All language subtitles for Galoe, Guillermo - Ciudad Sin Sueno (Sleepless City, La Ville sans Sommeil, Esp., Fr., 2025).esp

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Original subtitles

¿Qué haces, hijo?

Este. Este está guapo.

Tú no sabes.

¡Eh, ten cuidado con mi móvil, a ver si lo vas a romper!

Dale.

Ahí está.

-¡Vamos, Atómica, que ya es tuya! -¡Dale, pai!

-¡Vamos! -¡Venga!

Písale más, pai, písale.

Dale, dale, dale.

-Vamos, Atómica. -Venga, que esta es tuya.

-Toni, ¡mira, mira, mira! -Vamos, Atómica. Dale, dale.

¡Venga, vamos! ¡Vamos, vamos!

-Písale, písale. -¡Dale, pai, dale, dale!

-¡Vamos, a tope ya! -¡Dale!

-Vamos, si es tuya. -Pai, ¡dale!

Que la va a matar, pai. ¡Corre, que la va a matar!

Aneli, mira, ¡mira cómo se la lleva! ¡Que la va a matar!

Vamos, mátala, guapa.

-La ha matado, la ha matado. -Vamos.

-La ha matado. -La ha matado.

Frena, frena, pai. Frena, frena.

Mira, mira.

Esta es mi chica, esta es la buena.

Mira, Toni, mira qué pieza.

Menos mal que no hemos apostado, si no te fuera ganado.

-¿Echamos la revancha? -No.

Está cansada.

Vamos.

Eso suena a bujía.

Es la bomba eléctrica de gasolina.

-Venga, vámonos, Toni. -¿Qué dices? Que es la bujía.

Mira, ven a ver esto, ven.

Mierda de coche, este.

Pai, mira, ven. Ven a ver esto.

Es el alternador, ¿no ves que el cable de la punta está mallugao

y no pasa bien la corriente?

Pero ¿qué vas a saber tú?

Mi pai sabe, ya verás.

Pero ¡ven, hijo!

Se ha partisao la bomba eléctrica, ya no valisela.

Bomba eléctrica, nada que hacer.

A ver, dale.

¿Cómo se llama tu perro?

-Rayo. -La mía, Atómica.

Ya lo sabía.

Bujía, ¿no?

Esto es bujía, hombre. Esto no te arranca ni queriendo.

Quita los cables, hijo.

Vamos a sacar de ahí la bujía esa.

-La saco, ¿no? -Sí, quítala.

Que es la bomba eléctrica, que no es la bujía.

Venga, ponla ya.

-No va a arrancar. -A ver, dale.

Mira.

Verás como no arranca.

Quitad las manos.

-Cuando quieras echamos otra. -Venga, vámonos, hijo.

¿Qué te debo?

Un año.

Tira ya.

Venga, vamos, Atómica, sube.

¡Saca la grúa de aquí!

¡Vamos!

¡Vamos, todos fuera de aquí! ¡Vamos!

¿Qué hago yo ahora? ¿Adónde me voy?

-¡Me cago en los muertos que tenéis! -¡A que te tiro una piedra!

¡Jesús, ven aquí!

Me voy a la calle.

Vente para acá. No te metas para allá, que te va a matar la grúa.

¡Vente para acá!

La que estáis liando con el porche.

Mira lo que están haciendo con la casa. ¡Me cago en tus muertos!

¡Hijos de puta!

Toni, hijo, ¡vete a por el pai!

Jesule, ¡vámonos para casa!

-¿Dónde me voy yo sin casa? -Dejadnos vivir en paz, desgraciados.

¡Canallas! ¡Hijos de puta!

Au, au, que viene un fantasma.

Ay, con un cordón.

Que no vale ni para la chatarra.

Ay, etebé, qué arte tiene, Dios mío.

Qué niña esta, Dios mío, que nos va a quitar de la pobreza.

La Guillerma me ha dicho toda la calle que van a tirar.

Lo van a querer tirar todo.

¿Y qué vamos a hacer nosotros en Madrid?

En un piso de cuatro paredes.

Pero ríñele ya a los niños, hija, siempre te pasa igual.

Déjalos que jueguen, que disfruten.

Pues ya está, después no hay agua y después a ver.

Nano, despacio, no tires tanta agua, despacito, hijo.

Te estoy empapando...

Pero despacio, tú tira el agua despacito.

No tires tanta agua que luego no hay.

-Os voy a mojar a todas. -Nano.

Estás todo el día con el agua, hijo, pareces una rana.

Estaos quietos,

que no nos va a llegar el agua y no la vamos a aclarar.

Nano, ¿a que tú has tirado ya todo el agua, hijo?

-Qué bien aire viene ahí, ¿eh, hija? -Sí, sí.

Anda, qué a gusto estáis.

Déjala un rato más.

Déjala, que es muy temprano para cenar.

Venga, vamos a secarla, hijo, vamos a secarla.

-Deja el baño. -Mira.

Qué niño más terco.

Si no están bordeando, no estáis tranquilos.

Que después tenemos que lavar la ropa.

Que queda poca agua, hijo.

No vamos a tener agua para lavarnos la cara mañana.

-Dile algo a tus hijos. -Ay, yo no, críalos tú.

Dile a tu padre que llene el depósito de agua, anda.

-¡Papa! -¿Qué?

Que dice el pai que vayas a llenar el depósito.

Que ahora no voy, déjame en paz.

¿Qué le echará al depósito?

¿Ese? Es capaz de echarle gasolina.

Nano, ¡despacio!

Es capaz.

Chacho...

Haz que te obedezca.

Sit.

Sit.

¿Has visto?

Joder.

Déjamela.

-Tú no sabes. -Que sí sé.

-Ladra. -Déjamela.

Solo me obedece a mí.

-Pues haz que te obedezca, venga. -Ladra. Fuerte.

Más fuerte. Más fuerte.

Hostia.

Bili,

¿dónde estás?

Dicen que han visto un topo con pelo de fregona.

Bili, Bili...

¡Eh! El topo de fregona.

Pero ¿dónde vas?

Pero si te estoy viendo la cabeza.

Ponte ahí, que te voy a meter allí con esos pollos.

Con ese pollo te vas a tener que pelear.

Mira, Bili, qué guapo.

¿Dónde está?

Este hijo...

Por qué te acercas a mi casa, ¿eh?

