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Original subtitles

Una presentación HD

La digitalización de esta película respeta con fidelidad

los atributos de la obra original y se realizó gracias a...

ÉRASE UNE VEZ EN EL ESTE

Ah, pues, si son ellos que llaman para decir que no vienen hoy,

los destripo.

Ya van tres veces que me hacen el mismo chiste.

¡Hola!

Sí, soy yo.

¿Es usted el de la pintura?

¡No me diga que no viene hoy!

Todo está patas arriba en la casa.

¿Eh?

¿Qué? ¿Quién?

¿Si he participado en el concurso?

¡Pero qué cosa!

¡Ya pues, ya deje eso!

¡Pos no, a poco!

Ni le creo.

Oiga, ¿es un chiste o qué?

Ya lo sé que es un chiste.

¿Eh? ¿Quién eres tú?

Quién... ¿Quién te dijo que me llames, maldito mocoso?

¡Oiga, imposible! Ya sé que no es cierto.

Nunca he ganado nada en mi vida.

¡Pos no!

No tiene sentido.

Bueno...

Óigame, nunca he ganado nada en mi vida.

¿Sí?

Es...

¿Eh? Oiga, nomás no me ponga nerviosa.

Sí, sí. No...

Sí, sí, voy a estar aquí todo el día.

Sí, sí, estoy esperando al de la pintura.

Sí, sí. Eso es.

¡Ah! Lo espero.

Hasta luego...

señor.

¡Mire que tonto asustar así a la gente!

Siento que se me a salir el corazón.

Y si...

¡Dios mío!

¡Y la casa está patas arriba!

¡Oh! Oh, caray...

¡No tiene sentido!

Sería demasiada suerte.

¡Rose!

¡Rose! ¡Rose!

¿Carmen, está tu madre?

Anda, Cuerina, ¡levántate!

Sacúdete las nalgas, sexi ¡es el gran día!

¡Anda, muévelo!

¡Carajo, me quieres dejar en paz por la mañana!

Cuerina, mi amor, mi tesoro,

mi macho, hoy vas a asistir

a la mayor transformación de la historia.

No debes perderte ni un minuto,

no debes perderte ni un segundo de esta obra maestra,

que se realizará ante tus luceros deslumbrados.

Si sigues así esta mañana,

serás tú el que verá lucecitas.

Está bien, está bien pues.

Ya te arrepentirás.

Por cierto... te robé tu último billete de diez

que te quedaba en tu pantalón para comprarme uñas

de quince centavos. Es todo lo que me faltaba.

A mí, mi madre siempre me dijo que trae mala suerte botar sal.

Sí...

Ya estoy harta de chillar.

Hace tres días que chillo sin parar.

Para de chillar y deshazte de eso que traes ahí.

Es fácil de decir.

Hace tres días que trabajo por dos.

¿Crees que me da gracia?

Un día, OK, puedo entender que una chica no esté bien,

pero no durante tres días.

Trabaja un poco más, y pensarás un poco menos.

Las enfermedades se curan, sabes.

Toma...

Te voy a dar un número de teléfono.

Ve a ver a esta mujer. Ella te va a arreglar eso a buen precio.

Pero si no es una enfermedad...

Para mí, sí. Siempre ha sido una enfermedad.

¡Y qué enfermedad!

Media hora, y todo se acabó.

Estarás de buen humor, podrás trabajar como se debe,

y todo el mundo estará contento.

¡Charlie!

Hola, ¿Sra. Brouillette?

Agárrese bien. Tengo que darle una buena noticia.

¿Está sentada?

¿No? Acomódese, vale la pena.

Antes, le quiero preguntar:

¿qué hace esta tarde?

Toma, lleva esto. Aquí tienes la dirección, apúrate.

¡Te acabo de decir de que te apures, ándale!

Se fue al pueblo

con el dinero en la mano

para comprar un anillo de oro

para mí, su bella Marianne.

Oigan muchachos, ya sé que no están acostumbrados a mí,

y que no están acostumbrados a este tipo de música.

¡Pero hagan un esfuerzo! ¡Esta música ha de tener swing!

Les cuesta hasta arrastrarse, pues.

Me di la pena de venir aquí a las 11 de la mañana

para practicar con ustedes, tendrían que poner

un poquito de buena voluntad. - No los perdones, Carmen.

Tienen cabezas de mula. Ni siquiera logran seguirme

con The Shadow of your smile.

¡Para pues! Ni siquiera sabes cantar esa maldita canción.

¡No tenemos tiempo que perder!

Miren, muchachos, me invitaron aquí,

a la pachanga de esta tarde. No quiero quedar mal, carajo.

¿Pueden entender eso? - Sí, pues, sí.

Y además, no me parece que sea tan complicado

seguir la música que les traje.

Escucha, Carmen, no puede salir bien enseguida,

así no más, ¿cierto? Tu cantas tus canciones todas las noches.

No es lo mismo.

Bueno, sí.

Está bien.

Disculpen, muchachos.

Es que ando con los nervios de punta,

y quisiera todo salga bien a la primera.

De todas maneras, tenemos un montón de tiempo hasta la noche.

Es porque quiero que demos un buen show.

Si Maurice hubiera aceptado que también trajeras

contigo tus músicos, hubiera sido mucho más sencillo.

Se fue al pueblo

con el dinero de...

¿Cómo estás esta mañana, gran verraco?

OK, OK, muchachos,

dejen descansar la música unos minutos.

Ven a sentarte.

Oye, no te vi ayer.

Ah... trabajé toda la noche.

Un negocio gordo, mucha plata.

Pero y aquí ¿cómo te va a ti...

la invitada, de honor, mmm?

Hubiera ido mejor con los míos.

Va a estar bien creo.

Me pone un poco nerviosa. Es la primera vez

que se me invita así, como una estrella de verdad.

¿Pero estás segura de que todo está bien?

¿No tienes nada de que quejarte? ¡Dime!

Pues no. Todo está bien.

¡Ayayay, carajo!

¡Me podría haber escaldado al tercer grado con eso!

Tengo Neosporin aquí. - ¡Cállate tú, el globo!

¡No podrías decirlo cuando tu sopa está caliente, carajo!

De costumbre está tan fría que los clientes no la quieren.

Además, ya estoy harta pal carajo, de verte la maldita cara.

Te pareces a la cabeza de cerdo que compraba mi madre

para hacer paté. - ¡En vez de gritar así,

vete a ocupar de tus clientes, marimacha!

¡Diablos! - El restaurante está lleno.

No me hablarás mucho rato con ese tono, tú.

Te voy a meter la cabeza en tu maldita sopa.

Te lo acabarás tu Neosporin. - ¡No me toques!

¡Hélène, los clientes te llaman a gritos!

¿Oye, qué pasa? - Anda, Lise,

¡ven a ayudarme a ahogar al cochino en su sopa!

Ya sabes que ese hombre está enfermo del corazón.

Caray, voy yo a darle un infarto.

¡Eh, tú!

¡Toma! ¡les servirán un "especial Hélène ",

con todos los extras alrededor,

completo! ¡Toma!

¡S no les gusta, se lo meten en el culo!

Ya basta de que me estén jodiendo.

