All language subtitles for Montalbano -S14E02 - La rete di Protezione

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Original subtitles

El Comisario Montalbano "La red de protección".

¡Buenos días! ¿Que está pasando?

Ahí están los cineastas suecos.

Sí, hoy los suecos filman aquí. ¿Y qué?

Así que hoy no hay paso.

Entonces para ir a la estación de policía,

¿tengo que dar la vuelta por todo el pueblo?

Lo siento, no hay paso.

¡Maldita sea! ¿Puedo pasar a pie?

No, lo siento.

- Comisario, Ud. pasa. - ¿Si? Entonces me estaciono.

- Sí, comisario. - Gracias. - De nada.

- Si no se pasa, no se pasa. - Es el Comisario Montalbano.

Él es el Comisario Montalbano, pero yo no soy un títere.

¡Para ya!

¿Permiso? Lo siento.

¡Permiso, permiso! Lo siento.

- Muchas gracias, ¿eh? Muy amable. - Por nada.

Es el Comisario.

¡Listos!

- Motor... - ¡Chak! - ¡Acción!

¡Vincenzo!

¡Y... paren!

¡Perfecto, bien!

¡Bravo! ¡Muy bien!

La estaba viendo.

Si me lo permite, fue... magia. Tiene un carisma, una fuerza.

Yo me sentí... ¿Sabe cómo decimos en siciliano?

¿Como?

Completamente embrujado.

Comisario Salvo Montalbano.

- ¡Qué gusto verte! - ¿Nos conocemos? - Te conozco.

Soy Monika Sjostrom, una prima de Ingrid.

¿De veras?

¡Qué gusto! ¿Cómo está Ingrid?

Se está acostumbrando a una nueva vida.

Nunca habría salido de Vigata si no

hubieran transferido a su esposo.

Por supuesto.

- No sabes cuánto me habló de ti. - ¿Si?

Me dijo que fuera a verte, pero no tuve tiempo.

¡Hiciste mal!

¿Trabajas aquí en la producción?

Sí, soy intérprete.

Me quedaré hasta el final de la filmación.

- Él es Mats Brolin, el director. - Mucho gusto.

¡Mucho gusto!

- Estoy feliz de estar aquí. - Gracias.

Nuestra protagonista es Maj Andreasson,

quien también es la novia de Mats. ¡Ahí esta!

Tu colega con bigotes no la deja en paz desde la mañana.

Lo sé, Mimí es muy trabajador.

Es Ud. hermosa.

Quiero invitarte a la fiesta de Ampollina.

¿Qué es eso?

Es una ceremonia

para celebrar la hermandad entre

Vigata y nuestra ciudad, Kalmar.

- No soy hombre de ceremonias. - ¡Por favor!

A la producción le gustaría mucho.

Y sería un placer para todos nosotros.

- Está bien, de acuerdo. - Muy bien.

Te recogeré en la estación de policía al final de la tarde.

De acuerdo.

¡Muy bien! - Adiós. - Adiós.

- Te veré en la noche. - Adiós.

- ¡Comisario! - ¡Oh, Fazio!

¿Qué haces aquí?

Voy a trabajar, los suecos bloquearon todo.

- No me hables de eso. - Augello fue a echar una mano.

Lo sé, solo que en lugar de una mano dio todo el brazo.

- ¿De qué trata la película? - Es sobre una chica sueca

quien es la capitana de un barco de Kalmar.

Viene aquí, se enferma y ya no puede regresar.

Pido perdón,

- la puerta se me escapó. - ¿Qué pasa?

El ingeniero Catarello quiere hablar personalmente con usted.

- ¿"Catarello"? ¿Es tu pariente? - No, ¿qué pariente?

No lo conozco. Es un desconocido, "incógnito".

Déjalo entrar.

De inmediato. Ingeniero Catarello, por favor, tome asiento.

Hola, disculpe la molestia. Me llamo Ernesto Sabatello.

Mucho gusto. Por favor, tome asiento.

Es un asunto personal, no tengo que hacer una denuncia.

No se apure, dígame.

El otro día estaba arreglando el sótano.

Encontré una caja con unas películas Súper 8 de mi papá,

y las he visto a todas.

Entre los carretes de vacaciones en la playa,

celebraciones familiares, paisajes...

había seis, cómo decirlo... totalmente anómalos.

Anómalos, ¿por qué?

Siempre retratan la misma escena.

La imagen es fija y siempre se

toma desde el mismo punto de vista.

¿Qué representa la escena?

Un pedazo de pared, siempre igual.

¿Hay algo en la pared? No, nada.

- ¿Qué significa? - No lo sé.

Pero lo extraño es que a todos los han filmados

en el mismo mes, el mismo día, a la misma hora,

del 73 al 78, el año de la muerte de mi padre.

¿Cómo lo sabe?

Cada película es precedida por la escritura de la fecha.

Entonces Ud. encontró seis de las películas de su padre

en las que del '73 al '78 en un día determinado, al mismo tiempo,

- ¿su padre filmó la misma pared? - Exactamente.

Quiero decirle algo más también.

La última película, la del '78, es la única de ese año.

Mi padre se había agravado mucho y estaba postrado en cama.

¿Cuándo murió?

El 15 de mayo. Lo recuerdo bien, estaba muy mal.

Entonces, para tomar la última película,

tuvo que reunir sus últimas fuerzas.

Es increíble para un hombre en ese estado.

Esto significa que las películas fueron muy importantes para él.

¿Pero, por qué?

Eso es lo que me gustaría que me ayudara a descubrir.

Haga esto, tráigame las cintas y el proyector. Gracias.

- Adiós. - Adiós.

Y yo, como primer ciudadano...

Estoy orgulloso de haber recibido de inmediato y con entusiasmo,

la propuesta de la producción de Kalmar.

- No por los halagos del cine... - ¿Cuánto dura esto?

Ya casi termina.

Es el encuentro entre dos pueblos geográficamente lejanos.

Es con orgullo ilimitado que como un signo de hermandad

voy a unir nuestros dos mares.

Kalmar y Vigata.

¡Vigata y Kalmar!

Esto debe ser solo el comienzo, ¿eh?

Los cannoli de Saro son los mejores de toda Sicilia.

¿Cuántas generaciones los han hecho?

Tres.

Sentirás la bondad. ¿Los conoces?

Sí, los conozco.

¿Por qué grita tanto?

- Encontró un lugar hermoso y... - ¡Monika!

¿Qué dijo?

Busca a Maj y a los otros actores.

Mejor voy a echarle una mano.

De acuerdo, adiós. Saluda a todos.

- Sí. ¡Buenas tardes! - Adiós.

- Comisario... - ¿Eh?

- Su cannolo. - Ah si. ¡Monika!

Doctor, el ingeniero Stampatello le

trajo el proyector y una película.

Puso todas las cintas en un solo carrete.

- ¿Todavía está aquí? - No.

Pero juntos armamos todo en su oficina

y le explico cómo funciona el proyector.

- Entonces, vamos. - De inmediato.

- ¡Fazio! - Sí. - Vamos a ver las películas.

Por favor... Vas, Catarella.

- ¿A dónde vas? - Ud. dijo "vas".

- ¡Vas con el proyector! - ¡Ah, a sus órdenes!

Pero es un hermoso muro.

Es el muro de antes. ¿Lo reconoció?

Ssh, Cataré.

Disculpe, quedé atrapado por la trama.

¿Ha tomado la misma pared durante seis años? Mah.

Cataré... ¡Catarella!

Lo siento doctor, estaba descansando mis ojos.

No te preocupes.

- ¿Cómo terminó la película? - Muy bien, con final feliz.

Vuelve a la central, luego guarda todo.

De inmediato.

¿Y entonces? ¿Que piensas?

