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Ciudad de M�xico llamando al vuelo 12.
Ciudad de M�xico llamando al vuelo 12, cambio.
Ciudad de M�xico llamando al vuelo 12.
Ciudad de M�xico llamando al vuelo 12, cambio.
Ridgewood llamando al vuelo 12, cambio.
Ridgewood llamando al vuelo 12, cambio.
Esa es la �ltima.
Hay un pueblo a unos pocos kms. Ir� a ver si puedo conseguir ayuda.
Podr�a tardar un rato. �Estar� bien, Sra. Ballister?
Estar� bien. No se preocupe por m�.
Si alguna vez tengo otro accidente de avi�n, se�ora... est� all�.
Carola.
Carola.
Clyde, levanta.
No puedo.
Mi cabeza, mi cabeza.
El hombre del malet�n met�lico est� inconsciente.
- �Malet�n met�lico? - S�, eso es.
Es nuestra oportunidad.
C�gelo.
No puedo. Lo tiene encadenado a la mu�eca.
No puedo moverme.
En Lisboa te mov�as con una bala en tu est�mago.
Claro que eso fue hace dos a�os.
Debe haber una fortuna ah� dentro para protegerlo de esa manera.
Vamos.
Espero que tenga la llave del malet�n.
Es un billete de avi�n de Ciudad de M�xico a Cleveland, Ohio.
Se llama Albert Richard Kingby.
�La llave?
Son solo papeles.
Es un testamento,
en el que hereda Albert Richard Kingby...
...alrededor de un mill�n de d�lares en bonos.
Firmado por Miles Kempen.
Otro testamento en el que hereda Kingby un mill�n de d�lares.
Firmado por el profesor Roland Budlow de Nueva York.
Y dos m�s.
Cuatro testamentos por separado.
En cada uno hereda, al menos, un mill�n en bonos.
Para Albert Richard Kingby.
Pastel de ciruela, carne asada y pur� de guisantes.
Es un men� al rev�s.
Miles Kempen.
Cleveland, Ohio.
�Cleveland?
Es hacia d�nde iba Kingby.
Sra. Ballister.
Por favor, se�ora.
Esa luz es demasiado potente.
Oh, lo siento mucho.
He encontrado a un hombre que habla ingl�s. Se fue a por ayuda.
�Se siente mejor ahora?
Gracias.
Gracias.
Traer� m�s le�a.
Cuatro testamentos.
Y cuatro millones de d�lares.
Miles Kempen de Cleveland.
Profesor Roland Budlow de Nueva York.
Marie Drumman de la isla de Bedford.
Ben Albee de Providence.
Y cada uno deja un mill�n de d�lares a la misma persona.
Debe haber algo ligeramente ilegal en todo esto.
E interesante.
Pastel de ciruela, carne asada y pur� de guisantes.
Miles Kempen de Cleveland.
Apartamento del Sr. Kempen.
Entiendo, se�or. �Qui�n llama, por favor?
Es un tal Sr. Kingby.
�Kingby?
Sr. Albert Richard Kingby.
Lo siento, se�or. El Sr. Kempen no est�.
Me he marchado de la ciudad.
El Sr. Kempen se ha marchado de la ciudad unos d�as.
�Alg�n recado?
Gracias, se�or.
No ha dejado recados.
�Se encuentra mal, se�or?
Estoy bien. Eso es todo, Charles.
Hola. Soy Miles Kempen. P�ngame con Lily Roegan, por favor.
En su camerino, gracias.
Lily, escucha atentamente.
Dile a Farrell que localice a su abogado.
El que le defendi� en la investigaci�n de ese esc�ndalo.
Caighn creo que se llama. Jeff Caighn.
S�, ir� enseguida.
S�, Lily.
Es muy importante.
Buenas noches, Sr. Kempen.
La Srta. Roegan est� en mi despacho. Caigh ya est� aqu�.
Es un hombre dif�cil de localizar por la noche.
Miles.
�Qu� ocurre?
Un momento, Farrell.
La Srta. Roegan no volver� a cantar aqu� despu�s de esta noche.
Miles... no puedo.
Yo dir� si puede o no.
Tenego un contrato. - S�, soy consciente de ello.
�Es... es suficiente?
Siempre me gust� ver feliz a la gente.
Est� bien para m�, Sr. Kempen.
Lily, �no podr�as venirte conmigo en el avi�n de ma�ana al mediod�a a Florida?
�Florida?
Nos casaremos por la ma�ana.
�Casarnos?
Oh, Miles.
- �Contenta? - �T� qu� crees?
Salgo en el pr�ximo n�mero.
Hasta luego.
Kempen, aqu� le tienes. Jeff Caighn.
- Encantado de conocerle. - �C�mo est�?
No conseguir�s un mejor asesor legal.
Sobre todo, para algo que no es demasiado legal.
Gracias.
Sr. Caigh, esto es totalmente legal.
Simplemente quiero redactar mi testamento, dejando todo lo que tengo a mi futura esposa.
Lo m�s importante es el tiempo.
Me casar� con ella por la ma�ana, y nos iremos en el vuelo del mediod�a.
