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VOLVER�S A M�
�Victor? Victor, por favor...
Querida, por favor. Era una grabaci�n m�a.
Todo el servicio est� conmocionado y la cocinera est� hist�rica.
�Para qui�n te has puesto ese perfume tan excitante?
Quieto, cuidado con mi maquillaje.
�Ad�nde vas tan maquillada y con ese perfume de rosas?
- Calla, y s�beme la cremallera. - �Subirla? Al contrario.
Victor, Dolly, soy yo, Maxwell Archer, sociedad an�nima.
Adelante, Max.
Chicos, �qu� hac�is? �Os he pillado in fraganti?
Ya estoy lista. Ay�dame con el vestido, �quieres?
El genio no es de fiar con las cremalleras.
Dolly, todos los administradores de orquesta est�n impacientes.
S�, me espera una agradable velada con ellos,
haciendo vuestro trabajo sucio.
Adi�s, mi amor, y c�mete la cena.
�Cu�ndo vas a hacer la audici�n a la ni�a para el concierto de los j�venes?
Ya deber�a estar aqu� ese monstruo.
S� amable con ella. Recuerda que un d�a fuiste un ni�o prodigio.
- La Srta. Angela Hopper, se�or. - Ah, el monstruito. Que pase.
- Por aqu�, por favor. - Dr. Fabian.
�Qui�n es usted? �D�nde est� su hija? �O era su hermana?
No entiendo nada. Soy Angela Hopper. Tengo una audici�n.
�Usted? Oh, no, era una ni�a prodigio de doce a�os.
Mire, lo tengo escrito en la ficha: Angela Hopper, 12 a�os.
Tengo 21. �No lo comprende? Han bailado los n�meros.
1-2 en lugar de 2-1. Un error mecanogr�fico.
- Pues hay bastante diferencia, �no? - No me ir� a mandar a la calle, �verdad?
Oh, por favor.
Bueno, yo...
Querido Lord Millmouth, baila divinamente.
Buenas noches, Sra. Fabian. D�gale a su marido que puede hacer
cuantos ensayos quiera. Ya me encargo yo.
Sr. Spinall, �recuerda ahora que en el conservatorio, con luna llena,
- me hizo una promesa? - Perfectamente.
Un nuevo escenario para la pr�xima temporada.
Querido Sr. Austin, �resolver� ese tema de los solistas que Victor necesita?
Cualquier cosa que desee.
Buenas noches, buenas noches, queridos.
Buenas noches, buenas noches.
Creo que Victor no deber�a trabajar hasta tan tarde con esa ni�a.
Para los doce a�os que tiene, es demasiado.
Seguro que Victor le habr� visto mucho talento.
Buenas noches, Dolly.
Victor, �qu� has hecho?
Por mi honor de director, soy inocente.
�Muy bien, ve y expl�caselo! Y p�dele que me perdone.
�Pues es todo lo que tengo que decirte!
�Pues oye esto!
�Dolly! �Dolly!
- �Cu�nto tiempo lleva ensayando? - Casi una hora.
�Hasta d�nde ha llegado?
�A las cuatro primeras notas!
Qu� desastre, cuatro notas.
Qu� magn�fica interpretaci�n. C�mo saca los matices m�s profundos.
Buenos d�as, Chester. �Tienes mi correo?
S�, se�or. Esto es lo suyo.
- �Nada m�s? - No, se�or.
Buenos d�as, la sinfon�a de Beethoven, primer movimiento.
Desde la letra "A", por favor.
No est� mal, no del todo mal. Quiz�s est� insulsa, un poco inexpresiva,
pero no mal. En conjunto, para Liverpool es aceptable.
- Bien, �ya ha empezado? - Hace media hora.
La vuelta el mundo en cuatro notas. Usa las orquestas sinf�nicas
igual que yo uso los kleenex. Est� consumi�ndose de pena.
Y no s�lo eso, me est� consumiendo a m� tambi�n.
�Qu� es lo que pasa en Londres? �No le quieren?
Chester, amigo, si tuvieras tanto dinero como la London Festival Orchestra
no aguantar�as a Victor Fabian.
Si fuera con su esposa, quiz�s.
Chester, despu�s atacaremos con Sherezade.
Diles a los chicos que ser� duro. No s�lo tocaremos un Korsakov,
lo tenemos que superar.
�No podr�as ser un poco m�s transigente?
Max, desear�a ser un poco m�s transigente. Ser�a mucho m�s f�cil.
Dirijo a la orquesta igual que a m� mismo, porque hay una sola clase
de m�sica que conozco: la mejor. No puedo dar menos ni aceptar menos.
Si tienes raz�n, reverencio tus m�todos.
- Si�ntate, Victor. - Estoy sentado.
Pero... el problema es...
- que nos quedamos sin orquestas. - �Londres perdido?
Perdido. Lo siento, su decisi�n no fue art�stica ni musical.
Fue simplemente una cuesti�n de salud mental.
�Porque tuvimos discrepancias con los administradores? Rid�culo.
Ahora es diferente, porque no llevas a Dolly contigo.
Ya s�, la indispensable Dolly, la santa y noble, el Dr. Schweitzer.
Si hubieras visto a los administradores cuando preguntaron por Dolly.
Incluso si yo ahora pudiera llamar y decirles que t� y Dolly est�is...
Me sorprendes, Max. Despu�s de la forma en que nos trat�.
- �No tienes orgullo? - �Orgullo? �Un agente con orgullo?
Piensa en la pobre Dolly.
Una chica as�, completamente alejada de la civilizaci�n,
ense�ando en un modesto colegio.
Imag�natela, por la noche, arrastrando los pies hasta una peque�a celda.
- Pobre Dolly. - Tienes raz�n. He sido un ego�sta.
No importa lo que haya hecho, ni sus defectos,
no le volver� a dar la espalda en un momento de apuro.
- Eres un santo, Victor. - Coge el tel�fono, Max.
Llama a los administradores de la orquesta en Londres,
diles que Dolly y yo nos hemos reconciliado.
- Volver� conmigo. - Espera un momento, Victor,
�qu� pensar� Dolly? �Querr� volver?
Empezaremos de nuevo cogidos de la mano, una segunda luna de miel.
- �Tendremos un beb�! - Victor, despacio.
Antes de tener un ni�o, debes al menos hablar con Dolly.
Hacen falta dos para reiniciar una reconciliaci�n.
Dolly es la arpista y yo el director, no se opondr� a las leyes naturales.
- Puede que s�. - La orquesta est� lista, Dr. Fabian.
Yo tambi�n, Chester. El tel�fono, Max.
Ahora, damas y caballeros, olvidemos los comentarios de esta ma�ana.
Si mis cr�ticas les han parecido crueles,
s�lo fue un intento por lograr el nivel de calidad que ustedes pueden dar.
As� que, sobre la alfombra m�gica de nuestra m�sica,
salgamos de estas inm�viles y fr�as tierras hasta el misterioso oriente.
Sherezade, amigos m�os. Desde el principio, por favor.
Bardini, mi viejo amigo. Le juro que Dolly Fabian est� aqu�.
Ella y Fabian se han reconciliado.
Max, �por qu� no me dijo nada antes sobre esto?
Que tenga que administrar a una compa��a de �pera wagneriana
y darles de comer a todos si no le estoy diciendo la verdad.
Usted los va a ver de la mano, como dos ni�os felices.
Perd�neme, mi pa�uelo. Ya estoy bien, ya puedo hablar.
- �Bien? - Conseguido.
- Buen trabajo, Max. - Le cont� tremendas mentiras,
incluso para nuestra �tica. Jur� a Bardini que os hab�ais reconciliado.
No te preocupes, Max.
El tercer movimiento. La letra "E".
Somos una fila oscilante y sinuosa de bailarinas del templo,
con unas campanillas de plata sonando sobre los pies pintados.
No jadees, Max, est�s demasiado tenso.
Tonter�as, mira lo tranquilo que estoy.
Terminar� con el ensayo y zumbando hacia el colegio Bradley,
traeremos a Dolly a Londres triunfalmente.
Trae el coche a la puerta de artistas y mant�n el motor en marcha.
Excelente, mis queridos colegas. Ahora, para concluir,
otra vez desde la doce, por favor.
Una vez m�s desde los �ltimos acordes, por favor.
Perd�n, Dr. Fabian, lo afinar� de nuevo. Lo siento.
Perm�tame, mi querido Gendel.
S� tocarlo y tengo bastante buen o�do.
Tengo un o�do perfecto, mientras que usted, si me permite dec�rselo,
es decididamente inepto. Hoy ha estado tocando en claves
absolutamente equivocadas, como la mi menor y la fa mayor.
Pero no he querido abusar de nuestra breve relaci�n haci�ndoselo ver.
Ah, as� est� mejor.
As� est� perfectamente afinado... �sordo destroza t�mpanos!
�Dolly! �A por ella!
�Victor! �Pero qu� haces? Su�ltame. �Aqu� no!
- �D�nde? - �Tomamos el champ�n aqu�?
No, por favor.
Mi amor, he venido para alejarte de todo esto.
- Vayamos a mi apartamento. - Mi Dolly de siempre. No ha cambiado.