Primero hay que aclarar si el señor estaba cuerdo.

En mi opinión, estaba perfectamente consciente.

O no se habría levantado de la cama en su estado.

Una hipótesis es que algo está oculto en la pared

y las cintas muestran que nadie lo tomó.

Si es así, las películas no servían solo para quien las filmó,

sino también para alguien a quien debían ser mostradas.

Espera un momento, en lugar de hacer suposiciones...

Hola.

Hola Ingeniero Sabatello, soy Montalbano.

- ¿Lo molesto? - ¡Buenos días! - Buenos días.

¿Descubrió algo?

No, pero tengo que hablar con Ud.

Con mucho gusto,

pero lamentablemente me quedaré unos días en Palermo.

Trabajo a la renovación del palacio del señor Pintacuda.

¡El Sr. Pintacuda! ¿Cómo está?

La edad está ahí, pero se defiende.

¿Me lo saluda? Con mucho gusto.

¿Sabe que era amigo de mi padre?

¿En serio?

Sólo la muerte pudo terminar con su amistad.

Tan pronto como regrese a Vigata, lo llamaré.

Bueno, espero su llamada.

- Hasta luego. - Saludos.

Está en Palermo.

Mientras tanto,

descubrimos que tipo de muro es el de la película.

¿Es la pared de una casa?

¿De un establo? ¿Un muro circundante?

¿Como hago, comisario.

Busca un buen maestro de obras, le

muestras las cintas y escuchas lo que te dice.

Bien, lo hago tan pronto como puedo.

Hola.

Doctor, recibió una llamada urgente.

¿Quien es?

Una mujer que dice que se llama Sio Stromme.

- Ah! Pásamela. - De inmediato, doctor.

- Buenos días, Salvo. - Buenos días.

Lo siento, pero es un asunto delicado.

- ¿Sabes lo que pasó anoche? - No, ¿qué paso?

- ¿Podemos vernos? - ¿Cuándo?

Tan pronto como sea posible.

¿Puedo ir a la estación de policía ahora?

De acuerdo, te esperaré.

- Gracias. - Ciao.

Sucedió después de que te fuiste.

Todos buscaban a Maj Andreasson, la novia de nuestro director.

Mats quería ensayar una escena,

pero no la encontraron en ninguna parte.

Luego, en cambio, cerca de donde

estábamos, en la orilla, había un bote.

Adentro estaban su colega,

el comisario adjunto Augello y Maj.

Mats los descubrió y pensó que...

Disculpe.

Dijeron que acababan de regresar de un paseo en bote,

pero la impresión de todos era que los dos tenían...

En resumen, regresaban de una aventura amorosa.

Eso fue.

Obviamente, todos estaban allí y Mats no lo tomó bien.

Se desató un desastre.

El productor, Sr. Ergstrom,

me rogó que te pidiera

que Augello sea relevado de su

cargo de escolta a la tripulación.

¿Hay algún problema?

Sí, ¿porqué quién te autoriza a pensar

que no fue realmente un paseo en barco?

¿Qué evidencias tienen?

Además ¿qué significa "la impresión de todos"?

En impresiones no tomo medidas disciplinarias.

¿Hola?

Salvo, ¿estás solo? ¿Puedes hablar?

¡No!

Entonces hablaré yo solo. ¿Supiste lo que pasó ayer?

¡Eh, si!

Lo siento, pero no puedo salir de la casa.

Beba me rompió la cara, dice que me deja.

Hizo bien.

¿Me haces un favor?

¿Le das a alguien más la tarea de

- supervisar el set? - Sí. Gracias.

Perdón por la interrupción. Quiero llegar a un acuerdo.

Dígale al productor que también en virtud de la reciente hermandad,

encontraré la manera de sacar al Dr. Augello de su cargo.

¡Muy bien!

- Adiós. - Gracias. - Adiós.

- Por favor. - Gracias.

¡Caballero! ¡Qué placer verlo de nuevo!

¡Comisario! También es un placer para mí.

¿Como le va?

Bien. Lo encuentro en gran forma.

En la flor de los años.

- Por favor siéntese. - Gracias.

¿Que está haciendo? ¿Siempre va a pescar?

No, ya no voy.

Nunca pesqué nada, es mejor comprarlo.

Me entregué a los solitarios. ¿Sabe cómo se llama esto?

No.

"El solitario de Napoleón". Como si hubiera tenido tiempo

- para jugar al solitario. - Bueno, tal vez

en Santa Elena. Correcto, en Santa Elena.

- ¿En qué le puedo ayudar? - Si.

Escuché que era un gran amigo de Francesco Sabatello.

Éramos amigos íntimos, aunque yo era unos años más joven.

Si, amigos. ¿Por qué está interesado en él?

Ernesto Sabatello, el hijo, me contó unas anécdotas

sobre la última parte de su vida, así que estoy buscando...

Dígame una cosa, seguramente estuvo en la casa Sabatello.

- ¡Claro! - ¿Cómo era?

¡Hermosa! Se encuentra

ubicada en el distrito de Granata.

Es una villa de dos pisos.

Tiene una torre con vista al mar, preciosa.

Fue abandonada después de la muerte de Francesco.

Quien murió joven de cáncer, dejando a su esposa y un hijo.

Después de su muerte,

su esposa e hijo se fueron a vivir con sus padres a Palermo.

Ahora la villa está abandonada.

Lástima, ha caído en un mal declive.

¿Francesco Sabatello no tenía a nadie que pudiera ocuparse?

Tenía un hermano gemelo, Emanuele, pero nació enfermo.

- ¿En que sentido? - No hablaba, no salía.

No podía hacer nada.

Francesco siempre lo llevaba con él

para que no le pesaran sus dificultades.

¡Aquí está! Pongámonos la chaqueta.

Uno...

y dos.

- ¡Qué bonito eres! - Francesco era como su madre.

Lo cuidaba, también entendía lo que decía Emanuele.

Nacieron juntos, gemelos... ¿Me entiende?

¿Qué le pasó a Emanuele?

Se suicidó antes de que su hermano muriera.

Recuerdo un detalle.

Sus habitaciones eran contiguas.

Pero para poder vigilar a su hermano

por la noche, durante el sueño,

Francesco puso una pequeña puerta plegable

en la pared que separaba las dos habitaciones.

Disculpe, pero siendo acomodados,

¿no podrían contratar a una cuidadora que se ocupara de él?

Por supuesto que podían pagarla, pero en la época no era costumbre.

Además Francesco nunca habría confiado

a su hermano en manos extrañas.

Por favor, señor Comisario, su café.

- ¿Quiere azúcar? - No, gracias.

- Comisario... - Diga.

Si no está ocupado, ¿jugamos Bríscola?

- ¿Cómo? - O Escoba. - No, Bríscola. - De acuerdo.

- Ud. mezcle el café. - Sí.

- Y yo mezclo las cartas. - Perfecto.

¿Quien es? Oh, hola Salvo.

- ¡Qué linda sorpresa! - Perdón si no te llamé antes.

- No hace falta. Esta es tu casa. - Eres muy amable. Hola.

Despierto a Mimí.

No, primero vayamos a la cocina a tomar un café.

- Lo acabo de preparar. - Gracias.

Escucha, ¿Salvuzzo está en la escuela?

Sí, saldrá pronto.

Dime la verdad, viniste a averiguar

sobre la situación entre Mimi y yo.

Salvo, tú ya sabes. Mimí no tiene límites.

Debería dejarlo... Pero, todavía lo amo.

A su manera, él también me ama.

Sin embargo, he aceptado muchas situaciones...

¡Mimí no se compone!

¿Sabes una cosa? Hiciste bien en rascarle la cara.

¿Así te dijo?

Me llamó para decirme que no podía venir.

¡Qué gran hijo de golfa! ¿Pero qué? Una tontería.

