All language subtitles for El marques s01e06. Revelaciones

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Original subtitles

"¿Onofre Romera?" Sí, soy yo.

Las muertes de Los Galindos

presentan unas características muy especiales y terribles.

Estuvo de baja varios meses. Le cayeron encima como cinco años.

Sí que le afectó.

Cuando trajeron al suplente, vio cosas raras en las cuentas.

Cosas que no cuadraban.

No sé nada de aquello y no quiero tener más pesadillas.

"Marqués de Bahía".

Esas torres las construyó una constructora bastante pequeña.

Pero con socios con pasta.

"Ricachones de Sevilla".

"Unos con dinero y otros con contactos".

¿Estaba el marqués implicado en la construcción de las torres?

Quería mantener a la mujer y a la familia

al margen del negocio. ¿Por qué?

Porque quería demostrarles que era capaz

de hacer algo por su cuenta. Así que...

Cogió dinero prestado de su suegro.

Los que tienen el poder

no lo van a soltar así como así.

Prométeme que vas a escribir de esto.

- ¿De quién es? - De una amiga.

¿Una amiga? Ya.

Me han contado que su yerno andaba metido en unos negocios.

En algo de unos apartamentos en la playa.

Sí, se metió en un negocio de esos.

Pero algo salió mal.

Decía que lo habían engañado. ¿Quién?

El administrador, don Alberto.

He hablado con Joaquín y Picazo ha estado en la caja

pidiendo informes de las cuentas de su suegro.

¿Con qué derecho va ese hijo de la gran puta

a pedir nada? Su suegro se lo pidió.

¿Dónde vas? A Sevilla.

A una urgencia. ¿Tu suegro?

Ojalá.

¿Y qué va a pasar cuando le lleves los libros

y vea que su yerno ha metido la mano?

Pasará lo que tenga que pasar.

No quiero pasar el resto de mi vida sirviendo a un marqués como ese.

Picazo es perro de un solo dueño y ese dueño no soy yo, hostia.

Es mi suegro. Habrá que convencerle.

¡Curro! (CHISTA)

(Claxon)

(Sintonía)

Y si vuelve don Alberto, ¿qué hago? ¿Qué le digo?

Antes se dio cuenta de que estabas aquí.

¡Mujer, cómo se va a dar cuenta!

Ni que viera a través de las paredes.

Ay, no sé, tenía una mirada...

Y si vuelve, te haces la tonta y le dices lo que yo te he dicho.

¿Y se va a creer que te has pasado la mañana

poniéndole el sello a la guía? Pues le dices que he estado...

Mira, Rosita, que me da igual lo que se crea.

Para entonces ya le habré dado los papeles a don Alejandro

y será lo que Dios quiera.

Acuérdate de lo que hemos hablado.

Tu hija, tus nietas.

Ya va siendo hora de que nos vayamos de aquí.

(Claxon)

Mira, ahí viene Pedro. Y te quedas aquí tranquilita

con Ascensión, ¿vale? Sí.

¡Es el marqués!

¿Ese hombre no estaba en Málaga, cojones?

Francisco, por lo que tú más quieras.

Estate tranquilo, ¿eh?

¡Tundra, qué pasa, guapa! (RÍE)

¿Vienes a saludar a tu papá o qué?

Buenos días, Rosita. Buenos días, señor marqués.

Picazo. Buenos días, marqués.

Oye, me dice Alberto

que has ido esta mañana a lo de la guía

del potro Perdigón. Sí.

Nos va a dar muchas alegrías ese potro.

¿Me dejas verla?

¿El qué? La guía.

No, al final no me la sellaron.

Porque había mucha gente y tenía que esperar ahí.

Y como tenía faena aquí, pues me vine.

Rosita, hija, está cayendo la de Dios.

Una limonada bien fresquita nos vendría estupenda.

Con hierbabuena si tienes.

Enseguida, señor marqués.

Gracias, guapa.

¿A dónde vas tan elegante, Picazo?

A Sevilla para hacerle un recado a don Alejandro.

¿No podrías ir más tarde?

Me vendría bien que te acercaras a la cooperativa

a ver qué pasó con la reunión del comité.

¿Qué reunión? La reunión, coño.

La que se hizo ayer. Yo no sé nada de eso.

Da igual. Tú vas allí y te traes toda la información.

Don Alejandro me dijo que tenía prisa por verme.

Don Alejandro está en la cama, Picazo, te lo han dicho.

¿No, Alberto? Tres veces por lo menos.

¿Te he dicho que don Alejandro está indispuesto o no?

Debe descansar el hombre.

¿A qué viene tanta prisa?

Insistió que se lo llevara cuanto antes.

Y yo hago lo que me dice.

Qué bien mandado eres cuando te interesa, ¿eh, Picazo?

Pues ahora yo te digo que vayas a la cooperativa.

Con todos mis respetos, marqués,

yo trabajo para don Alejandro.

(Música de tensión)

No habrá algo mío en esa cartera, ¿no?

Porque si hay algo mío, tengo derecho a saberlo.

Son papeles de don Alejandro.

¡Ah, papeles! Ese era el recado.

¿Qué papeles?

No sé, papeles suyos.

