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Ya sé dónde encajo.
Aquí contigo.
-¿De qué conoces a mi padre? -Hace unos años en Ginebra.
Eres diferente. Eres especial. -Para los que no lo sepan,
Estela y yo empezamos una relación. -Lo tuyo con Vilma se ha acabado.
-Si tan muerto está, ¿por qué no me lo ha dicho? No me sueltes.
Tengo derecho a esperar aquí una respuesta.
-Si necesitas algo, me llamas.
Soy Julia, científica. Coordinadora de la beca Estrella Polar
y profesora de esos alumnos durante los próximos dos meses.
Estamos en una beca del Ministerio, no en la guerra de Afganistán.
-No sé nada. -¿Estás jugando conmigo?
Está tan bonita con esta luz que me apetece besarla.
Sabe tantas cosas sobre este puñetero laberinto
que me inquieta demasiado.
He intentado entenderla y he respetado su secreto
y aguantado sus mentiras, pero eso se acabó.
¿Qué es el proyecto Alejandría? Quiero que sepa que al contarle
lo que le voy a contar pondré en peligro su vida y la del pasaje.
¿Por qué iban a engañarnos? -Es una beca de investigación.
Hemos avistado la luz de un faro a 40 millas a estribor.
-La luz se ha ido. -No sabemos si el apagón
ha sido accidental. Ir o no ir a ese islote es una decisión
que debe tomar la mayoría. Vamos a hacer un referéndum.
A mi derecha se colocarán los que quieran cambiar de rumbo,
a mi izquierda los que quieran ir a tierra.
Tiene 24 horas para formar un ejército capaz de defendernos.
¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!
¡Vamos a tierra! ¡Sí!
Vienen directos hacia nuestra posición.
Atención. Un barco de gran eslora avanza hacia nosotros.
Quiero a todo el mundo en formación en cubierta.
¿Quién viene?
Aquí buque escuela Estrella Polar,
identifíquense. ¿Me reciben? Les habla el capitán.
Por favor, identifíquense. Cuando íbamos de vacaciones
y estábamos a punto de llegar a la playa, papá siempre se ponía
muy nervioso por el tráfico, por el atasco
o porque quería hacer pis y no podía parar. (RÍE)
Identifíquense. Identifíquense de inmediato.
Están a menos de 4 millas. Vienen a toda máquina, Ricardo.
Y ahí fuera no se ve nada.
No traen buques de navegación, mi de tope ni de costado. Nada.
Aquí el Estrella Polar. Vienen a rumbo de colisión.
Mi padre decía que se ponía nervioso porque estaba cansado
y tenía muchas ganas de llegar y que cuando llegáramos a la playa
se le pasaría. -3 millas y viene como un ciclón
a por nosotros. Nos van a embestir. ¿Qué hacemos?
Mantén la calma, por favor. ¿La calma?
O maniobramos o nos llevan por delante.
Vira todo a estribor, coño. -Hay mucha niebla
y si vienen tan rápido, igual es porque se les ha roto el radar
y no nos ven.
¿Tú sabes quiénes son?
Gamboa, dispare una bengala.
A sus órdenes, capitán.
Ramiro, trae la bengala.
¿Y Piti? Toma.
-¿Estamos locos? En lugar de aprovechar la niebla,
nos ponemos unos leones por si se despistan.
Nos ponemos leones para que nos vean, para que se detengan
y para que sepan también que nosotros no nos asustamos.
Vale, muy bien. ¿Y si los que no se asustan son ellos?
Que no estás solo. Te juegas la vida de lo que estamos aquí.
Julián, esa gente ha votado y ha tomado la decisión
y la vida nos la estamos jugando en este barco cada día
buscando esa tierra que está ahí delante.
Ahora ya no vamos de vacaciones. Solo flotamos,
pero mi padre se sigue poniendo muy nervioso,
así que espero que lleguemos pronto
y que haya playa. Una playa bonita con palmeras.
Capitán, están intentando comunicarse con nosotros.
Dos millas y media. Estamos sentenciados.
-¡Mirad!
Aquí el Estrella Polar. Vienen a rumbo de colisión.
Lleváoslo. ¡Deténganse, por favor! Rápido.
Ramiro.
Ah. -¿Qué ha pasado?
-Nada, estoy bien. -¡Ramiro!
Aquí el Estrella Polar. Vienen a rumbo de colisión.
Aminore la marcha y deténgase, por favor. Rápido.
Papá, soy Ainhoa. ¿Me escuchas?
Soy Ainhoa, papá, ¿me oyes?
Hija.
Ainhoa, cariño. Hola.
-¿Cómo estás?
¿Y Ulises? ¿Dónde está mi hijo?
Se fue. ¿Cómo que se fue?
Hace dos días vimos una luz en el horizonte.
Nosotros también la vimos. Ayer se apagó.
Ulises pensó que sería peligroso acercarnos con el barco
y decidió ir él solo como avanzadilla,
pero hace 3 horas que no consigo hablar con él por el walkie
y dijo que iba a apagar las luces para que al acercarse,
ellos no lo vieran y se perdió la señal.
Este niño va como un venado por la vida.
¿Cómo se le ocurre ir solo? Papá.
Papá, tenemos que ir a buscarlo, ¿vale?
Tenemos que encontrar a Ulises. Pues claro que vamos a ir a por él.
-Capitán, hemos encontrado a alguien más en el barco ruso.
Se van dos, vuelven dos.
-Está maniatado.
Ulises lo encerró antes de marcharse.
Es un prisionero.
Prisionero...
Ramiro, estate quieto.
Es solo una rozadura. -¿No deberíamos llamar a Julia?
-Para una operación a corazón abierto sí,
pero para dos puntos puedo hacerlo yo. Soy ATS.
Ramiro, has tenido suerte. Si la bala se desvía dos centímetros,
te parte el fémur por la mitad. -Ramiro, lo siento.
Te juro por Dios que ha sido sin querer.
Tenía el dedo metido en el gatillo y he escuchado la bengala
y me he asustado. -Piti, Piti.
