All language subtitles for ▶ Behind That Curtain (1929)◀ [Subs Espanol]-es-419

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French Download
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal) Download
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian Download
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish Download
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Londres...

¿Está ahí?

Sí. Soy Gerard 3232.

Oficina de Hilary Galt.

Soy sir George Mannering.

Mannering Towers, Devonshire.

¿Ya terminó su investigación acerca de ese hombre?

Comprenderá que esto afecta a la felicidad y el bienestar de mi sobrina.

Y nadie... nadie en absoluto...

debe enterarse de nuestra transacción.

Sir George, los honorarios que me paga...

garantizarán mi silencio.

Sí, tengo la prueba escrita acerca de él.

Trabajaré hasta muy tarde esta noche para prepararle los documentos.

Se los llevaré yo personalmente por la mañana.

Sí, desde luego. Desde luego.

Adiós. Adiós.

El coronel Beetham.

- Sr. Galt. - Coronel Beetham.

¿Quiere sentarse, señor?

Sr. Galt, tengo entendido que tiene ciertos documentos...

sobre unos supuestos beneficios secretos en mi última expedición a China.

- ¿Y bien? - Son mentiras y falsedades.

Pero sé que los intereses financieros que Ud. representa

recurrirán a lo que sea...

para desacreditar mi próxima expedición a Persia para su lucro personal.

Quiero que me entregue esos documentos.

¿Y si me niego?

Mi honor personal es algo muy preciado para mí.

Tomaré las medidas que hagan falta para impedir su uso.

- ¿Es una amenaza, coronel Beetham? - Tómeselo como quiera.

Iré a Mannering Towers por la mañana a visitar a sir George Mannering.

- ¿Mañana, dice? - Exactamente.

Sir George ha ayudado a financiar mis expediciones.

Así que necesito esos documentos antes de irme.

El hotel Savoy me contactará...

hasta entonces.

¿Eso es todo, coronel Beetham?

Por el momento, sí, eso es todo.

- Sr. Galt. - Coronel Beetham.

CERVEZA ALLSOPS

¿Quién lo comprendería?

Dime, Eve. ¿Algo te preocupa?

Pero quería escribirte a propósito de algo y yo...

- ¡Hola, Eve! - ¡Eric!

Qué bien te ves, muchacha.

John. Eric, ya conoces al coronel Beetham.

- John, él es el Sr. Durand. - Mucho gusto.

- ¿Cómo está? - Bien, gracias.

- Entraré a saludar a sir George. - Cómo se alegrará de verte.

- Está en la biblioteca. - De acuerdo. Discúlpeme.

¿Sabes? Sentí muchos celos cuando lo vi aquí contigo.

¡Tonterías! Siempre has sido un tonto con él.

- Es mi mejor amigo. - ¿Le contaste lo nuestro?

No tuve la oportunidad, Eric.

Verás, pensé que quizá mi tío debería saberlo primero.

No puedo decir que me alegre la idea de entrevistarme con él...

teniendo en cuenta su opinión de mí.

¿No podemos olvidarnos de todo y fugarnos?

Ay, no, Eric. Mi tío ha sido un cielo conmigo.

Siempre ha cuidado de mí.

Le debo esto al menos...

aunque sí es cierto que intenta controlar mi vida.

Pero si comprende de una vez...

que nos amamos el uno al otro...

seguro que todo estará bien.

Bueno, hagámoslo de una vez, ¿sí?

Nada me alegraría más, John.

Pero ¿por qué no nos invitas a los dos a realizar el viaje contigo?

Eve necesita un cambio.

Quiero sacarla de Inglaterra durante un año.

¿Por alguna razón en concreto?

- Sí. - ¿Se refiere a Durand?

- La viste con ella. - Sí.

¿Lo conocías?

No. Oí hablar de él.

¿Sabes algo acerca de él?

- ¿Cuándo lo conoció? - Mientras estabas en China.

Salieron a hacer vela juntos y él le salvó la vida o algo parecido.

Hizo lo que haría cualquier hombre, pero la dejó fascinada.

Se han estado viendo mucho últimamente, en contra de mis deseos...

y quiero poner fin a ello.

Pero su sobrina no es la clase de mujer que pueda controlar de esa forma.

Tonterías. Durand sabe que es una heredera rica.

Y estoy esperando cierta información sobre él esta mañana...

de Hilary Galt.

- ¿Hilary Galt? - Sí, lo sé. Es un asunto turbio.

Pero no es momento para tener escrúpulos. Y quiero que tú me ayudes.

Pero, sir George, no puedo interferir si...

Te digo que hay que hacer algo.

Si tan sólo la alejamos de aquí durante un tiempo...

¿Sabes? Siempre tuve la esperanza...

de que tú y Eve...

Y si tú no llegas a marcharte y no hubieras dejado el camino despejado...

Pero sé que no es demasiado tarde, incluso ahora.

Adelante.

Lamento interrumpir, tío...

pero Eric quiere hablar contigo.

Me parece una gran idea.

- Me iré, sir George. - Acompáñalo, Eve.

Quiero hablar con Durand a solas.

Ah, muy bien.

Vamos, John.

Me iré dentro de un par de semanas.

Cruzaré la India y me adentraré en el desierto persa.

Es un lugar salvaje y precioso.

Será el viaje más importante de mi carrera.

Me preguntaba...

si a tu tío y a ti les gustaría venir conmigo.

Eso me alegraría mucho y... bueno, sería un cambio para ti.

Eve, ¿no me estás escuchando?

