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Original subtitles

¡Guarros!

¡Vais a morir!

¡Colgadlos!

¡Sólo sois escoria!

¡Bastardos italianos!

¡Bastardos italianos! No necesitamos gente como vosotros.

¡Vamos a daros una lección!

¡Marchaos a casa!

Los italianos casi nunca compran casas.

Siempre andan de un lado para otro en cuadrilla.

No aprenden nuestro idioma

y no respetan nuestro gobierno. Ni obedecen sus leyes.

No limpian ni sus cuerpos ni sus casas.

Desconocen la valentía, el honor, la verdad,

el orgullo, la religión

y todas aquellas cualidades que caracterizan

a los buenos ciudadanos.

Las comunidades italianas deben desaparecer.

Es mi intención acabar con estos infernales disturbios,

provocados por italianos.

Incluso, si para lograrlo es preciso eliminarlos a todos

de la faz de la Tierra.

Yo tenía 15 años cuando mi padre nos trajo a América.

Nueva Orleáns.

En Sicilia, pasábamos hambre.

En América, se nos prometía trabajo.

¡Tú, italiano, ven aquí!

¡Volved al barco!!

¡Volved al barco!

Vamos, levántate.

Vamos, un hombre fuerte. ¡Tú!

Vamos, sube.

¡Vamos, come-ajos! No vas a conseguir nada mejor.

¡Tú, sube al carromato!

¡Tú eres fuerte! ¡Ven aquí!

- ¿Todo en orden, Sr. Macheca? - Todo en orden, jefe.

Esa fue la única vez que vi

al jefe de policía David Hennessy.

Vi también a Joseph Macheca, que controlaba los muelles.

Aunque a él, sí volvería a verle.

Esto es el mercado francés.

El mercado francés. Muy bien.

Bagnetto le explicó a mi padre

el peligro que comportaba aquella situación.

Los Mantranga controlaban el mercado francés...

pero los muelles pertenecían a los Provenzano.

Nos habló de la vendetta pendiente entre las dos familias,

al tiempo que nos advertía

que nunca hablásemos de ella en la calle.

Vengo a por la verdura.

Yo comprar verduras.

¿Usted vender?

Verduras. Vengo a por la verdura.

Gracias. Gracias.

Verdura.

¡Gaspare!

¡Cuidado con la fruta!

Aquel mismo día, el jefe de policía Hennessy

y el alcalde Joe Shakespeare

habían sido invitados a un almuerzo privado

en casa del exportador de algodón

más importante de Nueva Orleáns, James Houston.

Los italianos se están convirtiendo en un verdadero problema.

Al menos hay treinta mil de ellos en Nueva Orleáns.

Uno puede andar manzanas y manzanas sin dejar de ver esa escoria.

Lo que quiere decir es que nos preocupa el futuro.

Se han instalado aquí. Viven hasta 10 en una sola habitación.

Se multiplican como conejos, ¿y qué sucede?

Pues que aparecen las enfermedades, los crímenes

y tememos que se extiendan.

Los trajimos aquí para sustituir a los negros tras la emancipación.

De eso hace ya 30 años y no funciona cómo esperábamos.

No se olvide de los irlandeses.

Llegamos después de los negros y antes que los italianos.

Pero un italiano, Joseph Macheca,

controla los muelles,

que es la puerta de entrada a la ciudad

y vital para nuestra prosperidad.

Su gestión es buena.

Según fuentes de toda confianza,

el Sr. Macheca es el cabecilla de...

de una organización criminal denominada "La Mafia".

Al parecer, controla las familias Provenzano y Mantranga.

Lo sé todo sobre La Mafia, Sr. Parkerson.

La mafia me ha amenazado en más de una ocasión.

El Sr. Macheca no forma parte de La Mafia.

Queremos que lo encierre.

¿Con qué pruebas?

¿Tiene pruebas, Sr. Alcalde?

Ya veo.

Caballeros,

cuando tengan pruebas de las actividades criminales

del Sr. Macheca, será un placer escucharles.

Gracias, señor.

¿Creen que Macheca lo ha comprado?

Nosotros podríamos pagarle más.

No nos ayudará.

Así que le dije a tu padre:

"Giovanni, ¿por qué seguimos viviendo Decator Street?

Mientras vivamos ahí, la gente pensará que somos una mierda".

¿Y sabes lo que me dijo?

"¡Mica!

Vincenzo.

Tienes que saber quién eres, Vincenzo. Mica".

Espera. Súbelo.

Echadme una mano.

Vincent Provenzano.

Señor Houston.

Vincent.

Me parece que tú eres quien hace que el negocio de Macheca funcione.

El Sr. Macheca trabajó duro, señor Houston.

Tú descargas la fruta

y Macheca gana el dinero.

Mantranga envía a los suyos a comprar la fruta a este mayorista.

Sube el precio y la vende en el mercado. Y también gana dinero,

pero, ¿tú qué ganas?

¿Son tus hermanos?

Eran tus hermanos.

¿Qué intenta decirme, Sr. Houston?

Si el negocio de Macheca fuera mío, ¿sabes lo que te diría?

"Haz que Mantranga lo pague más caro".

Cóbrale un impuesto por el derecho a comprar fruta.

Luego te diría: "Vincent, guárdate ese dinero, te lo mereces".

Ha sido un placer hablar con usted.

Consideré la posibilidad de hablar con tu hermano Giovanni,

pero me dijeron que tú eras el provenzano más ambicioso.

¿Es cierto?

Sí, es cierto.

Me interesa comprar el negocio de Macheca,

pero no creo que lo venda mientras esté

tan bien administrado.

Pero cuando lo compre, podríamos hacer negocios juntos.

¿Negocios?

Sí, juntos.

Si quieres fruta, debes pagar por el derecho a comprarla.

Yo pagaré por la fruta, no por el derecho.

¿Eres tonto o qué?

Si quieres fruta, paga.

Bien, veamos. ¿Quién es el siguiente?

¡Vete a Sicilia!

¡Vamos, Tony!

¡Vamos!

¿Tienes suficiente?

Con los pies no. ¿Lo quieres?

¡Atízale más!

¡Separaos!

¡Esto es vergonzoso! ¡Basta!

Sr. Macheca, este muchacho

intentaba robar fruta

y Tony se lo ha impedido.

¿Es verdad?

Sí, ha ocurrido como tío Vincenzo ha dicho.

Está mintiendo.

Es un ladrón. Se lo aseguro.

Yo no la robé.

Lárgate.

Lárgate.

Di a tus hermanos y a tu hijo

que no toleraré peleas.

