All language subtitles for Las.chicas.del.cable.S04E01.Chapter.25.Equality.1080p.NF.WEB-DL.DDP5.1.x264-MZABI_spa

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Original subtitles

[ambiente festivo]

[Lidia] Los deseos son el motor que mueve el mundo.

Nos ayudan a disfrutar de la vida y de los pequeños momentos.

Pero también a luchar por aquello que realmente nos importa

y no descansar hasta conseguirlo.

En 1931, la mujer estaba más cerca de lograr lo que tanto había deseado:

la igualdad.

Era nuestro momento para dejar a un lado los miedos

y mostrarnos tal y como éramos.

¡Por la futura primera alcaldesa de la villa!

Si todo sale como esperamos.

- En la radio le darás la puntilla. - [Carlota] Creo que sé cómo hacerlo.

Voy a anunciar una nueva propuesta.

Voy a apoyar a Luis Jiménez de Asúa y a Victoria Kent

en su propósito por despenalizar la homosexualidad. ¿Eh?

[vítores y silbidos]

Venga, brindemos.

Por Carlota.

- Por Carlota. - Por Carlota.

[Lidia] Carlota había decidido convertirse en una de las precursoras del cambio

y deseaba con todas sus fuerzas allanar el camino a la mujer

para hacerse con la libertad que le correspondía.

Pero no basta solo con desear.

Hay que sacrificarse y tener la entereza de asumir los costes de tus deseos.

Perdone, señorita. El señor Díaz quiere hablar con usted.

Ahora mismo no puedo. Estoy de celebración con mis amigos.

Me ha dicho que es de vital importancia.

[Lidia] Porque, a veces, los deseos

tienen un precio demasiado alto y se pueden volver en tu contra.

Lo importante es mantenerse firme y ser fiel a tus principios.

Tal y como lo hizo ella.

- Un poquito... - [Ángeles] Lidia.

[Lidia] Nunca tuvo miedo a luchar por la libertad

hasta sus últimas consecuencias.

[suspiro] Estoy muy preocupada por Carlota.

Se fue hace una hora y todavía no ha vuelto.

¿Dónde está Carlota?

Fue a ver a Gregorio.

La está chantajeando con unas fotos suyas y de Óscar.

Operadora, con el Hotel Ciudad de Madrid.

Buenos días, ¿me pone con la habitación de Gregorio Díaz, por favor?

[hombre] Unos clientes oyeron voces y hemos intentado abrir la puerta, pero...

[golpe en la puerta]

- Esto... ¿Esto es...? - [hombre 2] Sangre.

[Lidia] Aunque esas consecuencias fueran fatales.

["Control Freak" de Paula Bast]

[ambiente festivo]

[Lidia] Mira, ella es la tía Carlota. ¿Te acuerdas de la tía Carlota?

Mira qué guapa está. ¿Cómo se dice? ¿Car...?

- ¿Car...? - [niña] Carlota.

Carlota.

¿Cómo?

[balbuceo]

Dos años recién cumplidos. Ya mejorará su pronunciación.

Pero lo dice estupendamente.

[Ángeles] ¡Ay! Eres rápida. Otra vez.

¡Uy! ¡Uy! ¡Uy! ¡Ah, me pillaste!

- Otra vez. - Hola, chicas.

- ¡Hola! - ¿Cómo estás?

[Ángeles] ¡Qué guapa!

- Oye, ¿y Eva? - Está con Carlos, en las marionetas.

Pero ¿cómo está tan guapa esta niña con esa flor?

¿Has visto cómo la abuela y yo no mentíamos?

Madre, ¿por qué no lleva a Sofía con Carlos y Eva?

Claro que sí. Vamos, Sofía.

Ay...

¿Habéis hablado ya con la futura alcaldesa?

No, pero Marga sí. Marga habló con ella después del turno de la mañana.

¿Y cómo está?

- ¡Marga! - ¡Yo!

Que cómo está Carlota.

Eh... Carlo... Eh... Bien, bueno. Un poco nerviosa.

Le he dicho que se tomara una tila, pero... es una cabezota.

Me parece increíble.

Es increíble.

Oye, Ángeles.

[Marga] ¿Ese no es Cuevas?

¿No sabías que tenía un hijo?

Eh... Voy a ir a por banderines.

[tintineo]

Hola.

Sabía que te encontraría aquí.

Yo también voy a votar a Carlota.

¿Y qué quieres, que te dé las gracias?

No. Soy yo el que tiene que dártelas.

Guzmán va a pasar más de diez años en la cárcel, y ahora soy capitán.

