All language subtitles for Intemperie (2019).Spanish

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Original subtitles

♪ Se encontraron

♪ en la arena

♪ los dos gallos

♪ frente a frente.

♪ El gallo negro era grande,

♪ pero el rojo

♪ era valiente.

♪ El gallo negro era grande,

♪ pero el rojo

♪ era valiente.

♪ Si es que yo miento.

♪ Que el cantar que yo cante

♪ lo borre el viento.

♪ Qué desencanto...

♪ si me borrara el viento

♪ lo que yo canto. ♪

¡Una liebre! ¡Una liebre!

(Griterío entusiasmado)

¿Estamos de feria o qué?

Tuerto, tráemela.

Portugués,

le dije a don Emilio que a final de mes estaría la cosecha.

No hay más hombres. Pues tráete a las mujeres.

O a los niños,

O el que va a coger la hoz Vas a ser tú.

Trae para acá.

Toma.

No te lo gastes en vino. No, señor.

SI esto es... comida para mis hijos.

A los que estoy alimentando yo. Venga, vuelve al tajo.

(MUJER) ¡Señor capataz!

¡Señor capataz!

El niño no está en la casa, ha desaparecido.

Yo creo que se ha ido.

¿Cómo que se ha ido? ¿Cuándo? Sí, sí.

Yo he ido al pueblo a comprar,

habré tardado 2 horas como mucho, y, cuando he venido, ya no estaba.

¿Te dejaste algo abierto? No, le juro que no.

Yo no sé cómo se habrá escapado, pero en su armario falta ropa.

Me falta... el queso, me falta pan,

me falta el dinero para los gastos del mes y...

¿Y? ¿. -: ¿Qué más?

Y su reloj de oro.

Vete al cortijo...

y me mandas recado si aparece. Ya le advertí que no era de fiar.

¿Te he pedido tu opinión?

¡Chani!

Chani.

¡Aquí, hermano!

¿Te ha visto alguien?

¿Estás segura? Sí.

¿Dónde la escondiste? Donde me dijiste,

en el corral, con el cochino.

¿Cómo te has hecho eso? No preguntes.

¿Te lo ha hecho el capataz? Que no preguntes.

Yo me quiero ir contigo.

No puede ser, Chani. Ya te lo dije.

Cuando tenga dinero, vendré a por ti.

Padre dice que en la ciudad tratan mal a la gente del campo.

¿Qué sabe? Nunca salió del pueblo. Ni tú tampoco.

No se lo puedes contar a nadie, ¿eh, Chan1?

¿Lo juras?

Lo juro.

La dejas en el camino de la fuente de la Virgen,

de donde sacamos agua. ¿Sabes dónde es?

Me voy, Chani.

En cuanto pueda, volveré a buscarte.

¿Dónde está la Chana? ¿La Chana?

La Chana está en su cueva. ¿Quiere verla?

Va, entre.

¡Chana!

¡Chana!

¡Chana, el señor capataz!

Llama a la niña.

- Buenas tardes, señor.

El niño se ha ido esta mañana y no ha vuelto.

No lo he visto desde la semana pasada, cuando Ud. lo trajo.

Se habrá ido por ahí a hacer travesuras con otros niños.

Cuando tenga hambre, aparecerá. Me ha robado un reloj.

¡Mi hermano no es un ladrón! - ¡No le hables así al señor capataz!

Chana, no tengo todo el día.

¿TÚ has visto a tu hermano? No.

¿Cuándo lo viste por última vez? Hace tres días.

¿Hablaste con él?

¿Y? ¿Qué te contó?

Cuando vino de ver al hermano, me dijo que el niño estaba muy serio

y muy callado,

le parecía que el hermano ya no quería estar con usted en el cortijo.

¿Qué años tiene ahora? Cumple nueve el mes que viene.

¿Una niña puede saber todo esto? Ya le digo que es muy lista.

Y tú muy tonta.

¿Sabes?

Ayer me llegó el traje para la Primera Comunión de tu hermano.

Ni el hijo del señorito tuvo un traje igual.

Yo me alegro mucho.

Mi hijo ha tenido suerte, se porta muy bien con él.

¿Solo con él?

Y con todos nosotros. Pues que no se te olvide.

¿TÚ sabes dónde puede estar tu hermano?

(Disparo)

(Disparo)

(Disparo)

(Disparo)

Los perros encontraron esta camisa, puede ser del niño.

¿Dónde estaba? Estaba ahí.

No hay ningún rastro más.

Un zagal tan pequeño no deja huellas en este secarral.

¿Crees que ha ido en esa dirección? ¿Por ahí? ¿Para ir adónde?

El pueblo más cercano está... a cincuenta kilómetros.

- La camisa estaba ahí, a la vista.

SI no quieres que te sigan, la entierras.

Vuelve al pueblo con la mitad de los hombres, peinando la zona.

Tú por el valle, con la otra mitad.

Corred la voz.

Doy cincuenta pesetas al que lo encuentre o dé alguna pista.

Tú vete por el camino por si acaso. Cuando anochezca, te vuelves.

Señor.

Señor, yo... yo quisiera... quisiera

pedirle perdón. Tuerto,

quitate de mi vista

y no aparezcas hasta que encuentres a tu hijo.

(VARIOS) ¡Niño! - ¡Niño!

- ¡Niño!