-¿Quién me manda hacer de soldado, coño? Si soy un bufón. Joder.
-Está bien. No pasa nada. Además,
me has dado en la pierna buena. A lo mejor con algo de suerte,
nivelamos el bamboleo. Venga, ven aquí.
-Piti, le podía haber pasado a cualquiera.
-Que no, chicos, que esto solo le pasa al tonto.
Todos los pueblos tienen su tonto y este barco también y soy yo.
¡Estoy cansado!
Estela, que no. Que no.
Además yo no tendría que estar en el Estrella.
-Eh, Piti. No digas eso.
Si no hubieras subido aquí, yo no te hubiese conocido.
-Ni yo hubiese tenido que mentirte.
No hubiese tenido que mentiros a todos.
-¿De qué estás hablando? -Yo entré en este barco de rebote.
Yo no pedí la beca del Estrella.
-Yo tampoco pedí la beca.
-Yo tampoco la pedí.
-Estela.
-Ni yo.
-Ni yo.
-Joder, pero ¿entonces?
¿Por qué leches estamos todos aquí?
Aquí Estrella Polar llamando a Ulises.
Ulises, contesta.
Aquí Estrella Polar llamando a Ulises.
Vamos, hijo, responde, soy tu padre, coño, vamos.
Julián...
¿Dónde coño están las coordenadas de esa puñetera luz?
Con viento en popa, debemos estar a tres horas escasas, no más.
"Ni hao".
"Ni hao".
No me entiende nada, capitán.
Le doy la bienvenida
y me mira como si la hablara en checo.
Hija...
¿De dónde ha salido este prisionero?
Estaba en el barco ruso.
Allí le encontró Luis.
Supongo que cuando os fuisteis vosotros,
se debió de esconder o algo así.
Cuando nosotros le encontramos, estaba muy asustado.
Mucho.
Y no dijo ni una palabra.
A lo mejor habla un dialecto.
En China, hay más de 56 dialectos,
el chino mandarín, el chino cantonés, el chino...
Burbuja...
Continúa, hija.
Cuando la luz se encendió, empezó como a amenazarnos.
Y de repente, atacó a Ulises.
Y no le dejaba marcharse, por eso Ulises le encerró.
Parecía que se estaba volviendo loco,
no sé, empezó a gritar y a hacer cosas y gestos como...
Como de muerte.
Pero a lo mejor no quería amenazaros.
A lo mejor, solo quería avisaros de algún peligro.
A lo mejor él sabe lo que la luz esconde.
Y lo que la luz esconde...
-Pues vamos a ir a buscar a mi hijo.
Mira, Ricardo, echa un vistazo a eso.
A 6 millas tenemos otra masa de niebla avanzando hacia nosotros.
Hay que llegar a esa luz antes de que nos envuelva del todo.
-Bueno, Ainhoa, cariño.
Aún no has ido a ver a Valeria, no le has dado
ni un besito a tu hermana. Como se entere de que has llegado
y no has ido a verle la primera... ¿Te parece? Tranquila.
Y tú te vas a venir conmigo. "You come".
¿Sí? Nos vamos a ir a comer un poquito. "Lunch".
Burbuja, ¿me acompañas?
Vente conmigo. Estás muy delgadito y no tienes muy buen color de piel.
-Es que es así su color natural.
Ricardo, pon la Estrella a cortar las olas.
Y vamos a buscar a mi hijo.
Julián...
No iremos a esa luz.
Suena como un motor.
Mírame a la cara.
Y dime si tienes cojones que no iremos a buscarle.
A ver, es evidente que esa luz esconde algo.
Y que ir hacia ella es peligroso.
¿Y antes? Cuando iban a embestirnos, ¿no era peligroso?
¿Qué ha cambiado ahora? Dímelo.
Ha cambiado que el chino sabe lo que hay ahí, o eso parece.
Y vamos a averiguarlo.
¡Julián!
¡Julián!
¿Se puede saber adónde vas? A la luz, joder.
Tú quédate con el Fu Manchú de los cojones.
Que te cuente "Los siete samuráis" entero.
Yo voy en una Zodiac a por Ulises, ¿entiendes?
Déjame. Venga, tranquilo.
Ricardo, coño. Lleva tres horas desaparecido.
Si le ha pasado algo...
Vamos a ver, Julián, ¿remarás 15 horas para llegar allí?
Si hace falta, sí. A ver...
Ulises no es de los que les pasa algo.
Ni de los que se pierden ni se dejan coger.
Déjame interrogar al chino.
Si no consigo sacarle nada, yo mismo cogeré esa Zodiac
Y me iré a buscar a Ulises.
¿Quiénes eran? ¿Por qué ha disparado?
Eran tres hombres en dos motos de agua.
Iban totalmente cubiertos, no se han identificado.
¿Les ha herido? Creo que no.
Capitán, no tengo ni puñetera idea de qué intenciones traían,
pero le aseguro que no eran amigables.
Nos han sacado fotos.
¿Fotos?
A lo mejor quieren saber por dónde atacar el barco.
Gamboa, no comente nada de esto.
Coja a cinco hombres, monte una guardia en cubierta 24 horas.
Cualquier ruido, cualquier cosa rara que suceda, me avisa.
Necesito a cinco hombres en cubierta.
Vamos a fondear. Ricardo...
No nos moveremos, Julián.
Hasta que sepamos qué hay en esa luz.
Quién coño es esa gente y por qué leches nos sacan fotos.
¿Está claro?
Voy a interrogar al chino. ¡No!
Al chino lo cojo yo.
Déjamelo.
¡Ainhoa, has vuelto! ¡Hola!
Pero si has crecido, pesas más, estás gigante.
Prométeme que no te marcharás nunca.
Nunca, te lo prometo. Promételo.
¿Has visto quién ha venido? ¿Estás contenta?
Sí.
Pero si te ha maquillado. Un poco.
Colorete y pintalabios. Qué guapa.
Y me voy a vivir con Ainhoa.
¿Y eso? ¿Cómo que te vas a vivir con Ainhoa?
