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-¿Has oído hablar del proyecto Alejandría?
-En efecto, es posible que un accidente en la puesta en marcha
del acelerador de partículas haya tenido consecuencias
de proporciones incalculables. La hipótesis más fiable es
que se haya generado un agujero negro
que habría absorbido unos 500 kilómetros cúbicos de tierra.
Con toda seguridad, ahora la Tierra será muy distinta.
Sabían que el acelerador de partículas
podría destruir el mundo.
El proyecto Alejandría es un proyecto de supervivencia.
"Un plan B que se pondría en marcha si el acelerador fracasara."
Solo había una posibilidad entre un millón de que fallara.
En este mapa hay siete cimas y en esta hoja, siete embarcaciones.
Hay más gente viva.
-¿Por qué nosotros? -¿Me estás preguntando
que si los tripulantes del Estrella Polar somos
una especie de... elegidos? La respuesta es: sí.
Casi todos los que estamos en este barco somos especiales
y estamos aquí por un motivo o por otro.
Estrella Polar llamando a barco ruso.
¿Me recibís? Cambio.
Nos iremos al amanecer. Alguien nos recogerá.
Y si no, pues viviremos de lo que pesquemos.
Ya sé dónde encajo. Aquí, contigo.
Creo que ya sabe que me he enamorado.
¡Hija! Hace dos días vimos
una luz en el horizonte. Ulises pensó que sería peligroso
acercarnos con el barco y decidió ir de avanzadilla.
Y... se perdió la señal. Ulises le encerró antes de irse.
Es un prisionero.
A lo mejor tú y yo no somos tan diferentes.
Igual hasta deberíamos ser amigos. De hecho,
yo creo que hay más posibilidades de que tú y yo seamos amigos
a que lo seáis Ainhoa y tú, sobre todo si esa foto cae en sus manos.
Nadie sabe quién es nadie en este barco.
Venga, Ainhoa, vamos.
Todos los cálculos y las predicciones están firmadas
por la misma persona, el doctor Schneider.
-¿Y este apellido? -A partir de este momento
tú y yo no somos hermanos ni familia, nada.
Es muy importante, Salomé.
Hemos avistado la luz de un faro al 40 millas a estribor.
¿Cuál es la pierna buena?
¡Quieto!
Baja el arma.
Ulises, hijo mío, te oigo. Esto no es tierra, es...
Es...
"Cuando fuimos de vacaciones a París,
un día mamá me llevó a la última planta de un edificio muy alto.
Mamá me dijo que esos edificios se llaman rascacielos,
porque son tan altos, tan altos, que hacen cosquillas a las nubes."
-Pero ¿qué demonios hace ahí de pie un edificio?
¿Dónde coño está la tierra?
-Igual no la encontramos nunca,
pero a mí con ese poquito de ahí me basta.
"Nos subimos a un ascensor que tenía un montón de botones.
Yo quería darle al último piso, pero no llegaba ni de puntillas
y mamá me aupó para que le diera."
Es un rascacielos.
Seguro que bajo el agua hay 100 pisos o más.
Estamos volando por encima de una ciudad.
Salo. Salo, mira el agua.
Se ven las calles y las casas.
Es como una pecera gigante.
"Cuando llegamos a la última planta del rascacielos,
miramos hacia abajo y las personas eran como hormigas
y los coches eran tan pequeños que parecían de juguete.
Arriba del rascacielos había mucho ruido,
porque el viento soplaba muy fuerte;
tanto, que casi se me vuela la bufanda."
Contesta, Ulises. Contesta.
Ulises. Por favor...
"Así que le voy a pedir a papá
que nos quedemos a vivir en el rascacielos para siempre."
Tenemos que ir a buscarlo.
Adelante. Vamos a por mi hijo.
Julián.
-Papá. -Espera, cariño.
Julián, que se prepare la tripulación.
Dime, cariño. ¿Puedo ir al rascacielos contigo?
No, cariño. Esta excursión es solo para mayores.
Es que tengo una carta para mamá y tengo que mandársela
desde la punta del rascacielos.
¿No puedes meterla en una botella y tirarla al mar como las otras?
No, porque mamá me dijo que los rascacielos terminan
donde viven los ángeles y como ella está allí,
si suelto el globo desde arriba, seguro que le llega.
Mira, Valeria, ahora mismo papá tiene un montón de trabajo.
¿Por qué no me esperas y repasamos juntas la ortografía?
Después, si quieres, se lo llevamos.
Es que tiene que ser ahora,
porque esta noche he soñado con ella
y no me acuerdo de cómo se reía
y tampoco me acuerdo de cómo olía
ni de cómo era eso que hacía con las manos cuando ponía voz
de bruja para hacerme reír.