- ¡Niño!

- ¡Niño! - ¡Niño!

- ¡Niño! - ¡Niño!

- ¡Niño!

- ¡Niño! - ¡Niño!

- ¡Niño! - ¡Niño!

- ¡Niño! - ¡Niño!

(JADEA)

(Música dramática)

(RESPIRA ENTRECORTADAMENTE)

Buenos días, Chana. Buenos días.

Se podía pedir permiso antes de entrar.

- Es el capataz, está ahí fuera. Quiere hablar con la niña.

Ayer me quedé con la cosa de que... no me habías contado todo.

Así que te voy a dar otra oportunidad.

¡Cuenta lo que sabes o te deslomo! No la toques.

En ese cuerpecito hay más nobleza que en este pueblo de vagos y borrachos.

¿Sabes?

Yo a un soldado que no es un chivato lo puedo perdonar,

pero al final me tiene que decir la verdad.

De tu hermano.

Y tú la dejaste donde la fuente de la Virgen, ¿verdad?

Escúchame bien. Tú aquí no estás en peligro,

pero tu hermano sí.

Ahí fuera hay lobos, jabalíes,

alacranes debajo de cada piedra...

y hombres malos que le pueden hacer mucho daño.

¿TÚ quieres que le hagan daño?

Yo tampoco. Por eso. Dime dónde está...

y voy a buscarlo para que no le pase nada. ¿Te parece bien?

Chani, se me está acabando la paciencia...

y me vas a obligar a hacer algo que yo no quiero hacer.

¿Sabes lo que es?

Ven.

Os voy a meter dentro de la cueva

a ti, a tus padres y a todos tus hermanos.

Luego voy a tapiar la entrada para que no podáis salir...

y me voy a quedar aquí esperando a que os muráis de hambre.

Dime,

¿tú quieres que haga eso?

¿TÚ ayudaste a tu hermano?

¿Y dónde está?

En la ciudad. ¿Cómo? No te entiendo.

Me dijo que se iba a la ciudad.

A la ciudad...

¿Y te dijo cómo se iba air a la ciudad?

En autobús.

Como no aparezca vuestro hijo, con lo que me ha robado,

ya os estáis buscando otro pueblo donde vivir.

Aquí no encontraréis trabajo jamás mientras sea capataz.

Señor, nosotros no sabíamos nada.

- ¡Usted no tiene derecho a echarnos del pueblo!

¿Te queda claro ahora?

Y si no, quemo vuestra cueva con vosotros dentro.

(Chicharras)

(Música trepidante)

¡Eh!

Buenas, señor.

¿Has recogido a un niño por el camino de unos 12 años?

No, señor.

¿Tampoco has visto a ninguno? No, señor, a ninguno.

¿La siguiente parada? La venta del «Chato Moreno», a...

un par de horas.

- Dentro no está.

Y nadie lo ha visto.

(RESPIRA NERVIOSO)

¿Por qué no da parte a la Guardia Civil y que lo busquen ellos?

Para encontrar a un crío yo no necesito a la Guardia Civil.

A la ciudad andando no llega con este calor.

Pero lo va a intentar, es muy duro de mollera.

El camino más corto es por los barrancos.

- S1 él no conoce el camino, se perderá.

Lo dudo mucho. Lleva mi brújula

y sabe apañárselas perfectamente.

¡Me cago en mi estampa! Sabe disparar mejor que cualquiera de vosotros.

Con el debido respeto, señor,

¿y si ha caído por un barranco o le ha atacado un jabalí o...?

Portugués, ¿Sabes cómo te llaman en el pueblo?

¿Cómo?

«Difunto”. ¿Y por qué te llaman así?

Porque el médico dice que tengo una enfermedad en la sangre

y que... cualquier día de estos me voy a morir.

Exacto, tú te vas a morir cualquier día. Pero ese niño no.

A ese niño lo quiero vivo y sin un arañazo, ¿está claro?

¿El Viejo sigue de guarda en el Rancho Chico?

Sí, señor.

Vete a buscarlo. Y te traes dos caballos.

Tú bájate al perro. Te quedas aquí plantado por si aparece,

pero no te quedes a la vista.

Y tú...

pídele prestada la mula al ventero de mi parte

y te vuelves al cortijo por si hay noticias.

Iré detrás del autobús hasta la próxima parada, allí os espero.

¡Vamos, cojones!

(QUEJIDOS)

(TOSE)

(Balido)

(Balido)

(Balido)

¿Adónde vas con mi comida?

¿Por qué me robas, niño?

Tengo hambre.

Aquí todos tenemos hambre.

¿No te han enseñado a pedir? No he comido en todo el día.

Eso no te da derecho a coger la comida de otro hombre.

¿Qué haces, niño? ¡No se acerque, que le mato!

¿No se entera? ¡Que le mato! Tú no vas a matar a nadie.

Anda, guárdate eso, que te puedes hacer daño.

¡Niño! l o! ¡Vuelve!

¡Niño, tu morral!

¡Niño!

Demonio de zagal...

(Chicharras)

(Música melancólica)

(Golpe seco)

(Música triste de violín)

Ni por el pueblo ni por el cortijo ha aparecido.

Su familia tampoco sabe nada de él.

¿Ese es el mapa? Sí, señor.

Viejo.

El teniente del puesto se ha ofrecido para ayudar.

