All language subtitles for La.Proprieta.Non.E.Piu.Un.Furto-Elio.Petri.1973-SMz.ESP

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Original subtitles

LA PROPIEDAD YA NO ES UN ROBO

Yo, contable,

no soy diferente de ustedes...

Ni ustedes diferentes de mí. Somos iguales en necesidades...

y diferentes en cómo nos satisfacemos.

Sé que nunca seré capaz de tener más de lo que tengo...

hasta la muerte.

Pero ninguno de ustedes puede tener más de lo que hay.

Sin duda muchos de ustedes tendrán más que yo,

como otros tienen menos.

En la lucha, legal o ilegal,

para conseguir lo que no tenemos,

muchos se ven afectados por males vergonzosos.

Sus cuerpos se llenan de llagas...

dentro...

y fuera.

Muchos otros

caen, mueren.

Son excluidos, destruidos, transformados...

Se convierten en bestias...

piedras... árboles muertos...

gusanos.

Así nace la envidia.

Y en esta envidia se oculta el odio de clases.

Se compone de egoísmo,

y más bien inofensivo.

El egoísmo es el sentimiento fundamental

de la religión de la propiedad.

Creo que esta situación se está volviendo insoportable.

Como se está volviendo para muchos de ustedes.

Contable, venga.

Señor director, ¿puedo trabajar con los guantes?

¿Y por qué no se quita la corbata?

Déjelo.

Hay 20.

Al menos trate de no rascarse en público.

El dinero está limpio...

no huele.

Y aunque estuviera sucio, te ensucias.

- Quítate los guantes. - No.

Aquí está. Uno, dos, tres, cuatro, cinco... y seis.

20 mil millones 350 millones.

- Buenos días. - Buenos días, señor.

- ¿Cuánto va a depositar? - Diez millones, contante.

Filetes para todos.

Tengo prisa.

Chateaubriand.

¿Abro?

Una...

Dos...

Tres...

Cuatro...

Cinco, seis...

Siete, ocho...

nueve y diez.

¿Se ha depositado?

Claro.

Pues manos arriba.

¿Perdone?

- ¡Manos arriba!

¡Esto es un atraco!

¡Arriba las manos!

¡Atrás!

¡Contra la pared!

- ¡Contra la pared! - ¡El dinero, dame el dinero!

¡Vamos! ¿Qué haces?

¡Mételo todo! ¡Todo en la bolsa! ¡Deprisa!

Espero que sepas lo que que estás haciendo, muchacho.

¡Cállate!

¡Muévete!

- Calma. Calma. - ¡Vamos, todo ahí!

¡Los perros! ¡Los perros!

¡Llamadlos!

¡Yo me voy! ¡Vámonos!

¡Socorro!

¡No disparen!

¡Llamad a los perros!

- ¡Llamad a los perros! - Por favor, señores...

vuelvan a sus puestos y sigan con su trabajo.

¡Hiena! ¡Chacal!

¡Muerto de hambre!

¡Tus muertos! ¡A la horca!

- Cuidado, señor... - ¡Déjeme desfogarme!

¡Llévenselo!

¡Llévenselo! ¡Imbécil! ¡Toma!

- ¿Nunca has robado? - Nunca. "La propiedad es sagrada".

"Madre solo hay una". "Vine, vi, vencí".

"Creer, obedecer, combatir".

"Robar, más que un delito,

es un error."

Talleyrand.

- ¿Por qué? - ¿Por qué?

Porque todo por lo que una cosa puede diferenciar a otra,

eso es la propiedad.

Según Tomás de Aquino, si robas,

confundes las cosas,

y, naturalmente, a sus propietarios.

Y un propietario no debe confundirse con un no propietario.

¿Cuánto tenemos en el banco?

Lo que merecemos.

Entonces...

esa cosa...

¿Cómo se llama? El dinero...

¿Es un premio?

¡Maldita sea! ¿Un premio a qué?

- ¿A la honestidad? - Tal vez...

Entonces, según tú, somos deshonestos...

ladrones...

porque nunca hemos tenido ni un duro.

Buenos días.

- Buenos días, señor. - Los filetes.

Gracias, señor.

El habitual Chateaubriand.

Señor...

sólo le queda firmar.

El crédito le ha sido concedido.

- No voy a firmar. - ¿Cómo?

Si le pido 400 millones...

es porque necesito 400 millones,

y no 350, como pretenden ustedes.

Disculpe, señor, pero...

350 millones... no se rechazan.

Pues yo los rechazo.

Y me voy.

¿Se va?

- ¿Adónde? - ¿Cómo adónde?

¡A otro banco!

Retiro el dinero de aquí

y me voy al banco de enfrente.

Señor, escuche. Si un cliente como usted se va...

será una mancha en mi carrera.

Deme diez días...

y le conseguiré 50 millones más. Le doy mi palabra.

¿400?

450.

Cuento con ello.

Sr. Director...

¿Qué pasa?

Me gustaría que el banco me diera un crédito a largo plazo.

¿A usted?

Sí, a mí.

En su categoría...

tiene derecho...

a 350 mil liras.

En cambio, Sr. Director,

querría...

10 millones.

- ¿Para qué? - Para vivir.

- Para vivir mejor. - ¿Con qué garantía?

- Tendrá que garantizarme usted. - ¿Por qué?

En mi aún corta carrera...

por mis manos han pasado exactamente...

21 mil 850 millones,

375 mil liras, con 60 céntimos.

Por no hablar de todo el dinero que contó mi padre...

en este mismo banco.

Nunca hemos robado.

Puede dar fe de mi honestidad.

¿Tiene alguna propiedad?

¿Con qué derecho, usted,

osa entrar aquí, al instituto bancario,

usted, que no tiene nada, para pedir un préstamo?

Los préstamos se deberían otorgar justamente a los que no tienen...

a nosotros.

A esos les basta el Monte de Piedad...

los bancos son para los que tienen.

Y de todos modos, usted es alérgico al dinero.

Estoy por curarme...

y dimito.

¡Está cometiendo un sacrilegio!

¡Venga aquí ahora mismo!

¡Es un delito!

¿Sabes que no me acuerdo de la palabra...

que indica cuando se posee una cosa?

Un hijo, una casa, un terreno...

...un coche, una mujer... - El verbo "ser".

Es auxiliar.

Yo soy, tú eres, él es,

Yo era... Eso, yo era...

no, no, no, ¡yo tuve!

