All language subtitles for La Nonna Sabella (1957)

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French Download
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian Download
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian Download
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American) Download
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

- ¿Qué hay? - ¡Hola!

- ¿Es Polena? - Sí.

Gracias.

- ¿Necesita un mozo? - Sí.

¡Cuidado!

- Disculpe. Pesa más de la cuenta. - Ya entiendo.

¡Señor!

Puede encontrar un medio de emergencia para subir al pueblo.

- ¿Pasan? - Casi nunca.

Hecho

¿Debo darte propina?

Un bulto son 100 liras.

Pero este pesa de más, o sea que usted mismo.

- De acuerdo. - Muchas gracias.

¡Don Michè!

¿Ha dejado que se vaya?

Lucì, el tren no puede esperarte a ti.

No importa, mañana pasa uno igual.

Hoy ha habido movimiento.

Ha bajado un forastero.

Ese no es forastero

Es Raffaele Renzullo, el nieto de doña Sabella.

¿El nieto de doña Sabella?

¡Cuánto ha crecido?

¡Niño!

¡Deja las agujas, delincuente!

¿Quieres mandar el tren a una vía muerta?

¡Lucía, ha llegado Raffaele! ¿Lo has visto?

- Claro. - ¿Te ha reconocido?

- No sé. - Ya se ha acabado la espera.

A ver qué dice cuando te vea.

Rosi, ¿y si tras tantos años no me reconoce?

Te reconocerá. Luego ya me contarás.

¡Qué curiosa eres!

¡Justo ahora tenía que abrirse!

¡Guapa!

¿Me lleva?

¡Hablo con usted!

¡Andando!

¿Una chica tan guapa tiene el valor de hacerme subir a pie?

- ¡Así se le abre el apetito! - ¡Virgen Santa, qué arisca!

- ¿Qué confianzas son estas? - No se enfade.

Quizá crea que como viene de la ciudad...

Hace diez años que no vengo, pero nací aquí.

- Es usted un mentiroso. - ¿Se lo demuestro?

Detrás de esos árboles está el colegio.

Al lado, el lavadero municipal.

¿Ha visto?

Tiene buena memoria. ¿Qué más recuerda?

- ¿Esa no es la viña del tío Cola? - Sí.

¡Cuántas veces le robé uva?

- ¿Iba sólo? - Sí.

No, con una niña.

- ¿Cómo se llamaba? - ¡Vaya usted a saber!

- Ahora baje. - ¿Por qué?

- Porque el burro se cansa. - Yo también.

- ¡Le he dicho que baje! - ¿Se ha vuelto loca?

¡No, no, quieta! ¡Mi chaqueta!

¿Sabes quién ha llegado? El nieto de doña Sabella.

Pues si la vieja lo llama, es que está a punto de morir.

- ¡Pichoncito! - ¿Cómo está?

Mal, mal.

Bien, bien.

¡Sello!

¡Don Emì, diga!

Voy a comprar cigarrillos, entérate de quién muere.

- Sí, señor. - Recuerda la consigna.

- Vi, vi. - Vigilar.

- In, in. - Informar.

Si la vieja se muere, se...

- Sepultar. - ¡Señalizar!

¡Caramba!

Quieta, no te abras.

Doña Carmelì, ¿le ha dicho que estoy esperando?

Claro que sí, pero ya conoce a mi hermana.

Dice que no puede entrar hasta que pierda el conocimiento.

Don Gregò, disculpe.

- ¡Quema! - ¡Raffilù!

- ¡Raffilù! - ¡Tía Carmelì!

¡Mi Raffiluccio!

¡Cuánto tiempo, madre mía! ¡Cuánto has crecido!

- ¿Cómo está la abuela? - Mal, mal.

Disculpa.

¿No entienden que Sabella no quiere lamentos fúnebres?

Hagan una plegaria más alegre.

Ven, ven, sólo pregunta por ti.

Partí en cuanto recibí el telegrama.

Pues sí que has tardado.

Doña Carmelì, me deja con esto en las manos.

Disculpe.

Yo me voy, los niños aún no han comido.

Por caridad, ¿y si se muere?

Se le hace la extremaunción y luego, con toda comodidad...

Un poco de paciencia. Ven, Raffilù.

Abuela...

¡Raffilù!

- ¿Es Raffaele o no? - ¡Abuela!

¿Pero qué hace? ¡Jesús, María y José!

Vamos, Carmelì, métete en tus asuntos.

Por fin, cuánto tiempo sin verte.

Mira qué joven más apuesto.

Bendito hijo mío, bendito.

Hace una hora no podías ni hablar.

Pues estoy hecha una leona. ¿Te molesta?

Siéntate, Raffiluccio mío, siéntate y cuéntame.

Llevo tres días llorando y he llamado al cura.

¿Qué le digo?

Que me he hartado de morir y quiero vivir 100 años.

¿Pero la has oído?

Como si hubiese firmado que tenía que morir hoy.

Ha sido un milagro de San Rafaelle y se lo han creído.

¡Largo, largo, largo!

Madre mía, qué cruz...

Yo también me lo creí. "La abuela está grave, corre".

Luego ajustamos cuentas.

He tenido que hacerlo para volver a verte.

¿Ha hecho todo esto para volver a verme?

No, te he hecho venir porque tengo un proyecto para ti.

Y si no me moría, no venías.

- ¿Qué proyecto? - Luego, luego.

Don Gregorio quiere congratularse.

Maldita...

Vaya a hacer de pájaro de mal agüero a otro sitio.

Ya no lo necesito, gracias.

¿Ves cómo es tu abuela? Y luego quedo mal yo.

¡Para quedar bien tú tengo que irme al otro barrio!

Le da rabia porque ella y ese que la ronda...

...cuentan con mi muerte.

¿Ves qué mala es?

¡A mi en esta casa se me odia y no aguanto más!

¿Sabes qué se la metido en la cabeza?

- Que quiere casarse. - ¿Ahora?

Lleva 20 años queriendo, ¿pero te parece normal?

- Hace 20 años era normal. - ¿Normal? ¡Y un cuerno!

¿Cómo voy a confiar a mi hermanita...

...a ese inadaptado sin oficio ni beneficio...

...que es un cabeza de chorlito?

Míralo.

Míralo, míralo.

Espiando mi muerte. Míralo.

¡Ave de mal agüero!

- ¿Se ha muerto? - Aún no.

- ¿Cuándo se va a morir? - Tenga paciencia.

Esa es de acero.

Don Gregorio, Don Gregorio...

- ¡No tire de ahí! - ¿Y?

Que descanse en paz, pobre Sabella.

¡Sello!

¡La corona!

¿Qué ha entendido, Don Emì? Está mejor que usted y que yo.

¿Que yo y que usted?

Usted ha suspirado.

Porque me pongo en su piel y en la de la pobre Carmelina.

¿Y ahora qué va a pasar?

Tranquilo.

Esperemos que Carmelina intercepte la corona.

Esperemos.

- Ánimo y paciencia. - ¿Paciencia?

Somos la comidilla del pueblo, nos llaman "Los novios".

Don Emì, la castidad alarga la juventud.

Natura non facit saltus.

Sí, ya, pero la naturaleza también tiene sus límites.

