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(graznidos de gaviotas)
(oleaje)
(gruñidos)
(música suave)
(caballo resopla)
(continúa música suave)
(tango)
(relincho)
- (acento argentino) Buen día. - (acento argentino) Buen día, flaco.
- ¿Otra denuncia? - No, viene directa de Gobernación.
Mirala.
Es Shaka. La vi hoy a la mañana.
Mirá.
¿Qué es eso que vuela por los aires?
Un lobo. Les gusta jugar con ellos antes de matarlos.
Son un poco crueles, ¿no?
¿Todo bien, Beto?
(continúa música tango)
(motor de moto)
(ladridos)
¡Bonetti!
¡Bonetti!
(acento argentino) ¡Carajo, Bubas!
La reconcha de tu madre. ¿Vos sabés qué hora es?
¿Qué carajo es esto?
Mirá que te venimos avisando.
¿Sabés cuantas denuncias llevás acumuladas?
Si esas fotos llegan a los medios, a mí me cortan la cabeza.
¿Ya se olvidó quién aceptó vivir ahí,
donde no había nada?
Ya sé todo lo que hiciste por la reserva,
pero yo no quiero problemas.
Estoy pensando en trasladarte de destino.
(gruñidos)
¡Arre!
(tararea)
- Buen día, señora. - Buenos días.
Perdone que le hayamos invadido de esta manera.
Disculpe el desorden.
Estábamos esperándolo.
(lamento)
Tráigame un balde con agua, por favor.
¿Perdón?
(lamento)
Que me traiga un balde con agua, por favor.
Chist.
Agarre el trapo y mójelo.
Póngalo acá, por favor.
(lamento fuerte)
Agarre la tijera del medio. Tráigala.
(Beto) Corte ahí.
Más abajo.
(mujer) Escúcheme, por favor.
Hemos venido porque mi hijo tiene un problema y creo que nos puede ayudar.
- Si me deja que le explique... - Si no lo llevo al agua, se va a morir.
(música suave)
(ruido metálico)
(carraspea) Perdón.
Anoche apenas pudimos dormir.
¿Quién es usted?
¿No le avisaron?
No.
¿Cómo llegaron acá?
Nos acercó una mujer.
Se llamaba...
Marcela, creo. Está embarazada.
Venimos desde España.
Mi hijo tiene autismo.
Se lo detectaron cuando tenía dos años.
Tristán nunca había sentido emoción por nada, pero...
...cuando lo vio a usted en la televisión con las orcas,
- reaccionó de una manera... - ¿Cómo se llama?
Lola.
¿Come pescado su hijo?
(truenos)
(chirrido)
Acá no hay señal.
Perdón.
(ruido de cañerías)
Me gusta su colgante.
¿Lleva mucho tiempo viviendo aquí?
¿Cuál es su plan?
(truenos)
No tengo ningún plan.
¿Cómo se le ocurre venir con un chico enfermo y sin plan?
No es ninguna enfermedad, es un desorden en su cerebro.
En su país sobrará de todo, pero acá el agua es un tesoro.
Lo siento mucho.
Es lo único que le relaja.
(chirrido)
Cuando vio las imágenes,
apoyó las manos en la pantalla, como acariciando a las orcas y sonrió.
Nunca antes había mostrado empatía por nada.
Me gustaría ver qué pasa si va con usted a la orilla...
¿Un experimento?
Una terapia.
No va a poder hacer ninguna de las dos cosas.
Hace dos años está prohibido tocar a las orcas.
- ¿Ni usted tampoco? - Ni yo ni nadie.
Entonces el documental del National Geographic fue antes...
Ya.
Que yo no pueda acercarme, vale, es lógico,
pero que alguien como usted no pueda hacerlo...
Hay a gente que le molesta aquello que no entiende
y otra que no quiere entender aquello que le molesta.
¿Podría decirle que...?
Gracias.
Vale, entiendo.
Pero no hemos venido hasta aquí para irnos sin intentarlo.
Usted es nuestra última esperanza.
¿Dónde piensan quedarse? Acá no hay lugar.
Tristán, no toques, por favor.
Me imagino que aquí cada año que pasa deben sentirse como diez, ¿no?
¿Lleva muchos años viviendo en el faro?