Eso. Yo tenía, tenías, tenía, teníamos, tenía,

teníais, tenían,...

las conjugaciones del verbo "teniendo".

Del verbo "tener".

Que es la que indica posesión de cosas.

Eso es, "tener".

Puede ser simple o conjugado...

- Nosotros tenemos... - No, por la Virgen...

Nosotros no tenemos nada.

Yo... no tengo. Tú... no tienes.

Él... tiene.

Maldita sea, él sí que tiene.

Él nos tiene. Nos posee.

Tiene...

Posee...

tiendas...

casas, coches,

mujeres, criadas, cosas así...

dinero, a montones, a carrados...

¿Qué voy a hacer con todo este dinero que he acumulado,

ahora que estoy en una posición, como he estado durante tiempo,

con todas mis necesidades en la vida atendidas?

Pues lo utilizaré para ganar más. Más todavía.

Millones, miles de millones...

porque mi principal necesidad es la riqueza.

Cuando pienso en el cajero del banco,

que arriesga su vida protegiendo el capital de los demás...

o en el revisor del tranvía...

que, cada noche, muy puntualmente...

entrega la recaudación del día...

o en esos muertos de hambre...

que aceptan pasivamente su desgracia,

respetando las leyes que protegen la propiedad...

Ahora que me he dado cuenta...

que los que no tienen...

adelante la locura, adelante la estupidez...

Eso me tranquiliza...

porque son ellos por los que me enriquezco.

Pero a pesar de todo...

No soy feliz...

porque yo, aunque tenga dinero,

querría ser inmortal.

EL HOMBRE ES UN ANIMAL CARNÍVORO

Un kilo, 200.

¿Podría pesarla otra vez?

- ¿Por qué? - Porque vi 1kg 800 grs., no 1kg 200grs.

Yo no la repeso.

Si la quiere, serán 3800.

- Tiene que fiarse. - ¿Por qué?

Ya van tres mañanas que me fijo...

y nunca deja que la balanza llegue a parar.

¿Entonces soy un ladrón?

¡Qué palabra tan fea! Jamás osaría.

- Pues pague y calle. - Claro que pago.

3800.

Deme un kilo muy fino. Que sea un kilo.

¿Dónde está el cuchillo?

¿Qué está buscando?

- ¿Dónde está el cuchillo? - ¿El cuchillo?

El cuchillo no, eh.

Que aparezca el cuchillo.

¿Qué quiere que hagamos con su cuchillo?

¡Si estaba aquí! Alguien lo cogería...

Robar por robar... Para eso nos llevaríamos la carne...

¿Qué haría una familia normal con un cuchillo de carnicero?

¿Nos sirven? Tenemos prisa.

¿Pero tú qué haces?

- Hay un ladrón entre nosotros. - Claro que lo hay.

- Y tal vez algo peor. - Un buen ladrón.

- Un cuchillo es un arma peligrosa. - Regístrenos, adelante.

- ¿Por qué no llama a la policía? - Eso, llame a los guardias...

Y les hablaremos de los precios, el peso...

Por favor, nos atiende.

- ¡Se cierra! - ¿Cierra?

Ya no vendo más por hoy.

¿Y qué voy a hacer de cena?

¡Nunca se ha visto! Robar un cuchillo a un carnicero...

¡Nunca!

Me da vergüenza, por favor, no insista.

¿De qué te avergüenzas? Siempre lo hemos hecho.

- Mira la película, que te ayuda. - No, venga...

Vamos, cuando eras camarera en el bar no te importaba.

- De aquella trabajaba para ti. - ¿Y qué?

Ahora también trabajas para mí.

Hazlo o te mando de vuelta al bar de camarera.

Ahora, dale.

- Perdón... - ¡Qué perdón ni perdón!

El sombrero.

¡¿Qué sombrero?! ¿Le parece un buen momento?

- Perdón. - Éste no para.

Primero el cuchillo, luego, el sombrero...

en el cine... ¿Qué coño de ladrón es este?

Este no es un ladrón profesional cualquiera... es un enemigo personal.

El cuchillo, el sombrero... te han echado mal de ojo.

¿Le has hecho daño a alguien?

- ¿Pero qué...? - ¿Has blasfemado?

¿Viste a un jorobado?

¿Negaste limosna a una zíngara?

Calla la boca.

Tal vez es solo una broma de algún hijo de puta.

Tú sube...

yo llevo el coche al garaje.

¡Un ladrón!

¿De qué te ríes? ¿De qué te ríes?

El sombrero.

Calla. Calla.

- ¿Dónde están las cosas? - En el dormitorio.

Camina, camina.

¿Dónde están las cosas?

¿Dónde están?

- Enséñame. - No.

- No grites. - No, las joyas no...

- No grites. - No. ¡No!

- ¿Abro la caja fuerte? - Abre.

- Te daré todo el dinero que quieras. - Abre.

Mira cuánto dinero.

Pero devuélveme las joyas.

¡Quieta!

No te muevas de ahí.

Quieta ahí.

- ¡No! - Quieta ahí.

- ¿Qué pasa? - Hay un ladrón en la casa...

...con una máscara. - ¡Cierra!

Con la llave.

¿Qué le ha pasado? Se ha desmayado.

¡El dinero está!

¿Qué ha robado?

Las joyas que llevaba encima.

- ¿Por dónde ha escapado? - Por ahí.

¡Ve a buscarle!

¡Ve tú!

- ¡Al ladrón! - Cállate!

¡Idiota! Vuelve dentro.

Pero éste es mi sombrero.

- Tal vez volvió a devolverlo... - ¡Pero qué coño dices!

Trae una maleta. Grande.

Lo he visto irse, se ha ido en motocicleta.

¡Calla!

¡Fuera de aquí! ¿Tú eras su cómplice, verdad?

Sí, eres amante del ladrón.

Voy a llamar a la policía...

Vete a tu cuarto, idiota.

¿A qué se entromete ésta?

- Eso es. - ¿Qué debo hacer?

Guarda dentro todo. Date prisa.

La maleta hay que esconderla ya mismo.

- ¿Está el cuadro? - No cabe.

Quita el marco.

¿Cuánto tiempo estuvo desmayada la criada?

Tres o cuatro minutos.

Tendrá que ser más tiempo... Romperemos el reloj.

¿A qué hora vino el ladrón?

Lo encontré aquí. Debían ser las seis.