Orden cumplida. Corona entregada.

Yo a ti te mato.

¡Poneos esta corona en la cabeza!

¡Huye, huye, canalla!

- ¿Canalla quién? - ¡Tú y tu hermano!

¡Porque mi hermano es muy bueno...

...porque si no te habría puesto la cara así a bofetadas!

¡Attilio! ¡Attilio!

¡Asómate y cántate las cuarentas!

¿Canalla quién?

¿Quién es esa chica?

La sobrina del muerto de hambre que quiere casarse con tu tía.

¡Me manda una corona sin una sola rosa!

Abuela, ¿ha cogido las flores de la corona?

Sí. ¡Carmenlina!

Pon las flores en agua, las necesitaré.

Tengo que hacer un ramo. Tú siéntate, come.

El estudio cansa.

Lo que habrás tenido que estudiar para sacarte la carrera.

Come, come, guapo.

A ver, abuela, ¿por qué me ha hecho venir?

¿Cuál es el proyecto?

Raffaele, debemos hablar de hombre a hombre.

Tú no tienes padres, tienes que escucharme.

Nos hemos quedado sin una lira...

...y no puedo mantenerte en Nápoles.

¿Quiere enterrarme aquí?

Te he hecho venir porque la chica más rica del pueblo...

...está en edad de casarse.

Te casarás con la hija del abogado Mancuso.

Y con la dote de esa idiota nos vamos a Roma.

Quiero bañarme en la Fontana di Trevi,

...remojarme como una náyade.

¿Y para remojarse como una náyade...

...me casa con una idiota que no conozco?

Hoy mismo la conocerás.

Siempre con secretos a mis espaldas.

- No son cosas para señoritas. - Dígaselo.

Tía Carmelì, quiere casarme con la hija de...

Mancuso.

- Pues olvídate. - ¿Por qué?

Tienen muchos humos.

Ellos tendrán humos, pero nosotros tenemos una carrera.

Carmelina, saca el traje beige y dale un repasito.

¿Qué traje?

El de tu confirmación, ¿lo has olvidado?

¿Quieres salir?

Sí, juntos.

Raffiluccio dormirá un poco y a las 5 iremos al Círculo Social.

Yo no he estado en Roma ni de viaje de novios.

Yo soy de la época de Garibaldi, y pienso como él...

..."O Roma o muerte".

- Doña Sabella. - Buenos días.

- Doña Sabella. - Doctor...

Un medicucho.

- Buenos días, Doña Sabella. - Una rufiana.

- Buenos días. - Esa es la que habla mal de todos.

Raffiluccio, saluda al abuelo.

Un hombre a carta cabal.

- Tenía las piernas torcidas. - No.

Los ciudadanos, por avaricia, no quieren hacerle el caballo.

Esta soy yo.

Posé yo.

Tenía el mejor escote de la provincia.

¡Sabella!

Me llamaban la Venus de Pollena.

Atento, Raffaele, llega la familia Mancuso al completo.

Compórtate, por favor.

Ahí están. Don Evaristo Mancuso.

El abogado de las causas perdidas.

Esa foca es su mujer.

Era lavandera en Bolonia, ahora se hace llamar doña Clotilde.

Esa es Evelina.

- La imaginaba peor. - Guapa, ¿eh?

Culta, toca el piano, virgen.

Doña Sabella, ¿qué hace aquí?

- No estaba en el lecho de... - No, no.

¿Y quién es este apuesto muchacho?

Mi nieto Raffiluccio, es ingeniero.

- Ha venido de Nápoles hoy. - Muy bien.

Doña Clotilde, ¿sería tan gentil de aceptarlas?

En realidad eran para mí...

...pero he pensado en usted.

Gracias.

¿Por qué se ríe?

- Le imaginaba muy distinto. - ¿Cómo?

Más esmirriado, en los huesos...

Ya, pero en cambio no.

Está sano, es fuerte, jamás ha estornudado.

Enseña los dientes.

¿Ven qué maravilla?

Bonitos, bonitos.

Ve a tocar el piano ese, Evelina. Ve, ve.

Disculpen.

¿A qué esperas?

- Ve, pasmarote. - Disculpen.

Qué parejita.

- Hacen buena pareja, ¿verdad? - Sí, sí, muy buena.

- ¿De verdad quiere que toque? - Claro.

No sé si podré con las manos tan frías, mire.

Las suyas son cálidas y fuertes.

El corazón me late rápido, no sé por qué.

- Siéntalo. - Late, late.

No imaginaba que tuviera un corazón tan expresivo.

¡Evelina! ¡Toca o sal afuera!

Disculpe.

- Toque. - Sí.

- Hola. - Buenos días.

Adelante, don Emì, nosotros no miramos.

¡Doña Concettì, ha llegado una postal para usted!

¡Gracias!

¡Doña Valentì, le ha escrito su hijo!

¿Y quién me la lee?

Si quiere, yo misma.

Hágame el favor. ¿Qué dice?

"Querida mamá:...

...en Nueva York he encontrado a mucha gente...

...enfadada aún con nosotros.

Valentino no ha querido casarse con Mariuccia".

Lucia, no grite.

- Evelina está tocando. - Que pare.

Fíjate.

"Martino ha abierto una tienda...

...y Filomena está embarazada por tercera vez.

Dice que si es niña se llamará como usted.

Nueva York es como una pequeña Pollena.

No tenemos calor porque los rascacielos dan mucha sombra.

Saludos y besos, su hijo, Nicola".

¡Gracias, encanto!

- Don Michè, su periódico. - Gracias.

Lucia.

Lucì.

- ¿Tienes noticias para mí? - No, nadie piensa en usted.

Qué insolente.

Déjela. Toque.

La música me extenúa, la siento demasiado.

- Se nota. - Vibro entera.

Una vez me desmayé, por Bach.

¿Por Baco?

Sí, por Bach. Lo siento aquí.

¿Qué hacéis? ¡Si no tocas, salid!

¿Por qué? ¿Qué pasa?

Toque. ¿Conoce el mambo del cajún?

Le dedicaré "El rezo de una virgen".

Gracias.

Dejen que se distraigan, son jóvenes.

Evelina no es como muchas chicas. Su clase, su dote...

La naturaleza tiene sus exigencias, no hace distinciones.

Pues yo sí.

Entonces no la quiere, se nota que no la ha parido usted.

La considero tan hija mía,

...que no permitiré que olvide que tenemos sangre noble...

...y que en su ajuar habrá un escudo de armas.

Con escudo de armas o sin él, la ropa se lava en la misma colada.

Y usted sabe de eso.

¿Qué insinúa?

Que si Evelina se queda soltera...

...el escudo de armas se lo meterá aquí.

Me encuentro mal.

Doña Clotilde, el asma es una enfermedad.

Yo tenía un perrito, se llamaba Vixio.

Murió fulminado por el asma.

¿Verdad, Carmelina?

¿Qué estás trajinando?

Siéntate aquí.

Doña Sabella, su nieto tiene mucho oído.

Mi nieto es un joven muy completo.

¡Qué suerte tendrá quien se case con él!

Las de novias que tendrá en Nápoles.

- Pero papá... - Pero papá...