Quiero tenerlo firmado ante notario antes de marcharme.
Sr. Caighn.
�Me est� escuchando?
No, estoy escribiendo una direcci�n.
Hay un muchacho que acaba de licenciarse en la universidad de derecho...
...y que redacta bonitos testamentos.
Buenas noches.
Sr. Caighn, tiene raz�n. Quiero m�s que eso.
Ten�a entendido que era usted complicado.
No hay nada que no har�a por dinero,
y por proteger a sus clientes.
�Y qu� le ocurre al testamento antiguo?
�Eso es necesario?
�No podr�amos decir en el nuevo que ha sido... c�mo lo llaman...?
�Derogado? S�, se puede decir.
Por ejemplo... si yo muero.
Ellos atacar�n el testamento nuevo. Digamos que no estaba en plenas facultades mentales.
�Te vas a casar con Lily Roegan?
S�.
Entonces, est�s en plenas facultades mentales.
Despu�s de que hayas protegido el testamento,
tendr�s que asegurarte que Lily guarda el dinero,
y contin�a con vida.
Eso suena siniestro.
Esto es algo peligroso.
�Para m�?
Ten�a entendido que no te asustabas f�cilmente.
Los buenos honorarios me dan valor.
Escribe la cifra que quieras.
Est� bien.
Vamos, tengo una mesa.
"Aqu�."
""Estoy tan contenta de estar aqu�."
"Solo ten�a que estar aqu�."
"Desde el d�a en que sonri�."
"Y toc� mi mano."
"Es tan maravilloso estar..."
- �Whisky, Sr. Caighn? - S�.
�Sr. Kempen?
�l bebe leche.
"Y �l tambi�n lo sabe."
"�Qu� se siente al ser besada? Al ser besada por �l".
"Sola."
"Cuando estoy en sus brazos soy consciente de..."
"...la sensaci�n que las palabras no pueden expresar."
"Y estoy tan agradecida de que me permita compartir..."
"...su clase de felicidad."
"Creo que estar� aqu�..."
"...hasta que golpee la puerta."
"Su beso es para siempre."
"Aunque s� que la chispa puede apagarse..."
"...alg�n d�a."
"A�n puedo besarte..."
"...y me gusta..."
"...as�."
Hola Miles.
Vaya sorpresa.
El �ltimo lugar en el mundo en el que esperar�a ver al viejo Miles Kempen.
- Disculpe, yo... - Te he llamado hoy.
Y varias veces.
Me dijiste que te ibas de la ciudad.
Oh... s�.
Sr. Caighn,
el Sr. Kingby.
- Hola. - Tanto gusto.
Como termin� el trabajo m�s pronto de lo que esperaba, vine derecho desde el tren.
Ahora entiendo por qu�.
- �Quieres tomar algo? - No, gracias.
Acabo de pedir la cena en mi mesa.
Pastel de ciruelas.
Carne asada.
Y pur� de guisantes.
�Por qu� no me acompa�an?
No, gracias.
Bien, ser� mejor que vuelva.
Ya nos veremos, Miles.
- Cuando quieras. - �Ma�ana?
�Por la ma�ana?
Vale, ma�ana. Ma�ana est� bien.
Pero no por la ma�ana. A cualquier hora despu�s de las 12.
�Qu� tal para almorzar? �A la una, entonces?
En mi hotel. Es el Fortney.
- Perfecto. All� estar�. - Bien.
Buenas noches, Sr. Caighn. - Buenas noches.
Si tuvieras una habitaci�n libre, podr�a redactar tu testamento esta noche.
Si tuvieras una m�quina de escribir.
Si pudieras subirme los honorarios.
Est�s dando demasiada importancia por una leve insinuaci�n de peligro.
Sol tr�eme el testamento ma�ana por la ma�ana para tenerlo antes de irme.
- �Conoces al Sr. Caighn? - He oido hablar mucho de usted.
Y yo la llevo admirando numerosas veces.
Oh, felicidades.
�Se lo has dicho?
�Est� todo bien?
Oh, s�, s�. No te preocupes.
Le ver� por la ma�ana. Me alojo en los apartamentos Innwood.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Buenas noches.
- �Todo en orden, Caighn? - S�, perfectamente.
El hombre de esa mesa. �Qu� le ha pasado?
Se ha marchado.
- �Sin cenar? - No pidi� nada de cenar.
Toma algo, Farrel.
- Gracias. - Invita la casa.
Buenas noches.
�Hola, Sr. Kempen?
Me llamo Ballister.
No, usted no me conoce. Acabo de llegar de Cleveland.
Pero me gustar�a verle.
Preferir�a no discutir esto por tel�fono.
Es un asunto de suma importancia para los dos.
S�, se�or. Podr�a estar all� en media hora.
Gracias. Adi�s.
No ha sido tan dif�cil, �verdad?
Carola.
Esto no me gusta.
�Y te gusta tener menos de cien d�lares?
Est� bien. Hemos conseguido la cita.
Y ahora, �c�mo empezamos?
�C�mo vamos a meternos en la piel del Sr. Kempen...
...con tan poco para que funcione?
Oh.
