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Salieri, ¿cuál es la diferencia entre mirar y practicar el sexo?
Bien, la diferencia es sustancial. Es más, diría que para mí es fundamental
por la forma en que estoy relacionado con ello.
Si no existiera el placer de mirar, no estaría yo aquí.
Lamentablemente, porque no existirían ese tipo de películas y, naturalmente,
no existiría la profesión de director de películas hard.
Por tanto, desde un punto de vista profesional, asume un valor
absolutamente importantísimo.
Desde el punto de vista personal, considero que además es algo sublime el
acompañar el arte del sexo, del amor, con la visión de las cosas que nos
rodean.
Por tanto diría que viva el Boyer. Esta película está dedicada a todos aquellos
que practican el culto del placer de mirar.
Galería del Mirón
Primer
episodio La familia La personalidad de un hombre no está
determinada por su forma de ser sino por aquello que le rodea Karl Marx
Estas personas tan alegres son las que forman mi familia y
están reunidas un sábado por la tarde como otro cualquiera Esta es mi tía
Teresa, una mujer chapada a la antigua, pero muy simpática.
Su único defecto es el de hablar demasiado.
A la derecha está mi primo Giovanni, mi madre Anne y un servidor.
Esta es mi tía Mónica, objeto de mi deseo desde que era tan solo un niño.
A la izquierda, mi padre Luigi y mi tío Giulio, como siempre, enzarzados en
discusiones sobre las bajas pensiones.
Hoy mi primo Giovanni ha dejado la habitación junto a mi tía Mónica.
Y conociéndoles, me temo que sus intenciones están dirigidas a algo que
en realidad no me va a gustar nada.
Cuanto más mayor, más guapa.
Uy.
Gracias.
No te haré daño.
Estos son dos componentes más de mi familia que todavía no os había
presentado. Él es mi tío Sergio, el hermano más joven de mi madre.
Y ella es su mujer Laura.
Su casa está pegada a la nuestra y por eso a través del balcón puedo alcanzar a
ver su ventana y así espiarles en los momentos de más intimidad.
El tío Sergio es una persona muy reservada, pero también un poco
perversa. A menudo, de hecho, obliga a su mujer a tener relaciones homosexuales
con María, otra mujer que se dedica a la limpieza en algunas casas familiares del
barrio.
El primo.
Mi primo Giovanni trabaja como portero en nuestro barrio y a menudo intenta
ligarse a una maestra que vive en el tercer piso de una de las fincas.
La tía no está nada mal, pero el problema es que esta señora está casada
con un capitán de los carabineros, que según mucha gente dice, es bastante
celoso. Pero eso parece no importar a mi primo, ya que él continúa persiguiendo
descaradamente sus objetivos.
Algo nada fácil hoy en día.
Eres fantástica. Me vuelves loco.
Giovanni, ¿han arreglado la luz del patio? Sí, ya funciona.
Todo arreglado. No se preocupe.
Vamos, sigue, sigue. Continúa.
Vamos, vamos.
Abre bien la boca.
Mírame.
Sigue chupando.
Y mírame con la boca abierta, eso es.
Me vuelves loco.
Perfecto.
No pares, no pares.
Esto no se lo haces a tu marido, ¿verdad? No se lo haces a él.
Al ver a la señora entregándose sin reparo alguno en la escalera, siento una
excitación incontrolable.
Preciosa, eres increíble.
Tengo unas ganas de follarte.
No puedo aguantarme.
La muerte.
Hoy es un día muy triste.
Papá ha fallecido tras una larga enfermedad y todos nos hemos reunido en
oración en torno a él.
Para despedirse finalmente del alma de
papá ha llegado incluso mi hermana Marina desde Milán.
Durante la vigilia fúnebre, mi primo se ha sentado cerca de mi hermana y he
notado que iba a suceder algo extraño.
Es una gran verdad que la perversión del ser humano no tiene límites.
Te gusta sentirlo en el culo, ¿eh?
La pareja.
