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1 Hong Fan envía un contenedor a China
con todo el dinero recaudado.
Este es el número de serie del contenedor.
En dos semanas te vas a fugar con ellas.
Morirá dentro de ese container.
Soledad, búscate un buen abogado,
porque te van a acusar del homicidio de tu marido.
Tenemos algo que tú quieres.
Todos ganamos. Tú, tu contenedor lleno de dinero.
Yo mi libertad y ella que la dejéis en paz.
Creo que no quiero seguir con esto.
Piénsatelo, porque si hablas con la policía, no hay vuelta atrás.
Lo degollaron con un cable de acero.
Alguien le cambió los turnos, y que yo sepa, las presas no hacen eso.
Si estás metida en algo para salir de este agujero,
- yo quiero estar dentro. - Controlando el flujo de gallinas,
tenemos línea directa con el exterior.
Y ahora que sabes que funciona, ¿qué vamos a meter?
Glicerina.
Quiero un hueco en el transporte.
No vas a entrar en el negocio.
Hubo un tiempo que sabías cuando tenías las de perder.
Sé quién mató a Unai.
Tengo pruebas.
En el centro la sangre de Unai,
en uno de los extremos, la sangre de la presa que tiró del cable.
Anabel Villaroch.
¿Te mereces tú cargar con su asesinato?
Han matado a Anabel.
Hola.
Han matado a Anabel.
¿Qué?
¿Qué ha pasado?
¿Quién habrá matado a esta pobre desgraciada?
Sole.
Han matado a Anabel.
Soledad ha vengado la muerte de su marido.
Esa es la hipótesis más sencilla.
Espero más de ti, Rojas.
¿La roció con acetona para quemarla viva y luego la apuñaló?
¿Qué pasa,
que se le acabaron las cerillas?
Soledad Núñez está condenada por quemar a su marido,
en el último momento,
cambió el modus operandi para desviar las sospechas.
Vamos a interrogarla,
confesará.
Mamá, que no pasa nada.
Yo recojo a Alicia el jueves,
después del cole y le doy de merendar.
Claro, así tú te quedas en la cama y te recuperas.
Ya.
Ya, mamá, pero es que a la gripe hay que darle una semana.
¡Paula!
Bueno...
Bueno, lo dejamos así.
Un besito.
Ponte buena y bebe mucha agua.
Adiós.
Hola.
¿A quién busca?
A mi hija,
Alicia González Carrillo.
- ¿Alicia? - Sí.
Alicia no ha venido hoy en la ruta.
- ¿Cómo que no ha venido? - Pero ¿es usted su madre?
- Sí. - Pues, tengo un sobre
que han dejado para usted en conserjería.
Tome.
Perdón,
¿quiere que avisemos al colegio?
No. No, que me había olvidado que tenía kárate.
Vale.
Bueno...
Qué manía, de verdad, con vaciar las plumas de las almohadas.
¡Oye! Mira, eso no es de nadie.
¡Vargas, fuera!
- No, es que encima... - ¡Vargas!
A mí me da mal fario que estén revolviendo las cosas de una muerta,
aunque sea la Anabel.
Pues, a la Sole se la han llevado para interrogarla.
A las personas que somos una amenaza para la sociedad
nos meten en la cárcel,
pero ¿qué se hace con las personas que son una amenaza aquí dentro?
No hay una cárcel de la cárcel,
solo queda la justicia divina.
La justicia divina no le ha metido 12 puñaladas
en el costado a Anabel.
Pero,
¿vosotras creéis que ha sido ella?
Motivos no le faltan.
- Bueno, motivos tenemos todas. - Eso es verdad.
¡Mira, Millán,
el descubrimiento de detective que has hecho!
¡El quitapenas de Anabel! ¡Ole!
¡Ese es Gonzalo "el Falo"!
Sí, sí, busca adentro a ver qué hay.
Pero no lo tires, dámelo a mí, mujer.
No, déjale que se lo quede ella, que buena falta le hace.
¿Anabel tenía familia o hijos
o alguien a quién le importase una mierda?
Yo no creo que nadie la eche de menos.
Pero bueno, niña...
Ay, de verdad...
"La dama de las camellas".
Ay, no, camelias, camelias.
Sudokus, Rizos, ¿los quieres para tus cacas?
Ay, mira, tenía familia y todo.
