Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
La Tierra, tal y como la conocíamos, ya no existe.
No mereces ser el padre del bebé de Vilma.
Voy a ser el padre de ese niño y necesito saber
su herencia genética. ¿Cómo se llamaba, por ejemplo?
Nelson, era cubano. -¿Ese es tu problema?
¿El color de la piel de tu hijo? Pues déjala. Deja a Vilma.
¿Qué carajo es eso?
Hiciste unos votos, eres un sacerdote. No puedes renunciar.
¡Déjame en paz!
Me he enamorado de usted, Julia. Salomé, creo que le quiero.
¿Crees que es demasiado tarde para darle una respuesta?
Ricardo...
No parecía muy enamorado de ti, mientras me llevaba a la cama.
-¡Vamos, vamos! -¡Venga!
Quería pedirle disculpas.
Con quien se acueste, no es asunto mío.
Cuando me estaban apuntando,
no pensaba ni en mi padre ni en mi hermana; pensaba en ti.
Empecemos de cero.
Ni tú ni nadie me hubieran impedido que le salvara la vida a Ainhoa,
pero tú te apartaste y me dejaste pasar. Eres un comemierda.
Si Ainhoa está contigo es porque yo se lo permito.
Nos iremos al amanecer.
No sé si mañana por la mañana pensarás lo mismo que hoy.
Nada me va a hacer cambiar.
¿Dónde está la niña, Gamboa? Vámonos de aquí, por favor.
¡No! ¡Ulises, por favor! ¡Ulises, por favor!
Oye, lo siento, no sé qué me ha pasado.
No podía controlarme. No pasa nada, está todo bien.
Me abracé a la fe con toda la fuerza del mundo,
pero hoy he descubierto algo que tiene la misma fuerza.
Estoy enamorado de Vilma.
¿Hizo usted el amor con Leonor? ¿Qué?
Necesito saberlo. No ve que me estoy muriendo de celos.
No hubo sexo, y esta es la última vez que hablo de esto.
Dices que me has perdonado, pero no es así.
Es que no puedo. Creíamos que juntos podíamos ser felices,
pero no ha sido así y nos estamos haciendo daño.
No podemos estar juntos, Ulises. No podemos vivir así.
Si ves tierra, silba, ¿eh?
Hijo, a mí el carné de padre me lo dieron en una tómbola
y con 20 años de retraso.
Así que a lo mejor no sé muy bien cómo se hacen estas cosas,
pero yo estaría tranquilo.
Has perdido a Ainhoa, una chavala, ¿y qué?
Estas cosas pasan todos los días.
No necesito que nadie me compadezca, papá.
Ya.
Tú eres un De la Cuadra,
y los De la Cuadra nos levantamos y tiramos para arriba.
Igual a veces necesitamos ayuda, pero siempre salimos a flote.
Es verdad.
Bueno, anda, yo estoy por ahí, ¿vale?
A lo mejor prefieres estar solo. ¿Solo?
Estamos en una goleta de 75 metros y con más de 40 tripulantes.
¡Ojalá pudiera estar solo! ¡Ojalá!
Mira, tienes todo el océano para estar solo, ¿eh?
Lo único que tienes que hacer es lanzarte al agua y nadar.
Nadar ayuda a pensar y yo tengo el ancla echada.
El Estrella te espera aquí. Cuando tú quieras.
¿A qué esperas? El agua tiene que estar bastante buena, te lo digo.
Bien, Ulises, bien.
(VALERIA) "Una vez la señorita Maica nos puso
a todos los niños detrás de una línea
que había pintada en el suelo para hacer una carrera.
Teníamos que ir corriendo hasta el árbol grande del patio
y volver otra vez hasta la línea del suelo.
-¿Adónde va? -A aclararse las ideas.
-Pues debe de tener un buen lío porque va muy lejos.
"La señorita Maica dijo que la carrera empezaría a la de tres.
Y contó: 1..."
Nos iremos al amanecer. "Y contó: 2..."
Yo no tengo muchos líos, porque con la burbuja no me caben muchos.
Debe de estar ya a más de media milla.
Sí que va lejos el cabroncete, sí.
"Y contó: 3."
Yo no podría volver. Te quedas sin resuello.
¡Será por resuello!
Los De la Cuadra tenemos pulmones como gaitas escocesas, coño.
Esta vez nada me va a hacer cambiar.
La paliza le ha causado un hematoma intracraneal.
No dio síntomas hasta que fue lo suficientemente grande.
Si no se reabsorbe solo, no podremos hacer nada por él.
No podemos estar juntos, Ulises. No podemos vivir así.
Pero ¿adónde va este chaval?
¡Ulises! ¡Ulises!