¡Hélène!

¡Saludos, pandilla de pendejos a $1,49!

Bueno...

creo que me voy a ir a costar un poco.

¡Sí, pero vienes esta noche! - Si no me ves aquí, chica,

será que tengo algo mejor que hacer en otro lado.

¡Ah, aquí estás! - No te preocupas, Maurice,

no es a ti que vengo a ver. - Ya me lo imaginaba.

¿Dónde has estado todo este tiempo?

¿Quieres hablar más bajo, Maurice?

Tengo un dolor de coco terrible. - Te estoy preguntando algo

y te lo pregunto con el tono que me parezca ¿vale?

¿Dónde estabas?

¡Bien deberías saber donde estaba, Maurice,

tú, el rey de la Main,

y antes el rey de la patata!

¡No me vas a hacer creer que no puedes encontrar una chica

que desaparece por dos días, diablos!

¿Tendrías menos conexiones que antes, tesoro?

Mis conexiones me las guardo para asuntos importantes.

¿Dónde estabas?

¿Quieres saber de verdad dónde estaba? Te lo voy a decir.

Estuve donde la Betty Bird durante dos días, chupando trago, además.

No me digas que el bello Johnny te bo...

¡Ah, déjalo, pues!

Las historias de amor...

nunca han sido tu punto fuerte, ¿eh?

No es una razón de faltar dos días seguidos

porque Johnny te dejó caer.

¡Diablos, mira que a veces te falta corazón, Maurice!

¡Eh, tú!

Cuídate, Maurice.

Johnny se está volviendo importante por estos rumbos.

Quizás serás tú el que va a desaparecer por unos días.

¡Nunca se sabe, eh!

Hola, Carmen.

Hola.

Te molesto, ¿verdad?

No.

¿Qué dirías, si Maurice te botaba, aquí,

esta tarde, por una nuevecita que tiene miedo de pasar

entre las mesas por temor de que los clientes le agarren el culo?

Mi padre siempre decía que, en la vida,

siempre hay que pisotearse el corazón para llegar a algo.

Y yo lo encontraba chistoso.

Pero ahora, me he pisoteado tanto para llegar a donde estoy, que...

Llora un buen rato, Pierrette, y grita fuerte.

Y emborráchate, eso te hará bien.

Pero después... después, mándalos todos al carajo,

los desgraciados.

¿Me puedo quedar? - Cuando sea.

¡Bueno, quizás debería regresar al trabajo, eh!

Tranquilas, chicas. Eh, Ti-Guy, Ti-Cul,

Gaston ¿dónde andan?

¡Voy a estar tan limpio que voy a contaminar toda la casa!

¿Ir a hacer qué?

No entiendo.

¿Qué concurso?

¿Ah, sí?

¿Y usted se ganó un millón?

Síii...

Sí.

Ah, no, yo no podré.

Con mi artritis, me cuesta lavar la vajilla.

No voy a pasar la tarde remojándome las manos

en un plato de agua para pegar timbres.

Ah, no, el doctor estaría en contra, seguro.

¡Hola!

¡Hola!

¡Qué grosera es, pues!

Soñamos los dos

con una linda casita donde vivir los dos...

Con la cara así, de "estropeada" entiendo que me haya botado.

¡Con una cara así de “estropeada" entiendo que nunca levanto, caray!

¡Tú no estás tan "estropeada"!

Pierrette.

Eh, Sandra.

Se va a cumplir nuestro deseo.

Oye, ejem...

¿cuál era tu deseo?

¡Loca! No te lo voy a decir, no se cumplirá.

Y además, te haría sonrojarte.

¡Diablos! Encuentra tú algo que me haga sonrojarme, hijita,

y me pondré azul.

...donde viviremos tan felices,

él y yo, su Marianne.

Fuimos al pueblo,

los dos cogidos de la mano...

...porque al fin es el gran día,

él y yo, su Marianne.

Mira, es el otro.

¿Se ve bien, o...?

No, no se ve mal,

excepto que hay una cosita aquí.

Si es una nota, no te puedo decir nada,

porque no sé leer música. Canto de oído.

Escucho y repito lo que he oído.

¡Hola! ¿Sra. Bergeron?

Soy yo.

¡Ni modo que Santa Claus, caray, la Sra. Lauzon!

¡Ah! La Sra. Brouillette ya la llamó.

Las noticias corren rápido.

Pero no importa. ¿Y?

¡Hola!

En persona.

Hacía un siglo que no venía por aquí, ¿verdad?

Una desempleada los saluda, amores míos.

¿Te botaron otra vez?

No, querida, dejé mi trabajo.

Yo también perdí mi chamba, Hélène.

Bueno, caramba, ¡eso se celebra!

Anda, un trago para todos, a mi cuenta.

Me botó mi amiguito.

¿Cómo le va el ensayo, a nuestra Carmen?

Del club... o de su vida.

¡Vaya cara que traes hoy! ¿Johnny te botó?

Disculpa.

Siempre meto la pata cuando estoy sobria.

Ven a echarte un trago, ven.

Sírvenos en el bar, Sandra.

Vente a sentar, Labio rajado. No te quedes parada ahí así.

¿Puedo?

¿Así que, sin empleo las dos?

Sip.

Desempleadas, y...

sin hombre.

Los hombres, pues...

¿Quieres que te diga algo, Pierrette?

Ya no hay ninguno que me pondrá la mano encima,

nunca más.

Ya no puedo ni tocarlos, me dan asco.

Ninguno volverá a ponerme la mano encima.

Renuncié, Pierrette.

Terminé por renunciar,

como mi madre.

A mí no me importa, pero te estás buscando una golpiza.

Si Maurice te encuentra aquí...

Labio rajado está aquí para razonar con él.

¿No es así, Labio rajado, que le hablarás por mí

a tu hermanito, el gran jefe?

Sí, pero un día de estos ya no me escuchará,

y te la dará la golpiza que tiene ganas

de darte desde hace diez años.

Mira.

Síii...

Bien pensado, chicas,

yo he querido a un solo hombre en toda mi vida.

Uno solo.

Mi hermano,

mi hermano Claude.

Está en el manicomio, está loco.

Yo, fue a mi padre.

Los otros...

Los otros son todos cretinos.

Todos los que he conocido, una banda de cretinos.

Tienes la impresión

de encontrarte ante un gran hueco negro.

Mi marido...

Nunca conocieron ustedes a mi marido, el guapo Henri.

Es cierto. ¡El guapo Henri!

Cuando se lleva tanto tiempo con el mismo,

y que...

...de un día para otro...

Nunca hay que quedarse mucho tiempo con el mismo.

Siempre debes de ser tú la primera en dejarlo,

siempre. Y un buen día, haces como yo:

te deshaces de ellos para siempre.

Ni te acuerdas.

No hay nadie, ni nada, que me hará olvidar a ese hombre.

No tenía nada de extraordinario.

Incluso pasó inadvertido toda su vida.

La gente miraba a través de él, como si no estuviera.

Pero yo sí lo veía.

Mi madre y mi hermana lo odiaban, como para matarlo.

Es cierto, ya no me acuerdo.

¿Sabían que mi madre y mi hermana mataron a mi padre?

