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¿Denver?
Denver, ¿eres tú?
(BERLÍN) Ah... (RÍE)
Te mandé a matarla un viernes.
Y hoy es domingo.
(RÍE)
Domingo de Resurrección.
(RÍE)
Alabado sea el Señor.
Disculpa, voy a dejar que termines con calma.
No quiero ser yo quien perturbe tu intimidad.
(Teléfono)
Voy a hacerte una confesión, Denver.
Cuando la vi ahí tirada, muerta,
algo en mí se removió.
A veces me precipito.
Este carácter mío.
Claro que esta no deja de ser una situación incómoda
y vamos a tener que solucionarla, pero ¿cómo?
En un lado de la balanza, Denver, tienes lo malo.
Me has desobedecido.
(Teléfono)
Yo te pedí que la mataras,
porque esa mujer puso en peligro el plan.
Nuestro plan. Y tú la has salvado. Por no hablar del botón,
que, por tu torpeza, ha puesto mi cara en los telediarios,
los aeropuertos, las comisarías...
Y ahora sí, has roto definitivamente mi futuro.
Y en el otro lado de la balanza tienes...
que esa mujer está viva.
(BERLÍN) Y yo me pregunto: ¿qué lado de la balanza
crees que pesa más?
-No me jodas, Berlín, que esto no es una película de Tarantino, ¿eh?
Baja el arma.
Baja el arma.
-Nairobi, baja tú el arma.
-¿Qué? -Que bajes tú el arma.
Vamos a solucionar esto, baja el arma.
Baja el arma.
¿A quién le vas a volar la cabeza ahora, eh, flipado?
(NAIROBI) Vamos a tranquilizarnos todos y a bajar todos las armas.
Berlín, Denver, todos, vosotros también.
Díselo a tu primo, venga.
-(HABLA EN RUSO)
-Estoy harto de tus órdenes y de tus discursitos de mierda.
¿Te digo yo qué lado de la balanza pesa más, te lo digo yo?
-Espera, Denver, tranquilo.
Te lo voy a decir yo, quieto.
-Cuidado. -No, escúchame.
¿Tú sabes lo que pesa más?
La vida, por supuesto, Denver.
Sí, señor. Así que por una vez..., caballeros,
vamos a bajar las armas,
porque hay ciertas ocasiones...
en que la vida es un milagro...
que merece la pena celebrar.
¿Qué hacéis?
Hostia puta, está viva. Está viva, Tokio.
Mírala, Denver.
Como esas flores que crecen en el asfalto agrietado.
-Ya está.
(DENVER) Ya está, sí. (NAIROBI) Ya está.
-Ya está.
Berlín, siento cortarte el rollo, pero tienes que subir,
te llama el Profesor.
(BERLÍN) "¿Estás ahí?". ¿Dónde estabas?
(BERLÍN) "Digamos en una especie de..."
viaje espiritual.
Y la verdad es que he vuelto como un hombre nuevo.
Me alegro.
Porque hay algo importante que debes saber.
Yo puse el botón
"de tu chaqueta en el Seat Ibiza".
"Mataste a una rehén, traspasaste la línea roja,
así que este es tu castigo".
Me duele oír eso, me duele horrores.
Y, sinceramente, creo que es un medida muy injusta.
Verás, quiero que escuches algo.
¿Cómo te llamas?
Me llamo Mónica Gaztambide.
"¿Y cómo estás? Bien".
Y estás viva. Estoy viva.
Y muy guapa. Gracias.
"¿Entiendes ahora por qué eres un hombre injusto?".
"Me castigas por algo que aún no ha pasado".
Admiro tu cinismo.
"Pero entiendo que si esa mujer sigue viva,
no es gracias a ti".
Lamentablemente no hay vuelta atrás.
"La buena noticia para todos es que gracias"
a este feliz desenlace podemos poner en marcha el plan Valencia.
Señores, queda activado el plan Valencia.
Ahora.
¡Fuego!
(GRITAN) -¿Qué es eso?
(ÁNGEL) Ráfagas de M-16.
Varias armas disparando a la vez. Sube la escucha, hay gente gritando.
(Gritos a lo lejos)
(NAIROBI) Y... ¡grita! ¡Arriba! (GRITOS AHOGADOS POR LOS DISPAROS)
¡Arriba!
He hablado con Científica y con Balística,
les he enviado las grabaciones y dicen que tienen
al menos tres M-16. -¿Cuántas balas?
-150 aproximadamente, cinco o seis cargadores.
-Es una carnicería.
-No es una ejecución, es una reyerta. Ponme con la Fábrica.
(Música)
(Teléfono)
(RAQUEL) "¿Qué cojones está pasando ahí, qué han hecho?".
¿No me va a dar las buenas tardes? "¿Las buenas tardes?".
"Después de que ha filtrado nuestras conversaciones a la prensa,
de que me ha dejado vendida frente a la opinión pública
y después de escuchar ese tiroteo ahí dentro".
¿Qué clase de demente es usted? Inspectora, de verdad que...
no la reconozco. Es usted una mujer inteligente.
Hemos llevado esta negociación con mutuo respeto,
tanto en lo profesional como en lo personal.
Me atrevería a decir que hasta con cierto afecto por mi parte.
Así que, si me disculpa, le cuelgo y volvemos a empezar.
"¿Pero qué...?".
Llama.
(Teléfono)
Buenas tardes, Profesor.
Buenas tardes.
