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¡Sharon! ¡Abre la puerta!
¡Abre la puerta! ¿Me has oído?
¿Diga? Alan, gracias a Dios.
Sharon, ¿qué ocurre?
Ven enseguida, es Jimilly.
¡Abre la puerta!
¡No me oyes! ¡Ha matado a Marsha!
¿Qué? ¡Ha matado a Marsha de una paliza y ahora quiere matarme a mí!
¡Sharon!
¡Ah!
¡Mátame!
¡No te escaparás!
¡Saron! ¡Abre la puerta!
¡Abre, maldita!
Jimmy, ¿qué os ocurre? Sharon me ha llamado. ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Tú qué opinas? Otra pelea. ¿Dónde está?
Como quieres que lo sepa.
Así que te llamó, ¿eh? ¿Qué te dijo?
Que intentabas matarla.
¿Matarla?
Esa sí que es buena.
Yo te diré lo que pasó.
Fuimos al club. Era el cumpleaños del juez.
Y como siempre, Sharon se emborrachó. ¡Y vaya curda!
Luego cogió celos porque Marsha Wills y yo bailamos un par de piezas.
Ahora irá por ahí conduciendo borracha como una cuba. No hace falta que yo la
mate. Ya se matará ella solita.
¿Una copa?
No.
El coche que hay ahí afuera es de Marsha.
Y esta tela y esta sangre pertenecen a Sharon. Y fíjate en ti.
¿Qué te pasa, amigo?
Deberías saber que no hay que entrometerse en las disputas entre
esposos.
¡Alan!
Deja eso antes de irte.
¿Estás loco?
¿No me has oído?
Soy Jimmy Lee Dancy.
Quiero hablar con el sheriff.
Tiene usted una herida muy fea, pero que muy fea, señora... Brown.
Elizabeth Brown.
Señorita.
Viuda.
Tiene mal aspecto. ¿Cómo se la ha hecho?
Me he cortado con un vicio.
Se rompió una ventanilla y resbalé al subir al coche.
Ya. Enfermera.
Me alegro mucho de verles. El radar le ha detectado yendo a 100 por hora.
Baje usted del coche, por favor.
Me dirigía a ver al sheriff.
Baje del coche, por favor, señor.
Mi nombre es Alan Fletcher y soy abogado. Dese la vuelta, ponga las manos
sobre el techo y separe las piernas.
¿Quiere escucharme, agente?
Puede que acaben de matar a una mujer.
Amigo, cuando le dé una orden, haga lo que yo le diga.
Señora Dancy, ¿cómo está usted?
¿Qué?
Supongo que no me recordará. Soy Luan Benson.
Hace un mes nos conocimos en una fiesta. ¿Lo recuerda?
Lo siento, debe usted confundirme con otra.
Pero estoy segura de... Bueno... Lo
siento, perdóneme.
Bueno, bueno, señora...
Señorita Brown, ha perdido mucha sangre. Debería descansar.
Vendré a verla dentro de una hora.
¿De acuerdo?
Póngame con la residencia de Jimmy Lee Dancy en Parisville.
Elizabeth Brown.
¿Sabía quién era desde que cruzó la puerta?
La herida es de cuchillo, doctor.
Eso no es asunto nuestro.
¿Señorita Wills?
¿Está usted en casa?
Trae la gasolina.
Dave, esto no está bien.
No, pues ve y díselo al sheriff.
Andale por la gasolina.
Habrá que ponerle un apósito.
Su señora no debería incorporarse hasta dentro de un buen rato.
No, no, he de ir a casa. Allí es donde irá, señora Dancy.
¿Qué? He llamado a su marido. No. Está muy preocupado por usted.
Suélteme, suélteme.
Por favor, señora Dancy. Por favor, déjame salir de aquí.
No, no, no.
Vamos, señora Nancy.
No haga usted una locura. Tiene la pistola al suelo.
Señora... ¡No, me ha oído!
Muy bien, empújela.
Despacio.
Vaya ya.
Vamos a cacharlos.
No tente nada. Sé usar esto. Sí, lo sé, lo sé.
Señora Dancy, nadie quiere hacerle daño.
Central, ¿me oyen? Soy el sheriff Bitterman. Aquí, central. Adelante,
señor. Roy, un Cadillac blanco va hacia el oeste por la 357.
Quiero a todas las unidades bloqueando las carreteras del condado. Y me refiero
a todas ellas.
No es cierto, te toca a ti.
Robert, ¿quieres que llame a papá?
Solo porque eres la mayor no te creas que puedes hacer todo lo que te dé la
gana.
Hola, papá. Hola, Bob.
Voy a por los huevos. Bien.
Papá. Sí, cariño.
Detesto ser chivata, pero debería saber algo sobre Robert.
Dijo. Ayer tarde, cuando limpiaba su habitación, encontré una revista verde.
¿En serio?
Y era asquerosa.
