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Estabros Buenas noches y bienvenidos a la primera parte del especial dedicado a
la vida de uno de los hombres más ricos y poderosos del planeta.
Estabros Mintas La historia de este italiano nacido en el año 1920 en
Poggiostela, un pueblecito de Sicilia, en el seno de una humilde familia de
migrantes griegos, a menudo ha creado polémica entre sus biógrafos y ocupado
las revistas de todo el mundo.
Sombras y misterio planean sobre los orígenes del fabuloso ascenso económico
del gran magnate italiano, y su histórica e impenetrable discreción no
han contribuido, por cierto, a revelar esos orígenes.
Desde hace 30 años, Stavros vive totalmente aislado del mundo, en su
espléndida e inalcanzable isla del Pacífico, desde donde controla un
patrimonio personal que supera los 200.000 millones de dólares.
Para intentar clarificar un poco la extraordinaria vida de Stavros Mintas,
hemos realizado una complicada y amplia investigación que nos ha llevado a
recopilar numerosas entrevistas grabadas de personas que, por diversos motivos,
Frecuentaron en el pasado el trato con el magnate italiano.
A los testimonios que van ustedes a presenciar, hemos preferido no aportar
ningún comentario para dar vía libre a sus propias opiniones personales. El
impacto que puede provocar en ustedes este reportaje es posible que desate
numerosas polémicas.
Desde los purísimos e incontaminados manantiales de La Mónica, agua mineral
Rocaforte, para tu bienestar.
Conocí a Stavros en 1944 en Francia.
Militábamos en el mismo grupo de combatientes para la liberación.
Estábamos financiados por los aliados, ellos nos suministraban las armas y nos
encargaban peligrosas misiones militares.
Estabro se integró perfectamente en nuestro grupo, a pesar de que provenía
de un país enemigo como era Italia.
Yo no dudé ni un momento en ofrecerle mi amistad, ya que muy pronto me
impresionaron su valentía y la sencillez con que afrontaba la vida.
Poco antes del desembarco de los aliados en Normandía, el Estado Mayor americano
nos confió la delicada tarea de recuperar una preciosa carga de obras de
arte robadas por los alemanes de varios museos franceses y destinadas a ser
transportadas a Alemania por el ejército en retirada.
Los nazis ya preveían su capitulación y despojaban a nuestro país de todo lo que
podía tener algún valor artístico o cultural.
Estuvimos horas escondidos en el bosque esperando a que llegara la noche y
cuando llegó el momento aquello era un infierno.
Después de varias horas de combate, logramos recuperar el cargamento y
apresar a los pocos soldados alemanes que decidieron rendirse.
Cuando acabó la guerra, le perdí totalmente la pista a Stavros hasta el
día en que me llamó por teléfono a mi casa de París.
Creo que fue en 1961.
Me invitó a su fantástica casa de Roma, preocupándose incluso de pagarme el
billete de avión.
Brindamos por nuestra amistad y recuerdo que estaba muy interesado en tener
noticias del resto de los muchachos que habían pertenecido a nuestro grupo.
En los años siguientes intenté varias veces contactar con él sin ningún
resultado.
Creo que le dio instrucciones a su secretaria, pero no sé por qué motivo.
Quizá porque el dinero cambia profundamente a las personas.
Ahora que he leído en los periódicos tantas cosas sobre él, sé que nunca
conseguiré verle.
Por si acaso él viera esta entrevista, desearía saludarle y desearle que viva
feliz durante el resto de su vida.
No siempre la tecnología está en condiciones de equiparar la creación de
productos naturales.
Adelántate al futuro para la belleza de tus cabellos.
Comencé mi carrera como actriz trabajando en una película producida por
una de las empresas de Stavros.
Entre él y yo nunca hubo demasiada simpatía.
Recuerdo que venía a menudo al set a controlar el rodaje.
Y eso cada vez ocasionaba grandes problemas a todo el equipo.
Nadie soportaba sus modales autoritarios.
Él estaba acostumbrado a tratar a la gente con desprecio y arrogancia. Y todo
aquello influía negativamente en el desarrollo del trabajo. Debemos irnos
enseguida y refugiarnos en algún lugar. Esta vez tengo el triste presentimiento
de que no logrará derrotar a los ejércitos prusianos e ingleses. Yo no
pienso abandonarle. Márchate tú y ya te alcanzaré cuando tenga noticias de él.
