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Original subtitles

UN DÍA DE FURIA

EL FINAL DE LA GUERRA DE SECESIÓN FUE EL COMIENZO

DE LA GRAN EXPANSIÓN DEL PUEBLO AMERICANO HACIA EL OESTE.

COMO RESTOS DEL PASADO,

LOS PISTOLEROS, HOMBRES INDOMABLES E INDISCIPLINADOS

VEÍAN CÓMO SU TIEMPO LLEGABA A SU FIN.

EL CAPÍTULO FINAL DE ESTA LARGA Y CRUENTA LUCHA...

FUE ESCRITA UN DOMINGO DE VERANO POR UN HOMBRE LLAMADO...

JAGADE.

- ¿Amigo suyo? - Tom Kenley.

Le estaba buscando.

Pues ya le ha encontrado. Y no de la mejor forma.

¿Va vestido para un entierro?

Una boda. La mía.

¿Se dirige a West End?

Si se encuentra en el camino de Junction City, sí.

Debo capturar a Kenley.

¿Podría ir a la iglesia y decirle a la novia que iré lo antes posible?

- Con mucho gusto. - Se llama Sharman.

Sharman Fulton.

- Ha estado cerca. - Podría decirse así.

- Suerte que estaba aquí. - Olvídelo.

No puedo. Le debo una.

Tiene razón, comisario. No quiero que lo olvide.

Cúbralo con esto.

Jagade...

- Busco a Sharman Foulton. - Está dentro.

Voy a buscarla.

Lo que hemos de decidir es...

si debemos cambiar o no el nombre de la ciudad.

- ¡Miss Timmons! - ¿Qué? Oh, sí.

Si me lo pregunta, Sra. McLean, pienso que West End es perfecto.

Significa que marca el confín del Oeste.

He venido a besar a la novia. El novio está conforme.

- ¿Has visto a Allan? - Me lo encontré.

Acabo de hablar con él. Tu Comisario se encuentra bien.

- ¿Dónde está? - Ha salido a hacer su trabajo.

He venido a decirte que volverá lo antes que pueda.

- ¿Y Tom Kenley? - Le ha encontrado.

- ¿Qué ha ocurrido? - Kenley descansa en paz.

¡A Dios gracias!

¡Ya teníamos bastantes forajidos!

La compañía del ferrocarril pagará una recompensa por Kenley.

Será un bonito regalo de boda.

Perfecto para la esposa de un comisario.

Dinero sangriento, pero legal.

Allan y yo no cogeremos ese dinero.

Estaré adentro, Srta. MacLean.

¡Miss Timmons!

¡Billy, ve a buscar al médico! - No servirá de nada.

- ¿Quién le ha disparado? - Ha sido en defensa propia.

- ¿Por qué lo cree? - ¿Quién es usted?

- ¡Le he hecho una pregunta! - Ya la he oído.

Tenemos leyes contra los pistoleros, señor.

Se ha metido en un buen lío. Tendrá que responder a unas cuantas preguntas.

- ¿Tengo que hacerlo? - Sharman le ha llamado Jagade.

Entonces puede llamarme Jagade.

- Ahora dígame cómo se llama. - ¡Baje esa pistola!

- Soy el juez John McLean. - De acuerdo, juez.

- Haga su trabajo. - El jurado se encargará de ello.

- Antes de colgarlo. - ¿Y ahora?

Tiene que darme su pistola como prueba.

No creo en sus métodos, juez.

Escucha un disparo y toma una decisión.

Decide colgarlo y un pistolero menos.

- Eso no me ocurrirá a mí. - Baje esa pistola.

Ya que quiere cogerla, la tiraré.

¡Sharman!

Agradézcaselo, juez.

No es muy propio de una dama.

¿Qué dirán todas estas encantadoras señoras?

Sé lo que están pensando. ¿Quieres decir que tienen razón?

No deberías estar tanto tiempo al sol, Sharman.

Por haberle sacado los colores.

- Hay que arrestar a este hombre - ¿Quién ha presenciado lo ocurrido?

Waco fue quien empezó. Tenía un revólver en la habitación.

La soltó al ser alcanzado.

Bill, ve a echar un vistazo.

No importa quien empezara. Una vida ha sido arrebatada.

La de Kenley también, predicador.

Y usted ha gritado aleluya por ello.

Sharman, ve con la Sra. McLean.

Quiero que encarcele a este hombre. ¡Ya investigará más tarde!

Mi trabajo consiste en detener a la gente.

El suyo es juzgar en un tribunal.

¡Allan! Estaba en el suelo, detrás de la ventana.

Entonces ha sido en defensa propia. No hay razón para arrestarlo.