No quiero olvidarme de mamá ni que ella se olvide de mí.
Por eso quiero que le llegue la carta.
Valeria, cariño, mamá nunca se va a olvidar de ti
ni tú de ella, ¿a que no?
Mira, me das la carta y se la llevo yo, ¿vale?
¿Dónde leches vas con ese globito? Es una carta de Valeria
para su madre, así que déjame en paz.
Ten cuidado con el arpón, que me lo vas a pinchar.
Capitán.
Ernesto.
Ernesto.
Un Manolito.
¡Capitán! ¡Capitán!
¡Piti, cállese!
Tienen aquí un cementerio. Coño, que tienen aquí una morgue.
Ernesto, ¿qué es toda esta sangre?
¿Estás herido? Apenas un rasguño.
He tenido un pequeño accidente doméstico.
Demasiada sangre para un corte al afeitarse.
¿Qué ha pasado?
¿Cuál versión quiere, la larga o la corta?
La larga es una aburrida historia de elegidos y traidores.
La corta,
que me he disparado en la cara.
Doctora, ¿sabe coser un ojo?
Buenos días, señores.
Bienvenidos al último hotel del mundo.
Tienes las dos córneas perforadas
y desgarrado el músculo ciliar del ojo izquierdo.
Con un tratamiento a base de corticoides
podemos intentar salvar el derecho,
pero, Ernesto, es probable que te quedes ciego.
He visto a una ola gigante tragarse el mundo,
me quedan pocas cosas por ver.
¿Has visto alguna vez un rascacielos saliendo del mar?
Porque justo estamos parados enfrente de uno.
De ahí venía la luz.
Suéltame.
Pues dile a tu capitán que gire el timón 180°
y se aleje lo más pronto posible de aquí.
¿Por qué tenemos que alejarnos?
Nos hicieron señales para que viniésemos,
ahí dentro hay supervivientes. Estáis ciegos?
El mundo de agua.
Este barco es como un caramelo en la entrada de un colegio.
¿Quién no mataría por él?
¿Y Ulises?
¿Y mi hijo?
-Cuando vimos su barco aparecer en el horizonte, pensamos
que era un espejismo.
Ya nos habíamos hecho a la idea de morir aquí.
Julia.
No estamos solos, ¿verdad? -Gamboa.
-Doctora, si es tan amable...
Claro.
Julia.
Por el momento, que nadie se entere de esto, por favor.
Me cago en...
¿No me has oído?
¿Dónde coño está mi hijo?
Tranquilo, Julián.
-No creo que eso sea necesario.
Primero Ulises.
No lo voy a repetir.
No quería, la pistola se me disparó, no quería, de verdad.
-Ramiro, todo está bien,
los accidentes ocurren.
Pero entre amigos nos perdonamos esto.
Porque seguimos siendo amigos, ¿verdad?
-Claro.
-Eso es lo que quería escuchar.
Ya habrá tiempo para arrepentirse,
pero ahora tienes que ser mis ojos.
Mi lazarillo.
Me debes una.
Te he hecho una pregunta a ti.
Y me da igual que estén aquí tus primos armados hasta los dientes,
¿entendido?
¿Dónde está Ulises?
Nos estaban apuntando.
¿Qué has hecho esta vez?
Enamorarme.
Espero que sea de mí, chivata.
Ponte protección. -Sí?
-Somos 193 los que conseguimos llegar a las plantas
más altas del hotel antes de que el agua lo arrasase todo.
Hay gente de 20 países distintos.
Ancianos, un niño de 6 años.
También tenemos a una mujer embarazada de más de ocho meses.
Estamos disponiendo la enfermería del barco.
Esta tarde atenderé al que lo necesite.
Podemos organizar un servicio de transporte
entre el Estrella y el edificio con las lanchas auxiliares.
Tienen víveres?
Bueno, tenemos bebidas para poder celebrar
el que nos hayan encontrado y un poco de combustible.
Pero no disponemos de mucha reserva.
Aquí todos los alimentos están racionados.
A veces, es realmente difícil poder pescar para alimentar a tantos.
Está congelado.
Qué susto me has dado.
Qué?
Si no te quitas esos tirantes, se te quedará la marca del sol.
Vaya. Mira quién fue a hablar,
el chico que entró al barco con un moreno estilo albañil.
Sí.
Además, lo que estoy haciendo es delimitar las zonas de uso
y disfrute privado. Y yo tengo el carnet vip.
Sí.
Sí, sí que lo tienes. Qué bien.
