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RUMBO A ORIENTE
Amigos, si tienen el periódico,
quizá hayan leído las pros-zas de este valían te y joven soldado.
Se Mama Danny Weems.
Está en una isla del Pacífico donde ha capturado a 20 japoneses.
Pero no siempre fue un luchador temerario.
En otra isla, en el Atlántico, hace tan solo seis meses,
en esta misma escuela, unos hombres hablaban de este héroe.
Orden 1437.
- ¿Qué son esos papeles? - Una lista de sus enfermedades
No había espacio en el impreso.
- Enséñeselo a Campbell. - Mire esto, Dr. Campbell.
Se llama Daniel Weems.
Sí, conozco a ese hombre, como todos los médicos de Nueva York.
Es un hipocondríaco.
Imagínense lo mal que está
que se hizo ascensorista en la Clínica de Manhattan
solo para estar cerca de médicos y enfermeras.
Entonces son enfermedades imaginarias.
Según el, tiene de todo, desde dolores a ataques de nervios.
Indigestión nerviosa y luego digestión nerviosa.
Y mirad esto.
Tensión alta y tensión baja. Pies planos y plantas arqueadas.
Hay otra que ha debido sacada de un diccionario.
Ictiosis colitus. Solo podría padecerla un pez.
Espero que hoy disfrute de sus dolencias.
Recibirá una sorpresa en el próximo correo.
- ¿De acuerdo? - ¡Sí!
CLÍNICA DE MANHATTAN
¿Suben? Ah, Dr. Jones.
Pase, estaba deseando verle, quiero que vea mi hígado.
- Son tres pisos, subiré a pie. - Pero Dr. Jones...
- ¡Dr. Weavermacher! - Póngase yodo.
- ¿Dónde? - Qué más da.
- Buenos días. - Tiene buen aspecto.
Estoy bien, he completado 18 hoyos de golf.
Vengo a que me den el alta.
- Buenos días. - Buenos días, señor.
- No ha mejorado, ¿verdad? - Sí, estoy mucho mejor.
Estaba mejor hace tres meses.
- Oh, vamos.
- ¿Qué sucede? - Sus ojos parpadean.
- Los de todo el mundo parpadean. - ¿Ah, sí?
Parpadean una vez por segundo, pero los suyos dos.
- ¿Dos veces, y eso es malo? - No... salvo que fuese al revés.
¿Al revés, y qué pasaría?
Si le dijera la verdad, solo se sentiría peor.
Un hombre en su estado no debe preocuparse.
- Pues yo estoy muy bien. - No sé.
Veo entrar y salir gente a cada momento.
Hemos pasado el séptimo.
- ¿Por qué lo ha parado? - Me acabo de acordar.
La semana pasada, uno iba al piso 16, como usted.
Cuando llegamos al octavo, se murió.
- Quizá debí quedarme en cama. - Pues claro, enséñeme la lengua.
¡No, métala, es contagioso! Me pone en peligro.
- ¿Qué nos puede pasar? - Yo aún no estoy contagiado.
¿Qué es lo que tengo? ¡Por favor, dígamelo!
Creo que es la Polanerí morfeus, ataca sin avisar.
Va a la oficina y de repente...
Mejora por unos días, y luego...
¿Y yo podría estar. . f?
¿Lo ve? Ya ha empezado. Tiene la piel de color verde.
Las rodillas le tiemblan, y en un segundo puede morirse.
Agua, por favor, un vaso de agua.
¿Agua? ¿Agua?
¡Dr. Freyheisen, Dr. Freyheisen!
Disculpen, ¡Dr. Freyheisen!
¡Dr. Freyheisen!
- Es el Sr. Higginbotham otra vez. - ¿Qué?
Yo solo...
Doctor.
¡Le he dicho que se aparte de mis pacientes!
¿Por qué le tiembla la mano? ¡Porque estoy furioso, idiota!
Pero se le ha puesto morada.
- ¡No está morada! Uno, dos... - Tiene manchas amarillas.
' ¿Dónde? - Aquí.
¡Fuera de mi vista, maniático! ¡Váyase, largo!
- Pero doctor... - ¡Silencio!
- No grite así, le sentará mal. - ¡Gritaré!
Acuérdese del Doctor Frugel, solía gritar.
Un día llegó a las nueve, y en cinco minutos... murió.
Pues le digo una cosa.
¡Si mañana a las 9 lo veo aquí, usted sí que morirá!
Pero doctor, usted no...
Toma, bebe.
- ¿Qué es esto? - Agua, como habías pedido.
- ¿Agua? - Agua corriente.
Pero Virginia, solo bebo agua mineral destilada.
No te preocupes.
Y tampoco te preocupes por él. Le gusta gritar mucho.
Ven a mi despacho, quiero que veas una cosa.
Muy bien. ¿Ha llegado el extracto de hígado?
No, pero te pondrás bien. Hoy tienes mejor aspecto.
¿Ah, sí?
Ya veremos mañana, seguro que paso una noche terrible.
Virginia, ¿crees que podría casarme?
Pues claro, si te casas con una enfermera.
- Tienes razón, eso es lo que haré. - ¡Danny!
Ven aquí.
Acércate más.
- Mírame a los ojos. - Oh, Danny.
Desde que te conocí, he deseado decirte esto.
¿Sí, Danny?
Eres la chica más maravillosa del mundo.
Oh, Danny.
- Y te amo. - ¡Cariño!
- Quiero que seas mi esposa, Mary. - ¿Mary?
¿A quién te creías que hablaba? Estaba ensayando.
¡Estupendo! Yo hago la labor por ella.
Te entiendo.
¿Qué tal la declaración, dará resultado?
Por supuesto, no podrá resistirse.
No soy el chico más guapo del mundo.
- ¿No? - Pero le gusto más de lo que crees.
Lo sé por las cosas que dice. Y por las que no dice.
- Sobre todo por las que no dice. - Ya.
Bueno, Virginia, tengo que irme. Gracias por dejarme practicar.
- Hola, Mary. - Danny, ¿algún síntoma hoy?
¡Mary!
No habrás olvidado lo de esta noche.
Tengo que decirte muchas cosas, y una es muy importante.
Claro que me acuerdo. Esta noche voy al cine contigo.
Te presentará a mi amigo Joe, nos va a invitar a cenar.
Estás preciosa.
- ¿Qué tal si viene Virginia? - No, no queremos que esté.
- Quiero decir... - Muchas gracias.
- Perdona, tenías una cita, ¿no? - No, estoy completamente libre.
- Estupendo. - No, Mary, no puede venir.
Joe es el que invita, no podemos traer gente.
No importa, que pague cada uno.
Lo vamos a pasar estupendamente. Seremos dos parejas.
No, eso ni hablar... ¿Dos parejas?
Puede que resulte bien. ¡Os recogere a las seis, adiós!
Qué maravilla.
Déjame ver... Bien.