Pues dámelos, yo se los llevo.

Eso no puede ser.

¿Qué papeles son esos, Picazo?

Ya le he dicho, papeles.

¿Qué papeles son? ¿Qué papeles son, Picazo?

No habrás estado fisgando en mi despacho, ¿verdad?

No. Ya.

Bueno, eso es fácil saberlo.

No seas niño, Picazo.

¡Ay, la Virgen del Carmen! Pero ¿qué haces?

Solo se los voy a dar a don Alejandro, a nadie más.

Te estás repitiendo, Picazo.

Hace mucho calor y yo me estoy hartando ya.

Alberto, mira a ver si echas algo de menos en el despacho.

Qué decepción, Picazo, qué decepción.

(Música de tensión)

Hijo de la gran puta.

Hijo de puta.

Faltan cosas.

Francisco, faltan cosas en la caja fuerte.

Yo no sé nada de eso. Pues yo sí lo sé,

que lo acabo de ver. ¿De dónde has sacado la llave?

¿Qué llave? ¿Qué llave va a ser?

La de mis cojones, no te jode.

No te hagas el tonto conmigo, que tú de tonto no tienes un pelo.

Mira, Picazo, no sé qué estás haciendo,

pero esto no es propio de ti.

¿Qué cojones estás haciendo?

Lo que me pidió don Alejandro.

Dame eso, anda que ya hablo yo con mi suegro.

Y da gracias que no te pongo a ti y a tu mujer

de patitas en la calle ahora mismo.

Uf...

Nos estás poniendo a todos en una posición muy complicada.

A ti el primero.

Te estás metiendo en cosas que tú no entiendes.

Tú siempre has sabido estar en tu sitio, coño. ¿Sí o no?

Y así nos ha ido bien hasta ahora.

Vamos a arreglar esto tranquilamente y nos olvidamos.

Don Alejandro ahora no puede hacer nada ni ver a nadie.

Deja que yo me encargue.

Vamos a comportarnos como adultos, Picazo, ¿eh?

¿Cuánto quieres?

Mira.

Aquí hay más de 10 000 pesetas.

Le haces un regalo a tu hija.

O te arreglas los dientes.

Haces con esto lo que quieras. Ya está.

No quiero su dinero.

No me jodas, Picazo.

Solo respondo ante don Alejandro, su familia y nadie más.

¿Tú estás apollardado o qué te pasa?

¿A ti en qué idioma hay que hablarte? ¿Eh?

¡Don Alejandro ahora está indispuesto!

¡Y ahora que Fito no está,

es a mí a quien tienes que dar explicaciones! ¿Estamos?

A don Fito ni me lo miente.

Usted no le llega ni a la suela del zapato.

¿Qué has dicho?

De otras cosas no sé,

pero usted de llevar una finca no tiene ni idea.

Se te está yendo la cabeza, Picazo.

Porque para dar órdenes no basta con estar bien casado,

marqués... ¿Estás hablando de mi mujer?

¿Eh? Ya está.

Usted perdone, yo no estoy hablando de su mujer.

¿Usted perdone? ¿Qué coño has dicho? ¿Eh?

Nada. No he dicho nada.

¿A ti no te han enseñado lo que es el respeto? ¿Eh?

Marqués...

El respeto hay que ganárselo.

Y, ahora, si me disculpa...

¿Dónde vas?

¿Dónde coño crees que vas? ¡No me des la espalda!

Curro, Curro. Usted no es mi jefe.

Yo a usted no le debo nada.

¿Me entiende? ¡Nada!

¡Que no me des la espalda!

¡Que no me des la espalda, cojo de mierda!

¡Ay! ¡Ay, Dios mío!

Picazo.

Picazo, levántate, hostia.

¡Vamos, coño, no me seas maricón!

¡Picazo, hostia! ¡Francisco!

¡Francisco! ¡Francisco, por Dios!

¡Ay, Francisco!

¡Ay, Francisco!

Ay, ¿qué te han hecho? ¡Francisco!

¡Ay!

Me lo han matado.

Asesino.

¡Me lo ha matado!

¡Me lo ha matado!

¿Por qué? ¡Criminal!

Tranquila, tranquila. ¿Por qué?

Ha sido sin querer, te lo juro. ¡No!

- Rosita, vamos a hablar. - ¿Hablar de qué?

¡Hablar de qué! ¡Que me lo habéis asesinado!

¡Os voy a denunciar a la Guardia Civil!

¡Canallas, criminales!

¡Os voy a tener que...! ¡No!

¡No! (ROSITA JADEA)

¡No, no!

¡No, no!

¡No, no! ¡Ya está! ¡Para!

¡Para, para!

Para, por Dios, para. ¡No!

¡Para!

(TUNDRA LADRA) No.

¡No, no!

No, por favor.

Es la perra de mi hijo, por favor.

Es la perra de mi hijo. Por favor.

¿Qué hacemos, Alberto?

Pero ¿qué hacemos? Tranquilo.

Rosita, Rosita.

Rosita.

(LLORA)

Rafael... ¡Rafael!

Vamos a llevarnos el cuerpo de Rosita dentro.

Y después escondemos el cuerpo de Picazo.