Ah, sí, John. ¡Sí!

Siempre he querido ver el desierto...

pero no puedo irme con mi tío y contigo ahora.

- Verás, yo... - ¿Quieres decir que tienes razones...

por las que prefieres quedarte en Inglaterra?

Creo, John, que deberíamos regresar.

John, intenta comprenderlo, por favor.

Debiste suponerlo.

No pude decírtelo ni herirte antes...

pero debo hacer lo que me dice el corazón...

¿Y no te lleva hacia mí?

No, John.

No tenemos por qué gastar saliva.

No concederé mi consentimiento para que se casen.

No tengo buen concepto de Ud...

y no me gustan las atenciones que le presta a mi sobrina.

Es un hombre mayor, sir George, y su tío.

Respeto, naturalmente, su postura.

Pero también creo que tengo ciertos derechos...

y debe decirme la razón por la cual está siendo tan injusto conmigo.

- ¡Injusto! - Sí, e injustificadamente.

Es un sinvergüenza.

Ha tenido varios líos sórdidos con mujeres.

Bueno, reconozco que no soy un ángel, sir George...

pero ¿quién lo es?

¿Tiene derecho a echarme en cara mis errores cuando intento...?

No confío en Ud., jovencito.

Y no deseo que mi sobrina se convierta en una reformista.

Su sobrina ya conoce... Los errores que mencionó.

No le oculté nada.

No estoy tan seguro de eso.

No me quedaré aquí escuchando sus insultos.

Insisto en que me diga qué hice

para darle el derecho a hablarme de esta forma.

Muy bien, jovencito.

Se lo diré.

Siéntese... y espere.

Operadora. ¿Quiere darse prisa con mi llamada?

Gerard 3232.

Sí, Londres.

Esperaré.

Recuerde, por favor, que represento a Scotland Yard.

¿Y cuánto tiempo lleva trabajando para el Sr. Hilary Galt?

- Veinte años, señor. - ¿Sí?

Gracias. Ya puede irse.

- Gracias, señor. - Espere a que termine, inspector.

- ¿Su nombre? - Alfred Pornick, señor.

Vigilante nocturno del edificio Galt.

Supongo que anoche no tenía la noche libre.

No, señor.

¿Vio a alguien entrando o saliendo de este edificio anoche?

No, señor.

¿Notó algo fuera de lo normal?

No, señor.

¿Oyó algún ruido, voces, una pelea?

No, señor.

- ¿Oyó un disparo? - No, señor.

¿Vio alguna vez por casualidad...

estas pantuflas chinas?

- No, señor. - ¿Le oyó hablar de ellas al Sr. Galt?

No, señor.

Más vale que conteste, inspector.

- ¿Hola? - Eso será todo de momento.

Sí, ésta es su oficina.

¿Quiere hablar con Hilary Galt?

Eso quizá le resulte difícil.

Ah, perdón, señor.

- Sir George Mannering. - Sí, déjeme hablar con él.

¿Cómo está, sir George?

Soy Bruce. Sir Frederick.

Sí, de Scotland Yard.

¿Dice que tenía una cita con Galt?

Lo siento mucho, sir George...

pero ocurrió algo muy lamentable.

Hilary Galt está muerto.

Sí. Sí, fue asesinado...

aquí anoche.

¿Qué?

¿Cómo dice?

¿Hilary Galt... asesinado?

¿Quién es Hilary Galt? ¿Y por qué lo llamaba por teléfono?

Le diré por qué.

Iba a traerme información acerca de Ud.

- ¿Acerca de mí? - Exactamente.

¿Qué significa esto?

Llevo investigándolo desde hace varias semanas.

Galt me dijo anoche que tenía cierta información...

que te hubiera hecho entrar en razón.

Tío, no esperarás que me crea...

No espero que te creas nada.

Pero este caballero sabe muy bien...

Tío, no permitiré que sigas.

Me da igual lo que signifique todo esto o lo que estés intentando hacer...

pero no permitiré que sigas diciendo más cosas en contra de Eric.

Debes saber, tío...

que Eric y yo...

nos casamos anoche.

Tú...

¿Se casaron?

Eve, ¿es cierto?

Muy cierto. Eso le vine a decir.

Zarpamos hacia la India esta noche.

Lo siento, tío...

si te duele...

que lo hiciéramos de esta manera...

pero has sido tan injusto con él.

Supongo que ya empacaste las maletas.

- Las enviaré a la estación. - Tío...

No hay nada más que decir.

¿Ni siquiera vas a decirme...

adiós?

Eso es exactamente lo que te estoy diciendo.

Adiós.

Pero, sir George...

Apúrate, Eve. Perderemos el tren del barco.

Muy bien, Eric.

Adiós, John.

¿No vas a desearme buena suerte?

Sí, claro.

Sí. Adiós, Eve.

Y buena suerte, a los dos.

Gracias. Vamos, Eve.

Adiós, coronel Beetham.

Ven a vernos cuando estés en la India.

- Te enviaré nuestra dirección. - Sí, claro.

- Adiós, John. - Adiós, Eve.

- Hola. - Hola, Pornick.

Mírate, qué elegante.

Sí. Las cosas me van mejor con el nuevo patrón.

Ya pasaron 8 meses desde que mataron a Galt, ¿eh?

Tiene gracia. Scotland Yard nunca encontró al asesino.

Sir Frederick Bruce nunca se rinde.

Aunque tarde años.

Gracias.

Espere. Espere, inspector.

Esto le interesará. Es de nuestro amigo Chan.