No, él tiene que buscarse a la novia en su pueblo.

Mira que guapa es Evelina cuando sonríe, que etérea.

Rápido, a casa.

Me encuentro mal.

Vamos a casa.

- Quedémonos un rato. - A casa, me encuentro mal.

Son sólo nervios...

No, es asma. Creo que voy a tener una crisis.

Entonces otra vez será, ya nos volveremos a ver.

Sí, sí.

Abogado,

...mañana, ¿eh?

A las 6 para la revancha.

- Invite a doña Sabella, es un as. - Mi mujer me mataría.

Abogado, mi nieto desea medirse con usted.

¿El ingeniero juega a los tres sietes?

- Abuela... - Eres demasiado modesto.

¡Es un campeón!

Ingeniero, acepto el reto.

- ¡Evaristo! ¿Vienes o no? - ¡Voy!

- Pues mañana a las 6. - Desde luego.

No he tenido jamás una carta en las manos.

La lavandera nos ha dado con la puerta en las narices.

Con las cartas entrarás por la ventana.

¡Te casarás con ella, te lo juro por Garibaldi!

La abuela está loca, quiere casarme con esa tonta.

No la contradigas. Conténtala.

- Esos nunca te darán a Evelina. - Pues contentémosla.

¡Voy, Sabella!

Ingeniero.

Disculpe,

...yo lo quiero, lo quiero mucho,

...hágame un favor, ya le contaré por qué.

- Háblele bien de mí a su abuela. - De acuerdo.

Gracias.

¡Raffilù!

Ingeniero, la abuela lo llama, obedezca.

¡Vamos!

- Hasta luego. - Hasta luego.

¡Cuidado!

¿Te lo hago de manga larga?

De manga larga.

- ¿Con cuello Mao? - Con cuello Mao.

- ¡Carmelina! - ¡Sabella!

- No vayas. - Me ha llamado.

- No vayas. - Debo ir.

- No vayas. - ¡Debo ir!

Raffilù, ¿cuándo tienes buenas cartas?

- Cuando tengo tres ases. - O bien...

O bien... Abuela, me cortaré.

Carmelina, ¿has preparado los mostachones para el abogado?

Voy, voy.

- O bien... - O bien...

- Tres treses o tres doses. - O bien...

¡Una napolitana, tonto!

¿Y qué haces si sale una reina?

Golpeo.

- ¿Y si no reacciona? - Golpeo de nuevo.

¡Animal! ¡Debes sacar la napolitana!

Yo a esa no la saco, no pienso nunca en ella.

¿Pero qué demonios dices?

Ahora te pones a hacer de donjuán.

A esa no la mires, no es para ti.

¿Qué haces si tienes un as y un tres, Raffilù?

Abuela, mira, no voy a casa de los Mancuso y ya.

¡Yo nunca he jugado a las cartas!

¿Pero cómo has aprobado la carrera?

Sabella, los mostachones.

Raffiluccio, estas pastas son para el abogado Mancuso.

- ¿Y el perfume para Evelina? - Sobre la cómoda.

- Voy yo. - Muy bien.

Carmelina,

...ve a traerme el chal y la botella, debo ir a tomar agua mineral.

- ¿Agua mineral? - ¿Acaso no es agua mineral?

- ¿Agua mineral? - Agua mineral...

¿Has encontrado la botella?

- Sí, abuela. - Enhorabuena.

Recuerda que si ganas, el abogado no te dejará en paz.

¡Ingeniero!

Venga.

- Disculpe. - Dígame.

¿Está usted al corriente de su tía Carmelina y de mí?

- Se que están prometidos. - Hace 20 años.

Usted es un joven sensible y debe leer esto.

¿Qué es?

Es un diario en el que he anotado...

...la historia de mi amor infeliz.

Eso son cosas de ustedes.

No, debe saber qué siento por su tía.

- Nunca he pensado nada malo de ella. - Le creo.

No haga caso de lo que...

- Yo siempre la he respetado. - No lo pongo en duda.

Pero su abuela, en cambio, comete tropelías, de todo tipo.

¿Sabe qué sucedió el 25 de julio de 1943?

- La caída del fascismo. - No, no.

Aquí está. "25 de julio de 1943.

La vieja, la abuela, me sorprende hablando ingenuamente con ella...

...y me dispara a traición con una escopeta de balines".

- ¿Le dio? - Aún tengo los balines dentro.

Cuando me siento me duelen.

- ¿Qué puedo hacer yo por usted? - Todo, ingeniero.

Es el favorito de su abuela.

Háblele bien de mí.

- Persuádala. - Ya la conoce, eso es imposible.

Usted puede. Dígame qué haría usted en mi lugar.

- Dígame. - ¡Y yo qué sé, don Emì!

¡Ingeniero, Ingeniero!

No se vaya.

Ingeniero, necesito que me ayuden, que me den un consejo.

- ¿Qué debo hacer? - ¡Y yo qué sé!

Enfrenten a la abuela a los hechos consumados, actúe como un hombre.

- ¿Cómo un hombre? - Sí.

¿Hechos consumados?

No se me había ocurrido. Gracias, ingeniero.

Lo sabía.

¿Dónde está la villa Mancuso?

Está arriba del pueblo. Le prestaré la bicicleta.

Es un rayo.

Tenga.

Déme el paquete, lo pondremos aquí.

¡Espere, espere, ingeniero!

Tío, ¿qué hace?

¿Cómo le deja la bicicleta a esta gente?

- ¡Démela, baje! - Me la presta su tío.

Es mía y yo no se la dejo.

Lucia, el ingeniero va a casa de los Mancuso.

A casa de la Srta. Evelina Mancuso puede ir a pie.

Si quiere le dejo el asno y así queda mejor.

¡Démela, bájese! ¡He dicho que se baje!

Ingeniero, pero qué de molestias se ha tomado.

Qué va, las ha hecho la abuela.

- Si a doña Clotilde le apetecen... - ¡Mire, mamá!

Gracias.

- ¿Esto son las pastas? - Son Mostachones.

¿Por quién nos ha tomado? ¿Por paletos?

¡Por favor!

Doña Sabella tiene buenos dientes.

¿Esto es licor?

No, agua de colonia para la Srta. Evelina.

Qué amable es el ingeniero.

- Aquí hay una nota. ¿Es un secreto? - No.

No querría meterme en cosas que no son de mi incumbencia.

"Querido don Vincenzo". Es para usted.

¿Me manda colonia a mi?

No es precisamente colonia, aquí dice...

"Esta son las aguas de esta mañana en ayuno.

Compruebe si aún tengo azúcar, como en el último análisis... "

Me he equivocado de botella, le aseguro que yo...

¿Pero esto qué es?

Esto es suyo, don Vinzè.

Ingeniero, no se enfade y venga a jugar.

Una partida con ciencia universitaria.

A ver si ganamos a estos dos inútiles.

- ¿Qué canta? - Yo pido disculpas...

No pida disculpas y cante.

Yo tengo...

- ... tres meses. - Muy bien.

Primera virtud del jugador: cartas buenas.

- O tres ases. - ¿También?

Eso se llama suerte. - Don Gregorio, no se enfade.

- ¿Un licorcito, abogado? - Gracias, no bebo licores.

