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Ale, dale un besito a papá.
Que seas bueno, ¿eh?
¿Tardarás mucho? No lo creo.
Adiós.
¡Jia!
(Música tensión)
(Disparo)
(Música tensión)
(Música)
(SILBA)
(Disparos)
Eh, amigo.
(Disparo)
(Música)
Bueno, este es el gran Samuel Latour.
Vamos a ver, 100, 200, 400, 700...
En total, solamente 900 $.
Sí.
Se ha convertido en una profesión ridícula.
Cada día se hace más difícil.
Sí, nos faltan los cinco más importantes,
nuestra situación cambiará cuando les demos caza.
Bien.
Pues vamos en su busca.
(RÍE) Levanta ese ánimo, hombre.
(Música)
Ahí los tenemos. Ya les he visto.
¿Como en el paso? Como en el paso.
(Continúa la música)
Dígame, ¿qué va a tomar? Deme un whisky.
Ahora mismo.
(CANTURREA)
(GRITA) -¡Ah! Shh.
Perdona que no me quede, guapa, tengo mucha prisa.
Por lo menos podría cerrar la ventana,
¿no ve que voy a coger una pulmonía?
(Música tensión)
(Disparos)
(Música)
(Disparos)
(Continúa la música)
Volveremos por el dinero de esa recompensa, sheriff.
(Continúa la música)
(LEE) "15 000 $ por el asesino de la familia Clayton".
15 000 $.
¿Qué te pasa? ¿Por qué te paras ahora?
Siempre me dijeron: "si vas por tres y te ofrecen 15,
no lo dudes, cambia de rumbo".
¿Puedo saber de qué estás hablando?
(Música)
Sigue andando.
(Continúa la música)
Más deprisa.
(Continúa la música)
Párate ahí.
(Continúa la música)
Te voy a...
"Vamos, pasa de una vez".
Aquí lo tiene, sheriff. El asesino de los Clayton.
Lo ha confesado él mismo.
Am...
¿Es eso verdad?
Ya lo ha oído.
Tenga mucho cuidado, sheriff.
Es peligroso, estuvo a punto de matarme, pero...
¿Valía la pena arriesgarse por la recompensa, no? Pase.
No pensaba en el dinero cuando capturé a este bandido.
A propósito, ¿quién es el que va a pagarme? ¿Usted o...?
Sí, yo mismo le pagaré.
Pss, oiga.
¿Quiere mirar por la ventana?
(Música tensión)
¿Quiere decir que eso...? Exactamente.
Eso es lo que quería decir.
Esos son los asesinos de los Clayton. ¿Esos?
Lo siento, amigos, habéis llegado con un día de retraso.
Entrégame el cinturón.
Pero, hombre, ¿no es usted capaz de aguantar una broma?
He dicho que me des el arma.
(Música)
Conque...
Una broma ¿eh?
Esos tres eran también forasteros, ¿quién me dice que vosotros
no habéis tomado parte en el asesinato de los Clayton?
Le aseguro que no tenemos nada que ver con los Clayton.
Díselo tú, Fred. (RÍE)
¿De qué demonios te estás riendo?
Mala suerte, Johnny, eso es todo. Oiga, sheriff,
¿cuándo piensa sacarnos de aquí? No lo sé.
Esos que hay colgados juraron hasta el último momento que eran inocentes.
Te felicito, Johnny, has tenido una idea magnífica.
Si no te gustaba, me lo podías haber dicho antes.
Anda, calla la boca y desátame.
Hola, Bob. Hola, Rogers.
¿Tienes ya eso? Sí. Ahora te lo doy.
¿Se han calmado los ánimos con la ejecución de esos tres forasteros?
No del todo.
Mira.
Ni el propio Clayton distinguiría cuál de las dos firmas es la suya.
Muy bien.
Una falsificación perfecta.
Bueno...
Ahora les toca a los Harrison.
No hables tan alto. En el calabozo tengo a dos.
Creo que deberíamos esperar unos cuantos días.
Hasta que la gente se tranquilice un poco.
Quizá tengas razón.
Hablaré con Pearson.
(Música)
(PIENSA) "¿Este arma?".
(Continúa la música)
¿A quién de ustedes pertenece este revolver?
¿No me han oído?
Es mío.
¿De dónde lo has sacado?
Oiga, amigo, ¿no cree que está haciendo demasiadas preguntas?
¿A qué viene tanta curiosidad?
¿Por qué no empieza presentándose a sí mismo?
Sí, perdonen, me llamo Steve Rogers.
¿Puedo saber cómo ha llegado a sus manos?
¿Y usted puede decirnos por qué ese interés?
Por una cuestión personal.
Este revolver tiene una larga historia.
Lo encontramos hace ya algún tiempo.
¿Eso es todo lo que pueden decirme? Sí, eso es todo.
¿Verdad, Johnny?
Eso es todo.
¿Se llama Johnny?
¿Y qué más?
Johnny...
Johnny a secas.
(Música)
Jeff Murphy.
¿A qué ha vuelto cuando al fin ya había conseguido olvidarme de todo?
¿Qué quiere? ¿Vendernos su silencio o...?
¿Ha vuelto solo, Steve?
No es tu antiguo capataz.
Son dos desconocidos.
Dos forasteros desaprensivos que se han encontrado el arma.
Son jóvenes.
Olvida lo que estás pensando.
No es tu hijo.
No he debido decirte nada.
Lo único que ha vuelto del pasado es ese arma.
Y el recuerdo.
No pienses más en ese revolver.
Solo el azar lo ha traído a Blackstone.
A tu hijo, le prohijarían los Murphy.
Y nunca le dirán la verdad.
Por miedo a que venga
y me vea obligado a matarle como hice con su padre.
De todos modos, me gustaría ver a ese forastero.
Hablaré con Bob y le diré que lo suelte.