�Espera! �Esp�rame!
Victor, he alquilado este piso a la Sra. Blogsman.
Es una se�ora mayor, no le gustan los esc�ndalos.
S�lo lo celebraremos un poco, cari�o. Dile que suba.
Max puede bailar con ella. Ench�falo ah�.
De ninguna manera, te lo proh�bo.
Pero si he tra�do todas mis grabaciones.
Mantente alejada de m�, Victor.
�No lo pongas tan alto!
Dolly, cari�o...
- Guarda las distancias. - Chicos, basta.
- Vamos, con un beso se arregla todo. - Estoy preparado.
Victor, no me importa hacer las paces, pero te advierto,
si empiezas de nuevo con esa obertura de "Romeo y Julieta", chillar�.
- Quer�as hablar conmigo. - Sobre el divorcio.
Yo... quer�a dec�rtelo, pero no por carta.
Tienes raz�n, hazte la dura. Lo merezco.
Vamos, por favor, no te resistas, tonta.
Acepta tu destino con el orgullo herido.
Yo, Victor Fabian, te tomo, Dolly.
Qu� verg�enza, t� implor�ndome. Est�s completamente loco.
Estoy pidi�ndote el divorcio, y si me pones la m�s m�nima objeci�n
- te encerrar� en un manicomio. - Mi pobre ni�a.
La soledad te ha afectado mucho. No sabe lo que est� diciendo.
�S� s� lo que estoy diciendo! �Hemos acabado, Victor!
Ven�amos a hablarte sobre nuestra segunda luna de miel.
�Empi�zala sin m�!
- �O vete con ella! - Sal de detr�s de ese somier.
Y recuerda los derechos que tengo como marido.
Bueno, al menos lo intentaste. Pero no te preocupes, tengo una idea.
Ser�a mejor que firmaras con la Filarm�nica de Fargo,
- Dakota del Norte. - No digas tonter�as.
Tengo que mantener mi casa abierta y empezar a pensar un poco.
Deja de hablar de Dakota del Norte. Tenemos Londres.
�Qu� es lo que dices? Sin Dolly no conseguiremos Londres.
Seguro que ella no aceptar�. Lo he visto con mis propios ojos.
Dolly vendr� conmigo, junto a m�, a mi propia casa.
Ya ver�s, Dolly vendr� a donde pertenece. Cr�eme.
Toma, f�mate un puro.
�Firme! Saque el pecho, meta el est�mago y abra bien los ojos.
Buenos d�as, Sra. Wilbur. Sr. Wilbur.
�Cu�l es el esc�ndalo que he o�do, Sr. Bardini?
- �Qu� sabe del Dr. Fabian? - Ha llegado esta ma�ana.
- Tiene su primer ensayo esta tarde. - �Y la Sra. Fabian?
No est� en este momento con �l, pero se la espera. Eso es.
- �Alonzo? - S�, mam�.
Son las once menos cinco en punto. �A qu� hora es el ensayo?
A las dos... A las 14 en punto.
Alonzo, a las 13:30 quiero ver al Dr. Fabian, y con �l a su esposa.
- A la orden, mam�. - Ir� sola.
No quiero perderme el cambio de la guardia.
La banda de la guardia real tiene un nuevo trombonista.
�Y si no me entrevisto con la Sra. Fabian, mam�?
Pues entonces despides a la orquesta. Ni ensayos, ni conciertos. �Est� claro?
Sra. Wilbur, quiz� deber�a darles un poco m�s de tiempo.
Ya tiene mis �rdenes.
A sus �rdenes.
Adelante.
- �Sabes algo de Dolly? - Nada.
Vuelve a telefonear a ese horrible colegio.
Hogar, mi propio hogar.
Despu�s de largos y �ridos a�os de exilio.
Victor, no sabemos nada de Dolly. Hicimos promesas, nos comprometimos.
Dolly deber�a estar aqu�.
En el escenario del Covent Garden quiero una plataforma hueca
a la izquierda para la secci�n de bajos de cuerda.
- Conseguiremos una gran resonancia. - Victor, �no me entiendes?
Dolly no est� aqu�, no ha llamado, ni un telegrama,
ni siquiera una tarjeta postal.
S�lo los que viajan pueden saborear la emoci�n de la vuelta a casa.
Telefonea a Santa Cecilia en Roma. Deseo contratar a todo el coro
para una actuaci�n especial de la misa en Mi menor.
Esto es una charla in�til.
A menos que Dolly llegue aqu�, ni siquiera vas a tener una actuaci�n
con el Jingle Bells.
�Chester, haz algo! Mu�vete un poco al menos.
- Max, �qu� hora es en Nueva York? - �Qu� es lo que quieres?
�Al ej�rcito de salvaci�n?
�ste es un gran problema, incluso para nosotros.
Simplemente estando en casa, en esta habitaci�n,
estoy empezando a sentir ese algo tan extra�o como una corriente el�ctrica
pasando por todo mi cuerpo. �No lo sientes, Max?
Todav�a no. Quiz�s despu�s de que me afeite la cabeza y me deg�ellen.
Y ahora, por mucho que disfrute de tu compa��a, antes de mi ensayo,
quisiera unos minutos de concentraci�n.
Serenidad, calma absoluta, antes de volver a mi m�sica.
�Y bien, Chester?
No saben ni d�nde est� ni d�nde encontrarla.
Era tan feliz cuando ten�a que tratar con animales salvajes y acr�batas.
Chester, las flores, r�pido.
Yo ir�.
�Bardini!
Le vi en la estaci�n e intent� llamar su atenci�n,
- pero estaba tan bulliciosa y... - Usted miente como un bellaco.
Usted y el maestro, los dos.
Que toda mi compa��a de ballet rusa cojan la fiebre aftosa si miento.
- Bien, �d�nde est� ella? - �Qui�n? Ah, �quiere decir Dolly?
Precisamente est�bamos hablando de ella, �verdad?
Max, me est� mintiendo.
Que encalle en una isla desierta, con todo el barco lleno de cantantes de �pera
se le he mentido. Dolly Fabian estar� aqu� ma�ana, como muy tarde.
Lo siento, Max, pero es una l�stima, porque usted y el maestro
- no estar�n aqu� para entonces. - Luigi, no diga esas cosas.
Si supiera el entusiasmo que tiene Victor por este compromiso,
los conciertos que est� planeando, como el de Salzburgo o Edimburgo,
solo que m�s comerciales. Le doy mi palabra de honor.
�ste es el mejor contrato de toda su carrera.
Est� durmiendo.
Maestro, por el amor de Dios...
Bardini, me alegro de volver a verle.
Victor, lo sabe.
�Lo sabe?
�Estupendo! Luigi sabe que me gustan las bromas.
Una ocasi�n como �sta requiere una copa.
Bardini, un brindis por el arte, la vida y la belleza.
Maestro, en cualquier momento se presentar� aqu� el nuevo jefe
de los administradores de la orquesta.
Bien, brindo por �l.
No ser� peor que el viejo jefe, el horrible Sr. Wilbur.
- Maestro, es el Sr. Wilbur Jr. - El Sr. Wilbur Jr. Bien.
Sabe, la gente joven siempre me entiende.
Maestro, el Sr. Wilbur Jr. puede que tenga 66 a�os.
Viene aqu� s�lo con una intenci�n: entrevistarse con la Sra. Fabian.
�Ella estar� aqu�!
Que olvide ir a por Jasha Heifetz y le haga esperar en el aeropuerto
durante dos horas si no le estoy diciendo la verdad.
- Dolly estar� aqu�. - �Cu�ndo?
Ella es una dama con todas las encantadoras costumbres
imprevisibles de su sexo. �Pero qu� importa? Yo estoy aqu�.
Bardini, admiro como todos a mi esposa, quiz�s m�s que a nadie,
pero soy yo quien concibe y dirige estos conciertos.
Se lo dar� a entender al Sr. Wilbur cuando venga, en�rgicamente.
Maestro, por el amor de Dios.
El Sr. Wilbur no es s�lo el jefe de administraci�n de la orquesta,
tiene una empresa de alimentos en conserva.
�l y su madre hacen posible que se supere el d�ficit de cada a�o,
as� que si tiene la fijaci�n de entrevistarse con la Sra. Fabian,
mi trabajo es que lo consiga.
Si quisieran a Madame Curie, o a la abuela de Mois�s,
o a la madre del flautista, la sacar�a de mi sombrero de copa.
Qu� servilismo.
En esta ocasi�n vamos a quedarnos sin empleo antes de que anochezca.
Ahora esc�cheme. Soy Victor Fabian, director de profesi�n,
he estudiado m�sica desde que ten�a cuatro a�os,
hasta entonces s�lo escuchaba, tocaba el piano y el �rgano
y para comprender mejor mi trabajo, he estudiado cada uno de los instrumentos
de mi orquesta, incluso en t�mpano. S� armon�a, teor�a, solfeo,
contrapunto, composici�n, y orquestaci�n.
Todo esto est� fusionado dentro de m� convirti�ndose en la mejor programaci�n
de conciertos que jam�s haya escuchado esta ciudad.
