All language subtitles for El Angel de Budapest (2011)_spa

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Original subtitles

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

(VOZ EN OFF) A comienzos de 1944, Hungr�a era un pa�s que manten�a

estrechos lazos con la Alemania nazi.

El almirante Horthy conservaba el poder,

aunque siempre bajo la supervisi�n del F�hrer Adolf Hitler.

con el Ej�rcito sovi�tico a las puertas de Budapest

y el terror nazi instalado en la capital h�ngara,

los jud�os sufr�an la deportaci�n a los campos de concentraci�n

para su posterior exterminio.

en este contexto, la diplomacia espa�ola

se desenvolv�a en un estatus de te�rica neutralidad.

M�sica cl�sica y gente hablando.

-Parece que el regente no est� de acuerdo

con la situaci�n en el norte...

-Y entonces, va el Caudillo y le dice:

''Vamos, jordana, que no se diga

que le temes m�s a tu mujer, que a los moros

que combatimos en Marruecos''. (R�EN)

-�Adela? -No, no, por favor;

creo que, por hoy, ya he tenido suficiente.

�Te encuentras bien, cari�o?

Apenas has probado la cena y el champ�n te encanta.

-No te molestes, �ngel... (R�E)

Cuando se llevan tantos a�os casado como yo,

ya no se hacen preguntas... (R�E)

-Los caminos de la mujer son inescrutables.

(R�EN) -Hijo m�o.

-Chis, que no te oiga monse�or Rotta.

en serio, Adela, hace un par de d�as

que me tienes preocupado.

-No pasa nada.

�No? -De verdad.

-A estas alturas, ya deber�as saber

que las mujeres valemos m�s por lo que callamos

que por lo que decimos. (R�EN)

�No estar�s...?

Golpes de bast�n sobre el suelo.

-�Su Alteza Seren�sima, el regente del reino de Hungr�a,

Aplauso. almirante Horthy!

-Queridos amigos:

en primer lugar, quiero agradecer su presencia

en mi casa que, como ya saben sobradamente,

es tambi�n la suya.

Sophie,

tengo que irme; si me cogen en pleno toque de queda,

no tardar�n en fusilarme. Siento lo que est� pasando,

Antal; estoy avergonzada. -Calla, Sophie.

�C�mo hemos podido llegar a esto?

-Esta pesadilla terminar�

muy pronto, ya lo ver�s. S�.

-tengo que irme.

Espera. -�Qu�...? Sophie, no. �Est�s loca?

Es peligroso; te dar� otra. Quiero esta;

as� te llevar� siempre conmigo.

No te preocupes; ahora, m�rchate. -S�.

Pero... El pr�ximo martes.

-S�, aqu� estar�. A la misma hora.

-Adi�s.

Te quiero.

Y por todo ello, propongo un brindis: Por la ansiada paz;

por el mejor futuro para nuestros pueblos.

Golpes de bast�n sobre el suelo.

-�El plenipotenciario del Reich, su excelencia Edmund Veesenmayer!

Murmullo. �Y el teniente coronel de las SS

Adolf Eichmann!

-Querido almirante,

me sumo a sus deseos.

Por el mejor futuro para Alemania y sus fieles aliados.

�Por el Reich de los 1000 a�os!

(VOZ BAJA) -Me gustar�a que alguien me explicara

c�mo se puede ser almirante,

en un pa�s sin armada

y sin ninguna salida al mar. (R�EN)

Risas. -Y pretend�a

que le pagara por la cerveza.

�Pero qu� se ha cre�do ese viejo?

(R�EN ERIOS)

-Vaya, vaya, mirad por d�nde;

nos hemos encontrado un urinario p�blico.

(R�EN ERIOS)

�Ten�is sed?

(SE CARCAJEAN)

(R�EN)

(LOS TRES) Heil, Hitler.

-son un poquito estirados, �no?

-Disciplina, Ferenc, disciplina;

eso es lo que yo llamo un ej�rcito como Dios manda.

(R�EN)

Las risas se oyen lejos. -Vamos a tomar otra.

(TIENE ARCADAS)

As� que usted es el embajador de Espa�a en Budapest.

(R�E)

-Arriba Espa�a.

Viva Franco.

-Ser� un placer compartir una copa con nuestro compa�ero de cruzada;

tengo entendido que usted combati�

a los comunistas en su pa�s, �no es cierto?

-Gracias a Dios y a nuestro amado F�hrer;

recon�zcalo, amigo Sanz.

�no les parece? -Y d�game:

�Su gobierno est� haciendo algo

para liberar al continente de la lacra jud�a?

Nosotros no tenemos ning�n problema con los jud�os;

les expulsamos hace m�s de 500 a�os.

(AMBOS R�EN)

-Muy bueno. (AMBOS R�EN)

Estabas aqu�; por fin te encuentro.

-�Te diviertes?

Lo digo por la compa��a.

�Qu� ocurre, Miguel? Por el amor de Dios;

sabes que, para m�, tampoco es plato de buen gusto.

Pero te recuerdo que Alemania es un pa�s amigo.

-Perd�name, chico,

pero es que a m� estos pavos reales me sacan de quico.

Me largan, �ngel;

pronto regresar� a casa a esperar destino.

Pero... �As�, por las buenas?

-El escrito es muy diplom�tico,

pero t� y yo sabemos cu�l es el aut�ntico motivo.

Tiene gracia, �no?

Nuestro jefe es un hombre de misa diaria,

pero, eso s�, a la hora de la verdad,

se lava las mazos,

como Poncio Pilatos.

�Y qu� va a pasar conmigo?

-De momento, te quedas como m�ximo responsable;

los rusos llegar�n a esta ciudad,

m�s pronto que tarde, y entonces... �T� crees?

-La guerra est� perdida para los alemanes.

Supongo que, en Madrid, no tardar�n en cerrar

la legaci�n diplom�tica de Budapest;

el General�simo tratar� de reforzar nuestra neutralidad

para congratularse con los aliados.

�ngel,

conf�o en ti; t� debes acabar lo que yo dejo a medias.

Escucha, Miguel, ese es un tema muy delicado;

a veces, es mejor no meterse

en camisas de once varas. -Te equivocas;

en ocasiones como esta, la conciencia te obliga

a tomar partido; lo sabr�s

cuando no puedas dormir por las noches.

Te agradecer�a que, ma�ana temprano,

me acompa�aras a una cita;

antes de marcharme de Budapest,

me gustar�a mostrarte algo.

Por supuesto, Miguel, por supuesto.

Claxon.

Buenos d�as. Buenos d�as.

�Est� todo en orden, se�ora Tourn�? S�, don �ngel;

el se�or Muguiro pregunt� por usted a primera hora.

�Est� en su despacho? No, cre�a que ir�an

a la residencia infantil. Oh, Dios m�o,

se me olvid� por completo.

Mi mujer no estaba bien esta ma�ana...

Lo siento, pero si quiere ir, llamaremos al conductor.

Muchas gracias, se�ora Tourn�; no s� qu� har�amos aqu� sin usted.

Don �ngel, el se�or Farkas y yo le damos la enhorabuena

por su ascenso. Supongo que el se�or Muguiro

les habr� puesto al corriente de todo.

Miren, yo le voy a echar tanto de menos como ustedes,

pero quiero que est�n tranquilos;

las cosas aqu� se seguir�n haciendo igual que hasta ahora.

-No le habr�amos comprometido de no ser un asunto

de tal magnitud y urgencia; nosotros somos su �nica esperanza

y tal y como se est�n poniendo las cosas...

-Los nazis no tardar�n mucho en reparar en ellos

y enviarles a Polonia, igual que hicieron con sus padres.

(MIGUEL) �Y dicen que son 500? -M�s o menos.

Y todos hu�rfanos.

(MIGUEL) Me puse en contacto con mi gobierno en Madrid

en cuanto vinieron a verme.

-Ustedes son un pa�s neutral; seguro que pueden hacer algo.

-No es tan f�cil,

pero yo ya he solicitado a Espa�a extender un visado

para poder trasladarles a todos a T�nger.

No se preocupen; mi gobierno no les dejar� en la estacada.

De hecho, yo mismo estoy tramitando la salida de Hungr�a

de algunos conciudadanos suyos.

�ngel.

��ngel!

Disculpa.

-Les presento a don �ngel Sanz Briz,

que es mi m�s estrecho colaborador en la legaci�n espa�ola.

Se�ores, un verdadero placer.

-Le aseguro, Farkas, que, en ese aspecto,

no tiene nada por lo que preocuparse;

la legaci�n queda en buenas mazos.

Bueno, yo no estoy tan seguro;

mucho me temo que don �ngel no tiene la misma determinaci�n

que usted respecto a nosotros.

Los nazis haz comenzado ya con las deportaciones

y, ahora m�s que nunca, necesitamos de su protecci�n.

-Yo respondo por �l, Farkas;

es un aragon�s, serio y cabez�n,

pero noble como el que m�s de sus paisanos.

Como el que m�s de los espa�oles. Hum.

Los expedientes que me pidi� don �ngel est�n sobre la mesa.

-Venga, ya tendr�s tiempo de leer los peri�dicos;

ahora, come esto. Ah, y date prisa; el conductor te espera.

Adela, cari�o, �me dices para qu�

tenemos servicio en casa? D�gale algo, doctor Elec;

es como hablarle a una pared. -Don �ngel tiene raz�n;

en el estado en que se encuentra, le conviene descansar.

(R�E) -Venga, y t� tambi�n,

que a este paso, tu leche se la va a tomar el beb�.

(LA NI�A R�E) -Usted me ha dicho

que estoy como una rosa despu�s de reconocerme

y aqu� hay muchas cosas que hacer.

-No me gusta, pap�; esta leche sabe muy mal.

Yo prefiero la del abuelo.

Adela, cari�o, te vas a tomar toda esa leche

y no quiero que quede ni una gota, �eh?