"Mire... Estaba aquí..."
pensando en mis cosas y...
de pronto se me ha ocurrido pensar:
¿qué clase de música escuchará
"este hombre cuando se ducha todas las mañanas?".
Pues le va a sonar raro, pero...
lo que más energía me da...
es un sirtaki griego.
"No sé, me pone de buen humor".
Qué curioso, ¿no? Tiene usted ascendencia griega.
No, no, la verdad es que no.
Pero no sé, me encantan las películas de Anthony Quinn.
"Es una música alegre, la verdad".
No tanto como los disparos que hemos escuchado ahí dentro.
"No, desde luego".
¿Me podría decir qué ha sido exactamente?
Claro que sí, con muchísimo gusto. Verá, hemos estado probando
unas armas que pensábamos que se habían mojado,
pero funcionan perfectamente. Muchas gracias por preguntar.
De nada. Es una explicación muy plausible,
pero hay otra posibilidad.
"Que todo se haya torcido y hayan tenido"
que abrir fuego contra los rehenes.
Sí, esa sería otra posibilidad.
Imagino que en su mano está el ser más o menos optimista.
Entonces no le molestará que le pida una cosa.
"Inspectora...,"
lo siento mucho,
pero bailo muy mal. ¿Cómo?
"El sirtaki, que si lo que me pide es que baile con usted,
lo siento mucho, pero no va a poder ser".
"No, no es eso".
Mire.
Quiero una prueba de vida de cada rehén,
"grabada a día de hoy,"
frente a un televisor emitiendo en directo. Y no es negociable.
No me atrevería a regatear con algo tan sensible, inspectora.
Tiene una hora para mandarlas.
(Llamada finalizada)
"¿Sí?". Preparad las pruebas de vida.
(JOVEN) Aquí no hay mayordomo para lavarte las manos.
Vas a ser la única que vas a salir, nosotros nos quedamos aquí.
-Bueno. -Se nos pone farruca.
Pero ¿qué te crees? Que aquí no está papi, ¿eh?
-Que nos mires a la cara. -Que nos mires a la cara.
-Seguro que con lo de la teta has ganado seguidores.
-Eh. -Quieta, eh.
-A mí no te me pones chula. -Estamos aquí por tu culpa.
-De aquí no te va a salvar nadie. -Pues nada, hija, disfrútalo.
-¡No me toquéis! -Que te calmes, ¿eh?
-¡Parad! (NAIROBI) ¡Eh!
¿Eso es lo que os enseñan en los colegios de pago,
a ir todos a por una?
Qué valientes, ¿no? Todos en manada a por la pobre chavala.
Tú eres el más valiente, ¿no, atleta?
El que tienes los huevos más gordos, ¿verdad?
Vamos a verlo.
Los tiene de codorniz, los tiene de codorniz.
¿Cómo hace la codorniz? A ver, ¿cómo hace la codorniz?
-Es que no entiendo mucho de aves.
-Pues ¿cómo hace la gallina? -Cocorocó.
-Más alto.
-Cocorocó. -Más alto.
-Cocorocó. -Cocorocó. Muy bien.
Helsinki, llévate a estos niñatos y a este, el primero.
-Venga, rubia, pasa. Venga, tú también. Venga.
-Espera, espera, espera.
¿Estás bien?
-¿Me podéis dar otro?
-(RÍE) No, cariño, esto no es un outlet.
Te lo quitas y a frotar.
Yo voy a aprovechar también.
Que ya son más de 50 horas, que si sube, que si baja,
que si imprime dinero...
Y la duchita como que hace falta.
¿Sabes lo que te pasa a ti?
A ti lo que te pasa es que no sabes el potencial que tienes, ¿a que no?
Te lo has tenido que montar muy mal para ser la pringada de tu clase.
Que todavía puedes ser la reina del baile, ¿eh?
No es tan difícil, es como en las películas americanas esas
en las que a la pringada le quitan las gafas
y de repente... Bum, es un pibón.
-No, yo no llevo gafas.
-Ya cariño, ya sé que no llevas gafas.
Pero yo qué sé, algo sabrás hacer, ¿no?
-Bailar.
-Bueno, muy bien. ¿Y qué bailas, qué sabes bailar?
-Clásico y contemporáneo.
-Ya.
Otra cosita, algo más que sepas hacer.
-Cazar.
-¿Cazar?
¿Con armas?
Bueno, mira. Joder, con la mosquita muerta.
Pues eso ya acojona más, porque lo que tienes que hacer,
¿eh?, es que estos pringados vean de lo que eres capaz.
Es demostrarles que no tienes miedo.
Mira.
Tienes que esperar pacientemente que llegue tu momento.
Entonces te pones en el punto de mira...
y haces algo que diga:
"Me llamo Alison Parker y soy la puta ama".
Bum.
Dilo tú, repítelo. Mírate y repítelo, dilo, dilo.
Dilo, venga.
-Soy Alison Parker y soy la puta ama.
-No, pero bien, dilo de verdad. De verdad, mírate a los ojos.
Mira la superhembra que eres. Repítelo.
-Soy Alison Parker y soy la puta ama.
-¿Que eres qué?
-La puta ama. -¿Que eres qué?
-¡La puta ama! -¿Que eres qué?
-¡La puta ama! -¿Que eres qué?
-¡La puta ama! -¡Bum!
¿Han enviado algo ya?
Perdona, voy a hacer una llamada personal,
¿puedes bajar el audio? Y no lo grabes, ¿vale?
(Móvil)
¿Sí? Hola, Salva, soy Raquel.
