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El desierto de Kalahari, al sur de �frica, es de los lugares m�s secos de la Tierra.
Desierto de Kalahari
Pero, cada a�o, un r�o baja de las monta�as
y convierte el coraz�n de este desierto.
Un vasto oasis verde emerge del polvo.
El delta del Okavango se ha llenado, vaciado y rellenado durante milenios.
Y cada planta y animal que han vivido aqu�
han bailado al ritmo de este gran ciclo estacional.
Como sangre por las arterias, el agua es la fuente de la vida aqu�.
Pero un animal est� particularmente conectado a ella.
Los elefantes del Kalahari se pasan el a�o buscando alimento.
Para ellos, la �poca de inundaciones es un momento particularmente alegre.
Rara vez vemos esta faceta de los elefantes.
Una hembra de cuarenta a�os cuida a su manada.
Shani es la m�s vieja y m�s sabia despu�s de su hermana, la matriarca.
Ser� la pr�xima l�der.
Ser� una gran responsabilidad cuando llegue la hora.
Pero, por ahora, est� muy ocupada intentando criar a su hijo de un a�o.
Y este ni�o es muy travieso.
Con ustedes, Jomo, uno de los m�s chicos de la manada.
A esta edad curiosa, con tantos animales con quienes jugar,
no es del todo seguro que ya sepa que es un elefante.
No puede saltar por los aires, as� que no debe ser un ant�lope.
Pero un babuino... S�, se parece m�s a �l.
No se los ve convencidos.
Digamos que Jomo tiene mucho que aprender sobre c�mo ser parte de la manada.
Para los elefantes, la familia es todo.
En este grupo tan unido, siempre hay alguien para ayudarte.
Y suele ser Gaia, la hermana de Shani.
Es la matriarca,
gracias a su edad y su sabidur�a.
Adonde ella va, la manada la sigue.
Casi todos son parientes de Gaia.
Hermanas, primos, hijas, nietos.
Los varones m�s grandes se van en la adolescencia
para buscar su destino en otro lugar.
Pero, de vez en cuando, regresar�n a visitar a mam�.
Y a ense�arles a los m�s chicos, como Jomo, a hacer travesuras.
Gaia sabe que el delta se est� secando
y que pronto tendr� que guiar a su familia fuera de aqu�,
en busca de comida y agua, hasta que se vuelva a inundar.
Estos son los �ltimos elefantes de la Tierra
a�n capaces de realizar migraciones �picas de miles de kil�metros,
como hac�an sus ancestros.
Para muchos, el viaje ser� nuevo, fascinante, pero tambi�n peligroso.
Gran parte depende de la experiencia de Gaia
y de la sabidur�a transmitida de generaci�n en generaci�n.
La traves�a es dif�cil todos los a�os,
pero este, cambiar� las vidas de todos.
ELEFANTE
Dos meses despu�s, el agua retrocede, y el para�so se convierte en polvo.
Jomo va en busca de agua.
El delta se ha convertido en una serie de charcos,
y estos �ltimos bebederos son excelentes puntos de encuentro
con otras familias.
Para ellos, la vida social es como el ox�geno.
Y la disfrutan de frente.
Shani ya perdi� de vista a Jomo.
�Ah� est�!
Est�...
�Qu� est� haciendo?
Esta parada para beber podr�a ser la �ltima en meses.
Por eso, hay que aprovecharla.
�Es hora de una fiesta en la piscina!
Cuando Jomo est� sobreestimulado, puede excitarse demasiado.
Ahora s�.
Estos, por lo menos, son de su tama�o.
El agua bebible se ha convertido en barro.
Pero el barro les es �til.
Es una pantalla solar, y pueden comerlo si tienen problemas de est�mago.
Oh, no.
�Qui�n fue?
Pero el barro tiene un lado oscuro.
Se est� poniendo pegajoso.
Gaia se pone nerviosa y pide que salgan de la piscina.
A Jomo le cost� salir.
Pero un beb� macho est� atrapado y se sofoca.
La matriarca se acerca.
No es su beb�,
pero sabe que morir� si no saca su cara del barro.
Y ella es la �nica con experiencia en esto.
Ha levantado la cabeza. El primer paso.
Su madre est� nerviosa,
pero sabe que si entra
perturbar� el barro y complicar� las cosas.
