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¡Ya estoy aquí!
¿Has visto qué hora es?
Lo siento. Mi padre me ha liado con la organización de las mesas.
Tu padre. Podíamos haber celebrado la comunión de los niños
en otro restaurante, pero no. ¿Qué ha pasado?
Tu hijo, que ha decidido que la mejor idea,
vestido ya de comunión, era ponerse a dar volteretas en la cama.
Emi, que no llegamos a la iglesia.
Joder con las prisas.
(Timbre) Esa boca.
Ya voy yo, que es Óscar.
Emi, que no se olvide la cámara. Que sí.
¿Cómo lo ves?
Tendré que vigilar de cerca a ese pieza. Ponte la chaqueta.
Adiós.
¡Emi, te quiero puntual en la iglesia!
¡Que sí!
Anda, apaga eso.
(RÍE) Apaga eso.
Apaga eso.
-Tu hermana no dirá nada, ¿no? -Qué va. No te preocupes por ella.
-¿Segura?
-Sé cómo manejar a mis hermanos.
Ay, casi.
¡No!
Para de hacer eso si no quieres que te pare yo.
Mamá, que casi toco el techo.
Pablo, y nada de hacer el burro hasta después de la misa, ¿me oyes?
No querrás que te vean hecho un adefesio el día
de tu primera comunión.
Fue sin querer. Ya, ya me conozco yo tú sin querer.
Y tu hermana, ¿dónde se ha metido?
¡Ali!
(Teléfono)
Alicia Vega, ¿dónde estás?
Alicia, venga, tenemos prisa, no es momento para juegos. ¿Ali?
Venga, vamos: uno, dos y...
¡Mami!
Ya estamos otra vez con la diadema de la abuela Dolores.
Es que me encanta, es tan bonita.
Tú sí que eres bonita. Anda, déjala, que no te pega nada.
Porfi, mami, que sí que me pega.
Te prometo que la voy a cuidar.
Venga, va, ¿puedo?
Luego dice tu abuelo que tenemos consentida.
Gracias, eres la mejor mamá del mundo.
Y tú la hija más pelota.
Para abajo, que tenemos que salir pitando en cinco minutos
por la puerta.
¡Ali, espérame!
-¡Olé!
-Cuidado con la mesa.
Que alguien vaya avisando a los niños.
Venga, poneos para la foto, que luego tardamos una hora.
¡Pablo, Alicia, niños, subid, que la tarta está lista!
(NIÑOS) ¡Bien!
¡Tarta!
¡Bien!
Y ahora vamos a hacer una foto de toda la familia.
No como la última vez, que solo salimos la mitad.
-Anda, Inés, vente aquí con tu padre y conmigo
y avisa a tu hermano.
-Andrés, vente con la niña y con Begoña para la foto.
Qué guapa estás. -Ahora voy.
Bego, vamos a hacer la foto.
¡Edu! Edu, Leti, ven.
¿Nosotros también?
-Sí, hombre, sí, los allegados también.
Emilia.
(RESOPLA) -Qué manía en llamarme así.
Venga, vamos.
-Ve tú, que yo no soy de la familia.
-Bosco tampoco y siempre se pone en todas las fotos.
-Bosco, ven.
Ponte tú aquí.
Bueno, ¿estamos todos?
Falta Ali. ¿Dónde está tu hermana?
No lo sé. Antes estaba con el tío Andrés.
-Sí, sí, pero estaban fuera jugando.
A ver, Alicia, ven, estamos para hacer la foto.
Ya estamos.
(SUSPIRA) Hija, no es momento para juegos.
Vale, muy bien.
Uno... (RÍEN)
...dos...
y... tres.
Mira que te lo tengo dicho, la tenéis consentida.
Padre, ahora no. A ti sí que te tenemos consentido.
-Andrés, ¿cuándo la viste?
-Hace un rato, pero estaban fuera jugando al escondite.
¿Y no la has visto volver?
Niños, ¿alguno de vosotros ha visto a Alicia?
(TODOS) No.
-Igual está en los baños. -Esta se ha escondido.
-Seguro que está por ahí.
¿Se habrá quedado encerrada como aquel día?
¡Alicia!
¡Alicia!
-¿Alicia?
-¡Ali!
-¡Alicia!
(LLORA)
-¡Alicia!
-¡Alicia!
(Teléfono)
¿Sí?
¡Ali!
-No está dentro; ni en la cocina ni en la bodega ni de los baños.
-El portón está cerrado, la niña tiene que estar aquí.
Hemos buscado por todos lados y aquí dentro no está.
Ay.
¿Hace cuántas horas que la echáis en falta?
Dos y media. No más de tres horas.
Sí.
Y no creéis que se haya podido escapar.
(AMBOS) No.
Y no podría haberlo hecho, la finca estaba cerrada.
La niña mide metro y medio, no llegaría al muro.
¿Cómo iba vestida?
A ver, Vidal, es el día de su comunión.
¿Cómo quieres que vaya vestida? Pues con un vestido blanco.
Tranquila, Carmen, son preguntas pertinentes.
Vale. ¿Podemos dejar las preguntas y buscar a mi hija, por favor?
Por favor. Vísteme despacio que tengo prisa.
Poniéndonos nerviosos no vamos a encontrar antes a la niña.
Mis hombres están en ello.
Además, hay una cosa clara; si la finca estaba cerrada
y la niña ha desaparecido es que alguien ha tenido que llevársela.