Y ahora todo el mundo a trabajar.

¿Por qué lo has hecho?

Lo siento.

No entiendo bien lo que me dices.

¿Cómo dices?

Esta uva desea ir a casa contigo.

Gracias.

Quiere saber el nombre de la guapa señorita

que se la llevará.

¿Qué te ha pasado en el ojo?

Las frutas son peligrosas.

Vámonos, Megan.

Es tarde.

Megan.

¡Marchesi!

¡Don Mantranga!

Vengo a por mi parte.

Aquí está, Sr. Mantranga.

Beso su mano.

¡Gaspare!

Ven a saludar al señor.

¿Es este tu hijo?

Gaspare, ¿eh?

Te has ganado tu nombre.

Los Provenzano se han aprovechado.

Enfrentarte a ellos demuestra que tienes agallas.

¿Tú quieres hacer un trabajo para mí?

Señor Macheca.

Macheca.

Disculpe que le interrumpa.

¿A qué debo el placer, señor Houston?

He pensado que debe de ser agotador

vigilar a todos esos italianos holgazanes.

Una lamentable pérdida de su tiempo.

Le agradezco su interés,

signore.

Verá, cuando tengo problemas laborales que me disgustan,

algunas mañanas me entran ganas de vender el negocio

y olvidarme de todo de una vez.

Yo nunca pienso en vender mi negocio.

A ninguna hora del día.

No se precipite,

tal vez le interese considerar mi propuesta.

¿Qué me propone?

Una asociación usted y yo.

Una asociación.

Usted se ocupa de los muelles y yo importo la fruta.

Le quitaría un peso de encima.

¿A cambio de?

Piense, un italiano haciendo negocios conmigo.

Pondría a toda la ciudad en pie, se fijarían en usted, daría ejemplo.

Se ganaría una reputación.

A cualquier parte que fuera, la gente diría:

"Vaya, ese es Joseph Macheca".

¿A cambio de?

Naturalmente, esperaría obtener un beneficio

con la inversión de un 50%.

Gracias por venir, signore.

Es bueno saber que se interesa por los italianos holgazanes.

Espere.

Pienso esperar, no le quepa duda.

No haga algo de lo que podría arrepentirse, señor.

¿Me está amenazando, signore?

¿Amenazando?

No le quepa duda.

Por favor, considere lo que le estoy ofreciendo.

Entiendo perfectamente lo que me ofrece.

Quedarse mi negocio por una miseria.

O arrebatármelo a la fuerza si me niego.

Por favor.

No quiero robarle ni un segundo más de su valioso tiempo.

¿Sabe?

Usted y yo

no nos llevamos bien.

Eso es lo que parece.

¿Qué zapatos te gustan?

Me gustan esos de ahí. ¿Y a ti?

Sí.

Esos elegiría yo si...

fuera una bella signorina,

que... yo sé...

Me haces reír.

¿Eso es bueno

o es malo?

Es bueno.

Te dije que no hablaras con él.

Tengo un problema.

A nuestra gente no le gustaría el cierre de mis muelles,

de modo que tendré que pedir trabajadores a Mantranga.

Eso molestará mucho a los Provenzano

y no quisiera problemas.

Tranquilo, no los habrá.

Los extranjeros debemos estar unidos.

Hola.

Bueno, no son una maravilla, pero dijiste que me los comprarías.

Gracias.

¿Tú me traes más?

No, conseguí trabajo en el canal.

Y no está nada mal.

Trabajaré allí hasta que algún italiano

lo haga por menos dinero o coja la fiebre amarilla.

O, puede que me vaya al norte como la mayoría de los negros. A Chicago.

Gracias, muchacho.

Me llamo Gaspare.

Mi nombre "Gaspare".

Y yo me llamo Samuel.

Samuel, amigo.

¡A los muelles!

¡Todos a los muelles!

Vamos, Mantranga nos necesita.

¡Toño!

¡Vincenzo! ¡Toño!

No se entrometa, jefe.

Podría resultar herido.

¡Ven aquí!

¡Dejadlo!

Otro altercado y os rompo las piernas,

os meto en un barco y os mando a Sicilia.

¿Comprendéis?

¡Maldito seas!

¿Todavía no ve el problema, jefe?

No podemos permitir que los italianos se adueñen de los muelles.

La raza blanca ya está demasiado amenazada

por un verdadero ejército de cerdos.

Quizá a alguien le interese

crear alboroto en los muelles, Sr. Parkerson. ¿No lo había pensado?

Alguien interesado en comprar los muelles.

Debemos mantener el orden.

- Quiero que arreste a Macheca. - ¿Bajo qué cargo?

¿El de mantener abierto su negocio?

¿Le caen bien los italianos?

Si algo le ocurre a Macheca,

usted será mi primer sospechoso.

Como alcalde, le ordeno que haga cumplir la ley.

- Si no puede... - O no quiere...

encontraré a alguien que lo haga.

Maldita sea, David, fui yo quien le nombró. Somos viejos amigos.

Lo somos, John, pero no por ello puede despedirme.

La policía metropolitana depende del estado de Louisiana, como sabe.

Es usted muy arrogante, ¿verdad?

Sí, lo soy.

Me lo he ganado a pulso.

Mi reputación como policía en este estado no tiene rival.

Y no hay nadie en esta ciudad que crea que David Hennessy

pueda comprarse.

Pero me ha dado una idea.

Tal vez iré a por su puesto, señor alcalde.

Buenos días, señores.

Desde luego, es duro de pelar.

Es irlandés.

Es popular, no lo olvidemos.

La gente ve en Hennessy a un caballero andante.

Si decide presentarse a las elecciones del año que viene,

no tendré la más mínima posibilidad de ganar.

De todos modos,

hay mucha gente a quién no le gusta.

¡Apártate! Adelante.

¡Muérdele!

¡Bianco! Muy bien.

Adelante.

¡Vamos, Bianco! Tírate a su espalda.

Señor Houston.

Siéntate.

Lo has hecho muy bien, muchacho. Buen comienzo.

Gracias, Sr. Houston.

Pero es sólo el comienzo.

Yo soy de los que llegan hasta el final.

Es mucho lo que hay en juego.

La mayoría de perros, se someten al perro más fuerte.

Se echan sobre su espalda con el vientre al descubierto,

indicando con ello que se rinden.

Pero estos dos perros, ambos desean vencer

y lucharán hasta el final.

Es impresionante.

Están seguros de sí mismos.

Aún así,

hay que enseñarles a matar.

Sígueme.

Le seguiré.

