All language subtitles for Plainte Contre X (1994)

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Original subtitles

Crónica Negra es una serie de videofilms inspirada en sucesos judiciales reales

acaecidos en Italia, la cual estará disponible cada mes en las mejores

videotecas. Se trata, pues, de las más entramadas vicisitudes vividas por los

italianos durante los últimos diez años de la historia de su país.

Crónica negra.

Escuela superior.

Sex.

standing in the door stay with me a while

I only wanna talk to you we travel all the

way around the world to find ourselves again September

morn we dancing in the night

became a brand new day

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En la esquina de tu habitación.

Y mira lo lejos que nos hemos llegado.

Tan lejos de donde solíamos estar.

Pero no tan lejos que nos hemos olvidado.

Como lo era antes.

Raimondo Bontempi, profesor de ciencias del Liceo Benedito Croce de Milán, es

trasladado a otra sede por razones de personal.

Su nuevo destino es el Liceo Dante Alighieri, situado en el famoso barrio

de San Basilio en Roma.

En el nuevo instituto, el profesor es aceptado con desconfianza y sospechoso

por su intransigente moralidad, extremadamente incómoda para aquellos

que viven en el mundo oculto de las reglas de convivencia diaria.

El mayor enemigo de Bontempi resultará ser Ricardo Salemi.

profesor de Historia del Arte que utiliza sus poderes como arma principal

de chantaje durante los encuentros con algunas estudiantes deseosas de aprobar

para encontrar un puesto en el mundo laboral y así poder ayudar a sus

familias necesitadas.

Una realidad que el profesor Bontempi no acepta denunciando a las autoridades

judiciales todo aquello que llega a su conocimiento tras convencer a las

estudiantes víctimas de los infames chantajes a vencer el miedo y

testificar.

Les ruego silencio, señores. Si no es así, me veré obligado a despejar la

sala.

Preséntese.

Raimundo Bontempi, nacido en Milán el 3 de febrero de 1952.

¿Quiere usted leer esto, por favor?

Consciente de la responsabilidad moral y jurídica de mi declaración, me

comprometo a decir la verdad de todo aquello que pueda conocer sobre el caso.

El fiscal puede comenzar con su interrogatorio.

¿Cuál es su actividad, señor Bontempi? Soy profesor de ciencias en el Liceo

Dante Alighieri.

Señor Bontempi, ¿quiere usted contarnos todo lo que conoce sobre el caso del

Liceo Dante Alighieri?

Por supuesto.

Soy maestro en el Dante Alighieri desde el año 1992.

Anteriormente he enseñado en el Liceo Benetogroce de Milán desde donde fui

trasladado. Así es como llegué a Roma.

Y aquí comenzaron los problemas.

He tenido mucha dificultad para insertarme en este tipo de sociedad.

Es muy distinta a aquella que conocía. Una sociedad que nunca creía que podía

existir.

Apaga ese cigarrillo.

Apaga ese cigarrillo.

Apaga ese cigarrillo y ven a la pizarra.

Dibújame las extremidades superiores del cuerpo humano y cómo están divididas.

Vamos, demuéstrame lo que sabes.

¿De qué os reís?

El profesor Bontempi es una mierda.

¿Es esto, profesor? El liceo Dante Aliquieri está situado en el barrio de

San Basilio de Roma.

Los estudiantes normalmente pertenecen a un estrato social muy pobre.

Muchos vienen a clase simplemente porque no tienen nada mejor que hacer y pasan

el tiempo intentando tomar el pelo a los profesores. Es verdad que algunos de

ellos asisten para sacarse el diploma, como la señorita Rutigliano y la

señorita Giovine, quienes un día me confiaron sus propios casos de chantaje

y violencia por parte del profesor de Historia del Arte.

Yo siempre he desarrollado mi profesión con intransigente moralidad, créame. Y

todo lo que estas dos estudiantes me comentaron hizo que mi conciencia se

revelara.

Sinceramente. ¿Y cómo procedió?

Naturalmente, lo he denunciado todo a las autoridades judiciales. Bien, no

diga más.

Porque para contar cuáles fueron los chantajes del profesor Salemi...

Llamaremos a las personas que los sufrieron.

Nada más, señoría. ¿La defensa tiene alguna pregunta que hacer?

Tan solo quisiera saber si el profesor Bontempi tiene algunas pruebas para

constatar personalmente todo lo que ha firmado en esta sala.