Hasta para Gaia, esto es dif�cil.
Mantiene en alto la cabeza de la cr�a
y le quita barro de la boca para que pueda respirar.
Libera las v�as respiratorias.
Gaia mira a Shani para que calme a la madre.
El beb� est� exhausto, y sus patas est�n atrapadas.
Pero Gaia tiene un plan.
Si logra cavar un canal para escapar por el barro,
el beb� ser� capaz de salir solo.
Shani no podr�a tener una mejor mentora.
Gaia nunca se rinde y nunca dejar� a su familia.
Esta matriarca es invaluable.
Y un ejemplo poderoso para toda la manada.
Gaia ha visto el delta secarse as�
en cada uno de sus 50 a�os y reconoce las se�ales.
Sabe que es hora de irse.
Los recuerdos de todas sus traves�as est�n almacenados en su mente.
Todos los caminos y las paradas para comer.
Los puntos de referencia y los peligros.
Los necesitar� todos para navegar por estas tierras impredecibles.
Gaia lleva a la manada hacia el caliente desierto.
�Parece una locura!
Pero si espera, los charcos
se secar�n antes de que lleguen.
Y no podr�n cruzar el desierto.
La familia se une al �xodo de todos los dem�s animales.
Inician un viaje de ida y vuelta de 1.600 km.
Un viaje que podr�a llevarles hasta ocho meses.
Tras cuatro d�as de viaje, Gaia los dirige hacia un arbolado
donde, seg�n recuerda, hay vainas para comer.
Pero se topan con una sorpresa.
Parientes lejanos.
Un parte del clan que no ven hace un a�o.
Tambi�n est�n descansando de su propia traves�a.
Es una maravillosa oportunidad para ponerse al d�a con amigos,
y quiz� hacerse algunos nuevos.
Para Jomo, podr�a ser el comienzo de una amistad de toda la vida,
y una valiosa conexi�n con una nueva parte de la familia.
Los elefantes, como nosotros, tienen relaciones s�lidas y duraderas.
Shani se encuentra con un primo que no ha visto en mucho tiempo.
Se comunican mediante sonidos de baja frecuencia
que pueden recorrer grandes distancias por el suelo.
Pero nada une m�s que el contacto f�sico.
Bueno, ya se han saludado.
Hab�an venido a almorzar.
Con la vieja t�cnica de agitar los �rboles,
cae una vaina.
Eso no alimentar� a la manada.
Shani domina el arte de agitar los �rboles.
No tuvo suerte.
Parece que esta parada no ser� muy fruct�fera.
Pero �esperen!
�Qui�n es este?
Vino a visitar a su mam� en la otra familia.
Un espl�ndido macho con un as bajo la manga.
Se ganar� muchos amigos gracias a su truco.
Todos aman estas vainas.
Jomo encontr� su ejemplo a seguir.
Alg�n d�a.
Estas vainas son lo que necesitaban.
Alimento energ�tico para seguir andando.
Shani siente un rumor que vibra en el suelo, bajo sus pies.
Sonidos de baja frecuencia.
M�s bajo de lo que o�mos nosotros.
Son mensajes de elefantes que van m�s adelante.
Es hora de avanzar.
Frente a ellos, una fabulosa red de c�rculos y l�neas
se estira del desierto hasta el horizonte.
Las misteriosas l�neas son antiguos recorridos de elefantes.
Los c�rculos son charcos que mantienen agua unos meses,
hasta que se evapora.
Algunos charcos contienen apenas suficiente de agua
para que la familia beba y llegue al pr�ximo.
Pero los dem�s est�n muy lejos.
Y algunos estar�n vac�os.
Los charcos con agua son los pelda�os
que la familia necesitar� en su traves�a por el desierto.
Saber ir de uno a otro es como resolver un acertijo
que requiere muchos a�os de experiencia.
Tras un d�a andando bajo el poderoso sol,
la familia est� muy sedienta.
Shani y Jomo van hacia el charco,
esperando beber agua limpia antes de la conviertan en barro.
Vac�o.
Shani huele agua, pero est� muy abajo.
Jomo seguir� sediento.
Pero hay otro olor en el viento.
Inusual, pero vagamente familiar.
Shani se distrae de su sed.
Un elefante debe haber llegado aqu�, hace un a�o,
desesperado por agua, sin poder colmar su sed.