Deje que Alonzo Wilbur Jr. participe en esta maravillosa explosi�n,
si es capaz.
Maestro, qu� gran piloto suicida japon�s hubiera sido.
Yo capitaneo mi destino.
Y yo estoy de poliz�n en la cubierta.
El Sr. Wilbur, se�or.
Sr. Wilbur, me alegro de verle. Pase.
S�lo tengo una cosa que decirte, Fargo, Dakota del Norte.
Pase, el Dr. Fabian est� aqu�.
Sr. Wilbur, estoy encantado de verle.
Bardini, una silla para el Sr. Wilbur.
�ste es Maxwell Archer, Sr. Wilbur.
Y �ste es el Dr. Victor Fabian.
Encantado de conocerle, Sr. Wilbur.
- Conoc� a su padre. - Yo tambi�n.
S�, claro. Y a su querida madre. �Se acuerda ella de m�?
S�, mi madre est� siempre hablando de usted.
Dice que usted acort� la vida de mi padre.
Pero ella desea gustosamente que lo pasado quede en el pasado.
- As� es mi madre. - Una santa.
Mi madre dijo que deb�a conocer a la Sra. Fabian.
- Lo har�. Acaba de salir. - A por un regalo para su madre.
Espl�ndido, entonces esperar�.
Por favor, Sr. Wilbur, si�ntese.
�sta silla la hicieron para Mar�a Antonieta.
Ella estaba aqu� sentada cuando el pueblo tom� la Bastilla.
Ah, la sinfon�a inacabada de Schubert.
- �Le gusta? - Claro.
- La tocan en las carreras de caballos. - �No le interesa Schubert?
�Eso es! El Sr. Wilbur est� en lo cierto.
�Qui�n necesita un compositor que deja su sinfon�a inacabada?
Victor, pon en el fon�grafo algo de Beethoven.
- �Beethoven? No, por favor. - �Tampoco Beethoven?
Victor, Bardini, tratad de averiguar lo que le gusta al Sr. Wilbur.
No le interesan los viejos compositores de �pocas pasadas.
Perm�tame felicitarle, Sr. Wilbur,
a Victor y a m�, como a usted, nos gusta la m�sica actual.
Por favor, odio la m�sica actual.
Pues... entre las dos est�n Brahms, Schumann...
�S�, Schumann, un genio!
�Cabe la posibilidad de que a usted no le guste ning�n tipo de m�sica?
Sr. Wilbur, usted es el jefe de la junta de administradores
de una gran orquesta sinf�nica.
Vino junto al negocio de las conservas.
Oh, �la orquesta, mi orquesta, vino junto con las conservas?
D�game, �en qu� secci�n del negocio de las conservas, Sr. Wilbur?
�En la de zumos, corazones de alcachofas,
o era, quiz�s, en la de comida para perros?
En todo el largo y ancho mundo no hay una orquesta sinf�nica
que sea una secci�n de una f�brica de conservas.
Y las furias, mis furias personales, me la han dado a m�.
Escuche, �oye eso? �El golpeteo de las negras alas de los murci�lagos?
- No oigo nada. - Lo oir�.
�Y usted piensa que acort� la vida de su padre?
- Maestro, espere. - �Es por algo que he dicho?
Se agrieta un coraz�n noble.
El resto es silencio. �Est� bien!
Me sumerjo en la noche que me invade, oscura como la profundidad del abismo.
Perd�neme, se�ora. �Dolly!
�Cari�o!
�Ve, Sr. Wilbur? Aqu� est� la Sra. Fabian.
Me dijo que hab�a salido hace un momento.
Bueno, as� son ellos, y es que est�n tan enamorados...
�eh, Bardini?
Dolly, mira qui�n est� aqu�, el Sr. Wilbur.
El Sr. Wilbur Jr. es el hijo del Sr. Wilbur s�nior,
y es tambi�n el jefe de la junta de los administradores de la orquesta.
Dolly, por favor, saluda al Sr. Wilbur.
La Sra. Fabian le saluda. Deber�amos dejarles solo, �no cree, Sr. Wilbur?
Dolly, cari�o, dile adi�s al Sr. Wilbur.
Bardini, acompa�e al Sr. Wilbur a su casa.
Tiene coche, �verdad? Si no, coja el m�o.
Un Bentley continental con la matr�cula 1MA. Adi�s, fue un gran honor.
Y no olvide decirle a su madre que la Sra. Fabian le manda un abrazo.
S�, le dir� a mi madre que est� usted aqu�, Sra. Fabian. Le complacer�.
Es usted como mi madre la recuerda, Sra. Fabian.
Y usted tambi�n, doctor.
Espera, no te muevas.
Quiero guardarte en la memoria con esta luz,
contra las flores y mi retrato.
�Qu� historia es esa sobre la madre del Sr. Wilbur?
Tu pelo brilla como un halo incandescente.
�Por qu� la madre del Sr. Wilbur tiene que alegrase de que est� yo aqu�?
Es l�gico que la madre del Sr. Wilbur se alegre. Todos se alegran.
Y sobre todo, querida Dolly, yo tambi�n.
�B�jame!
Ahora, acl�ramelo despacio y sin mentiras.
- �Max? - Bueno, pues ver�s, Dolly,
al principio hab�a alguna resistencia por parte de los administradores.
Entonces, alg�n lun�tico le dio a la madre del Sr. Wilbur la noticia
de que t� y Victor hab�ais vuelto.
- Lo comprendes, �verdad, Dolly? - Claro que s�.
- Victor, �c�mo has podido? - Fue muy sencillo.
S�lo con unas pocas mentiras inocentes y todo se ha hecho realidad.
Justo como una adivina gitana predijo.
Ser�a mejor que volvieras a estudiar el poso de las hojas de t�, maestro.
Tu futuro est� nublado y es incierto, porque no tengo la intenci�n de volver.
Sr. Wilbur, qu� agradable sorpresa. Adelante, pase.
Mirad qui�n est� aqu�. El Sr. Wilbur.
He olvidado una cosa, doctor, sobre su programa.
�Mi programa?
S�, a mi madre le encantan los temas militares
y especialmente una pieza. Todos los directores la han tocado para ella.
La de la bandera de las barras y estrellas en honor
de las relaciones angloamericanas.
Es de John Philip Sousa, "la marcha real".
Y en ese momento le gustar�a que los que tocan el flaut�n est�n de pie.
- Qu� simp�tico. - Felicite a su madre, Sr. Wilbur.
D�gale que estudiar� su petici�n y le contestar� dentro de 5 o 10 a�os.
Mientras, si quiere o�r bandas militares, puede alistarse en la armada.
Yo tambi�n tengo consejos que darle a su madre sobre los que tocan el flaut�n.
�Dios m�o, Sr. Wilbur! Mire lo que ha hecho.
Victor, lleva a Dolly arriba. Venga, Sr. Wilbur, le acompa�ar�.
La llevar� arriba y le aflojar� el vestido.
Lo siento, Dr. Fabian, no sab�a nada. Perd�neme.
El himno a la bandera de John Philip Sousa...
Pero �l es el jefe de la junta y su madre cubre el d�ficit.
Los que tocan el flaut�n de pie.
�Por qu� no? As� es como Toscanini lo hizo y le aplaudiste.
�Yo, aplaudir a otro director? �Est�s segura?
- Victor, eres imposible. - Tienes raz�n.
Siempre la ten�as y siempre la tendr�s. Vamos, recon�celo,
es parte del encanto de que hayas vuelto.
- Oh, no, Victor. - No te preocupes, tortolita.
�Soy acaso del tipo de hombres que se aprovechan de una mujer indefensa?
S�.
- Victor, s� serio, esc�chame. - De acuerdo. Contin�a.
Espero que tengas un gran �xito aqu�. S� que lo tendr�s,
pero tendr� que ser sin m�.
Lo siento.
Muy bien, querida. Ha sido maravilloso volver a verte por tan corto tiempo.
Quiz� mi destino sea s�lo ese.
Te echar� de menos.
- �Querr�s tomar una copa conmigo? - De acuerdo. Un poco de brandy.
Estoy temblando. Llevamos 5 minutos en nuestra casa chillando y corriendo.
- �Y esto es un poco de brandy? - Lo siento, es el m�o.
- Por ti, querida, y que seas feliz. - Gracias. Por tu concierto. �xito.
Dime, �qu� tal la ense�anza?
Me gusta.
Te envidio. La vida acad�mica monacal, la indudable calma, la paz profunda,
- la suma tranquilidad. - Es un colegio, no un convento.
Mi amor, �no podr�as quedarte aqu� unos d�as?
Haremos que el T�mesis hierva por la emoci�n.
- T� y yo, tal y como debe ser. - Es totalmente imposible.
Ac�ptalo, no lo hagas m�s dif�cil.
Has cambiado, Dolly. Eres dura.
- Dime, �te ha hecho alguien da�o? - Victor, no te vayas por las ramas.
Ya sabes en la situaci�n que estamos. Nos quieren a los dos juntos,
quisieras que lo enfocaras como un sacrificio en aras del arte y la belleza.
Hab�a olvidado cu�n egoc�ntrico y egoman�aco pod�as ser.