No oye.
¡Ulises!
Burbuja, dame un chaleco, por favor. Cagando leches, vamos.
A la orden.
Vamos, Julián.
Vamos.
¡Ulises! ¡Ulises!
"Pero aunque llegué la última, la señorita Maica dijo
que lo importante no es correr rápido,
sino saber hacia dónde hay que correr.
Ulises.
Ulises.
¿Qué haces aquí?
Sé un lugar donde podemos estar juntos.
En el barco no podemos ser felices,
pero sé un lugar donde tú y yo vamos a ser felices siempre.
¿Y dónde puedo coger esos billetes?
Donde tú me digas y cuando tú me digas allí estaré.
Ven conmigo, ahora. Sígueme.
¡Ulises! ¡Ulises!
Vamos, hijo. Vamos.
Ulises, vamos.
(JADEA)
Qué bien te has quedado, ¿no? Ya me gustaría a mí despertarme
jadeando así todos los días. -Vaya pedazo de sueño erótico
que has tenido, cacho perra.
Hola. Siempre te ahogas,
pero luego nunca te ahogas.
(Puerta)
Palomares, abre la puerta, que sé que estás ahí.
-Estará durmiendo, me ha dicho que tenía gripe.
-Pero ¿quién atranca la puerta para dormir?
Está llorando otra vez. -¿Por qué llora?
-Yo qué sé, Ramiro. En todo caso,
el que tendría que estar llorando soy yo.
-A lo mejor deberíais hablar. -O no.
¿Eh? Que el otro día se pasó mucho de listo.
-Qué venga el capitán.
¿Qué te pasa?
Dime qué te pasa, hijo.
Estoy aquí contigo para lo que quieras,
para lo que sea. Déjame que te ayude.
Perdí el control.
Me reventé los nudillos pegándole.
Y...
De paso, he perdido lo más bonito que he tenido nunca.
Roto, papá, he roto para siempre.
Ya está. (LLORA)
No, no, Ulises. Ainhoa te va a perdonar, hijo, ya lo verás.
Y el cabronazo de Gamboa se recuperará.
¿Qué le vamos a hacer? Pero es un tío duro, ¿no?
¿Y quién más o menos, quién no suelta un guantazo
de vez en cuando? La he jodido, papá.
No, hijo, no. La he jodido.
No, escucha. La he jodido.
Que no. Yo me he pegado un montón de veces
estando de travesía, pero un montón.
Hijo, mira, a un filipino una vez, le puse la boca...
Tenías que haberlo visto, como para comer sopita
en toda la puta vida, ¿eh? Y no es que esté orgulloso,
pero son accidentes que pasan. No fue un accidente.
No fue un accidente, no fue un accidente.
Ulises, ya está.
(LLORA) Quería matarle.
Como si fuera un asesino, papá.
(HABLAN A LA VEZ)
-A ver, ¿qué? -A ver.
-Bueno, no está mal, ¿no? -Bien.
-Sí, está bien.
-Mírala, viene casi flotando.
(TODAS) -¡Oh!
-Qué cutis más terso.
-Ese orgasmo le ha limpiado hasta los poros.
-A mí una vez un orgasmo me quitó un contractura.
-Claro. Que yo no he tenido ningún orgasmo.
(RÍE) Lo que pasa es que esta mañana
me he levantado un poco... Ah, sí.
Agitada. He tenido un sueño un poco raro.
Un sueño raro. Raro. Cariño, no te avergüences,
que aquí quien más y quien menos ha tenido sueños raros.
-Y quien no, que tire la primera piedra.
Yo misma ayer. Perdona.
-¡Guau! -Pero, bueno, qué calladito.
La doctora honoris causa. -Vaya, vaya.
(JALEAN)
¿Ibas con gafitas y mirabas cositas por el microscopio, por ejemplo?
-Si necesitas un microscopio para ver la cosita, mal vamos.
-¿Con qué tripulante tuviste un sueño erótico, loba?
(TODAS) ¿Con quién? -¿Con quién?
(TODAS) ¿Con quién? ¡Nadie!
¡Con nadie!
-A ver qué tienes por aquí, Burbuja.
-Hay de todo.
-Te cambio un par de calcetines por el Tintín.
Me quedé con todas las ganas de ver el estreno
de la peli del Spielberg. -No, vale más.
Dos camisetas o unas bermudas. -Muy caro.
Y a ver esto, por ejemplo. ¿Esto qué es?
-Esto son cosas para hacer cine.
Estaban en el camarote 31 cuando lo vaciamos.
Esto es una película.
-Hostia. (LEE) "Estrella Polar 1940. Simposio..."
Esto es de la época del capitán Zúñiga.