Madre mía, qué fastidio, tiene usted todas las virtudes.

Tiene razón, su pretendiente es un fastidio.

¿Ve, en cambio, qué simpático es Raffaele?

¡Evelina! ¿Y nosotros?

Necesitamos un licorcito para animar a los adversarios.

- ¿De hierbas o Chartreuse? - Chartreuse.

El de hierbas lo ha hecho la señorita.

- Entonces de hierbas. - ¿Seguro que esto es licor?

Don Vincè, por favor, estoy bebiendo.

Señores, sírvanse.

¡Esto es un atentado, el único diente bueno que tenía!

- Lo siento en el alma. - ¡Mariuccia, llévate esto!

Estos mostachones tienen al menos diez meses.

¡Mamá!

- ¿Un diente, abogado? - ¡No, la lengua!

Sígame, abogado, sígame.

En fin, señores, ¿jugamos?

Lo siento.

Ingeniero, haga el favor de jugar esas cartas.

Sí, sí.

¡Italia, Italia! Bastón y sombrero.

Tenga, don Peppino.

No se levante.

Papá, el ingeniero Renzullo, el nieto de doña Sabella.

Encantado, es usted un muchacho apuesto.

Don Gregorio sólo tiene un as, juegue con el tres de copas.

Voy a por agua mineral.

Ingeniero, el tiempo pasa, ¿quiere jugar o no?

Atento a las señales.

¡Maldito sea! ¿Por qué no tira el tres?

¡He dicho 29! ¡29!

No lo trates mal.

¿Acaso un ingeniero no puede ser un inútil?

¡Papá!

El médico rural tenía dos carreras y tuvimos que echarlo.

Nuestro alcalde es un gran político, pero a las cartas...

Esta me la quedo.

Se deja caer como un cuerpo muerto.

Yo tengo que decirlo.

Hay que tener paciencia, ¡pero debo decirlo, debo decirlo!

¡Espera, no lo digas!

Abogado, Teresa, Evelina, vamos.

¡Bien! Jugar con las mujeres delante es una tortura.

Disculpe, ingeniero, con permiso.

Ingeniero, ¿quiere quedarse sentado un minuto, por favor?

A ver, tiene que haber por ahí otra de bastos.

Ingeniero,

...¿tiene alguna de bastos?

¿Bastos? Claro. ¿Por qué?

¿Cómo por qué?

¡Porque su maldito compañero soy yo!

¡Yo, por desgracia!

¿Pero quién es el hijo de buena madre que le ha hecho jugar?

Estando las cosas así, es mejor que me vaya.

No,

...usted ahora no se levanta.

¡Espabile, ingeniero!

- Tranquilícese, tranquilícese. - ¡Estoy tranquilísimo!

Esta es la mejor, tengo un buen juego, ¿entendido?

Espabile, espabile.

¡Siéntese usted también!

Dios mío, Dios mío, Dios mío.

Pido excusas y me voy.

¡No, lo hecho yo! ¡Largo, largo de mi casa!

¡Mejor así, jugaremos tres!

¡Lucia!

- ¿Qué hace aquí? - Nada, pasaba por aquí.

- ¿Necesita algo? - No, gracias.

Es Carmelina, disculpe si me voy. No se enfade.

Pichoncito.

¿Qué te pasa?

No eres el de antes.

- No, no, estás inquieto. - No.

Sí, estás inquieto, sudado.

- No. - Sí, estás sudado.

- Estás sudando. - No, pero si tengo que sudar, sudo.

- ¿Te has cambiado la camiseta? - No.

¿Has comido?

No.

Pues tienes que comer.

Estás perdiendo peso, has adelgazado al menos dos kilos.

Te peso con los ojos.

Necesitas comida nutritiva.

Carmelì, no digas tonterías.

Carmelì, debo hablar contigo de algo capital.

¡De algo capital!

- Había entendido del "capitán". - ¿Qué capitán?

¿Qué quieres? No me asustes.

Quiero decirte que...

...debemos enfrentar a Sabella a los hechos consumados.

¿Qué quieres hacer?

Quiero...

No, no.

- No, quiero... - ¡No!

- Quiero... - ¡No!

- Deja que hable. - ¿Qué quieres decir?

Que..

...ha llegado el momento de casarnos.

¿Sin su permiso?

¿Qué?

- ¿Sin su permiso? - Sí, sin su permiso.

Sin su permiso...

¿Y bien?

¿Qué quieres de mí? Me lo dices así, de sopetón...

Pensémoslo.

¿Más? Llevamos 20 años pensándolo. Yo lo he pensado, piénsalo tú.

Mañana dime sí o no, si no...

- ¿Si no? - Si no...

...recuperaré mi libertad.

- ¿Quién es? - Soy yo, tía.

Qué miedo, creía que era Sabella, no te he oído.

Raffilù, ¿qué pensarás ahora de mí?

Tranquila, tía.

Te juro que no hacemos nada malo, es un joven decoroso.

- ¿Lo has oído todo? - Sí, todo.

Qué situación terrible, madre mía, qué situación.

¿Y yo qué hago?

Si me caso con don Emilio,

...Sabella se quedará sola,

...y a su edad, acostumbrada a no hacer nada, imagínate.

¿Quién la cuidará, quién le hará compañía?

Además, necesita una víctima en casa para desahogarse, para enfadarse.

Qué situación.

Qué situación, Raffilù.

Pero si le hago esperar, Emilio es joven, se cansará...

...y se buscará a otra.

¡Ánimo!

¡Ánimo!

Silencio.

Vuelve Sabella.

- ¿Ese no es el abuelo Mancuso? - Sí.

- ¿Qué hacen juntos? - Hay una historia detrás.

Tuvieron...

- ¿Cómo se dice? Un "afler". - ¿Qué?

- Un "afler". - Un affair.

Sí, hace 70 u 80 años.

Y a ese tonto aún le gusta.

Este es el pueblo del amor.

Me voy a dormir, es mejor que la abuela hoy no me vea.

Buenas noches.

No llores.

Doña Sabè, me ha hecho beber para que hable.

- No. - Pero el testamento es secreto.

Y basta del testamento, hablemos de algo más alegre.

Sí, pero usted ha insinuado que lo dejaba todo a la iglesia.

Tiene una nieta en edad de casarse, déjeselo todo a ella.

Doña Sabè, yo haré el testamento en el momento de morir.

Entiendo...

...pero a su edad el momento de morir...

puede llegar de repente, sin previo aviso.

¿A mi edad? Tengo dos años menos que usted.

Mentiroso. Usted es del 74.

- ¿Y usted? - Yo qué sé...

Tiene razón.

A una señora nunca se le pregunta la edad.

Discúlpeme.

Peppì, compórtate.

Doña Sabè, ¿no me pide que suba?

Nos bebemos un licorcito juntos y...

...recordamos los viejos tiempos.

Peppì, el pueblo es pequeño.

La gente habla.

Vete.

Vete. Pero,

...conmigo se va medio corazón mío.

El amor que nada ha amado amar perdona.

¡Vete, no despiertes el león que duerme!

Vete a dormir, ve.

¡El peligro número uno: la mujer!

¡El encantamiento número uno: la mujer!

