All language subtitles for Se necesita chico (1963).esp

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Original subtitles

(Música de Antonio Pérez Olea)

(Repiqueteo)

(Silbido)

(MUJER) Toñín, date prisa.

Espera, que se me ha salido el zapato.

(SILBA)

Ya eres un hombre, Toñín,

y tienes que pensar las cosas con seriedad.

Admitirte, seguro que te admite.

Ya le dije a doña Eulalia que tenías casi 14 años.

Y, como para leer te arreglas y las cuatro reglas las sabes,

lo que ahora hay que hacer es ponerte a trabajar.

Si viviera tu padre, sería distinto,

pero debes portarte como un hombre,

obedecer a todo lo que te manden, que para eso estás,

y hacer los recados requetebién, sin entretenerte, ¿entiendes?

Sí, mamá.

Lo que importa es que vean enseguida que vales.

Y, eso sí, tienes que tener mucho cuidado con los coches,

porque tienes que andar de un lado para otro.

¿Que no sabes dónde está una calle? Pues se lo preguntas a un guardia.

Sí, mamá.

Y ojo con las flores,

no sea que te metas en el metro y te las espachurren.

Pero ¿qué haces, Toñín? ¡Deja ya de una vez ese bote!

(Música de Antonio Pérez Olea)

Y pórtate bien, que estamos llegando.

(Música de Antonio Pérez Olea)

No se preocupe lo más mínimo, señora,

que el trabajo es bien sencillo

y seguro que lo hará estupendamente.

Se le ve la cara de espabilado.

Sí, yo también estoy convencida de que mi Antonio sí vale.

Aquí se encontrará a gusto, ya lo verá.

Adiós, hijo.

Pórtate bien

y obedece a doña Petra.

Adiós.

Bueno, y ahora vamos a empezar a trabajar, ¿eh?

¿Qué? Te gusta, ¿verdad?

Creo que te sentará bien.

Hala, ve a ponértelo.

(Música de Antonio Pérez Olea)

(SILBA)

(Avión)

(SILBA)

(SILBA)

(Teléfono)

(Teléfono)

(SUSPIRA) ¿Dígame? ¿Quién es?

Sí, sí.

¿Cómo?

¿Que no ha llegado aún?

¡Qué extraño!

Hace media hora que ha salido de aquí.

¿Sabe? El chico es nuevo y aún no conoce muy bien las direcciones.

¿Que todavía no ha llegado?

Pero ¿cómo? ¡No es posible!

Ha salido de aquí hace tres cuartos de hora.

Per... Perdone la tardanza, doña Juana,

pero debe de estar a punto de llegar.

Ahora mismo, le llevan otro en un taxi.

(HOMBRE) ¿A quién buscas?

Señores de Mucientes.

¿Ahora traes las flores?

¿Para la novia?

Pero si la boda era a las 11:30. Se han marchado.

¿Se han marchado? Sí.

Te han esperado.

Luego ha venido uno en un taxi con otro tramo.

¿Y ahora qué hago yo?

Mira, llévalo a la iglesia.

Está ahí enfrente.

¿Y a quién se lo entrego? Pregúntalo, hombre.

Vamos, date prisa.

Llévalo ahí.

(Música de Antonio Pérez Olea)

(HOMBRE) "Es para la conservación del género humano necesario

y a todos, si no tienen algún impedimento,

les es concedido".

"Fue instituido por nuestro Dios en el paraíso terrenal...

y santificado con la real presencia de Cristo,

redentor nuestro".

"Es uno de los siete sacramentos de la Iglesia,

en la significación, grande...

y en la virtud y dignidad, no pequeño".

"Da gracia a los que lo contraen con puras conciencias,

con la cual sobrepujan las dificultades...

y pesadumbres a que están los casados sujetos...

por todo el curso de la vida..."

(Estornudo)

"...y para que cumplan con el oficio de casados cristianos...

y satisfagan la obligación que han tomado a su cargo".

"Habéis de considerar diligentemente

el fin al que habéis de enderezar todas las obras de la vida".

"Porque, lo primero,

este sacramento se instituyó...

para tener sucesión...

y que procuréis dejar herederos...

no tanto de vuestros bienes,

como de vuestra fe, religión y virtud,

y para que os ayudéis el uno al otro...

a llevar las incomodidades de la vida...

y flaquezas de la vejez".

"Ordenad, pues, así la vida,

que os seáis descanso y alivio el uno al otro,

cortando de antemano todas las ocasiones de disgusto...

y molestias".

"Finalmente, el matrimonio fue concedido a los hombres

para que huyesen de la fornicación,

teniendo el marido a su mujer y la mujer su varón".

"Por lo cual, os habéis de guardar mucho...

de no estragar el santo casamiento,

trocando la concesión de la flaqueza en solo deleite,

no apeteciéndole fuera de los fines del matrimonio,

pues así lo pide la fe...

que el uno al otro os habéis dado".

"Porque celebrado el matrimonio, como dice el apóstol,

ni el varón ni la mujer tienen señorío sobre su cuerpo".

"Y así antiguamente los adúlteros...

eran castigados con severas penas". -¿Quién es ese chico?

-"Y ahora los serán de Dios,

que es el vengador de los agravios y desacatos

que se hacen a la pureza de los sacramentos".

"Pide la dignidad de este,

que significa la unión de Cristo con la Iglesia,

que os améis el uno al otro como Cristo amó a la Iglesia".

"Vos, varón, compadeceos de vuestra mujer

como de vaso más flaco".

"Compañera os daremos y no sierva".