Noventa según su criterio.
(trueno ensordecedor)
(jadea asustado)
Vale, vale, Tris, tranquilo. Ven, con cuidado.
Ya pasó. Vamos, vamos. Venga.
(susurra) Ya pasó. Ya pasó. Así.
¡La puta madre!
Este no es lugar para su hijo.
Déjeme a mí. No se moleste.
(música suave)
(continúa música suave)
Vamos, Rigel.
(suspira)
(suena armónica)
(orca chasquea)
Hacía mucho tiempo que no venías a visitarme, ¿eh?
Vamos, levántate.
(acento argentino) ¿Qué hacen acá?
(balido)
Parece que en la cabaña no ha sitio.
¿Y adónde van a ir?
Voy a tratar de cambiar los billetes.
Véngase a casa conmigo.
Yo mañana los acerco al pueblo.
Inti, subí la valija.
- (Lola) ¿Y ya sabe qué va a ser? - Dicen las abuelas que nena.
Acá hasta que no nazca, viste, no podés saber nada.
Le agradezco lo que hizo ayer.
Sí... No los iba a dejar en medio de la ruta.
Beto no apareció hasta la mañana siguiente.
Traía una foca herida.
Sería un lobito, acá no hay focas.
Bueno, pues lo que sea, qué más da.
Cruzas medio mundo pensando que te vas a encontrar con un hombre sensible
por su amor por las orcas, por la naturaleza...
Y la decepción ha sido enorme.
Sé que no nos va a ayudar.
Y hora mismo ya no sé qué hacer.
Bueno, esta noche se quedan en mi casa y mañana...
(ruido fuerte)
- ¡Qué susto! - (niño) ¡Inti! ¡Hacela bailar!
Agárrense.
(niño) ¡Más rápido!
(niño) ¡Más rápido! ¡Arre!
¡Yuju!
(niño) ¡Yuju!
(niño) ¡Dale, Inti!
Pará, Inti, pará, que el nene se está asustando.
(Marcela) Mirá, un guanaco.
Acá es muy fácil verlos.
Ah, qué bien.
(ladridos)
Acá vivimos nosotros.
(niño) ¡Hola, pa!
Ese es Manolo, mi marido.
Es muy amigo de Beto.
(pitido de móvil)
¿Celular? Olvidate.
Eso no funciona acá.
- ¿Querés venir a pescar? - No, no.
- No le gusta pescar, bonito. - Bueno.
- (Inti) ¡Siempre la usás vos! - (Manolo) ¡Basta!
- (niño) ¡La usaste ayer! - (Inti) ¡Dámela! ¡siempre me la sacás!
Y hoy está lindo, porque cuando hay viento no sabés lo que es...
A veces siento que la Patagonia entera se va a ir volando.
Ya ni me acuerdo la última vez que usé pollera.
Nosotros lo llamamos falda.
Gracias.
(susurra) Muy amargo.
(música suave)
¿Querés que te enseñe a volarla?
(Beto off) "Autismo.
Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita
de establecer contacto verbal y afectivo con las personas,
y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno".
(motor de moto y ladridos)
(Beto) ¡Eh!
- ¿Está tu vieja? - (Inti) Está adentro, en la casa.
- (Manolo) Dale, Juaco. - (Juaco) Dale tú aquí.
Buen día.
Hola.
Si ya están listos salimos. Beto.
- ¿Viniste a despedirte? - ¿Adónde se van?
Volvemos a España.
Bueno...
Quería que se vengan conmigo.
¿Con usted? ¿Adónde?
No importa.
Déjelo.
Chao, Marcela.
(susurra) ¿Qué?
Ponete mejor esto, allá hace mucho frío.
- Allá, ¿dónde? - Andá con él.
(gruñidos)
(música agitada)
(Beto) Ahí vienen.
Mirá.
Shaka va a atacar.
(alarido)
(alarido)
(jadea asustado)
Tranquilizate, mi amor.
(alarido)
(Lola) Vámonos.
Acá puede dormir con su hijo.
- ¿Cómo nos ha enseñado algo tan cruel? - ¿No quería ver orcas?
¿Para qué vino entonces?
(Beto) Que sepa que es una privilegiada, contempló algo único hoy.