¿Capitán? ¿Ya no pateas los bajos fondos?

Ahora más que nunca.

La mala gente crece como la mala hierba.

Ayer fue Guzmán, hoy es el Mirlo...

¿El Mirlo?

Es nuevo en la ciudad.

Se ha quedado con los negocios de Guzmán, pero es mucho más inteligente.

Más escurridizo.

Más peligroso.

Ten cuidado.

- Aquí tiene sus rosquillas. - Muchas gracias. ¿Cuánto es?

[vendedor] Cinco céntimos.

[monedas cayendo]

[Sergio] Espere.

Tenga.

[Lidia] Gracias. Aquí tiene.

¿Viene al mitin o es que le pierden las rosquillas?

Las dos cosas, la verdad.

Entonces ya tenemos algo en común.

Lidia Aguilar.

Sergio Andrade. Un placer.

[Carlos] Voy a poder ahorrarme las presentaciones.

Carlos. No sabía si vendrías al final.

Sí, Carlota es la madrina de nuestra hija.

Ah, entonces usted es la madre de Eva.

Carlos se deshace en halagos por usted cada vez que coincidimos.

Y ahora veo que tiene razón.

Sergio es aficionado a la tecnología y a las comunicaciones.

Es el futuro. Por cierto, tengo entendido

que este año vais a organizar la Feria de las Comunicaciones Europeas.

Sí, presentamos nuestras novedades.

Los tubos catódicos son el comienzo de un nuevo sistema de comunicación.

Con el tiempo, será el adiós a la radio, ya lo verás.

Por el bien de mi emisora, espero que la sangre no llegue al río.

Por cierto, ¿tu jefe ha aceptado el careo en la radio?

- Allí estará. - Perfecto.

En fin, el mitin va a empezar.

Lidia, encantado.

- Encantada. - Carlos.

¿Qué es eso del careo?

Les he propuesto a Carlota y a Gregorio

un debate por radio para retransmitirlo a todo Madrid.

O sea, ¿el rival de Carlota es el jefe de...?

A mí también me cuesta creerlo.

Es de lo poco decente que hay en ese partido.

Pues si piensa como Gregorio, no sé yo.

¿Vamos?

Sí. He comprado un montón.

[Gregorio] Madrileños, madrileñas, queridos conciudadanos...

Hoy, hombres y mujeres podemos decidir quién...

Mucha suerte, compañera. Tienes el apoyo del partido.

Gracias, Víctor.

Hoy, hombres y mujeres podemos decidir quién va a gobernar.

Entre todos, Carlota.

"Podemos decidir, entre todos, quién va a gobernar".

Te tienes que mostrar cercana, como tú eres.

Es lo que te diferencia de Gregorio.

No me puedo creer que, tras seis meses de campaña,

me siga poniendo nerviosa subir al escenario.

Te va a salir muy bien.

[Gregorio] ...porque no se pueden cumplir.

También nos prometen la igualdad entre hombres y mujeres.

Y eso, queridos conciudadanos, es una aberración.

[Gregorio] Gregorio Díaz, el alcalde que esta ciudad necesita.

Muchas gracias.

[vítores y aplausos]

Esos son muchos aplausos, ¿no?

Son susurros comparados con la ovación que vas a tener.

Vas a ser la próxima alcaldesa de Madrid.

[aplausos]

Muchas gracias por sus palabras, señor Díaz.

[presentador] Es el turno de la señorita Carlota Rodríguez de Senillosa.

Como verá, los tengo a todos de mi parte.

Por ahora. Rectificar es de sabios.

[presentador] Démosle la bienvenida.

[aplausos]

¿Cómo está?

Lo hará bien.

Hoy quiero dar las gracias a ti,

a ti y a ti.

Yo soy una telefonista, una chica del cable,

una trabajadora que luchó y que lucha por sus derechos.

Y que hoy, gracias a la República,

todos nuestros esfuerzos están recibiendo sus frutos.

[aplausos]

[silbidos]

La gente está entusiasmada.

Pero mira cómo aplauden.

[Carlota] ¿Sabéis por qué?

Porque hoy hombres y mujeres pueden decidir entre todos quién va a gobernar.

Porque hoy la mujer puede acceder a una educación igualitaria,

dejando de ser una ciudadana de segunda.

Porque hoy las mujeres pueden acceder al mercado laboral,

dejar las labores del hogar y ponerse a trabajar, sin culpas,

porque hemos aprobado una ley de divorcio que permite que hombres y mujeres

vivan el amor y el desamor con libertad.