Un vino magnífico.
- Leche. - Gracias.
¿Qué clase de leche es esta?
- Leche de vaca. - Yo no he pedido leche de vaca.
- ¿No tienen leche de cabra? - La cabra está jugando al billar.
¿Y leche vitaminada?
Este es el chalé Saint Moritz, no un hospital clínico.
Si no tiene lo que pedimos, está bien.
- Pero basta de chistes. - Desde luego.
¿Qué problema hay?
Le he servido la leche a este señor y ha discutido conmigo.
¿Qué? Tengan cuidado con lo que le dicen a mi camarero.
- Pero si yo solo quería que... - Otro incidente como este y me voy.
Ernest, estás cansado, has trabajado mucho.
Sal y fúmate un cigarrillo.
- Y mañana el día libre. - Lo pensaré.
Por favor...
¿Qué os parece?
Conozco un sitio especializado en leche vitaminada.
- ¿De verdad? - Sí, y está de moda.
- Vayamos allí. - Muy bien.
Bueno, iba a ir a aquella tienda con Mary.
- No, adelante. - ¿No te importa?
¡Estoy impaciente, me encanta la leche vitaminada!
Nos veremos en el cine.
Danny es único.
Sí, es un gran chico.
Le atraes mucho, lo sabes, ¿no?
Sí, y no sé lo que voy a hacer.
He intentado decírselo, pero siempre retuerce tus palabras.
No he encontrado la manera.
Además, tiene tantos problemas, o cree que los tiene.
No quiero hacerle daño.
- Eres una chica estupenda. - Tú también.
- ¿Quieres bailar? - Con mucho gusto.
¡Adelante tomen sus asientos! ¡Vamos, adelante!
¡Adelante tomen sus asientos! ¡Vamos, adelante!
¡Sigan avanzando!
- Dos de general. - ¡Sigan porfavor, sigan!
- Tenga, Sra. Willoughby. - Gracias.
- Dos a diario y tres los domingos. - Y festivos.
¡Vamos!
Gana 22,50 a la semana,
pero espero que nos casemos y ella siga trabajando.
Aún no sé cómo declararme, si de repente o poco a poco.
- ¿Usted qué opina? - No sé, tal vez pueda ayudarle.
- ¿Por qué no se casa con él, Mary? - Me encantaría, pero soy Virginia.
- Entonces usted es Joe. - No, yo soy Mary, digo, Danny.
Vamos, Joe.
- Ahí están. - ¡Hola!
Son ellos, la rubia es Mary.
- Qué guapa, ¿no? - Sí.
Os presento a la Sra. Willoughby, 46 años y siete hijos.
Su marido es panadero y gana 88 EB semanales.
- Encantada. - Mucho gusto.
- ¡Hemos perdido nuestro turno! - ¡Vamos, vamos!
Hemos perdido el turno, ¿por qué no habéis venido?
Bueno, no pasa nada, porque nos vamos.
- ¿Qué? - ¿Pero qué estás diciendo?
El pasillo está lleno de gente, y la gente está llena de gérmenes.
- Hemos venido a verla película. - Los musicales son todos iguales.
Con ver uno, los has visto todos.
Aunque consigamos asiento y la de adelante se quite el sombrero,
cuando mires a la pantalla, ¿qué verás?
Manía Depressf ve Pfcmres presenta...
¡Hola, Fresno, Adiós!
Producida por Ff. U. Manía
y dirigida por Depressive.
Ahora sabéis el nombre de la película y os gustaría vería, pero no.
Guión de Gluck, basado en una obra de Mahts,
de una historia de Blíp, de un capítulo de Ron,
de una frase de Dokes, de una coma de Stokes,
de una idea de Grokes, basada en las bromas de Joe.
Ahora sabeis el nombre y guionistas, y seguís queriendo vería, pero no.
Dirección de Finckedpuff, interiores de Minervíbuff,
fotografía de Alonzotech, sonido de Needíebeck,
tapicería de Zackery, adornos de Tackery,
bailes de Hickory y música de Doc.
Y ahora, por fin, empieza la película.
¿ Y qué vemos?
Las mismas coristas de siempre.
La primera escena es un rancho en Fresno, California.
¿ Y qué cantan?
En la epoca de los cerezas en flor, haremos maña cosecha.
Podremos aprovechar el melón, y...
En lo alto dela cañada vive un hombre,
es un héroe, ei galopante vaquero Dan.
Y su caballo también tiene voz de barítono.
Tengo una...
vieja rueda de carro que me he tragado.
Tengo un... cactus que me he tragado.
Y las chicas están encantadas de oíñe.
Pero ¿dónde está la heroína?
Cuando suena la campana, la encontramos en el corral.
Es Mary Sue Ann, la hija de un malabarista
que la abandonó en la puerta de un castillo,
donde la encontró Sir Bash.
¡Una niña, la criaré como a mi propia hija!
Con el tiempo, ella conoce al vaquero Dan,
él se enamora y quiere casarse con ella,
pero Sir Basi! nunca lo permitiría, ¡nunca nunca, nunca!
Ella Hora porque quiere irse y bailar claqué,
pero su canción es alegre, porque es una soprano de colora tura,
Ella está detrás de sí misma, su postura favorita.
Y le dice a su padre... ¡Papá déjame casarme con Dan!
¡Tiene el mayor rancho de Texas, el Bar Nan!
Dan no puede creer lo que oye.
¿Bar Nan? Esa es la clave del FBI.
¡No puede ser, no, no!
¡SL sí, no, no, sí, sí, no, no, sí, sí, no, no, sí, sí!
¡NO puede ser!
Pero lo era. Y corrió hacia Mary Sue Ann.
Ayúdame, ¿puedes escribir un mensaje en clave?
Ahora podrá ser bailarina de claqué.
¿Pero qué ha hecho? ¡Ha engañado a su padre!
¡Pero e'! no es su padre, es...!
Un peligroso espía alemán.
' ¿Qué? ' 3'» ¡nooo!
¡Levanta las manos, rata ¡nmunda!
El FBI ha capturado al espía, ¿creéis que la película acaba aquí?
Pues no.
En un musical nunca falta Canneiita Pepita,
la sensación boliviana.
Ojalá vinierais conmigo a mi pueblo de Bolivia,
con la paz de las montañas púrpuras,
la bruma encantadora y la luz de las estrellas.
Y con personas pequeñas de vidas tan simples y tranquilas.
Cada noche, lo único que desean es...
...P , I IL orque' porque me Pasa esto?! ÍLPOÏQUÉ?!
Danny se habrá tomado ya tres botellas de leche.
Se va a poner blanco.
- Es un gran chico. - Ya lo creo.
Algún día hará un botiquín de una mujer.
Bueno, ya me tengo que ir.
- Es muy tarde. - ¿Ah, sí?
Son más de las dos. No me había dado cuenta.