Ya has hecho m�s con mucho menos que esto.
Este no es el camino para poder empezar en Am�rica.
Clyde,
quiero que esta piedra vuelva a ser aut�ntica.
Quiero olvidar que hemos estado en hoteles de 2$ la habitaci�n en Cleveland.
S�, pero es una habitaci�n segura.
Aqu� no hay nadie que nos moleste, ni nadie que nos siga.
Podr�amos vivir aqu� como dos personas normales.
Al�grate. Con ciertas aspiraciones a un gran futuro.
�Por qu� hemos de empezar con todo eso de nuevo?
Carola.
No hay nada en el mundo que no hiciera por ti.
Entonces, deja ya de lloriquear.
Recuerda esto, Clyde.
Cuando nos conocimos, viv�a en una habitaci�n normal.
T� me abriste los ojos al mundo exterior fuera de esa habitaci�n.
Y me gusta.
Voy a continuar contigo... o sin ti.
Dec�dete.
S�, pero es todo muy confuso.
Cuatro testamentos y un men� al rev�s.
Si tuvi�semos alguna idea de lo que significa.
Son cuatro millones de d�lares.
Eso es suficiente para m�.
�Sr. Kempen?
Entren.
- �Es usted Ballister? - S�.
Esta es mi esposa. - �C�mo est�, Sr. Kempen?
Me llamo Duffy.
Soy teniente de la polic�a. - �Ha ocurrido algo?
El Sr. Kempen est� muerto.
�Muerto?
Habl� con �l por tel�fono solo hace una hora.
No.
Usted habl� conmigo.
Oh, ya entiendo.
�Para qu� quer�a verle, Sr. Ballister?
No creo que sea asunto suyo, teniente.
Podr�a serlo.
Clyde,
creo que ser� mejor dec�rselo.
Quer�a pedir al S. Kempen un consejo de negocios.
�Eran viejos amigos?
Si fue usted el que contest� al tel�fono, sabr�a perfectamente...
...que Miles Kempen nunca hab�a oido hablar de m�.
S�, claro.
�Los grandes inversores viven, por lo general, en habitaciones de 2 $?
Perdone mi curiosidad.
Tuve que rastrear su llamada.
Vaya.
De hecho, teniente,
mi esposo vino aqu� para buscar trabajo.
El cad�ver es tuyo, Duffy. Yo ya he terminado.
- �Y? - Simple rutina.
�Algo m�s, teniente?
No.
Ya no les necesitamos.
- Adi�s, teniente. - Adi�s.
- �Suicidio, doctor? - Muy gracioso.
El tipo se golpe� en la cabeza con una estatua de 130 kgs.
�D�nde vas, Mack?
Hola, Caighn. Entra.
Hola, Duffy.
Oiga,
me ha pisado el pie, teniente. - Olv�dalo y vuelve al pasillo.
�Qu� haces aqu�, Caighn?
Soy el abogado de Kempen.
�Qu� haces aqu�?
Me temo que has perdido un cliente.
�C�mo?
Un accidente.
Te lo ense�ar�.
�Cu�ndo ha pasado?
El m�dico dice que muri� sobre la medianoche.
Aparentemente, se golpe� la cabeza mientras hablaba por tel�fono.
Cuando le encontramos, su pierna estaba atascada en el cable del tel�fono.
Debi� haber caido contra la estatua y golpearse.
Sol�a ponerse de pie en el pedestal. - �Qui�n te ha dicho eso?
- Lily Roegan - �Roegan?
�La encontraste? - Esta ma�ana vino aqu�.
�D�nde est� ahora?
La envi� a su casa. Estaba totalmente destrozada.
Me lo imagino.
�A qu� viene esa sonrisa?
El cad�ver ten�a mucho de lo que ella necesita.
Eres un c�nico.
�Por casualidad se us� una porra contra �l y luego la estatua camufl� el golpe?
�Hay alguna raz�n para que digas eso?
No.
Espero que no pongas reparos en que lo llamemos accidente.
Olv�dalo, Duffy. T� conoces tu trabajo.
Entonces, �por qu� intentas que parezca que fue un asesinato?
Tengo una mente enfermiza.
Hasta la vista.
- �S�? - La Srta. Roegan est� aqu�.
Bien. Que pase.
Gracias por venir, Srta. Roegan.
Estoy seguro que ser� beneficioso para ambos.
Por favor, si�ntese. - Gracias.
Es sobre su art�culo en el Legal Recorder.
El testamento del difunto Miles Kempen, que muri� hace dos semanas, fue aprobado ayer.
El principal beneficiario es Albert Richard Kingby,
cuya herencia asciende a un mill�n de d�lares en acciones y bonos.
�Y qu� tiene eso que ver conmigo?
La noche que conoc� al Sr. Kempen, reedact� un nuevo testamento para �l.
�Sab�a usted eso? - No.
Nunca tuvo oportunidad de firmarlo.
Se lo hubiera dejado todo a usted.
�A m�?
Es un buen pellizco en efectivo.
Es una l�stima que no lo vaya a conseguir.
Gracias.
�Es eso todo? - Espere un minuto.