Como necesitas una esposa durante tres semanas, le chasqueas los dedos
a la pobre Dolly, la sacas del congelador y la metes en el sal�n
para impresionar a los administradores de la orquesta.
Es buena, y tambi�n barata y manejable.
No, doctor, el arte y la belleza tendr�n que arregl�rselas sin m�.
Te lo dije, tengo otros planes. Quiero el divorcio.
�Divorcio! Eso es un est�pido capricho y no pienso ser indulgente.
�No es un capricho, me voy a casar!
- Despu�s del divorcio, naturalmente. - �Que t� qu�?
Lo siento,
no quer�a dec�rtelo as�, pero como hemos empezado a chillar...
Bien, �c�mo est�n los tortolitos?
Yo bien, pero creo que su jaula necesita limpieza.
Max, telefonea a los abogados, ella quiere el divorcio.
Dale todo lo que pida, quiero acabar este asunto con rapidez.
- No, Victor, Dolly, por favor. - Haz lo que te digo.
Muy bien, Dolly, eres libre. Vamos, corre hacia tu amante,
- dale las buenas nuevas. - Victor, espera.
- Si se va, no firmaremos el contrato. - Aceptar� lo de Fargo, Dakota del Norte.
�Qu� es eso de que tienes un amante? Estoy sorprendido.
Victor, no quiero que acabemos as�.
Victor, por favor.
Por favor, esc�chame. Con l�gica, sin melodramas y enredos.
He estado viviendo en un mundo diferente,
es muy natural que yo haya desarrollado nuevos intereses
y hecho nuevos amigos. Ya sabes lo que pasa.
S�, lo supongo. Es natural, vuelvo la espalda y...
�Vuelves la espalda? T� me pateaste el arpa y desapareciste 18 meses.
No te lo reprocho, Dolly. Como dice Shakespeare
"no juzgues y no ser�s juzgado".
No es de Shakespeare, lo dice la Biblia.
Por favor, no metamos la religi�n en esta s�rdida historia.
Eres un gran ego�sta, y eso es lo peor que le he dicho nunca a nadie.
Ser�nate. Discut�moslo, como dijiste, con calma, impasible, como personas sensatas.
Sobre la cama no.
- �Qui�n es �l? - Es un cient�fico.
Un distinguido f�sico. Richard Hilliard. Dr. Hilliard, como t�.
�Como yo? Debe de ser un gran tipo.
Me alegro mucho por ti, cari�o. �Cu�ndo es la boda?
Pues... pensaba discutir todo esto contigo.
Es todo un detalle de tu parte. Te ruego que no dejes de contar conmigo
para lo que sea. Tu felicidad es lo m�s importante.
Adelante y realiza tus planes.
- Te bendigo. - Yo tambi�n.
Pero no tengas prisa con la boda, no tienes el divorcio.
Max, me gustar�a hablar con Victor a solas, si no te importa.
- Claro. - Qu�date aqu�, Max.
A un hombre le gusta tener a sus amigos cerca
cuando contempla su vida emocional hecha a�icos. Un divorcio.
�Te das cuenta de que para conseguir el divorcio tenemos que estar casados?
Y el problema es que no creo que puedas ser una buena esposa.
Has desarrollado tu lado ego�sta, no eres servicial, ni tierna, ni amable.
�Alto!
�Por qu� est�is hablando de casaros?
- Porque no lo estamos. - No... no me lo creo.
Mi querida Dolly, dime que no es verdad.
- Es verdad. - F�jate, quer�a casarme con ella
a pesar del abismo social y art�stico que hay entre nosotros.
Pero ella quer�a asegurarse. Ten�as raz�n, querida, no habr�a funcionado.
Max, por favor, trata de comprender.
Al principio, cuando Victor dirig�a para el cine y yo era la arpista,
bueno, ya s� que no estuvo bien, pero no nos dimos cuenta.
De acuerdo, el director y la arpista. La gente acepta eso.
Pero despu�s de tantos a�os...
No s�, Victor empez� a ser contratado por las orquestas sinf�nicas
y sorprendentemente nombrado director musical
- de la London Festival Orchestra. - El director m�s joven
- de la orquesta m�s grande del mundo. - Victor, por favor, no empieces.
Si t� escucharas sus s�rdidos recuerdos.
De acuerdo, era un gran director,
pero eso no le ocupaba las 24 horas.
�No encontrasteis un momento para casaros?
Ten�amos miedo, todos cre�an que est�bamos casados.
- Ojal� lo hubi�ramos estado. - Muy bien, sois solteros.
Por una formalidad, pero sois solteros.
�Es que tu novio es tan puritano que no le pudiste decir que t� y Victor...
hab�ais tenido un flirteo?
No es lo que le tenga que decir a �l.
Cuando vaya a por la licencia de boda, �qu� les cuento?
�Que he estado soltera todos estos a�os?
Y si les digo que estaba casada y divorciada, necesitar� los papeles.
- Oye, tienes un grave problema. - Gracias.
Max, �lo comprendes? �Ves por qu� necesito el divorcio?
Lo comprendo. Y t� tambi�n, y probablemente tu novio tambi�n.
- Pero �l, �qu�? - Mi opini�n es bien conocida.
Soy defensor de los valores tradicionales.
Tengo que decirte una cosa, Victor, el fracaso no te ha cambiado.
- Eres despreciable. - Y t� una artista de balalaikas.
Eh, os habl�is como un aut�ntico matrimonio.
- �Seguro que no est�is casados? - S�lo somos buenos amigos.
Dolly, quieres casarte... y no puedes.
Porque para casarte necesitas el divorcio,
y no puedes obtener el divorcio porque no te has casado.
- �Cierto? - Cierto.
Te vas a casar... discreta y secretamente.
Cosas as� se pueden arreglar. Y despu�s, un divorcio amistoso.
- �Qu� os parece? - Estupendo, eso es lo que quiero.
Bueno, no s�... El matrimonio es un paso tan importante.
�No deber�amos tener un tiempo para conocernos mejor?
- Esta vez me gustar�a estar seguro. - �En qu� est�s pensando maestro?
�En un periodo de unas tres semanas?
Muy bien, as� lo consideramos antes de decidirnos.
�Y qu� le digo a mi novio, que me vengo a vivir aqu� contigo?
No te preocupes, se lo explicaremos. Soy un mentiroso tremendo.
Eres un rastrero y astuto chantajista.
Nunca conseguir�s un marido si no aprendes a controlar ese temperamento.
�Mi ensayo! Max, r�pido, pon mis cosas en orden.
- Victor, por favor, no te vayas. - �No es este un gran momento?
�Recuerdas la primera vez que ensay� con esta orquesta?
Nos quedamos toda la noche juntos estudiando mis partituras.
Me encanta deambular por el pasado contigo, pero no ahora.
�Qu� dices de mi problema?
�Pero no fue divertido? Seguro que s�.
�De qu� otra manera si no, podr�as haber sido tan buena?
Incluso hoy, cuando surgi� lo del himno a la bandera,
volviste a reaccionar con tu instinto. Te gust� gui�arle el ojo al Sr. Wilbur
igual que sol�as hacerlo con su padre, y cuento contigo para darle a su madre
el mismo tratamiento.
Somos de la misma pasta, Dolly.
Los juzgados podr�n disolver un matrimonio entre un hombre y una mujer
pero ning�n poder a este lado de las bambalinas,
puede separar a un director de una arpista.
Bueno,
basta de distracciones.
Tengo s�lo unos minutos para prepararme para un importante ensayo.
Necesito una concentraci�n absoluta.
Max, mi m�sica, por favor.
Dolly, mi abrigo.
Sobre mis hombros, por favor.
�Aqu� est� tu abrigo, compa�ero de infortunios!
Dios, casi vuelvo a caer en la misma trampa.
Max, mi m�sica, Dolly mi abrigo. Mi ensayo, mi orquesta, mi concierto,
mi carrera... �Todo para ti, maestro! Todo es tuyo. �Me voy para siempre!
�Estoy harta de ti, de tus ensayos, de tus orquestas, de tus conciertos,
de tu carrera y de ti!
Qu� l�stima, casi lo hab�a conseguido.
Muy bien, llama a ese colegio, habla con su novio y lo traes aqu�.
Victor, no es juego limpio.
Estoy por encima de esas consideraciones.
- Adelante, Max. - �Por qu�?
Es un deber. �l debe estar aqu�. Su romance anda mal.
D�game. �De qui�n? No conozco a ning�n Maxwell Archer.
�Sobre la Sra. Fabian? Muy bien, p�semelo.
He conseguido una licencia especial y un sitio tranquilo en el campo
para la boda. �Pero es un riesgo! Si los peri�dicos se enteran de esto...
No, no se preocupe. Nadie lo reconocer�, se lo juro.
Que me quede dormido en el primer acto de Lohengrin
y que me despierte cuando la �pera acabe si no estoy diciendo la verdad.
Me voy a ver a Dolly.
Disfrute del ensayo, querido colega. Y, si tiene oportunidad,
h�blele a Fabian sobre el himno a la bandera.
Se lo mencion� ayer y me tir� un tromb�n a la cabeza.
No entiendo esa pasi�n por las marchas militares.