No, sin biquini no. Suéltame.
En este barco todo el mundo miente, Ainhoa, tú, yo, ellos
y Ulises también.
Señores,
señorita,
más vino.
Capitán,
hoy es el primer día que celebramos algo.
Sí, hoy el sol brilla y el mar está en calma,
pero hace unas semanas sufrimos una tormenta
que casi se lleva el hotel de cuajo.
No estamos de vacaciones.
Este edificio no es un hogar.
Este edificio es una cárcel.
-Pues sí que estamos apañados.
Este hotel es lo más parecido a tierra
que hemos encontrado en meses, coño.
-Para nosotros, su barco es lo más parecido a una vía de escape.
Será imposible evacuar a todo el mundo.
No se puede meter a tanta gente en el Estrella, no hay espacio; bueno,
ni alimentos.
No aguantaríamos ni dos semanas.
Y no sabemos dónde está tierra tampoco.
Hay...
Hay un montón de gente a la que no le gustará
nada lo que usted está diciendo, capitán.
Están desesperados.
Y la gente desesperada, capitán,
hace cosas desesperadas.
-Si me disculpan...
Y ahora qué? Qué hacemos?
Habrá que tener mucho cuidado hasta que no sepamos de qué va
esta gente.
Teo.
Teo.
-Estuviste a punto de decírselo. -Necesitamos su ayuda.
Ellos tienen un barco, nosotros no. -Y qué parte no escuchaste
de lo que dijo el capitán? Si se enteran,
agarran el barco y se piran y a nosotros nos dejan acá
pudriéndonos en este edificio de mierda.
Lo que haya que hacer, se hará,
pero que te quede claro que no serás tú quien tome esa decisión.
Entendido?
Ya están aquí.
Subid.
Ya estamos todos. ¿Estás lista para enviar la carta a mamá?
Sí, así sabrá que la echo mucho de menos y que no quiero que nunca,
nunca se me olvide su cara.
Estamos listos? Hoy está el cielo despejado y sopla tramontana.
Es un día buenísimo para enviar cartas al cielo.
Así que seguro que mamá la ve y así se da cuenta de que no la olvidamos
y que sigue siendo la capitana de esta familia.
A la de tres, ¿vale? Vale.
Venga.
Una,
dos
y tres.
Eso es proa y eso es popa.
Babor es la izquierda y estribor, la derecha.
Dejen paso a la embarazada, que si no, el bebé no escucha bien.
Bonito.
Bueno, aquí es donde comemos; normalmente pescado.
Y estas escaleras llevan a enfermería,
donde Julia les dirá si tienen fiebre o si les pica algo.
-Dos accesos al barco y ninguno vigilado.
Yo creo que con tres tipos arriba más nosotros dos,
y siete abajo, esto es pan comido.
Si te cuento una cosa, ¿no te vas a enfadar?
Huy... No, venga, dime.
En la carta le he contado a mamá que te gusta Julia.
Y que estáis juntos. Pero ¿cómo eres tan chivata?
Vete a por Bobby, que nos vamos.
Papá... ¿Qué?
Conozco esa cara. ¿Qué pasa?
No, que estoy dándole vueltas pensando en pedirle a Julia
que se case conmigo.
Qué te parece?
Me estás pidiendo permiso?
Pues sí, hija, sí, te pido permiso porque somos una familia
y porque vosotras tenéis voz, voto y derecho a veto en este asunto.
Pues ya te lo ha dicho Valeria. Cuántas bendiciones necesitas?
Corre, ve y pídele que se case contigo ya. Pídeselo ahora mismo.
Papá, ve y pídeselo. Corre.
Voy a hacerlo, hija.
Vale. Gracias.
Corre.
Suerte!
Uno, dos. Uno, dos. Probando.
-Siempre he querido utilizar un cacharro de estos.
-Deja el estetoscopio, que no es un juguete.
-Bueno, vale, ya lo dejo.
Oye, Palomares, déjame antes que te ausculte un poquito la fe,
que te veo últimamente un poquito achacoso de credo.
-Piti, eres grande, tío.
Cuando pienso que ya no te puedes superar en tonterías y chorradas,
llegas tú y superas el tope.
Te autosuperas. Mira, voy a buscar a Julia, ¿vale?
-Vale.
-Debe estar aquí ya. No sé por dónde anda.
Si viene alguien para lo de la revisión, dile que se espere.
-Venga, eso está hecho.
Vengo a la revisión. No sé si llego demasiado pronto.
Es que llevo unos días con un ruido al respirar y me dijeron
que la doctora nos atendería.
