Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¡Tierra!
Debes ser el capitán en tierra. ¡No! ¡Baja tú, copón!
Joder, a mí a navegar, hacer nudos y todo eso no me gana ni Cristo.
Pero organizar, pues poco. Tú sabes de eso.
Lo harás muy bien, Julián.
Nuestra misión es verificar la seguridad de la isla.
Ainhoa, yo ya tengo una misión en esta isla: evitar que os maten.
¿Qué peligro hay en la isla?
Otra goleta del proyecto llegó antes que nosotros.
Y ahora esta isla es una ratonera.
Max ha desaparecido.
En esta isla hay gente.
Están armados.
Y creo que hemos encontrado su casa.
Tienen a Max.
Es peligroso, pero tenemos que volver.
Ese barco no es el Estrella Polar.
¡Ulises! No hay nadie, capitán.
Sabemos que un barco llegó antes que nosotros.
El Étoile du Nord, un barco del proyecto Alejandría.
Zarpamos rumbo tierra.
"No quiero volver ese edificio en lo que me quede de vida".
¿Habéis oído del proyecto Alejandría?
Es un proyecto de supervivencia.
¿Quién diseñó ese puñetero proyecto Alejandría?
Alguien que vio que el acelerador podía fallar.
-Pues ese genio tiene nombre: el Dr. Schneider.
Las cosas se están complicando muchísimo
y a Jimena se le complicarán más.
El profesor se nos está yendo de las manos.
He hecho algo...
¡Roberto!
Vamos a tener que darle una lección.
-Hola. ¡Hey! ¿Qué hacéis?
¡Soltadme!
Cuando te raptaron con De la Cuadra,
¿sabes dónde os llevaron?
¿Hormigón? Pero ¿dónde coño estamos?
Si fuera un submarino nuclear, explicaría muchas cosas raras.
-Mi hija va a despertar. Ella me necesita.
-Te necesito en el Estrella Polar.
-No puedo. -Tú y yo hicimos un trato, Ernesto,
que no sería muy justo por tu parte cambiar ahora.
¿No te parece?
-Tú te llevaste algo que era mío.
Una carpeta roja. -Detrás del cuadro...
hay algo escondido.
-¿Ves como sí sabías dónde estaba la carpeta roja?.
Tengo la carpeta roja. La del doctor Roberto Schneider.
Podéis venir por ella. -Recibido. Corto.
-Menos mal que le hemos cambiado todos los papeles de la carpeta.
Giren 52 grados a estribor.
Vamos a dar caza al Estrella Polar.
"Hay personas a las que las despedidas
les provocan sarpullido".
Como si despedirse de alguien
fuera necesariamente sinónimo de dolor.
-¿Qué haces en mi camarote?
-He venido a que me prestes un cuento.
-¿Para qué quieres uno de mis cuentos?
-Pues... para leérselo a alguien antes de que se acueste.
¿Me lo prestas?
-Vale, pero no me lo pierdas, ¿eh?
Es el cuento favorito de mi papá. -Te lo prometo.
-¿A quién le vas a contar el cuento? ¿A Estela?
-No.
A alguien... muy especial.
Alguien que no está en este barco, ¿hm?
Adiós.
-Entonces ¿te vas del barco?
-Pero lo cierto
es que no todas las despedidas duelen
porque existen tantos tipos de despedidas
como personas hay en el mundo.
Ainhoa, yo esto no lo termino de ver.
Como De la Cuadra se entere de que hemos venido
a buscar la casa sin su permiso nos cruje.
Tú no te preocupes, de De la Cuadra ya me ocupo yo.
Sí, ya me ocupo yo....
Por mucho que te ocupes, me pateará el culo a mí.
Lo sabes tan bien como yo.
Piti... Piti...
Ainhoa, vámonos, no me huele bien. Piti, nadie te obligó a venir.
Si te quieres ir, vete, pero si te quedas, colabora.
Ainhoa, Ainhoa...
Ainhoa...
"Existen las despedidas de amor".
Siempre tristes, siempre dolorosas,
En las que se cierra una puerta,
muchas veces con la esperanza de abrir otra.
¡Ah! Está refrescando de repente, ¿eh?
Va a haber que bajar del altillo la ropa de invierno de Valeria.
Calla, que menudo problemón tengo con la ropa de Valeria.
Le queda todo pequeño.
¡Hay que ver lo que ha crecido en cinco meses!
Si hemos encontrado un rascacielos,
¿quién dice que no encontremos un centro comercial?
Además, con la suerte que tenemos, seguro que lo pilla de rebajas.
-Las despedidas banales,
en las que aparentemente nada cuenta, nada importa,
hasta que el hueco del sofá te dice todo lo contrario.
Sí. Me voy del barco.
Me bajo en la próxima parada. -¿Por qué te vas?
-Porque hace tiempo que buscaba algo y...
por fin lo encontré.
-A mí me pasó una vez.
Perdí una muñeca que se llamaba Merceditas
y la encontré después de mucho tiempo. Se hacía pipí.
No se lo digas a nadie,
pero creo que te voy a echar de menos, princesita.
Yo también.
Antes no me gustabas nada, pero ahora sí me gustas.
Adiós.