¿Acaso no tiene que decidirlo el Jurado?

He dicho que actuó legalmente.

Le debo una copa, comisario. Vamos al saloon.

¿O nos vamos directamente a la boda?

¡Ahora no! ¡No con la calle manchada de sangre!

Debería echar un trago.

Si invitas, voy contigo, Jagade.

Trae mi caballo.

¿Piensa dejar que este hombre permanezca en la ciudad?

No ha dicho que vaya a quedarse.

- Ahora vuelve a casa. - Tengo que hablar contigo.

Tendrás que esperar.

Frank, acompáñalas a casa.

Mi amigo Jagade quiere echar un trago.

Es domingo.

Si al comisario no le importa, a mí tampoco.

Ponte el delantal, Charlie. El trabajo nos llama.

- Supongo que tiene una buena razón para esto. - La tengo.

Recoged el cadáver de Kenley. Está en Canyon Falls.

¿Qué ha ocurrido allí?

Se ha cumplido la Ley.

¡Debería haberlo visto cuando las cosas marchaban!

Invertí todo lo que tenía...

y cuando el negocio empezaba a funcionar...

expulsaron a mis chicas de la ciudad.

¿A todas?

Menos a Sharman Fulton.

Igual que yo, ha intentado adaptarse.

Les he visto hacerlo. Organizaron una reunión.

Ellos dictan las reglas. ¡O las aceptas o te largas!

Aún se puede echard un trago.

Pero dos es imposible.

Es la primera vez que veo cómo un comisario defiende mis derechos.

Tome un trago.

Te estás buscando problemas, Marie.

Ninguna ley prohíbe abrir en domingo.

Hasta ahora no hemos necesitado de una ley.

Apuesto a que tienes un vestido rojo, ¿verdad?

- Mi color es el verde. - Me encanta el verde.

Sube y póntelo.

Lo he intentado, Allan.

¡No te imaginas cuánto odio esa mecedora!

¿En qué está pensando, comisario?

¡Lárgate!

Vete.

Esta mañana me dijo que se dirigía a Junction City.

No corre prisa.

La gente no quiere que se quede aquí.

Algunos sí.

Se alegran de que haya venido.

Y son más que los otros.

No puede quedarse. No hay lugar para un...

No hace falta que siga. ¡Lo he entendido!

"¡No hay lugar para alguien como tú!"

"La civilización ha llegado al Oeste"

"Con la gente de orden. Así que o te adaptas o te vas"

Lo que no son capaces de hacer pos sí mismos, lo hacen a través de un pistolero...

al que llaman Comisario.

¡Sigue tocando!

Sólo que yo no temo a ese comisario.

Como él mismo ha dicho, me debe una.

¿Recuerda, comisario?

- En otro caso llevaría revólver. - Me siento intrigado.

Parece un hombre asustado.

Le dejaré para que lo piense.

¡Eso está mejor!

¿Y las otras chicas?

Trabajan en un saloon cercano al límite del condado.

Ve a buscarlas, Billy.

¿Cuando se marcha?

- No lo ha dicho. - ¿Se lo ha ordenado usted?

- No estaba preparado. - ¿Qué clase de respuesta es esa?

La única que puedo darle ahora.

Permítame que yo le ofrezca una.

Adelante.

Sharman.

¿Qué quiere decir?

Sharman conocía a ese Jagade.

Todos nosotros lo hemos visto.

Ella parecía muy molesta.

Ha venido por ella.

Se equivoca, juez. Ha sido por mí.

Estaba muy preocupada.

Gracias a Dios se ha ido.

Aún sigue aquí.

Tienes que hacer que se vaya. Antes de que sea demasiado tarde.

¡Reúne a tus ayudantes y échalo!

Jagade es problema mío, no tuyo.

- ¿Qué piensas hacer? - Mañana se habrá arreglado todo.

¡Tú no le conoces! Querrá separarnos.

Es un ser diabólico. Nos destruirá a todos.

¿Qué tengo que decirte para que lo entiendas?

No tienes que decirme nada.

No, tienes que saberlo por ti mismo.

Quieres saber si voy a volver a lo que era.

Quieres ponerme a prueba. ¡Por eso quieres que se quede!

Confío en ti.

Más que tú misma.

Te amo, Allan.

Pero tienes que ayudarme.

¿No lo ves? El veneno se interpone entre nosotros.

Nada se interpone entre nosotros. Y no ocurrirá nada.

¡Allan, tienes que ir a la Iglesia!

El pastor está poniendo a la muchedumbre contra ese Jagade.

- ¡Quieren matarlo! - ¿Acaso no es lo que desea?