Pero todavía nos quedan muchos derechos que conquistar.

Y si logramos conseguirlo en la capital, podremos conseguir todo lo demás.

Pero tenemos que seguir luchando,

porque está claro que es la única manera de conseguir lo más importante:

nuestra libertad.

[vítores y silbidos]

Lo ha bordao.

No me lo puedo creer. Carlota puede ser alcaldesa de Madrid.

[aplausos y vítores]

¡Uh!

Al final le dije que rectificarían.

Sí, no hay nada que no consiga una bella sonrisa, ¿verdad?

Voy a apoyar a Luis Jiménez de Asúa y a Victoria Kent

en su propósito por despenalizar la homosexualidad. ¿Eh?

[vítores]

- Venga, brindemos. - [Ángeles] Por Carlota.

Por Carlota.

- Por Carlota. - Por Carlota.

[Ángeles] Marga. ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

¿Estás así por lo de don Ernesto,

porque no te ha dejado entrar en Contabilidad?

¿Qué pasa?

Voy a divorciarme.

[Lidia] ¿Qué?

Pablo no deja de castigarme por lo que le pasó a su hermano y...

Y no le voy a estar pidiendo perdón toda la vida.

- Pero tú le quieres mucho. - Ya, y...

Y he luchado mucho por este matrimonio, pero... no ha servido de nada.

Hemos quedado mañana por la mañana para ir al juzgado.

Bueno, ya está, pues si es la única solución, ya está.

Ahora solo tengo que reunir el valor para ir hasta allí.

Yo voy contigo. No te vamos a dejar sola con todo esto.

- Muchas gracias, chicas. - [Lidia] Bueno.

No se lo digáis a Carlota, que no le quiero fastidiar el momento.

[música swing]

Sabes que no habría podido conseguir todo esto si no fuera por ti, ¿verdad?

Si al final gano, la victoria será nuestra.

Y de todo lo que estamos defendiendo.

Soy muy consciente de todos los sacrificios que has hecho

para que pudiera presentarme a la alcaldía.

Aplazar nuestra boda...

Esconderte, Óscar...

Lo único que me importa es estar a tu lado.

Te prometo que te lo compensaré.

- No sé cuándo ni cómo, pero... - Chist. Calle usted, señora Candidata.

[beso]

Con permiso.

Señora casi alcaldesa.

[risa]

Perdone, señorita. El señor Díaz quiere hablar con usted.

Ahora mismo no puedo. Estoy de celebración con mis amigos.

Me ha dicho que es de vital importancia.

No le esperaba aquí.

Teníamos una conversación pendiente.

No sé a qué se refiere.

Pero ¿qué es esto? ¿Me ha hecho fotos dentro de mi casa?

¡Se ha metido en mi casa!

Es usted un cerdo y un enfermo. Ha invadido mi intimidad.

Teniendo en cuenta el contenido de las fotos, le aseguro que ese detalle

pasará desapercibido para las autoridades, y para la prensa.

Oiga, lo que yo haga con mi vida privada es asunto mío.

¿También si llega a la alcaldía?

Esas fotos tienen un precio.

¿Hablamos de negocios o prefiere seguir lanzando improperios?

Está bien.

- ¿Qué quiere? - Bien.

Bueno, como ya sabrá, las encuestas la dan como vencedora.

Enhorabuena.

Pero si no quiere que esas fotos vean la luz,

renunciará a la alcaldía durante nuestro careo en la radio.

Es un hijo de puta.

Y no merece llegar a la alcaldía.

Pero no se preocupe, que me voy a encargar personalmente

de que todo el mundo sepa lo canalla que es.

Carlota...

No haga nada de lo que pueda arrepentirse,

porque yo podría acabar con su carrera política.

Pero también con su vida, y con la de ese, esa, o lo que sea.

Así que usted decide.

Si no quiere que esas fotos vean la luz...

Buenas noches.

[cierre de puerta]

[Carlos] Estás muy callada desde que salimos del White Lady.

¿Te ocurre algo?

No. Bueno, estaba pensando en el mitin de Carlota,

en lo que ha dicho sobre lo que las mujeres

- han conseguido en todo este tiempo. - ¿Y?

Que quiero volver a trabajar, Carlos. Lo necesito. De verdad que lo necesito.

He estado pensando que quizá podría organizar

la Feria de las Comunicaciones Europeas.

Quizá te parece una idea un poco precipitada o...

Me parece...

...que me quitarías un peso de encima. ¿Quieres empezar mañana mismo?

¿De verdad?

Sí.

