All language subtitles for Expedición Maldita 1961

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Original subtitles

Adelante, doctor.

Pero, ¿qué pasa? ¿Todavía no estás

listo? Vaya, una forma de saludarme.

Tú sabes que nos esperan a las 9.

No se enoje, patrón. Mientras usted

prepara unas copas, yo termino.

Pues apúrate. Esos hombres deben estar

impacientes. Insistieron mucho en que te

llevara. Hoy decir que te quieren

consultar algo, algo sobre ritos

indígenas.

No tardaré, querido.

Whisky.

Ajá.

Con soda

aún no lo sabe.

Salud, señor. Lo felicito sinceramente

por haber tenido una hija

dice

nada. Nada.

Doctora, es usted muy linda

y usted muy galante, doctor.

Mi felicitación ahora es doble, señor.

¿Qué hablas?

Nada que pueda saber. Es una

conversación privada entre tu señor

padre y yo.

Mm. Qué bien baila usted, doctor.

Es la pareja, doctora.

Yo solo me dejo llevar.

Si quieres, te llevaría toda la vida.

Casémonos, Karina. Así nuestra familia

no gastaría en médicos.

Qué tonto eres. Debemos esperar. Hace

tan poco tiempo que te conozco.

¿No te parecen suficientes tres meses?

Mi papá conoció a mi mamá hoy y mañana

ya estaban casados.

Era un hombre muy arrojado.

Sí que lo era. Entonces,

en noviembre podemos hacerlo. ¿Te parece

bien?

Me parece horrible, pero como tú digas.

Vamos a llegar tarde a casa de tus

amigos.

Pero, ¿quién dijo eso? Si tenemos tiempo

todavía, es muy temprano.

¿Puedo tomar mi copa?

Dime, Karina, ¿cómo adquiriste ese

conocimiento que tienes sobre ciencias

ocultas, ritos indígenas y demás?

Por influencia de mi padre. Como te he

dicho, él fue un renombrado sabio y

desde pequeña me aficionó a la

arqueología y a la medicina, en especial

a ritos antiguos y creencias que se

pierden en la noche de los tiempos.

Viajé con él por casi todo el mundo y en

cada país estudiamos sus usos y

costumbres, tanto antiguos como

modernos.

Sospecho que vamos a tener una familia

extraordinaria. Salud.

Uy, ya se nos hizo tarde. Te lo dije.

Vámonos rápido. Las mujeres no se puede

confiar. Si yo lo sabía, pero yo por

Y nuestro viaje a través de las Antillas

fue placentero y muy interesante.

Me alegro. Y logró adquirir alguna pieza

importante para su colección.

De eso precisamente queríamos hablarles.

Doctora. Usted que ha profundizado en

las ciencias ocultas y es una erudita en

ritos indígenas, juzgará de lo que vamos

a contar. Juan, Gilberto, Daniel y yo

tocamos como último punto Haití, donde

presenciamos varias docenas de ritos

budú.

Budus,

si mal no recuerdo, de ahí también son

los zombies, ¿verdad?

Sí. La idea proviene del África donde se

originó el culto budú. Es una adoración

del dios de la boa, un poder que hace

vivir a los muertos, es decir, los

reanima haciendo lo que llaman un

zombie.

Cadáveres que caminan.

Eso sí que no lo vimos por ninguna

parte. Es solo una superstición

para los nativos. Es una religión. Los

ritos budú a los que asistimos eran solo

para turistas.

Pero continúa, Luis.

Cuando nos disponíamos a regresar

conocimos a un viejo indígena y mediante

una respetable cantidad de dólares

logramos vencer su obstinada resistencia

para que nos llevara a una junta secreta

que se iba a efectuar y escondidos la

presenciamos. Pero eso está prohibido

para los extraños.

Muy peligroso.

Peligroso. ¿Por qué?