No hagas locuras, Paulina. Tu sacrificio no servirá de nada. Si nos marchamos
enseguida, tendrás muchas más posibilidades de serle útil.
Mi hermano es para mí lo más importante del mundo y no hay nada que pueda
separarme de él.
¡Corten! Para mí ha sido buena. Pasemos a la escena 211.
Debe de estar bromeando.
No he visto la expresión de Mónica.
¿Eso lo llama a interpretar? Sí. Si van a interpretar así toda la película,
podemos dejarlo.
Pues para mí la escena era muy creíble. A mí me importa tres cojones y usted
piensa que la escena era creíble. Si le digo que Mónica Foster actúa como una
mierda, usted tiene el deber de repetir la escena sin añadir una palabra. ¿Se ha
enterado? De acuerdo, no se enfade. ¡Repitamos!
No tienen ni puta idea.
Hans, no puedo soportar ni un minuto más la prepotencia y la arrogancia de ese
hombre. Se ha permitido humillarme ante todo el equipo, tratándome como a una
imbécil.
No olvides que él y yo somos los productores de la película y tiene
derecho a hacer alguna observación.
Él no hace observaciones. Él solo sabe escupir sobre la gente. Y yo tengo mi
dignidad y no puedo tolerar esta ofensa.
Además, no olvides que tengo muchas cosas para contar que te atañen. Por lo
tanto, intenta hacer algo al respecto o tendrás problemas.
Deseo que le lleves a Palacio sin tocarle ni un cabello. Debe sufrir
lentamente por todo lo que ha hecho.
Entrégaselo a Gabor, que él sabrá cómo hacerle pasar por un infierno.
Se hará todo como tú deseas, mi reina.
Más te vale. Si esto no se hace antes de la puesta de sol, acabarás en Judea
ocupándote de los esclavos.
Corten. Toma perfecta. Pasemos a la 602.
La ganadora es... ¡Señorita Mónica
Foster!
Aquel importante premio fue el auténtico punto de partida de mi carrera.
Enseguida se pusieron en contacto conmigo los de la Metro Goldwyn Mayer y
me propusieron interpretar el papel protagonista de la película Sabrina, con
el que conseguí el Oscar como mejor actriz.
El resto ya lo conocéis todos.
Y puedo garantizaros que nada del enorme éxito y popularidad que tuve en el
pasado se le puede atribuir a Stavros.
Puré de tomate y joali.
Fragancia natural en su mesa.
Fue a finales de los años 50 cuando llegué a Roma en compañía de la gran
Mónica Foster.
Entonces éramos dos pobres chicas provencianas en busca de éxito y
popularidad.
Recuerdo que un día llegó a nuestro pueblo,
Un agente de casting que buscaba chicas, actrices, para
el rodaje de una película de época.
Mónica escuchó aquel anuncio y me convenció para que nos fuéramos juntos a
Roma. La productora Stavros busca chicas para el rodaje de su película Napoleón.
Las condiciones requeridas son edad máxima de 25 años y buena presencia. Las
personas interesadas deben presentarse en Roma el jueves 30 de septiembre.
Imagina lo que puede significar para nosotras si actuamos en esa película.
Quizá un día nos vayamos a vivir a Hollywood a ganar un buen montón de
dinero. ¿Qué piensas?
Vale, esperemos que todo nos salga bien.
El día que llegamos a la agencia de casting, permanecerá siempre fresco en
mi memoria. Gracias. Habíamos gastado nuestros ahorros en dos vestidos
preciosos y queríamos parecer dos estrellas de cine.
Pero muy pronto nuestros sueños se estrellaron contra la cruda realidad.
Sentaos, por favor.
Puede usted marcharse, señorita.
¿Queréis beber algo?
¿Whisky? ¿Ginebra? ¿Una copa de champán?
No, gracias.
Imagino que habéis venido con la intención de participar en el rodaje de
nuestra próxima película.
En mi pueblo escuchamos el anuncio de su empleado y hemos venido hasta aquí.
¿De dónde venís?
Las dos somos de Terrasini, un pueblecito de la provincia de Palermo.
Bien, habéis venido desde muy lejos.
Espero que os sirva para algo. ¿Habéis hecho algún curso de interpretación en
Sicilia?