Abandonarán el pueblo, ya verás.
(SILBA)
Eh, Fred. ¿No te lo dije?
Sois unos tipos con suerte.
Pero seguid mi consejo, largaos rápidamente.
Ya has oído, lo mejor será hacerle caso.
Claro.
Ah, tenéis que agradecérselo al señor Rogers.
En lugar de tomar a mal que hayáis querido robarle los 15 000 $
de la recompensa, me ha pedido que os deje libres.
Debo ir a agradecérselo.
Sí, sí. Yo en vuestro lugar, no iría.
Puede cambiar de idea.
¿Es posible que le hayamos causado tan mala impresión?
Si de mí dependiera...
Os quedaríais aquí una temporadita.
Está claro, Fred.
Al sheriff no le hemos sido demasiado simpáticos.
Oye, Fred, no me gusta este pueblo, tomemos una copa
y volvamos a lo nuestro, a la caza del Logan y de Anderson.
Nos han tomado mucha delantera.
Gracias a tu genial ocurrencia. Qué pesado, otras veces
nos ha salido bien.
Y no olvides que todavía hemos de ir a Lexington para recoger los 900 $.
No te preocupes, eso está seguro. Sí, pero ¿cuándo lo vamos a hacer?
(Música tensión)
¿Qué sucede? Están ahí, he visto a Anderson.
¿Como en Pittsburgh? Como en Pittsburgh.
(Música tensión)
Eh, amigos, estáis todos invitados a una copa.
(Música)
(Disparo)
¡Quieto!
Me parece, amiguito, que no has tenido mucha suerte,
deteniéndote en Blackstone.
¿Qué es lo que quieren?
Solo una cosa, que nos digas dónde está Logan.
No sé de qué me hablan.
Johnny...
¿No te habrás equivocado por casualidad?
No. No creo, yo juraría que es él. Yo también.
Sí, sí, yo juraría que es él.
Oye, amigo, ¿te molestaría decirme dónde está Logan?
No sé, nos separamos a la salida del Lexington.
Eh, Fred, ¿tú te crees esa historia?
No del todo.
Lo siento, Anderson.
Vas a tener que hacer un poco de memoria.
Os he dicho la verdad, no sé nada.
Bien, si te empeñas en seguir este juego, seguiremos.
Levántate.
¿Dónde está? No sé, ya he dicho
que nos separamos.
-¿Vosotros de nuevo aquí?
Esta vez sí que no es broma, sheriff.
Ahora sí que tendrá que pagarnos los 1000 $ de recompensa
por la captura de Anderson, mira esto y dígame si cree
que es la misma persona o un simple parecido.
Es él, no cabe duda.
Ya lo ha oído, sheriff, son 1000 $.
Esto lleva unos trámites, hay que esperar.
Bueno, no se preocupe, esperaremos. Sí, pero ¿cuánto? Un día, dos...
Yo tampoco lo sé.
En cuanto tenga el dinero, os avisaré.
Espero que sea pronto. Hasta la vista.
Te ordené que no aparecieras por el pueblo, entra.
-Pero, bueno, ¿es que vas a encerrarme?
-¿A ti qué te parece?
¿Te han hecho alguna pregunta? -He tenido que decirles
Déjame ir a la cabaña y les haremos un buen recibimiento.
-Acostúmbrate a no pensar por tu cuenta.
Iré a ver a Rogers. Él dirá lo que tenemos que hacer.
-Anderson ya tenía que estar aquí.
-Vámonos. No podemos esperar más tiempo.
(Música)
(Música tensión)
Se te ha terminado el plazo, Harrison.
(Disparos)
(Música)
No han venido a robar. ¿Por qué los habrán asesinado?
No lo sé, pero de momento llevaremos los cadáveres al sheriff,
quizás él nos aclare algo.
¿Por qué no tratamos de cazar esos?
No tenemos prisa.
Si hay recompensa, ahora ya sabemos dónde encontrarles.
Bueno.
(Música)
¡Cuatro!
(Continúa la música)
¿Por qué no sale y echa un vistazo, sheriff?
Encontrará a toda una familia asesinada.
Son los Harrison, sheriff.
-¿Qué sabéis vosotros de esas muertes?
Menos los motivos, todo.
Le hemos presenciado, pero no pudimos intervenir.
Estábamos algo lejos.
Íbamos siguiendo a Jack Logan,
compañero de Anderson.
Pregúntele a él, conocerá a todos los demás.
Ya.
¿Estás bien seguro?
-Uhm... Con permiso.
¿Esos que están en el carro son muertos?
Eh... ¿Usted qué cree, que están durmiendo la siesta?
Y... ¿los han matado ustedes?
No, a esos no. (RÍE) No importa, ya matarán a otros.
Permítanme que me presente. Jonathan Rastaufer, amigos.
Los... Los amigos me llaman Alegría.
Esto... Y digo yo, a propósito, ¿quién paga el entierro?
-¡Llévate a tus muertos y déjanos en paz!
-Sí, claro. Con permiso.
Vamos a ver qué dice el prisionero.
Imagino que lo habrás oído todo, Anderson.
-Sí. -¿Qué es lo que sabes esos asesinos?
-Nada, yo no conozco a ese Jack Logan,
ni a nadie en este maldito pueblo.
¿Por qué no me deja a mí, sheriff?
Quizá yo pueda refrescarle la memoria.
Aguarda, esto es cosa mía.
Si quiere saber algo más, sheriff, ¿por qué no viene con nosotros?
Se esconden en la cabaña de Pearson.
Iré yo solo. Vosotros os quedaréis aquí encerrados.
¿Otra vez? ¿Qué hemos hecho?
Solamente os quedaréis en el calabozo
hasta que compruebe que lo que decís es verdad.
Enciérranos, Jim.
-Muy graciosos.