Una peli del Estrella Polar de hace más de 70 años.
Vamos a verla. -Primero tendrás que pagarla.
-A ver, ¿cuánto? -Pues cuatro camisetas,
dos desayunos y una guardia.
-A ver, Burbuja, deja que te explique una cosita.
No se compra un caballo sin verle antes el diente.
-El diente. -Entonces,
déjame que le eche un vistazo, y si me gusta la peli,
te doblo el precio, Burbuja. (TODAS) ¿Con quién?
-Yo ya sé quién se te aparece en sueños, golfilla.
Sí. Tiene uniforme y barba.
¿Pero te rompió las braguitas? (RÍEN)
¿Por qué os habré dicho nada? -Oye, es verdad, tiene un punto...
Dejadlo ya. No os voy a decir quién es por nada del mundo.
No hace falta que lo digas. Es el capitán.
Pues no.
¿Tuviste un sueño erótico con mi padre?
No.
Bueno, sí, pero no era erótico, era sensual y él iba con batín.
Tampoco... (TODAS) ¿Con un batín?
(RÍEN) ¿Qué?
Ay, por Dios, con un batín.
Ya está enchufada.
-Hola. -Hola.
-Mira, he cortado en cachitos las galletas las galletas.
No es como comer palomitas, pero se le parece.
-Gracias. -Listo.
Ya empieza.
Zúñiga.
-¿Palomares sigue encerrado?
Estás serio. ¿Es por Palomares?
¿Por lo que me dijo el otro día? -Que no, Vilma,
que yo no estoy serio desde el 2000,
que descendió mi Atlético y ahí sí...
Vamos a ver, vamos a ver la peli. Mira, mira, mira.
Bienvenidos al Estrella Polar. ¿Quieren pasillo o ventanilla?
Para echar la papa es siempre a estribor,
que el viento viene de cara de babor y se nos quedarían
las rebequitas echas un asco. (RÍE) -Vale. Vas a estar así
todo el rato, ¿verdad? (RÍEN)
(Puerta)
Soy el capitán.
Quería hablar conmigo, ¿no?
Necesito que me confiese.
¿Que le confiese?
Pero ¿qué está diciendo?
He traicionado todos los valores en los que creía.
Me declaré a la novia de mi mejor amigo, capitán.
He tirado al traste cuatro años de seminario,
mi vocación y he traicionado como un perro
a Vilma y a Piti y me he interpuesto
como una rata, capitán.
Venga, por el amor de Dios, levántese.
He sido egoísta, desleal....
Me he perdido el respeto a mí mismo.
No siga, Palomares.
Se está usted infligiendo un castigo excesivo.
Cuando uno está a punto de morir, piensa en las cosas
que realmente le importan. Yo no pensé en Dios,
ni en los mandamientos ni en los votos.
Pensé en Vilma, capitán.
En la novia de un amigo. (LLORA)
Y ahora me desprecio por ello, capitán. Necesito que me absuelva.
No le voy a absolver.
Se lo suplico, capitán. No.
No le voy a absolver por dos motivos:
uno, porque no soy nadie para absolverle;
y dos, pensar en una mujer cuando uno cree
que le quedan dos minutos de vida no es ningún pecado.
Lo siento, pero no puedo hacerlo,
porque creo que todo el mundo tiene derecho a estar enamorado.
Incluido usted, Palomares.
Queda relegado de toda actividad en el Estrella Polar
hasta nueva orden.
Usted no necesita que le absuelvan,
usted necesita estar solo.
¡Bueno, señores, ahora empieza lo bueno!
¡Para calentar motores, vamos a tomar una copita rica, rica!
¡Hoy, el capitán Ricardo Montero libra!
¡Yo, el capitán Chanquete, para servirles!
(RÍEN) -No es Chanquete,
es el capitán Zúñiga, el que murió de gripe española
en vuestro camarote. -Iba a ser comedia,
pero va a ser "Viernes 13".
-Hola, somos los de la despedida de soltero. Me va preparando
un ron con cola y unos Panchitos. Me encantan los Panchitos.
-Perdone, ¿las gogós han llegado ya o no?
-Bueno, están en el camerino. ¿Y vienen ligeritas?
-¿Eso qué son? ¿Ecuaciones?
-No, son integrales y derivadas de funciones logarítmicas.
-Esto lo dejamos reposar tres minutos, le ponemos perejil,
y ya tendríamos el arroz a la murciana, ¿no?
-Podíamos sacar todos una fotografía.
-Claro, claro. -Barriguitas todo para dentro.
-Es un Estrella Polar en miniatura. -Yo me voy a poner la gorra,
que siempre da galones. Vamos todos a decir "patata".