Así parecerá que ha sido él.

Vamos. Curro, tú de los brazos. Vamos.

Vamos. Vamos, Rafael.

Espera, espera.

Vamos.

Vamos.

(JADEA)

A la habitación, para allá.

Vamos.

(JADEAN)

Le ponemos la escopeta, así parecerá que iba armado.

¡Vamos!

(TUNDRA GIME)

Vamos, vamos.

No, no. La puerta cerrada.

Siempre cierra la puerta cada vez que sale.

Ya está. Vamos.

(Ladridos)

No. ¡Tundra!

¡Nos hemos dejado la perra dentro! ¡Da igual!

¡Que hemos dejado la perra dentro! ¡Da igual!

¡Alberto, por favor! ¡Vamos! ¡Venga!

A por Picazo ahora. Vamos.

¡Vamos!

Vamos.

Hay que llevarlo dentro. Dale la vuelta.

Vamos.

Vamos, vamos.

Levanta, vamos.

Venga. ¡Para, para!

Curro, vete y lo limpias todo. ¿Me oyes? Todo.

Que no quede ni rastro. Venga.

Vamos, Rafael.

Cógelo de los brazos.

¡Rafael, vamos!

(JADEAN)

¡Buenas tardes!

Vamos.

Al dormitorio, vamos.

Al dormitorio. Dios...

Vamos, vamos.

Para, para.

¡Se ha dejado la cancela abierta!

¿Dónde está Picazo?

¡Pobre Rosita! Al armario.

¿Al armario para qué?

Para que no lo vean cuando descubran todo esto.

Ya lo sacaremos luego.

No entiendo. ¿Luego cuándo? ¡Coño, deja de dar por culo!

Cógelo de los brazos. ¡Tantos cojones que tienes!

Venga, arriba.

Vengo por el pajarito nuevo para la empacadora.

¿Qué ha pasado aquí?

¿Habéis matado un cochino o qué?

Coño...

¿Dónde está Picazo?

¡Picazo!

¡Picazo!

- Estate quieto donde estás. - ¿Qué haces?

¿Estás tonto o qué?

(Grito)

(Quejido)

¿Qué cojones...?

(GRITA)

¡Picazo!

¡Picazo!

¡Picazo!

¡Picazo!

¡Rosita, por favor!

¡Asesino!

¡Asesino!

¡Socorro!

(LLORA)

(Lamento)

¡No!

Curro, ¿qué haces?

- ¡Curro! ¡Curro! - ¡Ah!

¡Curro, no! ¡No!

¡No!

No, no.

No, no.

Tápalo.

Tápalo.

¿Qué está pasando, Alberto?

Ve adentro y lávate.

Venga. No entiendo nada.

¿Qué cojones está pasando? Dímelo, por favor.

Mírame, mírame, Rafael.

No pienses. Entra ahí dentro, te lavas,

te cambias toda la ropa

y después te coges el coche y te vas a Málaga.

A Málaga. A Málaga, sí.

(Claxon)

Viene alguien, viene alguien. Marqués, adentro.

Curro, ven.

- ¿Eh? - Sea quien sea, haz que se vaya.

- Que se vaya. - Sí, que se vaya.

El marqués no está aquí. No quiero palabras del marqués.

- ¿Ese es don Alberto? - Sí.

¿Ese quién es?

Ese es el cuñado de don Joaquín, el del banco.

Trabaja para el marqués.

No veas la pinta de bruto que tiene, ¿no?

Está mal de la cabeza.

Hace calor, ¿no?

No... No hay nadie.

He quedado con Picazo para llevármelo a Sevilla.

Ahora mismo no hay nadie. Mejor os vais.

Hombre, que está Rosita esperando a Ascensión.

Ahora mismo no hay nadie, mejor que os vayáis.

¿Qué pasa?

Que no se puede pasar.

Que no se puede pasar.

¡Picazo!

¡Picazo!

(Ladridos)

(Gemidos)

¡Picazo!

¡Picazo!

(Gemidos de Tundra)

¡No! ¡Hijo de puta!

¡Hijo de puta!

Quieto, no salgas.

Espérate ahí. ¡Quieto!

Ascensión.

(GIME)

¡Ah!

¡Curro!

¡Curro!

(PEDRO JADEA)

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

¡Curro!

Madre mía.

No puede ser.

No puedo más.

¡No puedo más!

(LLORA) ¡Esto no está pasando!

¡No quiero estar aquí! (LLORA)

¡No! Ya te he dicho que no salieras.

Levántate. ¡Levántate!

¡No puedo más! ¡Mírame!

Mírame. No es momento de llorar.

No me seas maricón, coño.

Venga, adentro. Termina de vestirte.

(LLORA)

Curro.

Ven.

Venga.

Curro.

Curro. Curro.

Mírame, mírame.

Deja eso.

Deja eso.

Déjalo.

Déjalo.

Vamos a cubrirlo de paja.

Ayúdame, venga.

Cúbrelo de paja. Vamos.

Venga. Rápido, va. Venga.

Déjame, coño.

(Música de tensión)

Toma.

Ya habrá más.

Y ahora vete.

¡Vete! ¡Que te vayas, coño! ¡Vete ya!