Alguien que estaba aquí dentro y que también salió.
Pero no digas tonterías, Vidal.
Si aquí dentro solo estábamos la familia
y unos amigos de su clase.
¿Qué?
Mientras los niños jugaban fuera, ¿echasteis a alguien en falta?
Era una fiesta, Vidal.
Todos somos de casa, no te fijas en quién entra y sale.
Algo veríais.
¿Dónde estabas mientras los niños jugaban en el jardín?
En el cuarto de baño. Ajá. Carmen.
Recogiendo la mesa.
¿Tu hija padece alguna enfermedad, algún tipo de alergia?
Es... es... Sí, es celíaca, no puede tomar nada que lleve gluten.
Por Dios, Vidal, que es mi niña.
Carmen, solo han pasado unas horas, no nos pongamos en lo peor.
Perdonad, pero tengo que haceros esta pregunta.
¿Hay alguien que tenga algo en contra vuestra,
que tenga algún motivo para haceros daño?
No, no, claro que no.
No, claro que no.
Señor.
-Sí, un segundo. Perdón.
(LOS NIÑOS GRITAN) -¡A jugar, a jugar!
-¿Qué tal lo estás pasando, Ali? -Bien.
-¿Te han hecho muchos regalos? -Aún no me los han dado.
-¿Qué quieres que te regalen?
-Un cacharrito, lo pienso llamar Dumbo.
-¿Ya le has puesto nombre? -Sí.
-¡Ali! Venga, date prisa.
Es la última imagen que tenemos de Alicia Vega.
Perdone, pero ¿por qué tuvo que ser alguien de la familia?
¿Hay alguna prueba?
¿Ha leído el expediente? Claro.
El restaurante estaba cerrado al público, el portón de la finca
no se abrió en ningún momento y a la fiesta no asistió nadie ajeno
a la familia excepto unos pocos compañeros de clase de la niña.
El culpable es de la familia. La familia, divino tesoro.
Inspectora Cortés, le presento a Víctor Reyes,
trabajará con usted en el caso. Encantada.
Igualmente.
Su compañero en esta misión es experto en operaciones encubiertas.
Doy por hecho que la ayudará en lo que necesite.
El restaurante estaba cerrado, pero no la noche anterior;
alguien pudo entrar y quedarse allí.
¿No cree que Científica habría encontrado algo?
Si lo creyera no lo hubiese preguntado.
No encontraron nada, por eso están ustedes aquí.
La maestra de la niña ha solicitado la baja por depresión.
Lo hemos arreglado todo para que la sustituya, inspectora.
Será la nueva maestra.
Tendrá a su cargo a los niños que estaban en la comunión,
entre ellos, al hermano de la niña desaparecida.
Usted será su marido.
Intente acercarse a la familia Vega.
¿Y mi trabajo? Por el momento está en el paro.
Siempre me ha gustado ser un mantenido.
Con el debido respeto, creo que no estoy preparada
para una misión así. Eso no le corresponde
juzgarlo a usted, inspectora. Escúcheme, por favor.
Una cosa es analizar los interrogatorios
y otra muy distinta trasladarme a vivir allí.
Nunca he hecho nada así. Mi especialidad
es el análisis de comportamiento. Cojonudo.
Me sacan de un caso en el que llevo seis meses infiltrado
para mandarme al culo del mundo y a cargo de una novata.
No me ha entendido. Al mando está la inspectora Cortés.
Yo llevaré la parte oficial de la investigación
desde la comisaría de Cienfuegos. Solo contactarán conmigo
cuando sea indispensable, en una nave industrial
que está a las afueras del pueblo. En el informe está la dirección.
¿Alguna pregunta?
Miren, encontremos a esta niña y todos volveremos a nuestras vidas.
Ya han pasado diez días. Por cada minuto que pasa
es más probable que aparezca muerta.
¿Me estabas mirando el culo?
Sí, pero no te preocupes, que no eres mi tipo.
Ay...
¿Cómo estás? Bien.
Va a ir todo bien, ya verás. Claro.
Carlos, tengo que contarte algo de trabajo.
-Disculpen el retraso.
Doctor Castillo.
Por favor, siéntense.
-Bueno, ¿cómo ha ido todo? -Bueno, pues tenemos por fin
los resultados del estudio hormonal.
¿Y no son buenos? Nos enseñan
lo que ya sospechábamos con las pruebas previas.
Hay una hormona que debería inducir la ovulación
y no está haciendo bien su trabajo.
-Pero para eso hay un tratamiento, ¿no?
-Hoy en día hay tratamientos para esto que funcionan muy bien.
Son tratamientos a base de clomifeno,
que lo que hace es inducir la ovulación.
Se toma en ciclos durante tres, cuatro o cinco meses,
dependiendo un poco del caso.
-¿Y si no funciona?
-No vamos a ponernos en lo peor antes de intentarlo, ¿no?
Es un tratamiento fuerte. Notarás que estás más alterable
y que a veces te sientes débil. Es normal.
Lo más importante es que descanses todo lo que puedas
y que evites las situaciones de estrés en lo posible.
-¿Qué te pasa? Él es optimista.
Seguro que... Carlos, me envían fuera,
a un caso. Pero ya has oído al doctor.
A lo mejor esta es nuestra última oportunidad.
¿Vas a sacrificar todo por un trabajo?