¿Está usted loco? Quieren quemar el Silver Belle.

- ¿Y qué? - ¡Soy el dueño del edificio!

Es ilegal, ¿no?

No hagas nada. Que lo maten si quieren.

¡Será mejor para todos!

Entra y prepara el café. Volveré enseguida.

- Aquí está el comisario. - ¿Qué quiere?

Nadie le ha pedido que venga.

¡Qué despilfarro de petróleo!

La reunión ha terminado. ¡Todo el mundo a casa!

¡La cólera de Dios se propaga entre sus siervos!

El Diablo ha entrado en nuestra casa y debe ser expulsado.

La turba es imposible de gobernar, predicador.

Es un problema que incumbe a la Justicia.

¡Usted representa a la Ley! ¡Si usted no hace nada, yo me encargaré!

Si usted no respeta su sotana yo tampoco respetaré mi placa.

¡Está incitando al linchamiento y voy a evitarlo!

Si me está acusando de esconderme tras la sotana...

renuncio a mi cargo.

Esta mañana iba a celebrar su boda.

Ahora, si intenta oponerse a nosotros,

celebraré otra cosa.

Para llenar la iglesia hay que hacer sonar las campanas.

¡Qué día tan bueno!

No pretendía interrumpir su sermón.

- Estoy buscando al herrero. - ¿Qué quiere?

- Mi caballo necesita una herradura. - El domingo, no.

No sabe que es domingo. Cree que es sábado.

Le pago 20 dólares para que se lo confirme.

Usted es el barbero. Necesito un afeitado.

Hoy no abro.

Ahora lo hará. Ponga agua a calentar.

Y para el encargado del hotel:

las chicas vuelven al pueblo y necesitan alojamiento.

La ciudad volverá a ser próspera.

Ya hemos conocido esa prosperidad y la anarquía que conlleva.

- Hay que quemar el Silver Bell. - Va contra la ley.

El comisario y yo queremos ciudadanos pacíficos.

Parece que su predicador se ha equivocado de sermón.

Ha olvidado que es un hombre de Dios.

Los problemas del pueblo no nos conciernen a los granjeros.

Trabajaremos juntos para garantizar la paz.

Merezco todo lo que ha dicho, Allan.

Lo peor es que no haya sido digno de mi cargo.

Nadie ha salido perjudicado. No se preocupe.

Me gustaría que fuera verdad.

Me he pasado la vida predicando contra la violencia.

Hoy he recurrido a ella porque tenía miedo, Allan.

Ese hombre es un ser infernal.

Si se queda, la ciudad se convertirá en un infierno.

No podrá hacer nada solo.

Hay que impedir que reciba ayuda.

No soy lo suficientemente fuerte para eso. Usted tal vez sí.

¡Reverendo! He de decirle algo. Jagade me salvó la vida esta mañana.

Así que es eso lo que le sujeta... la razón por la que no le ha arrestado.

No hay ninguna razón para hacerlo.

Matar a Kenley para salvarme la vida no es un crimen.

¿Intenta decirme que le protegerá mientras no cometa un crimen?

Se lo debo.

Si me da algún motivo para tratarle como a un criminal, lo haré.

Pero que se le tema no es motivo para matarlo.

La verdad, Allan, es que tenemos miedo de nosotros mismos.

Por eso decimos ser una comunidad cristiana.

¡Bienvenidas!

Te imaginaba con una aureola en la frente.

¡No encontré una de mi talla! ¡Pasad!

Chicas, éste es Jagade. Gracias a él estais aquí.

Es un buen lugar para ser amable y yo estoy dispuesta a serlo.

Agradecédselo a Billy. Él os ha traido.

No es lo único que ha traido.

Las chicas están preocupadas por el comisario.

Les he dicho que no tienen por qué preocuparse.

Por decirlo de algún modo, yo me ocuparé de él.

Tranquilo, pistolero. Nadie se va a ocupar de él.

Entonces deja que me ocupe del juez.

¿Entiendes ahora por qué le mantengo alejado de la botella?

No estés tan seguro de ti, Billy.

Hace mucho que he visto cómo trabaja John McLean.

Vamos, chicas.

Ha dicho "chicas".

¿Qué le parece, Doc?

Miss Timmons debe estar casándose.

Bruson, le recuerdo que está enfermo de los pulmones.

Beber no le ayudará.

¡Para jugar al póker me basta con un pulmón!

No me refería a Miss Timmons.

Para lo otro no existe tratamiento.

Espero que se mantenga la paz, Allan.

Hoy estoy cansado. No me apetece empezar a hacer remiendos.

Jagade no le dará la oportunidad de hacerlos.

Le he visto disparar.