(Música animada)
Tengo que darte la enhorabuena, Fred.
Ha sido una gran idea traerlos aquí.
Te felicito.
(Ladridos)
Pearson, ahí viene Bob.
-Tenéis que iros inmediatamente.
-¿Qué ha ocurrido?
-Dos cazadores de recompensas...
me trajeron a Anderson.
Y ahora a los Harrison.
Os han visto y conocen este lugar.
-Y ¿dices que son dos?
-Sí.
-Nos vienen pisando los talones desde Big Springs.
Si pudiéramos terminar con ellos, me sentiría mucho más tranquilo.
-Olvídate de eso ahora.
La gente está furiosa.
Recoged todo, y en cuanto anochezca
os vais a la mina.
-¿Hay que hacer algo por Anderson?
-Ya os diré lo que hay que hacer.
(RÍE)
¿Te imaginas lo que hubiera pasado si llegamos aquí un día antes?
Ahora estaríamos ahí fuera colgando tú y yo, en lugar de esos tres.
(RÍE)
(RÍE) No mucha.
Estoy convencido,
esos pobres eran inocentes.
Yo también.
Seguramente vinieron buscando la misma recompensa que nosotros.
(RÍE) (RÍE)
Por primera vez en mi vida me alegro de haber llegado tarde a un sitio.
(RÍEN)
Amigos, traigo malas noticias para vosotros.
He estado en esa cabaña y no había nadie.
Bueno... ¿qué quiere decir con lo de malas noticias?
Quiero decir que os quedaréis aquí...
hasta que sepa algo en concreto de lo ocurrido.
Óigame, sheriff...
usted sabe tan bien como nosotros que ha ahorcado a tres inocentes
y que no puede detenernos porque no tiene ninguna prueba.
Sáquenos de aquí...
o, de lo contrario, nos va usted a hacer pensar
que es algo peor que un estúpido.
Yo creo que esos hombres son sinceros.
No se puede pensar que después de matar a los Harrison
vengan a traerlos a la oficina del sheriff.
-Quizá tengas razón.
Ten, el dinero de la recompensa. Puedes contarlo si quieres.
Y no olvidéis que os lo ha anticipado el señor Rogers.
¿Alguna otra cosa, sheriff?
Sí. Recordad que no debéis alejaros del pueblo
hasta que yo hable con el juez.
(RÍE)
(Música)
Me gustaría saber qué piensas del sheriff.
¿A qué te refieres?
A esa historia que nos ha contado de la cabaña.
Uhm... Todavía nada.
Y tú, ¿qué ves detrás de tanta muerte?
El cementerio.
(RÍE)
(NIEGA) Yo veo dinero.
Mucho dinero.
No se mata a la gente porque sí.
Buenas noches, caballeros. Les estaba esperando.
No tenemos prisa, espérenos unos cuantos años más.
(RÍE)
Mira, ¿ves? Todo en perfecta calma.
Parece como si no hubiera ocurrido nada.
(RÍE)
¿No es ese el señor Rogers?
¡Buenos días, señor Rogers!
(Música tensión)
Buenos días.
¡Gracias por haber anticipado el dinero de la recompensa!
No tiene importancia.
Para nosotros sí, se lo agradecemos mucho.
Ya saben que me tienen a su disposición
para todo lo que necesiten.
No lo olvidaremos. Gracias, muy amable.
Adiós.
(Música)
Es él, el más joven, ¿verdad?
Sí, ¿por qué?
No lo sé, no podría explicártelo.
Pero debo confesarte que al verle he sentido algo extraño.
¿Otra vez con tus absurdos presentimientos?
Razona, mujer,
¿que vendría a hacer tu hijo aquí al cabo de 20 años?
Ojalá tengas razón y no sea él.
Ya no me importan ni las tierras, ni el dinero.
Esos 20 años de los que hablas
han sido para mí un continuo suplicio.
Jamás pensé que fueses capaz de sentir el más leve remordimiento.
Siempre estuviste equivocado con respecto a mí.
Por amor hacia ti fui cómplice de un asesinato.
No tengo ninguna disculpa,
pero ya he pagado muy caro todos mis errores.
Ni siquiera por tu cariño
hubiera prescindido voluntariamente de mi hijo.
Ah, ninguno de los dos tiene que ver con esa historia.
¿Cómo te lo tengo que decir?
Ese revolver se lo han encontrado, no pienses más en eso.
Son simples cazadores de recompensas.
Ahora que han cobrado lo que reclamaban, se irán.
Ya lo verás.
De aquí no nos vamos.
Ya verás como tarde o temprano aparecerá Jack Logan.
Y algo más, ya te dije que en este pueblo hay mucho dinero.
Ya. Todavía no sé dónde,
pero estoy completamente seguro... de que lo hay.
¿Vamos a la cabaña de Pearson a echar un vistazo?
No, allí no hay nadie.
O el sheriff nos mintió y les mandó irse,
o, efectivamente, no los encontró.
¿Piensas... que el sheriff pudo...? (ASIENTE)
¿Por qué no? ¿Uhm?
Eso digo yo.
¿Por qué no?
(Música romántica)
Yo voy luego al almacén.
-Está bien, padre.
(Continúa la música)
¡Eh, Fred, mira! ¡Mira eso!
¿No te parece maravillosa? Pero ¿la has visto bien?
¿Uhm?
Y ¿te quedas así?
¿Y qué quieres que haga? ¿Que me tire de cabeza?
Pues yo me voy.
(JADEA)
(ASIENTE) Oye...
Vamos a ver, tú que eres más viejo que yo...
Bueno, perdona, quiero decir que...
tú que tienes más experiencia...
(SUSPIRA) Es que yo con esta clase de mujeres no sé.
¿Qué tengo que hacer para hablar con ella?
Bajar a la calle y acercarte.
Pero ¿no ves que estoy hablando en serio, Fred?