Lo sé, cielo. No quiero ir, pero es mi deber.
(MAÚLLA)
Llegas tarde. Son las 08:30.
Ya sabes qué puedes comprarme por nuestro aniversario.
La documentación del caso.
Te llamas Víctor Lago Sánchez. Cumpliste 30 años el 6 de marzo.
Nos casamos el 3 de junio del 2010 en Vitoria.
Has trabajado como capataz, conductor y camarero.
Actualmente estás en el paro.
¿Vas a decirme tu parte o voy a tener que pedirte que lo hagas?
Laura González Sarmiento. Tienes 35 años.
Naciste el 2 de septiembre. Eres diplomada en Magisterio
y trabajaste en el colegio Santa Isabel hasta que cerró.
Ahora eres interina y has terminado Psicología.
Hija única. Es absurdo.
¿Por qué no puedo decir que tengo seis hermanos como en la realidad?
No me lo cuentes, no quiero saberlo;
si no, mezclaré las cosas. Eres la que dice ahí y punto.
Perfecto. Tienes tres hermanos: Ángela, Clara y Manuel.
Eres el segundo. Los ves muy poco. De hecho, a Manuel...
¿Ronco?
¿Cómo?
Soy tu marido. Sabrás si ronco.
No viene en el expediente. ¿Cómo voy a saberlo?
Dormimos juntos.
Y si no lo sabes, te lo inventas;
si no, nadie se creerá que somos un matrimonio.
¿Y el anillo?
Sí, roncas y mucho.
¿Qué? Tú también.
Esa es la casa de los padres de la niña.
No viven mal los Vega.
Y han alquilado la de enfrente para nosotros.
Una buena casa, sin empleo, una mujer guapa...
Al final me voy a alegrar de que me hayan cambiado de caso.
El restaurante de los Vega está en la entrada del pueblo
por la otra carretera. ¿Empezamos por allí?
Tú sí. Yo voy a la escuela. Hace una hora que debería estar allí.
Mira, debe ser la nueva.
Buenos días. ¿Eres la nueva profesora?
Sí. Laura González. Ricardo Esparza. Soy el director.
Bienvenida a Cienfuegos. Víctor, mi marido.
Encantado. Igualmente.
Le espero dentro.
¿Te recojo a las 17:00? No hace falta.
Iré dando un paseo, así me voy haciendo al pueblo.
Espero que seas menos seria como profesora que como esposa.
Aún no me has visto seria. Y arréglate un poco,
que así nadie creerá que somos marido y mujer.
¿Es una orden?
No me obligues a que lo sea.
(Timbre)
Supongo que sabe lo que ha pasado en el pueblo.
Sí, lo he leído en la prensa. Una desgracia.
Esa niña, Alicia Vega, era alumna de la profesora
a quien va a sustituir. En la clase tiene también
al hermano de la niña y a su prima. ¿Y se sabe algo de la niña?
Si la Policía tiene algo, no lo ha comunicado.
Aunque la gente habla. ¿Qué dicen?
Que ese día en el restaurante solo estaba la familia
y que el culpable es uno de ellos.
Aquí es.
(HABLAN A LA VEZ)
Niños.
Niños.
Esta es vuestra nueva profesora. Se llama Laura González.
-¿Y doña Catalina? ¿No va a volver? -No, de momento no.
-¿Y los exámenes quién los va a corregir?
-Pues la señorita González. -¿Y cuando queramos ir al baño?
-Cuando queráis ir al baño, le preguntáis a ella, ¿vale?
Aquí se los dejo. Si me necesita, estaré en mi despacho.
Es en la planta de arriba, al fondo del pasillo.
Gracias. Suerte.
Bueno...Yo soy Laura y acabo de llegar al pueblo,
así que vais a tener que ayudarme un poco estos días, ¿de acuerdo?
Muy bien. ¿Por qué no empezamos por decirme cómo os llamáis.
A ver, tú. ¿Empiezas tú?
-Lorenzo Guerrero Fuertes.
-Daniela Martínez Aráis.
-Nuria Vega Valverde.
-Pablo Vega Castro.
Pablo, ¿por qué no te sientas más cerquita? Hay un sitio libre.
¿Qué pasa?
-Era el pupitre de mi prima, la hermana de Pablo.
Ah, bueno.
Entonces mejor lo dejamos libre para cuando vuelva, ¿verdad?
¿Quién me dice por qué lección ibais con doña Catalina?
-Página 42, seño.
Gracias, amor.
Perdona.
Un cortado, por favor. Ahora mismo.
-Marek, las tostadas para la 5.
-Aquí tienes.
Gracias.
-Ruso. Ruso, ven.
¿Necesita algo?
No, gracias, estoy atendido.
Pensaba que iba a estar cerrado. No, no está cerrado.
Lo digo por lo de esa cría, ya sabe.
Fue aquí, ¿no? Sí, señor, fue aquí.
¿Usted estaba aquí ese día? Es que no puedo...
Tengo cosas que hacer. Vamos, Ruso.
Tengo cosas que hacer.
(Timbre)
Adiós.
Adiós, Luna.
Muy bien las multiplicaciones de hoy, Lorenzo. Adiós.
Adiós, Óscar.
Adiós, Julia.
Adiós, Nuria. Adiós, señorita.
Pablo, no te olvides mañana de traer el cuaderno de dibujo,
¿vale?