Junta los labios como si fueras a besar a una chica.

Así.

Sopla.

¿Pero qué haces? ¿No comprendes?

- ¿Queréis subir? - ¡Vamos!

- Gaspare, todavía peleas, ¿eh? - ¿Peleas?

¿Usas los puños?

Vas a ser el próximo O'Sullivan.

Bravo, Marchesi.

¡Nos disparan!

¡Cállese!

¡Que se calle!

Los Mantranga tuvieron una emboscada. Tus hermanos les han disparado.

Vuelve aquí.

Estas armas acaban de ser disparadas. Puedo olerlo.

Esperadme en la otra habitación.

¿Tenéis por costumbre dormir con los zapatos puestos?

Arrestadles.

Sí, vamos.

Comete un grave error.

Considérate afortunado de que nadie muriera en esa carreta.

Disculpe la intromisión.

¡Es Pietro!

La verdura es peligrosa.

Gracias.

"Gaspare,

reúnete conmigo esta noche en Clay Statue..."

Sigue, sigue.

"A las diez. Megan."

¿Por qué tan tarde?

Sus padres estarán durmiendo, ¿entiendes?

¿De verdad?

¡Lo has entendido!

Megan, ¿eh?

William Villere.

Fijaos en su uniforme.

Es el mayor aliciente para alistarse en la policía de protección.

He visto luz y... ¿Trabajas en el caso Provenzano?

Sí.

No hay mucho que investigar, ¿verdad?

Es la palabra de un italiano contra la de otro.

Sí, el jurado decidirá.

Me encantaría formar parte del jurado,

así ganaría un dinerillo.

¿Damos un paseo

y tomamos unas ostras antes de volver a casa?

Bien.

Me voy con el Sheriff Villere.

- Él cuidará de mí. - De acuerdo.

- ¿No es cierto? - Sí.

¿Ves algo?

¿Con esta niebla? Estás de broma.

Escucha, Billy.

Cuando quieras alistarte en un cuerpo de policía de verdad,

házmelo saber. Debes de estar harto

de hacer trabajos de pacotilla para el alcalde.

Hemos llegado. Gracias por acompañarme.

Ya puedes irte tranquilo.

Buenas noches.

¡Billy!

¡Billy!

¡Billy!

¡Billy!

¿Quién lo ha hecho?

¿Les has visto?

Italianos.

Eso es lo que me dijo David.

Italianos.

Estamos intentado salvarte.

¡Soltadme! ¡Soy inocente!

¡Megan!

¡Gaspare!

Mira, allí está. Ya hablaremos.

Yo no vi nada, lo juro por la tumba de mi madre.

- ¿Por qué corrías? - Para escapar de los disparos.

Iba andando.

La niebla era espesa como el puré de guisantes,

y de pronto, oí disparos, no sabía por qué,

pero sí sabía que debía alejarme de allí.

Tengo un serio problema, Samuel.

Por una parte tengo a un héroe, que es el jefe de policía,

y por otra a un negro

que huye de la escena del crimen.

Este vive junto al lugar dónde fue asesinado el jefe.

Samuel...

Vamos, Samuel.

- Adelante, muchacho. - Sí.

Parece...

uno de ellos.

Sí, también lo parece.

Ya está. Nadie más.

Me han asegurado que eran cuatro.

Quiero cuatro, Samuel, así que concéntrate.

Alguien más tiene que ir a la cárcel. ¿Quién va a ser?

Ellos.

Ellos se parecen bastante.

¡Dios mío, perdóname!

El jefe David Hennessy ha sido asesinado

por una organización criminal italiana

llamada "Mafia" en Sicilia.

Lamentablemente, esa organización

ha llegado con los inmigrantes italianos

que hemos acogido.

David Hennessy,

conocía el peligro que entrañaba esa banda.

Murió luchando contra ella.

Que su muerte no haya sido en vano.

Debemos dar a esa gente una lección

que no puedan olvidar jamás.

¡Gaspare!

¡Gaspare!

¡Gaspare!

¡Fuera!

Levantad la cabeza. Sois inocentes.

Joseph Macheca...

es el cabecilla de la conspiración.

Los demás le obedecen.

Charles Mantranga...

Él lo planeó junto con Macheca.

Pietro Monasterio, zapatero.

Vive junto al lugar donde fue asesinado Hennessy.

Utilizaron su tienda para prepararse.

Bastiane Incompara, un criminal en Italia.

Un testigo afirma haberle visto huyendo con una rama en la mano.

Al igual que Enmanuelle Polizzi.

Angelo Bagnetto y Umberto Scaffidi,

ambos identificados por testigos.

Antonio Marchesi, identificado como uno de los pistoleros.

Gaspare Marchesi, fue visto en la tienda de Monasterio.

Avisó a los pistoleros de la llegada del jefe de policía con un silbido.

¿Cómo no tienen a nadie que afirme

que Mancheca fue uno de los que dispararon?

Porque trescientas personas afirman que estaba

en el teatro con Mantranga en el momento del asesinato.

Sólo podremos acusarle de conspiración.

- ¿Alguien ha confesado? - Aún no.

¡Maldita sea, Billy!

Billy conseguirá una confesión.

Todo saldrá bien, James. Tenga paciencia.

No pienso unirme a ellos porque no me apena su muerte.

¡Cállate!

Muestra un poco de respeto y quítate la gorra.

¿Para qué? Tú le odiabas.

No estoy hablando de Hennessy. Ese bastardo ya está muerto.

Estoy hablando de mis nuevos amigos.

¿Qué amigos?

¿Alguno de vosotros es culpable?

Entonces, ¿por qué no estáis furiosos?

Podrán arrebatarnos nuestra libertad, pero no nuestra dignidad.

Somos soldados.

¡Eso es lo que quieren! Quieren que penséis que no sois nada.

No dejéis que se salgan con la suya.

Se hará justicia.

Os doy mi palabra.

No tiene suficientes pruebas para retener a esos hombres, y menos

para condenarles.

Su deber, como fiscal del distrito

es conseguir que sean declarados culpables.

Señor alcalde, le hablo de lo que es evidente.

Estamos reteniendo a Joseph Macheca.

¿Y por qué motivo?

Él ni siquiera estaba allí y tampoco Mantranga.

¡Maldita sea!

Son los cabecillas de la conspiración.

Conspiración, ¿qué conspiración? Ambos son muy ricos.

No tienen nada que ganar y mucho que perder. ¿Cuál sería su móvil?

Hennessy tenía información

capaz de lograr la absolución de Georgio y Paolo Provenzano.

Macheca no quería que esa información se hiciera pública.