Por favor, dime, ¿qué tengo que hacer?
Está bien, muchacho, escúchame con atención.
Yo creo que para conquistar a una mujer
no hay más que un camino.
Educación...
y gentileza.
Así no hay quien se resista.
Educación y gentileza.
Sí, algo de eso había pensado yo.
Gracias, Fred. (RÍE)
(RÍE)
(Música animada)
(RÍE)
(Continúa la música)
(RÍE)
(Continúa la música)
(RÍE)
(Continúa la música)
(RÍE) "Estoy de acuerdo con Forrest,
hay que tomar una determinación". -"Pues yo no tengo por qué ir...".
(HABLAN A LA VEZ)
-"¡Bueno, bueno, está bien!
¡Dejad de hablar!".
-¿A qué esperamos para unir nuestras fuerzas
e impedir que nos vayan asesinando familia a familia?
¿qué ignorado valor tienen nuestras tierras para esa gente?
¿Quién hay detrás de los desconocidos que han venido a amenazarme?
-Yo, por mi parte, prefiero no investigar.
-¡Eso es lo cómodo!
¡Y, sobre todo, lo cobarde!
¿O ya os habéis olvidado de los Clayton y los Harrison?
ya hemos hablado con el sheriff. -Y ¿qué ha hecho?
No podemos seguir de brazos cruzados esperando que nos maten.
¡Hay que luchar con sus propias armas
para defender nuestras tierras y nuestras familias!
Tiene usted razón.
Yo presencié la muerte de los Harrison.
Siempre he pensado que detrás de esas tierras
hay algún misterio.
Cuente usted conmigo para ayudarle.
Gracias por el ofrecimiento. (RÍE)
Es usted forastero, ¿verdad?
¿Quiere tomar algo?
Whisky.
Dos. Está bien.
Mi nombre es Dalton,
Fred Dalton.
-Aquí tienen.
-Pero puede llamarme Thomas.
Son mis hijos.
Elizabeth y Daniel.
Mucho gusto. Este amigo conoce nuestro problema
y se ha ofrecido para ayudarnos.
Johnny. Voy a presentárselo.
Johnny, el señor Forrest.
Eh... Cuente también conmigo. Gracias.
(RÍE)
Mucho gusto.
Eso placer conocerla, señorita.
Agradezco mucho sus amabilidades, Johnny.
-¿Qué? ¿Está todo o queda algo por cargar?
-No, nada, padre.
-Entonces, vámonos.
Permítame.
Les espero en casa, ¿eh?
Descuide, señor Forrest, iremos.
De todas formas, no vivan confiados.
Así lo haremos. ¡Jia!
¡Jia!
¡Adiós! ¡Hasta pronto!
¡Jia!
-¡Adiós!
¡Hasta la vista!
Cuanto te lo agradezco, Fred.
Qué buena idea has tenido.
Si no llegas a venir...
No me lo agradezcas, no lo hice por ti.
Si nos interesa esa familia es porque no tardarán en recibir
la visita de Jack Logan y sus amigos.
¡Ah!
Era por eso. Ya me extrañaba tanta amabilidad.
no perderemos de vista la oficina del sheriff.
¿La oficina del sheriff? (ASIENTE)
Algo tendrá que hacer con Anderson.
(Viento)
-¿Qué pasa?
-Ahí viene el sheriff.
(Galope)
Fred.
Te felicito,
tenías razón.
El sheriff está complicado en el asunto.
Y esto me convence todavía más
de que detrás de todo ello hay dinero,
mucho dinero.
¿Qué hacemos?
Lo primero que tenemos que hacer es informarnos de lo que ocurre,
y creo saber dónde.
¿Juez Wright?
¿Juez Wright?
¿Qué se le ofrece?
Me han dicho que es usted la única persona decente del pueblo.
¿Es verdad?
Sí. No le han engañado, joven.
Y ¿no hace usted nada para evitarlo?
No me dejan. Estoy solo.
Tráigame pruebas y yo le prometo que meteré en la cárcel a quien sea.
¿Las tierras de esos granjeros asesinados
han sido registradas por alguien?
Nadie ha presentado ningún documento de compra,
si es a eso a lo que se refiere.
No lo entiendo. Unas muertes inútiles.
¿Cree posible un acto de venganza?
No.
Ni a los Clayton, ni a los Harrison se les conocían enemigos.
si alguien se presenta como... comprador de estas tierras,
¿quiere avisarme, por favor? Me alojo en el hotel.
Lo haré, puede estar seguro.
Adiós, señor Wright. Adiós.
¿Dónde habré leído eso?
(RÍEN)
Eso está bien, Elizabeth. Me gusta verte reír.
El asunto del rancho...
y la amenaza de esos hombres me tenían muy preocupada,
pero hoy...
estoy contenta.
Tus visitas me han proporcionado una gran tranquilidad.
¿Solo... tranquilidad?
(RÍE) Yo no he dicho eso, y tú lo sabes.
Soy muy feliz.
Es curioso, Elizabeth, nunca pensé...
que la felicidad de nadie
pudiera hacerme a mí también feliz. (RÍE)
Johnny,
¿cuándo piensa dejar esta vida?
Bueno, por el momento no tengo prisa en morirme.
No seas tonto. Te hablo en serio.
Es que no sé a qué vida te refieres.
A la que llevas...
de continuo peligro.
Desafiando siempre al destino, de un lado para otro.
¿Es posible que seas feliz de ese modo? Dime.
hasta que te he conocido no había pensado en ello.
Hoy creo que merece la pena pensarlo,
si es que tú lo deseas.
Así es, Johnny.
Piénsalo. -¡Eh, pareja!
-¡Ahora vamos!
-¿Creéis que ya es hora de comer o todavía no?
-¡Oh! ¡Se me había olvidado hasta hacer la comida!