O el doctor.
-Doctor, doctor.
Doctor Piti, para servirte.
Y no te preocupes, que aquí no se llega nunca pronto.
Esto está abierto las 24 horas del día.
El 7-Eleven de la salud le llaman a esta enfermería. Bueno, pasa, pasa.
No te quedes ahí, mujer.
Bueno, vamos a auscultar ese ruidito,
que auscultando se entiende la gente.
Ulises...
Salomé está embarazada.
Vas a tener un hermano.
Chico, no pongas esa cara.
El primero que tuve no me quedó mal, no?
Y me dije: "Bueno, pues ya está.
Qué son un par de biberones y unos pañales comparado con pasar
el Cabo de Hornos?
Joder, papá, enhorabuena.
Enhorabuena, de verdad.
Voy a tener un hermano.
Pues tendré que ponerme las pilas, que yo nunca he tenido un hermano.
Y yo nunca he tenido un crío en brazos,
que a mí los hijos me vienen con pelos en los huevos.
Pues tendremos que aprender juntos, no?
Claro que sí.
Madre mía.
Y con Salomé. Os habéis organizado ya?
Sí. Las vacaciones de verano conmigo y las Navidades con ella.
Yo qué sé. Esta vez es a mí al que han mandado a por tabaco.
No. No, ¿eh?
Los De La Cuadra no se achican.
Vamos a estar ahí, en primera línea, los dos. En primera línea.
Tú y yo.
Ya verás, hombre, que seguro que el niño os junta de nuevo.
Puedo darte un consejo?
Como padre, pero como amigo también, ojo.
Nunca le ocultes nada a Ainhoa.
-Porque con los amigos no se tienen secretos.
-Como te guardes un secreto,
vete preparando para que te den la patada.
Y el que diga lo contrario, que me pregunte.
-Y tú con Ainhoa, tienes un gran secreto.
Buenas tardes. Hola.
¿Es usted Julia Wilson? Sí.
¿La doctora del barco? Sí.
Bien. ¿Podría decirle a mi nieto que no me voy a morir?
Por supuesto. Por supuesto. A ver, vamos a ver esos ojos.
La córnea está bien, no se aprecian manchas. A ver el pulso.
El pulso también está bien.
Diga: "Aaaah". Aaaah.
Aaaah. Suficiente.
Mi diagnóstico es que a usted le quedan
por lo menos 50 o 60 años de vida. Tu abuelo tiene cuerda para rato.
Lo ves? Qué te había dicho? Gracias, doctora.
-Ya, pero mamá y papá me dijeron lo mismo y después de la ola
ya no han vuelto.
-Bueno, porque me dejaron a mí para que te cuidase.
Me dijeron: "Abuelo, Ventura, que el ratón se lave los dientes
todas las noches y que no ande descalzo".
Julia.
Me gustaría hablar un minuto con usted.
Claro.
Hombre, Ulises.
¿Qué tal por el barco ruso?
Fue bien tu luna de miel con Ainhoa,
jugando a la parejita feliz?
Bastante mejor que a ti jugando a la gallinita ciega.
(RÍE)
Ramiro...
Embarcaste en el Estrella Polar por algo.
Esperemos que Ainhoa nunca se entere.
¿Qué es lo que quieres, Ulises?
Qué pides por esa foto?
Bueno, pues... Qué?
Se acuerda de nuestra primera cita?
Aquella en la que escondió un preservativo
debajo de una servilleta? Esa.
Inolvidable. Bueno, pues esa noche, cuando volví
a mi camarote me hice una promesa. Mmm...
Me prometí que en cuanto llegáramos a tierra firme tendría
el valor suficiente para preguntar una cosa.
Y bueno, como esto técnicamente que estamos pisando es tierra
y como no puedo esperar más...
Julia, ¿quiere casarse conmigo?
Entendido. Si me disculpa...
No tuviste suficiente valor en el barco ruso para contarle
la verdad a Ainhoa.
Estaba en el álbum de fotos de Ainhoa.
Puedes quedártela; tengo muchas más.
Yo te consideraba un hombre valiente. Qué decepción.
De verdad quieres esa foto?
Conoces la caja 33, la que guardamos en bodegas?
-Hay otra caja.
No puede ser, en la lista la 32 es la última.
Sácala de ahí sin que te vea.
Y llévala al barco ruso.
De qué va esto?
Qué es, el vacile de las cuatro de la tarde?
Me estás tomando el pelo? Es así de simple, no hay trucos.
La llevaría yo, pero entiéndeme que con las córneas destrozadas
y desgarros en los músculos hiliares,
se me hace un poco complicado.
