos de puta
que cruzaron la raya hace rato. Hay cólera en la cárcel.
Dentro de muy poco tiempo van a comenzar a caer los presos
y puede pasar cualquier cosa.
Y yo no sé si tú eres ayuda o estorbo.
No sé si eres una moneda de cambio para mí.
Escríbele una carta a tu hija, lo que quieras decirle y no puedas.
Y si no llegas a salir de aquí, yo se la hago llegar.
Gracias.
(Silbido)
¿Todo bien, compañeros?
-Afirmativo.
-Todo tranquilo.
Te dije que nada de porros aquí.
-Joder. Eva, un poco de relajo, ¿no?
¿Crees que estás en un campamento?
Tía, no entiendo por qué coño tienen que venir a por mí unos putos narcos.
Además, yo era un crío cuando la movida.
Ya sabéis quién se la llevó, ¿no? ¿Qué más quieren?
No lo sé.
Algo viste que no deberías haber visto.
Algo que solo sabes tú.
Termínate eso y ponte el puto chaleco.
(Sirena)
-Buenos días. Policía.
Buenas. ¿Ese carguero sale hoy? -Sí.
¿Y adónde va? A Marruecos.
¿Marruecos? Sí.
-Buenas. Buscamos a esta niña. Tiene cinco años.
¿Le suena? -No.
-¿Cómo lo sabes si no miras la foto? Mírala, por favor.
-No, la verdad es que no me suena nada.
-Pues quiero la lista de todas las personas que van a bordo.
-Pero esto son cosas de Aduanas. -Ya, bueno.
(Móvil) Dame la lista, por favor.
¿Sí?
¿Seguro?
Han encontrado a la niña. Vamos.
(Sirena)
(Música)
¡Policía! ¡Que nadie se mueva!
Baja la música. Tú, la música.
Sebastián, derecha. Tú, conmigo.
Tú, a la barra del fondo. Y esta gente fuera de aquí.
Vamos.
¡Alto! ¡Policía! ¡Quieto! ¡Quieto!
¿Dónde está la niña? -No está.
-¿Dónde está la niña? ¡Dime dónde está, coño!
-Está ahí. Vamos.
Dale.
-Eva, derecha.
Limpio.
(Llanto)
¡Está aquí!
Ven, bonita.
Ven, cariño. Ven.
Ven aquí, bonita.
Eso es.
Eso es. Tranquila.
Joder, no es ella.
-Hola.
¿A que no sabes lo que he comprado?
¿Todo bien?
Es su madre.
¿"Es su madre"? ¿Quién?
Milena.
Dice que la adopción fue ilegal, que se la quitaron.
Un momento. ¿Cómo que "dice"?
¿Has hablado con ella?
Por teléfono.
Bueno, ¿y eso qué más da?
Inma, a quien se llevaron aquel día de la playa es a tu hija.
Esto no cambia nada.
Sabíamos lo que hacíamos,
pero preferimos mirar para otro lado.
No quisimos preguntar de dónde salía esa niña
y quiénes eran sus padres.
A esto se dedica el padre, Soledad.
Esta es su verdadera vida.
¿De verdad crees que tu hija prefiere una vida así?
¿Estás investigando a Quitombo?
Ajá.
La mitad de la coca que pasa por España la vende él
y Úrsula era su contacto. Úrsula, que ahora está muerta,
al igual que Sagrario, la novia de Antonio.
La torturaron.
¿De verdad crees que ellos son mejores padres que vosotros?
¿Y qué coño puedo hacer yo?
Yo solo soy una cocinera de un pueblo de Valencia.
Ya, pero tú no tienes que hacer nada.
Inma, ven.
Quitombo va a celebrar su cumpleaños
y lo va a hacer en este hotel.
Y, como buen narco, chulo y ostentoso,
ha invitado a medio Bogotá. Jueces, políticos, famosos...
Pero lo que no sabe es que le vamos a cazar.
Y cuando lo hagamos y le metamos en la cárcel,
nada se va a interponer entre tú y tu hija.
Por eso te tienes que quedar a luchar por ella,
ahora más que nunca.
Hazme caso.
¿Sí?
(SUSPIRA)
-¿Ya sabes qué poner?
¡Soledad!
No sé cómo pedirte perdón.
Tenía que haber estado más atento.
Fue culpa mía.
Lo siento.
-¿Hizo la carta?
Dale esto
y dile que nunca la olvidé.
Inma, ya no pueden vernos juntas.
¿Por qué?
Porque la gente que tiene a su hija es muy peligrosa.
Yo sé que va a ir a buscarla,
pero yo también soy madre y ya no puedo ayudarla.
Y yo me encargo de encontrar a Antonio.
Por favor, tenga mucho cuidado.
(Tos)
-¿Qué hace aquí?
"La cifra cae hasta el 26'6%, que es el mínimo histórico.
Ocho de cada diez matrimonios son civiles."
-¿Qué pasa?
Han sido los plomos.
-Voy contigo. No, tú quédate con Concha.
Ruiz, ¿me recibes?
Ruiz, contesta.
Morales, 10-14. Contesta.
Ponte el chaleco.
-¿Qué pasa?
Tranquila, ¿sí? Sí.
-Eva, no está y te juro que lo dejé ahí.
Ponte el mío.
Concha, detrás de Jaramillo. Jaramillo, conmigo.
¿Sí? Sí.
¿Listos? Sí.
Tranquilos. Vamos. -Sí.
¡Ah!
-No, por favor.
(Disparo)
Gracias.