Sí, porque cuando ella no estaba, yo he sido la hermana mayor.
Y las mayores duermen en los camarotes de abajo.
A mí me parece bien.
Bueno, así te puedo enseñar a maquillarte mejor.
Y podemos hablar de cosas de chicas.
Pero, cariño, ¿y vas a dejar solito a papá?
Eh, mi niña. ¿Qué voy a hacer sin ti?
Siéntate.
Tú tienes a Julia.
Ya, bueno, pero vosotras sois mis hijas.
Cuando estaba mamá, ¿no vivíamos los cuatro juntos?
Sí, pero yo no dormía con vosotros ni Ainhoa.
A ver, pitufina, lo mío con Julia no es como con mamá.
Es... distinto.
¿Entiendes, cosita?
¿Ves? Me sigues tratando como a una niña.
Pitufina, cosita... Y no soy una niña.
Y me doy cuenta de muchas cosas. Y si yo no estuviese aquí,
Julia dormiría contigo.
Vamos a ver, mi cosit... Valeria.
Escucha, el hecho de que tú estés aquí,
no tiene nada que ver con que Julia se pueda venir
a dormir con nosotros.
Mira, se me había olvidado.
De hecho, Julia y yo ya habíamos hablado de esto,
que iba a venir a vivir con nosotros.
¿De verdad? Seguro, sí.
Ainhoa... ¡Hola!
Julia, Julia. Hola.
Oy...
Oy, oy, oy...
¿De verdad que te quieres venir a vivir con papá?
Claro, claro, ¿cómo no iba a querer?
Pues esta noche ya puedes venir.
"Estimada Sol Torres..."
Vaya injusticia...
-Joder, Palomares.
"A pesar de no haber solicitado
la beca científica Estrella Polar 2011
para formar parte de la tripulación,
el Ministerio de Ciencia y tecnología,
atendiendo a su expediente académico,
ha considerado que su participación sería de mutuo beneficio.
Debido a que su caso es único y excepcional,
le rogamos discreción."
-A todos nos mandaron la misma carta.
Cinco casos únicos, y esto, que nosotros sepamos.
Es muy raro.
-¿Por qué va a ser raro?
-Porque cuando nos subimos al barco,
nos dijeron que éramos brillantes,
que si estábamos todos aquí era por nuestro expediente.
Les han dado una beca por sus expedientes.
Yo tenía una media de cinco.
Pelado.
¿Vale? Y, además, tenía un carro de parciales.
¿Vosotros teníais buenas notas? -No, qué va.
Mi media no llegaba al 6,5. -Yo tampoco era a matrículas.
-Pues vaya tela.
O sea, que yo pensaba que formaba parte de algo importante
y resulta que esto era una beca para tontos y enchufados.
Pues vaya.
"-Y, sí, somos elegidos."
-Venga, ¿qué más da eso ahora?
Igual nos cogieron porque alguno se rajó en último momento
y quedaron plazas libres. Ya está. Casualidad.
-Venga ya, Estela, ¿casualidad los cinco?
Dime qué probabilidad hay de que en una habitación
a cinco personas les toque la lotería, ¿eh?
-Y sobre todo cuando ninguna de ellas ha comprado el décimo.
Lo que está claro es que a alguien le interesaba
que estuviéramos aquí, en el Estrella Polar.
-Ainhoa, pero ¡bueno!
¿Dónde están mis colegas?
¡Cómo te hemos echado de menos! Y yo a vosotros, mucho.
Tenía ganas de veros. ¿Qué tal?
Te noto un poco cambiada.
Te han crecido un poco las tetillas, ¿no?
Y a ti el cerebro, Piti. Quita.
A ti más. No, a ti mucho más.
Hola. Hola.
Bueno, ¿y qué hacéis en la bodega?
¿Estáis planeando un motín contra mi padre o cuál es el plan?
No, estamos intentando averiguar quién nos está mintiendo.
Lo siento mucho, Julia,
pero Valeria me ha pillado tan de sopetón
que le he dicho lo primero que se me ha venido a la cabeza.
¿Que me viniera a vivir a su camarote?
No, no, no. Bueno, sí, no sé.
Es que la niña está creciendo tan deprisa
que a veces no sé cómo tratarla.
Cuando se subió al barco, se sentaba conmigo
y hacíamos sumas y dibujitos,
pero ahora prefiere jugar a maquillarse.
Y tengo la impresión de que lo que quiere es que usted sea la madre.
De ahí lo de ir a dormir juntos.
Ya.
Pero, vamos, ahora mismo hablo con ella
y le digo que no es el momento. ¡No!
Eh...
Capitán, que... Que si es por la niña,
vamos, que a mí no me importa pasar una noche con usted en el camarote,
por Valeria.
Yo también tengo esta carta.
Otra. Pero, bueno, siendo la hija
del capitán, la verdad es que no me había extrañado mucho.
-Déjame ver.
-Seis. Ya somos seis alumnos únicos.
No sé, alguien tiene que saber qué está pasando aquí, ¿no?
-La gente del Ministerio que nos otorgó la beca,
pero creo que no vamos a poder preguntarles nada.
Están muertos, ¿no?
-Vale, espera, espera.
Hay alguien en este barco a quien sí le podemos preguntar.
Mirad quién firma.
Julia Wilson.
Pero ¿qué más da cómo hemos llegado hasta aquí?
¿No podéis simplemente alegraros de estar vivos en este barco?
¿Eh?
Yo paso de vuestras historias.
Estela.
Quería pedirte perdón
por lo de Ulises.
Antes de irnos, te hice creer que Ulises sentía algo por ti,
pero lo que yo no sabía es que era yo la que sentía cosas por él.
Lo siento mucho, de verdad, muchísimo.
No quería engañarte.
Ainhoa,
yo también lo siento.
Y también quería contarte algo:
Gamboa y yo estamos juntos.
Estela, es que no tienes ni idea de quién es Gamboa.
¿Acaso tú tienes idea de quién es Ulises?