Sólo le hice un cortecito debajo del ojo izquierdo.

¡Ábrete Cielo!

¡Gritó que parecía el teatro griego de Siracusa! ¡Una tragedia!

Dijo que lo había rajado, a Pascualito Sietebellezas.

Perdón por el desahogo. Puedo hablar contigo.

Faltaría más.

¿Sabes qué es lo peor?

En la vejez se convirtió en flojo y fastidioso.

Ya no hace nada, ni siquiera tira la basura.

Hace una semana llamó la directora de la escuela de Salvuzzo.

Hoy, mañana, en la noche... ¿Quieres azúcar?

No, gracias.

¿Crees que fue? ¡No!

¿Hay problemas en la escuela?

No con el estudio, Salvo es bueno.

En su clase hay un grupo de chicos malos.

Están molestando a un niño. ¿Cómo se llama? Luigi Sciarabba.

Es un genio informático, pero no sabe defenderse.

¿Qué tiene que ver Salvuzzo con eso?

Es tu ahijado, ¿eh?

Hace una semana tomó la defensa de Luigino.

Terminó con una camisa rota y un ojo morado.

Bueno...

Mantenme informado.

¿No lo llamo a Mimí? ¡No, déjalo!

Dile que llamé y que lo quiero en

la oficina, con la cara rajada o no.

No te muevas, sé el camino.

- De acuerdo, gracias. - Adiós. - Nos vemos pronto.

¿Qué es eso?

¡No! ¿Cuándo llegamos a Villa Sabatello?

- ¿No se puede pasar? - No.

¿Es siempre la misma historia de la película sueca?

Sí.

Peppi, buenos días.

Inspector, llevo una hora esperandolo.

Peppi Licitra.

Disculpe, pero en estos días en Vigata ya no nos movemos.

Siempre le digo esto a mi esposa, demasiada televisión hace daño.

Es así.

Mientras esperaba, eché un vistazo.

Tal vez sé cuál es el muro de la película.

- Bien. - Síguenme. - Gracias.

La pared de la película que me mostró el inspector Fazio

es un trabajo de poco cuidado. Se puede ver cómo el yeso cayó.

En mi opinión, es una pared externa, no es de una casa,

sino de un almacén, o un garaje, algo así.

Comisario, ese podría ser el muro de la película.

Fazio, lleva al señor Licitra al auto.

Espérame allí.

Echo un vistazo a mi alrededor. Gracias, fue muy amable.

- A su disposición, comisario. - Gracias.

Filmaba desde aquí.

Entren.

Salvú.

¡Mirate Mimí, tenías razón! Beba te ha desfigurado.

No, no...

- ¿Puedo cerrar la puerta? - ¿Por qué, hace aire?

No pero...

Quería hablar contigo... sobre el asunto de la sueca.

A mí no me importa lo que pasó entre la sueca y tú.

Ya eres mayor de edad y vacunado y ella también.

¡No, Salvo!

No pasó nada entre Maj y yo.

¿Entre quién?

No pasó nada entre Maj, la actriz y yo.

¿Cómo fue? ¿Tuviste un ataque de castidad?

No.

Por supuesto, fui en bote con ella...

Pero no lo sé.

Debe haber sido el cielo estrellado, el olor del mar...

Ambos sufrimos un golpe de melancolía y no hicimos nada.

Hablamos todo el tiempo.

Mimí, ¿el cielo estrellado de día?

Claro, era de día. Dije "cielo estrellado"

para describir el sentimiento que se había creado.

Me vas a hacer llorar...

Ni siquiera quiero bromear sobre eso,

porque discutir con Beba por una salida inocente... ¡está bien!

Pero que Maj tenga problemas con su novio por eso...

No lo soporto, Salvo.

Entonces estaba pensando que quizás tú...

- ¿Tal vez yo? - Quizás tú, a través de Monika...

le hagas llegar al director, el novio de Maj,

que no pasó nada entre nosotros.

Mimí, pero...

Veré qué puedo hacer, ¿de acuerdo?

Gracias, Salvú.

No lo hago por ti, sino por Beba. ¿Hola?

Soy Sabatello, estoy de regreso a Vigata.

- ¿Quiere que nos veamos mañana? - Sí, voy a verlo por la mañana.

- De acuerdo. - Adiós. - Adiós.

- Monika. - ¡Salvo!

- Hola. - ¡Hola!

- Buenas tardes. Tomen asiento. - Gracias. - Gracias.

Quiero brindar por la hermandad

de nuestros dos países

y por el éxito de la película.

- ¡Salud! - ¡Salud! - ¡Salud!

Mats se disculpa por las molestias causadas por la filmación.

¿Están bromeando?

Es un honor tenerlos entre nosotros.

Gracias.

Me permití pedir unos aperitivos de mariscos.

- Crudos y cocidos. - ¡Que lindo!

- Perfecto. - ¿Es tu teléfono? - ¿Es el mío?

¡Oh, si! Disculpen.

¿Si? Dije que no me molesten. Estoy en una cena.

Escuchemos, si es importante.

¡No! ¡No!

¿Pero cuándo? ¿Cómo?

¿Está vivo?

Le hicieron un lavado gástrico. ¿Han avisado a la esposa?

Sí, mantengan alejados a los periodistas.

En media hora estoy allí.

- ¿Qué pasó? - Es un asunto muy delicado.

Por favor, dime.

Te diré si me aseguras de que quede entre tú y yo.

De acuerdo.

Mimí Augello... intentó el suicidio.

- Oh Dios, ¿por qué? - Hace menos de un año,

Mimí tuvo un accidente.

Desde entonces ha perdido su virilidad.

Lo intentó todo,

también fue con un luminar en Berlín.

Hoy ha llegado la respuesta y dice

que Mimí ya no será como antes.

Lo siento, yo...

Me tengo que ir.

- Por supuesto. - Disculpame también con él.

Lo siento mucho.

Perdónenme. Disculpen.

Eso es todo.

Entonces...

- Hola. - Acompañé al director al hotel.

- ¡Oh! ¿Se la creyó? - ¡Claro que sí!

Tan pronto como te fuiste, le conté la historia de Mimí.

Ni me dejó terminar.

Me rogó que lo llevara al hotel para hacer las paces con Maj.

¡Ok! Gracias por tu cooperación.

- Gracias a ti, Salvo. - Buenas noches.

Hola.

Salvo, no me dijiste cuando llegarás en Génova.

- ¿Compraste los boletos? - No, desafortunadamente.

- Hubo un revés. - Siempre hay un contratiempo.

Si no vienes, dímelo. Así me me libro de eso.

No digas eso.

Si te dije que voy, ¡voy! Estaré contigo muy pronto.

De acuerdo. Ya lo veremos.

- Adiós. - Adiós.

Es como una sinfonía.

Hice una inspección en la villa de su padre y estoy seguro

que la pared de la película es la de un

almacén, en la parte trasera de la villa.

- El cobertizo de herramientas. - Su padre filmó

desde la ventana del baño cerca del dormitorio.

La pregunta esencial permanece. ¿Por qué lo hizo?

Para responderle, se necesita saber más.

Me llamó la atención el vínculo cercano, muy cariñoso

entre su tío Emanuele y su padre. ¿Podría contarme al respecto?

Habían sido inseparables desde que eran niños.

A veces sucedía que el tío Nené se negaba a comer en la mesa.

Gemía, se agitaba.

Papá le pasaba un brazo por los hombros.

Le hablaba y él comenzaba a comer de nuevo.

¿Su tío dependía totalmente de su hermano?

Sí, en general.

Yo era pequeño, pero aún recuerdo lo celoso que estaba.

Tu hermano Francesco.

Tranquilo.

Estoy aquí.