"Así Adán...," -¿Qué quieres?

El ramo. "...a Eva..."

¿Qué ramo?

-"...de esto...,"

...llamó compañera".

"Os ocuparéis en ejercicios honestos...

para asentar vuestra casa y familia".

"Así para conservar vuestro patrimonio..."

¿Qué quieres?

¿Qué le pasa al ramo?

¿Qué quieres que haga yo con el ramo?

Pues el ramo. -"...estar sujeta al marido".

(SUSURRA) -"Despreciaréis el demasiado

y superfluo ornato del cuerpo

en comparación de la hermosura de la virtud".

"Con gran diligencia habéis de guardar la hacienda".

"No saldréis de casa". -Vete, vete.

-"Solo con licencia del marido".

"Sed como vergel...". -Vete de una vez, vete.

¿Y el ramo? Vete.

¿Qué pasa? ¿Eh?

¿Que qué pasa?

Bueno, bueno.

"A nadie después de Dios ha de amar...

ni estimar más la mujer que a su marido...

ni el marido más que a su mujer".

"Y así en todas las cosas que no contradicen a la vida cristiana...

se procuren agradar".

"La mujer obedezca y obsequie a su marido".

"El marido, por tener paz,

muchas veces pierda de su derecho...

y autoridad".

"Sobre todo, pensad cómo habéis de dar cuenta a Dios...

de vuestra vida,

de la de vuestros hijos...

y de toda la familia".

"Tened el uno y el otro...

gran cuidado de enseñar a los de vuestra casa...

el temor de Dios".

"Sed vosotros santos y toda vuestra casa,

pues es santo nuestro...

pues es santo nuestro Dios y Señor,

el cual os acreciente con gran sucesión...

y, después del curso de esta vida,

os dé la eterna felicidad...,"

¿Esto qué es?

¿Qué hace aquí ese niño? ¿Eh?

Que se vaya, que se vaya.

Señora, el ramo.

¿Qué hago? ¿Me lo llevo? Llévatelo. Cómetelo.

Ven.

¿Te quieres ir de una vez, por favor?

Vete, vete de una vez ya.

-"...el cual, con el Padre...

y con el Espíritu Santo,

vive y reina en los siglos de los siglos".

-¡Chist! -"Amén".

-¡Chist!

La cola, chico.

-Yo os requiero y mando... -¡La cola de la novia!

-...que, si tenéis algún impedimento...

por donde este matrimonio no pueda...

ni deba ser contraído... -¡La cola de la novia!

¡La estás pisando y la vas a romper! ¡Cuidado!

-Conviene saber...

si hay entre vosotros impedimento de consanguinidad...

o afinidad o espiritual parentesco,

si está ligado alguno de vosotros

con voto de castidad o religión...

o con desposorios...

o matrimonio con otra persona.

Finalmente, si hay entre vosotros algún otro impedimento,

que luego claramente lo manifestéis.

Cuidado, cuidado.

No puedo, no puedo.

(TOSE)

Lo mismo mando a los que están presentes.

Segunda y tercera vez os requiero...

que, si sabéis de algún impedimento,

lo manifestéis libremente.

Señora doña Cecilia Mucientes Lugo,

¿queréis al señor Juan Ramón García Espinosa

por vuestro legítimo esposo y marido por palabras de presente

como lo manda la santa, católica y apostólica Iglesia romana?

¡Ay! ¡Ay!

(Murmullos)

-Señora doña Cecilia Mucientes Lugo,

¿queréis al señor Juan Ramón García Espinosa

por vuestro legítimo esposo y marido por palabras de presente

como lo manda la santa, católica y apostólica Iglesia romana?

¡Ay! ¡Ay!

(Murmullos)

Podías haberlo pensado antes.

Es que siento que me tiran de atrás.

Pero ¿qué es eso?

Enrique, ¿qué haces en la cola?

Un momento.

(Murmullos)

Ten, niño.

Puede continuar la ceremonia.

-Señora doña Cecilia Mucientes Lugo,

que si queréis a don Juan Ramón García Espinosa...

por vuestro legítimo esposo y marido...

por palabras de presente

como lo manda la santa, católica y apostólica Iglesia...

(Música de Antonio Pérez Olea)

(Bocina)

(RÍE)

¿Se puede saber qué haces aquí?

Iba para la tienda.

Sí, con las palomitas, ¿verdad?

¿Y el ramo? ¿Qué ha pasado con el ramo de novia?

Lo llevé a la boda.

¿Cómo a la boda?

¿Es que has ido a la iglesia?

¿Sabes que he tenido que ir yo con un taxi a llevar otro ramo?

Buena está la tía.

¿Cómo es que has ido tan tarde?

Ya te voy a dar yo a ti.

Mira, vas a llevar esta corona,

pero ahora mismo y a toda velocidad,

a esta dirección.

"Señores de Montalbán".

"Calle de los Hermanos Bernáldez, 17".

¿Sabes dónde cae eso?

¿Sabes dónde está el puente Mayor?

Sobre el río.

(Música de Antonio Pérez Olea)

¡Se le ha volcado la barca!

(Voces indistintas)

(Música de Antonio Pérez Olea)

(HABLAN TODOS)

-¿Alguien sabe nadar?

-Se puede ahogar.

-¿Van a dejar que se ahogue? -¡Hay que hacer algo!

(HABLAN TODOS)

-¡Socorro!

¡Socorro!

(HABLAN TODOS)

Pero ¿qué hacemos?

¡Socorro!