El detective más astuto del mundo.

- A excepción de Ud., señor. - Bueno, naturalmente.

Los chinos tienen la extraña habilidad...

de averiguar cosas que nosotros pasamos por alto.

¿Qué otra persona del mundo sino Chan habría averiguado...

que estas pantuflas que llevaba esa noche Galt...

se las había regalado a su dueño el emperador de China?

- Pero ¿encontró al dueño? - Sí.

Lea este cablegrama de San Francisco.

John Beetham.

Exacto.

Son del coronel Beetham.

Se las regalaron por su servicio distinguido en China.

Entonces, ¿cree que él mató a Hilary Galt?

No, amigo mío, esto no es una prueba.

Uno nunca sabe lo que se oculta detrás del telón.

Pero...

esta pantufla nos llevará...

hasta el culpable.

¿Sabe? Nadie fue capaz de decirme qué significa el bordado.

Pero Chan me ofreció la respuesta.

"Camina suavemente y llegarás lejos".

Bueno, sabemos que Beetham tuvo una pelea con Galt.

-Sí. -Y sabemos que las pantuflas eran suyas.

Creo, inspector...

que voy a caminar suavemente.

Y quizá, quizá...

averigüe quién mató a Galt.

"Camina suavemente...

y llegarás lejos".

Un whiskey con soda, Nuna.

Y que sea fuerte.

De acuerdo.

¿No estás listo?

El clima me afectó.

Estoy demasiado cansado.

Muy bien. Iré sola.

¿Adónde?

A los bazares. Quizá tome el té.

No te preocupes por mí.

- ¡Apúrate, Nuna! - Ya voy.

Ya era hora.

Justo como te gusta.

¡Buenos días!

- ¡Adiós! - ¡Adiós!

¡Adiós!

Muchísimas gracias.

Buenas tardes. ¿Hay correo para el Sr. o la Sra. Durand?

¿Hay correo para la Sra. Brady?

- John! John Beetham! - Eve.

- Cuánto me alegra verte. - Lo mismo digo.

Qué gracioso. Iba a entrar para preguntar por tu dirección.

Encontrarme con alguien de Inglaterra de esta forma...

no sé si reírme o llorar.

No hagas ninguna de las dos cosas. ¿Qué tal si nos tomamos un té en cambio?

- Eso me encantaría, John. - De acuerdo.

¿Por qué me miras de esa forma?

Quiero llevarme conmigo una foto de ti...

sentada ahí mismo.

Me sentiré muy solo a menudo en el desierto.

No te importará que piense en ti.

¿De qué servirá eso?

Es sólo que...

Me gusta pensar que eres feliz aquí, con tu hogar y...

Sí.

Sí, supongo que éste es mi hogar ahora.

Y aun así, me siento como una extraña.

Dime, Eve. ¿No eres feliz?

¿Por qué lo preguntas?

Porque si alguien te hiere...

o te causa dolor...

creo que lo mataría.

John, qué absurdo.

Bueno, pongámoslo de otra forma.

Si alguna vez me necesitas, cuando sea o donde sea, ¿me avisarás?

- Claro que te avisaré, John. - De acuerdo.

Pero no te necesitaré a ti ni a nadie.

Qué curioso. Yo siempre tengo la sensación de que necesito a alguien.

Verás, nosotros los exploradores siempre estamos buscando...

adentrándonos en lo desconocido...

buscando algo que está más allá de nuestro alcance.

Tal vez, John, lo que queremos los dos...

está más allá de nuestro alcance.

- Debo irme. - Te acompañaré a casa.

Ay, no, por favor. Despidámonos aquí.

- ¿Te vas esta noche? - Sí, del caravasar.

¿Y estarás en el desierto cuatro meses, dijiste?

- ¿Lejos de todo el mundo? - Sí.

¿Es... peligroso?

Un poco.

No quiero que te ocurra nada, John Beetham.

Verás, ahora estoy totalmente sola...

salvo por mi esposo, claro.

Pero no tengo amigas aquí.

Eve, sentí mucho enterarme de la muerte de tu tío.

Sí.

Murió sin haberme perdonado.

¿Sabes, John?

Siempre quiso que me casara con otra persona.

Adiós.

Adiós, Eve.

Querida Sra. Durand...

Por razones que sabemos él y yo, su esposo me debe otras 500 libras.

Al no enviármelas como me prometió...

pregúntele por qué partió tan repentinamente hacia la India...

el mismo día que Hilary Galt sufrió su desafortunado "accidente".

Espero su respuesta inmediata.

Atentamente, Sr. Alfred Pornick.

Portero de noche Edificio Hilary Galt.

Puedes irte, Nuna.

¿Eric?

¿Qué ocurre, querida?

Te ves disgustada.

¿De veras, Eric?

¿Quieres tener la bondad de decirle a tu amante...

que quiero que deje de usar mi cama...

para sus... siestas?

¿Mi amante?

Por favor, Eve...

No gastemos saliva, Eric.

Y una cosa más.

¿Quién es Alfred Pornick?

- ¿Pornick? - Sí. Alfred Pornick.

Nunca oí hablar de él.

¿Y por qué te asustaste tanto cuando mencioné su nombre?

¿Adónde quieres llegar?

A la verdad acerca de ti, si la encuentro.

Pues ya deberías de saber la verdad a estas alturas, querida.

No será que hiciste algo por lo que puedan hacerte chantaje.

- ¿Chantaje? - Sí.

Por el vigilante nocturno del edificio en el que asesinaron a Hilary Galt.