Oye. Nadie te hace una fiesta de despedida?
No.
Gracias.
De nada.
Despedidas llenas de miedo, de terror,
por lo que se esconde detrás de ellas.
Crees que viven los que cogieron la cámara de la caja?
No tengo ni puñetera idea.
Y crees que los de la cámara son los que nos dispararon?
Especialmente cuando lo que se esconde...
Puede.
...es lo desconocido. -Ainhoa. Ainhoa...
¡Coño! ¡Joder!
Vamos, corre.
Ainhoa, una casa perdida en medio de la selva
habitada por un psicópata con hacha y sierra eléctrica.
Esta peli la he visto mil veces en la tele y no termina bien.
No termina bien. ¡Sh!
¿Y si vamos a pedir refuerzos?
Tranquilízate. Cálmate. ¿Cómo quieres que me tranquilice?
¿Cómo, Ainhoa? Por favor.
Vamos.
Aquí Gamboa. Protocolo de evacuación listo. Cambio.
-Aquí Víctor. Recibido.
Pon la carpeta roja en un recipiente estanco.
Enfúndate un neopreno y prepara la balsa salvavidas.
Empezamos maniobra de aproximación.
Daremos alcance al Estrella Polar en tres horas
y diez minutos. Cambio. -Recibido.
Dígale a mi niña que ya voy para allá.
Y que la quiero.
Cambio.
Cambio y corto.
A mucha gente le gusta maquillar una despedida
con un reconfortante "hasta siempre".
A mí no.
Cuando me despido de alguien nunca hecho la vista atrás.
Para mí
solo hay una manera de decir adiós
y es decir: "Hasta nunca".
Pueden ser ballenas.
No, ese ruido no lo hace un animal.
Al menos ningún animal que yo conozca.
¿Qué es eso? Capitán.
Tiene que ver esto.
¡No! ¡No! ¡No!
¡Por favor, no disparéis! Somos amigos.
¡Código tres!
Ainhoa, que casi nos dejan ciegos, ¡joder!
¿Qué significa esto?
Es una célula fotoeléctrica.
Detecta el movimiento
y se ha activado al acercarnos a la puerta.
Vamos a entrar. Ainhoa, espera, espera.
Está claro que el que viva aquí no quiere que nadie entre.
Si no quieren que nadie entre,
¿por qué han dejado la puerta abierta?
Ahí. Mire.
No puede ser.
¡Es un iceberg!
Aquí capitán de tierra comunicando con buque Estrella Polar.
¿Me recibís?
¿Ulises? ¿Ricardo? Leches, ¿me oís?
No tengo ni pajolera idea de dónde paráis.
Sé que probablemente no estáis escuchando esto,
pero te voy a dar el parte.
Salomé sigue engordando
y cada día está más guapa.
Vilma parece que se haya tragado un coco.
Y Ainhoa...
está bien, ¿eh? Un poquito baja de ánimo.
Pero bueno, se le pasará. Ya verás.
Además...
¿Qué decía?
Esto, hombre, no es el jardín del Edén, pero se le parece.
No nos falta agua, no nos falta comida...
Yo no sé si será por la arena
por los cocoteros o por qué leches,
pero más que una tripulación parecemos una familia.
Echo de menos a Ulises. Muchísimo.
Si me estás escuchando
dile por favor que me muero de ganas de que lleguéis.
Y ya que me estoy poniendo moñas,
a ti también te echo de menos, amigo. Un puñado.
Estoy deseando devolverte el mando y dejar de ser capitán.
Ya sabes tú, ¿no?,
lo de mi problemilla con la autoridad.
Me embrutece.
Cambio y corto.
-Ya saben,
hoy me jubilo.
Y echando la vista atrás, recuerdo aquel día hace 35 años.
Yo estaba en una de esas filas
y un tipo gruñón se paseaba entre los oficiales del Estrella
igual que ahora me paseo yo ante ustedes.
Si me preguntan qué dijo aquel capitán en su discurso
puedo asegurarles que no recuerdo ni una sola palabra.
Lo que sí recuerdo
es el sudor frío, las palpitaciones...
y un hormigueo en la tripa.
Todos esperábamos que se pronunciara
el nombre de aquel que iba a ser
el nuevo capitán de esta goleta.
Igual que ahora ustedes esperan
que yo pronuncie el suyo.
Señores, es un honor para mí anunciarles
que el nuevo capitán del Estrella Polar es...
Julián de la Cuadra.
Te lo mereces, Julián.
Los barcos se gobiernan desde el reglamento,
pero también con el corazón.
Háganos a todos sentirnos orgullosos de usted.
A sus órdenes, mi capitán.
Perrucho de los cojones.
¡A tomar por saco! ¡Fuera de mi ropa!
¡Que te quites de mi ropa! ¿No me oyes?
¡Ay!
Al quebrarse la placa tectónica antártica hubo un corrimiento
y colisionó de lleno con la placa.
Al chocar y hundirse ambas placas
los millones de kilómetros de hielo
que cubrían el continente blanco quedaron flotando a la deriva
convertidos en millones de icebergs.
Ese ruido... parece como de una peli de ciencia ficción.
Es el ruido del iceberg.