Yo no lo he comprobado nunca, pero estoy seguro de ello. Creo que no me ha

entendido. Le repetiré la pregunta.

¿Tiene usted alguna forma de constatar todo lo que ha firmado en esta sala, sí

o no?

No, nada más, señoría. Gracias.

Profesor Bontempi, puede volver a su sitio.

Se lo agradezco, señoría. Buenos días.

Presta declaración la estudiante Serena Rutigliano.

Señorita Rutigliano, usted asiste al liceo Dante Alighieri de Roma, ¿es así?

Sí, soy alumna de quinto B.

¿Conoce al profesor Salemi?

Sí, el profesor Salemi enseña en mi clase.

¿Qué nos puede contar sobre este señor?

Antes de hablar del profesor Salemi, creo que es necesario volver un poco

atrás en el tiempo.

Yo no he tenido nunca una gran predisposición para los estudios, pero

siempre he intentado esforzarme para obtener un diploma, indispensable para

poder acceder a cualquier puesto de trabajo.

Aún así, a pesar de mis esfuerzos, existían algunas materias, como historia

del arte, donde tenía problemas de aprendizaje.

El profesor Salemi conocía bien mis carencias y en ocasiones me ponía en

evidencia delante de todos mis compañeros, creando situaciones

terriblemente embarazosas.

Vienes aquí a calentar el asiento.

A esta escuela se viene a estudiar y no a jugar, ¿lo has entendido?

Yo he crecido en una familia en la cual es muy importante el conseguir unos

resultados brillantes durante los estudios.

Quizá porque el tener una hija diplomada habría dado una buena imagen al nombre

de la familia.

Pero sobre todo porque con un futuro prometedor habría contribuido al

sustento de los míos.

Mi hermana mayor, que trabaja de vendedora en una tienda de ropa en el

centro, es sin embargo tratada por todos como la reina de la casa.

Claro que no, tesoro. Nunca me has dado disgustos. Además, ya tienes tu propio

trabajo. Mi abuela Luciliana, enferma de una grave afección de colesterol, seguía

consumiendo sus platos preferidos a pesar de que los médicos le habían

recomendado una dieta muy severa. ¿Y a ti cómo te van las clases?

Bastante bien, si no fuera por historia del arte. Pues estudia más.

Mi madre trabaja de modista en la misma tienda que mi hermana. Y durante la

comida no se hablaba más que de sus cosas.

Tenéis que venir a verlo.

Mamá, ¿por qué le haces caso a ella?

Incluso mi padre, empleado en una fábrica de electrodomésticos, se veía

obligado a escuchar sus interminables conversaciones, que no dejaban tiempo

para discutir otros problemas más importantes.

Yo, a menudo, intentaba exponer mis dificultades académicas, pero siempre

recibía la misma réplica.

Estudia y verás cómo apruebas.

Sí, venga un momento.

Debo hablar con usted.

Un día, al acabar la clase...

el profesor Salemi me pidió que me esperara.

De una forma muy educada, me expuso su disponibilidad para impartirme clases

particulares gratis, con el fin de recuperar todas mis carencias en su

materia. Y así poder conseguir el diploma que tanto deseaba.

Quisiera agradecerle su voluntad de ayudar a mi hija. Gracias.

Mi familia aceptó con mucho gusto la propuesta del profesor.

Y es así como empezaron las clases particulares.

Escucha, querida.

Debo marcharme a recoger a Luis a la tienda y llegaré un poco tarde. Pero te

pido, por favor, que de vez en cuando des un vistazo a la abuela. Porque le ha

subido la fiebre. ¿De acuerdo?

Está bien, mamá. Vete tranquila.

Muy bien, señora. Gracias por el café. Adiós.

¿Iba diciendo?

Íbamos por... Y así comenzó toda mi relación con el profesor Salemi.

Todo iba bien aquella tarde, hasta que, en extrañas circunstancias, pasó algo

que todavía hoy recuerdo con muchísima vergüenza.

¿Cómo está la abuela?

Tiene mucha fiebre. Le he dado un tranquilizante.

Me dejé seducir por aquel hombre en una situación más que inimaginable, pero él

ejercitaba sobre mí un influjo masculino irresistible.

¿Qué pasa?

Lo que no sabía es que mi hermana había descubierto todo lo que estaba

ocurriendo.

