All language subtitles for Pane e cioccolata.576p.x264.es

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Original subtitles

Vamos, tira.

¡Independiente!

No necesita a nadie para jugar el partido.

Y menos a un adversario.

Me gusta.

¿Habla italiano?

Tiene razón, ¿para qué? Nadie lo necesita.

Solo yo que no sé otro idioma.

No ha sido nada. Es un niño.

Si los niños no fastidian un poco... Ten.

¿Qué decíamos? Que me gusta Suiza.

Se preguntará por qué. ¿Y me lo pregunta?

Aquí hay aire puro, césped.

La gente no confía y no se envicia.

Dicen que son fríos. No lo son.

Son civilizados, que es diferente.

- ¿Quiere saber algo? - No, gracias.

Por favor, faltaba más.

Está enfadado. Deje, señorita, voy yo.

Vamos a hacer una carrera. Vamos juntos.

¿No quieres venir conmigo?

Qué pena.

¡Para!

- ¿Documentos? - Enseguida, comisario.

¿Permiso de trabajo?

Lo entregué todo, con el pasaporte.

- ¿Cómo se llama? - Garofali, Giovanni. Inocente.

- Es italiano... - Nadie es perfecto, comisario.

- ¿Dónde trabaja? - Soy camarero en un restaurante.

- ¿Anual? - Ojalá, estoy a prueba, después se verá.

- ¿Qué hacía antes? - Lavaplatos, ¿cómo se dice?

- No, antes de eso. - Un poco de todo: albañil,

...barrendero, carpintero. Dormí 2 años en las barracas.

- ¿Por qué? - Porque había una cama.

Cuando uno está cansado, duerme en cualquier cama.

- No interesa de dónde sea. - ¿Qué hacía hoy en el bosque?

Nada, es domingo, mi día de descanso y tomaba el aire.

- ¿Por qué huyó al ver el cadáver? - Lo sé...

debí hacer la denuncia. Pero uno huye así, incluso por delicadeza.

Es un delito de Uds., soy extranjero.

Quizá Ud. en mi lugar...

Ud. tal vez no, es comisario, habría llamado a la policía.

- La policía ya era Ud., estaba allí. - ¿Qué dice?

No sé. Si sigue interrogándome creerá que soy el asesino.

Si quiere, le firmo la confesión. Si el turco me gana, es el fin.

¿Qué turco?

En el restaurante, se permite un solo camarero extranjero.

- Somos dos a prueba, el turco y yo. - ¿Y?

Para mí es algo muy importante.

Puede cambiarme la vida. ¿Entiende?

Está bien, vaya.

- ¿A dónde? - A su casa. ¿No ha dicho que era inocente?

- Sí, lo he dicho, pero... - ¿Pero qué?

- ¿Lo ha creído? -¿No es verdad? - Sí, claro. Por favor. Solo que...

Estoy contento. Qué orgullo trabajar en un país...

...donde se confía en la palabra.

- De acuerdo, vaya. - Cómo no.

- ¿Ud. devuelve el balón? - No se preocupe.

Si fuera suya, no me preocuparía.

- ¿Entonces me voy? - Vaya.

- Gracias. - Por favor. -Permiso.

- Haz entrar al asesino. - Enseguida.

- ¿Ha firmado la confesión? - Espontáneamente.

- ¿Qué sucede con la mesa 8? - ¿Qué sucede?

- Hace media hora que esperan. - Preparo el salmón.

- Para la 6. - La 8, el "gigot".

- Que tampoco llega. - ¿Qué hacemos? ¿Lo voy a buscar?

- C'est une bon idée. - C'est une bon idée, pero esperará la 6.

Disculpe.

- Pide ayuda. ¿Y Gianni? - No se preocupe, ya me ocupo.

- ¿Has visto a Gianni? -No. - ¿Dónde estará el hijo de puta?

- ¿Cuál? Hay tantos. - A ese lo mato, así hay uno menos.

¡Delincuente! ¡Desgraciado! ¿Llegas a esta hora?

- He estado en el hospital. - ¿En el hospital?

Hablaban mal de los italianos. Me ofusqué. Agarré a uno por el cuello...

- Y te mandó al hospital. - Sí.

¿Qué te parece? Yo trabajo como loco haciendo...

...tu trabajo. ¡Y el señorito se hace el patriota!

- Me han dado 3 puntos. -¿3 horas? Un punto por hora. ¡Rápido!

Si por tu culpa me echan y le dan el puesto al turco,

te mando yo al hospital. ¿3 puntos? ¡A máquina te coserán!

¡Zurcido invisible!

¿Dónde está ese "gigot" de los cojones?

Un momento.

¡Un momento, por favor!

¿Estás sordo? ¿Quién eres?

Sólo el turco podía ser.

Espera.

Te ayudo.

¿A dónde vas, a la cocina? Está aquí.

Muy bien, así.

¡Sí, claro!

Disculpe, señor. También hay fresas.

- No, danke. Naranja. - ¿Quiere esta?

- Voilà, monsieur. - Danke.

- La camisa. -¿Cómo? - La camisa. -Es naranja.

La limpio enseguida.

¡Queman!

Cuidado, que los platos están calientes.

- Llévelos con garbo. Tenga estilo. - Oui.

¡Maldición!

Es la segunda vez que encuentro un pez escondido en el tanque.

Si uno roba, pasaremos todos por ladrones.

- Dame que lo llevo arriba. - Sí.

Ojo, Miguel.

Nada. Ojo, ¿eh?

- Aquí tiene, Sr. Nino. Ha llegado ahora. - Gracias.

Disculpe, Sr. Nino. Pero cuanto más lo pienso...

...¿por qué los extranjeros se la toman con nosotros? - ¿Quién te ha dicho eso?

Ve a Milán o Turín y mira cómo tratan a los del sur.