Resquebrajándose por el efecto del deshielo.
Sería algo así pero a gran escala.
No entiendo cómo puede haber icebergs en esta latitud.
Estamos más cerca del trópico que del polo.
Además no hace casi frío, estamos a 11 grados.
Las temperaturas bajarán.
Y mucho.
El hielo enfría el agua y el agua el ambiente.
Hay teorías que sostienen que un iceberg podría llegar al Caribe
y tan solo perder una tercera parte del total de su masa.
Esto va a ser peor que caminar por un campo de minas.
Marineros.
Vamos a izar foque contrafoque y mesana.
¡Vamos!
Así gobernaremos el barco con más precisión.
Necesitamos máxima gobernabilidad.
Palomares, quiero a alguien en la cofa
que me cuente al segundo lo que ve.
No quiero solo el radar. Subiré yo mismo.
Confío en usted.
Vamos a esquivar icebergs.
Tú lo has visto, ¿verdad, Pierre?
¿Quién ha sido? -Yo.
He sido yo.
Burbuja,
me has robado los papeles que estaban dentro de la carpeta roja.
Como broma, está bien.
Me he reído. Mucho.
Pero quiero que me los devuelvas.
Ahora.
Parece que no hay nadie.
Hay polvo como de meses.
Ya, Ainhoa, pero esta comida no está mala.
Mira el fregadero.
¿Serán los platos que vimos en el vídeo?
¡Vamos, vamos, vamos!
Vire a babor.
Suave, capitán, suave.
Mantenga el rumbo, capitán.
Me recuerda a la primera vez que llevamos a Ainhoa a la nieve.
¿Le gustó? La odió.
Tenía dos años, no nos dimos cuenta y se puso a comer nieve.
Se quemó el paladar.
No sabes las ganas que tengo de verla y de darle un achuchón.
¿Qué te pasa?
El que tiene morriña soy yo, no tú.
Es que de repente he pensado en que...
si tú y yo tuviéramos un hijo,
pues habría muchas cosas que no podríamos hacer con él.
Como por ejemplo, ir a la nieve.
O subir a las montañas rusas.
Bueno, subir a las montañas rusas no,
pero el nuevo mundo tiene un sinfín de atracciones
como cataratas gigantes,
pájaros asesinos, volcanes submarinos... ¿no?
Ese iceberg está moviéndose.
Es la corriente, su propia inercia, lo que hace que se mueva.
Por eso son tan peligrosos. Solo hay que pensar en el Titanic.
Los icebergs se mueven, sí, pero no así.
Está girando. Eso no es un iceberg, es un barco.
El barco francés
en el que se llevaron a la gente del edificio y a Ulises.
Tienen que ser ellos.
Sabía que después del accidente te habías vuelto un idiota.
Lo que no sabía es que te habías convertido
en el mayor idiota del mundo.
¿Dónde está la carpeta?
-La car-carpeta es mala
y no debería tenerla nadie.
-Pues alguien la quiere.
¿Recuerdas el submarino donde estuviste secuestrado?
-Sí, me acuerdo del submarino
y de las habitaciones blancas.
Y del problema en la pizarra.
Ah, y también me acuerdo de que había
una niña con tubos.
No hablaba mucho, pero era bonita.
-Esos tubos que viste...
la mantienen con vida.
Y se los quitarán.
Se los quitarán
si no les devolvemos la carpeta roja.
-Pero si se los quitan no podrá respirar.
-Precisamente, Burbuja.
En menos de tres horas el submarino nos dará alcance
y si no les entregamos los papeles que había en la carpeta roja,
nos matarán a todos, incluida Valeria.
Y mi hija.
Sí.
Tú eliges.
-Tengo los papeles,
pero hay un problema.
¡Ainhoa!
Coca-Colas y están frías.
Esta nevera tiene corriente.
Antes vi que había placas solares en el techo.
Joder, una tostadora, cafetera...
¡Hostia! ¡Un microondas!
Esto está más equipado que un apartamento en Torrevieja.
Piti, lo importante no es lo que hay,
sino lo que no hay.
No hay ni fotos, ni libros, ni cuadros.
Todo es frío.
Parece un piso franco. Pues ¿sabes lo que te digo?
Me da igual el uso que tenga.
Si los zumbados que nos dispararon vivieron aquí,
yo creo que se han ido. Así que...
esta casa es nuestra.
Vamos a hacer de esto un hogar, Ainhoa.
Vamos, como si tengo que cambiar la cerradura.
¡Oh!
¿Y sabes quién va a vivir aquí?
Las preñadas, Vilma y Salo.
Los cristales se están congelando.
Estrella Polar intentando contactar con el Étoile du Nord.
¿Me reciben? Cambio.
Estrella Polar contactando con el Étoile du Nord.
¿Me reciben? Cambio.
Ulises, ¿estás ahí?
Ulises, ¿me recibes?
¿Le has dicho ya a De la Cuadra que Ulises no está con nosotros?
¿Cómo se le dice a un padre que su hijo ha desaparecido?
Que no sabemos si está vivo o muerto.
Julia, no puedo hacerlo. Me falta valor.
Seguro que Ulises está en el barco francés.
Seguro.