- Lo he pasado muy bien. - Gracias, yo también he disfrutado.
Me he divertido como nunca.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿Qué le pasa a su caballo? Aspira aire, pero no lo echa.
Le diré la verdad, pero no lo comente.
No es un caballo, es una aspiradora.
Me alegro de que te gustara Mary.
Y tú a ella, de no ser así, quizá no tendría el valor.
¿A qué te refieres, qué vas a hacer?
¿Qué, no te lo dijo? Estamos enamorados.
Y vamos a casarnos.
Danny...
Deberías esperar un poco. ¿Se lo has preguntado?
Aún no, pero Mary lo sabe. Solo nos separan mis varices.
Tengo buen gusto, ¿eh?
Sí, claro que sí.
Pero sería mejor que esperases. Las cosas podrían cambiar.
No quiero esperar.
De una chica como Mary se podría enamorar cualquiera.
Podría conocer a otro ¿y qué sería de mí?
Ya.
Oye... bueno, a dormir, ya hablaremos en otra ocasión.
Hay una carta para ti.
La leeré mañana, no será nada importante.
- Joe. - ¿Qué?
Ojalá no me hubieras dicho lo de la carta.
No podré dormir pensando qué dirá.
- ¿Y por qué no la abres? - Podrían ser malas noticias.
Entonces no la abras.
Si no la abro, me pasaré la noche en vela.
¡Está bien, la abriré yo! Para que me dejes dormir.
OFICINA DE RECLUTAMIENTO
¿Qué pasa?
- Nada. - ¿Por qué has dicho «oh»?
Habrá sido un ruido de la garganta.
Tiene que decir algo, nadie manda una carta vacía, ábrela.
- ¿Qué dice? - Nada importante.
Un anuncio, ya la Ieerás mañana.
Si es solo un anuncio, tírala.
No puedo, no es patriótico tirar papeles.
- ¿Y por qué has tirado el sobre? - Este es un papel más grande.
Y alguien lo ha imprimido. Anda, duérmete de una vez.
Estoy muy nervioso, me has sacado de mis casillas.
A Daniel Weems. Estimado señor...
Es del presidente de EE.UU.
La Junta de Reclutamiento ha examinado su expediente
para determinar su disponibilidad
para servir en las Fuerzas Amadas de EE.UU.
Y por la presente le comunico
que ha sido seleccionado para servir en el Ejército.
Joe... ¿has oído eso?
- ¿Qué? - Estoy tan nervioso que creí oír...
¡Me han reclutado, me han reclutado!
No pueden hacerme esto.
Los soldados alemanes hacen 40 km al día,
y yo con una manzana ya sufro, incluso con plantillas.
Retrasaría a toda la compañía. Estropearía las maniobras.
Me despedirían.
Y al volver, no encontraría trabajo. Todos mis amigos se reirían de mí.
Danny, vamos, cálmate.
Ve a la Oficina de Reclutamiento y explícales mi caso.
No puedo ir ahora, son las tres de la mañana.
¿Ah, sí? Bueno, puedes ponerte a la cola.
Quizá no esté enfermo, pero él cree que sí.
Puede que el Ejército le sea duro, pero podrá hacerlo.
No entiendo que recluten a tipos como Danny.
Yo he estado aquí muchas veces y...
Usted mantiene a su padre en Chicago.
Sí, pero no es tan viejo, sabrá arreglárselas.
Pues hay buenas noticias. Ya no tendrá que pensar en él.
- Ha sido reclutado. - ¿Qué?
Sí, hijo, y usted también, en la 1A.
' ¿La 1A? ' ¡La 1A!
- Mira por dónde. - ¡El siguiente!
Después de meses de entrenamiento, aire fresco, horarios regulares
y comida nutritiva, Danny es un hombre nuevo... ¿o no?
Dicen que no tengo nada, no me han encontrado nada.
- Estás mejor que nunca. - ¿Qué?
El Ejército te ha cambiado. Sueño normal, ejercicio...
- Anoche comiste dos filetes. - Ese es el peor síntoma, tener hambre.
Más vale que dejes esa farmacia ambulante.
Pronto solo podrás cargar con tu equipo.
¿Tirar eso? Ni hablar. ¿Ves lo nervioso que estoy?
Lo he derramado sobre la carta de Mary,
justo donde dice que soy el mejor chico del mundo.
Por cierto, ¿sigue en Colorado?
Sí, visitando a su tía. No sabía que tuviera una tía.
¡Weems, Nelson, venid aquí! ¡Tengo una tarea para vosotros!
Nos íbamos con permiso este fin de semana.
Pues dos tenientes han llegado con equipaje
y estamos escasos de personal.
Os esperan en la entrada, ¡en marcha!
Se acabó el permiso.
Si no me dan un descanso, voy a tener que operarme.
No pueden operarte con todas las píldoras que llevas.
- Sargento Gelsey a sus órdenes. - Gracias, sargento.
- ¡Joe mira, las han reclutado! - ¿Qué te parece?
¿No es maravilloso? No sé si saludarlas o besanas.
Más te vale que saludes.
No se habla con los oficiales salvo cuando están de servicio.
- No lo olvides. - Sí, señor.
Bien dicho, sargento.
Encantado, señor, digo, señora. ¿Así está bien, sargento?
- Coja las maletas y cállese. - Sí, señor.
Llevadlas al hotel.
No podemos ni hablar con las chicas.
Quédate en la ciudad esta noche, en el albergue de chicos cristianos.
Qué bien te sienta el uniforme.
Siempre te imagino con una pinza en el pelo.
Me alegro de que no te hayas dejado bigote.
Presenté tu fotografía al concurso de belleza.
Quedaste en tercer lugar.
¿Ya te has acostumbrado a vivir con 16 hombres más?
De saber que te ibas a alistar, no te habría mandado esas medias.
Recuérdame que he traído una caja de puros.
Me gustaría regalarte unas flores.
¿Está prohibido llevar flores cuando estás de uniforme?
Iba a llevarle estas a mi esposa, pero le compraré un sombrero.
- ¡Qué rico! Danny, toma. - No, no.
- Tome. - No, gracias.
Eso es una cebra.
- Un cisne. - Eso no es un cisne, parece un oso.
Mira, un cisne es así.
- ¿A eso le llamas cisne? - Sí, un cisne con tortícolis.
Pon el brazo así, con el dedo aquí.
Oye, tienes las manos heladas.
Se calentarán si las acaricias un poco.
- Os marcharéis enseguida. - Sí, supongo que sí.
- ¿Me escribirás? - Danny te escribirá cada día.
Te informará sobre mí.
¿Y porqué no me informas tú sobre él?
No haré nada que le haga sufrir. Sabes lo que siente por ti.
No es el momento más apropiado para jugarle una mala pasada.
Tienes razón.
Ojalá pudiéramos conservar esta noche y Ilevárnosla.
Ojalá.
