All language subtitles for Kenji Mizoguchi - Orizuru Osen

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Original subtitles

OSEN DE LAS CIG�E�AS

Una pel�cula de Kenji Mizoguchi

Historia original de Kyoka Izumi

Dirigida por Kenji Mizoguchi

Con

Daijiro Natsukawa como Sokichi Hata

Isuzu Yamada como Osen

Ichiro Yoshizawa como Fuboku Shin Shibata como Kumazawa

Tadashi Torii como Amaya Genichi Fujii como Matsuda

Junichi Kitamura como Heishiro Shizuko Takizawa como Osode

Eiji Nakano como el Profesor

Una densa lluvia cae sobre la estaci�n de Manseibashi.

�El tren viene con retraso!

�Sentimos las molestias!

�Mant�nganse a la espera!

�Pedimos disculpas por el retraso!

La lluvia hab�a echado a perder la tarde,

y la gente que volv�a de ver los cerezos en flor se agolpaba en la estaci�n.

�Todos los trenes est�n bloqueados!

�Los que van hacia el Norte est�n detenidos!

�Y los que van hacia el Sur tambi�n! �No podemos salir de aqu�!

�Por culpa de la lluvia no hay trenes!

Un chaparr�n tremendo, �verdad profesor?

�Mira que monada!

�Trabajar� en alg�n burdel de por aqu� cerca y le habr�n dado el d�a libre!

!Tiene la piel blanca como la nieve y la l�nea de su cuello es incre�ble!

�Ser�a capaz de volver loco a cualquiera!

A cualquiera, �eh?

Mejor no acercarse a ella.

Seguro que es una v�bora.

Tan guapa y c�mo ha acabado.

�Qu� pena!

Un caballero,

impecablemente vestido,

escucha los rumores mientras mira hacia bosque del Santuario de Kanda.

Los recuerdos ven�an a su mente.

Nunca olvidar�a aquel oto�o, cuando s�lo ten�a 17 a�os.

All� estaba �l, solo, en mitad del bosque, en el m�s absoluto silencio,

preparado para acabar con su vida.

S�lo ped�a que su abuela lo perdonara...

Aquella misma luna brillaba en su ciudad natal.

No era m�s que un leve resplandor en mitad de la noche.

Sokichi.

Estudia con todas tus fuerzas.

Las palabras de su abuela se las llevaba el viento.

Jam�s podr�a olvidar aquellos momentos.

Una huella imborrable de sus �ltimos a�os de juventud.

La mujer de la que se rumoreaba en la estaci�n,

sentada en mitad de la multitud,

tambi�n miraba en direcci�n al bosque del Santuario de Kanda.

Sus cejas negras sobre su blanca piel, acentuaban a�n m�s su belleza.

Una tarde del oto�o que Sokichi fue a vivir a Tokio,

una joven sube corriendo hacia el Santuario.

�Eh!

��Qu� haces?!

�Todav�a eres muy joven!

�Por qu� ibas a hacer eso?

�Qu� te ha pasado?

�Te has vuelto loco?

Sokichi volvi� en s� al escuchar aquella voz.

�Aqu� est�!

�No sea tonta se�orita!

�Se�orita Osen!

�Venga con nosotros!

�Se�orita Osen!

Ya nos ha causado bastantes problemas.

�Corriendo por ah� de ese modo!

Sea una buena chica.

�Vayamos a casa!

Se�orita, venga con nosotros.

�Cuidado!

�Maldito sea!

�Fuera de aqu�!

�Nos est�s desafiando?

�Mirad! �Lleva una espada!

�Cuidado!

�Bocazas!

Chicos, llev�osla, �r�pido!

Vamos Se�orita Osen, volvamos.

No se preocupe por esa gente.

�Esperad!

Chico, ven conmigo.

Si vienes conmigo no tendr�s problemas.

�De acuerdo?

As� fue como Sokichi cay� bajo la protecci�n de Osen.

Los recuerdos volv�an a su mente.

En una calle cerca del Santuario...

...hab�a una casa con un extra�o cartel:

"Tienda de antig�edades".

Osen hab�a sido forzada a convertirse en la amante de Kumazawa,

el jefe de una banda de timadores.

y la obligaban a colaborar con ellos.

Se aprovechaban de ella.

Osen.

Hogar, dulce hogar, �verdad Osen?

�No me ignores!

�Por qu� pones esa cara?

�Qu� te pasa?

Otra vez quieres que os ayude.

S� muy bien a lo que os dedic�is.

Comp�rtate.

Esc�chame.

Un poco de pasta nos vendr� bien.

Tr�talos bien, ya ver�s como todo sale bien.

Necesitamos ese dinero.

Aqu� llegan sus secuaces, Matsuda y Amaya.

La se�orita Osen se viene con nosotros.

�Necesitamos dinero!

Esto se nos est� yendo de las manos.

Voy a ver al cliente.

Ya sab�is lo que ten�is que hacer.

Amaya, una vez tengamos el dinero,

t� har�s de anticuario.