De no ser extranjero, ayer me metían preso.

- ¿Qué? - Olvídalo.

Aquí somos demasiados. 2 millones de extranjeros y 5 de habitantes.

Una invasión.

Si los italianos no vinieran a trabajar, ¿cómo harían?

Llaman a otros. Españoles, griegos, eslavos...

Son más dóciles y no van al hospital.

Mira el turco, trabaja hasta con clavos en las manos.

Nada, nada, te he dicho turco. ¿Qué es, una ofensa?

Si has nacido turco.

Tenemos lengua, lomo, si quiere con cebollines.

- ¿Tiene salsa verde? - Sí, con salsa verde. -Bien.

Debes traérmelo.

- Mira quién ha venido. - ¿Quién?

- Te lo pido por favor. - Por supuesto, quédese tranquilo.

¿Quién es? ¿Gianni? Sirve dos con salsa verde.

Buenas noches, Jacques.

- Mesa 10 para el Sr. - Enseguida.

Por favor, señora.

- Es un placer tenerlo con nosotros. - Gracias.

- Esta noche estaré un buen rato. - Qué buena noticia.

¿A qué debemos el honor? ¿Vacaciones, deporte, negocios?

Impuestos, amigo mío.

Si pongo los pies en Italia, son 3 mil millones de liras.

Es mucho.

- ¡Dios! ¡Disculpe! ¿Se ha hecho daño? - Go to hell!

¿Eres estúpida? ¿Has fallado al sentarte?

No es un picnic, es un restaurante.

Deja de protestar.

Eres nuevo, nunca te había visto.

- Garofali, Giovanni. Estoy a prueba. - Como prueba, no está mal.

Buenas noches. ¿Algún problema?

Todo está bien, gracias. Sólo...

charlábamos. Este es un elemento precioso, no lo deje escapar.

Claro, señor. Perdón.

- Muchas gracias. - Si no nos ayudamos entre italianos...

- Somos dos islas, querido Garofoli. - Tal cual, Sr.

No, aquí está la silla.

Siéntese tranquilo. Ya está. Con permiso.

¿Qué haces ahí?

¿Yo? Nada, Sr. Nino.

Vamos, te invito a un café.

- ¿Estás enfadado? - No.

Hoy te traté un poco mal, pero no me hagas caso.

- Podría ser tu padre, ¿cuántos años tiene tu padre? -36.

Podría ser tu abuelo. Vamos.

Si te vence el permiso y te hacen regresar a Italia...

dile a tu padre que estás conmigo.

No hagas caso de los demás.

Eres joven e inexperto, pero no te ofusques.

Si a alguno no le gustan los italianos, paciencia.

Cuando nos hartamos de nosotros, culpamos a los extranjeros.

¿Te sientes solo? ¿Necesitas hablar con alguien? Estoy aquí.

Trabajamos todo el día y, por la noche, podemos volver juntos.

¿Qué haces?

- ¿Está contigo? - Sí, pero no importa, Sr. Nino.

Le digo que tomaré un café con Ud.

¿Dejas a la chica para tomar un café conmigo? Eres un cretino.

- Ve. - Gracias, Sr. Nino.

Cuidado a donde lo lleva, señorita. Que por defender a Italia...

...no pase todas las mañanas en el hospital.

Mira al patriota.

Milita en política, y mientras folla.

Debes darte prisa.

Ya no seré un muchacho...

...pero un hombre también necesita a su mujer.

Para la mujer es diferente.

La mujer es más tranquila, más sentimental.

Ciertas necesidades, las siente menos.

¿O no?

Ahí está otra vez.

¿Qué me decías..?

¿Qué me decías de la luz?

Que cuando apago la luz de noche me siento sola.

Ah, sí.

Claro.

Ella en cambio toca y la luz no la apaga nunca.

Tendrá un motivo.

¿De veras estás mejor en Suiza?

Hace 3 años que se fue. ¿Cuánto más estará?

¿Por qué, no hago nada acaso?

Hasta parece que se olvidó de la familia.

- Con Nino no hay peligro. - Espera unos años y verás.

Al menos, cállate. ¿Crees que no temo lo mismo?

Por vosotros estoy aquí trabajando, por vosotros sudo.

Te demostraré que te quiero.

Te mostraré donde lo guardo.

Mira.

Mira, mira.

Y éstas son sólo las propinas del día.

Esto en Italia no lo ganan ni en 40 años.

Es fácil hablar. ¿Creen que me gusta estar lejos?

Mi hija debe casarse aquí, el niño debe crecer aquí.

Ya verán cuando me elijan en lugar del turco.

Traeré a Suiza hasta a mi cuñado Antonio. Se comerá sus palabras.

Un hombre vale lo mismo en Italia.

Sí, claro, a ti te ha ido tan bien. Hasta...

...podrías haberme ayudado a mí.

¿Y tú de qué te ríes?

¿Aún recuerdas a papá?

- Corre, corre, que tus manos ataré. - ¿Aún recuerdas a papá?

Y si no corres, el culo te quemaré.

No se dice "culo" Giacomino.

Culo, culo, y vete a tomar por culo.

¿Cuándo aprendería eso?

- Buenas noches. - Buenas noches.

- Se acuesta tarde. - A veces.

Ayer a la mañana, la luz estaba encendida.

El contador corre.

- Miedo a la oscuridad. - ¿Miedo?

Esto es tan tranquilo que parece un cementerio.

Precisamente.

Sin embargo, no la entiendo demasiado.

¿Por qué?

No sé, siempre sola, misteriosa...

¿Qué es? ¿Turca, yugoslava, anárquica, pianista? ¿Qué es?

- Griega. - Claro. ¿Y por qué habla italiano?

- Lo enseñaba en mi país. - ¿Profesora? -Sí.

¿Y qué viene a hacer a Suiza?