Fuego. ¡Fuego!

Escúchame, me llevas a la yeguada y te vas para Málaga.

Sí. Y esperas a que llegue la noticia.

¿Entiendes?

¿Sabe alguien que estás aquí? No.

No, mi hermano, mi hermano lo sabe. No me jodas.

Pues más te vale que no hable. Venga, vámonos.

Vamos, dentro.

Su puta madre.

Venga, ya está. Vamos.

¿Y Clemente? ¿Qué?

¿Qué hacemos? Qué cojones, yo qué sé.

Da igual. Vamos, arranca.

Arranca y vámonos de aquí echando hostias.

(Música)

# "...al mundo entero, yo... Yo soy minero". #

(Señales horarias)

"Tercer diario hablado de Radio Nacional".

El parte.

"El Plan Energético Nacional ha sido el principal acuerdo adoptado

en el Consejo de Ministros,

que se ha celebrado en el Palacio del Pardo

con la presidencia del jefe del Estado".

"Paco, por favor, ¿nos amplias las referencias?".

"Sí, el plan culmina una serie de acciones

adoptadas durante el pasado año,

y define los objetivos y medios para alcanzarlos hasta 1985".

- ¿Qué es eso? - ¿El qué?

¡En el cortijo!

¡Vamos! ¡Vamos, cojones!

Ve con cuidado, Rafael.

No vayas a joderla ahora por los nervios.

Y en Málaga compórtate, por Dios.

Échale huevos o se acabó lo que se daba.

¿Entendido? Vamos, tira.

(GRITAN)

¡Vamos, cojones! ¡Venga, agua!

¡Don Alberto!

- Hombre, Justino. ¿Qué tal? - ¿No se ha enterado?

¡Que hay fuego en Los Galindos! ¡Todo el mundo va para allá!

- No jodas. ¿Qué ha pasado? - ¡Voy a ver qué pasa!

Claro.

¡Quitaos!

¡Cuidado!

¡Picazo!

¡Picazo! ¿Qué ha pasado?

¡Picazo!

(Gemidos)

¡Picazo!

¡Picazo! ¡Picazo!

(TUNDRA GIME)

(Música de tensión)

¡Joder! ¡Joder!

¡Para, para!

¡Cabo! ¡Cabo!

Venga, por favor, tiene que ver esto.

- Son dos muertos. - Joder.

Madre de Dios.

¿Quién coño es esta gente?

- ¡Cabo! - ¿Qué ha pasado aquí?

¡Cabo, venga usted!

¡Tiene usted que ver esto!

Un montón de sangre allí. Venga usted, haga el favor.

Pacheco, ve a la emisora del coche y dile al teniente

- que pida refuerzos. Vamos. - Sí, cabo.

(TUNDRA LLORA)

Está llena de sangre.

- ¡Cabo! - ¡Coño! ¿Qué pasa?

El teniente está en Almería.

Para una vez que lo necesito, coño.

¡Picazo!

¡Picazo! ¿Qué ha pasado aquí?

¡Pica...!

Pero ¿qué coño ha hecho?

¡La pobre!

Rosita, la mujer de Picazo.

Está muerta.

Coño, le han destrozado la cabeza.

Pero ¿qué hacéis aquí? ¡Venga, para afuera, hombre!

¿No habéis escuchado al cabo? ¡Que se os vayáis todos, coño!

¡Y tú también! Venga para fuera. ¡Venga, cojones, venga!

- Pacheco, llévate a esta gente. - Venga, vámonos.

Todo el mundo fuera, por favor. ¡Venga!

¡Todo el mundo fuera, vamos!

¡Y tened cuidado, que está todo lleno de pies!

Eh, Rosita.

(CHISTA)

- ¡Cabo, cabo! - ¿Qué pasa?

En el camino hay otro muerto.

Un tal Clemente, el de los tractores.

¿Qué está pasando aquí?

¡Quita! ¡Quita!

- ¿Dónde está? - ¡Ahí, a la izquierda!

¿Dónde vais? Pacheco, llévate a esta gente.

- ¡Coño, venga! - Todo el mundo fuera.

- ¡A tomar por culo! - Venga, vamos.

Vamos para atrás.

Tú, Manolete, tira.

(Música de tensión)

Clemente.

¡Señor marqués!

Sí, dígame.

Le han llamado varias veces de Sevilla.

¿Han dejado recado? No, pero parecía muy urgente.

Está bien. ¿Me puede dar línea, por favor?

Claro.

Ya puede.

(LLORANDO) ¡Rosita! Pero ¿Picazo dónde está?

No lo han visto, papá. ¡Cómo no lo van a ver, por Dios!

¡Con su mujer muerta en su casa! ¿Cómo no lo van a ver?

(Teléfono)

¿Diga? Solita, soy el marqués.

"(LLORA) Señor marqués".

¿Qué pasa, Solita?

Ha pasado una desgracia, señor. ¡Una desgracia enorme!

- "¿Le ha pasado algo a mi suegro?". - ¡Rafael!

Concha, ¿qué pasa? ¿Está bien tu padre?