Por lo menos hacemos bonitas sombras juntos.
- Mary. ' ¿Qué Joe?
Yo sé cómo hacer una sombra maravillosa.
¡Joe, Mary! ¿Por qué no miráis por dónde vais?
¿Sabéis qué he encontrado? Virginia está allí ahora.
Tú puedes hacer uno para mí y Joe uno para Virginia.
O que nos pongan a los cuatro en uno.
Ahora no me importará tanto estar separado de ti, Mary.
¿Qué estás diciendo?
Hemos encontrado un sitio para grabar tu voz en un disco.
Bueno... no sabemos adónde iremos ni cuándo.
El mundo está revuelto.
Conoces a alguien y...
al momento siguiente le dices adiós.
Solo se me ocurre desearos suerte a todos.
Estupendo, ahora tú, Mary. Venga, sube a decir algo.
Bueno, a mí nunca...
Nunca me han gustado las despedidas.
Y en esta ocasión, es un poco curioso
que podáis escucharme cuando estéis a miles de kilómetros.
Volved pronto, os estaré esperando.
Danny, Cuídate mucho. No hace falta que te lo diga.
Bien, creo que eso es todo. Que Dios os bendiga.
¡Mary, has estado fantástica!
Realmente fantástica.
Pondré tu disco y te oiré estemos donde estemos.
Será como si estuvieras ahí.
¡Al micrófono! ¿Qué le pasa? Siga hablando.
Repita eso.
- ¡Siga hablando! - ¿Por qué chirría su garganta?
- ¿Chirrido? - Tiene las amígdalas inflamadas.
- ¿No se las extirparon bien? - ¡Nunca me han operado!
A ver, ¡ajá! Eso lo explica todo. Debería estar en el quirófano.
Muchos van por ahí sin saber lo grave que es.
¡Gam bas, deliciosas gambas frescas!
- ¡Lárgate! - ¡Cierra el pico!
¿Te crees importante por pasarte el día haciendo ruido?
¡Silencio fuera de aquí!
¡Callaos los dos!
- Virginia, te toca a ti. - Está bien.
Venga, sube.
¡Un momento, amigos, esperad un momento!
Pá ralo.
El disco dura cinco minutos, y aún les quedan por grabar tres.
A ver si lo hacen algo mejor.
Yo no tengo nada que decir. Pero os daré algo para que me recordéis.
- ¿Os apetece una canción? - Vaya, ya era hora.
Solía estar desconcertada,
mis perspectivas de la vida no eran claras.
Y entonces, de repente,
toda esa bruma desapareció.
Ahora sé
por qué voy por ahí
caminando con aspecto resplandeciermte,.
Hay muchas cosas de las que no soy consciente,
pero esto que siento debe de ser amor.
Ahora lo sé, conozco la razón,
sé por qué estoy viva y me encanta esta emoción.
Y aquí estoy, subiendo a lo alto de una colina,
lejos de la canüneía de siempre,
hacia mi propio mundo, bajo mis pies.
El destino ha sido maravillosamente dulce
por haber decidido que nos conociéramos.
Nunca imaginé
ni en mis mejores sueños
que me enamoraría tan profundamente.
Ahora se' que el amor
es justo como dicen que es.
Nunca imaginé
ni en mis mejores sueños
que me enamoraría tan profundamente.
Ahora se' que el amor
es justo como dicen que es.
- Déjame en paz, Blackie, ¿quieres? - Escucha.
Te dije que dejaras el gramófono.
La próxima vez que te vea con él
te romperé las piernas y te partirá la cabeza.
- ¡No toques ese disco! - Muy bien.
¡Gordinflón, dame ese disco! ¡No lo toques, lo vais a romper!
¡Quietos, lo vais a romper!
¿Sabes qué? Tengo hambre. Chicos, ¿no habéis visto nunca. ...?
- Espera, voy a por salsa de tomate. - Sí, tráeme salsa de tomate.
Eso es, vamos a por ella.
¡Vamos, apártate!
- ¡Sí! - Estupendo, agítala un poco.
- ¿Dónde están mis medicinas? - Las hemos mezclado para molestar.
- Echa un poco. - De acuerdo.
- ¡Dejad el disco! - ¡Eh, quieto!
- Toma un poco de champú. - ¡No, que se la beba!
Nos quedaremos aquí a ver si explotas.
IEh, dejadle en paz!
Ya habéis molestado a Danny lo suficiente.
Os voy a romper la cabeza como si fueran dos cocos.
¿A quién se la vas a romper, presumido?
¡Sí, me gustaría saberlo!
¡Eh, chicos!
¡Chicos!
¡Ha llegado!
¡No, escuchad, escuchad!
' ¡Ha llegado! ' ¿El qué?
¡Nos marchamos, ha llegado lo que esperábamos!
¡Dentro de un instante! ¡Com probadlo vosotros mismos!
Está diciendo la verdad.
- ¡Joe! - ¿Me creéis ahora?
- Vaya. - Es el tercer pelotón.
- ¡Mirad las armas! - Sí, ahí van, es verdad.
¡Nos marchamos de una vez!
- ¡Van con un hospital solo para mí! - ¡Atención!
Preparad el equipo y los cascos.
Esta compañía saldrá dentro de media hora.
- ¡Deprisa! - ¡Vamos, apártate!
- ¡Danny, no olvides las píldoras! - ¿Cómo estaré listo en media hora?
- Empieza a prepararte. - ¿Por qué nos dan tan poco tiempo?
Joe, ¿qué va a ser de Mary?
Tengo que despedirme de ella. Quizá no la vuelva a ver nunca más.
- Y eso es mucho. - A todos les pasa lo mismo.
¡Vamos, andando!
- Está bien, llévalo tú. - Gracias.
Adiós, Verónica. ¿Qué digo? Tú vienes con nosotros.
- Y yo también. - ¡Largo!
GASOLINA
QUESO
N ATA
NATA MONTADA
HELADO
CHAMPÁN Y CAVIAR
PUROS DE 2 3
PASTILLAS DE MENTA
- Gordinflón, ¿has visto a Danny? - No desde que salimos.
- ¿Sabes qué...? - Basta de charlas.
- Sí, señor, digo, señora, teniente. - Nada más.
Esto no tiene sentido.
¿Qué es ese asunto, por qué has venido aquí?
Nos marchamos, solo nos quedan unos minutos.
- Y acaba de suceder lo peor. - ¿Qué?
Virginia viene en nuestro barco, y está allí.
¿Qué tiene eso de terrible? Es una chica estupenda.
Sí, pero no eres tú. Si ella puede ir, tú también.
Quizá puedas ocupar su puesto. Hablaré con el coronel y le diré...
No eres el comandante, no puedes meterme en un barco.
Ya.
No, no me lo digas. Podrías ser fusilado mañana.
¡No me lo digas! Tengo que irme de aquí.
- ¿Qué ocurre? - Es tu sargento.
