All language subtitles for El Barco S03E02 El arte de la guerra SPN

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Original subtitles

¿Sabes qué es esto?

Es lo que llevaba el pato en el culito.

Este pato viene de un isla edificada.

Él seguro que sabe volver a casa.

Nadie debe llegar a tierra antes que ellos.

¿Se puede fabricar con todo esto

un sistema de rastreo de largo alcance?

-La posición puede ser rastreada a través del radar

que va conectado a la placa base del ordenador de la doctora.

-¿Quién te ha dicho a ti

que este barco tiene que llegar a tierra ahora?

-En un barco, el capitán es Dios, y yo soy su primer oficial.

-Ricardo, estas son las mismas pastillas

que le dieron a tu mujer para el cáncer.

Mi mujer murió dos meses antes de que embarcáramos.

Lo sé.

Mientras estaba inconsciente,

le trataron con radiación nuclear el sistema linfático.

De la Cuadra, ya no tiene cáncer.

Estoy embaraza de ti y tú te morías en silencio,

en secreto.

Yo ya no puedo estar contigo.

En el camarote de Gamboa también encontré una carpeta

con fotos de Ainhoa, de su vida cotidiana,

cuando aún estaba en tierra.

-¿Y esta partida?

Tú y yo la hemos jugado cientos de veces.

-¿Tú y yo éramos amigos? -Sí.

-Eres un mierda, Roberto, y no mereces que nadie te quiera.

-¿Antes del accidente y lo de mi burbuja en el cerebro

yo era tan listo como ahora?

He hecho algo...

-¡Roberto!

Tú te llevaste algo que era mío, una carpeta roja.

Prométeme, Salomé, que aunque me pase algo

o se hunda este puñetero mundo,

tú y yo ya no somos hermanos, Salomé.

¿Hola? ¡Eh! ¿Quién hay ahí? ¡Soltadme!

-¿Por qué nosotros? -¿Estás preguntando

que si los tripulantes del Estrella Polar

somos una especie de elegidos? La respuesta es sí.

Casi todos los que estamos en este barco somos especiales.

Estamos aquí por un motivo o por otro.

-Estrella Polar llamando a barco ruso. ¿Me recibe?

Nos iremos al amanecer.

Alguien nos recogerá y si no, viviremos de lo que pesquemos.

Ya sé dónde encajo, aquí contigo.

Tiene que ser tierra.

Allí está la tierra, capitán. La hemos encontrado.

Señores, llevo mucho tiempo esperando darles esta noticia.

Tenemos prácticamente la certeza

de que hemos encontrado tierra.

Ricardo, Ricardo, ¿estás seguro de lo que dices?

Hace unos días, Burbuja recuperó la señal de la baliza

que colocamos al pato.

Seguimos el rastro en secreto para no crear falsas esperanzas.

Acabamos de ver aparecer una luz giratoria,

un faro, a 40 millas a estribor.

-Manolito nos ha llevado hasta tierra.

"Anillaste el pato con la prisa, una estúpida traición.

¿Quién te ha dicho a ti

que este barco tiene que llegar a tierra ahora?"

-Capitán, esa luz en el horizonte puede ser cualquier cosa.

Probablemente un barco.

-No es un barco porque un barco se mueve

y esa luz es fija. Así es.

Lo mejor será que la vean.

Si tienen la amabilidad de acompañarme...

Dios mío.

Ahí lo tienen.

¿Es tierra de verdad?

Sí, Salomé, es tierra.

Burbuja, coge el foco y mándales un mensaje en morse

diciéndoles que les hemos avistado. Vamos a hablar con tierra.

-Capitán,

después de haber peregrinado por el mar

como Moisés por el desierto,

invito a quien quiera dar gracias a Dios por habernos traído a tierra.

-Supongo que los que no creemos,

también tenemos derecho a dar gracias, a Dios o a quien leches

sea que nos ha puesto ese pedazo de tierra delante de las narices.

-No contestan.

A lo mejor son duros de oído

o de vista.

Qué bonita, ¿verdad? Es una luz.

Pero esa luz va a ser nuestra casa y eso la convierte

en la luz más bonita del mundo. Es verdad.

Del universo.

Ojalá que los que están allí sean buena gente.

¿Por qué no iban a serlo, Burbuja?

Porque hasta ahora, todos los hombres que hemos encontrado

nos querían hacer daño con sus pistolas.

Sigue intentándolo.

Tenemos que contactar con esa gente como sea.

-Burbuja. Cariño, Burbuja. Caldito.

¿Qué tal va la cosa? -Esa luz es rara.

-Buenas, oficial. -¿Qué hay?

-¿Se ha quedado usted también sin gayumbos?

-Calcetines.

-Oficial, que le debo una disculpa.

-¿A quién? ¿A mí? -Por lo del numerito julandrón.

Sí, lo del rollito homosexual que nos marcamos anoche.

Lo hicimos porque queríamos echarle del camarote.

No queríamos que se instalara con nosotros

y se lo quería decir. -¿Tan mal me huelen los pies?

-Oficial, lo siento, de verdad.

Nos comportamos como tres niñatos sin tener en cuenta que usted...

Coño, pues que lo acababa de dejar con Salomé.

Vamos, que a partir de hoy, en ningún sitio va a estar mejor

que en nuestro camarote.

Ni en el Palace le van a tratar igual.

Lo que usted quiera, nos lo pide. -Bien, vale.

Se lo agradezco. Lo tomaré en consideración.

-Tómelo.

-Si ustedes se comportaron como unos niñatos,

yo me comporté como un nazi. Lo siento.

Le mentí a mi mujer, me cargué la relación

y lo pagué con ustedes.

-Oficial, ¿sabe que lo que haríamos si estuviéramos en tierra?