Le he dicho que usted ya hablaría con él si necesitaba algo.

- Buenas, señor.

¿Qué tienes de comer?

Estaba haciendo un guiso con lo que hay.

Pues vamos a probarlo, ¿no? Yo estoy hambriento. Trae para todos.

Á nosotros nada, no tenemos hambre.

De eso nada, hostias. No voy a comer yo solo.

He batido hasta el límite de la comarca.

Ese crío no ha podido llegar tan lejos.

He dejado aviso en los caseríos y las ventas del camino.

Ese crío anda rápido y tiene bastante aguante.

No le durará sin comida y sin agua. Habrá que vigilar los pozos.

¿Dónde podría conseguir agua? Este es el pozo más cercano.

Ese está seco. - Pero el muchacho no lo sabe.

Este sí tiene agua, pero tendría que desviarse mucho si va para la ciudad.

- Más cerca está la venta de la gitana.

- Ahí no irá si evita que la gente lo vea.

- Ya, pero, si le falta comida y agua, tendrá que arriesgarse.

- ¿Y si el crío se ha perdido?

Esté perdido o no, lo vamos a encontrar,

aunque tengamos que recorrer España de punta a punta.

Vais a ir a estos dos pozos, yo me quedaré rastreando esta zona.

Venga, en marcha.

¿No decíais que no teníais hambre?

(MUJER) ¿Le sirvo a usted, señor?

¿TÚ marido sigue fugado? Mi marido nunca se fugó,

lo sacaron. ¿Ese es hijo tuyo?

Sí, señor.

Estaba con mi hermana. Ha tenido mellizos y ya no puede con otra boca.

¿Cómo se llama? Pedro, como su padre.

Dale mi plato.

Te mandaré un carro para que te vengas al pueblo,

una de las cuevas va a quedar libre.

Ya te buscaré un buen trabajo.

Se lo agradezco, señor,

pero nos vamos a ir para el pueblo de mis padres.

Aquí ya no nos queda nada.

¿Te gusta la moto?

(Graznidos)

Niño.

Niño, despierta.

Despierta. Quitate de este sol, anda.

¡No me toque, que lo mato! Tranquilo.

Tranquilo. Tranquilo, no te voy a hacer daño.

¡Suélteme!

Suélteme.

(QUEJIDOS)

¡Suélteme!

¡Suélteme!

Tranquilo.

Despacio, despacio, despacio. Despacio.

Despacio.

Despacio.

Cuidado. Con cuidado.

(SE ATRAGANTA)

Despacio he dicho, carajo, que lo vas a vomitar.

(Música relajada)

¡No me toque!

(SOÑANDO) No me toque... No me toque...

¿Mi ropa dónde está?

Ahí, detrás de ti.

Toma.

Desmiga el pan y come despacio.

(TOSE)

Despacio, niño. Te he dicho que comas despacio.

Demonio de zagal...

(LLAMA AL GANADO)

¿Dónde está mi morral?

¿Adónde pensabas ir sin agua y sin comida?

Eso no es asunto suyo.

¿Puedes andar?

Creo que sí.

¿Puedes o no puedes? Puedo.

Pues andando.

No me queda agua. Y mis animales la necesitan.

¡Vamos, niño, espabila!

¿Te duele? No, no me duele.

Si te duele, piensa en otra cosa.

Con este calor no se puede pensar.

SO...

Toma, póntelo.

Póntelo.

SO...

(Balidos)

¿Sabes ordeñar?

No, señor.

Pero puedo aprender.

Eso espero. Y no me llames «señor”.

¡Arre!

Te puedo dar algo de pan y queso.

No es mucha cosa, pero, si te organizas bien, te durará unos días.

Tengo dinero.

¿Para qué lo quieres? Le puedo comprar comida.

¿Me quieres comprar la comida?

La que usted me quiera vender.

También querrás comprar mi burro.

Se lo puedo cambiar, por mi reloj de oro.

Buen cambio. Sí, señor.

¿Y te puedo preguntar de dónde lo has sacado?

Me lo han dado. ¿Quién? ¿Tus padres?

Yo no tengo padres.

¿Quién te ha zurrado entonces? Nadie, me caí.

Niño,

me puedes decir la verdad O no decírmela.

A mí eso me da igual.

Pero si me mientes, no te voy a poder ayudar.

¿Adónde vas?

Voy a la ciudad.

¿Y cómo pensabas llegar?

En autobús.

Llegué tarde. En dos días pasa otro.

Ya lo sé, pero no voy a esperar.

¿Por qué? Porque no. Voy a ir andando.

¿Hasta la ciudad?

¿Y conoces el camino?

El sol sale por el este.

El norte estará hacia allí y la ciudad para allá.

¿Dónde aprendiste eso?

Alguien... Alguien me lo enseñó.

¿Y te enseñó también dónde están los pozos con agua

y cómo protegerse del calor?

El dinero y el oro

no sirven para nada en este secarral de esparto, niño.

(Ladridos)

¿Usted tiene familia? Propia no.

Tengo hermanos, sobrinos... ¿Y no tiene casa?

Tampoco.

¿Y vive aquí solo, a la intemperie?

Sí, se puede decir que sí.

¿Y se va a quedar aquí, con la calor que hace?

Voy a las montañas, a casa de una hermana que tengo allí.

Hay buen pasto y agua para mis animales.

