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Adelante, doctor.
Pero, ¿qué pasa? ¿Todavía no estás
listo? Vaya, una forma de saludarme.
Tú sabes que nos esperan a las 9.
No se enoje, patrón. Mientras usted
prepara unas copas, yo termino.
Pues apúrate. Esos hombres deben estar
impacientes. Insistieron mucho en que te
llevara. Hoy decir que te quieren
consultar algo, algo sobre ritos
indígenas.
No tardaré, querido.
Whisky.
Ajá.
Con soda
aún no lo sabe.
Salud, señor. Lo felicito sinceramente
por haber tenido una hija
dice
nada. Nada.
Doctora, es usted muy linda
y usted muy galante, doctor.
Mi felicitación ahora es doble, señor.
¿Qué hablas?
Nada que pueda saber. Es una
conversación privada entre tu señor
padre y yo.
Mm. Qué bien baila usted, doctor.
Es la pareja, doctora.
Yo solo me dejo llevar.
Si quieres, te llevaría toda la vida.
Casémonos, Karina. Así nuestra familia
no gastaría en médicos.
Qué tonto eres. Debemos esperar. Hace
tan poco tiempo que te conozco.
¿No te parecen suficientes tres meses?
Mi papá conoció a mi mamá hoy y mañana
ya estaban casados.
Era un hombre muy arrojado.
Sí que lo era. Entonces,
en noviembre podemos hacerlo. ¿Te parece
bien?
Me parece horrible, pero como tú digas.
Vamos a llegar tarde a casa de tus
amigos.
Pero, ¿quién dijo eso? Si tenemos tiempo
todavía, es muy temprano.
¿Puedo tomar mi copa?
Dime, Karina, ¿cómo adquiriste ese
conocimiento que tienes sobre ciencias
ocultas, ritos indígenas y demás?
Por influencia de mi padre. Como te he
dicho, él fue un renombrado sabio y
desde pequeña me aficionó a la
arqueología y a la medicina, en especial
a ritos antiguos y creencias que se
pierden en la noche de los tiempos.
Viajé con él por casi todo el mundo y en
cada país estudiamos sus usos y
costumbres, tanto antiguos como
modernos.
Sospecho que vamos a tener una familia
extraordinaria. Salud.
Uy, ya se nos hizo tarde. Te lo dije.
Vámonos rápido. Las mujeres no se puede
confiar. Si yo lo sabía, pero yo por
Y nuestro viaje a través de las Antillas
fue placentero y muy interesante.
Me alegro. Y logró adquirir alguna pieza
importante para su colección.
De eso precisamente queríamos hablarles.
Doctora. Usted que ha profundizado en
las ciencias ocultas y es una erudita en
ritos indígenas, juzgará de lo que vamos
a contar. Juan, Gilberto, Daniel y yo
tocamos como último punto Haití, donde
presenciamos varias docenas de ritos
budú.
Budus,
si mal no recuerdo, de ahí también son
los zombies, ¿verdad?
Sí. La idea proviene del África donde se
originó el culto budú. Es una adoración
del dios de la boa, un poder que hace
vivir a los muertos, es decir, los
reanima haciendo lo que llaman un
zombie.
Cadáveres que caminan.
Eso sí que no lo vimos por ninguna
parte. Es solo una superstición
para los nativos. Es una religión. Los
ritos budú a los que asistimos eran solo
para turistas.
Pero continúa, Luis.
Cuando nos disponíamos a regresar
conocimos a un viejo indígena y mediante
una respetable cantidad de dólares
logramos vencer su obstinada resistencia
para que nos llevara a una junta secreta
que se iba a efectuar y escondidos la
presenciamos. Pero eso está prohibido
para los extraños.
Muy peligroso.
Peligroso. ¿Por qué?
Hay cierto número de sociedades secretas
místicocriminales de brujos con nombres
de pesadilla. Los makanda, los Sobo que
reclaman en vez de un gallo, una paloma,
una cabra, un perro o un cerdo, como en
los ritos normales del voodo. El
sacrificio de un ser humano. ¿Lo vieron
ustedes? En el home for o templo del
budú, el bumb de los tambores rada era
ensorbecedor.