¿Por qué iba a testificar Hennessy en favor de los Provenzano?

Él fue quien les arrestó.

No, no, señor alcalde.

No tiene ningún sentido.

Es un caso inconsistente.

No para un abogado de su talento, señor Luzemberg.

No para alguien cuyo puesto corre peligro.

Bueno.

Una concesión o dos facilitarían las cosas.

No será difícil conseguirlas.

- Cogedle por las piernas. - Sujetadle.

Levantadle la cabeza.

Gaspare.

Yo le cuidaré.

Tenemos que cuidarnos mutuamente.

¿Por qué?

Yo me acuerdo de ti.

Tú peleaste con el hijo de los Provenzano.

Por tu honor.

Yo soñaba con ser como usted.

Respetado.

Soñabas con ser como yo.

Pues ahora ya lo eres.

¿Quieres respeto?

Compórtate como si lo merecieras.

Como tu padre.

Él lo arriesgó todo para que tú pudieras venir a este país.

Tú eres su esperanza.

¿Dónde está mi esperanza?

Dentro de ti.

¡No tenemos nada!

¿Por qué nos odian?

Fíjate en lo que hemos conseguido.

Nos trajeron aquí para ser sus criados,

y en menos de una generación nos hemos convertido en sus amos.

Trabajando unidos podemos conseguir cualquier cosa.

Cuando trabajamos unidos, nos llaman "Mafia".

Con esa palabra pretenden sembrar el terror.

La ley y la justicia nos protegen, no necesitamos a la Mafia.

Señor Macheca,

usted tiene dinero.

Es por eso que la ley le protege a usted.

Durante la guerra,

luché con la infantería de Louisiana en defensa de la ley.

Había hombres que daban su vida por la ley.

La ley es igual para todos. Y no nos abandonará nunca.

Sheriff Villere.

Thomas Semmes, ¡válgame Dios! ¿Qué hace un antiguo fiscal general

aceptando dinero de un asesino italiano? ¿No tiene orgullo?

Sheriff Villere, ¿qué tal está?

¿Ha venido a quedarse una temporada, O'Malley?

¿A quién ha matado hoy, Sheriff?

¡Macheca!

Tu abogado está aquí.

Gracias, Sr. Daves.

Esto es una locura, Joseph, pero no te preocupes, te sacaremos de aquí.

No quiero, que por ser mi abogado, te ocurra nada.

Te presento a Dominic O'Malley y a Robert Collins, detectives privados.

Nos ayudarán en las investigaciones.

Gracias por venir, caballeros.

Si me pegan, les diré que lo hizo Macheca.

No pienso morir por él.

Según parece, no tienen argumentos para detenerle.

Como mucho, pueden presentar cargos por conspiración,

pero dudo que les de resultado.

Hagan lo que hagan tengo derecho a un juicio justo.

Y lo tendrás.

¿Puedes hacer que ellos también lo tengan?

¿Qué pretendes?

Que tú nos representes a todos.

Se han presentado dos cargos contra vosotros.

Conspiración para cometer asesinato y ejecución del mismo.

Hay otros 19 italianos encarcelados por los mismos cargos.

Primero sólo juzgarán a 9.

Todos somos inocentes.

Nadie ha confesado, lo cual es bueno.

Les están pegando duramente.

Lo que necesitamos ahora es que nos digáis

dónde estabais la noche

del día 9 y luego comprobaremos la coartada.

Yo estaba en el teatro con Mantranga.

Tenemos muchos testigos.

- Charles Mantranga. - De acuerdo.

¿Alguien más?

Yo.

Un momento, un momento, por el amor de Dios.

Vamos a ver, ¿cómo te llamas?

- Incompara. - Incompara.

Collins, ¿puede tomar nota, por favor?

Bien, el resto sentaos y esperad en silencio.

Me ocuparé de todos y cada uno, no os preocupéis.

¡Gaspare! ¡No!

Gaspare Marchesi,

¿dónde estabas cuando Hennessy fue asesinado?

Yo, llevar zapatos a Pietro Monasterio

de señora Mantranga.

¿Dónde estaba tu padre?

Paseando.

Thomas Semmes,

¡maldita sea! Es un magnífico abogado.

Fue fiscal general.

¿Cómo se las arregló Macheca para contratarle?

Cálmese, señor alcalde.

Sólo necesitamos una confesión. ¿Ha tenido noticias del sheriff Villere?

Su trabajo se ha complicado, señor Luzemberg.

Dominic O'Malley intentó sobornar jurados en el pasado

y no creo que ahora cambie de táctica.

Tenemos que averiguar qué piensa el jurado antes que ellos.

Alguno de sus miembros cooperará seguramente.

Caballeros, esto es inaceptable.

Sr. Luzemberg, debería continuar con su trabajo.

Tenga cuidado con lo que dice delante del fiscal.

Su manera de hacer justicia es muy elemental.

¿En quién estaba pensando?

No quiero ser pesimista,

pero si condenan a uno,

hay muchas probabilidades de que el jurado condene a todos.

Sus coartadas dependen del testimonio de los italianos.

Es probable que el jurado no les crea.

Pero su intento de relacionar a Mancheca y Mantranga

con el asesinato, se basa sólo en rumores.

Si convencen al jurado de que hubo conspiración, sería suficiente.

Ellos no tienen pruebas, pero nosotros tampoco.

¿Os acordáis de aquella noche? La niebla

impedía ver a dos metros de distancia.

Para poder reconocerles, tendrían que haber estado,

prácticamente, encima de los asesinos.

Y con lo que dispararon, es un milagro que nadie fuera alcanzado.

¿Los testigos han sido comprados? ¿Podríamos saberlo?

Podríamos lograr que el jurado decidiera que hay duda razonable.

Con la que está armando el alcalde, la duda razonable no sería suficiente.

Tiene razón.

Tenemos que probar que miente.

Lo cual, no debería ser difícil, dado que es cierto.

Como mi santa madre solía decir...

Tú nunca tuviste madre.

¿Qué?

¿Qué se te ha ocurrido?

Todavía tengo amigos con uniforme.

Haré una lista con sus testigos y...

Robby y yo les visitaremos.

Buenos días.

Buenos días.

¿Quién es ese que parece vestido para una boda?

Pasquale Corte, cónsul italiano.

¿Y los otros dos?

Periodistas.

Diles que pasen. Todos ellos.

Señor Corte.

Caballeros.

Señor cónsul,

usted dirá en qué puedo ayudarle.

Tomen asiento, caballeros. Son periodistas.