-No. -Íbamos usted y yo a coger un tren

y nos íbamos a ir a Torremolinos, donde está la "crème de la crème"

de las churris. -Ya.

Igual estorbaba un poco. -¿Qué dice estorbar?

Está usted de muy buen ver. -Que no,

que después de Salomé, ¿usted me ve a mí con ganas

de "crème de la crème" ni ligoteo? -Un clavo saca a otro clavo.

-No sabría ni por dónde empezar ni qué decir.

No sirvo ya para ligoteos. -El ligoteo es de pobres.

-Anda. -Usted y yo, de pesca de arrastre.

¿Sabe lo qué es? -No.

-Cuando ya encienden las luces en la discoteca,

hay 20 minutitos perdidos que hay que aprovechar

para echarse en el zurrón todo lo que se mueva, ¿eh?

Esto es lo que hace el tonto del chicle.

A mí me funciona. -Ya veo, ya.

Piti,

dame el chicle.

No, no, ese. Dámelo.

-¿Qué hace, oficial? -Yo también soy

el tonto del chicle, el mayor idiota de este barco probablemente.

Así que yo creo que me merezco que lo vea todo el mundo

y verlo yo también todos los días.

Que no se me olvide que cuando uno encuentra al amor de su vida,

no puede ir por ahí como un asno y perderlo.

Estrella Polar intentando contactar con Estrella Sirrah.

¿Me recibís?

Estrella Polar contactando con Estrella Sirrah.

¿Ainhoa? ¿Ulises? ¿Ainhoa?

-Ho... Hola.

Soy Burbuja.

-¿Cómo se te ocurre presentarte como Burbuja?

Se van a pensar que eres amigo de Bob Esponja.

-No contestan. -No.

-A lo mejor, son poco parlanchines. -Igual.

-A lo mejor, tienen bebés para que jueguen con el tuyo

y el de Vilma.

A lo mejor tienen columpios y toboganes.

-Ojalá, Burbuja. Dios te oiga, cariño.

A lo mejor tú puedes oírme, Ainhoa, cariño.

Hemos encontrado tierra.

Está a 29 grados 32,8 minutos norte.

24 grados, 15,7 minutos oeste.

Estamos navegando hacia allí. Si podéis escucharme,

poned rápidamente rumbo a esas coordenadas.

Por aquí todo sigue igual.

A tu hermana le han salido los incisivos nuevos

y los chicos están bien. Bueno, tan gañanes como siempre.

Salomé y Julián...

Bueno, no están pasando por su mejor momento.

Cariño, me acuerdo mucho de ti,

cuando me acuesto y cuando me levanto.

Y aunque sé que volveremos a estar juntos pronto,

te echo mucho de menos.

¿Hola?

Te quiero.

Cambio y corto.

(Piano)

"Suéltate.

Libérate.

Has rozado la perfección.

Sé que siendo miembro del tribunal es poco profesional

que te diga esto, pero estás entre las finalistas

de la beca en la Sinfónica de Viena.

Nos reunimos esta tarde para decidir el nombre del elegido.

Entonces, ¿crees que tengo posibilidades?

¿Crees que soy buena?

Si no lo fueras, no me habría acostado

con el presidente del tribunal para que te diera su voto.

Estás loca.

"Rapsodia húngara número 4" de Brahms.

(Piano)

No estoy tan loca como me gustaría.

Eso es porque no te dejas llevar lo suficiente.

Haz lo que me dices a mí,

suéltate, libérate."

Aquí Estrella Sirrah. ¿Me escuchas?

¿Me escuchas?

-¿Tu bebé te hace cosquillas en la tripita?

-No. Yo creo que es muy pronto.

Igual está cansado del viaje en cigüeña.

-Claro, el viaje.

(ASIENTE)

¿Tú sabes de dónde vienen los niños?

-Claro que sé de dónde vienen los niños.

-A ver, ¿de dónde vienen?

-¿Tú no sabes de dónde vienen los niños, Burbuja?

-La luz se ha ido.

-Igual se les ha fundido la bombilla.

-O a lo mejor la han apagado a mala leche.

-Cariño, no digas eso. ¿Por qué la van a apagar a mala leche?

-Quizá porque nos han visto y no quieren que les encontremos.

Julián, es mejor que vengas rápidamente al puente de mando.

¿Qué pasa, Ricardo? Creo que no quieren que lleguemos.

(HABLAN A LA VEZ)

(CHISTAN)

Señores, tengo algo importante que contarles,

la mejor noticia que les podía dar. Algunos ya la saben,

otros habrán oído el rumor que ahora les confirmo.

Hemos avistado la luz de un faro a 40 millas a estribor.

Esa luz es tierra firme.

(HBLAN A LA VEZ Y RÍEN)

Silencio.

Silencio, por favor. Cállense y mantengan la formación.

Todavía no hemos terminado.

Sin embargo, la luz se ha apagado de repente hace unas horas.

(HABLAN A LA VEZ)

Silencio.

Vamos, silencio.

No sabemos si el apagón ha sido accidental, una bajada de tensión

o un problema eléctrico, o si ha sido por otros motivos.

-¿A qué motivos se refiere, capitán?

-Pues a que hayan apagado la luz, por ejemplo, para que no vayamos.

Lo que no saben es que tenemos sus coordenadas,

así que vamos a jugar con sus mismas cartas.

Si no quieren que los veamos, tampoco nos verán.

Cuando caiga la noche seremos invisibles.

A partir de ese momento no quiero ver ni una sola luz encendida,

¿de acuerdo? Ni una.

Parece obvio que la decisión de ir o no ir a ese islote

puede afectar a nuestra seguridad. Es una decisión

que debe tomar la mayoría, no un solo hombre.

Como lo oyen. Vamos a hacer un referéndum.