Por qué quieres librarte del transpondedor?
Aquí. Aquí, cariño, en la lavandería.
¿Qué pasa?
-Que una chica me ha dejado una carta
en la funda de la guitarra.
-¿Una carta? -Sí, pero yo no me he dado cuenta.
Dice que me quiere conocer
y que se va a poner un vestido blanco.
-Pero ¿ya has hablado con ella? -No.
-Entonces, ¿no os conocéis? -No.
Yo no puedo hablar cuando toco la guitarra,
porque me desconcentro y me equivoco de acorde.
-¿Me dejas que yo lea la carta? -Claro.
Pero me ha giñado el ojo.
Me ha gustado oírte tocar la guitarra.
No me acercado porque estabas rodeado de tus amigos
y me ha dado vergüenza,
pero hay algo en tu mirada que me dice que hemos conectado."
Le gusta cómo toco la guitarra y quiere ser mi amiga.
"¿Qué te parece que nos veamos? Estaré a las 18:00 en la azotea.
Seré la chica del vestido blanco."
Le voy a llevar las canicas.
Seguro que le gusta jugar a las canicas.
Y la cometa,
pero se la tengo que pedir a Valeria.
En la azotea seguro que vuela bien, porque hace bastante viento.
-Bueno, vamos a ver.
Pues soplo, lo que se conoce como un soplo,
yo no oigo.
Esto suena más a música celestial.
Vamos, la canción del verano lleva aquí adentro.
Que tiene unos pulmones como gaitas escocesas.
No por el volumen, ¿eh? Entiéndame, por el... fuelle.
Por el fuelle.
Que tiene la respiración muy fluida.
-Pues me quedo más tranquila. Muchas gracias.
¿Me visto ya? -No, todavía no.
Tengo que...
Tengo que revisarle la zona costal.
A ver, levante los brazos.
Ahí, muy bien.
¿Nota algún tipo de dolor?
-Un poco en el lado derecho. -¿Sí?
-Creo que me di un golpe, pero yo no me veo nada.
-Es que el costillar siempre ha sido muy traicionero.
¿Por aquí?
-No, un poco más arriba.
Bueno, la paciente siempre tiene la razón.
Si es más arriba, pues más arriba.
¿Por aquí? -Incluso un poco más.
-Un poco más arriba.
-Pero, Piti, ¿qué leches estás haciendo?
¿Dónde está Julia? -Yo qué sé, Sol.
No ha llegado todavía. ¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Tiene contracciones cada minuto y medio.
Hay que avisar a Julia. -¿Qué hago, Sol? ¿Voy yo?
-Voy yo.
-Piti, no te vayas, ¿vale?
No tenemos tiempo.
Alí, vete al pasillo.
Capitán.
Capitán, espere.
Capitán, por favor.
Solo quería disculparme.
No. A ver, Julia... Sí.
Me pide en matrimonio y yo me quedo en blanco.
Quien se tiene que disculpar soy yo.
Lo siento.
A ver, soy experto en dos cosas:
en hacer maniobras con viento de proa
y en meter la pata con usted.
De esto último podría dar un máster.
Así que hágame el favor, olvídelo.
Oiga, capitán.
¿Está huyendo de mí? ¿Huir yo?
Todo lo contrario,
llevo un mes haciéndome el encontradizo con usted.
Solo voy a la azotea.
-Teo, si queremos deshacernos del capitán,
solo hay que devolver la corriente a los ascensores.
Está dentro. -Ok, recibido.
Al cuarto de ascensores.
¿A qué piso va usted?
Capitán, estamos en mitad del océano,
en un edificio de 114 plantas con 100 sumergidas bajo el mar.
¿De verdad cree que este ascensor va a funcionar?
Lo único que quería decirle es que necesito un poco de tiempo
para responderle. Me cogió a contrapié
y a mí es la primera vez que alguien me pide...
Nunca antes me había pedido antes en matrimonio.
Apenas hemos dormido juntos una noche en su camarote
y yo llevaba un pijama de felpa.
Y, mire, seguimos tratándonos de usted.
Le he pedido que se case conmigo y usted...
Bueno, y tú has dudado.
Eso es una respuesta. No.
Hay tres preguntas en las que dudar siempre es una respuesta:
¿Le puedo dar un beso? ¿Se quiere casar conmigo?
¿Tenemos un hijo?
Entonces, ¿en estos tres casos dudar significa "no"?
Siempre. Muy bien.
-Hecho.
-En marcha. Vamos.
Vamos, vamos, vamos.
Pues sí que funciona.
Qué raro. Usted le dio a la azotea, ¿no?