En Grecia algunos hacían cosas más importantes que yo.

Entonces me vine aquí.

Es cierto que allí están peor que nosotros.

Como amigo, si alguna noche necesita compañía,

y quiere conversar o tocar el piano, no sé...

me llama y voy.

Muy amable, pero no creo que sea necesario.

- No se moleste. - Lo sabía.

- Buenas noches. - Buenas noches. Y no tenga miedo.

¿Cómo?

Sólo le decía que no tenga miedo.

No lo debe decir.

- Pero lo he dicho. - Muy bien.

- Buenas noches. - Buenas noches, que duerma bien.

Y apaga esa luz.

Enseguida, señor.

Nino, es nuestro.

- ¿Qué? - Le ha elegido a Ud.

Esperemos.

Aquí estoy.

¿Cómo está, querido Garofoli?

Siempre inocente, Sr. Comisario.

Ya lo veremos. ¿Qué hizo el domingo?

- Ya se lo dije, comisario.. - Si, cuando hablamos.

- Luego regresé a casa. - Acto obsceno en lugar público, por ejemplo.

¿Yo?

Comisario, de hombre a hombre, hace meses...

que nada de actos obscenos, no en privado, imagínese en público.

- ¿Niega que hizo pipí? - ¿Cómo?

¿Pipí?

Eso sí, quizá de vez en cuando. ¿Por qué? ¿Está prohibido?

- En público, sí. - Eso me parece bien.

- Algunos lo hacen igual. - ¿Y quién son esos granujas?

- Dígame si lo reconoce. - Claro, si puedo ser de ayuda.

¿Esto?

- ¿Esto? - Sí. - Fue una sola vez.

Una sola vez, comisario. No me di cuenta.

El interrogatorio, la emoción, se me escapó...

- ¿Frente a una mujer? - No la vi. Con todas las bellezas...

...que hay en Suiza, ¿no tienen otra cosa que fotografiar?

Está bien, pago la multa. ¿Qué debo hacer?

- ¿Me echará por esto? - Si el Sr. Begli le confirma el contrato.

¿Cómo? Sin contrato de trabajo no puedo permanecer en Suiza.

Tendré que volver a Italia. ¿Quién tiene el valor?

3 años de promesas. ¿Qué digo, que me echaron por hacer pipí?

Sr. Begli, no puede enfadarse por eso.

Nos queremos, somos todos una familia, dígaselo al comisario.

¿Sr. Begli?

Ahora se lo dice.

Permiso...

- ¿No hay sitio, eh? - Está todo ocupado hasta Florencia.

- Vayan más allá. Aquí no hay sitio. - Permiso.

No hay ni sitio para un agricultor del pueblo.

- ¿Hay sitio? - Cuidado la maleta. - Póngala arriba.

Son un hielo sin corazón.

No tienen mar, no se lavan.

¡No tenéis mar! ¡No tenéis mar!

- ¡Están alegres! - ¡Oye! ¡Córrete!

¡Permiso!

Déjenme pasar.

Permiso.

¿Y esta maleta?

Estaba mi maleta. ¿Quién la ha cogido?

- En el tren. - Pero el tren se va.

¡La maleta!

Tírenla, es una maleta vieja.

¡Dios mío! ¿Qué hace aquí?

¿No se había ido?

- No puedo. - No entiendo. ¿Qué no puede?

Regresar a Italia así. Antes, me pego un tiro.

- Entre. - Sí.

- Escuche, yo... - Me bastaría 2 o 3 días. Puedo dormir...

en el suelo, en el baño... Me las arreglaré para encontrar trabajo.

Querría ayudarlo, pero no puedo.

- ¿Por qué? - No vivo sola.

- ¿No le podría explicar a este señor...? - No se puede.

- ¿Por qué me ha elegido a mí? - ¿Adónde iba? Debí dejar el cuarto,

no puedo mostrar los documentos... de usted me fío.

- Precisamente. - ¿Precisamente qué?

¿No tendrá bombas?

- ¿Quién es? - Policía de extranjeros.

¿Tenía que venir aquí? ¿Voy al baño?

Sería peor, encontremos una excusa.

- Con gusto tiraría bombas, pero en este momento... - No se agite...

...tranquilícese. Es un amigo. - ¿Un amigo? ¿De quién?

- Buenas tardes.

Quizás es temprano.

No se preocupe, lo esperaba. Adelante.

Gracias.

Le presento a...

- ¿Cómo? - ¡Flores! ¿Son para mí?

- Claro. - Son preciosas.

Me encantan las flores. No tenía por qué molestarse.

No es nada, para mí es un placer.

- ¿Salimos? - Claro.

- ¿Apago la luz? - Sí, por favor.

Gracias.

¿Quién eres?

No, se han ido.

¿Qué pasa?

¡Abre!

¡Desgraciado!

Usted también ha entendido, ¿verdad?

- Es su hijo. - Sí.

Y no tiene permiso para tenerlo en Suiza.

Aún no. Si lo descubren, nos deportan a los dos.

¿No me lo podía decir? No es la única.

En los armarios de inmigrantes, hay más niños que ropa.

¿Dónde ha metido al suizo?

Le he dicho que venía a buscar un fular.

Pues cójalo.

¿Qué hago yo?

- Ya hablaremos cuando vuelva. - Es mejor.

Mi hijo se llama Grigori.

Yo me llamo Nino.

Yo me llamo Elena.

Mucho gusto.

El gusto es mío.

Por eso la luz encendida, vives de noche como los murciélagos.

¿Quieres jugar a las cartas?

Excelente idea.

Pero rápido, antes de que debamos volver al armario.

Cuidado que soy bueno. Elige el juego.

¿Qué es esto?

¿Un solitario? Disculpa, no molesto.

También sé hacer avioncitos...

Si tienes un poco de papel...

¿No te gusta?

¿Cuántos años tienes?