Hay cierto número de sociedades secretas

místicocriminales de brujos con nombres

de pesadilla. Los makanda, los Sobo que

reclaman en vez de un gallo, una paloma,

una cabra, un perro o un cerdo, como en

los ritos normales del voodo. El

sacrificio de un ser humano. ¿Lo vieron

ustedes? En el home for o templo del

budú, el bumb de los tambores rada era

ensorbecedor.

Antorchas encendidas iluminaban una masa

de sudorosos cuerpos morenos,

revolviéndose en terribles contorsiones,

saltando y gritando, enloquecidos por el

presentimiento del sacrificio de sangre,

bailando un baile salvaje,

echando la cabeza hacia atrás y

brillando en la noche sus ojos y sus

dientes.

Pero nada de esto nos llamó la atención.

Nuestra vista estaba fijamente clavada

en un ídolo al que parecía que le hacían

todos los honores. Un ídolo perfecto,

el sueño de un coleccionista.

Después de un momento, decidimos

abandonar el lugar, temerosos que nos

descubrieran

y volvieron al Hford.

A la noche siguiente, ante la

imposibilidad de comprar esa pieza,

decidimos sustraerla,

cosa a la que yo me opuse siempre.

El templo estaba envuelto en la

oscuridad y en el silencio más

impresionante. Nos acercamos al ídolo.

Lo tomé en mis manos. Sentí una alegría

tan grande. Cuando cuidadosamente nos

retirábamos ya, el lugar repentinamente

se iluminó con una luz brillante y ante

nosotros estaba el gran sacerdote.

¿Y qué ocurrió?

Salimos corriendo, pero alcanzamos a oír

la voz del sacerdote que airado y

colérico nos increpaba en criollo en

tono terrible.

¿Y qué les dijo?

Nos lanzó una maldición de muerte a

nosotros y a nuestras familias por el

sacrilegio cometido.

Es terrible. Los sacerdotes del budú,

los gans o hongans, como se les llama,

tienen poderes que aún para nosotros

están ocultos.

¿Por qué? No es raro que los hongans

combinen el voodo con las prácticas del

Banga.

Banga,

magia negra. Todos los apologistas del

budú afirman que las dos cosas son

distintas. Los que practican Bangá se

llaman bocors. Pero con frecuencia el

Hongan y el Bor se reúnen en una sola

persona, por lo que su separación es

relativa.

¿Y qué es para ellos la magia negra?

En su forma más simple es poco más que

curanderismo. El empleo de ciertas hojas

con fines curativos. El próximo paso es

la invocación de espíritus malos del

panteón budista, tales como Quita,

Bacaluz, Andor, con fines perversos,

como lo son la famosa práctica de

emplearlas como esclavas, echar

encantamientos maléficos o destruir a

sus enemigos. Los efectos del hechizo,

cuya forma exterior pueden ser una

imagen en cera de la víctima designada,

un ataú de en miniatura o un sapo. Con

frecuencia son agravados por el uso del

veneno.

Qué horror.

Perdóneme, doctora, pero para mí todo

eso no es más que pura patraña.

Hace mal emofarse de un culto cuyas

fuerzas y maldiciones son potentísimas.

¿Quiere usted decir que la maldición que

nos lanzara el sacerdote Budú nos

alcanzará hasta aquí?

Por su bien y el de todos deseo que eso

no ocurra.

Hicimos mal. Nadie tiene derecho a

profanar un templo.

Yo solo me confío a Cristo, el gran

maestro.

Quisiera no haber ido.

Lo hecho hecho está y no es hora de

lamentarse.

los condujo al templo? Lo encontraron

muerto dos días después en

circunstancias misteriosas.

He notado en usted, doctora, cierta

mirada de reproche. Ya sabemos que fue

poco escrupuloso el traernos el ídolo,

pero usted sabe que para un

coleccionista que desea algo lo compra.

Y si no es posible esto,

se lo enseñaré.

El ídolo sagrado de los Hongans. Pero,

¿qué ha hecho Necio?

Traérmelo como recuerdo.