¿Sabe qué? Papá siempre pidió ser enterrado junto al tío Nené.

¿Qué recuerda del suicidio de su tío?

Imágenes borrosas. Estaba en el jardín de niños,

Gasparino había venido a recogerme.

- ¿Quién es Gasparino? - Gasparino Sidoti.

Era un manitas que ayudaba a papá en el jardín.

¿Está vivo?

Tiene más de 80 años, pero tiene buena salud.

Recuerdo que mamá me abrazó en casa.

Me dijo que el tío estaba muerto.

Luego me acompañó a la habitación y me dijo que me quedara allí.

La puerta se abrió, entró papá...

se sentó, me puso en sus rodillas y me habló al oído.

¿Recuerda lo que dijo?

No, tal vez ni siquiera quería que yo entendiera.

¿Su padre se enfermó por el dolor?

No, le diagnosticaron cáncer cerebral en Roma,

a principios del '72. Le dieron unos meses de vida.

- En cambio ocurrió un milagro. - ¿Qué quiere decir?

Vivió otros seis años.

Se detuvo la progresión de la enfermedad.

A pesar de que los últimos dos años fueron terribles.

¡Madre santísima, doctor!

La Sra. Sciosciostrommi está aquí con una fémina llamada Maj.

¡Nunca jamás, qué fémina, es una diosa venérea!

Calma o te va a dar un síncope. Déjalas entrar.

Está bien. Por favor entren.

Hola. - Hola. - ¿Cómo estás?

Bien, ¿y tu?

Bien, gracias.

- Te presento a Maj Andreasson. - Buenos días.

Mucho gusto, Comisario Montalbano.

- Por favor, tomen asiento. - Gracias.

Entonces.

Dile a Salvo lo que querías decirle.

Vine a decirle, gracias.

Monika me dijo que Ud. es serio y honesto.

Puedo imaginar su esfuerzo por tener que decir una mentira,

para salir de una mala situación.

No se preocupe.

En mi profesión, a menudo tenemos que forzar la mano con la verdad.

Y luego es un acto de justicia,

porque fue solo una conversación en el barco.

¿Mimí le dijo esto?

Sí, me dijo que han estado hablando durante mucho tiempo.

- Ah. - Aah...

No nos formalicemos con el verbo "hablar" usado por Mimí,

quien siempre ha sido un caballero.

Le pido una disculpa... y gracias de nuevo.

Gracias por visitarnos. Las acompaño.

Gracias.

Gran hijo de puta...

¿Entendiste?

Entonces...

"Querido Mimí

hoy tuve información de absoluta fiabilidad,

pero no puedo revelarte eso en todos los aspectos.

Se trata de esto.

Esta noche entre la medianoche y las cinco de la mañana,

una camioneta amarilla pasará por la calle Lincoln,

con solo el conductor a bordo".

- ¡Catarella! - A sus comandos.

Dale esto "brevi Manu" al doctor Augello.

Por favor, es reservado personal.

¿Cómo debo darlo?

- Personalmente. - ¿En persona personalmente?

- ¡Bravo! - Gracias.

En el número cívico 54, el conductor depositará

un paquete frente a la puerta cerrada.

Y después se marchará.

Un automóvil con dos hombres llegará poco después.

Uno tomará el paquete y el auto se irá.

Tu tarea será seguir el auto con el paquete,

hasta el destino final.

Pase lo que pase, no tomes ninguna iniciativa.

Sé que será una tarea agotadora, pero te lo pido

porque sólo en ti puedo confiar.

¡Entre! - ¿Comisario, ¿puedo?

Ven, ven...

Quería decirle algo. Es una suposición, ¿eh?

Dime.

Si el diagnóstico de cáncer se realizó al

agrimensor Sabatello en los primeros meses del '72,

tal vez lo informó a su hermano Emanuele,

quien se disparó por desesperación.

Debe haber pensado: "¿Quién me va a cuidar ahora?"

Es una hipótesis lógica, pero no lo creo.

No sabemos el nivel de comunicación de los hermanos.

Hubiera sido cruel informar a Emanuele sobre su estado de salud.

¿Qué quiere hacer?

Necesitaré hablar con Gasparino Sidoti.

Después lo llamo.

- ¡Adelante! - ¿Puedo?

- Ven, Mimí. - Si me necesita, estoy por allá.

- Buenos días, Giusé. - Buenos días. - Pasa.

Entonces, ¿cómo te fue?

Tu informante más confidencial te contó una bobada solemne.

¿Cómo sería?

Me aposté desde las once treinta hasta las seis,

y no he visto ninguna camioneta amarilla.

¿Estás seguro? ¿No será que te quedaste dormido?

¿Qué? ¡Tomé cinco cafés expreso!

De hecho, no solo no pasó la camioneta amarilla,

sino que nada, ni a pie o en bicicleta.

Nadie pasó delante del número 54.

¡Nadie, Salvo!

- Qué extraño... - Eh. - Mimi, sé paciente.

Pon eso en la lista de las cosas que han

salido mal, de las oportunidades perdidas.

Como la vez en el bote con la sueca.

¿Qué tiene que ver con eso?

- No tiene nada que ver con eso. - ¿Cómo no? No dijiste

que te quedaste en blanco con la sueca y que sólo hablaron?

Si no es una oportunidad perdida, ¿cómo quieres llamarla?

Querías hacérmela pagar.

Mimí, no debes contarme mentiras.

¿Estamos a mano?

- Estamos a mano. - De acuerdo.

¿Quién está hablando?

¿Gasparino Sidoti? Soy el Comisario Montalbano.

Mire, necesito hablar con Ud.

sobre los hermanos Francesco y Emanuele Sabatello.

¿Por qué quiere retomar una historia tan antigua?

¿Sr. Sidoti?

¿Permiso?

¿Puedo?

- ¿Sr. Sidoti? - ¿Quién es?

Oh, buenos días, soy el Comisario Montalbano.

- Comisario, venga. Qué gusto. - El gusto es mío.

Estaba haciendo unas tareas en el jardín.

Una vez fue hermoso, pero ya no puedo seguir el ritmo.

¿Qué puedo ofrecerle? ¿Un café? ¿Una copa de vino?

- Una copa de vino. - Voy a traerla. - Gracias.

Comisario,

la mañana en que Emanuele se suicidó

Don Ciccino me llamó para ayudarlo en el jardín.

- ¿Estaba con él Emanuele? - No.

Me dijo que Emanuele había tenido una mala noche.

- Y se quedó en la cama. - Siga.

En esa época, Don Ciccino no se sentía bien.

Fue con unos doctores en Milán, en Roma.

Estaba muy preocupado.

Ya no se reía, a veces uno hablaba

con él y ni siquiera le contestaba.

Me dijo que me adelantara,

mientras él iba a ver a su hermano.

De repente escuché una explosión.

Don Ciccino gritó: "¡Socorro, Gasparino!

¡Ayuda!"

Corrí tanto como pude.

Regresé al portón, rodeé la villa y los encontré.

Estaban en la parte de atrás.

Don Ciccino estaba arrodillado en el suelo,

sosteniendo el cuerpo de su hermano con

fuerza y ​​lloraba desesperadamente.

Con un pañuelo trataba de detener la sangre en su cabeza.

Me gritó: "¡Emanuele se suicidó! ¡Llama a los carabinieri, corre!"

Luego comenzó a llorar más desesperadamente que antes.

- ¿Vio dónde estaba el revólver? - Por supuesto.

Estaba al lado de la pierna de Don Ciccino, en el suelo.

Pero no era un revólver, era una pistola,

que guardaba en la mesita de noche, sin el cargador insertado.

Ya entendí. ¿Encontró el casquillo?

No, lo busqué yo, Don Ciccino, los carabinieri...

¡Nada! Entonces el mariscal dio su opinión

y a don Ciccino le pareció correcta.