Eso sí, su director le exige puntualidad británica.

Nueve de la mañana. Ni un minuto más...

...ni un minutito menos.

Nueve en punto. Allí estaré.

Voy a cambiarme.

Pero ¿qué...? ¿Te vas a ir esta noche también?

Lidia, quédate y terminamos con la celebración tú y yo.

Sabes que las enfermeras no pasan de noche.

¿Lo sabes?

¿Quieres que te acompañe?

No, quédate y descansa. Prefiero ir sola.

[Lidia] Cuando los deseos no se cumplen, se transforman en frustración.

Un sentimiento que te atrapa

y te obliga a vivir una vida que no quieres.

Yo misma llevaba un año entero persiguiendo el mayor de los anhelos,

pero temía que no tuviera un final feliz.

Sin embargo, el deseo se nutre de la esperanza,

y yo me aferraba a ella sin importarme las consecuencias.

Francisco estaba sumido en un sueño profundo desde que salvó a mi hija,

y yo solo deseaba que despertara.

Flora, no te olvides de echar el cerrojo

y poner el candado en la verja del jardín, ¿de acuerdo?

Cerrojos, candados...

¿Desde cuándo te has vuelto tan precavida?

Bueno, es que ha habido varios robos en la zona. Mejor prevenir que curar.

¿Qué tal tu jaqueca?

Mejor.

Y si no te encuentras con fuerza, podemos cancelar el debate de mañana.

- Llamo a Carlos ahora mismo... - ¡No!

No es necesario.

¿Estás bien?

Sí.

Pero es que ese hombre representa lo más reaccionario a los ideales,

lo que yo más desprecio.

Merecemos un cambio acorde con los nuevos tiempos.

Y tú eres ese cambio.

¿De verdad piensas eso?

Ha sido una campaña muy larga.

Dentro de unos días, serás alcaldesa y todo esto habrá terminado.

[besos]

¿Vamos a la cama?

Sí, ahora voy.

Vamos, que quiero... Quiero llamar a las oficinas del partido,

porque no me he pasado,

y quiero asegurarme de que todo está en orden.

Muy bien.

¿Qué te parece la reforma?

Preciosa. ¿Y todo esto lo habéis levantado en menos de un año?

Es un logro, Carlos.

[risa]

¿Lista para volver a ser una mujer de negocios?

[suspiro]

Le he dado instrucciones a Magdalena

para que te ayude en todo lo que necesites.

Gracias.

Tengo que reunirme con los ingenieros. Luego me paso a verte.

¿No me deseas suerte en mi primer día?

No lo necesitas.

[Magdalena] Buenos días, señorita Aguilar.

Don Carlos me ha encargado que prepare su agenda con los compromisos.

Magdalena, si a partir de ahora vamos a trabajar codo con codo, llámame Lidia.

Y anula todos mis planes para hoy, tengo otras cosas en mente.

Y prepara café para seis.

[Magdalena] Muy bien... Lidia.

Bueno, algunos de ustedes ya me conocen, pero, para los que no, soy Lidia Aguilar.

Y a partir de hoy, van a estar bajo mis órdenes.

Soy la encargada de organizar la Feria de Comunicaciones.

Bienvenida.

[Lidia] Gracias, Miguel.

Lo primero que tengo que pedirles es un informe

con todos los progresos que han ido ocurriendo en sus diferentes áreas.

Somos caballeros muy ocupados.

Lo sé, pero hay que hacer un muy buen papel en esta feria.

Si todo sale bien, significará una gran proyección internacional,

abrir el mercado en Sudamérica.

Si fuera necesario ese informe, el propio don Carlos ya nos lo habría pedido.

[Miguel] ¿Está usted sordo?

La señora Aguilar es ahora la encargada de organizar la feria.

¿Me equivoco o es un poco reacio a recibir órdenes por mi parte?

Supongo que es una cuestión de hacerse a la idea.

Es usted la pareja de don Carlos, claro.

[Lidia] ¿Está poniendo en duda mi valía?

Porque le recuerdo

que este no es el primer proyecto que lidero en esta compañía.

Eso es cierto. Para ser mujer, no lo hizo mal con las cabinas.

[risas]

Verá, los tiempos están cambiando mucho y esta compañía está cambiando con ellos.

Así que, sintiéndolo mucho,

tendremos que prescindir de sus servicios a partir de hoy.

[murmullos]

Sepa usted que llevo trabajando en esta empresa desde sus inicios,

y usted no es quien para despedirme.

[murmullos]

Magdalena, llama al Departamento de Personal.