Como habrán observado, he dibujado una línea en el suelo.

A mi derecha se colocarán los que quieran cambiar de rumbo

y a mi izquierda los que quieran ir a tierra.

Así de claro y de facilito.

Adelante.

(HABLAN A LA VEZ)

Muévanse, marineros.

No tenemos todo el día.

¿Nos hemos decidido?

Bien.

A mi derecha, cambio de rumbo, 18.

Id a tierra, a mi izquierda, 15.

Pero quedan los votos de las personas que están ausentes

y que paso a leerles a continuación.

(LEE) "Vilma, ir a tierra;

Julia, tierra;

Salomé, cambiar rumbo;

y Burbuja, tierra."

De modo que si las cuentas no me fallan,

tendríamos 19 personas que deciden cambiar de rumbo

y 18 que quieren ir a tierra. Y no puede ser porque somos pares.

¿Quién no ha votado?

Falta el voto de alguien. ¿De quién?

-Falta el mío.

-Cambiar de rumbo, ir a tierra.

Genial, pues tenemos un empate.

¿Y ahora qué hacemos? ¿Echamos una moneda al aire?

-Capitán, le pido disculpas. ¿Puedo cambiar de lado?

-¡Joder, con el cojo! Que nos la estamos jugando.

-Lo siento, quiero ir.

Tripulación,

tengo el honor de comunicarles que ponemos rumbo este.

Vamos a tierra.

-¡Sí! ¡Sí!

-¡Tierra!

-¡Sí!

Ainhoa.

¿Hola?

¿Hola? ¿Alguien me escucha?

Aquí Estrella Sirrah llamando a Estrella Polar.

¿Me recibe? Cambio.

(Golpe)

(Golpes)

¿Hola?

¿Hola?

¿Papá?

Aquí Estrella Sirrah llamando a Estrella Polar.

¿Me escucha?

(Golpes)

Papá.

Papá.

Papá, ¿estás ahí?

"Mamá, es papá, que está hablando por el móvil.

Chivata. Ya sabes las reglas de esta casa:

en las comidas nada de móviles. Un euro al bote.

Anda que...

Valeria, por Dios, es muy tarde. -¡Estoy haciendo pipí!

-¿Hoy no es cuando te dicen lo de la beca de la Sinfónica de Viena?

Sí, creo que sí. ¿A qué viene eso?

Tienes la fecha marcada en rojo en el calendario

desde principio de curso. ¿No prefieres la beca del Estrella?

¿Te lo vas a perder? Viajaremos mucho más lejos que a Viena.

-Ricardo...

-¡Churritos!

¿Qué pasa? Qué maravilla.

Unas cartitas por aquí...

Colegiala... Hola.

Ahí tienes. Gracias, Julián.

Nada como un poco de grasa en vena para combatir el otoño.

¡Eh! Me estás llenando de aceite la solicitud del Estrella.

¿Y qué hago? Coge un plato y prepárate un café.

Eso está mejor.

Ahí estamos.

-Es del conservatorio.

-¡Oh!

No la vas a abrir.

Bueno, pues allá voy.

Redoble de tambores.

(IMITA EL REDOBLE DE TAMBORES)

¡Que te vas a Viena!

-Qué jodida, me había engañado.

(RÍE) Sí, señora, Ainhoa, esas manitas para Viena.

Felicidades, cariño. Un besito.

Enhorabuena. Qué bien.

Por fin vas a conocer Viena, ¿no? Bien.

Hay que hacer una celebración..."

Papá...

(Golpe)

Papá.

¿Papá?

Gamboa.

¡Gamboa!

Tengo que hablar con usted.

¿Qué ha sido esta vez, capitán?

Porque hace días que no apuñalo a nadie

ni empujo a alguien por la borda.

Quiero que coja a 10 o 15 hombres y que los adiestre

para una... posible confrontación.

No sabemos lo que nos podemos encontrar en esa isla.

¿Me está pidiendo lo que yo creo que me está pidiendo,

que coja al cojo, al cura, al tonto y al Chicle

y los convierta en mercenarios, en un equipo de asaltos?

Yo prefiero utilizar la palabra soldados.

Tiene 24 horas para formar un pequeño ejército

capaz de defendernos.

¿Cree que puede hacerlo? Depende.

¿Tengo carta blanca?

Se lo pregunto porque para hacer de esos chicos unos mercenarios,

tengo que enseñarles a ser tramposos,

a no tener escrúpulos y entrenarlos con armas de verdad.

Y pueden haber heridos en los entrenamientos.

Se lo pregunto otra vez, capitán,

¿tengo carta blanca?

Tendrá su ejército, capitán.

-¡Chicos!

¡Chicos!

(VITOREAN)

-A ver, un momento.

Quedan menos de diez horas para abandonar esta bañera.

-Sí. -¡Bien!

Esta bañera, que ha sido nuestro hogar durante tres meses.

Así que, por el Estrella. -¡Por el Estrella!

-¡Por el Estrella! -Echa.

-¡Espera, espera! Espera, un momentito.

Un momentito, un momentito.

Cada uno tiene que decir unas palabras antes de beber.

-No. -No.

-Esto es así, el que o hable, no bebe.

Las normas aquí las pongo yo, ¿vale?

Venga, que cada uno cuente, yo qué sé, su mejor momento

en el Estrella. ¿Vale? Su minuto de gloria, coño.

Y vamos a empezar por...

¡Por Estela! -No.

-Sí, Estela. -No, no.

-Sí, Estela.

(TODOS) ¡Por Estela, por Estela...!

-¡Estela! -No soy...

-Además, de pie. -No.

-Vamos, vamos, suéltate.

-Vale, a ver.

Mi mejor momento en el Estrella...

fue...

cuando bailé con Ulises. -¡Oh!