El Sr. Kempen era cliente m�o.
Y me siento en la obligaci�n moral de ver cumplidos todos sus deseos.
Quer�a que usted heredara toda su fortuna.
Usted ya no puede hacer nada al respecto.
Yo no estar�a tan seguro.
�A qu� se refiere?
�Qu� sabe usted sobre Kingby?
�Y eso qu� m�s da?
�Sab�a que Kempen le ten�a verdadero pavor?
- �Cree que Miles le mat�? - Yo no he dicho eso.
Pero, que quede entre nosotros.
Sabemos lo suficiente de Kingby como para hacer que tome parte con unos cuantos bonos.
�Te refieres a chantajearle?
No me gusta esa palabra.
Solo es un acuerdo extrajudicial.
Todo lo que dicen de usted es cierto.
No har�a nada si no hay dinero por medio.
Nada.
No tiene por qu� ponerse tan desagradable.
Todo lo que tiene que decir es "no". - Pues ya tiene mi respuesta.
�No nos puede dejar en paz?
Lo siento, Srta. Roegan.
No la entiendo. - No, claro que no.
- Quisiera disculparme. - No se moleste.
Srta. Day, p�ngame con Joe, el portero del hotel Fortney.
�Joe?
Escucha, tienes alojado ah� a un hombre llamado Kingby.
Albert Richard Kingby.
Quiero saber cu�ndo se marcha y ad�nde va.
Sr. Kingby.
Vaya, mi buen samaritano.
Que agradable sorpresa. - �C�mo est�?
�Qu� tal?
Bien, Sr. Ballister. Gracias a los dos.
- �Van a Nueva York? - S�, �y usted?
D�nde vaya usted, nosotros tambi�n amos.
Oh, vaya. Lo olvidaba. Felicidades.
�C�mo?
- �No ha heredado mucho dinero? - �Yo?
S�. Lo leimos en el peri�dico.
�C�mo se llamaba ese hombre?
Ah, Kempen, �no?
Cuando le vi al lado del avi�n que se estrell� en M�xico, me dije,
ah� va el hombre del mill�n de d�lares.
Ojal� fuera cierto.
Debe ser otro Kingby.
Nunca o� hablar de... �Kempen, dijo usted?
Oh, es una pena.
Pensaba que tendr�amos algo m�s de suerte.
La suerte nos ha dado la espalda, ya sabe.
Me temo que se han equivocado.
Oh, estoy muy cansado.
La cama me llama a gritos.
Buenas noches. - Buenas noches.
Gracias.
�Le importa?
Mi marido volver� en cualquier momento.
En ese caso no tenemos mucho tiempo para conocernos.
Me pregunto d�nde estamos.
Me he caido por culpa del tren.
Por un minuto cre� que fue el ver al Sr. Kingby lo que le hizo caer.
Disculpe.
Debo haber dejado mi encendedor en el vag�n-restaurante.
Hablemos un poco.
Apu�alado.
- �El compartimento de Kingby? - S�.
- Ser� mejor que llamemos al revisor. - Espere.
No quiero verme envuelta en un asesinato.
Era su marido.
Entonces ya lo est�. - No necesariamente.
Depende de usted.
Con tal de que yo no me vea mezclado.
�Tiene una navaja?
S�.
Se�orita,
Si alguna vez quiere una recomendaci�n...
�ste es el m�o.
Quiero bajarme del tren antes de que le encuentren.
�Por qu� van a sospechar de usted?
No encontrar�n el cad�ver hasta que el tren llegue a la estaci�n de Nueva York.
Ser� mejor que se siente.
Usted segu�a a Kingby.
�Por qu�?
�Qui�n es usted?
Esa no es la pregunta que yo formular�a a un testigo.
Me gustar�a que me contestara.
Est� bien. Le contestar�.
No le estaba siguiendo.
�Para qu� es eso? - Est� en un aprieto.
No lo creo.
Ocultaci�n de pruebas. Complicidad tras el asesinato.
Exactamente igual que usted.
Oh, no.
En cuanto le diga al revisor lo de esas etiquetas de su bolso,
estar� fuera de sospecha.
Yo me limit� a observar.
Solo quer�a ver lo lejos que llegaba.
As� que, es su palabra contra la m�a.
Y yo soy un ciudadano respetable.
No va a decir nada al revisor.
�Cree que no la usar�?
�Me ha llamado, se�or?
Lo siento.
Ha sido un error.
Quer�a saber qui�n soy.
Era el abogado de Kempen.
Creo que Kingby asesin� a Kempen.
Quiero demostr�rselo.
�No le interesa la herencia del Sr. Kingby?
Ha sido puramente fortuito.
Y si le digo que juntos podr�amos ganar tres veces m�s de lo que ten�a Kingby,
�no querr�a escucharme?
�De cu�nto hablamos?
Solo por cortes�a.
De acuerdo.
Hay tres testamentos m�s.
Cada uno de los cuales deja a Kingby un mill�n de d�lares.
�Quienes son los testadores?
�Sabe? A veces tomo mis precauciones.
�Ha oido hablar de un men� que empieza por... pastel de ciruela?