Doña Clotilde dice que mientras esté viva...

...su nieto no entrará en su casa.

La que armaron con las cartas y los mostachones.

¡La colonia fue la gota que colmó el vaso!

Bueno, a lo hecho, pecho.

Ahora usted debe solucionarlo.

Hay solución: que los chicos pierdan la cabeza.

Raffiluccio hace lo que yo le diga.

Haga usted que Evelina obligue a sus padres a casarla.

Se necesita un retrato del muchacho.

Carmelina, ¿has encontrado alguna fotografía?

Sólo estas.

Es el abuelo en el desembarco de Marsala.

Pues de Raffaele sólo hay esta.

¡Desnudo!

No mires, Carmelina.

Perfecto.

Si logro ponerla donde digo, le juro que se casan.

La acompaño Terè.

Esta mañana tengo que llevar a Evelina a darse baños de azufre. Adiós.

Cuídese.

- Adiós. - Adiós.

¿Crees que contra la voluntad de los padres...

Carmelina, cuando una mujer quiere...

¿Y Raffiluccio? ¿Ha ido a bañarse?

¡Hace mucho!

Muy bien.

Vuelve a salirme las manchas rojas en el cuello.

Estos baños son milagrosos.

Será por el enfado de anoche con mi padre.

Me duele la cabeza.

- ¿Por el ingeniero? - Sí.

Pero si es un joven como Dios manda...

¡Dios mío!

Terè, ¿qué hay en el agua?

Quizá un animal.

- Ya, un animal... - Yo grito.

- ¿Quiere armar un escándalo? - ¿Por qué? Quién es?

- El ingeniero. - ¿Y si me ha visto?

No la ha visto.

Parece un delfín.

- ¿Qué hace? - Qué bien nada.

- ¿Puedo mirar? - Claro.

¿Y si está desnudo?

¡Dios mío, está desnudo!

Qué reparos.

¡Ni que fuese un adefesio!

Qué guapo.

Guapo.

Qué suerte su novia.

- Mire qué músculos. - Me da asco.

Mire que si la afortunada fuera usted...

¿Pero qué dices?

Al menos lo conoce bien por dentro y por fuera.

Imagínese a su otro pretendiente vestido así...

...y compare.

Se va, qué pena.

Qué calor, estoy sudada.

Se le ha pasado el dolor de cabeza, ¿no?

Terè, ahora tengo más...

¿Estás segura de que se ha ido? Estoy desnuda.

Tranquila, ya voy yo a vigilar.

Terè,

...¿ha visto qué buen tipo tiene el ingeniero?

Parece un americano.

Ayúdame un poco con esto.

Qué frías tienes las manos.

- Cuanto tardas... - Con tanto botoncito...

¡Ingeniero! ¿Está loco?

No se acerque y no me mire de esa forma.

- ¿De qué forma? - De una forma fea.

Tengo la piel de gallina.

Su mirada está encendida, llena de deseo.

- No diga que no. - No.

Pues sí. Tiene mirada de lobo.

Tiene malos pensamientos.

- Le ha tocado el sol en la cabeza. - ¡Evelina!

Mi madre. ¡Ingeniero, tápese con algo!

¡Doña Clotilde, no baje, esto resbala!

- ¿Dónde está Evelina? - ¡Allí!

¡Huya, ingeniero!

- ¿Con quién está? - No lo sé.

¡Evelina, Evelina!

¿Quién es esa muchachota?

Mamá, es la hija del guardabosques.

Pero si el año pasado estaba así.

Está en la edad de desarrollarse, ¿verdad, Evelì?

Cierto, cierto.

Qué calor.

- Gracias por la bicicleta. - ¿Gracias?

Yo no se la habría prestado.

Debo hablar con mi tío, siempre deja mis cosas.

¿La ha tomado conmigo?

Le caigo muy mal.

Está enfadada. No me hace más que desaires.

Quite la mano.

Lucì...

Pollena, 16 de mayo.

No me la lavaré más.

Es una fecha que debe quedarme grabada.

Ingeniero, váyase o este día sí que le quedará grabado.

¿Quiere darme un beso?

No.

Una pedrada y romperle la cabeza como la otra vez.

¿Qué vez?

¿Cómo?

¿Quién le hizo esa cicatriz?

- ¿Fuiste tú? - Sí, yo.

Entonces tú eres Cannolicchia.

Sí, soy Cannolicchia.

Sí que has tardado en acordarte.

No te había reconocido.

De niño jugamos mucho juntos.

Han pasado muchos años.

En estos años te has convertido en una persona importante,

...tienes una carrera, has vivido en Nápoles, has tenido novias

¿Yo? Jamás.

¿Y esa tal Rosina que conociste en el Círculo de Vela?

Casi te casas con ella porque tuviste un tropiezo.

¿Cómo lo sabes?

Trabajo en Correos.

Leía las postales que mandabas a tu abuela.

Yo eso lo escribí en una carta.

Luego la cerré.

Enhorabuena, eres una cartera modelo.

- ¿Has leído más? - Sí, todas.

- ¿Te importa? - Muy bien.

¿Te das cuenta de que has violado el secreto postal?

- Me da igual. - Te da igual.

¿Sabes qué haré?

Presentar un informe a la policía.

Si me das un beso, no lo hago.

El beso que te lo dé Evelina Mancuso.

- Como se tienen mucha confianza. - Lucia...

¡Lucia, socorro!

Ayúdame...

¡Dios mío, el ingeniero ha caído en una trampa!

¿Pero cómo se ha metido ahí debajo?

¡Maldición!

- ¿Se ha hecho daño? - No.

Menos mal.

El dedo, el dedo, el dedo.

- Dios mío, Dios mío. - Un poco de aire.

¡Lucia!

No hay nadie en la oficina, el ingeniero se ha hecho mal.

- ¿Necesita algo? - Luego, luego.

Ingeniero, ingeniero, ingeniero...

- ¿Usted me quiere? - Sí.

Yo lo quiero mucho.

- ¿Ha hablado con la abuela? - Aún no, sabe que...

¿No se ha hecho daño?

Porque he enfrentado a Carmelina a los hechos consumados.

Ya no somos niños, basta de jugar, ¿no le parece?

El equipo está preparado.

Disculpe, ingeniero.

Me encargo de entrenar al equipo de fútbol.

Tenemos un nuevo fichaje, extranjero.

- ¿Qué? - Uno de Cassino, pagué 700 liras.

A ver qué tal. Hable con la abuela. ¿Me quiere?

- Sí. - Yo también, mucho.

Qué simpático.

- Buenos días. - Buenos días.

- ¿Están preparados? - Sí, señor.

Van todos vestidos de distinta forma. No de sabe quién es quién.

¿Este es el extranjero?

Nos ha costado 700 liras.

Date la vuelta.

Basta, me das asco.

¡Silencio! ¡Silencio!

¡Tocan a muertos!

¿Qué ha pasado?

¿Se habrá muerto doña Sabella?

Alabado sea Dios. Se ha muerto la vieja.

Ningún rencor. Santíguate.

Cómo es la vida.

Hasta ayer venía él detrás de mí.

Hoy voy yo detrás de él.