No se despertará, ¿verdad?

Recuerdo perfectamente la perversión de aquel hombre eyaculando sobre una foto

de mi madre de joven.

Las clases particulares con el profesor

Salemi continuaron y debo aceptar que empezaba a sentir hacia él una especial

atracción. Me sentía una esclava de su fuerte personalidad.

Sabía que cualquier cosa que intentara enseñarme me conduciría a la atracción

sexual que ya había experimentado.

Recuerdo que una tarde en la que había sido invitada a una fiesta junto a mi

hermana y sus amigos, intentó por todos los medios retardar el final de la clase

y acabó ofendiéndose cuando los demás pidieron que acabara pronto.

Hasta la próxima.

Buenas noches.

¿Has visto?

Se ha enfadado. No podéis comportaros de ese modo. Yo quería que se quedara a

enseñarme un montón de cosas interesantes.

Me enfadé muchísimo con mi hermana y los demás por su mal comportamiento y decidí

renunciar a ir a la fiesta con ellos.

Lo único que quería era alcanzar al profesor y poder disculparme por lo que

había pasado.

Perdóname. Hola, preciosa.

Lo siento.

Yo no quería.

No hubiera creído jamás que llegaría a hacer el amor con mi propia hermana.

Vamos, ven aquí.

Preciosa.

Preciosa.

¡Oh, shit!

¡Oh!

Las lecciones de arte continuaron y los intereses del profesor Salemi eran cada

vez mayores.

Yo sabía perfectamente que no me amaba, pero aún así le seguía en todas sus

acciones más perversas.

Creo que aceptaba su juego solo por miedo a que se fuera.

Un día estábamos solos en casa con Janina, una mujer de color que de vez en

cuando venía a ayudarnos en las labores de la casa.

La abuela estaba todavía muy enferma y me preocupaba realmente su estado de

salud.

Aprovechaba así para tomar algún respiro mientras iba a comprobar si tenía

necesidad de algo.

Fue esa misma noche cuando descubrí la auténtica personalidad del profesor

Salemi.

De esa forma mi amor por él se desvaneció totalmente.

Comprendí que para aquel hombre la única cosa importante en el mundo era el sexo.

¿Y si viene la señorita? ¿Qué hacemos?

No te preocupes por eso.

Tú sigue chupando.

Ya hablaré yo con ella.

Vamos.

Así.

Aquel día terminó nuestra historia y comenzaron sus sucios chantajes. No, no

puedo seguir.

Bien, señoría. Creo que he terminado por el momento. Gracias.

Presta declaración la estudiante Antonella Iovine.

El fiscal puede interrogar al atestigo.

¿Quién nos puede contar sobre el profesor Salemi?

Asisto al liceo Dante Alighieri con óptimos resultados desde hace cinco...

Desde hace cinco años.

Conocí al profesor Salemi cuando se presentó para dar clase a mi curso en

1982.

La necesidad de conseguir cuanto antes mi diploma me ha llevado siempre a

afrontar los estudios con mucha ansia, con el máximo empeño posible.

Siempre he sido considerada una de las mejores estudiantes de la clase.

Pero mis padres murieron en un accidente de tráfico, ahora unos tres años, y

siempre he procurado junto a mi hermana por el sustento de mi familia y los

gastos de mi hermano Marco, a quien le dedicábamos una atención especial.

Tras la muerte de mis padres, lamentablemente, él comenzó a drogarse y

sin la posibilidad de acceder a una plaza en el hospital terapéutico, nos

vimos obligadas a curarlo en casa.

Así es que todo mi tiempo lo he empleado con mi pobre hermano y con los estudios.

El único aliciente de mi vida lo encontraba en Francesco, un chico de mi

clase, muy bueno y comprensivo, con el cual mantenía una afectuosa relación.

Ha sido un detalle por tu parte, venir a este sitio y traerme contigo. Estoy tan

a gusto junto a ti en la naturaleza, en medio de las flores. Pero el profesor

Salemi entró de repente en mi vida. Al principio se mostraba dulce y

comprensivo, ofreciéndose a echarme una mano en los estudios.

Pero no tardaron en aparecer sus chantajes.

Buscaba sin cesar relaciones sexuales a cambio del tan deseado diploma.

Pero de todas maneras, por ejemplo, mira esta pintura. Bueno, la pintura se

desarrolla en un ambiente, se desarrolla en una época. Es algo muy bonito.