(HABLAN TODOS)

-¡Eh, eh! ¡Ya se tira uno!

Lo va a salvar. -Venga, hombre.

(HABLAN TODOS)

-Hay que dejárselo ahí.

(Aplausos)

-¡Venga, rápido, coño! -¡Venga, dese prisa!

-¡Se va a ahogar! A ver si se da prisa.

-¡Venga! -¡Pero más rápido!

¡Venga, que se va a ahogar!

-Ve tú a por él.

-¡Uy! ¡Cobarde, encima!

¡Venga, estúpido cobarde! ¡Habrase visto!

-¡Cobarde! -¡Se ha vuelto a vestir!

¡Cobarde!

(HABLAN TODOS)

(Violín)

¡Cállese, hombre! -¡Deje de tocar!

¿No ve que se está ahogando un hombre?

¡Ni que fuera nuevo!

-¡Socorro!

¡Cállese! -¡Deje ya el violín!

¡Ya!

Yo tengo que ganarme los garbanzos de alguna manera.

-¡Aquella!

(HABLAN TODOS)

-¡Socorro!

¡Socorro!

(TOSE) ¡Por favor!

¡Socorro!

¿No ve que no le gusta? -Claro.

¡Socorro!

¡Socorro!

Este la palma.

(Violín)

-¡Chist!

(Voces indistintas)

¡Muy bien, chaval!

¡Estupendo!

Anda, vamos abajo, Juan.

Vamos, venga, venga.

Venga, vamos.

(Violín)

(Voces indistintas)

¡Ánimo! ¡Vamos! -¡Vamos!

¡Ánimo, ánimo!

-Un poquito más. -Venga.

(Violín)

Ya está usted, hombre. -¡Venga!

¡Ánimo, ánimo! -¡Venga!

-¡Qué horror! ¡Qué horror!

(Voces de ánimo)

(Violín)

¡Ánimo, ánimo!

¡Se ha salvado!

¡Oh!

¡Qué guapo es!

-¡Venga ya! ¡Muy bien!

-¡Muy bien, amigo!

-Tenía que salvarse.

-Tenía que salvarse.

(Música de Antonio Pérez Olea)

(Canto religioso en latín)

(Canto religioso en latín)

(Canto religioso en latín)

¡Anda, la uva!

(Canto religioso en latín)

¡Oiga, pare la corona!

¡Párela!

(Canto religioso en latín)

¡Pero párela!

(Canto religioso en latín)

¡So!

(Risa)

La corona.

Déjala atrás con las otras.

Ahí no, atrás.

Venga, Rufo, vamos.

(Silbato de tren)

(Canto religioso en latín)

Venga, despacito.

(ARREA) Así.

(Canto religioso en latín)

¿Te quieres largar ya, hombre? Lárgate ya de una vez.

Venga, vete.

(Canto religioso en latín)

(NIÑO) ¡Papá, llévame contigo!

¡Papá, llévame contigo!

(Canto religioso en latín)

¡Papá, llévame contigo!

¡Es horrible! ¡Pobre niño!

Es mejor detenerle.

¡Qué tragedia, Dios mío, qué tragedia!

-¡Qué barbaridad!

¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad!

¡Papá, llévame contigo!

¡Papá, llévame contigo!

¡Llévame contigo!

Te he dicho muchas veces que no vengas cuando trabajo.

Si lo sabes, Pepito, lo sabes. Te lo he dicho.

Es que... mamá me quería dejar castigado...

en casa sin salir.

(SOLLOZA)

Venga, sube, sube. -Sí.

Eres un pesado.

(Murmullos)

Arre.

(Cascos de caballo)

(CANTAN EN LATÍN)

Le estoy diciendo siempre que no venga cuando trabajo.

¿Por qué no has ido al colegio? ¿Por qué?

(Canto religioso en latín)

¿Me deja montar?

¿Tú quién eres?

He traído una corona.

¿Me monto?

Si te deja mi padre...

(Canto religioso en latín)

(HABLAN TODOS)

(Silbato de tren)

(HABLAN TODOS)

(Silbato de tren)

(Silbato de tren)

(HABLAN TODOS)

(CANTAN EN LATÍN)

En fin...

Papá, hemos visto cómo le enterraban.

Lo bajaban con unas cuerdas.

Pues qué bien.

Míralo.

Hace dos años que no era nada y ahí está.

¡Ay, cómo sube la gente!

¡Y pensar que uno lleva ocho años de profesión!

En fin...

¡Ay!

Venga, Rufo, arre.

¡Será creído ese tío! ¡Pero qué fanfarrón!

Mira, mira qué manera de saludar. (RÍE)

¡Y que lleve uno ocho años con esto!

¡Pero qué cretino y qué creído!

Hombre, correr correr esto pues no corre mucho,

pero triqui, triqui, triqui, triqui, triquití,

hasta la cochera.

¿Verdad, chavales, que nos divertimos?

Lo que yo te diga. Estos son como de la familia.

El Rufo y el Moreno.

Los queremos mucho, ¿verdad? -Sí, papá.

¡Arre, Rufo!

(Claxon)

Viene el del coche. -¿Qué?

¡Hay que ver! ¡Qué guasa!

¡Vaya velocidad trae! Arre, Rufo.

-¡Bah! No creas.

-¡Arre, Moreno! -¿Por qué toca tanto la bocina?

-Porque será suya.

-¡Que nos pasa!

¡Si será gilí! No pasa nada.

Arre, Rufo.

Arre.

Che, poneos bien, niños.

Poneos bien. Va a jalarse.

