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Original subtitles

Un golpe más y si te visto, no me acuerdo.

¿En qué has pensado? ¿Una boda?

La hija de Víctor Ramala. Se casa en Madrid.

Y le va a regalar una tiara de diamantes.

-Cosa de narcos -Necesitamos un equipo.

Menudo bodorrio nos vamos a pegar mañana.

¿Esto?

Es una marca de nacimiento.

Échale compadre.

Es waterproof, chica lista.

Ya lo sé, chica lista.

Ponte esto.

- Pinganillo. - Toma.

- La Calle está en la cocina. - Muy bien.

- Vamos. - Buena idea.

Hola.

Tranquilo, tranquilo. Gracias.

Hay tres jugadores de dardos.

Una familia.

Y una despedida de soltera.

¿Ellas saben que llegaste?

No tengo prisa.

¿Los hijos de puta nacen o se hacen?

Los hijos de puta tarde o temprano serán castigados.

¿Y tú?

¿Serás castigada?

Tengo la curiosidad.

La curiosidad mató al gato.

¿Sabes por qué le eligió a ella?

Porque los caballeros las prefieren rubias.

Tres quince abriendo puerta.

¿Tienes fuego?

¿No va a venir nadie a buscarte?

Hay un autobús que pasa cada 40 minutos y se coge aquí,

al lado de la verja.

¿Te han dado el papelito amarillo?

Es como un ticket de taxi para que no pagues.

Ticket de taxi a ver,

me podríais haber pagado un cochazo después de media puta vida aquí.

Sería un detalle.

Yo no hago las reglas, guapa.

¿El mecherito?

El mecherito me lo quedo.

¿Cada cuánto pasaba, dices?

Cada 40 minutos.

- ¿Ha pasado hace mucho? - No.

Estás más flaca.

Nunca se es suficientemente flaca.

Ni suficientemente rica. ¿Qué haces aquí?

Yo siempre fantaseaba con que mis padres me vinieran a buscar.

Mi hermano, o Rizos o...

Pero cuando me soltaron,

o todos estaban muertos,

o habían salido de mi vida y estaba sola. Muy sola.

No sabes la sensación de vértigo que da estar libre

y no tener a nadie.

No. No tengo ni puta idea.

He escuchado que has sido una chica muy buena.

He colaborado con la policía en dos casos, sí.

Ya. Si al final todas pasamos por el aro.

¿A qué has venido?

No lo sé.

Tenía curiosidad.

Quería saber...

que es lo que hacías.

¿Qué vas a hacer?

No viene el bus.

Si quieres te llevo.

Al cementerio.

Tenía 20 años cuando murió.

No llegué a conocerla.

Ni yo y era mi hija.

Ya ni siquiera te dan un trozo de tierra

para que te coman los gusanos.

Te ponen aquí, un paredón de granito.

Como si fuera un puto almacén.

Como si fuera un puto almacén de Ikea, coño.

¿Hubo muchas cosas que me perdí cuando estuve en el hospital?

- No te has perdido nada. - Pues yo creo que sí.

La Zulema que yo conocí hubiese salido de la cárcel a cabezazos,

reventando los muros.

No por la puerta con un ticket del autobús.

Bueno llegaste tú, mi chófer.

¡Pero tú de que vas!

Siempre te has pensado diferente al resto, ¿no?

La Zulema, la indomable. Pues vas a acabar igual que todas,

vas a ir a una mierda de piso tutelado.

Vas a tener que firmar todas las semanas en el juzgado

y te van a dar un trabajo basura, vas a ser una pringada como todas.

Has perdido.

Las dos hemos perdido.

¡Qué!

A tomar por culo las putas flores ya...

Cinco euros la hora, 300 lavados al día.

Con secado incluido. Esta es mi vida en libertad.

El uniforme no es amarillo, pero...

a veces siento que sigo en la cárcel.

Por marciano que suene,

estoy enganchada al sonido de las lavadoras.

Dentro del tambor de una lavadora, casi me muero.

Pero, de alguna manera,

fue como volver al vientre de mi madre,

al líquido amniótico.

Así que se puede decir, que en una de esas máquinas volví a nacer

y ese ruido es lo único capaz de calmarme.

Como una nana.

Pensaba que, al salir de la cárcel, estaría tranquila por fin.