Muchos pagarían lo que fuera para ver lo que usted vio.
¿Y lo único que tiene para decir
es que fue cruel?
La naturaleza a veces es así.
Es evidente que con esa actitud no va a ayudar mucho a su hijo.
¿Perdón? ¿Con qué actitud?
Deje de actuar por él. No le da respiro.
Cómo se nota que no tiene hijos.
No se haga la víctima.
(Lola) ¿Por qué ahora quiere ayudarnos?
¿Por qué ahora sí hay sitio?
Esto no se toca.
Perdone, ¿el baño? La otra noche no lo encontré.
Afuera.
Afuera, ¿dónde?
Venga conmigo.
Tris.
Sigue ordenando. Ahora vengo.
¿Ve esa luz que parpadea allá?
Eso es Punta Delgada.
Y la que titila allá, en la punta,
eso es Punta Norte.
Muchas gracias,
pero me gustaría saber dónde está el baño, no la ubicación de los faros.
Tome.
Entre los dos faros está el baño.
Tenga cuidado con el acantilado.
Y también con los alacranes.
No se agache demasiado.
(música suave)
(Beto) Te voy a mostrar las cosas con las que yo trabajo.
Con esto yo veo a las orcas.
Um...
Estos sí te van a gustar.
Esto es un aparato ruso.
Es de visión nocturna.
Mirá.
(jadea asustado)
(susurra) No, no, no.
(Beto) Eso.
(tango)
(música suave)
(orca canta)
¿Querés jugar?
(tararea)
(Beto) Ese niño tiene autismo.
Yo creo que las orcas le pueden ayudar.
Dejate de joder. ¿Ahora sos experto en autismo?
Hay constancias de que el contacto con delfines les hace bien.
Ellos emiten un ultrasonido,
eso lo recibe el hipotálamo y les genera una sensación de bienestar,
de equilibrio emocional.
Si demostrara que con las orcas también funciona,
la cosa se vería de otra manera, ¿no?
¿Adónde querés llegar?
Quiero ver cómo reacciona cuando estén cerca.
¿Con las orcas asesinas?
- Desde la orilla, no más. - ¿Viste cómo destrozan a los lobitos?
No hay una sola constancia de ataque de orcas en libertad a seres humanos.
Ni se te ocurra.
Te veo con ese pibe cerca de las orcas y te expulso del cuerpo de guardafaunas.
Que tengas un muy buen día.
Podría ser un buen negocio.
Mírelo por ese lado.
(motor de moto)
Vamos a dar una vuelta en bote. ¿Querés venir?
(oleaje)
Tris, una, dos y tres. Vamos.
Déjeme, yo lo subo. (Tris jadea asustado)
- Vale, vale. - Tranquilo.
¿Bien, mi amor?
Hay que esperar.
(música suave)
Es Shaka.
Está sin su cría.
(orca canta)
(suena armónica)
(Beto) Chiquita, vení.
Vení, acercate.
(chasquea)
(Beto) Hola, Shaka.
Tomá. No, deje que lo haga él.
(Beto) Tiráselo.
Ahí.
(Beto) Eso, muy bien.
Bien.
(Lola se ríe)
(Beto) ¡Ey!
- (Lola riendo) ¡Mira! - ¡Chiquita!
(orca chasquea)
¡Mi amor!
Lo hace solo cuando está contento de verdad.
Lo hizo cuando le vio en la tele.
Muy amargo.
¿El mate o yo?
Esta es Shaka.
(Beto) Lo más probable es que su cría haya muerto.
Es un animal fascinante.
¿Cómo las reconoce?
Por la forma de la aleta dorsal
y por la montura.
¿Ve esta mancha blanca que tiene acá en el lomo?
(susurra) Sí.
Es diferente en cada animal.
Ellas son las culpables de que estemos aquí.
Nunca imaginé que un animal pudiera darme tanta esperanza.
Son muy inteligentes.
De las 60 000 orcas del mundo,
solo cinco desarrollaron esta técnica de caza.
Y todas viven acá.
¿Y por qué no lo hacen en ningún otro lugar?
Eso trato de averiguar desde hace quince años.
Veo que también tiene sus obsesiones.
Ellas son mi familia en el mar y yo...