�De acuerdo?

�Qui�n es este chaval?

Un perro abandonado que se encontr� la se�orita Osen.

�Qu� cosas se le ocurren...!

�T�, est�pido! �Qu�tate de en medio!

Vamos, ven con nosotros.

Osen es obligada a colaborar en el timo que prepara Matsuda.

Ni �l ni su esposa tienen escr�pulos ninguno.

�Tu hermana peque�a?

S�, s�.

Est� ah�, en la habitaci�n.

Echa un vistazo.

Con su permiso...

�Oh, es algo extraordinario!

�Es muy guapa!

Ella est� muy contenta de poder conocerle.

�Est�s seguro?

Como le dije antes...

... el cliente est� en Sendai,

eso est� bastante lejos.

Podr�a estar incluso en Hokkaido o en Taiw�n.

Si paga suficiente, no hay problema.

Al final todo se reduce a eso.

Por favor, cu�ntelo.

�Podr�a hablar con ella?

Como ve, mi hermana...

... ha trabajado en Sukiyacho, entreteniendo a los clientes hasta hace poco

Ya veo.

Bien, entonces, �cu�ndo podr�a estar con ella?

Bueno, usted sabe,

se va muy lejos dentro de poco,

y me gustar�a primero ense�arle un poco la ciudad.

Comprendo.

No se preocupe.

Se la entregar� dentro de unos d�as.

Esperar� hasta entonces.

En la residencia de un monje...

... los c�nticos romp�an el silencio de la noche.

�Maestro!

�La persona que me present� es horrible!

�C�mo? �Qu� ha pasado?

Le confiamos a Kumazawa el pergamino.

�Y ahora no podemos acabar las obras del Templo!

�C�mo?

�Se�or Kumazawa!

�Denos el dinero o llamaremos a la polic�a!

�Se ha aprovechado de nosotros!

�Acaso pretende vender el pergamino y huir con el dinero?

�Cree que se va a salir con la suya?

�Cuidado con lo que dice!

�Se�or Kumazawa!

�No le he dicho muchas veces...

... que el monje Fuboku necesita dinero urgentemente?

�Lo que dice es muy desagradable!

Yo soy un caballero.

�Le pido por favor, que conf�e en m�!

El monje Fuboku ha sufrido mucho,

adem�s del Templo, el fuego destruy� sus aposentos.

Necesita dinero para la reconstrucci�n,

por eso ha tenido que vender algunas de la reliquias del Templo

Ha sido una desgracia.

No aceptaremos su oferta por las estatuas de Buda,

como tampoco se quedar� con nuestro pergamino.

Le entiendo, pero ya deber�a estar aqu�.

��Qui�n?! �Ese anticuario?

Ya deber�a haber llegado.

Aqu� llega Amaya, disfrazado de anticuario.

�Buenas tardes! Lamento haber llegado tarde.

Lo siento mucho.

Fui a su casa con el dinero.

Pero me dijeron que estaba aqu�.

Le he tra�do el dinero.

El dinero para el pergamino.

El propietario de la tienda de antig�edades Jurakudo.

Encantado de conocerle.

Por favor, cu�ntelo.

Muy bien.

Disc�lpenos un momento.

�Osen est� en lugar seguro?

No te preocupes, est� con Matsuda.

Si no les importa,

reconsideren nuestra oferta por las estatuas.

�Por favor!

Est�n ah�.

�Puedo echarles un vistazo?

�Son aut�nticas obras de artes!

�Impresionantes!

�Del Periodo Tempyo y la Dinast�a Tang!

Me encantar�a poder comprarlas,

sin duda, aumentar�an la reputaci�n de mi tienda.

�Se lo suplico!

Son unas obras valios�simas, no como el papiro de antes.

Son las reliquias m�s valiosas del Templo.

�Es cierto! �Por favor, olviden lo que he dicho!

�Ven aqu�!

�Maldito bastardo!

�Por favor, pare!

�Est�pido! ��Quieres acabar con mi reputaci�n?!

�Se�or Kumazawa!

�Fuera de aqu�! �No eres m�s que basura!

�No vuelvas nunca m�s a mi casa!

�No quiero tratos contigo!

Por favor, c�lmese.

No es que no confiemos en usted, se�or Kumazawa.

�Maldito desgraciado!

Lo que ocurre es que son estatuas muy valiosas.

�C�mo se atreve?

�Te duele? �Est�s bien Amaya?

Como se puede ver, la gente desesperada es capaz de cualquier cosa.

No os ayudar� en vuestro rid�culo plan.

�No, no lo har�!

�C�mo que rid�culo?

Osen...

Si lo haces ganaremos mucho dinero.

�He dicho que no!

Se dice que si enga�as a un monje,

sufrir�s desgracias durante siete generaciones.

�Vaya estupidez!

�No quiero!

Entonces no quieres, �eh?

�Osen!

La maldad de Kumazawa no ten�a l�mite.