-¡Uhm! ¡Bah, mujeres!
Hola, señor Forrest. ¿Qué hay, Johnny?
¿Te apetece un trago?
No hay que preguntarlo, eso nunca viene mal.
Hoy le veo contento. Lo estoy.
Otro día sin aparecer esa gente.
Ya voy creyendo que lo han pensado mejor
y han decidido dejarme en paz definitivamente.
(RÍEN)
-No, yo los llevaré o me dejas sin platos.
-No, siéntate.
Ya que me he puesto, servicio completo.
Un día es un día.
(RÍE) Muchacho,
ya estás en condiciones de casarte.
Te lo digo en serio, harás un marido excelente.
(RÍE) Sí, sí, ríete,
ya me reiré yo luego cuando vea las caras que ponéis
al comeros el estofado. Bueno, o lo que sea.
(RÍE)
(RÍEN)
Eh, tendremos que hacer los honores a su comida,
aunque nos estalle el estómago, o se va a reír a gusto.
(RÍEN) Sí.
¿Qué? ¿Cómo ha ido el paseo?
Muy bien. Mejor que otros días.
Elizabeth ya ha desechado sus temores.
Todos estamos contentos.
(RÍEN)
Por todos. Bueno no sé si estará,
pero hay que comérselo.
Después del trabajo que me ha costado...
Nunca creí que estas cosas fueran tan difíciles.
-¡Eh! -¡Eh!
(RÍEN)
(SUSPIRA)
¡Oh! -¡Muchacho, esto huele muy bien!
Sí. Mejor que mis guisotes.
Daniel, te nombro cocinero perpetuo.
Bueno, de eso ya hablaremos después.
(RÍEN)
(SUSPIRA)
¡Uhm!
Uhm.
(TRAGA) Está buenísimo.
Sí, de verdad.
Buenísimo, sí. (RÍE)
(RÍEN)
(SILBA)
¿Qué quieres ahora? (SILBA)
No me has contado lo que te ha dicho el juez.
No sé nada, déjame dormir.
(RÍE) Un día de estos tienes que venir.
¿Me oyes, Fred? Tienes que venir.
A su rancho.
Ya verás.
Es una familia simpatiquísima.
No hacían más que preguntarme por ti con mucho interés. ¿Cuándo vendrás?
Te decía que cuándo vendrás.
¡Pronto, pero déjame dormir!
¡Uhm! A propósito, Fred,
no han tenido noticias de Logan.
(SUSPIRA)
Hoy he pasado un día estupendo.
Ella estaba preciosa.
(RÍE)
¡Cómo nos hemos reído, sobre todo a la hora de...!
¡Fred! ¡Ah! ¿Qué sucede?
(RÍE) Lo siento,
pero me estaba preguntando...
tú que eres el de la experiencia...
¿qué se siente cuando se está enamorado?
¡Uhm!
¡Bah!
¡Uhm! (RÍE)
(SUSPIRA)
Hasta la vuelta, Jim.
(Música suspense)
¡Eh, Pearson! ¡Ya están ahí!
-¡Logan!
Vamos.
¿Has oído eso? Sí.
Vamos.
(Música suspense)
¿Me permitís que os felicite, muchachos?
¡Eh, amigos!
(Disparo)
(Música suspense)
Bob, tenemos que huir, han muerto todos.
-¿Todos?
-Esos dos cazadores de recompensas nos han sorprendido.
-No has debido venir aquí. Si te ven, pueden sospechar.
-No te hagas ilusiones. Lo saben todo, estoy seguro.
-Vete a la mina y espera mis órdenes.
Yo voy a hablar con el señor Rogers.
Que se traigan todos los hombres que necesiten.
Tenéis que estar de vuelta lo antes posible.
La última vez que supe de ellos estaban en Tucson.
Allí te informarán.
No creo que te cueste trabajo encontrarles.
¿Y de verdad crees que los Lassiter son la mejor solución?
¿Sabes lo que ofrecen por sus cabezas?
Sí, mucho dinero.
Nuestros amigos no perderán la oportunidad
de cobrar esa recompensa.
Y tú y yo sabemos lo que les ocurrió a todos los que lo intentaron.
Está bien, ojalá no te equivoques.
Mientras, ¿qué hago yo?
Esos hombres están al corriente de todos mis pasos.
Bah.
Regresa con ellos, y te quedas en la mina.
Una vez que acaben con esos dos,
dirás que vuelves de entregar al preso.
Ya nadie podrá desmentirte.
De acuerdo, Rogers.
Convendrá que tú estés en la oficina del pueblo.
Si ocurre algo que haga cambiar nuestros planes, me avisas.
Sí.
No olvides que os necesito cuanto antes.
No te preocupes. Hasta pronto.
Estoy pensando en la cara que pondrá el sheriff cuando sepa
que estamos enterados de todo.
Hola, señor Rogers.
¿Qué está haciendo aquí? Hola.
¿Y el sheriff? ¿Dónde está?
No sé, no hay nadie. El preso tampoco.
Supongo que habrán ido a entregarlo a las autoridades que lo reclamaban.
Solo iba el ayudante en la conducción,
y ha muerto en una emboscada de los compañeros de Anderson.
(Música suspense)
¿Ustedes lo han visto? Sí.
Y el único que puede contarlo es Jack Logan.
Ya ve usted lo que son las cosas.
Precisamente se nos ha escapado el que más nos interesaba.
Les agradezco que hayan expuesto sus vidas
para traer un poco de paz a este pueblo.
Antes era un lugar muy tranquilo, y ahora...
No creo que se pueda vivir muy tranquilo en un pueblo como este
cuando su propio sheriff es el jefe de una banda de asesinos.
Señor Rogers,
¿tiene usted idea de dónde podré encontrarle?
No sé, tenía que hablar con él y por eso he venido aquí.