...su amigo de la costa.
Le haría bien volver a verlas.
(motor de moto)
(tararea)
(Beto) ¿Cómo andás, flaco?
Señora, han llamado a la oficina desde España preguntando por usted.
- (Quiñones) Parece que es urgente. - Gracias.
Gracias, flaco.
(Lola) Escucha.
Escucha, Susana, por favor.
Sabes que a mí no me hace caso.
Vale. Entonces hablas tú con él.
Gracias. De verdad, gracias.
¿Oye?
¿Hola? ¿Me escuchas?
¿Todo bien?
Más o menos.
(dependiente) Unos tomatitos.
(clienta) ¿No tendrías un número menos?
(dependiente) Sí.
A ver...
Tengo esto.
Ya se ha quedado dormido.
Bueno, me voy dentro a leer un rato.
Gracias por la cena, Roberto.
Llamame Beto.
Mañana a la tarde es la fiesta de la esquila.
¿Quieren venir? Es muy divertido.
- ¿Va a haber mucha gente? - Sí, es la fiesta del año.
Viene una banda, se baila... Yo creo que les va a gustar.
No, no creo que sea buena idea.
A Tristán la música muy alta y las aglomeraciones le ponen nervioso.
Pero hay muchos chicos jugando, yo creo que le va a hacer bien.
Ya, pero es que a él no le gusta jugar con otros niños.
Chao.
(Lola) ¿Cómo fue tu primer encuentro con las orcas?
Fue con un macho.
Mel.
Un cazador implacable.
Aquel día él había estado cazando en Punta Cormoranes.
Se había quedado cerca de la rompiente
y sabía que yo había estado observándolo.
Yo me acerqué despacito a la orilla
y nos quedamos un buen rato mirándonos.
Agarré un alga
y se la tiré.
Entonces Mel con el morro me la acercó.
Quería jugar.
(Lola) Qué maravilla.
Mirá.
¿Ves esa estrella? Es la que más brilla en todo el cielo.
Sirio se llama.
Si vas para allá,
para allá, para allá...
Y allá hay cuatro estrellas
que forman una cruz.
¿La ves?
Es la Cruz del Sur,
antiguamente los navegantes se guiaban por ella.
(Lola) Te trajo el alga,
¿y qué pasó después?
Se la lancé de nuevo
y me la volvió a traer, pero esta vez la dejó más lejos.
Entonces me adentré en el mar
y se acercó a mí.
Yo estiré la mano y lo acaricié.
Y ahí se quedó.
Un ratito.
Después dio media vuelta y se fue mar adentro.
¿Es el alga que tienes enmarcada?
Al día siguiente regresé.
Mel estaba ahí, esperándome.
Me metí en el mar
y se acercó a mi lado.
Entonces me agarré de su aleta dorsal
y me llevó.
Buceamos juntos.
Fue uno de los momentos más mágicos de mi vida.
Vámonos.
No quiero que Tristán se despierte y vea que no estoy.
Se puede asustar.
(música suave)
¿Te puedo ayudar a ordenar?
¿Vamos a dar un paseo en bote, a ver si vemos orcas?
Vos y yo solos.
¡Chist!
(susurra) Vamos.
(susurra) ¡Vamos!
Yo voy a ver a las orcas, si no querés venir...
(Lola) ¡Beto!
¡Beto!
Yo llevo las algas.
Dale.
¿Querés remar?
Vení.
Mirá, agarrás,
con los dos brazos, así.
Ahora...
Para.
¡Eso!
Muy bien.
¿Querés probar?
Cuidado, que está caliente.
Sos un gaucho de verdad ahora.
Dame.
(orca canta)
(Beto se ríe)
¿Qué hacés?
Hoy es la fiesta de la esquila, ¿no?
(tango)
Silencio, por favor.
(música se detiene)
Con la piel curtida por el sol, enfrentamos ventarrones y aguaceros
a través de la soledad de nuestra tierra, buscando siempre mejores pastos.
Y este es el momento de la cosecha.
Señores, ¡que empiece la esquila!
(tango)
¡Bravo!
(hombre del público) ¡Bravo!
(mujer del público) ¡Bravo!