Él sabe cuidar de sí mismo.
Quieres el palito, ¿eh? ¿Eh? Mira.
Te gusta, ¿eh? Míralo, es tuyo.
Dios...
¿Qué pasa, que no te gusta el palito, joder?
-Julián, pero ¿qué haces en pelota picada?
¡Que vengo con los chicos! -¡No os acerquéis!
¡Quietos ahí!
¡No! -Pero mira...
-¡Es un perro salvaje!
¡Cuidado! -Venga.
-Perro bueno, perro bueno...
-¡Es un perro salvaje! ¡Cuidado!
Cuidado... -Salvaje dice.
Pero ¿no ves que es un amor? Julián, tápate.
-Este perro parece acostumbrado a estar con humanos.
Mira, se llama Mika.
Hay un número de teléfono.
-Pues como no llamemos a cobro revertido.
Yo creo que el dueño debe estar criando malvas.
-Pues eso espero, Salomé.
Porque como sea uno de los tipos que nos disparó,
no nos convendría mucho que viniese a por él.
¡La madre que me parió!.
¿Qué hace ahí ese cabo sin alzar?.
¿Esperar a que a alguien se le enrede en el tobillo?.
¿Que salga disparado por la borda?
¡Eh! Ese trinquete. ¿Nadie ha visto que está flameando?
¿Dónde les han dado el carnet de marinero?
¿En una rifa, copón?
Usted...
¿Qué esconde ahí? -Nada, mi capitán. Nada.
-Artículo 24 del reglamento de abordaje. Recítelo.
-No se permiten al bordo del buque animales o mascotas.
-¿Y qué más? -Bajo ninguna circunstancia.
-Correcto.
Tiene dos opciones: renunciar a su puesto en este barco
o tirar al perro por la borda.
-Capitán, toda mi vida he soñado con navegar en un barco como este.
He nacido para esto.
Y ahora que lo he conseguido no puedo... no puedo abandonar.
-Pues está muy claro, ¿no? Sobra algo.
-Capitán, Lucas no hace ruido. No molesta.
-¿A qué espera?
-¡No! Capitán...
No, por favor, capitán, no lo haga.
-Dígale adiós.
-¡Renuncio!
Renuncio. Por favor, capitán.
Por favor, no lo tire al mar.
-Desde este momento deja de ser miembro de esta tripulación.
Desembarcará cuando lleguemos a puerto.
¡Capitán!.
¡Capitán! Iceberg de gran tamaño
14 grados a estribor. Recibido, Palomares.
Lo estamos pasando.
Ojalá De la Cuadra estuviera aquí.
Él es el verdadero lobo de mar.
Maniobrando siempre fue mejor que yo.
Estamos navegando en una puñetera cubitera y sin visibilidad.
Otra de las atracciones del nuevo mundo para los niños.
Sortear icebergs.
Oye, una cosa...
Que nunca nos hemos planteado de verdad lo de tener hijos.
Lo digo porque no sé, las parejas normalmente se lo plantean,
incluso a veces antes de casarse.
Y tú y yo nunca lo hemos hablado en serio.
No, la verdad es que nunca lo hemos hablado.
A lo mejor ya no estás para estos trotes.
¿No?
¿O te da miedo que a tu hija Valeria no le haga ilusión
tener un hermanito? ¿Voy a tener un hermanito?
¿Por qué llevarán máscaras? No lo sé.
A lo mejor son alérgicos al polen.
Mi madre lo era y se tiraba la primavera entera moqueando.
Piti, te estoy hablando en serio.
¿Y si nos están envenenando poco a poco sin que nos demos cuenta?
Mira, Ainhoa, ¿sabes lo que pienso?
Que esos tipos utilizan las máscaras para acojonarnos.
¿Eh? Y para que no los reconozcamos. Así de simple.
Ojalá tengas razón.
¿Piti?
Por eso, cuando dos personas se quieren,
pues a veces tienen hermanitos.
Que vienen en la cestita que trae la cigüeña.
¿De dónde? De París.
Mi amigo Chan no vino de París, vino de la China.
Sus papás fueron allí a buscarle.
Ya, cariño, pero es que los papás de Chan tuvieron que ir a China
porque ellos no podían hablar con la cigüeña.
No podían hablar porque los dos eran papás. Papás macho.
Vamos, que era otro caso.
Quita la mano que no veo el radar, cariño. Anda.
Entonces ¿a ti realmente te haría ilusión tener un hermanito?
Una vez le dije a mamá
que quería tener un bebé hermanito,
pero era cuando estaba en la camita del hospital
y me dijo que sería difícil, pero le encantaría.
Seguro que está contenta de saber que voy a tener uno,
pero quiero que sea niña.
Los niños son muy brutos.
Y como ya tengo a Ratón...
¿Puede ser niña? ¿Y puede llegar hoy?
(RÍEN) Bueno, por mí...
Si tu papá quiere, a mí no me importa encárgalo hoy, ¿eh?
-Capitán, iceberg 40 grados a estribor.
Recibido, Palomares.
Venga, pequeña. Ve a jugar con Ratón,
que papá tiene mucho trabajo. -Vale.
No estoy para jueguecitos, Burbuja. ¿Cuál es el problema?