La verdad es que no entiendo nada.
Siempre le hemos considerado un buen sheriff y un hombre honrado.
Pero...
¿están seguros de lo que dicen?
Completamente.
Desde que ustedes han llegado a Blackstone,
voy de sorpresa en sorpresa. ¿Ah, sí?
¿Y qué otra clase de sorpresa ha tenido desde que estamos aquí?
Primero, el revólver, y ahora...
¿Qué tiene el revólver de Johnny?
¿Por qué le interesa tanto saber de dónde lo hemos sacado?
Verán, era de un gran amigo mío.
De un hombre al que yo quería mucho.
Y a quien hace años que no veo.
Al ver su arma,
pensé que quizá le hubiera ocurrido algo.
También pensé que ustedes podrían darme noticias suyas.
Tal vez sea la misma persona que se lo dio a Johnny.
Un buen hombre.
Pero...
¿no dijeron que lo habían encontrado?
Sí.
Dijimos eso.
Te lo dije, lo presentía, es mi hijo.
Ahora estoy segura.
Es probable, pero aún me resisto a creerlo.
¿Cómo puedes estar tan ciego?
Es él.
Y el otro, el hijo de Murphy.
¿Qué habrán venido a hacer, Steve?
¿Qué sabrán de nosotros? No me importa lo que sepan.
Pero no consentiré que me arrebaten todo lo que he conseguido
en tantos años de esfuerzo. ¿Qué vas a hacer?
Impedirlo como sea.
Júrame que no harás nada, Steve. No podría soportarlo.
Tú sabes que no podría soportarlo.
Lo soportarás.
Y volverás a olvidarlo todo.
Te equivocas.
Esta vez no lo consentiré.
No me importa perderlo todo.
Incluso a ti.
Por favor, Steve, a él no.
Demasiado tarde.
Ya mandé llamar a los Lassiter.
(Murmullo)
Amigos, ¿quieren escucharme?
Acérquense.
De acuerdo con el juez Wright,
les he convocado aquí para que estudiemos la situación.
En principio, no podemos estar más tiempo sin sheriff.
Y creo que el más indicado para ello es nuestro amigo Fred.
(Murmullo)
Por favor, señores. Pero ¿cómo puede ser?
Oiga... Tiene que aceptar el cargo.
-Hace días que venimos hablando de esto.
Conozco bien a Bob Watson
y estoy seguro de que no dará por terminado este asunto.
Habrá más violencia.
-Acepte, amigo. Y ojalá vengan más pistoleros,
aunque sea el condado quien pague los entierros.
-Qué afición tiene a los muertos.
Ahora me explico por qué le llaman Alegría.
(Risas)
-Tiene que decidirse, tiene que hacerlo.
Está bien, está bien, amigos.
¿Por qué no, Fred? Como quieras.
Aceptamos.
Enhorabuena, Fred. Déjeme que le felicite.
-¡Cállense! ¡Silencio!
Vengan conmigo.
-Gracias, Fred.
-Yo, el juez,
haciendo uso de las atribuciones que me confiere mi cargo
y en representación de los ciudadanos de este pueblo,
les nombro a ustedes dos sheriff y ayudante de sheriff de Blackstone.
Ahora, jure ante esta santa Biblia respetar, defender e imponer la ley.
Ponga la mano sobre la Biblia y diga: "Juro".
Juro.
Bravo, juez Wright.
Bravo. Qué memoria más prodigiosa.
Ha soltado el mismo discurso que le oí hace 14 años.
-Simpático.
Jure.
Lo juro.
Mi enhorabuena.
Aquí tiene. Desde ahora es suya.
Ojalá no tengan que hacer uso de las armas
en el ejercicio de su cargo.
-No lo estropee al final, juez.
Ahora que iba tan bien...
-Simpático.
-Señores, brindemos por los nuevos representantes de la ley.
(Música animada)
-Enhorabuena.
Acabas de convertirse en un hombre muy importante para ellos.
Te aseguro, Elizabeth,
que me basta con que a ti te lo parezca.
¿Me permite?
Por fin tenemos dos hombres honrados en quienes poder confiar.
-A su salud. Por favor.
Por mis mejores proveedores. -Qué simpático.
-Enhorabuena, Alegría. Se avecinan tristezas.
-Así es, muchacho.
Nadie es capaz de enriquecerse a costa de los vivos.
-Eso digo yo.
-Ahora, ¿te quedarás con nosotros para siempre?
Sí.
Pero aún no me has dicho si tú lo deseas.
No seas tonto. Bien sabes que sí.
Lo harás.
Pero ¿cómo puedes dudarlo, Elizabeth?
Lo estoy deseando desde que te vi en el pueblo.
Ya han pasado... Exactamente 22 días,
ocho horas y unos minutos.
Hola, Logan. -¿Qué hay, Bob?
-No me gusta esto.
Las cuevas no se hicieron para los Lassiter.
-Es mejor que esperemos aquí las órdenes del señor Rogers.
No deben vernos a ninguno hasta saber cuáles son sus planes.
-Iré yo a avisarle. De paso, tomaré unos tragos.
A lo mejor tengo suerte y me tropiezo con esos buscadores de recompensas.
-El sheriff tiene razón, cada cosa a su tiempo.
No he olvidado lo de Lubbock. A Fred me lo reservo yo.
-Bienvenidos, muchachos.
Tras dos semanas de soledad,
ya empezaba a sentirme como un hombre de las cavernas.
-Hola, Logan.
¿Cómo van las cosas por Blackstone? ¿Siguen allí esos dos?
-Hace un par de días vino Rogers a decirme
que les habían nombrado sheriff y ayudante.
Mala cosa si la gente les apoya.
-No conoce a los Lassiter puestos en movimiento.
Si es preciso, arrasaremos el pueblo.
-Sheriff.