Pero mi padre, no era tan tonto.

Se las arregló para no morir solo.

¿Quién le dio su comienzo, a Johnny, eh?

¿Quién le dio sus primeros centavos?

No fue Maurice.

Ya me veo.

¡Mal parido!

Luché como una maldita para conseguir a ese tipo.

Y ayudarlo a arrancar.

Luché durante diez años para que se quede conmigo.

¡Johnny!

Johnny...

Es guapo.

Siempre será guapo.

¡Diablos!

Mi padre, una tarde de sábado, metió a mi madre en el carro,

con mi hermano, el más chico...

y se fue a matarse.

Mi madre quería que muriera ¡eh!

Bueno, carajo, murió ella con él.

¿Tienes carro, Carmen?

No tendrías suficientes cojones.

No valdría la pena.

Johnny...

...regresará.

No, chica. Johnny, no regresa nunca.

Sí, ¡chicas sin hombre! ¿no es nada cómico, verdad?

Bueno, decídanse.

¿Vienen, o no vienen?

Me anda diciendo que no sabe

si podrán venir o no podrán.

¿Eh? ¡Bueno, decídase!

¿Su suegra?

Bueno, ¡Tráigala a su maldita suegra!

¡Oh! tocan a la puerta.

Han de ser mis timbres. ¡Buenos días!

Está bien, muchachos, pueden ir a almorzar.

¿Vamos a ensayar algún día?

Solo tienes lista una canción.

Regreso dentro de una hora.

Tengo que ir a un mandado importante.

Y además, nos llevó dos horas la primera canción.

No puedo creer que la segunda nos llevará dos horas.

¡Hasta luego! Eh, Pierrette,

no te olvides de lo que te dije.

Es para comprarme un camión, uno grande.

Porque el que tengo,

ya no sirve.

¡Hace mucho que me quiero comprar uno nuevo, ¿sabe?

Por eso vine aquí, porque...

la tienda donde venden los camiones, no quieren.

Ellos... no, ellos...

no pueden porque...

es una tienda al por mayor.

Solo aceptan... efectivo.

Así que...

No sé por qué me hace todas estas preguntas.

Un vez que prestan su dinero,

¿qué más les da lo que una hace con él?

500 billetes, no es el fin del mundo para ustedes.

Ya han de haber prestado más, a gente más pobre que yo.

Tengo un empleo fijo.

Le devolveré su dinero.

No tema.

Si es eso lo que le preocupa, no tema,

soy muy fiable.

Préstemelo, lo necesito.

¡Hélène!

¿Sabías que tu tío, la duquesa de Langeais,

regresa hoy de México? - ¡Regresa mi tía Édouard!

¿Hace todo un año que se fue, no?

Pensábamos habernos deshecho de ella para siempre.

Mi madre es la que va a estar contenta.

Vale la pena que la llame.

¡Hola, mi preciosa mamita de oro!

¡Es tu linda hija de mierda! ¿Cómo estás?

¿Y Henri? ¿Y Francine?

¿Y la gata, y el pececito, y las vecinas?

¿Cómo están, las vecinas, mamá?

¿Quién es la Sra. Lauzon?

Ah, la hermana de Pierrette.

¡Qué! ¡Estás loca!

No me des un síncope. ¡Un millón!

¿Qué va a hacer ella con todo eso,

tapizar sus baños? ¡Eh, Pierrette! - ¿Qué?

Tu hermana, la Sra. Lauzon-- - ¿Germaine?

Sí, acaba de ganarse un millón de timbres, en un concurso,

y le pidió a mi madre que le ayude a pegarlos.

¿Qué va a hacer con todo eso?

¿Va a tapizar los baños?

Hélène, dile a tu madre que le diga a mi hermana

que yo voy a ir a ayudarla a pegar timbres.

Si solo me vieran entrar en esa casa,

les daría un síncope, creo.

¡Mamá!

Yo también tengo una pequeña noticia para ti.

¡Édouard regresa de México esta tarde!

¡Oh! Gracias por llamar, Hélène.

¿A qué hora será la mayor transformación de la historia,

mi mugrecita? - ¡Vete al carajo, diablos!

Necesitabas molestar a alguien, así que pensaste en mí, supongo.

¡Nunca he ido a verte cantar en tu cabaré de maleantes, Carmen!

Y nunca iré tampoco. ¿Oyes?

¡Jamás! Ni siquiera he puesto un pie en esa calle, nunca.

Y no es viniendo a fastidiarme disfrazada de esa manera,

que me harás cambiar de opinión. ¿Acaso, no has visto?

Pareces una gitana.

¡Deberías esconderte!

¿No te da pena pasearte por la calle así?

¡Maldita ramera!

Tú escogiste tu mundo, Carmen.

¡Pues quédate en él, es tu mundo!

¡Y déjame en paz!

Yo nunca te pedí que regresaras aquí.

¡Eres tú que siempre regresas!

¡No vuelvas más!

Hace diez años que te digo que ya no eres mi hermana, Carmen.

¿Vas a entender por fin?

¡Quédate con tus fulanas!

Y con tus maricas, ¡tu maldito mundo asqueroso!

¿Te gusta el infierno, Carmen?

¡Pues arde!

Revuélcate en la mugre si quieres.

¡Pero deja a la gente pura con la gente pura!

¿Oyes?

¡Deja a la gente pura con la gente pura!

Me levanté, y me puse me pequeña camisola transparente,

que hacía salivar a todos los hombres de todos los continentes,

aún los más hetero, incluso los nacidos ciegos.

Y dije así, dejando caer mis palabras

más o menos como las palomas dejan caer sus cacas

sobre las cabezas de la gente en el portal de la iglesia el domingo,

le dije: "¡No hay que pedirme demasiado!

"Con la cosa que tienes ahí querido,

te costaría hacer venir una mosca."

El hombre era de verdad un caso desesperado.

Daba pena verlo.

¿Y? ¿Qué le contestó?

Sabrán que nunca se atreve nadie a contestarle

a la duquesa de Langeais. Cuando me ven llegar,

van derecho a la cama, nena. Sin tiempo para platicar.

Es verdad que él, hubiera bien podido platicar,

porque francamente, señora,

estaba cien veces más sexi cuando hablaba

que cuando quería trabajarme.

Día y noche. El ogro y el duende.

Sodoma y Gonorrea.

Ah, pero sí que me recuperé rápido.

Porque el último que conocí ahí,

era una maravilla, déjeme decirle.

Espérese un poco.

Era un gran platense lleno de plata,

de 45, 50 años.

Rico como Creso.

¡Oh! Con el miembro de un demonio.

Cachondo como una familia de conejos.

Mire, aquí está. Justo le hablé de él hace un momento.

Ah, sí, ¿el que bailaba tango desnudo?

¿Y que gritaba "ole" cada vez que marcaba?

Unas buenas diez veces por noche, sí,

ese mismo y en persona. En este retrato está aderezado.

Así que no pueden juzgar muy bien.

Pero créanme, había que verlo natural.

¡Ay, mamá! La naturaleza,

su madre y su padre, fueron generosos ese día.

Exactamente de mi talla.

Y es raro que la duquesa de Langeais diga eso.