Bueno, te entiendo, pero, cariño, verás... Si hacemos de esto una montaña,
se hará con más revistas, así que déjala donde la encontraste.
Hablaré con él. ¡Se está convirtiendo en un pervertido!
¿Qué? ¡Y está muerta!
¡Allí, entre las gallinas! ¿Una mujer qué?
Vamos, Cindy, tienes que verla.
Todavía vive.
Abridme. ¿Qué harás con ella, papá?
No lo sé, Bob.
¿Nos la quedaremos?
¿Quieres que llame al doctor Thomas?
No, aún no.
Vamos a limpiarla y a desnudarla.
Papá, deja que lo haga yo.
No, mamá, no sé dónde está. Se ha ido, eso es todo.
Oye, mamá, Sharon y yo solucionaremos esto en cuanto regrese a casa.
No, no te preocupes.
Pues oye una cosa, mamá, papá está muerto y enterrado, ¿te acuerdas?
Fue un miércoles hace seis meses.
Y yo te digo que por lo que a esta familia se refiere, soy yo quien decide.
Ahora no quiero hablar de eso.
Y no quiero que vengas hoy, no, no.
Claro que te quiero, ya lo sabes.
Muy bien, haz eso.
Te llamaré luego.
Sí.
Adiós.
¿Y bien?
Todo ha salido bien, Jimmy.
El forense tendrá los cadáveres identificados durante la tarde.
No me refiero a eso. ¿Qué se sabe de mi mujer?
No te preocupes por ella.
Escapó, ¿verdad?
¡Bitterman, eres un hijo de puta!
Jimmy, te he dicho que no te preocupes. Hablamos de un accidente.
Un trágico incendio en el que han muerto dos personas.
Y yo te dije que Sharon lo vio todo, maldita sea. ¿Es que no lo entiendes?
Escucha, hijo.
Tu padre y yo nos llevamos bien durante muchos años porque él siempre me dejó
hacer mi trabajo como yo creía conveniente.
Le serví muy bien y me gustaría hacer lo mismo por ti.
Sí, Harman, ya lo sé.
Y ahora que tu mujer se ha ido, no creo que sea una gran pérdida.
Claro que no. O si no, fíjate, ni siquiera sabe tener ama de llaves.
Anteayer despidió a la tercera del año.
¿Ves? A eso me refiero. No es nada más que basura. Y todos lo sabemos.
Si se le ocurriese volver, ¿quién la creería?
Y además, hijo, no puede demostrar nada.
El autobús llegará dentro de cinco minutos.
Papá, creo que hoy debería quedarme en casa.
Sí, yo también. Estoy enfermo. No, no, no. Hoy nadie hará novillos. Vamos al
colegio los dos. Venga, andando. Vamos, papá.
Por favor.
Déjanos.
Un momento, hijos.
Prestadme atención.
Hasta que sepamos quién es, no se lo contéis a vuestros amigos.
De acuerdo.
¿Se quedará a vivir como hizo Dana? No, no, Kevan.
Una cosa.
Si no decís nada, el sábado os llevaré a Temple City a ver una película.
¡De acuerdo!
Ahí están los dos.
Adiós. Adiós. Adiós.
¡Portaos bien!
Señora.
¿Cómo se encuentra?
Horrible. Gracias.
La encontramos en el gallinero.
Hecha un desastre.
Derrapé y me salí de la carretera.
Recuerdo el golpe, pero no mucho más.
¿Molesté a sus gallinas?
No, no, no, pero le dio un buen susto a mi hijo.
¿Es de por aquí?
No, pero es una historia muy larga y estoy medio dormida.
Claro, claro.
Siga durmiendo si le apetece.
Gracias.
El baño está a la derecha.
Hay ropa en la parte izquierda del armario.
Y si quiere llamar a alguien, ahí tiene el teléfono.
Hola. Hola.
Tiene mejor aspecto. Gracias.
Sí, me queda bien.
¿De su mujer?
De una amiga.
Oigan... Joe.
Carol.
Oigan, Joe.
Anoche fui a una fiesta con mi marido.
Él bebió más de la cuenta y se emborrachó.
Así que me fui.
Y no tengo demasiadas ganas de volver a uno.
Bueno, pero si quiere usted telefonear a la agencia, hágalo. ¿A la agencia?
¿No alquiló el coche?
Cuando dijo que no era de aquí, creí que era alquilado. Oh, no, es todo mío. ¿Lo
que queda de él? En cuanto pueda arrancar este trasto, la llevaré a Four
Corners. En la gasolinera hay una grúa y se ocuparán de su coche.
No queda demasiado de él.
A la compañía de seguros no le va a gustar, pero para eso les pagamos.
¿Le importa si me hago unas tostadas?
Claro que no.
Gracias.
Con Alan Fletcher.
Un momento, por favor.
Despacho del señor Fletcher. ¿El señor Fletcher? El señor Fletcher no ha
llegado todavía.