Como es tan mayor, estar� loca. Arrivederci, Bardini.
�Mi adorable Dolly! Vamos, entra.
Acabo de llegar del ensayo. Qu� gran ensayo.
Deber�as haber visto a Victor, dulce y paciente.
Es un hombre nuevo.
Deber�as tener tant�simo dinero como yo desinter�s por Victor.
Dolly, pero ha cambiado. Tanto ayer, como en el ensayo de hoy...
- No voy a volver con Fabian otra vez. - Escucha.
Bardini tiene una licencia. Tambi�n ha arreglado una boda secreta.
T� te casas, Victor hace un retorno triunfal
y, en seguida, te vas a Acapulco, donde mi primo, D. Felipe Archer,
el mejor abogado divorcista al sur de R�o Grande,
acude en avi�n. Di una palabra, y esta tarde ser�s una esposa
- pr�cticamente divorciada. - Eso es magn�fico, pero imposible.
�C�mo le digo a mi novio que vuelvo con Victor durante tres semanas?
�Est�s segura que le importar�?
- El Sr. Bardini desea verle. - Max, 10 minutos despu�s
de que dejaras el ensayo, Fabian le destroz� la camisa
- a uno de los m�sicos. - �No!
Mira, para los traperos. Esto era del primer viol�n de la orquesta.
Que tambi�n es el representante de la orquesta en la junta de administradores
y vicepresidente del sindicato de los m�sicos.
- S�, Fabian ha cambiado... para peor. - Sra. Fabian, la necesitamos ahora.
Si pudiera contar con usted para hablar con ese m�sico.
- Dolly, s�... - Max, no.
Bardini, vuelva a la entrada, mantenga a ese violinista lejos del sindicato.
- Hablar� con �l. �C�mo se llama? - Jascha Gendel.
�Gendel! Oh, Dios m�o...
En nuestro �ltimo compromiso, Victor rompi� el viol�n en la cabeza
- de su hermano. - Har� lo que pueda, Max,
pero usted y el maestro deber�an pensar en hacer el equipaje.
El retorno de Victor Fabian, o el director fantasma golpea de nuevo.
No me doy por vencido.
No soy un agente de Hollywood con muebles antiguos
y maneras exquisitas.
Dolly, debes venir conmigo al auditorio.
No digas que no, pi�nsalo.
T� tambi�n tienes un problema, y sin Victor no lo resolver�s.
Tengo un plan, palabra de honor.
Que nunca pueda decir otra mentira en lo que me queda de vida
si no te estoy diciendo la verdad.
�Qu� pasa?
El Sr. Van Triumph le llama desde Nueva York.
Quiere saber si usted le puede representar.
No me moleste. Dile que estoy ocupado. Vamos.
�Has o�do el �ltimo movimiento? Brillante, �verdad?
�Sabes lo que has hecho?
Pues he cambiado el tiempo de Allegro...
No la reconoce a pesar de hab�rsela roto al violinista.
�Oh, eso? Bueno, no actu�is como si fuera "La ca�da de los dioses".
He maltratado a un violinista, un insignificante violinista.
S�lo sirven para eso. �Para qu� cre�is que los hizo Dios?
Pues a ese lo hizo miembro de la junta de directores.
Fue un ensayo terrible, casi tan malo como el de ayer.
Todo fue suave y alegre, amaban a su director,
pero est�bamos a mucha distancia de una buena actuaci�n.
�Y este tipo sonre�a! �C�mo se atreve a regocijarse en mi orquesta?
Bien, les arranqu� la sonrisa a todos con esta camisa.
Hab�is o�do el final del ensayo, estaban tensos, asustados,
derechos sobre sus sillas, �pero o�steis como sonaban?
�En vez de con una batuta, dirige con un lanza llamas!
De ese modo conseguir�s algo de m�sica.
�Qu� importancia tiene? Dolly ha vuelto y resolver� cualquier problema...
�Dolly? Oh, no, nada de eso.
Gu�rdalo, �no ves que es como un talism�n para nuestra boda?
Algo viejo, algo nuevo, algo prestado...
No voy a volver a esa casa de locos contigo durante tres semanas.
No puedo, tengo otras cosas que hacer.
Chicos, esperad, callaos un momento.
�Y si te quedas s�lo hasta el primer concierto de Victor?
Tres d�as. �Qu� te parece, Victor?
Lo que sea, un minuto, una hora, un mes, un a�o...
Que sea un minuto. Max, �eso va en serio?
�Dejar�s que me vaya despu�s del concierto del s�bado por la noche?
Que permanezca sentado durante todo el Parsifal sin haber comido nada
si no estoy diciendo la verdad. Definitivamente, el domino por la ma�ana
estar�s en el colegio, casada y divorciada.
Tres noches. Victor, �te percatas de que esta boda es pura formalidad?
Yo tengo mis libros, y mi m�sica.
Espero que esto no sea uno de tus viejos trucos.
No estropees este momento con ese temor.
Mira, te juro ante Dios, los hombres y mi agente...
Deja eso para la boda.
Victor... nosotros... cas�ndonos como la gente normal.
Vamos, Dolly.
S� Bemol, Dolly. Demonios, nunca aprender�s.
Victor...
- �eres t� realmente? - Me pica.
- �Est� aqu� el Dr. Fabian? - A�n no, se�or,
pero ha telefoneado y vendr� inmediatamente.
- Ha dicho que le esperen. - Bueno, bueno.
Esperaremos, s�lo unos minutos.
�Es forzosamente necesario?
Ya he escrito un informe de todo este asunto para el sindicato
y la junta de directores.
Pero si est�s seguro de que ser�an s�lo unos minutos...
�Quiere una copa?
�Whisky, bourbon, licor, champ�n? �Qu� prefiere?
�No tiene algo m�s c�lido?
- �M�s c�lido? - Para mi calentador de manos.
- Oh, ya veo. - No, por favor.
No importa.
�Qui�n es �ste?
No le conozco.
Es el presidente Eisenhower.
Muy apuesto.
Sabe, nosotros, el Dr. Fabian y yo conocimos a su hermano
- en nuestra �ltima actuaci�n. - S�, ya lo s�.
Vi las radiograf�as.
Vayamos al asunto. Victor, vete a dar una vuelta.
Dolly y yo negociaremos.
Es todo vuestro. Suerte, costillita.
Ah, aqu� est� nuestro joven artista, Dolly. Mira, Jascha Gendel.
Encantada.
�El Dr. Fabian no est� aqu�?
Deber�a irme a casa. Estuve tan nervioso todo el d�a, que no he practicado.
Y adem�s, he escrito un informe de todo para la junta y el sindicato.
Bueno, �para qu� vamos a involucrar a gente de fuera
por una simple discrepancia art�stica?
El Dr. Fabian me rompi� la camisa a pesar de llevar la chaqueta puesta.
Y hace dos semanas golpe� en la cabeza a mi hermano con su viol�n.
Un instrumento italiano fabricado por Johan Batista Guadaggini
- en la ciudad de Cremona, en 1731. - S�, tiene raz�n, querido Gendel.
Max, con cuidado. Nunca aprietes la mano de un artista con tanta fuerza.
Podr�as lesionarle.
- Gracias, Sra. Fabian. - Perd�neme. Qu� est�pido.
Es maravillosa y tan expresiva.
- Es muy comprensiva, madame. - Chester. Exc�seme, por favor.
Tengo unos telegramas muy importantes que mandar.
Qu�dese un momento con la Sra. Fabian, joven.
�Ya es muy tarde!
S�lo un momento. Dele a su mano un descanso.
Quiz�s tenga raz�n.
Este dedo, el segundo, me preocupa. No se alarme, no es f�sico.
Es un dedo sano en todos los aspectos...
- Me alegro. - Pero es d�bil.
Le falta energ�a e impulso.
Cuando toco o practico, los otros dedos atacan a las cuerdas con fuerza,
mientras que este dedo se amoh�na y encoje.
- Pobrecito, no se amilane por eso. - Es muy amable, madame.
En la orquesta, los dem�s m�sicos piensan que me preocupo demasiado
por mis dedos. Se burlan de m�.
Igual que los ignorantes ridiculizaron a Galileo.
Perdone, no estoy familiarizado con los compositores italianos.
Un amigo m�o, psiquiatra, dice que mi primer dedo es demasiado dominante.
Y mi segundo dedo, al estar junto a �l, ha desarrollado
- un complejo de inferioridad. - Ese debe ser el problema.
Yo tuve una situaci�n similar con uno de mis alumnos,
un joven arpista con talento.
Su pulgar desarroll� el s�ndrome de Humperdinck,
una rebeli�n psicosom�tica contra la autoridad de su mano.
Oh, se repuso, y tuvimos en nuestras manos un poderoso pulgar enfermo.
�Fascinante!
No sab�a que fuera profesora ni que se interesara por estos problemas.
�Cre�a que era parte del complot?
No, soy una simple profesora en un peque�o colegio.
Apuesto a que ha estado creyendo que estaba aqu� para camelarle,
y evitar que creara problemas con el sindicato o con la junta.
- Oh, no, ni por un momento. - Quiero que presente su informe.