Es espantoso. Por más que se vayan o se

escondan, la maldición de los Hongangs

los perseguirá. Ese ídolo lo recobrarán

cuando todos ustedes hayan muerto.

Cálmese, doctora. Nada de eso ocurrirá.

Hemos querido invitarla esta noche

porque precisamente hoy se cumple el

plazo que fijó el sacerdote para su

maldición. Según él, 13 lunas después de

aquel día, a medianoche, uno de nosotros

moriría. Como usted ve, son cinco para

las 12 y creo que los cuatro estamos

perfectamente bien.

Calma, señores, calma. Es una

intermitencia de la luz. Vendrá

Quiere luz, señor.

Por favor,

mi vida, la niña se despertó. Deja, iré

a verla yo.

¿Qué te pasa, mi vida? ¿Te asustaron los

rayos?

Sí, papá, pero quiero mi muñeco.

Pero si lo tenías aquí en tu cama,

Paquita.

Sí, lo tenía abrazado, pero se bajó de

la cama y se fue para allá.

Él solito.

Vamos, no digas eso. Estás nerviosa.

Seguramente lo soñaste. Los muñecos no

andan.

Sí, papá, yo lo vi. Yo lo vi.

Bueno, bueno, no te preocupes. Mañana lo

encontraremos. Y si no, te compro otro.

No, yo quiero mi muñeco. Yo quiero mi

muñeco.

Mira, mi vida, no hay luz y además ya es

hora de que estés dormida. Ándale,

aquí me estaré contigo.

Luis,

pronto llame al hospital y que venga una

Hiciste bien tu trabajo y te premiaré.

Tu alma descansará por largo tiempo.

Pronto los que profanaron a nuestro Dios

morirán.

No quedará uno solo de su estirpe

Lo siento mucho, María, pero no se pudo

hacer nada. Se fracturó la columna

Resignación, hermana.

qué piensas, Karina?

En ese pobre hombre que deja sumida en

el dolor a su esposa y a su hijita.

Sí, fue una verdadera desgracia.

Armando,

¿te fijaste en la pequeña herida que

tenía Luis en la pierna izquierda?

Sí, es probable que a Cael se le haya

incrustado una astilla en la escalera.

Pero en todo caso hubiéramos encontrado

una parte, era bastante profunda.

¿Ves algo anormal en ellos?

Eso fue un accidente y nada más. No me

digas que este es el comienzo de la

maldición Budú, porque no voy a creerlo.

La ciencia es a veces demasiado

presuntuosa.

Hay algunas cosas sobrenaturales acerca

de las cuales aún no hemos explorado al

mundo.

Señorita, perdóname. Doctor Valdés.

Doctor Juan necesita urgente atención

médica. Vamos allá.

¿Qué le sucedió? Eso es lo que yo

quisiera saber, doctor.

¿Qué expresión de terror tiene?

Exactamente.

Pero, ¿qué es lo que ha visto Juan o qué

le han dado que lo ha puesto así?

Doctor Valdés, estoy dispuesto a gastar

todo lo que sea necesario con tal de

poner esto en claro.

Espere afuera.

Alguna droga

pudiera ser, pero en todo caso la

desconozco.

Mira estos ojos.

Hay que hacer un análisis de sangre.

Prepare la jeringa.

Sí, doctor.

Usted apague la luz.

¿Qué pasó, doctor?

Sometí a un minucioso examen el cuerpo

del paciente y no encontré la menor

señal de herida. Los análisis que se le

practicaron resultaron infructuosos.

Francamente, no sé por dónde navego. No

conozco ninguna enfermedad ni ningún

tóxico que produzca estos síntomas. ¿Ha

estado enfermo, Juan, alguna vez? ¿Ha

sentido alguna molestia?

No, doctor.

¿Dónde estaban ustedes cuando esto

aconteció?

Cenando en la casa. Juan se mostraba muy

animado. Tuve que ir a mi precámara por

un momento. De pronto escuchó un ruido.

Cuando volví estaba tirado en el suelo.

Inmediatamente lo traje para acá.