¿Dónde estabas, mi amor? Llevo toda la tarde

intentando localizarte. Pero ¿qué pasa, Concha?

¿Tu padre está bien o...? Sí, mi padre está bien.

Es de Los Galindos, Rafael, hay muchos muertos.

¿Cómo...? ¿Cómo que muertos? ¿Qué ha pasado?

"Rosita está muerta".

Y varias personas se han quemado, ha habido un incendio.

"¿Que Rosita se ha muerto en un incendio?".

No, a ella la han matado, Rafael. ¿Cómo que la han matado, Concha?

Concha...

No te entiendo, aclárate porque no me entero.

Cuéntame qué ha pasado. "No sé qué ha pasado,"

pero tienes que venir ya. Concha.

Dame el teléfono. Voy para allá...

Rafael.

Don Alejandro, ¿qué me dice Concha de unos muertos en el cortijo?

"¿Qué ha pasado?". Hay cuatro muertos

y Picazo no aparece por ningún lado.

"Pero ¿qué ha pasado?". ¡No lo sé, Rafael!

¿Qué coño haces en Málaga? Que es aquí donde tienes que estar.

Joder, suegro. Que se ha muerto mi tío, hostia.

"No sabes cuánto lo siento".

Pero tu mujer está aquí rota de dolor buscándote desde hace horas

"y tú sin dar señales de vida por ningún lado".

"¡Así que te quiero aquí ya!". Está bien.

De acuerdo, no se preocupe. Cojo el...

Gracias. De nada.

¡Hasta luego!

(Música de tensión)

¡Hola, madre! Hola, hijo.

¿Has comido? Te saco algo. No, no tengo hambre.

(Puerta)

Sí. Onofre, anda, vente a comer,

que te he sacado un plato de potaje muy bueno.

Sí, ya voy.

Después puedes seguir. Sí, si es que no tardo.

Que se te va a enfriar, hombre. No pasa nada, me lo como frío.

No, frío está muy malo. Que sí, que no te preocupes.

Vamos a ver, chiquillo,

¿no puedes parar ni un momentito? Madre, un momento.

Sí, tienes toda la razón. Claro que sí, hombre.

Unas habichuelas buenísimas que compré ayer.

Pero ¿qué hacías tú hablando con ese chico?

¿Es que no sabes que es periodista?

A saber lo que va escribiendo de nosotros por ahí.

- ¡Ay, pero qué va a escribir! - Pues eso es lo que no sé.

¿Qué te preguntó?

Nada, estuvimos hablando de la familia.

De lo que pasó en el cortijo. ¡De las cosas que se hablan!

Ese chico es comunista como su padre, mamá.

Lo único que buscan es destruir España.

¿No te acuerdas cómo estaba esto antes de la guerra?

Claro que me acuerdo. La que no se acuerda eres tú,

- ¡que no habías nacido! - No te entiendo, mamá.

Es que no te entiendo.

¿Y tú cómo la dejas ponerse a hablar con cualquiera?

Nos encontramos por casualidad y vino a saludarnos.

Una cosa es saludar y otra ponerse a pegar la hebra.

¿Qué pasa, que ahora tú me va a decir a mí

con quién puedo hablar y con quién no?

¡Hasta ahí podíamos llegar!

No me gusta que se hable de la familia, mamá.

Y menos con según qué persona.

Así que ya lo sabes, Chelo, de la iglesia derechitas para casa.

- Perdone, creí que doña Olga... - Tú no tienes que creer nada.

Y si quieres durar aquí,

más vale que hagas lo que se te dice.

Que parece mentira que no agradezcas

la oportunidad que se te da.

- ¿Lo has oído? - Lo he oído, señora.

Pues ya lo sabes.

Lo que pasa que, ahora que lo dice,

no sé si quiero seguir en esta casa.

Pero ¿qué estás diciendo?

Lo voy a sentir por doña Olga, que es una buena mujer.

Pero ¿qué pasa, Chelo?

Pero, a ver, ¿a dónde vas a ir tú si no tienes donde caerte muerta?

No pienso caerme muerta, no se preocupe.

Y si me caigo muerta, prefiero que no sea aquí.

El mundo es muy grande, señora.

- Ya las cosas no son como antes. - ¿Lo ves?

Te lo dije, ya le está metiendo ideas en la cabeza.

No.

Nadie me está metiendo ideas, como usted dice.

- Me basto y me sobro yo solita. - Ya.

¡Tanto leer, tanto leer! Ya lo decía mi marido:

que no lean tanto que luego se vuelven demasiado listas.

Sí, ya sé que su marido nos prefiere tontas.

Para que nos quedemos calladas.

¿Qué acabas de decir?

¿Que qué acabas de decir?

Pregúntele a su marido.

¡Venga, vaya, pregúntele a ver qué le dice!

Lo siento, señora, de verdad.

Chelo, eres muy soberbia.

Y la soberbia es un pecado.

Vete de mi casa.

No quiero verte aquí ni un minuto más.

¡Fuera!

Esta es la batalla de Cerro Muriano.

Nos costó mucho tomar esa plaza.

Menos mal que teníamos los aviones de los italianos.

Los Fiat que nos envió Mussolini.

¿Tú has matado a alguien?