En este barco todo el mundo miente, Ainhoa.
Tú, yo, ellos...
y Ulises también.
Ulises se subió al barco como un polizón.
Dijo que era hijo de De la Cuadra y nadie le hizo ninguna pregunta.
Ahora no podemos saber si eso es verdad o no.
Aquí ya no hay manera de saber quién es quién, Ainhoa.
Y luego nos han enseñado las fracciones
y son superdifíciles, mamá.
Toma. Y luego la señorita Conchi
nos ha contado una historia de un guerrero antiguo.
¿De quién? De un guerrero antiguo
que se llamaba como yo, mamá. Ah, claro, Ulises.
Ulises. Como tú.
¿Lo conoces? ¿Y cómo era? ¿Tenía poderes?
No, él era un héroe.
Un héroe que se tiró muchísimos años navegando lejos de casa.
¿Y por qué? Porque estaba en una guerra.
Era una guerra llena de peligros.
Como el Cíclope o la maga Circe que, ¿sabes lo que hizo?
¿Qué hizo?
Convirtió a toda su tripulación en cerdos.
¿En cerdos? Pero él los salvó.
Entonces, sí que tenía poderes, como Spiderman.
Mamá, yo también quiero ser un héroe, pero no tengo poderes.
¿Cómo que no?
Mira, todas las personas tienen algo especial, un talento.
Y tú solo tienes que encontrar el tuyo."
-¿Quieres? Está bueno.
Yo... Burbuja.
-¿Burbuca? -Vale.
¿Tú? -Cho Sung.
-Cho Sung. Encantado, Cho.
-¿A quién vas a desatar tú, lenguado?
Anda, aléjate del prisionero o te pongo a salar boquerón.
-Es que no se puede mover. -Vamos a ver.
"Who are you? Who are you?".
A mí no me la das.
Un tío como tú no se embarca sin tener ni papa de inglés.
Así que... o me dices lo que está pasando,
"what is the happening", o te hago la manicura.
-¿Qué tal?
Mira,
yo "open" la última lata de tomate para ti,
para cocinarte macarrones.
A Burbuja le gustan mucho. -Sí.
-Espero que también te gusten a ti. Come, cariño.
Tranquilo.
Pobre.
Se le nota en la mirada que tiene miedo.
Lo que habrá tenido que vivir para estar así.
Trátale con cariño, que me da mucha penita, ¿eh?
-¿Dónde vas?
¿Qué pasa? Quieres manduca, ¿no? ¿Quieres manduca?
Pues, primero, "speak" y, luego, manduca.
Primero, "speak" y, luego, manduca.
"Speak", manduca. ¿"Capisci"?
-Hola.
¿Cómo estás? -Bien.
-Te quería preguntar una cosa.
-Dime.
-Hoy cuando has vuelto a ver a Ainhoa, ¿sentiste algo?
-¿Y eso? ¿Acaso estás celosa?
-Bueno, sí, un poquito. ¿Pero sentiste algo?
-Bueno...
Sí.
Sí, sentí algo.
Sentí como un ciclón.
Como una...
como una locomotora a 600 km/h hacia mí,
como una idea que no me puedo sacar de la cabeza.
¿Y sabes cuál es?
Que ya no siento nada por ella.
-¿Me puedo quedar aquí contigo?
-Sí.
Podemos esperar a que se ponga el sol y podemos aprovechar.
Y hacer el amor.
Aquí, rodeados de agua.
-¿Qué es eso?
Ernesto.
¿Qué hay ahí abajo?
-No lo sé.
Está claro que no es un arrecife.
¿Se puede?
Me pilló, adelante.
Me han asignado este camarote, pero...
creí que lo compartiría con otra mujer.
Pues si le cuento que mi anterior compañera de piso
era una niña de seis años...
Deje que le ayude.
Bien, como quiera.
Eh...
Vamos a ver.
Quitamos la bajera.
¿Qué lado de la cama prefiere?
Pues la verdad es que no tengo ninguna manía de cama.
A veces duermo en calzoncillos,
pero hoy, dada la situación,
mejor cojo un pijama.
Yo no... no tengo pijama.
Es que solo tengo camisoncitos de estos, con tirantas...
Muy bonitos, son frescos, eso sí.
Gracias, ya, pero es que no es muy apropiado para la ocasión.
No se preocupe, le dejo un pijama mío.
Vale.
Gracias.
¿Felpa?
Supongo, no sé.
Guagu.
Es todo lo contrario de los tirantes.
¿Es usted calurosa? No...
Mire, si quiere, quitamos el edredón o puedo poner
la mitad del edredón. No, no...
O tengo una manta de verano. No, yo duermo con el edredón
en mi camarote. No se preocupe. No pasa nada.
Mire... esto lo estamos haciendo por la niña ¿no? Y ella no está.
Ya.
Y aunque usted y yo tenemos una relación,
tampoco tenemos por qué ir tan de prisa.
No.
No.
Si le parece, dormimos cada uno en una cama, y ya está.
Me voy yo a la pequeña.
Venga.
Bueno, pues... me voy a cambiar.
Bien.
Cuarto de baño.
¿Quiere el neceser?
Claro. Gracias.
De nada.
Vamos. Ainhoa, es que no lo entiendo.
Pudiendo preguntarle a Julia, ¿por qué vamos a entrar
aquí como ladrones?
Palomares.
Nadie sabe quién es nadie en este barco. No sabemos quién es Julia.
Y si nos está mintiendo o no.
Y si es así, tampoco nos lo iba a decir.
No, Ainhoa. ¿Por qué no le preguntamos a tu padre?
Tu padre es el que arrima la cebolleta con la doctora.
Digo yo que algo sabrá ¿no?
Piti. ¿Qué?
¿Sabes por qué no funcionó lo tuyo con Vilma?
Porque no filtras, tío.
Porque no tienes sensibilidad.
Os quedáis aquí fuera vigilando.
Vamos.
Piti.
¿Tú sigues enamorado de Vilma?
-Hasta las trancas.
-¿Cómo es exactamente?