Antorchas encendidas iluminaban una masa
de sudorosos cuerpos morenos,
revolviéndose en terribles contorsiones,
saltando y gritando, enloquecidos por el
presentimiento del sacrificio de sangre,
bailando un baile salvaje,
echando la cabeza hacia atrás y
brillando en la noche sus ojos y sus
dientes.
Pero nada de esto nos llamó la atención.
Nuestra vista estaba fijamente clavada
en un ídolo al que parecía que le hacían
todos los honores. Un ídolo perfecto,
el sueño de un coleccionista.
Después de un momento, decidimos
abandonar el lugar, temerosos que nos
descubrieran
y volvieron al Hford.
A la noche siguiente, ante la
imposibilidad de comprar esa pieza,
decidimos sustraerla,
cosa a la que yo me opuse siempre.
El templo estaba envuelto en la
oscuridad y en el silencio más
impresionante. Nos acercamos al ídolo.
Lo tomé en mis manos. Sentí una alegría
tan grande. Cuando cuidadosamente nos
retirábamos ya, el lugar repentinamente
se iluminó con una luz brillante y ante
nosotros estaba el gran sacerdote.
¿Y qué ocurrió?
Salimos corriendo, pero alcanzamos a oír
la voz del sacerdote que airado y
colérico nos increpaba en criollo en
tono terrible.
¿Y qué les dijo?
Nos lanzó una maldición de muerte a
nosotros y a nuestras familias por el
sacrilegio cometido.
Es terrible. Los sacerdotes del budú,
los gans o hongans, como se les llama,
tienen poderes que aún para nosotros
están ocultos.
¿Por qué? No es raro que los hongans
combinen el voodo con las prácticas del
Banga.
Banga,
magia negra. Todos los apologistas del
budú afirman que las dos cosas son
distintas. Los que practican Bangá se
llaman bocors. Pero con frecuencia el
Hongan y el Bor se reúnen en una sola
persona, por lo que su separación es
relativa.
¿Y qué es para ellos la magia negra?
En su forma más simple es poco más que
curanderismo. El empleo de ciertas hojas
con fines curativos. El próximo paso es
la invocación de espíritus malos del
panteón budista, tales como Quita,
Bacaluz, Andor, con fines perversos,
como lo son la famosa práctica de
emplearlas como esclavas, echar
encantamientos maléficos o destruir a
sus enemigos. Los efectos del hechizo,
cuya forma exterior pueden ser una
imagen en cera de la víctima designada,
un ataú de en miniatura o un sapo. Con
frecuencia son agravados por el uso del
veneno.
Qué horror.
Perdóneme, doctora, pero para mí todo
eso no es más que pura patraña.
Hace mal emofarse de un culto cuyas
fuerzas y maldiciones son potentísimas.
¿Quiere usted decir que la maldición que
nos lanzara el sacerdote Budú nos
alcanzará hasta aquí?
Por su bien y el de todos deseo que eso
no ocurra.
Hicimos mal. Nadie tiene derecho a
profanar un templo.
Yo solo me confío a Cristo, el gran
maestro.
Quisiera no haber ido.
Lo hecho hecho está y no es hora de
lamentarse.
los condujo al templo? Lo encontraron
muerto dos días después en
circunstancias misteriosas.
He notado en usted, doctora, cierta
mirada de reproche. Ya sabemos que fue
poco escrupuloso el traernos el ídolo,
pero usted sabe que para un
coleccionista que desea algo lo compra.
Y si no es posible esto,
se lo enseñaré.
El ídolo sagrado de los Hongans. Pero,
¿qué ha hecho Necio?
Traérmelo como recuerdo.
Es espantoso. Por más que se vayan o se
escondan, la maldición de los Hongangs
los perseguirá. Ese ídolo lo recobrarán
cuando todos ustedes hayan muerto.