¡Arre, Rufo! ¡Arre, Moreno!

Demostrad la raza que tenéis. (RÍEN)

¡Arre, arre, Rufo!

¡Arre, Moreno!

¡Agarraos bien!

¡Arre, arre, arre!

¡En enero nos va a coger, vamos, en enero! ¡Arre!

¡Arre, Rufo!

¡Bien, Rufo! ¡Bien, Moreno!

¡Que no nos coja!

¡Mirad, mirad!

(Claxon)

¡Que no nos coge! ¡Qué nos va a coger!

-¡Pum, pum, pum!

¡Pum, pum!

¡Corre!

-Cuenta hasta diez. -¡Pum, pum!

-¡Otead el panorama como los indios!

(Claxon)

¡A por ellos!

¡Arre, Rufo!

¡Demostrad vuestra raza!

¡Apártese!

¡Venga, Moreno, arre!

¿Qué te pasa? -¡Venga!

¡Arre, arre!

-¡Vamos, corre!

¡Vamos, vamos, corre!

¡Venga, papá!

(Risas)

¡Dele, dele, señor!

¡Dale, dale, dale!

(Música de Antonio Pérez Olea)

¡Vamos, señor! ¡Arre!

¡Vamos, gana, gana!

¡Arre! -¿Qué hace?

-¡Sí!

-¡No me voy a quitar!

¡Venga!

¡Uh! ¡Arre!

(Claxon)

¡Cuidado, cuidado, cochero!

¡Vamos! (NIÑOS) ¡Vamos, vamos!

Ya verás tú. -Dale, dale.

¡Vamos, que...! -¡Tío animal!

¿Qué? ¿Qué? -¡Al diablo contigo!

-¡No te digo!

-¡Debías estar en un manicomio!

¿Quién te ha dado el carné de conducir, zafio?

¡Bobo!

¡Tonto!

¡Vamos, que...! ¡Vamos! -¡Tonto!

¡Ay, la teja, la teja!

¡Ay! ¡So, so, so, so, Moreno!

¡So, Moreno, so!

¿Bajo a por ella? -Sí, hijo, baja.

Te acompaño. No os caigáis.

Cuidado.

¡Cuidado con los coches!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Vamos, que...!

(Claxon)

¡Pi, pi, pi, pi!

¡Vamos, que...!

Venga, Rufo.

¡Hale!

(Música de Antonio Pérez Olea)

¡Ahí está el coche! ¡Ahí!

¡Está parado, mira!

¿Qué?

¡Ya, ya!

¡Arre, arre!

(Risas)

Papá, míralo.

El tonto. -Adiós.

Adiós, zafio, que te sea leve.

(Risas)

¡Arre, arre! -¡Arre, arre!

(CANTAN)

Se va a llevar una buena regañina el crío ese.

Cada vez que lleva algo, tarda dos años.

¿Seguro que le has dicho que volviera aquí?

Seguro, tía, seguro.

A lo mejor, te ha entendido mal y se ha ido a su casa.

Le he dicho que, cuando acabe, venga aquí.

Hola, periquito bonito. Lo que pasa...

Currito.

Es su primer día de trabajo.

Chiquitín, bonito. ¡Su primer día!

Currito, currito. Defiéndelo, tía.

¡Qué bonito eres! El que se queda aquí soy yo.

¿No querrás que me quede yo?

Bonito, chiquitín, currito, currito.

No te pongas así, sobrino.

Seguro que el chico volverá enseguida.

Adiós, curritito, bonito, chiquitín.

Hasta luego, Juan José.

(Bocina)

(Silbato)

(Bocina)

¡Niños!

¡Guripa!

(Cláxones)

(Música de Antonio Pérez Olea)

¿Te parecen horas de llegar?

¡Llevo más de media hora esperándote!

¡Mírame!

¿No sabes que la tienda se cierra a las 13:30?

(Música de Antonio Pérez Olea)

Y esto no puede ser.

Aquí has venido a trabajar.

Tienes que dejarte de chiquilladas.

Si no estás contento, te vas a casa.

(Música de Antonio Pérez Olea)

Y ya lo sabes, a las 16:00 te quiero ver aquí.

¡Anda ya!

(RADIO) "El descanso de piernas no es un imposible".

"Sus varices han chocado con un poderoso enemigo, Varisil".

¡Vaya, vaya!

¡Qué guapo está el mozo!

Ahí está esa.

¡Chist! Cállate.

Buenas tardes, doña Eulalia. -Buenas tardes.

¿Qué tal va todo? -Pero, hijo, ¿cómo estás así?

-Ha venido con los pantalones perdidos

y se los estoy planchando. Los chicos...

¿Y qué, está contento de su primer día?

¡Oh, sí, encantado! ¿Verdad, hijo?

Cuéntale a doña Eulalia lo que has hecho esta mañana.

Pues he estado en una boda...

y en un entierro.

¡Vaya, hombre, vaya!

Una mañana muy completa. -Sí, mucho.

Ha estado en una boda de postín y le han dado cinco duros de propina.

Y ha encontrado esto.

-Por algo se empieza, hombre.

Sí, ya me dijo doña Petra que con las propinas se puede sacar mucho.

Con tal de que no las gaste...

-No, no, claro que no.

Mamá, date prisa, que voy a llegar tarde.

Ahí está el chaval. ¿Lo ves?

Me ha tenido esta mañana esperando.

(Música de Antonio Pérez Olea)

Buenas tardes.

A ver si llegas antes, chaval. Está espléndida.

Tienes que llegar el primero.