Doctor,

tengo muchas enemistades. Juan era mi

brazo derecho.

Si esto es obra de mis enemigos, no dudo

que lo han hecho por debilitarme o

porque no han tenido oportunidad de dar

un golpe contra mí.

Miro a Juan y por primera vez en mi

vida,

yo tengo miedo, doctor.

No quisiera ser la siguiente víctima.

No quisiera ver el infierno.

Doctor, pronto, doctor.

El corazón se paró hace 3 minutos.

Debería estar muerto, pero observa.

Perdonen que los haya mandado llamar,

pero quiero que conozcan mis puntos de

vista. Respecto al caso de Juan, señora,

todos lamentamos profundamente lo

ocurrido.

Primero mi esposo y ahora mi hermano. Es

terrible.

Señor Molinar, sé que usted apreciaba al

muchacho y querría saber las causas de

su muerte.

sacado algo en limpio?

Sí, creo que fue asesinado. Pero, ¿cómo

es posible?

Pero Karina, eso es hablar sin

fundamento. ¿Qué pruebas tienes?

Examinando detenidamente el cadáver de

Juan, llegué al convencimiento de que

todo su mal radicaba en su mente, de que

no era sus nervios, su cuerpo, su

cerebro lo que no funcionaba, sino su

voluntad.

Te advierto que apenas he visto morir a

nadie por haber perdido la voluntad de

vivir.

No quiero decir esto que es un estado

pasivo. Aquí se trata de un casi activo.

Al tener lo que supongo fue una horrenda

visión, quiso apartarse de ella aún al

precio de su vida. Perdóname, Karina,

pero

Y no se trata de un solo asesinato, sino

de dos.

¿Cómo dijo doctora?

¿Se han olvidado ustedes de la muerte de

Luis?

Ese fue un accidente

que pudo ser provocado.

Así que relacionas las dos muertes.

Sí, porque los dos tienen un mismo punto

de contacto. Al examinar el cadáver de

Luis, ¿no notaste la misma expresión de

terror que en el rostro de Juan?

Sí, es verdad.

Pero, ¿qué motivo pudo orillar al

asesino hipotético para matarlos? Uno

muy poderoso. Dos de los cuatro que

fueron a Haití ya no existen.

La maldición voodo.

amor, los celos, el odio o la propia

venganza. Si ustedes piensan bien,

guardan una amistad sincera que nos

queda solo la venganza.

Vamos, doctora. ¿Quiere usted hacernos

creer que el sacerdote que lanzó la

maldición de muerte la está cumpliendo?

Y asimismo, ¿cree usted que el sacerdote

ha venido hasta nuestro país para

ejercer su odio?

Pero si estamos a 2000 y pico de

kilómetros de Haití, para la venganza no

existen distancias. Los cuatro hombres

maldecidos no solamente profanaron un

templo budú al contemplar sus ritos

prohibidos, sino que además hurtaron un

ídolo que para ellos lo es todo, su

cuerpo, su alma y su pensamiento. Y por

este delito deben pagar.

Bien, lo cierto es que no podemos llevar

este asunto a la policía porque se

reirían de nosotros.

Bueno, ¿qué es lo que quiere usted que

yo haga? Doctora

recursos. Indague acerca de cada uno de

los movimientos realizados por Juan

durante los últimos días.

Bien.

Ojalá encontrara usted algo que nos

condujera a una pista. Sospecho que este

es el principio de una larga cadena de

desgracias. ¿Qué quiere usted decir? Que

una vez que hayan terminado con los

otros dos profanadores, seguirán con sus

familias,

con nuestras esposas, con nuestros

hijos.

Mucho me temo que así sea.

Y según usted, doctora, ¿quién cree que

sigue en la lista?

¿Usted Gilberto o Daniel o alguno de sus

hijos? Contra cualquiera puede descargar

su próximo golpe el asesino.

Wow.

Y ahora a dormir que ya es muy tarde.

Buenas noches, linda. Subeña ya con los

angelitos, ¿eh?