Y se está más fresco.

Pero yo voy a la ciudad, ¿eh? Sí, ya lo sé. Ya me lo has dicho.

Descansa un poco, anda. Hay mucho que caminar.

No te pongas ahí, niño, que te vas a derretir.

Vente para acá, anda.

¿Tienes hambre?

Pues piensa que has comido bien y que estás lleno.

¿Lo dice de verdad? (RÍE)

La única verdad, niño, es que ahora somos dos

y hay que racionar la comida.

So...

En cuanto coja a ese niño,

lo voy a matar a correazos.

- Y después de matarlo,

se lo llevas al capataz, ¿no?

- Es un decir, Viejo. Por dar conversación.

Cuéntame tú algo.

(Ladridos)

Toma.

Guárdatelo.

Y antes de amenazar a un hombre, piénsatelo bien.

Eso es del ejército alemán, de los nazis.

¿De dónde lo has sacado?

¿Con qué sueñas cuando tienes pesadillas?

Con... Con bichos. Arañas y serpientes también.

¿Por qué mientes tanto, niño?

¿Usted por qué pregunta tanto? Porque, si te están siguiendo,

me van a seguir a mí. Y ami no me gusta que me sigan.

A mí no me está siguiendo nadie.

Eso espero.

Deja pasar a los animales y quédate atrás.

Si alguno se queda rezagado, le arreas. Que sepa quién manda.

Vamos.

Vamos a pasar la noche ahí.

Es el único sitio con agua por aquí cerca.

O eso espero.

¡Niño, el cubo!

¡Niño!

¿Qué haces, niño? Lo siento, se me ha escapado.

Demonio de zagal tan torpe...

¿Han comido bastante?

Bueno, pues enciérralas y ven a lavarte un poco.

¡Venga, niño, espabila! ¿No te quieres lavar o qué?

¿No te das cuenta de que hueles a corral?

Y tráete más agua.

Cuando termines, coge tu ropa y dale un enjuagado.

Algunas chinches se llevara.

Solo tengo una muda limpia.

Dejala para la ciudad. Si te ven como un mendigo,

te van a tratar como tal. Yo no soy ningún mendigo.

Nadie se va a molestar en preguntártelo, niño.

SI lavo la ropa, ¿qué me pongo?

Estás en medio de la nada, niño. ¿Quién te va a ver?

¿Qué vas a hacer cuando llegues a la ciudad?

Hacerme rico.

¿No eres rico ya?

Bueno, ¿y después de hacerte rico?

Volveré a casa. Mataré al que manda.

Luego le compraré las tierras.

Echaré a todo el mundo del pueblo y luego le prenderé fuego.

¿Y le vas a comprar las tierras a un muerto?

Primero se las compro y luego lo mato.

¿Al que te está siguiendo?

Para quemar un pueblo, no hace falta comprarlo.

Necesitas fuego y un par de cojones. Yo tengo las dos cosas.

No lo dudo, pero mucho fuego en el corazón...

llena de humo la cabeza.

¿Eso qué quiere decir? Que eres muy crío para hablar así.

No me extraña que tengas pesadillas.

¿Usted tiene pesadillas?

Todo el mundo las tiene.

Entonces nunca acabará.

No,

nadie se libra de las pesadillas.

Pero tú tienes toda la vida por delante, niño.

No la malgastes odiando.

(Ladridos)

Ese pozo es el único que tiene agua por la zona

y es un buen lugar para que pasen la noche.

- ¿Cómo que «pasen la noche»? - Ese crío no va solo.

- ¿Y tú cómo lo sabes?

- Tu perro, que me lo ha dicho cuando ha ladrado.

- Entra tú de frente.

Yo daré un rodeo y entraré por un lateral.

Y que no ladre, que me va a espantar a la liebre.

(TOSE)

Al final va a resultar que no eres tan inútil.

Deja un poco...

(Ladridos)

(Música dramática)

Escóndete, rápido.

¡Rápido!

¿Qué pasa, Moro? Qué sorpresa, ¿no?

Lo mismo digo, cabo.

¿Lo conoces?

- Este... es el Moro.

Estuvimos juntos en el ejército, en Marruecos.

Luego se quedó a vivir con los moros y creo que se volvió igual que ellos.

Creía que te mataron en la guerra. Pues no, tuve suerte.

(RÍE)

El hijoputa...

Tiene más vidas... que un gato.

¿No le vas a ofrecer un traguito de vino...

ka un antiguo compañero'? 1?

¿Quieres, Viejo? - Ya no bebo.

A tu salud. (ERUCTA)

Toma, Moro.

- ¿Qué haces por estas tierras? ¿Por qué? ¿Son tuyas o qué?

Son del que me paga, que, para el caso, es lo mismo.

Los pozos de por aquí cerca están secos. Y en este había agua.

¿Y puede sabersé adónde vas?

A buscar un lugar fresco para pasar el verano.

La próxima vez que vayas a cruzar estas tierras,

pide permiso.

Lo haré...

Si las vuelvo a cruzar.

Estamos buscando a un crío de unos once años,

¿lo has visto?

Hace días que no me cruzo con un alma.

(Ladridos)

¿Por qué lo buscan?

Por ladrón. ¿Y se puede saber qué ha robado?

Yo no pregunto, hago lo que me mandan.