-¡Les han disparado!
¡Los están atacando!
-¡Burbuja, para eso!
-Les... Les han matado.
-Bueno, bueno, a lo mejor era
un simulacro o una recreación,
¿no?
-¿Qué cojones pasó en el Estrella hace 70 años?
Papá, ¿me vas a decir adónde vamos? A dejar las cosas claras.
¿Dices que eres un asesino? Pues muy bien. Vamos a verlo.
Ahí lo tienes, sedado.
Totalmente indefenso.
Lo tienes a huevo.
Solo tienes que presionarle la cara un par de minutos y listo.
Y nadie va a pensar que ha sido provocado.
Ulises,
si de verdad quieres saber de lo que eres capaz,
si de verdad eres un asesino, sal de dudas.
¿Vas a hacerle caso a papaíto y acabar con la faena?
Hola, Ricardo. Siéntate.
¿Pasa algo? (ASIENTE)
Pues llevo una mañanita...
A ver, contadme. Dale, cariño.
Eh....
Julia... (ASIENTE)
Ha tenido un sueño erótico contigo
y en ese sueño erótico tú ibas vestido con un batín,
como este.
Igual. Y habíamos pensado que sería muy romántico
que tú te cruzaras con ella con el batín puesto,
como el que no quiere la cosa.
No me lo estáis diciendo en serio, ¿verdad?
(ASIENTEN)
Venga, papá, así como un guiño cómplice
entre los dos, ¿no? Por que mira, hace nada, ella...
Pues que le faltó el canto de un duro para declararse y...
No sé, hemos creído que podría ser algo original
y así pues le das pie y.... Bueno, voy a hacer
como que no he oído nada, ¿vale? Papá, papá, es que siempre
te pones tan serio... Papá, mira, si el chico
que me gusta soñara conmigo vestida de sirena, por ejemplo,
pues yo no tendría ningún problema en disfrazarme.
No sé, es gracioso. A lo mejor en un campamento
de verano es gracioso, pero en una goleta,
en el fin del mundo, siendo el capitán
y con 40 vidas a mi cargo no es gracioso, hija, es patético.
Ricardo, cariño, no seas tan intenso que no te queda bien.
Este batín es tu pasaporte hacia el amor.
Ya que veo que os interesa tanto mi vida sentimental,
pues os voy a dejar una cosa clara: si alguna vez surge algo
entre Julia y yo, no va a ser gracias a un batín.
Así que gracias a las dos, muchas gracias, pero no.
Mirad, aquí hay tres balazos más.
Con los de abajo ya son siete.
Esto ocurrió de verdad, tío. Les tirotearon.
O sea, esa gente murió aquí, justo donde estamos ahora.
Es que es muy fuerte. -Joder con el capitán Zúñiga.
Primero lo asaltan a balazos y luego se lo lleva por delante
la gripe española. Pobrecito.
Un poco gafe el hombre. -Son agujeros pequeños,
de balas de corto alcance, disparadas por armas cortas.
Ni rifles ni escopetas.
Los que dispararon estaban a poca distancia.
Pero, vamos a ver, si el barco que les atacó
estaba tan cerca, ¿cómo no les vieron?
-A lo mejor no les dispararon desde un barco.
A ver, en la filmación no se ve, pero el Estrella
podría estar atracado en el momento de los disparos.
Eso explicaría que les sorprendiera el ataque.
-Pero ¿quién iba a querer sorprenderles?
¿Quién iba a querer cargarse a una panda de científicos?
¿Y por qué?
He arreglado la peli.
He empalmado el rollo.
Vamos.
No estoy orgulloso de lo que hice. Hundimiento de pómulo,
fisura clavicular, hematoma intracraneal...
Yo sí estaría orgulloso. No pretendía hacerte eso, Gamboa.
¿Crees que tú me has hecho esto?
Esto me lo he hecho yo.
Con una mano me basta para patearte el culo.
¿O ya se te olvidó la última vez cómo quedaste?
Deje que me pegaras con todas tus fuerzas.
"¡Hijo de puta! ¡Por favor!"
No opuse resistencia. "¡No!"
Tenías que reventarme y Ainhoa tenía que verlo.
Ainhoa dijo que no estaría con un violento,
y parece ser que es coherente con sus principios.
Ahora tú y yo somos iguales a sus ojos.
Conmigo no va a estar, pero contigo tampoco.
Bienvenido al club de los vetados por Ainhoa.
No, no cariño mío. En las relaciones
hay tres tipos de hombres: los que se lanzan sin complejos,
los que circunvalan más que la M-30
antes de declararse, y tu padre, que circunvala y circunvala,
y cuando se le acaba la gasolina, vuelve a casa.