Deja mi puerta tranquila.

Cierra ahí.

¿Qué haces, Tonino?

¿Eres karateka?

-Eh, ¿qué haces? -¡Bilal!

-Tú, estate quieto, que está mi familia. -¿Sí?

-Sí, tío, estate quieto. -¡Bili!

Que está mi primo.

-¿Qué primo? -El de Marsella.

¿Adónde está eso, hijo?

En Francia.

¿A qué ha venido ese "cagao" aquí?

Vente a cenar, tío, que me da lache.

Las cosas de él.

Venga, tío, que no te dé lache mi primo.

Vamos.

¿Pasas para dentro o te quedas?

"Fui con un vecino que tenía un barco enorme.

Cuidado, pequeño.

Íbamos a pescar langostas con ese barco..."

-Venga, chicos, sentaos. -No, no.

Tonino, coge algo. Venga.

-¿No quieres? ¿Seguro? -No, gracias.

¿Y tú no vas a saludar al primo? Tanto que me preguntas.

-"¡Primo! Cómo has crecido." -Ya ves.

"Dios te bendiga, ya eres un hombre.

¿Te gusta? Cógelo."

¿Quién es tu amigo?

Tonino, vive donde el Yassin, dos cuadras más abajo.

-"¿Qué Yassin, el que vendía droga?" -Sí, Yassin, pero ya no hay drogas ahí.

Esa parte ha cambiado.

¿Dónde vives tú?

En el bloque donde va a vivir el Bilal, en Marsella.

A ver una foto.

Sí, mira, estas justo las he hecho antes de venir.

-A ver. -Mira qué bloque, qué chulo.

A ver, primo, a ver.

Eso es muy alto. Es un tercero, está muy bien.

Y ese es el vuestro, somos vecinos.

-¿Es este? Está superbonito. -Sí.

-Eso no vale, loco. -Mira, y ahí está la mezquita.

Y es de mujeres, no hace falta que digas.

Mira, y ahí abajo está la carnicería.

-Al lado de casa. Es Halal, ¿no? -Sí.

-Es de un vecino nuestro. -¡Y al lado!

Oye, pero me habías dicho que había piscina, ¿no?

No, ¿qué piscina va a haber? Mira.

Mucho mejor, mira detrás.

-¿En serio? -¡Está el mar!

-¡La playa! -Te enseño a nadar.

-¿Tiene tiburones? -No, ¿cómo va a haber tiburones?

Toni, cuando quieras, puedes venir, no pongas esa cara.

"¿Habrá sitio para los sofás?

No van a caber en la furgoneta.

¿Qué dicen?

Nada, que se quieren llevar unos trastos.

No caben.

No puedo dejarlos.

Les tengo mucho cariño.

Los conseguí hace mucho tiempo.

Los compré en Asilah, y los he cuidado mucho siempre.

Es el único recuerdo que me puedo llevar.

No puedo abandonarlos.

Bueno, tía, pues entonces veremos qué hacer con los sofás.

Hoy descanso y mañana empezamos a empaquetar todo.

-Vale, yo ayudo también. -Vale.

Venga, Tarek, descansa. Ha sido un viaje largo.

Bilal, mañana lo primero a ayudar al primo,

y en unos días nos hemos ido."

Aparca ahí, aparca ahí.

Tenemos buena coca y buen jaco, ¡como los melones!

La buena base solo para gente de clase.

¡La mejor farlopa de toda Europa, chavales!

Ay, con un cordón.

Que no vale ni para la chatarra.

Toni.

Toni, su hermana, ¿qué te pasa?

Toni.

Toni, la pena que tiene, hijo.

¿Qué te pasa?

Dime algo, Toni.

-Ay, etebé, ¿qué te ha entrado? -Dímelo, que no pasa nada.

¿Qué tienes, hijo mío?

-Venga, niñas. -Ay, hija...

El motor de luz, dile a tu marido que lo arregle.

Vamos a contarle el cuento de los mengues.

¡Jesule! Vete a arreglar la luz, anda.

-Ahora voy. -Dicen que han visto un mengue por ahí.

¿Adónde?

En la parcela de los Pizarros, subido a un árbol.

¿No tenían cara?

Qué va. Estaban así.

-¿Sabes qué miedo daban? -No, no, tú eres un mentiroso.

-Me estás engañando. -Chacho, Aneli.

Los Pizarros se han ido a un piso de patada.

Que no, hija, ¿pues no ves que cuando se va la luz,

salen los fantasmas?

Pues a mí me han dicho que los mengues no son tan malos,

que no se comen a la gente.

Que no, que son unos desgraciados y se comen a las personas así,

sin masticar.

Que eso es mentira.

Y traen unos pedazo de bichos.

Se comen las casas asina.

Y los coches los aplastan, los hacen de todo.

Que no, su mai, que es mentira.

Venga, Toni, échame una mano, hijo, vamos.

-¡Atómica! -¡Atómica!

Tráete el bidón de gasolina.

Te digo una cosa, que me da igual de todo.

-Que de aquí no nos vamos, ¿eh? -¿Cómo?

Porque estoy arreglando yo todo.

Venga, échale gasolina, hijo.

Ay. Si no hay, hijo...

¿Y el Julio?

¿Qué sé yo? ¿Me lo dices a mí?

Si la niña, la Sulami, se ha ido con sus amigas al H2.

Nosotros siempre aquí a oscuras y ellos bordeando por ahí.

¿Y qué quieres que haga yo?

¡Vamos, arriba!

Dale, dale, dale.

¡Vamos, Calcuta!

-¡Se lo come el Calcuta! ¡Vamos! -¡Vamos, vamos!

-Hay que ir a por gasolina. -¿Y no hay nadie en la parcela?

¿Pues no ves que estoy liado?

-Pero que lo ha dicho el pai, que vayas. -Déjame en paz.

Que está liado...

¿Qué tiene tú, hijo?

Siempre está así el suegro.

Es que no veas, primo.

Toma, tómate algo, anda, déjame en paz.

Joder, con el crío, macho.

¿Y qué hago, qué hago?

Si tengo cinco, ¿qué hago?

Dame cigarros.

-¿Cuántos quieres? -Tres.

Está todo el día haciendo cosas en la casa.

Lo que él quiera. Todo el día trabajando.

Estoy reventado.

Cada vez que estás con nosotros, siempre te llama.

Es un pesado.