Señora Dancy, ¿es usted?
Soy yo, Grace.
¿Cuándo llegará?
En realidad no lo sé. A las doce tiene una cita. ¿Le ha llamado a su casa?
No, aún no. Ahora lo haré. Gracias.
Diga. ¿Alan?
¿Está Alan Fletcher?
¿Me dice su nombre, señorita?
¿Con quién hablo? ¿Quién es usted?
El señor Fletcher no está aquí ahora.
¿Me da su nombre, por favor?
El motor no va.
Necesito otro.
Soy yo.
Oye, la camioneta se ha averiado otra vez.
No, ya lo he probado. Es el arranque.
Hará falta uno nuevo.
¿Tienes alguno por ahí que me fuera bien?
¿Hasta mañana?
Oh, no, no te preocupes. El único problema es que... Escucha, Leo.
¿Podrás traerlo a primera hora?
Muy bien, de acuerdo.
Sea lo que sea, tanto si es su marido como si no, eso a mí no me importa, pero
no quiero problemas.
Ni yo pretendo creárselos.
Oiga, yo, mi matrimonio no funciona y estoy algo asustada.
Como lo oye, estoy asustada y aquí me tiene en una granja sin dinero y sin
ropa. ¿Cree que lo he planeado? ¿Quién ha dicho tal cosa?
Aparece en mi casa con un vestido de fiesta hecho jirones por un accidente de
coche. Es una historia, ¿no?
Sí, y es auténtica, Joe. Y tampoco le importa volver a ver su coche, ¿no es
cierto?
¿Está insinuando algo?
Solo quiero saber por qué acabó aquí en mi casa.
Créame, si llego a saber la clase de acogida que iba a tener, habría elegido
un lugar más agradable.
O tal vez tiene motivos, ya que no llamó al médico ni me llevó al hospital.
Lo siento, lo siento, Joe. Tengo tantas ganas de irme como usted de que me vaya,
pero ni siquiera llevo puesta mi propia ropa.
Este anillo vale 10.000 dólares.
Se lo dejo por cinco.
¿Tres? ¿Dos? ¿Cuánto ofrece?
Puede usted pasar la noche aquí. Por la mañana la acompañaré a Four Corners.
Gracias.
Sí, ese es su coche, Sherry.
¿Habéis encontrado mi pistola?
No, no, señor.
Ha sido un buen golpe.
Yo no creo que haya ido muy lejos.
¿Cree que ha sido ella la que ha llamado a casa de Fletcher?
Estúpida mujer.
Debería estar lejos de aquí.
Dave, encuéntrala y tráemela.
Esto está delicioso, Cindy.
Es la única comida que prepara bien.
Cállate, imbécil. Cindy, esa boca... Bueno, ¿me dejáis regar los platos? Esa
es tarea mía.
Antes lo hacía yo, pero rompí cinco platos.
¿Vas a vivir con nosotros?
No lo creo, Robert.
¿Por qué?
¿Es una invitación?
Solo se quedará esta noche. Se irá mañana.
Qué pena. Es tan simpática como Dana.
Vivió aquí hasta la última Navidad.
Ella quería casarse, pero él no.
Y por eso se fue.
Ni siquiera se llevó su ropa.
Bien, ya es suficiente.
Bueno, vuestro padre tiene razón.
Muchos se casan sin pensar.
Sí, pues ella era estupenda.
Jugaba conmigo a invasores del espacio.
¿Invasores del espacio? Realmente eres idiota. La única idiota que eres tú.
Robert, eres un imbécil. Ya está bien, dejadlo, chicos. Ahora quiero que vayáis
a hacer vuestros deberes.
Oigan una película muy buena.
Va de momias que se comen a las personas.
No pienso ver semejante porquería.
Pues yo sí quiero verla y la veré. Haced los deberes e iros a la cama.
Yo, yo los regaré.
Es lo mínimo, ¿no?
De acuerdo.
Bonita noche.
Quizá llueva.
Son niños muy simpáticos.
Sí, lo son.
Jimmy y yo no tenemos hijos.
Él dice que estorban.
Así es como opina.
No es un hombre muy paternal.
Mmm, como huele a jazmín.
Escuche, Carol.
No suelen venir extraños.
Y a los que vienen no les tienen simpatía.
Lo que no deja de ser gracioso. ¿A qué se refiere?
¡Eh! ¡Alégrese!
Lo único que he querido decir es que esto es América.
Usted no es agricultor.
¿De dónde viene?
Está bien, es su secreto.
Perdone por entrometerme. Solo quería entablar conversación.
De Filadelfia.
Bonita ciudad.
Para algunos.
Personalmente me gustó alejarme.
Mi mujer es otra historia.
Era de buena familia.
De las mejores.
Tías, tíos, primos, sobrinos.
Cada semana había algún entierro o boda.
Un día le dije, oye, todos conocen nuestros asuntos.