(Ladridos)

Ayer por la tarde, en el pozo seco del barranco,

vi revoloteando a unos bultres.

A lo mejor es el crío que estáls buscando.

(Disparo)

(Relincho)

(Balidos)

(VIEJO) ¿Tú crees que está muerto?

Estos barrancos son muy traicioneros,

hasta para... para quien los conoce.

¿Y no te da pena? ¿A mí? ¿Por qué? No es nada mío.

Viejo,

¿te imaginas que se lo han comido los buitres?

La mala sangre que se va a hacer el capataz con nosotros.

Te acuerdas de lo que nos dijo, ¿no? Nos dijo:

«No regreséis sin ese niño,

lo quiero vivo.

Y si tenemos que bajar al mismísimo infierno a buscar al mierda de niño,

pues se baja». Así que no me toques los huevos, Moro.

Yo no sé si ese niño está muerto,

solo que vi rondando a unos bultres en el pozo seco.

¿Cuánto tiempo hace que no meas, Moro?

Pues no sé, hará unas dos horas.

Mi vejiga ya no aguanta mucho, me estoy haciendo viejo.

¿Y dónde has meado?

Por ahí, de donde vienes tú.

Ahí detrás he encontrado una mancha de meados

y la huella del zapato de un niño.

- Moro, o como te llames,

yo no te conozco ni tengo nada contra ti.

Dime qué ha pasado con el niño

y te dejamos seguir tu camino con tus animales.

(DOLORIDO) Yo no sé nada. Si ese niño no es nada tuyo,

¿por qué haces esto?

¿O es que tú le has hecho algo?

Yo no... le he hecho nada a ese niño, porque no lo he visto en mi vida.

No te compliques la vida, hombre.

Por más palos que me deis, no voy a decir otra cosa.

(VIEJO) ¡Levántalo!

(SE QUEJA)

(Balidos)

- Mira lo que te va a pasar a ti...

como no nos digas dónde está el niño.

(SE LAMENTA)

(VIEJO) ¿Dónde está el niño?

- Mira.

(LLAMA AL PERRO)

Mira bien, Moro. Mira bien.

(Aullido lastimero)

(TRIANA) El otro día lo vi en un libro,

en los dibujos de un libro que trajo mi niño del colegio.

Así se llevaban a los esclavos, a los negros, para venderlos.

Eh, y ahora voy a dar... la vuelta al ruedo,

como en la plaza de toros.

Sevilla, la Maestranza,

la catedral del toreo.

Yo de chaval era novillero.

Josete el Triana,

ese era mi nombre artístico.

- ¿Y no tomaste la alternativa?

- No, porque para eso había que tener... dinero

y había que tener un apoderado. Yo no tenía ninguna de las dos cosas.

Además que estuvo a punto de pillarme un toro. Te voy a contar, Viejo.

YO hice así: Cité al toro,

lo miré a los ojos, le presenté el capote,

y el toro, en vez de enfilar para el capote,

me enfiló para el pecho...

y casi me destripa.

Ese día vi los ojos de la muerte, Viejo.

- Y ahí se acaba tu carrera.

- 50...

SÍ.

Pero ahora voy a empezar otra, Viejo,

la de mulillero de cabrones.

(Relincho)

- Vale ya, Triana, ya basta. ¡Para!

So...

- Ya basta.

- ¿Por qué?

- Porque me he hartado ya de esta faena

y no quiero perder más el tiempo.

(QUEJIDOS)

Moro,

ka mí me da igual ese niño 1

pero se lo tengo que llevar al capataz sin un arañazo.

S1 no me ayudas,

te voy a hacer lo mismo que a tus ovejas.

¿Dónde está el niño?

Detrás de ti.

¡Niño, baja el arma, que está cargada! Bájala.

(Ladra)

(Aullido)

Tranquilo, niño.

- Lo voy a matar.

- ¿Qué haces? ¡Baja la escopeta!

Niño, dame el rifle. Baja el rifle. - Quítate o también te mato a ti.

- ¡Que bajes el...! - ¡Que quites!

(Relincho)

(LAMENTOS DEL TRIANA)

- ¿Qué has hecho, malnacido?

(Disparo)

Cabo,

echa a correr.

Tú no tienes huevos.

(Disparo)

Me queda una bala.

Y no necesito más.

Ve a buscar su caballo.

Vamos. Y cuidado, no lo vayas a espantar.

(JADEA)

SO...

¿Por qué lo entierra?

De haberte dejado donde te encontré, no quedarían de ti ni los huesos.

Pero... ese hombre le iba a matar.

Hay vivos que no merecen ningún respeto ni...

pero los muertos sí.

Los muertos sí.

Venga.

(Música triste de violín)

Cuando usted quiera, paramos.

Vamos a seguir un rato más,

aún puedo aguantar un poco.

Gracias por no... entregarme a esos hombres.

Mira que meterse en el pozo... ¡Demonio de zagal!

Lo siento y le pido perdón. No lo sientas,

tú no tienes la culpa.

Si le duele, piense en otra cosa.

SO...

Vamos a pasar aquí la noche, ahora sí que no puedo más.

(Balidos)

Han dado muy poca.

Necesitan agua y descansar, como las personas.

Eh, niño, bebe tú primero.

No, yo ya bebí mientras ordeñaba.

Mañana tendrás que ir tú solo a por agua.