-Antes de la burbuja
escondí la carpeta roja
en la pared del camarote del capitán
y ahora que la encontré,
recordé que era mala.
-¡Roberto!.
Y cogí los papeles
y los trituré.
¿Estás enfadado conmigo?
-¿Enfadado?
¿Yo enfadado?
¿Y por qué debería estarlo?
¿Porque me has arruinado
la única oportunidad de reunirme con mi hija? ¿Debería estarlo?
-Yo lo estaría.
Mucho. Mucho.
-Pues yo no.
No me voy a enfadar contigo. Me caes demasiado bien.
Pero hay gente que sí se va a enfadar.
Los del submarino.
Toma, te lo regalo.
Era para mi niña.
Enhorabuena, Burbuja.
Has matado a mi niña.
-No. -Sí.
Y al capitán y a Valeria. A todos, sí.
-No, no...
-A todos.
-¿Cuánto tiempo falta
para que llegue el submarino aquí?
Ese no es el Étoile du Nord. Navegan a 17 nudos.
El barco francés es una goleta como el Estrella.
A todo motor y con el viento a favor
nunca alcanzaría ni los 15 nudos.
Ningún motor convencional puede dar esa velocidad.
Pero sí dos reactores nucleares.
El submarino del proyecto Alejandría
puede alcanzar hasta los 22 nudos.
Es donde tuvieron secuestrados a Burbuja y De la Cuadra.
Y vienen a por nosotros.
¿Cuánto tiempo tenemos?.
-Dos horas y 29 minutos. -Puedo arreglarlo.
Puedo pegar los papeles. -Burbuja, es imposible.
Hay millones de números. -Pero hay un patrón.
Cada tirita tiene tres números.
Si pegamos tira a tira, luego será más fácil pegar la siguiente tira.
-No se puede, Burbuja. -Pero puedo hacerlo.
-¿Cómo?
-A ver, 65 folios que se filetearon en 23 trozos,
eso hacen 1495 tiras y tenemos 2 horas y 28 minutos.
Si encuentro el patrón, puedo ordenar una tira cada 5 segundos.
1000 multiplicado por 1495
hacen 7475 segundos.
Es decir, dos horas y cuatro minutos y medio.
Y me sobran 23 minutos.
¿Piti?
Piti, contesta por favor.
¡Piti! ¡Piti!
¡Mierda!
¿Qué haces con eso puesto? ¡Puedes coger cualquier cosa!
¡Joder, sal! ¡Qué susto! Tranquila, Ainhoa.
Hay otro traje ahí en el armario.
Tenías que haber visto la cara
que has puesto. Sí, sí.
Para haberte sacado una foto, Ainhoa.
¿Qué haces ahí dentro?
Estamos en la casa de la gente que nos ha intentado asesinar
y tú vas y te das un baño. Oye, espera un momento.
A ver, Ainhoa.
Tú sabes que yo a miedica no me gana ni Dios, ¿vale?
Pero hace cinco meses que no me doy un baño en condiciones.
Así que ni máscaras, ni lucecitas cegadoras
van a impedir que yo disfrute de este baño un buen rato, ¿vale?
Te pongas como te pongas, Ainhoa.
Es que tú no sabes cómo se está aquí...
Piti, no me mires así.
Échate a un lado. Vale, aparta. ¿Qué?
Apártate que no me quiero...
Es que yo también me quiero bañar.
¡Oh, qué gusto!
Asegúrese de que los cabos no tienen escarcha.
Hagan cambiar las velas para que la escarcha no las parta en dos.
Y abandonen inmediatamente la cubierta.
Esto es una locura. Los cristales no tienen visibilidad.
Estamos navegando a ciegas.
Submarino a 36 millas y acercándose.
Están jugando al gato y al ratón. Esto no es un juego.
El patrón es pi.
Les propulsan dos reactores nucleares
y nosotros navegamos a vela.
Tarde o temprano nos alcanzará.
No entiendo por qué los detectamos con nuestro radar.
El submarino tiene inhibidores de detección.
Puede volverse invisible para nosotros.
Cuando secuestraron a Burbuja y De la Cuadra ni nos enteramos.
Quizás esta vez sí quieren que les veamos.
La pregunta es por qué.
Bien, Burbuja. Vamos.
Capitán, hay
tres bloques de hielo por estribor y dos a babor.
El paso es estrecho. Visibilidad reducida de apenas una milla.
Recibido, Palomares. En un momento le mando a alguien para relevarle.
No se preocupe.
No se ve un espectáculo así todos los días.
Vire a babor.
¡Vire a babor, suave!
Mantenga el rumbo, capitán.
Cuidado, capitán.
¡Cinco grados a estribor!
¡Cinco grados, capitán! ¡Cinco grados!.
Lo hemos pasado.
Submarino a 35 millas.
¿Qué es eso?
¡Capitán! Capitán, estoy viendo algo.
Capitán, un iceberg enorme
nos corta el paso por proa.
Repito: iceberg por proa, capitán.
Según el radar mide 23 millas de longitud.
¡Dios mío!
Eso no es un iceberg.
¡Es gigantesco!
Es un puñetero muro de hielo.
El sedal.