Pretend�a hacerse con las estatuas de Buda,

para ello hab�a enga�ado al bueno del monje Fuboku y hab�a usado a Osen como cebo.

�Har�s lo que yo te diga! �Sino, prep�rate a morir!

Osen no pod�a negarse ante semejantes amenazas.

�No me hagas perder el tiempo!

�Est�pida!

�Por qu� no te callas y haces lo que se te dice a la primera?

�Idiota!

�C�mo vas a desobedecerme!

�Maldita puta!

Me alegro de verte.

Ha venido el monje Fuboku.

Se�or Kumazawa.

Bienvenido, por favor acomp��eme.

Osen se hab�a negado a ayudarle muchas veces,

juraba y maldec�a contra Kumazawa.

Pero al final,

siempre la obligaba a ayudarles.

�Las buenas chicas no beben! �Ya lo sabes!

Osen ya no pod�a aguantarlo m�s.

Era muy desgraciada.

Esta... no era el tipo de vida que ella hab�a so�ado.

Por favor.

Escuche lo que tengo que decirle.

Nosotros s�lo hemos intentado ayudarle.

�D�nde se ha metido ese desgraciado?

Heishiro no ten�a paciencia ninguna.

No sirves para nada.

Perdiendo el tiempo por ah�, �eh?

�Est�pido! �No haces nada en todo el d�a!

Sokichi era golpeado brutalmente pero no pod�a defenderse.

Sokichi trabajaba como un esclavo todos los d�as.

�No! �D�jame a m�!

�Eh, t�! �Prepara el ba�o!

Bienvenido.

Por favor, si�ntase como su propia casa.

�Esta es la hermana de la que me hab�as hablado?

�Vamos, ve al ba�o y prep�rate! �El monje est� esperando!

�Vamos!

Muy bien, voy a disfrazarme.

Lo debes estar pasando muy mal.

No importa lo que esa gente te haga,

por favor, prom�teme...

prom�teme que no te rendir�s, �lo har�s?

Por favor, perd�name por haberte tra�do aqu�.

�Sokichi!

Pase lo que pase,

yo te ayudar�.

�No te rindas!

�No lo hagas!

Muchas gracias.

Estoy muy contento.

En ti...

... he encontrado una madre y una hermana.

Sokichi no hab�a tenido nunca a nadie en quien confiar,

pero por primera vez en su vida, en esta ciudad de vicio y corrupci�n,

sent�a que una persona se preocupaba por �l.

�Otra vez escaque�ndote del trabajo?

�Ven aqu�! �No sirves para nada!

�Ve a por un poco de sake!

�Vamos! �R�pido!

El monje Fuboku se estaba divirtiendo...

... degustando deliciosos platos, uno tras otro.

Lo tengo que pensar seriamente,

ya que es su hermana de la que estamos hablando.

�Muchas gracias!

Ella no es digna de usted.

�Me disculpan un momento?

�D�nde va?

Bueno, ya sabe...

�El servicio...?

Por all�.

�Es un verdadero �ngel!

�Va todo bien?

�Sr. Kumazawa!

�Podr�a concederle a este humilde sirviente de Buda, la mano de su hermana?

Ella no es digna de un hombre como usted,

pero si es lo que desea.

�Much�simas gracias!

Tome un poco m�s.

No, deje que le sirva yo esta vez.

Deja que me afeite.

Ten cuidado con la navaja.

Lo �nico que queremos es que te pongas guapa.

�Eh, chico! �Tr�eme un poco de agua caliente!

�Ven aqu� sinverg�enza!

�Qu�date quieto!

�No te muevas!

�Quieto!

�Est� bien afilada!

�No te muevas!

No soy muy bueno, pero �l me sirve para practicar.

�Qu� est�s haciendo?

�D�jalo en paz!

�Ya basta!

�Qu� m�s da? �Qu� importa si le corto una ceja, o las dos?

Da igual.

�S� que importa! �D�jalo ya!

Debe dolerte mucho.

Maldita sea.

�Quieres cortar una ceja? �C�rtamela a mi entonces!

�Venga! �Af�itamela a m�!

Prefiero morir antes que ayudaros otra vez.

�Eres una bestia!

Se�orita Osen, voy a arreglarle el pelo.

�No me toques!

Mira lo que has hecho. La has enfadado.

Rel�jate un poco �Lo siento!

�Amaya! �Ve a cambiarte!

Ha llegado el momento para el anticuario.

A lo largo de la historia...

... los hombres han cometido todo tipo de actos.

Es muy hermosa.

Ha terminado sus estudios esta primavera, �cierto?

�Est� estudiando m�sica ahora?

Qu� encanto.

Debe tener una hermosa voz.

Me encantar�a o�rla cantar.

Ven aqu�.

Ven, si�ntate junto a m�.

Vamos.

Es una bendici�n del Cielo.

Con el Templo restaurado y con una esposa tan hermosa,

me siento verdaderamente bendecido.

Hola.

�T�, desgraciado!

�Qu� es �sto?