Tu padre está loco por Julia y Julia ha tenido un sueño erótico
con tu padre. Si la cosa está ahí, ahí, solamente falta darles
un empujoncito, y se lo vamos a dar.
Pero, bueno, ¿qué haces ahí colgado?
Nada, déjame.
¿Estás haciendo flexiones? Es por lo del numerito de Vilma,
¿verdad que sí? Está haciendo penitencia
como el santo Job. Palomares, cariño,
que le digas cosas bonitas a Vilma no es como para hacer penitencia.
No le dije cosas bonitas, le declaré mi amor.
Soy cura, Salomé. O lo era porque yo ya no sé ni lo que soy.
Y Vilma es la novia de mi mejor amigo.
Ya no puedo ni mirarles a la cara. Te lo tomas demasiado en serio.
Aquí cada uno que haga lo que le dicte su conciencia.
Yo también tengo motivos como para colgarme de esa escalera,
pero en vez de eso he decidido pasar página;
olvidarme de todo lo malo que me ha ocurrido con Ulises
y esperar todo lo que venga bueno y ya está. Somos cuatro gatos
en mitad del Océano buscando un trozo de tierra
y nos ahogamos en nuestras propias paranoias.
¿Sabes lo que te digo? Sé feliz.
Un nuevo mandamiento. Ahí lo tienes.
Esto está filmado desde cubierta. -Es el capitán Zúñiga, ¿no?
Sí que es. -Lo llevan atado, ¿no?
¿Le van a hacer daño?
-Parecen militares, ¿no? -Esto es muy raro.
-¿Qué hacen? -Le están torturando.
Le van a hacer una burbuja en el cerebro como a mí.
Están como buscando algo por ahí. -Pero es el capitán,
no le pueden hacer eso. -Nada, y que no suelta prenda.
Qué cojones el Zúñiga.
Eso tiene que doler mucho. -Esto es aquí, ¿no?
Sí, ya se han ido. Lo han dejado ahí tirado.
-No se mueve.
(Golpe)
Claro y por eso les atacaron. Buscaban algo que estaba escondido
en este barco. -¿El qué,
la caja del hombre de Liverpool? -No, pero la caja fue después, ¿no?
Fuera lo que fuera, el capitán estaba dispuesto a morir por ello.
¿Y si no encontraron lo que buscaban?
Quizá sigue escondido aquí, en el Estrella.
Pero aquí igual hay más pistas. Dentro de la cámara
hay más películas, pero están sin revelar.
Bueno, el revelado en blanco y negro es sencillo.
-¿Sí? -Es como una foto.
Solo necesitaríamos bromuro potásico y ácido ascético
y eso está en el laboratorio. -Pues vamos a buscarlo.
Vale. Y pintura roja. Hay que pintar un par de bombillas.
Vale, vamos. -Vale.
A ver.
(Ducha)
Me mata, mi padre me mata. Tranquila, yo asumo los riesgos.
Coge las toallas. Este se pone el batín
como que yo me llamo Salomé.
Yo no sé si mi padre en batín es muy sexy, la verdad.
(RÍEN)
A ver...
(Jadeos)
(Puerta)
Eso duele.
Salomé me ha dicho que te traiga esta infusión,
pero no sé cómo te la vas a tomar.
¿Quieres que te la dé yo?
Déjala en el suelo.
Vale.
Esto no me lo ha dado Salo, lo tenía yo en mi camarote.
Es una estampita de San Simeón,
el que se fue al desierto 40 años
a hacer penitencia.
(GRITA)
No sé lo que aprendería allí tantos años,
pero igual aprendió lo importante que eran sus amigos
y lo mucho que los echaba de menos.
¿Te gusta? Era en blanco y negro, pero yo la coloreé.
Toma, te la regalo.
Gracias. -De nada.
Se te va a enfriar.
¡Ah!
La madre que la...
Cuando proyectemos esto quizá sabremos por qué asaltaron el barco
y se llevaron por delante a parte de la tripulación.
Y venga, que quizá de propina nos llevamos un tesoro.
-Tesoro, sí. -No, otro tesoro.
Aquí mi tesoro número uno eres tú, Vilma.
¿No lo sabes? -¿Y Palomares?
¿Palomares no es un tesoro?
Él cree que ha hecho cosas mal por querer a Vilma.
-Bueno, ¿cuánto le falta a esto? -Pero querer no es malo.
Yo también quiero a Vilma.
Y a Salo, y a Julia, y al capitán.
Yo no creo que sea malo
y que me tenga que castigar colgándome de unas escaleras.
Se ha hecho sangre.
(Timbre) Ya es la hora.