También decían que Kenley era muy rápido.

Pero usted está aquí y él no.

Me parece que me van a fastidiar el descanso dominical.

Allan, me preocupa mucho el regreso de esas chicas.

Los trabajadores del ferrocarril querrán celebrarlo.

Algunos ya han llegado.

Si causan problemas habrá que encarcelarlos.

Cuando les impedí acercarse al West End...

insistí en que las chicas se fueran del condado.

Claro, pero n insistía tanto antes de que su mujer llegara al pueblo.

Y de que descubriera cómo hacer negocios en el condado vecino.

Si hay problemas con los trabajadores del ferrocarril...

declino toda responsabilidad. - Por supuesto.

Bonita voz. ¿Le resulta familiar?

¡Con este alboroto es imposible jugar!

A mí me gusta.

¿Juega o no? La gente está esperando.

Présteme 500.

Jamás apuesto contra mi propio dinero.

Tengo solvencia.

Poseo un rancho y 800 cabezas de ganado. Puedo obtener 10.000 $.

Hágalo.

Es domingo y el banco está cerrado.

Por un buen rancho siempre hay gente interesada,

incluso los domingos.

La única persona con tanto dinero es el Sr. Vanryzin.

¡Vanrynsin! Ni siquiera fuma los domingos.

- Arriba. - Inténtelo.

Billy, encuentra a ese Vanrysin. Mira a ver si está interesado y dímelo.

Pensaba que esperarías a que anocheciera.

¿Por qué te has quedado en West End?

Bonita ciudad, gente agradable...

Clima tonificante.

Siempre nos han gustado las mismas cosas, Sharman.

He venido a rogarte que te marches.

¿Rogarme? ¿Tú?

La gente de aquí ha sido buena conmigo.

Sabían quién era yo y lo que hacía.

Me han ayudado a respetarme. Una oportunidad de ser feliz.

Tu comisario debe ser muy importante para hacerte encajar con toda esa buena gente.

¡No es cierto! Los McLean me acogieron.

Todos han sido amables conmigo. ¡Incluso el pastor, todos!

Por primera vez en mi vida me siento segura.

No lo destruyas, Jagade.

Te lo ruego.

- Mientes. - ¡No!

No a mí. A ti misma.

Si te sientes tan segura, ¿por qué has venido?

Te diré por qué. Porque tienes miedo.

No confías en esa buena gente más que yo.

¿Qué derecho tienen ellos para decirte cómo tienes que vivir?

¡Cómo vestir, qué decir, incluso cómo andar!

¡Les estoy muy agradecida!

¡Pues vuelve con ellos!

¡Y sigue aquí mientras te dejen hacerlo!

¡Éste es tu origen y ellos lo saben!

Si vuelvo contigo, ¿te irás?

No.

¡No si tienes que esconderte para verme!

Si cruzas la puerta principal como la Sharman que conocí,

con la frente alta, marchando libremente, vistiéndote con gusto,

entonces hablaremos.

Vuelve si decides...

cruzar la puerta, Sharman.

Y entonces la he visto...

- ¡Ahí está! - ¡Sharman!

¡Sharman!

¿Puede explicármelo, reverendo?

John, no sabemos por qué estaba allí.

- ¿Un juez no debe...? - ¡No me des sermones!

"Ama a tu prójimo", ¡Perdona sus pecados!

Lo hemos intentado. Mi mujer y yo la acogimos en casa.

Pero ella ha vuelto a lo que fue.

Esta mañana estabas a su lado,

fuiste a su boda como si ella fuera tu propia hija.

Sharman ha abusado de todos.

¡Pobre Allan! ¡Con tantas chicas decentes!

Ha sido una suerte que Jagade llegara antes de celebrarse la boda.

¡Ahora sabemos quién es de verdad Sharman!

Y también lo que nosotros somos realmente, Miss Timmons.

Hace un año que tomamos una decisión.

Cambiar las cosas o quedarnos fuera de las leyes sagradas.

¡Y ahora debemos elegir de nuevo!

Yo la he visto, reverendo.

Estaba en la puerta trasera, esperando.

Miss Timmons, ¿cuánto tiempo hace de mi sermón sobre las leyes sagradas?

- ¡Jagade! - 20 dólares.

¡Le ordeno que abandone la ciudad!

- ¿Eso no es trabajo del comisario? - ¡Es incapaz de hacer nada!

Me alegra saber quién manda en la ciudad. ¿Quién juega?

Yo.

No lo comprende, juez.

Al principio quería detenerme.

Una carta.

Ahora me pide que me vaya.

Me parece que un juez debe saber tomar decisiones.

Juego.

¿Cuánto?

40 dólares.

