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Meditaci�n sobre Langston Hughes y el Harlem Renaissance
Poemas de Essex Hemphill y de Bruce Nugent
A la memoria de James Baldwin
Somos sin duda
los �nicos en el mundo que nos preocupamos un poco de ellos.
Cuando esta combinaci�n inalcanzable
de esp�ritu y coraz�n.
de inteligencia y pasi�n se ofrece a la vista de todos,
nos ha guiado a trav�s de territorios sembrados de trampas
como cuando has escrito estas palabras.
palabras que cada rebelde, cada disidente,
cada revolucionario, cada artista,
de Ciudad del Cabo a Polonia, de Waycross a Dubl�n,
pod�a guardar en la memoria.
Una persona seguramente no escoge
oponerse a su sociedad.
Cada uno prefiere vivir en su pa�s con sus compatriotas.
que ser el hazmerre�r y el objeto de su aversi�n.
En un cierto momento
la burla de la gente e incluso su odio
son conmovedores
ya que son ciegos.
Buscando a Langston
El lunes 22 de mayo, por la tarde, muri� M. Hughes.
En su honor, Riverside Radio de Nueva York
presenta: "A la memoria de Langston Hughes"
una mezcla de recuerdos, homenajes y sus propias palabras.
"El sol se pone...
"Esto es lo que voy a cantar.
"El sol se pone, esto es lo que voy a cantar.
"Siento el blues invadirme
y me pregunto lo que el blues me va a aportar."
"Esta noche, tengo el blues del desespero,
" A quien me puedo dirigir?
"A donde voy a ir?
"Nadie se preocupa de vosotros ya que soy tan bajos.
" Qu� debo hacer?
"Qu� debo hacer?
Langston Hughes, amigo de Contee Cullen.
Amigo de Bruce Nugent
Amigo de Alain Locke, amigo de Walle Thurman.
Todos admiradores de su inteligencia y arte.
Buscaban la aprobaci�n de la raza
o de los Negros de clase media y de un ambiente literario blanco?
Langston Hughes escribi� que el Negro medio
ignoraba todo del Renaissance
y que en todo caso, no hab�a sacado ning�n beneficio.
Baraka encontraba Harlem de un modernismo brutal
e incluso brutalmente chocante.
No pod�a entender tal belleza.
una belleza violenta, que transformaba todo.
pero pod�a ver la belleza de la gente con costumbres marginales?
La homosexualidad era un pecado contra la raza.
Deb�a permanecer un secreto,
incluso si este secreto era ampliamente compartido.
Estaba en un campo.
un campo de humo azul, de amapolas negras
y de azucenas rojas.
Buscaba algo
a cuatro patas,
en medio de las amapolas negras y las azucenas rojas.
Buscaba apartando los tallos de amapola.
All�, vio dos piernas s�lidamente construidas.
piernas de bailar�n.
Las curvas le encantaron
Su mirada se entreten�a en sus pantorrillas fuertes,
en sus muslos macizos,
en sus nalgas rechonchas
luego subi� hacia su cintura estrecha,
el torso macizo y el ancho pecho.
Los ojos casta�os le miraban.
Su cabellera negra y rizada estaba desgre�ada.
Era la belleza encarnada.
La Belleza sonr�e
y a trav�s su sonrisa, dice:
Esperar�
Se encontr� perdido y reanud� su b�squeda a cuatro patas,
apartando los tallos de amapola y los tallos de lirio
Una amapola, una amapola negra.
Un lirio, un lirio rojo.
Luego se despert�.
La Belleza sonre�a en su sue�o.
El sol ba�aba la mitad de su rostro.
El otro estaba en la sombra.
Sus pesta�as proyectaban finas sombras azules sobre su mejilla.
Sus labios eran tan bellos.
Burlones.
" Me gustar�a besarlos "
El quer�a besar los labios de la Belleza.
Un arranque de verg�enza le subi� a las mejillas.
pero era verg�enza?
Su pulso estaba martilleando desde la mu�eca hasta la punta de los dedos.
Los labios de la Belleza tocaron los suyos.
La sangre golpeaba sus sienes.
La respiraci�n de la Belleza se volvi� corta ahora.
Jadeaba dulcemente.
La Belleza presion� dulce y firmemente su boca contra la suya.
Qu� presi�n era necesaria para despertar otra?
Sent�a su respiraci�n en su nariz y sus labios.
La Belleza presion� sus labios contra sus dientes.
Tembl�.
Pod�a sentir el cuerpo de la Belleza apretado contra el suyo.
Caliente, tenso
y suave.
Suave...
Dijo:
"No cambieis el tono de vuestra voz pronunciando su nombre.
"Ninguna falsa solemnidad ni aire de pena.
"Di mi nombre sin buscar el efecto,
"sin el fantasma de una sombra por encima."