�Qu� significa?
�Cu�les son los nombres que figuran en los testamentos?
Me temo que le necesitar� en este asunto.
Creo que va siendo hora de unir nuestras fuerzas.
Tenemos mucho de lo que hablar.
�Socios?
Socios.
Espere un momento.
�Qu� certeza tiene de que el profesor Budlow no conoce a Kingby?
Kempen no lo conoc�a.
Oh, hola.
Supongo que querr�n saber si tengo tiempo para llevarme a su hijo.
Siempre he creido que uno puede hacer tiempo si as� lo quiere.
- Me llamo Kingby. - S�, se�or.
- Esta es la Sra. Kingby. - �C�mo est�?
Tanto gusto.
Su hijo, indudablemente, es muy joven.
Y quieren saber cu�l es la mejor edad para empezar.
Me llamo Albert Richard Kingby.
Oh, s�.
Desde luego.
Si me disculpan un momento. Mi alumno.
No, no. Para, para, para.
Me has pedido una pieza,
y te he dado una pieza.
Pero no est�s listo para tocarla, muchacho.
As� que volvamos al "arpeggio" y a la escala crom�tica.
Vamos, empieza.
Por favor, pasen. Siento haberles hecho esperar.
Si�ntense.
Debo decir que me sorprende verle tan pronto.
�Por qu�?
Ver�, el peri�dico de la ma�ana dice...
...que usted desapareci� anoche del tren...
...antes de llegar a Nueva York.
�Y?
El peri�dico tambi�n dice...
...que se encontr� un cad�ver no identificado...
...en su compartimento.
No me gusta que me cuestionen, profesor.
Por favor, enti�ndalo.
Simplemente pensaba que Nueva York podr�a ser un lugar peligroso para usted...
...a d�a de hoy.
Nueva York puede ser peligroso para cualquiera.
Profesor,
creo que mi esposo est� irritable porque tiene hambre.
Lo s�.
�Tiene pastel de ciruela en la nevera?
�Eso te complacer�a?
No del todo.
Entonces, podr�a ser,
�carne asada?
�Pur� de guisantes?
El hecho es,
que le esperaba a usted solo.
�Por qu�?
Bueno, supongo que imagin�...
La imaginaci�n no forma parte de este negocio.
Y a�n as� usted se ape� del tren...
...antes de llegar a Nueva York.
�C�mo ha llego aqu� tan r�pido?
En una alfombra m�gica.
Me gustan las alfombras m�gicas.
Y me gusta el testamento que firm�.
Y tambi�n me gustar�a entrar en la operaci�n,
ahora mismo.
Debo confesar que esto es un alivio para m�.
Como comprender�, Sr. Kingby, ten�a que asegurarme.
Naturalmente. V�monos, cari�o.
Una vez m�s vuelvo a ser un hombre libre...
...y ya podr� dedicar toda mi atenci�n a la m�sica.
Le estoy muy agradecido.
No m�s que nosotros.
Y me alegra que los dos est�n contentos.
Ahora me ha entrado hambre.
- Buenos d�as, profesor. - Buenos d�as. - Adi�s.
Apesta.
- �Qu� hay dentro? - Bonos.
- �Cu�nto? - Un mill�n.
Me gusta tu estilo, Caighn.
Por un momento, ah� dentro, no estaba seguro de m� mismo.
No sab�a si iba a coger el arma o los bonos.
S�.
Y te quedaste entre el profesor y yo en caso de que hubiera cogido el arma.
Alguien ten�a que salir para pedir ayuda.
- Esp�reme. - S�, se�or.
�No est� bueno?
- Es por mi culpa. - �No te gustan los perritos calientes?
�Y qu� haces en un partido de b�isbol?
Nunca he ido a un partido de b�isbol.
�En serio?
Qu� extra�a eres, chica.
Creo que estamos listos para hacer negocios.
�S�?
El lugar m�s privado del mundo.
Nadie nos creer�a si les dijera cu�l es.
Nunca se me ha debilitado el coraz�n, pero...
Mira, te lo ense�ar�.
Disculpe se�or, �puedo...?
�Le interesa un nuevo modelo de obligaciones de 100.000 $?
Le costar� exactamente una cuarta parte.
�Cree que soy est�pido?
Disculpe. No pretend�a ofenderle.
- Dos caf�s. - De acuerdo.
Cada uno de estos es como el pe��n de Gibraltar.
Pagables al portador.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco.
Medio mill�n de d�lares para ti.
Y quinientos mil para m�.
Y 50 centavos para m�.
Creo que se establece un l�mite para las ilusiones, hermano.
- �Az�car? - No, gracias.
Veamos.
La siguiente es Marie Drumman de la isla de Bedford.
Un largo viaje hasta all�.
S�. Son seis horas, pero...
A tu salud, Marie Drumman.
Te pones muy atractiva cuando te muestras perpleja.
�Crees que correremos menos riesgo en la isla de Bedford?
Yo no intentar�a ir all� solo.
�En serio?
Oh, ni siquiera se me pasar�a por la cabeza.
Ya me lo imagino. Despu�s de todo, �qu� es el dinero?