Es un recordatorio del riesgo.
El acertijo de los charcos no es un juego.
La arena erosiona los huesos y el sol los blanquea.
Pero Shani igual reconoce al elefante del que provienen.
Quiz� era un pariente.
Quiz� era un elefante que conoci� una vez.
Y es cierto que los elefantes nunca se olvidan.
Jomo reci�n hab�a nacido cuando este elefante muri�.
Shani le da un hueso, como ense��ndole algo.
Los elefantes parecen tener una conexi�n con su pasado,
y homenajean a aquellos que han muerto.
Hay mucho camino por recorrer.
Que lleve un d�a o dos depender� de la velocidad,
y de que Gaia elija la ruta m�s directa al pr�ximo charco.
No hay margen para el error.
Los j�venes descubren muchas maravillas en su primer safari.
Jomo no ha tenido con qui�n jugar en esta traves�a.
Le gustar�a hacerlo con este peque�o guepardo.
Pero quiz� no mientras su mam� est� cerca.
Por fin, una se�al esperanzadora.
Los abejarucos carmes� del sur anidan cerca de los insectos
para poder alimentar a sus polluelos.
Para Gaia es una se�al de que se acercan al agua.
Ayer se toparon con la muerte.
Pero hoy el aire est� vivo.
Y pueden sentirlo en sus huesos gigantes.
Definitivamente, �aqu� hay agua!
�Abran paso!
Hay momentos para compartir,
pero cuando los elefantes necesitan beber, lo m�s importante es sobrevivir.
Jomo encontr� amigos.
Fac�queros.
�Parecen divertidos!
Primero, debe esperar a que su madre no est� mirando.
Y... Ah� va.
Hora de jugar a la escondida.
Los fac�queros no parecen interesados.
Entonces los persigue.
Estos cerdos son muy r�pidos para �l.
Jomo perseguir�a animales todo el d�a si pudiera.
Excepto aquel.
El b�falo es el �nico que no se mueve por un elefante.
No me mover�.
Jomo es bastante valiente.
Cuando est� con su mam�.
Shani prueba el agua fresca superficial, que en general es bebible.
Pero esta ha sido arruinada
por animales que se metieron y qui�n sabe qu� hicieron.
No hay agua potable.
Pero al menos este oasis tiene peque�os bosques de mopane.
A los elefantes les encanta el mopane.
Y sus hojas contienen algo de agua.
Un elefante puede comer 270 kilos de hojas y ramas en un d�a.
Es el equivalente a 2.500 hamburguesas con queso.
Pero tienen un feroz competidor.
Y est� en una liga muy diferente.
Los gusanos pueden comer el doble del peso de su cuerpo en hojas por d�a.
Son la oruga de la mariposa pav�n
y pueden devastar cientos de kil�metros de bosque.
Estos bichos no se pueden eliminar.
Son rivales a tener en cuenta.
A algunos se los comen por error.
S�, los elefantes son herb�voros,
pero un poco de prote�na nunca le hizo mal a nadie.
�Atr�palos, Jomo!
El mayor animal terrestre del planeta
desplazado por una oruga hambrienta.
Este bosque diezmado no tiene m�s nada que ofrecerles.
�Ad�nde ir ahora?
En el fondo de su memoria, Gaia sabe.
Es un lugar adonde muchos nunca fueron.
Y llegar all� ser� una prueba de su fe en Gaia.
La mayor salina de �frica se extiende delante de ellos.
Es vasta, brutal, y parece imposible de cruzar.
Los antiguos caminos llevan a un lugar fant�stico.
Una isla que se eleva desde la sal como un espejismo.
Pero esta isla es muy real
y ofrece un sorprendente sustento para los viajeros.
Baobabs.
Sus troncos hinchados est�n llenos de agua
almacenada hace meses, en la estaci�n lluviosa.
Gaia espera que la savia mantenga viva a su familia
para la segunda etapa del cruce de la salina.
Es la �nica agua en 320 kil�metros.
Gaia encontr� la isla,
pero Shani le ense�a al elefante m�s joven qu� hacer con los baobabs.
Rompe la gruesa corteza
para que los peque�os puedan alcanzar la humedad almacenada debajo.
La forma de estos �rboles en el horizonte
debe haber sido un signo de salvaci�n para generaciones de elefantes cansados.