Otra vez, ¡que no sabes jugar!

Porque no sabes. No critiques tanto.

Criticáis mucho.

Tonino, ¿dónde vas, chavorrillo?

-Ahí afuera. -Este es el nieto del Chule.

-Ah, el chatarrero. -El chatarrero, sí.

-Ese gitano se está manteniendo solo. -Se busca su vida, hombre.

Chatarrero bueno,

un chatarrero que va a buscar su vida como sea, el muchacho.

Tienen que matarlo para que se vaya de su casa.

-Se defiende, se defiende muy bien. -Se defiende.

-Con dos cojones. -Madre mía.

Yo voy a decir estas palabras:

en todos los sitios estorbamos los gitanos.

En todos los sitios.

Los gitanos no tenemos voz ni voto.

No seas sufrido.

Eso es mentira.

Yo siento mucho amor.

Mira... Mira...

No te pongas nerviosa, Libe.

Ya no sabes lo que hacer.

-Ay, tiene mariposas. -¡Yo no quiero nada con ese chatarrero!

-¿Chatarrero? -Chatarrero.

Todo estopor, todo zarrio.

Espérate, que te vas a hacer daño, Hércules.

Chacho, si sabes que yo estoy cuadrado siempre.

Tú sabes, estás cuadrado.

Venga, vamos, que luego tenemos que meter en la pesa, venga.

¿Cómo que la pesa?

Venga, tira para allá.

-Espera. -Ay, si no tienes fuerza.

Venga, dale ya. Vamos.

Olé por él. Sí, señor.

Vamos ahí. Vamos ahí.

Vamos ahí.

¿Encima con cachondeo?

Ya está, ya está.

Toma.

Espera, espera, no te vayas.

Toma.

No te vayas.

¿Qué me das, el cristal? Lo cuelas.

Hermano, estos payos, lo tiran todo.

¡Nuevo!

Ay, pai, mira la mai.

Le han tirado el cuadro. Qué pena.

Ay, como se entere. Te va a matar.

Toma.

Sulami.

¿Qué?

Venga, que esto se queda frío para los niños.

Ya voy, ya voy.

Venga ya, su mama, siéntate allí, al lado del papa, venga.

Al lado del papa, ¡que eres un machote!

-¿Y has ido hoy a chatarrear? -No.

¿Cómo no has ido a chatarrear?

-¿Dónde has ido? -He ido a ver el piso.

-¿Y qué te has ido, tú solo? -Claro.

Si te he engañado.

-¿Y has entrado y todo? -No, desde afuera.

Pero hay luz y eso, ¿no?

Claro, hijo, ¿cómo quieres que no haya luz?

Toni, su papa...

-Y hay agua también. -Sí, ¿no?

Claro.

Y los supermercados, ¿están cerca?

-¿Eh? -Los supermercados.

-Sí. -¿Y plaza?

-Enfrente la tienes. -¿Y hay piscina?

Cerca también está, su papa. Y puedes nadar.

Y campo, ¿hay? Campo.

¿Campo? No hay campo, hijo, hay unas canchas para que puedas jugar.

¿Y el campo para ir a cazar con los perros?

Que no hay campo.

Y para aquella hay una cosa, para aquella.

Su peluquería enfrente.

-¿Sí? -Sí.

Pues voy a estar todo el día en la peluquería.

¡Te como la vida tuya!

Todos los días. Y voy a trabajar allí también.

-Ahora, que mi pai te mata. -¿Por qué me va a matar tu padre?

Ah, que no se lo ha dicho.

-Yo no le digo nada. -Te cagas, ¿eh?

Si es que no hay sitio.

Para nada. Ni para él ni nada.

Porque el pai te mata.

El pai te mata.

¡Au!

Ya. Ya con el cachondeo, ¿no? Ya vale.

¿Y a ti qué te pasa, Toni?

-¿Tú qué te crees, Toni? ¿Eh? -¡El pai te mata!

-Que yo soy tu padre, ¿vale? ¿Eh? -Venga, a comer.

Deja a mi papa, eh, que te corto la chorra.

-Vente, su mami, ven. -Pero ¿a vosotros qué os pasa?

Deja a mi mama, ¡eh!

-No, vente aquí, su mami. -¿Qué os pasa ya?

Ya, come ya, que se te queda frío, venga ya.

Pero ¿quién eres tú, Toni?

-Ya está, es un niño. -Así los tiene tu padre.

-¿Qué dices? -No me respetan mis hijos por él.

-Ah, Bilal. -Toma.

Toma.

¿Qué haces, tío?

-Para patera, corre. -Te vas a cagar.

Tú coge el palo para rema, rema, rema.

¿Qué hace este morino, chacho? Será...

Cuscús.

"Corre, corre, que por ahí viene el policía. Policía."

-Trae, tío, Bilal. -Claro, Tonino.

-Pues este para mí. -Sí, su mama.

-Este para mí. -No, toma, Tonino.

Este para mí.

Toma, no. Dame mi teléfono, dámelo.

Ya tengo móvil. ¿Me das ese?

-Sí, toma. -Gracias.

Pero si es de mentira.

No le tires piedras al árbol, que da pena.

¿Tú no sabes que en lo que estamos pisando hay bombas?

-¿Bombas aquí? -Sí.

-Tú estás mal, anda. -Que sí, que me lo dijo mi pai.

¿Qué te va a decir? No te inventes las cosas.

Que sí, primo.

Los camiones que venían aquí de la basura de Madrid.

-Que no puede haber bombas aquí. -Hubo uno que estaba lleno de bombas.

¿Qué dices?

Que sí. Estaba tapado con lonas.

Mira, primo, toda la basura de Madrid la traen aquí.

Vale, basura te creo, pero bombas no, eso lo han hecho excavadoras, tío.

-Mira, Bilal. -¿Qué?

¡Chacho, eh! Con aire acondicionado, ¿vale?

-Aire fresco. -Fresco.

Mira, siempre funcionando, ¿vale?

Y con bancas de cuero.

Tú, jai, a ver si te va a salir una serpiente por ahí, ¿eh?

A ver, primo.

Pues mira, en el cacheo del José, donde el primo de la Simoli...

Sí. ...dicen que ha entrado la policía,

dicen que se han llevado todos los bichos.

Lo que se han escapado unas serpientes y unas iguanas para ahí abajo.