Diles que vayan preparando el finiquito de don Ernesto.

Parece ser que no se siente muy cómodo trabajando para nosotros.

¿Alguien más tiene problemas con que yo sea su jefa?

[cierre de puerta]

El primer día y has despedido a don Ernesto...

¿Se puede saber qué ha pasado en la reunión?

Que me ha puesto en duda delante de todos los jefes de departamento,

por ser mujer y por ser tu pareja, Carlos.

Don Ernesto lleva toda la vida en la compañía.

Ese es el problema.

Que es muy antiguo, que es un misógino

que es incapaz de soportar que una mujer le dé órdenes.

Bien, pero no puedes tomar decisiones de ese tipo sin consultarme.

Tienes razón.

Lo siento.

Pero, si quiero que me respeten aquí,

no puedo permitir que la gente me hable de según qué formas.

No volveré a tomar una decisión sin consultártelo antes.

Pero, a ver, tampoco tiene que ser tan difícil buscar un sustituto.

No, conozco a alguien que podría encajar en el puesto.

Se llama Antonio Castro. Coincido con él en ocasiones en el hipódromo.

Muy bueno con los números y tiene una mentalidad más abierta.

Es posible que don Ernesto no encajara.

Quizás necesitamos a alguien más acorde con los tiempos.

¿Eso quiere decir que habrá mujeres que trabajen como contables?

- Porque don Ernesto no dejaba que... - Lidia, es un hombre muy moderno.

Y si han pasado el examen de acceso, yo no creo que tenga problema con ello.

Perfecto.

Ahora te veo.

¿Adónde vas?

Voy a acompañar a Marga a los juzgados.

Ella y Pablo no consiguen arreglarlo y... se van a separar.

Vaya, pues... dile a Marga que lo siento mucho.

Hasta ahora.

Por lo que veo, llevan casados dos años y medio.

No hace ni un mes que se aprobó la ley del divorcio

y ya lo solicitan. ¿El motivo?

- [Pablo] Infidelidad. - [Marga] Un malentendido.

- ¿Ha habido o no ha habido infidelidad? - [Marga] Verá, señor juez,

lo que pasa es que mi marido tiene un hermano gemelo que es idéntico a él.

[resoplido]

- Y, a media luz, pues... - ¡Por favor!

¿Qué esposa no distingue a su marido?

- Un poquito te harías la tonta. - [Marga] ¡Y dale! Ya te he dicho que no.

Ya. ¿En el secuestro no me besaste como si fuera él?

¿Secuestro? ¿Qué secuestro?

Un momento, señoría. Vamos a dejar que ella conteste.

¿Qué tienes que decir a esto, Marga?

Pablo, te lo he explicado mil veces. Estaba confundida.

¿Tan malo es?

A ver, señoría, ¿a usted no le parece lógico y normal

dudar un poquito en esta vida? Pues no, a él no.

- Porque él es perfecto, ¿sabe? - Sí, Marga, sí, soy perfecto.

Soy tan perfecto que soy aburrido, ¿verdad?

No como mi hermano, que es divertido. ¿Te parece divertido? Es muy divertido.

Bueno, ya está bien. ¿Han intentado arreglarse, sí o no?

Yo sí, pero no ha servido de nada.

Hace tiempo que no convivimos, y cada vez que nos vemos es para discutir.

La única solución es el divorcio.

En ese caso, si ambas partes están de acuerdo...

- Hombre, de acuerdo no... - Estamos de acuerdo.

[escribe]

[suspiro]

[Pablo] Toma.

Esto también es tuyo.

¿Cómo estás?

[llorando] Como si me hubieran arrancado el corazón de cuajo.

Vamos a tomar el aire. Vamos.

[lluvia]

No sé cómo voy a superar esto, Lidia.

Porque aunque sepa que ya no hay esperanza y que ya no hay marcha atrás,

le sigo queriendo y... Y eso no va a cambiar.

Es que a veces el amor no es racional, Marga.

Te lo digo por experiencia.

[Marga] Pablo se va a Zaragoza.

Ha pedido el traslado.

A lo mejor me tendría que ir yo también.

Volver al pueblo y dedicarme a lo que se dedican las solteronas,

que es a vestir santos, y ya está.

[Lidia] Pero, Marga, ¿qué estás diciendo?

Tú ya no eres la Marga que vino del pueblo.

No puedes volver.

Ya.

Y de paso mato a mi abuela de un disgusto

cuando se entere de que soy una de las primeras divorciadas de España.

Quizá eso no te haga ilusión.

Pero ser la primera mujer contable de la compañía...