No más hablo de él, se me despegan

las pestañas postizas. Un verdadero pararrayos.

Eh, qué chistoso, parece que viene de una película,

ese retrato. - Es actor.

Mira, esta es la duquesa de Windsor.

¿La de verdad?

¡Pues no! No me junto con viejos.

Esta es la condesa de Manhattan.

Sí pues, pero ella está vieja. - Ni tan vieja, tiene mi edad.

¡Ah, bueno, mira esto!

No sabía que todavía tenía esta foto.

Mire esto. Es una foto de grupo,

como seguro no han visto nunca,

mis queridos amores. Se tomó en la boda

de la reina Christine con la gran Paula de Joliette.

Fue un escándalo terrible, esa historia.

Imagínense, una reina...

que se casaba con una plebeya. ¡Ah!

¡Qué vulgaridad!

Pero, comprendan,

la reina Christine era "mesero asistente"

en el casino Bellevue, y la gran Paula de Joliette

lavaba platos en el Sélect.

Pero terminaron por entender.

Comprendan, era un verdadero matrimonio por amor.

¡Y dura todavía, eh!

Hoy, la gran Paula de Joliette

tiene un distinguido restaurante en el Viejo-Montreal,

y la reina Christine limpia los baños de la estación Central.

Una revés de fortuna.

Eso, mmm... es la papisa Anne.

Es cura de verdad. Fue él que los casó.

Nos dio un sermón extraordinario,

en el que nos decía que era la primera boda "normal"

que celebraba. Nosotras,

todas chillábamos como becerros.

A mí, jamás me reconocerán.

Pues, ahí, vestida de mujer,

honestamente...

¡La madrina de ramo!

¡Soy yo!

Me puse zapatos de niña en las rodillas,

y anduve de rodillas todo el maldito día.

Incluso traté de aprender a bailar claqué de rodillas, pero...

Ah... es todo un recuerdo.

No lo dudo.

De todas maneras, van a ver a toda esa gente al rato,

porque me vendrán a recibir. Lo sé, lo siento.

Desde que salí de Ciudad de México, que siento que me esperan.

Cuando llegue, me van a hacer una "ovulación de pie".

¡Oh! ¡Háganme pensar en empolvarme un poco la nariz

antes de bajar del avión, eh!

Han de haber mandado la más linda delegación de maricas

que Dorval jamás haya visto para buscarme.

Van a gritar: "¡Sorpresa! ¡Sorpresa!"

Y yo, haré como si nada.

Como si encuentro tan normal

que me vengan a acoger como a una reina.

Cuando la duquesa se desaparece durante todo un año,

¡les diré que Montreal lo resiente!

La calle Ste-Catherine se duerme.

La calle St-Laurent envejece de diez años.

Las tabernas de vacían. Los machos aúllan a la luna.

Y cuando la duquesa regresa,

Montreal saca su maquillaje,

su colorete, sus pestañas falsas,

y se va a dar una vuelta por la ciudad. ¡Eh!

Y luego, le lleva dos meses bajarse la borrachera.

¡Va a ser todo un regreso, eh!

¡Ah! Montreal estará todo el verano de fiesta, peques.

No me sorprendería que hayan traído periodistas

con ellas, las malditas locas. Serían bien capaces, saben.

Va a ser todo un retorno,

les doy mi palabra.

La condesa de Manhattan estará,

y la duquesa de Windsor, y Marilyn Taylor

y Greta la vieja, y quizás Greta la joven.

Miss Sadie Thompson, Lolita, May East,

Gorgious, Tarara-boum-dié, Mimi de París,

Anna May Wong, y quizás Sandra.

Y...

Hosanna.

¡Oh, sí!

Mi niñita Hosanna también estará.

Si fallo contigo, mi Cleopatra...

fallo con todo.

Me pidieron cuidar los baños esta tarde,

pero les dije que quería quedarme en el club.

Que quería quedarme con Hélène.

Pienso que vamos a pasar uno de esos ratos.

Me gustan tanto, esas fiestas

cuando todos están, y que nos divertimos.

¿Te vas a disfrazar esta tarde? - ¡Estás loca!

¡Que no estoy ya bien disfrazada como estoy!

Había pensado en un momento,

vestirme de mujer yo también.

Me dio pena.

Las tres de la tarde.

Soy una vaquera del Colorado...

¡No le des tanto! Si toma demasiado en el día,

estará inaguantable en la noche. - Caray, como me cansas a veces tu.

Parecería que te crees mi ángel guardián.

¡Vaya ángel guardián!

Tu eres demasiado buena conmigo. Terminarás por tener una desgracia.

Oye, Hélène, no digas eso.

No empieces por encima a hablar como mi madre.

¡Eh, hola, las fulanas! - ¡Cuerina!

¡Ah, carajo, pues!

Hola. ¡Mira, hay visita!

¿Cómo estás, Pierrette? - ¿Y?

¿Qué, "y"?

¿La bella mariposa se prepara a salir de su capullo?

No había empezado a pintarse cuando salí.

Todo está listo, sabes.

No lo dudo.

Sí, pero a lo mejor a Carmen no le gustará eso.

De repente, ella llega en pleno medio de su show.

¿Ustedes le preparan una sorpresa a Carmen?

No, querida. Le preparamos una sorpresa

a la pequeña cansona de Hosanna.

¿Qué tienes tú en contra de Hosanna de repente?

Es cierto que hace tiempo que te mueres por su macha.

Hosanna, es una pequeña perra, y ahora le va a tocar.

Hace años que nos trata como mierda, a todos,

con su maldita lengua sucia. Decidimos hacer todo

para hacerla pagar esta noche.

Nos juntamos todos, y esta noche verás

el mayor colapso que hayas visto en tu vida, chiquita.

Después de esta noche, Hosanna será una pilita de mierda

que todo el mundo va a pisotear.

La última vez, regresé incognito.

No le avisé a nadie. Así estuvo un poco tedioso.

Pero ahora me las arreglé para enviarles una postalita,

como si nada.

Una postalita que ha de haber hecho su recorrido.

Me pueden creer.

Espero que no hayan preparado una fiesta-sorpresa.

Porque no tengo nada que ponerme.

No sé si los podré ver de aquí.

No, parece haber demasiada gente.

¡No faltaría más que llegaran tarde!

¿Dónde están pues todos, maldita sea?

¿Por qué se quedan escondidos?

¿Por qué no se muestran?

Me van a estropear mi alegría.

No puede ser que no hayan venido.

No puede ser que no hayan venido.

No puede ser que no...

¿Hace mucho tiempo, eh?

Siete años.

¿Qué dices?

Siete años.

Hace siete años.

Lo calculé hace rato mientras venía en el autobús hacia Dorval.

Hace siete años.

¿Cómo supiste que llegaba?

Hélène me llamó.

¿Por qué me viniste a buscar?

No lo sé.

¿Cómo estuvo... allá?

Como en todos lados.

Has cambiado mucho.

Tu también.

Te puedes instalar en casa por un tiempo.

¡"En casa"!

Siempre el mismo maldito hoyo.

¡Sí!

¿Tienes...

...dinero que pasarme para el taxi?

Sí.

¿Va mejor que en la mañana, Carmen?