¿Grigori?

¿Me escuchas?

¿Cuántos años tienes? ¿Cuántos años?

¿No hablas italiano? Grigo...

Nada de italiano, nada, nada...

Dímelo, estoy hablando como un loco.

Pero eres majo, sólo te falta hablar.

¿Qué? ¿Te has ofendido?

Vamos bien. No entiende, pero se ofende.

¿Qué haces?

¿Te has vuelto loco?

Te hace daño el beber.

Está bien. Yo hablaba para hacerte compañía.

Me da igual conversar contigo, para lo que dices...

Yo me pongo aquí,

abro un buen libro...

lo cierro porque está en griego...

me porto bien y me callo.

¿Sabes cómo hace el pajarito?

¿Conoces la canción del pajarito?

Te la tocaré. La música es el idioma universal.

Siéntate, Grigori. Estarás más cómodo.

Te la enseño enseguida, con un dedo, es muy fácil.

Es preciosa, me la enseñaron cuando tenía tu edad.

Estira el dedo. Eso, así.

El pajarito cantará...

...el canto de la primavera.

¿Has visto? Es muy fácil. Inténtalo tú.

Intenta con el dedo.

Y cuando llegue tu madre, se la tocas.

¿Dónde está el vaso?

Bonita también ésta.

Buenos días, señor.

Gracias, hasta mañana.

Está bien, hasta mañana.

- Buenos días, señor. - ¿Te despertaron con música?

- Una vez tuve una radio. - ¿Uno se despierta y luego la enciende?

- No, la música debe despertarte. - Nunca lo había pensado.

Entonces chaval, ¿aún en Suiza? ¿No te habían echado?

Sí, pero hay tantos italianos que les ha ido bien aquí.

Han abierto un negocio, un restaurante...

Habláis tan mal de este país, pero cuando hay que irse...

Deberíais tomarla con Italia que os obliga a emigrar.

No con los que os reciben.

Tiene razón.

Si uno se queda, debe adaptarse, hacer un pequeño...

...sacrificio.

¡Heidi! Te presento...

...a mi viejo y querido amigo. ¿Cómo te llamas?

Siempre Garofoli, Nino.

- ¿Es su señora? - ¿Esta? Es una ramera, ¿no lo ves?

Disculpe, no lo había notado. De nada.

- ¿Qué quieres? -Un permiso, para no tener que volver a Italia.

Te encuentro un puesto, cien si quieres. ¿Luego qué haces?

- Trabajo. - ¿Para hacer dinero?

Si es posible, también.

El dinero no se hace con trabajo, se hace con dinero.

Sí, pero si uno no tiene...

- ¿Cuánto tienes en el bolsillo? - ¿Yo?

- Mi liquidación y... - Sácalo.

- ¿Aquí? - Sí, anda.

Con permiso.

Disculpe, pero es por seguridad.

Nunca se sabe.

Lo he sujetado con alambre...

...es provisional.

¡Qué curioso!

Se me ha enganchado...

...la camiseta...

...con el alambre.

No puedo sacarlo.

Lamento que deban esperar.

Se atascó.

Aquí está.

Me he roto la camisa. Aquí está.

Te enseñaré a hacer dinero.

Si adivinas, duplicas. Si no, pierdes todo.

Bebo esto por la mañana, ¿qué es, té o café?

- Quizá... -¿Quizá? - Quizá es mejor que me dé el dinero.

Lo sabía. No tienes valor. Vuelve a trabajar. El trabajo es tuyo.

¿Café?

- Cuenta el dinero y págale. - Oui, monsieur.

¿Has visto? Has ganado.

- ¿Y si había té? - Ganaba yo. Date prisa...

...debo ir a buscar a mi mujer y mis hijos.

Tú lárgate. Cuando vuelva, la casa debe estar en orden.

- ¿Ya está? - Sí, ya está, señor.

- Vamos, ven conmigo. - ¡Enseguida!

¿Qué haces? ¿Vuelves a metértelo en el culo?

Es el lugar más seguro.

- Debes aprender muchas cosas. - Enséñeme Ud.

Acompáñame al aeropuerto y luego lo llevamos al banco.

Muchas gracias.

30, 40, 60, 80... ¿72?

- ¿Es suyo? - Sí.

¿Cuánto cuesta un avión así?

- Cuesta. No lo compres. - No, por favor.

Pero tener un padre como Ud., es una gran ventaja.

Te equivocas. El que nace rico, sólo puede perder.

- Y si pierde, pierde mucho. - Sí, claro.

Un pobre tiene esperanza, hambre, ganas de vivir.

Suerte tienes, de no tener una lira.

Claro, es una fortuna. ¡Y somos tantos!

Ahí están.

Ahí están.

- Buenos días. - Hola, papá.

- ¿Cómo estás, campeón? - Bien.

¿Mamá? ¿Dónde está?

- ¿No ha venido? - No ha podido.

- ¿Por qué? - No lo sé.

Yo llevo las maletas.

Bienvenidos, señoritos.

Bonitos niños, enhorabuena. Parecen extranjeros.

¿Habéis pasado buenas vacaciones?

Sí, gracias.

¿Queréis ir a casa o damos un paseo?

Como quieras, papá.

¡Guido!

Queremos ir directo al colegio con Jim, que ha venido a buscarnos.

- ¿Te molesta? - Me importa un carajo.

¡Gracias, papá!

- Disculpe... - ¿Sí?

Quizá su señora tenía algo importante que hacer.

- Sabe cómo son las mujeres. En el último momento... - Sí, claro.

- ¿La conozco? - ¿A quién?

A su señora. ¿La llevó alguna vez al restaurante?

No lo sé, toma.

¡Es preciosa!

Modestamente, la mía también. En su humildad, claro.

¿Puedo?

Es una mierda, eso es lo que es.