Empezaremos con las partes, a ver si nos aclaramos.
Como esto. -Pero, ¡qué bueno eres!
¡Y qué pelo más suave tiene!
-Demasiado suave, Salomé.
Si lleva solo cinco meses, tendría que tener el pelo hecho rastas.
A este perro le han peinado hace poco.
-El chino, el perro...
Parece un puto chiste.
¿Dónde vas?
-¡Qué gracia! Parece que lo ha cogido como dueño.
-No me sigas, copón.
-Yo creo que va a ser un amor no correspondido.
Julián hace mucho que se la tiene jurada a los perros.
-Pero ¿estás sordo? ¡Que te pires!
¡Me cago en mi santa madre! ¿Qué te he dicho? ¡Joder!
¡Coño! ¡Que te largues de aquí ya!
Julián, ayer te pasaste con lo del perrito.
Creo que deberías rectificar. Ya está bien, Ricardo, coño.
Por algo me han nombrado capitán. Rectifica, Julián.
Si hubiesen querido un Mahatma Gandhi, blandito y sin carácter,
te habrían elegido a ti.
¿Qué pasa aquí?
¿Qué coño hacen de brazos cruzados?
¿Qué miran, tengo monos en la cara?
¿Por qué no están puestas las mesas?
Quiero todo dispuesto para la comida. En diez minutos.
Es una puñetera orden.
-No obedeceremos ninguna orden.
Y si usted sigue siendo el capitán,
todos abandonaremos el barco.
Mantén el rumbo.
Rumbo fijado.
Es inútil. Nos alcanzarán antes de que consigamos bordear esa pared.
No lo entiendo. ¿Qué quieren? ¿Destruirnos?
Están a doce millas, sus torpedos son de largo alcance.
Si quisieran destruirnos lo habrían hecho.
Están buscando algo en el barco. O a alguien.
Papi, que antes se me ha olvidado preguntarte.
¿Puedo hacer una fiesta de despedida?
Pero una fiesta de despedida, ¿para quién, cariño?
Para Gamboa, me ha pedido un cuento para contarle a su hija.
Me ha dicho que se va.
Ya sabemos a lo que vienen. A por Gamboa.
No me lo puedo creer. Lo hemos hecho.
-Bueno, tú solo has cortado celo.
Pero sí, me has ayudado.
-Roberto, ¿qué significan estos números?
-¿No lo sabes?
-Solo sé que significan la vida de mi hija.
Pero para mí, son solo números.
-Los números son como hormiguitas.
Una sola no te hace nada.
Pero si se juntan millones te pueden comer.
Con los números pasa lo mismo,
millones pueden destruir el mundo.
¿Qué vas a hacer?
-¿Qué voy a hacer? El submarino nos dará alcance en 20 minutos.
Voy a ponerme un neopreno, coger una balsa salvavidas
y tirarme al agua con la carpeta y reunirme con Evelyn.
Eso es lo que voy a hacer. -¡No!
-¡Suéltame! -No.
Nadie puede salir del Estrella sin permiso del capitán.
-La última vez que intenté contarle algo a tu capitán
me pegó un tiro en una pierna.
Le pegaré otro tiro en la otra pierna
si no me dice qué tiene que ver esa carpeta
con que un submarino con dos reactores nucleares
esté a punto de abordarnos.
Bueno, voy a intentarlo. A ver. A ver.
Tú imagínatelo, ¿eh?
Ulises y Max han muerto.
Pero es que antes de morirse salieron del armario
y se hicieron novios los bribones.
Solo quedamos tú y yo.
Y aparte,
una pedazo de hamburguesa XXL
bien de beicon, pepinillo...
La tienes, ¿no?
Vale, pues está ahí para ti.
¿Y con triple de queso? Ainhoa, me sobra el queso.
Lo fabrico yo.
¿No te liarías conmigo?
No. ¿No?
No lo haría. No lo haría. Joder...
Tiene que haber una manera. Una, Ainhoa.
Sí. Hay una:
Tú y yo somos los únicos supervivientes de este planeta.
Muy bien. Y además,
he perdido los sentidos del tacto y del olfato.
Y si me liara contigo,
habría una máquina del tiempo
que resucitaría a la gente que ha muerto.
Entonces sí. Sí me liaría contigo.
(CANTA) "Ainhoa se liaría con Piti.
Ainhoa se liaría con Piti".
¡No me lo puedo creer!
No me has escuchado. "Ainhoa se liaría con Piti.
¡Con Piti!". ¡Es alucinante! ¡Cállate ya, anda!
Sabes lo que más me gusta de ti, Ainhoa?
Bueno, aparte de esos flotadores
que no puedo dejar de mirarlos. Por favor...
No, en serio, sabes lo que más me gusta?
Que nunca te he escuchado decir un no.
Bueno, salvo para rechazarme a mí, pero, vamos, eso no cuenta.
Nunca, Ainhoa.
A veces haces más ruido, a veces menos...
A veces parece que estés.
Y a veces no.
Pero estás.
Siempre se puede contar contigo. Y eso me encanta, Ainhoa.
De verdad.
Tenía que decírtelo.
¿Sabes lo que más me gusta de ti? ¿Hay algo?