No te preocupes, a mí no me pasará nada.

Ya la niña.

No digas eso.

Buenas noches.

¿Ya se durmió la niña?

Ya decía algo a la señora.

No, gracias. Puede irse a acostar.

Ah, se me olvidaba. Trajeron de parte de

su hermana un regalo para la niña.

¿Y qué fue? Hay un muñeco precioso. La

niña está loca de alegría con él. Se lo

llevó a su cama.

Habrá que hablarle mañana. Ester es muy

amable.

Buenas noches.

Buenas noches. Lupe.

¿Te duele la cabeza?

De una manera horrible.

Te traeré unas aspirinas.

Anita,

¿qué es esto?

No sé, a lo mejor es parte de la cabella

del muñeco. Ah.

dónde vas, Paquita?

A tomar un vaso de agua, mamá.

Señor

Sí,

pronto tendrán una nueva compañera,

infelices violadores de mi raza.

Ella, como ustedes, también será

castigada con la muerte.

El encargado de matarte

será tu propio prometido.

Pronto tendrás vida.

¿Qué tal, Molinar? ¿Descubrió usted algo

de Juan?

Sí.

Sí. Marta está conmigo. ¿Le ocurre algo?

¿Cómo?

Dice Marta que no sabe quién le envió un

muñeco que tiene la misma cara de

Daniel.

Es un vivo retraazo, doctora.

No, no tengo la menor idea.

Me pareció muy extraño, por eso quise

comunicarles esto.

Sí, doctora.

Para tu cuerpo sin alma,

esta tierra.

¿Sabes si Marta se sintió indispuesta

antes que esto ocurriera?

No, no, doctor.

Para tus ojos sin luz,

esta llama

ha muerto.

Este corazón será el tuyo.

Para tu cuerpo marchito

esta sangre.

Espíritu

de ella que vagas por las tinieblas,

ven a ocupar este cuerpo.

a ocupar este cuerpo. No.

Así que usted cree que el muñeco tiene

algo que ver en la muerte del enfermero

lo creo. ¿Habrán ustedes oído hablar de

gentes que para ser un mal hacen un

muñeco que representa a la persona que

quieren perjudicar? Lo atraviesan con

alfileres y aunque parezca increíble, el

sujeto siente los dolores.

Yo creo que eso es la más indigna

superstición.

Armando, este asunto es extraclínico. No

tiene nada que ver con la ciencia que

profesamos. Mientras no admitamos esto,

no daremos un paso adelante. Si no crees

en esto, ¿quieres explicarme

satisfactoriamente dónde está el muñeco

que dijo Marta haber recibido?

No, no lo sé.

Solo encontramos esto que bien pudo

contenerlo.

Se evaporó entonces.

Tampoco lo sé, pero eso nos demuestra

que la enfermera no mintió. No tenía por

qué hacerlo. Si les expuse el caso de

las muñecas atravesadas por alfileres,

es porque ellas tienen un importante

papel en la magia negra. Es más, en el

antiguo Egipto se afirma que ya se

utilizaban los muñecos para la venganza.

¿En qué forma?

Mandándolos a matar

a los muñecos.

Bueno, pero ¿qué es lo que mueve a los

muñecos?

¿Quiere usted decir qué les da vida?

Exacto.

Los espíritus. El brujo hace al matar a

un mortal por medio de tenebrosas

conjuras que la parte incorpórea de su

ser vaya a evitar el cuerpo del muñeco.

Esto los anima y todos le obedecen.

Todos.

Algunos se resisten. Hay fuerzas que no

son adversas, pero que Dios en su

inescrutable sabiduría permite que

existan. Estas fuerzas pueden atravesar

ese velo material y manifestarse en

seres como los brujos y hechiceros que

van del brazo con la maldad.

favorables.

Esas fuerzas se manifiestan en seres

se les ordena. Ellos son un instrumento

de los poderes celestiales.

¿Y qué cree usted que se puede hacer,

doctora?