-¿Dónde? -Mira, para ahí. Mira, ven.

¿Dónde, jai?

Mira, aquí, ven.

A ver.

Espera, hijo.

Mira, allí.

-¿Para allí, para abajo donde el río? -Sí.

Mañana te vas a despertar con serpientes en la cama.

Mira, Bili, qué guapo.

-¿El qué? -Mira, ven.

El futuro.

Pues el guardia me deja subirme con la Aneli.

Se lo dije, y yo: "Déjame, amigo, echarme una con la perra".

Me dejó.

Había tres en un cachino.

Empieza... Se volvió loca, no sabía a por cuál ir.

Ha enganchado a una...

La quedó destripada.

-Sí, ¿no? -Allí, allí, allí, justo allí.

-Vamos, que la gozasteis, ¿no? -Flipas.

Fui hablando yo con el payino bien.

Me dejó.

¿Qué hacemos aquí? Vamos a echar unas liebres, ¿no?

¿Has preguntado por las chapas y las vigas?

No.

¿Por qué no has preguntado, hijo?

Me da lache ya con la chatarra, tanta chatarra.

Este niño con la lache...

Si es que es verdad, tú también solo quieres chatarra.

Ya pa'hí la chatarra.

¿Qué te ha picado, hijo?

¿Eh?

¿Y los pisos?

Para nosotros los pisos no valen, hijo.

Si es que se está yendo todo el mundo.

¿Para qué? ¿Para que nos tengan a todos controlados? ¿Eh?

A ver lo que duran en los pisos.

Qué pesados son con los pisos.

¿Esto no es bonito?

Mira, hijo.

Este es su sitio.

¿Eh?

Tú escucha el viento.

Somos de grande como este campo, somos.

¿No da alegría?

Ni a ti ni a mí nos manda nadie.

Que a ti no te mandan, no te van a tirar la casa.

Pues he hecho un trato.

¿El qué?

Me dan una parcela y el dinero para comprar los materiales.

¿Qué has hecho?

Despídete de la galga, anda.

¿Cómo?

¿Qué has hecho?

Pero si la perra era mía.

Que no, la galga también es mía, chacho, que yo no la doy.

Que no, que no, que no, yo no te la voy a dar, no.

No, no. La galga es mía, yo no te la voy a dar.

No, olvídate.

Pero ¿qué eres, un hombre o un chavorrillo?

-No. -¿Eh?

Venga, que tus hermanos no se van a despedir de la galga.

Venga, vámonos.

¿Qué haces? Si es que te has vuelto loco.

¡Esto lo hago por vosotros!

Por nosotros...

¡Para no perder todo esto!

¡Te voy a cortar la cabellera y me la voy a poner yo, hijo de puta!

Me cago en Satanás, mi micra.

¡Que la he perdido, loco!

La puta micra, que la he perdido.

-¡Cierra ya la puerta, ya, venga! -Vas donde el Miguel y le despachas.

Dos de base y dos de caballo juntos.

Dáselo en piedra, que si no la lía, el chupón.

-Alberto. -Dime.

-Mete a este hombre para dentro. -Venga, vamos para dentro, Moreno.

Venga.

¡Puerta! Abre.

Venga, cierra la puerta.

Toma, Libe, mete la perra.

Seco, ábrele el portón a la niña para meter la perra.

Voy, tía.

Puerta, abre.

Cierra la puerta.

Qué contento se va a poner el Antonio, que has venido.

-¿Le queda mucho tiempo? -Sí, dos años.

-¿Quieres que le diga algo de ti? -No.

Pues mira, siempre entiendas que tu parcela nadie te la va a tirar

y nadie te la va a tocar.

-Pues ya está. -Pues ya está.

Vale, limpio, ya está limpio.

Abre la puerta otra vez. Puerta, abre.

Cierra puerta.

-Seco, ¿y ese coche? -Voy, tía, voy.

No pasa nada, tía, no son los chapas.

Es un chaval que hay ahí con una linterna.

No pasa nada.

A ver si va a ser el rubio ese del coche blanco.

Calla, perra.

¡Calla!

Está muy bien. Hasta el color.

Sí, sí, están muy bien puestas.

No sé.

-¿De qué color quieres el labio? -Rojo.

Otra vez rojo, siempre vas de rojo.

Porque me gusta.

-Y el traje también rojo. -Sí.

-Y el traje rojo porque me gusta. -¿También llevas el traje rojo?

También llevo el traje rojo.

Y porque no tengo una flor, si no, me la ponía roja.

-Una flor roja. Anda. -La Guillerma es así.

-Mira ahora. -Será su color favorito que es el rojo.

-Claro. -Sois muy trequitonas las dos.

Sois muy malmuronas, malmuráis de toda la gente.

-¿Quién puede con ella? -Déjala ya, déjala ya.

Anda, anda.

Y os vais a encontrar un día un bolsillo sin dinero.

Toni, ¿y qué dices tú?

Que va de rojo pintada.

-¿Eh? -Yo no sé de eso.

¿No sabes?

El Toni ya tiene que saber lo que son las niñas.

-Ya ves. -¿Cuántos niños va a tener Toni?

Que yo no.

Al Tonino me lo voy a llevar yo y lo voy a casar yo.

Ya, hermano.

Si quieres te caso yo y tienes muchos hijos.

¿Cómo se va a casar tan joven?

Tú tendrás una mujer con muchos hijos para que no se te vaya.

-Dejadme en paz ya. -Que sí.

Que te vamos a casar con una gitana muy guapa.

El Toni tiene que disfrutar la vida.

Pues por eso, también hay que casarse, hay que experimentar las cosas.

-Toni, ¿te quieres pintar? -Ya está.

Se la vamos a buscar, se la voy a buscar yo.

Una gitana muy guapa.

-Hola, Bilal. -Hola.

-Joder, tío, lo que has tardado. -¿Qué pasa? Tío.

-Vamos, venga. -Que no, que no puedo.

Vamos, tío, que quiero que veas una cosa, ven.

Es que tengo que ayudar aquí, tío. Mi primo está todo nervioso.

Vamos, jai, tío, porfa.

Venga, vete. Pero no tardes, ¿vale?

Cuanto te voy a echar de menos, ¿eh? El pintarme.

Mucho te voy a echar de menos, mucho.

-Y yo a vosotras. -Sí, ¿no?

Ya está, ya no corto más.