Yo voy a ir a verle. -No, espera, voy yo.
Creo que se sentirá menos incómodo conmigo que contigo.
Vale.
-Está en el tambucho central de marinería.
Aquí están los hombres de traje otra vez.
Ah, pues un trocito muy pequeño.
Está demasiado mojada para proyectarla, ¿no?
Sí. -Voy a por un secador.
¿Está usted bien, capitán? Sí, claro. Muy bien.
Ah, lo dice por el batín.
Me gusta ponérmelo de vez en cuando. Es muy cómodo.
Es seda natural. Ah.
Es muy... Toque. Suave, suave. Toque y verá.
Es muy vaporoso, muy suave, ¿verdad?
Fresco, ¿no? Muchísimo.
Bueno.... Que me están esperando. Claro, vaya, vaya.
Si necesita algo de mí estaré por aquí,
con mi batín
de seda.
Lo siento, Estela.
Verá, que hace días que...
Bueno, ya hace un tiempo que quería hablar con usted.
¿Cómo está? ¿Eh?
¿Todo bien? Sí, sí. Bien.
(Puerta)
Capitán, quería comentarle una cosa.
Ahora no quiero hablar con ella.
Ahora estoy hablando con usted.
De sus cosas, ¿eh?
De sus ataques de ansiedad.
Cuénteme, ¿eh?
Vale, bien, déjalo bien firme.
Súbete a la cofa y me aseguras la vela del trinquete.
Ulises. ¡Ulises, no! ¡No!
¡Ulises! ¡Ulises, vuelve! ¡Vuelve!
¡Ulises, vuelve!
¡Ulises!
¡Hombre al agua! ¡Hombre al agua!
¡Ulises!
¡Me cago en su santa estampa! ¡Otra vez! ¡Otra vez!
¡Maniobra Williamson, cojones!
¡Todo el timón a la banda de babor! ¡Todo a babor cagando leches!
¡Ulises! ¡Ulises! ¡Ulises!
¡Ulises!
¡Dame un chaleco!
¡Tráeme un puto chaleco!
¿Amigos? Amigos.
Amigos.
Se ha parado.
Ha dejado de...
Gracias.
Y es precisamente la conversación lo que nos puede ayudar a...
(Puerta) Capitán, solo será un momento.
Deberíamos abrir. No, no, no.
Perdone, escuche, mire, si hay algo que he aprendido
como capitán es
que todo, todo en esta vida puede esperar, ¿eh?
Y bueno, si he entrado hasta aquí es porque la he visto vulnerable,
débil, y a veces en la vida olvidamos lo realmente importante.
Perdón.
Vale.
Eh...
Solo quería decirle
que el hematoma de Gamboa,
que se ha reabsorbido.
Bien.
Bien.
Bien.
Muchas gracias. De nada.
Adiós, ¿eh? Adiós.
No, no, no cierre, no cierre.
Venga.
Qué bien, ¿eh?
Por lo del hematoma.
Me alegro de haber tenido la conversación con usted.
No se olvide, si tiene algún problema,
hablando se entiende la gente. Gracias.
Perdón.
Nada, que se me olvidaba el neceser. Gracias.
Fiti, vete, por favor. Vete.
El último para penitencias es usted.
¿Qué? Te lo pido por Dios, vete, déjame solo.
Pero ¿por qué?
Si este hueco... Pues es muy apañado.
Casi me gusta más que el camarote 31.
Fíjate lo que te digo.
Soy un traidor.
No merezco ser cura y mucho menos tu amigo, Piti.
Bueno, Palomares, vale ya. Basta, corta.
¿Qué pasa? ¿Por qué te has colgado ahí?
¿Porque has tenidos los santos cojones
de decirle a Vilma que estás enamorado de ella?
¿Qué quieres que te diga?
¿Que me parece mal? Pues no, señor.
Me parece normal.
Me parece emocionante,
lo más bonito que podías haber hecho.
-Joder, vale ya, Piti. -Los 24 tíos
que hay en este barco, deberían coger un megáfono
y gritar a los cuatro vientos que están enamorados de Vilma.
Eso es lo que deberían de hacer.
Mírame, mírame.
Los dos sabemos que Vilma es la tía más maravillosa
que queda en este mundo. ¿Es o no?
Y si estoy cabreado con alguien es conmigo mismo, Palomares.
Porque no grité yo, gritaste tú,
y yo quedé como un panolis.
¿Qué haces?
Cuidado, cuidado. Cuidado, que te matas, Piti.
Por favor, por favor, ¿eh, Piti? -Coño, estamos los dos.
(PITI RÍE) -Espera, espera, espera.
-Ven aquí. -Ya está.