-¡Oh! -¡Oh!

-Es que no sabéis los pectorales que tiene.

¡Eh! Ni una sola palabra.

¡Salud!

-Bueno, silencio, silencio.

Silencio, que va a hablar el padre Palomares.

-Vale. -Venga.

-Mi mejor momento... -Eso es.

-A ver.

La verdad, ¿vale?

Mi mejor momento fue cuando besé a Vilma.

Y es muy raro porque también fue el peor de todos,

porque traicioné a mi amigo.

-¡Cabronazo!

Eh, que no pasa nada.

-¡Bravo! -Estamos de celebración, joder.

No pasa nada. A ver, que voy yo.

Que mi momento también va relacionado con Vilma.

(IMITA UN REDOBLE)

-Mi mejor momento fue cuando inauguré el camarote 31.

-¡Oh! -¡Sí!

Que si allí había algún fantasma, salió escandalizado.

-¡Oh! ¿Quién es el fantasma?

(RÍE) -Eres un sinvergüenza.

-Venga, Ramiro, te toca. -No, no.

-Ramiro, sí, venga, te toca, y no te hago ponerte de pie

porque te faltan diez centímetros en la pierna.

-Sí, en la pierna. -Anda.

-Sinceramente, mi mejor momento fue haberos conocido a vosotros.

Porque sois mi única familia y... y os quiero.

Aquí, en tierra o en una barca a remos.

-¡Oh! -Qué bonito.

-Ramiro. -¡Que ande, que ande!

Bueno, venga, la calladita del grupo.

Rubia, te toca.

-Pues...

Yo, la verdad, es que no he tenido buenos momentos.

Todos han sido malos.

Es la verdad. -La alegría de la huerta.

Eso no me lo creo. No te creo.

No me creo que no hayas tenido ningún momento de buen rollo.

-Pues no. -No sé, un abrazo,

una sonrisa de alguien. -Nada.

-Un roce, un beso, algo, algo que te haya tocado

un poquito la patatita. ¿Nada que le dé valor a este viaje?

¿No hay nada? -No, nada, Piti,

cero.

-Chicos, Gamboa nos ha convocado en el comedor.

Tiene órdenes del capitán de hacer un ejército.

Por si hay algún problema cuando lleguemos a tierra.

-¿Qué ejército, Marta? Si yo no llego a 1,65.

¿Qué ejército? Que a mí me hubiesen echado de la mili

por no dar la talla. Yo no soy soldado ni nada.

-Piti, tampoco eran soldados los del barco ruso

ni los astronautas. ¿Quieres terminar como ellos?

-Hay una sola manera de vivir,

pero muchas de morir, como tantas de matar.

Olvídense de los derechos humanos, de la convención de Ginebra.

Aquí la única convención es la lucha por la supervivencia;

matar o morir.

Primera lección.

Si le dan la espalda al enemigo, están muertos.

-¡Oh!

¡Ah!

-Jamás bajen la guardia cuando alguien está dispuesto a matarlos.

¿Qué mierda lleva en la frente?

-¿Eh? Nada, nada.

Es para no olvidarme de una cosilla.

-Una puñalada en el hígado y se acabó el combate.

¿Vale?

¿Estás bien?

Para los que no lo sepan,

Estela y yo hemos empezado una relación.

A salir, vamos.

Estás preciosa.

Nos ha salido romanticón el sicario, sí, señor.

-Espero que hayan tomado nota porque esta es la única teoría

que van a recibir. Ahora necesito un voluntario.

¿Alguien?

Padre, si es tan amable.

-"En tiempos de paz, así como en tiempos de guerra,

mi arma es la palabra, no la espada". Mateo 10:10.

Jamás levantaré la mano contra un compañero.

-Gamboa, deje tranquilo al curilla, déjelo.

Me presento yo voluntario.

A ver si así me desquito del revolcón de antes.

Las reglas son muy simples, el primero que logre

que la espalda de su oponente toque el tapete, gana.

Vamos. -Como quiera,

pero igual estamos un poquito descompensados, por el peso...

A ver si le voy a hacer daño... ¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

Ya, ya, ya.

-Estela, ya.

-¿Está bien, le he hecho daño? -No, estoy bien.

-¿Está seguro? -Sí, seguro.

Roberto, que se está haciendo preguntas.

Sobre su pasado.

Sobre los bebés. ¿Cómo que los bebés?

Ricardo, por Dios, del "ñacañaca". Que no sé ni cómo llamarlo.

Pero vamos a ver, Salomé,

¿estás segura de que Roberto aún no sabe cómo funciona el tema?

Tiene 31 años y un conciente intelectual de genio.

Ya, todo lo genio que quieras, sí, pero...

desde que pasó lo que pasó,

desde la burbuja,

¿tú has hablado con el de sexo? ¿A que no? Ni yo tampoco.

Que tiene 31 años para algunas cosas, cariño,

pero para otras es como un niño de cinco.

Y necesita respuestas. Y...

Bueno, pues que tienes que ayudarme.

Estamos a punto de llegar a tierra. Ricardo.

¿Tú sabes la de cosas que tengo en la cabeza?

Por favor. No tengo tiempo, Salomé.

Yo no sabría ni qué decirle.

Bueno. ¿Qué le dijiste a Ainhoa? ¿A Ainhoa?

Vamos, si por mi fuera, Ainhoa todavía seguiría creyendo

que los niños vienen de París colgados del pico de una cigüeña.

Es que de estas cosas quien se encargaba era Marisa.

Pero Marisa ahora no está y tú tendrás que contárselo a Valeria.

Y con Roberto puedes empezar a practicar.

Está bien, lo haré, pero que conste que tengo pensado que a Valeria

se lo cuente su hermana Ainhoa.

