All language subtitles for Los_encantos_del_sinvergüenza_S01E07_Agridulce_adiós

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Original subtitles

Pasajeros del vuelo 375 con destino a Los Ángeles, favor de pasar a la sala C.

Última llamada del vuelo 402 con destino a Amsterdam, favor de pasar a la sala de

abordaje.

Gracias por todo.

Alma.

¿Qué haces aquí? Es que no quería ir sin despedirme.

Así que me compré un asiento al lado del tuyo.

Gracias por todo.

Mi mamá te contó todo, ¿verdad?

Ah, no importa, vamos.

Ah, son 12 horas de vuelo. En business.

Nos pedimos unos vinitos. Está divertido.

London, London.

¿Cuánto tiempo te quedas, eh?

No, no sé todavía. Tengo la ida.

Ahí estamos.

¿Tú?

¿Cuánto? Ahí vemos, ¿no?

Ahí vemos.

Ahí vemos cuánto.

No hay prisa.

Pasajeros del vuelo 220 con destino a la ciudad de Perú. Gracias.

Gracias.

Señorita, ¿dónde está la sala de abordar?

Por allá.

¿Ya estabas todo?

Ya. Sí, no, perdón.

Ahí voy.

Ya. Bueno, esto te lo pones ahorita ya, supongo. Sí, gracias.

¿Lista?

Bien.

¿Qué hace?

Por aquí es por donde sale la gente para Londres, ¿verdad?

Tengo que pasar, por favor.

Usted no entiende.

Necesito detener un avión que va para Londres porque el amor de mi vida está

en ese vuelo y yo necesito detenerla. Necesito...

Pasajeros del vuelo 238 con destino a Londres.

Última llamada para borrar por la puerta 43. ¡Ese es el vuelo! ¡Yo necesito

pasar!

¡Evite el papel!

¡Escúcheme!

¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!

¡Por favor, déjeme pasar!

Necesitamos refuerzos urgentemente. Señor, yo tengo que pasar.

Disculpeme. Procedemos a sacar al individuo de la pila.

Por favor. Ya estamos logrando. Por favor, déjeme pasar.

¡Chingada madre!

Cambio y fuera.

Esta propiedad es demasiado grande. Hay mucha gente.

Y nosotros somos muy pocos.

Ey.

Por aquí no salió nadie, ¿eh?

Más bien entró. Mira.

Y esta chapa fue forzada por fuera.

Tenemos un colado.

no aparece por ningún lado.

Lo menos que necesito ahorita es que hable con la policía.

Ay, por favor.

¿Cuándo has visto que Angulo haga bien su trabajo?

Se apenas le da para llenar bien una multa de tránsito.

¿Y ahora a ti qué te pasa?

¿Te parece que te importa tu marido?

Son a mis peces.

Me valen madre tus peces, chicas. No, cabrón. Los envenenaron.

¿Qué estás diciendo?

Que alguien quiere jugar sucio.

Puta madre.

Pero no sabe con quién se está metiendo.

Gracias. A ver, ¿tú crees que les haya pasado algo?

No, espero que no. ¿Pero las viste?

Estaban paradas justo ahí. Aparte, son el tipo de mujeres que te das cuenta que

están en el lugar.

¡Ay, cabrón, cabrón!

Ven, cabrón. ¿Qué chingados haces aquí?

Qué puto susto me diste. Dime que tienes noticias de mi tío, cabrón.

Dime que sabes dónde está Jeremías. Bueno, tú te desapareces y apareces así

nomás, ¿no? Te voy a cobrar el dineral que está costando el operativo de

encontrarte, güey. ¿Y tú crees que fue por gusto, cabrón?

El pendejo ese de Bernardo y sus gororas casi me matan, güey.

¿Qué? ¿Por qué vienes a denunciarlo?

Pues, no había pensado en eso, güey, pero a lo mejor y sí voy a denunciar a

ese cabrón. No, no, no.

Está mejor así.