¿Cuál fue esa opinión?

Tan pronto como Don Ciccino dejó la villa

su hermano había corrido a su habitación, había tomado el arma,

había bajado las escaleras y luego,

en lugar de salir por la puerta,

por temor a que pudieran verlo,

había entrado al baño en la planta baja.

Saltó por la ventana y se disparó.

Disculpe, ¿no se disparó cerca del almacén de herramientas?

Que le puedo decir... Lo encontré en el

suelo debajo de la ventana del baño.

¿El agrimensor siempre llevaba a su hermano con él?

Sí, no molestaba a nadie.

Pero a Don Ciccino le gustaba la caza.

De vez en cuando, muy raramente, se daba el

gusto de ir de cacería con amigos,

dejando a su hermano solo por un día entero.

- Tenía que cuidarlo yo. - ¿Emanuele no quería ir allí?

¡Absolutamente no! Se espantaba.

¿En qué sentido?

Estaba aterrorizado por las armas.

Imagínese que una vez que se hizo pipí,

porque Ernestino le había apuntado con un rifle de juguete.

Con el corcho puesto. ¡Se espantaba!

¡Adelante!

¿Permiso? Buenos días.

- ¡No! - Siéntense, muchachos.

Soy el padre de Salvo Augello. Me gustaría hablar con Ud.

El director me autorizó.

Por supuesto, espéreme en el pasillo.

- La lección terminará pronto. - Claro.

¡Todos con las manos en alto y sin decir una palabra!

¡Cállense! ¡Alto!

¿Chicos, terminamos con esta payasada?

Están asustando a los pequeños. ¿De acuerdo?

- Estamos... - ¡Pon las manos en alto!

- ¡Vamos! - ¡Chicos, cálmense! No se muevan.

No soportamos el desorden, la injusticia y el abuso.

Consideramos a nuestros enemigos aquellos

que no respetan estos principios.

Si no se respetan estos principios, volveremos

¡y nuestros enemigos tendrán un solo destino, este!

Manténgalos aquí.

¡Alto, policía!

Por favor, dejen pasar.

¡Venga doctor!

¡Déjelo pasar! ¡Dejen pasar al doctor!

Esta mañana, Catarella me pasó una

llamada telefónica a la oficina.

En el otro lado, un cristiano aterrorizado gritó: "¡Corran!"

"¡Un tiroteo en la escuela Pirandello!"

Yo, Caruso y Spada fuimos directamente allí.

Pero cuando llegamos, no se entendió nada.

Por lo que sucedió, es mejor si habla con Augello.

- ¿La Digos qué quería? - ¿La Digos?

No, me interrogó el antiterrorismo,

pero pude decir poco y nada.

Y tampoco ellos saben qué está pasando.

¿Qué piensas?

No sé, es algo que no está ni en el cielo ni en la tierra.

Pero si realmente tengo que decirlo,

la mafia tiene que ver con eso.

¿Entonces?

Debemos buscar nombres, apellidos y parentescos,

de los muchachos de III B.

Por eso quiero saber todo sobre los

alumnos y también sobre el profesor.

De hecho, sobre todos los profesores de la clase.

- Ahora vete a casa, descansa... - No, lo haré de inmediato.

- ¡Mimí! - Eh... - ¿Entonces?

Estoy destruido, sin más fuerzas.

Apesto también.

¿Quieres hablar de eso mañana?

No, hablemos de eso hoy.

Pero si me das una hora, me voy a casa y me ducho.

- Ve, esperaré aquí. - De acuerdo.

Doctor, incluso el último periodista se fue.

Gracias, puedes irte.

- A sus órdenes. - Gracias.

Ahora tengo que decirte algo sobre el PM Riccadonna,

- que no me gustó en absoluto. - Dime.

El es un gran cornudo

y personalmente me siento ofendido por lo que ha hecho.

- ¿O sea? - Le pidió al cuestor

que me excluyera de esta investigación,

"por mi comportamiento vergonzoso frente a los dos atacantes".

Palabras textuales.

Déjame entender.

¿Te regañó por no reaccionar al ataque?

Exactamente.

Dios solo sabe cuánto me costó contenerme

con mi hijo, que no podía mirarme avergonzado.

Tienes mi palabra de que Riccadonna

tendrá que disculparse por esto.

Ahora escúchame.

Ve a casa y descansa, hablaremos de eso mañana.

- Buenos días, señor cuestor. - ¡Buenos días! Tome asiento.

Gracias.

¿Por qué quería verme tan urgentemente?

El Dr. Augello, mi ayudante, fue tratado de manera inaceptable.

- El PM Riccadonna demostró... - Lo sé todo.

Pero ha habido desarrollos que Ud. ignora.

Anoche, el Dr. Riccadonna me llamó

para solicitar mi exclusión de las investigaciones del Dr. Augello.

Traté de hacerle entender lo equivocada que estaba su posición,

pero él era terco.

Entonces llamé al fiscal general,

para expresar mi intención no solo de no excluir a Augello

sino que proponerlo para una condecoración.

¡Ah!

¿Qué pasa si el PM Riccadonna

no aceptara esta decisión?

Montalbano...

¿Cree que Riccadonna me pueda poner los pies en la cabeza?

- Entonces, no me conoce bien. - Gracias.

Espere.

Aprovecho su presencia para informarle de una noticia,

que me fue entregada por Márchica, el jefe del antiterrorismo.

¿Sabe que los atacantes llevaban máscaras?

Sí, iguales.

Parece que las máscaras se refieren al símbolo de Nameless.

¿Qué es eso?

Una organización internacional conocida en Internet.

Bien conocida por sus posiciones antagónicas

y sus acciones de demostración.

Es un grupo conocido tanto en la red como en el exterior.

Investigamos para encontrar los enlaces

entre lo que sucedió en la escuela Pirandello y el grupo.

Entiendo, gracias por informarme.

- Hasta luego. - Hasta luego.

Profesor Puleo,

¿a quién cree que fueron las amenazas

hechas por los dos en la clase?

Cuando entraron, pensé que yo era el objetivo.

No porque me sintiera culpable de algo,

sino que mi mente se negó

a concebir una amenaza tan violenta para los chicos.

- Me equivoqué. - ¿Por qué?

Ninguno de los dos me vio.

Es como cuando un director llama a la clase.

Entra, me mira, pero luego habla con la clase.

Tuve esa sensación exacta, no fui yo el objetivo.

Más bien me perturba profundamente que no me di cuenta,

que hay un problema de bullying en el aula. - ¡Eh!

La directora me dijo que Augello quería contarme al respecto.

Pero, luego, no hubo tiempo. ¿Me puede decir algo más?

Que le puedo decir... Salvuzzo

defendió a un compañero que fue acosado.

Llegó a casa con un ojo morado.

¿Quién es ese compañero?

Sinceramente, no recuerdo el nombre.

Recuerdo que es un mago de la computadora.

¿Luigino Sciarabba?

Es él.

Nunca mostró nada en las horas de clase.

¡Es extraño, en verdad!

- ¿Quiénes son estos bulli? - No lo sé.

Gracias por avisarme. Mantendré mis ojos bien abiertos.

Dígale al padre de Salvo que estoy totalmente disponible para él.

Gracias, se lo diré.

- Hagamos... - ¡Buenos días! - Buenos días!

No se preocupe, nosotros nos encargamos.

- Salvú! - Oh.

El nuevo cuestor me llamó esta mañana.

¿Qué te dijo?

Me felicitó por mi comportamiento en irrupción.

Y dijo que quiere proponerme una condecoración al Ministerio.

Felicidades, son buenas noticias.

Gracias. - Comisario.

Le pedí permiso a la directora para hablar con los chicos.

Pero hay un problema. - ¿Cual?