¡Hombre! No va a tener familia...
Parece buena.
Ay, pobrecita.
- Esa es la cama de Sole, ¿no? - Sí.
Pues claro.
Me cago en la leche...
Es muy sencillito, Núñez.
Pregunta tipo test:
¿apuñalaste a Anabel, sí o no?
¡Defiéndete, coño!
Hasta los psicópatas que tienen
50 cadáveres enterrados en el jardín dicen que no han hecho nada.
Hemos encontrado este pincho, inspector.
Estaba escondido en su celda.
Los asesinos...
se deshacen del arma del crimen.
¿Qué pasa, le has cogido cariño al pincho?
¿Eres tan chapucera que lo escondes en tu celda?
¿Por qué llevan tatuajes las presas?
Yo llevo dos.
Principalmente, hay mucho por aburrimiento.
Yo creo que los tatuajes están llenos de errores,
de cagadas ¿no? De, pues hice esto,
pues, para no olvidarme, me lo tatúo para acordarme.
Dice mucho de quién los lleva, ¿no?
A ver, el nombre te lo ponen los padres,
el mote te lo ponen los colegas.
Y el tatuaje es una cosa que elijes tú,
que quieres que los demás sepan de ti.
Claro, es como un mapa dónde tú dibujas quién eres,
- qué te ha pasado. - Además,
hay una cosita también ahí, un poco de pandilla.
A veces, te estás marcando porque lo que estás diciendo es:
- "Cuidado, que yo soy de esas". - También.
3-3.
Yo nunca quise tener hijos.
Nunca tuve instinto maternal...
y cuando una amiga sacaba las fotos de sus bebés,
me largaba.
Odiaba las charlas de madres, los blogs de madres,
los agobios de madres...
y solo imaginarme mi pecho con estrías,
me entraban sudores.
Hasta que nació Alicia.
Mi cerebro dio un giro de 180 grados.
Solo quería estar con ella, mirarla,
comérmela a besos
y estrecharla contra mi pecho por las noches.
En un segundo, mi pajarito
pasó a ser lo más importante de mi vida.
El centro de todo.
Y ahora, no sé si está viva...
o muerta.
Anda, vamos, concejala.
Concejala, escúchame,
no te estás muriendo.
¿Me escuchas?
Vamos.
A ver, ¿qué pasa?
- Nada. - Nada.
A ver, Anabel era un puto bicho, ¿vale?
Pero algún recuerdo bueno ha tenido que dejar en algún lugar.
Cruz del Sur, enero de 2016.
Anabel le vende a la Tere un chute adulterado,
¿cómo acabó?
Vale, la Tere en parada cardiorrespiratoria y casi la palmo.
Vale, pues ahí tienes un buen recuerdo de Anabel.
Pero yo también tengo lo mío y a mí también me gustaría
que alguien se acordase de mí.
Me meo.
Mira, si te quieres quedar más tranquila, pincha una fotito.
Pincha una fotito ahí en el muro
y llevarás a Anabel siempre viva en tu corazón.
Yo me meo.
Es que no es eso.
Me cago.
Hala.
Joder, colega.
¡La puta madre, tía!
¡Joder, colega!
¡Hijaputa!
Sientes que no puedes respirar,
te falta el aire,
como un infarto,
pero es un ataque de ansiedad.
Así que respira. Coge aire por la nariz
y lo expulsas por la boca
hasta que te quedes vacía.
Que nadie note que estás mal.
Finge.
Han sido las chinas, ¿verdad?
¿Qué le han hecho a tu hija?
¿Cómo lo sabes?
Pues, porque si yo quisiera
algo de ti, iría a por ella.
Así se aseguran de que no cuentas su plan a la policía.
- Si le pasa algo, me muero. - Ya.
Pues si te notan débil,
tu hija va a valer nada.
Aprende a controlar el miedo.
El miedo refresca.
Eso es.
Arriba, vamos.
¡Hombre! ¿Todavía por aquí?
Cincuenta mil euros.
Estaban escondidos en un doble fondo en la taquilla de Unai.
Lo estaban comprando, Frutos.
Tenemos un problema,
Altagracia.
¿Tú sabías algo?
No.
- De esto no. - ¿De verdad?
Por favor.
Lo sabe todo.
Que algún funcionario estaba en el ajo...
Todo.
¿Y qué propones que hagamos?