Sí. Aparte de estos músculos.
Hombre, eso es evidente. Aparte de ese cuerpazo...
me gusta que siempre eres tú.
Siempre.
Si haces el payaso, eres tú.
Si estás salido, sigues siendo tú también.
Y si eres el chico tierno, también eres tú.
Siempre eres tú, pase lo que pase.
Cada uno superando al anterior. ¡Siempre!
Eso es muy difícil de encontrar.
Créeme.
Es muy difícil.
¡Joder!
Ainhoa... Qué?
Si muevo tres centímetros el pie,
te toco una teta.
Has dicho que te gustaba el Piti salido, ¿no?
¡Ainhoa! ¡No, no, para! ¡Para! ¡Para!
¡No, aguadillas, no!
¿Qué ha sido eso?
Joder, Ainhoa. Fuera hay alguien.
¿Qué hay en estos documentos? ¿Para qué los quieren?
Es información oculta.
Un código.
Me llevará tiempo descifrarlo.
-No tenemos tiempo, capitán. Estamos en una ratonera,
atrapados entre esa pared de hielo y el submarino.
No tenemos otra opción que entregarles lo que quieren. Ahora.
¿Qué gana usted, Gamboa?
¿Por qué tiene tanto interés en hacer la entrega?
Yo no gano nada.
-Es mentira.
Él gana a su hija.
Está en el submarino con tubos.
Se llama Evelyn.
Es guapa.
¿Cómo que su hija?
-Sí, mi hija.
Sorpresa.
Mi hija está en el submarino
y si les entrego la carpeta roja entonces me reuniré con ella.
Quizás para siempre.
Bueno, ya saben mi pequeño secreto.
Ahora deme la carpeta para poder entregarla y ya.
Entonces, todo este tiempo,
todas las cosas que ha hecho en el Estrella, las mentiras,
las traiciones, los motines, todo,
¿lo hacía por su hija?
Son ellos, capitán.
Por favor deme la carpeta. En cuanto se la entreguemos,
todo terminará. Yo me iré con mi hija
y ustedes serán libres. Me dieron su palabra.
¿Su palabra?
Gamboa, estos tipos matan,
secuestran...
Hicieron desaparecer a la tripulación del Korikoré,
del barco ruso, la Soyuz, la gente del edificio...
Gamboa, si me dice de verdad que confía en ellos
y en su palabra, le entrego la carpeta de inmediato.
Julia. Julia. No, no, no.
Yo también soy padre, Gamboa.
Esta carpeta vale la vida de nuestras hijas.
Si se la entregamos, sus vidas ya no valen nada.
Pero usted decide.
-¿Gamboa?.
¿Gamboa?.
Les habla el capitán Ricardo Montero,
a bordo del buque Estrella Polar.
Tenemos la carpeta roja
y no tenemos la menor intención de entregársela.
-El puntito cada vez va más rápido.
El submarino acelera.
Vienen a toda máquina a por nosotros.
A lo mejor me he precipitado.
Y ha sido una rama que ha caído del tejado.
¡Eh! ¡Ainhoa! ¡Ainhoa! Vuelve.
¡Ah!
Dame la pistola, Piti.
La pistola.
No puedo. ¡Eh!
Ainhoa... ¡Espérame!
Ainhoa...
Hay gente fuera. Me han visto.
Anda, prueba un poco de pescado.
A ver si se te cambia la cara que se te ha quedado con lo del perro.
Después de tantos años sigues con lo mismo.
Supongo que es más fácil culpar a un cachorrito que a uno mismo.
Ah, ah...
¿Qué?
Dos semanas, tres días y cinco horas.
Eso es exactamente lo que me ha durado la capitanía.
Menos que el liderato del Rayo Vallecano en la temporada 96-97.
Hablaré con ellos, Julián.
Les diré que fue un error, que pasas un mal momento
y tuviste una mala manera de amedrentar a la tripulación.
Sé que eres incapaz de lanzar un cachorro por la borda.
No lo habrías lanzado, ¿verdad?
-Oficial Montero, tiene una llamada.
Gracias.
Al habla el oficial Montero. ¿Dígame?
Ya, mire, lo siento, pero... no me interesa.
Ya, ya. Gracias de todos modos.
Te han ofrecido el puesto de capitán, ¿verdad?
No me seas idiota y acéptalo.
El Estrella necesita un buen capitán.
Un capitán de verdad.
¡Qué coño! Y yo, vista mi popularidad con la tripulación,
también necesito alguien al mando para que no me envíen...
a la cola del paro y me mantenga en nómina, aunque sea de grumete.
Así que haznos un favor a los dos y acepta la capitanía.
Pero si tu eres el verdadero lobo de mar.
¿Adónde voy yo sin ti?
Así que...
solo aceptaré ser el capitán de este barco
con una condición:
que seas mi primer oficial.
A sus órdenes, mi capitán.
Avanzan a 22 nudos y subiendo.
Distancia: 8 millas y media.
Son rápidos como un pájaro.
En diez minutos entraremos en contacto visual.
-Cuando nos vea el submarino, el abordaje será inminente.
-Hola, Gamboa.
Te he hecho un dibujo de despedida.