Cálmese, doctora. Nada de eso ocurrirá.
Hemos querido invitarla esta noche
porque precisamente hoy se cumple el
plazo que fijó el sacerdote para su
maldición. Según él, 13 lunas después de
aquel día, a medianoche, uno de nosotros
moriría. Como usted ve, son cinco para
las 12 y creo que los cuatro estamos
perfectamente bien.
Calma, señores, calma. Es una
intermitencia de la luz. Vendrá
Quiere luz, señor.
Por favor,
mi vida, la niña se despertó. Deja, iré
a verla yo.
¿Qué te pasa, mi vida? ¿Te asustaron los
rayos?
Sí, papá, pero quiero mi muñeco.
Pero si lo tenías aquí en tu cama,
Paquita.
Sí, lo tenía abrazado, pero se bajó de
la cama y se fue para allá.
Él solito.
Vamos, no digas eso. Estás nerviosa.
Seguramente lo soñaste. Los muñecos no
andan.
Sí, papá, yo lo vi. Yo lo vi.
Bueno, bueno, no te preocupes. Mañana lo
encontraremos. Y si no, te compro otro.
No, yo quiero mi muñeco. Yo quiero mi
muñeco.
Mira, mi vida, no hay luz y además ya es
hora de que estés dormida. Ándale,
aquí me estaré contigo.
Luis,
pronto llame al hospital y que venga una
Hiciste bien tu trabajo y te premiaré.
Tu alma descansará por largo tiempo.
Pronto los que profanaron a nuestro Dios
morirán.
No quedará uno solo de su estirpe
Lo siento mucho, María, pero no se pudo
hacer nada. Se fracturó la columna
Resignación, hermana.
qué piensas, Karina?
En ese pobre hombre que deja sumida en
el dolor a su esposa y a su hijita.
Sí, fue una verdadera desgracia.
Armando,
¿te fijaste en la pequeña herida que
tenía Luis en la pierna izquierda?
Sí, es probable que a Cael se le haya
incrustado una astilla en la escalera.
Pero en todo caso hubiéramos encontrado
una parte, era bastante profunda.
¿Ves algo anormal en ellos?
Eso fue un accidente y nada más. No me
digas que este es el comienzo de la
maldición Budú, porque no voy a creerlo.
La ciencia es a veces demasiado
presuntuosa.
Hay algunas cosas sobrenaturales acerca
de las cuales aún no hemos explorado al
mundo.
Señorita, perdóname. Doctor Valdés.
Doctor Juan necesita urgente atención
médica. Vamos allá.
¿Qué le sucedió? Eso es lo que yo
quisiera saber, doctor.
¿Qué expresión de terror tiene?
Exactamente.
Pero, ¿qué es lo que ha visto Juan o qué
le han dado que lo ha puesto así?
Doctor Valdés, estoy dispuesto a gastar
todo lo que sea necesario con tal de
poner esto en claro.
Espere afuera.
Alguna droga
pudiera ser, pero en todo caso la
desconozco.
Mira estos ojos.
Hay que hacer un análisis de sangre.
Prepare la jeringa.
Sí, doctor.
Usted apague la luz.
¿Qué pasó, doctor?
Sometí a un minucioso examen el cuerpo
del paciente y no encontré la menor
señal de herida. Los análisis que se le
practicaron resultaron infructuosos.
Francamente, no sé por dónde navego. No
conozco ninguna enfermedad ni ningún
tóxico que produzca estos síntomas. ¿Ha
estado enfermo, Juan, alguna vez? ¿Ha
sentido alguna molestia?
No, doctor.
¿Dónde estaban ustedes cuando esto
aconteció?
Cenando en la casa. Juan se mostraba muy
animado. Tuve que ir a mi precámara por
un momento. De pronto escuchó un ruido.
Cuando volví estaba tirado en el suelo.
Inmediatamente lo traje para acá.
Doctor,
tengo muchas enemistades. Juan era mi
brazo derecho.