¡Escóndete, Hélène, llegó el coco!

No tengo ninguna razón de esconderme.

¡Hola, Maurice!

¡Volviste a traer aquí a esa tipeja!

Pero si te dije que no quería verla por aquí.

¿Quieres verla salir de aquí

con las dos piernas rotas y la cara hecha compota?

Nadie le va a romper las dos piernas

ni a desfigurarla si tú no les dices, Maurice.

Eres tú, el jefe. - A lo mejor soy el jefe.

Pero hay algunos que me empiezan a querer engañar.

Y los voy a aplastar todos, completamente.

Mira, mira.

Apuesto que te acabas de ver con Johnny ¡eh!

Solo por esta tarde, Maurice, para darme gusto.

Todo el mundo va a estar, y hace años que no han visto a Hélène.

Mejor para ellos si la han olvidado.

Yo en todo caso la he olvidado.

Así tengo náuseas menos seguido.

No seas perro, y no me estropeas la velada.

Pero toda la pandilla del carajo que se supone trabajan para mí,

¿tienen algún problema con estropearme mi día? ¿Eh?

¡Carajo, desde la mañana que les cedo a todos!

Empezando por el pequeño, que perdió el paquete que le di.

Después aprendo que Betty Bird,

¡que trabaja para mí, PARA MÍ!

escondió a Pierrette durante dos días.

Y a ella, la encuentro aquí borracha como una cuba.

¿Y además quieres que guarde una chica

que yo mismo puse de patitas a la calle, hace años,

porque se emborrachaba demasiado y metía demasiado la pata?

Ya conocemos tus problemas, y todos te tenemos mucha lástima.

¡Todo lo que pido es un pequeño favor!

Si no quieres que se quede,

pues se va a quedar igual. Porque yo decidí

que no cuidaría los baños esta noche.

Yo decidí que me quedo en el club con mi amiguita. ¡OK!

¡Qué buena es esa pequeña Labio rajado!

Tú, carroña, siéntate y calla,

antes de que te aplaste. - ¡Oh, Maurice!

¿No te das cuenta de que se ríe de ti, esa carroña del carajo?

Pues carajo, si todos van a pelear, yo también.

¡Todo el mundo afuera, carajo! ¡Desaparece!

Regresarás esta noche.

Seguro que regresaré. Nos vemos esta noche, Maurice.

En todo caso, a mí, no me vas a echar ¿OK?

Si esa la única victoria que consigues hoy,

muchachito, bien puedo hacer eso para ti.

Diablos que la vida sobre la Main es emocionante!

Interludio 1

...un lindo domingo del año pasado...

Interludio 2

Lise Paquette está soñando...

Cuando se haya acabado todo...

voy a ir a la tienda,

y me voy a vestir.

Toda de nuevito.

No miraré los precios.

Y voy a comprar todo lo que encuentre de lindo.

Y...

...si el vestidito amarillo todavía está en la vitrina, me lo llevo.

Voy a comprar todo lo que va bien con él.

Estaré toda vestida de amarillo pálido.

Como cuando era chiquita.

Aunque...

Aunque quede endeudada por años.

Tendré mi ropa nueva.

Sí, tendré mi ropa nueva.

Volveré a empezar mi vida, toda de amarillo pálido.

Esta vez no se me pasará.

Sí...

Y...

...no habrá nadie...

...nadie que me venga a molestar.

No dejaré que me moleste nadie.

Nunca.

Las seis de la tarde.

Espérame aquí. No te muevas.

¿Sigues con vergüenza de presentarme a tu marido?

Huele bien.

La cena.

Si te quieres quedar...

A lo mejor.

¿Se vino a instalar aquí?

Jamás en la vida. Se va a largar mañana en la mañana.

Henri, hablará cuando le dirijan la palabra.

No olvide que ni siquiera es su casa aquí.

¡Hola! Francine!

Hola.

¿Está ella contigo?

Sí.

Está en el balcón, atrás.

¿Me imagino que crees que la invitaremos a cenar,

también a ella?

No pensaba eso.

¿Quién, "ella"? - Ya te explicaremos.

Dejen.

Creo que entendí.

¿Estaba bonito, México?

Sí.

¿Cómo va tu pierna, mi Henri?

¿Qué diablos te importa?

No te quedes ahí así.

Siéntate.

¿Cómo va la escuela, Francine?

Nunca ha ido bien.

No veo por qué empezaría a ir bien ahora.

Es un asado de ternera.

Hace tiempo que se está cocinando.

Espero que esté bueno.

Por fin te perdiste la mayor transformación de la historia.

Ahora todo lo que te queda por hacer, es pasmarte.

¡Sra.Lauzon! - ¿Sí?

¿Qué clase de bicho es ese?

¿Por qué Ti-Guy no vino a comer con nosotros?

Está al lado, en el griego.

De todas maneras, prefiero eso. Encuentro que apesta.

No quiero decir que no huela limpio. No es lo que quiero decir.

Pero no me gustan, ni me gustarán nunca,

los hombres con perfume. Sabes que es cierto eso, Maurice.

Yo me puedo echar perfume, porque soy mujer.

Tengo que oler bien para atraerlos a ustedes.

¡Pero ellos! A mí me atrae su olor natural.

Aún el tipo más guapo del mundo no lo toco si huele a perfume.

Para de tomar, tú.

Si te caes al suelo, yo no te recojo.

No te preocupes por mí, Maurice. No me caigo.

Desgraciadamente.

¡Caray! No te conté. El año pasado en Quebec,

se me olvidó... Fui a la terraza.

Me paseaba en la terraza. Veo un muchacho bien guapo

con los hombros así de anchos, seis pies cuatro...

Tengo la impresión de haber enganchado dos mil presillas.

¿No daría igual una cremallera? - Las cremalleras, chiquito,

sirven para los viejos barateros. - ¡Y qué crees que eres tú, carajo!

Bueno...

voy a ir enseguida.

Iré a pie para, quitarme un poco la borrachera.

¿Dónde vive tu hermana? - ¿Carmen?

Bueno... es un pilar del Plateau-Mt-Royal.

¿No sabías? - ¿Así que no te veré esta tarde?

Sabes...

Si me harto de pegar timbres,

iré a dar una vuelta a ver tu triunfo.

¿Podrás llegar?

¡Ah! Es lejos, pero tengo mucho en que pensar.

Eso es, vete lejos, y piensa mucho.

Porque antes de que vuelvas por aquí, tu...

Vengan muchachitos. Yo les voy a parar esos carros.

No quiero que esperemos la roja. ¡Párense!

Todo el mundo se para cuando la Sandra atraviesa la calle.

Vengan. Bueno.

Ti-cul, ven aquí, te quiero pedir algo.

Quiero preparar mi número de la semana que viene.

Quiero hacer un número de mambo disfrazada de Carmen Miranda.

Santa María, Madre de Dios...

¡Rose, por favor!

Una verdadera alumna de escuela.

¡Oh, esta maldita silla!

Santa María, Madre de Dios--

¡Cielos!

¡Sí! ¡Sí!

Voy a botar todo lo que hay en la casa.

No guardo nada.

Voy a reemplazar todo con cosas nuevecitas.