Quizá no es muy bonita, pero una mierda...

No sé qué tiene en mi contra. Que ha puesto a los niños en mi contra.

¡Ah, hablaba de la suya!

¡Ahora soy un cretino que ha dilapidado la herencia familiar!

Mía, por otro lado, no suya. ¡Uno que ha despedido a 10 mil trabajadores!

¿Sabes cuánto le importaban los trabajadores?

- Claro, nada. - Maldita.

¡No, esa es la mía! Es la mía, la suya es ésta.

Lo lamento. Te la hago pegar.

No se preocupe, la pego yo.

Basta que encuentre todos los pedazos. Esta es una pierna...

este es un brazo, ésta es la abuela...

¿Quieres trabajar conmigo?

¿Cómo?

Necesito un nuevo criado. Alguien en quien pueda confiar.

Claro, con Ud. lo que sea.

Está bien. Ven cuando quieras.

- Sí, señor. - Esta misma noche.

¿Esta misma noche? ¡Claro!

Esta es la cabeza de Giacomino.

Esperemos que estén todos.

¿En cuántos pedazos la rompió? ¡La trituró!

Hay que estar loco para hacer una broma así.

Mire, Grigori ha preparado la mesa.

¿De veras? Es una maravilla.

¿Y su millonario qué ha hecho?

A esta hora mi dinero debe estar en el banco.

- ¿No debía ir a su casa esta noche? - Lo llamé, voy mañana.

- ¿Cómo se lo tomó? - Mal, se siente solo.

- ¿Entonces? - Entonces, nada. Pero pensará más.

No es nuestro caso. ¿Verdad, Grigori?

Duerme...

Démelo, que lo llevo a la cama.

Está muerto de cansancio.

Hoy se rió mucho. Es inteligente, ¿sabe?

Le conté todas las palabrotas que dice mi hijo.

Entendía todo y se reía como loco.

Adiós, Mozart. Mañana, Nino te deja.

¿No me dices nada?

Vete a tomar por culo.

¿Ha visto? Aprende enseguida.

Elena, quería decirle una cosa...

Vaya a dormir Ud. también.

Mañana es un día importante, debe estar en forma.

Yo con las palabras no soy muy... Pero...

- Ven. - No.

- ¿Por qué? - Porque...

...todo está mal. Tú, yo, la situación.

Nos despediremos mañana.

- Pero yo no... - Lo sé, te sientes solo, como yo.

Y no es una buena razón.

Buenas noches.

Te hago reír, eh.

¡Elena! No, ¿por qué?

¡Elena! Volveremos a vernos. Escucha...

¡Permiso! ¡Criado!

¿Se puede?

¿Puedo entrar?

¿No hay nadie en casa?

¿Molesto?

Mira esto.

¡Secretario!

¡Llaman!

¿Señor?

Permiso...

¿Se puede?

Buenos días, señor. ¿Ha descansado bien?

Aquí tiene el desayuno.

Leche, café, manteca, mermelada, pomelo...

...y Nino Garofoli, para servirle.

¿Qué hago? ¿Abro las ventanas?

¿Qué pasa? ¿Se siente mal?

No se preocupe, le levanto yo.

¡Criado!

Vamos, señor. Lo llevo a la cama.

Despacio.

¿Ha bebido demasiado, eh? ¿Qué es esto? ¿Medicinas?

No, esto es un somnífero, no.

Estos también son somníferos.

Esto es "Duerme bien".

Esta es "Duerme ya". Todas vacías.

Dios mío...

Señor, ¿se ha tomado todo esto?

¡Criado!

¿Dónde busco un médico?

Podría llamar al del restaurante.

¿Cómo se llamaba?

En este país son todo bancos.

¿Y mi dinero?

Me siento mal.

¿Dónde ha puesto mi dinero?

No es el momento, pero mientras esperamos, haga un esfuerzo.

Dígame al menos el nombre del banco. ¿Le han dado el recibo?

¿No lo depositó? Dígamelo, quizá con el último suspiro.

No es muy claro.

Vamos, despierta.

¿Qué voy a decir? ¡¿Que le presté dinero a un millonario?!

¡Será la risión!

¿Pero cómo? Cierras las fábricas, despides a 10 mil trabajadores...

...escapas, ¿y yo pago?

¿Qué tengo que ver yo?

¡Sinvergüenza!

¡Otra que morirte! ¡Deberías ir a la cárcel!

¡La cárcel!

A alguien debería importarle.

Beba un poco de café, así vomita y se siente mejor.

Cuidado con el respaldo.

Me pongo sobre la otra pierna.

Solo un sorbo.

¿Tiene frío?

¿Qué es?

¿Qué sucede, señor? ¿Adónde ha ido?

¡Es la cama! ¿Cómo se apaga?

Sí, justo el momento de un masaje.

Vamos, beba. Ya no queda nada.

No te puedes morir así.

No se lo puede permitir. Te reviviré a patadas en el culo.

Un buen sistema.

No será elegante ni científico...

pero es lo más eficaz.

Buenos días, soy tu despertador.

Buenos días, te saludo.

Buenos días, ven a tomar el café.

El nuevo día te traerá...

...tantas promesas y felicidad

¡Despierta! ¡Despierta! ¡Despierta!

Buenos días, te saludo.

¡Grigori, espera!

Ten cuidado, hijo.

¿Me das tu avión? Gracias.

Cruzaremos la calle.

- Casi me muero del susto, desgraciado. - ¿Cómo estás?

- ¡Mírate! ¿Qué haces aquí? - Vengo a buscarte.

- Te veo muy bien. - Igualmente.

- ¡Viejo cabroncete! - Basta de cumplidos, debemos hablar.

- Sí, claro. - ¿Qué te hiciste en la pierna?

Un andamio. Nos dan los trabajos más peligrosos.

Necesitaría quedarme aquí una noche o dos...