Todo lo que queremos es bastante para una peque�a caba�a en Maine.
Unas baldosas oscuras en el ba�o para ti y un yate para m�.
Aparte de tener en el banco 50 o 60 mil para gastarlo cuando queramos.
Cuidado, Caighn, ve m�s despacio.
�Te refieres a nosotros?
- �Sabes una cosa? - �Qu�?
Hay personas como t� que tienen que tomar precauciones.
S� exactamente cu�l es mi situaci�n contigo.
- �Cu�l? - Estar de cara a ti.
Ambos sabemos que si me doy la vuelta soy un perfecto objetivo para una pu�alada.
Preferir�a no oir nada de pu�aladas.
Lo siento.
- Caighn - �Eh?
Clyde nunca signific� nada para m�.
De verdad. �Me crees?
No.
Ahora, �y si nos centramos en la mujer de la isla de Bedford?
Me lo pensar�.
Est� bien. Olvidemos todo el asunto por hoy.
�Sabes? Ya me siento inmensamente rico. Quiero comprar una cuantas cosas.
Orqu�deas, una cena, un espect�culo.
Te llevar� al mejor club de la ciudad.
Quiero pisarte los pies y sentir tu pelo en mi nariz.
Me equivoqu� contigo. Eres todo un rom�ntico.
- �Trato hecho? - Trato hecho.
Tengo que ir a la estaci�n a recoger mi topa.
No me pongo un vestido largo desde hace tres meses.
- Ser� mejor que me afeite. - Yo recoger� tus maletas.
Bien, y yo reservar� un par de habitaciones en el Chesney.
�Contiguas?
T� tienes el arma.
- Aqu� tienes el ticket de mis maletas. - Gracias.
Chalados.
Intent� venderme un bono de 100.00 $ por dos centavos.
- �Lo dice en serio? - S�.
�Acaso parezco un tonto?
No.
Un billete para la isla de Bedford, por favor.
Gracias.
- Cambie en New Bedford y coja el ferry. - Gracias.
Lo siento.
Cerramos toda la temporada.
Quiero ver a la Srta. Druman.
Aqu� no hay ninguna Srta. Drumman.
�Marie Drumman?
- �Sra. Drumman? - S�.
�Negocios?
S�.
Puede ahorrarse el esfuerzo. No le va a comprar nada.
Bueno...
D�gale que es en relaci�n...
...a un testamento.
Espere aqu�. Oye, mam�.
Dice que pase.
Entre, querida.
Si�ntese. - Gracias.
- �Viene en relaci�n a un testamento? - S�.
En el cu�l mi esposo es el beneficiario.
Albert Richard Kingby.
�Por qu� no ha venido su esposo?
�Ha leido el peri�dico de hoy?
- S�. - Bien.
Entonces comprender� que le resulte algo inc�modo aparecer en p�blico.
Claro.
Por eso he venido en su lugar.
- �Ha venido hasta aqu� desde Nueva York? - S�.
Debe estar cansada... y hambrienta.
�Quiere que le prepare algo de comer? - Gracias. Es usted muy amable.
�Que le apetece?
�Pastel de ciruela, carne asada y pur� de guisantes?
Mam�, hay un hombre que quiere verte.
�Qui�n?
Sra. Kingby, �le importar�a esperarme un momento ah� dentro?
Jonathan le acompa�ar�.
Jonathan, cuida bien de la Srta. Kingby. - S�, mam�.
Pase, Sr. Kingby.
Entre, por favor.
Esta se�orita afirma ser su esposa.
Ya sospechaba que se trataba de otra impostora.
Ya ver�s como ella no te da problemas, Jonathan.
Ap�rtese de ella.
Por supuesto que es mi esposa.
Ven aqu�, cari�o.
�No sab�a que ella iba a venir?
�Importa eso?
Es posible.
Traiga los bonos, Sra. Drumman.
Muy bien.
Una interpretaci�n muy realista.
Bien.
P�nganse c�modos mientras reconsidero esta situaci�n.
Si�ntese, Sra. Ballister.
Y se�or...
...Caighn, si no recuerdo mal.
�Oh!
Un reacci�n muy en�rgica, Sr. Caighn.
�V�ndalo!
Ha roto mi mejor l�mpara.
D�jelo, Sra. Drumman.
No s� si podr� conseguir otro con el mismo tono de cristal.
Su�ltale.
Bien, Sra. Ballister.
Ha recorrido un largo camino desde Matamoros, M�xico.
M�s de lo que se tarda en cometer dos asesinatos.
Amigos, seamos breves.
S�.
Querr�a los bonos que les dio el profesor Budlow.
Me temo que eso no va a ser breve.
�Los llevan encima?
- No. - Oh.
Y yo me temo que no conf�o en usted, Sr. Caighn.
Su reputaci�n no es muy aceptable.
�Y me lo dice usted?
Qu�dese quieto, por favor.
Jonathan.
Su bolso, por favor, si no le importa.
Ella ha traido una maleta, mam�.
- �D�nde est�? - En el sal�n.
Excelente.
Te quedar�s con nuestros amigos, Ezra.