No vayas a enfadar a mam�.

-No quiero. �Es que no hay galletas?

Ver�s, aqu� y en muchas partes del mundo,

hay ni�os que no tienen comida

y tienes la suerte de estar en una casa donde hay

algo que llevarse a la boca. �No es as�, doctor Elec?

-Por supuesto; conozco a muchos ni�os que dar�an

una pierna por apurar ese vaso. (LOS TRES R�EN)

-Odio esta leche, pap�,

�por qu� no podemos ir a casa de los abuelos?

Las ni�as buenas no odian, �eh?

Y para ir a casa de los abuelos,

a ver si me ayudas a convencer a tu madre,

que no s� cu�l de las dos es m�s testaruda.

-Que os estoy oyendo. Ya. (R�E)

Sirena de ataque a�reo.

-�Dios m�o! -�Qu� ocurre, pap�?

Vamos, todos al refugio. Yo la llevo; ven conmigo, cari�o.

A ver, vamos, r�pido.

Explosiones y disparos.

Explosiones y disparos.

(LA GENTE GRITA ASUSTADA)

Gritos de p�nico.

Explosiones y gritos.

(EL BEB� LLORA)

Explosiones.

Gritos de p�nico.

Llanto de beb�.

�Y eso es todo lo que saben hacer?

�Cuatro bombas de nada

nunca podr�n doblegar al pueblo h�ngaro!

Eres un est�pido, Lajos.

T� y los tuyos vais a conseguir que nos maten a todos.

-�Los m�os, dices?

�Qui�nes son los m�os, eh?

Los m�os tambi�n son los tuyos, hermanita.

�Nosotros, los patriotas h�ngaros!

Murmullo. (INDIFERENTE) -S�.

Llanto de mujer. -�Eh?

-Tenga cuidado con esas cajas.

�est�n todos bien? S�, s�lo ha afectado a esta zona,

por suerte. Gracias a Dios.

-una bomba ha ca�do cerca;

nos hemos debido de librar por poco.

Es extra�o; hasta ahora, nunca hab�an bombardeado

Por supuesto. �De qu� se trata? -Hay que pedir ayuda

para reparar todo esto. Bueno...

No s� c�mo explic�rselo.

Ver�, hace d�as que quiero hablar con usted, pero...

Tranquila, se�ora Tourn�, �qu� ocurre?

Como supongo, sabr� que yo soy jud�a,

francesa, pero jud�a.

No se preocupe, se�ora Tourn�;

los espa�oles no hacemos distinciones

entre jud�os y cristianos,

no tiene por qu� alarmarse. (EN FRANC�S) S�.

Eso mismo me dijo el se�or Muguiro.

Pero como los alemanes les ayudaron a ustedes

a ganar su guerra, yo he pensado que quiz�...

La situaci�n empieza a ser terrible, don �ngel.

Lo s�, ya han deportado

a m�s de 300 000 y no piensan parar.

Pero que yo no apruebe esa inhumana conducta,

no quiere decir que pueda evitarla. No s� si sabe que tengo un hijo;

se llama Gast�n.

Apenas tiene 16 a�os; yo, al menos, trabajo

en una legaci�n extranjera...

Los alemanes respetan a Espa�a y a Franco,

pero mi hijo no tiene protecci�n ninguna.

(LLORA) Y en Francia...

Ya me dir�.

Est� bien. Tr�igale el lunes,

que trabaje con usted, que le ayude en algo.

Por lo menos, aqu� est� m�s protegido.

Gracias.

�''Antal Godman''? No lo conozco.

Y si no lo conozco, no vale mucho.

-Lo he pintado yo;

soy estudiante de Bellas Artes.

Bueno, lo era, hasta que el gobierno

cerr� la escuela. -No vale nada.

-Se�or Hoffman, vamos,

he visto c�mo se le iluminaban los ojos con la pintura.

-Escucha, Godman, tal vez no seas mal artista, pero, a d�a de hoy,

tu cuadro no sirve ni para decorar un retrete.

-Eso no es as�

y usted lo sabe.

Deme unos pengos para llevar algo de comer a mi familia.

-�Acaso ves aqu� un ej�rcito de v�rgenes vestales?

-�C�mo? -Te doy 20 pengos.

-Se�or Hoffman, escuche, usted sacar� 20 veces m�s;

es un buen cuadro. (INDIFERENTE) -Oh.

Ll�vate esa bicicleta; a m� no me sirve para nada.

Eso es todo; es mi �ltima oferta.

(ANTAL SUSPIRA)

-Buenos d�as.

Buenos d�as, �en qu� puedo servirles?

(UNO HABLA EN ALEM�N Y EL OTRO R�E) -�C�mo dice?

Perdone, pero no he entendido lo que ha dicho.

(HABLA EN ALEM�N Y ELLOS R�EN)

(HABLA EN ALEM�N Y R�EN)

-Lo siento, no le entiendo.

(GRITA DE DOLOR)

-�L�rgate de aqu�! -�Y usted?

-Ya me las arreglar�;

vete y ll�vate la bicicleta. -S�.

�Ya se ha enterado? �Qu� ocurre?

Farkas, le recuerdo que yo apenas se leer h�ngaro.

Los rusos avanzan m�s r�pido de lo que pens�bamos;

los alemanes se resisten, pero el empuje es demasiado fuerte.

pronto ser� el fin para esos cerdos.

entonces, �pronto estar�n a las puertas de la ciudad?

Lo quiero todo traducido esta tarde.

S�, por supuesto, se�or.

Perd�n.

(RESPIRA HONDO)

Gracias.

�Pasa algo? (VOZ BAJA) -Tuvo una pesadilla;

la ha asustado mucho el bombardeo.

Adela, ma�ana os volv�is a Espa�a;

los bombardeos aqu� son ya a diario y ten�is que cruzar Francia

antes de que se convierta en otro caos.

-La verdad, �ngel, me parece un poco precipitado;

ya lo hemos discutido otras veces

y no creo que la soluci�n sea separarnos.

De verdad, cari�o, no insistas, cr�eme; las dos...

Las tres estar�is mejor en Santander, con tu familia.

(SOLLOZA)

(TRISTE) -�Pero y t�?

Yo os acompa�ar� hasta Hendaya;

all� os recoger� tu padre y me volver� en el mismo tren.

Mi puesto est� ahora aqu�; lo entiendes, �verdad?

(LLORA)

(LLORA)

(HABLAN EN ALEM�N)

Timbre de bicicleta.

(LAJOS) Mirad lo que viene por ah�.

-Dile algo a esa jud�a. -�Alto!

(R�E)

Dime, �qu� llevas ah�, jud�a? -Patatas.

-�Haces contrabando? -No, las he comprado.

(R�E URL�NDOSE) -�Comprado?

�Y con qu�, prostituy�ndote?

Al fin y al cabo, todas las jud�as sois iguales.

Campanadas. -�Lajos?

�Lajos Sz�lasi? -�Eh?

-Soy Eva, Eva Lang; fuimos vecinos,

jug�bamos juntos cuando �ramos cr�os.

-Eso es imposible; yo jam�s he jugado con ninguna jud�a.

-�Tampoco recuerdas a Pal? Os sentabais juntos en la escuela.

Nos casamos en abril, pero se lo llevaron

a las 24 horas a un campo de trabajo.

Veo que t� eres un hombre importante,

�podr�as hacer algo por �l?

-�C�mo? �Ayudar yo a un perro jud�o?

Adem�s, no tengo ni idea de lo que hablas.

-una vez, nos cogieron a ti y a m� robando pasteles

en la confiter�a del se�or Cheremic;

recuerdo que a m� me castigaron y a ti te azotaron de lo lindo.

-�Me est�s llamando ladr�n?

-No. -S�, me has tachado de ratero

y como yo no he robado en mi vida,

te devuelvo tus mugrientas patatas llenas de gusanos. �Vamos, andando!

�L�rgate de una vez!

(CON DESPRECIO) Jud�os...

-�Qu� ha ocurrido?

-Deje que yo lo lleve al coche. Gracias.

-�Ha hecho un buen viaje, don �ngel?

S�, pero pudo haber sido mejor, gracias.

-Al menos, pas� unas horas en Espa�a.

(SOLDADO) �Nadie se mueve de la fila!

�Dejen todas las maletas en el suelo!

Megafon�a en alem�n.

Megafon�a en alem�n.

(SOLDADO) �Vamos, r�pido!

�Empujad m�s fuerte! �Vamos, jud�os!

Ladridos.

-�Eh! �Qu� est�s haciendo?

�Dame eso!

Imb�cil, l�rgate ahora mismo

o te meto en el pr�ximo tren. (ASUSTADO) S�.

-�No has o�do? �Largo!

(GRITAN FURIOSOS)

-�Todos los libros jud�as al fuego!

(R�EN)

(HABLAN EN ALEM�N Y SE CARCAJEAN)

(RECUERDA A MUGUIRO) en ocasiones como esta,

la conciencia te obliga a tomar partido;

lo sabr�s cuando no puedas dormir por las noches.

Est�dielo, Farkas; los sefard�es son ciudadanos espa�oles

y, como tales, deben gozar de nuestra protecci�n.

Pero no dejan de ser jud�os, don �ngel

y llevan fuera de Espa�a m�s de 400 a�os,

as� que no s� qu� vamos a poder hacer por ellos.

un espa�ol es un espa�ol, Farkas, ya sea jud�o,

cristiano, trapecista o del Atl�tico Aviaci�n... (R�E)

Espere, no se vaya.

El gobierno del general Primo de Rivera promulg�

un Real Decreto, en 1924, mediante el cual se reconoce

la nacionalidad espa�ola a todos los jud�os descendientes

de los expulsados por los Reyes Cat�licos en 1492.

Aqu� est�.

entonces, eso significa que... Eso significa que tenemos

que localizar a los sefard�es que vivan en Budapest,

para ponerles en orden su pasaporte.