Procuraré que no me vean, voy a visitar a mi amigo Rogers.
Les obligáis a firmar como sea.
Y luego elimináis testigos molestos.
¿Qué más?
Después, os hacéis visibles en el pueblo.
Si esos dos cazadores de recompensas no tratan de deteneros,
les provocáis.
Eso es cosa vuestra.
Lo que quiero es que terminéis con ellos sea como sea.
¿Algo más?
Por ahora, es suficiente.
Lo que hagamos después dependerá de la reacción de la gente.
Pase lo que pase, no quiero que vengáis por aquí.
Ni que deis a entender que trabajáis para mí.
Yo iré a veros.
¿Y nos has hecho traer tantos hombres para tan poca cosa?
No te preocupes por eso, el que paga soy yo.
Así será todo más fácil. ¿Cuándo tenemos que empezar?
Mañana mismo.
Muy bien. Estate tranquilo, Rogers.
(Música suspense)
Diga. Voy al pueblo.
Prepárame el caballo. Enseguida.
Nunca pensé que un sheriff tuviera que trabajar tanto.
¿Qué creías? Yo jamás lo he puesto en duda.
Soy un convencido de que el dinero no se le regala a nadie.
Sí, claro. Si al menos nos pagasen...
No veo la hora de que venga el nuevo sheriff.
(LLAMAN A LA PUERTA)
Mira a ver quién es.
(CHISTA)
Venga.
Enseguida vuelvo, Fred. De acuerdo.
(Música dramática)
Señora Rogers.
Por favor, váyase lejos del pueblo.
Esta misma noche.
¿Por qué?
Quieren matarles.
Lo harán si no huyen enseguida.
Mañana podría ser tarde.
Pero... Por favor, no me haga preguntas.
No podría contestarle.
¿Lo sabe su marido?
No puedo decirle nada más.
Pero escuche mi ruego, váyase.
¿A que no sabes, Fred, quién vino para hablar conmigo?
La señora Rogers. ¿Ah, sí?
Pero lo que más me ha sorprendido ha sido la forma en que me miraba.
No sé, es extraño. Nunca me han mirado así.
No me digas que...
Hablo en serio, un poco de formalidad.
Entonces, ¿qué quería?
Vino para advertirnos que dejamos el pueblo lo antes posible.
Por lo visto, nuestras vidas corren peligro.
Parece ser que aquí, en Blackstone,
hay cierta persona interesada en acabar con nosotros.
¿Tú qué dices? Nada, nos quedaremos aquí.
Piensa que siempre que uno estorba es que hay dinero detrás.
Me alegro de que pienses así.
Ya tenía ganas de que coincidiésemos en algo.
Señora Rogers...
(MURMURA)
Eh, oye, ¿qué murmuras? ¿Eh?
No, nada. Son cosas mías. No tienen importancia.
Espérame aquí, vuelvo enseguida. De acuerdo.
No se ha vuelto a saber del hijo de la señora
ni del asesino de su marido. Ni del revólver de las cachas de oro.
A los pocos meses, la viuda se casó con el señor Rogers.
Tuvo suerte después de tanta desgracia.
El señor Rogers ha convertido el rancho
en el más importante de la región.
Dígame, Alegría,
¿sabe por qué se llevó el capataz al hijo de su víctima?
¿No pidió algún rescate?
Eso se esperó durante algún tiempo, pero tal vez tuvo miedo.
Se comentó mucho en toda la región. No se ha vuelto a saber nada de él.
Por usted.
Una bonita historia y muy interesante.
A mandar, amigo.
Sheriff, a ver si me envía algún cliente.
(Música suave)
(Música suspense)
¿Quiénes son, padre? -No sé.
Ahora lo sabremos.
Tú quédate aquí.
-¿Es usted Forrest?
-Sí. ¿Qué desean?
-Venga a hablar con mi hermano, él se lo dirá.
-Perdóneme, amigo,
pero estoy en mi casa, no tengo que hablar con nadie.
(Música tensión)
-Andando.
-¿Quiénes son ustedes? -Los hermanos Lassiter.
¿No le dice nada nuestro nombre?
-¿Qué quieren de nosotros?
-Simplemente venimos a hablar de negocios.
-¿Qué clase de negocios?
Hable claro.
-Firme aquí.
-Otra vez la misma historia.
Ya he dicho muchas veces que no vendo estas tierras.
-Dale eso.
-Todo este dinero es suyo. Está muy bien pagado.
-No insista.
Ya ha oído a mi padre.
Guárdeselo.
-¡Quieta! -¡Suélteme!
¡Suelte!
¡Suelte!
¡Déjeme!
Suélteme.
-Márchense de aquí.
-Aún no. Hemos venido a comprar y compraremos.
-No podemos hacer nada.
-Decídase de una vez. No tenemos mucha paciencia.
-¿Quién es el comprador? La firma está en blanco.
-Una simple precaución. Ya se encargará de rellenarlo él.
-Puede decirle a ese, sea quien sea, que no firmaré.
-¿Es su última palabra?
-Ya lo ha oído.
-Está bien.
Tú lo has querido.
Llévatelo.
(Música suspense)
-¿Qué pretenden hacer?
-Enseguida lo verás.
-Listos.
-¡No!
¡Espere, no lo haga!
Firmaré.
(Música dramática)
Los hermanos Lassiter. -Es verdad.
(Música suspense)
Los Lassiter. Mira.
-¡Sheriff, los Lassiter!
-Ahí están.
¿Has visto?
¿Como en Yuma? Como en Yuma.
¿Cuándo?
Cuando estemos cerca de los barriles.
¡Quietos!
¡Enfundad las armas!
¡Ahora vamos a salir,
y os daremos la oportunidad de defenderos!
(Música tensión)
¿Qué pensáis hacer? Sois dos contra uno.
Vete, Johnny.