¿De qué estás hablando?

He despedido a don Ernesto.

- [Marga] ¿Por qué? - Bueno, es una historia larga de contar.

Lo importante es que ese hombre

no va a volver a molestar a ninguna mujer en la compañía.

Preséntate otra vez al puesto.

Que no.

Que seguro que viene otro y que actúa igual.

Pues depende de ti.

Volver al pueblo con tu abuela...

...o luchar por cumplir tus sueños.

[truenos]

- ¡Ángeles! ¿Qué haces aquí? ¿Todo bien? - [Ángeles] Sí.

Lidia, los papeles que me has pedido.

Muy bien. Gracias, Magdalena.

- ¿Todo bien de verdad? - Sí, todo bien.

Vengo del juzgado. He ido con Marga.

Ah, ¿y cómo está Marga?

Pues muy triste, la verdad. No lo está pasando nada bien.

Le he dicho que se venga al debate de Carlota. ¿Quieres venir?

Ajá. Oye, ¿qué tal tu primer día?

¿Has extrañado mucho a Eva?

¿Soy muy mala madre si te digo... si te digo que no mucho?

No.

Sí, la he extrañado. La he extrañado muchísimo.

Pero necesitaba volver.

Necesitaba sentir que sirvo para algo más.

Te entiendo perfectamente.

Además, es que últimamente he estado pensando mucho en nuestras hijas.

En el futuro que les espera.

Es que yo creo que deberíamos hacer algo.

¿Algo como qué?

Mira, muchas de las chicas que entran aquí apenas tienen formación.

Y si la compañía pudiera crear una escuela para educarlas,

podrían rendir mejor y aspirar a nuevos cargos.

Tienes toda la razón.

Ay, Lidia, a mí me encantaría hacerme cargo del proyecto.

O sea, crear una escuela.

¿Cómo lo ves?

Creo que es una idea excelente.

¿Sí?

Voy a hablar con Carlos, a ver qué dice.

¡Gracias!

[risas]

[Lidia] Vamos a buscar a Marga, que se hace tarde.

[Ángeles] Sí, vamos.

[hombre, radio] Buenas tardes, estimados oyentes.

Emitiendo desde Radio Central,

en cuyos estudios esperamos la llegada de los candidatos a la alcaldía de Madrid.

El Partido Democrático Republicano...

[Sara] Ahí tiene, muchas gracias. Recuerda que Gregorio va a aprovechar

cualquier oportunidad para sacarte de tus casillas.

Intenta no perder los nervios.

¿Me estás escuchando?

- [Carlota] Sí, claro. - Carlota, ¿seguro que estás bien?

[Carlota] Sara, tranquila. Sé lo que tengo que hacer.

- [Carlos] Sara, Carlota. - Buenas tardes.

- ¿Cómo van esos ánimos? - Bueno, hay un poquito de nervios.

[Carlota] ¿Gregorio ya está aquí?

Sí. Acabamos de llegar, señorita Rodríguez de Senillosa.

Bien, ya que estamos todos aquí, Carlos,

podrías contarnos cuál va a ser la dinámica del debate.

Claro. Bueno, David Azcárate será el moderador. Ya le conocen.

Buenas tardes.

Les hará preguntas sobre diversos temas, tendrán que responderlas por turnos

y disponen de, como máximo, un minuto para responder

cada una de ellas, ¿de acuerdo? Hemos adaptado ese espacio

para que estén más cómodos, pero, antes de pasar,

¿alguno tiene preferencia para comenzar el turno?

- No. Bueno, las damas primero. - [Carlota] No.

No quiero que me regale ninguna ventaja.

Entonces propongo echarlo a suertes.

¿Cara, comienza don Gregorio, cruz, Carlota?

Y, por eso, creo que despenalizar la infidelidad femenina

es un llamamiento al lenocinio.

Nadie quiere ver a los ángeles del hogar lanzados a la perdición, ¿no es cierto?

La virtud de las mujeres ha de ser preservada, no solo por ellas,

sino también por nuestros hijos. Porque una sociedad

que no proteja la moralidad de sus hijas o de sus madres,

de la mujer en general,

eso sería una sociedad enferma, una sociedad perdida.

¿Hum? Y eso es una cuestión de patriotismo en el fondo.

Muy bien. Gracias, señor Díaz. Queda clara su postura.

Bien, vamos a pasar ahora a otro tema importante.

Señorita Rodríguez de Senillosa,

usted ha defendido la supresión de la pena de muerte.

¿Podría explicar a nuestros oyentes el porqué de esta medida?