Partir a la caza
El vecindario es peligroso,
pero vamos,
Vamos por el camino m�s largo.
El ruido de nuestra llaves cubren el ruido de nuestros pasos
Estar bajo las estrellas, de pie o arrodillados ante un hombre.
Es lo que nos calienta.
Es una calor que irradia la noche.
Nuestras manos con ampollas a causa del esperma.
Un campo de flores ha visto el d�a
all� donde nos encontramos en almacenes vac�os.
Nuestra simiente cae
sin un ruido, sin la gracia de las estrellas.
Nos cubrimos en la sombra
Somos el hambre de la sombra
En la oscuridad,
sin ning�n deseo de decir "te quiero".
La oscuridad se traga estas palabras.
y suspira como nosotros suspiramos
cuando nos levantamos
nosotros que estamos arrodillados
Lloro el gusto de los besos pasados,
labios glotones que ciertas calles engendran por placer.
El amor es un agujero de soldado.
Me aterroriza este tipo de emboscadas.
No quiero morir durmiendo con soldados a los que nunca amar�.
Quiero cortejar fuera de mi raza
fuera de mi clase, lejos de actitudes.
Pero el amor es una palabra peligrosa en esta peque�a ciudad.
Los que la buscan a menudo se les encuentran boca a abajo,
flotando en sus camas.
Los que la encuentran la protegen.
pero la destruyen desde el interior.
Y los desilusionados,
los que ya no ven la vida de color de rosa,
el claro de luna, la magia del rompeolas.
Como ellos, preferir�a volver atr�s.
Cuando ten�a diez, trece, veinte a�os.
Quer�a un caramelo. Cinco d�lares.
la vuelta.
En aquella �poca, el mundo negro estaba de moda.
Los mecenas blancos del Harlem Renaissance
quer�an que sus artistas y escritores negros
esperimentaran y sintieran las intuiciones de los pueblos primitivos.
No quer�an modernismo. Quer�an arte negro.
para mantener el arte y los artistas en su sitio.
A finales de los a�os 20, los negros ya no estaban de moda
Los mecenas encontraron otros usos para su dinero.
Los neoyorquinos sofisticados se dirig�an hacia No�l Coward
y los artistas de color, empezaron a pasar hambre.
La Historia... este asesino sonriente con un cuchillo bajo el abrigo.
Me habla jodidamente bien.
Soy su hermano.
No me llama "negrito" como he le�do.
Cada una de sus palabras suena clara en mi cabeza.
Jam�s lo has o�do claramente.
T�, siempre tan ocupado, buscando otras cosas de �l.
Su nombre no es importante.
Ser�a una coincidencia, si tuviera un nombre.
un rostro, un esp�ritu.
Por t�, est� caliente
y no importa lo que sea, lo observas
Quieres su m�sica endulzada para tus o�dos.
Quieres su placer sin culpabilidad ni captura
No te das cuenta de muchas cosas sobre �l.
No lleva siempre un sombrero, no come siempre pollo frito,
no folla siempre como un salvaje
No siempre vive con su madre
o en la calle o con una puta como crees.
Finges interesarte por �l.
Le ofreces 20 d�lares para el taxi.
y lo sacas de tu casa.
Te cruzas con �l al d�a siguiente.
Finges ignorarlo pero �l se acuerda.
Su simiente se diluye en tu sangre.
No baila bien, pero no te das cuenta.
Para t�, �l solo es visible
en la oscuridad.
Me bajo los pantalones
ante otra boca
La pel�cula del film roza la bobina.
La pel�cula muda en color por 25 c�ntimos
gira rechinando ante mi.
Jadeamos en esa caja negra.
El olor perfumado de nuestros cabellos nos quema la nariz.
Gimo mientras que su boca me traga.
Es el primer sonido
en esta pel�cula muda.
Luego �l gime
dando al film su di�logo.
Ahora, pensamos, al follar:
" Este loco podr�a matarnos.
"Y si �l hubiera hecho un agujero min�sculo
" en el preservativo,
" un derrame mortal? "
Ya no besamos a los grandes desconocidos de piel oscura,
ya no chupamos los bigotes,
ya no metemos nuestros labios, nuestras lenguas por todas partes.
Volvemos a las fotos, al tel�fono,
a los accesorios, a los amantes recientes,
a las vidas privadas.
Ahora, cuando follamos, pensamos:
"Este loco podr�a matarnos,
"este beso podr�a volverse piedra
A veces, en la frontera del sue�o,
estas im�genes se proyectan en los muros de mi memoria.
Casi inmediatamente, vuelvo a ver
la galer�a donde he visto esos rostros por primera vez.
Mi encuentro con Alain Locke en un sal�n, entre hombres.
Un beso con Langston Hughes que nunca he olvidado.