Pues estamos bajando.
No responde.
Diez plantas más abajo hay agua.
Hay que pararlo.
"¿Por qué quieres librarte del transpondedor?
El transpondedor es un emisor de señales, como una baliza,
que permite que este barco esté siempre localizado.
Y vas a darme la foto por un simple localizador, ¿no?
Ese localizador permitió que la gente de Leonor nos abordara
y que matasen a esa chica."
"Te vas a poner bien."
"Y que encañonaran a Ainhoa.
Y el mismo que permitió que nos localizaran en la mitad
de la noche y que secuestraran a Burbuja y a tu padre.
¿Por qué no lo tiras al mar y punto?
Porque si ese pilotito deja de funcionar, estamos muertos.
Si lo llevamos al barco ruso,
perseguirán a un fantasma y nosotros desaparecemos.
Igual después de todo no soy tan mala persona, ¿no, Ulises?"
Bueno, en algún momento se parará, ¿no?
¿Y si no se para? Al menos, caeremos en blando.
¿Se encuentra bien, Julia? Sí.
Sí, estoy bien.
¿Por qué mantiene la corriente un ascensor
que baja al fondo del océano? No lo sé.
A lo mejor utilizan el montacargas para subir a la azotea.
¿Para subir un par de pisos? No creo.
¿Y si no ha sido un accidente?
Si nos han dejado aquí encerrados, significa que van a por el barco.
Creo que tenemos problemas más graves.
Ricardo.
¿Qué pasa?
Nos estamos hundiendo.
Pero ¿qué es?
Ya te he dicho que es una sorpresa, pesada.
Ven aquí.
¡Ay, por favor!
¡Ay, cuánto pesas!
¿Estás preparada?
¿Seguro?
Sí. Vale.
Una,
dos y tres.
"Venga, di unas palabras. Apaga eso, va."
Es mamá.
"Venga, un saludo a cámara. Me da vergüenza."
¡Es mamá! Sí.
"Hola.
Bueno, y ahora quiero un saludo doble,
porque, aunque no lo parezca, en esta imagen hay dos personas."
¿Sabes quién está ahí dentro? ¿Quién?
Tú.
Esas sois mamá y tú.
"Valeria, sal pronto,
que papá tu hermana y yo te estamos esperando.
Ha dado una patada.
Hola, Valeria."
Para que no olvides su sonrisa
ni cómo hablaba
ni cuánto te quería, aunque tú todavía no estuvieras aquí.
Y aunque ella ya no esté, te sigue queriendo igual.
-Ven, ayúdame. Vale, respira tranquila.
Venga.
Piti, ayúdanos.
Toma, pon eso ahí.
Piti, ¿adónde crees que vas? -¿Cómo que dónde voy?
Pues a buscar a Julia, que necesitamos una doctora, Sol.
-Piti, tú no te mueves de aquí. -¿Pero él no es el médico?
-Sí, sí, pero...
No.
No, no soy ningún médico, soy solo un idiota.
Lo siento.
Sol, ¿de verdad quieres que te ayude?
¿Quieres jugártela a que meta la pata y la joda, como siempre?
Que yo me cago, Sol, que me cago, que soy capaz de ver al niño
y meterlo para adentro otra vez. -Piti,
que antes nacían en el mundo cientos de niños por minuto.
Pero es que eso se acabó.
Este niño va a nacer solo, sin incubadoras ni matronas
ni abuelas que le traigan flores.
Piti, que solo nos tiene a nosotros tres.
Así que, tú eliges.
-Por favor.
-Y te olvidas de la cita, de la chica, de la cometa,
de la canicas y de la dichosa carta.
Cuando acabemos aquí, te quiero en la cocina. Dobla.
Dobla.
-Pero ¿por qué me tengo que olvidar?
-Porque la gente no hace caso a los desconocidos, por ejemplo.
Dobla. -Al principio todas las personas
son desconocidas.
Cuando entramos en el Estrella, yo no conocía a nadie.
Y ahora todos son mis amigos.
-Pues a mí me parece que tú tienes suficientes amigos.
¿O es que necesitas más?
No olvides que la que manda ya aquí soy yo, tú eres el pinche.
Si yo te digo que tú no vas, tú no vas y punto.
-¿Es por la burbuja?
Porque soy así.
¿Por eso no quieres que sea amigo de esa chica?
Porque crees que va a pensar que soy tonto.
-No, cariño mío.
Ven aquí.
Que no se te olvide nunca que a ti esa burbuja
no te impide hacer nada que tú quieras hacer.