Hay un pozo... a dos horas.

Si caminas rápido, estarás de vuelta antes del mediodía.

Córtamela en trozos más pequeños, anda.

No, no, no, no cortes con ese cuchillo.

¿Tienes miedo de ir solo?

Si no conseguimos agua, va a dar igual si tienes miedo o no.

En Marruecos los soldados se volvían locos cuando se quedaban sin agua.

¿Y usted qué hacía? Aguantar.

Come algo, anda.

Esa carne fría no se puede masticar.

Yo esa carne no me vOy a comer.

Es lo único que hay.

Eran sus ovejas.

Y mi perro.

Pero ya no se puede hacer nada.

Cuando hay tormentas,

los árboles fuertes y rígidos se rompen;

pero las palmeras,

que son menos fuertes, saben doblarse,

que no es lo mismo que doblegarse.

Y así sobreviven.

Señor, la comida está hecha. ¿Le sirvo?

No tengo hambre, haz café.

Sí, señor.

(Crujido)

- Ayuda. Ayuda. Agua.

Ayuda.

¿Qué ha pasado?

Agua, agua. Tráele agua, coño.

¿Le has visto?

SÍ. ¿Está vivo?

Sí, pero el Viejo ya no.

¿Qué dices?

El niño no va solo, va con el Moro.

¿Esé quién es?

- Uno que estuvo muchos años en Marruecos,

en el ejército. - Un hijo de mala perra.

¿Y un hombre solo ha podido con los dos?

La culpa fue del niño,

le quitó el fusil al Viejo.

Le metió un tiro por la espalda, como si fuera a un animal.

Cúrale eso.

Tú come algo y descansa. En cuanto amanezca, nos vamos.

¡No me des más agua, me cago en Dios! Dame vino.

¿A qué está fresquita?

(Música de suspense)

¿TÚ quién eres?

Yo soy Angelito Pareja.

Pero acércate, que no te voy a hacer nada.

¿Y eso yo cómo lo sé?

¿Qué daño te haré? Tú eres más grande.

Solo venía a por agua. No he pedido permiso porque no he visto a nadie.

Esto parece muy abandonado. Si

¿Puedo llenar estas garrafas de agua?

Claro, hombre. Un poco de agua no se le niega a nadie.

Yo no puedo hacer más para... cuidar la casa.

Mi hermano se fue a la ciudad con su familia...

y yo me quedé solo.

¿Y tú también andas solo?

Mi padre y mi hermano se han quedado con los animales ahí en el cerro.

¿Y qué han hecho él y tu hermano? ¿Echarse a dormir la siesta?

Ya le he dicho, mi padre y mi hermano se han quedado con el ganado.

Un ganado... que levanta muy poco polvo, ¿no?

Es el viento.

Ah, eso va a ser, el viento.

Desde aquí no se les ve, pero están al caer.

¿Y por qué no los esperas en mi casa? Allí hace menos calor.

No puedo, mi padre dijo que volviera pronto.

Te puedo convidar a comer.

Estoy haciendo un potaje que revive a un muerto.

¡Vente!

Ahora ya no tengo de nada, pero antes...

antes teníamos de todo. Era la mejor posada de la comarca.

Cuando llegó la sequía, todo el mundo se fue

y ya nadie venía. No tenían dinero ni para comprar.

Mi hermano también se fue.

Me dijo que volvería a buscarme, pero...

ha pasado un año...

y nada.

Aquí sigo solo.

¿Quieres?

Antes pasaban trenes, pero ya ni eso.

¿Ya no pasan? No.

¿Y para ir a la ciudad? No se puede si no tienes cómo.

Caminando se puede, siguiendo las vías del tren.

Pero yo así no puedo; Si no, ya me habría ido hace tiempo.

¿Ati te gustaría ir a la ciudad?

No, yo estoy con mi padre. Nosotros vamos en otra dirección.

Tu burro se ve fuerte. Es un buen animal.

¿TÚ me lo venderías?

No es mío. Bueno, es de mi padre, pero yo no puedo decidir.

Te puedo dar mucho dinero, el doble de lo que vale.

Yo no se lo puedo vender. El triple, te doy el triple.

Le he dicho que no puedo decidir eso. Ayúdame, niño.

Llévame a la ciudad y te pagaré bien. Yo no le puedo llevar.

Ayúdame, por favor. Te daré todo lo que tengo.

Tengo mucho dinero ahorrado y comida suficiente. Te lo daré todo.

Me tengo que ir. Gracias por la comida.

Hablaré con mi padre, a ver si le puede ayudar.

¿Quieres llevarle algo de comida a tu padre?

¿Y a tu hermano?

¿Cuánto me cobraría? Nada, un regalo.

Por el ratito que has estado conmigo.

Anda, entra en la alacena y coge un queso, un chorizo

y una botella de vino para tu padre.

Aquí no se ve nada. Coge el candil.

Esta comida no sirve para nada, está podrida.

¡Tullido, abre! ¡Ábreme la puerta!

¡Hijo de puta, cabrón!

¡Ábreme! ¡Abreme la puerta, malnacido!

¡Yo no tengo la culpa de que tu hermano te dejara solo!

¡Ábreme o te mato cuando te coja!

(Música de suspense)

(GRITA)

¡Ay!

No me hagas daño, niño, no me hagas daño.