Se deben respetar las reglas.

La presencia del psicólogo durante las entrevistas es obligatoria.

¡Qué fastidio! ¿Y qué?

Se debe hacer una solicitud a la Administración de Servicios.

Ellos deberán designar un psicólogo o una psicóloga.

Por ende pasará al menos una semana.

¿Una semana? ¡No!

Mientras tanto, habla con Salvuzzo.

Ven a cenar y habla con él.

¡Imagina si hablará frente a ti!

Entonces ven esta tarde.

Beba y yo vamos al cine, ya que nunca salimos juntos.

Esta es una buena idea. Vengo esta tarde.

- De acuerdo. - Hasta luego.

Sí. ¡Oh, Salvu! Sube.

¡Beba!

- Amor, Salvo está aquí. - ¡Ya voy!

- ¡Salvo! - Hola. - ¿Cómo estás?

- Bien, ¿y tú? - Todo bien.

En la cocina les preparé servilletas y platos.

Gracias, pero tengo cannoli. Las servilletas están adentro.

Que dulce. Salvo, ven acá. ¿No vas a besar a mamá?

- Salvo... - Yo me encargo.

Dos horas y volvemos.

Te encargo. Si me necesitas, mamá viene de inmediato.

¿Nos vamos?

En un momento, estoy hablando. Me llamas y...

¡No tiene que ir al ejército! Se queda en la casa.

Qué fastidioso.

¿Soy un fastidio?

Adiós, Salvo. - Adiós.

- ¿Vamos a mi cuarto? - Sí, así comemos cannoli.

¿Qué se te ocurrió cuando viste a esos dos?

Nada, me sorprendió.

Poco después me espanté,

porque entendí que las armas eran reales.

- ¿Entonces? - Pasó el ataque contra mi padre.

¿Has notado algo particular, extraño?

No sé cómo explicarme.

Me pareció que estaban improvisando,

como si tuvieran miedo de hacer un movimiento en falso.

Entiendo.

Hubo episodios de bullying en tu clase, ¿verdad?

- Sí, contra Luigino Sciarabba. - ¿Quien te dijo? - Tu mamá.

También me dijo que interviniste para defenderlo.

Tío, escucha.

Una mañana en el patio comenzaron a molestarlo más de lo habitual.

Él reaccionó y lo atacaron.

Como eran tres contra uno, me pareció correcto intervenir.

Sí.

Tindaro también se unió a mí.

¿Por qué están tan aferrados con Luigino?

Porque Luigino sabe más que nadie.

Según Tindaro es porque uno de ellos se ha enamorado

de una compañera de clase que realmente no lo pela,

porque se pierde detrás de Luigino.

- ¿Luigino le corresponde? - ¡Para nada!

- Ni se da cuenta. - Me gustaría hablar con Tindaro.

De acuerdo. Tindaro, ¿tienes problemas

para hablar con el comisario?

- No. - ¿Qué es?

Vamos, te lo mostraré. Está en línea.

Hola, Tindaro.

- Hola - Tío, siéntate aquí. - ¿Aquí? - Sí.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

- Tío, habla con él. - Sí. ¡Buenas tardes!

Buenas tardes.

¿Has escuchado todos nuestros discursos? - Sí, todo.

¿Tuviste la impresión de que todos estaban espantados?

No, yo estaba demasiado asustado.

El profesor Puleo estaba preocupado.

Entonces pensé que querían matar a toda la clase,

como esos locos que se ven en las noticias.

Los compañeros lloraban, estaban asustados.

¿Hubo alguien más espantado que los demás?

- En todo caso, alguien menos. - ¡Ah! ¿Y quién?

- ¿Quien? - Tío, Luigino Sciarabba.

¿Luigino Sciarabba?

¿Cómo estaba? Impasible, indiferente...

¿Cómo estaba?

Ni impasible ni indiferente. Estaba atento, muy concentrado.

- ¿Permiso? - Buenos días! - Por favor.

- Buenos días. - ¿Conoce al

- Dr. Márchica del antiterrorismo? - ¿Cómo no?

Hola. - Hola.

El Doctor Sileci de la Móvil.

Hay algunas noticias que considero útiles para las investigaciones.

Márchica me envió el documento que ahora verán.

Queridos ciudadanos del mundo, nosotros somos Nameless.

Ha habido confusión en los medios,

sobre lo que sucedió en una escuela siciliana.

Nameless no está interesado en los llamados personalizados.

No se puede etiquetar, acusar o usar.

Nameless es un espacio de conciencia cósmica.

La conciencia cósmica no ha entrado

en la escuela siciliana de Vigata.

¿Comentarios?

¿Estamos seguros de la autenticidad del documento?

Al 99% sí. Desde Roma aseguran que es un video oficial.

No fueron ellos.

Aunque es bueno tener cuidado con estas personas.

Sí, pero en mi opinión, la organización

Nameless no tiene nada que ver con eso.

Estoy de acuerdo con el colega.

Desde un principio tuve dudas sobre la autoría del gesto.

¿Por qué lo hicieron si luego dieron crédito a otros?

Te diré colega, para obtener visibilidad.

O para engañar. De todos modos,

la verdad saldría a la luz, así que...

- Puccio, ¿cómo te va? - Todo bien.

¿Que estás haciendo?

Cosemos una red rota.

¡Ah!

¿Están bien en casa? Sí, comisario.

¡Que tengas una buena noche!

Ud. también.

¡La red!

Le pidió ayuda a la red.

- Cataré. -Doctor. - Cuando termines tu

turno, quédate en la estación de policía.

Espérame, ¿entiendes?

- A sus órdenes. - Estoy en camino.

- ¿Hola? - Doctor, soy Sabatello. - Ingeniero, buenos días! Diga.

Abrí las cajas con los papeles de papá

y encontré algo importante. Me gustaría

hablar con Ud. cuando tenga tiempo.

En este momento no puedo, le avisaré cuando pueda.

Gracias. ¡Ah, por cierto!

El pobre Sidoti fue atropellado por un automóvil.

- ¡No! - Lamentablemente es muy grave.

¡Lo siento mucho!

Apenas fui a verlo a San Giovanni.

Tan pronto como pueda, iré también.

- Gracias por informarme. - Por nada.

- Adiós. - Adiós.

- ¡Cataré, quédate! - Listo, soy todo oídos.

Necesito ponerme en contacto con alguien a través de la red.

- Hágame las preguntas. - ¿Es Hombre o mujer? - Hombre.

Seguramente ese hombre tiene un Blog.

- No lo sé. - Entonces tiene un Twist.

- ¿Un twist? - Sí. - ¿El baile?

No, él no es bailarín.

Es uno que escribe solo 140 caracteres.

No creo que 140 caracteres sean suficientes.

Entonces definitivamente está en "Facebuk".

Dígame nombre y apellido.

"Luigino Sciarabba"...

¡Qué lindo, doctor, encontré a cinco Sciarabba!

Dos de Vigata, uno es mayor de edad y uno es "minoritario".

El menor.

- El menor... ¡Qué desgracia! - ¿Qué pasa?

El minoritario se dio de baja de Facebuk hace tres días.

- ¿Y ahora? - Ahora... ¡Aah!

luigisciarabba@email.com. ¡Encontré el correo electrónico!

- ¿Es favorable para Ud? - ¡Lo más favorable!

Espera, ¿el chico descubrirá quién le está escribiendo?

¡Por supuesto!

¡Está la dirección de correo de la estación de

- policía. Vigata.it. - Entonces no está bien.

Para permanecer en el anonimato, necesita una cuenta "Tope Secret".

Así Ud. puede hablar con el minoritario.

- ¿Se puede hacer de inmediato? - Sí.

- Solo se crea un nombre falso. - Tú lo eliges.