Victor Fabian debe aprender a pagar el precio de su tiran�a.
- Atac� a mi hermano. - �Tambi�n?
Claro que la forma en que toca Grisha es, a menudo, muy irritante.
Sabe, Victor y yo nos hab�amos separado.
Volv� porque... esperaba que hubiera cambiado,
pero con su agresi�n pude ver que no lo hab�a hecho.
Tendr� que irme de nuevo.
- Adi�s, mi querido amigo. - Sra. Fabian...
Quiz�s estemos siendo un poco severos.
Quiz�s deber�amos darle al Dr. Fabian otra oportunidad, tanto usted como yo.
- Tome. - �Su informe? Oh, no.
Insisto. Despu�s de todo, era s�lo el segundo ensayo.
Y le dir� la verdad, era una camisa vieja.
Victor, justo a tiempo. �ste es nuestro querido colega Jascha Gendel.
Victor, dale la mano a Jascha.
Con cuidado...
Dr. Fabian, la Sra. Fabian me ha aclarado algunas cosas
y he decidido olvidar lo que ha pasado esta tarde en el ensayo.
Oh, no soy nada rencoroso, tambi�n lo olvidar�.
Gracias...
�Gracias, doctor!
Buenas noches. Gracias.
- Buenas noches. - Much�simas gracias.
�l cuida su segundo dedo. Quiz� en un clima m�s templado...
Una actuaci�n fant�stica.
- Me averg�enzo de m� misma. - �T�, un genio, avergonz�ndote?
Si no hubiera sido tan ingenuo, dulce e inocent�n...
Me siento como el vendedor de un coche usado para el desguace.
Esa es una forma horrorosa de hablar de tu marido,
s� c�mo te encuentras, Dolly, palabra de honor.
A partir de ahora, ser� la semana de la amabilidad con los violinistas.
Max, lo primero que hacer por la ma�ana ser� comprar camisas para Gendel.
Ocho o diez docenas de las mejores, y no s�lo con sus iniciales,
sino con su nombre completo y direcci�n.
Y compra algunas para ti.
�Un regalo para tu agente?
�Me habr� equivocado de casa?
Has tenido un d�a realmente agotador con mis problemas.
Ahora vete a descansar.
Buenas noches. Buenas noches, querido amigo.
�Sabes una cosa? Deber�as casarte todos los d�as.
Buenas noches, Dolly. Victor, mi bendici�n.
Esto es estar casado.
Por eso es tan popular entre la masa.
Fue una ceremonia encantadora, �no te parece?
Claro que el �rgano de esa peque�a iglesia estaba desafinado,
pero era tan feliz que casi no lo not�.
Son s�lo las nueve y media.
Ese aire tan fresco del campo me ha sentado bien.
- Tengo una sorpresa para ti. - �Una sorpresa? Puedo adivinarla.
�Es m�s grande que una caja de bombones?
Mi regalo de boda.
No deber�as, ya tengo un arpa.
Qu� ilusi�n tener dos arpas.
Gracias, tiene un sonido maravilloso.
- Por nosotros. - Por nosotros.
All� donde estemos.
Querida, �no te gustar�a dormir m�s c�modamente?
S�, en un taxi.
Por favor, trata de recordar un hecho esencial: estoy prometida con otro.
- Pero est�s casada conmigo. - Un matrimonio de conveniencia.
- Y viviendo juntos. - T� vives aqu�, yo no.
Bueno, eso es una ventaja.
Oh, esa fr�a tranquilidad, no eres t�, no la de verdad.
Es rid�culo que me trates como si fuera un extra�o.
Dios, recuerdo el lunar que tienes en tu...
�Qu� quieres que haga si lo recuerdo? Ah� ten�as el lunar m�s bonito...
No sigas. No sigas, o me ir� ahora mismo.
- Adem�s, me lo he quitado. - �Te lo has quitado?
�Nuestro lunar?
No vas a conseguir nada tratando de intimidarme.
Consent� en quedarme aqu� poniendo ciertas condiciones.
Hay dos dormitorios independientes. As� evitaremos los problemas nocturnos.
Compartiremos el mismo ba�o, y espero te comportes como un caballero.
Me pondr� un taparrabos.
Tus promesas de esta tarde, no eran ciertas, �verdad?
Naturalmente, pero he cambiado de opini�n. Eso es todo.
Soy lo suficientemente mayor como para admitir que esta noche las veo distintas.
Oh, Victor...
Es deshonesto.
Honesto, deshonesto... Usas esas insignificantes palabras entre nosotros.
�C�mo te atreves, en esta habitaci�n inundada con miles de recuerdos?
�No comprendes que yo tambi�n tengo recuerdos? Ese es el problema.
Tus recuerdos son los conciertos triunfales, las fiestas, los flirteos...
Tengo una naturaleza rom�ntica, �qu� quieres que haga?
S�, eso ya lo s�. Y esa generosa y rom�ntica naturaleza
la desparramas en exceso.
�Crees que esa ni�a prodigio o quien quiera que sea significaba algo para m�?
No, no creo que puedas pensar eso. Ser�a tan falso y tan absurdo...
No, eso precipit� las cosas, pero no fue la raz�n.
�Cu�l fue?
Te amaba, Dolly.
�De verdad? Reconoce que s�lo hay un gran amor en tu vida,
pero no soy yo, ni la ni�a prodigio. Es la orquesta, tu orquesta,
y el sonido que produce.
Ritmos, gloriosos y envolventes tonos, �la vida y el amor de Victor Fabian!
S�lo vienes a m� cuando tienes problemas con los administradores.
El resto de tiempo est�s triunfalmente en las alturas.
Y yo, respetuosamente, dos pasos atr�s luchando con el pesado equipaje.
Todo eso no es cierto.
Pero si esta noche, hace unos minutos, y reci�n casados,
�qu� hac�a yo? �No lo recuerdas?
Aplacar a un m�sico al que hab�as maltratado.
Y ma�ana tendr� que convencer al Sr. Wilbur y a su madre
sobre lo del himno a la bandera.
Y seguramente lo har� instintivamente,
quiz�s es que he desarrollado unos reflejos como los perros de Pavlov.
Y todav�a niegas estar us�ndome.
- �Us�ndote? - Siempre, ego�sta y vergonzosamente.
- Pero, cari�o, naturalmente. - �Lo admites?
Insisto en ello. Usar�a a mi abuela de 83 a�os si eso me ayudara.
Ahora recuerda un poco, mi desp�tica joven arpista, �por qu� te utilic�?
�Para conseguir dinero o para promocionarme?
Fue para construir una gran orquesta sinf�nica tocando la mejor m�sica.
Eso no es f�cil.
No se obtienen beneficios, no se venden f�cilmente,
no es como ganar dinero para culebrones o westerns.
As� que te utilic�, �y por qu� no?
Creamos una maravillosa orquesta de una ruina vieja y asm�tica.
�As� que no soy un buen tipo?
�As� que no recibir� este a�o el premio en la semana de la hermandad?
Soy un director, por si no lo sab�as, bastante miope. Mi vida es la m�sica.
Por eso me permito usar a la gente o abusar de ella. �Algo m�s?
- Incluy�ndome, supongo. - Especialmente, supongo.
Victor, gritar�.
Vamos, grita.
- Dame un minuto. - T�mate el tiempo que quieras.
- Me parece que no respiro. - Afortunadamente soy m�dico.
Sab�a que esto pasar�a si nos cas�bamos.
Victor, �ad�nde me llevas?
�Crees que debemos?
Estamos casados hace tan poco tiempo.
Es suficiente, Dolly, hemos estado prometidos durante ocho a�os.
- Prom�teme que no pensar�s mal. - Te lo prometo.
- �De verdad? - De todo coraz�n.
Muy bien.
Lo siento, pero creo que el Dr. Fabian se ha retirado.
Si quiere dejarle un mensaje.
Dr. Fabian, vine enseguida, como usted sugiri�.
�Qu� sucede? �Dolly est� bien?
S�. Como es l�gico, estaba interesado por el novio de Dolly,
saber con qu� clase de hombre se iba a casar,
pero con s�lo verle es suficiente garant�a. Gracias...
Dr. Fabian, he viajado durante todo el d�a para venir aqu�.
Alguien llamado Sr. Archer insisti� en que me diera prisa en venir.
- Exijo una explicaci�n. - Pero si no hay nada que explicar.
Dolly est� perfectamente. Se alegrar� de saber que est� aqu�.
Se lo dir� inmediatamente.
Vamos, doctor, d�jeme llevarle en mi coche al hotel.
Dr. Fabian, no me satisface su explicaci�n.
Algo est� pasando aqu�, lo intuyo.
Pero no del todo. Dolly sali� hace s�lo unos minutos.
Debe haber salido por la parte de atr�s.
Divertido, �no? Una de esas coincidencias de la vida.
Usted entr� por la parte frontal mientras Dolly sal�a por la trasera.
Estoy contrariado por no haberla encontrado y muy preocupado por ella.
�Por qu� no telefonea a Dolly desde aqu�?
Ella debe de estar ya en el Claridge. Venga, use mi tel�fono personal.
Est� en la sala de m�sica de arriba.