�C�mo te atreves? �Qu� haces aqu�?

No, no, no. Tranquil�cese.

Por favor...

Estese quiero Sr. Kumazawa, mantengamos la calma.

Acabemos con esta pelea.

D�jemelo a m�, resolvamos �sto tranquilamente.

Has venido por las estatuas, �cierto?

As� es.

Muy bien.

Ven aqu� Jurakudo.

Primero, tome una copa.

Relaj�monos, todo se va a resolver.

Voy a dejar que Sr. Kumazawa se ocupe de todo.

No os preocupeis. Todo saldr� bien.

Las estatuas... se las podr� llevar a su tienda.

As� que no se preocupe... no se preocupe.

Se ha quedado dormido.

Ha sido f�cil.

Kumazawa sonr�e como si el plan estuviera saliendo seg�n lo previsto.

Osen, esto es como un juego.

El oto�o se va acabando y el inminente invierno comienza a sentirse.

Las temperaturas bajan.

Sin embargo,

Sokichi sigue ocup�ndose de limpiar, hacer las compras, preparar los ba�os...

... llevando s�lo un viejo y desgastado kimono.

Trabaja todo el d�a a cambio de un poco de comida.

Osen no puede m�s que sentir l�stima por Sokichi,

que trabaja todo el d�a sin quejarse ni una vez.

Sokichi, ven conmigo.

Est� empezando a hacer fr�o,

y sigues usando la misma ropa.

Pobrecito.

Debes pasar mucho fr�o.

No, puedo soportarlo.

Por bien de mi abuela, que espera sola que vuelva a casa,

puedo soportar cualquier cosa.

Sokichi recuerda el pueblo donde naci�, al que tanto echa de menos.

Sokichi, tambi�n ayud� a tu padre a ponerse el kimono...

cuando se fue a Tokio a estudiar.

Parece que fue ayer.

Vuelve hecho un gran m�dico, como tu abuelo y tu padre.

Seguro que l�grima de alegr�a traer�an luz a estos viejos ojos.

Abuela, mientras no est� aqu�,

cu�dese mucho.

Te estar� esperando.

Rezando ante la tumba de sus padres,

Sokichi se prepara para un largo viaje.

Cu�date mucho y estudia todo lo que puedas.

Deber ser fuerte y superar cualquier problema que tengas.

Por favor, cuide de mi abuela.

As� que ya te vas, �eh?

Que tengas buena suerte.

Adi�s.

Era su primer viaje solo, y a pesar de sus ojos ciegos...

su abuela a�n lo buscaba por donde se hab�a marchado.

Las monta�as parec�an que silbaban un adi�s al joven,

que emprend�a su primer viaje en solitario,

lleno de incertidumbre y esperanza.

Llevando la paz y tranquilidad de su tierra en su coraz�n,

y con la intenci�n de convertirse en m�dico,

Sokichi march� a la lejana Tokio.

Todav�a hac�a fr�o esa primavera, cuando Sokichi ten�a 17 a�os.

So�aba con su tierra todo el tiempo que dur� el viaje.

Pero,

su sue�o de encontrar un trabajo y poder ir a la escuela,

todas sus esperanzas,

se vieron r�pidamente frustradas.

Tokio era una ciudad hostil.

Sin embargo, �l no pod�a volver a su casa.

Descubri� lo cruel que pod�a llegar a ser el ser humano.

Sokichi estaba completamente hundido, la soledad le quitaba las ganas de vivir.

Sin dinero y sin esperanza, decidi� poner fin a su vida.

As� que se dirigi� hacia el bosque del Santuario de Kanda.

Y all� fue donde lo encontr� la joven y hermosa Osen.

�Te gusta?

Es de muy buena calidad.

Te queda muy bien.

S�.

Ens��eme alg�n hakama.

Ahora mismo.

Es de un tejido muy fino.

�Qu� le parece?

�Le gusta?

�Cu�nto vale?

Me har� un descuento, �verdad?

�Le gusta?

S�.

�Cu�nto es todo?

Vaya...

Me llevar� s�lo el kimono.

Otro d�a me llevar� el hakama.

Muy bien.

Muchas gracias.

ESCUELA SAISEI

Sokichi ve�a a los j�venes entrar en la escuela,

mientras el deseo de estudiar medicina lo consum�a por dentro.

Quiero cumplir la promesa que le hice a la abuela.

Quiero dedicar mi vida a la medicina.

Seguro que la abuela est� preocupada por m�.

Yo rezo para que alg�n d�a puedas ir a la escuela tambi�n.

Rezo todos los d�as.

Las campanas de la Catedral Nikolai se o�an a lo lejos.

Sokichi y Osen las escuchaban en silencio.

Creo que nos encontramos,

porque el coraz�n de tu abuela me llam� y me pidi� que te cuidara como a un hermano.

El joven estaba deslumbrado por la belleza y el encanto que Osen transmit�a.

Quedaba fascinado por las palabras tan afectuosas que ella le dedicaba.