No, hijo, claro que no.

¿No has matado a nadie en la guerra?

Ah, ¿en la guerra? ¡Claro! Claro que en la guerra.

Había que salvar España.

¿Tú cuál te pides de estos?

Yo en la guerra era teniente, así que me pido este.

Mamá,

este soldadito de aquí es papá.

Y está luchando contra los rojos del general... ¿Cómo se llama?

Miaja. Del general Miaja.

Hijo, cuando empezó la guerra,

tu padre estaba de vacaciones en Santander con tu abuelo.

Y no se movieron de allí.

Además, tenía 13 años. No pisó el frente en su vida.

Vete a tu cuarto, anda.

Mujer, no hacía falta.

Acabo de echar a Chelo.

¿Por qué?

¿Por qué?

Sí, ¿por qué?

Por favor.

Ah, ¿por aquello?

Dios, aquello pasó hace mucho.

Eso fue una tontería, mujer.

Ya ni siquiera me acordaba. Fue una...

Sí, una carantoña.

Además, si tanto le molestó, ¿por qué no dijo nada?

¿Por qué no se marchó?

Eso es porque no le importó tanto.

Ay, mi Tundra.

Toma, corazón.

¿A que sí, mi vida?

¿A que a ti tampoco te importa que tu papá te toque las tetitas?

¿Eh?

No sé si lo sabes,

pero mi madre ha estado con el hijo de Ceferino.

El jipi.

El otro día me lo encontré en el cortijo.

¿Cómo?

¿Qué hacía en el cortijo?

Y yo qué sé, mujer.

Estaba hablando con uno de los peones.

¿Es que no sabes que es periodista?

Tú te das cuenta de que si la gente empieza a hablar...

¿De qué? ¿De qué va a hablar la gente, Conchi?

Que estuvo hablando con mi madre, Rafael.

No voy a consentir que nadie destroce la vida de mis hijos.

Así que ya lo sabes.

Tienes que alejar al piojoso ese de aquí.

Que se vaya y que no vuelva.

Pero ¿cómo voy a hacer eso? Como sea.

Haz lo que tengas que hacer.

Pero que no vuelva a meter sus narices por aquí.

(Música de tensión)

Tengo entendido...

que se van a quedar esta noche a dormir en el cortijo, ¿no?

Sí, sí. No queremos la finca vacía.

Demasiado trajín y gente curioseando por aquí.

Además, cualquiera puede aprovechar y entrar a robar.

¿Hay algún problema con eso?

No, no, ninguno.

Es por su seguridad.

Picazo sigue suelto y va armado. Ya.

Conozco personalmente a Picazo desde hace muchos años.

Si viene por aquí, seguro que lo convenzo de que se entregue.

¿Algo más? Bueno, dos tonterías

y les dejo descansar.

Usted venía de Málaga, ¿no?

Eso es, pasando antes por Sevilla.

De Málaga, del entierro de su tío...

Pedro Emilio. Pedro Emilio Álvarez Gondomar.

¿Y en Málaga puedo saber dónde se alojó?

Hotel Solimar.

¿Y a qué hora fue el entierro?

A la una de la tarde de anteayer.

Ah, entiendo.

¿Y ayer?

¿Ayer qué?

Si el entierro fue en la víspera de todo esto,

¿por qué decidió quedarse en Málaga?

Mire, es que no decidí quedarme en Málaga.

Era la lectura del testamento.

Pero en cuanto me llamaron y me contaron lo que había pasado,

me vine para Sevilla cagando leches.

En cuanto pude, me vine para acá. ¿Contento?

Y basta ya de tanta preguntita, hostia.

Rafael... Discúlpelo, es que está muy afectado.

Y lo entiendo, pero yo tengo que hacer preguntas.

Mire, soy comandante del Ejército español.

No le pongo firme porque soy el primer interesado

en saber quién ha cometido esta carnicería.

Pero tonterías las justas.

¿Estamos?

Estamos, sí.

¿Ya está?

Sí, ya está.

Gracias por su colaboración.

Ahora voy a seguir mi ronda.

Buenas noches.

A sus órdenes, mi comandante.

Cierra.

Rafael, has estado muy bien.

Pero no puedes hablar así a la Guardia Civil.

Es mi forma de hablar, Alberto.

Si le hubiese hablado de otra forma,

se habría ido mosqueado.

Vamos.

(TOSE) Vamos.

¡Dios, cómo huele!

Mejor con la alfombra.

¡Fuera!

¡Fuera, Tundra, fuera! Vaya con el perro.

Espera. ¡Fuera, fuera! ¡Tundra, fuera!

¡Fuera, fuera!

¡Fuera, Tundra, fuera!

Espera, espera.

¡Ah!

Venga, venga. ¡Tundra, fuera!

Vamos a sacarlo de aquí antes de que venga tu mujer.

Vamos.

Para, para.

Ahí detrás.

Vamos.

Espérate ahí.

(Música de tensión)

Vamos a taparlo con paja.

Hay que evitar la peste.

¿Qué haces con eso?

¿Qué haces con eso? Esto...

¿Qué vas a hacer? Lo hacíamos en Stalingrado.

Es para que no reviente por los gases.