Har� correr la voz, don �ngel. Ya est� tardando, Farkas.

M�sica cl�sica. (LO HUELE CON GUSTO) Hum...

Temo que est� sobrevalorando

a este humilde funcionario, se�or Sanz.

Adem�s, el futuro hoy es m�s incierto que nunca.

(R�E) -Pero le veo venir, se�or Sanz;

tenga en cuenta que yo he sido embajador de Hungr�a

en diversos pa�ses y me conozco todos los trucos de la diplomacia.

-Muy amable. Le dir� una cosa:

Admiro al pueblo espa�ol; estuve en su pa�s m�s de una vez...

-S�. De ah� que tenga tanta admiraci�n por su patria.

Vamos, hija, vamos.

-Madre.

(REZA EN HEBREO CON TRISTEZA)

-Madre.

(ELLA SOLLOZA)

-tenemos que empaquetar lo imprescindible

y dejar la casa antes del mediod�a.

-�Pero por qu� nos echan de nuestra casa?

-Tranquila, todo va a salir bien.

-�Ya no volveremos nunca?

Aqu� naciste t�, aqu� muri� tu padre...

-De momento, no nos van a deportar;

nos env�an a unas casas para jud�os aqu�, en Budapest.

(PREOCUPADA) -Dios m�o.

�Cu�ndo va a terminar todo esto?

�Por qu� nadie hace nada?

-No todo el mundo es igual, madre;

hay algunos que se juegan la vida cada d�a por nosotros.

(ELLA SOLLOZA)

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi.

Corpus Christi. Am�n.

Av�seme en cuanto nazca su hijo, para tenerle presente

en mis oraciones, aunque eso ya lo hago,

desde ahora, para que todo salga bien.

Todav�a queda alg�n tiempo para el parto,

me tranquiliza que interceda por nosotros ante el Alt�simo.

-No merecen menos; son una familia ejemplar.

Y d�game, �qu� tal lleva su nuevo cometido?

son unos momentos muy dif�ciles

para asumir una carga tan importante.

Soy consciente de ello, monse�or;

la situaci�n es tremendamente delicada.

-Mucho. Alemania tiene perdida la guerra;

la implicaci�n de los Estados Unidos es decisiva.

F�jese que est�n avanzando

en todos los frentes. Cierto.

-Y aqu�, el problema que tenemos ahora es el de los jud�os;

los sovi�ticos ocupan ya media Hungr�a

y los nazis siguen empe�ados con las deportaciones.

Enseguida van a empezar a deportar a los de Budapest.

entonces, �usted tambi�n cree esos terribles rumores

sobre el destino que les espera en los campos a esos desgraciados?

-Me temo lo peor, don �ngel;

necesitar�n a algunos miles como mano de obra,

pero al resto se los llevan para matarles.

De eso estoy seguro, cr�ame, lo s� de buena tinta.

He hablado con personas que haz estado en Polonia;

la barbarie humaza nunca dejar� de sorprendernos.

�Lo saben en Roma?

-Lo saben en Roma y lo sabe todo el mundo;

en todas partes est�n mucho m�s preocupados

por la marcha de la guerra que por cualquier otra cosa.

�Cree que nadie se ha parado a pensar d�nde est�n

todos los jud�os que haz sido deportados

durante los �ltimos cuatro a�os?

Aqu� ya no sabemos qu� idear, qu� hacer para protegerles;

a algunos les hemos empleado en la nunciatura,

pero no podemos hacer mucho m�s.

No obstante, los obispos h�ngaros est�n siendo muy valientes;

llevan semanas realizando gestiones para detener

las deportaciones, ante el regente y el gobierno.

La mayor�a de los ministros h�ngaros

son cat�licos. -Cat�licos, s�,

pero tambi�n fascistas, como...

No me ofende; le aseguro que la mentalidad en mi pa�s

es completamente distinta. -S�, no tengo dudas

acerca de la mentalidad de su gobierno,

pero sabe que ''el movimiento se demuestra andando''.

Ustedes, nosotros, todos podemos ayudar a frenar

esta locura y dar un paso al frente con todas las consecuencias.

Lo dicho, Gast�n: Ahora te pones a las �rdenes de Farkas.

Y recuerda siempre: Confidencialidad y discreci�n.

Ahora, tu madre te ense�ar�

todas las dependencias de la legaci�n.

-Muchas gracias, se�or. Gracias. Ven por aqu�.

Perdone, le estaba traduciendo este art�culo de Goebbels

que imagin� de su inter�s.

Ya. �Algo m�s de inter�s

en la prensa? S�.

Las nuevas normas, dictadas por el Ministerio del Interior,

sobre el confinamiento de los jud�os.

�M�s normas? Si s�lo falta prohibirles respirar.

S�lo podremos salir a la calle entre 14:00 y las 17:00.

Se nos proh�be visitar los parques

y ocupar los asientos de los transportes p�blicos,

salvo en los espacios o vagones reservados.

Eso es como enterrarles en vida.

No podremos hablarnos por las ventanas,

ni visitar a personas o familiares de otras religiones...

Pero lo peor es que nos retiran

las cartillas de racionamiento. No s� qu� vamos a comer.

Est� bien, Farkas, pase las disposiciones a m�quina;

las enviar� a Madrid junto al documento que aclara

las gestiones que hacen los obispos con el gobierno h�ngaro

para evitar las deportaciones. �La iglesia? Como ustedes dicen:

''Siempre se arrima al �rbol que m�s sombra da''.

�No oy� lo que le dije a Gast�n?

discreci�n, Farkas, discreci�n y prudencia.

Mi gobierno es sensible a las iniciativas del clero

y ese documento puede despertar m�s inter�s

que 100 despachos nuestros juntos.

(HOMRE) Ya no me queda dinero ni nada que comer.

(NI�O) Tonto el �ltimo. -Ya vale.

(HOMRE) Casi es mejor no salir de las casas.

-Hiciste un buen negocio con la bicicleta.

-Se�or Hoffman. (R�E)

�C�mo se encuentra? -Oh...

-�Ha venido a por otro de mis cuadros?

-Ya te dije que tus cuadros no valen mucho.

-�No pensar� que iba a darle mi mejor obra?

(LOS NI�OS GRITAN) (NI�O) �Cuidado!

-�Podemos hablar en otro sitio

menos concurrido? -Por supuesto, se�or.

(VOZ EN OFF) Las fuerzas alemazas tratan de contener

el avance sovi�tico por el Este;

su ej�rcito pelea aldea por aldea, casa por casa,

ante el empuje ya imparable de las tropas de Stalin.

(MEGAFON�A) Toque de queda, a partir de las seis horas.

Nadie podr� caminar por las calles, a partir de este momento.

(MEGAFON�A) Cualquier ciudadano sorprendido en la calle...

(R�E)

Me preocupa lo que has contado antes

sobre ese hombre; t� no le conoces de nada.

�Qui�n te dice que no es un esp�a?

-Oh, no es nada de eso, Sophie; no tienes por qu� preocuparte.

Cr�eme, nos une un v�nculo muy especial;

tenemos un par de amigos comunes.

Otra vez t� y tus enigmas.

Tal vez, ese hombre pueda ponerte en peligro.

-�''en peligro''?

Sophie, ahora mismo, cada minuto de mi vida es un regalo, �sabes?

Ni siquiera s� si ver� amanecer ma�ana.

Y no voy a quedarme quieto,

esperando a que nos aniquilen esos malditos.

Sophie, quieta.

Sophie, tengo que irme.

Sophie...

Espera, espera. (R�E)

-�Y tus padres? Tranquilo, a�n tardar�n.

alguien abre una puerta. (HOMBRE) �Hay alguien casa?

(LAJOS, ERIO) Maldita sea, �qui�n ha puesto esto aqu�?

-�Qui�n demonios ha puesto ese jarr�n ah�?

a llamar antes de entrar? -Chis.

Prep�rame la cena.

Necesito vitaminas; lo ha dicho el doctor Goebbels, hermanita.

�L�rgate de aqu�!

(CON DESPRECIO) -ah.

Sirena de polic�a.

Documentaci�n.

�Qu� sucede?

�Ocurre algo, se�or? Todos nosotros trabajamos para legaci�n espa�ola.

-Ll�venselos. -�Venga, andando!

-Cometen un error; est�n equivocados.

-Vamos, r�pido, moveos. No hemos hecho nada;

tenemos los papeles en regla.

-Subid al cami�n. Su�lteme.

No... No pueden llev�rselos; esto es un atropello.

-son jud�os y tenemos �rdenes de llevarles a declarar.

No puede hacerlo; este lugar es territorio espa�ol.

-Esto es territorio h�ngaro y ninguna bastarda francesa

va a decirnos lo que tenemos que hacer.

Sirena de polic�a.

�Vamos! �Vamos!

(ENFADADO) �C�mo es posible?

No pueden llev�rselos por las buenas.

Si entran sin permiso en la legaci�n,

es como si invadieran Espa�a.

Est�bamos en la calle; ah� se los llevaron.

A ustedes, �no les abordaron? No sabr�n que somos jud�os

por el pasaporte franc�s. �Qu� haremos?

Mandaremos un telegrama al Ministerio

de Asuntos Exteriores espa�ol,

para que me autoricen a negociar su liberaci�n.

M�sica cl�sica de �pera.

-Heil, Hitler.

-Antic�peme la informaci�n; no tengo tiempo para lecturas.

-con su permiso, se�or, le dir� que las cosas marchan

seg�n las �rdenes establecidas:

en menos de un mes, m�s de 437 000 jud�os

haz sido ejecutados in situ o deportados a los campos

de Auschwitz, Birkenau, Mauthausen, Bergen-Belsen,

Sobibor o Dachau. -Excelente, teniente.

Excelente.

Ya queda menos para erradicar por completo el problema.