Si esto es obra de mis enemigos, no dudo
que lo han hecho por debilitarme o
porque no han tenido oportunidad de dar
un golpe contra mí.
Miro a Juan y por primera vez en mi
vida,
yo tengo miedo, doctor.
No quisiera ser la siguiente víctima.
No quisiera ver el infierno.
Doctor, pronto, doctor.
El corazón se paró hace 3 minutos.
Debería estar muerto, pero observa.
Perdonen que los haya mandado llamar,
pero quiero que conozcan mis puntos de
vista. Respecto al caso de Juan, señora,
todos lamentamos profundamente lo
ocurrido.
Primero mi esposo y ahora mi hermano. Es
terrible.
Señor Molinar, sé que usted apreciaba al
muchacho y querría saber las causas de
su muerte.
sacado algo en limpio?
Sí, creo que fue asesinado. Pero, ¿cómo
es posible?
Pero Karina, eso es hablar sin
fundamento. ¿Qué pruebas tienes?
Examinando detenidamente el cadáver de
Juan, llegué al convencimiento de que
todo su mal radicaba en su mente, de que
no era sus nervios, su cuerpo, su
cerebro lo que no funcionaba, sino su
voluntad.
Te advierto que apenas he visto morir a
nadie por haber perdido la voluntad de
vivir.
No quiero decir esto que es un estado
pasivo. Aquí se trata de un casi activo.
Al tener lo que supongo fue una horrenda
visión, quiso apartarse de ella aún al
precio de su vida. Perdóname, Karina,
pero
Y no se trata de un solo asesinato, sino
de dos.
¿Cómo dijo doctora?
¿Se han olvidado ustedes de la muerte de
Luis?
Ese fue un accidente
que pudo ser provocado.
Así que relacionas las dos muertes.
Sí, porque los dos tienen un mismo punto
de contacto. Al examinar el cadáver de
Luis, ¿no notaste la misma expresión de
terror que en el rostro de Juan?
Sí, es verdad.
Pero, ¿qué motivo pudo orillar al
asesino hipotético para matarlos? Uno
muy poderoso. Dos de los cuatro que
fueron a Haití ya no existen.
La maldición voodo.
amor, los celos, el odio o la propia
venganza. Si ustedes piensan bien,
guardan una amistad sincera que nos
queda solo la venganza.
Vamos, doctora. ¿Quiere usted hacernos
creer que el sacerdote que lanzó la
maldición de muerte la está cumpliendo?
Y asimismo, ¿cree usted que el sacerdote
ha venido hasta nuestro país para
ejercer su odio?
Pero si estamos a 2000 y pico de
kilómetros de Haití, para la venganza no
existen distancias. Los cuatro hombres
maldecidos no solamente profanaron un
templo budú al contemplar sus ritos
prohibidos, sino que además hurtaron un
ídolo que para ellos lo es todo, su
cuerpo, su alma y su pensamiento. Y por
este delito deben pagar.
Bien, lo cierto es que no podemos llevar
este asunto a la policía porque se
reirían de nosotros.
Bueno, ¿qué es lo que quiere usted que
yo haga? Doctora
recursos. Indague acerca de cada uno de
los movimientos realizados por Juan
durante los últimos días.
Bien.
Ojalá encontrara usted algo que nos
condujera a una pista. Sospecho que este
es el principio de una larga cadena de
desgracias. ¿Qué quiere usted decir? Que
una vez que hayan terminado con los
otros dos profanadores, seguirán con sus
familias,
con nuestras esposas, con nuestros
hijos.
Mucho me temo que así sea.
Y según usted, doctora, ¿quién cree que
sigue en la lista?
¿Usted Gilberto o Daniel o alguno de sus
hijos? Contra cualquiera puede descargar
su próximo golpe el asesino.
Wow.
Y ahora a dormir que ya es muy tarde.
Buenas noches, linda. Subeña ya con los
angelitos, ¿eh?