En medio de la oscuridad en que hemos

andado hasta ahora, este puede ser el

primer rayo de luz que nos conduzca

algo.

Pero, ¿ha pensado usted alguna cosa,

Molinar? Es preciso que en cada casa de

los parientes de los difuntos ponga

usted a uno de sus hombres.

¿Con qué objeto?

Sospecho que uno de ellos va a recibir

muy pronto un muñeco y quiero que la

persona que lo lleve sea seguida sin que

se le moleste y sin que se dé cuenta

hasta dónde vaya. Después ya veremos en

qué forma procedemos. Ojalá y no esté

equivocada.

Ya entendí. Yo mismo vigilaría de las

casas. Hasta pronto.

Mire, patrón.

Esto es lo que esperábamos, María.

Después me comunicaré con usted.

Pronto casa la doctora Karina y mata al

demonio los semáforos.

Más a prisa.

Pablo, algo le ha pasado al patrón.

Dicen que iban los tres solos en el

coche. También iba el muñeco. Entonces

ustedes dos tendrán que dar cuenta de lo

sucedido.

Molinar ha sido apuñalado.

Tendré que avisar a la policía. Le dije

que fue el muñeco. Pablo, espera que

crea eso un momento, doctor. ¿Por qué

había de querer matarlo yo? Yo que por

él hubiera ido al quinto infierno y él

lo sabía perfectamente.

Atribuir el hecho a un muñeco es

demasiado fantástico.

En fin,

vaya al coche y tráigalo. Aquí lo tengo.

¿Cómo se parece al señor Luis, verdad?

¿Cree usted que este muñeco tiene la

maquinaria necesaria para huir como para

acest puñalada?

No, no lo sé. Es como para volverse

loco, ¿no?

Tomás, ¿qué quiere usted que yo haga?

Doctor, concédame dos semanas y si no le

traigo al autor del crimen, entréguenos

a la policía.

Respira. Gracias a Dios vivirá. Es lo

más probable si no hay infección.

Molinar ha sido herido. Un pinchazo en

el costado, penetrando probablemente en

el corazón. El golpe le ha producido un

estado comatoso del que acaba de

recobrarse. Llévelo a la sala de

operaciones y encárgate de él hasta que

yo vaya.

Cuando Molinar pueda hablar, él nos dirá

exactamente lo que pasó. Entrre tanto,

los dejo en libertad de acción. Iré a la

hombre. Háganlo vigilar, pero sin

alarmarlo. No quiero ponerlo en guardia

hasta que Molinar esté en condiciones de

contar todo lo que ha pasado. Está bien.

Procure no hablar de este asunto con

nadie. Ese asunto del muñeco es un poco

incierto para la policía.

Molinar sigue mejorando. Continúa sumido

en el mismo soport. Perola.

Armando, ¿de dónde has sacado esto?

Venía en la caja del muñeco. Hasta ahora

lo vi.

Es la escala del brujo. Es hechicería.

Un brujo desliza esto en uno de tus

bolsillos y tiene poder sobre ti.

Sí, es la escala del brujo. Nueve nudos

y cabellos de mujer.

Tómalo para verlo mejor.

No, eso no te digo que es hechicería.

Sí.

Dígale que me llame más tarde. Estoy

Manchas de sangre.

Un momento. ¿Vas a despedazarlo?

¿Por qué has hecho eso? ¿Por qué era

Karina,

me estaba dominando.

Sí. ¿Qué pasa,

doctor? El señor Molinar ha salido ese

estado comatoso.

Sí, está despierto.

Molinar se ha recobrado.

Sí, claro. al quemarse los nudos. Eso lo

Bien sabe destruir las pruebas.

No hagan el menor ruido. El pronto

restablecimiento de su patrón depende

del silencio.

Bueno, sí habla él

mejor Tomás si continúe vigilando.

Francamente debo confesarte que estoy

desorientado, Karina.

Es natural. Tú mismo estás viendo como

el magnífico edificio de tu ciencia se

derrumba.