- ¿Pero cuántos años tenía? - Era joven. Del 74.

Discúlpame, Raffillù.

Disculpa.

Buenas noticias.

Ya no necesito el retrato.

Desde que vio a su nieto al natural no duerme.

Bien.

¿Se sabe qué ha dejado Peppino Mancuso y a quién?

Hay que esperar a que se abra el testamento.

Evelina nadará en oro.

- ¿Usted sabe nadar? - ¿Yo? Qué va.

Lucì, por fin paseamos juntos.

No te acerques, nos miran.

Ahora Evelina Mancuso es muy rica.

Me da igual.

¿No tienes nada que decirme?

Requiem aeternam.

- ¿Nada más? - ¿Te parece adecuado?

Llevo dos días esperando respuesta.

Ten paciencia, no sé tomar decisiones.

Yo no espero más.

O nos casamos contra la voluntad de tu hermana...

...o se acabó, estoy harto.

Pichoncito, ¿te has enfadado?

Sí.

Está muy en forma, Srta. Ivonne.

Usted también está bien.

Bonito funeral.

Mucho. Mucho.

Mira a don Emilio con la forastera guapa.

Su marido era coronel y llevaba unos cuernos gigantes.

Evelina, ánimo.

Gracias, doña Sabella. ¿Ha venido sola?

No, con mi nieto.

Está muy afectado el pobre, mira.

- Ya veo. - Discúlpame.

No me hagas quedar mal.

No le has dado aún el pésame a Evelina. Ve.

¿Y tú qué le estabas diciendo a mi nieto?

Nada.

Evelina, no tengo palabras.

No tengo palabras.

Gracias, ingeniero, gracias.

Cuidado.

- ¿Qué es? - Don Vincenzo, el análisis.

- ¿Se ha acordado? En ayuno. - Sí, claro.

Tienes que estar más atento a las llamadas.

- Si te llamo a bastos... - Me llamaste a copas.

¡Don Libò, llamó a bastos!

Esto parece una partida de cartas a tres.

Por su luz perpetua.

¿Has visto a don Emilio? Pobre Carmelina.

Te lo advierto por última vez.

Que no te vea hablar con el ingeniero.

- ¿Entendido? - Mamá...

¡No quiero repetirlo!

Vamos, anímala.

Ánimo, estamos con usted.

Desahógate, Evelina, te vendrá bien.

Ánimo, ánimo.

Gracias, ingeniero, me ocupo yo.

¡Lucia!

Se le cae...

¡Uy, don Emilio!

C'est la vie.

C'est la vie.

Para ti.

Oh, merci.

Oh, pardon. Excusez.

- ¿Qué quieres? - Pichoncito...

Pichoncito...

Dime.

- Si aún quieres... - Si aún quiero...

Me tiro a la piscina.

- ¿Sí? - Sí.

Merci.

- Carmelì... - Pichoncito...

- Carmelì... - Pichoncito...

A ver, ¿se puede saber qué quieres de mí?

¿Por qué te has ido?

Es cosa mía.

Da igual, lo sé.

A ver.

Estás enamorada de mí y no me quieres ver con Evelina.

Me gustaría saber quién te ha dicho esa tontería.

¿Y por qué abrías todas mis cartas?

Sí, estoy enamorada de ti, ¿y qué?

- Dame un beso. - Vete y no te acerques.

¿Me lo das?

Raffaè, no quiero pensar más en ti.

Llevo muchos años haciéndolo...

...y ahora he visto que eres imbécil.

- Quizá quieres hacerte rogar. - Ni aunque te arrodilles.

Raffaè, o te vas o te tiro esta piedra en la cabeza.

¡A ver, tira!

Debes mejorar la puntería.

Ahora la mejoro.

- ¿Te he dado, Raffaè? - Sí, mira, maldita...

- ¿Te he hecho daño? - No, no.

No quería darte, perdona.

Te lo ruego, perdóname, por favor.

- No ha sido nada, hasta luego. - Que vaya bien.

¡Pareces tu abuelo tras la batalla de Aspromonte!

También te harán un monumento.

Tú ríete, han sido tres puntos

Cómprate un sombrero para que tu abuela no se fije.

¿Hemos hecho las paces?

- Sí. - ¿Puedo besarte, entonces?

Como quieras, aquí hay muchas piedras.

No has entendido que me gustas.

- ¿De verdad, desde cuándo? - Desde el 16 de mayo.

El timbre es claro.

Esta mano ya tiene timbre.

Ahora ponle un sello y mándasela a Evelina Mancuso.

¡Y dale! ¿No entiendes que no me importa?

Mal hecho, tiene dinero.

Debe encontrar un tonto para casarse.

Hasta luego, Raffaele.

¡Adiós, Lucì!

¡Adiós!

¡Y gracias por todo!

Carmelina, voy a por agua mineral para esta noche.

Si llaman, no abras y no te asomes.

Hazle la cena a Raffiluccio.

¿Entendido?

¡Tía Carmelina!

- ¿Quién es? - ¿Estás lista?

Sí, sí.

Sello, mira si Sabella ha salido.

- Mira bien. ¡La chaqueta! - La llevas.

Quédense aquí, así no armaremos lío.

- ¡Las gafas! - ¡Las llevas!

Vamos, ánimo.

Ánimo, ánimo.

Que Dios te bendiga y la virgen te acompañe.

Así sea.

- Lucia, me voy. - Quiero ir con usted, tío.

- Quiere venir. - Llévatela.

- ¡El sombrero! - Tenga, tío.

Sello.

- Ahí está. - Ahí está.

...en el monte y en el mar.

Qué bonito es, amor

¡Date prisa, están esperando!

Aún no estoy lista.

¿Y cómo salgo así?

Ponte esto. ¿Quieres que vuelva y que te vea aquí?

¡Vamos!

¡Los guantes!

Venga, vamos.

¡Rápido!

- ¡La luz! - Tía Carmelina.

¡Tía!

¡Voy!

Pichoncito, ni una flor de naranjo.

- ¿Y eso qué es? - Son falsas.

Parecen de verdad.

- Me prometiste música con violines. - La música...

Gracias, Lucia.

Srta. Carmelina, no son de naranjo.

Pero son flores, son claveles.

Gracias.

Ingeniero, gracias por todo lo que ha hecho por nosotros.

- No tiene nada que agradecerme. - Que no...

Si ustedes no nos hubiesen dado este empujoncito...

Arrodíllense.

Los novios.

Allí no, aquí.

¿Los testigos?

El ingeniero es el mío.

- ¿Y el testigo de la novia? - Bueno...

- ¡Baja tú! - ¿Y cuándo acabo de pintar?

Pinta luego.

- Date prisa. - ¡De acuerdo!

Baja.

¿Seguro que la abuela se quedará en la taberna?

Sello, ve a ver. Anda.

Doña Sabella,

...¿esta noche no echa una partida?

Esta noche iré a la iglesia a hablar con San Nicola.

¡Buenas noches!

¿Usted, Emilio Mescogliano, acepta a Carmelina Renzullo...

...como legítima esposa?

Son 20 años, Padre.

- Diga "sí". - Claro.

Debe decir "sí".

¡Sí, sí!

¡Sí!

Sí.