Y debajo de sus ramas... La cama.
Solo cuando los cielos brillan y el calor del d�a se desvanece
emergen las criaturas m�s extra�as de la isla.
Este es un lugar m�gico donde los elefantes pueden so�ar.
Los m�s j�venes vibran de la emoci�n
de hacer este viaje por primera vez.
Tal vez Shani y los ancianos sue�an con la �poca
en que sus ancestros les mostraron esta isla.
Una cadena ininterrumpida de conocimientos que se remonta a milenios atr�s.
Las ma�anas en el desierto son fr�as.
A Jomo y Shani no les urge levantarse.
Gaia necesita que su familia se active
a pesar de que, �ltimamente, sus huesos empezaron a sonar.
Sea cual sea tu edad, levantarte no es f�cil al ser tan grande.
Una trompa bien utilizada hace la diferencia.
Vamos, Jomo.
Las cr�as necesitan el agua de la leche de su madre
o jam�s lograr�n cruzar la salina.
La savia no alcanza para mantener a los adultos en pie.
Deben cruzar ahora, antes de que haga mucho calor.
Pero el desierto tiene otros planes.
Los vientos atravesaron kil�metros de sal quemada y est�n secos como huesos.
No hay refugio de los cristales secos de sal,
y las cr�as corren peligro de deshidratarse.
Seguir andando es la �nica opci�n.
A Jomo le cuesta, pero Shani lo tranquiliza.
Jam�s lo dejar�a atr�s.
La sal y el viento han extra�do el agua de sus cuerpos.
Deben beber r�pido o morir�n.
Gaia no est� segura del camino,
pero percibe algo en sus patas.
Podr�a ser agua a lo lejos.
Shani tambi�n lo percibe y empieza a guiar.
Casi.
Shani ten�a raz�n sobre el agua.
Pero el profundo ca��n fue una sorpresa.
�C�mo llegar�n al agua?
Queleas.
Gaia recuerda que estos p�jaros guiaron a su madre al agua hace a�os.
Quiz� podr�an hacerlo otra vez.
Siguen a los p�jaros a trav�s de un pasaje encima del r�o.
Hay un peque�o arroyo.
Suficiente para mojar la boca y mantener a los j�venes sedientos en pie.
Hoy, Gaia le ense�� a Shani una lecci�n muy importante:
estos peque�os p�jaros pueden salvarte la vida.
Pero los quelea no se conforman con beber.
Gaia decide seguirlos.
El peque�o arroyo llega hasta el r�o Zambezi,
en su punto m�s magn�fico.
Mosi-oa-Tunya, "El humo que truena".
Tambi�n conocido como Cataratas Victoria.
R�o arriba est� el para�so que Gaia ha estado buscando.
Islas con refugio, comida y agua dulce ilimitada.
Las islas est�n llenas de palmeras,
se�al de que los elefantes ya pasaron por aqu� muchas veces,
pues sus semillas germinan mejor luego de pasar por sus entra�as.
Gaia encontr� el lugar donde cruzar.
De golpe, esos cuerpos gigantes parecen ser m�s livianos.
Jomo vuelve a dar brincos.
Cruzar�n a la isla enseguida, pero antes,
beben a sus anchas, luego de casi dos meses.
La deliciosa agua fresca del poderoso Zambezi,
uno de los mayores r�os de �frica.
�Ant�lope!
Jomo revive viejos tiempos.
Recuerda los d�as tranquilos en el delta,
cuando persegu�a animales por todos lados.
Sin ninguna preocupaci�n...
�Un cocodrilo!
Ser� mejor unirse a la manada.
R�o arriba, los cocodrilos hambrientos han notado su llegada.
R�o abajo est� la mayor cascada de la Tierra.
Pero frente a ellos est� todo lo que estuvieron buscando.
Gaia decide que intenten cruzar.
La orilla no es profunda,
pero en las aguas poco profundas es donde cazan los cocodrilos.
Shani duda.
Quiere regresar.
Pero Gaia la apura.
Juntas, Shani y Gaia cubren a los peque�os a ambos lados.
Al cocodrilo le cuesta alcanzarlos.
Tras dejar atr�s a los cocodrilos, se enfrentan a un peligro mayor.
El agua est� m�s honda y la corriente es m�s fuerte.
Podr�a arrastrarlos r�o abajo, hasta la cascada.