Claro, doña Carmen.

Esperarnos. ¡Uy, claro!

Es la vida, la vida.

Ellos van para arriba...

Claro, claro. Hay que resignarse, no hay más remedio.

(RÍE) Sí, doña Carmen, ya lo creo.

Muchas gracias.

Bueno, no tenga usted cuidado.

Será un cacharro espléndido, ya lo verá.

Sí, sí, ¡cómo no!

¿Cómo?

¿Prefiere usted un cesto? Pues muy bien.

Sí, de acuerdo, le mandaré un cesto.

El mejor que tenga en la tienda.

Ya verá como le gusta.

(Música de Antonio Pérez Olea)

Claro, claro.

¿Cómo? ¿Quién?

¿Mariluz?

¿La artista de cine?

¡Claro! Supongo lo contentos que se habrán puesto los chicos.

Es una monada de muchacha, tan agradable y tan natural...

Chaval.

Me encantó.

Está deliciosa. Es una monada.

Lleva esto dentro.

Ya lo creo. Es un número en el que canta y baila.

¡Qué cosa más rica de criatura!

Bueno, que lo pase bien. ¿A qué esperas?

Adiós. Te he dicho que lo lleves.

Sí, que se divierta. Llévalo dentro.

Adiós, gracias, adiós.

Te has entretenido por ahí esta mañana, ¿eh?

Juan José, ¿tienes preparado algún cesto de los buenos?

Si no, tendrás que prepararlo.

Es para la señora de Linarejos, que da una fiesta a sus niños.

Va Mariluz y todo. Estará muy bien. ¡Ah!

Pero recuerda que es más urgente la corona, ¿eh?, la corona.

(SILBA)

¡Tío litri!

¡Litri lo será tu padre, desgraciado!

Juan José, como el chico tardará algo, llevarás tú el otro encargo.

¿Cómo?

Que el chico no está aquí y, aunque no te haga gracia,

tendrás que llevar tú el otro encargo.

¿Cuál?

El cesto de rosas para la televisión.

¿Cómo que para la televisión?

Claro que sí, ¿para dónde va a ser?

El que pidieron esta mañana para Carolina Madrid. ¿No te acuerdas?

Pero... Pero...

Eh... ¿Para la televisión no era la corona?

¿Has mandado al chiquillo a la televisión con la corona?

(SILBA)

(Música de Antonio Pérez Olea)

¿Adónde vas con eso?

¿Y quién se ha muerto aquí?

Es para Carolina Madrid.

¿Para Carolina Madrid?

¡Venga ya, macho! Estas flores son también para ella.

Te has equivocado.

¡Yo qué sé! Me lo han dado así.

A lo mejor, es una broma. Vente para acá.

Me han dicho que es por allí.

Estas flores se las manda un tío. Seguro que es un ligue.

¿Un qué? Un ligue. ¿Eres tonto, chico?

Y que vuelva aquí. Sí.

Y que vuelva aquí.

Sí, pero, por favor, dígaselo enseguida, que es urgente.

Sí.

Sí, muchas gracias, adiós.

Ahora mismo le avisa.

Estos de televisión parecen sordos.

¿Adónde vas?

Voy a tomar un café ahí al lado.

Pero vuelve inmediatamente. Sí, es solo un café.

(Piano)

Volverán las oscuras golondrinas

en mi balcón sus nidos a colgar,

pero aquel ambulante de correo, aquel...

(SOLLOZA) ...no volverá. ¿Dónde pongo esto?

Ahí detrás.

# Pasaron meses y meses

# y aquel galán no volvió.

# Y Adelina se ha casado

# con el jefe de estación,

# pero con tan mala suerte

# que, a los dos días del hecho,

# murió su pobre marido

# de dos anginas de pecho.

# Y la pobre, medio loca,

# al creerlo en la estación,

# cuando ya se lo llevaban,

# así al fiambre cantó:

# "Adiós, amor, buen viaje".

# "Adiós, que lo pases bien".

# "Recuerdos a la familia".

# "Al llegar, escríbeme".

# "No te olvides del retrato".

# "Mándame la ilustración".

# "Y no tardes...,

# (GIME) ...amor mío,

# que hace frío en la estación". #

¡Querida Carolina, estupendo! -¡La que has armado!

¡Oh, magnífico, Carolina! ¡Extraordinario!

¡Oh!

¿Qué se cree? -Mientras cantabas,

hemos recibido cestos y ramos... -¡Vas a ver!

-...para ti, Carolina.

Gracias, muchas gracias. Estoy emocionadísima

con este recibimiento, queridos telespectadores.

Muy bien, Carolina, muy bien.

Y ahora, ahora te preguntamos...

que qué tal tu gira por Hispanoamérica.

Ya sabemos que ha sido un éxito, pero queremos oírtelo decir

a ti misma.

(TV) "Pero mi mayor alegría es haber regresado a mi patria,

a la que tanto quiero y a la que tanto debo".

¿Me da un café? "A mi público maravilloso,

al que tanto debo y tanto quiero".

"Un público inteligente que no me olvida".

(SUSURRA) -Recibieron el mayor impacto

ante tu arte...

Fue comprendido en todas partes.

El público no cesaba de aplaudirme. Gusté mucho.

(SUSURRAN) -Carolina, tienes un gran corazón.

Un corazón así de grande.

Perdón, Carolina, eso del galgo explícanoslo.

-¿Quién ha traído esto?