¿Qué va hacer usted, juez?

Voy.

Basta de charla, Jagade.

Váyase o me veré obligado a usar la fuerza.

¡Y llévese a Sharman Fulton con usted!

¡Aquí no hay sitio para ella!

Parece que sus sermones no han dado resultado. ¿Verdad, predicador?

¡Picas!

Póker de ases.

Tim Duggen quería verme por negocios.

No deberías estar aquí, Billy.

- Usted tampoco. - Tu madre te está buscando.

¡Dígale que volveré cuando me apetezca!

Será mejor que mandes a Billy a su casa.

Es el problema de este mundo.

Todos te dicen qué tienes que hacer.

Éste es el Sr. Vanryzin.

¿Deseaba verme? ¡Démonos prisa!

No me gusta este lugar.

Usted no va a marcharse, Vanryzin.

Tengo muchos negocios que proponerle.

20 dólares.

Me alegra que hayas venido. Tal vez puedas ayudar a papá.

Quiere que Sharman se marche.

- Espera, voy a ver McLean. - Es inútil.

¿Dónde está?

Allan, me vieron salir del Silver Belle.

- ¿No te lo han contado? - No.

El juez sabe que fui a ver a Jagade.

Lo que no sabe es que le pedí que se marchara.

- ¿Por qué, Sharman? - Para poner fin a todo esto.

Sabía que sucedería todo esto.

¿Y el juez te avergonzó por ello?

Igual que condenó a Jagade.

Quiere que los dos abandonemos la ciudad.

Hablaré luego con él. Ven.

Dile a tu padre que me llevo buggy. Se lo devolveré luego.

¡Te lo pido por última vez!

- ¡Allan, hay que detenerle! - ¡Ni lo intentes!

Precisamente estoy haciendo tu trabajo.

Es un suicidio, juez. Jagade es muy rápido.

Ya le has protegido bastante. Probaré suerte contra él.

¡Y también contra ti si me obligas!

¡No irás a la ciudad, John!

¡Has intentado matarle!

¡He impedido que le maten! Le llevaré al médico.

¡Aléjate de mí! Ayúdame, Frank.

Debería agradecértelo, Allan. Yo lo hago por él.

No es más que el principio, Allan.

Jagade marcará los tiempos.

Del juez McLean y de toda la ciudad.

Vamos al coche.

- ¿Adónde me llevas? - A casa.

Esta noche dormiré en la oficina.

No quiero ir a nuestra casa, Allan. Ahora, no.

Tres mujeres trabajan en ella desde ayer noche.

Cortinas nuevas, flores frescas. Todo tal como querías.

Todo excepto que me marcho.

He soñado con entrar en nuestra casa, Allan.

Imaginaba tus sonrisas, tus palabras.

He soñado con ello.

Si vamos allí ahora perderemos eso para siempre.

Te llevaré a casa de la Sra. Aslton para que pases la noche.

Voy.

Doc, papá está herido. Se encuentra en su consulta.

- ¿Qué ha ocurrido? - ¡El comisario le ha disparado!

Discutieron por su culpa.

- He dicho que voy. - ¡Vamos!

¡Estamos jugando!

¿Lo has oído, Billy? ¡Ha disparado al juez por tu culpa!

El comisario es un amigo.

Es usted un hombre importante, Vanryzin.

Si Burnett tuviera problemas me gustaría que le ayudara.

¿Qué relación tiene usted con el comisario?

Ya se lo he dicho. Es un amigo. Los dos nos entendemos.

La cosa se pone interesante.

Todo depende, Charlie.

No estoy segura de que me guste.

Muy bien.

En términos médicos, se trata de una incapacidad jurídica.

- ¿Qué quiere decir? - Nada de armas durante unas semanas.

Creo que es lo que Allan pretendía.

¡Limpie y vende la herida!

¿Duele, John?

Lo bastante como para dictar una orden de arresto contra Allan Burnett.

¡No puedes hacerlo! ¡Sabes por qué lo ha hecho!

¡Mantente al margen, Mildred!

No es el único cargo que se puede encontrar contra él.

¡He oído decir que anda en tratos con ese Jagade!

Debo de ser muy viejo y desconfiado, Vanrysin.

Usted estaba en ese bar como un espía,

jugando al buen ciudadano. Estaba allí por negocios

para comprar un rancho muy barato.

Llame al alcalde y al consejo municipal.

Ve a buscar al ayudante del sheriff.

Deberíamos volver a casa de la Sra. Alston.

Ya debe de haber vuelto.

Estaba en casa cuando esperábamos fuera.

La Sra. Simpson estaba también.

Y la hija de la Sra. Kent no tiene el sarampión.