¡Qué quieren! ¡Eh!

Está... Está lindo.

Con los timbres nos dan cosas lindas.

Son cosas de calidad.

Imagínense, con un millón...

Hace tanto que sueño con esto, Cuerina.

Años!

No puedes entender.

¿Estás contenta al menos?

¡Sí!

Si no fuera tan rentable,

¡hace rato que hubiera sacado de aquí esta chusma del carajo!

¡Maldita pandilla de maricas!

No saben si son hombres,

no saben si son mujeres.

Se pasan la vida haciendo bromas pesadas sobre eso.

Hablan solo de eso.

Ni intentes hacerlos hablar de otra cosa.

¡Maldita bola de locos!

A mí háblame de gente straight que van a los clubs heteros

a mirar shows hetero, a ver conchas, carajo,

conchas de verdad. Verdaderas conchas,

y no imitaciones de caucho.

Cuando entras aquí, carajo, los hombres huelen a concha,

y las chicas están hechas como camioneras.

Qué quieres...

paga bien.

Y donde hay billetes para ganar, ahí está Maurice.

Acuérdate bien de eso, muchachito:

donde hay billetes para ganar, ahí está Maurice.

Y sí te quedas conmigo, nunca te faltará nada.

¿Mi madre? Está pegando timbres

con una bola de locas que invitó a pasar la tarde.

Y de todas maneras no será mi madre

que te va a aconsejar, seguro.

Creo que ella ni sabe que eso se puede hacer fuera del matrimonio.

Sí, pero tengo que decidir esta tarde.

La mujer me dijo que solo me cobraría cincuenta billetes.

Eso seguro que es un truco.

¿La conoces a esa mujer?

Claro que no. Nada más tengo su dirección

y su número de teléfono.

¿Y vas a dejar que te haga algo así?

¡Qué quieres que haga, caray!

Nada, precisamente.

Va contra la naturaleza, eso, y está prohibido.

Me importa un comino la iglesia.

Pero está prohibido por la ley.

Es un asesinato, Lise.

¡Mimi! ¿Mimi, pusiste agua

en las dos clases de wiski? OK, gracias, monada.

¡Denis! Denis, ven. Enséñame la lista de reservaciones.

Es lo que me parecía. Le quieres explicar a Nancy

que le ponga "Reservada" a la primera mesa, la 13?

Quiero que Bambi esté ahí. Réginald, rápido,

sacúdete las hormonas por una vez.

Arregla el mantel. Déjalo, que aprenda.

¡Eh, maldita cabeza hueca! No aprenderá nunca.

Dios, no has cambiado de pinta, según veo.

Me podrías haber dicho que la gente estaría arreglada así!

¡Me hubiera disfrazado de marciana, caray!

Ni logro reconocer a los músicos.

¡No estoy segura de que sean los mismos de antes!

Soy yo la estrella esta noche. ¡Y me imagino soy yo

la que voy a estar vestida de la manera más normal!

¿Algo que no va? - Deja, hablamos entre mujeres.

¡En todo caso, espero que el pianista no rompa sus uñas

postizas en las teclas, coño!

¿Te acuerdas de este vestido, Maurice?

Sí claro, sí.

Fui a cosa hecha a buscarla donde mi madre.

Todavía me queda.

Después de tanto tiempo, todavía me queda.

Está lindo todavía.

Me siento tan bien en él, Maurice.

¿Te acuerdas?

Este vestido, era mi vida entera.

¿Te quieres quedar por aquí, más tarde, Maurice?

No.

Porque...

Porque lejos de aquí, voy a morir ahogada.

Claro que yo no estoy lista.

No soy importante. Solo soy la dueña del lugar.

¿Hola, Bambi? Ah, eres tú, Joséphine.

¿Cómo estás, nena? Bueno, bueno. ¿Y?

¿Está todo listo para la gran sorpresa de Hosanna?

¿Están todas ahí? Bueno.

Decidí ir allá esta tarde.

¿Vienes conmigo?

Tengo miedo.

Siempre te adelantas. Si solo querías salir a las once

¿para qué te organizaste para estar lista a las diez?

Acabo de cumplir el sueño de mi vida, Cuerina.

¿Qué importa si llego un poco antes?

¡Se les va a caer la quijada cuando me vean llegar,

a esas perras!

Sandra no sabía el error que hacía

cuando decidió que este año el tema de la fiesta

sería las grandes mujeres de la Historia.

Se van a caer todas de culo, Cuerina.

Toda la bola...

...cuando vean llegar a Cleopatra.

¡Claude!

¡"Claude"! ¡Un día así!

Si supieras lo lejos que está Claude esta tarde, Raymond.

Tengo que decirte algo.

Déjalo por esta tarde, tesoro. Si es importante, espera a mañana.

Y si es algo que no tiene importancia,

no me estropees mi placer.

¡Hélène!

¡Ah, bueno, diablos, Brigitte! - ¡Será posible!

¡Pues sí, hola! - ¡Hola! ¿Cómo estás?

Bien ¿y tú? - Bien.

¡Hélène! - ¡Hola!

¡Mmm! ¿Cuánto hace? - Oh, eso, chica...

¿Dónde estabas, coño?

¡No lo digas! ¡No lo digas! Me voy a sentir todavía más vieja.

¡Para, para, pues! - Siempre te dije que eras

la más linda, caray, y que siempre serías la más linda.

Cuidado, te la van a robar.

Todo el mundo está feliz de verte por aquí,

mi bella Hélène. No, no, nada de pagar,

yo te lo pago.

¡Da gusto, eh! - Estoy tan contenta de verte.

Después de tantos años.

Mi bola de amigazas. - Ella sigue siendo la más linda.

Oh, para eso.

Me están dando náuseas. Anda, ven.

Es aquí...

Es aquí.

Nunca te dije que no tenías razón.

Claro que tenías razón.

Claro que sí.

Oh, bueno, me quedo aquí esta noche.

Me quedo.

¡Hola, gente!

¡Hola, duquesa!

Tía Édouard, ven a sentarte aquí,

tengo un lugar. ¡Oye!

¡Eh, duquesa!

¿Qué es el cuento que acabo de oír?

¡Duquesa! - ¿Qué pasa con eso?

Dios, que pálida estás.

¿Estás segura de que llegas de México?

Acabo de llamar a Bambi para preguntarle

cómo sería la fiesta, y si valía la pena de molestarme.

¿Y? ¿Vale la pena que te molestes, querida?

¡Malditas perras! Si le hacen eso a Hosanna--

No empieces a amenazar, Édouard Tremblay.

¿Crees poder todavía asustar a alguien?

Hace tanto que te fuiste que la gente ni se acuerda que existes.

Te lo prohíbo ¿me oyes? Te prohíbo hacerle eso a Hosanna.

O si no, yo misma te voy a romper las dentaduras

que tan caro te costaron hace tres años ¿OK?

Ya se sabe.

Hosanna siempre ha sido tu preferida.

Sí.

Francamente, no sé que le encuentras.

Hosanna va...

quizás a tener clase algún día.

Por eso me ocupo de ella.

Mientras que nosotras...

¡Y vete al carajo pues! Lo que sucede en mi club

no te incumbe, duquesa. - Es asqueroso--

Lo que sucede en mi club, no te incumbe.