Hemos intervenido en algunas obras de teatro con la compañía de nuestro pueblo
y debo decir que éramos consideradas buenas actrices.
El cine es diferente al teatro.
¿Cómo es que tu amiga no habla?
Es que es muy tímida y prefiere dejarme hablar a mí, pero puedo garantizarle que
en escena cambia completamente.
Bien, espero que sea como dices.
Quiero que sepáis que para la próxima película, que se titulará Napoleón,
estamos buscando dos actrices.
Pero es necesario que sepan bailar.
Por favor, poneos en pie y mostradme cómo os movéis.
Basta con que hagáis algún ligero movimiento para valorar vuestra aptitud
para el baile. Nada especial.
¿Podrías dar una vuelta sobre ti misma?
Ahora da una vuelta completa, por favor.
Un poco de movimiento.
Continuad así.
Da otra vuelta lentamente.
Eso es.
Bien. Sois perfectas.
¿Podéis enseñarme el pecho, por favor?
¿Para qué debemos enseñarle el pecho?
Estamos buscando chicas para nuestra película.
Se trata de un papel de dos odaliscas y ellas bailan con el pecho desnudo.
¿Odaliscas con Napoleón?
Si os interesa trabajar, debo veros el pecho.
Muy bien, perfecto. Pero ¿podéis destaparos un poco más?
No, lo siento, señor.
Calmaos.
Tranquilas. Cambiemos de ambiente.
Dame un beso.
Vamos.
Si lo haces, te convertiré en una estrella, te lo prometo.
¡Gracias!
Me avergüenzo de lo que hemos hecho.
No deberíamos haber dejado que ese bastardo nos metiera mano a las dos.
Nos hemos rebajado al nivel de las putas.
Escucha, hay algo que debes entender.
Si queremos hacer carrera en el mundo del cine, puedo asegurarte que no
tenemos otra elección. Lo que hemos hecho nos será útil.
Tengo algunas dudas sobre eso que dices. Hasta ahora solo hemos recibido una
simple invitación a cenar.
Nadie nos ha hecho todavía una oferta de trabajo.
Ya verás cómo esta noche nos harán la oferta, estoy segura.
Eso espero, porque no estoy dispuesta a vender mi cuerpo para hacer carrera.
Prefiero volver a mi casa antes que volver a sufrir otra humillación.
Como una estúpida me dejé convencer por Mónica para ir a aquella cena.
Además de aquel agente de casting, también vino un hombre alemán.
Hablaba perfectamente nuestro idioma y daba la impresión de ser buena persona.
Nos fue presentado como el socio del señor Stavros.
Aquella noche no hizo más que hablar de importantes proyectos, concentrando toda
nuestra atención sobre él.
Nosotras éramos conscientes de que él podía cambiarnos la vida.
Y casi parecía que nuestro sueño iba a convertirse en realidad.
No había que ser demasiado lista para comprender que íbamos a caer en otra
trampa.
No sé qué nos dieron de beber aquella noche o si nos suministraron alguna
droga.
Pero recuerdo perfectamente todo lo que ocurrió después.
Enséñame las tetas.
¡Gracias!
convertiré en una estrella.
¿Has visto lo que nos han hecho? Ya te había dicho que no debíamos fiarnos de
aquel cerdo. Me las pagará.
Debemos denunciarle a la policía.
Trata de calmarte, Elena. No lo hagas. El hombre que estuvo con nosotras era el
productor de la película y seguro que nos da un papel importante.
Me importa un comino ser actriz. Me han violado y deben ir a la cárcel.
Quiero volver a casa, pero primero te juro que iré a la policía para
denunciarle. Puede que así se le pase el vicio de tratar a la gente de esa
manera.
Después de aquella discusión con Mónica fue cuando conocí por primera vez a
Stavros.
Todavía no logro explicarme cómo se enteró de mi intención de
denunciar lo ocurrido a la policía.
Durante todo este tiempo he estado pensando y la única respuesta posible
es que Mónica le advirtiera de mis intenciones.
Era una chica muy ambiciosa, aunque ella nunca lo ha reconocido como para
renunciar a la oportunidad de ser actriz.
Recuerdo que estaba muy tensa cuando entré en las oficinas de Stavros, pero
él se reveló como una persona dotada de gran sensibilidad.