¿Qué te pasa, jai?

Mi pai ha vendido la galga.

¿Y eso?

Por un cacho de parcela, el loco.

¿Y qué vas a hacer cuando se te olvide el español?

Pues te llamo y me enseñas.

No sé hablar casi ni español como para aprenderte yo ahora.

-Chaval. -¿Y cómo me llamas?

Te haces la víctima, ¿no?

Trae para acá.

Es un río de vino.

Mira, ya no eres morino. Mira tu piel.

Cómo mola.

Tú, tú, tú.

Tu jai, mira, mira, mira.

Calla, calla.

Despacio, despacio.

Tú, venga, corta trozos de melocotón.

Dale unos cuantos.

Toma un trozo.

Dale, que viene.

Dame trocitos.

Más.

Que es nuestra, que es nuestra, que es nuestra.

Vamos. Venga, venga. No te muevas.

Vamos ahí.

Mil pavos, hermano.

Mira. Mira el pico, mira.

Son azules, rojos, verdes, amarillos...

-¡Caballo! -Mama, ¡el caballo!

Niña.

Ven, niña.

Qué vacilona.

¿Qué queréis?

¿Qué traerán ya?

Te la cambio por la galga.

No vale tanto.

Pues dame 500.

Qué te voy a dar yo 500 euros.

-Pues 300. -No.

Ay, edebé, ¿cuánto nos quieres dar, niña?

Esperaos aquí.

Mira, se van a morder el uno al otro.

¡El pájaro se puede morir!

Ay, la Libe, ¿qué hace?

¿Qué hacéis?

-Mira, hermano, ¡qué loca! -Ya, niñas, de verdad, ¿eh?

Ya está, ya está, Libe.

¡Tonino!

-¿Ya ha salido? -Sí.

-¿Y cómo se llama? -Israel.

-¿Cómo? -Israel.

-Qué gordo, ¿no? -Chacho.

Y ese solo me saca un año.

La perra es mía, ¿vale?

Yo hice un trato con tu pai.

Y no quiero más líos.

Pero ni yo quiero problemas.

Pero si la galga era también mía. Hicimos un trato y él no lo ha hecho.

Bien tienes que salir a él.

Lo mío viene de atrás, ¿vale?

Habla tú con él. Vámonos.

Doscientos.

Ay, ¡qué cuerpo más raro!

Y la perra está bien cuidada.

-Vámonos, primo. -¡Orejas! ¡Eres un mengui!

Libe, dame los tres gramos de base.

-¡Hijo de puta! -¿Te lo han pedido?

Sí, y también me han dicho que me des una serpiente.

Pues solamente nos quedan los pollos de colores,

pero dile que vaya donde ese negro y que se la cace.

Libe, te lo digo, a ti te ama.

-Y tú también lo quieres. -No.

No, te quiere mi papa.

Pues sí, me querrá tu papa.

Pues no, pues yo quiero a tu mama.

Ay, Fabián.

Esto es lo que me han dicho que mide.

Cinco dirhams.

"Cinco dirhams", yo tener 200 ahí.

Voy a abrir la ventana para que se vea el mar.

El mar... Vas a ver el mar de mierda.

Y aquí estaría mi cocina.

Tú para allí.

-¡Mierda! -Y aquí un váter al lado de tu cabeza.

Tú a Francia, corre.

-Pero ¿qué haces, flipado? -A ver la tuya.

A ver cómo sería la tuya.

Claro, tú, flipado.

Mira, aquí...

un espejo de esta altura, para que se pueda ahí...

Pero si ahí, ¿qué tienes?

Alambre de cobre.

Cincuenta kilos de chatarra, ay, los machos ahí.

Hala, estás todo loco.

-Y ahora la tuya, ahí la tuya. -Sí, la mía.

Como hace tu abuela.

No sabes ni servir, loco.

-Sí, sabes más tú, flipado. -Sí.

¿Y la tuya, esa de Francia?

O te quedas aquí conmigo.

Te haces la tuya y yo aquí.

La Play ahí, ¿sabes? Dos mandos, unos walkie-talkies.

-Buah. -Yo en este lado, tú en ese.

-¿Qué dices? -Buah.

-¿Eh? -Sí, sí quiero. Solo que no puedo.

Pues como este es mi lado, esto está aquí, esto me lo quedo yo.

No, no, no, no, no, el dinero no, Tonino.

-El dinero no. -Sí, sí, sí.

"Eh, hermano, ¿qué haces? Tú no puedes pasar barrera, hermano.

Hermano, tú ahí."

Mira, tú, ¿eh? Mira, mira.

Ay, edebé.

Mira, chavorró.

Mira, mira, con este.

¡Por sus muelas!

¿Cuándo te vas?

-¿Qué? -Para ti.

¿Me muera?

-Gracias, ¿eh? -Nada.

Y solo quedó un galgo

que era de oro.

Corría tanto, tanto, tanto,

que nunca tenía sueño.

El galgo quería campos y campos para correr.

Pero el barrio estaba rodeado por tres ríos:

de vino, de leche y café.

Desde arriba en la montaña,

veía a los pájaros y a él le daba envidia.

Y entonces vio una, y luego vio otra,

y eran unas sombras

que estaban vestidas de fuego.

Y así era el futuro.

Mai, sigue contando el cuento que no te he escuchado.

Yo, no.

No tires tanto, hija, que se parte el pelo.

Y si tienes muchos nudos, ¿qué hago yo?

Ay...

-Venga, mai, sigue con el futuro. -Yo, no, que me he cansado.

Qué quejicosa eres.

Tonino, hijo, échame una mano.

¡Venga, mai!

Que ya se lo acabo de contar a la Mireia.

Yo ya no lo cuento más. Que te lo cuente el Tonino.

Cuéntaselo tú, Tonino, lo que era el futuro.

-Yo, no. -Venga, hijo, cuenta el futuro.

Ya.

-Venga ya, Toni. -Pero cuéntaselo, que no pasa nada.

Ya, que eso es para niñinos. Que siga ella.

-Si no, no te voy a dar de comer, ¿eh? -¿Qué es el futuro ese?

Pues mira, el futuro era un barrio.

Y era todo de oro.

Las calles eran de oro, los coches eran de oro,

y las casas eran de oro

y por el medio pasaban tres ríos:

uno era de leche dulce,

otro era de café y otro era de vino.