-En paz -Maca.

Pero esa paz no llega.

Maca.

Maca. ¿Cómo va tu insomnio?

¿Cómo va tu insomnio?

Bien.

He hecho todo lo que me has recomendado.

He aprendido a meditar, he hecho muchísimo deporte.

¿Y ha funcionado?

Sí.

Ya duermo un par de horas al día, lo justo para no volverme loca.

Entonces igual tienes que tomar medicación.

- No puedes seguir así... - No voy a tomar medicación.

Ya te lo he dicho, no voy a tomarla.

No me quiero convertir en una zombi.

Es una mierda, pero dormía mejor en la cárcel.

Aunque cada noche fuese un puto infierno, dormía mejor allí.

Y ahora...

no puedo conciliar el sueño.

Es como...

Como un temblor.

Un temblor por dentro,

como si te hubieses tomado 50 Red Bulls, ¿a que sí?

Me alegra que participes, Laura. ¿Cómo te encuentras?

Eso es el enganche a la adrenalina.

El cuerpo te está pidiendo riesgo y como no se lo das, te putea.

No te deja dormir, ni descansar, ni hacer vida normal.

Me pasó cuando volví de Afganistán.

Dicen que es común entre los soldados.

Pero en Afganistán también conociste a tu pareja, ¿no?

Mi pareja era el único que podía entenderme.

Porque lo había vivido.

Sé cómo te sientes Maca.

- ¿Laura? - Sí.

Mis amigos me llaman Flaca.

Hay civiles alojados, lo sabíais, ¿no?

¡Chico! ¿Nos traes algo de picar?

Yo no me encargo de la cocina.

Le voy a avisar a Ama que ella sí se encarga.

Aire...

- Adiós. - Adiós.

Si traemos a Zulema a un hotel vacío,

esa zorra se va a dar cuenta. Relax...

Estaré relajado cuando todo esto haya pasado.

No sé a qué mierda estamos esperando para intervenir...

Pérez, he pasado por todo en el cuerpo.

He estado en narcóticos, en judicial,

hasta en Violencia de Género

y puedo reconocer un Calcuta cuando lo tengo delante.

¿Y qué cojones es un Calcuta?

Un poli que se enamora de una prostituta.

Como el compañero aquel que teníamos en Tetuán, ¿te acuerdas?

Sí el de la brasileña esa de las tetas operadas.

Que si una visita al burdel, una buena mamada, unas risas,

un poquito de ternura y acabó casándose con ella.

Pero una puta, es una puta.

Yo lo entiendo, te has quedado pillado de la confidente.

A mí también me hubiera pasado,

yo también le hubiera pegado un buen polvo.

Le pegarías un buen polvo.

Pero tú que le vas a pegar a nadie.

Pérez.

Esa tía te usará como un támpax

y luego te va a tirar a la papelera.

Nunca te fíes de una tía que ha pasado por el talego.

¡Hola! Soy Goya, no estoy. Deja el mensaje.

En el ejército vi alguna como esa.

Goya tampoco coge el teléfono. No sé qué mierda está pasando.

Maca tienes que empezar a pensar

que somos las únicas que hemos salido vivas de allí.

Nos vamos.

- ¿A dónde? - A un hospital.

A donde sea que te saquen esa bala, vamos.

- No. - ¡Flaca aguanta, vamos!

- ¡Aguanta, vamos! ¡Venga! - No. ¡No!

- ¡Flaca! - ¡No vamos a ir a ningún sitio!

Escúchame. Mírame.

Te estas muriendo, hay que ir a un hospital.

Yo sabía a lo que me arriesgaba cuando me metí en esto.

Si Zulema vuelve y me has llevado al hospital nos matará a las dos.

Me da igual Zulema.

Me da igual. Hay que ir a un hospital.

Maca, yo lo único que quiero es ver a mi hijo.

Y mi hijo me está esperando en Almería con su padre.

Vamos a empezar de nuevo.

Esta vez no será una mierda de vida como la anterior.

No la voy a cagar dos veces.

¿Tú nunca has pensado en tener hijos?

Siempre he pensado en tener hijos.

Pero la vida se me complicó un poquito.

Y ahora...

Y ahora estoy embarazada,

y voy a tener ese niño.