Y a los cinco años le dije, alejémonos de todo esto y dirijamos nuestras
propias vidas.
Olvídate de papá, del tío Vinny, de la tía Cecilia.
Y dijo, no.
Yo nací aquí y moriré aquí.
¿Y qué pasó?
Que ella ganó.
Enfermó a los dos años de nacer, Bob.
Lo siento.
Tras el entierro, cogí a los chicos y me fui... en busca de buena tierra, árboles
y aire fresco.
Esta es la historia del granjero, Joe.
¿Y usted?
¿Cuál es su historia?
Ya se la conté.
Sé lo que me contó.
¿Y lo que no me ha dicho?
¿Cómo se hizo ese corte?
¿No se lo he contado?
Hace dos días resbalé en el baño y me fui contra la puerta. En realidad no es
más que un simple corte.
¿Qué sabe del incendio de anoche en Parishville?
¿Qué?
Vamos, Carol.
Lo único que ha hecho durante todo el día ha sido oír las noticias.
Los muertos en ese incendio eran amigos.
Daré un paseo.
Ahora a dormir.
Buenas noches. Hasta mañana.
No os peleéis, no os peleéis.
Verónica, ven aquí.
Cariño, vamos, Ruthie.
Cindy, Robert, espabilad.
Papá, acaba de llamarte Leo.
Dice que ya tiene la pieza. ¿Sí?
Carol está lavando. Me preguntó si podía y le dije que sí.
¿Dónde está Paul?
Creo que en el cobertizo.
¡Hasta luego!
¿Qué hará allí?
¿Qué haces?
¿No tienes que ir a la escuela, hijo? Vamos, sal.
Date prisa.
¿Hay alguien en casa?
Hay alguien ahí.
¿Hay alguien en casa?
Hola. Buenos días, señor.
¿En qué puedo servirte?
Estamos buscando a una mujer que hace dos noches se salió de la carretera.
Fue cerca del mocasín.
Lo lamento, no puedo ayudarle.
El hecho es que llevo días sin ver a nadie.
He tenido la gripe.
¿Vive solo, señor?
No, con dos hijos. Ahora están en la escuela.
Hace mucho calor.
¿Quiere usted pasar y tomarse una cerveza? No, no se moleste. No, no es
ninguna molestia. Venga, con este calor se agradece.
Quizás en otro momento.
Los perros la rastrearon dirigiéndose hacia esta dirección hasta que perdieron
la pista.
¿Perros?
¿Es que ha matado a alguien?
No, señor.
Es que el señor Dancy está preocupado por si su mujer está herida. Eso es
todo. Ha ofrecido 5.000 dólares a quien ayude a encontrarla.
Mi nombre está en la tarjeta.
Si ve o oye algo, llámame.
Hágalo, ¿eh?
Descuide.
¿De qué?
¿Qué es lo que debería haber hecho?
¿Decirle que estaba aquí?
Lo siento, Sean. No quería involucrarle en esto. ¿De veras, señora?
Pues estoy involucrado. Y lo estoy desde que puso sus pies en esta granja.
¡Cuéntemelo todo!
Tuve una pelea con Memis.
Pero no me dijo que todo el condado es suyo, señora Dancy.
Fue tras usted con un cuchillo, ¿eh? No.
Esta herida es de cuchillo, ¿no?
Y eso de que se cortó en el baño es una patraña, ¿verdad? Creyó que el granjero
se tragaría el rollo, ¿verdad? No es así.
Tenía miedo. ¿Miedo de qué?
Intentó matarme. ¿Y usted qué intentaba hacerle?
Aquí faltan tres balas. No le he matado. ¿No?
Lo juro por Dios, Joe.
¿Entonces qué?
Él mató a una mujer y yo vi cómo la mataba.
No sé por qué le seguí.
Estaba enfadada.
Cuando llegué a casa de Marsha, se peleaban. Una pelea tremenda entre dos
personas borrachas.
Marsha intentó arañar a Jimmy y él la empujó contra la chimenea.
Ella le escupió.
Él cogió el atizador y la golpeó en la mejilla derecha y lo llenó todo de
sangre.
Entonces corrí hacia mi coche.
Debió verme porque solo llevaba en casa unos minutos cuando le oí golpear la
puerta.
Llamé a Alan, Alan Fletcher, el hombre que murió en el incendio.
Debió ir en mi ayuda.
Él era mi único amigo.
Jimmy creía que nos acostivamos.
El casarme con él fue el gran error de mi vida, pero nunca, nunca le he sido
infiel.
Eso era parte del trato.
Según lo veo yo, encubren los asesinatos con el fuego.
Y como soy la única que lo sabe, si me encuentra, me matará.
Vaya al sheriff.
¿Que vaya al sheriff?
El sheriff le come en la mano.
Pues lo siento mucho, pero no puede quedarse aquí.
Eso ya lo sé. Lo único que quiero es largarme.