Hola.
Perdone, ¿le... (JADEA)
¿Le pillo en un momento raro?
No, no, absurdo más bien, es que estaba haciendo algo de...
deporte en el banco móvil.
Banco móvil. "Bueno, sí, es..."
un aparato para hacer... Bueno, es para hacer gimnasia.
Bueno, no le quito mucho tiempo, solo le quería preguntar
si ya ha elegido un sitio donde ir a cenar esta noche.
Pues sinceramente todavía no. Es que, verá,
hum..., cada vez que leo una reseña de un restaurante en Internet
me dan ganas de que quedemos en el mismo sitio de siempre, en el Hanói.
Pues me parece muy bien.
"Y dejamos los experimentos para otro día".
¿A las nueve le parece bien, por ejemplo?
Pues a las nueve, por ejemplo, está muy bien.
Muy bien.
(ÁNGEL) Raquel.
"Tengo información importante sobre el Retroxil".
-Escuchadme bien todos, quiero que salgáis de la carpa
"otra vez, solo serán cinco minutos".
-Oye, ¿no te parece que estás un pelín paranoica?
-Te tengo que recordar que tenemos un topo.
-No tiene por qué ser un policía, por esta carpa pasa mucha gente.
"No sé, el SAMUR, Protección Civil, la municipal...".
Ha estado aquí hasta tu amigo, ese de la cafetería.
-Vale. ¿Qué tienes?
-Como ya te dije, el Retroxil es un medicamento
que se usa para el párkinson, están experimentando con él
en algunas distrofias musculares, como la miopatía de Helmer.
Se administra vía intravenosa.
Como hay que pedirlo por encargo,
tienen a todos los pacientes muy localizados.
-Ya. Y supongo que las farmacias siempre harán el mismo pedido
para los mismos enfermos.
"¿No? -Exacto".
"Pero en Toledo ha habido una demanda inusual".
En los últimos cinco meses, mira, el distribuidor ha enviado
medicamentos como para tratar a 40 enfermos.
-Y no hay 40 enfermos en Toledo.
-No, hay tres en todo Castilla-La Mancha.
-¿Dónde están esas farmacias?
-Todas están en...
En torno a Illescas, a unos 35 km.
(RAQUEL) "¿Y dónde se efectuó la última compra?".
-Mira, aquí, en Palomeque, el 18 de octubre.
-Justo tres días antes de entrar en la Fábrica.
-Compraron diez cajas de medicamento.
-Consígueme autorización del juez Andrade
"y vete a esa farmacia, tú solo.
Quiero que te hagas con todos los registros"
de compras. Y, no sé, mira a ver si encuentras algo.
Por favor, no hables de esto con nadie.
-Por supuesto.
Eh... Por cierto, Raquel.
Verás...
No quiero que pienses que, por lo que te dije ayer,
yo estoy mal con Mari Carmen.
De hecho, esta misma mañana... Bueno, hemos hecho el amor.
Sí.
-Qué bien, ¿no? -Sí, sí, sí.
-Ya podéis entrar todos.
Arturito, tengo una sorpresa buena para ti.
Mire, quiero que sepa que yo...
Yo respeto cualquier opción.
Incluso tengo un hermano homosexual, vive en Sitges y...
Bueno, él no lo ha reconocido abiertamente todavía,
pero toda la familia creemos que lo es.
Hace pilates y...
En realidad es una puerta que preferiría no abrir.
Si le soy sincero.
¿Qué puerta hablas? No entender.
Esta es sorpresa buena de la que te hablo.
De puerta hablamos otro día.
(DENVER) Helsinki, déjales, que tendrán que hablar.
(SOLLOZANDO) Pensaba que te habían matado.
(LLORA)
Te juro que yo lo intuía, que volvería a verte.
Y eso es lo que me ha dado las fuerzas.
Incluso en los momentos en los que me debatía entre la vida y la muerte
estabas ahí, no te has ido nunca.
(JADEA)
Esto no me ha pasado nunca.
Te juro que te voy a sacar de aquí.
Mi amor.
(RAQUEL) Están llegando, ¿no?
Ponme el de la chica.
-"Mi nombre es Ariadna Cascales y me encuentro bien,
física y mentalmente".
"El trato recibido por los secuestradores es bueno
y no tengo nada que objetar".
-El informativo que aparece junto a la rehén es de hoy.
-"Un beso para mi familia". (RAQUEL) ¿Qué problema hay?
-Los informáticos han analizado el vídeo.
Parece que han usado un programa para editarlo.
-¿Estás diciendo que en 40 minutos han tenido tiempo
para meterle efectos especiales?
-Creemos que han superpuesto
las imágenes del informativo sobre imágenes antiguas.
La calidad del vídeo no nos permite darlo como prueba real de vida.
Han bajado la calidad a 240 y lo han hecho a propósito,
es un mal síntoma.
-Los disparos en la Fábrica son portada
en todos los informativos del país.
Prensa exige al menos una nota.
Y Presidencia..., que entremos.
-Necesito tiempo. -Y yo, un "lifting" facial,
pero quiere que entremos ya.
-Deme dos horas.
Si en dos horas no he conseguido esas pruebas de vida, entraremos.
-De acuerdo.
(Teléfono)
(RAQUEL) •Manipular esas pruebas no ha sido muy inteligente".
"Yo diría que ha sido..."
más bien necio".
"Por favor, inspectora,"
no podemos reducir nuestra relación
a estos mensajes tan secos y descalificativos sin un...