Informes médicos, chequeos,
cualquier documento que Julia nos pueda estar ocultando.
"De donde vengo yo, la tradición se paga con muerte.
-Chicos, ¿por qué no lo dejamos ya? aquí no hay nada.
Y si nos pillan, se nos va a caer el pelo. Venga, vámonos.
Eh, esto está cerrado con llave.
Pues vamos a tener que abrirlo.
Yo intento olvidarla, pero te juro que todos los días
me despierto buscando a Vilma en la almohada de al lado.
Sí.
A veces incluso me viene su olor.
Los planes que teníamos...
En fin, que yo no sé cómo borrar todo esto que me pasa.
No sé cómo hacerlo.
Chicos, salid de ahí, creo que viene alguien.
-Venga
No, no. Tenemos que abrirlo.
-Chicos, escondeos. Escondeos, viene alguien seguro.
-¡Jo!
-Prepara la linterna.
-¿Qué hacemos?
-Se nos ve a leguas que estamos en mitad de la noche vigilando.
-Chicos, escondeos. Escondeos, por favor.
-¡Niños!
¿Qué hacéis aquí?
¿Que qué hacéis aquí?
-Pues... buscar un poquito de intimidad.
Que el barco no da más de sí.
Y con los camarotes compartidos, pues no es plan de...
de dar un espectáculo. ¿Sabes?
-Bueno, si necesitáis un camarote...
yo no tengo ningún problema en dejaros el mío.
Aquí en medio de los pasillos, Piti, por Dios.
Un poquito de romanticismo, ¿no?
-Es verdad que tienes razón.
-Qué barbaridad.
-Chicos, cabrones. Si os digo salir, salid. Era Salomé.
-Oído, Piti.
Esto ya está. Esperadnos en la bodega y seguid vigilando.
-¿Vamos a...?
A la bodega.
Tranquilo.
Papeles.
Venga, venga, Ainhoa, vamos.
Ainhoa, vamos. Espera.
Lee eso fuera, venga, vámonos.
Ainhoa.
¿Qué significa sobredesarrollo de la capacidad pulmonar?
Supongo que hay unos pulmones, yo que sé, coño, venga, va.
-Preparan a Romeo.
Pero está bien. No pasa nada.
-¿Y tú estás bien?
-Sí.
-Por fin están terminando de arreglar las placas solares.
Cuando acaben, debéis subir y encender el foco
para que la gente de ese barco nos vea.
-Ahora subimos.
-Pero ¿y por qué querríamos hacer eso?
-Necesitamos ese barco.
-Sí, pero nos estaban disparando.
-¿Alguna novedad?
-Hemos encontrado un walkie en su bolsillo.
El chico está muerto.
-¿Estás segura?
-Lleva más de diez minutos sin respirar.
-Chicos.
A ver, chicos, a ver quién las coge primero.
-Ulises.
¡Ulises!
Ulises.
-Muy bien, Andrés.
-¡Ulises!
¿Ulises?
¡Ulises!
¡Ulises!
-A ver si le ha pasado algo.
Nadie aguanta tanto debajo del agua.
Y menos un niño. Por favor, hagan algo.
-¿Seguro que quieres bajar?
¿Por qué no esperas a mañana?
¡Uf! Me da mucho miedo la noche.
-A mí me gusta.
Me da seguridad.
Estela, Estela.
Que ya llevo botella de oxígeno.
-Es que tengo una maldición en mi vida.
Todos los chicos que me gustan terminan desapareciendo.
Ernesto, prométeme que vas a volver.
Prométemelo.
-Estelita,
yo no soy un hombre de palabra.
Las aletas.
-El mar, el mar, el mar.
Luz.
Un elefante.
A lo mejor eran de un circo.
Con mochila.
Un desfile.
Ah, no eran mochilas, eran armas.
Y les mataron.
Les mataron.
-¿Qué?
La madre que lo parió. ¡Me cago en los mimos,
en los payasos y en el primo chino de Tonetti, coño!
A ver si nos enteramos.
Mira, la luz, la luz, esto es lo que me interesa.
Saber qué coño hay en la luz.
¿Entiendes?
-Aunque le grites, no creo le entienda, oficial.
-Pues le voy a hablar bajito entonces.
Escucha una cosa, chinorris,
mi hijo lleva desaparecido 16 horas
y como nos sigas vacilando,
te llevas un remazo que te dejo los ojos almendrados.
¿Entiendes ahora?
-Suéltalo, Julián, o el remazo te lo llevas tú.
¿Qué somos aquí, la Gestapo?
Que sea archivo y no te entienda no te da derecho a tratarle
como a un perro.
Ni a quitarle la comida.
Cariño, siéntate.
Come.
Tranquilo.
-Salomé. -¿Qué quieres?
-Que me escuches. Vamos a ver.
No le estoy quitando el plato al chino,
se lo estoy administrando. -¡Ah!
-Que, coño, es el único que me puede decir
dónde está Ulises, joder.
Y no hay Dios que lo entienda ni por gestos ni por leches.
Tendré que usar otro tipo de lenguaje, ¿no?
-Julián. -¿Qué?
-El lenguaje universal de la vida es el del cariño,
pero ese... -Ya estamos.
-Tú no tienes ni idea de lo que es eso.
Te recuerdo que somos náufragos, tanto tú como él.
Y estamos en el mismo barco.
-Oficial, está dibujando algo.
-Burbuja, trae papel, rápido. Vamos.
Buenas noches.
Buenas noches.
-Nos besamos porque vino Salomé.
-Claro, claro.
Claro, fue un beso de distracción, sin sentimiento, vamos.
O sea, hay besos cortos, largos,
de tornillo, húmedos, húmedos con tornillo,
con mordisquito y de distracción.
Sin sentimiento, vamos.
-Claro, de distracción y sin sentimiento.
-Eso, lo que yo te digo.
-Ayudadme. Ponedme la caja aquí.
-¿Qué? ¿Qué habéis conseguido?
Es todo lo que tenía Julia bajo llave.
-Toma.