¿Sí?
Laura González, la nueva profesora.
Sí, un momento.
¿Qué tal su primer día de clase? Bien, muy bien,
pero me gustaría convocar una reunión
con los padres de los niños. ¿Una reunión? ¿Sucede algo?
Bueno, esos niños están viviendo una experiencia traumática
con la desaparición de su compañera y creo que es importante
que los padres sepan que cuenta con nuestro apoyo
para cualquier duda que pueda surgirles.
Ya, comprendo.
¿Ocurre algo? No. Bueno, no sé.
Quizás deberíamos llamar a la Consejería.
Usted sabe como yo los tiempos que maneja la Consejería de Educación.
Lo importante es el bienestar de los niños.
Está bien. Le pediré a la secretaria que se ocupe.
Muchas gracias.
Hola.
Dibujas muy bien.
Me gusta mucho cómo haces las nubes.
Se nota que hacía calor.
Sí.
Y tu hermana también pinta muy bien.
¿Dónde es esto?
¿Dónde es esta cabaña? No sé.
¡Eh! ¡Eh! ¿Tú qué coño haces?
A ver si os queda claro de una vez,
que no queremos hablar con vosotros.
¡Gentuza! ¡Carroñeros!
Como os vuelva a ver a alguno cerca de mi hijo,
te juro que me lío a bofetadas. ¿Me has entendido?
Perdóneme. No...
No sabía que era la nueva profesora.
(ALICIA) ¡Mamá!
¡Mamá!
¿Hay alguien?
¿Hola?
Supongo que no debe de ser fácil.
Ellos dicen que quieren ayudarte,
pero no les importas nada.
Lo único que les interesa es que hables con ellos
antes que con los de la otra cadena.
Pablo.
Pablo, ven aquí, anda.
La Policía nos aconsejó que no les dijéramos nada,
que era lo mejor para la investigación,
pero a estas alturas ya no sé qué creer.
Bueno, ellos son los expertos.
Es mejor hacerles caso.
Es una pena.
No ha elegido la mejor época
para trasladarse a vivir a Cienfuegos.
Este siempre había sido un buen lugar para vivir.
Era el número 3, ¿no? Sí.
Pues es aquí, justo enfrente de nosotros.
Discúlpeme otra vez. No, por favor.
Cualquier cosa que necesite, ya sabe dónde estamos.
Lo mismo digo.
Es mi marido.
Hola, cariño.
Víctor Lago, encantado. Roberto Vega, un placer.
Este es mi hijo Pablo.
Son nuestros vecinos de enfrente.
Cada tarde nos reunimos para ir al bosque y seguir buscando.
Anda, vete con mami. Ahora voy yo.
La hija de Roberto lleva diez días desaparecida.
Once días y unas horas.
Vaya, lo siento.
Pero no perdemos la esperanza de encontrarla.
Pues os acompañamos.
No, por favor. Acabáis de llegar.
Seguro que tenéis mucho que hacer.
No, las maletas se pueden quedar para mañana
y cualquier ayuda os será poca.
¿Sabes quiénes son los castrati?
Claro.
Pues vuelve a besarme y cantarás como ellos.
¡Alicia!
¡Ali!
¡Ali!
¡Alicia!
¡Ali!
¡Alicia!
¡Alicia!
-¡Alicia!
-¡Ali!
-¡Alicia!
¡Ali!
¡Alicia!
¡Ali!
¡Alicia!
¡Alicia!
-Aquí encontraron la única pista de mi nieta
desde que desapareció:
su diadema.
-¡Alicia! -¡Alicia!
-¡Alicia!
¿Tú qué haces aquí?
-He venido a ayudar, papá, como todos.
-¿Y el negocio? -He dejado a Marek allí.
-¿Marek?
Marek apenas lleva un mes con nosotros,
¿y tú lo dejas de encargado? ¿Vaciaste la caja?
-La niña es más importante que el negocio.
¿Ahora te lo parece?
Vete de aquí.
Roberto.
Roberto.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
¿Alguna novedad, comisario?
Por desgracia no.
Más bien, vengo a pedirles algo. -Usted dirá.
-Convendría tomarles a todos los familiares de la niña
muestras de ADN, también a los trabajadores.
Así, en el caso de que haya que cotejar alguna prueba,
ustedes serían los primeros en ser descartados.
-Comisario, yo pongo la mano en el fuego por todos nosotros.
Dejen de dar vueltas en torno a la familia.
Papá...
No tienen por qué permitirlo.
Es algo voluntario.
Puede contar con nuestra cooperación.
Yo mismo hablaré personalmente con todo el mundo.
Muchas gracias. ¿Qué tenemos que hacer?
El inspector se encargará de darles los detalles
en cuanto esté todo listo.
Con su permiso.
No se quede ahí, Vidal. Nos vamos.
-Jodido comisario de los cojones.
¿Y tú de qué te ríes?
De aquí a casa, que tu madre está esperando.
-Sí, papá.
Gracias.
A veces ya no sé si prefiero que esté muerta.
No digas eso.
Nadie ha pedido un rescate en todo este tiempo.
¿Es mejor que esté viva?
No puedo dejar de pensar en lo que le pueden estar haciendo.
Debería ir a comprar una linterna nueva.
¿Qué?
¿Qué? Di lo que estás pensando.
¿O te vas a callar como antes?
-¿Qué querías que dijera, Andrés?