-Adem�s, todos los jud�os de la ciudad

ya ocupan sus nuevos hogares en las casas estrelladas;

el Ayuntamiento y el gobierno h�ngaro

colaboran sin fisuras con las �rdenes del Reich.

(HABLAN EN ALEM�N)

(GRITAN EN ALEM�N)

-�Calla, cabr�n! (GRITA)

(LOS ALEMANES SE QUEJAN DE DOLOR) -Muere, maldito.

(GRITA DE DOLOR)

-Coged las armas. -Coge t� esa.

-Largu�monos de aqu�, deprisa.

R�pido.

Por el pasadizo.

Ladridos.

Les aseguro que hago lo posible

para que se solucione el asunto de los ni�os con destino a T�nger.

-Como miembros del comit� jud�o, conocemos su labor,

se�or Sanz, pero si no actuamos r�pido,

es posible que esos 500 ni�os no salgan del pa�s.

Lo s�, y quiero que sepa que me preocupa.

Pero el traslado ahora, supondr�a

que pasaran por Alemania o por un pa�s ocupado

y eso complica las cosas en exceso.

-Eso ser�a como llevarles directamente al matadero.

�No hay otra soluci�n? Nuestra embajada en Berl�n

est� realizando las gestiones oportunas

para que se pueda llevar a cabo el viaje.

-Quer�amos darle las gracias por lo que hacen por ellos,

pero tiene que entendernos: Tememos mucho por su situaci�n.

Le prometo que har� todo lo que est� en mi mazo

y mi gobierno, tambi�n. No lo duden.

Se�ores.

Acaba de llegar. Es urgente.

(CONTENTO) �S�! �Buenas noticias?

El propio ministro me autoriza a negociar

la liberaci�n de Farkas y los dem�s.

Vengo a ver al subsecretario; tengo una cita con �l.

Excelente. -Gracias.

Y d�game, amigo Sanz,

�son jud�os sus empleados que haz sido arrestados?

No lo s�, nunca se lo hemos preguntado.

-�Contratan ustedes a personas sin saber su...?

(R�E) Por supuesto, lo importante

es que hagan bien su trabajo y sean honrados;

y todos ellos cumplen estos requisitos.

-�Y qui�n les ha detenido? �La Gestapo?

No, la polic�a h�ngara. -Ah.

Si hubiese sido la Gestapo, seguramente ya estar�an libres;

usted conoce la buena relaci�n que tiene mi gobierno con el Reich.

Si fuera necesario, acudir�amos a ellos,

pero Espa�a reconoce la soberan�a de Hungr�a.

-Hum... -Y por eso he venido a verle,

de forma extraoficial.

-Veremos qu� se puede hacer.

(R�E) Lo importante es que no les hayan metido ya

en los trenes; le pido paciencia.

Est� bien, se�or subsecretario, pero no me pida mucha;

recuerde que el tiempo corre en contra de mis empleados.

-Le admiro, amigo Sanz; es usted

un ejemplo de la tenacidad espa�ola. (R�E)

Muchas gracias. Y ya sabe, el tiempo corre.

conf�o en su diligencia, pero espero no tener que acudir

a mis amigos del cuartel general alem�n.

-Buenos d�as, se�or embajador, espero no molestarle.

La se�ora Tourn� me dijo que esperara aqu�.

Cu�nto tiempo, amigo Perlasca; le cre�a en Italia,

tras abandonar a sus amigos espa�oles.

-No, eso nunca, se�or embajador, nunca.

Yo, la Spagna la llevo en el m�o cuore.

�Y c�mo est� nuestro caudillo?

Por cierto, cuando le vea, le dice que un italiano admirador suyo,

ex combatiente de la guerra, le exclama: �Forza!

(R�EN) No ceno cada noche con �l,

pero si le veo, se lo dir�. Y no exagere, s�lo soy

el encargado de negocios de la legaci�n.

Y d�game, amigo Giorgio, �c�mo le va la vida

con lo que est� pasando?

-Vengo a pedirle ayuda; necesito un pasaporte.

He tenido que salir huyendo de mi casa;

la portera es una confidente nazi

y la embajada italiana, un completo caos.

un pasaporte, �eh?

Eso no es tan sencillo en estos momentos.

�en qu� l�o anda metido, Giorgio?

-Compro carne para Italia y los alemanes quieren

mis trenes de ganado para transportar

otro tipo de cargamento, �capisci?

Vaya a hacerse un par de fotos;

pague lo que sea por que se las den hoy

y, cuando las tenga, vuelva aqu� con ellas.

Veo que ven�a preparado, amigo Giorgio.

-Y, don �ngel, si no es mucho pedir,

me gustar�a llamarme, desde ahora, Jorge.

A pasaporte espa�ol, nombre espa�ol: Jorge Perlasca.

�A que suena bien? (R�E) suena muy bien, amigo Jorge.

-Desde luego. -Pruebe usted estos pastelillos;

son deliciosos. No, gracias, prefiero

los cigarrillos. (LOS TRES R�EN)

Disculpen un momento. -C�mo no.

�Alguna novedad? -Estamos tratando de localizarles

a todos; ya le dije que tuviera paciencia.

(EDMUND) Tienen un buen champ�n, �no crees?

(ADOLF) S�, muy bueno.

paciencia, �eh? -Aj�.

Espere.

Timbre.

(MEGAFON�A) N�mero 25 437.

Ladridos. N�mero 25 437.

Repito: N�mero 25 437.

Pres�ntese inmediatamente.

25 437.

-�en fila, suban a esos camiones! �Deprisa, mu�vanse!

�van a deportarme? -�Es que no me haz o�do?

�en fila de a uno! �R�pido! -Vamos, fuera.

-�No rompan la fila! -�Vamos!

Llantos de mujer.

alguien abre el pestillo.

-�Si�ntate ah�, zorra!

(MUJER) �Qu� te han hecho?

-�T�! Levanta y s�gueme.

�Que te levantes!

(LA CHICA LLORA)

-�Deja de quejarte! -�A qu� esperas?

Qu�tala de mi vista. (LLORA)

-Largo de aqu�, perra jud�a. (LOS HOMBRES R�EN)

Aun as�, creo que he sido el que tuvo m�s suerte de todos;

anotaron mi nombre al entrar

y me dieron un n�mero. Eso fue todo.

�Y qu� hac�an all� durante todo el d�a?

Nada, imag�nese, desesperarnos y temer lo peor.

en dos d�as, sacaron a varios grupos;

no s� si para liberarles o para ejecutarles.

(RESPIRA HONDO)

Y a usted, se�or Berki, �c�mo le ha ido?

-Me dejaron libre por la noche en una granja de las afueras;

estaba desorientado. Encontr� un cobertizo abandonado

y, en cuanto amaneci�, me despert� y me puse en marcha.

Queremos darle las gracias a usted y a su gobierno, don �ngel,

por las gestiones realizadas ante las autoridades h�ngaras,

para poder llevar a cabo nuestra liberaci�n.

Estoy muy contento de que volvamos a estar otra vez juntos;

s�lo falta que liberen al doctor Elec.

�S�? (TEL�FONO) �Se�or Sanz?

�monse�or Rotta? -Transm�tales a todos ellos

mi alegr�a por su liberaci�n, pero escuche,

yo le llamaba por otra cosa: Hay nuevas noticias;

al parecer, han atentado contra la vida del F�hrer.

�un atentado? (ROTTA) S�, una bomba.

Pero todav�a no se ha confirmado su muerte.

(R�E)

-Toma, Sophie, muchas gracias.

Que pase un buen d�a. Gracias. -Adi�s.

-�No te has enterado? �Hitler ha muerto!

Chis. -Igual que esa gallina;

los alemanes firmar�n un armisticio y todo habr� acabado.

-�Qu� pasa? -Preguntaba a la se�orita

por la direcci�n de un zapatero que vive por aqu�.

Vengo del campo y me haz dicho que �l puede darme trabajo.

Debe referirse al se�or Bosic. -Bosic.

S�, a su taller. -�El se�or Bosic?

-S�. Aj�.

-No le conozco... -Oh.

-Ah, s�, vive unas calles m�s arriba,

pero que yo sepa, no tiene

ning�n taller de zapater�a. -Vaya.

Supongo que, en estos tiempos,

cada uno se apa�a como puede. (R�E NERVIOSA) Enseguida vuelvo,

padre, voy a indicarle la direcci�n.

-Adi�s. Y gracias.

-�Alto!

�Qui�n eres t� y qu� haces con mi hermana?

Me estaba preguntando por un taller de zapater�a.

-Estoy buscando trabajo; acabo de venir del campo.

Yo a ti te conozco;

t� eres jud�o. Te equivocas, Lajos,

s�lo es un pobre hombre en busca... -�Aparta!

�Chicos, basta, por favor!

-Lajos, �est�s bien?

(RADIO) El cuartel general alem�n acaba de confirmar el atentado

contra Adolf Hitler; al parecer, una bomba de efecto retardado

estall� a pocos metros de donde se encontraba

el canciller que, seg�n las mismas fuentes,

ha salido milagrosamente ileso del atentado.

Asimismo, varios militares alemanes,

encabezados por el coronel Stauffenberg

se hayan detenidos a la espera de ser sometidos

a un consejo de guerra... -Hijo m�o...

Trueno. (RADIO) en las pr�ximas horas.

-�Ad�nde vas? �No salgas! -�D�jeme, madre, por favor!

-�No salgas a la calle, por Dios!

�Es que no ves que te van a matar?

-Ap�rtese, madre. �D�jeme! -No lo hagas. �No!

(LLORA) -Dios m�o...

(LLORA)

-Y resulta intolerable que, cuando esta maldita guerra

est� llegando a su fin, los alemanes y sus colaboradores

sigan empe�ados en masacrar a esa pobre gente.

-Es comprensible el �mpetu del joven Wallenberg,

pero creo que todos estar�n de acuerdo en que Hungr�a

es un pa�s soberano y, por tanto, la diplomacia siempre

ha de mostrarse atinada y prudente en estos casos.