Habrá que decir... un cuart... media hora más tarde.

para la policía y la aseguradora.

y cuando llegue el sargento Pirelli,

llora... que te encuentren asustada, ¿entendido?

Un cuadro de Campilli...

10 millones...

7 collares de perlas,

valor: 4 millones.

Escriba 4 millones. Aquí está la factura.

Sigamos...

Brazalete incrustado con diamantes...

30 piezas...

150 gramos de oro,

- 18 quilates. - ¿Valor?

- 15 millones. Está todo aquí. - Que sean 16...

total, la aseguradora dará un talón.

Entonces tengo que cambiar la factura...

Bien, la cambiaré.

Señora, no lloré, la aseguradora pagará por todo.

¿Te quieres callar?

¿Qué más?

Colgante de brillantes...

valor: 4 millones 450 mil.

4 millones me parece demasiado.

Perdón, pero no me ha dicho antes...

- Que sean... 2 millones 800 mil. - Lo que usted diga...

- ¿La suma? - Vamos a ver...

42 millones 450 mil liras.

Una barbaridad...

Me llevaría 20 años ganarlo.

Sí, pero...

tiene la suerte de tener un sueldo fijo.

- ¿Firmo? - Sí, firme.

- Firmo. - Sí.

Hasta los ladrones ganan más que yo.

Hablo de ladrones... profesionales.

Sargento, ¿hay esperanza de dar con el ladrón?

Ninguna.

Mejor. Así con el dinero del seguro,

...lo renovamos todo. - Justo.

¿Qué dices?

¡Sargento!

No quiero ningún malentendido aquí.

Seguro o no, mi único deseo...

es que el ladrón o ladrones sean detenidos enseguida.

Por el bien de todos. Por la sociedad, sobre todo.

A este paso...

vamos a terminar con que las familias, la gente de bien, se mueran de miedo.

Sin el miedo del robo

la riqueza no se goza.

- ¿Por qué compra joyas usted? - ¿Cómo "por qué"?

Por capitalizar.

Porque a Anita le gustan, porque son hermosas...

Justo, también son hermosas para los demás.

Estas cosas se compran...

o se roban.

Anita...

¡Idiota!

¡Idiota!

¡No se bromea!

¡No se bromea con estas cosas!

Esta casa ha sido maldita.

Alguien le ha echado mal de ojo.

Tenías razón.

Todo comenzó con el robo del cuchillo.

Porque el ladrón me amenazó con tu cuchillo,

...para que lo sepas. - ¡Maldita sea!

¿Qué querrá decir?

Cuchillo, sombrero,

las joyas...

¿Qué será?

¿Una conjura? ¿Una persecución?

Cuchillo, sombrero, joyas...

¿Pero qué querrá? ¿Quién será?

Si yo fuera tú, me iría a confesar.

Quieta.

Póntela de nuevo.

Al ladrón.

Grita "al ladrón".

¡Al ladrón!

Un ladrón...

Un hombre que no roba dinero...

es anormal...

es capaz de todo...

O pertenece a un grupo.

Anita, me siento en peligro.

Bienvenidos a la muestra permanente de dispositivos anti-robo.

La gran industria al servicio de la seguridad ciudadana...

quiere llamar su atención...

sus últimas conquistas.

Ayúdennos a protegerles.

Ayúdennos a protegerles.

Cerutti, modelo A. 38 mil liras.

Ésta es la B.

Y si seguimos por orden alfabético,

llegamos al modelo E.

Unidades a partir de las 38 mil hasta las 60 mil liras.

Instalación gratuita. Dos años de garantía. IVA aparte.

Y éste es el cristal x-29, a prueba de balas.

Y ahora, señores,

algo completamente nuevo.

Un dispositivo alejado de lo común y tradicional...

algo destinado quizá, a derrotar para siempre a los ladrones de coches.

El ladrón penetra en el coche con una llave falsa,

y entra en funcionamiento el clásico antirrobo.

El ladrón fácilmente lo bloquea,

va a encenderel motor...

y ahí es cuando entra nuestro dispositivo...

totalmente anticonvencional,

con el mínimo gasto y el máximo resultado.

El gas puede ser también venenoso.

Y ahora el sistema de defensa más económico.

Desde 8 hasta 150 mil liras.

Desde armas de mano a bazookas.

El precio incluye gastos de defensa legal.

Ayúdennos a protegerles.

Ayúdennos a protegerles.

¡La puerta anti-diabolik!

Tres cámaras de seguridad, almacén subterráneo...

muy económico.

Perdón.

Con su permiso.

Vamos, idiota.

¡Eh, usted! Disculpen, no estaba previsto...

Venga aquí.

- Ese es un ladrón, hay que arrestarlo. - No era un ladrón. Era un experimento.

¡Ese joven! ¡Es él! ¡Corre!

Lo sabía...

Estaba aquí...

- ¿El qué? - Nuestro coche estaba aquí.

No me acuerdo.

¡Fue él!

- ¿Quién? - No importa.

¡Maldita sea! ¡Tenía que robarme también el coche!

¿Por qué el mío?

¿Por qué no éste?

¿Por qué no éste?

- Es normal... - ¡A quién le importa!

¡Seguridad! Venga aquí.

¿Qué está vigilando?

Me siento como una cosa.

Soy una cosa.

Es más...

Muchas cosas.

Tetas...

muslos...

estómago...

boca...

soy muchos pedazos.

Muchas piezas de una cosa.

Y vivo como un florero lleno de agujas.

Me sacaron de mi casa como si fuera una lata de tomate.

Y ahora estoy aquí.

Si no estuviese aquí...

estaría en otra parte.

En otros asuntos.

En otra casa, otro barrio...

O tal vez... en el cine.

Como ustedes.

Pero siempre me abrirán...

como una lata de tomates...

con un abridor...

con la polla...

o con los dedos.

Y yo río.

¿Por qué río?

Río porque ustedes son como yo.

Aunque no lo parezca.

Y como yo...

están encerrado en el frigorífico...

junto al agua mineral...

...con gas.

10, 20, 30,

60, 70, 80,

90, 100, 110,

120,

130,

140,

Que nos ven... Ciento y... algo...

Tengo hambre. Vamos a comer un filete.

A casa. Podéis iros. Cierro.

¡Desgraciado!

¡Desgraciado!

Deja. No quiero el dinero.

¿Adónde me llevas?