¡No puedo!

¿Rafael?

¿Rafael?

¡Ay!

Concha,

qué pronto has venido.

¿De dónde vienes?

¿Qué ha pasado? ¿Por qué huele así tan mal?

No sé.

No sé,

la perra que se ha...

Se habrá rebozado en algo, no sé.

¿Qué pasa, mi vida?

¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado, Rafael?

Picazo.

¿Qué pasa con Picazo?

¿No lo está buscando la Guardia Civil?

Qué susto. ¿Qué ha pasado, mi vida?

(Música de tensión)

¡Jiménez!

¡Cabo!

¡Jiménez!

(Disparos)

No me lo puedo creer.

Hijo de puta.

Tú.

¿Qué quiere?

¿Tú qué andas hablando por ahí? ¿Eh?

Yo puedo hablar con quien quiera. Pero no con mi familia.

¿Por qué hablaste con mi suegra?

Me la encontré en Sevilla, me acerqué y la saludé.

Es que tú no tienes que saludar a nadie.

Pues pareció contenta de verme.

Tú no eres quién para saludarla.

Ni para mirarla siquiera. ¿Estamos?

No quiero que vayas hablando ni removiendo.

¿Removiendo qué? Removiendo mierda.

¿Y qué va a hacer?

Tú ya te has olvidado de quién soy yo, ¿no?

No, no me he olvidado.

Pues no lo parece.

Mira, chaval,

te lo digo por tu bien.

Haz el petate y te vuelves por donde viniste.

Que esto no es Madrid.

¿Te ha quedado claro?

¿Me va a obligar?

Si sabes lo que te conviene, no va a hacer falta.

¿No quiere que pregunte lo que pasó en el cortijo?

¿Y a ti qué te importa lo que pasó?

Rosita era mi tía.

¿Tú te crees que a mí no me dolió aquello?

¿Eh?

Esa era mi gente. ¿Te enteras? ¡Mi gente!

Lo que pasó fue una desgracia.

Una desgracia que hemos padecido nosotros los primeros.

Así que punto y final ya con el tema.

¿Y ya está? ¿Y ya está qué? ¿Qué más quieres?

Si ya se supo quién fue. Lo de Pedro no se lo cree nadie.

Deja trabajar a la Policía en paz, hostia.

La Policía no está haciendo nada. ¿Y quién lo va a hacer? ¿Tú?

Pues a lo mejor.

Si sabes lo que te conviene, lárgate de aquí y no vuelvas.

¿Y si no?

Y si no, puede que te pase algo.

¿Como a mi abuelo?

Bueno.

A veces esas cosas pasan, ¿no?

Solo si uno deja que le pasen, claro.

Es que no sé qué queréis, de verdad que no lo sé.

¿Qué pasó en el cortijo, marqués? ¡Para ti, "señor marqués"!

¿Qué pasó?

Mira, yo tengo mucha paciencia, pero se me está empezando a acabar.

Te lo digo por última vez:

márchate de aquí y no vuelvas.

¿Tuvo usted algo que ver? ¿Qué cojones estás diciendo?

¿Por qué el administrador se fue a Barcelona?

Vaya...

Así que está en Barcelona ese hijo puta.

¡Pare, pare!

¡Pare, por favor!

- ¡Pare! - ¡No, chiquilla!

¡Que voy a vomitar! ¡Pare! ¡Pare!

¡No me espere!

¿Qué tenía Picazo que decirle a don Alejandro

el día que lo mataron?

¿Tenía que ver con el dinero que le estaba robando a su suegro

para invertirlo en la torre?

No tienes ni idea de lo que estás diciendo.

¡Ni idea! Pero acabaré de atar cabos.

Tú no vas a atar nada.

Si sabes lo que te conviene a ti y a tu familia, pedazo de mierda,

te vas a coger el tren que sale a Madrid esta misma noche.

¿Estamos? ¡Onofre!

Chelo, ¿qué haces aquí? Vámonos.

No, escúchame. No, vámonos, por favor.

Vete de aquí. ¡Anda, coño!

Eso es lo que te pasa.

Eso es lo que te jode.

¿Y por eso te dedicas a ir echando mierda sobre mí?

¡Ah, que no lo sabe!

¡Ja! Está sí que es buena. ¡Que no se lo has contado!

Pero supongo que te habrás dado cuenta

de que lo tenía roto, ¿no?

No le hagas caso. Vámonos. ¿No te lo dijo?

¡Me encanta! Te está provocando.

Mira, tengo que decirte una cosa, se quedó con ganas de más.

Porque yo no quise, que si no...

Pero, bueno, estas cosas a los progres no os importan, ¿no?

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

No tienes cojones.

Los rojos no tenéis cojones.

Si tú eres como tu abuelo.

Ya me han dicho que se cagó en los pantalones

cuando lo llevaron de paseíllo.

¡Hijo de puta! ¡No, no!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¿Qué? ¿Eh? ¿Ahora qué?

¿Eh? ¿Qué? ¿Ahora qué?

¿Qué va a hacer, dos muertos más? ¿Y cómo lo explica?

Hazme caso, chaval, lárgate.