-Nada.
-¿Por qué llegaste tarde a la batida? ¿Dónde estabas?
-Estaba en el restaurante.
-Andrés, no me mientas. ¿Dónde estabas?
-¿Ahora me vas a pedir explicaciones tú?
Tú, que eres una mentirosa.
-¿Y tú? ¿Tú qué eres?
-Yo soy un imbécil que sigue protegiendo a su mujer.
Mentí a la Policía por ti. No se te olvide, Begoña,
porque aunque puedo ir y contarles la verdad.
Puedo decirles que no estabas donde dijiste
cuando desapareció Alicia.
¿Dónde estabas?
¿Qué me estás ocultando, eh?
-Te das cuenta de que yo podría hacerte la misma pregunta, ¿verdad?
Porque aquí cada uno tiene su pecado
y tú no eres mejor que yo.
Nadie de tu familia lo es.
Toda la familia ha sido interrogada.
Nadie vio nada fuera de lo normal ni antes ni durante la fiesta.
Los últimos en ver a la niña fueron los niños invitados,
jugando al escondite.
Alicia se escondió y nunca más se volvió a saber de ella.
¿Y cómo la sacaron de allí?
Pudieron saltar el muro.
Sin una escalera imposible, demasiado alto,
y una escalera habría dejado marcas, que no había.
¿Quién tenía llaves de la entrada
y dónde estaban cuando desapareció Alicia?
Roberto Vega en el baño, le vieron salir,
y el abuelo con la familia.
Si no se la llevaron durante la comunión,
tuvieron que hacerlo después.
¿Estás diciendo que la dejaron dentro
y la sacaron cuando todo el mundo se fue?
Una de dos: si no pudieron hacerlo durante la comunión,
tuvieron que hacerlo después.
Lo que es imposible es que una niña se esfume en el aire,
¿no?
En el informe del comisario Casas
no decía nada de que el padre y el tío se llevasen mal.
Tenemos que averiguar desde cuándo están enfadados
y por qué.
Eso es más fácil decirlo que hacerlo.
No, si contamos con...
una pequeña ayuda.
No vamos a usar micros sin la autorización de un juez.
¿Hay aquí algún juez? ¿A que no?
Es ilegal y no serviría como prueba.
No dirías lo mismo si esa niña fuese tu hija.
Entonces sí que querrías que la Policía utilizara
lo que fuese con tal de dar con ella sin que le pasase nada.
Esto no es la academia, es el mundo real.
Y en el mundo real hay cosas que parece que no están bien,
pero lo están.
Lo triste es que en general es al revés.
Como tú quieras, pero mientras yo esté al mando, no lo haremos.
¿Es una orden, inspectora?
Esta vez sí, oficial.
Hay mucho trabajo por hacer.
Tú vete a vigilar la casa de Andrés Vega,
yo vigilaré la de los padres de la niña.
Voy a tirar la basura.
(Ladridos)
Que nadie sepa esto, Bosco. No te preocupes.
(Móvil)
Sí.
Roberto, el padre de Alicia, le ha dado un paquete a Bosco,
el empleado de los Vega. Voy.
Se fue por allí.
Iba solo, el padre se ha quedado en casa.
Si Bosco tiene algo que ver con la desaparición de la niña,
¿adónde puede haber ido? Pues donde la tenga escondida,
que no sabemos dónde es. Pero sí que sabemos dónde encontrar
una última pista sobre ella.
(Ladridos)
(Crujido) Hay alguien más ahí.
Es la linterna de Roberto Vega.
Pero no puede ser, se quedó en casa.
Perdona que os moleste a estar horas,
soy el nuevo vecino de enfrente, acabamos de llegar al pueblo.
¿Está tu padre?
No, está trabajando en el restaurante.
Mi abuelo lo llamó y se tuvo que ir.
¿Sucede algo?
¿Pasa algo?
No, es el vecino de enfrente.
Mi mujer, que se ha mareado,
y no encontramos el centro de salud.
Está justo al otro lado del pueblo, cerca de la iglesia.
Muchas gracias. Buenas noches.
No estaba en casa, no estaba en el restaurante,
mentía a todos, y esa es su linterna.
¿Cuántas pruebas les dices a tus alumnos de la academia
que hacen falta para estar seguros?
¿Cerveza? No bebo.
Son indicios, no son pruebas.
No se puede detener a nadie solo por indicios.
Otro error del sistema.
A ver, ¿no crees que si Roberto hubiese querido ir al mismo lugar
que el hombre del perro hubiese ido con él?
Cualquiera puede haber cogido la linterna.
Y Roberto podía estar en cualquier otro sitio.
¿Qué pasa? Que pareces una abogada
en vez de un policía. Mañana llevaremos la linterna
a Casas y veremos qué dice la Científica de las huellas,
entonces sabremos si es una prueba o no.
¿Quieres que apostemos? ¿Hay algún vicio que no tengas?
Sí, pero no te lo voy a contar.
(TV) "Se han cumplido diez días desde que Alicia Vega desapareciera
en la localidad de Cienfuegos mientras celebraba con su familia
el convite de primera comunión. La Policía no ha dado
con el paradero de la niña ni ha detenido o señalado
a ningún posible sospechoso. Pese a esto,
el portavoz de la Policía ha declarado esta mañana
que mantiene..."
(Portazo)
Agua con gas.