Está bien.
Cuando llegue Leo, arreglaré la furgoneta y me acercaré al banco a sacar
dinero.
Y cuando oscurezca, la acompañaré hasta Kingston.
Allí estarás a salvo.
Quiero que sepa que mi nombre es Sharon.
¿Qué?
Que no me llamo Carol, sino Sharon.
Pondré esto en la lavadora.
Joe, wow, eres una maravilla.
Creo que Dana está loca por haberte dejado.
Ahórratelo.
Joe, me refiero a... Sé a qué te refieres.
Pensaba darte dinero, no tenías que hacer eso.
¿Crees que lo he hecho para pagarte?
¿No es así como funcionas?
Un intercambio.
Llevas tanto haciéndolo que ni te enteras.
¿A dónde vas?
¿Qué más te da?
Oye, lo... Lo siento.
Olvídalo.
Me he equivocado.
Olvídalo. Lo has entendido bien.
Vamos, Carmen.
Es Casper, en Virginia.
Vaya ciudad.
De veras, a ti te habría gustado, Joe.
Mi padre conducía un autobús cuando le apetecía trabajar.
Y mi madre servía mesas hasta que la artritis le impidió hacerlo.
Los viernes mi padre se gastaba casi toda la paga bebiendo whisky.
Y el resto lo traía. Pero mi madre bebía más que él.
Alrededor de las diez perdían el conocimiento.
Y a veces...
Intentaba acostarles, pero después me harté.
Les dejé a los 16.
He bebido mucho, ¿no crees?
Mary Beth, quisiera presentarte a la esposa de mi hijo, Sharon Gatchel Dancy,
de los Gatchel de Skagsberg, Virginia.
¿No les conoces?
Oh, pero querida, su padre se dedica al transporte y su madre está en el negocio
de hostelería.
La mamá de Jimmy.
Qué dulzura.
El viejo de Jimmy, el gran Roy, me caía bien.
Y él solo quería tirárseme.
Nos entendíamos, él y yo.
¿Logras seguirme yo?
Creo que sí.
Lo pasaste mal de joven.
Y luego, en vez de con el Príncipe Azul, acabaste con un borracho llamado Jimmy
Lidansi. ¿Me he perdido?
No.
Lo gracioso es que cuando nos casamos le amaba.
O eso creí.
Encantador. Sí que lo era.
Y muchas otras cosas.
Nunca entendía a los hombres.
Tu mujer vive, ¿no?
Debe de ser Leo.
No fui puta.
Quería que lo supieras.
Bien, ya lo sé.
¿Le falta mucho todavía?
Aún faltan unos minutos.
Pero si lo quiere sin el aire acondicionado, puede llevárselo ya.
¿Acepta tarjetas?
No, señor.
Buenas tardes, señorita Phelps. ¿Cómo va eso?
¿Cómo se llama este pueblo, amigo?
No te muevas.
Arriba las manos y tira el arma.
¿Eres tú, Johnny?
Levanta los brazos.
Suelta el arma y aléjate de ella.
Ha pasado tiempo, pero me has descubierto.
Te haces viejo, teniente.
Claro que esto no es el sur de Filadelfia.
Muy astuto.
Creía que te habíamos buscado por todas partes.
¿Habíamos? El departamento.
¿Tienes pendiente un mandamiento?
Sí, lo sé.
Por secuestro, Johnny.
El señor Ribici está muy preocupado por sus nietos, muchacho.
¿Aún ofrece 100.000 dólares por mi cabeza?
Sí, creo que sí.
¿O no estarías aquí?
¿Cómo me has encontrado? Tu hermana de Wichita, de la Clibritzi, no sabe nada.
Hace unas semanas fui allí y comprobé por la factura del teléfono que no la
llamas, pero cometiste un error.
Felicitarla por su cumpleaños.
Encontré el sobre con el matasello estirado en la basura.
Temple City está a 20 kilómetros de aquí.
Astuto, Johnny, pero no lo suficiente.
¿Sabe que estás aquí?
Claro que sí.
Estás mintiendo.
No te arriesgarías hasta tenerme.
Él solo quiere a los niños, Johnny. Tú entrégamelos y vete a donde te plazca.
Date la vuelta.
¿Es que vas a matarme? Ese nunca ha sido tu estilo.
No lo apuestes.
¿Y tus esposas?
En la guantera.
Muévete.
Póntelas.
A la compañía de seguros no va a gustarle.
No quiero que te asfixies.
¿No irás a dejarme aquí, Johnny?
Tendrás tiempo para pensarlo.
Estarás un buen rato ahí, teniente.
Cindy, ¿no deberías comer algo?
No tengo hambre.
Oye, seguro que ha tenido que parar y se le ha olvidado llamar. Eso nunca lo
olvida.
Pues deberíamos llamar al sheriff.
No, eso no podemos hacerlo.
Está bien.
Puede estar con alguien, un amigo o un vecino.