Ah, ya suena. �Claridge? �Podr�an ponerme con la Sra. Fabian?
�Dr. Fabian, esto es rid�culo! �Es suficiente!
�Dolly!
Richard, �qu� demonios est�s haciendo aqu�?
Me mand� llamar y ahora dice que te has ido por la puerta de servicio.
Tuve que volver porque estaba cerrada con llave, y...
- No sab�a que hubieras venido. - No, claro que no.
Vay�monos de esta casa y de todo esto.
S�, de todo, incluyendo su abrigo.
- Dolly, devu�lvele su abrigo. - Richard...
D�jelo, viejo amigo, era un regalo.
- No, Richard, coger�s un resfriado. - No quiero que lleves nada suyo.
V�monos, te llevar� a casa.
Ahora devu�lvele su abrigo. Vamos, Dolly...
- �Ha visto lo que ha conseguido? - �Dolly!
Creo que estoy desmay�ndome.
- Doctor, �c�mo est� la Sra. Fabian? - Bien.
- �Bien? �Seguro? - Segur�simo.
Ha recibido un fuerte golpe en la cabeza,
pero podr� levantarse al final de la tarde.
�Tan r�pido? Oh, espl�ndido.
Dolly, querida, soy yo. Soy yo.
Os podr�ais morir los dos.
- �Fuera, s�dico hombre lobo! - Por favor, Dolly, esc�chame.
�Fuera, he dicho! Recuerda que jugaba muy bien al criquet en el colegio.
Trata de comprender, s� que lo que he hecho es despreciable.
Lo comprendo perfectamente, Victor, y te desprecio.
Me est�s condenando sin hacerme un juicio justo, Dolly, por favor.
- Ah, buenos d�as, Dr. Hilliard. - No puedo decir lo mismo, Dr. Fabian.
- Me gustar�a hablar con Dolly. - Claro, pase usted.
Le est� esperando, no se moleste en llamar.
Lo siento,
lo siento de verdad, pero te demuestra lo que siento por Victor Fabian.
�Te refieres al tarro de nata fresca que me has tirado?
Bueno, pens� que eras �l. Por cierto, �qui�n lo recogi�?
�l.
- �Te apetece beber algo? - No...
- No, gracias. - A m� tampoco me apetece.
Pero el doctor me dijo que me forzara a m� misma.
Yo... comprendo lo de anoche. Al menos eso creo.
Conf�o en ti, Dolly.
Mi confianza en ti es como la que tengo a mi nuevo ordenador,
o a la teor�a cu�ntica.
Lo que no comprendo es por qu� tienes que quedarte aqu� el fin de semana.
Porque si no, ese demente intrigante de ah� al lado
har� todo lo posible para bloquear el divorcio.
Si yo me quedo hasta el concierto del s�bado
no se atrever� a hacer ninguna de sus turbias trampas.
Eso significa pasar dos noches m�s con �l bajo su mismo techo.
- Conf�as en m�, �no? - S�, pero no en �l.
Ni yo tampoco.
Soy muy r�pida desenfundando, aprend� vi�ndolo en la tele.
- �Ser�as capaz de disparar? - �Ahora conf�as en m�?
Claro.
�Diga?
Victor, cu�ntame, �c�mo ha ido todo?
Seguramente meti� la pata.
Pobre hombre, qu� vida tan solitaria lleva.
Victor, �qui�n est� dirigiendo la orquesta?
Chester.
- �Qu� te pasa? �Est�s enfermo? - Me muero.
�Qu� te pasa? Pasado ma�ana es el concierto.
�El m�s importante acontecimiento de toda tu carrera
y est�s dejando a Chester que dirija el ensayo?
Victor, di algo.
- Victor, h�blame. - Es Dolly.
Piensa que traje aqu� a su novio adrede para malograr su romance.
Lo hicimos.
�Dios m�o! �Se present�? �Anoche?
�Y t� y Dolly estabais...?
�Estabais reconciliados?
- �Dios m�o! - Qu� mala suerte.
Mi noche de bodas y �qui�n la estropea? El novio de mi mujer.
Dr. Fabian, �le gustar�a relevarme? Vamos a tocar Romeo y Julieta.
No, muchacho, el Dr. Fabian no est� de humor.
Ll�mame cuando vay�is a tocar la condenaci�n de Fausto.
�Enhoramala!
Hola, Max, acerca un taburete y tocaremos a tres manos.
Qu�, se acab�, �no?
Una gran carrera, 2 vidas y un coraz�n humano roto y echado a los perros.
Si te refieres al coraz�n humano de Victor Fabian,
- no hay peligro de que se lo coman. - Dolly...
�D�nde est� el humano coraz�n cuando envi� a por Richard?
Envi� a por �l, �lo oyes? S�lo recordarlo me hace beber.
S�, lo hizo, pero �l sabe que cometi� un error y lo siente.
Eso demuestra lo mucho que te quiere.
- Te necesita, Dolly. - Victor necesita a Victor.
- Y es suficiente. - Desde que pas� est� trastornado.
Naci� de esa manera. Hicimos un pacto, Max,
y yo, al menos, estoy cumpliendo. Ahora quiero que llames a tu primo,
- el abogado mejicano, Pancho Archer. - Don Felipe.
- Dile que voy a salir esta noche. - �Esta noche?
- �Tan pronto? - Tras el concierto. Llama a D. Jos�.
D. Felipe.
- �Hay alg�n avi�n tan tarde? - A medianoche a Nueva York,
cambio de avi�n hacia Dallas, Texas y espero un d�a.
- Y de all�, directa a Acapulco. - �Texas?
�Esperar�s todo un d�a en Texas?
�Tanto deseas ese divorcio?
Buenas noches, Sra. Fabian, qu� elegante.
�Te gusta? Es un modelo del gran Battery. 8 chelines y 6 peniques.
Incluido amortizaciones y gastos generales.
�Y esp�rate a recibir al factura!
Oh, brandy. No te preocupes por el vaso, Chester.
Ese est�pido dise�ador. Le dije que quer�a bolsillos.
Toma, gu�rdalo, pero trata de estar cerca de m�.
- Ser� un placer, Sra. Fabian. - �Sra. Fabian, Sra. Fabian!
�Ese nombre!
Chester, me gustar�a que me hubieras conocido cuando era joven.
Te habr�a gustado.
Y apareci� Victor Fabian. Vino a afinar mi arpa y se qued� a arreglar mi vida.
�Es peor que el tifus!
Mira eso, tres juegos completos de esmoquin, s�lo para dirigir
un insignificante concierto.
Ya sabes por qu�, �verdad? Suda.
- �Le apetece un poco m�s de brandy? - No, eso es una cobard�a.
Por cierto, �d�nde est� el conde Dr�cula?
Arriba, en una entrevista para televisi�n.
Tenemos un equipo aqu�, �quiere verle?
No, gracias, creo que me quedo con las viejas pel�culas.
�Te gusta trabajar con el mons... con el maestro?
�l es muy exigente, �verdad?
No mucho m�s que un piloto aerotransportista.
- �Est�s casado? - Prometido,
con una chica que conoc� el a�o pasado en la academia de m�sica.
- Est� estudiando arpa. - �Arpa? �Y t� vas a ser director?
Chester, s� amable y no rompas su fr�gil y tierno esp�ritu.
Cuando seas un famoso director piensa en lo que te digo.
Entonces, en consideraci�n a m�, sonr�ele y dile algo amable,
�y no esperes ocho a�os a casarte con ella!
�No quiere tumbarse un poco?
Para relajarse, durante unos minutos.
Chester, �no ser� uno de tus trucos de director?
Dolly, aqu� est�s. Vamos, ahora mismo Fabian est� siendo entrevistado.
Espero que sea prudente.
Actualmente en televisi�n hacen unas preguntas...
Una vez fui a ese programa, y un jovencito me dijo "buenas noches",
y al momento quiso saber si era fiel a mi mujer,
y si hab�a representado a alg�n comunista,
o qui�n estaba saliendo con la primera bailarina de mi ballet.
Casi le dije que era yo.
Ser� mejor que no lo vean los ni�os.
Bienvenidos al programa sala de estrellas, amigos.
Esta noche, bajo los focos, est� el Dr. Fabian,
eminente director, al que su intempestuosa carrera musical
le ha convertido en una leyenda.
S�, una leyenda, como la de ese Hitler.
Dr. Fabian, un m�sico de su orquesta ha dicho que tocar con el Dr. Fabian
es como vivir en la base de un volc�n.
�Quiere hacer alg�n comentario?
Pienso que es un poco exagerado.
Hay momentos en que cualquier director debe mostrarse firme con sus m�sicos,
como un padre educa a sus hijos.
No obstante, es un acto de amor.
Espero que los hermanos Gendel est�n escuchando.
De la London Festival Orchestra, a menudo se dice
que es creaci�n suya, Dr. Fabian. �Tiene algo que opinar?
Yo s�.
S� lo es. Y espero ser digno de ella.
Qu� modesto.
Para m� no s�lo es un auditorio.
Es un santuario, y en el escenario no es s�lo mi m�sica lo que sobresale.
Es como un altar.