He sabido que algunos de mis colaboradores se han portado mal con
usted y con su amiga y que usted tiene la intención de denunciarlo a la
policía. Sí, esos bastardos nos han drogado y violado. Han de pagar por todo
lo que han hecho.
Comprendo perfectamente y tiene usted toda mi simpatía, solo que antes de que
usted vaya a la policía quisiera hacerle, digamos, una propuesta.
¿Sabe? He trabajado 20 años para esta empresa y... No permitiré que unos
bastardos arruinen lo que he conseguido. Es cierto que esos hijos de puta deben
pagar por lo que han hecho y le prometo que tomaré medidas muy severas contra
ellos.
Quiero creer que... una suma de, digamos,
cinco millones de liras puede ser una buena solución para olvidar lo
sucedido.
Por no denunciar el hecho a la policía.
Estabros me dio cinco millones.
Hoy eso no es que sea mucho, pero entonces era mucho dinero.
Volví a mi pueblo y me compré una pequeña finca, mientras que Mónica se
quedó en Roma y se convirtió en la gran actriz que todos conocéis.
Bastan dos copas y una botella de champán salieri para caer en la
tentación.
Estuve trabajando cerca de dos años como secretaria en una de las empresas
productoras gestionadas por Stavros.
En realidad no estaba a sus órdenes directas, nosotros trabajábamos en el
departamento de castings.
Hacia finales de los años 50 nuestra oficina era un desfile de chicas guapas
en busca de la gloria.
A menudo acompañadas por madres dispuestas a todo con tal de verlas
actuar en una película.
Me daba mucha pena ver a todas aquellas chicas porque sabía que sus sueños de
gloria y éxito se estrellarían enseguida ante la triste realidad.
A nuestra oficina venía a menudo el socio alemán de Stavros.
Le gustaba evaluar personalmente la capacidad de las aspirantes a actriz.
Cuando estaba él, era necesario secundar cada una de sus peticiones si se quería
mantener el puesto de trabajo.
Era una persona fría, despiadada y trataba a la gente sin ningún respeto ni
dignidad.
No hay manera.
Tu hija no tiene ni puta idea de cómo chupar una polla.
Si te interesa que trabaje en el cine... Escucha, te lo he explicado mil veces.
Has de comprometerte a hacer bien las cosas. O sea que, por favor, intenta no
hacerme quedar en ridículo con el señor Helmut, ¿de acuerdo?
Sí, mamá, pero ¿qué debo hacer?
Y aún tienes la cara dura de hacerme esta pregunta. Te lo he explicado mil
veces. Te la has de meter en la boca hasta la garganta, ¿entiendes?
Entiendo.
Así. Muy bien.
¿Ves cómo necesitas escuchar los consejos de tu madre?
Ahora oprímela con la boca y mastúrbame.
Aprende rápido, nena.
Continúa así.
¿Ves cómo cuando quieres sabes hacer bien las cosas?
A veces casi parece que te haces la tonta para hacerme quedar en ridículo.
¿Y aún tienes el valor de mirarme con esa cara de idiota? Antes de venir aquí
ya te había explicado cómo comportarte. Intenta no defraudarme o lo pasarás mal.
Muy bien, continúa así.
¡No te quedes mirándome!
Recuerda que debes concentrarte en lo que estás haciendo.
Su hija es realmente preciosa. Tiene unas tetos estupendas, suaves y duras.
Quiero felicitarla, señora.
Ya veo que es una muchacha bien educada.
Se lo agradezco mucho.
Solo espero que le dé un papel importante en la película.
Sí, si su hija continúa así, se lo puedo asegurar, señora.
Usted tranquilo, no le decepcionará.
Una chica muy lista, señora.
Sigue así.
Ahora debes estar muy atenta, hija mía. Mírame a mí.
¿Has visto qué fácil?
Mira bien. Ten la mano siempre en movimiento. Y después métetela en la
boca. Así.
Eso es.
Mastúrbalo.
Y ahora chúpase ya.
Recuerdo que en varias ocasiones se presentó el señor Stavros en la oficina
a reprochar el comportamiento que su jefe de castings había tenido en las
elecciones de las aspirantes d'actriz.
Y chillaba como un demonio.
Y todos nosotros guardábamos un religioso silencio. Ya está bien.
No puedes continuar haciendo estas cosas. Ten cuidado porque es la última
vez que te lo repito.