No tenemos amigos.
Le esperaremos y eso es todo.
¿Se comerá sus salchichas?
¿Qué dices, Bobby?
Si no va a comerse las salchichas, me las comeré yo.
Sí, sí, cómetelas.
¡Papá!
¡Yo!
Estoy bien, cariño.
Ven.
Vamos, Cindy.
Ayúdame a entrar.
Cindy, cariño, ve y trae vendas y alcohol.
Hay que llevarte al médico.
No. ¿Cómo? ¿Estás loco? Nada de médicos.
Puedo apañarme solo. Perderás la pierna. No la perderé. Cindy.
Cariño.
Es todo lo que había, papá. Está bien, cariño.
Está bien.
Cindy, cielo, ve.
Ve a cuidar de tu hermano.
Quiero ayuda.
Puedes ayudar cuidando de Bob.
Por favor, cielo.
Échate. ¿Qué te ha pasado?
¿Qué te parece? Que me han pegado un tiro.
No me digas. Oye.
Necesitas un médico. Escúchame y haz todo lo que te diga.
Quiero que los chicos hagan las maletas. Que subáis a la camioneta y os alejéis
todo lo que podáis.
¿Y dejarte aquí?
Estaré bien.
Valiente idiota. Calla de una vez.
Mañana estaré bien.
Escucha. A seis kilómetros he dejado a un muerto dentro de un coche.
Tiré las matrículas, pero...
Tarde o temprano lo identificarán y vendrán a por mí.
¿Quién? ¿Quién vendrá?
Recuerda este nombre.
Rose Cabelli.
Carretera de Sequoia, Wichita, Kansas. Lo encontrarás en la guía.
Coge a los niños y llévaselos.
Sabrá lo que hacer.
Otra cosa.
Bajo el asiento delantero hay dinero.
Disponde él como quieras.
¿Rouskabeli es tu esposa?
Mi hermana.
Sharon, te metes en un lío ayudándome.
Lleva a los chicos.
Mi esposa tenía razón.
Sigue en Filadelfia.
No sabe dónde estamos.
Nadie lo sabe.
Sobre todo su padre, Joe Librizzi. ¿Has oído hablar de él?
Le llamaban Joey Manzanas porque siempre comía fruta cuando hacía algún negocio.
¿Sabes de qué estoy hablando?
He visto el padrino.
Yo sabía bien dónde me metía.
Creí que podría alejarla de allí y tener nuestra propia vida.
No resultó.
El muerto es un policía de allí.
Lleva años en la nómina del viejo.
Nos iba a devolver a Filadelfia.
¿Lo entiendes?
Entiendo que aquí te morirás, Joe.
Eso no importa.
Solo importa sacar a los chicos de aquí.
¡Cindy! Podemos irnos todos.
No pueden encontrarme con ellos.
Sí, papá. Cariño, tú y Bob hacéis las maletas y Carol os llevará con tía
Rose.
¿Tú no vienes? No, aún no.
Entonces tampoco iré.
Haz lo que te digo.
Va a morir, ¿verdad?
No, no morirá.
Pero ahora, Cindy, será mejor que os vayáis de aquí.
Un día él te dirá por qué.
¡No podemos dejarle aquí!
Le llevaremos a un hospital. ¡Ayudadme!
Bobby, abre la puerta.
Aquí hay una caja con comida. Pues sácala.
Muy bien.
Ahora voy a llevarle al hospital.
Tardaré casi una hora.
Haced las maletas y no abráis la puerta ni contestéis al teléfono. ¿Me habéis
entendido?
Perfectamente. Sí.
Volveré enseguida.
Todo irá bien, os lo prometo.
Deja, ya puedo sola.
Yo no voy a poder entrar.
Allí me conocen.
Te llevaré hasta la puerta principal.
Bien, chicos.
Los llevaré a Wichita.
¿No es lo que quieres?
Los cuidaré yo.
¡Vamos! ¡Cathy, ven y ayúdame!
Señora. Señora.
Buenas noches, señora. Nos tenía muy preocupados.
Creíamos que podía estar herida.
Siéntese, por favor.
No nos llevará mucho tiempo.
¿A quién llevó usted al hospital?
Es un simple granjero.
Anoche me escondí en su granja.
¿Le disparó usted, señora?
No, yo no le disparé. Pues alguien lo hizo.
De acuerdo.
Se puso muy amable.
Creía que ya que dormía con sus gallinas tendría sus privilegios.
Lo que realmente quiero saber es por qué motivo estaba usted en esa granja.
Eso es asunto mío. Depende.
Ella debe estar enterada de que Marsha Wills ha muerto.
Señora, perdone mi franqueza, pero todo el condado sabía que su marido se veía
con ella.
Además... En el baile de la otra noche, Jimmy estuvo más cortés que de
costumbre.
Bien, señora Dancy, tengo razones para creer que la muerte de Marcia Wills no
fue accidental.