Te quiero. Ven aquí.

Papá.

Por eso me han dado la beca, porque te gusto,

porque te has pillado de mí, por eso me lo han dado.

Cierra los ojos.

¿Qué? Cierra los ojos.

No te preocupes, que no te voy a besar.

Ciérralos.

Ábrelos.

Lee la partitura.

Ocho,

siete,

seis,

cinco,

cuatro,

tres,

dos,

uno.

Siéntate.

Ahora, toca.

Toca lo que has visto en la partitura.

¿Cómo que lo toque?

Toca.

No me ha dado tiempo a memorizarlo. ¡Toca!

(HACE SONAR EL PIANO)

Al ritmo.

Es Franz Liszt,

uno de los compositores más difíciles de interpretar.

Cualquier virtuoso del piano tardaría entre diez y 12 horas

solo para memorizar este fragmento. Tú has tardado ocho segundos.

Tienes la memoria más prodigiosa que he visto en mi vida.

Lo del beso...

Lo siento.

Han sido ocho años viéndote tocar

y, día a día,

pues... me enamoré de ti.

Te han dado una beca porque te la mereces,

porque tienes un don.

Porque tienes un don.

Porque tienes un don.

Porque tienes un don.

Porque tienes un don.

Porque tienes un don.

Porque tienes un don.

-¿Adónde vas?

-A encargarme de esto.

Tú sabes tan bien como yo que el destino de Ainhoa Montero

no es ir a Viena. Ella debe estar en el proyecto.

-A Ainhoa ni te acerques, Gamboa.

Es como de mi familia.

Yo me encargo de ella."

(Golpes)

-Oficial, ¿Le importa que nos sentemos aquí con usted?

-No, al contrario. -Gracias.

-¿Me puede pasar la sal, oficial?

-¡Espera, espera!

A lo mejor el salero es demasiado pesado para el oficial.

Podría lesionarse. Pídeselo mejor a Estela.

-Vete a tomar por saco, Piti.

-Gracias. -Oficial, no se ponga así.

Un poquito de sentido del humor.

Aquí, a quien más o quien menos le ha caneado alguna vez un canijo,

se ha sentido humillado y ya está. -Yo no me he sentido humillado.

Y más vale que te largues cagando melodías

o el que va a sentirse humillado eres tú.

-Si usted y yo somos de la misma calaña.

Acuérdese anoche, ¿eh? Los tontos del chicle.

Si una tipa le tiene que humillar públicamente, coño,

mejor que sea alguien como Estela. Una mujer con sus curvas...

Una mujer. -Por última vez,

que yo no me he sentido humillado. -¿Y por qué se fue con el rabo

entre las piernas cuando estuvo forcejeando con Estela?

-Sol, que voy a ir a la ducha.

En diez minutos es tu turno, ¿vale? -Vale.

-Adiós, que no ha sido eso.

-Piti, cállate. -No es que se sintiese humillado,

es que sintió otra cosa. -Piti, que te calles.

-Ya lo he visto.

Que se le levantó el periscopio cuando estuvo con Estela.

-Palomares, ¿no te parece gracioso?

-Oficial. Oficial, no pasa nada, un momento memorable.

Estela le izó la mayor y ya está, no pasa nada.

¿Se cree muy gracioso mofándose del primer oficial?

Lo siento, capitán. Póngase en pie.

Cuádrese.

Ahora que el primer oficial está pasando por un divorcio,

ha dicho: "Me voy a reír un rato de él, que es lo que más necesita".

Era por... destensar.

Pues si de verdad quiere destensar, ¿sabe lo que destensa muy bien?

Barnizar.

-¡Gamboa!

¿Qué es esa luz?

-Tierra, ya escuchaste al capitán.

-Mentira. Dijiste que no estaba previsto

que nosotros llegáramos primero a tierra.

Estuviste a punto de reventarme el estómago por ello

y ahora no solo votas a favor de ir hacia allí,

sino que además nos preparas para una guerra.

¿Contra quién?

¿Quién hay en esa luz?

-No lo sé.

-Mientes.

Mientes de nuevo y dijiste que no me volverías a mentir,

que no habría más secretos entre nosotros.

-Te lo dije y lo estoy cumpliendo.

Yo sé lo mismo que tú de lo que habrá allí cuando lleguemos.

Te prometí que no te mentiría y lo estoy cumpliendo a rajatabla.

Por cierto, me has llamado mentiroso dos veces

en menos de dos minutos. No lo vuelvas a hacer.

Prometí no mentirte, pero... no prometí no matarte.

-Bonito...

Bonito short, Sol.

-Piti, eres un baboso.

-¿Tú te acuerdas de mi minuto más feliz,

de mi minuto de gloria?

Ya no es la elaboración del camarote 31,

es este momento de ahora.

-Piti, olvídame, ¿vale?

-Que sí, que sí. ¿Quieres que te olvide?

Yo te olvido. Ahora, te digo una cosa, Sol,

creo que no te va a venir mal que alguien te eche una mano

para separar tu culo de ese taburete.

Es lo que tiene el barniz industrial, chica,

que hay que dejarlo secar al aire libre,

porque pegas más que el Loctite.

Muy bien.

Sol, hasta luego, ¿eh?

Yo me voy a olvidarte.

-Piti.

Ayúdame, porfi.

Porfa, Piti. Piti.

-Perdón. -Oficial.

Oficial. Oficial, tengo que hablar con usted.

Me siento fatal. Quería pedirle disculpas por lo del revolcón.

Debí haberle avisado que soy segundo dan de yudo

y tercero de aikido y lo de la llave me salió de puro instinto.

-Eh... Bueno.

-Lo siento muchísimo, de verdad. Usted es el primer oficial,

tiene un cargo. Nunca quise ponerlo en evidencia

delante de toda la tripulación. -No se preocupe.