He creado una sociedad cinematográfica y no una asociación de violadores. Después
de mi despido ya no he vuelto a ver a ninguna de aquellas personas.
He leído en los periódicos el increíble ascenso económico del señor Stavros y
el misterioso y trágico fin de su socio.
La gente de poder bebe Gold Light, cerveza alemana.
Fue a finales de los años 50 cuando tuve algo que ver con el señor Stavros,
aunque de forma indirecta.
No tenía el placer de conocerle personalmente, pero fui llamado a
declarar en el proceso que implicó a sus productoras cinematográficas en el
famoso escándalo de las menores de edad. En esa época yo trabajaba como portero
de un colegio de monjas.
Allí vivían chicas pobres y chicas huérfanas a cargo de la comunidad
eclesiástica. La mayoría de edad se alcanzaba a los 21 años y
hasta ese día las chicas debían someterse a las severas reglas del
colegio para...
Elegir más tarde su propio futuro. ¿Sabes que me faltan tres meses?
¿Sí? Sí.
Tres meses y podré largarme de aquí. Qué bien.
Aún no sé lo que voy a hacer, pero sé que quiero divertirme. Claro, eso sí.
Sí. Qué suerte. Sí.
¿Y a ti? ¿Cuánto te falta para marcharte?
No mucho. ¿Cuánto? Poco.
Tendrás que apretar los dientes.
La directora del colegio era una exactriz de cine que parecía tratar a
las chicas con mucha amabilidad y afecto, concediéndoles numerosos ratos
de recreo.
¿A dónde vas?
¿Por qué me lo preguntas?
¿Te parece normal salir a estas horas de la noche sin la autorización de la
directora? Solo quiero salir a tomar un poco el aire.
Puedo hacerte compañía si quieres.
Preferiría quedarme sola.
¿Es posible?
Está lloviendo. Quedarás empapada.
No te preocupes. Sé cuidarme yo sola.
Si fueras más amable conmigo, podrías tener muchas ventajas. Por ejemplo,
salir cuando quieras.
Deja que lo piense un poco. Yo sola.
Estaba terriblemente fascinado por aquella chica y por ella estaba
dispuesto a hacer cualquier cosa.
Después de esperar, he venido a buscarte.
Perdona, mientras paseaba por el jardín ha empezado a llover muy fuerte y he
tenido que guarecerme bajo un árbol.
Ya te había dicho que hacía mal tiempo. Estás empapada.
Ya basta. Me quiero ir a dormir.
No puedes dejarme así.
Te he dicho que estoy cansada. Ya seguiremos otro día.
Si te vas, hablaré con la directora. ¡Que te joden!
Le pido perdón por molestarla, pero tengo algo muy importante que decirle.
Dígame lo que sea. Es mi trabajo.
Anoche sorprendí a la señorita Bontempo mientras buscaba la manera de salir a
escondidas del colegio.
¿Usted sabe que eso es muy grave?
¿Está seguro de lo que dice?
Fui yo mismo quien la detuvo, ya que además el tiempo afuera era terrible.
Cumplo con mi trabajo escrupulosamente y no quisiera que a las chicas les pasara
nada malo.
Hablaré enseguida con la señorita Bontempo, pero mientras tanto es muy
importante que usted aumente la vigilancia durante toda la noche.
Bien, puede estar segura que desde mañana no se moverá ni una mosca sin
autorización, se lo garantizo.
Días después de mi conversación con la directora, una persona que no había
visto en mi vida contactó conmigo.
Perdone.
Hay un señor que quiere hablar con usted. De acuerdo.
Por favor.
Buenos días. Hola, ¿cómo está?
He oído hablar de usted y quería conocerle. ¿Qué desea?
Quiero decirle que siento un gran respeto por la gente que hace su trabajo
seriamente. Estoy seguro de que usted es una de esas personas.
Pero si me lo permite, yo quisiera darle un pequeño consejo para vivir mejor.
¿Usted es un benefactor de la humanidad?
No importa quién sea yo.
Lamento mucho si se siente ofendido, pero insisto en darle un consejo.
¿Y de qué se trata?
De una oferta para ganar mucho dinero.
Aquel hombre me ofreció tres millones por no intervenir en las salidas
nocturnas de las chicas y yo acepté sin ningún titubeo, aunque con la condición
de excluir del trato a la señorita Bontempo.