Un destino que han sufrido demasiados elefantes.
Aqu�, hay 15 metros de profundidad y la corriente es feroz.
�Tendr�n la fuerza y la resistencia para superar la fuerza del r�o?
�Ya casi llegan!
Comida, agua y seguridad en un solo lugar.
Descansar�n aqu� durante los pr�ximos meses
hasta que la comida se acabe y el agua regrese al Okavango.
Los frutos de la palmera est�n perfectamente maduros.
Residentes actuales: �Cuidado!
�Es hora del fest�n del elefante!
Los frutos est�n llenos de aceite, con todas las propiedades que necesitan,
y fueron sembrados por generaciones anteriores de elefantes.
Con raz�n se llaman "palmeras de marfil".
La isla de Gaia ser� muy �til hasta que el agua regrese al Okavango.
Como los elefantes,
el agua har� una traves�a �pica por �frica hasta llegar al delta.
Una traves�a que acaba de empezar.
A miles de kil�metros, en las alturas de Angola, el clima est� cambiando.
El vapor de agua del oc�ano Atl�ntico alcanza las monta�as y se vuelve lluvia.
La corriente de las laderas del sur desemboca en el Okavango,
donde miles de elefantes del Kalahari dependen de ella para sobrevivir.
Nada en nuestro planeta es m�s necesario para la vida.
Esta agua est� empezando su traves�a de 965 km hacia el delta,
donde convertir� otra vez al polvo en el para�so.
Gaia y su familia empezar�n pronto su viaje de regreso al Okavango,
para poder llegar al delta en su momento m�s verde.
Cataratas Victoria Delta del Okavango
En las islas de palmeras, la temporada est� avanzando.
Los frutos se han terminado y las plantas restantes est�n secas
y no son comida para elefantes.
La familia lucha por sobrevivir.
El cambio es particularmente dif�cil para los viejos.
Gaia se est� cansando. Ha perdido casi todos sus dientes
y le cuesta comer, por lo que pierde fuerzas.
Jomo nunca vio desfallecer a un viejo elefante, y no entiende.
Gaia ha visto escasear la comida muchas veces en su vida.
Tambi�n previ� el otro cambio que se avecinaba.
Cuando llegaron, el Zambezi era una corriente abundante.
Ahora, el poderoso r�o es tan solo un hilo.
La estaci�n seca ha devastado toda la zona.
Gaia sab�a que no podr�an quedarse.
Los elefantes no sobreviven en las islas.
Necesitan andar largas distancias para crecer sanamente.
Gaia hace el llamado de partida y Shani re�ne a la manada.
Al menos, la partida ser� m�s f�cil que la llegada.
Donde antes ten�an que nadar, ahora pueden caminar.
En tierra firme, Gaia gu�a a la familia por el largo camino hacia el delta.
Recorrer�n arbolados sombreados cada vez que sea posible,
conservando fuerza para el desierto.
Fuera de la isla, vuelve a sintonizar los sonidos de los elefantes distantes.
Dicen que la inundaci�n de Angola se ha adelantado.
Para aprovechar al m�ximo,
necesitar� irse inmediatamente y tomar el camino m�s corto posible.
Habr� varios peligros.
Varios caminos.
Pero el mismo objetivo: el para�so.
El camino m�s directo los devolver� al pico de la inundaci�n.
Pero es un riesgo calculado.
Hay un motivo por el cual no suelen tomar el camino corto.
Pasa por la zona de leones.
Y estos leones cazan elefantes.
Hay se�ales de emboscadas por doquier.
Los leones no atacan a los elefantes hasta el final de la temporada seca,
cuando est�n d�biles por el hambre.
Falta un mes para eso.
Siempre y cuando anden juntos, estar�n a salvo.
La manada necesita beber, y conf�a en Gaia,
pero esto es perturbador.
Los vientos de la tormenta que se avecina camuflan a los leones.
En estas condiciones, es m�s dif�cil escucharlos u olerlos.
Los leones lo saben y se los ve envalentonados.
Dan vueltas alrededor de la familia.
Gaia debe mostrarles que su familia es fuerte.
Los depredadores no deber�an perder tiempo.
Los leones parecen convencidos de que no ser� f�cil.
Al menos no durante el d�a, cuando los elefantes tienen ventaja.