¿Mi sargento?
Rápido, métete ahí dentro.
- ¡No puedo! - Tranquila, note preocupes.
Eh, ¿has visto a Danny Weems?
Sí, estaba hablando con una enfermera.
Creo que sé adónde fue.
Quédate ahí, voy a mirar.
Basta ya, ¿quieres Blackie?
IMary, Mary!
¡Mary!
¡Mary, baja de ahí! ¡Baja de ahí enseguida, Mary!
¿Qué pasa aquí?
- Baje de ahí. - Ala orden, coronel.
- ¿Qué sucede? - Verá... me despedía de mi camión.
- ¿Qué? - Lo llamo Mary.
Sí, como los pilotos bautizan a sus aviones.
Habrá oído hablar del Suzie-Q. Yo lo llamo Mary.
- ¡Adiós Mary! - ¿Quién es este?
Preséntese a la compañía, y abróchese el cinturón.
- Sí, señor. - Eso es todo.
Bien.
- ¿Hablamos con el capitán? - Sí, señor.
En marcha, caballeros.
IEh, Joe!
- ¿A qué viene tanto misterio? - Ha sucedido una cosa inesperada.
Me preocupa tanto que no he podido ni marearme.
- ¿Adónde vamos? - Ala bodega.
Ya verás lo que tengo.
- ¿No podría esperar? - No, se moriría de hambre.
- ¿Está vivo? - Bueno, eso espero.
No, este no es.
¡Joe!
Mary, ¿qué haces aquí?
¿Qué hace aquí? ¡Cielo santo!
Solo he podido conseguir una rosquilla y un plátano.
Espero que no tengas sed.
- ¿Quieres decirme que ocurre? - Es una larga historia, Joe.
El coronel se enterará.
- ¿Qué? - Debo contarle lo que ha pasado.
Mary... detesto decir esto, pero si se lo cuentas al coronel,
me fusilarán al amanecer, así de temprano.
¿Por qué no me escucharon cuando dije que no te llevaran?
- Ahí vienen. - Métete ahí y no te muevas.
He oído algo, ¿hay ganado ahí dentro?
Es un perro.
Parece fiero.
Odio a los perros.
Si intenta atacarte, pégale un tiro.
¡No vengáis, tengo claustrofobia!
¿Qué pasa aquí?
Tengo un perro dentro, es como gárgaras, pero...
- Estábamos buscando la cubierta C. - Sal de ahí.
- ¡Vamos! ¿Qué pasa? - ¡Habla soldado!
Cm un tus“ hacia “mas, ms“ y timos, qué bovino.
¿Pero qué...?
IEh, eh!
Os regalo estas píldoras.
¿Qué habrá sido de Mary? Tenemos que sacada de allí.
- Joe, ya la he sacado yo. - ¿Qué?
No podía dejarla en la bodega, con ese aire viciado.
- ¿Quieres que te encierren? - Sí, digo, no.
Oye, Mary lleva el uniforme bajo la ropa de trabajo.
Si atravesamos esa cubierta, la llevaremos a la de enfermeras.
En el barco hay 106 enfermeras. Nadie notará que hay 107.
Virginia nos ayudará, hablaré con ella.
¿Podría traerme mi mochila? No recuerdo en qué silla la dejé.
- Desde luego, teniente. - Gracias.
- Hola, Danny. - ¿Dónde podemos estar a solas?
- Oh, Danny. - Tengo que estar a solas contigo.
- Vaya, vaya. - Escucha.
¿Hay algún lugar oscuro para nosotros dos?
- El aire del marte sienta muy bien. - ¿Qué tal en el bote salvavidas?
¿Pero qué es esto, tácticas de comando?
- No, no lo entiendes. - Sí, claro que sí.
Y ahora la teniente Virginia nos cantará Tess Torch Song.
Ahora tengo que cantar. Pero volveré, no te vayas.
Esta es la historia de una chica
que se hace llamar la Antorcha de Tess.
Porque ella comió en un amor que le rompió el corazón,
manteníéndolo vivo a pesar de todo.
Al final sufrió una gran decepción.
Esta es, palabra por palabra,
una historia realmente trágica.
Yo tenía a un hombre.
Era un buen hombre.
Bueno, en realidad, yo pensaba que lo era.
Y tenía una amiga.
Una buena amiga.
Le hable' a mi amiga sobre e'!
porque pensaba que era una buena amiga.
La vida era maravillosa,
pues tenía a mi hombre.
Mi mundo estaba completo.
Y entonces empezaron los fuegos artificiales.
Me quedé sin hombre.
Me quedé sin amiga.
Supongo que podéis adivinar qué fue lo que sucedió.
Ese fue el fin, el fin de mi amiga,
e! fin de mi hombre y casi ei fin de mí misma.
- Ella tenía a un hombre. - Sí, sí, tenía a un hombre.
Era un buen hombre.
Bueno, en realidad, yo pensaba que lo era.
- Ella tenía una amiga. - Sí, tenía una amiga.
Una buena amiga.
Le hable' a mi amiga sobre e'!
porque pensaba que era una buena amiga.
La vida era maravillosa,
pues tenía a mi hombre.
Mi mundo estaba completo.
Y entonces empezaron los fuegos artificiales.
Me quedé sin hombre.
Me quedé sin amiga.
Supongo que podéis adivinar qué fue lo que sucedió.
Ese fue el fin, el fin de mi amiga,
e! fin de mi hombre y casi ei fin de mí misma.
- ¡De mí! - ¡El fin de mí misma!
¡Coronel Ashley!
Bien, ya conocéis al coronel.
El coronel ha ganado un premio
a la mejor canción sobre la vida de los soldados.
Y bueno, yo...
Yo he compuesto una,
pero no me sé del todo la letra de Joe,
es decir, la que escribí yo, bueno, nosotros.
Eso es, nosotros.
¡Así que os voy a recitar algo de Rudyard Kipling!
Nada de eso.
No, no lo haré.
Cantaré la canción, aunque no me la sé muy bien.
En fin, Rudy, si puedes...
Gracias.
' ¡Eh! “ ¿Sí?
- ¡Mary! - Joe.
Vamos.
Estoy asustada. - Tranquila, vámonos.
- ¿Adónde? - Danny lo ha planeado con Virginia.
Los veremos en unos minutos.
Estás guapísima.
Me siento como si estuviera en una lavadora.
Esperaremos aquí a Danny.
- Siento escalofríos. - ¿Por ver a Danny?
- No, frío de verdad. - Toma.
- ¿Mejor? - Mucho mejor.
Es como estar junto al fuego en un día de nieve.
A mí también me gusta. Hagamos esto más a menudo.
- ¿Te acordarás de mí? - Sí, los siguientes 40 años.
40 años.
- Me pregunto... - ¿Qué?
¿Cómo estará este uniforme cuando lo saque del fondo del baúl
y quite las bolas de naftalina para el desfile del cuatro de julio?