Todo lo que vi en mi casa la noche que murió mi padre me ha marcado
profundamente.
Pero en mí se ha acentuado el deseo de mirar y de violentar la intimidad de los
otros para mi propio placer.
Gracias.
Segundo episodio. El placer de mirar.
No dudéis en adquirir imágenes para vuestra memoria. Observar es como leer.
Ofrece el placer de entender mejor la vida. André Cohen.
El señor que está sentado de espaldas se llama Elliot.
Y de alguna forma ha influido en mí notablemente con respecto a la forma de
ver el sexo.
¿Los porqués? Os los explicaré después.
A él le encanta mucho instaurar con las mujeres una relación cerebral, gozar de
la visión de sus cuerpos antes de poseerlos.
Tienes un cuerpo estupendo.
Míralo en la boca y chúpalo.
Mírame.
El Salón Hoy
Elliot me ha invitado a una fiesta a casa de uno de sus amigos con la
intención de organizar una noche especial.
Él y Nicola están sentados junto a una chica rubia que parece conocerles
perfectamente.
Yo, en cambio, estoy entre dos espléndidas top models intentando
parecer un hombre con bastante mundo a mis espaldas.
Siempre cual.
Elliot organiza a menudo algunas noches particulares con los amigos.
Y desde hace algún tiempo desea también filmarles para mantener un documento
indeleble en el tiempo.
El señor que está sentado a la derecha se llama Enrico y es el propietario de
la cámara con la que Elliot realiza sus tomas.
Además de ser un buen amigo de Elliot, comparte con él la pasión por la
filmación de los encuentros íntimos de las parejas casadas.
Mira al objetivo de la cámara.
Eso es. Sigue mirando. Vamos.
Chúpate el dedo.
Muy bien. Eres una puta.
Eres una auténtica guarra.
Te gusta que te la chupen, ¿eh?
¿Qué haces ahora?
Se nota que te gusta que te follen, ¿eh? Eres una gran puta.
Una auténtica guarra.
Ya quedan pocas como tú.
Eso es. Sigue, sigue así.
Intenta no moverla. Vamos, a tope.
Eso es.
Fólletela toda, toda.
Eso es así. Vamos, apriétale.
Venga, dale más fuerte.
Fóllate a esa guaja.
Vamos, vas a hacerla morir de gusto.
Métele fuerte.
Es extraordinario ver cómo esta chiquilla le mola a tu polla.
Venga, eso es.
Seguir así, seguir así.
Vamos, vamos.
Perfecto.
Perfecto.
Eso es. Ahora, eso es.
Ahora puedes correrte.
Vamos, córrete en su cara.
Vamos.
Eso es muy bien.
Fantástico.
Me gusta esta polla. Sigue hablando, vamos.
Sí.
Adoro que me miren, ¿sabes? Me gusta.
Tienes la cara llena de esperma, puta. Me encanta sentir el esperma caliente en
mi cara. Me gustaría que me tiraran más.
¿Por qué no me das el tuyo?
Hoy es un día muy especial para mí.
Finalmente también yo podré entender cuál es el límite que me separa del
placer de mirar.
Francesco, la chica está allí.
Te está esperando en el salón.
Ya puedes ir.
¿Qué quiere decir todo esto?
¿Por qué llevas esa cámara?
Eres muy guapa.
Tengo ganas de filmarte mientras los dos estamos jugando juntos.
La verdad, no sé si me será posible.
Esta es la primera vez.
Pero aún así intentaré complacerte.
Bien, eso es. Mira el objetivo.
No te pongas tan seria.
Sonríe.
Perfecto. ¿Sientes vergüenza?
Un poquito.
¿Crees que podrás continuar?
Creo que sí.
Tienes la cara demasiado tensa.
Pero ahora voy a filmarte las piernas.
Levántate la falda.
Lentamente.
Muy bien.
Eso es.
Eres guapísima.
Mira siempre al objetivo de la cámara.
Así.
Sigue levantándote la falda.