Si no nos dicen d�nde est�n esos bonos,
que nos lleven hasta ellos.
Su llave, Sra. Ballister.
Gracias, Sr. Kingby.
Bien, amigos.
�Y ahora qu� vamos a hacer?
Me ha pillado.
Necesito desesperadamente esos bonos.
Urgentemente.
�Sabe, Sr. Kingby?
Se me rompe el coraz�n.
Podr�a d�rmelos y as� ganar�a mi amistad.
- Cari�o. - �S�?
�Quieres que seamos amigos de �l?
No le querr�a como enemigo.
Puede que un cambio nos ayude.
Sea razonable.
Hablemos clara y tranquilamente.
As� es c�mo m�s me gusta.
R�pido, coge el arma.
Silencio, y mu�vase.
No se mueva.
Corre, Carola, corre.
No es tan c�modo como un hotel, pero, al menos, es m�s seguro.
Creo que el primer ferry sale a las 7:00 de la ma�ana.
Ser� mejor que mantengamos abiertos los ojos.
Eso es cosa m�a.
T� duerme un poco.
Me pregunto en qu� clase de negocios est� metido.
- �Qui�n, Kingby? - S�.
Miles Kempen quer�a dejar su dinero a Lily Roegan,
pero ten�a un miedo atroz de hacerlo.
Cu�ndo Kingby apareci�, Kempen muri�.
�Sabes? El profesor Budlow y la Sra. Drumman...
...no viven como millonarios.
Lo extra�o es, que ninguno de los dos aparenta tener nada en com�n con el otro.
Excepto dejar a Kingby todos esos millones de d�lares.
�Y qu� hay del cuarto testamento?
El Sr. Ben Albee de Providence.
S�.
Me pregunto c�mo ser�.
Espero no averiguarlo.
Eres un hombre maravilloso, Caighn.
�Eh?
He dicho que eres un hombre maravilloso.
Claro.
Repleto de instinto y autoprotecci�n.
S�.
Podr�as haberme arrojado a lo lobos y venir aqu� solo.
Me gusta recoger mis propios lobos.
�Te divierte?
No s� por qu� te estoy pidiendo disculpas.
Despu�s de todo, no fuiste al hotel solo para ser amable.
No.
Al ferry se va por ah�.
Podr�amos caer en una emboscada. - S�, lo s�.
Estaba cargado cuando Kingby la cogi� de mi bolso.
Que tipo tan brillante soy.
Nos dej� escapar.
El ferry va a ser la emboscada.
Bueno, ya he echado un vistazo y ninguno de ellos est� a bordo.
Brinda conmigo con esa mirada tuya.
Esa es una melod�a muy sentimental.
Eres un tipo duro, Caighn.
Hay algo en todo esto bastante simb�lico.
�Simb�lico?
�C�mo qu�?
Es la primera vez que me apoyo en alguien.
Es bastante increible, si sabes a lo que me refiero.
�l podr�a intentarlo de nuevo.
�Qu� es lo siguiente?
S�, te lo estoy preguntando. Eres el socio de mayor edad.
D�jate de bromas.
Bien.
Lo siguiente ser� dar salida a los bonos. - �D�nde?
M�xico. Sudam�rica.
Suena bien, �no?
Suena casi perfecto para nosotros.
- Dos para Nueva York. - Gracias.
Parece que nos hayamos salvado de la emboscada.
Ni siquiera tenemos tiempo para celebrarlo.
El peri�dico que dej� aqu� ayer, por favor.
Gracias.
"DESCUBIERTO EL PLAN DE FUGA DE CRIMINALES DE GUERRA NAZIS".
"A. R. KINGBY BUSCADO COMO EL CABECILLA".
- Carola. - �Aj�?
Ahora s� en que clase de negocios est� metido Kingby.
�Ah, s�? �En cu�l?
Trabaja para los Nazis.
El capit�n Budlow,
Marie Drumman y Ben Albee.
El dinero debieron depositarlo a sus nombres en alguna parte antes de la guerra.
Luego, lo transformaron en bonos americanos.
S�.
Budlow no nos conoc�a.
Nos entreg� los bonos.
Eso significa que...
...cuando se necesita el dinero, aparece un agente...
...que se identifica con el nombre de Kingby en esa casa.
Los testamentos se redactaron para su protecci�n...
...en caso de que alguno de ellos muera antes de que Kingby llegue aqu�,
o no quiera renunciar al dinero como Kempen.
Esos bonos son para pagar los escondites a los l�deres Nazis que huyeron de Alemania.
Pero no con el mill�n de d�lares que tenemos.
- Kingby todav�a tiene tres millones. - �Kingby?
No querr�s volverte a involucrar con ese tipo, �verdad?
No.
Pero tenemos que cont�rselo a la polic�a.
La polic�a nos quitar� los bonos que tenemos.
Tienes raz�n.
Primero tendr�amos que entreg�rselos.
�De verdad?
Eso es una chiquillada.
Me dejas sorprendida.
Yo tambi�n me quedo un poco sorprendido de m� mismo.
Solo cuenta una cosa.
Lo sabes tan bien como yo.