¿De verdad crees que el mundo será mejor?
Estoy seguro.
Ya es mejor.
Es él.
¡Eh! Ya está todo arreglado, vamos.
- Oye, yo me encargará de ella. - No, yo sé de esto más que tú.
He dormido muchas veces en el sanatorio, vamos.
Suerte y mucho cuidado. Estaré esperando aquí.
¿Sabes tu camino?
¿Qué si lo sé?
La tercera compañía está a estribor, la segunda ancla a la izquierda,
luego torciendo a la derecha, bajas por una escotilla,
y luego dos veces a la derecha y una a la izquierda.
Sencillo.
Es por aquí.
- ¿No sabes dónde estamos? - No, deben de haber girado el barco.
Oh, Danny.
¿Quién es?
¿Dónde se ha metido?
- ¿Quién es usted? - ¿Quién yo?
El soldado Maccabi, señor.
Levántese.
Acérquese.
¿Qué pasa aquí?
Póngase firme.
Es que soy extranjero.
Estaba buscando mi pipa.
¡Queda arrestado!
Sí, señor.
Estaba buscando mi pipa, señor.
¡Está borracho, preséntese al oficial!
¡Ala orden, señor, dejaré que me arresten!
- Había un ratón. - ¿Qué?
¡Cabo de guardia! ¡vuelvan aquí, vuelvan!
¿Una mujer? ¡Cabo de guardia!
- Diga, señor. - ¡Deténgalos, uno es una mujer!
- ¿A qué está esperando? - ¡Enseguida!
Este es un dormitorio de hombres.
- Métete debajo. - ¿Qué?
Métete debajo.
Nada, sigamos buscando.
- No puedo estar aquí. - Lo sé, no se me ocurría otro sitio.
¿Qué sucede?
Eh, tú.
' ¡Tú! “ ¿Sí?
¿Con quién hablabas?
Conmigo, siempre hablo solo cuando sueño.
¿Siempre sueñas con la cabeza colgando?
Sí, para que me circule la sangre hasta los pies.
Como me vuelvas a despertar, haré que circule por todo el barco.
¿Qué estás haciendo?
Oh, Verónica, ¿dónde te habías metido, Verónica?
Ven conmigo, cariño.
Todo este ti em po he estado soñando contigo.
Di algo, cariño, di algo.
Debo marcharme. Tengo que ir a la peluquería.
No, vamos.
Sí, tengo que irme.
Tú, ¿qué has hecho con Verónica?
Nosé ella tenía que ir a la peluquería.
Maldito traidor, ¿qué haces aquí?
Estaba andando dormido.
Siempre hablo cuando ando dormido, pero no puedo hablar si no ando.
Una noche estupenda.
¡Venga muchachos. arriba! ¡A levantarse!
¡Vamos, ya habéis dormido bastante! ¡Eso es, adentro!
¡Hay que subir!
- ¿Cómo? Pero si está oscuro. - Es niebla, una niebla oscura.
¡Pero si acabo de acostarme!
Eso es solo lo que parece. ¡Vamos, el tiempo vuela!
Tú me has despertado hace un minuto.
Aún estás dormido, despierta, vamos.
- ¡Bien, así me gusta! - Eh, ¿qué te pasa?
¡Vamos a ser los primeros!
- No, ahí no, hay mucha corriente. - ¡Estate quieto de una vez!
No lo encuentro por ninguna parte.
¡Cuidado cuidado! ¡Tranquila ya está!
- ¿Qué te pasa? - ¡Tenías una araña en el pelo!
¿Dónde dónde?
¿Pero qué te pasa, has tomado demasiadas píldoras?
- Ya la he matado. - ¿Dónde he puesto mis calzoncillos?
- ¡No digas esa palabrota! - ¿Cuál calzoncillos?
- ¡Sí! - Cierra el pico.
- A mí me gusta dormir desnudo. - No digas la palabra «desnudo».
No queremos groserías aquí, no olvidéis que esta es nuestra casa.
¡Horace! ¿Puedes darme mis “innombrables”?
Espera un momento a que me ponga el polisón.
¡Vaya, qué bonita mantilla llevas!
¡Toma canuto, toma canuto, somos niños de instituto!
¿Qué pasa aquí?
¡Mirad a Joe, ya está vestido, haced lo mismo!
Eso se llama dar ejemplo, Joe.
¿Qué hacen levantados? Solo son las cuatro.
- ¿Las cuatro? - No.
Cuatro es la duración, luego tenemos vacaciones.
Duerme, duerme, que luego...
- Danny, ¿qué es esto? - Mary, hay que llevaría a cubierta.
- ¿Qué pasa? - ¡Nada, a cubierta!
- ¿Dónde está? - ¿Dónde está quién?
Ahí está Mary.
¡Joe cariño! Qué alegría de verte.
No sabes por lo que he pasado. No sé si reír o llorar.
- Tranquila, yo me encargo de todo. - Dame un minuto.
Perdona, Danny, esto sucedió sin querer.
- Danny... - Es igual.
Será mejor que me quede.
SÍ.
¡Atentos pelotón! ¡Descan sad!
¡Responded cuando diga vuestros nombres!
- ¡George! - ¡Presente!
No, era más alto.
- ¡Howard! - ¡Presente!
No, más delgado.
- Ahí viene. - Sí, y deja de temblar.
Si te reconoce, hará que te fusilen.
Bueno, ha durado muy poco.
Pero yo no quería morir por culpa del coronel,
quería morir en el hospital, rodeado de flores y enfermeras.
Y un poco de fruta.
- ¡Rose! - ¡Presente!
¡Weems!
- ¿Cómo te llamas? - Patrick O'Hoolagan.
- O'Hoolagan, ¿eh? - Sí, señor.
Soy irlandés, vivo en lo alto de la montaña,
me he pasado la vida cuidando el ganado,
a la sombra de la estatua de San Patrick.
¿Qué?
- ¡Adiós Joe! - ¡Cogedle!
- ¡Vamos, el coronel quiere verte! - Sí, ya voy.
- ¡Tráiganlo aquí! - Me rindo, señor.
O'Hoolagan, ¿eh? ¿No eres el soldado Weems?
- ¿Lo eres? - Sí, se lo contaré todo, coronel.
También soy el soldado McTavish. ¿Lo ve?
¿Qué?
Tenía que hacerlo para proteger a una dama.
Supongo que no me preguntará quién es.
Conque no, ¿eh?
Bueno, aquí tiene sus gafas.
Las he usado, pero las he cuidado muy bien.
- Muy amable. - Gracias.
Tome.
¿Qué es ese chirrido?
- ¿Cómo ha dicho? - Nada, señor, nada.
Gracias por las gafas.
- ¿Quién era la chica? - No lo sé.
- ¿Quién era? - No me tengas en ascuas.
¿Qué le hizo él?