No tienes por qué sentirte mal, ¿vale?
¿Qué cojones están haciendo?
¿Tú quieres que me dé un ataque? ¿Eso es lo que quieres?
¿Matarme? ¿Eh?
Estoy bien. Estoy muy bien, estoy de puta madre.
Se acabó, papá, se acabó.
Se acabó la grisura y la autocompasión.
Tenías razón, soy un De la Cuadra,
y los De la Cuadra...
¡Los De la Cuadra tiramos para arriba!
¡Somos De la Cuadra!
Gracias, papá. ¿Por qué? Yo no he hecho nada.
Has hecho lo que haría un buen padre: estar ahí.
Gracias.
¿Adónde vas?
Me voy a zanjar lo de Gamboa.
¡Joder, chico! ¡La madre que lo parió!
¿Qué haces? ¡Burbuja!
¡Burbuja! Que eso no es un DVD, es una película.
Le voy a dar al play, Burbuja. Que le doy. ¡Burbuja!
¿Qué tal? ¿Qué había en la segunda película?
Aquí huele a chamusquina, ¿no? -¿Sabemos qué buscaban los malos?
-No. Burbuja acaba de cargarse la película. Ni lo sabemos
ni lo sabremos nunca, ¿verdad? -Te equivocas,
sí que lo sabremos.
Mañana por la mañana,
a las 06:43.
No os durmáis, a las 06:43,
en punto.
Solo venía a darte las gracias,
me has hecho el mayor favor de mi vida.
Muchas gracias, Gamboa.
Burbuja, te voy a matar.
¿Se puede saber qué hacemos? -Lo que hacen en la peli, parece.
Tenían un reloj que marcaba las 06:43.
Con eso y con la posición del sol, calculé el rumbo.
Ya he puesto el barco a 15 grados suroeste.
Hay que tapar todos los ojos de buey, menos ese,
que hay que hacerle un agujero. Y cuando entre la luz del sol,
bingo, él nos dirá el lugar exacto donde se esconde el tesoro.
Hay que esperar a que sean las 06:43.
Ya que podían elegir, podían haber elegido las 12:00,
una hora más normal. Bueno, aquel ojo de buey ya está.
Buenos días.
¿Aceptáis a un cura tonto en la búsqueda del tesoro?
Si aceptaron al tonto del chicle,
¿cómo no van a aceptar al tonto del cura?
¡Coño, Palomares, esto de la penitencia muscula
más que el Pilates, vaya bíceps! -¿Ah, sí? A ver, déjame tocar.
Con tantos recibimientos, tengo derecho a un toqueteo.
(SISEA) La mano esa para mear, preñada,
que luego las comparaciones son odiosas y, ahora,
me pilláis en baja forma para competir con el pater.
Vilma, la mano te estoy diciendo. -¡Eres muy pesado!
Así todo el rato. -Aprovechas la mínima.
-¿Podríais apagar la luz? -Sí.
Mirad la luz, ya ha empezado.
Ahora solo faltan cuatro minutos.
Pero ¿esto es lo que tiene que pasar, Burbuja?
A ver, el agujero es demasiado grande, ¿no?
Necesitamos que la luz sea más precisa o no funcionará.
-El culo de la botella. -Dame.
-Lo podemos usar de prisma. Burbuja, prueba a ver.
(Temporizador)
(Timbre)
Ya son las 06:43.
El tesoro está aquí.
¿Qué hay, Julia? Hola, ¿qué tal?
Quería decirle que lo de Estela anoche fue un malentendido.
No tiene que darme explicaciones. Sí le debo una explicación.
Ni intenté darle celos con Leonor ni lo intenté anoche con Estela.
No soy de los que utilizan los celos para conquistar
a la mujer que quiero.
Solo pretendo que le quede claro.
No quiero que piense que jugaba a recrear con otra
su sueño de índole...
sexual. Lo digo por lo del batín. Por favor, no.
No era sexual así.
Era...
sensual, inocente, blanco. A ver, que no me entiende.
Usted puede soñar conmigo en blanco, en negro
y en tecnicolor. Solo quería aclararle
que lo del batín fue una encerrona de Salomé.
Ya sabe cómo es, cuando se le mete algo entre ceja y ceja...
La voy a matar. Póngase a la cola.
¿Quiere que le diga una cosa? Claro.
El batín no era precisamente
de seda. ¿No?
No. ¿Qué era, más...?
No le voy a decir cómo era. No. ¿Rollo británico, como un lord?
Por favor, basta, me da mucha vergüenza.
Al menos nos estamos riendo.
(RÍEN)
Ahora sabremos por qué torturaron y mataron a esa gente.
¿Imaginas que fue por unos lingotes de oro?