¡Qué bueno!

Y en los lados había pasteles.

Los niños, qué envidia me daban,

cuando se los comían los niños, los pasteles.

Era una cosa, una cosa de ver.

-¿Y los árboles, hermana? -El árbol de chocolate.

Ay, qué pena, todos sucios.

Las chavorrillas los matisaban.

Porque siempre estaban llenos los niños, hermana.

Pero era una juria lo que hacían con ellos.

Y luego había una parrilla también de oro

llena de balichós,

con cuchillos enclavados.

Las mujeres cogían la carne y se la comían,

ellas eran más listas.

Se iban a por la carne y se la comían.

Y había un campo que era de muchos colores,

con caballos y muchos animales,

y los niños se montaban

y venga a correr, venga a correr, venga a correr.

Y los hombres detrás de los caballos y no los podían coger.

Y a lo largo de la montaña...

-¿Qué pasó? -¿Qué bajaba?

-Un fantasma, y otro... -Ay, qué miedo.

Y eran los mengues.

Y venía un mengue, otro mengue, otro mengue, muchos mengues.

Metían mucho miedo.

Pues unos no tenían cara, no tenían nariz.

-¡Qué miedo! -No tenían orejas.

-No tenían nada. -No tenían boca.

Y nosotros asustados todos, sí, nos metíamos para las casas.

Pero hubo un misterio.

Se agarraron las manos,

miraron para arriba,

el cielo se puso de colores, de muchos colores,

azul, verde, amarillo, rojo, naranja, rosa, colorado,

y apareció una bandada de pájaros

de muchos colores, de muchos colores, de muchos colores,

y cuando se dieron cuenta,

se fueron a otro barrio.

La gente desapareció.

Pues yo el otro día, cuando fui al vertedero,

vi el cielo de colores.

Porque se estaban cambiando a otro sitio.

-A Turquía. -¿A Turquía?

-¿Dónde fue? ¿Dónde fue la hija de la tía Pastora?

A Turquía.

¿Y a qué fue?

A hacerse una cirugía de esas.

La hija de la Pastora

decía que era una santa.

Le ha dado por hacer Tik-Toks, se ha rebelado,

se ha escapado de casa con Antonio, el del 24,

el que conduce tremendo carro.

No sé cómo lo consigue, ese tipo, si solamente vende ajos.

-Ver, oír, callar. Ver, oír, callar. -Vamos, coño.

Toni.

Venga, mama, levanta.

-¿Has dormido bien? -Sí.

¿Llevas la goma?

Venga, vámonos.

Mira, Toni, una flor.

-¿Qué tal? -Hola, Luis, ¿qué tal?

-Qué puntual. -Un día como hoy merecía la pena.

-¿Cómo estáis? -Bien.

-¿Bien? Yo soy Luis, encantado. -Hola. Yo soy Julio.

-¿Y vosotros? -Toni y Aneli.

Tenéis tres hermanos más, ¿dónde están?

-En casa. -Con la abuela.

Muy bien.

-¿Habéis estado ya alguna vez aquí? -Yo, no.

Yo, sí, yo lo conozco el barrio.

Ah, ¿entonces conoces a gente que han realojado aquí ya?

No, eso no. Yo vengo por aquí a chatarrear y ya está.

Sabes que está el metro aquí, a diez minutos andando,

os lleva a todas partes.

¿Y eso dónde va?

-Qué susto, eso no es para nosotros. -Bueno, ya verás que sí.

Ahí está.

Pasa.

-No, no. Yo no subo aquí, hermano. -Vamos, su mama.

-Que no, me muera que yo no subo ahí. -Que no pasa nada.

No, yo no voy a subir ahí.

Vamos tú y yo andando. Vamos.

-¿No quieres subir? -Sí, sí, vamos, vamos.

Muy importante, vuestro contrato.

Echadle un último vistazo

y lo tenéis que llevar lo antes posible a registro.

¿Vale?

De este piso no os van a echar.

Es público. No vais a tener ningún problema.

¿Seguro? Que a mi prima Naima se lo subieron,

luego no lo pudo pagar y se lo quedaron los buitres.

No es ese tipo de piso, os lo aseguro.

Y por último, la comunidad de vecinos.

¿Y cómo son los vecinos aquí?

Familias, como vosotros. Hay de todo.

Venid a ver la terraza, que os va a gustar.

Tenemos terraza.

Lavadora, secadora...

en la despensa.

¿Dónde vas a poner tus cosas?

¿Qué cosas?

Ahora tienes una habitación para ti.

La viejina con su carrino que se va a comprar.

Mira ese con la chaqueta como si estuviera nevando.

-A ver, a ver. -Qué raro, ¿no? Todo esto.

A ver.

A mí me gusta la zona.

-Yo me voy a ver mi habitación. -Ay, venga, vamos a ver la grande.

Oye, oye, no vayáis tan ligeros que todavía hay que repartir, ¿eh?

-Esta para mí. -¿Eh?

-Esta es para mí. -No, no.

-Sí, para mí y para la Rubí. -No, no. Esa es para Tonino.

Que no, que esta es mía.

-Esa es del Tonino. -Ahí nosotras.

-Tú y la Rubí vais aquí. -Claro, sí.

Sí, por la ventana, cariño.

-Claro. -Sí, su mami.

Y los otros dos niños allí.

-Azul. -Azul.

-¿Y esta? Amarilla. -Amarillo.

-La rueda, ¿qué color es? -Negra.

-Eso es. -Negra.

-Eso es. -Azul, amarilla.

-Tú sabes muy bien, venga. -Espera, que voy a poner otra pieza.

-Ah, venga, vale. -Leire, mira, que ande.

Rubí, déjala ya, que no quiere dejártelo.

-Déjale que ande. -Rubí, deja a tu hermana, hija,

que es más pequeña que tú.

Corre, corre, ayúdale al pai, anda.

-Ay, madre, siempre eres tú. -Anda, ayúdale ya.

¿Me vas a hacer las uñas, Lisi?

Venga, vale, yo te hago las uñas.

Nos las vamos a hacer todas.

-Eso es. -Venga, vale, hija.

Tonino, échame una mano, su pai, anda, y te dejo coger la furgoneta.

-Sulami. -¿Qué, mai?

¿Dónde vas con esas cajas, hija?

Pues nada, mai, que ya he firmado.

-Mama. -¿Qué pasa, su mami?