Papá, tengo hambre.

Oye...

Al final vamos a ir directamente al hotel de mamá.

Así la vemos antes y le damos una sorpresa.

¿No tienes ganas de ver a mamá, chiquitito?

Muchas.

- ¿A que sí? - Sí.

¿Cuál es el plan, Vivi?

¿Pasar el fin de semana con el teléfono

y colgar fotos en Instagram?

- Déjala, que estamos de vacaciones. - No, no la dejo.

¿Para eso me rompo los cuernos trabajando?

¿Para que luego se tire el día entero con la pantallita?

Pero que está en la edad de hacer esas cosas, hombre.

Oye, vamos a ver cuándo hable con ella, estoy hablando yo,

que no me interrumpas, habrá que educarla de alguna forma.

¡Que dejes el puto móvil ya, cojones!

Que me dejes en paz.

Te puedes calmar un poco, por favor.

- ¡Cuando hable con Vivi, te callas! - Bueno, ya se ha ido, ya está.

Esa es la manera que tienes de educarla, de ponerle los límites.

Que estés tranquilo que estamos de vacaciones.

Llevamos aquí diez minutos y ya lo has jodido todo.

- ¿Yo que he hecho, coño? - ¿No lo ves?

Ya me has tenido que cabrear.

Digo lo que me sale de los cojones.

¿Esas son las vacaciones que querías? ¿Estás contenta?

Yo también los oigo.

Tú que te crees, que te pones los cascos y desaparecen.

No.

Escúchalos.

Hazme caso.

Escúchalos.

Que no me da la gana de callarme. ¡Que te calles tú, hombre!

Estoy harta.

Yo solo quiero una familia normal.

- ¿Una qué? - Una familia normal.

¿Y qué es normal?

Tengo ardor de estómago.

A mí me pasa con los exámenes de fin de curso, es por los nervios.

¡Qué va! El ardor me viene cuando va a pasar algo malo.

Es como... un presentimiento.

¿Por eso no has querido cogerle el teléfono a Maca?

Triana, ¿por qué no mandamos todo a la mierda?

¿Y pasamos de ir al Oasis? Cojo el coche y nos vamos.

- Estás de broma, ¿no? - No, no estoy de broma.

Tú no conoces a Zule y a Maca. Son peligrosas.

No quiero que te pase nada.

Mira Goya, ¿sabes por qué dejé de salir con tíos?

Porque no aguantaba que machos alfa tomaran decisiones por mí.

No hagas tú lo mismo.

Este no era el trato.

Dejé muy claro que a mi hermanastra no le tenía que pasar nada.

Un poco tarde, ¿no crees?

Si tanto la quieres, no haberle jodido la boda.

Chicas, buena vibra.

Mañana acaba todo. Sólo queda repartir los diamantes.

Venga Mónica no te agobies.

¡Ama! ¡Ama!

Los señores que juegan a los dardos quieren un aperitivo.

Quieren algo...

Algo de comer.

Algo para comer. Comer...

¿Sabes lo que más me gusta de ti, cariño?

Que no sabes guardar rencor.

Yo a veces te regaño

y te digo cosas feas

porque no me haces caso.

Te castigo.

Y tú, me das un beso al minuto y te vas.

Bueno, bueno, bueno...

Hay cosas necesarias en este mundo.

Hay gente muy mala en este mundo.

Que hace cosas horribles, horribles...

Como la chica rubia.

¿A ti te gusta la chica rubia?

A tu hermano también le gustaba.

Sois débiles.

Para eso estoy yo aquí.

Para cuidarte, protegerte.

Recoge las toallas y vete.

Hija de puta.

Respira.

Aunque duela, tienes que respirar profundamente.

¿Dónde mierda estabas?

Se me pinchó la rueda del coche. Y tuve que hacer autostop.

¿Y en la boda?

¿Qué pasó?

¡Qué coño te pasó que teníamos los diamantes!

¿Qué mierda te pasó en la cabeza?

Que me entraron ganas de bailar.

Pues nada, cuéntaselo a Flaca, que tiene una bala en el estómago.

Estás mal.

Pero bueno, las manchas de sangre salen con pasta de dientes.

Tenía que haberte pegado un tiro.

¡Va, va, va, va!

¡Venga, venga, venga, venga, venga!