Gracias por venir, les presento a Laura González,
es la nueva profesora de sus hijos.
Además de maestra, es psicóloga y quiere hablar con ustedes
sobre la desgraciada desaparición de Alicia Vega.
Hola, como psicóloga, sé que en situaciones así
los niños suelen sentirse especialmente sensibles
y es frecuente que afecte a su conducta.
Estoy aquí para ayudarles a los niños y a ustedes
en lo que necesiten.
Sí, por favor.
Mi hija tiene pesadillas e insiste en dormir con nosotros.
¿Estuvo en la comunión de Alicia? Sí.
Como todos los de la clase. Es normal que tenga pesadillas,
pero tiene que intentar que siga durmiendo sola.
Aunque sea con la luz encendida, puede quedarse con ella un rato.
Lo importante es que, en la medida de lo posible,
mantengan sus hábitos.
¿Y cree que deberíamos ir preparándonos por si...?
En mi experiencia, los niños aceptan las ausencias
mejor que los adultos, pero si queremos decirles algo,
tiene que ser directo, sin crudeza, pero sin rodeos ni metáforas.
Lo contrario solo ayuda a que fomente más dudas
e incertidumbre.
Dentro de unos días es su cumpleaños,
el de Alicia y Pablo.
¿Qué se supone que...?
Perdón.
Disculpen.
Yo también empecé psicología, con lo del curso puente y todo eso.
Pero que tuviese tantas matemáticas y tanta biología, me mató.
Soy Silvia, estoy en la otra clase de 4.
Encantada. Laura.
En menudo jardín te has metido con los padres, ¿eh?
Bueno, están muy preocupados, es normal, yo también lo estaría.
Si de verdad estuviesen preocupados,
verían llegar estas cosas antes de que ocurriesen.
Estas cosas no se pueden prevenir. No,
pero cuando un niño cambia y luego ocurre esto...
Yo qué sé. ¿Estás hablando de Alicia?
(ASIENTE)
¿Y eso se lo has comentado a la Policía?
¿Estás loca?
No, yo no quiero meterme en líos.
Además, era alumna de doña Catalina.
Yo solo sé lo que me contaba doña Catalina.
¿Y qué te contaba? Pues que la niña estaba ausente.
Había empezado a traer los deberes sin hacer.
Y eso que antes era una niña de diez.
Cuando un niño cambia es que hay algo detrás.
¿Qué te voy a contar?
(Timbre)
(Móvil)
¿Sí? La anterior profesora de los niños
sospechaba que a Alicia le pasaba algo.
¿Algo como qué? No lo sé,
pero es lo que le dijo a una de sus compañeras.
Voy a intentar localizarla después de clase. Informa a Casas.
¿Y la inspectora?
Ha ido a hablar con la vieja maestra de los críos.
Parece ser que esa mujer no contó todo lo que sabía.
Empiezo a pensar en este pueblo nadie cuenta todo lo que sabe.
La linterna de Roberto Vega.
¿Cuándo podrá decirnos algo? Pronto, en cuestión de horas.
Torres también está tocando los cojones a los de científica,
se darán prisa. ¿Algo más?
Hay que triangular un móvil de la familia Vega.
¿Cuál? El de Roberto,
para ver qué hizo ayer por la noche.
Muy bien.
Hay algo más. Nada de micrófonos.
La inspectora me lo ha adelantó No sabía que tenía niñera.
No quiero que me expedienten. Así que es eso.
Sí, y que el juez no lo autorizaría
y sin su consentimiento las pruebas serían nulas.
No sé qué pasa en esa casa
ni por qué se enfrentaron los hermanos Vega.
Averiguadlo, pero sin micrófonos.
Necesito que me haga un favor para poder acercarme a la familia.
¿Cómo están los niños?
Me preocupan, son tan pequeños y con todo esto.
Y a mí. Por eso he venido a verla,
sobre todo por Pablo, me rompe el alma verlo sufrir así.
¿No está bien? No.
¿Cómo va a estarlo con lo que ha pasado?
¿Pero cómo se comporta, qué hace?
Nada, eso es lo que me preocupa.
Está encerrado en sí mismo, como bloqueado.
Esperaba que usted con su experiencia me aconsejara.
¿Y de qué sirven mi experiencia para algo así?
Solo he conseguido que hablase conmigo una vez,
¿y sabe lo que me dijo?
Que Alicia antes de la comunión había cambiado.
Ojalá encuentre la manera de ayudarle.
En fin.
Me la encontré llorando.
Alicia, no me lo creo.
Eso fue tres días antes de que pasara.
Al principio pensé que se había peleado con un compañero,
pero no era eso. ¿Y qué era?
Me dijo que era alguien que había entrado en su dormitorio
para llevársela. ¿Y usted qué hizo?
Llamé a sus padres, se lo conté.
Me dijeron que no tenía importancia,
que la cría tenía una época de muchas pesadillas
y que esa debió de ser una más.
¿Y qué dijo la Policía?
No fui a la Policía.
¿Para qué,
para que encima se pusieran en contra de esa familia?
Bastante tenían con lo que tenían, ¿no crees?
No lo sé, pero esa niña sigue desaparecida.
¿Me pone un cortado, por favor? (ASIENTE)
No sabía que necesitan un camarero.
Sí, se me ha ido uno, polaco.
Lo de que se me ha ido es un decir,
se lo ha llevado detenido la Policía.