¿Por qué la encuentra usted tan beneficiosa?

Lo siento, tengo que anunciar algo a los oyentes.

He decidido presentar mi renuncia como candidata a la alcaldía de Madrid.

Disculpe, ¿acaba usted de decir que renuncia a la alcaldía?

Sí.

[David] Bien, señoras y señores, han escuchado ustedes bien.

La candidata por el PDR,

el partido al que todas las encuestas dan como claro vencedor

en las próximas elecciones municipales, acaba de anunciar su retirada.

- ¿Qué está pasando? - No sé.

Me deja usted absolutamente perplejo, doña Carlota.

Imagino que como al resto de nuestros oyentes.

Desde aquí, desde los estudios de Radio Central...

¿Qué ha pasado?

- No lo sé. - [Lidia] ¿Tú sabías algo de esto?

- No, no sabía nada. - ¿Pero por qué lo ha dicho?

- No lo sé, Ángeles. - [Carlota] Sí, por supuesto.

[David] ¿Y podría usted darnos una razón?

No solo por nuestros oyentes, sino fundamentalmente

por todos los votantes, que, en fin, creo que merecen una explicación.

[Carlota] Bueno, es... por motivos personales.

Pero, aunque yo renuncie, mi partido seguirá presentándose a las elecciones.

Este no es el fin del PDR.

[David] Señoras y señores, hemos llegado ya al final del programa

y, sin duda, la sorprendente retirada

de la candidata por el PDR ha eclipsado el debate. Les dejamos ahora...

¿De verdad no te ha contado absolutamente nada?

Estamos en directo, por favor.

Señorita Rodríguez de Senillosa, mucha suerte a partir de ahora.

- Don Gregorio. - Señor Azcárate, muchísimas gracias.

[David] A ustedes.

Ah...

[cierre de puerta]

Enhorabuena, Carlota. Una retirada a tiempo es siempre una victoria.

Cállese ya y cumpla su parte del trato.

Deme las fotografías.

Evidentemente no las tengo aquí.

La espero mañana por la mañana en el Hotel Ciudad de Madrid.

- [Carlota] ¿Y por qué no vamos ahora? - No.

Lo lamento mucho, señorita, pero...

...prefiero irme a celebrar este careo con una fiesta.

Las dejo a solas.

[pasos acercándose]

Carlota, ¿qué ha pasado?

Carlota.

Pero ¿por qué has renunciado?

Carlota, llevas meses preparando todo esto.

Lo sé, y sé que tenía que habéroslo dicho antes, pero... no era capaz.

Es que me he dado cuenta de que, si llegara a la alcaldía, pues...

...todo cambiaría para Óscar y para mí.

Perderíamos el control de nuestra vida y de nuestra intimidad.

Pero, Carlota, hubiera sido por una buena causa.

¿Y a qué precio?

No podríamos salir a la calle sin tener a los periodistas haciéndonos fotos y...

Y nuestros enemigos, siempre al acecho.

A mí no me hubiera importado sacrificarme por ello.

Ya, pero yo no.

Porque nuestra manera de vivir también es una forma de luchar.

Óscar, llevamos toda nuestra vida escondiéndonos,

y ahora que por fin vivimos de una manera libre,

tenemos que hacer lo que teníamos que haber hecho hace un año.

Casarnos.

Sí. Mañana mismo.

- ¿Qué...? - ¿Lo tienes libre?

[risas]

Pero, Carlota, que...

Sí, porque además sé que el juez Mauricio oficiaría la ceremonia.

Y podemos hacerlo en el jardín de casa.

Claro, algo discreto con nuestros amigos más íntimos, ¿no?

Y luego, en cuanto tengamos la documentación de Óscar,

tú y yo nos vamos a vivir a París.

Para que puedas vivir libremente.

¿Eh? ¿O tienes otros planes?

[risas]

¿Sí?

Pues que... Que sí. Que sí, Carlota, que sí.

¿Os parece bien?

¡Muy bien!

[risas]

[Lidia] Cumplir tus deseos te colma de felicidad.

Saber que al fin estás a un solo paso de poder dejar de ocultarte.

Mostrarte como realmente eres y vivir libremente tus sentimientos.

Te voy a echar mucho de menos, pequeñita.

Venga. Vete cogiendo asiento.

[Lidia] Tener la certeza de que, a pesar de la distancia,

aquellos a los que amas estarán sanos y salvos.

Poder pasar página y hacer frente a una nueva etapa

en tu vida, una etapa llena de incógnitas.