¿Para qué quieres oro, a quién se lo vas a vender, a las sirenas?
No es oro. Es grande.
-¿Hay algo? -Pero no pasa por este agujero.
-A ver, déjame. -Yo que tú no lo tocaba.
A ver si va a ser una cepa de virus mortal.
-¡No me jodas! -Sí, en esa época, empezaron
los experimentos biológicos. (RÍEN)
No le veo ninguna gracia.
-Sí cabe. -A ver.
-¿Qué es esto?
Por el tamaño que tiene y por el peso, ni lingotes
ni cepas. Vamos a abrirlo. -¡Qué fuerte!
-Tened cuidado. -No sabes.
-Tranquilo. -Ya.
-Más papel. -Cuidado, ¿eh?
Es la maqueta que Zúñiga le regaló a los científicos
en la peli. -Es el Estrella.
¿Tanto secreto para esto?
Vaya mierda de tesoros tiene el Estrella.
En el camarote, al menos, había esqueletos.
-Y te hiciste caquita encima. -¿Vienes a desayunar?
-Vilma, tengo muchísimo sueño. Lo siento.
-¿Alguno viene a desayunar? -Yo voy por las herramientas.
Hay que arreglar esto o el capitán me mandará hacer
la penitencia a mí. -Le ayudo.
Pero...
No.
Un poco...
Gracias, Tintín.
(Puerta)
Me presento.
Soy Ulises Garmendia, un nuevo alumno del Estrella Polar.
Hola, grumete. Hola.
¿No cree que, para ser nuevo, llega demasiado tarde?
Pase. Ya lo sé, pero mi madre decía
que nunca es tarde para hacer las cosas bien.
Y como soy el nuevo, pensé que si me hacía amigo
de la hija del capitán la gente me aceptaría antes.
O sea, que quieres ser mi amigo por conveniencia.
Sí.
Muy bien.
Tenías razón,
hay historias que no pueden ser y en la nuestra hemos sufrido mucho.
Está claro que no valemos para novios,
así que... ¿Qué te parece ser amigos?
Toma.
Mis regalos de nuevo amigo.
Vale.
Es que yo no tengo ningún regalo. No pasa nada.
Lo robé mientras desmontaban el rastrillo.
¿No te gustan las sirenas?
No... O sea, sí, sí,
pero ayer soñé que era una de ellas.
Es una tontería.
Pero sí me gusta. De verdad, me gusta mucho.
Gracias.
De nada. Sí.
Bueno, Ulises Garmendia... Eso es.
Ha entrado con muy buen pie en el Estrella Polar. Le felicito.
Muchas gracias. Bienvenido.
¿Desayunamos? Sí, voy.
¿Qué hace?
No lo sé. Bueno.
Ya sé lo que es un acelerador de partículas.
Este señor lo inventó, T.S. Walton.
Muy bien, Burbuja.
¿Me dejas? Tengo que trabajar.
Y este fue el primero que se inventó.
Julia, este fue el primero.
Lo que no sé es qué hacía en el Estrella Polar, en 1940,
escondiendo un boceto.
Qué raro, ¿no?
Lo vi en una película antigua del Estrella.
También salían unos señores con pistolas.
Creo que mataron a la tripulación para encontrarlo.
Ese acelerador fue lo que hundió el mundo, ¿verdad?
Sí.
¿Y sirve para eso? Sirve para hacer chocar
unas cosas llamadas hadrones. Hadrones.
¿Y para qué sirve chocar hadrones?
Para encontrar lo que se llama la partícula de Dios,
la partícula a partir de la cual se puede crear materia,
cualquier cosa.
¿Cualquier cosa?
¿Una canica, por ejemplo?
Sí, una canica.
Una taza, agua, uranio,
tanques, bombas,
cosas que no conocemos...
Todo a partir de la nada.
¿Como si fueras un mago?
Como si fueras Dios.
¿Me vais a decir cómo cayó al agua? ¡Palomares!
Él se tiró. -No me vas a marcar
como a un ternero. Si ser tuya significa eso...
No quiero ser de nadie. -¿Tú también has visto un pato?
¿Y esa pulsera? Me la dio una chica.
Ahora que uno se ha rehecho, quizás podemos ser amigos.
Es un pato de vuelo corto. ¿De dónde venía?
Tenemos una cita esta noche. Pero esta noche tenemos tormenta.
Vamos a cazar rayos. Nunca he visto nada más grande.
Julia, ¿qué le pasa? Tiene un edema pulmonar.
El agua de sus pulmones le ahoga.
Dé la vuelta, hay que entrar en la tormenta.
¡Todos al club!
¿Está muerto? Sí.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.