Mantén la boca cerrada, ¿sí? Todo es una sucia mentira.

Si es una mentira, ¿por qué tengo que callarme?

Eso explica los cientos de libras de mi dinero...

que me has estado robando, con una excusa u otra...

y ahora ya no nos queda nada.

Pero no sabía que ese dinero era para...

- ¿Estuviste abriendo mis cartas? - No caí tan bajo aún.

- Entonces, ¿con quién hablaste? - Con nadie.

- ¿Ese Pornick te escribió? - No.

Así es como te enteraste. Él te escribió.

- Dame su carta. - No tengo ninguna carta.

- ¡Dame su carta! - ¡Alto! ¡Me estás lastimando!

¡Alto!

¿Cómo lo averiguaste? Contéstame. ¡Contéstame!

¡Para!

¡Te lo diré! Te lo diré.

Me paré al lado tuyo hace un momento...

y estabas dormido.

Hablaste y oí lo que dijiste.

Entonces, ¿por qué me lo preguntaste?

Para ver si habías dicho la verdad.

Ahora ya lo sé.

¿Por qué hiciste algo tan horrible?

Lo hice por ti.

- ¿Por mí? - Sí.

Te amaba, Eve, y quería casarme contigo.

Oí que tu tío había contratado a Hilary Galt...

para averiguar cosas acerca de mí e impedir nuestra boda.

Intenté apoderarme de los documentos, pero no quiso entregármelos.

Y no soportaba la idea de no poder casarme contigo.

Te amo. ¡Te aseguro que te amo!

Ay, no. No uses esa palabra.

¿Qué vas a hacer al respecto?

¿Qué voy a hacer? Sólo puedo hacer una cosa.

¿Vas a denunciarme?

No. Pero si vuelves a entrar en mi habitación...

si vuelves a intentar acercarte a mí, le diré a todo el mundo...

- Que eres la esposa de... - Sí, incluso eso.

Pero no diré nada si me dejas en paz.

¿Vas a divorciarte de mí?

¿Cómo podría...

sin que se sepa esta cosa tan horrible?

Soy tu prisionera...

¡de por vida!

Tienes que escucharme. Escúchame. ¡Eve!

Tienes que escucharme. Escúchame. ¡Eve!

Desde que llegamos aquí...

desde que me di cuenta de que no eres honesto conmigo...

he llegado a odiarte.

Sí, a odiarte, porque has degradado lo que yo creía que era amor.

Y descubrí que el hombre a quien me había entregado...

¡es un mentiroso miserable y deleznable!

¡No permitiré que me dejes! ¡Debes quedarte!

¿Oíste? ¡Eve! ¡Abre la puerta!

- ¡Abre la puerta! - No.

¡Abre la puerta o la echaré abajo!

- ¡Eve! - John.

¿Qué sucede? ¿Qué ocurrió?

- Quiero que me dejes irme contigo. - ¿Conmigo?

- Sí. - ¿Esta noche?

No puedo quedarme un solo momento más...

¡en este lugar horrible!

Pero, ¿te das cuenta de lo que estás pidiendo?

John, dijiste que podía pedirte ayuda...

cuando fuera o donde fuera.

No puedo recurrir a nadie más.

- ¿Te das cuenta de lo que me pides? - Sí.

Y estoy dispuesta a correr ese riesgo.

Sólo pienso en una cosa: en irme de aquí. Todo lo demás da igual.

-Pero serán 4 meses en el desierto solos. -Lo sé.

- Donde nadie me encuentre. - Eve, estás loca.

Tal vez. Pero debo irme.

No me dirás que no.

¿Debo obligarte a que me lleves?

Mira.

- Tu... - Sí.

Ahora ya comprendes por qué debo dejarlo.

Te lastimó. Ese...

No. Si vas a verlo ahora, sabrá que acudí a ti.

Eso no debe saberlo nadie. Tengo que desaparecer.

- Deben creer que estoy muerta. - Pero, Eve...

- ¡Es la única solución! - Pero lo que me pides es imposible.

¿Sigues dudando? ¿Debo contarte más cosas?

Cómo trajo a su criada indígena a mi habitación...

¡Sí!

¿Quieres llevarme lejos de todo esto, lejos de sus pretensiones sobre mí?

Hacia el silencio. Hacia el desierto.

¿Me llevarás?

Por favor, John. ¡Llévame contigo! ¡Por favor!

¿Estás bien, Eve?

Sí, John.

Aún estamos a tiempo de dar la vuelta.

No, no puedo dar la vuelta ahora.

Debo seguir... adelante.

¿Por qué tienes siempre miedo a salir desde que se fue tu esposa?

La policía no la encontrará. Los indígenas de las colinas la mataron.

Lo sé. Lo presiento aquí.

Ella está muerta.

Ojalá lo estuviera.

¿Deseas que esté muerta porque me amas?

Ella sabe demasiado.

¿Sabe más acerca de ti que yo?

- Mucho más. - ¿Y por qué deseas que regrese?

Si estuviera aquí...

no sabría tanto... durante mucho más tiempo.

No es agradable esta incertidumbre...

esta duda constante.

Debe haber una forma de poner fin a ello.

Dices cosas que no entiendo.

A veces hablas como si estuvieras dormido.

¿Quién está ahí?

Ah, disculpe. Estoy buscando al Sr. Eric Durand.

Yo soy Eric Durand.

Yo soy sir Frederick Bruce...

- ¿De Scotland...? - En efecto.