Todo el metate y San Vicente te dan por muerto. Si alguien da el pitazo, ahora

sí te van a dar cuello. Me vale madres, cabrón. Ya que me dé cuello, soy hijo de

la chingada, pero yo necesito encontrar a mi tío, cabrón.

¿Qué sabemos, güey? Dime algo. ¿Qué noticias hay, cabrón? Nada. No, no.

Tania Juan no retiró los cargos.

Chingada madre.

Mira, de verdad, es mejor que te quedes así.

Si no por tu bien, por el de él.

¿Ya sabes cómo son las venganzas en la cárcel?

Órale.

Va, yo, yo, yo me desaparezco, que me den por muerto, no pongo la pinche

denuncia, pero tú me tienes que ayudar a encontrar a mi tío, cabrón.

Y a sacarlo de ahí, ¿eh?

Ángulo, ya, lárgate, lárgate, va.

Lo perdí todo.

Perdí a Mercedes, a Alma.

Mi tío está en la cárcel.

Todo se fue a la chingada.

Tómate esto.

Tu cuerpo sana lentamente, pero tu corazón está roto.

¿Por qué chingado se fue?

¿Por qué no me esperó?

Ella también tiene el corazón roto.

Pues no tendría por qué.

Le dije que la amaba. Le dije que estaba dispuesto a hacer lo que fuera por ella.

¿Por qué chingados no me esperó? ¿Por qué? Francisco, quédate conmigo.

Yo te enseñaré a encontrar la tranquilidad que tanto necesitas. No, yo

estoy muy agradecido contigo, Carmen, pero no te voy a meter en más problemas.

Ya me salvaste la vida y voy a estar eternamente agradecido contigo.

De verdad, gracias.

Voy a ir por tabaco.

Estoy buscando para ver... ¿Qué chingados haces aquí?

¿Pintoresco?

¿Qué chingados haces aquí?

Tranquilo, tranquilo. ¿Con quién viniste? ¿Con quién viniste?

¿Con quién más voy a venir? ¿Con quién viniste? ¿Quién te va a venir a buscar

aquí? Vienes sola.

Al parecer soy a la única a la que le importa si vives o no.

¿Cómo me encontraste?

¿Por dónde empezar?

Fue una pesadilla. Pregunta tan tonta.

¿Te mandó tu hermano, verdad?

Mi hermano. Como no me pudieron matar sus guarros, entonces ahora vienes tú a

terminar el trabajito, ¿verdad?

¿No se te ocurre que yo voy a...? ¿Esos cavernícolas hicieron esto?

No te hagas.

¿Qué? Para eso les pagan los Villafranca, ¿no?

Yo no tuve nada que ver con eso.

¡Qué claro!

No entiendo por qué tenía tanta prisa por salir del país.

Pinche Bernardo. ¿Cómo?

¿Ese cabrón se fue a...? Se fue con Alma.

¿Qué esperabas? Ay, cabrón de mierda. Si esos dos lo comparten todo desde que

eran chiquitos.

Lo siento mucho.

Pero ahora lo importante es que tú estés bien.

Y para eso va a ser mejor que te mantengas desaparecido por un rato.

Ese par te sigue buscando.

Y así yo puedo ayudarte a resolver esto.

¿Sí?

Cuídate.

¿No te gustaron las noticias que te dio?

No.

Aunque lo oculta, su corazón se acelera cuando te mira.

¿Quién, Morgana?

No sabe el camino.

Por eso va errante como serpiente.

Es una mierda.

Solo me queda mi tío y está en la cárcel.

Él también está sufriendo en silencio.

¿Sabes dónde está?

No.

Solo veo que está desesperado.

Así me sentía, como en una medio nube de humo, confuso y espeso.

Dudo mucho de que esta sea buena idea.

Vamos a quedar como las sospechosas más sospechosas.

Señor

Villafranca.

Sí.

¿Qué? ¿Me estás siguiendo o qué chingados?