Y como subrayando lo que Osen dec�a,

se o�a el repicar de campanas a lo lejos.

Hab�a llegado el momento de llevar a cabo el malvado plan de Kumazawa.

El plan consist�a en usar a Osen como cebo,

para conseguir las reliquias del Templo del monje Fuboku.

Kumazawa ten�a pensado ganar mucho dinero.

Las estatuas de Buda son transportadas a otro sitio.

Por favor, espere en mi casa.

La esposa de Matsuda est� al tanto de sus intenciones para con mi hermana.

No se preocupe.

�Son magn�ficas!

Adem�s, tienen un enorme valor hist�rico.

Por favor, f�jese bien en los detalles.

�Asombroso!

As� era como Kumazawa ten�a pensado ganar una gran fortuna.

�Mira! �Tengo dinero!

Sr. Matsuda nos dio 5 yenes por llevar las estatuas del Templo a Tsukiji.

�Qu� contento estoy!

�Ahora podr� comprar libros para ir a la escuela!

Sokichi estaba muy contento, es inocente como un ni�o.

�Sokichi, no!

�No puedo permitir que te quedes con ese dinero!

�Por qu�? �Por qu� no puedo qued�rmelo?

�Por qu� Osen?

�Por qu�?

Ahora est�s contento, pero... no sabes de d�nde viene ese dinero.

Es...

... dinero sucio.

No quiero que te lo quedes.

Si te pasa algo...

... no podr�a soportarlo.

�Sokichi!

�Yo me encargar� de que puedas estudiar!

Yo me encargar�, pero,

tienes que devolver este dinero.

�Sokichi!

Venga, ve a devolverlo.

Vale.

�Vamos a divertirnos!

�Lo hemos conseguido!

Sokichi llegar� a ser alguien alg�n d�a, no puedo permitir que se quede ese dinero.

�No te quedes ah�! �Entra y bebe con nosotros!

�Ven aqu�!

Le devuelvo este dinero.

�C�mo?

�Se lo devuelvo!

�Por qu�? �Qu�datelo!

�Qu�datelo!

Tome.

Es dinero sucio. No lo quiero.

�Qu� has dicho? �Sucio?

�Hab�is o�do lo que ha dicho?

�Est�pido!

�Malnacido!

�Maldito sinverg�enza!

�Traedlo aqu�!

�C�mo te atreves? �Qui�n te has cre�do que eres?

�Acaso no nos hemos ocupado de ti?

�Nos apiadamos de ti y te trajimos nuestra casa!

Nos perteneces.

Ya basta.

D�jame a m�, tengo una idea.

D�jame a m�.

Ven aqu�.

Eh, chico.

Sujeta �sto, vamos a iluminarte.

Mucho mejor ahora, �no?

Te hemos iluminado.

Es como un mono, esa es la �nica forma de ense�arle algo.

�Es verdad!

�No te daremos de comer durante cuatro o cinco d�as!

�As� aprender�s!

�Te has enterado?

�Te queda muy bien!

Oh, ya est� aqu� la comida.

�Qu� bien huele! �Es mi comida favorita!

Tienes hambre, �eh?

�Est� delicioso!

�Eh, est�pido!

Quieres un poco, �eh?

A las diez entraremos en acci�n.

�Vamos, preparaos!

�Ya vamos jefe!

�Lo hab�is o�do? �A las diez en punto!

Bueno, ya est� bien por hoy.

Has aprendido la lecci�n, �no?

Ve y compra algunos dulces.

Toma el dinero.

Ah� tienes 10 sen.

No los pierdas �Te has enterado?

Trae esos con forma de concha.

�Ve por ellos ahora!

�Date prisa!

�Vamos, corre!

Sokichi sale a la calle con el est�mago vac�o.

El aroma de la comida era una tentaci�n enorme para el hambriento joven.

Deme... 2 sen por favor.

Gracias.

�Perd�name abuela!

Al otro lado de la calle, cerca del Santuario de Kanda,

estaba el puesto que vend�a los dulces con forma de cocha.

Eso era lo que le hab�an encargado.

Quiero unos dulces.

Ahora mismo.

�Yo gano otra vez!

�Qu� suerte tienes!

�Oh!

�Tomemos un trago!

�Eres t�! �Nos has asustado!

Trae para ac�.

Dos, cuatro, seis...

�Pero qu� es esto?

�Aqu� faltan!

�Qu� pasa aqu�?

�Eh, t�, sinverg�enza! �D�nde est�n los que faltan?

�Eres un granuja!

�D�nde est�n los 2 sen que faltan?

Mucho discurso sobre el dinero sucio y te ha faltado tiempo para robarnos.

Eres muy valiente.

Te crees muy listo.

�Est�pido!

�Eh!

�De d�nde has sacado este kimono? �Maldito ladr�n!

�T�!

Eres un lobo con piel de cordero.

No quiero ni imaginar de lo que eres capaz.

Enga�ando a la gente de esa manera.

El talento se abre paso muy r�pido.

�Se cree muy valiente!