No, déjame a mí.
Tengo una cuenta pendiente con él desde hace años.
Cuando quieras, Gregory.
Ya estamos iguales.
(Música suspense)
Ya pueden continuar.
Perdonen.
¿Qué te pasa?
¿Estás nervioso?
(Música tensión)
(Disparo)
No me gusta esto nada.
Ya deberían estar de vuelta.
-También a mí me extraña.
Pero ellos estaban muy seguros.
Es posible que se hayan quedado tomando unos tragos.
-No estaré tranquilo
hasta que sepa lo ocurrido.
Si me fallan los demás, tendré que arreglarlo yo mismo.
Olvida lo de ese maldito ferrocarril.
Nos sobran tierras y dinero para nosotros dos.
Paga a Bob y a los que están con él, y que se marchen.
Demasiado tarde para eso.
Nunca es tarde para volver a ser felices.
Como cuando vivíamos el uno para el otro
sin ambicionar lo de los demás.
Olvida este asunto, Steve.
No soy yo quien tiene que olvidar.
Ese muchacho no parará hasta vengar la muerte de su padre
y así quedarse con todo lo que tenemos.
Puedes equivocarte.
Quizá no sea mi hijo, tú siempre lo has negado.
¿Dónde vas?
A asegurarme de que es él.
Si es así, le mataré. Te lo juro.
Demasiado movido el día para encontrarte leyendo el periódico.
Trae cosas muy interesantes.
Por ejemplo, la adjudicación a la Southern Company
de la construcción de un ferrocarril que pasará por este pueblo.
Es extraño, nunca había oído hablar de este proyecto.
Tampoco yo.
Demasiado irregular la llegada de periódicos
de un tiempo a esta parte.
Siéntate. No.
Solo he entrado a hacerte una pregunta.
¿Se ha interesado alguien últimamente
por el registro de las tierras?
Solo el nuevo sheriff.
El nuevo sheriff.
Ha debido ocurrir algo.
¿Qué pasa, Rogers?
Esos hombres han matado a los Lassiter y a los demás.
No sé cómo han podido sorprenderles. ¿Qué hacemos?
¿Vamos al pueblo y acabamos con ellos de una vez?
Acabaremos con ellos, pero sin precipitarnos.
Por ahora, seguid tranquilos.
Oye, Bob. ¿Qué hay?
Estoy casi seguro de que el más joven de ellos
es el hijo de Allan.
Eso no es posible.
Después de tantos años.
Sí es posible.
Estoy convencido de ello.
¿Qué piensas hacer ahora?
(RÍE)
Tengo un plan.
Y te necesito a ti para llevarlo a cabo.
¿A mí? Sí, escucha.
(Música suspense)
(Música dramática)
¿Qué vas a hacer?
Aquel día me prometiste no volver a empuñar un arma.
Y lo he cumplido.
Pero hoy, como aquel día, voy a defender mi bienestar.
Nadie ha venido a echarte de tu casa.
Cuando eso ocurra, piensa en defenderte.
Mientras tanto... No te metas en esto.
Yo lo arreglaré.
Recuerda que es mi hijo. ¿Qué vas a hacer?
Lo que debí hacer el primer día.
Acabar con él de una vez. No lo consentiré.
Estás avisado, Steve.
Te juro que no lo consentiré.
Fred.
¡Fred!
Hola. Fred, tienes que ayudarme.
Tengo que encontrarles. ¿A quién?
A los asesinos de los Forrest.
Vengo de allí.
Les han acribillado a balazos.
No descansaré hasta dar con los asesinos.
He tenido que enterrarles con...
mis propias manos.
A Elizabeth, la última.
Lo siento, Johnny.
Sé lo que esa chica significaba para ti.
No podré olvidar.
No olvidaré su expresión.
Todavía me parece sentir...
el frío de su mirada.
Hoy he conocido la muerte
a través...
de su silencio.
¿Quién puede haber sido?
No lo sé.
Y ella parecía querer decírmelo.
¡He estado contemplándola durante horas!
¡Tengo que encontrarles! ¡Necesito vengarles, Fred!
¡Cálmate, Johnny! ¡Johnny!
(Música animada)
¿Sabes dónde nos quiere llevar? Sí.
Recuerdo el camino perfectamente.
¿Como en Tourton? Como en Douston.
(Música suspense)
¿Qué pensáis hacer? Nada, sheriff.
Se trata solo de un antiguo juego.
(Música suspense)
(Música animada)
(SILBA)
¡Disparadle!
¡Disparadle! ¡Disparadle, idiotas!
(Música suspense)
Malditos.
Vámonos de aquí.
(GRITA)
Greg, sigue disparando. Vamos a rodearle.
(Música suspense)
(Disparo)
No entiendo nada de todo esto. ¿Y tú?
Yo sí.
Ahora sí lo entiendo todo.
(Música emotiva)
(RÍE)
Oye, ¿puedes decirme de qué te estás riendo?
Muchacho,
acabamos de convertirnos en los más fieles servidores de la justicia.
Y yo sin saberlo.
Tú que lo sabes todo, ¿podrías explicarme
por qué esa mujer ha disparado contra su marido?
Es una vieja historia.
Ganamos ese revólver haciendo trampas.
Después, lo traemos aquí,
y con su sola presencia se hace justicia.
El destino.
Ella lo ha hecho por ti.
Al fin y al cabo, eres su hijo.
¿Que yo soy su hijo?
Cuidado con lo que dices.
A mí hay cosas que pueden ofenderme.
Ella así lo cree, no la desengañes.
Mató a su cómplice por salvarte.
Una bella acción.
Una acción muy bella.
Bien, la vida sigue.
¿Cómo en Wyoming? No, allí nos pegaron.
Ah, sí.
¿Como en Colorado?
Como en Colorado.
(RÍEN)
(Música)
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