-El regente vive encerrado en su palacio;

medio pa�s est� invadido por los bolcheviques

y el resto, ocupado por los nazis.

no encontrar�n a ning�n jud�o. -Eso seguro.

Estuve hablando con Eichmann y tiene a mucha gente dedicada

a agilizar las deportaciones de los jud�os de Budapest.

-Eichmann es un fan�tico, un loco.

Y no parar� hasta exterminarles a todos.

-Aun as�, le dije que el gobierno sueco

est� trabajando para salvar

al mayor n�mero de personas posible,

porque, en nuestro pa�s, no distinguimos a nadie

por su raza o por su religi�n. -Los espa�oles tambi�n

est�n haciendo muchas gestiones, en varios pa�ses,

para la liberaci�n de personas inocentes.

tengo entendido que existe una rama de jud�os espa�oles

conocidos como... Sefard�es. Jud�os sefard�es.

Hablan nuestra lengua y mantienen gran parte

de la cultura espa�ola; adem�s, sienten un gran amor por Espa�a.

-�Y cu�l es el amor de Espa�a hacia ellos?

Ahora que los nazis les masacran, �ustedes les defienden?

Por supuesto que s�; en pa�ses como Grecia, Bulgaria,

Francia y la propia Alemania, muchos se haz salvado

de los campos de concentraci�n,

gracias a su condici�n de espa�oles.

-Me temo que haya pocos sefard�es en Hungr�a.

Cierto, pero eso no nos va a detener;

como un d�a me dijo monse�or Rotta:

''El movimiento se demuestra andando''.

-Espa�a es un pa�s de gran generosidad,

de los pocos que quedan dispuestos a hacer estas cosas.

-�Franco trabajando contra Hitler?

Perd�neme, se�or Sanz, pero no me lo creo.

aunque, tal vez, llegue a reconocer

que usted pueda ser una gota de agua en el desierto.

Le aseguro que informo a mi gobierno de las gestiones

que se llevan a cabo en la legaci�n espa�ola.

-Nosotros ya estamos emitiendo cartas de protecci�n.

-�''Cartas de protecci�n''?

-Aj�, s�. Salvoconductos.

-Les propongo que aguardemos unos d�as para reflexionar

y, en cuanto se clarifique un poco la situaci�n,

les convocar� a una reuni�n en la que podremos afrontar

las medidas que debamos tomar.

�Oiga!

��Hay alguien?!

��Oiga?! �Hay alguien?

-�Que todo el mundo baje del cami�n! �Vamos, r�pido!

-�Venga, r�pido, todo el mundo en fila!

-�contra la pared!

-�Moveos! �Moveos!

Gritos en alem�n y ladridos.

-�R�pido, bajad!

�Venga, venga!

Gritos en alem�n. -�Vamos, bajen!

�contra la pared!

Gritos en alem�n. -�Vamos, todos contra la pared!

-con cuidado, cari�o. -T�, quieto.

-�Venga, daos prisa! -�Aparta!

-�R�pido, r�pido! �Vamos, vamos! (PREOCUPADO) -Mi nieta...

-�Vamos, r�pido! -�Vamos, vamos!

Don �ngel, hay un se�or que quiere verle; parece nervioso.

Me asegura que es urgente.

�No ha dicho qui�n es? -No, se�or.

Dice que se lo explicar� a usted. Est� bien, h�gale... pasar.

-Buenas noches. Perdone mi atrevimiento;

s� que es muy tarde. Me llamo Albert Hoffman

y he venido a agradecerle sus gestiones

para la protecci�n de los ni�os jud�os

y de los jud�os sefard�es.

�Le busca la polic�a?

-Y tambi�n los nazis, aunque, en realidad, son la misma cosa.

Ladridos.

Tranquilo, viene conmigo.

�Qui�nes son? �Qu� es lo que quieren de m�?

-Ha sido una agradable sorpresa para nosotros que Espa�a,

a pesar de tener una deuda de guerra con Hitler,

no s�lo no haya colaborado en el exterminio de los jud�os,

sino que, adem�s, les est� ayudando a sobrevivir.

�Ha o�do hablar del campo de Sobibor, en Polonia?

Vagamente. conocemos la existencia de campos de concentraci�n,

pero poco m�s. -Sobibor es un campo de exterminio;

uno de los muchos que Hitler ha implantado en Europa.

El a�o pasado, hubo una fuga masiva de jud�os y yo fui uno de ellos.

M�s de 300, logramos escapar.

Comprendo por lo que ha pasado y el sufrimiento de su pueblo,

pero el hecho de que haya venido hoy aqu� es un...

-Hace cuatro meses, hab�a 800 000 jud�os en Hungr�a;

hoy, tan s�lo quedamos 200 000 en Budapest.

De seguir as�, para Navidad, habremos desaparecido todos.

�Usted tiene constancia de lo que est� diciendo es cierto?

Es demasiado brutal como para... -Lo he visto con mis propios ojos.

Las c�maras de gas son reales

y funcionan a pleno rendimiento cada d�a.

Su amigo Eichmann sabe lo que se hace.

Eichmann no es mi amigo; mi gobierno y el suyo, s�,

pero cada vez menos.

-No he venido aqu� a reprocharle nada;

le repito que estamos muy agradecidos

por salvar a parte de nuestro pueblo.

S�lo le he hecho lo que har�a un buen cristiano.

-Aqu� tiene un informe completo sobre lo que est� ocurriendo

en los campos de exterminio;

le quedar�amos tremendamente agradecidos,

si usted pudiera envi�rselo a su gobierno.

Es hora de que el mundo deje de mirar ya hacia otra parte.

Todas las semanas, env�a un informe

sobre la situaci�n de los jud�os en Budapest;

parece desesperado, pero quiz� se est� extralimitando.

Exceso de celo, dir�a yo.

-De momento, siga d�ndole largas y recu�rdele al secretario

de la legaci�n que la diplomacia es el arte de contentar a todos.

-seg�n sus informes, el pa�s es un caos;

los alemanes han invadido Hungr�a por las malas

y las horas del regente parecen contadas.

-Como usted sabe, acabo de llegar al Ministerio,

as� que p�ngame al d�a, por favor.

-El regente Horthy destituy� a su primer ministro,

porque este se negaba a detener las deportaciones de jud�os.

-Y claro, el F�hrer se lo tom� a mal.

(R�E) Total, para lo que le queda en el convento.

Gritos en alem�n.

(HABLAN EN ALEM�N)

(HABLAN EN ALEM�N)

Como era de esperar, nos encontramos

con muchas dificultades: Los alemanes siguen sin contestar,

as� que, por el momento, es inviable el traslado

de los ni�os a T�nger. -�Y su gobierno no dice nada?

Hoy vamos a emitir cartas de protecci�n colectiva,

para mantenerles documentados. -Me temo que no bastar�.

Nos ocuparemos de que est�n bien alimentados

y de que no les falte la asistencia m�dica.

Cr�anme, la legaci�n espa�ola hace todo lo que puede.

-Oh... Ya, pero... No les vamos a dejar solos,

se lo aseguro. (ASIENTEN)

�Y qu� quieren que haga yo? en Madrid no dicen nada.

Les mando informes, documentos

y siguen sin darme instrucciones precisas.

Y el nuevo ministro acaba de subir al cargo.

Mejor eso que una negativa.

A veces, el silencio administrativo tiene su lado positivo.

Que no les falte de nada a los ni�os;

que Gast�n se ocupe de traerles algo para jugar.

�Podemos conseguir juguetes? Lo intentaremos,

pero no s� c�mo pagaremos esto;

las cuentas de la legaci�n est�n casi vac�as.

Yo mismo correr� con los gastos con mi cuenta personal.

�Vamos, r�pido!

(GRITA DE DOLOR)

Gritos, ladridos y silbatos.

-�Vamos, jud�os!

-�Fuera!

(MUJER) �No!

Gritos, ladridos y silbatos.

-�Vamos, venga, venga!

-�R�pido, todos abajo!

-�Venga, seguid movi�ndoos!

-�No os deteng�is!

Gritos de mujeres. -�Eh! �Qu� haces t� ah�?

(LADRA)

Gritos y ladridos. -�Todo el mundo fuera!

Gritos en alem�n. -�Fuera de ah�!

-�No os llev�is nada! �S�lo vosotros, vamos!

Gritos en alem�n. -�Vamos, vamos!

-�Oh!

Oh. -�Todos a un lado!

-�Qu� quieren? -�Aparta, viejo est�pido!

-Quita de aqu�, zorra. -Vosotros, �qu� hac�is aqu�?

�Vamos, basura, fuera!

�Fuera!

�Vamos, vosotros tambi�n!

-Si no quer�is problemas, basta con que nos dig�is

d�nde est� el dinero y d�nde escond�is las armas.

-Sabes que no tenemos nada; nos lo hab�is quitado todo.

-�Y c�mo compr�is esto?

�Eh! �Dime!

�Dime!

Quiz�, otro d�a, no teng�is tanta suerte.

V�monos.

(SOLLOZAN)

�Y ha estado receptivo? S�.

Pero hemos llegado a un acuerdo absurdo:

S�lo nos permite extender 100 pasaportes para sefard�es.

Sobran, no hay tantos. Eso no lo sabemos;

puede que nos encontremos

con muchos m�s de los que esperamos.

(RESPIRA HONDO)

Podr�amos emitir pasaportes familiares;

el ministro no lo precis� y nosotros podemos interpretarlo

el acuerdo seg�n nos conviene. Ya vinieron algunos,

cuatro o cinco; hemos actualizado sus pasaportes.

�Les ha dicho que avisen a sus conocidos?

Bueno, si se corre la voz... Mejor ser� emitir

un par de pasaportes indebidos que abandonarles a su suerte.