Una sesi�n fotogr�fica con Carl Van Vetchen.
Poner en escena la obra "El rinc�n de los Am�n"
de Baldwin por primera vez.
Ajustar la corbata de Harold Jackman.
No preocuparme por la apariencia de Countee Cullen.
Ser amado
Lo que le parec�a evidente
no ser�a claro para m�, sino unos a�os m�s tarde.
Est�bamos unidos por nuestros deseos homosexuales.
Descubr� que hab�an derribado reglas sobre los negros
al permitirse escribir.
Pero antes que pudiera decidirme,
Era necesario que aprendiera las condiciones que ellos se hab�an fijado.
y que otros les hab�an impuesto.
Conocer mal el sentido de los actos de Countee Cullen,
de Langston Hughes y de Alain Locke,
que escogieron amar a los de su propio sexo,
es castrar y embalsamar toda su sociedad.
Eso borra la imagen de dos negro afeminados
que se besan, escriben y peinan el uno al otro.
Eso mina
como lo hace un buena parte de la historia americana
cuando quiere reconciliarse con este enigma que son "los negros"
el rechazo de la sociedad americana
de todo lo que no es blanco.
La Historia, es el asesino que sonr�e.
Intento no pensar en ti.
y por lo tanto, tu rostro colorea cada rinc�n de mi esp�ritu.
que choca con tu risa.
Soy tu brisa
y t� eres mi carrill�n.
Nos movemos a hurtadillas por la ciudad.
como dos ladrones
con el aliento cargado de whisky.
Las callejuelas no est�n iluminadas.
s�lo las estrellas sobre nosotros,
que brillan como siempre
Debemos siempre ingeni�rnoslas,
repetir, discutir,
beber y fumar,
para hacer pasar nuestra noche
Me has dejado pidiendo cosas
que la mayor�a de hombres piensa tener bajo la cintura
Pero yo aspiraba m�s alto.
Podr�a lanzar mis piernas hacia arriba, como un sat�lite,
pero sab�a que proced�a de �ngeles ca�dos en desgracia.
Conmigo, ellos se cre�an semi-dioses,
Estaba encargado de una misi�n en zona de guerra:
sin hacer v�ctimas,
cur�ndolas.
Pero yo era el herido, casi muerto,
y ayudaba a los sanos y salvos,
a los que cuyo coraz�n �vido de deseo se debilitaban en la noche oscura.
y que se hund�an, en l�grimas,
llorando por sus antiguos amantes.
Al verme, sab�an que no quer�an tener
la belleza que me daban las cicatrices del amor.
Entonces, ven a tocarme. Hanibal a Sorrente.
Soy una revoluci�n sin sangre derramada.
Puedo cambiar el orden de las cosas.
para acomodarse a mi desesperanza.
Puedes levantar tus piernas al cielo y casi tocar el cielo.
Puedo ser un �ngel que cae.
Escucha eso.
Te vi anoche.
Ya no vienen ciertos ocupantes.
En el subterr�neo.
muchas embarcaciones volcadas.
por la borda.
Tu rostro de diva oscura.
que se ruboriza y que r�e.
O�go el mar.
Tu grito, que viene de ninguna parte.
Al fondo de tus pensamientos.
Bailando con los chicos al borde del abismo.
La vida en rosa.
Los chicos bailan, querido.
Mi lengua que te toca...
- ... avanza... - indiscretamente
por tu muslo como un ermita�o.
Tu cuerpo ba�ado de luz verde.
He estado desnudo contigo.
- Llamando a la muerte... - Amor.
Diva
Querido
Tu imagen en los espejos.
- La luz... - Sus brazos...
Los chicos susurraban tu nombre.
Singapore slings a tu salud...
La gramola que aullaba.
Eran promesas refrescadas por cubitos.
Los chicos susurraban tu nombre.
Y los vasos de Singapore sling se levantaban a tu salud.
La luz! Tu cuerpo, una luz verde!
Amor m�o, he estado desnudo contigo!
Te he tocado indiscretamente.
Bail�bamos al borde del abismo.
Tu voz, que no ven�a de ning�n sitio.
Ruboriz�ndose y riendo!
Te vi anoche en el subterr�neo...
tras la barandilla.
Os podriais haber convertido vosotros mismo.
�l la maltrataba,
la dejaba molida.
Luego ha puesto las velas
llev�ndose todo lo que ten�a.
Ella buscaba por donde Dave se hab�a ido
pero ya no hab�a rastro de �l
Esta mujer, que pod�a ver lo que el futuro le deparaba.
no pod�a decir a los ahorradores a d�nde Dave se hab�a largado.
El sol sale.
Esta va a ser mi canci�n.
El sol sale.
Esta va a ser mi canci�n.
Podr�a o�r blues, pero lo he estado oyendo toda la noche.
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