Sokichi era humillado y ridiculizado una vez m�s.

A pesar de que era s�lo un cr�o, Sokichi sent�a su orgullo pisoteado.

Hab�a sufrido todo tipo de penurias, pero ya no pod�a soportarlo m�s.

Para poner fin a todas esas humillaciones, Sokichi sali� de la casa con un cuchillo en la mano.

�Detente!

�Sokichi!

�Espera Sokichi!

�Perd�name Osen!

Sokichi se dirigi� al bosque del Santuario de Kanda.

Corr�a en mitad de la noche.

Ruego que Sokichi pueda ir a la escuela y tenga una larga vida.

Bajo las ramas de un ginkgo, Sokichi permanec�a de rodillas, inm�vil,

le hab�an quitado el cuchillo justo antes de que se hubiera hecho da�o.

�Sokichi, no puedes matarte!

�Por favor, se fuerte y no te des por vencido!

No pienses que he sido yo la que te ha salvado.

Ha sido el amor de tu abuela el que ha hecho que los dioses vinieran en tu ayuda.

El amor de tu abuela ha hecho que yo te salvara.

Pero, mira d�nde estamos.

T� y yo.

Me siento tan triste...

La blancura del rostro de Osen resplandec�a en la noche.

En �l se ve�a sombra de un profundo dolor.

Desde que Kumazawa me tom� a la fuerza,

lo �nico que he hecho ha sido trabajar para �l.

Me vende a burdeles y luego escapamos con el dinero.

Esta vez me obliga a que le ayude en una estafa.

No puedo m�s.

Ya no lo soporto.

Bajo las ramas de un ginkgo, al abrigo de las nubes,

al ver a Osen en ese estado, el joven recordaba a su propia madre.

Osen sent�a un profundo amor y cari�o por Sokichi.

A pesar de vivir rodeado de malhechores, �l segu�a siendo un alma pura.

El fuerte viento mov�a las ramas de los �rboles y hac�a que los j�venes se helaran de fr�o.

A veces me dan ganas de quitarme la vida, pero creo que ni as� podr�a descansar tranquila.

Incluso los dioses deben sentir l�stima de nosotros.

�Escucha Sokichi!

Como si de una flor que brota del barro se tratara,

Osen por fin decidi� revelarse.

Poco a poco la noche iba cayendo.

Como si vender las estatuas de Buda no fuera suficiente,

Kumazawa y sus esbirros ten�an pensado sorprender al monje Fuboku...

cuando estuviera en la cama con Osen.

Hab�an planeado entrar a la fuerza a las diez de la noche.

Los canalla estaban escondidos, escuchando en silencio.

No se o�a nada en la calle,

la luz del cuarto de Osen era la �nica que brillaba en la oscuridad.

�Eh, Fuboku! �Despierta!

�Despierta!

�Vamos!

�Arriba!

�Lev�ntate maldito monje!

�Callaos ya!

�As� que ahora ven�s a por el monje?

�Callaos!

�Esto se ha acabado! �Ya estoy harta!

Un destello de luz sal�a de la navaja que Osen sujetaba entre sus labios.

�T�...!

�Se valiente Sokichi!

�T�...!

�Nos hab�is traicionado!

��Qu� hab�is hecho?!

�Suelta a Sokichi!

�Malditos!

�Sois peores que las bestias!

�Soltad a Sokichi!

�Hacedme lo que quer�is!

�As� podre liberarme!

�Animales!

�A qui�n le importa lo que me pase a m�!

�Pero el coraz�n puro de Sokichi me ha ense�ado la verdad y me ha devuelto mi alma!

�A part� de ahora,

quiero vivir con dignidad!

�No dejar� que me toqu�is de nuevo!

Estoy cansada de ser vuestro juguete.

�No sois hombres, sois bestias!

�Peor que perros!

�Sokichi, ven conmigo!

Oficiales de polic�as esperaban fuera. El monje Fuboku los hab�a llamado,

que ya sab�a toda la verdad gracias a Osen.

�No intentes huir Kumazawa!

Y as� fue como, despu�s mucho tiempo, Kumazawa y sus esbirros fueron arrestado.

Gracias a ti, este humilde sirviente de Buda se ha salvado del desastre.

�Much�simas gracias!

Eres Bodhisattva venida del Cielo.

Sin duda, el esp�ritu de Bodhisattva est� contigo.

Namu Amida Butsu.

Namu Amida Butsu.

El rostro de Osen resplandec�a en la oscuridad.

CASA DE EMPE�OS

Osen y Sokichi comenzaron a vivir juntos humildemente, en los suburbios de Okachimachi.

Sokichi por fin pudo cumplir su sue�o, acudir a la Escuela Saisei.

Perd�n por haberte hecho esperar.

Toma, para las clases.

Muchas gracias.

CUOTAS MENSUALES

Tu kimono... debes estar helada.

No te preocupes por m�.

�Tienes que estar congelada!

No te preocupes. Vete a la Escuela.