Y por fin contestaron desde Madrid:

Los sefard�es que quieran, pueden viajar por Espa�a,

corriendo ellos con sus gastos y siempre en tr�nsito.

Los informes de Budapest son devastadores;

los rusos est�n a s�lo 30 kil�metros de la ciudad.

-No quisiera estar en la piel del regente Horthy;

a�n no me explico c�mo �l y su familia siguen vivos todav�a,

despu�s de todo. -seg�n las �ltimas noticias,

est� confirmado: intent� negociar por su cuenta la rendici�n

a los comunistas; con Tito, por una parte,

y con los rusos, por otra. -Creo que sorprendieron

al propio hijo del regente ''con las manos en la masa''.

Acudi� a entrevistarse con los rojos

y se top� de frente con un comando capitaneado por el gran Skorzeny,

el libertador de Mussolini en su prisi�n del gran Sasso.

-Y d�game, �a qui�n cree usted

que el F�hrer va a poner al mando de la naci�n?

(HABLA EN H�NGARO)

(VOZ EN OFF) en octubre de 1944, Ferenc Sz�lasi,

l�der del partido nazi-h�ngaro de la Cruz Flechada,

asume los cargos de primer ministro y jefe del estado h�ngaro.

(SINTONIZA LA RADIO)

(RADIO) Su Alteza, el regente ha violado la constituci�n

y el honor de la patria h�ngara;

ante esta situaci�n, el movimiento cruzflechado,

siempre vigilante en la defensa de la patria,

ha tomado la decisi�n extrema de asumir el poder.

Ahora s� que estamos perdidos.

(RADIO) Desde ahora... -Que Dios nos coja confesados.

Apague la radio. (APAGA LA RADIO)

Nos pondremos a trabajar: Haremos muchos salvoconductos.

El anterior gobierno nos concedi� 100 pasaportes

para sefard�es; y junto al n�mero,

habr� una letra. Empezaremos con la A;

luego, la ; la C... Hasta acabar el alfabeto.

-Perfecto. As�, si agotamos las 28 letras,

podremos emitir, por lo menos, 2800 pasaportes.

Ah, otra cosa: Hasta ahora, s�lo estamos dando pasaportes

a ciudadanos sefard�es; a partir de ahora,

ampliamos el campo de actuaci�n. Eso ser�a fant�stico,

pero no s� si... Vamos a ver qu� pasa.

-un momento.

Perdone, don �ngel; este joven dice llamarse

Javier Barrueta y ser espa�ol. viene pidiendo ayuda.

Adelante, adelante.

-Buenos d�as. Buenos d�as.

-Soy vasco y pertenezco a un batall�n desmovilizado

de la Divisi�n Azul; llevo varios d�as en Budapest

y no s� qu� hacer, porque esta situaci�n es un caos

y yo me encuentro en tierra de nadie.

Comprendo. Si le cogen los alemanes,

le acusar�n de desertor; y si le encuentran los rusos,

le acusar�n por nazi. Enti�ndame, es una forma de hablar.

aunque usted no sea nazi, ha peleado con el Ej�rcito alem�n.

-Ya. Y como me he quedado descolgado de mi batall�n,

si regreso a Espa�a, pueden considerarme un pr�fugo.

Est� en la legaci�n de su pa�s; arreglaremos su situaci�n.

Le haremos un salvoconducto para andar por las calles.

Tenga cuidado y no se meta en l�os.

Si tiene problemas con la polic�a,

av�senos. -Muchas gracias.

Quiz� podr�a ayudarnos.

(HABLAN A LA VEZ) -�Ahora qu� quieren de nosotros?

-Ay, Dios m�o, y ahora, nos mandan a un gueto.

-Lo importante es que continuemos juntos.

(HABLA EN OTRO IDIOMA) -T�a, repita eso.

Repita la frase que acaba de decir.

(HALA EN OTRO IDIOMA) -''El cerebro de un hombre

es una tela de cebolla'', tu abuela lo dec�a continuamente;

le gustaba hablar en la lengua de nuestros antepasados sefard�es.

-Espere, madre, los sefard�es eran espa�oles, �verdad?

-As� es. Mis padres siempre quisieron llevarnos

a visitar aquella tierra, pero no encontraron la ocasi�n.

(R�E)

sin duda, debe usted haberse vuelto loco.

�200 pasaportes? Desvar�a, amigo Sanz.

El l�mite de 100 pasaportes es insuficiente;

necesitamos bastante m�s. (IR�NICO) -Claro...

(ENFADADO) �Lo primero que tienen que hacer en Espa�a

es reconocer al nuevo gobierno,

al que me honro tambi�n de pertenecer!

Est� bien. Si me autoriza a emitir 200 pasaportes,

hablar� con Madrid, para que exprese su reconocimiento

a los nuevos mandatarios.

Y seguimos sin saber nada del m�dico de nuestra legaci�n

y eso es intolerable. Exijo su vuelta ya.

-Huele. �Qu�, est� bueno? -S�, se�ora.

-�Qu�, se llevar�n velas? -S�, estas.

(ROTTA) Nos sentimos obligados

a elevar una en�rgica protesta contra tal proceder.

Es absolutamente inadmisible

que los hombres sean perseguidos y puestos ante la muerte

por el simple hecho de su origen racial.

El texto es duro, pero creo

que ya no podemos andarnos con pa�os calientes.

-Yo lo encuentro excesivo; convendr�a suavizarlo un poco.

Adem�s, deber�a suprimirse la amenaza de nuestros gobiernos

respecto a revisar su actitud con Hungr�a.

-De ninguna manera. Los jud�os ya han recibido

la orden de trasladarse al gueto

y todos sabemos cu�l ser� el pr�ximo paso.

-�Eso es intolerable; mi pa�s no va a permitirlo de ning�n modo!

en nuestros pa�ses no tienen ni idea de lo que hacemos,

por mucho que intentemos abrirles los ojos.

-Pues le� en la prensa que Espa�a va a reconocer

al nuevo gobierno nazi de Sz�lasi.

�Eso no es cierto! Lo �nico que estamos haciendo es negociar,

para conseguir el mayor n�mero de pasaportes posibles.

-en la situaci�n actual, hay algunas puertas

a las que no se puede llamar. -Se�ores, por favor, si�ntense.

Es imprescindible que mantengamos la unidad;

si acudimos juntos al gobierno h�ngaro,

tendremos mucha m�s fuerza que si nos mostramos divididos.

Si les parece, concertar� una cita con el ministro

de Negocios Extranjeros para entregarle

nuestra nota de condena conjunta.

Ah� es donde debemos ''poner toda la carne en el asador''

y no en rencillas est�riles.

Gracias por quedarse, don �ngel;

usted es una de las pocas personas en que puedo confiar.

�Se puede saber ad�nde vamos, monse�or?

-La historia se repite, don �ngel;

he aqu� las catacumbas del siglo XX.

Me muero por conocer a la ni�a;

dar�a lo que fuera por estar ahora con vosotras.

Y Adelita, �qu� tal est�?

-Bueno, ya sabes c�mo es; tiene un poco de pelusilla,

pero est� bien, deseando verte.

Dale un beso muy fuerte de su pap�

y dile que no paso ni un minuto de mi vida sin que piense en ella,

sin que piense en ti y... -Esc�chame, amor,

tienes que salir de ah�; tienes que abandonar ese infierno.

Adela, ahora no puedo, pero te prometo

que pronto volveremos a estar juntos.

-en Espa�a, todo el mundo dice que la guerra acabar� pronto,

pero yo temo que te pueda pasar algo.

�T� no tienes miedo? Pues claro que tengo miedo,

Adela, pues claro, pero sabes que, tras un largo sacrificio,

viene una recompensa y mi recompensa sois vosotras.

Las tres.

-S� lo que est�s haciendo, �ngel,

pero, a veces, en la vida, hay que tomar decisiones dif�ciles.

Yo ya he tomado la m�a, Adela.

-�ngel, creo que va a cortarse... �Adela?

�Adela! -��ngel?

�Oiga? �Oiga!

-��ngel? �Est�s ah�?

�Adela? (LLORA)

El tel�fono comunica.

(SUSPIRA)

(SOLLOZA)

-Vamos, viejo, mu�vete. -�Soltadme, dejadme en paz!

-�Vamos, camina! -�Dejadme! �Dejadme!

(ELLOS R�EN) -�Venga, andando!

-�D�jenme pasar, por favor!

�Don �ngel! �don �ngel!

Don �ngel. �Qu� ocurre, Gast�n?

-Los cruzflechados quieren llevarse a un rabino.

�en la legaci�n? -No, se�or, de la cola.

�Estaba en la fila? -con precisi�n, no lo s�.

Es posible que le hayan cogido antes de que se incorporase.

Vamos.

(LOS TRES SE CARCAJEAN)

(LAJOS) �Quer�is ver c�mo arde?

Risas de los cruzflechados.

�Qu� ocurri�? -Pasaron unos oficiales de las SS

en moto; seguro que fueron

quienes llamaron a estos miserables.

(ELLOS SE CARCAJEAN) (ENFADADO) �Basta!

�Cometen un acto hostil contra un pa�s amigo!

�Las personas que se hallan en el recinto de la legaci�n

gozan de la protecci�n de Espa�a!

-Es jud�o y nos ha insultado.

Y yo le repito que es un ciudadano bajo protecci�n espa�ola.

Lo que haga fuera no es de mi incumbencia,

sino de los tribunales de justicia;

exijo que le suelten y me lo den,

si no, pondr� una queja diplom�tica

ante su ministro de Negocios Exteriores

y mi caudillo, el General�simo.

Su�ltele de inmediato y me comprometo a que,

por mi parte, este incidente quede en un simple malentendido.

-Est� bien, Espa�a est� con nuestro movimiento;

Franco tambi�n es nuestro caudillo. �Perseverancia!

�Viva Sz�lasi!