Conseguir lo que uno quiera.
Y ambos tenemos eso.
Y m�s.
Caighn.
Caighn.
No s� realmente lo que significo para ti.
Creo que s� lo sabes.
�Y por qu� echarlo todo a perder?
No hay ning�n riesgo que no corriera por ti.
Pero,
esto no es un juego.
Solo quieres abandonar.
Carola,
se trata de mucho m�s que el dinero.
Nada vale m�s que un mill�n de d�lares.
Nada.
Supongo que soy... algo retr�grado.
Olvid�moslo.
Lo siento.
�Ves lo que ocurre cu�ndo discutes?
Disc�lpame.
Nos han dicho que matemos a la chica si nos creas problemas.
- Est� bien. V�monos. - Qu�date d�nde est�s.
Vimos a la chica coger los bonos en la estaci�n y meterlos en su bolso.
Es casi la hora para que salga el tren, Caighn. Ser� mejor que... oh.
- Vaya, el viejo Howard. - M�nten la boca cerrada.
- Tengo que pagar la cuenta. - Las bebidas las pago yo.
�Y bien, Sr. Albee?
No est�n en la camioneta.
No habr�n tirado los bonos por la ventanilla.
�Y si fuera as�?
�D�nde est�n los bonos?
Tengo un poco de amnesia.
Jonathan.
Lev�ntese, Sr. Caighn.
El taburete, Jonathan.
Si�ntese, Sr. Caighn.
Me quedar� de pie.
Espere un momento, Sr. Kingby.
Quiz� podamos hablar de negocios. - Quiz�.
Caighn y yo no somos avariciosos.
Podr�amos compartirlos de forma razonable.
�Y qu� considera razonable?
- El 75%. - �Para m�?
No. Para nosotros.
Me temo que eso acaba con la discusi�n.
Sr. Kingby.
Yo...
...me doy cuenta que sus argumentos son m�s fuertes que los nuestros.
- �Qu� considera usted razonable? - El 75% para m�.
�Caighn?
�Sabes?
Este sitio no es precisamente muy saludable.
Ella no sabe d�nde est�n los bonos, Kingby.
Y yo no se lo voy a decir.
Lev�ntese, Sr. Caighn.
Nos sobra el tiempo para este tipo de cosas.
Ya lo s�.
Caighn.
Caighn, d�selo, por favor. El dinero no merece esto.
No es el dinero.
No te comprendo.
Yo s�, Sra. Ballister.
Le comprendo perfectamente.
Jonathan.
Cuida de la Sra. Ballister.
Ella no sabe nada, Kingby.
Ya me he dado cuenta.
Lo siento de veras, Sra. Ballister.
No s� cu�nto durar�s con este tratamiento f�sico.
Pero tampoco me interesa.
�nicamente me interesa durante cu�nto tiempo nos permitir� seguir el Sr. Caighn.
Escucha, Carola.
D�selo, Caighn. Por favor, d�selo.
Ya sabes en clase de asuntos est� metido.
No podr� soportarlo.
Carola.
Dijiste que me amabas.
Y as� es.
Quiere decir...
...que no puede amarte demasiado.
Amar, para �l no es un honor.
Sra. Ballister.
No es muy deportivo disparar a una palomita sentada.
Sr. Albee.
Quiz� sea mejor que esta vez la sujete.
Nuestro negocio no pasa por su mejor momento, Sr. Albee.
Eso es cierto, Sr. Albee.
Es dif�cil de aceptar, �verdad?
Quiz� sea porque no tiene la formaci�n cultural de su amigo ario.
Se necesita un hombre de verdad para golpear a una mujer.
No, Sr. Caighn.
No es lo bastante listo.
No crea que voy a perder los nervios y dejar que se me caiga el arma.
�Quiere salvar a la Sra. Ballister de un dolor m�s intenso?
Porque ella no sabe nada.
No, Sr. Caighn.
No. No vamos a dispararle.
A�n.
Sr. Albee.
Si hace el favor.
�Caighn!
�Qu� le pasa a usted? �Est� loco?
S�.
S�, est� loco.
Lo bastante loco como para morir...
...y sacrificarme por algo en lo que cree.
Esto me supera, Caighn.
Pero si eso es tan importante para ti...
...debe valer la pena luchar por ello.
Si es as�, no se lo digas.
�Qu� ocurre?
�Que nadie se mueva!
Manos arriba.
- Eso deber�a bastar por un tiempo. - Gracias.
Gracias, doctor.
Supongo que ya lo tenemos todo. Buenas noches.
Buenas noches.
No olvides que el fiscal del distrito quiere verte ma�ana por la ma�ana.
A las 11:00.
- All� estar�. - Oh.
Casi se me olvida darte esto.
La chica del bar dice que te pertenece.
No.
Le...
...le pertenece a usted.
Entonces, me ocupar� de esto hasta ma�ana por la ma�ana.
Bien.
�Qu� es lo siguiente, socio mayor?
Oh, no, esta vez no, jovencita.
Nuestro negocio se ha ido por esa puerta.
Pero,
parece que tengo un trabajo estable para ti.
Subt�tulos de: anubis40.
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