...hasta que pueda ubicarme. - ¿No eras camarero?

Sé que es peligroso, que está el guardián. Pero si tú...

Pero si tú te dejas tocar, te lo voy a regalar

Alguien que...

Y si te dejas acercar, una sorpresa te voy a dar...

- ¿Recuerdas? - Está bien, Gi, canta.

¿Te enfadas? Hemos pasado tantas cosas juntos.

Tú de cabeza, yo en pie. A veces tú, a veces yo. Siempre juntos.

Duermes aquí, en mi cama.

- ¿Y si nos descubren? - Nos creerán maricas.

Con tu cara, lo dudo.

¿Cómo lo dudas? ¿No hacemos buena pareja?

¡Virgen santa! ¿Aún lo conservas?

No iba a tirarlo. No es un trapo.

¡Es mi salvación, es mi triunfo!

¡Renzo! ¡Renzo!

- ¿Qué pasa? - Ven.

¿Recuerdas cuando te hablaba de la canción de las "Tres Gracias"?

La cantaba con él.

Cuando teníamos su edad.

18 años, esposa y 2 hijos. ¿Se puede ser más tonto?

- Ponte esto. - ¿Para qué? Estoy cansado.

- Silencio. ¿La recuerdas? - ¿Cómo no? Es legendaria.

A ver si me sale.

¡Señoras y señores! ¿Quién dice que estas barracas dan asco?

Es verdad que hace frío, pero mejor...

Así no tenemos que bañarnos y ahorramos agua.

No hemos venido por necesidad. En casa, tenemos muchas necesidades.

¡Despierta!

Y si alguno se golpea la cabeza en el plato no es por cansancio...

...sino porque no sabe que el plato no está hecho para dormir.

Cállate un poco.

Los que nos envidian por estar en Suiza, que...

...vengan a ver cómo la pasamos. ¿Cómo la pasamos? -¡Bien!

¡Muy bien! ¿Quién está mejor que nosotros?

No importa si la mujer está lejos, ¿quién piensa?

La administración nos trae las mujeres más guapas, más buenas,

...y sexys del mundo. ¡Señores, la Giggia!

¡Atrevido!

¡Calma! ¡Calma, muchachos! Un momento de paciencia.

¡Calma, muchachos!

¡Con ustedes, la Rosina!

Rosa, ¿por qué no me escribes?

¿Qué pasa?

Si se quedan sentados, nos ponemos a cantar.

Todas las tardes y las mañanas, voy de aquí para allá.

Soy Giggia, la pendolare, y quien me quiere...

...me puede llamar.

- ¡Un beso, Giggia! - ¡En el culo!

El que la quiere, la puede llamar.

Sí, no es difícil.

Buena de atrás, mejor de adelante, consuelo al inmigrante

- ¿Qué más pedir? - Pasamos la vida haciendo "chu-chu".

Pasamos la vida haciendo "chu-chu".

- ¡Es dura la vida! - ¡Dura!

- Hay que seguir adelante. - ¡Adelante! -El pecho derecho.

¿A quién lo dices?

Ven con el tren de larga distancia; viajar amplía la mente.

Soy Rosina, hago de todo...

...sé hacer la cama y follar.

Sabe hacer la cama...

...pero mejor sabe follar...

Soy un hombre feliz...

...no hay mujer como la mía.

Y si me pone un cuerno...

...qué se le puede hacer.

¡Maldita miseria...

...que hizo que me fuera!

Verás que cuando vuelva...

...me haré perdonar.

¡Maldita miseria...

...que me ha traído aquí!

Verás que cuando vuelva...

...me haré perdonar.

Nuestras virtudes, las dice mamá.

Soy la madre de estas criaturas. El que toca, debe comprar.

Son buenas y frescas, del día. Aprovechen que de oferta están.

La mujer suiza es retraída, con el extranjero se hace la tímida.

Déjenla en paz, déjenla casta. Darle por culo me parece que basta.

Esta bonita paisana qué bien me va.

¡Maldita miseria...

...que hizo que me fuera!

- Renzo, ¿qué pasa? - Nada.

- ¿Cómo nada? - Nada. Quiero volver a casa.

- Volverás, ¿no? - Sí, como ellos. Hace años...

...que están aquí soportando humillaciones. ¡Y encima se ríen!

- Si no nos reímos entre nosotros... - ¡Basta de payasadas!

- Renzo. - ¡Basta, basta! - Ven aquí, espera.

- ¡Vete al diablo! - No te hagas el tonto, escucha.

Déjalo, es un terco.

No, tiene razón. Toda la vida nos han usado y encima cantamos.

- Si cantas, pasa. - A mí no se me pasa.

- ¡Así no se pasa! - ¡Silencio!

¡Hay que cambiar las cosas! ¡No cantar!

Se me revuelve el estómago cuando oigo hablar de sol y de mar.

- ¡Cállate, histérico! - ¿Queréis terminar?

¡A ver si me dejáis dormir, hijos de puta!

- Duerme. - ¡Sí, duerme! ¡Es hora de despertarse!

¡Mírate en el espejo, idiota!

¿Idiota?

- ¿A quién se lo ha dicho, a mí? - ¿Y a quién sino?

¿Conoce al piamontés, alojamiento de lujo?

Ofrece trabajo, alojamiento, sin documentos, 10%...

...los primeros 3 meses, acuerdo de buena voluntad.

Confíe en el piamontés, buen alojamiento, sin documentos...

¡Cuánto te añoro, Lombardía!

Una palabra, un gesto, tu sonrisa.

¡Eres el sol de mi vida!

¡El sol de mi vida!

¿Quién eres?

¿Y tú quién eres?

- No te lo digo. - Tampoco yo.

Entonces terminamos.

Me manda el piamontés.

¡Ha llegado un clandestino!