(SUSURRA)

Mi tía Vicenta, por ejemplo,

a la que tanto quiero y a la que tanto debo,

siempre que me oye cantar,

llora como una condenada. (RÍE) ¡La que has armado!

No llores, tiíta, no llores.

Me verá porque le traje un televisor de América.

Con el permiso del público, te mando un besito.

La quieres mucho, ¿no?

Como te decía, me siento realmente encantada

de estar otra vez en contacto con este público tan cariñoso.

Ahora dinos qué canciones cantaste

en tu gira por Hispanoamérica.

Todo mi repertorio. Ya.

Esas canciones que has hecho populares en el mundo.

La gente las canta...

...y nos alegran. (SUSURRA)

Sí. -Una de sus admirables virtudes,

señores telespectadores,

es su adaptación..., -¿Qué haces ahí?

-...su prodigiosa adaptación...,

...su increíble adaptación a todos los ritmos.

Eso mismo... ¿Qué hago?

...dijo la prensa. (SUSURRA)

¡La de entrevistas que me hicieron!

-Cosa que no nos extraña nada,

querida Carolina.

Desde siempre, hemos dicho, hemos señalado a todo el público

tu prodigiosa, tu casi increíble variedad

en todas las canciones.

No tienes por qué dárnoslas.

"Es una auténtica verdad".

(Bocina)

"Tantos elogios tan merecidos...".

"No son elogios. Pasemos a otra cosa".

"Y ahora, Carolina,

cuéntanos algo de tus proyectos. ¿Qué piensas hacer?".

"Tengo firmados dos contratos para hacer dos películas".

"Una aquí y otra en Argentina".

"¿Trabajar en Argentina?".

"Allí me he encontrado como en mi casa".

Y como hablan como nosotros...

Vamos, con otro acento, pero lo mismo.

(SUSURRAN) -Efectivamente.

¿Puedes adelantarnos el título?

Aún es un título provisional.

Me han dado a escoger.

Uno de los que más me gustan es "El gaucho y la cupletista".

La cupletista soy yo, claro.

¿Va a ser en color o en blanco y negro?

En color. Yo no hago más que películas en color.

El blanco y negro no me favorece.

Esta será, además, en cinemascope.

Vamos a terminar

y la mejor manera de despedirte es cantar una canción.

Claro que sí.

Voy a cantarles...

"Amor apasionado".

"Que, como su título indica, es muy apasionado".

(Risas)

Entonces, Carolina, queridos amigos,

cantará para ustedes...

"Amor apasionado".

(Música)

# Ya no puedo decirte

# "te quiero"

# ni que eres mi felicidad.

(Risas)

# Ya no puedo hablarte de cariño,

# yo que tanto

# te quisiera hablar. #

¡Una corona!

¡Una corona!

¡Ay, madera! ¡Tengo que tocar madera!

¿Dónde hay madera?

"Picahali, picahali, macachucho, macachucho, picahali".

¡Una corona! ¡Eso no se hace conmigo!

¿Dónde hay madera? ¡Traed madera!

(Risas)

(Risas continuadas)

"¡Cómo huele a limpio la ropa lavada con ESE!".

¡Basta! No fue culpa nuestra.

Perdón, pero...

(HABLAN TODOS)

¡No vuelvo, no vuelvo más, no vuelvo más!

(Música de Antonio Pérez Olea)

Pero, Carolina, no somos culpables. -Solo...

¡Ay! ¿Qué pasa ahora?

¡La corona! ¡Guárdala!

¡La corona! ¡Guárdala!

¡Van a terminar conmigo! -¡Ay!

¿Dónde hay madera? ¡Madera! ¿Qué hace ahí?

"Picahali, macachucho". (HABLAN TODOS)

¡Madera! Vaya a buscar madera.

Vamos. A ver si está Torcuato.

¡Torcuato! ¡Torcuato!

¡Torcuato!

Torcuato, venga.

"Picahali". (ARGENTINO) Por favor, no llorés.

"Picahali". Te van a traer la madera.

Vamos, tranquilízate, tesoro.

Pero si...

¡Madera! ¡Ahí hay madera!

¡Ya la tengo, ya la tengo!

¡Ya la encontré! ¡No, no, no!

¡Por favor, Carolina!

¡Señorita! -¡Carolina, no seas loca!

¡Por favor! -Vamos, vamos, Carolina.

¡Ya tenía yo mi maderita! ¡Por favor!

¡Vamos, vamos, vamos!

Vamos. -Enseguida, ¿eh?

Enseguida. -¡Carlos!

Aquí hay madera, corre. -Un momento.

Te la van a traer. -Deprisa.

Vamos.

"Macachucho picahali". No te pongas así.

No es bueno para ti.

¡Ay, mira, mira! Tranquilízate.

¡Ahí hay madera! ¡Ya la trae! ¡Eh!

Venid.

-Ya la trae.

¡Madera!

¡Madera!

¿Ese niño está ahí todavía? Pero ¿otra vez el pibe?

¡Que lo echen! Espera un momento.

¡Eh!

Pero vosotros...

Pero, niño, vete ya de...

Vete de una vez. ¿No ves que la pones nerviosa?

-¡Carlos, Carlos! -Y tú lo mismo.

Venga, detrás de él. -Aquí está la madera.

¿Eh? Torcuato, ya no se necesita la madera.

(Voces indistintas)

-¡Carolina!

¡Carolina!

¿Adónde vas?

¡No puedo más! ¡No admito nada más!

Carolina, pero...

No hemos tenido la culpa.

¡No puedo más, no puedo más y no puedo más!

-Ya basta. -Carolina, perdónanos.