Tú eres el más bueno y el más listo del barco,
del edificio y del planeta entero.
Si no puedes ir es porque tenemos muchísimo trabajo qué hacer.
Y yo no puedo hacerlo sola, te necesito.
Luego vamos a tener tiempo de jugar con las cometas
y de hacer amigos. -Vale.
-¿Lo entiendes, cariño?
-Bueno.
Lo entiendo.
-Bueno. Nos vemos en la cocina, ¿vale?
-Vale.
No me digas que te vas a escapar al barco ruso.
Porque ya salí corriendo detrás de ti una vez.
Y dos, ya me parece algo personal, la verdad.
Claro que es algo personal.
Es que estiras del edredón y se me queda el culo helado.
Eh, los edredones están contados y tú entraste como polizón.
Ah, vale. Entonces, ¿qué pasa, los polizones no tenemos derecho
ni a camas ni a comidas... ni a echarnos una novia?
Ulises,
¿Por qué te colaste en el Estrella?
Ya lo sabes, vine a buscar a mi padre.
Ya.
Mira, es que a todos nos concedieron esta beca sin pedirla,
lo descubrimos por casualidad.
Julia guardaba informes de todos.
No sé, es como si nos hubieran escogido por algún motivo
y nos hubieran juntado a todos dentro de este barco.
Pero es que también tienen informes tuyos.
Bueno, a mí me hizo Julia pruebas y análisis,
como a todo el mundo. No, informes de antes,
de tu infancia.
No entiendo, Ulises, si tú entraste aquí como polizón,
¿cómo puede haber informes tuyos?
Si no sabían que ibas a aparecer en este barco.
Eh.
¿Sabéis dónde está Julia? Es muy urgente y nadie la ha visto.
No. Bueno, estaba con mi padre en el edificio,
pero ya deberían estar aquí. Hay que encontrarla ya.
Hay una chica a punto de dar a luz en la enfermería. Vamos.
Están bloqueadas, pero no se preocupe,
nos encontrarán.
En cinco minutos nos echarán en falta y se pondrán a buscarnos.
Ya verá. Sí.
Tenía razón.
Tenía razón.
Cuando me preguntó si quería casarme con usted, he dudado.
Pero es que yo había soñado tantas veces en cómo iba a ser
el día en que alguien me lo pidiera.
Es que nunca pensé que iba a ser así.
Aunque se lo hubiera pedido en Venecia,
durante un atardecer precioso de otoño,
hubiera dudado igual.
Me ha pedido en matrimonio, claro que he dudado.
Porque, según usted,
¿cuánto tiempo se puede dudar, un segundo, un segundo y medio?
Tenemos que salir de aquí antes de que el agua siga subiendo.
Dios.
Mira.
Llevamos unos diez minutos aquí dentro y el agua ha subido
unos 40 cm, ¿no? ¿Cuánto tiempo nos da eso?
Si no nos sacan de aquí en menos de 30 minutos,
moriremos ahogados.
Burbuja, la última caja, cariño.
¿Burbuja?
Burbuja.
"Salomé, sé que cuando leas esta carta te vas a enfadar conmigo.
Salo, yo siempre te hago caso en todo,
pero aunque antes te he dicho que sí, que lo entiendo,
pues no lo entiendo." Claro que no lo entiendo.
"No sé qué hay de malo en hacer una amiga nueva.
Y tú siempre dices que nunca se tienen suficientes amigos."
-Ramiro,
hay mucha gente hoy en el comedor, ¿no?
-Es la gente del edificio.
Vendrán para las revisiones médicas.
-Caminan muy despacio y hablan muy bajito.
¿Cuántos son?
-Unos diez.
¿Por qué, pasa algo?
"No volveré tarde, te lo prometo.
Me he llevado la guitarra y la cometa
y dos chicles que guardaba para mi cumple.
Aunque si no le gusta la fresa ácida,
los traigo otra vez.
Cuando vuelva, para que me perdones,
prometo fregar los platos y ordenar las cazuelas,
que siempre dices que están manga por hombro.
Un beso. Burbuja."
-Corrígeme si me equivoco.
Tiene un walkie.
Dos de ellos están bajando
por las escaleras que conducen al camarote.
Uno
está yendo al puente de mando.
Otro, en el club.
Y dos están bajando por las escaleras junto a la cocina.
¿Cómo lo sabes?
No te mereces que nadie te haga daño, cariño.
No te lo mereces.
-¿Qué está pasando? -Ten paciencia, no te separes
de mi lado.
No hagas gestos bruscos.
Y pase lo que pase, no hagas ninguna tontería.
-¡Quieto todo el mundo! -¡Quieto!