No tenemos nada que ocultar, ¿verdad?

Estoy aquí para presentar una queja formal

por el trato que reciben los italianos arrestados.

¿Arrestados por?

Por el asesinato del jefe de policía.

Por asesinato, sí, por supuesto.

Verá, actualmente hay muchos italianos arrestados.

Sólo quería asegurarme de que hablamos de los mismos individuos.

Ya que está usted aquí,

me pregunto si podría explicarme por qué el gobierno italiano

envía miles de criminales indeseables a Nueva Orleáns.

¿Qué?

Supongo que es un buen modo de librarse del problema,

pero, francamente, no queremos sus ladrones ni sus asesinos,

así que dígale a su gobierno

que si nos manda delincuentes les meteremos en la cárcel

o se los mandaremos de vuelta.

Señor alcalde,

los hombres de los que le hablo han sido tratados de forma vergonzosa.

Han sido apaleados por sus guardianes.

No les permiten visitas.

He informado de ello al embajador italiano en Washington.

Bien, señor cónsul, escuche.

Le pediré al sheriff Villere que investigue esta situación

Y se ocupe de hacer los cambios que considere oportunos.

¿Le parece justo?

Sí.

No habléis en italiano.

No os preocupéis por nada.

Estaremos en el juicio para apoyaros.

¿Gaspare?

No hables con ellos, Tony.

Vámonos.

Sr. Villere, ¿está usted ahí?

Collins, déjalo, hay muchos más.

Prosigamos.

¿Quién es el siguiente?

El barman John Duare.

¿John Duare?

Ya no trabaja aquí, lo siento.

Samuel Foster.

Samuel.

No, hace tiempo que no le veo.

Despareció de repente.

No está aquí.

¿Y cuándo volverá la Srta. Willer?

No me lo dijo. ¿Ya ha terminado?

Es como si esperaran nuestra visita.

Tengo un mal presentimiento.

Me atrevería a decir que ya han sido comprados.

Me he enterado de que va a soltar a los hermanos Provenzano.

Los hermanos Provenzano.

¡Libertad!

¡Salud!

- ¡Salud! - ¡Salud!

Por el Sr. Houston,

un hombre de palabra. Eh, Joe.

Y que Macheca y Mantranga se pudran en el Infierno.

Vamos.

Giovanni.

Para.

¿No estás contento?

¿Qué preferirías, que os siguieran en la cárcel?

- ¿Es eso? - No, de ninguna manera.

No,

deseabas mi fracaso.

Hemos dejado de ser extranjeros,

ahora formamos parte de Nueva Orleans,

y es gracias a mí.

¿Es gracias a ti, Vincenzo?

Así es, lárgate.

Es mejor para ti y los Provenzano.

Antonio, vámonos.

Tomemos aire fresco.

No, no, papá.

Tony.

No.

Se queda a bailar.

Bien, música. Música.

Vamos, a divertirse. Todos a bailar, a bailar.

Hijo,

quiero que me mires a los ojos y me contestes.

Dime, ¿tu padre mató al Sr. Hennessy?

No.

Entonces será mejor que me digas dónde estaba,

porque no tiene ninguna coartada, ¿me comprendes?

Y tan cierto como que el sol sale cada mañana,

le colgarán.

Dolores Johnson.

- ¿Quién? - Dolores Johnson, una prostituta.

Jurará que Marchesi estaba con ella en el Red Lantern

cuando Hennessy fue asesinado. Le conoce bien.

Ha estado allí muchas veces.

- El jurado no la creerá. - ¿Por qué iba a mentir?

Marchesi fue arrestado en la puerta del local,

los informes policiales le dan credibilidad.

No es suficiente.

Es lo mejor que tenemos, lo único que tenemos.

De acuerdo, conseguid una declaración por escrito,

pero tendréis que cuidar de esa mujer hasta que pueda testificar.

Menuda tragedia.

¿Eres O'Malley?

Soy yo.

Eres un mierda protege-italianos.

Vengo a ver al Sr. Houston.

Puedes decirle que Vincent Provenzano está aquí.

Me dijo que viniera esta noche.

- ¿Tengo buen aspecto? - Excelente.

Las cosas que te dije que sucederían, ¿no han sucedido?

- No. - Entonces tranquilízate.

Date la vuelta.

El Sr. Houston no puede recibirle.

Vuelve dentro y dile que Vincent Provenzano le espera.

Sr. Houston.

Yo pensé que debía venir

y darle las gracias

por lo que ha hecho por mis hermanos Giorgio y Paolo.

No sé de qué me habla.

Claro, lo entiendo.

No importa.

Sólo quiero que sepa que...

cuando esté listo

podemos sentarnos y hablar de nuestro negocio.

¿Negocio?

Yo no hago negocios con italianos.

¿Italianos?

¿Me ha llamado italiano?

¡Le voy a matar!

- Vincenzo, para de una vez. - Me las pagarás, embustero.

Juro que le mataré.

Nadie se burla de un italiano como lo ha hecho usted

sin recibir su merecido. Téngalo por seguro, es hombre muerto.

- Muerto. ¿Lo oye? - Vincenzo, vayámonos de aquí.

¡Muerto!

Vincenzo, ¿adónde vas?

Voy a matar a ese embustero.

Giorgio, Paolo, vamos. Dame eso.

Devuélveles las armas.

Vamos a hacer que Houston lo pague.

¿Que lo pague?

¿Por qué?

Porque me mintió. Me hizo promesas falsas,

y nadie traiciona a Vincenzo Provenzano.

Giorgio, Paolo, vámonos.

Si le matas a él, nos matas a todos con la misma bala.

Giorgio, Paolo, vámonos.

Yo os he liberado, vamos.

- Tony, ven conmigo. - Antonio, quieto.

Tony,

ven conmigo.

Tony.

Me lo prometió

y me mintió, Giovanni.

Me mintió.

¿Qué fue lo que te prometió?

Me prometió un futuro.

Me prometió... que sería americano.

- Vincenzo... - Me lo prometió, Giovanni.

Me lo prometió.

¿Mataste a Hennessy,

Vincenzo?

Juro por mi madre que yo no maté a nadie.

¡Dios mío, te creo!

¿Quieres ser americano?

Mira lo que América te ha hecho.

Mira lo que nos ha hecho a todos.

Cariño, ¿no has tenido suficiente?

De todos modos está cerrado.

Necesito hablar con Dolores Johnson.

Dolores se ha marchado.

¿Adónde ha ido?

Nunca lo dicen y yo nunca les pregunto.

¿Dónde diablos has estado?

Me han golpeado.