No tenía los papeles en regla.
No sé si le sirve, pero yo antes trabajaba de camarero.
¿Ah, sí?
¡Ah!
Bueno, vamos a ver si no se te ha olvidado nada.
Lleva esta comanda a la mesa esa.
Venga, ya. Venga.
Aquí tiene.
¿Qué? Bueno, no está mal.
La maestra parece buena gente,
espero que no se haya casado con un mangurrián.
Si en dos o tres días no te digo nada,
quedas contratado.
Enséñale al caballero las cosas que hay que hacer aquí.
Gracias. Bueno, pues bienvenido.
Por las mañanas nos ayudarás en la barra con los desayunos,
pero tu trabajo principal estará aquí, en el comedor.
¿Cuántos camarero somos? Mis hermanos, tú y yo.
Bueno, antes también trabajaba mi cuñada Carmen,
la mujer de Roberto, la madre de Alicia.
Lo sé, somos vecinos.
Antes trabajaba en la cocina,
hasta que tuvo los mellizos y la sustituimos por Begoña.
¿Eduardo no trabaja?
Esta es la despensa. Aquí llenamos las botellas de vino de la casa
y las jarras.
Nos lo traen directamente desde La Rioja.
También utilizamos esto de despensa y de trastero también.
Cuando hay más lío es al mediodía con los menús.
Después tampoco es para tanto. Limpiamos nosotros y Bosco,
que nos echa una mano. ¿Él no ayuda en el restaurante?
No, él va despacito.
A él le dejan limpiar y cargar, pero nada más.
Mi abuelo era muy amigo de sus padres,
murieron y... Al menos es trabajador.
-Inés, ven corriendo.
Está aquí la Policía para tomar no sé qué muestras.
-Gracias, Inés.
-Sube arriba a cambiarte, yo voy apagando todo.
-¿Vas a cerrar?
-Quiero a toda la familia en la iglesia,
que todo el mundo vea que estamos unidos.
-Germán, solo quedas tú.
-Vidal, ¿esas tonterías son necesarias?
-¿Y a mí qué me cuentas? Esto lo manda el jefe.
-El jefe dijo que era voluntario.
-Ya, pero tú eres el único que falta,
sería un poco raro, ¿no?
Venga, joder, que no es para tanto.
No, no saben nada ni lo van a saber.
Sí. A las cuatro.
No, no se lo he dicho a nadie.
-¿Con quién hablabas? -Con nadie.
¿Adónde vas?
-Adonde tenía que haber ido hace mucho tiempo,
a hablar con la Policía. -No lo harás, Pilar.
-Es mi nieta. -Y la mía.
La Policía no puede saber esto, Pilar.
Quizá tenga razón. ¿En qué?
En lo de que escondieron a la niña para llevársela después.
El restaurante es
lo bastante grande como para esconder a un niño,
aunque la Policía y la familia dijeron
que buscaron por todas partes, aunque la familia...
Vaya desastre.
Si yo fuese la culpable, ya me encargaría de que me tocase buscar
donde tuviese a la niña.
Tendrías que haberte puesto una camisa.
Ya voy bastante disfrazado. Las llaves.
A Germán, el abuelo, no le hizo mucha gracia
lo de que le tomasen las muestras de ADN.
Ahora podrás vigilarlo de cerca. Ha llamado Casas,
ya tiene los informes de científica.
Por una vez se han dado prisa. ¿Qué dice?
No había huellas en la linterna
y el teléfono de Roberto Vega nunca salió de casa.
No se llevó el teléfono al bosque.
No sabemos si era él el que estaba en el bosque.
¿Dónde estaba entonces? Hay que averiguarlo.
Y piensas averiguarlo en la iglesia.
Vamos a mostrar respeto a la familia y observar,
es la primera oportunidad que tenemos de verlos a todos reunidos.
Si el culpable es alguno de ellos,
lleva 12 días fingiendo estar tan preocupado como ellos.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
El cuerpo de Cristo. Amén.
El cuerpo de Cristo. Amén.
El cuerpo de Cristo.
El cuerpo de Cristo.
El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
¿Esto es de verdad o estás actuando?
Pensé que no querías saber nada de mi vida.
Ponte como quieras, pero a los niños no pienso bautizarlos.
Te espero fuera.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
-El cuerpo de Cristo. -Amén.
(Ladridos)
¿Un pitillo? No.
Bonito, ¿qué? Qué cachorro.
Uy, uy...
Mi padre cazaba y tenía uno como este.
Era capaz de seguir cualquier rastro. ¿A que sí?
Sí, tiene olfato, tiene buen olfato, ¿verdad, Ruso?
Pues no lo vi en la batida. No, no me dejan,
no me dejan ayudar, como soy...
¿Y nunca has ido al bosque, donde encontraron la diadema?
Estoy seguro de que Ruso y tú conocéis el bosque a la perfección.
Perdone, ¿tiene uno para mí?
Un pitillo. Sí, claro.
Anda, Bosco, hijo, date una vuelta.
-Vamos, Ruso.
(Ladridos)
Gracias, ¿eh? De nada.
Víctor Lago. Encantado.
Rafael Vidal.
Veo que le aburre la iglesia.
Yo tampoco rezaba, ¿eh?
Hasta que me diagnosticaron cáncer.
Me dieron seis meses. De eso hace... unos siete años.
Desde entonces comprendí que hay una ley divina
y que hay que acatarla, claro. Claro.