(balidos)
(música de pericón)
(cantante) Con guitarra y mate
Bajo la enramada
Son las santiagueñas
Las más amadas
Las más amadas
(Beto) Vení.
Dale.
(Marcela) Sacala a bailar.
(Lola) ¡No, no!
(cantante) No hay rama en el monte
Que florida esté
Todos sus despojos
Desde que se fue
Desde que se fue
- ¿Ahora? - La vuelta.
En mi pobre rancho
No existe la calma
¿Vuelta?
Desde que está ausente
Marchá.
La luz de mi alma, la luz de mi alma
Ahora acá.
(aplausos)
(tango melancólico)
Él es Oblivion
Fe del jamás y el no
Fe brutal
De olvidar por la eternidad
Él es Oblivion
Ley de la ingratitud
Hechicero astral
Matón de la desmemoria
Y el sin recuerdos es
Oblivion rey
Es la primera vez en mucho tiempo que siento calma.
(cantante) Es como un pozo de pasión...
¿Sabes? Me acostumbré a convivir con la tristeza y...
...se me olvidó lo que era sentir esto.
Los estigmas del corazón
Luz degollada de un tiempo tan feliz
Hoy Oblivion vas
A borrarme a mí
Gracias Beto, gracias.
(cantante) Él
Reto agotador
Vuelve a cero igual
Lo real, lo mejor
Lo fatal
- (Juaco) ¡Dale! ¡Voy yo! ¡Me toca! - (Inti) ¡Está buenísimo!
(Juaco) ¡Mirá, Inti!
(niños gritan)
Está divertidísimo, ¿no querés venir?
Tristán, ¿qué hacés acá? Vení a jugar.
¡Vení! Vení a jugar con nosotros.
Juaco, dejalo. ¡Dejalo!
(camarera) ¡Ay!
(banda se detiene)
(Lola) Tranquilo, amor. Tranquilo, Tris. ¡Para, para! ¡Ya, ya!
Vale, vale.
- Tranquilo. - Ayúdame. Rápido.
- (Lola) Ayúdame. Hay que sacarlo de aquí. - (Beto) Ya está.
¡Una canilla! ¿Dónde hay una canilla?
- ¡Vamos, vamos! - Tranquilo, tranquilo.
(Tristán jadea asustado)
(todos murmuran)
Debe haber sido muy difícil para vos, ¿no?
Cuando su padre nos abandonó, Tristán empezó a autolesionarse.
Y se encerró cada vez más en su mundo.
¿Y el guante?
Es lo único que tiene como recuerdo de él.
Se lo dejó olvidado cuando se marchó de casa.
Los dos últimos años han sido un verdadero infierno.
Fuiste muy valiente en venir acá.
Tú serías un padre maravilloso, Beto.
¿Sabes? Todos decían que era mi culpa.
Que lo sobreprotegía cuando todavía era un bebé.
Para cuando supimos que tenía autismo ya me había peleado con toda la familia.
(música suave)
Tristán tiene unos lentes maravillosos con los que ve el mundo.
Solo él los tiene.
Sos lo más hermoso que me pasó en mucho tiempo.
Beto...
No puedo.
No, no puedo sufrir más, Beto. Lo siento.
Lo siento.
¡Ah!
A mí también me gusta sentarme ahí y contemplar el amanecer.
Es como estar viendo un documental de Discovery Channel ¿no?
Desde acá podés ver la mitad del mundo.
Mirá.
Si agarraos el bote y nos vamos remando para el este,
no sé, días, semanas, meses,
¿sabés adónde llegaríamos?
Al sur de Australia.
De acá hasta allá hay solamente agua.
Son 10 000 km de agua. ¿No es increíble? ¿Eh?
(Lola) ¿Cómo puede este hombre ducharse así todos los días?
(Lola tirita)
Hace bien para la circulación.
¿Circulación?
Ya me la arregló yo con tisanas y esas cosas.
Me voy al canal de ataque. Vuelvo a la noche. ¡Arre!
(música suave)
Me visto y te preparo algo de cenar.
¿Sabes qué, mi amor?
Aunque te parezca mentira, me empieza a gustar este lugar.
¿Tris?
¿Tris?
(música agitada)
(grita) ¡Tristán!
¡Tristán!
¡Tristán!
¡Tristán!