Adi�s.

Adi�s.

�Oh! �Espera Sokichi!

Toma estos dulces de arroz para el camino.

No.

No hace falta...

Por favor, c�gelos.

Pero...

Me siento mal por no haberte preparado el desayuno esta ma�ana.

Sokichi.

No puedes estudiar con el est�mago vac�o.

C�gelos.

No te metas en problemas.

El cari�o que sent�a por Sokichi,

hab�a hecho que su alma y su coraz�n despertaran.

Osen hab�a sido capaz de dejar todo atr�s,

para comenzar una nueva vida.

Con el amor que sent�a por Sokichi,

y a pesar de las penurias,

se sent�a libre por primera vez en su vida.

Esta grulla de papel es Osen.

Estaba ensimismada.

La grulla, como su coraz�n, volaba alegremente.

Sokichi.

Ojal� Sokichi apruebe r�pido los ex�menes de medicina,

para que al fin pueda ser feliz.

Eso es lo �nico que le pido a la vida.

Sin embargo, ten�an muy poco con qu� vivir,

apenas si ten�an para comer.

Osen ya no sab�a qu� hacer.

�Eh, vecina!

Veo que est�s otra vez sin comida, �no?

No te queda nada.

Por favor, �podr�as prestarme un poco de arroz?

�Por qu� no me haces caso?

Si hicieras lo que yo te digo...

Para eso no necesitas tener nada.

Entonces, �qu�? �Lo vas a hacer?

No..., yo no podr�a...

�No podr�as?

Es una decisi�n importante, �verdad?

�Pero mandas a tu hermano a la Escuela y me pides a m� la comida!

Haz lo que quieras.

Os vais a morir de hambre.

�No me importa!

�Se�ora!

Yo...

�Me vas a escuchar esta vez?

Muy bien.

Estoy segura de que podr�s ganar mucho dinero.

La comida est� preparada.

Te hecho lo que m�s te gusta.

Vamos, �a comer!

�Cu�nta comida!

Tiene muy buena pinta.

Osen, �te has vuelto rica de la noche a la ma�ana?

�Qu� tal?

Ya te dije que era un buen trabajo.

Podr�s ganar mucho dinero.

Para poder ganarse el pan de cada d�a,

Osen no pod�a hacer otra cosa salvo vender su cuerpo.

Osen se prometi� que hasta que Sokichi no fuera un m�dico importante,

har�a cualquier cosa por �l.

Su delgada sombra ca�a sobre la orilla,

mientras llegaba el crep�sculo de la tarde.

Su d�bil sombra se disuelv�a como una cortina gris clara en el agua.

Sokichi estudiaba muy duro...

... para que Osen pudiera verlo convertido en un m�dico responsable,

ya que ella lo cuidaba como si fuera su madre o su hermana mayor.

Prestaba mucha atenci�n en las clases.

Sokichi estaba entusiasmado por llegar a ser m�dico.

Asist�a a clase del Profesor Kondo, que era toda una autoridad en medicina.

Ya has llegado.

Tienes que estar muy cansado.

Toma un poco de t�.

Gracias.

No he preparado nada para cenar. Salgamos fuera para comer algo.

Debes estar hambriento.

Muy bien.

Me gustar�a tomar unos pasteles de arroz como siempre.

Osen, �de d�nde ha salido �sto?

Un reloj y una pulsera.

Oh... eso no es nada.

Olv�dalos.

Venga, �nos vamos?

Salgamos aunque sea s�lo una vez.

Vamos Sokichi.

Muy pronto tendr�s los ex�menes.

Tienes que comer bien para estar fuerte.

Venga, vamos.

Vale.

Estudiar tanto no es bueno.

Venga Sokichi.

Salgamos a comer algo.

La cuenta.

�Oh, no!

�Me han robado la cartera!

�Ha sido esa fulana!

Qu�dese con �sto, volver� para pagar.

La noche iba cayendo.

Sokichi estudiaba para los ex�menes,

mientras Osen cos�a junto a �l.

Tienes que dormir, ya es tarde.

Estoy bien.

No puedo dormir mientras t� est�s aqu� estudiando.

Osen no hab�a sido tan feliz en su vida como ahora.

Me da igual lo que me pase a mi mientras Sokichi pueda salir adelante.

Osen era muy feliz sentada en silencio junto a Sokichi.

Aguantar� lo que sea por el bien de Sokichi.

Se o�an unos pasos y una luz se aproximaba.

�Qui�n ser�?

Tal vez es ese hombre...

... el que se olvid� sus cosas.

�All� estaba la polic�a!

�Alto, polic�a!

�No se mueva!

Osen qued� paralizada por el miedo.

�Sokichi!

�T�!

�Qu� es �sto?

�Aqu� est�n mis cosas!

�T� me las has robado!

�No es m�s que una cualquiera! �Todo en d�a rondando por ah�!

�Est�s detenida!

Osen sinti� que la arrastraban al Infierno.

Sent�a c�mo se le helaba el coraz�n.