¿Insinúa que fui responsable? No, señora.
Estoy sugiriendo que usted sabe más de lo que dice, si no, ¿por qué iba a huir
de su marido?
Ni a usted ni a mí nos hace ningún provecho.
¿Qué le parece si me deja decidir eso?
Señora Dancy, aún no he llamado a Jimmy Lee porque quería hablar con usted
primero. Si tiene algo que decir, ahora es el momento.
El asesino. ¿Jimmy Lee?
Sí. ¿Lo sabe a ciencia cierta? Claro que sí, le vi hacerlo.
¿Ahora qué va a hacer, detenerle por lo que le he dicho?
¿Está usted dispuesta a declarar?
Por su propia seguridad, señora, creo que debería hacerlo. Claro, ¿por qué no?
Y sabía que Jimmy Lee le mataría.
Pisé a fondo el acelerador y me metí por una carretera hacia la autopista.
Fue la última vez que le vi.
Señora Dancy, ¿piensa usted que Alan Fletcher iba camino de su casa para
ayudarla? Sí.
¿Quiere usted añadir algo más?
Alan era un amigo.
¿Por qué tuvo que matarle?
Según mi opinión, cuando Fletcher llegó, vio el coche de marcha estacionado en la
entrada, Y Jimmy Lee ya no pudo encubrir lo que había hecho.
¿Puedo marcharme?
Sí, señora.
Gracias, sheriff.
Dave, llama a Jimmy Lee Dancy y dile que venga a recoger a su mujer.
¡No! No se preocupe, señora Dancy. Todo saldrá bien.
¿Está usted loco? ¿No le conoce? No le hará daño mientras yo tenga esta cinta,
la cual pienso usar en cuanto pueda conseguir pruebas definitivas. ¿Qué
pruebas? No las hay, excepto mi palabra.
Dave, ven y acompaña a la señora Dancy a la sala de espera hasta que llegue su
marido. Usted lo sabía. Él se lo contó. ¡Piensa protegerle! No, señora.
Me protegeré a mí mismo.
Vamos, sea inteligente.
Él no vale mucho, pero es lo mejor que se puede lograr por aquí.
Usted y yo le tenemos contra la pared, así que no podrá hacernos ningún daño
aunque se lo proponga.
¡Hijo de puta!
Lo que usted diga.
Jimmy Lee, ¿qué demonios podía hacer?
¡Intentaste matarme!
Y no creas que no me gustaría hacerlo ahora.
Esto es de locos. Cogeré mis cosas y me iré. Al infierno te irás. ¿No es lo que
quieres? Quiero que te vayas al infierno, pero no es allí a donde irás,
¿verdad? Estarías por ahí con una soga lista para colgarme en cuanto yo me
descuidara. No, Jimmy, lo juro, solo quiero irme.
Pues no vas a irte.
Verás, mi buen amigo Harvey Bitterman tendrá esa cinta, pero has olvidado una
cosa. No puedes declarar en contra de tu marido, por lo que él sin ti no tiene
nada. Y no seré tan estúpido como para dejarte ir y después divorciarme.
Ni yo para quedarme aquí y dejar que me mates.
Bueno, desgraciadamente...
Eso no es muy probable.
¿Qué fue lo que dijo Harvey?
Jimmy, más vale que te asegures de que nada le pase a esa guapa esposa tuya.
Porque si no es así, le daré esta cinta al fiscal del condado. Y cuando lo haga,
familia o no familia, habrás acabado.
Bonita situación, ¿no crees, cariño?
Creo que los dos estaremos juntos durante mucho, mucho tiempo.
Brindemos por ello.
¿No vas a contestar?
Dijo que no lo hiciera
Señor Lewis, señor Lewis, buenos días, ¿cómo se encuentra?
¿Dónde estoy?
Está en el hospital Brevan, señor Lewis.
Me llamo Laverne y será quien cuidará de usted en los próximos días.
Cuando se encuentre mejor, ¿le importaría rellenarme esto? La señora
Dancy solo nos dio su nombre.
No debería usted ir por ahí sin carnet de identidad, señor Lewis.
Dios sabe lo que habría pasado si la señora Dancy no la hubiera visto en
medio de la carretera.
Oh, ¿cómo se ha ido esa herida? ¿Fue un accidente de caza?
Sí, sí, así fue.
Llámeme cuando haya terminado con eso, ¿de acuerdo? Estaré al final del
pasillo. Enfermera, ¿la señora que me trajo aquí llegó a entrar en el
hospital? Con el ayudante del sheriff.
Llame cuando acabe.
¿Diga? Sharon, ¿qué ha pasado?
¿Y los niños?
Están en casa. Y están bien.
Hoy por fin me han contestado.
¿Qué haces ahí? ¿Qué ha pasado?
Es una larga historia.
Joe, no puedo volver a la granja. Lo siento.