"'¿cómo está usted, qué tal le ha ido el día?'".
"Es que va a lo que le interesa, no me diga que es usted así".
Mire, francamente no tengo tiempo para tonterías.
"Bueno, por 15 segundos que tardamos,
tampoco van a cambiar nuestras vidas".
"Dígame".
Pongamos que conoce usted a alguien
y que se acuesta con él,
"¿es de las que se levanta en mitad de la noche y..."
escapa sin tan siquiera recordar su nombre? ¿Esas cosas le llenan?
Pues mire, la verdad es que me encantaría hacerlo.
"Sí, pero estoy programada para hacer"
otras cosas primero, como, no sé, charlar, reírme, contar mi vida,
tomar café, ir a pasear, al cine, a bailar...
"Sin ese orden de cosas...
la verdad es que no me veo yéndome a la cama con nadie".
Llámeme estrecha, si quiere. "No...".
No, no.
La verdad es que yo comparto ese mismo orden de prioridades,
pero añadiría una más:
ir a un karaoke.
"Llámeme raro, pero es que..."
no lo puedo evitar, me gustan mucho, me encantan.
Pero, vamos, que no quiero entretenerla más.
Dígame. "Es muy sencillo".
Esas pruebas de vida no tienen ningún valor,
así que no tenemos más remedio que entrar.
"Y podemos hacerlo para observar tranquilitos
o para liberar a esa gente"
con gas y toda la artillería.
"Espere un momento, a ver si lo he entendido bien".
Me está pidiendo que les deje entrar.
"Usted elige:"
o le mando los tanques
o nos tomamos un café usted y yo
y me enseña todos los rehenes con vida.
Estaré encantado de recibirla.
No sé si llegaremos al karaoke, pero no me puedo negar.
Raquel, no voy a permitir que entres ahí.
-Aquí las órdenes las doy yo, no tú.
-Bien. -Ángel.
Perdona.
Mira, ahora mismo creo que hay más trabajo ahí fuera que aquí dentro.
Además, tú eres la única persona en la que puedo confiar.
Bien, señores, señoras.
Vamos a entrar.
(BERLÍN) Levante las manos.
Procede.
Las piernas.
-¿Dónde está el Profesor?
-Me pide que le disculpe, pero por razones de discreción,
no puede estar presente.
Piense que su cara aún no está en todas las portadas,
como las nuestras.
No lleva armas.
Río, te toca, haz los honores.
Perdone, pero...
"debemos ser concienzudos".
(Pitidos)
Raquel.
Sé que dicen que la Policía no es tonta, pero a veces lo parece.
¿De verdad creía
que podía colarnos un micro? -¿Y usted creía que mi gente
no iba a velar por mi seguridad?
-Tokio, vuelve a cachear a la inspectora,
pero esta vez ponle un poquito más de ese entusiasmo que tú sabes.
Me acaba de dejar muerto, la poli con la última tecnología,
el micrófono perianal.
Deshazte de esto.
¿Ha terminado?
Acompáñeme, si es tan amable.
"En ese momento Río se quedó paralizado".
"Rayo, así lo llamaba su madre de niño,
cuando se pasaba las tardes de verano corriendo".
"Decía que iba a ser campeón olímpico,
pero cambió el deporte por las consolas
y los planes al aire libre por el riesgo de acabar en un penal".
Juez Andrade,
soy el subinspector Rubio,
del secuestro con rehenes de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
Mire, le llamo porque necesitamos
una orden de registro e incautación para una farmacia en Toledo.
Sí.
Sí, estamos tras la pista de uno de los atracadores.
Bien.
Bien. Mire, tenemos la sensación
de que alguien les está pasando información desde fuera
y le pediría discreción absoluta, por favor.
Vale. Vale, de acuerdo, muchas gracias.
Adiós, adiós.
Si busca a Raquel, no está.
Eh... No, no, la verdad es que simplemente venía a tomar algo.
(TV) "De esta manera, el cerco de la policía se estrecha
sobre la banda de atracadores que el pasado viernes
asaltó la Real Fábrica..." Perdóneme,
¿lo del secuestro cómo va? Porque...
he escuchado que ha habido disparos y parece que se está alargando
un poco la cosa, ¿no?
No, no, está a punto de terminar. Ah, ¿sí?
Sí. Ah, bueno, pues me alegro,
me alegro muchísimo porque...
Madre mía, imagino lo que tiene que estar sufriendo
esa pobre gente, los rehenes quiero decir.
Por no hablar de ustedes.
¿Trabaja usted cerca de aquí? Sí, sí, justo aquí al lado.
Ah, como Raquel me dijo que estaba en el paro...
Es que hace unos meses que perdí mi empleo
y entonces ahora estoy..., pues intentando levantar
mi propia empresa. Ya.
Bueno, es una empresita, es... Un emprendedor.
Sí. (RÍE)
¿Y de qué es la empresa?
Pues de sidra.
¿Qué me dice? De sidra ecológica.
Mi madre era de Oviedo. No puede ser.
Sí, sí, sí.
Pues la hago yo mismo en un taller que tengo ahí.
Yo, en vez de mamar leche, mamé sidra.
(RÍEN)
Pues sí, es que mi abuelo tenía un campo de manzanos,
un campo pequeño. Y, bueno, me he puesto a ello.
¿Y tiene el taller aquí cerca? Sí, muy cerquita.
Me encantaría probarla. Claro que sí, eso está hecho.