¿Cómo está, sir Frederick?

- Bienvenido a la India. - Gracias.

Gracias.

¿Qué lo trae por aquí, sir Frederick?

Iba camino de Teherán.

Oí la triste noticia de la desaparición de su esposa, Durand.

La oficina central me pidió que ayude a la policía local...

si es posible, a intentar encontrarla.

Me temo que es inútil, sir Frederick.

Éramos tan felices juntos.

Daría lo que fuera por volver a verla.

Quizá yo pueda ayudarlo.

El jefe de la oficina de correo me dijo...

que el día que desapareció su esposa...

recibió una carta de Inglaterra.

¿Dice que recibió una carta?

¿Ese día?

Sí. ¿Sabe...?

¿Sabe el contenido de la misma?

No sabía que hubiera recibido una carta.

Entonces si no fue eso...

¿Estaba... perdóneme la pregunta...

interesada en otro hombre?

¿A qué se refiere?

Bueno, las mujeres a veces lo están, ¿sabe?

Sé que la noche en que su esposa lo dejó...

también partió la caravana de Beetham.

¿Beetham?

¿Vio a Beetham aquí?

Sí.

Y como me pidieron que lo ayude...

y ya que tengo un avión...

a mi disposición...

propongo...

que Ud. Y yo...

viajemos juntos a reunirnos con la caravana de Beetham.

¿juntos?

Sí.

Y... nos iremos de inmediato.

¿De inmediato?

Sí.

Yo...

Quiero hacerle un par de preguntas al coronel Beetham.

¿Acerca de otro asunto?

Sí.

Gracias.

Dijo que acerca de otro asunto.

Acerca del asesinato de Hilary Galt.

Qué voz más bonita...

¿verdad?

El 1 de junio...

viniste a verme...

aquí.

Y esta noche...

estamos aquí.

Sólo dos puntitos...

en la soledad.

"John... Beetham".

"Eve... Durand".

Mañana...

Mañana llegaremos a nuestro destino...

y ahí nos diremos adiós.

Pero ¿por qué adiós?

Todas las cosas hermosas tienen que acabar.

- No podemos seguir viviendo así. - Pero, Eve, querida...

Has sido tan amable...

tan considerado.

No fue fácil.

Lo sé.

Debiste de darte cuenta por mi mirada de cuánto te...

- No lo digas. - ¿Por qué no?

¿No es mejor...

decirse adiós...

sin pronunciar las palabras?

Pero ¿por qué debemos decirnos adiós?

¿Por qué tus labios no dejan de pronunciar esa palabra?

Porque es como una campana...

resonando en mi corazón.

¿Qué me ocultas?

- ¿No confías en mí? - ¿Confiar en ti?

Me confié a ti todas estas semanas.

Sí, pero no me lo has dicho todo.

¿Te parece que es fácil ser un hombre y saber...

que hay una mujer como tú en la carpa de al lado...

contemplando el mismo desierto...

sintiendo la misma soledad...

mirando la misma luna...

divagando...

separados sólo por un poco de lona?

Hay...

Hay más cosas que nos separan.

- Te refieres... - Después de todo, es mi esposo.

¿Pensaste en eso la noche que acudiste a mí...

y me rogaste que te protegiera, con sus moretones aún en tu cuerpo?

¿O la noche en el oasis, cuando leí en tus ojos...

las cosas que no te atreves a pronunciar?

¿Él tiene algún derecho sobre ti...

después de haber violado todos los derechos que tenía sobre tu vida?

¿Es que no lo entiendes, Eve?

Es tu vida la que quiero.

Tu vida para protegerla, siempre.

Quiero que seas mi esposa.

No puedo.

No podría liberarme de él sin que se sepa.

¿Sin que se sepa qué?

Nada. Nada.

No soportaría el escándalo.

¿Escándalo? ¿No estamos por encima de eso?

¿Acaso nos importa lo que piensen los demás...

mientras sepamos que lo que hacemos está bien?

No lo entiendes.

No lo sabes.

Nunca podrás saberlo.

Lo único que sé es que te amo...

que siempre te he amado...

quizá incluso antes de conocernos.

Te amé en Inglaterra antes de que me fuera a China...

y en cada momento solitario desde entonces.

No puedo permitir que me dejes ahora.

No dejaré que te vayas.

No, John. No.

Forzosamente...

nos diremos adiós mañana.

Te amo.

- Te amo. - No.

No lo digas.

Mírame a los ojos, Eve, y dime que quieres que me calle.

He tenido tanto miedo a las palabras...

pero te lo diré, si eso quieres.

Te amo.

Por favor, déjame decírtelo calmadamente...

por primera...

y última vez.

Te amo.

De algún modo...

nunca te olvidé...

desde el momento en que nos dijimos adiós...

en Inglaterra.

Si tan sólo me hubieses hecho ver que tu corazón estaba esperando...

todo podría haber sido tan diferente...

pero...

ahora...

sólo puede ser...

un recuerdo.

Al que siempre me aferraré.

No dejaré que te vayas.

A pesar de todo lo que dices, me perteneces.

Te amo.

Te amo.

Un avión. Estará haciendo un aterrizaje forzoso.

John, tengo miedo por alguna razón.

¿De un solo avión, querida?

¿Con todos aquí para protegerte?

Vienen por mí. ¡Lo presiento, lo sé!

Tonterías, querida. Será una autoridad que viene a verme.

- No deben encontrarme. - No tengas miedo, querida.

No tenemos nada que temer. Sea quien sea, lo afrontaremos juntos.