Estaba esta mañana en la iglesia.

Iba a llevar las flores en la ceremonia.

- La Srta. Fulton desea una habitación. - Lo siento, está todo completo.

¿Desde cuándo hay más llaves que habitaciones?

No hace falta que vaya a otra parte, comisario.

Todo el mundo habla de ese asunto entre el juez y usted.

No quiero meterme en eso.

Es mi antigua habitación.

No ha cambiado mucho.

¡No les dejes!

Voy a ver si encuentro algo para comer.

- ¿En qué habitación están? - En la 12.

- Tenemos que hablar. - No hay nada que hablar.

Traigo una orden de arresto y Billy está aquí para cumplirla.

Esto no es serio. Aún se mantiene en pie.

¡La agresión sólo es uno de los cargos!

No pongas las cosas más difíciles, Allan.

Imagino que todo esto será legal.

Pero no le hagas nada a Sharman.

O tendrás un motivo más importante para arrestarme.

Bill, llévatelo y espera fuera.

Subid a por ella.

Volved enseguida y después nos ocuparemos de Jagade.

¡Les he dado mi calesa! Se marchan los dos.

¡Ven a verlo! ¡Han detenido a tu amigo el comisario!

No pensaba que el juez McLean llegaría tan lejos.

Si me llama, le ayudaré.

Todo ocurre como tú querías.

No del todo.

Creía que Burnett intentaría algo.

Se ha limitado a dejar hacer.

¡Tal vez no lo tenías todo previsto!

Estaba oscuro.

Soy la Sra. Timmons, la maestra.

¿Ah, sí?

Es un ofio con más futuro que el de chica de saloon.

Por eso está usted aquí.

He venido a verle.

Han arrestado a Allan Burnett.

No hay mucho que yo pueda hacer, ¿no?

No he venido por él.

¡He venido por usted!

Van a venir a buscarle también.

Yo estaba en la calle y oí cómo el juez lo decía.

¡Han arrestado a Sharman! ¡Van a echarle!

¡Si no le matan antes!

Ha venido a advertirme. ¿Por qué?

Puedo ayudarle. Puede esconderse en mi casa.

- ¿Y su reputación? - Nadie lo sabrá.

Jamás le buscarían en mi casa.

Espere aquí, Srta. Timmons.

Hablaremos de todo eso más tarde.

Será necesario elegir un nuevo comisario. ¿Por qué no tú?

Había pensado en ti para ese trabajo.

Acabaremos la partida a mi vuelta.

Voy a ver qué hace McLean.

¡No juegue a hacerse el héroe!

He oído que te marchas. He venido a despedirme.

- Usted se marcha con ella. - ¡La guerra se ha declarado!

Haría mejor en decírselo al juez McLean.

Depositen sus armas en el coche.

¡Llévalo adentro!

Todos los hombres del saloon le servirán como testigos.

¡Es un asunto que concierne a toda la ciudad, no solo a nosotros!

¿Cojo tus maletas?

Nadie te obliga.

Eres libre de hacer lo que quieras.

¿Y bien? He vuelto.

Faltan tus vestidos.

Tengo un precioso vestido rojo para ti.

Marie te lo enseñará. Billy, coge el equipaje.

Él estaba convencido de que volverías, Sharman, pero yo no.

No me han dejado elección.

Exactamente como las dejé. Te toca jugar.

Voy.

Ases y reinas.

¡Full!

Estoy limpio.

- Puede llamar a Vanryzin. - ¡No me queda nada!

¡Ándate con cuidado, Bruson! Ganar no le basta.

¡Acaba de arruinar a un hombre!

Cosas del póker.

Es suficiente. Se ha hecho tarde.

Los domingos siempre ceno en casa.

Está bien.

Es usted un jugador difícil.

Uno de los mejores a los que me he enfrentado.

Echa un ojo, Billy. Ahora vuelvo.

En fin, la cena puede esperar.

- ¿Volverá? - Claro.

Tiene mucho tiempo.

- No te has cambiado. - Están organizando una reunión.

¿Por qué no te has cambiado?

Vámonos de la ciudad, Jagade.

¿Y qué dirá la gente? Se suponía que ibas a casarte con el comisario.

Y en cuanto él tiene un problema, te largas.

Cuando nos marchemos las aguas volverán a su cauce.

Será mejor para nosotros.

- Para nosotros o para Allan. - No sólo pienso en Allan.

¡Estoy pensando en todo el mundo! ¡En todo lo que has hecho!

¡He cortado una rama podrida!

¡Yo no he inventado nada, todo estaba ya aquí!

¡Espera aquí!

¡No, te lo ruego!