Sí.

¿Qué pasa ahora?

Que me voy, que ya he firmado.

¿Cómo?

Si aquí es donde vivimos.

De aquí nadie se va.

A ver, pai, yo ya no quiero estar más aquí.

No tengo agua, no tengo luz, llueve, hace frío...

Mi niña está mala, es que yo ya no puedo.

¿Qué dices de los niños?

Los niños los hemos criado nosotros mientras que vosotros estabais por ahí.

Si no se vienen las abuelas, yo tampoco voy.

Ni yo.

Esa es otra, ¿qué hacemos con las abuelas?

¿Y qué culpa tenemos nosotros con las abuelas?

Pai, yo ahora no me las puedo llevar.

Pues os digo una cosa,

los niños se quedan.

¿A que sí, hijo, Tonino?

¿Qué quieres, hacer casas ahora para todos nosotros?

Pero con estas manos puedo hacer 50 casas todavía.

-Y aquí todavía mando yo. -Ya, no hables tanto, que hablas mucho.

-¿Para qué mandas tanto? -¡Las cosas de él!

¿No ves que no cambias nada?

-¡Las cosas de él! -Mamá.

De aquí no se va nadie.

-Ninguno se va de aquí. -Eso es.

Tú y tú, venga, para dentro.

Tonino, hijo, lo que diga el pai se hace.

-Dejaos ya de tanto regañar. -Que siempre eres el mismo.

-Métete ya para dentro. -Venga, ya.

Venga, a ver lo que nos vas a preparar.

Tiene que ser a su manera, lo que él diga.

-Ay, qué padre y qué hija. -Felisa, hermana.

El padre es cabezón, pero anda que la hija...

Tú tranquila, que esa pronto se aburre del piso.

¿Qué va a hacer allí todo el día en un piso con la piara de los niños?

Porque esa va a volver, no puede vivir sin esta vida.

A tu madre le voy a arrancar hasta los pelos.

¿A quién le vas a arrancar tú los pelos?

¡Que tú robas toda la gasolina!

¿Qué dices, hombre?

-Corre, vete de aquí. Vete. -Vete con tu mama.

Mira, jai.

Mira quién ha entrado en tu habitación.

Desde cachorrito estuvo conmigo, y está conmigo.

Como yo con la mía, con la Mariana.

-Si es como si fuera un hijo pequeñito. -Igual.

Sí. ¿Y él te quiere a ti? Tú a él sí, pero ¿él a ti te quiere?

-Sí. -Te lo ha dicho él, ¿no?

No me lo ha dicho, pero me lo demuestra.

A mí la mía me la quitaron anteanoche, macho.

-¿Te la han quitado anoche? -En la puerta de mi casa.

Un chaval que la conoce...

Venía muerto de frío y le di una chaqueta.

Y se va y empiezo a llamarla.

Y que no aparece, que no aparecía el animal.

Madre mía.

¿Y qué quería hacer con él? ¿Venderlo?

Dice: "No, que me ha seguido".

Digo: "Qué el animal te va a seguir por ahí, por...".

Con la cuerda, le ha seguido con la cuerda.

A veces las personas son los perros y los perros son las personas.

-Eso es verdad. -Y además que sí.

De donde y cuando menos te esperas, salta el conejo.

Hostia, pues sí me jodió, sí.

Pero que la perra, en el momento que la sueltas, se viene.

-Ven aquí, hermanito. -Y más estando así.

-Mariconazo. -Dame un abrazo bien, hombre.

Me cago en la hostia puta.

Yo también una vez he perdido al Alberto y ha vuelto.

Venía como un perro, ¿no?

Pero eso es por el olor malo que tenía yo, ¿sabes?

He dejado rastro de olor malo.

Eh.

¿Y la Paqui?

¡La Paqui!

La Paqui, dice...

Abre la puerta, que he venido a hablar con ella.

Abre puerta.

¡Dame gasolina!

¡Cierra ya la puerta, venga!

Venga, con las patas. ¡Más fuerte!

¡Dale más fuerte!

¡No, más fuerte!

¡Métele el espullazo! ¡Métele!

-Si es que va a ganar. -¡Mira cómo le da! ¡Mira!

¡Sácale el ojo, métele el picotazo en todo el ojo!

-¡Rájale la garganta! -¡Vamos, que se lo carga!

-¡Vamos, gallo, vamos, gallo, venga! -¡Mátalo!

Niño, ¿qué haces aquí?

¿Lo sabe tu pai?

No, no lo sabe.

He venido a ver a la galga.

-Anda, vete de aquí. -Déjame verla.

Anda, respeta a tu pai, anda.

Aiotevé, yo no quiero saber más nada de ese embustero.

En mi casa no digas eso, ¿vale?

Tienes que respetar,

porque tu pai ha pagado un año por nosotros,

por mí y por mi marido, ¿vale?

Respeta a tu pai.

Que si se hubiera chivado, vamos todos 15 años presos.

Pero ¿y qué tiene que ver mi galga con eso?

Pero ¿tú te crees que la galga vale la parcela?

No vale la parcela, hijo.

Vale el orgullo de tu pai y de mi marido.

Ya no puedo más con ellos, vale ya.

Y ahora tú, encima vienes tú.

Ahí están esos hombres, y luego no valéis para nada.

-De verdad. -Mama, dame dinero.

-Dame dinero para la Kawasaki. -Dame dinero para la Kawasaki.

No, para mí.

Escucha. Dicen que hay cacheo ahí arriba.

No sé a quién es.

Tú vas a ir con el Seco, te voy a dar para la gasolina.

Tú te quedas con toda la copla y con el móvil me llamas.

-¿Sabes? -Vale.

-¿Y esto de la cara? -Me caí.

Mi niño.

Escúchame, ahora te doy para la gasolina y se lo dices al Seco, que mire.

Y tú coges tu movune y me llamiselas, chavorrillo. ¿Sabes?

-Cuarenta, 40. -No, no seas avaricioso.

-Cuarenta. -No seas avaricioso.

Toma, 30.

Veinte para ti y 20 para ti.

Y dile al Seco que ahora cuando venga le echo la mezcla, ¿vale?

Vale.

Escucha, niño, te comes algo de aquí y te marchas.

-Sacadlo ya. -A ver, déjame a mí.

-Sacad ya el balichó. -Ay, la Libe, que no sabe hacer nada.