Los encuentros eran cada vez más obscenos.

Y me vi obligada a aceptar la situación.

Mi vida cambió totalmente.

Incluso mi relación con Francesco era totalmente distinta. Era como si él

tuviera conocimiento de lo que ocurría con el profesor Salemi.

Empezó a pedirme que hiciera cosas mucho menos sentimentales. Todo lo que antes

nunca me hubiera pedido.

Me vi envuelta en una espiral sin salida. El profesor Salemi me amenazaba

diciéndome que contaría todo lo que había hecho con él si me negaba a sus

peticiones cada vez más insistentes.

Llegó un momento en el que me vi obligada a involucrar a mi hermana en

relaciones con amigos del profesor.

Desearía no seguir contando. De acuerdo. He terminado, señoría.

Presta declaración el profesor Ricardo Salemi.

¿Sabe usted de qué se le acusa?

Sí.

Tiene usted derecho a permanecer en silencio.

¿Desea responder?

Sí, lo haré. No tengo nada que ocultar.

De acuerdo. El fiscal puede interrogar al testigo.

Vamos a ver, profesor Salemi.

¿Qué alega a propósito de las irresponsabilidades que le imputan las

estudiantes de Quinto B?

¿Qué quiere que le diga? Es todo falso. Los estudiantes de Quinto B tienen unos

valores políticos muy concretos. Son todos ellos de izquierdas o todos ellos

comunistas y no aceptan de ningún modo el tipo de doctrina, el tipo de

enseñanza que yo imparto como norma general.

Y, claro, de ese modo, seguramente, Se las han ingeniado

para ensuciar en lo posible mi intransigente moralidad.

Se trata, sin duda, de una maquinación para desacreditar mi imagen.

Me pregunto por qué esto solo pasa en Quinto B, ya que, como usted sabe, yo

imparto clases a otros grupos en la misma escuela.

Nunca jamás había ocurrido algo similar. Esto solo puede ocurrir en Quinto B. Qué

casualidad, sí. Yo quisiera que usted me explicara...

me explicara por qué esto solamente pasa en esta clase. Es muy simple.

Yo creo que la clase de quinto B ha tenido la suerte de tener al profesor

Bontempi, quien se ha prestado en primera persona con el fin de convencer

a los estudiantes para que declararan ante este tribunal.

Señoría, he terminado.

Podemos continuar de acuerdo.

El siguiente testigo.

Presta declaración el estudiante Nicola Parrella.

Dígame, ¿conoce usted al profesor Salemi?

Sí, lo conozco bien.

¿Ha dicho usted bien?

Sí, fue profesor mío anteriormente y también amigo.

¿Quedaba usted con el profesor Salemi?

En alguna ocasión.

¿Podría contarnos cómo es su amistad con el profesor Salemi?

Sí, naturalmente. Siempre he asistido a las clases, pero sin preocuparme lo más

mínimo por los estudios.

En una ocasión el profesor Salemi, al acabar una de las clases, me ofreció la

posibilidad de conseguir el diploma si era capaz de satisfacer algunos de sus

caprichos por medio de gente que yo conocía.

Bien, usted comprenderá que las chicas nunca me han faltado y que no tuve

ninguna dificultad en encontrar una amiga que se prestara a mis peticiones

particulares.

Te busqué y te encontré.

Y ahora no existe ninguna posibilidad de escapar. Hoy serás

mi prisionera y no saldrás jamás, a menos que todos mis deseos queden

satisfechos.

Bien, querida, este es el plan.

Ahora ya sabes que tienes que hacer todo lo que yo te diga.

Ah, sí. Muy bien.

Tendrás tu diploma si no te niegas a ninguno de mis deseos.

Recuerdo que una amiga, Teresa, en una ocasión, fue utilizada por

el profesor Salemi.

Ella me contó una vez que en un famoso restaurante de Roma fue obligada a

satisfacer los deseos de un compañero mío de clase que se llamaba Francesco y

del novio de la hermana de Ruth Igliana, otra chica de Quinto B.

Evidentemente, estas personas temían al profesor Salemi.

Porque conocían su modo de vida e intentaban pagarle su silencio que ellos

aceptaban cada vez que se lo pedían.

Bien, todo se había convertido en un círculo vicioso sin salida.

No obstante, el profesor Salemi se estaba arriesgando demasiado y empezaba

a pagar las consecuencias.