Si existe alguna pista, tiene que estar aquí.
Algún secreto sobre por qué estamos aquí
y para qué.
-Mirad.
Aquí hay un archivo oculto.
¿Habéis oído hablar del proyecto Alejandría?
Es un archivo de vídeo.
¿Le doy?
-Si alguien no quiere ver el vídeo, puede irse.
-Vamos.
-Dale, dale. -Venga.
-Está usted iniciando el protocolo de actuación en caso de catástrofe.
En efecto es posible que un accidente
en la puesta en marcha del acelerador de partículas
haya tenido consecuencias de proporciones incalculables.
La hipótesis más fiable es que se haya generado
un agujero negro que, en las estimaciones más optimistas,
habría absorbido unos 500 km3 de tierra, de masa geológica.
Si esto es así, con toda seguridad,
ahora la Tierra será muy distinta.
Lo sabían.
Sabían que el acelerador de partículas
podría destruir el mundo.
¿Le molesta si leo?
No, que me cuesta mucho coger el sueño,
pero es leer un poco y caigo frito enseguida.
No, para nada, de verdad, si yo me levanto 40 veces
para beber agua, para ir al baño...
Si quiere beber agua, en el baño hay un vaso caliente.
Digo... limpio. Gracias.
Pues mira, creo que...
que me voy a poner cerca de aquí para no molestar y así, de paso,
hago pipí.
No, no, no, no.
¿Todo bien?
-Lo siento.
Yo no soy mala persona, ¿sabes?
Lo único que sí que tengo un mal pronto.
Me...
Vamos, que... Sangre caliente.
Español.
Vamos a ver, el que está ahí afuera, afuera...
En la luz.
Ahí afuera.
Ese es mi hijo. El que está ahí afuera de la luz, este...
Mi hijo.
"My son". ¿Dónde está?
¿Lo ves? Este, este de aquí.
Mi hijo. ¿Eh?
"Egi". -¿"Egi"?
Eso. Pues este es mi "egi", mi hijo.
Ulises se llama, Ulises.
Lo he conocido hace muy poco.
Dejé a su madre así de mala manera hace tiempo.
Ya sabe, me fui a la esquina por tabaco.
"Smoke".
¿Tú?
Tú. ¿Tú, "egi"?
¿Uno? ¿Un hijo?
Un hijo, ¿eh?
Toma.
Espera.
Me voy a tomar el aire, que me he desvelado.
Vale.
-Le he cogido la cartera a Valeria.
Aquí hay papel. -A ver.
Hay... bolis y colorines.
Por si quiere pintar.
El rosa. Rosa. Hay un montón.
"Estos dibujos cuentan la historia de este barco,
son los dibujos de un niño."
Verde.
-Y bien...
¿Qué demonios hay ahí abajo?
-Tengo que ir a hablar con ellos.
-¿Con el capitán?
-No,
con tu padre.
"El proyecto Alejandría es un proyecto de supervivencia."
-Un plan B que se pondría en marcha...
-En caso de que el acelerador de partículas se retrasara.
"Solo hay una posibilidad entre un millón de que fallara."
-Las consecuencias serían terribles.
-La especie humana desaparecería.
-Se diseñó un proyecto para salvar a unos pocos.
"Siete tripulaciones que se salvarían
de la tormenta aprovechando las simas con menos presión tectónica."
Y empezarán de cero.
-Vamos a ver, ¿qué pone aquí?
Hay unos tíos que tenían todo un plan por si daba la casualidad
de que el mundo se iba al carajo.
¿Estamos todos locos o qué pasa? -No es eso, Piti,
lo que pone aquí es que cuando subimos al barco nuestro porvenir
ya estaba escrito.
Había alguien que sabía todo lo que iba a pasar y ese alguien es
quien nos salvó la vida.
Yo ya he visto a ese hombre antes.
Estaba en el muelle cuando zarpamos.
En un coche.
Con Julia.
-No, no, chicos.
Ese tío no puede ser nuestro hombre, se hubiese subido al barco
con nosotros o se hubiese salvado el culo.
Digo yo, ¿no? -Tuvo que ser un científico.
"Hubo un hombre, dicen que era un genio,
un científico que diseñó el protocolo de supervivencia,
pero desapareció, yo nunca llegué a conocerle."
Alguien que se dio cuenta de que el acelerador podía fallar.
Alguien que calculó con exactitud los siete puntos en el planeta
donde el cataclismo no afectaría; aquí en concreto.
Es el punto marcado, donde nosotros nos salvamos.
-Entonces Julia...
subió al barco sabiéndolo todo.
Claro, ella debió convencer al capitán de que le llevara
unas coordenadas para salvarnos.
"Haga virar el barco, tenemos que volver ahora."
En ese mapa hay siete simas
y en esta hoja siete embarcaciones,
las siete embarcaciones que debían sobrevivir a la tormenta.
Hay más gente viva.
-Y esa gente y nosotros fuimos salvados por la misma persona,
la misma que diseñó el proyecto Alejandría
y que nos eligió. A nosotros.
O es un gurú o un genio.
-Chicos, pues ese genio tiene nombre.
Mirad.
Todos los cálculos y las predicciones que hemos encontrado
están firmadas por la misma persona.
El doctor Schneider.
¿Le has sacado algo al chino?
La verdad que lo del chino va despacio.
¿Y tú qué, has salido a hablar del tiempo?
¿Me cuentas qué coño pasa?
Salomé.
Bueno, Julia, ¿no estabas de luna de miel con el capitán?
¿Qué luna de miel? Lo que estoy es de los nervios.
Tengo a Julia en mi camarote, en mi cama,
y yo estoy durmiendo en la cama de Valeria con las sábanas de gatitos,
eso es lo que pasa. Este Ricardo es tonto.
Pero ¿tú no le has dicho nada? Te hacía con más sangre.
Íbamos a dormir juntos por Valeria, pero Valeria no está,
estamos solos y...
y estamos raros.
No fluye. Yo no quiero que piense que no quiero estar con él. No sé.