¿Qué gritas? ¿Te has vuelto loco?

Aquí no hay peligro. Somos todos clandestinos, es una familia.

- Este es Michele. - Buenos días.

- Y Salvatore. - Mucho gusto. -Nino...

...Garofoli.

- ¿Crían pollos? - No, los traen ya grandes.

Gracias a la Virgen, sólo los matamos. Dame esa gallina.

Mira qué guapa es.

Ven, te enseñaré cómo funciona.

Claro, cada trabajo se hace con amor.

Hay que agradecer el trabajo. ¿Lo ves? Vienes por detrás y...

Cuidado que puedes cortarte la mano. Y esta es la máquina.

Mira qué bonita es. Aquí se las despluma, es una fiesta.

Cuando cae la noche, puedes irte a dormir...

...con la conciencia tranquila, en gracia de Dios...

...y agradeciendo a la Virgen.

Aunque están predestinadas, estas criaturas no se quejan.

¡Don Pietro, venga!

¿Está listo? Vamos. ¿No tienes apetito?

¿Cuánto se gana por día?

Depende de... ¿Qué hacen?

¡Quietos! Siempre están así.

Es por cantidad, cuantos más matas, más ganas.

- Nos levantamos de noche, apenas canta el gallo... -¡Las matan!

- Y con la ayuda de Dios... - Y agradeciendo a la Virgen.

Hemos llegado.

Digo... la casa donde viven...

¡Esa! ¿No la ves?

- Es un gallinero. - Lo era, lo era.

- Ya no hay gallinas. - Parece un gallinero.

¡Qué modo de razonar! Un gallinero sin gallinas.

El patrón nos ofreció una casa. Pero debíamos pagarla.

Esta en cambio, es gratuita.

Entra, entra.

Mira qué bonita es, gracias a Dios.

Este es Giacomo.

- ¿Cómo está? - Hola.

- Aquí duerme mi nieto casado. - Sí, casado.

- Aquí, está Salvatore con su mujer. - Cada uno...

- Cada uno tiene su apartamento. - Sí, sí...

- Y aquí.. - ¿Dónde? - Aquí.

- ¿Aquí? - Duerme Mimo. Que está solo.

¿Y tú cómo haces sin mujer?

Uno se arregla.

Perdón, madame.

¿Y yo dónde me alojaré?

Allí abajo o con Mimo.

- Allí abajo. - Como quieras.

¿No se puede levantar el techo? Así uno se levanta, descansa...

No es necesario. ¡Mira las sillas, la mesa!

- ¿Las cortaron? - Por la mitad.

- ¿Por la mitad? - Son las primeras veces, hijo.

- De a poco, uno se acostumbra... - Y no se endereza más.

- ¡Mira qué guapa es! - ¿Qué?

La Virgen de Pompeya.

¡Milagrosa!

Disculpe, señora, pero así parece que me postrara.

- ¿Te gusta la casa? - Si busca bien...

...un sitio así se encuentra también en Italia.

- ¿Tú crees? - Buscando.

No digo que no, pero el dinero verdadero sólo lo vemos aquí.

- ¿Y qué hacen con el dinero? - Nada, lo ahorramos.

- Aquí tenemos todo. - Gracias a la Virgen.

- Pero mañana, se puede necesitar. - Mañana...

Aquí están nuestras mujeres.

Hija, madre y nieta.

Hola. Mucho gusto.

Buenos días.

- ¿No las cortó por la mitad? - No, están justas.

Menos mal que somos de raza pequeña.

¡También el futuro!

No crezcas, si no, te echarán del gallinero.

No hay peligro. Ya tiene 12 años.

Ya es grande. ¿Vas a la escuela?

¿Para qué? Es una escuela alemana, no entiende.

Y si entiende, ¿quién mata a los pollos?

Sólo conoce el idioma de los pollos.

Escucha qué bien lo hace.

- Hazlo otra vez. Que te escuche. - No, gracias. Ya lo he oído.

- Puede hacerlo mucho mejor. - Ya lo ha hecho. No insistan.

Que lo haga Michele.

Él lo puede hacer mejor.

¡Escucha a Mimo! Él lo hace mejor que Mimo.

¿Has visto? Lo ha hecho mejor.

- ¿No parece un pollo? - No quería decirlo.

- Verás cuando sea grande. - Pondrá huevos. -Es macho.

Vamos a sentarnos a la mesa.

- ¡Vamos a la mesa! - ¡Debes brindar!

El huésped debe hacer el brindis.

- No sé hacer un brindis. - Sabes, sabes.

Nunca lo he hecho.

Disculpen, sólo querría hacerles una pregunta.

Adelante, pregunta.

- ¿Te has ofendido? - No ha sido nada.

Muy bien.

Ahora basta.

Dejadle que siga.

- Solo una pregunta. - Sí.

¿Quién soy yo?

No, perdonen, no es culpa suya.

Han sido muy gentiles.

Pero yo, ¿yo quién soy?

- ¿Cómo, no sabe quién es? - A mí me dijo que se llama Garofoli.

Quizá se ha olvidado.

No, no. Me explico.

Uds. son italianos, yo soy italiano.

¿Eso basta para ser iguales?

¿Soy como Uds.?

No está claro.

Si salgo a la calle con Mimo, que es feliz de vivir en un lugar así,

...¿qué dice la gente? ¿Que somos iguales?

¿Te preocupas por lo que dice la gente?

¡La gente es envidiosa!

- ¡Es envidiosa! - ¡Es toda envidia!

Está bien, es envidiosa.

¿Uds. cómo me ven? Se lo pregunto a Uds., ¿cómo me ven?

Deja tu vaso, hijo. Dámelo.

¿Qué vaso? Ah, sí.

Michele, ¿tú cómo me ves? Dímelo.

- Igual que nosotros. - ¿Igual? - Tal cual.