- ¡Abre! - A mi casa.

¿Qué haces?

- Me lleva. - ¡Ven!

¡Quieto! ¡Quieto!

El coche está abierto con las llaves dentro. Lo van a robar.

Pueden llevárselo. Ya no lo necesito.

Entonces ¿por qué lo robaste?

¿Quién es ese?

Un fantasma.

El fantasma de un banquero. ¡Cuántas cosas!

- ¿Lo has robado todo? - Yo soy un Marxista-Mandrakista.

Sólo robo lo que necesito.

Lo más difícil de robar es el tabaco.

Más que las medicinas.

¿Compraste el caviar?

- Lo robé, no lo compré. - No es verdad.

No es verdad.

Los ladrones son los hijos de ladrones, y yo no soy un ladrón.

Pues yo, robo. También la he robado a ella.

- No te creo. - No, es verdad, me ha robado.

Soy de la carnicería. Me cogió a la salida.

No te creo. No te creo.

Te gusta la comida robada.

Rico, ¿eh?

Sabor oriental...

delicia prohibida.

Casi obsceno.

¿Has visto? Número uno:

Lo robado tiene el mismo sabor que lo comprado.

- Tú lo compraste. - No.

Lo robé y lo sabes.

Yo no lo sé.

No lo sé y no quiero saberlo.

No quiero saberlo.

¿Qué hago? ¿Me desnudo? ¿Me lavo?

¿Me acuesto?

¿Me peino?

¿Te desnudo?

Dímelo.

Ve a la ventana.

Cierra.

Y ahora no te muevas pase lo que pase.

¿Así?

- No me hagas daño. - Calla.

Quieta.

No tienes que fingir conmigo.

Como un bistec.

¿Como un bistec?

Estoy acostumbrada a hacer cosas...

a moverme, abrazar, tocar.

Métete en la cama y quédate quieta.

Como una muerta.

No me asustes.

No tengo nada que ver con el carnicero.

Cierra los ojos.

He visto de todo...

pero ni el carnicero me había tratado así.

Y me hace de todo.

A veces soy como un trabajador...

y él es como una máquina...

y yo tengo que maniobrar...

pero al menos él me ha comprado.

Lo tengo todo pagado, como una esposa.

Y cada vez que me quiere poseer...

pongo el cartel y me posee.

Pero si quiero puedo ir a la huelga...

tú ni siquiera me hablas.

Me quieres como a una muerta...

Me robas la voluntad... el espíritu...

¡No es justo!

Ya basta.

Vuelve con tu jefe.

Dile que estabas en préstamo.

Dile aún no he acabado con él.

Y que no se le ocurra denunciarme, o lo pagará.

- ¿Quién es? - ¡Abre!

El Sr. Terme, presidente del consejo, concede el mercurio de oro

a Mario Rossi, director de Italmerc...

en el aire agradable ambiente que ha presidido esta...

reunión anual de la asociación nacional de empresarios italianos.

Buenas noches.

Y calla. No hables.

Que ya lo sé todo.

En primer lugar la joyería, ayer el coche,

y hoy tú. Y mañana... ¿quién sabe?

No estás de acuerdo conmigo, ¿verdad?

¿Qué tengo que ver yo?

¡Ese está loco!

Me hizo acostarme en la cama como una muerta.

Me quitó las joyas y las pisoteó, como sal de roca.

Dos millones.

No, eh... Hay que denunciarlo.

¿Y el seguro?

Así se descubre que te robó 3 millones y no 40 como tú dijiste.

Podrían haber sido otros.

Pero falsifiqué la declaración de impuestos...

No, no creo que se den cuenta.

Mientras,

en tanto voy a tener que cerrar el matadero clandestino.

Suspender la construcción de las infraviviendas de Torbaiani...

6 por 8, 48...

¡Qué lío! 48 millones sin la multa...

y los empleados sin la seguridad social.

y el estipendio familiar reducido a 100 mil liras al año...

y el impuesto sobre la renta retenido...

y la tasa de registro, y los balances trucados...

No me conviene.

Es doloroso, pero no puedo denunciarlo.

¿De qué te ríes?

¿Crees que es justo, eh?

Si fuese justo,

que un hombre como yo deba ser perseguido...

odiado, envidiado.

Sí, envidiado.

La siento ahora la envidia.

¿Qué culpa tengo yo si soy mejor?

¿Si sé cómo hacer dinero?

¡Que se ensucien las manos, como me las ensucio yo!

En lugar de andar robando...

como ladrones cualquiera.

- ¿Quién es el mejor de todos? - Tú.

¿Quién es el más viril?

Tú lo eres.

¿Y el más fuerte?

Tú.

- ¿Quién es el más valiente de todos? - Tú.

¿Quién es el mejor carnicero de Roma?

- Tú lo eres. - Eso es, yo.

¿Quién tiene la polla más guapa de Roma?

- Tú. - ¿La más grande?

- Tú la tienes. - ¿La más potente?

- Tú. - ¿Quién es el más envidiado?

- Tú. - ¿Quién es el más afortunado?

- Tú. - ¿Quién paga menos impuestos?

- Tú. - Repítelo.

- Tú. - Sí, yo. Yo. Sí.

- ¿Quién es el rey de Roma? - ¡Tú!

¿Y quién es...

la persona más desgraciada del mundo?

¡Soy yo!

Soy yo.

- No, soy yo. - Soy yo.

¡Yo!

- Yo. - Soy yo.

Soy yo.

Yo, sargento de las fuerzas de seguridad...

Protector de la vida humana.

Desde hace 20 años trabajo para mantener el orden.

Tengo miedo de que este orden, de esta armonía,

en una vida basada en la igualdad,

sean naturalmente inalcanzables.

Para compensar, tengo muchas satisfacciones secretas.

Indago, arresto, interrogo, tergiverso...

humillo, afirmo, deniego, y ejerzo influencia...

realizo adquisiciones, hago, deshago...

Y mis decisiones no tienen influencia sobre la existencia de nadie.

Así me consumo en el pesimismo...

y me consuelo con el egoísmo de mis privilegios.

Primero de todo está la libertad de arrestar a quien yo quiero.

Arrestar es hermoso.

Silencio. Van a tener que esperar...

Para compensar la ligereza que han tenido para dejarse robar.

Sargento, venga, le esperan.

Ahí.

Por favor, venga.

¿Dónde tuvo lugar el robo?