De rodillas y con las manos en la nuca.
No quiero que vuele ni una mosca.
Lo vamos a hacer de modo sencillo y simple.
Así que si ninguno se hace el héroe, nadie sale herido.
¿Está claro?
Alí, abajo.
Así me gusta.
Ya lo decía yo: en un mundo de agua, este barco es apetecible.
Bueno, ya es oficial, el Piti y el sexo han roto definitivamente.
Sol, que se asoma, que se está asomando, que se asoma.
-Vamos, que ya viene. -¿Pero cómo va a venir?
Por aquí no sale ni un pomelo, que no cabe, le falta holgura.
-Una, dos y tres.
-Ahí, vamos bien, vamos bien. -Una, dos y tres.
(GRITA)
-Vamos, muy bien, muy bien.
-Una, dos y tres.
Ahí, ahí, dale.
-¿Estás enfadada conmigo? -No, cariño, no lo estoy.
¿Estás solo?
¿No ha venido tu amiga?
Sí que ha venido.
Y se llama Susan, y hemos estado jugando a la...
a la cometa.
Y ella volaba mejor que yo.
Pero...
Pero no le gusta la fresa ácida.
Así que todavía tengo los chicles para mi cumple.
Lo hemos pasado muy bien.
Y se ha ido pronto porque tenía cosas que hacer,
pero lo hemos pasado bien.
Me alegro mucho, amor, ¿habéis vuelto a quedar para jugar?
De eso no hemos hablado pero creo que sí.
Siempre que venga al edificio,
aunque ella tiene más amigos,
yo también.
¿Quieres volar la cometa conmigo?
Sí.
Sí quiero volar la cometa contigo.
Y quiero jugar a las canicas contigo.
Y me gusta mucho la fresa ácida.
-Toma.
-¿Nos los comemos? -Nos los comemos.
Son muy buenos.
-Quieto ahí, las manos arriba. No intentes hacer
ninguna estupidez. No va a pasar nada, ¿de acuerdo?
Así me gusta, que seas muy obediente.
-Tenéis que ir todos al comedor.
-Vamos a ver, ¿habéis venido a ayudar, eh? ¿No?
Entonces vais a tener que esperar, porque antes de ir arriba,
hay uno que tiene que venir a este mundo, ¿eh?
Así que ahora subimos que estamos de parto, coño.
Vamos, tú tranquila, que va muy bien. Va muy bien, tranquila.
Vamos.
Una, dos y tres.
Vale entonces.
Una manta, la caja esta arriba.
Perdona, ¿buscas a alguien?
-Estoy buscando a Julia Wilson, la doctora del barco,
es que me han dicho que la han visto hablando
con mi padre en los ascensores y no sé dónde están.
-¿Has dicho en los ascensores?
-Sí, en los ascensores. -Mierda.
-Oye, eh, oye.
De rodillas.
Encárgatelo.
Sorpresa.
-Los ascensores deberían estar bloqueados en esta planta.
-Alguien le habrá dado a bajar. ¿Cuál es el problema?
-Que no deberían tener corriente, que esa planta está por debajo
del nivel del mar.
Vamos.
Escucha bien lo que voy a decirte porque no lo voy a repetir.
Vas a agarrar la radio y vas a dar la orden
de que leven anclas y pongan en marcha el barquito.
¿Está entendido? -No puedo hacer eso
sin una orden del capitán. -El capitán tiene ahora
otros problemas abajo. -Segunda oportunidad.
Te dije que dieras la orden de poner en marcha el puto barco.
Creo que no me entiende, es igual lo que diga por la radio,
aquí nadie va a mover el barco si no es una orden del capitán.
Muy bien, la última. La última, ya sale.
Ali.)
In sha'Allah.
El mundo se fue a tomar por culo, los continentes se han hundido,
pero la vida sigue.
¿Estás bien? -Sí.
Ya te cargaste a uno. Verás.
El siguiente sos vos.
Por esta caracola estoy escuchando hablar a los muertos.
Tu padre no está ahí enterrado por casualidad.
Vuestro barco es la única vía de escape para salir
de este edificio. -¿Alguien me escucha?
-Ainhoa, Ainhoa. -Es Estela.
-¿Tú has estado aquí antes? -No es asunto tuyo.
-No existe ningún lugar donde él no pueda encontrarme.
-Juro que tu padre no te hará daño nunca más.
-Me llamo Roberto, Roberto Sneider. Ulises.
Garmendia.
¡Marchaos!
Están intentando tomar el barco.
Ni se te ocurra.
Cada vez nos hundimos más rápido.
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