¡No quiero que me vean!

¡No quiero que me vean! ¡Te lo suplico!

Esta es la clase de gente por la que te preocupas.

¡Díselo!

¡Dile para qué me esperabas!

- ¡No, por favor! - ¡Cuéntaselo a todo el mundo!

- ¡Dejadme irme! - ¿Y si vuelvo a clase?

¿Por qué?

¿Por qué destruir a los que no conoces?

- ¡Claro que los conozco! ¡Y a ti también!

¡Son ellos o nosotros!

Decías que nos fuéramos. ¿Adónde?

¿Dónde nos dejarían ir? ¡Las Miss Timmons y los McLean!

¡Y todos esos hipócritas!

¡No nos quieren en el nuevo Oeste!

¡Pero yo voy a quedarme en West End!

- ¡Nosotros seguimos, Sharman! - ¿Nosotros?

¡Ya he oído eso antes!

¡Pronto llegarán para echarnos!

Sigues sin entenderlo.

Se han reunido para tratar sobre nosotros...

pero te aseguro que no acabará como esperan.

Nos empujan a cometer lo peor.

Y después se hacen los ultrajados.

Especialmente si les ayudamos un poco.

Sharman, ponte el vestido rojo.

Vamos a darnos una vuelta por esa reunión.

¿Sabes lo que pasará?

¡Eso destruirá completamente a Allan!

¡Esa es la idea!

¡Es mi rival!

El único hombre de la ciudad al que respeto.

Todos los demás, Vanryzin, McLean, no valen nada.

Pero él, no.

No sé si es demasiado listo o es un estúpido.

Si es un valiente o un cobarde.

Pero de una cosa estoy seguro: sin él la ciudad se postraría a mis pies.

¡La ciudad y todo lo demás!

¿Entonces mi regreso no ha servido de nada?

Aún no has vuelto de verdad.

No hay nada más pesado que un consejo municipal. Vamos a cambiarlo.

¡Siéntate, Billy!

- ¿Haremos algo esta vez? - ¿Dónde están tus hermanos?

Han decidido no venir. Dicen que son asuntos de la ciudad.

¡Tendría que haber oído a mi mujer!

¡Eres un mentiroso!

¡Duggen!

¿Qué derecho tiene? ¡No es mejor que Jagade!

¡Compró mi rancho por una cuarta parte de su valor!

Hablaremos de eso luego. Aún no tiene tu rancho.

Y no olvidéis para qué estais aquí. Si no, volved a vuestra casa.

¡Di lo que tengas que decir y sé breve!

Cualquier cosa que pase esta noche deberá ser conforme a la ley.

Hemos nombrado al juez McLean comisario.

Os ha elegido a todos como ayudantes.

En pie y levantad la mano derecha.

Os prohibo usar el nombre del Señor.

El odio que se almacena en esta iglesia

y las armas que esperan fuera constituyen una blasfemia.

Ésta es la casa de Dios.

¡Reverendo, manténgase al margen!

Usted rezó para que Jagade se fuera del pueblo...

...y todavía sigue aquí.

Yo no he rezado por la marcha de Jagade,

pero sí para que nuestro juez combata la violencia.

He rogado por un pastor que había olvidado sus votos...

y que se disponía a luchar contra un animal.

He pedido por los que no han podido resistirse a la tentación...

y por los que manipulan a los débiles.

Nos hemos dado a conocer.

Hemos sido probados y nuestra voluntad se ha revelado.

He apelado a la cólera de Dios.

¡Infierno y condena!

¡La venganza del Señor! Pensaba que el Mal había sido derrotado.

Pero el lugar de derrotar al Mal os he hecho sentir temor de Dios.

Si es posible disponer de una segunda oportunidad...

yo os enseñaré a amar a Dios.

A esgrimir su palabra contra el Diablo...

y a vencerlo. - ¡Un sermón muy bonito!

¡Puede repetirlo en el saloon!

Tal vez le sirva para reconducir al rebaño descarriado.

Os tomaré el juramento.

¡Esperad!

¡Afortunadamente no es demasiado tarde!

¿Qué quieren? ¿Quienes son ustedes?

¡Los trabajadores del ferrocarril! ¡Ninguna ley nos impide unirnos a uds.!

¡Los demás están en camino, dispuestos para pasar a la acción!

¡Buen disparo!

¡Querían apostar conmigo que no conseguirías abrir la puerta!

- ¿Qué estás buscando? - ¡Una nueva soga!

¡La necesitamos!

¡Vamos!

¿Por qué no averiguas lo que está pasando?

Mis órdenes son permanecer aquí.

El juez piensa que Jagade intentará liberarte.