No te preocupes, a mí no me pasará nada.
Ya la niña.
No digas eso.
Buenas noches.
¿Ya se durmió la niña?
Ya decía algo a la señora.
No, gracias. Puede irse a acostar.
Ah, se me olvidaba. Trajeron de parte de
su hermana un regalo para la niña.
¿Y qué fue? Hay un muñeco precioso. La
niña está loca de alegría con él. Se lo
llevó a su cama.
Habrá que hablarle mañana. Ester es muy
amable.
Buenas noches.
Buenas noches. Lupe.
¿Te duele la cabeza?
De una manera horrible.
Te traeré unas aspirinas.
Anita,
¿qué es esto?
No sé, a lo mejor es parte de la cabella
del muñeco. Ah.
dónde vas, Paquita?
A tomar un vaso de agua, mamá.
Señor
Sí,
pronto tendrán una nueva compañera,
infelices violadores de mi raza.
Ella, como ustedes, también será
castigada con la muerte.
El encargado de matarte
será tu propio prometido.
Pronto tendrás vida.
¿Qué tal, Molinar? ¿Descubrió usted algo
de Juan?
Sí.
Sí. Marta está conmigo. ¿Le ocurre algo?
¿Cómo?
Dice Marta que no sabe quién le envió un
muñeco que tiene la misma cara de
Daniel.
Es un vivo retraazo, doctora.
No, no tengo la menor idea.
Me pareció muy extraño, por eso quise
comunicarles esto.
Sí, doctora.
Para tu cuerpo sin alma,
esta tierra.
¿Sabes si Marta se sintió indispuesta
antes que esto ocurriera?
No, no, doctor.
Para tus ojos sin luz,
esta llama
ha muerto.
Este corazón será el tuyo.
Para tu cuerpo marchito
esta sangre.
Espíritu
de ella que vagas por las tinieblas,
ven a ocupar este cuerpo.
a ocupar este cuerpo. No.
Así que usted cree que el muñeco tiene
algo que ver en la muerte del enfermero
lo creo. ¿Habrán ustedes oído hablar de
gentes que para ser un mal hacen un
muñeco que representa a la persona que
quieren perjudicar? Lo atraviesan con
alfileres y aunque parezca increíble, el
sujeto siente los dolores.
Yo creo que eso es la más indigna
superstición.
Armando, este asunto es extraclínico. No
tiene nada que ver con la ciencia que
profesamos. Mientras no admitamos esto,
no daremos un paso adelante. Si no crees
en esto, ¿quieres explicarme
satisfactoriamente dónde está el muñeco
que dijo Marta haber recibido?
No, no lo sé.
Solo encontramos esto que bien pudo
contenerlo.
Se evaporó entonces.
Tampoco lo sé, pero eso nos demuestra
que la enfermera no mintió. No tenía por
qué hacerlo. Si les expuse el caso de
las muñecas atravesadas por alfileres,
es porque ellas tienen un importante
papel en la magia negra. Es más, en el
antiguo Egipto se afirma que ya se
utilizaban los muñecos para la venganza.
¿En qué forma?
Mandándolos a matar
a los muñecos.
Bueno, pero ¿qué es lo que mueve a los
muñecos?
¿Quiere usted decir qué les da vida?
Exacto.
Los espíritus. El brujo hace al matar a
un mortal por medio de tenebrosas
conjuras que la parte incorpórea de su
ser vaya a evitar el cuerpo del muñeco.
Esto los anima y todos le obedecen.
Todos.
Algunos se resisten. Hay fuerzas que no
son adversas, pero que Dios en su
inescrutable sabiduría permite que
existan. Estas fuerzas pueden atravesar
ese velo material y manifestarse en
seres como los brujos y hechiceros que
van del brazo con la maldad.
favorables.
Esas fuerzas se manifiestan en seres
se les ordena. Ellos son un instrumento
de los poderes celestiales.
¿Y qué cree usted que se puede hacer,
doctora?