¿A qué huele?

¿A escopal?

¿Quién te puso aquí?

La muerte dice que todavía no te quiere.

Así es, querida.

Pero, pues, se me acabaron las vidas.

En algún momento tenía que pasar.

Ya me había salvado de varias, ¿no?

La vida eso no es.

Sé que estás aquí.

Sé que me escuchas.

Carmen Balam es la mujer más sobrenatural que conocí en mi vida.

Y con ella, digamos que sané más de una manera.

Pon orden, la jipita que se está quemando marihuana. Dile algo. Lo único

que faltaba.

¿Qué carajos haces tú aquí? Es una loca.

Aléjese de mi papá. ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué hacen?

¿Ahora también lo quieren quemar o qué? ¿Qué es esto?

Pon orden. ¿Cómo dejaron entrar a esta persona?

¿Qué haces tú aquí?

No vine a hacer nada malo.

¿Qué es todo esto?

¿Nada?

Pinche valiente.

Te vamos a chingar, cabrón.

Vámonos.

Hola. ¿Deliveries?

¿Fish and chips?

¿Qué haces aquí con este frío? Pásale.

Hay que celebrar nuestra llegada a Londres, ¿no? Me la pasé toda la mañana

cocinando los fish and chips.

¡Wow!

Pues, huelen muy bien los fish and chips.

Increíble. Cállate.

Voy a poner la mesa.

Pásate. Va, gracias.

Te quedó muy rico, ¿no? Me quedó delicioso. Eso sí, te lo tengo que

asegurar. La verdad, sí, que yo lo cociné, pues no.

¿Lo descongelé?

Lo descongelé muy bien.

Se me da a descongelada, le pongo los minutos exactos. Ya, por eso sabía tan

bien.

Si no, la próxima vez, pues, podemos cocinar juntos, ¿no?

Bernie, perdón, es que estoy llegando, me estoy tratando de adaptar, de verdad.

Yo no quiero confundir las cosas. Está bien, no te preocupes, lo entiendo.

Sí, solo que sepas que...

Yo siempre voy a estar ahí.

En la lluvia, en la nieve, en el sol, en la sombra, en la tempestad, en los

truenos, en la tormenta. Siempre te voy a seguir. En business, pero te voy a

seguir. Pues si llegaste hasta Londres, que no me vas a andar siguiendo.

Movieron a Jeremías.

¿A dónde?

Sabe lo que pude conseguir.

Y es lo último que hago por ustedes.

Al menos por un rato. Me están siguiendo a mí también.

Suerte.

Vine a verte en cuanto me enteré.

¿Qué pasó?

Pues ya me viste.

Ya ves que estoy bien. Te puedes ir cuando quieras.

Yo te hacía en un pueblo recóndito con Francisco, cogiéndote hasta desmayarte.

Pues, ¿cómo crees que nunca apareció?

¿Cómo?

No devolvió llamadas, nada.

Qué particular, ¿no?

Qué patán, más bien.

Pero bueno, por algo tiene esa fama, ese metateño.

Y me imagino que tú de esto no sabías nada.

¿Yo?

No, te juro que no.

Porque pues sí fue bien raro, ¿no?

Es como si fuera esfumado el planeta.

Y yo bien estúpida también. ¿Por qué? ¿Qué pasó? A ver, ¿por qué estás

recogiendo todo? ¿Qué pasó?

¿Sí? ¿Qué pasó?

Que perdí absolutamente todo por ese idiota irresistible.

Perdí mi trabajo, mi casa, el dinero del viaje, que por supuesto pagué por

adelantado, mi dignidad y mi reputación con la Secretaría de Educación. Además,

que se enteraron de todo. No sé por qué, hasta detalles tenía.

Ay, amiga, bueno, es que es un pueblo muy pequeño.

Y los chismes corren muy rápido.

Sí, muy rápido. Sí. Sí, sí, sí.

El caso es que estoy jodida.

Y la única persona que tenía toda esta información eras tú.