¿Y ahora qué estás pensando?
¿A ver a quién le das una paliza?
¿Lo vas a hacer público, se lo vas a decir al director?
No sé,
pero tengo que saber qué coño está pasando.
Te entiendo,
pero ¿de verdad crees que merece la pena?
¿Por qué no dejas a Unai que descanse en paz?
Y descansa tú, también.
Tenía dos críos,
déjales a ellos, también, que tengan un buen recuerdo de su padre.
Déjalo pasar.
La conozco bien, no va a parar.
Hay que matarla.
Frutos,
te pago mucho dinero.
No me lo cuentes,
mátala.
¿Qué?
Mercedes Carrillo, acuda al vis a vis.
Mercedes Carrillo, acuda al vis a vis.
Seguro que son buenas noticias. ¡Corre!
¿Qué te traes con la concejala?
Nada.
Hola, mi amor.
Está contenta porque va a ver a su hija.
Ya, a su hija...
Ya verás tú cuando nazca tu lenteja.
Te conozco, Zulema,
¿le has hecho algo a la hija de la concejala?
¿La has secuestrado?
- ¿Secuestrar? - Sí.
- ¿Yo? - Sí.
- ¿A una niña? - Sí.
Jamás.
Lo he pasado genial.
- ¿Sí? - Sí, estuve todo el día con Lucía.
Fui al parque y nos lo pasamos muy bien
porque nos tiramos en el tobogán.
Zulema, los niños son sagrados.
No me jodas.
A ver, solamente he hecho un par de llamadas.
Mamá, que no pasa nada.
Yo la recojo a Alicia el jueves después del cole
y le doy de merendar.
La semana pasada escuché en el locutorio
que la madre de Mercedes estaba griposa.
Ya, mamá, pero es que a la gripe hay que darle una semana.
Bueno, lo dejamos así.
Un besito.
Ponte buena y bebe mucha agua.
Adiós.
Es que las mujeres a partir de los 65
tienen que vacunarse, coño.
¿Y qué?
Pues eso,
fingí que era...
la abuela de Alicia
y llamé a la madre de una amiguita
para decirle que fuera a recogerla a gimnasia.
¿Qué está pasando, Mercedes?
¿Por?
¿Tu llamaste a la madre de Lucía
para que se quedase en su casa a dormir?
Ella dice que la llamé yo,
pero yo no he llamado a nadie.
Y después llamé a la abuela
y le dije que era la madre de la amiguita.
Y le dije que le invitábamos a la niña a dormir a casa.
Sí, es que hubo un problema con un papel y...
no me dejaron salir.
Así que pensé que era lo mejor, como tú estabas enferma.
Pero se me olvidó decírtelo.
Perdona. ¿Ya estás mejor?
Sí, gracias.
Círculo cerrado.
Ya...
¿Y cómo conseguiste los teléfonos?
Omar,
as-salam aleikom.
¿El de las gallinas?
Fue a la conserjería del colegio.
Increíble lo que se puede conseguir estando bueno.
Y después le dejó una notita a Mercedes,
en chino.
El miedo de Mercedes por su hija hizo el resto.
A ver, que la niña seguro que se lo ha pasado genial,
que es lo importante.
Hay que romper la rutina de los niños.
Es un consejo que te muy bien a ti,
- ahora que vas a ser mamá. - Zulema, te estás columpiando.
Como la concejala se dé cuenta,
nos va a buscar la ruina y con razón.
Tenemos un plan de fuga...
y esa hija de puta iba a avisar a la policía.
Por eso he hecho todo esto, ¿me entiendes?
Si vamos a ir contra las chinas,
tenemos que ser un equipo sin fisuras.
No, yo no llevo tatuajes, porque me dan muy mal rollo las agujas.
No sé, perdón, qué poca vergüenza, ¿no?
- ¿Se ha hecho un tatu ahora? - No, no.
¡Joder! Espérate, espérate. Lo enseño yo.
¿Lo ves?
- ¿Y qué pone? - Pues ya no lo ves.
A ver,
yo quería que pusiese "el orgullo gay" y pone:
- "Falafel". - Falafel.
Pero vamos, que tengo aquí unos buenos pinchazos.
Es también un tatuaje ¿no?
Porque es como un dibujo para no olvidarse.
Para pertenecer...
¿Otro tatu?