Intentó ocultarla y la llevó al cuarto del coronel.
- Creyó que era el de máquinas. - ¿Yqué pasó?
Dicen que la escondió debajo de su cama.
Suena interesante.
Sí, le han interrogado, pero no ha revelado su nombre.
Es una norma no escrita.
Escuchad, hay una investigación. Nos van a pasar lista a todas.
- A mí eso no me preocupa. - ¿Estás segura?
Yo no podría meterme bajo la cama de ningún soldado.
Maldita sea.
En la última guerra no tuvimos nada igual.
Tampoco tenemos nada igual en esta guerra.
¿Cómo un tipo así se puede convertir en un lobo?
Ese Weems pasará a la historia.
¿Qué estáis haciendo?
Oye, ¿qué hiciste anoche cuando fuiste a tomar el aire?
Estuve tomando el aire, ¿decepcionada?
Quizá la culpa fue de ella y persiguió al soldado.
- Vamos, Joanna. - Eso cambiaría mucho las cosas.
Nunca una chica ha sido condenada por perseguir a un hombre.
- Hola. - Hola.
¡Hola, hola!
- ¿Crees que se han fijado en mí? - No, no.
¿Has oído lo que ha dicho?
Mary, ¿y si vas a ver al coronel y le dices que fuiste tú?
Que te metiste debajo de la cama de Danny
porque no puedes vivir separada de él.
De esa forma le dejarían en libertad. Es lo que quieres, ¿no?
Si descubren que soy una polizona, y Danny es quien tiene la culpa,
nos fusilarán a los dos.
Supongo que no puedes hacerlo.
Oye.
- Intente recordar cómo llegó ahí. - No recuerdo cómo fue.
Ni cuándo, solo recuerdo la luz de la luna.
Y la música que salía de no sé dónde.
- ¿Qué salía de dónde? - De no sé dónde.
- Tome nota. - Sí, señor.
No entiendo el poder hipnótico de ese hombre.
Si hubiera estado entre sus brazos, lo entendería, coronel Ashley.
Supongo que sí.
Usted me sorprende, su expediente es intachable.
- No parece de esas... - Usted no me conoce, coronel.
Y yotampoco a usted, en serio. No siempre será tan inflexible.
Bueno, mi carácter está fuera de discusión.
¡Pero usted ha sido joven!
Sabrá lo que es estar aquí, noche tras noche sin descansar,
deseando abrazar a alguien y sentir el roce de unos labios.
No.
No, creo que no me entiende, coronel Ashley.
Pues no.
Intente evitarlo, pero fue más fuerte que yo.
Y de repente, sucedió.
- ¿Qué sucedió? - Fue como un fogonazo.
- ¿Un fogonazo? - Yjusto después...
Yo estaba... llamando a su puerta. Y allí estaba él.
- ¿Dónde? - Acostado, dormido.
Indefenso.
Me acerqué más... y más... y...
Ya es suficiente, quedará encerrada en sus aposentos.
- Sí, señor. - Eso es todo.
A la orden, señor.
- Esto altera el caso de Weems. - ¿En qué sentido?
No se puede castigar al gato por la actitud de la gata.
- Que suelten a Weems. - A la orden.
- ¿Se ha creído esa historia? - Claro que no.
Pero quiero oír el último capítulo.
Encárguese de que los vigilen y ellos solos se delatarán.
- Muy bien, señor. - Un fogonazo.
¡Aquí lo tenemos, el fogonazo!
Dejadme en paz, no estoy de humor.
- Oh, no está de humor. - No está romántico.
Una chica tiró abajo su puerta para caer en sus brazos.
Yo he oído que fueron dos, y una de ellas escapó.
- Yo creía que Joe era el galán. - Supongo que sí.
Oye, ¿qué tienen tus píldoras?
Casanova, escógeme una con los ojos azules.
¡Sí, consíguenos chicas!
Dejadme ya.
- Blackie, un favor. - ¿Sí?
- ¿Me harías un favor? - No.
Solo quería pedirte el gramófono.
Hace falta valor, después de tu faena.
¿Qué faena?
«¡Levantaos muchachos!»
- «Niebla oscura». - Me debes tres horas de sueño.
Si vuelves a jugárnosla, te ataré los pies sobre tu garganta.
Estarías más guapo.
SO LDA DO BLACKI E SNODG RASS
Bueno, no sabemos adónde ¡remos ni cuándo.
El mundo está revuelto.
Me parece muy extraño que podáis escucharme
cuando estéis a miles de kilómetros.
- Blackie, ¿tengo los ojos rojos? - No, solo la parte blanca.
Ese dijo que sí, y que aspiro aire pero no lo echo.
Me dijo que tengo arterioesclerosis.
- ¿Y eso qué es? - Que tengo mucho hígado.
Soy una carnicería ambulante.
Danny, Cuídate mucho.
Acaba de tener líos por una chica y ya está con otra.
Bueno, creo que eso es todo.
Cuidaos mucho, os estaré esperando.
Has estado fantástica.
Realmente fantástica.
Pondré tu disco y te oiré estemos donde estemos.
¿Qué significa esto?
¿ Por que' chirría su garganta ?
Muchas personas no saben lo graves que están.
¿Qué es eso?
¡Gambas deliciosas gambas frescas!
¿Conque soy una gamba?
¡Cierra el pico!
¿Te crees importante por hacer mucho ruido?
¡Gambas ricas gambas, sabrosas y frescas!
- Se ha vuelto loco. - ¡Fuera!
¡Cuidado!
- Para, me haces cosquillas. - ¿Cosquillas? No te he tocado.
- ¿ Os apetece una canción ? - Vaya, ya era hora.
Ahora sé por qué voy por ahí
caminando con aspecto resplandeciermte,.
Hay muchas cosas de las que no soy consciente,
pero este sentimiento debe de ser amor.
Yo también lo sé.
Chicas, chicas, chicas guapas...
El fogonazo, el fogonazo.
Chicas, chicas guapas.
' ¡Mary! ' ¡a fogonazoy
- ¡Ahí está el fogonazo! - ¡Casanova!
¿Qué tienen esas píldoras?
- Joe era el galán. - ¡Una de ojos azules!
¡Tiró la puerta para caer en sus brazos!
¡E! fogonazo!
Sí, quiero.
Sí, quiero.
El amor te puede llevar
a las situaciones más extrañas.
Conozco tu historia,
es como la de la Antorcha de Tess.
- Tenías a una chica. - Vaya chica era Mary.
- Era tu chica. - Mary era estupenda.
Bueno, lo que quiero decir
es que tú pensabas que era tu chica ideal.
Cuéntamelo sin rodeos. Yo tenía un amigo.
Joe; e! peñón de Gibraltar.
- Era mi mejor amigo. - Tan bueno como el chocolate.
Le hablé de ella porque pensaba que era mi mejor amigo.