¿Estás bien? Lo estaré. ¿Qué significa eso?
Pues que estoy bien.
Yo no me quedaría ahí más tiempo del preciso.
No pienso hacerlo.
¿Sharon?
¿Sharon?
Las llaves están en la guantera. ¡Sal de ahí ahora mismo!
Sharon.
Sharon.
Sharon.
Sharon.
¿Quién era el granjero con el que has vivido?
¡Lárgate! ¡Tengo una pistola! ¿Sí? ¿Qué más quisieras?
¡Juro por Dios que si entras, te mataré!
¡Papá! ¡Papá!
Tranquilos, chicos.
¿Habéis hecho las maletas? Están junto a la puerta. Muy bien. ¿Iremos con tía Ro?
Sí, iremos con ella.
¿Y Carol qué? ¿Vendrá también?
No, ella no viene.
Muy bien.
Cogen las bolsas y carganlas.
Ahora voy.
Esto es todo, Sherry.
No hay huellas. Y hasta se han llevado las matrículas.
Lleva muerto unas 12 horas o algo más.
Límite del condado.
¿Por qué no viene Carol con nosotros?
Sharon. Se llama Sharon.
Y no vendrá.
No vendrá, eso es todo.
De Filadelfia.
Llama y procura averiguar lo que puedas del coche y de ese hombre.
Sheriff.
¿Esto no es su...? Sí.
Mi pistola.
Escucha, cariño.
Intentaré volver a por vosotros.
Pero puede que tarde.
Si es así, coged el autocar de las tres.
Podemos esperarte. Haced lo que os digo. Y cuando lleguéis, llamad a tía Rose.
¿Sabes el número?
Lo tengo apuntado.
¿Y el dinero que te di?
En un zapato.
¿Vendrás pronto?
¿Lo harás, papá? Claro que sí, cielo.
Charon.
Hola, señor Lee, señora Danzy.
Buenas tardes, señora.
Ya empezaba a preocuparme por usted.
He ido de compras.
¿De veras?
Sheriff, mi marido está arriba.
He venido a hablar con usted sobre esto.
La última vez que la vi lo llevaba usted consigo.
Lo hemos encontrado hoy cerca del camino que va a casa de Jim Tolliver.
Y también el cadáver de un hombre.
que mataron con este arma.
Lo siento, no sé nada. Sí sabe, señora.
Usted sabe algo que quiero que me diga.
Alto, sheriff. No se mueva.
Suelte el revólver. Muy despacio. Usted, fuera la cartuchera.
Lentamente.
¡Vamos!
Debe ser el granjero.
¿Se lo ha dicho, señora Dancy?
¿Qué? Desde que la conozco, solo me ha causado problemas.
¿Yo? ¡Cállese, señora!
Y ustedes retrocedan.
Háganlo. Vamos.
Está cometiendo un error.
Calleo le vuelo la cabeza.
Puedo seguir matando.
Así es, señora.
Su marido está arriba.
He venido a por los 20.000 que me prometió por esconderla.
Pero usted no estaba y su marido no se alegró de verme.
Adivinen el final.
Está arriba, en el dormitorio.
Entierre lo que queda.
Esta bonita arma, sheriff, se la pedí prestada a la señora y tuvo que
dejármela. Y el gordo es un policía de Filadelfia que hace tiempo que me iba
detrás. Y el sótano.
Coja la llave.
Ábralo.
Ábralo.
Muévanse.
Levántelo. Por los brazos.
Llévalo. Abajo con él.
Vamos, ahora baja.
¿Qué haces? No voy a bajar.
No seas estúpida. Así funcionará.
Tu marido está muerto y creen que lo he matado yo. Estás limpia la casa y todo
esto es tuyo. Ya, gracias.
Quiero ir contigo. ¡Joe! He dicho que no.
Soy un fugitivo.
No solo de mi mujer y de su padre, sino de esos y de todos los polis del país.
¡No me importa! He de empezar de nuevo.
Cambiar de nombre, sin dinero ni identificación y asustado cuando alguien
se me acerque. ¡Joe!
No puedo quedarme aquí.
Por favor, Joe.
Alcanzaremos a los niños si vamos rápidos. Hará falta dinero.
Él siempre lo guarda en el dormitorio. No, déjalo. Ahora es mío, ¿no es así? Y
vamos a necesitarlo.
¿Dónde está?
En el armario, en una caja.
Llamaré a ver si ha salido el autocar.
Y van en el de las tres hacia Wichita.
Espere un momento, por favor.
Sí, dígame.
Sharon.
¡Hey! ¡Bobby!
¡Cindy!
¡Hola, papá! ¡Papá! ¡Dile al conductor que pare! ¡Dile que pare! ¡Dile que
pare!
¡Pare, por favor!
¡Hey!
¡Papá!
¡Hijos! ¡Cariño!
¡Hola! ¡Venga, vamos! ¡Hola!
¡Vamos!
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