(eco resuena)
¡Tristán!
¡Tristán!
¡Tristán!
¡Tristán!
¡Tristán!
- Beto. Beto... - ¿Qué pasó?
Tristán no está. Ha desaparecido.
- Lo he buscado por todas partes. - Tranquilizate.
¿Dónde fue la última vez que lo viste?
Sentado como siempre, en su lugar, en el acantilado.
Lo he buscado por todas partes, ya no sé por dónde más buscar.
Tranquila.
Quedate acá.
(música agitada)
Guíate por la luz, mi amor.
¡Tristán!
¡Tristán!
¿Alguien me escucha?
Por favor. ¿Alguien me escucha? Es una emergencia.
¡Vamos, Rigel!
(música suave)
Acá estoy.
Sí.
Acá estoy.
(relincho)
¡Mi amor, mi amor!
Ven.
- ¿Dónde estaba? - Lo encontré tirado en la playa.
Ven, mi amor. Ven.
Gracias, amigo.
(sonido retransmisión)
(Beto) Punta Lobos, ¿me copian? ¿Hay alguien ahí? Cambio.
Le está subiendo la fiebre.
Punta Lobos, ¿hay alguien ahí? ¿Me copian? Cambio.
(Beto) Punta Lobos, ¿me copian? Cambio.
Voy a buscarlo a Manolo y venimos con la camioneta.
Beto.
Lo siento.
(radio) Faro de las Orcas, aquí Punta Lobos, ¿me copia? Cambio.
¿Faro de las Orcas? ¿Faro de las Orcas?
(motor de moto)
¡Beto!
¡Beto!
¡No me oías! ¡No sabía cómo pararte! Alguien está contestando por la emisora.
- ¿Te volviste loca? - Lo siento.
Buen día, señora. Permiso.
Mi hijo necesita un médico. Tiene mucha fiebre.
- Suban a la camioneta. - Gracias.
Esta vez fuiste demasiado lejos.
Ya tengo la autorización.
- Se terminó tu trabajo. - Solo intenta ayudar a mi hijo.
No está ayudando a su hijo,
se está ayudando a sí mismo.
- Tiene prohibido acercarse a las orcas. - (Lola) Lo sé.
Y no entiendo por qué.
Si los turistas lo ven jugando con las orcas,
van a querer hacer lo mismo,
y estamos hablando de animales salvajes, asesinos.
¿Usted pensó lo que le podrían hacer a su hijo?
¿Cómo se te ocurre poner en peligro la vida de un chico?
Avisale a la señora que la espero en la camioneta.
Señora...
Por favor.
Este hombre los está usando a usted y a su hijo en beneficio propio.
El otro día me ofreció un trato, un negocio.
Quiere ganar plata aprovechándose de la enfermedad de su hijo.
(motor)
(música suave)
Lo tengo en el hospital y no podemos salir a ningún lado.
Bueno, pues que aguante un poco más.
No lo sé, Marina, no lo sé.
Pero, por favor, dame unos días más.
(llaman a la puerta)
No entiendo cómo has podido hacerlo.
Yo no elegí vivir solo, Lola.
Siempre, desde muy chico, yo quise vivir en la naturaleza,
pero no en soledad.
Otra de mis pasiones era volar.
Tenía un avión viejo,
una avioneta pequeña.
Con eso recorríamos la península.
Un día que estábamos yendo hacia el norte,
nos agarró una tormenta.
Un rayo nos tocó de lleno
y empezamos a perder altura.
Yo traté de aterrizar en la playa,
pero un golpe de viento nos estrelló contra el mar.
Nunca les encontraron.
Mi hijo tenía la edad de Tristán.
Yo le propuse a Bonetti trabajar con Tristán y con Shaka.
Si funcionaba,
me daría la posibilidad de trabajar con otros chicos con el mismo problema.
La plata es lo único que lo podía convencer,
por eso se le ofrecí el negocio.
Lola...
Las orcas son mi vida.
Es lo único que me queda.
Es...
Es mi vínculo con el fondo del mar.
Y me quieren separar de ellas.
¿Lo entendés?
¿Qué tal, Beto?
(Beto) ¿Querés cepillarlo?
Vení.
(Beto) Vení, no tengas miedo.
Ya sé.