Pero quieres estar con él, ¿no?
Vamos a ver, si una mujer se mete en tu camarote a dormir en culos,
o quiere mandanga o se le ha olvidado hacer la colada.
En este barco la ropa se lava cada día.
Julián, que vino por hacerme un favor.
Mejor. ¿Y qué le digo, "Hala,
ya que estamos aquí, vamos a darnos un revolcón"?
Pues sí.
-Ricardo es de circunvalar, de darle vueltas a las cosas.
Y para que entre a ver la catedral, se lo tienes que deja todo
muy bien señaladito, un buen cartel luminoso en el pórtico.
Y ya, despacio para que no se asuste.
¿Asustarse de qué, de que me insinúe?
Qué coño, que sois dos adultos. Eh, y tú el capitán.
¿Y qué?
La coges de la mano, morreo y cucharón, de toda la vida.
A ver si va a pensar que no te gusta.
O que eres raro.
Pero, Salomé, estamos uno en cada cama, con las luces apagadas,
que no se ve nada. Ni aunque le pusiera el culo en pompa.
¿Y cómo doy el paso? Muy fácil, te quitas el esquijama
y te metes en su cama. Mira, estoy poeta.
Piel con piel. Que te huela el salitre.
Tú, sin hablar, te metes en su cama poco a poco,
que no te note, unas caricias, unos besitos en la nuca.
Y luego, saca. Tú mete cuello y no preguntes.
Tú se lo pones en bandeja y él ya tomará la iniciativa.
¿No querías gambita? Pues toma merluza de pincho.
Que note que sigue siendo el capitán,
que yo conozco muy bien a Ricardo, que sigue llevando él el timón.
Aunque luego el timón lo acabarás llevando tú, lo sabemos las dos.
¿Entiendes? Vale.
Vamos. Hala.
-Todo, todo.
Oficial, que el chino no es chino, es coreano.
Por eso no le entendíamos.
Y dice que era el cocinero del barco ruso.
Y dice que una vez vieron una luz en el horizonte y era rara.
Y cuando se acercaron, la luz subió entre el agua.
-¿Y qué demonios era? ¿Qué era? -Esto.
Era el periscopio del submarino.
Y luego subieron los malos y se los llevaron a todos.
-¿Cómo un submarino? -Sí, un submarino.
-Está Ulises en un submarino, ¿es eso?
-El submarino donde le curaron.
Ulises no, no está ahí.
El coreano se ha equivocado de luz,
la nuestra no es la del submarino.
La nuestra no oscila, es muy alta, como en una montaña.
-Vamos a ver, ¿entonces dónde está Ulises?
¿Dónde está? Ulises, ¿dónde está?
-No lo sabe.
Lo siento.
No lo sabemos.
¿Qué estamos haciendo? Llevamos todo el día con este tío.
Y a mí qué me importa el barco ruso, el submarino ese,
solo quiero saber dónde está Ulises.
La luz... Coño.
"Si tiene razón Julián, que voy a tiro hecho.
Si no, ¿por qué se iba a quedar si la niña ya no está?"
"¿Cómo te mete una en la cama de alguien y parece sumisa a la vez?"
"Los calzoncillos me los dejo puestos,
que...que ya hay bastante piel al aire."
"Igual si le digo que tengo frío, que la cama es muy grande..."
"Venga, Ricardo, que esto es como montar en bicicleta,
nunca se olvida."
"¿Y se ha dormido? Como le despierte, me muero."
¡Ah! ¡Ah!
Voy al baño un momento.
Y yo a coger unos calcetines, que tengo frío.
"Pero si ni siquiera tengo ganas de hacer pis."
"Tú mete cuello, salta dentro de las sábanas y no preguntes."
"Tú házselo fácil, acércate, hazte la ingenua,
pónselo en bandeja y luego que él tome la iniciativa."
Ricardo, ha vuelto la luz.
-Cuqui. -Hola, Salomé.
-Hola, cariño.
A rey muerto, rey puesto.
¿Eh?
Por Sol, digo.
No me parece buena política estando en el fin del mundo.
Tampoco te digo que le vayas a guardar luto a Vilma,
pero para cuatro mujeres que quedamos en el mundo,
mejor no cabrear a ninguna. ¿No crees?
¿Qué tal con Sol?
-Oye, Salomé, ¿tú cuánto tiempo llevas en el Estrella?
-Nunca le preguntes a una mujer cuánto tiempo lleva en un sitio.
Mucho, cariño mío, mucho, casi toda la vida.
-Entonces, estabas ya antes. -¿Antes de qué?
-Nada, de nada.
¿Y no te suena un tal Schneider?
Doctor Schneider.
-¿Schneider?
"¿Y este apellido?"
No, no me suena de nada.
¿Por? -Yo qué sé, por nada.
Es el nombre de un científico, vamos, de un genio, diría yo,
un genio capaz de salvar la vida de mucha gente.
Pero nada, que alguien lo ha mencionado esta mañana
y me he quedado con el nombre. Sin más, cosas mías, Salomé.
-Descansa, cariño. -Vale. Chao.
-Chao.
"Prométeme, Salomé, que, aunque desaparezca, aunque me pase algo,
aunque venga quien sea a decirte lo que sea...
o se hunda este puñetero mundo,
tú y yo no somos hermanos, Salomé,
nunca más.
Fuimos salvados por la misma persona.
Prométemelo, Salomé. Por la misma que diseñó
el proyecto Alejandría y que nos eligió.
Es un genio.
Prométemelo, Salomé."
Quiero encendida todas las luces de navegación y los focos
de los palos, que se nos vea como si fuéramos un faro
en mitad del océano. Ricardo, mira esto.
¿Alguna vez has visto un fondo marino así?
¿Qué sucede?
Este fondo no es normal, Ricardo.
Estamos a menos de dos millas de la luz y no sabemos
ni lo que tenemos delante ni lo que tenemos debajo.
Ahí no debería de haber nada.
¿Tan calculada tenía la destrucción del mundo?
¿Qué son esas formas cúbicas, es una base militar?