Leti, me ofendí.

Estás insinuando que yo, cuando lo único que he hecho es ayudarte, y así me

agradeces. Sabes qué, cállate.

Cállate. No te creo absolutamente nada. No seas payasa.

Pinche hipócrita. Quédate con Francisco.

Quédate con tu pueblo. Yo... Yo me largo. Me largo de este lugar de mierda.

El que se enoja, pierde, amiga.

Buenas.

Soy el abogado de Jeremías Valiente.

Valiente.

Traigan a Jeremías Valiente, el gozo abogado.

Adelante, licenciado.

Gracias.

Señor Valiente, soy su abogado, Raúl Clemente.

Ah, pues mucho gusto, don Raúl.

Nada más que se me hace que lo van a tener que defender a usted primero que a

mí. Ya ves cómo se ponen las cosas hay veces.

Ni te preocupes.

Ve, ve la chamba que hizo y la enchupas, ¿eh?

¿A poco no quiero, cabrón?

Joder, su puta madre, te lo he dicho.

Es el mejor falsificador de todo el mercado de Santo Domingo.

¿Cómo estás, cabrón?

Te extraño.

¿No sabes?

¿Sabes lo que me tardé para dar contigo?

Tú, cabrón, mijere.

Yo también te he extrañado mucho mejor, pero no te preocupes, estoy bien. De

veras, yo aquí estoy bien. ¿Qué hablas?

Te voy a sacar.

No sé cómo, pero te voy a sacar.

Estoy viendo.

Ya sabes, pero de ahí sales, ¿eh? No me hagas el tiempo en pendejadas.

Por mí no te preocupes, yo estoy bien.

Apárate, yo soy una vida perdida.

Mira, no supe ni criarte bien, no he hecho nunca nada bien.

Aquí hasta tres veces al día me dan de traja.

Yo ya estoy viejo, güey, no te preocupes por mí.

¿Y qué viejo? No estás viejo, cabrón.

Estás empezando la vida.

Simplemente, pues sí, te corrieron en terracería tantito, güey, ya. Y te

bajaba de un puro bache.

Estoy bien, de verdad, no te preocupes.

Ya rompe con este patrón del familiar que tenemos de la verga.

Ocúpate por tu vida, por tu futuro.

Yo aquí, en cautiverio, puedo esperar a la muerte tranquilo. Mi madre, ¿de aquí

te voy a sacar, cabrón?

Está bueno, amigo.

Gracias.

Te extraño un chingo, güey. Te quiero.

Yo también, cabrón. Pero esa mamada, ¿qué?

Hijo de la chingada.

A ver, no se complique. Mi hermano ya tiene lo que quería. Se fue de viaje con

su vieja.

Ya le vale madres lo que le pasa al metateño ese.

Pero, señorita... Olvídense de Valiente.

Vivo o muerto no los va a denunciar. Estoy segura. Si Valiente aparece, nos

chingamos. El patrón se fue y nos dejó con todo esto encima.

Lo bueno es que ir con esto creo que les alcanza suficiente para quitarse

cualquier problemita que se hayan echado encima.

Y hasta les va a sobrar para que...

se vayan a divertirnos, ¿eh? Inviten a sus mujeres a hacer lo que sea que les

guste hacer a ustedes.

Bueno, ya, shushu.

Utiliza algo de tu poca autoridad y saque a esa pinche bruja, por favor.

No, no puede estar aquí.

Tú y tu brujería no son bienvenidas aquí.

No vine por ti.

Da igual.

Aquí no puede hacer esas prácticas, ¿sí?

¿Por qué no?

Porque el único que te toleraba esas cosas está ahí tieso.

¿Cuándo es el entierro?

No es tu problema.

No lo pueden enterrar.

Vaya, hasta que coincidimos en algo.

No lo podemos enterrar, lo vamos a cremar.

Ah, ¿sí?

Su voluntad siempre fue que lo enterraran.

Tú cállate.