¡Oiga!

Oiga, ¿esto no es el baño de mujeres?

Lo siento, yo en realidad solo... ¿Lo siente? ¿Pero qué hace usted aquí?

Vamos.

¿Qué hace?

Entre conmigo. ¿Aquí? Oiga, por favor.

Vamos. ¿Pero qué hace? Adentro.

Tú espera aquí. Voy a comprobar si la chica está haciendo lo que le ha

prometido el profesor Salemi. Es un momentito solo, ¿vale?

Hasta ahora.

Teresa me contó que en aquella ocasión se vio implicada también una señora que

no sabía nada del tema.

No sabría decirle a quién.

Mírame a los ojos.

Métete la escobilla del retrete en el coño. Venga.

No, por favor.

Haz lo que te he dicho. Vamos.

Vamos.

El profesor sale y se pondrá.

Muy contento.

¡Hola, preciosita! ¿Dónde vas? ¿Pero qué hacéis?

¡Dejad!

Métete la escobilla más adentro.

Se lo contaremos todo al profesor Salome.

Vamos, más adentro.

Sí.

Y para los dos, no te preocupes.

Sí, ya te lo decía.

Muy bien.

Has estado fantástica.

Realmente fantástica, chica.

Hasta luego.

Hasta luego.

No, no, no.

Lo que he explicado es todo lo que sé del profesor Salemi.

Y sin embargo, ¿el profesor Salemi le ofreció algo más aparte de conseguir el

diploma?

Sí, había algo más.

¿De qué se trata en concreto?

Bueno, él organizaba encuentros con algunas de mis compañeras de clase que

se vieron envueltas en sus chantajes.

Eso es.

Estalfanda.

¡Oh!

Totalmente.

Yo creo que he contado todo lo que sé. No sabría decirle más.

Gracias. No hay de qué.

Discurso final.

No son simples tonterías.

Todos ustedes... La conclusión del fiscal estuvo naturalmente basada en los

testimonios de los estudiantes, solicitando las condenas del profesor

Salemi y el profesor Salerno.

Mientras, en la sala reinaba un ambiente muy tenso y el juez tuvo que solicitar

silencio en varias ocasiones a los asistentes.

La conclusión de la defensa se basó principalmente en el hecho de que las

acusaciones provenían sólo de fuentes verbales y que no había pruebas

objetivas sobre la culpabilidad de Salemi.

En nombre del pueblo italiano y vistos los artículos 529 y 629 del Código

Penal, este tribunal declara al profesor Ricardo Salemi culpable por delitos de

amenaza y abusos y lo condena a la pena de seis años de reclusión,

inhabilitación absoluta de cargos públicos y al pago de los gastos

procesales. Por otra parte, absuelve de forma provisional a Nicola Parrella por

falta de pruebas.

Dispone además que el profesor Raimondo Montempi sea inmediatamente reintegrado

a su puesto de profesor en el Instituto Dante Alighieri de Roma. Absuelve

también de forma provisional a Franco Saltarini por falta de pruebas. El caso

queda cerrado.

Cualquier similitud con hechos o personas debe considerarse puramente

casual.

It's been so long I hardly knew you Standing at the door

Stay with me a while I only wanna

talk to you Retravel off away around the world And

find ourselves again September morn

No se pierdan la próxima cita con la apasionante serie Crónica Negra.

Ludovico Tramontana, escritor en declive y hombre destacado entre los más famosos

playboys de Italia, acepta por necesidades económicas la propuesta de

un editor amigo suyo.

Se trata de realizar su propia biografía con la detallada reconstrucción de todas

sus relaciones con mujeres de reconocida fama internacional.

La mujer del honorable Beneduche, la heredera del industrial Martone y la

secretaria personal del ministro Tavioli son solamente algunas de las respetables

personalidades implicadas en sus pecaminosas memorias.

La biografía es acabada y por lo tanto cedida al editor.

Pero Tramontana, poco antes de la fase de comercialización, devuelve el dinero

recibido y renuncia por medio de una recomendación a los derechos de disfrute

económico anteriormente concedidos.

De todas formas, el libro llega a ser editado convirtiéndose en un best-seller

de más de un millón de ejemplares vendidos y levantando un tremendo

escándalo sin precedentes.

Tramontana no se da por vencido y cita al editor ante el juez.

Poco después, desaparecería misteriosamente.

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