Dame un cacho de balichó, que tengo hambre.

-Olé. -¡Dame balichó!

-Dale un cacho a cada uno. -¡No toquéis, que quema!

-Eh. -¿Qué pasa? ¿Ya has comido balichó?

-¿Tú qué haces aquí? -Déjame un tiro.

Un tiro, hija.

Si no la tiras, para casa, ¿eh?

¡Qué malo es!

Es que los chatarreros no valéis para esto.

-Chatarrero. -Solo para chatarrear.

-Vámonos a comer el balichó. -Qué lache, hermana.

Ya está, Libe, deja a ese chatarrero para ahí.

¿A qué has venido?

¿No ves que me da lache que nos vean juntos?

¿Por qué?

Porque cuando te descuidas, te casan.

-Yo no me quiero casar. -Yo tampoco, pues por eso.

Chacho.

¿Y la galga?

Olvídate de la galga, que la galga ya no es tuya.

-Pero ¿dónde está? -Mi madre la ha vendido.

-¿Quieres ver una cosa? -¿El qué?

¿Sí o no?

Vamos.

Ay, mi perra bonita.

Atómica.

Atómica.

¡Atómica!

Atómica, ¡vamos, que nos matan! Corre, vamos, vamos, vamos.

-¡Eh! -¡Los pájaros, los pájaros!

-¡Que se van! -¿Qué ha pasado?

-¡Los pájaros! -¡Eh!

¡Se fue el dinero! ¡Mira todos los pájaros!

¡Se fue el dinero!

Esto es una locura, primo, mira.

Atómica.

Mira Bili como lo busca.

Es una canalla.

Jai, ¡mira, mira!

Atómica, mira, busca, busca. Busca, chica.

Vamos ahí, Atómica.

Vamos, Atómica.

¿Dónde vas?

¿Ves, Bili? Esta es mi perra, es que esto es una perra.

Vamos, Atómica.

¡Dámelo!

¡Dámelo!

Venga, vámonos, venga.

¿Dónde quieres que vaya? Yo no voy a nada.

Donde tenemos que estar.

Ahí no se puede aparcar, hombre, ahí no se puede aparcar.

-Venga, Toni, baja. -Vale, vale, vale.

¡A ver, que salga la jefa!

¡Puerta!

Voy echando leña mientras.

Venga, echa leña.

-Tiene que venir el Tito. -Aquí no viene nadie.

Qué valores tienes, ¿eh?

Cógela bien, Libe.

¿Quién me va a pagar los pájaros ahora, hijo? ¿Quién?

¿Tú o tu pai?

¿No te bajas?

Aquí no viene nadie. No moleste nadie a la jefa.

Vale, vale.

-¿Qué? -¿Qué?

¿Cómo va la parcela?

Ahí va.

¿No te cansas?

Yo también estoy cansada ya.

Has podido coger mejor vida, hija.

La vida que me ha dado mi madre con nueve años.

¡Bajan los jambos!

¡Llama al papa!

Mira a estos.

Si a ellos les interesa que estemos aquí.

Y aquí los que vamos a quedar vamos a ser yo y tú.

Es lo que hay.

¿Quieres la perra?

No.

No me debes nada.

Pues ya está.

Venga, hijo, vámonos.

¡Harris!

¿Qué pasa?

-La puerta. -Dale puerta.

Ve sacando a la gente.

¡Seco! Echa leña, venga.

Coge esa caja, llévala para allí.

Tú tranquila, hermana.

Sulami, ¿has mirado si has quedado algo, hija?

No, mai, dentro ya no me queda nada,

lo que la parrilla se la he dado a la tía Lisi.

-Sí, me la ha dado a mí, la tengo yo. -Leire, ¡llévate esto a la furgoneta!

-¡Julio! Sácame ya la mesa. -¿Has metido la moto?

Rubí, las zapatillas, su mai, que las guarde.

-Ya vamos. -¿Y la gasolina?

Sí.

Esto llévaselo allí a la mai.

-Y la manta esta también, que la doble. -Haz un hueco ahí.

Sí, ahí, su mami.

-¡Nano! -Mete la escopeta en la furgoneta.

Ay, si esto se va a salir.

-Mai. -Hija.

-¿Y el pai? -No sé, déjalo ahora. Déjalo.

A ver, hija...

-¿Qué, mai? -Toma, mama.

-Despacio, despacio. -Toma.

Esta olla para mi café.

Venga, pues ya está, para tu café.

Tonino.

Luego te pasas por aquí que te voy a dar unas ollas

para que se las lleves a madre.

Venga.

Vete ya, hijo.

-¡Adiós, niños! -¡Adiós, su mai, adiós!

¡Adiós, corazón de la abuela! ¡Adiós!

¡No te vayas, hombre!

-¡Adiós, tío! -¡Adiós, calvo!

-¡Adiós, Kevin! -¡Quédate!

Ya está, chavorrillo, que me lo liais.

Niño, estate quieto ya.

-Métete para dentro. - ...que viene el fantasma.

Aneli, ten cuidado de la niña, que se va a caer. Venga.

¡Adiós, su mai, adiós!

¡Buscaos la vida como podáis!

¡Nos buscamos la vida con hierro!

Tonino, flipas.

Es sal, tío.

Es como la sal que tienes en casa.

Se te mete en la nariz, en la boca, en los ojos,

y te empieza a doler todo.

¡Eh, Karim!

Si te vienes, pillamos un barco.

Mira dónde estoy, jai. En mi piso.

Mi nevera, mi silla, ¿sabes?

Por aquí, mi cocina.

Y espera, que mira, que tengo aire acondicionado. Mira.

Con mi mando a distancia, vamos, voy gozando.

Písale, Salomé. Acelera.

¡Uy!

Qué loca.

Diles adiós, Bilal.

No duerme nadie.

Por el cielo, nadie.

Nadie.

No duerme nadie.

Las criaturas de la luna

huelen y rondan las cabañas.

Vendrán las iguanas vivas

a morder a los hombres que no sueñan.

No duerme nadie.

Por el cielo, nadie.

Nadie.

No duerme nadie.

Y el que huye con el corazón roto

encontrará por las esquinas

al increíble cocodrilo quieto

bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie.

Por el cielo, nadie.

Nadie.

No duerme nadie.

Por el cielo nadie.

Nadie.

Por el mundo nadie.

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