Ahora, si me disculpa... -No, no.

Oficial, ahora, cuando volvamos a clase,

nos volvemos a poner juntos, yo me dejo ganar

y así recupera el crédito. ¿Qué le parece?

-Que no es necesario. -¿Cómo que no es necesario?

Pero no me puede ni mirar a la cara.

-Si no la miro es porque...

se le está ahuecando...

Se le ahueca el...

Tiene un pecho fuera, copón.

-Todo ejército necesita armas. Para llegar a los órganos vitales,

las hojas deben superar los cuatro dedos de longitud.

Bien afiladas.

Afiancen bien sus mangos,

no vayan a rebanarse el dedo antes de comenzar la batalla.

Muy bien, preciosa.

Bien, se acabaron las manualidades.

Ahora quiero que pasen al comedor en formación.

Voy a enseñarles algo práctico.

Voy a enseñarles a matar.

-Bueno, esto ya está tapado.

¿Estás segura que quieres pasar por esto?

Mira, esto...

Estoy seguro que si le doy un tironcito, se despega fijo.

Dolerá, sí, algo dolerá,

pero es como quitarse un esparadrapo de la piel.

Es mejor hacerlo rápido y sin pensar.

-Piti, no voy a dejarme medio muslo en carne viva

porque tú seas tan idiota de no haber puesto un cartelito

de recién barnizado. Además, el agua caliente de la ducha

reblandecerá el barniz. -Seguro.

-Así que, venga, sierra.

-Vamos a serrar.

Señorita, su culito, por favor. Vamos.

¿Lo puedes poner más en pompa?

Es por facilitar el trabajo.

Muy bien, ahí.

Por saber qué me voy a encontrar si esto se despega de golpe,

¿qué llevas braga o tanguita, eh?

-Mira, Piti, sé que te crees un tipo muy gracioso,

pero quiero que sepas una cosa.

No me haces gracia y nunca me la has hecho.

-Sí, señor. Esa es mi Sol, coño,

un hacha haciendo amigos. Di que sí.

No me extraña que no tengas ningún momento memorable.

Sin amigos, pues difícil.

-Me subí a este barco por error. Yo no debería estar aquí.

-Chica, pues... Pues eso ya da igual.

Quiero decir, que a estas alturas, con lo que hemos pasado,

lo importante es aprovechar el tiempo

y disfrutar cada minuto, Sol, y te quedan seis horas

para intentar sacar algo bueno del Estrella.

Porque si no lo consigues aquí,

mucho me temo que una vez en tierra, ni seis horas ni seis años.

Ahora que, Sol, ojalá, y te lo digo de corazón...

Ojalá en esa isla haya un montón de gatitos riquiños

que te hagan compañía y te ayuden a vivir

mientras te conviertes en una vieja amargada. Ojalá.

A ver, no te me destenses. El culito en pompa.

Ahí, gracias.

Uno.

Según Sun Tzu, el arte de la guerra se basa en el engaño.

Aparenta debilidad cuando estés fuerte,

cansancio cuando estés vigoroso.

Dos.

Del caos nace el orden,

de la cobardía nace el valor.

La fuerza brota de la debilidad.

La invencibilidad está dentro de nosotros.

Tres.

Cuatro.

Cinco.

Seis.

La guerra es el dominio de la vida o la muerte,

el camino hacia la supervivencia o la extinción.

Siete,

ocho.

Uno,

dos, tres,

cuatro, cinco, seis,

siete, ocho.

Muy bien, chicas.

Veo que han aprendido los pasos de baile.

Tocará pasar al siguiente nivel.

Armas de fuego.

¿Has entendido lo que te he contado?

A ver, Burbuja, para que un bebé nazca hacen falta dos cosas.

Una mamá y un papá. No, eso no es verdad.

Porque Juan Carlos de Comandancia y su novio

tienen una niña china. Y son dos papás.

No hay mamá.

Eso es porque soy gais.

Vale, olvida lo que te he dicho. Bórralo, Burbuja.

Estás en blanco. Empezamos.

Un hombre y una mujer

se acercan.

Se van acercando. Se miran.

Se gustan y se juntan.

Se dan besitos, se juntan, se juntan y...

¡Zasca! Surge la chispa.

¿Qué chispa? La electricidad, energía.

¿Qué electricidad? Ay, Burbuja.

La llama, la chispa de la vida, el milagro.

Se juntan y, ¡zasca! ¿Entiendes? Bueno, chispa, ¿eh?

O el cariño. También, claro, el cariño.

-¿Tú sabes lo que es el cariño? -Claro.

-Pues cuando dos personas se tienen mucho mucho cariño

y mucho mucho amor surge un bebé,

como por arte de magia.

Y así entró mi bebé en mi barriguita, por el cariño.

-No, no entró por el cariño.

Entró por la vagina

practicando el coito con De la Cuadra.

¿No sabías eso?

Tu óvulo fue fecundado por un espermatozoide

interrumpiendo el ciclo menstrual y se formó el embrión,

que se desplazó de la trompa al útero

creando una bolsa donde se está desarrollando tu cigoto.

¿Sabíais que el feto pasa por todos los estadios de la evolución

dentro del vientre materno? -No, cariño, yo no sabía eso.

¿Usted tampoco?

Sí. Bueno, un poco. Así con tanto detalle, no;

como si fuera la Enciclopedia Británica, no, sinceramente.

¿Qué es eso, Burbuja?

(Interferencias)

¿Ainhoa?

(Golpes)

(Golpes)

Ulises,

¿me escuchas?

(Golpes)

(Canción en inglés)

(RECUERDA) "Hola.

Rober.

¿Qué es esto? ¿Es para mí?