Mire, un día le traigo una botella. Ah, gracias.
(BERLÍN) Me ha dicho el Profesor que ha pedido un café.
Se lo he traído descafeinado.
No vaya a ser que luego no pegue ojo.
Vamos a empezar con las pruebas de vida.
¡Adelante!
Para abrir boca aquí tenemos a Arturo Román,
director de la Fábrica de Moneda y Timbre.
-¿Piensa traerme los rehenes de uno en uno?
-Eso es, para que no se confunda al llevar la cuenta.
Arturo...
Esta señora es Raquel Murillo,
la inspectora que ordenó que te disparasen.
Pero no te asustes, la hemos cacheado exhaustivamente
y está desarmada. Por favor, sea delicada con él.
Arturo es realmente un hombre muy sensible
y se ha quedado un poco traumatizado.
-¿Cómo se encuentra, Arturo?
He tenido días mejores.
Quiero pedirle perdón...
en nombre de la Policía y en el mío propio, por supuesto.
Fue un error imperdonable y espero que se mejore pronto.
Bien.
Puede pasar el siguiente. -No, no sea impaciente, por favor.
Encima que tenemos la deferencia de que puedan entrevistarse con todos.
-Lo siento, pero no puedo perder aquí todo el día.
-Es una lástima, estaba empezando a hacerme ilusiones.
-Tengo unas tijeras.
¿Cómo?
Las cogí por miedo, pero con ellas estoy en peligro.
¿De qué estás hablando?
¿Qué haces? Esconde eso, nos vas a meter a todos en un buen lío.
No, no las quiero.
Las voy a tirar aquí mismo. Guárdalas.
No las quiero. Por favor.
Dámelas, dámelas. -Arturito.
Anda conmigo.
¿Qué han sido esos disparos?
Por favor.
-(LLORA)
-Nos van a matar a todas.
Una a una.
"De uno en uno, así iban a pasar todos los rehenes
por delante de la inspectora".
¿Calificaría de bueno el trato recibido?
-No me puedo quejar.
"Como pasan los niños a ver a los Reyes Magos en un centro comercial".
-¿Ha podido dormir? -He podido descansar.
-Esta me recuerda a mi tía.
Aunque ella está muerta.
¿Se ha tomado el café?
Este que viene me cae muy bien, es supersilencioso.
Ni se te ocurra decir nada de lo del disparo, ¿vale?
(RAQUEL) ¿Mónica? Sí.
¿Se encuentra usted bien?
Bueno, estoy un poco mareada.
Porque estoy embarazada.
Perdone la pregunta, pero ¿fue usted la que pidió
una píldora abortiva? Sí.
Fui yo, sí, pero he cambiado de idea.
No sé si voy a salir de aquí y...
Y si salgo, no sé si seré capaz de cuidar a ese niño, pero...
me gustaría seguir adelante con mi embarazo.
Lo será. (CHISTA)
Por muy difíciles que se pongan las cosas
los niños siempre salen adelante, el problema llega
cuando nos hacemos mayores.
-Si algo sé yo, inspectora, es sobre mujeres y niños,
así que no se preocupe, la mamá va a estar bien atendida.
Que pase el siguiente, por favor.
Mónica, ¿estás bien?
¿A ti también te han llevado frente a la inspectora?
¿Qué te han dicho? Pues que si estaba bien, que...
si descansaba bien. Y me han pedido ellos
que no dijera nada de la herida. Están buscando una prueba de vida.
Por suerte, estamos todos bien. No, por suerte no,
todo lo contrario, si fallara la prueba de vida,
se darían cuenta de que algo no está marchando.
Entrarían, no les quedaría otro remedio que entrar.
Escúchame, Alison.
Solo tú nos puedes sacar de aquí, tienes que desaparecer
el tiempo que dure la prueba de vida.
Hay una caja fuerte bien escondida. (ALISON) No.
Solo tienes que meterte dentro y cerrarte por dentro.
Hay una secuencia numérica. Pero no puedo hacer eso.
Eres un salvoconducto, si no apareces en la prueba de vida,
no les quedará más remedio que entrar a por ti, no tienen otra.
Tienes que hacerlo, es muy sencillo.
29175232, ¿puedes hacerlo? 29137...
29175. 2917...
5. 29175372.
29175232. 29137...
29175... Arturo, déjala.
Déjala, ¿no ves que no tenemos ninguna posibilidad?
Yo tengo un disparo, tú... Todo va a estar bien, hazme caso.
He conseguido unas tijeras. Escucha...
Si te atacan, ataca con ellas. ¿Qué dices, Arturo?
Escúchame. Ve con ellas. No las quiero.
-Me han dicho que se te ha abierto la herida.
He intentado no cojear para que no se dieran cuenta
y creo que se me ha soltado un punto.
¿Te parece bien si lo vemos?
Vale.
¿Hace falta que se desnude? ¿Cómo quieres que me cure si no?
(BERLÍN) ¿Ve esos doblones de ahí?
Los encontraron en el estómago de un marinero español.
Momificado.
Por lo visto, el capitán descubrió que estaba robando
parte del cargamento que traían desde las Indias.
Le hizo tragar todas las monedas que había sisado, una a una,
hasta que se ahogó.
-Imagínese que nosotros les aplicáramos el mismo castigo.
-Acabaríamos como un armario empotrado de seis puertas, ¿eh?
(FINGE QUE SE AHOGA)
(RÍE)
Es usted muy graciosa, inspectora.