En mi casa, a las 10 de la noche, después de ver la TV...

...mientras mi madre y yo recitábamos el rosario.

¿Me describe los bienes robados?

Un anillo de brillantes, un brazalete de brillantes...

y un brillante de 10 quilates sin montadura.

¿Tiene sospechas?

- Lo vi. - ¿Por qué no pidió ayuda?

Esperaba que se arrepintiese...

y me devolviese mis joyas.

El hecho de que el ladrón decidió entrar en la casa de un sacerdote...

quiere decir algo.

Para mí, es un creyente, solo un creyente puede entrar en casa de un sacerdote...

para robar joyas. Es una especie de atracción sacrílega, incluso sexual.

Tiene fotos de todos los sospechosos habituales, ¿verdad?

Padre, también nosotros tenemos nuestros fieles.

Yo podría reconocerlo...

si pudiera verlo...

en fotografía.

Venga.

Entendámonos, usted accede aquí solamente porque es sacerdote.

¿Ve? En este archivo, los criminales se agrupan según

sus tendencias religiosas y sexuales.

Ateo, fetichista. Judío, normal.

Creyente no practicante, necrófilo.

Ateo sádico, zoofílico.

Católico, pero invertido.

Comunista, trotskista, y masoquista.

Ateo normal.

Católico, pero roba bancos vestido de monje.

Católico, secretario de Acción Católica de Revibia.

Violador.

Un momento.

¿Quién es?

Manzo Alessandro, alias "Albertone".

Actor de profesión, ambidiestro, apolítico.

Sin problemas religiosos.

Un viejo as en el agujero. Un verdadero artista.

El mejor, si no le hubieran arruinado sus vicios.

Y una buena persona, un amigo.

¿Es él?

No.

Por supuesto, no podía haber sido él.

A esa hora está ocupado, y además nunca roba fuera de su zona.

Yo lo habría sabido.

Ve, también los ladrones tienen

sus parroquias...

y sus funcionarios...

Pero...

Si atrapasen al ladrón...

¿cuánto tiempo le caería?

Artículo 469 del código penal... 5 años.

Son muchos... si se piensa en el castigo del más allá...

el purgatorio... el infierno...

Padre, usted piense en el más allá, y nosotros en el "acá", que es el que entendemos.

¿Dónde está?

¡Al ladrón! ¡Al ladrón!

- ¿Quién es? - Policía. Abra.

¿Es éste?

- ¿Dónde lo ha encontrado? - No puedo decirle...

Secreto de sumario.

- ¿Cúantos cuchillos tiene usted? - 25.

Pero con este cuchillo corté la primera carne de mi vida.

Siéntese.

¿Y quién sabía este detalle?

Todos. Mi ex-mujer, su padre,

...del que fui dependiente...

dos primas, y todos las los trabajadores de mi empresa.

- ¿Y su amante? - También.

¿Confía en ella?

Bueno, sí.

Más no que sí.

¿Desde cuánto tiempo ha estado envuelto en sus...

...actividades comerciales?

¿Cómo llegó a ser el propietario de una carnicería?

¿Qué tienen que ver mis hechos personales con este cuchillo?

No se preocupe. Debe confiar en mí como si fuera su confesor.

Mi experiencia me dice que la persona que le persigue...

está tratando de vengarse de usted.

Es verdad. ¡Es verdad!

¿Entonces por qué no me dice todo lo que podría ayudar a la investigación?

¿Quiénes son sus enemigos? ¿Por qué...

vive separado de su mujer? ¿Qué relación tiene usted...

con sus hijos? ¿Y quiénes son sus competidores de negocio?

¿Alguien tiene algo contra usted?

¿Por qué tengo que decirle todas esas cosas?

El secreto comercial es sagrado.

Como sus sumarios.

Preocúpese por atrapar al ladrón, si puede.

Cosa que dudo.

No siga. Me está faltando al respeto.

¡Yo digo lo que pienso!

¡Yo hago circular el dinero!

Doy de comer a decenas de personas.

Este cuchillo...

significa riqueza para todos...

incluso para el Estado.

Porque yo pago mis impuestos, y por tanto, su sueldo.

Amigo mío, si ponemos en el mismo nivel...

a los robados y a los ladrones...

¿dónde vamos a parar?

La policía podría dejar su oficio. ¿Y qué hacemos con las comisarías,

...convertirlas en supermercados? - Nunca se sabe.

Sin nosotros, el robo ya no sería robo...

se convertiría en un derecho, la ley.

Y los ladrones, revolucionarios.

Ahora tenemos hasta policías filósofos.

- Deme el cuchillo. - No se lo doy.

- ¡Le digo que me lo dé! - ¿Y qué hará si no lo hago?

Soy un oficial público y le digo que me dé el cuchillo.

¿Y si le digo que no?

Usted tiene que darme ese cuchillo, porque es parte de una investigación.

Está bien. Tenga.

Buenos días.

¡Así se gana el pan!

¡Merézcaselo, súdeselo!

Dame el termo, tengo el estómago vacio.

Tengo algo que decirte.

Qué valor, robar yendo armados.

Yo desarmado no voy. Tengo miedo.

¡Idiota!

Un ladrón es un ladrón...

Y un asesino...

es un asesino.

Saca eso.

Armas impropia. Que no la vuelva a ver.

¿Amarillo o azul?

Amarillo.

Azul.

Vamos.

Vamos.

Las maletas. Meted los visones. Rápido.

- ¡Déjame! ¡Me voy! - ¿Dónde vas? ¡Ven!

¿Y tú, qué haces?

- ¿Estás solo? - Sí.

- ¿Quién te envía? - Nadie.

Así que has venido a robar a los ladrones. Un nuevo método.

Le necesito.

Tengo que proponerle un negocio.

- Acabemos con esto primero. - Sí.

¿Esto te parece ético?

¿Metiendo las narices en los asuntos de los demás?

¿Tocarle los huevos a la gente, mientras está trabajando?

Es deshonesto.

¿Adónde se han ido estos?

¡Bocho!

¡Sacane!

Menudos hijos de puta.

Cagados... ¿Adónde vamos ahora?

- Por favor... - ¿De qué negocio tenemos que hablar?

¿Adónde vas? ¡Vuelve aquí!

¡No sé conducir!

No van detrás de nosotros. Es de otro barrio.

- ¿Adónde vas ahora? - Quiero ver.

¿Qué quieres ver?