- Dolores se ha ido. - ¿Se ha ido?

¿Cómo pueden haberse enterado de lo de ella?

Nosotros éramos los únicos que lo sabíamos,

aparte de los prisioneros.

Sí, todas las cárceles tiene oídos.

Pobres italianos,

se arrepentirán de no haberse quedado en Palermo.

En pie.

El Tribunal de la ciudad de Nueva Orleans abre la sesión.

Preside el honorable Joshua Baker.

Se les acusa del asesinato

del jefe de la Policía Metropolitana, David Hennessy,

y de conspirar para cometer el asesinato.

¿Cómo se declaran?

Señoría, la defensa solicita un aplazamiento,

no hemos tenido oportunidad de entrevistar

a los testigos de la acusación.

Han tenido muchas oportunidades, moción denegada.

Procedan con la selección del jurado.

Desearía que se lavarán un poco más,

aparte de eso me caen bien.

No, gracias.

Puede retirarse.

La justicia es la cola que nos mantiene unidos.

Todos tenemos derecho a ella, incluso un gusano italiano.

¿Le importaría quitarse

el sombrero o como quiera que se llame, señor?

Es mi norma.

Sí, pero mi norma es que se lo quite.

¿Respeta Vd. La ley, señor?

Respeto tanto la ley de Dios como la ley del hombre.

Espero que la imiten.

Bueno, yo les compro, pero no, no trabajan para mí.

Nunca me han causado problemas.

Recuerdo a los miembros del jurado

que no deben hablar del caso con nadie,

y que deben mantener su mente

abierta a todas las pruebas presentadas.

Sr. Luzenberg, ¿está preparado para presentar

- el caso del Estado por la mañana? - Desde luego, señoría.

Muy bien, entonces,

se suspende la sesión.

El juez no debió rechazar mi solicitud de aplazamiento.

Tal vez O'Malley acierte al decir que todo esto es una farsa.

Espero que ambos estéis equivocados.

- Traigo buenas noticias. - Nos vendrán bien.

Volví a Red Lantern.

Encontré una vieja prostituta que corroborará

que Marchesi estaba con Dolores Johnson.

¿Hablaste con ella?

Me reuniré con ella en su casa esta noche a las 9...

en el número 39 de Stratton Street.

Buen chico.

Aquí no hay testigos a los que puedas intimidar, Collins.

¿Quieres que les mate?

Collins, ¿por qué?

Era mucho dinero.

Lárgate.

Collins, no puedo creerlo.

Oh, Dios.

Cochino mundo hipócrita.

¿Y ahora qué?

Podemos solicitar que se declare nulo el proceso.

Querido Semmes,

los dos sabemos que eso no sucederá jamás.

Oí disparos, salí del bar y corrí hacia allí.

Cuando llegué vi a 4 hombres frente al jefe.

Seguían disparándole. Al verme, echaron a correr.

¿Están en esta sala?

Sí, señor.

Ese...

Ese otro...

Aquel...

Y aquel otro.

Que conste en acta que el testigo ha identificado

a Pietro Monasterio,

a Umberto Scaffidi,

a Emmanuel Polizzi

y a Antonio Marchesi.

Su testigo.

De modo que usted trabajaba en el bar aquella noche

y oyó disparos.

Los oí, salí corriendo y los vi.

Esa noche había mucha niebla, ¿verdad?

¿Por qué mira al Sheriff Villere?

¿Es acaso un experto en niebla?

Había niebla.

Por lo tanto tuvo que acercarse muchísimo

a los pistoleros para verles la cara.

Sí, señor, casi me rozaron.

Acababan de disparar al jefe y pasaron por delante de usted,

tan cerca que pudo verles la cara en medio de la niebla.

- Usted es un testigo ocular. - Sí, señor.

Y ellos son unos despiadados.

Sí, lo eran.

- ¿Por qué no le dispararon a usted? - Protesto.

Obliga al testigo a especular.

Se acepta.

Tal vez no le vieran.

Tal vez.

Debido a la niebla.

¿Usted tiene un arma en su bar?

No es ningún crimen.

Así que oyó disparos

y salió corriendo.

¿Por qué?

A la mayoría de la gente no le gusta que le disparen.

Creí que estaban robando a alguien,

que podía ayudar, ser un buen ciudadano.

Nadie duda que sea un ciudadano excelente,

me refiero a que oyó disparos y salió corriendo.

- ¿Se llevó su arma consigo? - No, no lo hice.

Porque de haberlo hecho podría haberla usado

para ayudar al Sr. Hennessy,

siendo un buen ciudadano.

Oyó disparos...

Salió corriendo...

¿Y no se llevó su arma?

Sr. Duare, está bajo juramento.

¿De veras salió corriendo? ¿De veras vio algo aquella noche?

Le he dicho lo que vi y no pienso cambiar mi historia.

Al menos estamos de acuerdo en que es una historia.

- Protesto. - Lo retiro.

Me dijo que silbara 5 veces

y que así sabían que el jefe se acercaba.

¿Se encuentra en esta sala?

Es ese de ahí.

Que conste en acta

que el testigo ha identificado a Gaspare Marchesi.

Sr. Semmes.

¿Dónde conoció a Gaspare Marchesi?

En la cárcel de Parish.

¿Por qué estaba usted en ella?

Por robar comida, pero yo era inocente.

Sí, seguro que lo era.

Esta cárcel está repleta de hombres inocentes.

De manera que Gaspare Marchesi le hace esa confesión.

¿Por qué? ¿Es usted su mejor amigo?

Creo que fanfarroneaba. Me dijo que su padre

y un tío llamado Polizzi habían disparado al jefe,

y que él había proporcionado pruebas.

Les denunció para salvarse a sí mismo.

Está mintiendo.

Ya es suficiente, jovencito.

Le ordeno que mantenga a su cliente sentado

y en silencio.

Sí, señoría, aunque es comprensible que esté indignado

puesto que él no proporcionó pruebas,

¿no es cierto, Sr. Luzenberg?

Sólo le cuento lo que me dijo. Puede que mintiera.

Y usted también.

Protesto.

A mí me parece un comentario justo.

Y a mí también, no ha lugar.

¿Sigue usted en la cárcel?

No.

¿Por qué no?

Se retiraron los cargos.

Si se retiraron los cargos,

¿por qué estaba usted en la cárcel con el Sr. Marchesi?

No te dan elección cuando te arrestan.

Apuesto a que a usted sí se la dieron, ¿verdad?

No tiene por qué contestar.

Huían a toda prisa.