-No he venido a hacer chistes, Fonollosa.
Aún me quedan por ver cuatro policías,
11 miembros de seguridad y tres adolescentes,
entre ellas Alison Parker.
-Por favor, tiene que descomprimir, no sea impaciente.
El postre siempre se queda para el final.
-Ya, pero es que el postre está tardando mucho
y tengo miedo de que se me corte la digestión.
Quiero ver a Parker ya.
-Está arreglándose.
Ya sabe cómo son las adolescentes, siempre tan vanidosas.
En el fondo yo creo que es esa inseguridad
que acompaña a ciertas mujeres durante toda su vida.
¿Qué pasa con los perros?
Está Helsinki sacándolos de la jaula.
(HELSINKI) Levanta.
Alegrar caras, ha venido vuestra jefa a veros. Vamos, arriba.
"En aquel silencio la inspectora Murillo pudo escuchar
las máquinas a pleno rendimiento haciendo billetes
y se dio cuenta de que la habíamos engañado,
de que los disparos habían sido fingidos
y de que su visita al museo solo había servido
para regalarnos dos horas en las que ella había estado
fuera de juego".
"Y nosotros habíamos ganado 16 millones de euros más".
"Tenía razón el Profesor, en este atraco el puñetero tiempo era oro".
En nuestra primera clase os dije que, de alguna manera,
no vamos a robar.
No vamos a robar nada que sea de otras personas, ¿verdad?
Bien.
Pues os mentí.
Porque sí que hay algo que vamos a robar,
vamos a robar el tiempo de la Policía.
Le vamos a poner miguitas,
ellos van a picar y les vamos a llevar a vías muertas.
Y no podrán concentrarse en su objetivo principal,
que es sacarnos a todos de allí. Y cuando tengamos su tiempo...
y su atención,
solo tenemos que dilatarlo.
Estirarlo, como si fuera un chicle.
Mientras las máquinas funcionan a destajo.
No son tontos,
en algún momento se darán cuenta de que todo esto es un juego,
que no es más que una maniobra de distracción
para seguir imprimiendo dinero.
Pues aun así, no podrán hacer nada,
porque están obligados a resolver el secuestro con cero víctimas.
"Parecía fácil".
"A lo mejor con otro inspector al mando,
pero Raquel era una mujer en un mundo de hombres,
una madre soltera en mitad del divorcio,
una tipa que había aguantado el maltrato de su marido".
"Y allí, frente a Berlín, se sentía cómoda,
como una maestra frente a sus alumnos rebeldes".
"Y no iba a quedarse de brazos cruzados
viendo cómo le tomaba el pelo".
Te he puesto puntos de aproximación, para no tener que coser otra vez.
Mejor.
¿Qué pasa, que ahora eres cirujano o qué?
Digo... Te habrás lavado por lo menos las manos, ¿no?
Claro que sí, Arturito. Para darte un guantazo
con aroma "Eau de tu puta madre".
Me estoy mareando un poco, si pudiera ir donde estaba antes,
para descansar y eso... (DENVER) Sí.
Escúchame, Alison, esto no es negociable.
Necesito que lo hagas, necesito que lo hagas por todos.
¿Quieres seguir siendo el saco de hostias
de tus compañeros de clase? -¿Usted qué sabe?
(RÍE) ¿Qué sé? He visto cómo se ríen de ti,
cómo murmuran a tus espaldas, los he visto.
He visto cómo te tratan, como la puta pringada.
Y tú lo puedes cambiar todo, hoy, ahora, está en tu mano.
Tienes la capacidad para cambiar tu destino,
pero tienes que seguir mi plan, ¿de acuerdo?
(RAQUEL) ¿Su estado general es bueno, entonces?
-Sí, se podría calificar así.
-Helsinki, por favor, acompáñale a sus aposentos.
-Muy bien, he visto a todos los rehenes menos a Alison Parker.
Entiendo que ahora es su turno, ¿no?
¿O si no, qué?
¿Nos vas a esposar?
-Eh, por favor, señoras, haya paz.
Es un poco pronto para sacar el barro y los bikinis.
-Mira, desde que estoy aquí dentro, solo te he oído decir estupideces.
Esperaba algo más sustancioso de un hombre al que le quedan...
¿Cuánto, siete meses de vida?
-¿De qué está hablando?
¿Qué coño pasa?
(RAQUEL) Tiene miopatía de Helmer.
Una enfermedad degenerativa muy agresiva,
con una esperanza de vida de 14 a 25 meses.
Posiblemente sus músculos ya han empezado a atenazarse,
lo que se traduce en espasmos, temblores de manos...
¿No has notado que cada vez te cuesta más sujetar la pistola?
He metido la pata.
Creía que no había secretos entre vosotros, que erais amigos.
Quiero ver a Alison Parker. Ahora.
(ALISON) ¿Puedo ir un momento al baño? Por favor, es urgente.
(NAIROBI) Deprisa.
(RADIO) "Cóndor tres, ¿tenéis algún movimiento?".
-"Entrada principal despejada. -De acuerdo".
Señor Berlín.
¿Puedo hablar con usted?
Quería decirle que me encuentro mucho mejor,
que estoy menos nerviosa y querría bajar con el resto de los rehenes.
-¿No estás bien aquí, tienes alguna queja?
-No, estoy bien, estoy muy bien.
Es... por eso que igual podría colaborar en algunas de las tareas
que estáis repartiendo. -Y dime, Ariadna,
¿en qué podrías colaborar? -Cualquier cosa, lo que sea.