No me hagas daño. Necesito ir a la ciudad a buscar a mi hermano.

Aquí solo me estoy volviendo loco.

Olgo voces... aquí, aquí, aquí.

Yo no quería encerrarte, niño. Tú eres bueno.

¿No te da pena de mí?

(GRITA)

¡No me pegues, no me...! ¡Calla!

¡Rata, carroña, deja de llorar!

¿Qué te ha pasado?

Nada,

sacando agua me di un golpe. Estoy bien.

¿Y usted? ¿Está mejor?

SÍ, un poco mejor.

¿Y esto? ¿Cómo lo has conseguido?

Se lo compré al dueño del pozo.

Ven aquí, deja que te vea esa herida.

(QUEJIDO)

¡Ayuda! ¡Ayuda!

¿TÚ de dónde sales?

Agua, por favor, agua. ¿Quién eres?

Angelito Pareja, el Muñones.

Tráele agua.

¿Qué te ha pasado? ¿Te has caído?

No, señor, un niño. ¿Un niño?

Un demonio de niño que me quería matar.

¿Y ese niño... estaba solo?

Sí, vino con un burro a por agua.

Por favor, por favor...

¿Seguro que no venía nadie más con él?

Me dijo que... que...

estaban esperándole su padre y su hermano,

pero yo creo que era mentira.

¡Agua! ¡Por el amor de Dios, agua!

Termina de contarme y ahora te doy.

No hay nada más que contar, se lo juro.

¿Cuándo ha sido esto? Hace unas horas.

¿Y por dónde se fue? Tampoco lo sé.

Perdí el conocimiento y... y no sé qué camino cogió.

No me estás ayudando mucho.

¡Agua! ¡Por la Virgen bendita, agua! Un poco de agua y...

y un médico. Mucho estás pidiendo.

- SI el niño vino solo es porque el Moro está reventado

de la paliza que le di. Eso me importa muy poco ahora,

el asunto es dónde cojones están. No pueden estar muy lejos.

Eso ya lo sé, hostias. ¿Pero dónde?

(LASTIMERO) Agua, por favor...

Por favor, por favor...

Le he hecho un favor.

Hacemos noche aquí y mañana seguimos.

Niño.

¿Qué te pasa?

¿Qué pasó ayer?

Tienes que contármelo, no quiero más sorpresas.

He matado a un hombre, al dueño del pozo.

¿Estás seguro?

No lo sé. Me quiso quitar el burro y le di con una piedra.

Cuando me vine... no se movía.

Pero no me ha visto nadie. SÍ que te ha visto alguien.

¿Quién? ¿Dios?

No,

tÚú.

Tenemos que darnos prisa, hay que ir allí.

¿Adónde?

Á ese pozo. Si no está muerto, hay que ayudarle.

¿Y si lo está?

Entonces habrá que darle sepultura.

De todas formas, no nos vamos a desviar mucho.

¿Desviar? ¿De dónde?

De tu camino.

No pienses tanto, niño.

Aunque no te lo creas, no es tan fácil matar a un hombre.

¿Y usted? ¿Ha matado a alguien?

Lo tuve que hacer.

En Marruecos, cuando era soldado.

Y después en nuestra guerra.

¿Y cómo es?

¿El qué? ¿La guerra?

Miles de desgraciados

matándose para defender la riqueza de unos pocos.

¿Y Marruecos?

Pues pobres y miserables como nosotros.

Pasé muchos años allí y me encontré con mucha gente buena.

Al final es igual si eres moro o cristiano,

las personas son solo personas.

¿Y la otra guerra?

La nuestra.

De la nuestra mejor no hablar.

(JADEO DE ESFUERZO)

No hace falta que veas esto.

Ve a mirar dentro, a ver si han dejado algo de agua y comida.

Este desgraciado ya no la va a necesitar.

¿Le dijiste adónde ibas?

No, no dije nada.

Me preguntó si iba a la ciudad.

Le dije que no, que estaba con mi padre.

¿Qué estabas con tu padre, le dijiste?

Y con mi hermano.

Y que teníamos un buen rebaño.

¿Y se lo creyó?

Creo que no.

¿Por qué te está siguiendo el capataz con tanta obsesión?

Los que me dieron la paliza son hombres de su cortijo.

¿Lo conoce?

Desde que llegó a la comarca, todo el mundo lo conoce.

Es un cabrón. Como todos.

Ese es peor. ¿Por qué?

Le robaste, ¿es eso verdad?

Sí, pero me lo debía.

¿Por qué?

¿Qué te hizo, niño?

(Música triste de violín)

Dame el morral.

Vamos, niño, dámelo.

Sigue las vías del tren.

Aprovecha la oscuridad de la noche para avanzar.

Antes del amanecer vas a llegar a un chamizo con un corral de ovejas.

El dueño es un buen amigo.

También estuvo en Marruecos.

Le das el caballo... y le cuentas lo que te pasa.

Dile la verdad, ¿eh?

Él va todas las semanas a la ciudad a vender quesos.

Seguro que te puede ayudar a encontrar un trabajo.

¿Y usted qué hará? ¿Hoy?

Descansar.

Mañana ya veré.

Vamos, sube.

SI se va a quedar esperándolo, yo también me quedo.

No digas tonterías niño. Venga, sube.

Sube.

Vamos.

Quieto. Quieto.