- Tal vez podamos echarles una mano. - ¿A quién?

- A esos, los ladrones. - ¿Y cuántos manos hacen falta? Somos un montón.

Si los atrapan, peor para ellos. No se merecen nada.

Echar una mano a ladrones...

Te la muerden. Somos como lobos.

Han girado por aquí.

Déjalos, intentaban escapar... que se rompan los huevos.

- ¿Quiénes son? - ¿Qué te importa?

Unos ladrones que escapan. ¿Nunca has visto ladrones escapar?

¿Y adónde crees que fueron?

Ahí está... Ahí es donde fueron.

Fueron a rezar. Ahí están, ¿no los ves?

Vamos, muévete. Corre.

Me van a reconocer. Vamos, que nos pillan, idiota.

¿Qué hace éste? ¡Se baja! ¿Qué tendrá en la cabeza?

¿Pero quién te manda?

¿Qué he hecho yo?

- Este tipo me va a matar. - ¡Largo!

- No hay nada que ver. Largo. - ¿Qué haces? ¡Vamos, vamos!

Date prisa, que nos joden. ¡Me cago en tu estampa!

- ¿Quiénes son? - Uno es el Grazo.

El otro es Barrabás.

- ¿Los conoce? - Sí, son dos idiotas.

ERAN dos idiotas. ¡Qué trabajo de mierda!

¿No me querías hablar sobre un negocio?

- Vayamos mi casa. - Donde quieras...

A tomar por culo.

No veo la hora de morirme y quedarme solo.

- Oiga, ¿está mal? ¿Qué pasa? - Conduce...

Estamos llegando.

- Yo vivo aquí. - ¡No jodas!

Entonces tienes un montón de plata.

¿Y qué quieres hacer?

¡Llevamos tres horas discutiendo!

¡Y todavía no hemos llegado a una conclusión!

Les advierto...

¡Si ponen un lector de tarjetas en el ascensor, me lo cargo!

- ¡El ascensor no es tuyo! - Tampoco tuyo.

¡Es de todos!

¿Eres copropietario aquí?

Casi.

- ¿Seguro que éste es el 3º piso? - Creo que sí.

Abra.

- Tienes tú la llave. - No es mi casa.

- ¿Quién vive aquí? - Un carnicero. Es riquísimo...

Tiene un montón de joyas... dinero en efectivo...

¡Que grito, eh!

Nunca he sido arrestado, tú estás fichado. ¡Que grito, eh!

Me has engañado.

- ¿Hay alguien adentro? - No lo sé.

La linterna. Abre.

Date prisa, te lo suplico.

Vamos.

Quítate los zapatos. Hacen ruido.

Han cerrado la puerta de dentro. Mala señal. Yo me largo.

Abre.

- Por esto te he traído. - ¿Qué quieres de mí?

Soy un principiante... necesito un maestro.

Solo tú puedes entrar.

Está cerrada.

¿Qué es, el Banco de Italia?

Son ricos, te lo he dicho.

Calla. Hay alguien. Escucha.

- ¿Qué haces? - Siente cómo me late el corazón.

Después de tantos años, ¿todavía te asustas?

No es miedo.

Dame una. Dame.

Vamos.

El dinero quédatelo tú.

¿Otra vez?

- ¿Quién es? - Yo me encargo de ella. Tú, roba.

- No le harás daño, júralo. - Lo juro.

La caja fuerte está detrás de la cortina. A la izquierda.

Aquí no hay nada.

Se lo llevó todo al banco. Solo quedo yo.

Podría llegar en cualquier momento.

Está en una reunión de la comunidad...

en el primer piso.

Por eso no puso la alarma. ¡Qué idiota!

¡Piedad!

¡Piedad!

No grites. No grites.

¿Hay un montacargas?

No creo.

Ahí está.

Pero, ¿por qué?

¿Otra vez usted?

Ladrón.

¡Al ladrón!

¡Al ladrón!

¿Dónde coño está el garaje?

- Lo siento... pero no lo sé. - ¡Idiota hijo de puta!

¡Ayuda!

Vamos.

¡Al ladrón!

¡Al ladrón!

- Este es el sótano. - ¡Al ladrón!

¡Ayuda! ¡Caballeros!

- ¡Ayuda! - No abre nadie.

¡Los ladrones están abajo! ¡Ayuda!

Nos estamos muriendo de miedo... pero ellos viven en el terror.

Doctor. ¡Doctor!

- Hay un ladrón. - Yo no abro.

Lo odio.

Yo tenía que contar su dinero... en el banco.

Estaba sucio, y yo enfermé.

Tengo que reducirle a la miseria.

Nadie ha terminado nunca en la miseria porque le robasen...

Déjalo. Si quieres robar...

roba para hacerte rico... como todos.

¡Pulgarelli, démonos la mano!

¡Ingeniero! ¡Hay...

¡Hay un ladrón en el edificio! ¿Me ayuda usted, al menos?

- Tenga, está cargada. - ¿Qué es esto?

Pero...

¡Salid afuera!

¿Dónde están?

Ahí.

¡Dispare!

- ¿Pero a qué disparo? - ¡Dispare!

- ¿Adónde? - ¡Dispare!

¡Están allá!

¡Allá, te digo!

¡Allá! ¡Te he dicho allá!

Cierra.

- ¿Quién es? - Albertone.

- ¿Y ese quién es? - Un amigo, vamos.

- ¿Dónde está Mafalda? - Hay atrás.

Hola.

- ¿Quién es ese? - Un amigo.

Espérame ahí.

Saca las pieles.

¡Deprisa!

Puedes quedarte con el dinero.

A mí me bastan unos cigarrillos, quizá el caviar si está.

Nos ponemos de acuerdo.

Aquí está el visón... Ten.

600 mil por todo.

3 millones.

- 600 mil. - He dicho 3 millones.

Calla, haz lo que ella dice.

¿Qué haces?

Nos vamos, ¿no?

Un ladrón que se cabrea porque la perista quiere hacer negocio...

¿Te parece lógico?

Esto es mercancía normal fuera de aquí, no es robada,

todo legal, como lo demás.

El golpe es mío, yo lo ideé. Yo lo hice.

Las pieles son para ella, y yo fijo el precio.

Las pieles cuestan lo que valen.

Las pieles se quedan aquí. Yo ordené el robo. Poneos de acuerdo.

- ¿Qué haces? ¿Qué? - Dilo.