Los elefantes adivinan el camino.
No ven bien en la oscuridad y los depredadores lo saben.
Deben avanzar en la noche
y dejar este lugar.
Los inquietantes llamados de las hienas los asustan.
La familia no puede arriesgarse.
Las hienas son conocidas como carro�eras,
pero se llevar�an una cr�a si pudieran.
Gaia y Shani las mantienen alejadas de Jomo y las dem�s cr�as.
Gaia tiene miedo de haber cometido un error.
Las hienas est�n comiendo los restos de un gran elefante
que no pueden haber matado ellas, por su tama�o.
Eso significa una cosa.
Lo mataron leones. La temporada de caza ha comenzado.
Shani percibe la aflicci�n de Gaia.
Si la matriarca est� preocupada, empieza a cundir el p�nico.
Los leones los encierran.
La cazadora tiene a Jomo en la mira.
Shani la ve y la persigue, y deja solo a su hijo.
Podr�an rodearlos en cualquier momento.
Deben salir de ah�.
Los leones separaron a Jomo de su madre.
Jomo debe quedarse escondido.
Shani regres� para proteger a Jomo.
Nunca lo abandonar�a.
Por ahora est�n a salvo.
Gaia quer�a que la familia estuviera lejos de aqu� esta ma�ana.
Pero la noche fue un caos.
Shani emerge del peque�o arbolado,
tratando de reconectarse con los dem�s.
Est�n reunidos alrededor de un cuerpo.
Gaia.
La manada se concentr� tanto en cuidar a los peque�os
que perdi� de vista a los ancianos.
Sin dientes, estaba d�bil por el hambre,
y el estr�s de la noche fue demasiado para ella.
Sigue viva... Por ahora.
Pero estos son sus �ltimos momentos, y la familia lo sabe.
Durante los �ltimos 20 a�os, ha sido su roca,
ha sido compa�era y l�der.
Con la trompa en la boca de su hermana,
Shani siente su �ltimo respiro.
Ya no pueden ayudarla.
Jomo la mira por �ltima vez.
La muerte de una matriarca es un evento memorable en su joven vida.
Las vivificantes aguas de la inundaci�n se aceleran en su camino hacia el delta.
Shani est� tratando de guiar a su familia hacia all�.
Sin Gaia, ahora es la �nica responsable de su seguridad.
Es un territorio inexplorado para ella... en todos los sentidos.
Las j�venes hembras se miran para tranquilizarse.
No han conocido la vida sin Gaia como l�der.
Saben que Shani es la sucesora natural.
Pero �es capaz de hacerlo?
Solo el tiempo dir� si han encontrado a su nueva matriarca.
Una semana despu�s, un evento interrumpe el viaje.
Una nueva cr�a ha llegado al mundo,
tras un embarazo de casi dos a�os,
y la familia est� muy entusiasmada.
Los primeros d�as de vida son muy importantes,
y todos quieren ayudar.
Se tambalear� al caminar por un tiempo.
Otra nueva responsabilidad para Shani.
Los elefantes suelen nacer en la �poca h�meda,
cuando las madres producen m�s leche y est� m�s fresco,
as� que esta cr�a necesitar� m�s ayuda de lo normal.
Shani recibe a un nuevo amigo para Jomo.
Jomo est� menos entusiasmado.
Ha sido el beb� de la familia desde que tiene memoria.
El peque�o realmente necesita ayuda.
Definitivamente, har� que vayan m�s lento.
Shani abre un camino para �l, mientras intenta mantenerse en pie.
La mam� del peque�o no tiene experiencia,
as� que sus chances de sobrevivir son pocas sin la ayuda de Shani.
Ahora es Shani, no Gaia, la referente de la familia.
Las decisiones que tome
afectar�n a toda la manada.
Recuerda todas las lecciones
que aprendi� con Gaia durante su fecunda vida.
Shani debe encontrar su propio camino de regreso al delta.
Primero, debe llevar a la nueva madre
al lugar donde Gaia la llev� a ella luego de haber dado a luz,
un lugar donde las sales se filtran desde el suelo.
Aqu�, los elefantes beben y remplazan los minerales
antes de aventurarse al desierto.
Shani deja que la nueva madre vaya primero,
para poder recuperar los fluidos perdidos en el parto.
Para la mam�, esto es una salvaci�n.