No les vi las caras,

pero vi al Sr. Monasterio

de pie, a unos 30 m. Del cadáver del jefe.

¡Que Dios le tenga en su gloria!

¿De modo que Pietro Monasterio no echó a correr

tal y como el Sr. Duare ha testificado?

Él seguía allí de pie.

- ¿Le vio disparar al jefe? - No, señor.

- ¿Llevaba pistola? - No, señor.

- ¿Cómo iba vestido? - Iba en calzoncillos.

Todo un espectáculo.

Sí, señor.

¿De modo que consiguió librarse de su pistola y de su ropa

después de disparar al jefe?

Yo sólo le digo lo que vi.

Y yo se lo agradezco.

Nada más.

El Estado llama a Samuel Foster.

¿Jura decir la verdad, toda la verdad

y nada más que la verdad con la ayuda de Dios?

Lo juro.

Sr. Foster,

¿estaba usted en Girod Street

la noche en que fue asesinado el jefe Hennessy?

Sí, estaba allí.

¿Y dijo usted al Sheriff Villere que presenció el asesinato?

Sí.

¿Ve usted a los hombres que mataron al Jefe Hennessy

en esta sala?

No.

¿Cómo dice?

Usted les identificó ante el Sheriff Villere.

Sí, lo hice.

Pero no están aquí.

¿Conoce usted la pena por perjurio, Sr. Foster?

Por eso le estoy diciendo la verdad, tal como he jurado hacer.

Espera. Luzenberg.

Díganos, Sr. Monasterio,

¿de qué modelo eran exactamente sus calzoncillos?

Como el suyo, aunque no tan grandes.

Don Macheca,

¿crees que estaremos fuera para el cumpleaños de Rey?

- ¿Es posible? - Sí, ahora todo es posible.

Gracias, Giusseppe.

En todo has sido fuerte, nunca has perdido la fe.

Sí, nunca la he perdido,

pero esto todavía no ha terminado.

Escuchadme, mañana en el juicio...

Vi a ese individuo disparándole al jefe,

incluso cuando ya se encontraba tendido en el suelo.

Ha identificado a Umberto Scaffidi.

Y a ese, él también le disparó.

Llevaba una escopeta de una sola bala que cargaba

y disparaba una y otra vez.

Ha identificado a Bastian Incompara.

Y a aquel, llevaba una pistola.

Vació varios cargadores en el cuerpo del jefe.

El testigo ha identificado a Emmanuel Polizzi.

¡Bastardo!

Deténgalo. Deténgalo.

Hago lo que vosotros queréis,

hago lo que me pedís.

Macheca, Mantranga,

ellos son los cabecillas de la mafia.

Obligaron a Vincenzo. A ti...

y a ti. A todos os matarán.

Solicito que la declaración del Sr. Polizzi no conste en acta.

No está capacitado para declarar. Solicito un aplazamiento

con el fin de evaluar su competencia como testigo.

Haga el favor de moderarse, Sr. Semmes.

Yo solo determinaré

si el Sr. Polizzi es competente o no.

Habrá un aplazamiento

con el fin de que un médico evalúe su capacidad mental.

Luego dictaminaré.

Que el cielo nos ampare.

El jurado pudo ver que estaba desquiciado.

Y también pudieron oír al médico diciéndoles que estaba cuerdo.

Ahora el jurado está convencido de que se trata

de una conspiración promovida por la mafia.

Está claro que no creerán a ninguno de los testigos

que presentemos mañana por el hecho

de formar parte de la conspiración, ¿no es cierto?

¿Adónde vas?

No quieras saberlo.

¿Por qué cualquier italiano que tenga éxito

debe formar parte de la mafia?

Si yo fuese de la mafia no estaría aquí, seguro.

Sr. Macheca, voy a necesitar dinero...

para comprar al jurado.

He pagado por muchas cosas en mi vida.

No esperaba tener que pagar para salvarme.

Soy inocente.

Por eso lo hacemos.

Deténgase, O'Malley.

¿A qué viene esto?

Queda arrestado.

¿Es una broma o qué?

¿A usted se lo parece?

¿Qué es esto?

¿La lista de la compra?

No cabe duda de que la muerte de David Hennessy

fue el resultado de una conspiración criminal.

La confesión de Emmanuel Polizzi,

el hombre que les amenazó a ustedes y al juez Baker,

confirma su...

culpabilidad.

Por tanto,

la pregunta es,

¿deben ustedes sentirse amenazados?

¿Deben sentirse amenazados?

No.

Deben enviar un mensaje que demuestre

a los criminales italianos de esta ciudad,

que no pueden intimidarnos,

que no tenemos miedo de que se haga justicia.

No permitan que la mafia

introduzca en esta sala su mano negra.

Deben tener el valor

para emitir un veredicto de culpabilidad.

Una conspiración es algo oscuro y temible,

pero aquí no hay nada que temer, señores.

Ya han visto a los presuntos testigos.

En lugar de hechos y credibilidad,

nos han ofrecido una notable dosis de histeria.

Les ruego que tengan el coraje y la inteligencia

de no sucumbir ante ella.

No se unan a la multitud iracunda

y sedienta de sangre inocente.

Protéjanlos.

Su único crimen es su nacionalidad.

Gracias por pagar mi fianza.

Bien, O'Malley, ¿conseguiste finalmente sobornar al jurado?

Claro que no.

Verás,

iba a hacerlo, pero me pillaron antes.

Entonces no hay la más mínima posibilidad.

¿Qué es esto?

- El Rey de Italia. - ¿Qué?

Su cumpleaños. Es una celebración.

¿Qué es esto?

Una propuesta, tal vez podría convencer

al consejo local para que la aprobara.

Prohibir que los italianos trabajen o realicen negocios en los muelles.

Limpiar los muelles es una iniciativa para luchar contra el crimen.

- ¿No es cierto, Sr. Parkerson? - Sí, lo es.

El veredicto.

¿El portavoz del jurado tiene ya el veredicto?

Sí, señoría.

Dígalo a la sala.

La ciudad de Nueva Orleans contra Joseph Macheca

por el asesinato de David Hennessy.

El jurado declara al acusado inocente.

La ciudad de Nueva Orleans contra Charles Mantranga.

El jurado declara al acusado... inocente.

La ciudad de Nueva Orleans contra Angelo Bagnetto.

El jurado declara al acusado inocente.

Judío.

La ciudad de Nueva Orleans contra Bastian Incompara.

El jurado declara al acusado inocente.

Ellos le mataron.

Son miembros de la mafia.

La ciudad de Nueva Orleans contra Gaspare Marchesi.