- Dilo. - ¿Qué quiere este tío de mí?

- Dilo, soy una ladrona. - ¡Quítamelo!

- Di que eres una ladrona. - Hijo de puta.

- ¡Dilo! - Vete a la mierda, cabrón...

¡Déjala! ¿Creías que te iba a dar millones?

¡Miseria! ¡Miseria conseguirás con el robo!

Tú mejor búscate un trabajo fijo. Naciste esclavo.

¡Y tú, vete a tomar por culo!

¡El dinero!

¡Maldito!

¡Escoria!

¡El dinero me lo das tú!

- ¿Cuánto te quitó? - Dos millones.

- Pero tienes las pieles... - ¡Cierto!

Tengo las pieles...

Y ahora me debes lo que me ha robado.

Lo va a pagar caro.

Me ha quitado 10 años de vida.

Es cosa tuya.

Lo conseguí...

Por primera vez he robado incluso dinero.

Puedo gastarlo como quiera.

El dinero robado...

es igual...

a aquel ganado con el sudor de tu frente.

Es monstruoso... pero es así.

Para eliminar el crimen...

...han cambiado la ley.

La propiedad no es solo un robo...

es una enfermedad.

¿Ser...

...o tener?

Me gustaría ser y tener...

Pero sé que es imposible...

Esa es la enfermedad.

¡El dinero!

¡Ese ladrón!

"La propiedad es sagrada".

ERA sagrada, ¡tus muertos!

¿Qué haces, hijo?

- ¡Es mío! - ¿Qué haces, hijo?

¡No lo quemes! ¡Lo necesitamos!

¿Pero no te da asco? Lo he robado.

Ya está hecho, ¿no?

Sería mejor si lo gastasemos.

Ven aquí, ven aquí...

Dame un poco... al menos para el alquiler.

Así no nos echarán. Eso es. Un poco más...

Tengo que pagar en el ultramarinos...

...al lechero, al carnicero, al panadero...

Podría comprarme... una corbata, una camisa...

quizás un par de zapatos.

Unos zapatos de ante, ¿entiendes?

La policía.

Dámelo a mí, dámelo a mí... yo te lo guardo...

Dame, yo lo escondo. Ven aquí, hijo... vamos.

¿Qué estás haciendo? ¿Adónde vas? ¿Estás loco?

Ven aquí. ¿Adónde vas? Lo voy a esconder para ti...

¡No, no! ¡Al váter, no!

¡No lo hagas! ¿Estás loco?

Este hijo mío se ha vuelto loco...

¿Contable?

- ¿Quién es? - Soy yo.

Te he traído un kilo de filetes y ossobucco.

Tengo que hablar contigo. ¿Puedo entrar?

Quiero llegar a un acuerdo.

Está enfermo.

No quiero verlo.

Pues...

me voy...

¿Te atreverías a quedarte?

¿Tienes miedo de él?

Más miedo de ti que de él...

Tú eres joven...

te cansarás pronto.

- ¿Tú por qué no te cansas? También eres joven. - Con él es como un trabajo.

Iré a verte. Espérame.

¿Cuándo?

Una de estas noches, cuando esté él.

- ¡Ayuda! - Basta.

Vámonos.

Ya puedes levantarte.

Como nuevo.

Por favor, pasen.

Por favor.

¿Lo reconocen?

¡Cómo que "no"!

Este joven trabaja en el banco donde soy cliente.

¿Cómo estás?

¿Un cigarrillo?

- Mírelo bien. - Lo miro, pero...

No es él... Si lo fuera...

le reconocería entre mil.

¡Es él, se lo digo yo!

¡No!

Es el que dejó su cuchillo aquí.

Este cuchillo lo perdí.

Piense bien lo que dice.

Corre el riesgo de ser acusado de perjurio.

Haga lo que quiera...

Recurriré a mis abogados.

¿Cómo?

¿Quiere enviarme al manicomio?

Atrapo al ladrón que le persigue...

¿y usted dice que no lo reconoce?

Me quiere fastidiar...

¿Le divierte?

- O a lo mejor... - ¿O a lo mejor?

¡A lo mejor son todos cómplices! ¡Se pusieron de acuerdo...

para estafar a la aseguradora?

Se lo repito... Denúncieme.

Le desafío, payaso.

Y como testimonio de sus calumnias,

llamaré a este contable.

Ven, que te vean.

¡Di la verdad!

Tenía los bolsillos llenos de joyas.

Me las enseñó.

Me dijo que se las había robado a un carnicero.

Quería vendérmelas.

- Pero yo le di largas. - Por suerte hay colaboradores.

Claro...

los ladrones colaboran.

Y el ladrón que robó en mi casa y se llevó mis joyas es él.

Lo reconozco perfectamente.

Y quiero presentar la denuncia.

¿Qué haces?

¿Adónde vas?

¡Defiéndete!

- ¡Qué cabrón! - ¿Quién?

¿Cómo "quién"?

Lo está haciendo a drede este teatro...

Eh, actor.

Arriba, Albertone.

Está muerto.

Son los inconvenientes de la investigación...

Estos ladrones...

mueren todos del corazón.

Está muerto.

¡Justo aquí tenía que morirse!

La prensa...

¿Quién va a defenderme de la prensa?

No se preocupe.

Yo puedo testificar que usted ni lo tocó.

No basta.

Ya nadie se fía de nosotros.

Ni siquiera nosotros mismos.

Puede decir la verdad.

¡Sería peor!

Yo daré por buena cualquier versión.

Confíe en mi.

Gracias.

Es el mejor testigo que podría esperar.

Venga.

Guardia, venga conmigo.

Tú, sentado.

No mire. Gire la cabeza.

¿Qué haces aquí?

Venga. ¡Vete!

¿Está el señor contable? Querría hablar con él.

Por favor, pase.

Dígale que soy el carnicero. Él entenderá.

Por aquí.

Ha venido un carnicero. Está en el comedor.

Dice que quiere hablar contigo.

- Carne para toda la semana. - Por favor, señor, tome asiento.

Bueno, entonces...

Voy a ir a freír un par de filetes.

- Si usted quiere... - No, gracias.

¿Fuma?

¿Quiere saber por qué no le denuncié a la policía?

Porque tengo una gran necesidad de hacer el bien.

Yo he ganado mucho.

Y no siempre honestamente.

Lo admito.