Cuando me sit�o all� frente a la orquesta, no soy un director,
soy s�lo un gu�a, liderando a los m�sicos y al auditorio
en nuestra peregrinaci�n por el grandioso y �ureo mundo de la m�sica.
Fui del mismo equipo para contestar a eso.
En el pasado, tuvo algunas discrepancias con los administradores...
Esa parte ya me la s�. �Pero ves, Dolly, qu� dulce y juicioso se ha vuelto?
- Un santo. - �Sr. Archer?
Tiene una llamada internacional. Se la hemos pasado a su oficina.
S�, voy enseguida. Gracias.
Esa es la llamada de mi primo, el de Acapulco.
- �Bien, Dolly? - Dile que me pongo en camino.
�Est�s segura, Dolly?
Muy bien.
No olvides que en M�xico tienes que hervir el agua que vayas a beber.
Despu�s del concierto de esta noche, �cu�les son sus planes?
Claro.
Abandono el �mbito de los conciertos.
S�, ese aspecto de mi vida se acab�.
Me propongo crear una escuela de m�sica y un centro de declamaci�n
para j�venes en el Congo Belga.
�Perfecto, de hechicero!
En medio de la jungla dedic�ndome a ese servicio,
espero encontrar mi salvaci�n por los errores que he cometido
con una mujer que merece estar junto a las grandes hero�nas de la historia,
mi esposa.
�C�llate! �C�llate ya!
Hola, Dolly.
�Has estado viendo la televisi�n?
S�, Richard, �quieres beber algo?
No, gracias. Dolly...
he estado pensando mucho durante estos �ltimos tres d�as.
- �En la f�sica nuclear? - No...
- �Est�s enamorada del Dr. Fabian? - No, no estoy enamorada de �l.
Victor Fabian es un peligroso lun�tico
y no me acercar�a a �l, a no ser que estuviera disecado
y colgado en una pared.
�Est�s segura?
Voy a salir esta noche a M�xico para divorciarme.
De eso es de lo que estoy segura.
- Me quedo en M�xico, Richard. - Bien, me reunir� contigo.
- No, Richard. - Pero si es estupendo,
en la universidad de M�xico quieren que vaya a hablar sobre �tomos cal�ricos.
- No, Richard. - No hace falta que sea sobre eso.
Hablar� sobre la expansi�n de los gases.
- No puedo casarme contigo. - Pero si te divorcias de �l...
No me pidas que te lo explique, no puedo. Ahora no.
Voy a vivir sola en una cueva, o subida en un �rbol.
Oh, Richard, he sido mala e injusta contigo.
Y estoy muy arrepentida.
Muy bien, Dolly.
Una vez estudi� piano.
Ahora siento no haber practicado.
S�lo tres d�as con la orquesta y mira c�mo ha envejecido.
Max dice que te vas esta noche a M�xico, �por qu�?
�Para qu� se va a M�xico, para dar clases de guitarra?
Victor, el concierto. No est�s vestido, y mira la hora.
Dolly, te lo juro, cuando Hilliard apareci� la otra noche hab�a olvidado...
Si dices otra palabra sobre eso, gritar�.
Mand� llamarle, lo admito, y s� que era...
�Dios m�o!
Calla, Dolly, van a venir los bomberos.
Mira, Max, me estoy poniendo a punto de reventar.
Te prometo que si reviento, �ste ser� un concierto sonado.
Victor, vamos, date prisa.
No te preocupes por Dolly, yo la entretendr�. �Eh, Dolly?
Vamos, Max, entretenme.
Llam� a mi primo, D. Felipe, y todo est� arreglado.
Muy bien, me gusta o�r eso.
Pero primero debes discutir con Victor sobre las propiedades y la pensi�n.
�Pensi�n? �Quieres decir sacarle dinero?
- �Si no, de qu� vas a vivir t�? - Ir� a hacer faenas.
- Qu� horror, qu� rodillas tan feas. - Horrorosas, �verdad?
Max, lo primero, recu�rdame el lunes por la ma�ana que lo solucione.
Ahora, Dolly, recuerda una cosa. Haya hecho lo que haya hecho
y lo que haya resultado, lo hice por nosotros.
Ofr�cele algo, Max.
- �Quieres algo? - S�, su cabeza en una bandeja.
Lo que dice es verdad. Cuando le dijiste que quer�as el divorcio,
era otro hombre, pero ahora est� sufriendo much�simo.
Te garantizo que si �l tuviera alg�n pelo en su cabeza
se habr�a vuelto blanco de la conmoci�n.
Dolly, por favor, ya sabes que me da suerte.
Ac�rcate. Ven aqu�.
Me gustar�a hacer el nudo para ahorcarte.
No muevas tanto la nuez de arriba a abajo.
- Estoy intentando decirte que... - C�llate.
Quiero ver a su jefe.
- Ya est�. - Gracias, Dolly.
�Te ha contado el viejo Max las buenas nuevas?
He aceptado dirigir despu�s la novena de Beethoven
con el coro Acapulco y la orquesta Acapulco, M�xico.
Donde usted vaya, all� voy yo, su gente ser� mi gente.
Es una mentira que te has inventado. No existe el coro Acapulco,
- �no puede ser! - S� puede ser.
�Sr. Wilbur! Pase, pase.
Buenas tardes. Qu� vestido tan bonito.
A mi madre le alegr� mucho su visita, Sra. Fabian.
Me pidi� especialmente que le dijera lo mucho que se hab�a divertido.
�Has visitado a la Sra. Wilbur, Dolly?
Es que me pillaba de camino.
�Qu� es ese documento, Sr. Wilbur?
�No se lo dijo la Sra. Wilbur?
Es un contrato de compromiso para los tres pr�ximos a�os.
La Sra. Fabian tuvo una agradable charla con mi madre.
Luego mi madre y yo tuvimos una agradable charla
y he llamado a los administradores.
Sr. Wilbur, �sabe su madre que la Sra. Fabian sale hacia M�xico esta noche
para divorciarse de m�. �No es cierto, querida?
As� que su madre debe saber
que todo lo que ha conseguido por 3 a�os es a mi maravillosa persona.
Eso es diferente.
A mi madre no le gusta comprar farsantes, se lo comunicar�.
Victor Fabian, eres el hombre m�s tramposo y rastrero que haya conocido.
Siempre has estado mintiendo y llevando una doble vida.
Y ahora juegas con mis sentimientos s�lo para irritarme.
Bien, �ste no es tu contrato. �Es m�o!
He bebido t� hasta que decid� divorciarme,
he cantado tus oraciones hasta que me salieron p�lipos.
No lo hubieras conseguido si no hubiera sido por m�.
Vas a firmar este contrato y vas a cumplir todas sus cl�usulas.
Use mi pluma, Sr. Wilbur. Es un regalo de mi abuelo.
La misma pluma con la que liber� a todos sus esclavos.
�Un bol�grafo?
- Sr. Wilbur, �qu� est� silbando? - �Estoy silbando?
La obertura de Guillermo Tell.
Ya discutimos sobre "El himno a la bandera", �verdad, Sr. Wilbur?
Desde luego.
La Sra. Fabian se lo explic� a mi madre, y ella admiti� que estaba equivocada.
As� es mi madre. Para este concierto, todo su programa ha sido arreglado.
�Qu� quiere decir "para este concierto"?
Porque lo dar� la pr�xima semana.
�La Sra. Fabian les ha dicho todo eso? Qu� maquiav�lica. �C�mo te atreviste?
Perdona, te he querido tanto que hab�a olvidado completamente
lo absurdo y lun�tico que eres.
Victor, �no te das cuenta de lo que significa,
no para el Sr. Wilbur, ni para su madre,
sino para m�? T�malo como un regalo de bodas.
- No, Dolly. - Victor, s�lo es una marcha.
No hace falta que la dirijas. La orquesta la sabe de memoria.
Me gustar�a mucho complacer a su madre, Sr. Wilbur.
Se lo dije, pero mi madre cree en hechos, no en palabras.
- Tiene la cabeza sobre sus hombros. - Estoy de acuerdo. Lo he visto.
Su madre tendr� su himno a la bandera, Sr. Wilbur.
Me pondr� bajo su ventana y lo cantar� cada noche, llueva o haga sol.
Su madre tendr� lo que quiere. Lo �nico que pido
son las dos horas a la semana del s�bado noche, desde las 8:30
hasta las 10:30 para mi concierto. Y si usted me lo permite,
durante el resto de las 166 horas de la semana,
pertenecer� a su madre en cuerpo y alma.
Podr� decirme qu� comer, qu� vestir, qu� pensar y a qui�n votar. D�gaselo.
Y d�gale que se lo suplico con todo mi coraz�n.
Pero d�gale a su querida, santa y carnosa madre esto:
que si se atreve a meter el dedo en mi m�sica, �le romper� los dientes!
- Max, �est� claro? - Desde luego, doctor.
�Dolly?
- S�, Victor. - Ahora nos comprendemos.
- Est�n esper�ndole, Dr. Fabian. - Voy.
Aqu�, firme. Dolly, mi abrigo.
S�, doctor.
Espero que mi madre se haya puesto el sonotone.
Mire, Sr. Wilbur. Mire.
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