Eeh... ¿Qué hay en mi cabeza? ¿Un cerebro?

Haremos una fusión de nuestros apellidos.

- O "Montarella" o "Catalbano". - Llámalo "Montarella".

La contraseña es la "encrucijada" de nuestras fechas de nacimiento.

- Bien, mientras nos apuremos. - Sí.

montarella@email.com para luigisciarabba@email.com.

- ¿Asunto? - Para un amigo.

- "Para un amigo". - Sí.

¡Pues bien! Querido Luigino:

"Querido Luigino".

- Ya te cachamos. - "Ya te cachamos".

Si no haces lo que te diré pronto...

"Si no haces lo que te diré pronto..."

Te reportaremos a la policía.

Nosotros somos la policía, doctor.

- Déjalo a mí, Cataré. - Claro, él no lo sabe.

"Te reportaremos a la policía".

Por el lío que causaste en la escuela.

"Por el... lío que causaste en la escuela".

- Punto. - ¡Punto! ¿Voy? - Vas.

- Enviar. ¡Se ha ido, doctor! - ¿Ya se fue?

- Sí. - ¡Ah!

- Hola, profesor Puleo? - Sí. - Soy Montalbano. ¿Lo molesto?

- ¡Buenos días! Diga. - Buenos días a Ud.

¿Tiene lecciones con la III B hoy?

- Sí, en la primera hora. - Debería hacerme una cortesía.

Podría decirme,

si durante la clase,

Luigi Sciarabba le parece... extraño, más nervioso.

En resumen, diferente de lo habitual.

¿Por la historia del bullying?

- Sí, exactamente. - Bien, le llamaré

tan pronto como termine la clase.

Perfecto, gracias.

Buenos días, Cataré.

- Buenos días. Ah, doctor! - ¿Eh?

Olvidé que tenía que decirle algo.

Dime.

El profesor Buleo lo buscó hace un rato.

¿Puleo? ¿Qué quería?

No sé, quería hablar personalmente con Ud.

Me dejó el número.

- Llámalo de inmediato. - De inmediato.

Gracias.

Hola. - Hola.

Habla el Comisario Montalbano.

- ¿Me buscó? - Sí,

hoy Luigi Sciarabba está ausente.

¡Ah!

- Hay una cosa extraña. - Diga. - Los compañeros dicen

que escribió un mensaje en el chat grupal.

Dijo que no iría a la escuela porque tenía fiebre.

Pero pidió no buscarlo. ¿Qué sentido tiene?

¿Qué sentido tiene?

No lo sé, pero tengo que averiguarlo.

Muchas gracias, profesor.

Gracias.

Hago una llamada telefónica.

- ¿Hola? - Beba, soy Salvo.

- ¿Te molesto? - No te apures.

¿Tienes el número de la madre de Luigino Sciarabba?

- Si, porque? ¿Que le pasó? - No, nada!

Necesito saber si Luigino está enfermo en casa hoy.

¿Quieres el número?

No, ¿tienes ganas de llamarla para saber si Luigino está en casa?

Sin darle sospechas. Eres de la policía también.

No es necesario ser policía.

Basta con ser mujer.

- Te llamaré en cuanto sepa algo. - Gracias.

Ahora llamará la Sra. Augello. Pásala a la oficina.

A sus órdenes.

- ¿Hola? - Hola, Beba. - Fuiste muy veloz.

Fue muy fácil.

La madre de Luigino me dijo que fue a la escuela.

- ¿Pasó algo? - No, no pasó nada.

- Muchas gracias, Beba. - Adiós, Salvo.

- ¿Hola, doctor? - ¿Qué hay de nuevo?

Sí, el quiosco me dijo que hoy a las ocho se detuvo Luigino

para comprar su revista de computadora.

No tenía nada extraño. Se despidió y se fue.

De acuerdo.

Voy por el pueblo. Seguimos buscándolo.

Ciao.

¿Le puedo ayudar?

Estoy buscando a alguien de la tienda de informática.

Yo soy "alguien de la tienda de informática".

¡Ah!

Buenos días. - Buenos días.

Soy el Comisario Montalbano.

¿Ud. es el dueño?

Sí. Le parece raro que disfrute de la vista...

En la era de la velocidad de la computación, entré en modo lento.

- Hizo bien. Quisiera una información. - Diga.

¿Conoce a un chico llamado Luigino Sciarabba?

¿Luigino? ¡Por supuesto que lo conozco!

Pasó esta mañana alrededor de las nueve menos cuarto.

¿Qué quería?

Me trajo la solución a un problema con uno de nuestros clientes.

A veces lo uso para asesoramiento técnico.

- El es bueno. - ¿No le preguntó

- por qué no estaba en la escuela? - Si.

Dijo que entraba en la 2da. hora. ¿Le ha pasado algo?

No, tengo que hablar con él, pero no está en la escuela.

¡Qué extraño!

Nunca pierde un día en la escuela.

¿Dónde podría ir?

A veces en la tarde va al puerto.

¡Ah! ¿Y que va a hacer?

Nada, dice que está bien allí. Busca la paz.

Comisario, ¡los jóvenes de hoy buscan la paz!

- Muchas gracias, adiós. - Comisario, de nada.

- Hola, Luigino. - Buenos días, comisario.

Te he estado buscando toda la mañana.

¿Por qué me estaba buscando?

Tengo que contarte una historia.

Solo tú puedes decir si es verdad o no.

Pare ahí.

- ¿Aquí? - Sí, ahí.

Mira, la historia es la de un perro

que tenía un maestro que lo golpeó día y noche, sin ninguna razón.

Un día, el perro le pidió ayuda a una manada de lobos,

para intimidar al maestro. Los lobos aceptaron.

Pero el perro no sabía que esos lobos no eran lobos de verdad.

Eran perros callejeros.

Suficiente, ya no quiero escucharla.

¡No puedo soportarlo más! ¡No puedo soportarlo más!

- Escucha. - ¡Ah!

¿Todo bien?

¡Adelina!

- ¡Santa madre! ¿Que pasa? - Caímos a la mar.

- Piensa en el chico. - Sí, déjemelo a mí.

- ¿Puedo? - Por supuesto.

Empezaron esperándome fuera de la escuela.

Incluso llegaron debajo de la casa.

Rompieron el interfón, hicieron desaparecer mi bicicleta

y pusieron los videos en Internet.

Así que el resto de los compañeros comenzó a burlarse de mí.

Simplemente ya no sabía con quién hablar.

Papá siempre está lejos y mamá tiene miedo de todo.

Una noche estaba tan desesperado que prendí la computadora,

entré en un blog de expertos en software

y le conté lo que me pasó, pero de forma anónima.

Unas noches después recibí un mensaje.

No entendí de dónde venía, pero decía

¿Quieres nuestra protección?

No puede entender lo que esas palabras significaron para mí.

Entonces dije que sí.

Luego comenzaron a hacerme muchas preguntas,

donde vivía, sobre la escuela,

los nombres de los compañeros que me molestaron

y donde estaba mi clase.

Traté de responder todas las preguntas, pero lo juro.

- No pude imaginarlo. - No te preocupes, sigue.

Al final me escribieron que me ayudarían.

Ese día, cuando entraron en el aula con máscaras,

me sentí helar la sangre.

¡Luego dispararon!

¿Cree que tuvieron que disparar para protegerme?

Cuando llegué a casa, vomité el alma.

No tuve el valor de ir a la computadora.

Luego lo hice.

Fue peor, encontré un mensaje de un tal Montarella,

quien dijo que habían descubierto que yo había causado la incursión

y que ellos me reportarían.

Fueron ellos quienes ahora me chantajeaban,

para pedirles dinero a mis padres.

La única posibilidad era venir con Ud.

Para decirle toda la verdad.