El jurado declara al acusado inocente.

La ciudad de Nueva Orleans contra Antonio Marchesi.

El jurado declara al acusado inocente.

Libre, libre.

¿Cuánto te han pagado?

En el caso de Umberto Scaffidi,

Pietro Monasterio y Emmanuel Polizzi

no hemos podido llegar a un veredicto.

¡Silencio!

¡Silencio en la sala!

¡Orden en la sala!

Que los acusados

permanezcan en la cárcel de Parish esta noche,

para que mañana sean juzgados

por conspirar para cometer asesinato.

¿Por conspirar para cometer asesinato?

No conspiraron ni asesinaron. ¡Protesto!

¡Protesto, señoría, esto es ilegal!

Se levanta la sesión.

¡Señoría!

¡Señoría!

¡Libre!

Si el jurado no da a la gente lo que quiere,

entonces tenemos que hacerlo nosotros.

- No de esta manera. - Joe, ¿podemos hablar en privado?

No voy a permitir que ese papagayo

me deje en ridículo.

No me he tomado tantas molestias

para marcharme con las manos vacías.

¿Qué piensa?

Los ciudadanos de Nueva Orleans buscan un líder.

Déselo.

Vaya y dígales unas palabrillas.

Parkerson se ocupará del resto.

- ¿Verdad, Bill? - Por supuesto.

Joe.

Con usted o sin usted...

se hará justicia, se lo prometo.

¡Escuchen! ¡Escúchenme todos!

¡Escuchen!

¿No puede decirnos nada?

Nuestra fe en la justicia americana ha sido traicionada.

Cada uno de nosotros

debe examinar su conciencia y decidir

si posee la determinación

para hacer lo que sea necesario.

Déjenme terminar.

Para hacer lo que sea necesario,

para que se haga justicia de una vez por todas.

Han comprado al jurado.

Les pagaron 50.000 dólares por el veredicto.

Oí que fueron 100.000.

Gaspare.

Gaspare.

Nos vemos, mañana nos vemos.

¿Dónde? ¿Dónde?

Clay Statue.

Me alegro mucho por usted, Sra. Marchesi.

Estoy muy contento, Doña Francesca.

Callaos un momento.

No hay de qué preocuparse, no tienen ningún derecho a reteneros.

Mañana estaréis en libertad.

Joseph.

¿Estás bien?

No nos han soltado, Thomas.

Bueno, tranquilo.

Mañana os sacaremos de aquí.

Ahora duerme...

el sueño de los justos. ¿De acuerdo?

Thomas,

gracias por intentarlo.

Ahora descansa.

"Todos los ciudadanos de bien...

quedan invitados a una concentración...

multitudinaria...

el sábado día 14...

a las 10...

Al ayuntamiento, rápido.

...en Clay Statue...

para tomar medidas destinadas a remediar...

el fracaso de la justicia...

en el caso Hennessy.

Acudan preparados para la acción."

Debemos marcharnos de Nueva Orleans.

Enseguida.

Yo no voy a ninguna parte.

Lo sé, Thomas, y es una lástima.

Necesito hablar con el señor alcalde.

No está aquí.

¿Dónde está, es muy importante?

Está desayunando con el Gobernador Nicholson, en su mansión.

¡Sr. O'Malley!

¡Sr. O'Malley!

¡El juez Baker no está aquí, señor!

- ¿Dónde está? - No le he visto.

¿El alcalde no está aquí?

Acabo de dejarle un recado.

Llega tarde para el desayuno.

Vamos, vamos, Sr. Corte, cálmese,

seguro que será una manifestación pacífica.

Ya es hora

de que liberemos a nuestra ciudad de las garras de la mafia.

Cuando los Tribunales fracasan,

el pueblo debe actuar.

Da gracias a Dios de que no hayan acusado

a un negro del asesinato del jefe.

Giorgio, Paolo, vamos.

Mantened la calma.

Por favor.

Por favor, no tienen ningún derecho.

Por aquí, señor.

Sr. Davis, suelte inmediatamente a esos hombres.

No tengo autoridad.

Si no puede protegerles, debe soltarlos y entregármelos.

Aquí estarán bien protegidos.

Y ahora, Sr. Semmes, debe disculparme.

Ya sabe lo que va a ocurrir, ¿no es cierto?

¡Warden, Warden!

Hoy entraremos como hombres libres.

Lo celebraremos esta noche.

Sí, iremos a Storyville.

No descansaremos hasta que también estéis libres.

Huyan, escóndanse.

En 30 segundos cierro este lugar.

Armas, dénos armas.

Necesitamos armas.

Lo siento mucho, esto es todo lo que puedo hacer.

Escapemos.

Rápido.

Rápido.

Soltadme, soy funcionario de este Tribunal

y tengo derecho a visitar a mis clientes.

Os haré responsables de cualquier cosa que les ocurra.

Ahí está el picapleitos de los italianos.

A por él, a por el bastardo.

¡Alto!

¡Deténganse, aquí nos ocuparemos nosotros! ¡Muchachos!

Por aquí. Intentémoslo por aquí.

Están allí.

Gaspare.

Bagnetto.

Vamos, vamos.

La puerta, cierra la puerta.

No se abre.

No se abre.

Somos inocentes.

Aquí hay uno que todavía respira.

Gaspare, Gaspare.

¡Vive!

Nuestro trabajo ha terminado.

Hemos acabado con ellos.

Volved a casa y que Dios os bendiga.

¿Alguno ha sobrevivido?

Aunque el New York Times no aprobó

el mayor linchamiento de la historia americana,

sí señaló que la muchedumbre se había encargado

de hacer el trabajo del jurado.

Theodore Roosevelt describió el linchamiento

como algo bastante bueno.

Yo sabía que si hablaba con mi madre

jamás podría obedecer las últimas instrucciones de mi padre,

marcharme de este maldito lugar.

Durante algún tiempo,

pareció que iba a estallar la guerra entre América e Italia,

pero el Presidente Harrison pagó 25.000 dólares

y eso bastó para que todo el mundo se olvidara de lo ocurrido.

Pero nosotros no lo olvidamos.

Se levantó una gran estatua en memoria del jefe Hennessy,

cuyo asesinato nunca fue resuelto.

A mi padre nadie le levantó una estatua.

Casi 20.000 personas respondieron al llamamiento

en favor de la justicia hecho por el Alcalde Shakespeare.

La Compañía de Construcciones y Mejoras de Louisiana

se hizo con el control de los muelles y de los negocios

que Joseph Macheca había creado.

El presidente de esta compañía era James D. Houston.

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