Lárgate y déjate de ir contando historias

si sabes lo que te conviene. ¿Eh?

Y tú, si eres tan lista como pareces, vete con él.

¡Largo!

¡Largo!

¡A los vuestros os queda ya muy poco!

Qué inocente eres, chaval.

¡España es nuestra!

Y lo seguirá siendo.

(Música de tensión)

Toma.

No creo que el juez mueva un dedo por esto.

Es solo mi teoría.

Pero, bueno, quién sabe.

A lo mejor tú desde tu revista esa de tías en cueros

puedes hacer algo, ¿no? Espero que sí.

Y pienso mencionar su nombre. No, no.

No.

Yo solo espero...

que no me hayas tomado por un loco.

Bueno.

¿Cuándo...?

¿Cuándo te vas para Madrid?

Esta tarde.

¿Puedo pedirte un favor?

Claro.

Pídele perdón a tu padre.

Yo no me atrevo.

Venga, anda. ¡Haz algo!

Por cierto,

¿tú sabes qué significa tu nombre?

"Hombre bueno".

Feliz año.

Feliz año.

Niño, voy llevando tus cosas para el coche.

Ceferino, deja que te ayude que la maleta pesa más

- que un remordimiento, hijo. - La madre que te parió.

- ¡Remordimiento! - Onofre.

Acuérdate de llamar para yo saber que has llegado bien.

Que sí. Y haz el favor de abrigarte.

¡Hombre, mira! Y come bien, por Dios.

No comas esas cosas que tú comes. Anda...

Tú eres mi vida, hijo.

Mi vida. Te quiero mucho, madre.

Y yo a ti también.

Anda, no hagas esperar a tu padre. Sí.

Métete, que hace frío. Sí.

¡Ten cuidadito! Sí.

(Conversación de fondo)

¿Doña Francisca Pascual?

Soy yo.

Mire, es que le mandan esto de Madrid.

- Pero ¿esto qué es? - Una máquina de coser.

¿Entonces? (CHISTA)

Me ha gustado mucho.

Es un trabajo increíble. Cojonudo.

¿Entonces me lo publica?

Mire, he estado pensando

que lo podemos sacar en varios números.

En el primero pondríamos las hipótesis.

Y luego en...

Hay un problema.

¿Qué problema?

Yo te pedí un reportaje sobre el estado de ánimo del pueblo

tras este tiempo.

El estado de ánimo de su gente, sus esfuerzos por superarlo.

Y tú me has traído otra cosa.

Claro, le he traído algo mucho mejor.

No, si no es lo que te pedí, no es mejor.

A ver,

si yo te pido un bocadillo de calamares

y tú me traes una lata de caviar, ¿es mejor o peor?

Mejor, muchísimo mejor, por supuesto.

Eso tendré que decirlo yo que soy quien pidió el bocadillo.

¿Qué pasa si no me gusta el caviar? ¡A mí tampoco me gusta el caviar!

Es que no entiendo de qué coño estamos hablando.

No lo entiendo. Usted me pidió que fuese a mi pueblo.

He ido al pueblo, he ido a Barcelona.

No lo puedo publicar.

Pero ¿por qué?

Es que...

¿Sabes lo que es esto?

Viene del juzgado de Sevilla.

Firmado por el juez Juárez Caminero.

Lleva tres días ahí.

¿Y qué pone?

Pues pone que nos abstengamos de...

No, espera,

que te lo voy a leer, que tiene más gracia.

"Absténgase de publicar nada que suponga

formular o dar pábulo a hipótesis descabelladas

que redunden en el menoscabo del honor

de personas honorables". Eso es lo que pone.

Eso es lo que pone.

Equilicuá.

¡Bueno, bueno!

Que tampoco es para tanto, ¿eh? Vamos a ver.

No te lo vamos a publicar, pero...

tienes trabajo.

¿Qué?

¿Te hace?

¿Eh?

¿Y qué se dice?

Gracias. Eso es.

Venga, estás a bordo. A tu casa.

Muchas gracias. De nada.

Buen trabajo.

Empiezas a las siete.

No es la primera vez que pasa algo así.

¿Y qué pasa con la libertad de expresión?

Eso se va ganando centímetro tras centímetro.

Pero ahí estamos.

Y aunque quede mucho, te digo yo que este país

va a salir adelante.

Y va a acabar con tanta opresión y tanta mierda.

No te quejes, ¡que te acaban de contratar!

Ya. ¿Cómo que ya?

No, sí, supongo que debo estar contento.

Tendrías que estar bailando la jota.

Te queda mucho por delante. Disfruta.

Gracias.

Por todo.

Me marcho.

Oye, llama a tu madre.

Son las que más se alegran con estas cosas.

¡Hola! ¡Hola!

Bueno, ¿qué tal?

Ya te contaré.

¿Qué tal tú, has visto algo? Sí, mira.

Este piso en Lavapiés, 12 000.

Ah, está muy bien, ¿no? Sí, y el metro está en la puerta.

En cuatro paradas estoy en la escuela.

¿Vamos a verlo?

Vamos. Vamos.

Espera, un segundo. Ponte ahí.

Que me queda una. Ah...

¡Qué guapa!

(Música)

(Música)

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