Mire, yo estaría dispuesto...

espiritualmente...

a regalar todo lo que tengo.

Pero no quiero ser el primero. ¿Entiende?

Tengo miedo de la pobreza...

En un mundo que, por desgracia...

domina el rico.

Si todo el mundo lo hiciera, yo sería el primero.

Y por otra parte, dígame...

¿Hay una ley, escrita o no escrita, que prohiba...

enriquecerse con la industria o el comercio? No.

¿La religión, tal vez?

Querido contable, la religión nos dice de no follar...

no matar, no ofender a tal o cual...

No robar...

Pero le permite a uno hacerse rico. ¿Me sigue?

Y para hacerlo, hay que ofender...

estafar, robar, etc.

En suma, ¿qué debo decir para defenderme?

Puedo decir que yo trabajo.

Sí, trabajo.

Realizo una función en la sociedad...

que consiste en matar animales comestibles...

para que los demás coman, se nutran. ¿Entiende?

Sin mí, ustedes...

tendrían que salir a los campos a cazar...

...para comer.

¿Se imagina a tres millones de romanos cazando por ahí?

Yo me ensucio las manos...

¡para que los demás se olviden lo que son!

¡Asesinos!

Sí. Asesinos.

Asesinos.

Y no me quieren pagar...

por esa esencial...

grande, fundamental función...

que es matar por ustedes.

Sí, es un oficio rentable, de acuerdo...

¿Pero lo hace usted? ¿Despedazar animales?

El comercio es libre. La competencia es lícita...

Basta solo un capital inicial.

¿Cuánto quiere para no envidiarme?

Todo.

Pero yo soy propietario. Y uno como yo, un propietario...

...conseguir que renuncie a todo...

...tendría que ser una revolución. Que en cambio, no hay.

Venga. Venga a la ventana, mire hacia afuera.

¿Ve ese edificio de siete plantas? Es mío, y tengo otros cuatro.

Y cuatro carnicerías

y tres cines. Y el capital.

¿Cómo se va a llevar todo eso?

Tiene que ir al registro de la propiedad.

Matar a todos los notarios.

Incendiar las comisarías. Ocupar el parlamento.

¡Tomar posesión de las televisiones!

Dígame una cifra.

Escribiré una cifra que usted jamás podría acumular...

con sus pequeños robos.

A ver, ¿una cifra de 6 ceros?

¿De 7 ceros?

Es un recuerdo de familia.

Me diré a mí mismo que lo he perdido.

¿Quiere a Anita?

No te dejes engañar.

Los negocios son negocios. Usted...

insista, alce la cifra.

¿Es buena?

¿Cuánto paga por kilo?

600 liras por animal vivo.

Pero es mejor comprarlos muertos. A 1200.

Se pueden dividir en dos cuartas partes de nuevo...

La parte anterior...

con los pulmones, el hígado y el corazón...

Callos, pezuñas, y los sesos...

La parte posterior...

carne preciada.

Y después llegas aquí. Al culazo.

De aquí se pasa a las partes nobles. El solomillo y el lomo.

Te pongo una carnicería.

Un matadero clandestino. Una fábrica de embutidos.

Somos socios.

¡Te haré ganar dinero!

Nunca voy a aceptarlo. Nunca.

¡Nunca!

¡Nunca!

¡Nunca!

Explotador.

- ¡Nunca! - Fuerte.

¡Soy fuerte!

¡Soy fuerte!

No eres ladrón.

No eres honesto.

¿Qué eres?

Ha muerto un ladrón.

Ha muerto una leyenda.

Un hombre que incluso de pequeño destacó...

por su ingenio...

su imaginación...

su habilidad...

su coraje.

Un ladrón.

Robaba desde hace 43 años...

y nunca fue encarcelado.

Podría haber triunfado en otra profesión...

Como actor cómico...

bailarín, pintor, adivinador... Sí, señores...

Albertone pudo haber sido...

Un hombre de los honestos. Pero no,

se negó a la hipocresía.

Jugó con las cartas al descubierto.

Sin mentiras, sin fingir.

No robaba desde un despacho...

no invertía en bolsa...

no timaba a la gente.

Robaba, al mundo se presentaba tal cual era.

Soy un ladrón. Y aquí, delante de él,

delante de nuestro amigo muerto, que nos ha dejado...

muerto, como tantos trabajadores en un accidente de trabajo, yo...

Paco "el argentino"...

quiero presentar mis respetos...

a los ladrones.

A todos nosotros.

A todos ustedes.

Amigos, compañeros, colegas...

...y rivales.

¿Qué sería el mundo sin nosotros?

Piénsenlo.

¿Cuántos burócratas miserables, que se llaman hombres honestos...

acabarían en la cuneta? ¡Cuántos!

Contémoslos.

¿Las fábricas? ¿Qué harían sin los ladrones?

¿Y las fábricas de candados?

¿Y las cerrajerías?

¿Y los empleados de banca?

¿Y los guardias jurado, la policía, los guardias?

¿Los que hacen puertas y ventanas?

¿Los inventores y constructores de los dispositivos antirrobo...

cada día perfeccionándolos más?

¿Y los porteros...

los abogados, los jueces, los interrogadores...

y los directores de prisiones?

¿Los serenos?

¡Los agentes de seguros!

¿Y los agentes de seguros y los perros de la policía?

¿Qué harían todos sin nosotros?

Piénsenlo, amigos.

Piénsenlo.

¿Cuántas gente estaría sin trabajo...

si todos nosotros, todos juntos...

para vengarnos contra esta sociedad ingrata...

todos juntos, un buen día, en el mismo momento,

decidieramos todos...

dejar de robar?

La economía nacional caería a pedazos.

Y por eso digo...

fuera sombreros...

frente a Albertone.

Héroe de nuestro trabajo. Aun más: santo.

Es a nosotros a quien la sociedad debe el orden establecido...

y el equilibrio social.

Porque nosotros, robando a la gente al amparo de la oscuridad...

encubrimos y justificamos a los ladrones...

que operan al amparo de la legalidad.

Gloria a Albertone...

y a todos los ladrones.

¡Viva el Marxismo-Mandrakismo!

¿Me permite?

¡Ladrón! ¡Ladrón!

¡Ladrón!

Mi hijo era como un padre para mí.

Mi hijo era como un padre para mí.

Mi hijo era como un padre para mí.

Mi hijo era como un padre para mí.

Mi hijo era como un padre para mí.

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