Ahora, después de tanto tiempo, me avergüenzo profundamente de todo lo que
le hice a aquella chica, pero entonces estaba dispuesto a cualquier cosa por
poseerla.
En días sucesivos se respiraba un ambiente extraño y denso en el colegio,
como si se estuviera preparando la llegada de alguna cosa terrible que no
tardó en aparecer.
La policía registró el colegio y detuvieron a la directora. Muy pronto el
instituto fue clausurado y fue informado en el juicio de que algunas chicas
estaban implicadas en un negocio de prostitución controlado por el señor
Helmut. Luego, en el curso del juicio, Me enteré de que una de las chicas había
presentado una denuncia contra el socio de Stavros.
El resto forma parte de la crónica que todos conocéis.
En los viñedos de Asnier existen unas preciadas uvas con las que se elabora un
vino único.
Colmax, tu vino más preciado.
Estuve trabajando como chofer particular del señor Helmut durante tres años.
Entonces era socio de las empresas del señor Stavros. Helmut disfrutaba de una
desahogada posición económica y era apasionado de los coches y poseía
algunos de gran valor.
Deseaba que todo estuviera en perfecto orden y apreciaba mucho mi
disponibilidad y discreción. Tenía un gusto exquisito para todas las cosas y
todos los detalles debían cuidarse al máximo.
Al señor Helmut de Amie nos unía la pasión por las mujeres guapas. En sus
oficinas de la productora de cine a menudo llegaban chicas guapísimas que
eran empujadas a ofrecerse por sus madres para conseguir un papel en una
película. A veces yo también le acompañaba y en cuanto me era posible me
escondía para mirar aquellas inolvidables situaciones.
¿Lo ves?
¿Ves cómo se está aplicando?
Han bastado unos cuantos gritos para que sepa hacer bien las cosas.
Ahora bájale los tirantes a tu hija muy lentamente.
Destápale el pecho.
Apriétale las tetas con las manos, con fuerza, vamos.
Así, vamos, mírame.
Eso es, no dejes de mirarme.
Miradme y sacad de la lengua.
Así, como dos putas.
Ahora besaos.
Sí, mamaeta, continúa acariciando el pecho así.
Ahora miradme.
Sacad la lengua.
Besa a tu madre.
Miradme las dos.
Bien, ya habéis aprendido cómo se hace.
Pásasela a tu hija.
Dásela a tu hija otra vez.
Sí, así, mastúrbame.
Vamos.
Besaos en la boca.
Sí, muy bien.
Vamos.
Chupa el dedo, putita.
Así como si fuera una polla.
Chúpalo bien.
Métesela dentro y bésala en la boca.
Métesela en el coño.
el señor Helmut deseaba que fuéramos al exterior de aquel colegio que poco
después los periódicos hicieron famoso en toda Italia.
Ve a pasear y vuelve cuando la chica se haya marchado. ¿De acuerdo?
Bien, señor.
Era una muchacha rubia.
que él visitaba con frecuencia.
Esa chica particularmente me llamó la atención por su extraordinaria belleza.
Perdona, Hans, hace mucho que me esperas. Sí, hace rato que estoy aquí.
Pero ahora que te veo, ha valido la pena.
Se quedaba en el coche durante horas y no niego que en cuanto podía me ponía a
contemplar el espléndido cuerpo de aquella adolescente.
¡Ah!
el señor Helmut recompensaba mi absoluta lealtad con unos regalos muy
particulares.
Recuerdo que estábamos en el set de una película del oeste cuando quiso que le
hiciera una prueba de baile a una joven figurante.
Naturalmente todo era un pretexto para otra situación que fácilmente se podrán
imaginar.
También me ocupaba de recoger a las muchachas del colegio y las llevaba a
casa del señor Helmut.
Nunca eran las mismas, pero todas tenían la misma característica. Eran muy
guapas.
Naturalmente, sabía perfectamente lo que iban a hacer las colegialas en casa del
señor Helmut.
Puedo garantizarles que no me imaginaba que todo aquello resultara ser un
próspero negocio de prostitución.
Creía ingenuamente que el señor Helmut se reunía con aquellas chicas sólo para
satisfacer sus deseos.
Y aunque hubiera otros hombres con ellos, yo pensaba que todo formaba parte
del juego.