Rigel.
Toma, dale esto que le gusta mucho.
Ahí está.
(Beto se ríe)
(Beto) Mirá.
Pon la mano por acá.
Agarrá fuerte. Y ahora...
Vas de arriba a abajo.
Poner cera, pulir cera.
Poner cera, pulir cera.
Sos muy chicos, no sabés qué es Karate Kid.
Mirá.
Acá.
En el pecho.
Eso. Ahí le gusta.
Dale. Dale.
¿Vamos a dar una vuelta en Rigel?
Dame.
Una mano por acá
y la otra por acá.
Ahí está.
Perdón.
Listo.
Hoy vas a ser Beto.
Vamos, que te subo.
Ahí va.
(relincho)
(motor)
- Hola. - Hola, Marcela.
¿Qué tal? (suspira)
- Me dejaron sola, se fueron con Rigel. - ¡Ah, mirá!
- ¿Quieres un café? - Estoy con el mate, pero te acompaño.
Pasa.
Vamos dentro.
Fue terrible.
¿Y él cómo pudo sobrevivir?
Unos pescadores lo encontraron desmayado en la playa.
En el pueblo hay una leyenda.
Dicen que Shaka lo empujó hasta la costa.
Ahí entendés su conexión con ella.
¿Y vos con Beto qué tal?
Mira, agarrá las riendas de acá, las dos,
y vas o para un lado o para el otro.
Así es, muy bien.
A mi hijo también le gustaban mucho las orcas.
Siempre me pedía que lo llevara al canal de ataque.
Nunca lo hice.
(tango)
(Marcela) Yo no soy de acá, ¿sabés? Soy de Buenos Aires.
Una chica bien de ciudad.
Nunca me imaginé que en este lugar iba a encontrar la felicidad.
En este lugar perdido en el mundo,
inhóspito,
aislado...
Que iba a volver a pintar,
a criar a mis hijos,
sin miedo, sin interferencias...
Me olvidaba.
Pasé por el Correo y me dieron un sobre para vos.
Bueno, me voy.
Me esperán los chicos.
- Gracias, Marcela. - No, por nada.
- Chao. Muchas gracias. - Por nada.
- Toma. - ¡Ah! Gracias.
(suena armónica)
Esta melodía les gusta mucho.
Nos mantiene unidos.
(Beto) Creo que ya no va a venir.
Deberíamos volver, no quiero que se preocupe tu mamá.
A ver.
Eso es.
(Lola) ¿Has visto?
Algunos tienen una memoria privilegiada para lo que les interesa.
(Beto) Está muy bien.
¿Qué hacés?
Tenemos que regresar a Madrid.
Me lo envía mi abogada.
(música suave)
Tranquila, vamos a intentar encontrar una solución.
No, no la hay.
¿Lo sabés hace tiempo?
Hemos intentado que su padre retire la denuncia, pero...
...no hay manera.
(Beto) No se vayan.
(Lola) No puedo.
Si no vuelvo, me lo quitarán.
¿Por qué cuando todo empieza a ir bien me tiene que pasar esto?
No me quiero ir Beto.
Es la primera vez en mi vida que veo a mi hijo feliz.
- Solo quiero quedarme contigo. - Entonces quedate.
- No. - Sí, mirá.
Allá puedo abrir una puerta y hago un dormitorio para Tristán.
Y acá...
Acá puedo hacer un baño como Dios manda.
No puedo arriesgarme a perderlo.
Entonces andá.
Hablá con el padre. Yo voy a estar acá esperándote.
Nunca me va a dejar.
No voy a poder hacer nada hasta que Tristán cumpla los 18.
Es así.
¿Por qué no vienes con nosotros a España?
En el estrecho de Gibraltar también tenemos orcas, ¿lo sabías?
Es una broma.
No hace falta que digas nada.
Sé que tu lugar está aquí.
Dios mío, ¡Tristán!
- ¡Ay, Beto! ¡Tristán! - Tranquila, Lola.
- ¡Ve a por Tristán! - Lola, sé adónde va.
- ¿Cómo? - Confía en mí.
Él sabe adónde va.
Tranquila.
(música suave)
(suena armónica)
Shaka.
(chasquea)
Subtítulos: P. Carrasco
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