¿Usted, Carmelina Renzullo, acepta a Emilio Mescogliano...

...como legítimo esposo?

¡Llega la vieja!

¡Doña Sabella!

- ¡Sabè! - ¿Qué pasa?

Por fin.

- La he buscado por todo el pueblo. - ¿Qué pasa?

Venga, la familia Mancuso la espera en el Círculo Social.

Han dicho: "Dígale a doña Sabella...

...si quiere honrarnos con su presencia".

Aquí pasa algo gordo.

San Nicola me ha concedido una gracia, gracias.

¡Vía libre, la vieja se ha ido!

¿Usted, Carmelina Renzullo, acepta a Emilio Mescogliano...

...como legítimo marido?

- Sí. - Menos mal.

Los anillos.

¿Cómo?

- ¿Qué ha dicho? - No lo he entendido.

Los anillos.

- ¿Los anillos? - Sí.

Sello, trae los anillos.

¿Adónde vas? Los llevas en el bolsillo.

Dame.

Perdone.

Siéntense.

- ¿Nos sentamos? - Sí.

Gracias.

Y ahora...

...derechos y deberes conyugales.

Artículo 143: "El matrimonio impone a los cónyuges...

...la obligación de la cohabitación, la fidelidad y la asistencia".

Queridos fieles,

...estimados esposos,

...en esta hora de felicidad, en la abundancia de luces,

...de flores, de cantos celestiales...

Bueno, en realidad ha sido una boda a la pata llana.

Pero la felicidad está en el corazón.

Querida Carmelina, querido Emilio,

...lo mejor que puedo desearles es que se quieran bien...

...como lo han hecho hasta hoy.

Son jóvenes, tienen toda la vida por delante.

Bueno...

...estas palabras las había preparado para ustedes...

...cuando tenían su edad.

Hoy también sirven.

Sean felices.

Que Dios los bendiga.

¿Te gusta?

Qué bonito.

¿Les gusta?

Es un compañero de la infancia.

El tercer clarín de Campobasso.

- Con dos sería mejor. - Es igual de bonito.

- Pichoncito... - Di.

Tengo una cosa aquí...

Yo también.

Adiós, Antoniuccio.

Gracias.

Y ahora dígame bien clarito...

...qué significan estas zalamerías.

Doña Sabella, discúlpeme,

...pero siempre la hemos tratado con deferencia.

- Terè, estos creen que soy idiota. - Doña...

...Doña Sabè,

le diré la verdad.

El imbécil de mi padre, que Dios lo perdone,

...lo deja todo a Evelina sólo si se casa con Raffaele.

Muy bien, Peppino, has mantenido tu palabra.

Giovanni,

...este helado no me gusta.

Trae uno de pistacho con marrasquino.

Usted le habló y el pobre atontado cayó en la trampa.

Fueron cómplices.

Una pregunta.

Si yo no aceptase esa boda, ¿quién se quedaría la herencia?

Don Gregorio. Para su parroquia.

Don Gregorio...

No, no, no puedo ir a tu casa.

Hay mucha gente, me da vergüenza.

¿Cómo nos vamos a ir cada uno a su casa?

- ¿Para qué nos hemos casado? - ¿Y si Sabella no me ve?

- Pues duermo yo en tu casa. - ¿Estás loco?

El matrimonio impone el deber de la cohabitación.

Lo ha dicho el cura.

Yo te quiero.

Te quiero, pero esperemos a mañana.

Es verdad que cuando te casas salen los defectos.

Yo...

Buenas noches, doña Carmelina.

- Buenas noches, don Emilio. - Buenas noches.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Acabamos de casarnos y actuamos como dos extraños.

- Este matrimonio me da asco. - No.

¿Sabes qué?

Subo, espero a la vieja, y se lo cuento todo.

- Se muere. - Así nos la quitamos de encima.

- No. - Andando.

¡No, pichoncito!

¡Andando! ¡Andando!

Qué bonita es esta canción.

De niño la oía tantas veces...

Pensaba que de mayor se la cantaría a mi enamorada.

¿Te sabes la letra?

Te lo ruego, amor, vete.

No quiero que por mí no duermas.

Te he amado días,

...meses y años.

Raffaè, ¿no podías quedarte donde estabas,

...en lugar de venir a intranquilizarme?

Hablas como si yo no te quisiera.

Sé cómo acabará esto.

Te volverás a Nápoles.

Una buena mañana un silbido de tren.

"Escríbeme". "Sí". Y si te he visto no me acuerdo.

- No, yo me quedo aquí contigo. - ¿Conmigo y tu abuela?

Yo no quiero acabar como tu tía Carmelina.

El amor con signos.

Las caricias a escondidas.

No será así, te lo prometo.

¿Quieres casarte conmigo?

Sí.

Pichoncito.

Sabella.

Vuelve. Escóndete.

No.

¡Dios mío, un hombre en mi casa!

¡Dese la vuelta!

Otra vez.

Los dos.

Vestida de blanco...

...¿para la comunión, el bautizo, la confirmación?

- No. - Sabè, hemos venido...

- La voz, la voz. - Hemos venido...

Esa es mi voz.

Sí, hemos venido para decirle, yo y carmelina...

- Usted y Carmelina. - Carmelina...

Esperen un momento.

Por nosotros, don Emilio. Permiso, general.

¿Qué haces?

Doña...

- ... Sabella... - ¡Virgen santa!

Aquí estoy, siga.

Doña Sabella, yo y Carmelina...

- Sigue. - No, mejor tú.

- No, tú. - No, tú.

Doña Sabella, yo y Carmelina hemos casado en pensarnos...

No, hemos pensado en casarnos...

A eso he venido, a pedirle su mano.

No empecemos con la violencia, tengo los balines de la otra vez.

¡Víbora, víbora! ¡Cornudo!

¡No me llame cornudo!

¡Suelta o disparo!

¡Sálvate, pichoncito! ¡Huye!

¡Aquí está!

Si no me equivoco, su respuesta es no.

- ¡Sí! - ¿Sí?

¡No!

No quería volver.

- El pueblo me parecía feo. - ¿Y ahora?

Ahora me parece bonito.

Será porque soy feliz.

- ¿Me quieres? - ¿Y me lo preguntas?

Doña Sabella lo ha logrado.

El incompetente de su nieto se casará con una fortuna.

Estoy seguro de que en la dote de Evelina hay algún millón.

- ¿Seguro que se casan? - ¡Claro!

Estaban en la mesa de al lado, las dos familias.

Han pactado incluso la fecha de la boda.

- Eres un gran actor. - Espera, te lo explico.

¡Lucia!

¡Lucia!

- ¡Lucia! - ¡Vete, traidor!

¡Abre!

¡Abre!

Jure no tener más pretensiones con mi hermanita...

...y a no atentar contra su reputación.

Lo juro.

- ¡Sabella! - Quieta y agáchate!

Jure, al son de este himno,

...no intentar hablar con ella a escondidas,

...no lanzar notas en bolitas de miga de pan,

...no hablar más con signos por la ventana,

...y a no usar más ese silbido...

...que lleva 20 años destrozándome el alma.

- ¡Júrelo! - ¡No!

¡Lo juro!

¡No eres más que un gusano!