Hombre, pues cuando sepa cómo voy a llamar al churumbel,
me tatuaré su nombre.
Tengo mucho cuerpo.
Con la Zule, pues sí.
Zeta.
De zorra.
Aquí:
"Rizos Love".
Pues, este es por amor.
- Pero cuando se lo hizo no me gustó. - Una mierda.
Porque es que eso dura para toda la vida.
No lo mordías tú bien.
Este también es por amor, en verdad.
Por mi amiga Zulema.
Porque cuando cayó en el coma, yo dije la promesa de que si...
Que me hacía el tatuaje si despertaba y despertó.
Ah, sí, enseña el tuyo.
Es un trébol de cuatro hojas.
Para que me de suerte en el amor a mí.
Esto me va a dar toda la suerte, ya verás.
- Que le enseñes el otro. - ¿Qué otro?
- Tiene otro. - Que hijaputa eres, ¿eh?
Enséñalo.
Enséñalo.
No puedo.
- No puedo. - Tiene otro.
Hijaputa.
Qué guapa estás.
Gracias.
¿Qué?
No sé si quiero hacer esto.
¿Qué pasa?
Que he cancelado este vis a vis tres veces.
Cancelado,
confirmado,
cancelado, confirmado...
He vuelto loco al funcionario.
Bueno, pues me alegro de que estés aquí.
Me moría de ganas de verte, Kabila.
¿Qué pasa, que es tu primera vez con una mujer?
No, no es eso.
Es que...
nadie me ha visto desnuda desde que me operaron.
Vale.
¿Puedo?
Sí.
¿Sí? ¿Segura?
Tere.
Tere. ¡Tere!
¿Tere?
Tere.
¡Tere!
Mierda, mierda, mierda.
¡Tere! ¡Tere, por Dios!
Tere, Tere, mírame.
Tere, tranquila.
¡Tere!
¡Que alguien me ayude!
¡Que venga alguien, por Dios!
Tere, Tere. ¡Tere, mierda!
¡Que venga alguien!
¡Que alguien me ayude, cojones! ¡Que venga alguien!
No vas a hablar, ¿verdad?
En la academia nos hablaban de "la navaja de Ockham".
¿Te suena?
Ockham era un puto inglés que decía
que la explicación más sencilla, siempre es la más probable.
Mi abuela a eso lo llamaba "blanco y en botella".
Si ese inglés estuviera llevando esta investigación,
podías darte por jodida.
Pero ¿sabes, durante 30 años de servicio,
qué he hecho yo con la navaja de Ockham?
Pasármela por los cojones,
aun a riesgo de que me los cortaran.
Tus huellas están en el pincho.
Mi instinto me dice que eres inocente.
Sole, de hecho,
sabemos que no eres culpable del asesinato de tu segundo marido.
Déjate ayudar.
Tú no mataste a Anabel.
En eso se equivoca, inspector.
Yo sí maté a Anabel.
La maté mil veces en mi cabeza.
No había un día que no le imaginara una muerte distinta.
Inspector,
tienen sus pruebas,
tienen a su sospechosa.
No perdamos más el tiempo...
Me encanta el saludo oriental.
Es tan respetuoso.
Tan limpio.
Con lo que le sudan las manos a la gente...
- Nos vamos dentro de dos semanas. - Yo no voy.
No me pienso jugar el tercer grado.
Os daré el número del contenedor y os olvidáis de mí.
Ella se queda y yo no pienso volver.
Os acompaño hasta el contenedor
y así os aseguréis de que no os engañamos
y después, me largo.
Ya he cumplido mi parte del trato.
Quiero el número del contenedor.
¿Qué trato?
Ah, claro.
Eran...
siete números y cuatro letras.
El 8,
el 6,
el 5,
el 9,
el 6,
el 3. Había un 3, ¿no?
Es que no me acuerdo muy bien del orden.
Hay diez mil millones de combinaciones posibles.
¿Te gustan los sudokus?
El número.
Todas vamos a cumplir.
Zulema os dará el número del contenedor,
pero cuando estéis fuera.
Así es todo mucho más emocionante
y nos evitamos viajes al interior de la lavadora.
¿Sabes que cuando les enseñes el contenedor,
- no van a dejar que te largues? - Tengo un plan.
Zule, muy guay, muy guay, pero...
¿para qué quieres el explosivo?