Es que me han dicho que a alguien le han dado

una beca para el extranjero.

Así que tenemos una eminencia y yo sin saberlo.

Va, siéntate, que te pongo un café.

Y no soy ninguna eminencia.

Encima de guapa y talentosa, modesta.

Tú conoces bien Viena, ¿no? Sí, estuve hace un año.

Mira, hay una cafetería que está en el centro de la ciudad

que hacen unos helados de muerte. ¿Sí?

Tienes que ir sí o sí.

Pero, vamos, que la vas a conocer mejor que yo,

que estuve dos semanas.

Tú te vas a pasar la vida. Solamente dos años.

Con tu talento, dudo que los de la sinfónica te dejen escapar.

Puedo ir y venir, Viena está ahí al lado.

Ya sabes cómo es la vida del concertista.

Cuando seas profesional,

vas a estar viajando por todo el mundo.

Te podremos ver en el concierto de Navidad por la tele, ¿no?

Algo es.

¿Se sabe algo de...?

de lo de tu madre?

¿De qué de mi madre?

Bueno, ya sabes, lo de tu madre.

No, no lo sé, ¿qué es lo de mi madre?

¿No sabes nada? No.

Olvídalo, no he dicho nada. No, dime, ¿qué pasa con mi madre?

No. ¿Me puedes contar

lo que pasa con mi madre, por favor?

Yo no soy amigo de ocultar una cosa así.

A tu madre le han encontrado algo en la sangre, Ainhoa.

No saben qué es exactamente,

si es maligno o no.

Joder, lo siento. No era yo quien tenía que contártelo.

Supongo que no querían que influyera en tu decisión

de irte a esa beca, ¿entiendes?

Joder, lo siento."

-En este barco hay un total de dos armas de fuego.

Esta pistola y el revólver que tienen a sus espaldas.

Y un total de 36 balas.

Realizaremos seis disparos.

Guardaremos 30 para el combate.

Solo tendrán una oportunidad, así que tengan en cuenta

el peso del arma, la resistencia del gatillo

y la fuerza de retroceso.

Estela.

-¿Qué hace un revólver en la mesa de las cucharas?

(GRITAN)

-Burbuja, ¿por qué no vas adonde Salomé, que te está buscando?

Ven, dame eso. -¿Esto?

-Sí, dámelo. Vamos, Burbuja, dámelo.

-Toma.

A mí no me gustan las armas

porque hacen pupa.

A mí las cosas que hacen pupa

no me gustan.

-Ya lo vieron. El arma siempre apuntando al suelo,

a menos que vayan a utilizarla. Y no hagan que me arrepienta.

Estela.

Padre, venga aquí.

No haga que lo repita. Venga aquí.

Usted llevará un arma, así que...

apunte y dispare.

-Ya le dije que no iba a levantar la mano contra un compañero.

Y mucho menos voy a disparar un arma.

-Vaya, nuestro Mahatma Gandhi vuelve al ataque.

No se equivoque, padre, eso no es un compañero,

es un puto enemigo. Así que coja el arma y dispare.

Bien.

¿Qué va a hacer cuando el enemigo le esté apuntando dispuesto

a matarle, poner la mejilla? -Sí.

¿Y cuando le apunten a un compañero?

¿Va a poner la otra mejilla? -¡Sí!

-¿Y cuando empiecen a disparar y sus compañeros caigan como moscas?

¿Eh?

¿Y cuando la sangre de todo el que aprecia inunde la cubierta?

¿Y cuando a Vilma le disparen en el vientre?

¿Va a dejar que Vilma muera por su culpa?

(GRITA)

El siguiente.

-No pasa nada, Sol. No pasa nada.

Tú valor. Vamos.

A la de tres, derechitos a los vestuarios.

-Una, dos... -Espera, espera, Sol.

Los mofletes del culo intenta meterlos un poco para dentro.

Tengo aquí al pequeño Piti dándose cabezazos

con el platillo volante. -Venga.

Una, dos y... -Espera, espera.

-¿Qué? -Te has reído.

-No me he reído. -Te has reído.

-No, Piti, no me he reído. -Sí.

-Que no me he reído. -Sí te has reído.

-Vale, sí, me he reído,

y es la primera vez que me río

desde que me subí a este puñetero barco.

No sé si esto llega a la categoría de momento memorable,

pero, mira, para mí se le acerca mucho.

Así que...

Bueno, que gracias por hacer esto por mí.

Venga.

-Sol, tranquila, ¿vale? Con dignidad.

-Buenas, buenas.

Carlos, échale ahí un poco de suavizante,

que luego la ropa raspa que no veas.

Buenas.

(Golpe)

(Golpe)

(Golpe)

Mensaje para toda la tripulación.

Está anocheciendo y les recuerdo que está terminantemente prohibido

el uso de cualquier luz eléctrica en el Estrella hasta nueva orden.

Es de vital importancia que permanezcamos completamente

invisibles antes de llegar a la posición de la luz.

Eso es todo.

¿Has visto mis puros?

Nervioso por llegar a tierra, ¿eh?

Qué llegar a tierra ni qué leches.

A ver, ¿qué ocurre, Julián?

Lo que ha dicho antes Piti en el comedor.

Cuando Estela me inmovilizó, con el contacto, el roce...

Se me levantó el periscopio

por encima de la línea de flotación, sí.

¿De qué coño te ríes?

Pero eso es normal, ¿no?

A ver, Estela es una mujer muy atractiva y muy sensual.

No, si ya.

Ese es tu problema.

No, la verdad es que no sé si...

Salomé es el problema.

Que si se entera de que voy al estilo Briatore,

dando petardazos a los cuatro días de dejarlo...

me quedo sin opciones.

Igual que cuando lleguemos a esa puñetera luz.