En medio de la oscuridad en que hemos
andado hasta ahora, este puede ser el
primer rayo de luz que nos conduzca
algo.
Pero, ¿ha pensado usted alguna cosa,
Molinar? Es preciso que en cada casa de
los parientes de los difuntos ponga
usted a uno de sus hombres.
¿Con qué objeto?
Sospecho que uno de ellos va a recibir
muy pronto un muñeco y quiero que la
persona que lo lleve sea seguida sin que
se le moleste y sin que se dé cuenta
hasta dónde vaya. Después ya veremos en
qué forma procedemos. Ojalá y no esté
equivocada.
Ya entendí. Yo mismo vigilaría de las
casas. Hasta pronto.
Mire, patrón.
Esto es lo que esperábamos, María.
Después me comunicaré con usted.
Pronto casa la doctora Karina y mata al
demonio los semáforos.
Más a prisa.
Pablo, algo le ha pasado al patrón.
Dicen que iban los tres solos en el
coche. También iba el muñeco. Entonces
ustedes dos tendrán que dar cuenta de lo
sucedido.
Molinar ha sido apuñalado.
Tendré que avisar a la policía. Le dije
que fue el muñeco. Pablo, espera que
crea eso un momento, doctor. ¿Por qué
había de querer matarlo yo? Yo que por
él hubiera ido al quinto infierno y él
lo sabía perfectamente.
Atribuir el hecho a un muñeco es
demasiado fantástico.
En fin,
vaya al coche y tráigalo. Aquí lo tengo.
¿Cómo se parece al señor Luis, verdad?
¿Cree usted que este muñeco tiene la
maquinaria necesaria para huir como para
acest puñalada?
No, no lo sé. Es como para volverse
loco, ¿no?
Tomás, ¿qué quiere usted que yo haga?
Doctor, concédame dos semanas y si no le
traigo al autor del crimen, entréguenos
a la policía.
Respira. Gracias a Dios vivirá. Es lo
más probable si no hay infección.
Molinar ha sido herido. Un pinchazo en
el costado, penetrando probablemente en
el corazón. El golpe le ha producido un
estado comatoso del que acaba de
recobrarse. Llévelo a la sala de
operaciones y encárgate de él hasta que
yo vaya.
Cuando Molinar pueda hablar, él nos dirá
exactamente lo que pasó. Entrre tanto,
los dejo en libertad de acción. Iré a la
hombre. Háganlo vigilar, pero sin
alarmarlo. No quiero ponerlo en guardia
hasta que Molinar esté en condiciones de
contar todo lo que ha pasado. Está bien.
Procure no hablar de este asunto con
nadie. Ese asunto del muñeco es un poco
incierto para la policía.
Molinar sigue mejorando. Continúa sumido
en el mismo soport. Perola.
Armando, ¿de dónde has sacado esto?
Venía en la caja del muñeco. Hasta ahora
lo vi.
Es la escala del brujo. Es hechicería.
Un brujo desliza esto en uno de tus
bolsillos y tiene poder sobre ti.
Sí, es la escala del brujo. Nueve nudos
y cabellos de mujer.
Tómalo para verlo mejor.
No, eso no te digo que es hechicería.
Sí.
Dígale que me llame más tarde. Estoy
Manchas de sangre.
Un momento. ¿Vas a despedazarlo?
¿Por qué has hecho eso? ¿Por qué era
Karina,
me estaba dominando.
Sí. ¿Qué pasa,
doctor? El señor Molinar ha salido ese
estado comatoso.
Sí, está despierto.
Molinar se ha recobrado.
Sí, claro. al quemarse los nudos. Eso lo
Bien sabe destruir las pruebas.
No hagan el menor ruido. El pronto
restablecimiento de su patrón depende
del silencio.
Bueno, sí habla él
mejor Tomás si continúe vigilando.
Francamente debo confesarte que estoy
desorientado, Karina.
Es natural. Tú mismo estás viendo como
el magnífico edificio de tu ciencia se
derrumba.
No sé qué decirte.