¡Ya está bien!

Pero...

¡Ya basta! ¡Carolina!

¡Carolina!

¡Qué vergüenza! ¡Con lo bien que iba

y con lo bien que me sale siempre "Amor apasionado"!

No llorés.

¡Horrible niño!

Olvidalo, tesoro.

¡Mira!

¡La corona, otra vez la corona!

¡Pásale ahora mismo! Pero...

Muy bien.

"Macachucho picahali".

"Picahali macachucho".

Todo esto, por 5 pesetas.

Por 5 miserables pesetas, puede ser Ud. rico.

Puede ser propietario de un piso por valor de 1 000 000

y de este magnífico automóvil que tiene delante por 5 pesetas.

Compren un número, señoras y señores,

y pueden ser ustedes ricos.

Pueden ser ricos y beneficiarse de este patronato.

-Este es el sorteo anual...

-El mes que viene, con la lotería nacional.

-Muchas gracias. -De nada, joven.

-Tradicionalmente, les ofrece sus maravillosos regalos.

-Efectivamente. Maravillosos regalos.

Y, para demostrarles que es así,

les leemos la lista de nuestros más importantes y valiosos regalos

para que constaten que no es mera palabrería.

Escuchen, escuchen ustedes.

Un magnífico piso de 1 000 000 de pesetas con llave en mano.

-Un coche último modelo con televisión y bar.

-10 televisores de 17 pulgadas cada uno.

-10 frigoríficos último modelo.

-15 lavadoras.

-20 tocadiscos. -30 cocinas de butano.

-Estos son nuestros regalos.

-No se quede ahí parado y compre un número.

Un número y por 5 pesetas puede ser usted feliz

y rico para toda su vida.

Aquí llega un señor, aquí llega un señor.

Muy bien, caballero, ¿cuántos números quiere?

Cinco, estupendo.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco.

Pues, señor, por cinco duros, usted puede ser feliz.

Tenga usted. Muy bien.

No te entretengas, chaval.

¿Dónde vas tú?

Es un amigo mío. Me acompaña

y no queríamos que nos viera el jefe.

Bueno, hombre.

Vamos a la villa de una señora.

¿Y sabes quién está allí? ¿Quién?

Mariluz. ¿Mariluz?

¿La artista de cine?

¡Anda! ¿Y la podremos ver?

¡Qué estupendo!

Bueno, ya estamos, peques.

(Twist)

Ayúdame.

Ayúdame, que pesa mucho.

Pero si ya estoy agarrando, hombre.

Es que pesa mucho.

¡Caray, cuánto pesa! ¡Uf!

(Twist)

(SILBA)

¡Vaya casa, macho! ¡Jobar!

Venga, vamos.

Agarra bien. ¡Ay!

¡Uf! ¡Oh! ¡Oh!

(SUSPIRA)

La fiesta es en el jardín, chico, ahí.

Tú quédate aquí.

¡Sí, hombre! Me tengo que quedar, ¿verdad?

Quédate aquí, que vengo enseguida.

¡No te fastidia!

¡Buah!

(Twist)

Vamos.

¡Así se baila el twist!

(HABLAN ACELERADADAMENTE)

(HABLAN ACELERADADAMENTE)

(HABLAN ACELERADADAMENTE)

¿Es Mariluz, la del cine? (HABLAN ACELERADADAMENTE)

Pero ¿cómo? ¿Estos niños sin bailar el twist?

Eso no puede ser.

¿Se puede saber qué hacíais aquí?

Vamos, a bailar el twist conmigo, ¿has oído?

Hala, vamos.

Vamos, hombre, no te quedes mirándome.

Vamos, a bailar el twist.

Y a ver si le echáis alegría.

A ver.

No te vayas, ven.

Esto es muy fácil.

No tienes más que hacer lo que haga yo.

¿Eh?

No hay más que mover los pies así, mira, anda.

¿Y tú cómo te llamas?

Que cómo te llamas.

Antonio.

Muy bien, Antoñete.

(Música de Antonio Pérez Olea)

(Trompeta)

(Pito)

(Trombón)

Muy bien, Antoñete.

Sigue bailando, que yo me voy al tablao.

¡Ole! ¡Así se baila! ¡Ole!

Así, con mucha alegría.

Eso es.

¡Vamos, vamos! ¡Ole!

(Trompeta)

¡Ole!

¡Así se baila, niños!

¡Más ritmo, más ritmo!

Oye, gira el pie.

(Trompeta)

¡Ole!

Alto la música, maestro.

Atención, niños.

Atención, niños.

Ya tenemos los ganadores de nuestro concurso de disfraces.

¿Queréis saber quiénes son?

(HABLAN ACELERADADAMENTE) -Muy bien.

De las niñas, María Antonieta.

Y de los niños,

Antoñete el botones.

¡Anda, la uva!

Un aplauso para ellos.

(Aplausos)

María Antonieta y Antonio el botones

que se cojan de la manita y se vayan a la mesa

de la señora de Linarejos a recoger los premios.

Música romántica, maestro.

(Música romántica)

(Aplausos)

Ha recogido ya su premio la guapísima María Antonieta...

y, ahora, el simpático botones recogerá el suyo.

(Bocina)

(Bocina)

Se le ha puesto muy difícil el saludo, ¿verdad, amigo?

María Antonieta y Antonio,

vais a venir ahora mismo aquí, que os voy a dar un premio.

Vamos, vamos, daos prisa, niños.

Vamos, venid.

(HABLAN ACELERADADAMENTE)

Anda, sube.