Cocinar, picar suelo... Creo que están construyendo
un túnel o...
-¿Puedes acercarte un poco?
Picar con esas manos sería un pecado.
Y además ya tenemos a gente para eso.
También tenemos gente para imprimir,
para mover las bobinas... En realidad tenemos gente para todo.
-Anoche se llevó a Silvia y hemos escuchado los disparos.
Yo no aguanto más aquí ya, por favor, necesito salir.
-Todo el mundo.
Angustia, estrés, ansiedad...
Yo, por ejemplo, ahora mismo tengo la negra certeza
de que no voy a salir vivo de aquí.
Yo, a vuestra edad, también creía que podía comerme el mundo,
que no iba a mirar atrás en la puñetera vida
y que... nunca me arrepentiría de nada.
Pero un día... algo te para.
En seco.
Sí. Y es mejor que lo que te pare en seco
sea que te han echado del trabajo o que te han embargado el piso.
Y no los GEO pegando tiros.
Lo que pasa es que a mí ya me paró en seco un tiro.
Concretamente uno directo al corazón de mi novio.
Salga ahí.
Y dígaselo a todos.
Que yo ya no siento nada.
Y que pueden entrar a por mí,
a tiros.
(RADIO) "Unidades prevenidas para intervención, señor".
-¿Por qué cojones tarda tanto? -"Esperando instrucciones".
Cuando Mussolini estaba perdiendo la Segunda Guerra Mundial
y una enorme nube negra le impedía pensar,
se dio cuenta de que lo único que podía levantarle el ánimo
era el sexo.
Hizo instalar a una prostituta en un cuarto junto a su despacho.
Él de vez en cuando iba a verla
para que le devolviese la alegría.
-Yo puedo ayudarle a solucionar sus problemas.
-¿Crees que yo podría estar con una mujer que viniese a mí
en contra de su voluntad,
si notase su desprecio, es eso?
-De verdad que yo quiero.
Pruébeme.
Pruébeme, señor Berlín.
-Ni siquiera sé si quiero estar contigo.
Porque fijarme en ti sí me he fijado.
¿Por qué no bailas un poco para que te vea?
Baila.
"Para Ariadna, entregarse al secuestrador al mando
era la manera más certera de salvar su vida".
"Lo que no sabía es que todavía no corría peligro
y que aquello era tan desesperado como el intento de fuga
de la mosquita muerta de Alison,
que tuvo los santos ovarios de intentar escaparse de Nairobi".
"Tal vez eso es lo que da la desesperación..., ovarios".
"Y la determinación absoluta de agarrarse a la vida
como dos perras furiosas".
¡Tu puta madre! ¡Alison!
¡Alison!
¡Alison!
(AMBOS JADEAN)
(JADEAN)
(Timbre)
(Tono de llamada)
(ÁNGEL) Hola, Salva. ¿Qué tal?
Bien.
Verás, estaba por aquí, por la zona, y...
Bueno, te he visto entrar y he dicho: "¿Será Salva?"
Y sí, eres tú.
¿Te importa que pase?
¿Ahora? Sí, ahora.
Claro, pasa. Pasa, venga.
Vaya chiringuito que tienes aquí montado, ¿no?
Perdona la intromisión, pero estoy deseando probar
esa sidra que me habías prometido.
Claro que sí, hombre, ahora mismo.
Gracias. Salud.
Ya te dije que soy un aficionado, no soy un profesional...
No, no está nada mal, hombre. Bueno, un pelín amarga.
Escúchame una cosa.
¿Qué tal con Raquel?
Porque estáis saliendo, ¿no? Bueno, a ver,
saliendo, saliendo, tampoco, estamos...
Quiero decir que... Hemos charlado alguna vez y ahora tenemos una cita,
eso es verdad, pero... Ya.
Y hay cierta afinidad, sobre todo por mi parte,
considero a Raquel una mujer con mucho carisma.
Pero, vamos, que apenas nos conocemos.
Si vas a darle ese mejunje, mejor que lo perfecciones.
Sí, si le das tres vasos de eso, le sueltas el estómago.
(RÍE) No sería una cita muy ideal, ¿no?
Claro, claro. Pues muchas gracias por el consejo.
Debe ser porque tienes ahí las manzanas secando.
Ah, ¿sí? Sí.
En este sitio hay mucha humedad, ¿no?
Silene, sin ese micrófono no pueden saber si estoy bien o no.
Unidades de asalto dos y tres prevenidas.
-Nueve minutos. (AMBOS) En posición.
Igual, ¿debería poner una estufa? Bueno, se te pueden pudrir.
Deberías buscar otro lugar.
Mira.
Tengo que salir de aquí para evitar una masacre
con o sin pruebas de vida, ¿entiendes?
(AMARTILLA EL ARMA)
Siéntese.
Cuatro minutos.
¿Hablo puto chino o qué pasa? Siéntese.
Alison, Alison, Alison.
10 000 m2 hay aquí, ¿eh? A saber dónde cojones está.
(Móvil)
(ÁNGEL) Discúlpame.
¿Sí?
-Voy a llamar al Profesor, sigue buscándola.
¿Ya está lista? Bien. ¿Tiene la firma del juez?
Vale, perfecto, pues voy ahora mismo para allá.
Gracias.
Me vas a disculpar, el deber me llama.
Vaya pena.
¿No te quieres llevar una botella? No, gracias.
(Teléfono)
No, no le hago caso ninguno, si total, ¿quién llama a un fijo?