Así eran las cosas. La vida era maravillosa.
- Yo era un hombre feliz. - Tu mundo estaba completo.
Y entonces traicionaron mi cmfianza.
- Perdiste a tu chica. - Toca una canción de blues.
- Perdiste a tu amigo. - Asesina-me en primer grado.
Creo que va a pasar algo. Esto no acabará así, no, no.
Encontrará a otro amigo, sí, sí. Encontrará a otra persona.
Este no será mi final.
Saquemos los trajes y las botas. Saltemos y bailamos.
- Eh, ¿cómo estás? - ¡Bien estrecha esa mano!
- Te veo animado. - Muy animado.
- Y tranquilo. - Como nunca.
- ¿No lloras por Mary? - Mis ojos están secos.
- ¿No estás dolido por Joe? - No, no, no.
- ¿No estás triste? - No, no, no.
- ¿No tienes el corazón roto? - Nada de eso.
- Entonces brindamos juntos. - Y si alguien me ataca, responderé.
Saquemos los trajes y las botas. Saltemos y bailamos.
- Oye, guapa. - ¿ Es un cumplido?
- ¿ Te sientes bien? - ¡Más que bien!
- ¿ Te sientes tranquila ? - Como un violín.
- ¿ Quieres ser mi gallina ? - ¿Me lo estás pidiendo?
- ¿ Y cotorrear juntos? - ¡Desde luego!
- Muéstrame pasión, cortéjame. - ¿ Eso quieres? ¡Pues toma!
- Es hora de pasar a la acción. - Sí, es noche de sábado.
Saquemos los trajes y las botas. Saltemos y bailamos.
Saquemos los trajes y las botas. ;Saltemos, saltemos y saltemos!
Mary, Mary...
Mar)'-
Mar)'-
Me llamo Bertha.
- No, Mary. - Soldado Weems, aquí.
- ¿Quién es Mary? - Mary Morgan, la chica polizona.
- Tome nota de esto. - Sí, señor.
- ¿Ha dicho Mary Morgan? - Sí, Mary.
¿Qué hace usted en mis sueños? Usted no es una chica guapa.
¿Qué dice? Pues claro que no.
- Su pulso es normal. - Pues enciérrelo.
- ¿Me oye? - Sí, señor.
Bueno, fue un bonito sueño mientras duró.
Tras muchas horas encerrado,
nuestro héroe llegó a Baguna, la isla de los sueños,
un jardín en el Pacífico, un paraíso tropical,
para pasar más horas encerrado.
¡Por favor, venid aquí! ¡BIaokie, Gordinflón!
Teníamos que ir a parar a una isla sin bares, ni chicas, ni japoneses.
¡Tenéis que sacarme!
Han pasado semanas, ¡me voy a volver loco!
¡Os lo advierto!
¡Si no tomo mis vitaminas,
mi tiroides aumentará y puede pasar cualquier cosa!
- Deberíamos pedir refuerzos. - Sí.
Vamos, amigos.
Le conozco desde hace 12 años.
Es un poco indisciplinado, pero no haría daño a una mosca.
Weems no está acusado de hacer daño a las moscas.
Pero creo que es el único delito que no ha cometido.
Señor, yo soy igual de culpable.
Ella no tuvo nada que ver. Fue un accidente.
Ella quería contarle la verdad, pero yo no la dejé.
Esta investigación no ha producido pruebas, ¿verdad?
Weems comparecerá ante el Consejo de Guerra.
¡Coronel Ashley!
- El soldado Weems... - Que siga bajo arresto.
- ¿Qué quiere? - El soldado Weems se ha escapado.
- ¿Es que no tenía vigilancia? - Sí, señor, y aún la tiene.
¿Weems hizo esto él solito?
Sí, pero no sé cómo pudo, es un hombre totalmente débil.
Eso es.
- Mirad cómo está. - Alguien ha tenido que ayudarle.
¿Qué ha pasado?
- No lo sé, todo fue muy rápido. - Sí, no nos dimos cuenta, señor.
Nos atacaron por detrás.
- Capitán, que le busquen. - Sí, señor.
¿Por qué me habéis sacado? No van a creer que me he escapado.
¿Por qué me habéis sacado? No van a creer que me he escapado.
Saben que hay japoneses en esta isla. Y ya veréis lo que pasa luego.
Vaya, ellos no hablan mi idioma, y yo ya he aprendido japonés.
- Bueno, ¿cuántos hombres hay? - ¿Hombres? Déjeme pensar...
Hay uno que se llama George, un hombrecillo de Detroit.
- Tiene una muela de oro. - ¿Quién más?
Bueno, también está Robert. Es alérgico al polen.
¡No hable más de los hombres!
Hábleme de los tanques.
¿Tanques? Ah, sí, tanques.
Ah sí, tenemos un tanque enorme de agua caliente para las duchas.
¡Basta ya de tonterías!
¡Si pienso mucho, me duele la cabeza y...!
Oiga, si tomo una de mis píldoras, le podré decir todo.
¿Cree que esto es para el dolor de cabeza?
Pues no, la llevamos siempre por si hay una emergencia.
Es cianuro de potasio, no, ya me la he tragado.
Una sola gota puede matar a cien hombres.
En un segundo estaré muerto, y los muertos no hablan.
¿Lo ve? Ya está actuando.
¡Sí, sí, no, los americanos!
¡Venga confiese de una vez! ¿Cuántos tanques hay?
¡No sé más, se lo he dicho todo!
Miren eso, ¿qué les parece? Danny los ha capturado el solito.
Pero aún tiene un problema con el coronel.
Y aquí está el coronel.
Coronel Ashley, déjeme explicar...
Teniente Morgan, no hace falta que interceda por Weems.
- Pero coronel... - Lo sé, es un héroe.
Pero ha violado todos los reglamentos posibles.
Si pudiera encontrar un solo atenuante, tal como...
- Lagunas mentales. - Las tiene siempre, señor.
Ha estado con el comandante Brock pasando un examen psiquiátrico.
Y el comandante Brock es médico. Ahí está.
- ¿Cuál es el diagnóstico? - Preferiría no discutir eso.
- Tengo que irme a la cama. - ¿A la cama, porqué?
Soy yo, fíjese en mis ojos. Parpadeo cuatro veces por segundo.
Respiro por el hígado, me tiemblan las piernas.
Y tengo un chirrido en la garganta. Fíjense en mi lengua.
Tengo ¡ctiosis colitus, y eso solo afecta a los peces.
Bien, hasta luego.
Enfermeras, háganse cargo de mí.
¿Qué estoy haciendo?
No sé si debo tomar tres a las 10 o diez a las 15.
- ¿Qué? - Bueno, olvídenlo.
Melas tomaré todas ahora.
El siguiente paciente, por favor.
¡Hola! Diga "ah".
Saquemos los trajes y las botas. ;Saltemos, saltemos y saltemos!
FIN
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