Tranquilo, niño. Yo ya he vivido lo mío.

Nadie me va a echar de menos. Eso no es verdad.

No lo digo por mí, lo digo por sus animales.

Demonio de zagal...

¡Va! ¡ a! ¡Vamos!

¡Niño, ven!

¡Ven!

Baja, métete ahí dentro.

(ESPANTA AL CABALLO)

(Música de intriga)

Moro. Te llaman el Moro, ¿no?

Me han contado

que fuiste soldado en Marruecos.

Yo también estuve, en la Legión.

Qué pena que las guerras duren tan poco, ¿verdad?

Ya que somos camaradas, me voy a olvidar de todo lo que ha pasado.

Deja que el niño se venga conmigo...

y tú podrás continuar con tu camino.

Eso no lo puedo decidir yo, no soy el dueño de nadie.

Entonces esta no es tu guerra.

Ahí se equivoca, capataz.

Esta ya es mi guerra.

Han matado a la mitad de mis animales y me arrastraron como a una bestia.

Son cosas que pasan en un combate, tú lo debes de saber.

Puedes quedarte el caballo del Viejo si quieres,

te lo regalo por tus animales muertos.

Entrégame al niño y vete.

Usted y yo peleamos en la misma guerra,

pero ni soy como usted ni soy su camarada.

Por culpa de hijos de puta como usted vi morir a muchos compañeros,

no quiero que eso vuelva a ocurrir.

Pero no le voy a entregar a este niño.

Si lo quiere, va a tener que venir a buscarlo Ud.

¡Ah!

Vamos. ¡Vamos!

Corre. ¡Corre!

(RESPIRA ASUSTADO)

(Música dramática)

(Portazo)

Con todo lo que he hecho por ti,

muerto de hambre. Te he alimentado a ti y a toda tu familia.

Te he vestido

y te he enseñado todo lo que sabes. ¿Y así me lo pagas?

¿Pero tú qué pretendías? Mira lo que has provocado.

No debías escapar para ir a la ciudad, te habría llevado.

Y si tanto querías mi reloj, te lo habría regalado.

Solo tenías que pedírmelo.

Solo tenías que pedírmelo.

Eres un desagradecido.

¡Sube!

Claro que vas a subir.

Yo no voy air con usted a ningún lado, antes lo mato.

SI me vas a matar,

asegúrate de hacer lo mismo con tus padres.

Luego vete con el cura, que no te quiso creer cuando se lo contaste.

Y al alcalde,

que hace lo mismo con la sobrina de su criada.

Mátanos a todos, niño,

y después préndele fuego a tu pueblo de mierda.

Deje la camioneta.

Yo no voy a matar a nadie más. A usted sí.

No lo hagas.

¡Ah!

Niño, no mires. ¡No mires!

¡No mires!

(Crujido)

(GIME ESTREMECIDO)

(LLORANDO) Dígame, ¿cómo puedo ayudarle?

¿Cómo puedo ayudarle? No, no puedes... hacer nada.

¿Cómo que no? (MORIBUNDO) No.

¿Cómo que no? No puedes.

Voy a coger el caballo.

Vamos a intentar llegar a casa de su amigo. Cojo el caballo y...

(LE CUESTA HABLAR) No... No...

No puedes. No puedes.

¡Lo siento, todo ha sido por mi culpa!

No...

No digas eso, no.

Los niños no tienen...

no tienen... la culpa de la maldad de los hombres.

No lo olvides cuando... cuando tú lo seas.

Cuánto has crecido, niño.

Cuánto has crecido.

(EXPIRA)

(Música triste)

(Cencerro)

♪ Allí donde miran

♪ los ojos del agua,

♪ un dedo de fuego

♪ señala mi mancha.

♪ Campanas de duelo a golpes de fragua,

♪ no tiene consuelo

♪ mi herida tan ancha.

♪ Vienen por los cerros ladrando mi nombre,

♪ me llaman los perros

♪ de la madrugada.

♪ De un golpe certero me hicieron un hombre

♪ con temple de acero

♪ y lengua de espada.

♪ La luna estaba en la cumbre

♪ cuando se puso de parto

♪ y tuvo a un niño de lumbre

♪ sobre cunita de esparto.

♪ Mancharon mi almohada.

♪ Mancharon mi almohada,

♪ tumbaron mi nido.

♪ Mi alma rezada,

♪ mi rumbo perdido.

♪ Del cielo esa sombra nadie la esperaba,

♪ la mano del hombre con el hombre acaba.

♪ La mano del hombre

♪ con el hombre acaba.

♪ Que la gloria reine sobre este chiguillo.

♪ ¿Quién me entrega un peine

♪ para este flequillo?

♪ Y para su boca dadme miel de caña,

♪ que no pruebe el vino

♪ del odio y la saña.

♪ La luna estaba en la cumbre

%♪parto

♪ y tuvo a un niño de lumbre

♪ sobre cunita de esparto.

♪ La luna estaba en la cumbre

♪ cuando se puso de parto

♪ y tuvo a un niño de lumbre

♪ sobre cunita de esparto.

♪ Sobre cunita de esparto.

♪ Que la gloria reine sobre este chiguillo.

♪ ¿Quién me entrega un peine

♪ para este flequillo?

♪ Y para su boca dadme miel de caña,

♪ que no pruebe el vino

♪ del odio y la saña.♪

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