(LOS TRES R�EN)

-�Perseverancia! (AMBOS) �Viva Sz�lasi!

(LOS TRES R�EN)

(LAJOS) V�monos de aqu�. -Deje que le ayude.

-�C�mo est�? �Se encuentra bien? -S�, s�, estoy bien.

D�game su nombre. -Rebecca Sadni.

�Y el tuyo? -Chilard.

(HABLAN A LA VEZ)

Aqu� lo tienen. Y si tienen alg�n problema,

no duden en avisarnos. -Gracias.

Lugar. -en Budapest.

�Y t�? -tambi�n, en Budapest.

-Muy bien, hija. -Disculpe, se�ora;

ayer me extendieron aqu� este documento.

S�, la recuerdo; su familia es sefard� de pleno derecho.

�alg�n problema?

-Ver�,

no quisiera abusar de su amabilidad,

pero me preguntaba si podr�an incluir

en el documento a mi marido. Claro, ser�a lo l�gico.

�Por qu� no lo dijo antes?

-Est� en un campo de trabajo.

Comprendo.

�Tiene una fotograf�a? -S�, aqu� traigo una.

-El problema es que, como est� en un campo de trabajo,

�usted cree que...? Espere un momento.

Se�or Farkas, ella necesita un pasaporte para su marido.

Mejor uno familiar.

Podemos hacerle un salvoconducto

conjuntamente con el suyo, familiar.

Aparte, extenderemos un certificado reclamando que sea eximido

de los trabajos forzados. (R�E)

-�Y podr�an tener una carta as� mis padres, mi hermano y mi t�a?

Tienen miedo de salir a la calle y venir hasta aqu�.

Por supuesto; tr�igame las fotos cuanto antes.

Haremos salvoconductos para todos. -Much�simas gracias.

�Sabe qui�n estuvo cenando en mi casa ayer por la noche?

El mism�simo Adolf Eichmann.

Perd�neme, Sir Wallenberg,

pero yo le hac�a m�s en el otro bando.

(AMBOS R�EN) -Y lo estoy, amigo Sanz,

pero conseguiremos m�s entendi�ndonos con �l.

aunque nos repela a ambos.

Yo hace tiempo que ''no piso ese jard�n''; como comprobar�,

es una p�rdida de tiempo. -Le comprendo.

Est� claro que es muy dif�cil luchar contra la sinraz�n.

Ahora expedimos cartas de protecci�n

que est�n muy bien, pero, muy pronto,

no servir�n para nada, se lo aseguro.

�Y qu� haremos, eh?

�Cu�l va a ser el paso siguiente?

�Querr�n darlo entonces nuestros gobiernos?

tendremos que estar preparados para ese momento.

Lo m�s importante es que ninguno de nosotros

deje de apoyar a esa gente. -Aj�.

Prefiero emitir menos salvoconductos

y despu�s, defenderles con energ�a.

-No, tenemos que actuar ya;

Eichmann tiene previsto liquidar el asunto

en tres o cuatro semanas, apenas hay tiempo.

(SUSPIRA)

�Cu�ntos llevamos? Hoy, entre 700 y 800;

eso sin contar los ni�os de la residencia infantil.

Por cierto, sefard�es, ninguno; yo creo que no hay m�s.

No importa, si no son sefard�es, digamos que son sus familiares.

�alg�n problema m�s? �''Problemas''? Todos.

Por ejemplo, una m�quina de escribir no funciona;

el se�or Farkas quer�a ir a su casa a por la suya,

pero no se lo he permitido. Est� bien, que manden un conductor.

No hay cintas en ninguna parte.

Ni papel carb�n, para las copias, tampoco hay.

Hable con Perlasca, que busque

en el mercado negro de estraperlo. Cueste lo que cueste.

Sanz Briz es un chico muy valioso; no le pierda de vista.

-Est� trabajando mucho. Y bien.

Aunque creo que, en sus informes, se preocupa demasiado

por cuestiones externas; lo importante es que, en breve,

el nuevo gobierno h�ngaro va a trasladarse

a la ciudad de Sopron, cerca de la frontera con Austria.

est�n empe�ados en que nuestra legaci�n

se instale all� tambi�n. -El traslado de nuestra legaci�n

es del todo inviable; ser�a una forma de reconocer

oficialmente al nuevo gobierno y eso no nos conviene.

Creo que mantener all� nuestra legaci�n diplom�tica

ya no tiene ning�n sentido.

(HABLAN EN ALEM�N)

(EL ARMA NO DISPARA) Oh, mierda.

�Ah! -�Hoffman!

-�Ah!

(JADEA) -�Hoffman!

Sirena de polic�a acerc�ndose.

-Tantal Zoltan. -Aqu�.

-Denesis Bant. -Soy yo.

-Emil Janos. -Aqu�.

-Mar�a Laszvio. -Yo.

-Medraza Thomas. -Muchas gracias.

-Eso es todo por hoy. Y recuerden:

Si tienen alg�n problema con las autoridades,

con la Gestapo con los cruzflechados,

vengan, que les ayudaremos. �De acuerdo?

(TODOS) Muy bien. S�. S�. Perfecto.

�Cu�ntos llevamos emitidos? 45 sefard�es,

239 pasaportes provisionales y unas 1650 cartas de protecci�n.

Est� bien, re�nales a todos; tengo que decirles algo.

El gobierno h�ngaro decidi� que los jud�os

que a�n no fueron deportados ser�n trasladados

a un gueto que tienen preparado.

Los que tengan documentaci�n de un pa�s neutral

tendr�n que abandonar el pa�s antes de fin de a�o;

despu�s, ning�n documento se respetar�.

Los que no hayan iniciado el viaje, pasar�n al r�gimen general.

�Y c�mo vamos a salir de aqu�? Las calles est�n llenas de muertos;

la gente est� aterrorizada.

La buena noticia es que dejan a las legaciones protegerles

mientras est�n en Hungr�a. �Y c�mo ser� esa protecci�n?

Las legaciones podr�n alojarles en casas especiales.

Saldr�n a la calle entre ocho y nueve de la ma�ana,

alrededor de las casas protegidas.

Esta legaci�n tiene que alojar a 1500 personas

en el plazo de cuatro d�as; tenemos que buscarles un techo.

-�Qu� hacemos? D�ganos, que nos ponemos

en seguida a trabajar. -S�.

Debemos realojar tambi�n a los ni�os de la residencia;

all� no les protegeremos. Est� bien, ma�ana empezaremos

a buscar casas; cuanto m�s grandes, mejor.

Y a ser posible, cercanas. Empezar�n a convivir como puedan;

despu�s, montaremos una log�stica para llevar alimentos

y art�culos de primera necesidad. �Est� claro?

Pues todo el mundo a trabajar.

Aj�.

Est� bien, p�gale. -Muy bien, pues aqu� est� todo.

-Toma, aqu� tienes la tela que pediste.

(PERLASCA) �A la derecha!

Muy bien, aqu� est� la otra casa.

-�Cu�l nos queda?

As�, calentita. Bien.

Toma. -�A que ahora est� mejor?

-Esta para ti. -Gracias.

-en cuanto los ni�os vieron que se hab�an quedado solos

en el bosque, se asustaron mucho, pero Pulgarcito...

-Qu� bien huele este pan.

-Pan calentito.

Tome, se�ora.

Muy bien, chicos, venga.

-�siguiente?

Aqu� tienes. �siguiente?

-con cuidado. No tan deprisa.

-Espere.

-Muchas gracias, se�or; le regalo mi osito.

Don �ngel.

Don �ngel, el doctor Elec...

Silbato del tren.

Compruebe que todos los vagones est�n precintados.

Buenas tardes.

-Heil, Hitler. Heil.

Soy el encargado de negocios de la legaci�n espa�ola;

hay un error: Los h�ngaros detuvieron

a un hombre que goza de protecci�n diplom�tica espa�ola

y que pronto emigrar� a Espa�a. Es una suerte hallar

a una autoridad alemana; los alemanes

saben mejor que los h�ngaros las leyes internacionales

y el afecto que les profesa su F�hrer a nuestro caudillo,

el General�simo Franco. -Por supuesto.

�C�mo se llama ese ciudadano espa�ol?

�Tiene usted los papeles?

Debe tenerlos �l, pero, si no, yo respondo.

Se llama Yuri Elec y es m�dico.

-S�, est� aqu�.

Pero est� embarcado y esos vagones ya est�n precintados.

-Saquen a ese hombre

de los vagones. Gracias.

Muchas gracias.

�Elec! �Doctor Elec!

�Yuri! �Yuri Elec!

�Yuri Elec!

�Elec!

�Doctor Elec! -Es a m� a quien llaman.

D�jenme pasar. �Doctor Elec!

�Yuri Elec!

-�S�, estoy aqu�! �Yuri Elec!

-�Aqu�! �Estoy aqu�! �d�nde est�, doctor Elec?

-D�jenme pasar, soy yo. �Elec!

-�Don �ngel, estoy aqu�! �Estoy aqu�!

(GRITANDO) �Don �ngel!

�Don �ngel, aqu�! �Aqu�! Elec. Doctor Elec.

(GRITANDO) -�don �ngel, estoy aqu�!

�Por favor, estoy aqu�! �Doctor Elec!

-�Don �ngel! �don �ngel!

�Elec! Est� aqu�, en este vag�n. Abran esta puerta inmediatamente.

-�Abrid la puerta, vamos a bajar a uno!

�Que no se mueva el tren!

alguien reza en hebreo.

(ARRUETA) Vamos a ver d�nde le puedo acomodar.

alguien reza en hebreo.

Perd�n. Doctor, venga.

Ven aqu�.

alguien reza en hebreo.

(YURI SE QUEJA AL SENTARSE)

-�Se encuentra bien? -S�.

(REZA EN HEREO)

El rabino reza en hebreo.

El rabino reza en hebreo.