Lentamente, por favor.
Ahora mueve las manos.
Sobre tu sexo.
Relájate.
Haz como si la cámara no existiera.
Así.
Así.
Me vas a volver loco.
Me estás volviendo loco.
Continúa, eso es.
Ahora quítate la chaqueta y mira siempre a la cámara.
Mira a la cámara.
Levántate la camiseta.
Quiero ver tus pechos.
Bien. Continúa masturbando.
Así.
Muy bien.
Así.
Métetela en la boca dulcemente.
Te gusta mi polla, ¿verdad?
Te gusta jugar.
¿Has visto cómo te estás tocando?
Eso es.
Vuelve a metértela en la boca.
Obedece.
¿Quieres follarme?
Sí.
Te gusta mi polla, ¿verdad?
Sigue chupando.
Mira la cámara.
Vamos, métemela por...
No sentirte.
Tercer episodio.
Tras el objetivo.
Limitad vuestra curiosidad porque a menudo el conocimiento pleno de las
cosas podría destruir el placer de la fantasía. John Ford.
Muévete bien, eso es.
Vamos, vamos.
Muy bien, así.
Acción, acción.
Eso es, muy bien.
Vamos, seguid así.
Expresión, Silvio.
Muy bien, vamos.
Eso es, muévete más.
Muy bien, así, encima de él, muy bien.
Eso es, así, muy bien.
No dejéis de filmar.
Adelante.
Un, dos, tres, acción.
Seguid así, eso es.
Muy bien, eso es.
Acción, acción.
Vamos, vamos, seguid así.
Muy bien.
Muy bien, eso es.
Empuja, Silvio, que no caiga sobre ti.
Eso es, así.
Sigue así, vamos.
Vamos, muy bien.
Muy bien.
Continúa, continúa.
Continúa filmando, vamos.
Silvio, vamos a hacer una toma contigo encima.
Venga.
¡Stop! ¡Stop! Un momento, chicos. Solo es un momento.
Necesito a Luana unos cinco minutos.
Pero... ¿No acabamos la toma? Solo serán cinco minutos.
Pero hombre, así solo faltan dos... Solo cinco minutos.
Oye, Malcom... Bueno, mejor porque tengo una sed de muerte.
Malcom, ¿estás por ahí? Ven, ven.
Siéntate por aquí.
Siéntate junto a mí, cerca de mí.
¿Aquí?
Eso es, chicos, sentaos porque necesito a Luana unos cinco minutos, ¿de acuerdo?
Ok.
Bien, Luana, tú has interpretado una película que se llama Boyer, eso me han
dicho. Sí, sí. Bien, pues la verdad es que tu interpretación debió ser
magnífica, pero ahora quiero que hagas algo más real, algo de verdad, ¿de
acuerdo? ¿Estarías dispuesta a darnos cinco minutos de tu tiempo, Luana?
Vamos. Sí, pero no sé qué quieres realmente.
Lo que queremos es que te toques, pero que lo hagas de un modo real, sin
fingir. ¿Serías capaz de hacerlo?
Sí. Bueno, pues si estás segura de hacer lo que te he dicho, empieza por
levantarte, eso es.
Despacio, perfecto.
Ahora lentamente.
Mauro, enfoca por debajo.
Despacio, levántate la falda, vamos.
Debes girar lentamente delante de la cámara.
Gírate un poco, así.
Muy bien.
Mauro, mira a Carlo. Mira, mira a Carlo.
Se está poniendo cachondo.
Bien, vuelve a Luana. Enfoca a Luana, perfecto. Sí, bravo, bravo, bravo.
Gírate despacio.
No debes fingir nada con las manos.
Deben actuar de forma natural, ¿de acuerdo?
Métete mano, pero de forma natural.
Natural, natural.
No, no, no.
Mira, mira, mira.
Natural. Tiene que ser absolutamente natural. Gírate un poco más.
Eso es.
Ahora siéntate en el sofá.
Perfecto.