Pero ¿qué estás diciendo, Julián? ¿A santo de qué, vamos a ver?

A santo de todo.

Esa luz significa el punto y final de mi relación con Salomé.

Una vez en tierra...

la pierdo para siempre, así de claro.

Porque es más fácil hacerse la encontradiza

en los 75 metros de eslora que no en una isla

de vete tú a saber no sé cuántas hectáreas.

Julián.

Una sola palabra tuya y viramos 180.

Que le den por saco a la tierra esa.

La chavalería de ahí abajo no tiene la culpa

de que yo sea un metepatas.

Ya lo sé que lo harías.

Ni de coña.

Payaso.

(Interferencias)

Lleva todo el día sonando así.

Es como si alguien quisiera ponerse en contacto con nosotros.

Igual son Ainhoa y Ulises intentando comunicarse.

Vamos fuera, que en cubierta tendremos más señal.

Espera.

¿Qué?

También puede ser la gente de ese faro.

Que está intentando averiguar nuestra posición.

¿No te merece la pena correr ese riesgo

por saber si los chavales están bien?

(ESCUCHA MÚSICA)

(Interferencias en la música)

(Cesa la música)

(ALGUIEN GRITA Y HABLA EN UN LENGUAJE INCOMPRENSIBLE)

(Golpes)

Ya está hecho. Ainhoa Montero renuncia a su beca.

No va a ir a Viena.

-Perfecto.

-¿Perfecto? Acabo de joderle la vocación

a alguien que es como de mi familia.

Traicionando la confianza de un amigo

y manipulándola como a un perro.

Y a ti te parece perfecto.

-Cuando se trata de supervivencia, los demás factores

no tienen importancia.

Si te sirve de consuelo, piensa...

que posiblemente le has salvado la vida.

(Interferencias)

¿Hola? Papá, ¿me oyes? ¡Soy Ainhoa!

(Interferencias)

¿Ainhoa? Ainhoa, ¿me oyes? Cambio.

Papá, ¿me escuchas?

Ainhoa, ¿me recibes? Cambio.

(Voces distorsionadas)

Ainhoa, ¿me recibes? Cambio.

(Voces distorsionadas)

(CON INTERFERENCIAS) "Ainhoa, ¿me recibes? Cambio."

Ulises, ¿me recibes?

(Voces distorsionadas)

Esto va a ser cosa de coger altura.

Cuidado, Julián, ¿eh?

Ey...

Ulises, ¿estás ahí, hijo? Ulises.

Un poco más.

A ver si te vas a desgraciar a un día de llegar a tierra.

¡Julián!

¡La luz, Julián, apaga la luz!

¡Que nos van a ver, apágala, cojones!

¡No funciona, coño! ¡Apaga ese maldito foco!

¡Dónde está conectada! ¡Busca el cable!

¡Deprisa, Julián! ¡Desenchufa, rápido!

¡Voy, voy, voy! ¡Ya está! Ya está.

(Pitido)

Lo siento. Parezco idiota, joder.

No te preocupes.

(Pitido)

¿Nos habrán visto?

(Interferencias)

"Capitán... venga... al puente."

Hay... un problema.

Aquí. ¿Qué pasa, Burbuja?

Ha sido automático,

a pocos segundos de que se encendiera el foco.

Es como si estuvieran esperando a que nos mostráramos.

Y vienen... Vienen directos hacia nuestra posición.

Nos han visto.

Avanzan a más de seis nudos. -Sí.

-¿Y esto qué mierda es?

-Esto es la tierra donde vamos. Lo vi por el telescopio.

Estaba borroso, pero es como un pico sin punta. Achatado.

Como la chimenea de un volcán.

Pero es muy alto y no hay volcanes tan altos.

Pero da igual, porque no vamos a llegar allí.

Nos van a interceptar antes.

Burbuja tiene razón.

Gamboa.

Sí, capitán.

Ponga en marcha a su ejército. Ha llegado la hora.

A la orden, mi capitán.

¡Todo el mundo arriba! ¡Todo el mundo arriba!

¡Vega, va! ¡Vamos!

"Atención a toda la tripulación.

Un barco de gran eslora avanza directamente hacia nosotros."

Quiero a todo el mundo en formación en cubierta

y preparados para un posible abordaje.

Es una orden. ¡Vamos!

-¡Ramiro! ¡Ramiro! ¡Un arpón para cada marinero!

-¡Sí, señor!

¡Chicos, todos a cubierta! ¡Vamos, vamos!

-¡Vamos, arriba, arriba!

Háganse con cualquier tipo de arma. Cuchillos, palos, arpones...

Cualquier cosa.

¡Vamos!

"¡Todo el mundo a sus puestos!"

¡Vamos, vamos!

¡Tú, aquí!

-¿Qué pasa, chicos?

-¡Ya están aquí! ¡Sube!

-¡Vamos, retaguardia!

¡Arriba!

-¿Qué retaguardia, Gamboa? ¿Qué retaguardia? ¿Qué hago yo?

(GRITAN)

¡Sois la segunda línea de defensa!

¡Defended esas puertas con vuestras vidas, vamos!

¡Piti, conmigo!

-¿Adónde, Gamboa? ¿Qué vamos a hacer?

¿Qué pasa, Gamboa?

-¡En posición, estese ahí!

-¿Quién viene? ¿Quién viene?

Tripulación... ponemos rumbo a tierra.

Quiere casarse conmigo.

¿Os vais a casar?

-Bueno, ¡que vivan los novios!

De todas las mujeres que quedan en este planeta,

estoy enamorado de ti. No quiero que acabe nunca.

¡Que viva el amor!

A ver quién echa el primer casquete en tierra firme.

¡Tierra! ¡Tierra a la vista!

¡Sí!

No estamos solos en esta isla.

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