Conteste, coño, no se haga la tonta.
Que bien calladito que se tenía lo del submarino.
Capitán, no están haciendo señales.
Señales. ¿No vamos a hacer nada?
Segundo, izad la mayor y virar 30 grados a estribor,
rumbo a la luz. Cambio.
-Sí, nos movemos.
No viene del submarino, la luz viene de tierra.
Aquí Estrella Polar.
Navegamos hacia vosotros a rumbo 65 grados.
Aquí Estrella Polar. Estamos viendo su luz. Conteste.
Estamos viendo su luz. Conteste.
¿Para qué hacen señales, joder? ¡Si no contestan a la radio!
Puede que no tengan o que se les haya estropeado.
Prueba con el walkie.
Aquí Estrella Polar. ¿Me escucha alguien?
Aquí Estrella Polar. Nos dirigimos hacia su luz. Conteste.
Conteste. Sí, sí, le oigo. Cambio.
Le oigo. Cambio. Estrella Polar, ¿me recibe?
Me recibe, Estrella Polar?
Me recibe? "Ulises."
Le oigo. Cambio.
Ulises. Ulises, pero qué tienes en la cabeza?
A qué estás jugando? Que te pares, Ulises.
Lo que has hecho es muy peligroso, te puedes quedar ahí abajo.
Ulises, pero ¿qué quieres? Quería ser como Ulises,
el del cuento. Quería ser especial y tener poderes y ser un héroe
y ser distinto, porque por lo único que soy distinto en mi clase
es porque no tengo padre. Pero..."
Me recibe, Estrella Polar? Me recibe?
Conteste. Me recibe?
Ulises, puedes oírme?
Soy tu padre, soy Julián.
Qué coño! Sé que estás bien.
Has sobrevivido a muchas de estas. Educación no habré podido darte,
pero genes llevas de los buenos.
Mi amor, Ulises, sabes qué pasa? Hay una parte del cuento
que no has entendido. Sabes cuál es?
Ulises no era un héroe por ganar batallas.
Era un héroe porque nunca se olvidó de lo importante,
que era llegar a casa con su familia.
Cariño, ser un héroe es ser inteligente, vale?
Y saber elegir lo importante.
Mi amor, es saber elegir por qué y cuándo merece la pena arriesgarse."
"Hijo mío, si estás ahí, contesta.
Ulises."
Te voy a encontrar. Tú solo aguanta. Aguanta, hijo.
Quién eres y dónde coño estoy?
Que quién eres!
Quieto!
Cógela. El arma!
¿Quiénes sois?
Baja el arma.
Somos gente de paz.
Por eso vais armados?
Qué es esto, dónde estoy? ¿Qué pasa, no sabes contar, eh?
Somos tres y vos, uno. Baja el arma.
Vosotros sois uno, uno y uno.
Yo al menos tengo una bala. Estaré jodido,
pero uno de vosotros también lo está.
Bajad las armas.
Bajad las armas.
No somos asesinos.
No vamos a disparar. Aquí nadie va a disparar.
¡Eh, eh!
-¿Qué es el puñetero proyecto Alejandría?
Perdona? Qué estás diciendo?
Yo tampoco soy un asesino.
El proyecto Alejandría, los siete barcos.
El protocolo de seguridad por si el acelerador de partículas
fallaba, qué es? En qué consiste exactamente?
Habla. "Aquí Estrella Polar.
Nos dirigimos a... Conteste, por favor. Conteste."
A ti quién diablos te habló de ese proyecto?
-Tú no, seguro. Lo único que has hecho
desde el primer momento ha sido mentirme, y muy bien.
Pero se acabó. Dime, qué es el proyecto Alejandría?
Quién es el doctor Schneider? Te exijo que me lo cuentes.
Tú? Tú me exiges a mí?
-Aquí Estrella Polar. "Conteste, por favor."
Un soldado nunca se puede olvidar de quién es el general.
¿Quieres que repasemos el listín telefónico de nuevo
o que te haga papilla los dedos? -No.
Mejor aún, por qué no me pegas un tiro?
Venga, dispárame.
Tú me dijiste que de dónde vienes la traición se paga con la muerte,
¿no? Te estoy traicionando.
Vamos, mátame.
"Aquí Estrella Polar. Nos dirigimos hacia su luz."
"Papá, ¿me oyes? Papá, soy yo, soy Ulises."
Es Ulises! Ulises!
"Papá. Cambio." Ulises, Ulises, te oigo.
Me oyes tú a mí?
Me has tenido todo este tiempo muerto de miedo
pensando que era prescindible y hoy he descubierto que no lo soy,
que Schneider me eligió. "Papá, ¿eres tú?"
Sí, hijo. Soy yo. Soy yo, te recibo.
Dime dónde puñetas estás. "Papá, papá, me..."
Igual que Ainhoa, Palomares, Piti y los demás.
Estás ahí? Estás en la luz, hijo? "Estoy en la luz, papá.
Estoy en la luz." -No vas a matarme,
sabes por qué? Porque soy uno de los elegidos,
y ni tú ni nadie va a tocarme.
-Pero es tierra, estás en tierra?
-Ya no te tengo miedo, Gamboa. Ya no.
-Pues deberías.
Hay cosas peores que la muerte.
¿Cuál es la pierna buena?
-Ulises.
Estamos llegando a tierra?
"No, papá...
Esto no es tierra, es...
Es..."
-Ainhoa, yo ya tengo una misión en esta isla: evitar que os maten.
-Es una trampa. En cuanto subáis al barco, os matarán.
-Si tuviera que matarle, lo haría sin pestañear.
¿Por qué tu supervivencia es tan importante como la del resto?
-¿Le va a dejar morir? -Que está muerta.
-Macro se que tú la has matado. -Di que me oyes, por favor.
Está viniendo hacia nosotros un tsunami.
-¡Subid! Le sacamos en los próximos dos
minutos o Palomares está muerto. ¡Cuidado!
-¡Repito, iceberg por proa, capitán!
Ya me acuerdo.
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