Quiero pedirte un gran favor.
Si puedo, no hay problema.
Te ruego que me ayudes. Quiero salir de esta mierda.
Pero no trabajas para el señor Helmut. Si no te gusta hacer estas cosas,
entonces díselo y vuelve al colegio.
No es tan fácil, ¿sabes? Si fuera a decirle algo así al señor Helmut, no sé
lo que podría ocurrir. Debes creerme.
Todas somos sus esclavas. Es horrible.
Escucha. Hace dos años que trabajo con el señor Helmut y ninguna chica se ha
quejado. Te lo garantizo.
Todas estaban muy contentas de visitarle.
Esto que me estás diciendo es muy extraño.
En efecto, nos paga muy bien por nuestros servicios, pero yo ya estoy
cansada de trabajar para él.
No quiero volver a hacer de puta.
Sabes, he podido ahorrar bastante dinero y quiero volver a ser una chica como las
demás.
De acuerdo.
Ya veré lo que se puede hacer.
Lo más importante es que él no se entere de nada.
Puedo asegurarte que sería muy peligroso para nosotros si él llegara a enterarse.
Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa para salir de esta vida. Estoy harta de
sentir las manos viscosas de esos hombres sobándome el cuerpo.
Me sentía atraído por aquella chica y me decidí a ayudarla.
Hasta el punto de provocar lo que nunca hubiera imaginado que ocurriría.
Sigue. Así vamos.
Chupa.
Así.
Me enamoré locamente de aquella chica y por ella me decidí a perder el trabajo y
a ponerme en contra del señor Helmut, sin pensar en las gravísimas
consecuencias que podrían recaer sobre su persona y en el mismo Stavros.
Hoy he sabido por la directora que el señor Helmut le ha comunicado el deseo
de verme lo antes posible.
Tengo tanto miedo.
¿Qué me aconsejas que haga?
Por favor, haz algo.
La única solución.
Para salirte de toda esta historia es hablar con la policía y denunciarlo
todo.
Pero debes estar realmente segura de lo que quieres.
¿Quieres hacerlo?
¿Y luego?
¿Qué haremos nosotros después?
No lo sé.
Encontraré otro trabajo y empezaré una nueva vida.
Y te aseguro que estaremos juntos.
Será difícil, pero lo conseguiremos.
Como ya saben, el señor Helmut fue condenado a dos años de prisión y
Stavros fue absuelto, pero sufrió un duro golpe en sus actividades
financieras.
Por lo que a mí respecta, pocos meses después del suceso, la chica y yo lo
dejamos correr y hoy, después de tanto tiempo, aún conservo una sensación de
pérdida muy grande.
Branding negro y azul, el sabor de España.
En el segundo capítulo del especial Stavros, les ofreceremos más entrevistas
recopiladas en exclusiva por nuestra redacción, mientras se acerca el
esperadísimo regreso de Stavros a Italia después de 40 años de ausencia.
Como ya saben ustedes, el próximo 15 de diciembre se celebrará en Roma la
primera edición de Gloria y Éxito, maratón con fines humanitarios en el que
participarán grandes nombres del mundo del espectáculo y las finanzas. Al cual
se ha adherido también Stavros con una donación de 10 millones de dólares para
ayudar a la reconstrucción de Kosovo.
Nosotros, naturalmente, intentaremos no perdernos ese evento histórico.
Agradeciéndoles su atención, les emplazamos para la próxima entrega del
especial Stavros.
Un saludo afectuoso de vuestra Antonella Stratos.
Hasta la vista.
¿Sienten curiosidad?
¿Quién es realmente Hans Helmut y cómo ha conseguido hacerse socio de Stavros?
¿Por qué esta mujer abandonó su carrera en el mundo del cine para ejercer como
directora en un colegio?
¿Cuáles son los secretos que se esconden tras Antonella Stratos?
Y sobre todo, ¿cómo se las arregló Stavros para convertirse en uno de los
hombres más ricos del mundo?
Si quiere saber la verdad, tendrá que esperar a la primera edición de Gloria y
Éxito.
Nosotros estaremos allí, para narrar su historia y poder descubrirles un mundo
que jamás se hubieran imaginado.
Por todo esto y por mucho más, tendrán que esperar a la segunda parte de
Stavros, disponible en los videoclubs más importantes.
No faltéis a la cita.
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