- ¡No, no! - Sólo tenemos que explicárselo.

¿Cómo podemos explicar la verdad acerca de este viaje?

¿Quién nos creería?

¿No ves cómo perjudicará tu carrera si la gente piensa...?

Por favor, no pienses en mí.

Pero sí pienso en ti...

porque ahora eres parte de mi vida.

Si me amas, no dejes que me encuentren aquí.

¡No sabes lo que significa y no puedo decírtelo!

Eve, ¿de qué se trata?

No puedo...

Ocurra lo que ocurra, recuérdalo, John...

te amo.

Muy bien, haré lo que me pides.

Pero cuando se vayan, debes contarme el secreto que guardas.

- Debes. - Yo...

Te lo prometo.

De acuerdo, querida. Escóndete adentro de la carpa.

Bebidas.

Y... no sabes nada.

¿Entendido?

Muy bien, señor.

Hace un calor infernal, ¿verdad?

- Coronel Beetham. - Vaya, sir Frederick.

Perdónenos por venir a verlo de forma tan imprevista.

Me alegro de que viajaran hasta aquí para verme.

No se acuerda de mí, ¿verdad, coronel Beetham?

Lo recuerdo muy bien, Sr. Durand.

Y este caballero es el Sr. Hana.

- ¿Quieren pasar? - Gracias.

Pónganse cómodos, caballeros.

¿A qué debo el honor de esta visita?

A un par de pantuflas, mi querido Beetham.

- ¿ Un par de pantuflas? - Un par famoso.

Un regalo que le hizo el emperador de China.

Ah, sí.

¿Me las muestra?

¿Cómo? Ya no las tengo.

- ¿Dónde están? - Se las di a una amiga.

¿Qué amiga?

La Srta. Mannering...

antes de que se convirtiera en la Sra. De Durand.

- ¡Miente! - Caballeros.

Por favor.

Gracias.

¿Por qué me hace todas estas preguntas?

¿Ésta es una de ellas?

- ¿Dónde la consiguió? - Entonces reconoce que es su zapatilla.

Pues, sí.

No existe otro par igual.

Sus pantuflas...

fueron halladas sobre Hilary Galt...

la noche que fue asesinado.

¿Qué?

Y la persona que las colocó ahí...

es la persona que asesinó a Hilary Galt.

Ésa es la razón por la que vine aquí a interrogarlo...

acerca de estas pantuflas...

y la razón por la que ahora debo interrogar a Eve Durand.

No estará insinuando...

¿Por qué seguir investigando? Ahí tiene al culpable.

- Canalla. Me acusa de... - ¡Ladrón!

Me robó a Eve. ¿Dónde está?

¿Coronel Beetham?

Tenemos razones para creer...

que la Sra. Durand está aquí con Ud.

Sí. Y por eso vinimos a registrar su caravana.

¿Con qué derecho? Esto es indignante. No lo permitiré.

Represento a Scotland Yard.

Y ese caballero representa al gobierno persa.

La desaparición de la Sra. Durand se ha convertido en un asunto oficial.

En inglés, por favor.

Se encuentra en las arenas de mi país.

Le ordeno que obedezca.

Lamento que sea necesario.

Muy bien.

- Hagan un registro. - Gracias.

Lo siento, coronel Beetham.

¿De quién es esta carpa?

¿Dónde está la carpa de la señora?

El tipo no habla inglés.

Bien, empecemos de una vez.

Pues sí que nos asignaron a un buen tipo.

Me pregunto si habla suizo.

¿Está satisfecho?

No del todo, pero fue muy amable.

Estaba seguro de que no la encontraríamos aquí.

Durand, lo veré en el avión.

Au revoir, coronel Beetham.

Es un gran honor para mí decirle adiós.

Yo...

Quisiera pedirle disculpas por esta intrusión, coronel.

No es necesario.

¿Estará en Teherán mañana?

Llegaré por la mañana.

Estoy hospedado en el hotel Palace.

¿Quiere venir a verme...

y traer a la Sra. Durand?

- ¿La Sra. Durand? - Sí.

Sí, yo...

Quiero hablar con ella sin que su esposo esté presente.

Mientras tanto, coronel...

tenga cuidado con dónde deja sus mapas.

Reconocerá que mi registro fue un poco descuidado.

Gracias, sir Frederick, pero puedo explicar...

Aquí no, aquí no.

En Teherán.

Estaré ahí mañana.

No necesito decirle que confío en su honor, coronel.

No tendrá razón alguna...

para dudar de él.

Eve, ya se fueron.

Ya puedes salir.

Eve, ¿dónde estás?

Eve, ¿dónde estás?

Eve, ¿dónde estás?

Eve, te...

- Envíe este telegrama, por favor. - Sí, señor.

Y...

¿Comprendió bien que quiero que vigilen a Durand?

- Ya me encargué de todo, sir Frederick. - Bien.

- El coronel Beetham lo está esperando. - Ah, sí. Dígale que pase.

¿Coronel Beetham?

Coronel.

- Sir Frederick. - Lo estaba esperando.

- Siéntese, ¿sí? - Gracias.

Sir Frederick, le di mi palabra...

de que traería a la Sra. Durand aquí.

Bien, ¿dónde está?

- No lo sé. - Coronel Beetham.

Debió de oírle en la carpa y huyó para evitar ser interrogada.

Le perdimos el rastro. Llevo dos días buscándola.

Ahora comprende por qué no llegué antes.

Lo entiendo perfectamente, coronel.