Pero primero necesitaba disfrutar de algo de libertad.

Por eso no fui a la escuela hoy y me encontró en el muelle.

Sé que me equivoqué, pero solo le pido un favor.

Tiene que proteger a mi madre.

Cuando sepa que estoy en la cárcel, morirá.

Tengo que hacerte una confesión. Yo envié ese correo electrónico.

¿Usted? ¿Y por qué me hizo esto?

Para sacarte al descubierto. Cometí un gran error...

y te pido una disculpa.

¿Permiso?

- ¿Hay alguien ahí? - ¡Doctor!

Sé que es tarde y tienes la cocina cerrada, pero ¿me darás de comer?

- Adelante, doctor. - Gracias.

Hola. - ¡Hola!

¡Oh! - ¡Buenos días! - ¡Hola!

- Sé que han terminado de filmar. - Sí.

Mats y Maj querían invitarte a la la fiesta de fin de filmación.

Organizaron todo los pescadores y sus familias.

Cocinarán el pescado directamente en los botes.

- ¡Que bueno! ¿Cómo lo cocinan? - Frito, creo.

- Mmm... - ¡Hola, comisario!

- ¡Gracias! - Por favor.

- Luego nos vemos. - ¿Cómo no? Ciao.

Sospecho que no se unirá a nosotros para la fiesta.

No, es que no puedo porque estoy muy ocupado.

¿Ésto le impide recibir un abrazo de una admiradora?

Gracias de nuevo por todo.

Mimi tiene suerte de tener un amigo como Ud.

Tiene suerte si su esposa no lo echa.

¿Hola? - Soy Sileci de la Móvil de Montelusa.

- Diga. - Encontramos el escondite

de los atacantes de la escuela Pirandello.

El cuestor quiere que Ud. los capture.

Mire, tal vez tenga razón.

Pero no puedo quitarle esa satisfacción a Mimi.

Haremos los controles.

En dos horas le contaré todos los detalles.

- Gracias. - Adiós.

- ¡Enzo! ¿Quieres ocuparte de mí? - Doctor, aquí estoy! Pronto.

La cabaña es esa, deberían ser sólo dos.

- ¿Estás listo? - Por supuesto.

- Por favor, no hagas tonterías. - ¿Qué, soy un novato?

Vamos.

¡Manos arriba, policía! Ven aquí. ¡Ven aquí, acuéstate!

¡Mierda! ¡A la mierda!

¡Alto, bastardo!

Mimí... ¡Mimí!

¡Mimí!

Salvo... Disparé en el aire.

No te muevas.

¡Jódete, Mimí!

Pasen.

Vamos.

¿Confesaron?

Querían ganar dinero con el cibercrimen,

pero estaban buscando a alguien

mejor que ellos con la computadora.

Por supuesto, Luigino con la computadora...

Hoy los niños son mejores que tú y yo juntos en la web.

¡Por el amor de Dios, que yo seguro!

- ¡Profesor! - Buenos días. - Buenos días a Ud.

Los arrestamos,

- ya no tienes que tener miedo. - Gracias, comisario.

Deber.

Hemos identificado a los compañeros que acosaban a Luigino.

- Ah. - Los padres han sido

advertidos, quizás cambien de clase.

Doctor. Pido perdón.

¿Puedo conocer al pequeño para disculparme con él?

Por supuesto.

Este agente es casi tan bueno como tú en la computadora.

Me ayudó a enviarte el correo electrónico, se llama Catarella.

Agatino.

- Mucho gusto. - ¿Catarella?

Entonces Montarella... Combinaron los

dos apellidos para formar el apodo.

Sí.

Doctor, no tan bueno como él.

Soy mucho, mucho menos bueno que él,

- por como te conectas a la red... - ¿Me mostrarás tu computadora?

- ¿Puedo? - Claro.

Perdóneme un momento. ¿Hola?

Soy Sabatello. Buenos días.

¡Ingeniero, buenos días! No me he olvidado de Ud, ¿eh?

¿Por qué no trae esos documentos a la

estación de policía, mañana por la mañana?

Lo siento, mañana me iré a

Palermo y me quedaré unas semanas.

¿Puedo pasar esta noche a su casa?

Lo espero. Adiós.

Escogió un lindo lugar para vivir.

Gracias.

Por favor, sentémonos adentro.

Esta bolsa fue cerrado con varias vueltas de hilo.

Fue anudado varias veces y sellado con un sello de plomo.

Dentro encontré estas cosas.

Esta debe ser la bala que se disparó.

Según Sidoti, se había perdido. ¿Como está?

¡Pobre! Está más allá que por acá.

Papá hizo una investigación más

exhaustiva y finalmente la encontró.

Este es un pañuelo todavía cubierto de sangre.

Es el pañuelo con él que su padre secó las heridas de su tío.

Sidoti me lo contó.

Pero lo último es lo más extraño de todo.

"Vigata, 12 de febrero de 1972."

"Puesto que el último diagnóstico prevé mi final"

"dentro de un corto período de tiempo",

"escribo mis últimos deseos de mi propia mano".

"Todos mis bienes muebles e inmuebles van a mi querida esposa"

"quién bien sabrá cómo disponer de ellos.

Firmado, Francesco Sabatello".

Luego escribió un segundo

testamento, el que luego ejecutamos.

Es idéntico al otro excepto por la fecha,

el 16 de mayo del mismo año. Y luego,

en la parte inferior hay un pequeño párrafo.

"También dejo mis cinco hectáreas de tierra de mi propiedad",

"ubicadas en la localidad de Vannutello,

a mi agricultor Gaspare Sidoti",

"por la confianza que siempre me ha permitido depositar en él".

Es extraño que en el primer

testamento no mencionara a su hermano,

ni siquiera para un tutor.

En ese momento todavía estaba vivo.

También lo pensé, pero no encontré solución alguna.

Y es más extraño que lo haya dejado

entre las cosas relacionadas con el suicidio de mi tío Nené.

Lo acompaño. Está solo en una habitación.

El doctor principal teme que no la vaya a hacer.

¿Sr. Sidoti?

Soy el Comisario Montalbano.

Gracias.

Esperaba que Ud. Viniera a verme.

Había prometido, por el bien de Ernestino...

que llevaría el secreto a la tumba.

Pero puedo decirle la verdad como si fuera confesor.

Emanuele no se pegó un tiro debajo de la ventana del baño, ¿verdad?

No.

- ¿Lo llevaste allí ya muerto? - Sí, yo y el agrimensor.

Emanuele se disparó delante de la pared del almacén.

O más bien... no se pegó un tiro.

Ud. lo ha entendido todo.

Fue su hermano Francesco.

Cuando Don Ciccino se enteró de que moriría pronto,

pareció enloquecer, pero no por él.

Por su hermano.

Me decía una y otra vez:

"No lo dejaré solo. No lo dejaré solo".

"Tienes que ayudarme. Tienes que ayudarme".

Hasta que un día, no pudiendo contenerme más,

le pregunté: "¿Ayuda para qué?"

Y él, mirándome directamente a los ojos

me dijo: "Si no puedo hacerlo, continúa tú".

Una mañana... me dijo que ese era el momento adecuado.

Y subió las escaleras.

Luego, después de un tiempo, regresó con Emanuele.

Emanuele, para.

Emanuele, ahora hacemos como cuando éramos niños.

Sí.

- Jugamos a la gallinita ciega. - ¡Sí! - Bien.

Emanuele... pero quiero un abrazo, ¿eh?

Un buen abrazo fuerte, fuerte. Ven aquí.

¡Fuerte, más fuerte!

Mi hermano...

Emanuele.

¡Aah!

Así fue.

Ahora jure no decirle nada a Ernestino.

Se lo juro.

Gracias. Puede retirarse.

Déjeme, déjeme en paz.

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