Despacio, despacio. Eso es.
Ahora empieza a tocarte, pero tienes que hacerlo realmente natural.
¿Me entiendes, no?
Si no puedes hacerlo, me lo dices y paramos esto, como quieras.
No hay ningún problema. Vamos, concéntrate y hazlo realmente.
Oye, Mauro, ¿tú crees que Carlo podrá resistir esto?
No sé, no sé.
Venga, venga.
¿Lo hago de verdad?
Claro, ya te lo he explicado. De verdad, eso es.
Así, perfecto.
Bravo, bravo, bravo, bravo.
Eso es.
Veo que lo captas.
Nosotros no queremos ficción.
Eso es, tócate. ¿En qué piensas ahora?
¿En qué piensas? ¿En qué pienso?
Me gusta que la gente me mire.
¿Te gusta que la gente te mire? Mientras me masturbo.
Entonces eres una puta, ¿no crees?
Sí. Así, ¿eh?
Mauro, mírale, mírale.
¿Has visto cómo la mira? ¿Lo has visto?
Vamos, Mauro.
Ahora, acércate un poco, ¿quieres?
Acércate.
Bueno, pero no tanto.
Eso es demasiado. Quédate donde estás. ¿Y tú en qué piensas?
Bueno, yo me estoy divirtiéndoselo con mirar. Te divierte observarla.
¿Te gustaría acariciarla?
Bueno.
Esta vez no se te escapa.
Venga.
Bueno, pero no chupamos, ¿eh?
No, no. Acaríciala lentamente.
Es demasiado.
¿Crees que la puedo besar? Claro.
Venga, voy a hacerlo. Lo que tú quieras.
Siempre con educación, con garbo, ¿eh?
Escucha, si te molesta lo que haga Carlos, sea lo que sea, lo dices,
¿entendido?
¿Pero qué haces, Carlos?
Te gusta besar las rodillas, ¿eh? Esto solo es el principio.
No entiendo.
¿Sabes lo que dice Malcolm?
Él no es real.
No es real.
¿Quieres echarle tú una mano?
¿Te gustaría?
¿Qué? ¿A besarle la otra rodilla? No, hombre, no.
Ahora no me apetece. No te interesa, ¿eh?
Prefiero comerme el bocadillo, si no te importa.
Sí, o hacerte una paja, no hay problema.
¿Qué te parece esto, Francesco?
Intenta abrirle la pierna.
Y tú métete en el otro lado, sí, eso es. Así la luz entrará mejor.
Muy bien.
¿Cómo es, Carlo?
Dulce. ¿Cómo?
Dulce.
Dulce, dice.
Como un pastel, ¿no?
Mejor.
Mejor, dice.
Oye, ¿es eso todo lo que sabes hacer?
Bueno, si Luana me deja, yo tiro para adelante.
Bueno, haz todo lo que te apetezca.
Yo te lo permito, con el permiso de Luana, naturalmente.
Pero que sea rápido, porque solo quedan tres minutos.
Solo tres minutos, ¿vale?
No le chupes, no le chupes.
Se está tocando a ella, déjalo.
No le chupes el coño, ¿de acuerdo?
Intenta hacer algo más. Todo lo que te apetezca menos chuparle el coño.
Eso es, haz lo que quieres.
Muy bien.
Eso es.
Bueno, vale, déjala. Vamos a filmar, ¿estás bien?
Sí. Bueno, yo me siento, ¿eh? Sí.
Vale, siéntate.
Siéntate.
Eso es, muy bien.
Sigue así.
Perfecto.
Oye, podrías ir tú a echarle una mano, ¿no crees?
No jodas, Mario, ahora no.
Oye, hazme el favor.
Quizá le hagas falta. Venga.
Vamos, anímate.
Espera.
Espera. ¿Dónde está el agua?
Venga, no te hagas el tímido, por favor.
Ánimo, ánimo. ¿Me dejas? ¿Puedo? El tiempo corre.
La cámara te espera.