No sé qué decirte.

Yo dormiré en el cuarto de emergencia.

La enfermera te avisará si molinar

despierta. Descansa un rato.

Gracias.

Me gustas mucho, doctora.

Buenas noches,

Ayúdeme a llevarlo a la cama.

¿Qué modo de vigilar es este? ¿Qué clase

de guardianes son ustedes?

La cosa es demasiada seria para decir

eso. Doctor,

¿qué ha sucedido?

Oímos un ruido. Al entrar encontramos al

patrón caído en el suelo y a la

enfermera como ustedes la ven. Tocamos

la alarma y eso es todo, ¿verdad?

¿Qué quiere decir con eso?

No me lo va a creer.

Ni él ni nadie, pero díselo.

Entramos violentamente por la puerta y

vimos como dos gatos que se estaban

peleando allí en la ventana. sacamos las

pistolas y no disparamos por lo que

usted nos había dicho. Después oímos una

flauta,

las dos cosas se separaron y de un

brinco desaparecieron. Yo me precipité a

la ventana y ya no vi nada.

¿Se fijó en esas cosas de la ventana?

Sí.

¿Qué le parecieron?

¿Qué clase de muñecos?

de los usuales,

así de este tamaño.

Parecen de un niño

o de un muñeco.

Busque a Tomás, dígale que se comunique

conmigo. Sí, doctor.

No lo creo.

Le hablaré al doctor Valdés. Puede hacer

lo que quiera, Tomás, pero de todas

formas voy a entrar en esa casa y usted

no me lo puede impedir.

Iré con usted.

No quiero ir sola, pero me gustaría que

usted se quedara aquí vigilando.

Pero doctora, usted no puede.

Tomás, le recuerdo que en cierta ocasión

Molinar le dijo que obedeciera nuestras

órdenes como si fueran las suyas

propias. Lo he decidido y así debe ser.

Está bien.

Amén.

Quieto.

muy honrado con su visita.

Me conocé

desde luego y la esperaron. Pero

siéntese.

Charlaremos unos momentos.

Ese

monstruo

Talun

es muy extraño, pero muy servicial.

Él es el encargado de llevar los muñecos

a mis clientes.

Esto es muy pacífico.

Y usted parece estar muy cansada.

Sí,

está muy cansada.

Es verdad.

Aquí todo es quietud,

tranquilidad,

paz.

Mis movimientos le dan paz. Paz.

Ese monstruo

es un zombie.

Efectivamente,

es un muerto sin alma arrancado de su

sepulcro.

Pero no tenga miedo,

no hace ningún daño si yo no se lo

ordeno.

Y esta noche no tengo deseos de

hipnotizar a los muertos.

Descanse.

Es bueno refugiarse de vez en cuando en

algún lugar tranquilo donde reine la

paz.

Es tan cansada la vida, tan pesada, tan

agobiadora

y usted está tan cansada,

tan cansada.

Le voy a mostrar mis muñecos.

Estoy seguro de que le gustarán.

En mi especialidad, este es uno de mis

mejores muñecos. es bueno y muy

obediente.

Este otro no se ha portado bien,

ha sido desobediente

y a los muñecos que no se portan bien

los castigo.

Veo que está usted apenada, doctora.

Bien,

me parece que ya ha sido bastante

castigado.

Me gustaría regalárselo,

pero antes de que se separe de mí, debe

aprender varias lecciones.

Y ahora escuche, doctora,

ustedes también necesitan una lección y

la recibirán.

Su novio que niega la existencia de todo

lo que no puede medir con sus profetas y

ver en su microscopio, es su necio. Y no

obstante eso, él, usted y ese salvaje de

Molinar tratan de impedir mi justa

venganza.

¿Se atreven a amenazarme a mí?

poseedor de la antigua ciencia, a cuyo

lado la ciencia de ustedes no es sino un

juego de niños

ignorantes.

Yo sé quién ocupa el secreto de las

fuerzas del mal

y esas fuerzas acuden al conjuro de mi

¿Y todavía quieren ustedes oponer su

ciencia a la mía?