Pero el camino para lograr tus deseos a veces es demasiado largo,

y la felicidad se resiste.

Solo queda aguardar pacientemente y no dejarte llevar por el desaliento.

[timbre]

- Hola. - Hola.

- ¿Dónde está la señorita Carlota? - En la habitación de invitados.

- Te espero en el salón. - Sí.

Gracias.

- [Carlota] ¿Qué haces aquí tan pronto? - Quería hablar contigo, que...

¿Qué haces que no estás vestida?

¿Qué está pasando?

Carlota, renuncias a tu carrera política,

anuncias esta boda así de repente.

Te conozco muy bien y sé que pasa algo.

[Carlota suspira]

¿Sabes qué pasa?

Que el poder corrompe todo.

Y que... Y que en la política todo está podrido.

¿Qué está pasando?

[suspiro]

- Prométeme que no le dirás nada a Óscar. - No.

Gregorio tiene unas fotos mías con Óscar.

Así que... o renunciaba a la alcaldía o iba a sacarlas a la luz.

Qué hijo de puta.

- ¿No habrás accedido al chantaje? - Lidia, es que...

Me he dado cuenta de que lo importante...

...es que sea feliz con Óscar, que me case con él.

Y, de verdad, alejarme todo lo que pueda de todo esto.

Pero necesito las fotos.

Así que he quedado con él para que me las entregue.

¿Que has qué? ¿Dónde has quedado?

En el Hotel Ciudad de Madrid.

Así que me voy ya.

- Carlota, que te casas en una hora. - Me da tiempo, no te preocupes.

- Pues te acompaño. - Lidia, no hace falta, de verdad.

No quiero que vayas sola.

Elisa.

He ido a vuestra casa y me ha dicho la criada que estabais aquí.

Necesito hablar contigo y con Carlos.

¿Qué ha pasado?

Es mi madre, Lidia. Va a salir de la cárcel.

En menos de una hora estoy aquí, ¿de acuerdo?

¿Dónde está mi hermano?

¿Cómo es posible que vaya a salir de la cárcel?

Carlos, hemos sido unos ingenuos pensando que tu madre se quedaría

de brazos cruzados después de ser condenada.

Es una mujer muy peligrosa.

No va a volver a acercarse a nosotros. Te lo prometo.

[Ángeles] No, gracias. Qué elegante.

Gracias. Una no sabe qué ponerse para estas bodas tan modernas.

¿Le entregaste el dinero a tu madre?

Sí. Y piensa que lo he conseguido haciendo turnos extra.

Es mejor que Sofía se quede en el pueblo.

No tiene sentido correr riesgos innecesarios.

[Ángeles] Ya, supongo que sí.

Por cierto, la escuela... ya está en marcha.

Será la tapadera perfecta para reclutar a nuestras informadoras.

Con Lidia trabajando de nuevo en la compañía,

no pensé que te ibas a atrever a dar el paso.

Esa escuela es beneficiosa para todos:

- para la compañía, para esas jóvenes... - Para el Mirlo.

Yo creo en ese proyecto.

Por aquí.

[Lidia] Nuestros deseos nos pusieron en el punto de mira.

Y ahora teníamos que pagar el precio de los intransigentes.

Un precio desorbitado que cambiaría nuestras vidas para siempre.

Pero cuando uno desea algo con todas sus fuerzas,

no importa el coste ni el riesgo.

[suspiro]

Estoy muy preocupada por Carlota.

Se fue hace una hora y todavía no ha vuelto.

¿Dónde está Carlota?

Fue a ver a Gregorio.

La está chantajeando con unas fotos suyas y de Óscar.

Por eso renunció a la alcaldía.

Dios mío.

Operadora, con el Hotel Ciudad de Madrid.

Buenos días, ¿me puede poner

con la habitación de Gregorio Díaz, por favor?

[Lidia] Estábamos dispuestas a defenderlo hasta el último aliento.

[hombre] Unos clientes oyeron voces y hemos intentado abrir la puerta,

pero está cerrada por dentro.

Es aquí.

¿Qué están haciendo?

- Esto... ¿Esto es...? - [hombre 2] Sangre.

¡Gregorio!

¡Gregorio!

¡Gregorio!

[golpes en la puerta]

¡Gregorio!

¡Gregorio!

¡Gregorio!

¡Gregorio!

¡Gregorio!

[Lidia] Aunque para ello tuviéramos que destruir a nuestros enemigos.

¡Gregorio!

Señorita, ¿qué ha hecho?

Queda detenida, acusada del asesinato de don Gregorio Díaz.

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