�Por favor, espere!

�Mi hermana jam�s har�a algo as�!

�Por favor!

De repente, Sokichi tom� conciencia de la realidad.

Se vio arrojado al abismo.

Osen, �de verdad has sido t�?

�Osen!

�Ap�rtese!

�Osen!

�Osen!

�Osen!

Perd�name Sokichi.

�Osen! �Osen!

Tienes el desayuno preparado...

... est� en la cazuela que est� tapada.

Y el jengibre,

est� envuelto en un papel.

�Osen!

�Osen!

Sokichi lloraba mientras se llevaban a Osen.

�Osen!

�Sokichi!

Cu�date mucho.

No hagas ninguna tonter�a y estudia mucho.

Aqu� est� mi plegaria para ti.

Ojal� llegues muy alto, tan alto como el cielo.

�Osen! �Osen!

�Eh! �Chico!

�Oh, eres t�!

�Sokichi Hata!

�Me oyes?

�Hata!

Gracias a Dios, est�s bien.

�Maestro!

Siento mucho lo ocurrido.

El rickshaw del Profesor Kondo lo hab�a arrollado.

Sokichi encontr� un �ngel de la guarda justo donde la grulla de papel hab�a ca�do.

A partir de entonces, Sokichi estudi� bajo la tutela del Profesor Kondo.

Algunos a�os m�s despu�s.

El Doctor Sokichi trabajaba en el Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario.

Acababa de llegar del extranjero, donde hab�a estado estudiando.

Sokichi volvi� en si.

�Lamentamos el retraso! �El tren saldr� en breves instantes!

Por favor, no empujen.

La gente entraba atropelladamente al tren que hab�an estado esperando.

�Es una emergencia! ��Hay alg�n m�dico en el tren?!

�Hay alg�n m�dico aqu�?

Yo soy m�dico.

Acomp��eme por favor.

�En marcha!

Sokichi sale del vag�n para atender a la joven que hab�a visto esperando al tren.

Su pulso es muy d�bil.

Cuando mir� a joven a la cara, no pudo creer lo vio.

All� estaba ella,

la joven que le salv� la vida y cuid� de �l cuando s�lo ten�a 17 a�os.

Estaba muy p�lida y delgada.

Ten�a ojeras y parec�a exhausta.

Ten�a el rostro demacrado.

Sokichi estaba paralizado.

Sokichi comprendi�...

... lo dura que hab�a sido la vida de Osen desde que se separaron.

La joven que hab�a cuidado de �l,

hab�a sido v�ctima de un cruel destino.

Sokichi estaba avergonzado por su ego�smo.

Desde que sus vidas se separaron en Okachimachi,

Osen ha debido de sufrir grandes penalidades.

Tengo que salvarla.

Tengo que salvarle la vida.

Osen fue trasladada al hospital de Sokichi.

All� pod�a ser atendida.

Sin embargo, el mal se hab�a apoderado de ella,

y se hab�a llevado poco a poco sus recuerdos.

Lo siento Doctor,

no podemos hacer nada.

�l hab�a ascendido en la vida hasta lograr sus sue�os,

mientras ella hab�a ca�do en lo m�s bajo y hab�a perdido la memoria.

Que extra�os son los designios del destino.

Sokichi recordaba cuando ten�a 17 a�os.

En lo m�s profundo de su coraz�n, no quer�a m�s que pedir perd�n a Osen.

�Osen!

�Osen!

Soy Sokichi. �Soy tu Sokichi!

�Te acuerdas de m�?

La mente de Osen vagaba perdida sin rumbo.

Por favor, perd�name.

Te abandon�.

Perd�name.

Soy Sokichi. �T� me salvaste!

Todo ha sido por mi culpa.

�Por favor, acu�rdate!

�Soy yo, Sokichi!

Yo iba a suicidarme junto al Santuario de Kanda y t� me salvaste.

�Soy Sokichi Hata! Por favor, perd�name.

�D�jame!

�Bestia!

�Los hombres soy como animales!

�Bestias!

�Qu�?

�Qu� est�is haciendo?

�Qu� le est�is haciendo a mi Sokichi?

�Dejadlo! �Fuera de aqu�!

Mi... mi Sokichi. �C�mo os atrev�is?

�No! �Ten cuidado!

�Sokichi!

�No hagas ninguna tonter�a!

Te has olvidado de mi y de tu abuela.

La ca�da de Osen comenz� ese d�a.

Ella hab�a cuidado de Sokichi,

sin embargo, ahora ella estaba fuera de su alcance.

Sokichi, cabizbajo, s�lo sent�a arrepentimiento.

Recordaba el fr�o viento.

Pero los d�as de cuando �l ten�a 17 a�os y ella cuidaba de �l, nunca volver�an.

Junto a Osen, que sonre�a en silencio,

Sokichi permanec�a de rodillas,

llorando amargamente.

Esta es la historia de "Osen de las cig�e�as".

FIN

Traducci�n: holleymartins www.allzine.org

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