Ignorantes,

hable.

Brujo del infierno,

asesino,

irá a la cárcel por todos sus crímenes.

Piensa delatarme

y quién la creería.

Nadie. Oiga usted bien lo que le digo,

doctora.

Si quiere usted vivir y quiere que sus

amistades vivan, dígale a su novio que

retire los espías.

A molinar no podrán salvarlo.

Ya es mío.

Pero usted y el doctor Valdés no vuelvan

a pensar en mí. No se ocupen más de mí.

No se metan en mis asuntos.

No temo a sus espías, pero me ofenden.

Si esta noche no han retirado a sus

espías, enseguida

Ese pobre infeliz le está pidiendo

ayuda, pero a usted no se la puede dar.

Márchese y recuerde bien lo que le he

dicho.

Ya me impaccientaba, doctora, y estaba a

punto de entrar a buscarla.

Lléveme al hospital, consígase unos

hombres y vuelva a vigilar esta casa.

Ahora esa mujer se cree segura. Piensa

que se ha salvado de nuestra ira. Pero

su muerte no deje aquí huellas de

Ve tú primero.

Doctora, ¿está usted bien?

los muñecos. Tranquilízate.

Si todos sus hombres cumplen sus

promesas como Tomás, es un verdadero

milagro que siga usted viviendo.

Tomás es tan inteligente como fiel. No

puedo culparlo sin antes escuchar sus

razones.

Tenemos que esperar a que regrese y

después de oírle habré de marcharme.

¿Qué piensa usted hacer?

Eliminar al brujo, a él y al zombie

antes de que amanezca. Ya hemos esperado

demasiado y no quiero esperar más. Hay

que acabar con sus crímenes.

¿Qué te pasó, Tomás?

Tratamos de detener al hombre que

llevaba las cajas, pero no nos fue

posible. Yo le vacié la carga de mi

pistola y no se cayó.

Por caridad, patrón, dígame, ¿qué clase

de hombre es ese?

Es un zomb, un muerto que anda. Las

balas no le hacen nada. Vámonos, Tomás.

¿Qué piensa usted hacer?

Matar al brujo y al zombi.

No está de acuerdo, doctor Valdés.

No es contra mis ideas sobre la debida

administración de la justicia.

Eso sería un asesinato.

Y las muertes de nuestros amigos que han

sido.

Usted sabe también como yo, Dr. Valdés,

que las leyes no pueden castigar al

brujo. Por eso tengo que hacerlo yo. Y

al hacerlo no sería un asesino.

Simplemente haré justicia. Pero, patrón,

¿cómo se mata un hombre que no le hacen

efecto las balas?

Solamente con fuego, el elemento que

todo lo purifica. Los zombies son

criaturas diabólicas y le temen porque

presienten el destino de llamas que les

espera por toda una eternidad.

Buenas noches, señores.

Los esperaba.

Déjamelo a mí.

No lo mire, Molinar. No mire sus ojos.

No quieren mirarme,

necios.

¿Qué otra cosa pueden hacer?

Tú quieres matarme, ¿verdad, Molinar?

Te voy a dar una oportunidad para que lo

intentes.

Pruébalo.

Pruébalo, Molinar.

Por lo mal.

No puedes.

Están todos bajo mi poder hipnótico.

Sí, son de ustedes y de Talón.

Porque saben demasiado y saben muy poco.

Van a morir a manos de mis pequeñitos y

de Talún.

A ellos muerto que anda. Aniquílalos.

Suelten las antorchas.

Arrójenlas hacia atrás.

He notado que trata desesperadamente de

sacar algo de su bolsa, doctora.

¿No se ha convencido aún de mi dominio?

¿No sabe que no puede hacer nada sin mi

Le permitiré que la saque para

demostrarle que no hay poder en la

tierra más grande que el mío.

Sáquela, doctora.

Cristo, ampáranos.

Ustedes también morirán conmigo. No.

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