Yo dormiré en el cuarto de emergencia.
La enfermera te avisará si molinar
despierta. Descansa un rato.
Gracias.
Me gustas mucho, doctora.
Buenas noches,
Ayúdeme a llevarlo a la cama.
¿Qué modo de vigilar es este? ¿Qué clase
de guardianes son ustedes?
La cosa es demasiada seria para decir
eso. Doctor,
¿qué ha sucedido?
Oímos un ruido. Al entrar encontramos al
patrón caído en el suelo y a la
enfermera como ustedes la ven. Tocamos
la alarma y eso es todo, ¿verdad?
¿Qué quiere decir con eso?
No me lo va a creer.
Ni él ni nadie, pero díselo.
Entramos violentamente por la puerta y
vimos como dos gatos que se estaban
peleando allí en la ventana. sacamos las
pistolas y no disparamos por lo que
usted nos había dicho. Después oímos una
flauta,
las dos cosas se separaron y de un
brinco desaparecieron. Yo me precipité a
la ventana y ya no vi nada.
¿Se fijó en esas cosas de la ventana?
Sí.
¿Qué le parecieron?
¿Qué clase de muñecos?
de los usuales,
así de este tamaño.
Parecen de un niño
o de un muñeco.
Busque a Tomás, dígale que se comunique
conmigo. Sí, doctor.
No lo creo.
Le hablaré al doctor Valdés. Puede hacer
lo que quiera, Tomás, pero de todas
formas voy a entrar en esa casa y usted
no me lo puede impedir.
Iré con usted.
No quiero ir sola, pero me gustaría que
usted se quedara aquí vigilando.
Pero doctora, usted no puede.
Tomás, le recuerdo que en cierta ocasión
Molinar le dijo que obedeciera nuestras
órdenes como si fueran las suyas
propias. Lo he decidido y así debe ser.
Está bien.
Amén.
Quieto.
muy honrado con su visita.
Me conocé
desde luego y la esperaron. Pero
siéntese.
Charlaremos unos momentos.
Ese
monstruo
Talun
es muy extraño, pero muy servicial.
Él es el encargado de llevar los muñecos
a mis clientes.
Esto es muy pacífico.
Y usted parece estar muy cansada.
Sí,
está muy cansada.
Es verdad.
Aquí todo es quietud,
tranquilidad,
paz.
Mis movimientos le dan paz. Paz.
Ese monstruo
es un zombie.
Efectivamente,
es un muerto sin alma arrancado de su
sepulcro.
Pero no tenga miedo,
no hace ningún daño si yo no se lo
ordeno.
Y esta noche no tengo deseos de
hipnotizar a los muertos.
Descanse.
Es bueno refugiarse de vez en cuando en
algún lugar tranquilo donde reine la
paz.
Es tan cansada la vida, tan pesada, tan
agobiadora
y usted está tan cansada,
tan cansada.
Le voy a mostrar mis muñecos.
Estoy seguro de que le gustarán.
En mi especialidad, este es uno de mis
mejores muñecos. es bueno y muy
obediente.
Este otro no se ha portado bien,
ha sido desobediente
y a los muñecos que no se portan bien
los castigo.
Veo que está usted apenada, doctora.
Bien,
me parece que ya ha sido bastante
castigado.
Me gustaría regalárselo,
pero antes de que se separe de mí, debe
aprender varias lecciones.
Y ahora escuche, doctora,
ustedes también necesitan una lección y
la recibirán.
Su novio que niega la existencia de todo
lo que no puede medir con sus profetas y
ver en su microscopio, es su necio. Y no
obstante eso, él, usted y ese salvaje de
Molinar tratan de impedir mi justa
venganza.
¿Se atreven a amenazarme a mí?
poseedor de la antigua ciencia, a cuyo
lado la ciencia de ustedes no es sino un
juego de niños
ignorantes.
Yo sé quién ocupa el secreto de las
fuerzas del mal
y esas fuerzas acuden al conjuro de mi
¿Y todavía quieren ustedes oponer su
ciencia a la mía?