Por fin, se acabó.

Fuera.

Fuera.

¡Fuera, sombrerucho de muerto!

Carmelina, quítate ese vestido blanco.

Ya está.

¡Don Emì!

- ¡Ingeniero! - ¿Qué ha pasado?

Su abuela ha vuelto a dispararme.

No me concede la mano de Carmelina.

- Pero si están casados. - No me atrevo a decírselo.

Ayúdeme usted, qué guapo es.

Deje de besarme.

Don Emì,

...yo le ayudo si usted me ayuda.

¿Qué necesita?

Dígale a su sobrina que la quiero...

...y que me casaré con ella aunque mi abuela no quiera.

- Dios mío, con Lucia... - Sí.

- Usted y Lucia? - Sí, yo y Lucia.

¿Contra la vieja?

Déjeme subir a su casa, sé qué hacer.

Te aseguro que esta noche se arma.

¿Has cerrado el gas?

Sí.

¿Has preparado la cena?

Sí.

Ese es Raffiluccio.

Tía, abre la puerta del todo.

¿Eres Raffaele?

Deja que quite los cuernos.

Dios mío, ¿qué ha pasado?

Cuéntame, Raffaè, cuéntame.

- ¿Qué es esta invasión? - Cuidado con los pies.

¿Quienes son estos descamisados? ¿Fugitivos, gitanos?

¿Se puede?

¿Él aún?

- ¿Resucitado? - Sí.

- ¿Qué son esas sábanas? - Sábanas.

- ¿Y esas almohadas? - Almohadas.

- ¿En mi casa? - Sí.

¡Esto es allanamiento de morada!

- ¡Lo denunciaré! - ¡Raffaele! ¡Me ha dejado sólo!

Vengan, vamos.

Yo lo mando a la cárcel. ¡A la cárcel!

¡A la prisión!

¡A la cárcel!

Esta es vuestra habitación matrimonial.

Mañana lo arreglamos todo.

Yo hoy dormiré en el salón.

Raffiluccio, exijo una explicación.

Este es nuestro nido de amor.

¿Nido de amor? ¿Qué significa?

Se lo explica Raffaele.

A partir de hoy don Emilio duerme con la tía Carmelina.

¿Estás loco? ¿Quieres deshonrar mi casa?

Don Emilio, es más, el tío Emilio y la tía Carmelina se han casado...

...como Dios manda.

- ¿A mis espaldas? - A tus espaldas.

- ¿Esta noche? - Esta noche.

- ¿Me ha disparado? - No, he cerrado la puerta.

Llamen al cura, que traiga el óleo, quiero morir en gracia del Señor.

Dios mío, ¿qué hemos hecho?

- Se me muere. - No.

Tía Carmelì,

...sobrevivirá a esta noche.

- ¿No se morirá? - No.

Llamen al cura mañana, ahora vayan a acostarse.

- ¿Nos acostamos? - ¿Nos acostamos?

- Estamos casados. - Ah, claro.

Acostémonos.

Raffaele,

...el fusil.

Ahora estará tranquilo. Enhorabuena.

Buenas noches.

Enhorabuena, tía.

Raffilù,

...gracias por todo.

Gracias.

Sabandija.

Gallina.

Cobarde.

Pusilánime.

- ¡Lucia! - ¡Raffaele!

Has visto que te equivocabas, que la abuela me hace caso.

¿Qué hace?

Está durmiendo.

Lucia...

¿Me prometes algo?

Di, Raffaele.

Que serás amable con la abuela cuando estemos casados.

Es una buena mujer.

Parece mala, pero es más buena que el pan.

Me crió, para mí es como una madre.

¿Me prometes que serás amable con ella?

Te prometo que la querré,

...si me juras que siempre me querrás.

Lucia,

...mañana vamos al ayuntamiento...

y dentro de 15 días podremos casarnos.

Adiós, Lucia, buenas noches.

Buenas noches.

Don Gregorio, creo que ha llegado mi hora.

Doña, Sabè, ¿qué dice?

Está como una rosa.

¿Qué pasa?

Quiero decirle mi última voluntad.

Disculpa, me llama mi pichoncito.

Carmelina, ¡te has convertido en su esclava!

Que se muere...

Dígame, la escucho.

¿Me has llamado?

Has olvidado algo.

- ¿Qué? - La mermelada de arándanos.

Cierto, qué tonta.

- Perdóname. - Perdonada.

Carmelì,

...escúchame, Carmelì...

¿Más?

- Sabella se está muriendo. - Pues luego.

Doña Sabè, pero si ayer estaba de maravilla, comía como un león.

No grite, está mal.

He venido a...

- ¿Vuelvo luego? - Quédese, hablemos ahora.

La conozco, ¿no habrá cambiado de opinión?

Abogado, no la canse.

En el lecho de muerte, el Señor ha querido iluminarme.

He reflexionado y le digo que de su hija y de su dote...

...¡me importa un bledo!

- Le importará un bledo... - ¡Abogado, por favor!

Déjeme hablar.

Somos de una estirpe de profesionales y patriotas.

¿Y qué?

No podemos emparentarnos con personas insignificantes.

Usted sabe lo que pone en el testamento.

Si los dos jóvenes no se casan, su patrimonio será para don Gregorio.

Esa es mi última voluntad.

He querido concluir mi vida con un gesto cristiano.

¡Hágalo con su dinero, no con el mío!

Está en el lecho de muerte.

Doña Sabella,

...sabe que soy abogado.

Tras 20 años empiezo a ejercer.

La máquina se pone en marcha.

Mañana iré a Nápoles y puede que se arrepienta.

Doña Sabè, mejórese.

Don Gregò, ya está.

Es usted una santa, una santa.

Recuerdo que con una parte del dinero...

...tiene que pagar el viaje de novios...

...a Raffilù y a Lucia.

Me lo ha prometido.

De acuerdo.

¿Lo has pensado bien?

¿No te arrepentirás de venirte a vivir aquí?

¿Yo?

Mira qué sol.

Y qué aire...

¿Han acabado de charlar?

¿Queremos que el tren parta, sí o no?

Sí, que parta.

Buen viaje.

Adiós.

Adiós.

Escriban.

- Adiós, doña Carmelina. - No nos preocupen.

- Adiós. - ¡Adiós!

¡Adiós, tía!

- ¡Adiós! - Adiós.

Qué pena que nos hayamos ido sin hacer las paces con la abuela.

Decidió no hablarnos más y es lo que ha hecho.

Esperemos que cambie de opinión.

¡Quieto, Monstruo!

¿Se ha vuelto loca?

¡Tú cállate!...

¡Esto va en contra del reglamento!

¡Me da igual, ayúdeme a subir! - ¡Abuela!

Doña Sabella, venga.

Sabella se va.

¡Deja que se vaya, deja que se vaya!

- ¿Es usted Sabella Renzullo? - Es mi hermana. ¿Por qué?

Tengo aquí una orden de detención por intento de homicidio.

¡Dios mío, olvidé retirar la denuncia!

¡Pichoncito!

¿Hacemos el viaje de novios los tres?

Claro, y la luna de miel también.

¡Adiós, Pollena! ¡Roma me espera!

¡O Roma o muerte!

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.