Te quería hacer una fiesta, pero no me ha dado tiempo.
-¿Qué es esta línea?
Palomares,
vemos algo a unos 20 grados a babor.
¿Ves qué es? La visibilidad no es buena,
pero parece una hendidura.
Parece una grieta en el hielo.
-Yo también te echaré de menos.
Y si el cuento que me pediste es para tu hija puedes pedirme más.
O si me das una dirección te lo mando
por correo.
-El submarino está a 8 millas. Los tenemos encima.
-Y si cuando le cuentes el cuento a tu hija tiene un poco de miedo,
puedes saltarte la parte del lobo.
Adiós.
-El submarino está a 7 millas y media.
-Capitán, si quiere salvar su barco,
escóndalo en esa grieta. ¿Qué dice?
Podría funcionar.
¿Estás loca? No.
El radar detecta masas y cuando una masa está pegada a otra,
el radar la lee como si fuera una sola.
Y un barco pegado a un atolón no es detectable
ni siquiera para un radar submarino.
Esto no es un atolón. Es una mole de millones de toneladas de hielo
resquebrajándose por momentos.
¿Oyes como suena? En otro barco sería un suicidio,
pero en esta goleta no. Es de los buques más maniobrables
en los que yo he navegado.
De la Cuadra podría hacerlo.
Gamboa, ni usted ni yo somos tan hábiles para no estamparnos
con la primera pared de hielo que nos topemos.
No podemos. Si nos escondemos en el hielo
nos doy un 10% de posibilidades de sobrevivir.
Si nos alcanza el submarino, ninguna.
Palomares.
¿El Estrella cabría en esa grieta?.
¿Qué?
Está loco.
Limítese a contestar. ¿Cabríamos?
Creo que sí.
Vamos a hacerlo.
Bien, cuando estemos al límite,
viraremos 25 grados a babor.
Vamos a entrar en el hielo.
Agárrese fuerte.
Y si saben rezar, háganlo.
Submarino a cuatro millas.
Capitán, vire.
Aún no.
Tres millas y media.
¡Capitán, vire o nos chocaremos con esa pared de hielo! ¡Vamos!
Aún no.
Tres millas.
¡Vire!
¡Ahora!
Estamos dentro.
Saldremos por la ventana de la habitación.
Piti, solo me han visto a mí.
Ainhoa. Ainhoa, vuelve aquí.
¡Vuelve aquí! Suéltame. ¡Joder!
¿Quiénes sois?
¡Uh!
Piti. ¿Qué pasa?
Son ellos. Es uno de los que nos disparó.
Ainhoa.
¡Que no aguanto! ¡Ainhoa, que no aguanto!
¡Dios!
Han dejado de hacer fuerza.
¿Qué?
No hay nadie.
Es Max.
Capitán, medio grado a estribor.
Medio grado a estribor.
-El submarino se ha parado.
Es verdad. Se ha detenido.
-Un grado a babor. Vire un grado a babor, capitán.
Diríjalo hacia estribor, capitán, ¡vamos!.
¡Cuidado, capitán!
¡Eso es!
Como esas paredes sigan estrechándose,
nos aplastarán como a una nuez.
-Capitán, hay un saliente en la pared.
Capitán, la pared se estrecha por estribor.
-Capitán, ¡saliente a estribor! ¡Saliente a estribor!
¡Vamos!
¡Cuidado, capitán!
¡Vire a babor, capitán!
¡A babor!.
¡Vire a babor! ¡A babor, capitán!
¡Capitán, vire a babor!.
¡A babor, a babor, vamos!
¡Ha faltado poco!
Ahora, capitán, mantenga el rumbo.
Esto está a punto de terminar.
¿Qué es eso de ahí delante?
Buena maniobra,
capitán.
-No se mueve.
Sigue ahí. Nos están esperando.
Si cuando estudiaba en la academia
alguien me dice que iba a fondear en un iceberg le tomo por loco.
¿Qué edad tiene? ¿Su hija?
¿Cuántos años tiene?
-10.
-Se mueve. Se está yendo.
Es verdad. Se aleja.
-Deben pensar que nos hemos estrellado.
-¡Se van! Ha funcionando.
¡Se van! ¡Se van!
¡Se van! ¡Se van!
¡Se han ido!
Recuperaremos a su hija. Cuente conmigo para eso.
Pronto volverá a estar con Evelyn.
Le doy mi palabra.
Burbuja.
Quiero saber al detalle qué contiene esta carpeta
por la que hemos estado a punto de morir.
Tú estás colado por Ainhoa.
¡Que viva el amor!
Solo hay una manera de saber si una tía está en tu misma onda.
¡Ya me entiendes!
Paciencia.
-Mañana te voy a contar por qué estamos vivos.
-Parece que no somos los únicos supervivientes en el mundo.
-¡Julián!
-Esa gente no son amigos.
Debemos organizarnos antes de que vuelvan.
Saben que tienes la carpeta roja.
Y van a por ti.
¿Dónde está Gamboa? -¡Ah!
-¿Dónde? -Gamboa está aquí. Yo soy Gamboa.
Dices que tienes muchos amigos a bordo.
Lo que no sabes es que uno de ellos te vendió.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.