Sí.
Segunda planta, despacho 17, dentro de la caja fuerte.
(NAIROBI) Niñata de los cojones. -¡No!
Alison, ¿estás bien? -Sí, sí.
-No tenemos tiempo, si hay algo, dímelo.
¿No tenías prisa? Pues arreando, que es gerundio.
Río, conmigo.
(ÁNGEL) ¿Qué tal, Pilar? ¿Qué, has encontrado algo?
-Sí, había una huella. -¿Y?
-Y la huella no coincide con la de los policías
que lo patrullan. -¿Cómo que no coincide?
¿La has metido en una base de datos? -Sí, la he metido,
pero no hay coincidencias, esa huella no está registrada
en España. -Ya.
Mira, hazme un favor.
Cotéjala con las huellas de esta cucharilla, ¿de acuerdo?
Cuando tengas los resultados, me llamas, sea la hora que sea.
-Hecho. -Gracias.
-¿De dónde ha salido la cucharilla? -Hombre, Alberto.
-¿Habéis conseguido la cubertería de los secuestradores?
-No, es de otra procedencia, un pálpito para descartar.
-Ya sabes que no podemos analizar nada
que no esté precintado y documentada su procedencia.
-Ya, pero te lo pido como un favor personal.
-Joder, no sueltas prenda, Angelito.
Nos enteramos más del secuestro por la tele que por ti.
No te preocupes, cuando tengamos el análisis,
te llamamos, ¿vale? -Gracias.
-¿Qué tal Raquel?
¿Va superando?
-Sí, va superando, poco a poco.
(BERLÍN) Compañeros, después de una severa reflexión
quería pediros perdón por no...
haber sido del todo sincero con vosotros. La inspectora tenía razón.
Tengo una enfermedad degenerativa.
Bastante cabrona.
Y mis días están contados, pero...
no es mi intención que os pongáis tristes.
Y mucho menos que me compadezcáis.
Al fin y al cabo se trata de una enfermedad
que padece una de cada 100 000 personas.
Y eso me convierte en alguien especial.
Lo que quiero es invitaros a celebrarlo.
Río.
Todos vamos a morir.
Por eso brindo.
Porque estamos vivos.
Y porque el plan va como un tiro.
(RÍEN)
Por la vida.
Y por el plan.
(RAQUEL) "Aníbal Cortés es el eslabón más débil de la cadena".
"Ese micro no iba a superar ningún cacheo".
"Por eso he dicho a los de Científica
que colocasen un mensaje dentro de él".
-¿Y cómo sabemos que ese chico ha visto el vídeo?
-"Hola, hijo. Hemos contratado a un abogado muy bueno
y te he conseguido un acta de colaboración
con la justicia. Esto".
-Si Aníbal Cortes se entrega,
significará que nuestro plan funciona.
(PADRE) "También hemos hablado con la Policía
y dicen que si te entregas y accedes a ayudar
a la investigación, el juez te concederá
una condena favorable, no pasarías ni un año en la cárcel".
(MADRE) "Estamos haciendo todo lo que podemos desde aquí
para que tú puedas estar bien cuando salgas de ahí,
porque tú no pintas nada ahí, Rayo. Piénsatelo, por favor, Rayo".
"Piénsatelo, se puede dar marcha atrás todavía, cariño".
"Rayo, todavía estamos a tiempo".
(ÁNGEL AL TLFO) Dime, ¿qué pasa? (MUJER) "¿Vienes a cenar?".
-No, no creo que llegue a cenar, tengo un asunto en una farmacia.
-"Yo te espero, no me importa". -No, mujer, no es en Madrid,
es en Toledo, en un pueblo, en Palomeque.
Luego te llamo.
-Ayuda, por favor, nos acaban de atracar.
(ÁNGEL) Tranquila, soy policía.
-Solo quería los registros de compras sin recetas,
la contabilidad, los inventarios y los libros de ventas también.
(Motocicleta)
"Y como ocurre en el ajedrez,
hay ocasiones en las que, para ganar,
tienes que sacrificar una de tus piezas".
"En este caso, una de las más valiosas,
nuestro caballo de Troya".
"El Profesor había puesto a Ángel en una jodida situación
al visitar aquella farmacia,
una situación que lo iba a bajar a los infiernos".
Raquel, escucha, había un tipo en la farmacia antes que yo.
No, no sé, no sé cómo ha podido pasar,
solo lo sabíamos tú y yo.
"Y así fue como ocurrió".
"Con gran dolor de su corazón, cuando el bueno de Angelito
metió sus narices en el hangar, el Profesor decidió sacrificarlo".
¿Hasta cuándo nos vamos a seguir llamando de usted?
Cuando me mire usted por debajo de la mesa.
-¡Tierra!
-¿Podría usted poner la mano en el fuego por su subinspector?
Procura esconderte, porque si yo te veo,
te meto un tiro en la sien.
(HELSINKI) ¿Sabes cómo se dice en mi pueblo "dos hombres hacen amor"?
Peinar para dentro. (RÍE)
-"Soy Aníbal Cortés".
¿Qué es lo que quieren?
-Quiero que me digas el nombre del Profesor.
(BERLÍN) Creo que ha llegado el momento de tener una amigable charla
con Alison Parker.
La vida de 67 personas está en tus manos.
-¡Suárez, ponle las esposas y llévatelo de aquí!
-¡Está loca, ponme las esposas!
-¡Que se las pongas y te lo lleves de aquí!
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