- Idéntico. - ¡Dios mío!

- Venid a ver. - ¿Tú cómo me ves?

- Vamos. - ¿Vamos?

¿Adónde vamos? ¿A ver qué?

- ¿Quiénes son? - Los hijos del patrón con sus amigos.

Guapos, ¿eh?

Guapos.

Debo cerrar el baño. Tiene que salir, por favor.

¡Señor!

- ¡Señor! - ¿Sí?

Se le ha caído el periódico.

- Gracias. - De nada.

- ¡Por favor! - Enseguida, señor.

- Una cerveza. - ¿Medio o un litro?

- Ese. - De acuerdo.

Solo faltaba esto.

- ¡Los vamos a ganar! - ¡Sí!

¡Los italianos son unos inútiles!

Ese italiano es un inútil.

- ¡Inútil! - ¡Los italianos no tienen agallas!

¡Idiota! ¿Qué haces?

¡Eso es jugar sucio!

- ¡Sucios! - ¡Sucios!

Gracias.

¡Disculpe!

¿Qué?

Déjalo.

¡Soy italiano! ¿Y qué?

¿Pasa algo?

Inútiles, pero marcaron.

7-0 termina este partido. Incluso 8.

Ya verán. Para eso estamos.

¿Qué "popopo"? ¡Yo hablo cuando me da la gana!

¿No ve?

¿Por qué no va más adelante?

- Le llevo la mesa. - No. -¿No?

- Danke. - De nada.

Estos son jóvenes. No saben de cortesía. Nada.

Nada, nada. No me he hecho nada.

Déjenme, por favor.

- Se ha lastimado. - No es nada.

Vamos al hospital.

- ¡Hospital! - ¿Qué hospital?

No, al hospital, no. No puedo ir.

¡He dicho que no!

No puedo ir al hospital.

¿Qué eres? ¿Cómo hablas?

¿No eres alemana?

¡Qué te parece!

Sírvete. Antes de medianoche debes pasar la frontera.

- Acompáñalo. - Sí. -Con mucho gusto.

Lo sigo.

Disculpe, se me ha escapado. Soy italiano.

Ya está. Todo en orden.

- Vamos. - Sí.

Disculpe, señora. La mano...

¿Qué hace? ¿Cómo se atreve?

¿Aquí no se puede? Mearé luego por la ventanilla.

- ¿Lo deportan? - Sí.

Seguro que es italiano.

Ese soy yo. Me voy.

¡Comisario! ¡Adiós, comisario! Muchas gracias.

Te quiero tanto. ¡Guapo! ¡Escríbeme!

Permiso. Dejen pasar.

Un pequeño sitio para quien...

...no encuentra sitio en ninguna parte.

Sr. Giovanni Garofoli, preséntese en información

Sr. Giovanni Garofoli, preséntese en información

- Quizá me buscan a mí. - ¿Cómo te llamas?

- Giovanni Garofoli. - Entonces es probable.

- ¿Qué querrán? - ¿Qué te importa? No vayas.

- ¿Y si es una buena noticia? - ¿En alemán? ¿Cuándo?

Tienen razón. Uds. no me han visto.

¿Quién te conoce? ¿Quién es ese?

- Paso. - Dos, va. -Cinco.

Dos, siete y va la primera.

- Que te corten un brazo. - Qué malo.

¡Elena!

¡Nino!

Por fin. ¿Cómo estás?

- Bien, ¿y tú? - ¿No has oído el altavoz?

Sí, lo he oído, pero no entendía, entonces...

- Qué gracioso estás así. - ¿Cómo?

Ah, sí, me teñí.

Medio rubio y medio moreno.

Siempre he sido un buen "medio y medio".

Es difícil explicarte lo sucedido.

- Lo sé todo, me lo explicó Rudigge. - ¿Y quién es?

¿Recuerdas mi amigo cuando te ocultaste en el armario?

Claro, el policía suizo.

- ¿Lo sigues viendo? - Me casé con él.

Ah... Entonces lo ves.

Es un hombre muy bueno.

¿Quién lo duda?

Si te cuida y monta guardia. Alguna cualidad debe tener.

- Me dio esto para ti. - ¿Qué es?

El permiso de estancia.

Puedes quedarte 6 meses más y probar todo trabajo que desees.

¡Dios mío!

¿Qué sucede, Nino? ¿No estás contento?

Sí, estoy contento, estoy contento.

Es de nunca acabar. Acaban de echarme.

Te echaste solo.

Está bien, pero ayudaron.

Uno hace todo lo posible, lucha, pero cuando se pierde...

...al menos descansa. - ¿Prefieres regresar a Italia?

No, no es eso.

¿Quieres irte?

Ni siquiera.

- ¿Qué quieres? - No lo sé.

Quizás sea que me duele la cabeza.

En Italia o Suiza, el problema no cambia.

Elige otro país, si quieres. El que te parezca.

Pero elige vivir, no te rindas ahora.

Nunca te rindas.

Díselo a Grigori.

- ¿Qué tiene que ver Grigori? - ¿Aún me recuerda?

Habla a menudo de ti.

Díselo a él.

Es solo un niño.

Por eso, él lo necesita.

Estoy cansado, ya no tengo ganas. Se va.

Muy amable, Elena, gracias por pensar en mí.

¡Vamos! No te pongas mal tu ahora.

¿Qué le digo a Rudigge?

¡Se preocupó tanto!

Y qué le puedo decir, yo casi no lo conozco.

¿Le gustan las flores? ¡Pero, flores a un policía!

Maldita sea, bastaba que tardases un poco...

¡y este problema no existía!

Sí tesoro, no es por ser desagradecido, pero dile que no me has encontrado...

que no estaba. Dile lo que quieras.

Para mí está todo bien, dile lo que quieras. ¡Adiós!

¡Saluda a Grigori!

¡Nino!

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