¡Mierda, mierda!

La caja que me enseñó Mónica en las fotos era una Hartmann.

¿Y?

Que no puedo abrir la puta hucha del cerdito

porque se abre con el puto ojo de la novia.

Es de reconocimiento ocular.

Ok. Tenemos 12 minutos

antes de que aparezcan los matones aquí arriba.

Doce minutos.

Pero ¿dónde está la cría con postillas en las rodillas

que me tiraba del pelo?

Estás impresionante hermanita.

¿Pasa algo?

Nada.

Tengo un viaje previsto después de todo esto

no nos veremos en una temporada.

Te conozco, Diego. ¿Qué pasa?

¿Te vas a escapar con Kati?

Se casa dentro de media hora. ¿Estáis locos?

Kati está vigilada las 24 horas del día.

Antes de la boda es el único momento.

Además, con tanta gente

tardarán una hora en darse cuenta, lo tengo todo preparado.

¿Sabes lo que pasará si Ramala te encuentra?

¿Te acuerdas de lo que hiciste la primera vez que Ramala se te acercó?

Le mordí.

¿Y que tenías...? ¿Seis?

¿Siete años...?

Y le mordiste la mano porque eres una rebelde,

siempre has sido así.

A mí me ha llegado la hora de morder.

Mónica, quiero decirte que...

Que eres la que me ha dado fuerza para esto.

Si no hubiese sido mi hermana con esa fuerza

y con esas... ganas de vivir,

de ser feliz,

yo no, no podría.

- ¡Zulema, tenemos un problema! - No me grites, Rubia.

Son pinganillos de última generación.

¡Déjate de hostias!

Necesitamos a la novia.

La caja fuerte se abre con su ojo.

Yo me encargo.

¿Tu hermana?

¿Dónde está tu hermana?

No lo sé.

Se está marchando.

No va a bajar a la boda.

¿Qué?

Va a huir por la puerta que da al parking.

Pero Zulema porfa...

Pero cállate.

Kati...

Calladita, calladita.

¿No te casabas hoy?

¿Y entonces adónde vas?

Novia a la fuga.

No me llores.

No me llores.

Como emitas un sonido te reviento el alma. Escúchame.

Respira.

Seguro que sabes ir a tu habitación sin que nadie nos vea.

Así, eso es.

Calladita.

Tranquila, yo te ayudo con el vestido.

Muy bien, vamos.

Sé que no es el momento, señor Ramala, pero no he podido.

No se preocupe, yo le agradezco, Señora...

- Mendoza. - Mendoza. Dígame.

Estaba en el bingo cuando esa mujer entró a robar.

Nunca olvidaré sus ojos.

Tenía algo extraño aquí, como una lágrima.

Por eso cuando la he visto de camarera

he tenido que venir a decírselo.

Muchas gracias.

- Por aquí. - Buenas noches.

Zulema, ¿me oyes?

¿Zulema?

Esto no funciona.

¿Qué quieren?

- ¿Qué quieres? - Esto es muy fácil.

Eso.

Miren. A mí no me van nada los diamantes.

- Por mí se los pueden llevar. - Muy bien.

Pues haz ojitos.

¿Quién ha elegido el rosa?

¿Maca?

¿Maca me oyes?

¿Zulema?

Pensaba que habíamos venido a relajarnos.

¿A relajarnos hemos venido?

La Flaca se está desangrando

y tenemos a los mexicanos que nos están buscando.

Aquí no hemos venido a relajarnos.

Por lo menos yo no te he traicionado.

Me has vendido a la policía, socia.

Este es el plan: Mati, tú esperas fuera.

Pérez, tú y yo entramos en el bungalow.

La prioridad máxima es Zulema,

está armada y es muy peligrosa a la menor duda, caña.

¡Me vais a comer todo el coño! ¡Que somos ricas hijas de...!

Trae para acá tú, tonta.

Van a necesitar más toallas.

Muchas toallas.

¡Qué maravilla!

Si me hubieses traicionado ya tendríamos a toda la policía encima.

¿O es que algo ha salido mal, rubia?

¿Pasa algo, Mónica?

¿Que qué pasa?

Que tenéis que ver algo.

Más vale una mala boda que un buen entierro. Se siente.

¡Mónica! ¡Mónica!

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