Se está quedando buena tarde, sí.
Se ríe, ¿verdad?
Aquí estamos acostumbrados a que se rían de nosotros,
sobre todo, la gente de la ciudad,
pero ese pobre no tiene culpa de ser como es.
No me estoy riendo de nadie.
Aquí somos gente sencilla, no nos gustan los problemas.
Bueno, en las noticias no dicen lo mismo, ¿eh?
Aquí, en este pueblo, tenemos tres formas de hacer las cosas:
por las buenas, por las malas...
Ya, ahora tengo que preguntar por la tercera.
(ASIENTE)
Esto es como por las malas, pero más doloroso.
Ándate con ojo.
No me gustan los entrometidos y menos si son de fuera, ¿eh?
Te estaré vigilando.
Muchas gracias por venir.
Carmen, te presento a la nueva profesora de Pablo y de Alicia.
Hola. Encantada.
Ya se lo he dicho a su marido,
pero siento mucho lo que están pasando.
Gracias.
A Alicia le gusta mucho ir a clase.
Lo que necesitéis... Vivimos en la casa de enfrente.
Sea lo que sea. Solo tenéis que avisarnos.
¿Qué tal se están adaptando al pueblo?
Bien. Por ahora muy bien.
A mí me costó un poco adaptarme al principio,
pero, bueno... Luego, con los niños y eso no...
Una se hace casi a todo. No sabía que no era de aquí,
de Cienfuegos. No. No, no.
Conocí a Roberto y...
Yo no tenía trabajo y aquí era mejor que en mi pueblo.
Y, bueno,
mire ahora.
Carmen, ¿nos vamos? Sí.
Yo también me voy.
Voy a buscar a mi marido, a ver si no se ha perdido.
¿Qué quieres, que todo el mundo se dé cuenta?
(Coche)
¿Emi?
¿Emi?
(Timbre)
Abre tú, por favor.
Ah.
Hola, Laura. ¿Qué tal? ¿Puedo ayudarte en algo?
Sí. Perdona que os moleste. Traigo una cosa para tu mujer.
¿Está en casa? Creo que se ha echado un rato.
Si te parece, yo se lo doy cuando se levante.
Es un dibujo de Alicia.
Pasa, por favor.
¿Lo tomas solo? Sin azúcar, por favor.
Gracias.
Pensé que te gustaría tenerlo para cuando vuelva Alicia.
¿He hecho mal? No, no, es solo que...
eres la primera persona que no me habla de ella
como si ya no estuviera.
No me puedo ni imaginar lo que tienes que estar viviendo.
¿Tenéis hijos? No.
La verdad es que llevamos tiempo intentándolo,
pero, desgraciadamente,
parece que mi cuerpo no quiere que sea madre.
Qué lista.
Lo siento. No, lo siento yo.
No sé qué hago contándote mis problemas.
A veces es más fácil desahogarse con un desconocido,
alguien que sabes que no va a juzgarte.
También es suyo.
Le encanta dibujar. Se pasa el día pintando.
Dice que de mayor quiere ser pintora.
De mayor...
Estoy segura de que Alicia va a volver.
(Puerta)
Buena idea lo de la infertilidad para acercarte a la madre.
Has hecho lo que te ha dado la gana.
Has puesto micros y me has mentido.
Sin ti no lo podría haber hecho. Lo hice por salvar el caso.
Ahora sí les tenemos controlados. Me da igual.
En cuanto esa gente salga de su casa,
entrarás ahí y quitarás esos micrófonos.
No lo toques.
Es el último dibujo de Alicia.
Carmen, por el amor de Dios. ¿Adónde subes ahora? Ven aquí.
Carmen, estoy hablando contigo. ¿Me estás diciendo
que no puedo tocar las cosas de mi hija? ¡Escúchame!
Carmen... ¡Carmen, te comportas como si solo fuese hija tuya!
Carmen...
Carmen, por el amor de Dios.
Carmen...
Enhorabuena. ¿Cuándo vas a dejar de culparme?
Has desobedecido la orden de tu superior
y has puesto en riesgo la misión.
Y todo por fisgar en la vida privada de esta pobre gente.
Tenemos que vernos. No, que es muy importante.
Pues si hoy no puedes, mañana.
A las 12:00, en el parking del centro comercial.
Es por Alicia.
¿Todavía crees que esa familia no oculta nada?
¡Alicia! Tendrán que acudir
a declarar a comisaría todos, familiares y trabajadores.
¿Ahora qué? Ya no puedo verte como te veía.
Begoña Valverde y Roberto Vega iban a irse de viaje
un día después de la comunión, pero cambiaron de idea.
¿Ya sabe quién le dio la foto de mi hija a los periódicos?
Necesitamos volver a registrar su casa.
Dígame qué le han hecho a mi niña. ¿Dónde está su marido?
¿Hemos terminado? Bajaron todos a la bodega
en algún momento, pero mientras los niños jugaban al escondite
solo bajó una persona. O se salió a propósito
o que se quedó dormido al volante. ¿Qué se sabe de él?
Nada. ¿Qué tienes que decir de mí?
Que reces para que mi hermano no esté muerto.
No me gusta que jueguen conmigo y en este caso lo están haciendo.
¿Cuántas veces te he dicho que no quiero que me llames aquí?
Hemos encontrado un cadáver. Cambio.
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