Pero toda la manada necesita estos minerales para seguir.
Miren qui�n se ha puesto en la primera fila.
�Jomo!
Tendr� que aprender algunas reglas.
Los colmillos son muy �tiles para cavar profundo y buscar sales.
Jomo no tiene, as� que es m�s dif�cil.
Y su joven aprendiz no est� ayudando.
Se aproxima otra manada que tambi�n quiere acceso a la mina.
Shani est� en territorio extranjero, desconectada de su red social.
Los eval�a.
Es un grupo lo suficientemente grande como para alejarlos.
Shani debe decidir si quedarse o retirarse.
A veces, manadas rivales secuestran cr�as para imponerse,
y la familia de Shani tiene una cr�a que cuidar.
La matriarca rival mira al peque�o.
Shani decide hacer frente.
No la intimidar�n.
Proteger� a la cr�a como si fuera suya.
Los rivales se retiran. Son m�s numerosos,
pero no tienen la determinaci�n de Shani para proteger a los suyos.
El peque�o est� a salvo.
Shani decide que es hora de dirigirse a casa.
No ser� f�cil, pero un premio los espera.
Las aguas crecidas de Angola est�n llegando al Okavango.
Las arenas del desierto, secas y est�riles
desde hace medio a�o, no est�n muertas.
Algunas criaturas esperaron este momento bajo tierra.
Y otras las esperaron a ellas.
Las aguas de la inundaci�n est�n llenas de peces,
nadando para cazar insectos y ara�as atrapados en el agua.
Los bagres est�n justo detr�s, penetrando en los canales del delta,
junto a miles de otros pioneros de la inundaci�n.
El para�so emerge del polvo.
Una vez m�s, el delta se transforma.
En el desierto, Shani y su familia ya no est�n lejos.
Pero est�n luchando contra vientos secos y no han bebido agua en dos d�as.
Esto est� afectando a toda la manada.
Jomo es m�s resistente que cuando empez� la traves�a.
Pero la nueva cr�a est� en problemas.
La manada est� m�s unida que nunca.
No lo dejar�n solo.
La uni�n familiar los ha tra�do hasta aqu�.
Llegar�n al delta juntos, o no llegar�n.
T�mate el tiempo que necesites, peque�o.
La arena blanca del delta ya est� bajo sus pies.
�Est�n tan cerca!
Desde todo el Kalahari, los animales regresan al Okavango.
Fauna y agua se juntan y el coraz�n del delta late otra vez.
Solo falta un grupo de viajeros.
�Shani lo ha logrado! Llegaron a casa.
Los ha tra�do a todos de vuelta.
Hasta al peque�o.
Esta traves�a �pica fue iniciada por Gaia,
y ahora ser� Shani quien lleve consigo la sabidur�a de las generaciones.
El beb� nacido en el viaje prueba el agua del delta por primera vez.
Jomo le presentar� a los vecinos... a su manera.
Despu�s de todos los desaf�os y experiencias de este a�o,
Jomo demostrar� ser un excelente hermano mayor,
y transmitir� todo lo que aprendi� sobre ser parte de la manada.
Despu�s del polvo y los peligros de su incre�ble traves�a,
esto debe de ser el para�so.
Tras un comienzo incierto,
la familia termina por aceptar a Shani como nueva matriarca.
No ser� igual que Gaia.
Los elefantes son individuos.
Shani tendr� su propio estilo de liderazgo.
Y ha empezado bien.
En pocos meses, estos humedales desaparecer�n.
La familia tendr� que dejar el delta
y atravesar una vez m�s grandes zonas salvajes de �frica,
como incontables generaciones de elefantes antes que ella.
Son los �ltimos elefantes del planeta que pueden andar en libertad.
Que estas inolvidables traves�as contin�en por muchas generaciones m�s.
Ah� est� el beb�. Mira eso.
Nada como el sonido de los leones,
a 12 metros del auto, sin puertas,
para hacerse pis encima.
Hembras, salado, tres horas.
No la pruebes.
No podr�a hacerte eso.
La toqu� con este dedo y lam� el otro.
Justo arriba de la c�mara.
Est�n m�s nerviosos en una manada as�,
porque hay leones cerca
y les gustan los j�venes.
- �Leones? - S�.
- No dijiste que habr�a leones. - Claro que hay leones.
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