Pero después de todo, quizá alguna caravana...

Eso espero.

Acudió a mí para que la protegiera.

¿De su esposo?

Sí.

Ocurrió algo entre los dos el día que partió mi caravana.

Nunca quiso decirme qué.

Ese mismo día recibió una carta de Inglaterra.

¿Pudo ser algo que contenía esa carta...?

No lo sé, pero no hacía más que decir que no podía liberarse de él...

sin que se supiera algo horrible.

Beetham...

Ud. Y yo quizá tengamos nuestras sospechas...

acerca de cierto asesinato.

Dígame.

La Sra. Durand sabe la verdad.

Debemos encontrarla.

Tiene razón, sir Frederick. No podemos descansar hasta encontrarla.

Pero si la encontramos...

quiero que me prometa que no la obligará a decir algo en contra de su voluntad.

- Pero... - ¿No lo entiende?

Huyó de todo... sí, todo...

porque quería guardar silencio.

¿No la obligará a contestar ninguna pregunta?

Pero, mi querido coronel, la ley...

No estoy pensando en la ley, sir Frederick.

Estoy pensando... sólo en la mujer que amo.

CORONEL JOHN BEETHAM

Este célebre y popular explorador mundial visitará el Club Cosmopolita...

para dar una conferencia esta noche sobre el desierto persa.

¿Suben? ¿Suben?

- Plantas, por favor. - Tercera, señorita.

Plantas, por favor.

Quinta planta, Sra. Durand.

¡Eric!

Sí. Eric.

Pero ¿qué haces aquí?

Te seguí de un lugar a otro durante este pasado año y ahora por fin...

- ¿Qué quieres? - La carta de Pornick.

- Me dijo que te escribió. - Yo no...

Es la única cosa que jamás me entregarás...

Io único que tienes contra mí.

Yo no...

Si no me la das, iré a la conferencia de Beetham esta noche...

sobre el desierto persa...

y anunciaré en público que tú y él estaban ahí juntos.

No lo metas a él en esto.

Ocurrirá algo horrible si...

¿Por qué debería importarme lo que ocurra ahora?

Vivo atormentado por el miedo de ser atrapado.

Desde que escapé de la trampa de sir Frederick en Teherán...

me han rastreado y seguido...

y me está sacando de quicio.

Las únicas pruebas que tenía contra mí eran un hombre y una carta.

Del hombre ya me encargué.

Sí. Pornick no dirá nada.

Y ahora quiero su carta.

Eric, ¿por qué mantuve mi promesa de no usarla nunca contra ti...

por qué huí cuando vi que sir Frederick me estaba siguiendo...

por qué me fui cuando el coronel Beetham...

estaba en la misma ciudad buscándome...

si no es porque quería ganarme mi propia libertad y felicidad...

enviándote a la horca?

Tu felicidad no me importa.

Lo que me preocupa es mi seguridad.

Si no me entregas esa carta...

Lo que le ocurrió a Pornick te ocurrirá a...

¡Sí! ¿Me la darás ahora?

Muy bien, si me prometes que te irás.

- ¿Dónde está? - Está...

Está arriba en mi vestuario, en la quinta planta.

No me he separado de ella desde aquel día en la India.

Ve por la carta.

A ver quién sube ahora...

CAMAROTE PRIMERA CLASE

¡Mira que asustar a conserjes respetables como yo

con sus órdenes de registro!

¡Y lo mismo les digo!

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

¿Qué ocurrió?

Míralo tú misma con esos ojos inocentes.

¡Lo abrieron por la fuerza!

Pero ¿sólo se llevó una carta?

Sí. ¡Mi carta! ¿Por qué no se lo impediste?

¿Cómo iba a impedírselo si eran dos?

- ¿Quiénes eran? - Detectives.

Uno de ellos era Charlie Chan, cuyo nombre sale en todos los periódicos.

Me dijo que cumplía órdenes.

Sir Frederick.

Cuando les hice preguntas, el chino me atravesó con la mirada.

Alabado sea San Patricio, he cometido errores en mi vida...

pero nunca me casé con un hombre que tuviera ojos como ésos.

Vamos, vamos. Sé que ocurriera lo que ocurriera...

una muchacha trabajadora y respetable como tú no tiene la culpa.

No, no, querida.

Pero escucha. Yo no intentaría huir.

Creo que te están vigilando.

¿Qué?

Vamos, vamos. Te prepararé una taza de té.

Gracias.

Douglas 1101. Douglas 1101.

Douglas 1101. Douglas 1101.

Douglas 1101, por favor.

Sí.

¿El Club Cosmopolita?

El coronelJohn Beetham se encuentra ahí, ¿verdad?

Póngame con él, por favor.

¿Está seguro?

¿No hasta esta noche?

No. Ningún mensaje.

Ah, espere. ¿A qué hora comienza la conferencia?

¿Se pueden comprar boletos?

Gracias.

¿Puede decirme dónde se encuentra el Sr. Chan?

- ¿Se refiere al inspector Charlie Chan? - Sí, sí.

- En la próxima manzana. - ¿Por ahí?

- Avenida Grant 306, sí. - Gracias.

- Bajando por la colina. - Adiós.

Adiós.

Sí.

- En la conferencia... - ¿Sí?

Se asegurará, claro está, de que todas las salidas estén vigiladas.

- Ya me encargué de ello. - Bien hecho.

Chan, creo que todo...

va a salir justo como lo planeamos.

Ésa es la única forma en la que aquellos que se aman honorablemente...

podrán encontrar la felicidad.