-Ahora mismo le traigo unas mantas

y algo de comer. -Gracias.

El rabino reza en hebreo.

El le�n, rey de los animales, se aderez� a sus sujetos:

''Hermanos y hermanas, una gran aparici�n

volar� sobre los cielos,

antes de que todos seamos v�ctimas;

debemos apartar a los pecadores de entre vosotros''.

-�Sab�is qu� es? -No lo s�.

-�Qu� es eso?

-Acaban de ponerlo. -No entiendo nada.

-�Qu� va a pasar con nosotros?

(EL SOLDADO HABLA EN ALEM�N)

(EL SOLDADO HABLA EN ALEM�N)

-No te detengas, en marcha.

-Muchacho, sigue tu camino.

Megafon�a en alem�n. (SOLDADO) �Caminen, caminen!

�Vamos, col�quense tras ese grupo!

-Vayan dejando todo lo de valor encima de la mesa.

�R�pido, r�pido!

-Me parece que hay un error; mi familia y yo tenemos

documentaci�n espa�ola. Mi marido est� a punto de salir

de un campo de trabajo y... -Trae aqu�.

(R�E)

-Vamos, Eva, d�jalo.

Que vengas, te digo.

(LOS CRUZFLECHADOS) �Viva Sz�lasi!

Marcha militar por megafon�a. �Muerte a Stalin! �Perseverancia!

�Viva Hungr�a! �Viva Sz�lasi!

�Muerte a Stalin!

�Viva Sz�lasi! �Viva Hungr�a! �Muerte a los jodidos rusos!

-�Viva Sz�lasi! -�Muerte a Stalin!

-Es mucho, Sophie; esto, para nosotros, es un manjar.

Aunque ya resulta demasiado peligroso.

-Cu�date.

Disparo. -�Ah!

�Antal! -�Ah!

�Antal! �Antal! -Sophie...

Oh. -Perro jud�o, se te acabaron

las ganas de perseguir a mi hermana.

(LLORA) �Antal!

�Antal!

(LLORA) �Amor m�o!

(CHILLANDO) �Asesino!

(LLORA) �Asesino!

(LLORA CON FUERZA)

-�Qu� est� pasando aqu�? (LLORA)

�Cobardes hijos de perra! -�Qu� llevas ah�?

�Sois todos unos malditos asesinos! -Tranquilo, es mi hermana;

ella no es jud�a, es mi hermana.

No s� de d�nde ha podido sacar eso.

(LLORA)

-�Cabrones!

Le repito que es intolerable; han secuestrado

a personas protegidas por la legaci�n espa�ola

y exijo su liberaci�n inmediata.

-Y yo le recuerdo que su querido pa�s

no da ni una muestra de reconocimiento

al nuevo gobierno de Sz�lasi, a pesar de que usted

me lo prometi� en varias ocasiones.

Le aseguro que, en Madrid, redactan

ese documento, pero me piden una prueba de amistad

del pueblo h�ngaro; por ejemplo,

que libere a esas personas secuestradas ilegalmente.

-Todas esas personas que pretende usted que liberemos

se encuentran retenidas en la ciudad,

�esperando a que llegue su turno de transporte!

Acelere usted el reconocimiento oficial

de nuestro gobierno por parte de su pa�s

y nosotros haremos lo posible por retrasar

un par de d�as su marcha.

Es voluntad del gobierno espa�ol

mantener las relaciones de amistad con el pueblo h�ngaro.

Silbato del tren.

(MEGAFON�A) Nadie se mover� de su sitio hasta nueva orden.

Guarden las filas y obedezcan inmediatamente

cualquier indicaci�n de los guardias.

Nadie se mover� de su sitio hasta nueva orden.

Guarden las filas y obedezcan inmediatamente

cualquier indicaci�n de los guardias.

(LLORA)

(HABLAN EN ALEM�N)

Ladridos.

-Eva... Eva, esa bandera, �no es la de tus amigos espa�oles?

-�Eva Lang!

�Eva Lang!

�Eva Lang! �Est� aqu� la familia de Eva Lang?

�Eva Lang! -�Eva Lang!

�Est� aqu� la familia de Eva Lang?

�Eva Lang! -�Aqu�! �Estamos aqu�!

Eva...

Eva, ha habido un error, pero estos se�ores han entendido

que ustedes, en su condici�n, de sefard�es son espa�oles.

(R�EN) Gracias, muy amables.

vengan por aqu�, por favor. -Gracias. Vamos.

Vamos, vayan. -Vamos, r�pido.

Vamos, r�pido. (EVA) Vamos, mam�.

-Acomp��enme, r�pido.

Vamos, al cami�n. -S�, s�.

-Ya est�n en el cami�n todos los que ten�amos en la lista.

-Ay�denles a subir. Venga, vamos.

Silbato del tren.

Gritos en alem�n.

Gritos en alem�n.

Gritos en alem�n.

Ladridos. -�Venga, vamos, no os par�is!

-�Arriba! -�No os deteng�is, arriba, arriba!

-�Mu�vete, vamos!

-�Arriba, est�pidos!

-�Vamos! �Est�is sordos o qu�?

-�Vamos, r�pido!

(UNA MUJER) �Viva Espa�a! �Viva Espa�a!

�Espa�a! -�Aqu�! �Aqu�!

�alguien es de Espa�a? -S�.

�Espa�ola? -S�.

Espa�ola... Es espa�ola.

Ahora no tengo su documentaci�n aqu�; se la traeremos hoy mismo.

-�Deprisa, arriba, jud�os! V�monos.

-V�monos. Venga, venid con nosotros.

-Vayan al cami�n. son espa�olas, son espa�olas.

No son suficientes; tenemos que salvar

a todos los que podamos. -Bien.

�Todos los que tengan familia espa�ola, suban al cami�n!

�Por favor, suban al cami�n!

�Espa�oles, sefard�es, al cami�n! -Ay�dales.

(GRITAN EN ALEM�N)

�Eh, peque�a!

Gritos en alem�n. -Mire, madre.

-�Si hay alg�n ciudadano espa�ol

que haya perdido el salvoconducto, que suba al cami�n!

S�bela al cami�n. -�Espa�oles, sefard�es!

�Vayan hacia el cami�n!

-�Sefard�es! �son espa�oles! �Al cami�n!

�Al cami�n! Vamos, vamos.

R�pido, r�pido.

-�Sefard�es! �No hay nadie m�s espa�ol?

Usted tambi�n es sefard�.

Venga.

-�Cerrad las puertas!

-�ld sell�ndolas!

(ENFADADO) -�Se puede saber qu� hace?

�Tiene a sus jud�os, m�rchense antes de que me arrepienta

y vuelva a subirles a los trenes!

El gobierno me autoriz� a llevarme a los espa�oles

y eso hago. -�Se me acaba la paciencia!

�V�yanse! �Le repito que me autoriz�

el gobierno a llevarme a los espa�oles! �Aqu� lo dice!

-Me temo que les subir� de nuevo.

-Le va a matar.

�Sabe una cosa? Los rusos est�n a las puertas de la ciudad

y pronto va a necesitar de nuevos amigos.

S�, excelencia, le aseguro que, hoy mismo, yo...

No, no, no, no, no se preocupe;

voy a ocuparme personalmente del asunto.

Asumo toda la responsabilidad, excelencia.

El tel�fono comunica. excelencia...

-�Pasa algo?

(VOZ EN OFF) El 13 de febrero de 1945,

las tropas del Ej�rcito Rojo tomaron Budapest.

De los 825 000 jud�os que hab�a en Hungr�a

al comienzo de la guerra,

apenas sobrevivieron al exterminio 260 000.

seg�n los c�lculos oficiales, entre 5000 y 6000 jud�os

se salvaron gracias a la actuaci�n

del encargado de negocios espa�ol �ngel Sanz Briz,

el �ngel de Budapest.

durante 35 a�os, �ngel Sanz Briz continu� su carrera diplom�tica

representando a nuestro pa�s por medio mundo.

Muri� en 1980, como embajador de Espa�a en el Vaticano.

en 1991, el Parlamento de Israel

le concedi� el t�tulo de Justo entre las Naciones.

Giorgio Perlasca asumi� la responsabilidad

de proteger a los jud�os, hasta el extremo de hacerse pasar

por el nuevo encargado de negocios de la legaci�n espa�ola.

Muri� en Padua, con 82 a�os, sumido en la m�s absoluta pobreza.

Al igual que a �ngel Sanz Briz, Perlasca fue reconocido

con el t�tulo de Justo entre las Naciones.

Raoul Wallenberg desapareci� en Budapest al final de la guerra;

se sospecha que fue hecho prisionero por los sovi�ticos

y acusado de espionaje hasta su ejecuci�n en 1957.

monse�or �ngelo Rotta permaneci� en Budapest

hasta el final de la guerra;

regres� al Vaticano y pas� el resto de su vida activa

en un oscuro puesto burocr�tico de la Secretar�a de Estado.

El almirante Horthy fue confinado por los alemanes

junto con su familia en Baviera hasta el final de la guerra.

Juzgado en Nuremberg por los aliados,

sali� libre de cargos.

Zoltan Farkas fue alcanzado por una bala perdida

a finales de enero de 1945,

cuando cruzaba una plaza de Budapest.

Adolf Eichmann huy� de Alemania al final de la guerra

y se refugi� en Argentina, donde fue secuestrado, en 1960,

por un comando de los Servicios Secretos israel�es.

Fue trasladado clandestinamente a Tel Aviv,

juzgado con una gran expectaci�n internacional

y ejecutado en 1962.

Edmund Veesenmayer fue juzgado en Nuremberg

y condenado a 20 a�os de prisi�n.

apenas cumpli� siete.

De los restantes miembros de la legaci�n espa�ola:

la se�ora Tourn�, Gast�n y Barrueta

no existe noticia alguna.

La familia de Eva Lang se salv� al completo;

actualmente, viven en Budapest.

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