Mira, si se lo está pasando muy bien sola.
¿No lo ves? Bueno, acércate a ella.
Acabo de echar un polvo. No voy a empalmar. Es que no lo entiendes.
Esto va en serio, hombre.
Vale, vale. De acuerdo. Haré lo que pueda.
Pero no le toques el coño, ¿de acuerdo? No se lo toques.
¿Quieres meneártela?
Bueno, sácate la polla y hazte una paja, vamos.
Bueno, haz lo que quieras.
Joder.
Bueno, ¿y ahora qué? ¿Has visto? Se divierte sola.
¿Te gusta tocarte el coño?
Te gusta, ¿eh?
Malcom, intenta tocarla un poco, ¿vale?
Joder, se ha enganchado ella solita.
Es increíble.
No había visto nada igual.
Qué pasión.
Esto es lo que a mí me gusta ver en las películas. ¿Lo entendéis?
Aún quedan 30 segundos.
Vamos, Luana.
Estás a punto de correrte.
Eso es.
Atención, ahí viene.
Sí, ahí viene.
Que nadie se la pierda.
Bravísimo. Has estado magnífica, estupenda.
Yo le daría un fuerte aplauso.
Bravo.
Bueno, gracias a todos. Espero que los espectadores aprecien estas imágenes.
Vosotros podéis volver al trabajo tranquilamente. Gracias.
Hola, Luana. Hola, Roberto.
¿Cuál es, según vosotros, el placer de mirar el sexo?
Bueno, el placer de mirar el sexo es que me entran ganas de practicarlo.
Para mí es lo mismo. El placer de hacer esto. Mira, mira.
Oh, enternecedor. Y el sexo se lo haces en casa.
Cada una de las personas tiene una visión del sexo diversa.
Uno se miran entre ellos mientras lo practican y otros prefieren excitarse
mirando antes de hacerlo.
Pienso que entre los dos casos no existe diferencia.
El placer de mirar es muy importante.
Practicar el sexo y mirar el sexo son prácticamente la misma cosa.
Porque si tú miras el sexo, te estimula para después practicarlo.
Sin mirar, ¿cómo te las arreglas para hacerlo?
Si no hay luces, no conoces a la mujer que te ponen delante.
Vamos, que el mirar te calienta para poder después practicar el sexo. Es
importantísimo mirar.
Personalmente, considero que cualquier experiencia debe ser filmada en el
propio cerebro.
Es como transmitir a nuestra memoria una serie de datos muy útiles,
indispensables especialmente para nuestro trabajo, el cual requiere una
gran concentración.
Philip, ¿cuál es la relación entre el placer de mirar y el de practicar el
sexo?
Bueno, son dos placeres separados por parámetros diferentes.
El sexo es algo como sensorial.
Significa tocarse, percibir olores.
En suma, toda una serie de parámetros sensoriales.
Mientras el placer de mirar, para mí, es algo más.
Quiere decir actuar a través de la mirada, con las imágenes a grosso modo,
aunque tengan su espíritu propio para poder vivirlas después.
Es la imaginación de la gente la que es diversa a nivel de las imágenes.
Cada uno la hace a su manera.
El placer de mirar es parte integrante del sexo, no es una perversión, es una
ilusión, algo estimulante, algo excitante.
Yo pienso que el mirar ofrece ventajas intermedias entre el placer.
Es un poco como prolongar la relación sexual. Si alguien quiere comprarse una
cosa y tiene disponibilidad de hacerlo, la apreciará menos que si la comprara,
pero haciendo un esfuerzo previo.
Con eso quiero decir que prolongar una relación gozando del placer es
seguramente mucho más excitante que practicar simplemente el sexo. Yo pienso
que es un placer fundamental, sobre todo para los que, en mi opinión personal, en
la práctica les sea imposible hacer el amor sin tener que mirar, sin una
referencia. Entonces se convierte en un hecho completamente fundamental.
Un placer, un voyeur plaisir, el placer de mirar.
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