Ignorantes,
hable.
Brujo del infierno,
asesino,
irá a la cárcel por todos sus crímenes.
Piensa delatarme
y quién la creería.
Nadie. Oiga usted bien lo que le digo,
doctora.
Si quiere usted vivir y quiere que sus
amistades vivan, dígale a su novio que
retire los espías.
A molinar no podrán salvarlo.
Ya es mío.
Pero usted y el doctor Valdés no vuelvan
a pensar en mí. No se ocupen más de mí.
No se metan en mis asuntos.
No temo a sus espías, pero me ofenden.
Si esta noche no han retirado a sus
espías, enseguida
Ese pobre infeliz le está pidiendo
ayuda, pero a usted no se la puede dar.
Márchese y recuerde bien lo que le he
dicho.
Ya me impaccientaba, doctora, y estaba a
punto de entrar a buscarla.
Lléveme al hospital, consígase unos
hombres y vuelva a vigilar esta casa.
Ahora esa mujer se cree segura. Piensa
que se ha salvado de nuestra ira. Pero
su muerte no deje aquí huellas de
Ve tú primero.
Doctora, ¿está usted bien?
los muñecos. Tranquilízate.
Si todos sus hombres cumplen sus
promesas como Tomás, es un verdadero
milagro que siga usted viviendo.
Tomás es tan inteligente como fiel. No
puedo culparlo sin antes escuchar sus
razones.
Tenemos que esperar a que regrese y
después de oírle habré de marcharme.
¿Qué piensa usted hacer?
Eliminar al brujo, a él y al zombie
antes de que amanezca. Ya hemos esperado
demasiado y no quiero esperar más. Hay
que acabar con sus crímenes.
¿Qué te pasó, Tomás?
Tratamos de detener al hombre que
llevaba las cajas, pero no nos fue
posible. Yo le vacié la carga de mi
pistola y no se cayó.
Por caridad, patrón, dígame, ¿qué clase
de hombre es ese?
Es un zomb, un muerto que anda. Las
balas no le hacen nada. Vámonos, Tomás.
¿Qué piensa usted hacer?
Matar al brujo y al zombi.
No está de acuerdo, doctor Valdés.
No es contra mis ideas sobre la debida
administración de la justicia.
Eso sería un asesinato.
Y las muertes de nuestros amigos que han
sido.
Usted sabe también como yo, Dr. Valdés,
que las leyes no pueden castigar al
brujo. Por eso tengo que hacerlo yo. Y
al hacerlo no sería un asesino.
Simplemente haré justicia. Pero, patrón,
¿cómo se mata un hombre que no le hacen
efecto las balas?
Solamente con fuego, el elemento que
todo lo purifica. Los zombies son
criaturas diabólicas y le temen porque
presienten el destino de llamas que les
espera por toda una eternidad.
Buenas noches, señores.
Los esperaba.
Déjamelo a mí.
No lo mire, Molinar. No mire sus ojos.
No quieren mirarme,
necios.
¿Qué otra cosa pueden hacer?
Tú quieres matarme, ¿verdad, Molinar?
Te voy a dar una oportunidad para que lo
intentes.
Pruébalo.
Pruébalo, Molinar.
Por lo mal.
No puedes.
Están todos bajo mi poder hipnótico.
Sí, son de ustedes y de Talón.
Porque saben demasiado y saben muy poco.
Van a morir a manos de mis pequeñitos y
de Talún.
A ellos muerto que anda. Aniquílalos.
Suelten las antorchas.
Arrójenlas hacia atrás.
He notado que trata desesperadamente de
sacar algo de su bolsa, doctora.
¿No se ha convencido aún de mi dominio?
¿No sabe que no puede hacer nada sin mi
Le permitiré que la saque para
demostrarle que no hay poder en la
tierra más grande que el mío.
Sáquela, doctora.
Cristo, ampáranos.
Ustedes también morirán conmigo. No.
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