Porque para tirar cohetes en mi cumpleaños, no.
Las chinas tienen un plan de fuga.
Nosotras vamos a fugarnos con ellas,
pero ellas con nosotras, no.
Llevaré un cinturón lleno de explosivos debajo del uniforme...
y cuando lleguemos al final del camino,
yo seré la primera en bajarse del camión
para señalar dónde está el container
lleno de billetes y, después...
Tres,
dos,
uno,
cero.
¡Bum!
¿Hola?
¿Se me oye?
Estar encerrado es una mierda, ¿eh?
Qué me vas contar.
Pero bueno, tú tranqui, porque mira, te quedan
cuatro meses, que se te van a pasar volando,
y ya luego te sueltan.
Y cuando estés fuera, ahí lo vas a flipar,
Eso te va a encantar.
Ya verás.
Así que, aguanta.
Y, por si te picaba la curiosidad, que sepas que vas a ser un niño.
- Blanquito, calvito y con ojeras. - ¡Joder, Rizos!
Que si sale como Sandoval, le hago la cirugía "práctica" esa.
Que no, que te va a salir muy guapo, como tú.
- ¿Cómo yo? - Sí.
Rizos,
seríamos una familia acojonante.
Reconócelo.
Saray,
me he enamorado de una tía, muchísimo.
Venga,
seguimos para bingo.
¿De la poli...
rapadita?
Ya.
Muy bien.
Es una tía muy especial.
Ya...
Eso lo dices siempre.
Sí, pero esta vez es de verdad.
Eso también lo dices siempre.
Vale,
pero de verdad, que,
no sé, tía, es diferente.
¿Y cuál es la diferencia?
Pues que con ella me imagino de vieja,
¿sabes? Con nuestros achaques de viejas,
nuestras mierdas de vieja y no me da el vértigo.
No pinta bien, ¿eh?
¿De cuánto tiempo estamos hablando?
No más de 6 meses.
El tumor está muy extendido por el lóbulo parietal,
eso te produce presión intracraneal,
por eso te duele la cabeza.
Lo siento.
Pero podemos combatir el dolor.
Hay tratamientos a base de opiáceos como la metadona y la morfina,
que te ayudarán a...
Sí, la he cagado.
Sí, yo creo que sí.
Si no hubiera sido por Antonia, estarías muerta, Tere,
de una sobredosis.
¿Tienes algo que decirles a tus compañeras?
Sí, sí, claro.
Que esto...
ha sido una gilipollez.
¿Tú crees?
Sí, porque esto, al final,
para la único que ha servido es para que me engañe yo a mí misma
y acabe fallando a la gente que se preocupa por mí,
¿sabes?
Y aparte, que ¿cómo va esto?
Aquí hay gente que no puede tener hijos, ¿no?
O que no puede adelgazar
o que no puede ser una mujer de verdad.
¿Y yo qué?
Perdón. Perdón.
Chicas, perdón.
- Nada, tranquila, sigue. - ¡Joder!
Sigue.
Pues yo igual, yo no puedo dejar las drogas.
No puedo.
Soy una yonqui, y voy a ser una yonqui hasta el día que me muera.
Que seguramente será de sobredosis
o porque me...
ahogue con mi propia pota.
Y esto es una puta mierda,
yo ya lo sé, pero es que es lo que hay.
Y yo ya no quiero luchar más.
Yo...
Ya está. Yo no puedo más.
Y el aceptar, el aceptar que soy una yonqui.
Joder, a mí me alivia muchísimo.
Me da mucha paz.
Y por primera vez, en muchos años,
me siento libre.
Pero libre de verdad.
Mira lo que he encontrado entre tus cosas...
Una almohada cervical.
¿De dónde la has sacado, Goya?
Ya sabes que tengo problemas de cervicales, Zule.
Has estado haciendo trabajos extra
a mis espaldas...
Y no creo que te hayan pagado por servir té con pastitas, ¿no?
¿A quién te han encargado matar, gordi?
¡Venga!
Puta mierda...
Ahí va, respira.
Respira, respira.
Respira, frijolito, respira.
Ahí, ahí, ahí...
Bien, aquí estás.
¡Viva México, cabrones!
- ¡Traga! - No te lo tragues.
Sáqueme de aquí.
Tengo algo que ofrecerte.
¡Kabila!
¡Hija de la gran puta!
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