¿Y tú también lo crees?

Me gustaría no estar aquí.

¿Qué hacéis aquí?

¡Usted ha organizado una reunión! ¡Aquí estamos!

Todo se hará legalmente por mis ayudantes.

¡Para eso hemos venido! ¡Para un linchamiento legal!

¡Tiene que detenerlos! ¡Esta reunión acabará con el linchamiento de Allan!

- ¿De Allan? - Es lo que quiere Jagade.

Usted quería acabar con los problemas y desembarazarse de ese comisario.

¡Eso es lo que quiere!

¡Mire lo que le ha hecho! ¡Ha querido matarle!

Nos ha arruinado a todos.

No sería el primer comisario en merecer la soga.

¡Veamos lo que opinan los demás!

¡No vas a entrar ahí, Billy!

¡Apártese, predicador!

Que tus amigos se vayan y tú te quedas aquí.

¡Deme eso! ¡Y apártese de mi camino!

No profanarás...

¡Que alguien llame al médico!

¡Atrapémosle!

La soga y el ansia de sangre...

No podía acabar de otra manera.

- ¡Detenles, John! - ¿Cómo voy a hacerlo?

¡Hace apenas un minuto que yo les mandaba!

¡Recurre a Allan Burnett!

- Es nuestra única esperanza. - Allan obedece a Jagade.

Te equivocas.

Es el único hombre que no huye ante Jagade.

El único al que teme Jagade.

¡Por eso quiere verle muerto!

¡No se sentirá seguro mientras Allan siga vivo!

¡Voy a soltar a Allan!

350.

- ¡Jagade! - Un momento.

- Pareja de reyes. - Mala suerte.

Trío de dieces.

- ¿Te das cuenta, Jagade? - Ha habido un tiroteo.

¡Lástima! El comisario era un buen tipo.

¡Billy Brand ha disparado al pastor!

Juegas tú.

- ¿Ha muerto? - No lo sé.

¡Juega!

Me voy a la iglesia.

¡Todos los trabajadores del ferrocarril fuera de aquí!

¡Han disparado al predicador! ¡Ha muerto!

¡No se te ocurra gritar!

¡Ve a buscar a Jagade!

- ¡Baja ese revólver! - ¡Tienes que ayudarme! ¡Me buscan!

- ¡Baja ese revólver! - ¡Asómate!

¡No debe de andar lejos! Duggen ha ido a la casa de su madre.

¡Tú y yo estamos en el mismo carro! ¡Juntos podemos derrotarlos!

- ¡A Burnett! ¡A todos! - ¿Piensas eso, Jagade?

¿Estáis en el mismo carro?

¡No me obliges a matarte, Jagade! ¡A ti, no!

¡Aquí está Billy Brand!

¡Si queréis cumplir con vuestro deber de ciudadanos, es vuestro!

¡No, Jagade! ¡No!

¡No dejaremos que mate a nadie más! ¡Prendámosle fuego!

¡Llega el comisario!

Billy está dentro.

El cadáver del pastor está en la iglesia.

¡Podéis ir a rendirle un último homenaje

o seguir demostrando que sus esfuerzos no sirvieron para nada!

Hágase cargo, comisario.

¡Soy Allan Burnett, Billy! ¡Tira tu revólver!

¡Voy a entrar a por ti, Billy! ¡Y te mataré si me obligas!

¡Ríndete, Billy, y tendrás un juicio justo!

¡No te queda otra salida!

¡Es Miss Timmons!

Creía que te habías marchado con Marie.

Quería hacerlo...

pero oí que tú te quedabas.

Los dos nos quedamos por el mismo motivo: el comisario.

Deseabas que volviera a lo que era.

Aún estamos a tiempo de irnos.

Y así Burnett seguiría vivo.

No, Sharman.

Ni con el vestido rojo has vuelto.

No has vuelto del todo.

Esta ciudad se ha portado bien conmigo, Jagade.

Hasta esta mañana he estado pagando mi deuda.

¿Por qué, Allan?

¿Por qué continuas protegiéndole?

Porque está en deuda conmigo.

Espera fuera.

Haz lo que dice.

Uno de los dos te lo explicará luego.

El rojo te sienta bien.

Conociendo a Sharman, seguro que hubiera apretado el gatillo.

Ahora estamos en paz.

Abandona ahora mismo la ciudad.

No me das mucho tiempo para pensarlo.

¡Ahora!

Sabes que no me iré, comisario.

Deberías darle las gracias a quien ha hecho sonar las campanas.

Doblan por el pastor.

Él ya había ganado cuando yo vine aquí.

Tú lo sabías. ¿Por qué no huiste?

¿A dónde?

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