Yo soy la jefa aquí ahora. Y puedo preparar las malas jugadas

que quiera, y las venganzas, y las cochinadas que quiera,

para llegar a lo que yo quiero.

Y tú no tienes ni un carajo que decir sobre eso ¿OK?

¡Hola! - ¡Tú también!

¿Dios mío, ya no saludas a la gente?

¡Tú también estás en la mala jugada, supongo!

¿Ni siquiera te diste la pena de salir de tu club

para venir a ayudar a estas desgraciadas?

Siempre pensé que tú eras una chica correcta, Carmen.

¿Tu Maurice nunca te ha dicho que a veces es peligroso,

jugar a un doble juego? A no ser que...

A no ser que él también ande en la cosa.

¡Mala jugada! ¿Qué mala jugada?

Si toda la Main está contra Hosanna, yo,

yo sola, me voy a enfrentar a la Main ¿OK?

¡Pero oye! ¿Qué le dio?

Déjala, está loca.

Le dio como insolación en el coco, y ve dramas en todos lados.

Y además ¿por qué la gente habla tanto de Hosanna, esta tarde?

¿Hosanna? ¿Hay alguien que habla de Hosanna?

Nadie habla de Hosanna.

En todo caso, estoy ansiosa de ver como vendrá vestida,

la pequeña Hosanna, esta noche.

Perdón. - ¡Oye!

¡Hola, duquesa!

¿Apenas llegas y ya te botan?

¿Alguien me puede prestar diez centavos?

Tengo que llamar por teléfono.

Toma.

Gracias.

¿Aprendiste a mendigar así en el sur?

Hay que decir que lo hace bien.

¡Buenas noches, señoras, señoritas y señores,

y bienvenidos donde la Sandra!

¡Cuerina! Llama un taxi.

Nos vamos.

¡Diablos!

¡Carajo!

Hazte tu vida, Lise.

Hazte tu vida.

¡No dejes que nadie más se ocupe de ella,

porque te joderán!

Y no te fíes nunca de nadie.

¡Nunca!

¡Linda! ¡Oye!

Si esta tarde sigues mi consejo...

...trata que sea el último consejo que sigas en toda tu vida.

Tienes la suerte de poder volver a empezar todo.

Aprovéchala.

¿Es eso lo que usted hizo, Pierrette?

¿Por eso es feliz hoy?

¡Sí!

¡Ya llegó el maldito taxi!

¿Estoy bien, Cuerina?

¿Estoy bien? ¿Qué haces? El taxi está abajo.

No es el momento de llamar por teléfono, carajo.

Tengo que llamar a Sandra para decirle que ya vamos.

¡Pero qué cosa! Ya verá bien cuando llegue.

¡Anda, arranquemos!

¡Hola!

¿Qué te pasa que me miras así, querido?

¿No has visto nunca una reina del Nilo?

¡Eh, miren!

Mañana habrá luna llena.

Sí...

Me pregunto dónde estaré mañana a esta hora.

¿Bueno, nos vamos?

Nos esperan al menos dos horas de autobús.

Hola, Pierrette.

Muchas gracias.

Hola, chica.

Buena suerte.

Tu que tiemblas cuando viene la tormenta,

No temas los malos presagios.

El hierro, el mármol y el acero,

todo termina por romperse.

Todo puede quedar destruido un día,

pero no nuestro amor.

Pero no nuestro amor.

Pero no nuestro amor.

¡Un fuerte aplauso para el señor Belinda Lee!

¡Belinda!

¡A tu salud, Johnny de mierda!

¡Hosanna!

¡Duquesa! ¿Qué haces aquí? - No entres ahí.

No sabía que habías regresado. ¿Cuándo llegaste?

No entres, te están esperando.

Sí, sí, pues sí, me contarás eso arriba.

No tuviste tiempo de vestirte, lástima ¡eh!

Pero no importa. ¡Estoy tan contenta!

¿Me vas a escuchar, carajo? - ¿Subes conmigo? ¡Ven!

No entres ahí.

¡Silencio, todo el mundo, silencio! Disculpa, Manon.

Tengo que hacer un anuncio importante.

Ha llegado el grande momento, mis amores:

Hosanna sube las escaleras.

¿Qué es esto?

¡Pues no sé! Pero que cosa más rara.

¡Oh, no!

¡No usted, Thérèse! - ¡Pero qué cosa!

¿Por quién me toman? ¡Eh! ¡Qué cosa!

¡Malditas desgraciadas asquerosas!

Las voy a matar a todas.

¡Voy a aplastarlas a todas como cucarachas!

¡Te voy a ayudar a matar

a toda la banda de carajo de pillas, Germaine, eh!

¡Anda, Germaine!

¡Ven a ayudarme, las botaremos todas pa fuera!

¡No se los merece, esos timbres!

¿Por qué usted, más que otra?

¡Ya nos fastidiaste lo suficiente con tu millón de timbres!

¡Es mío! ¡Me los gané!

Eh, todavía hay muchos en las cajas. ¡Nos servimos!

¡No, no! ¡No!

¡Mis timbres!

¡Maldita desgraciada!

¡Pierrette! ¡Pierrette!

¡Suéltame!

¡Tú, maldita seas!

¡Quítate de ahí! Yo también quiero.

¡Maldita fulana!

Quiero mi recipiente.

Oh, ¡vete tú!

¡Vete! Eres igual que las demás.

¡Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias!

Señoras, señoritas, señores,

mis queridos, mis tesoros, mis amores,

ha llegado el momento de nuestro gran discurso de maricas.

Quiero decir de travestís. ¡Qué loca soy!

Coloqué bien los nombrecitos, ahí,

pero no puedo sacarlos, porque con mis uñas postizas,

me voy a arañar todo el busto.

¿Me das una mano, querida?

Ayúdame un poquito, saca eso de ahí.

¿Estás haciendo durar el placer, mi muy puerca?

Gracias.

Son las fichas de Sandra. - Dame eso.

Maldiciones, que puedes ser machona, a veces.

¡Ti-Guy, tu sombrero!

Pongo esto aquí en este sombrero, y tendré el gusto,

y el honor de sacar los nombres al azar. No se preocupen,

el mío no está. ¡Sé que yo ganaría facilito!

Necesito un macho guapo,

alto, y fuerte. ¡Dije: alto y fuerte, querido!

Alto y fuerte, que me ayude a sacar los nombres.

¡Cuerina! Mi bello trigueño.

¿Me puedes hacer eso? - ¡Seguro!

Si tu acompañante lo permite, claro está.

Y yo, mi show, ¿cuándo presento mi show?

¡Yo debía pasar antes del concurso!

Sí, pero Sandra cambió de idea. Deja de molestarte por nada.

Te recibirán mucho mejor después del concurso.

¡Me recibirán! ¿Qué papelón haré vestida de vaquera?

¡Siéntate, pues! - ¡Suéltame!

La primera, que tiene el honor de inaugurar el concurso, es...

¡Ah! Ella no lleva mucho tiempo en la Main.

Pero ya está haciendo estragos...

¡Joséphine, señoras y señores, Joséphine!