"Se le informa a la población penal que se va a servir la comida
en el pasillo. Por favor, hagan una fila y lleven sus platos."
-Cortesía del señor Quitombo.
Nos vamos a enterar de si el español está muerto o no.
Esa cárcel es muy grande y hay muchas maneras de ocultar a un hombre,
así que haga sus averiguaciones. Cuando sepa dónde está, me llama
y me lo cuenta. ¿Entendió? (ASIENTE)
Siga.
No va a ser fácil, ¿eh? ¿Ah, no?
El patrón me dijo que confiara en sus habilidades
y también que usted conoce las consecuencias
si no encuentra a ese cabrón de mierda.
Sí, las conozco.
Puerta.
-Pero qué hijo de puta. ¿Qué es esto?
¿Qué tal estos malparidos?
Nos están picando a todos los muertos de cólera
y nos están dando de comer. Son unos hijos de puta.
(GRITAN) Son unos malparidos.
¿Y vos qué querés, que me coma un dedo?
Qué hijo de puta. Cómetelo vos, hijo de puta.
Malparido, ¿qué pasa? -¡Te callas y comes!
(GRITAN)
-¡Son unos hijos de puta!
¡Nos están dando carne humana y enferma!
¡Montad el motín!
(GRITAN)
¡No lo podemos seguir permitiendo!
(GRITAN)
(HABLAN A LA VEZ)
(TODOS) ¡Motín, motín, motín, motín,
motín, motín, motín, motín,
motín, motín, motín, motín...!
-Quiero estar contigo.
-No podemos.
-¿Y entonces?
Rojo es caballo ganador.
Eso me decías cuando ibas a fiestas con papá a las que no podía ir.
Papá me lo ha contado todo.
Perdóname, ¿sí?
A mí me llegaron esos papeles y no supe qué pensar.
Y yo...
Bueno... -Ven.
Mi amor,
yo era muy joven.
Me convencieron para que te entregara.
Yo...
Yo no quería.
Después me arrepentí, pero me apartaron de ti y no...
No pude hacer nada. -Está bien.
-Yo sé lo que es perder a una hija y no te voy a volver a perder.
¿Por qué no te pruebas el vestido?
-¿De verdad?
-Esta vez vas a venir conmigo.
¿Enrique?
Yo lo llamé.
Angelita Moreno.
-¿Usted es la abogada de Antonio?
Está vivo, ¿verdad?
La única que lo puede sacar de aquí con vida es usted.
Yo no hago milagros.
Voy a intentarlo, pero para eso necesito hablar con él.
-¡Hijos de putas, motín!
¡Motín!
(GRITAN)
-Necesito refuerzos en el patio 5, rápido.
-¡Hijos de puta, no nos falten al respeto!
¡Motín! ¡Motín!
(Disparos)
-Usted es la abogada de Quitombo.
No me toques. -No la toques.
¡Ah!
¡No me toques! ¡No!
¡Suéltame!
(Disparos) -¿Qué hubo, hijos de puta?
¡Sois unos malparidos!
-Se va a enterar de quién jode acá adentro.
¡Suéltame!
(Pitidos)
(Sirena)
-Deberían mirarte mejor esa herida.
Sabía perfectamente dónde estábamos.
La casa, los accesos... Lo sabía todo.
Era uno de los diez sicarios más buscados de Colombia.
Tendrías que estar orgullosa.
Que alguien te lleve a Valencia.
Descansa.
¿Esto es del colombiano?
¿Quieres? Son importados. Más finos, fumas menos.
No. Nadie sabe dónde estamos. Tengo a Ruiz cubriendo
la puerta principal y a Morales en la puerta de acceso.
(Sirena)
Tenemos a la niña. Voy a mandar a mis hombres.
¿Seguro? Sí, sí, lo ha dicho un confidente.
Pero hay que darse prisa, no sé cuánto tiempo la retendrán allí.
Vale. ¡Vamos!
Han encontrado a la niña.
(Sirena)
-A ver este cómo te quedaría.
A mí me gusta. -No sé, mamá.
Creo que los más pequeños mejor. -¿A ver?
Pero largos con el pelo recogido. Por la forma del vestido,
los largos te quedan hermosos. -Mira lo que tengo.
Me encanta. -Sí, es muy buena.
-Señor.
-Mira esta, mamá.
-Está rica. -Es deliciosa.
(GRITAN)
(Sirena)
¡No!
¡Suéltame!
-Aquí la tiene, como pidió.
(GRITA)
¿Cuánto cree que durará este motín? -Durará lo que tenga que durar.
-Esto se nos está yendo de las manos. -No volverás a ver a tu familia.
¿Seguro que quieres hacer esto?
-¿Qué haces?
Este es el patio de los plumas. Aquí no pasa nada pacíficamente.
-¿Y tú qué harás? Intentar seguir vivo un poco más.
-Yo sabía que no podíamos confiar en ella.
O la encuentras o lo nuestro se acabó.
-Y al malparido de Cruz le ponen un lacito y lo preparan para mí.
-Ya no te escapas. Si salvan a Antonio,
les juro que les entrego a Quitombo. -Quiero francotiradores ahí.
El ángulo es cojonudo. -¿Cómo sé que lo que me dicen
es lo que su patrón quiere que yo oiga?
-¿Aquí qué mierda pasa? Nosotros nos mantenemos al margen.
El motín no durará eternamente. -Hay rehenes.
Hay que utilizar la fuerza. Y hay que matar a Antonio Santos.
-Ese español tiene más huevos que todos ustedes juntos.
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