Sí.

Mis honorables disculpas.

Muy bien, Sr. Chan.

Mis honorables disculpas, sir Frederick.

Muy bien, muy bien.

¿Sabe?

Cuando Beetham me dijo en Teherán lo que había ocurrido...

decidí no detener a la persona culpable...

hasta estar seguro de que la persona inocente...

no sufriría un escándalo innecesario.

Su sensibilidad en esta cuestión me deja abrumado.

Chan, llevo observando durante un año...

y ahí donde sus pistas y las mías han fracasado...

he visto cómo el corazón de un hombre...

Lo lleva hacia una mujer...

a través del tiempo y la geografía.

Una extraña intuición trajo a Beetham aquí...

y cuando supe que Ud. La había encontrado a ella...

pensé que había llegado el momento...

de representar la última escena...

y correr el telón.

¿Puede predecir el futuro?

El miedo y el amor, mi buen amigo...

crean su propio destino.

Hice planes esta noche...

para que el miedo y el amor se encuentren.

- ¿No te alegras de venir? - Sí, desde luego.

De hecho, tenía otra cita, pero decidí que prefería estar aquí.

Perdóneme, señor.

Lo están esperando.

Has sido muy bueno no queriendo separarte de mí.

Me temo que en el pasado año...

no fui un amo muy considerado.

Lo he comprendido.

No tengo ganas de dar la conferencia esta noche.

El desierto está demasiado lleno de recuerdos.

El desierto da...

y el desierto quita.

Damas y caballeros...

tengo el honor de presentarles...

al distinguido explorador...

el coronel John Beetham.

Eve.

Damas y caballeros...

esta noche mi fiel sirviente me dijo:

"El desierto da...

y el desierto quita".

El desierto me dio lo mejor que hay en la vida.

Y aunque a veces parece...

que todas las cosas hermosas deben terminar...

no pueden terminar realmente...

al recordar todo lo que significó para mí el desierto persa.

Pues ahí es donde pasé los 4 meses más felices de mi vida.

DETRÁS DEL TELÓN SE ENCUENTRA EL MISTERIO DE ORIENTE

Me resulta difícil expresarlo con palabras...

porque las emociones más grandes que hay en la vida...

deben ser silenciosas, como el desierto mismo.

Aun así, desde que me fui del desierto...

he llevado conmigo por el mundo entero...

la esperanza de volver a encontrar...

la felicidad que me abandonó...

cuando abandoné sus arenas amarillas.

Piensen, al ver a esta caravana cruzando lentamente el desierto...

como puntos diminutos en la soledad...

cómo cada alma encierra los problemas de la vida...

la felicidad, la pena y quizá el amor.

El amor, tal vez...

por el que ella renuncia a todo, sacrificándose para protegerlo a él.

Amor eterno...

por el que él la sigue por todo el mundo...

para poseerla.

¿Oíste lo mismo que yo?

Sí, creo que sí.

Pero ¿cuándo comenzará la conferencia?

Alguien aquí...

estoy seguro de que me entenderá...

cuando digo que aunque el desierto es grandioso...

el corazón humano es aún más grandioso...

cuando vuelve a encontrar lo que ha estado... buscando...

para no volver a perderlo nunca más...

mientras dure la vida.

¡Dios santo! John!

¡Eric, no!

¡Silencio, todo el mundo!

¡Las luces! ¡Músicos! ¡Por favor! Por favor, todo...

¡Las luces! ¡Las luces!

¡Músicos! ¡Toquen!

¡Vamos, toquen! ¡Las luces!

¡Todo el mundo! ¡Por favor!

- Salgan. Salgan, por favor. - Gracias. Gracias.

Salgan afuera, amigos.

Sir Frederick, es horrible lo que ha ocurrido.

No salió exactamente como tenía planeado...

pero me alegró haber podido ayudar...

a una señora tan encantadora.

Y yo que estaba huyendo de Ud.

Ahora debe contestarme.

Sé que su esposo...

Llevó las pantuflas chinas para incriminar al coronel Beetham.

¿Cómo las consiguió?

Bueno, verá...

siempre tuvo celos del coronel Beetham.

Y un día... antes de casarnos...

se las llevó.

Pero ¿acaso importa ahora?

Sir Frederick, el médico llegará enseguida.

- Gracias. - Será mejor que se recueste.

No importa.

Yo...

Tengo algunas preguntas que quiero hacerle a la Sra. Durand.

- Verá, la prueba final... - Ay, no, sir Frederick.

No haga preguntas, por favor.

Pero su testimonio acerca de la carta es necesario si...

Sir Frederick, jamás olvidaré...

todo lo que hizo por nosotros dos...

pero la Sra. Durand se fue porque...

quería guardar silencio acerca de su esposo.

No le haga más preguntas, por favor.

Bueno, en ese caso, debemos interrogar al esposo.

¡No! No quiero volver a verlo.

No volverás a verlo, querida.

John, ¿está...

muerto?

Sí.

Chan dijo que se resistió al arresto.

Qué descuidado fue Chan.

Pero quizá sea mejor después de todo que no pueda hablar.

Lo que ningún hombre oye, ningún hombre lo sabrá jamás.

Sir Frederick, ahora lo comprendo.

Gracias.

Hemos caminado suavemente...

y llegado lejos, amigos míos...

y el viaje ha concluido.

- Sir Frederick, déjeme... - No se preocupen por mí.

Caminen suavemente.

Vayan lejos.

Ay, John.

Eve, querida mía.

FIN

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.