Un buen aplauso para Joséphine.

Rápido, monada.

No eres la única que pasa esta noche. ¡Anda, muévete!

Ha escogido para nosotros un trajecito de Cleopatra,

completamente bordado a mano.

La segunda suertuda es... ¡Ah, Dios mío, Dios mío!

Una amiga mía de siempre, que todos conocen

desde que era chiquita.

Y sigue siendo chiquita, además.

¡Bambi, señoras y señores, Bambi!

¡Anda, chiquilla!

La esencia fina viene en frasquito chico, querida.

Y, en esta noche, la tercera afortunada...

Adélaïde, señoras y señores, Adélaïde.

¡Oigan, "Adélaïde", es un nombre que no conozco!

¿Es la primera vez que te veo?

Bienvenida, querida.

Y para seguir, ¡Tamara Lee!

¡Wow! ¡Vaya una Cleopatra!

A mí no me importa, no me importa,

pero no ganarás querida, porque no eres muy femenina.

¡Tápate la concha, tápate la concha!

Y la siguiente, ¿será española?

¡Dolores, señores y señores, Dolores!

Ven acá, querida. Tengo algo para ti.

¡Wow! Les digo que por ser una noche tranquila...

Continuando con alegría,

Marcelline, señoras y señores, Marcelline.

Si no hubieras llegado tan tarde, querida, estarías en primera fila.

¿Qué hacías atrás cerca del bar?

¡Acércate! Ocupa tu lugar.

Y la que sigue, y no de menor importancia,

que empezó en una chocolatera para terminar en otra.

Candy Baby, señoras y señores, Candy Baby.

Cleopatra la grande, directamente de ultramar.

¡Anda, ven! Ven, no eres May West, querida.

Ocupa tu lugar.

¡Oh! ¡Oh, Dios mío!

¡Oh, Dios mío! Silencio, por favor,

señoras y señores, silencio. ¡Silencio, por favor!

¡A callar, carajo!

Y ahora, el momento que todos tanto esperaban.

Tengo el gusto y el honor de presentarles

la única... la inimitable...

la preferida de todos y de cada cual...

la que todo el mundo adora...

la pura...

la santa...

...la maravillosa Hosanna.

¡Hosanna!

¿No está aquí, nuestra linda mugrecita Hosanna?

¡Ah! ¡Hosanna!

¿Pero qué te dio por ponerte igual que todo el mundo?

Anda, osa, "Anna".

¡Osa!

¡Osa, Anna, osa!

¡Osa, Anna, osa, Anna!

¡Osa, Anna! ¡Osa, Anna!...

¡Osa, Anna! - ¡Tú, cierra el pico, carajo!

Por todas las cochinadas que nos has hecho,

por todos los insultos que nos has gritado,

por todas las puñaladas en la espalda que nos has dado,

por todas las mentiras que has contado sobre nosotras,

por todas las veces que nos has jodido,

la Main te saluda, Hosanna.

¡No pensaba que me odiaban tanto!

¡Hosanna!

¡Taxi!

¡Hosanna! ¡Hosanna!

¡Son una mierda de banda de asquerosos!

Son una buena banda--

¡Suéltame, carajo!

¡Bola de degenerados!

¡Banda de degenerados de mierda!

¡Son una buena banda de asquerosos, todos!

¿Qué tanto les ha hecho, Hosanna, para que se le echen arriba así?

¡Malditas ladronas!

¡Y yo que quería regresar aquí!

Pues, métansela en el culo, su pendejada de Main.

¡Si es esto lo que se ha vuelto, ya no me interesa, coño!

¡Me oyen...

yo al menos nunca le he robado a nadie!

¡Maldita banda de ladronas!

¡Suéltame! ¡Coño!

Ya me lo pagarás.

¡Ladronas! - ¡Te lo garantizo,

te advierto, cuando termine yo contigo,

no necesitarás cirugía plástica para quitarte las ojeras coño!

¡Malditas ladronas! - ¡Bola de asquerosos de mierda!

Me lo van a pagar. ¡Me lo van a pagar!

¡Les voy a reventar los ojos, les voy a arrancar los dientes,

les voy a quemar las pelucas,

les voy a romper la uñas, una tras otra.

les voy a arrancar los pestañas postizas, con los párpados,

les voy a meter su vibradores en el culo

hasta la garganta, mierda de carajo de asquerosos!

¡Malditas ladronas! - ¡Banda de miserables!

¡Música, Ti-Guy! - Déjala, tu música.

Dame eso tú. - No lo vas a tener.

Dame eso, no me vas a impedir que hable.

¡Coño! Es muy sencillo,

si no me estuviera reteniendo, y si no estuviera como una cuba,

las "noquearía" a todas, una tras otra.

¡Perras sucias que son! - ¡Eh! ¡Rose!

¡Mi linda hermanita, Rose!

¿Quieres saber lo pienso de ti?

¡Pues, me das tanto asco, carajo,

tanto asco me das,

que no te quiero volver a ver más nunca!

¡Esto parece un hospital para locos, carajo!

Es mi turno de repudiarte.

¡Es mi turno de repudiar toda la calle,

toda la mierda de calle!

¡Carajo de mierda de malditas asquerosas!

¡Malditas ladronas!

Me dan asco, carajo.

¡Suéltenme! ¡No he terminado!

No sabes a quien le hablas. No sabes a quien agarras.

¡Suéltame, maldita marica! Yo soy Hélène,

Hélène, la reina de la Main, soy yo.

¿No sabes que soy yo, Hélène? ¡Maurice!

¡Diles a tus muchachos de soltar tus malditas mierdas de maricas!

¡Y sigue el espectáculo!

Llegamos ahora al momento serio de la velada.

Es con gran emoción que les presento

a la invitada de honor de esta noche.

Un poco de respeto, un poco de silencio,

para las bellas canciones que ella nos va a cantar.

Acojámosla calurosamente: ¡Carmen!

Juntos para siempre.

Quiero que estés cerca de mí.

Estas largas, largas noches...

...llegarán pronto a su fin.

Tienes en tus manos...

...la llave de mi corazón.

Más nada me importa.

Estamos juntos para siempre.

Juntos para siempre...

Puedo de nuevo vivir.

Estás aquí en mis brazos...

...esta vez para siempre.

El amor que conocí...

...ahora ha regresado...

...y más nada me importa.

Estamos juntos para siempre.

Tengo miedo.

¡Linda! ¡Linda, tengo miedo!

¡Tengo miedo, Linda!

Me quiero ir para mi casa.

¡Me quiero ir para mi casa!

¿Qué me va a hacer? ¿Qué me va a hacer?

¡Mamá! ¡Mamá!

El amor que conocí...

...ahora ha regresado...

...y más nada me importa.

Estamos juntos para siempre.

Las dos de la mañana.

Tu...

Tu le diras a Pierrette...

...que...

que seguí un consejo de más.

No te vayas, Lise.

Tengo miedo.

No te vayas, Lise.

¡Lise, no te vayas!

¡No te vayas, Lise!

¡Maldición!

“ .. llegué al mundo por la puerta de atrás, pero carajo que saldré por la de alante …”

Esta película fue digitalizada y restaurada en abril de 2013.

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