¡Qué guapísima está María Antonieta!

Y el botones, digo.

Vamos, Antoñete.

Eso es.

Estaréis de acuerdo conmigo en que están guapísimos, ¿no?

Pues un aplauso para ellos.

(Aplausos)

Y ahora les voy a dar yo mi premio.

Un besito para María Antonieta...

(Aplausos)

...y otro para el botones.

¿Qué? ¿No os da envidia verlos tan guapos?

Pues no os desaniméis, que algún día vosotros

podéis ganar otro premio igual.

Muy bien, María Antonieta. ¿Cómo te llamas?

(HABLA ACELERADADAMENTE)

Muy bien. ¿Y tú cómo te llamas?

Antonio Lucas López.

Tú has venido de botones.

¿Y por qué de botones?

Yo no vengo de botones, vengo de recadista.

Bueno, pero, dinos, ¿recadista de qué?

De recadista de flores.

Y traigo un cesto para la señora de Linarejos.

¡Oh! -¡Estupendo!

Antonio dice que trae un cesto para la señora de Linarejos.

Es un detalle de parte de su papá, ¿verdad que sí, Antonio?

No, no, me lo ha dado la señora Petra.

Y ahí dentro vendrá quién se lo manda.

(Trombón)

Bueno, niños, a bailar otra vez el twist. ¡Música!

(Bocinas)

(Trombón)

(Trombón)

(Trombón)

Perdone, señora, pero, en parte, es culpa mía.

Yo le saqué a bailar.

(Trombón)

(Trombón)

(Trombón)

(Trombón)

(Trombón)

(Twist)

He visto a Mariluz. ¿Sí? ¿Estaba?

Sí. ¿Y la has visto?

Sí, y me ha hablado.

¿Te ha hablado? ¿Qué te ha dicho?

Pues me ha enseñado a bailar. ¡Venga ya!

De verdad, un baile muy raro, el twist o no sé qué lío.

¿En serio?

Sí, en serio, te lo juro.

La verdad pura. Oye.

¿Y no ha cantado nada?

Pues ha cantado el baile ese, el twist.

Y canta bien, ¿verdad?

Sí.

Y es muy guapa.

Si te digo una cosa,

¿juras no contarlo? Lo juro.

(Bocina)

(TARAREA)

¡Anda!

Pare, jefe. ¿Qué pasa?

¿No tengo que llevarte a la tienda?

Espere.

-¿Qué te pasa?

-¿Se puede saber para qué quieres bajarte?

Pa... Para una cosa.

Esto está más duro que...

A usted ya le pagó el encargado, ¿no?

Sí.

y luego iremos andando.

Como quieras, chaval. Allá tú.

No puedo perder el tiempo, pero, si llegas tarde,

te ganarás una bronca.

Vamos, Pepito. Vamos.

¿Vas a comprar una?

Sí, esta.

Conque te gusta, ¿eh?

Es guapa, ¿verdad? Sí.

Sobre todo, que canta muy bien.

Bueno, mi papá dice que es mejor Currito.

No digas tonterías.

Además, no hay punto de comparación.

No se parecen en nada.

Esta foto es de la última película que ha hecho.

Oye, tú, no la mires tanto.

¿Por qué?

No se lo digas a nadie. ¿Qué?

Que me ha dado un beso. No lo diré.

Pero no se lo digas a nadie. No.

¿Lo juras? Lo juro.

La verdad pura.

Mírala.

Bueno, la miramos más luego, ¿eh?

(Cañonazos)

(Ametralladora)

(Cañonazo)

Pepito, Pepito, ven, mira, mira.

¿Qué?

Agáchate.

(Música de Antonio López Olea)

(Redoble de tambores)

¿Quieres decirme dónde está tu gorro?

¡Anda!

Lo tenía mi amigo.

Entra inmediatamente...

y quítate el uniforme.

¡Oh!

No te escapes.

¡Te voy a dar yo a ti! ¡Ay!

¡Déjale, no le pegues!

¿Dejarle a este? ¡Se merece una buena somanta!

Se cree que me ha hecho daño.

¡Qué guapo! ¡Encima me quiere tomar el pelo!

¡Toma, toma, toma! ¡Ay, ay!

¡Vete a quitarte el traje! Déjale, Juan José.

¿Cómo voy a dejarle si le hace señas a su amigo?

¡Este ya va a ver ahora!

Lárgate, chaval, que no quiero verte aquí.

¡Que te largues he dicho!

Ahí viene su madre. Ah, ¿sí?

Pues me va a oír.

Le voy a explicar qué clase de hijo tiene.

Buenas tardes. ¿Cómo está, doña Petra?

Muy bien, señora.

Me alegro de que haya venido.

¿Y mi hijo? ¿Cómo se ha portado?

Muy mal, señora.

Siento decírselo, pero muy mal.

Estoy muy enfadada y muy descontenta con su hijo.

Nunca hubiera podido creer que fuese así.

De haberlo sabido, no le habría empleado en mi casa.

De ninguna manera.

No puede imaginar las cosas que ha hecho.

Pero ¿cómo?

¿Qué ha hecho?

¿Qué es lo que ha hecho? Todo mal.

Aquello que no debía hacer.

No ha acertado una.

Un verdadero desastre.

Pero... Pero ¿qué me dice, señora?

¿Cómo es posible, si mi hijo es muy despierto?

No hacen más que llamarme los clientes para quejarse del chico,

cosa que no me había pasado en los diez años que llevo aquí.

(Música de Antonio Pérez Olea)

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