Siempre tan vanidoso. Pues ya que está aquí, puede ayudarnos a responder unas

preguntas. Sí, sí, lo que sea, pero ya llévensela.

Llévensela, suelte.

La señora aquí tiene sus costumbres ancestrales.

Ya les dije.

Solo estaba intentando comunicarme con él.

¿Con un muerto?

Francisco Valiente no está muerto.

¿Sabes que puedes tocar el timbre como una persona normal, verdad?

¿Estás bien?

¿Necesitas algo?

No sé, te traigo agua. Gracias.

Mira, vine a buscarte porque no tengo absolutamente a nadie más.

Y quiero saber si puedo contar contigo.

¿Puedo confiar en ti?

Puedes confiar en mí.

¿Qué necesitas?

Mi tío está en la cárcel y quiero sacarlo de ahí.

Ok, ¿cómo te ayudo?

con tus contactos, con tus habilidades, con... Ok, ok, cuenta con ello.

Voy a hacer todo lo posible.

¿Qué más?

Encontré estos papeles en casa de Mercedes y necesito que me ayudes con

esto.

¿Esto significa que...? Sí.

Sí, eso significa que yo... No, bueno, pues esto amerita un trago.

¿Quieres?

¿Sabes que nunca te di las gracias?

¿De qué?

Fuiste la única que le importó si yo estaba vivo o no.

Bueno, aparte de Carmen.

Eso es otra historia.

Así que gracias.

Salud.

Por ti.

Por ti.

¿Cómo no me voy a preocupar por ti?

Y aquí me tienes.

No me voy a ir a ningún lado.

¿Ok?

Bueno, tenemos boletos para México.

¡Sí!

A ver, Bernie, es que extraño a mis papás, extraño a mi familia,

pero ¿sabes qué más extraño? ¿Qué? Los taquitos al pastor y un pozole.

Qué bueno.

Está bien.

Vamos, anunciamos nuestro compromiso, te echas tus taquitos y nos regresamos. Es

que te juro que no tenemos nada que hacer en San Vicente, está muy barata.

Bueno, tantito, vamos, ándale.

¿Qué es esto, eh? Ah, no sé, lo vi hace ratito, pero no tiene remitente.

Ah, Lucía, Lucía me contó que había un hombre nuevo que compró unas

tierras y quería hacer una fiesta para presentarse en sociedad y ya sabes,

estas cosas, pero... ¿Cómo?

¿Quién podrá ser? En San Vicente la gente bien siempre hemos sido los

mismos. Nadie ha vendido sus tierras ni nada.

Ah, bueno, ya sé.

Vamos a esta fiesta, aprovechamos, vemos a la familia, nos comemos los taquitos y

el pozole, les anunciamos el compromiso. Está bien. ¿Sí? Está bien.

Hacemos lo que tú quieras, mi amor.

Lo que quieras.

Lo que quieras. Estoy feliz que nos vamos a casar.

Vamos a empezar.

Echamos un tequilita también.

Salud.

Miren la mamá, la calidad del papel.

Me encanta, la impresión está divina.

A nosotros también nos llegó.

Faltaba que no sea uno de esos nuevos ricos que andan por ahí.

Un nuevo rico no da una invitación así. Sí, no usa este papel. Por supuesto, es

de buen gusto. Dicen que vino a poner invernaderos con unos holandeses.

Pues no sé, pero yo me enteré que un parque industrial... No me digan, ¿en

serio?

¿Puro chisme? Si nadie lo conoce. A ver, por favor. No sé, pero ese halo de

millonario excéntrico es como atractivo, ¿no?

A ver, a ver, ¿de verdad estamos pensando en irse a saber quién nos

invita? ¿De verdad?

Pues yo no me lo pienso perder.

Y menos porque en este pueblo cada vez se pone más aburrido.

Un poquito de diversión no mata, ¿no? Ay, sí.

Ahí nos vemos, si se quieren divertir.

Si se quieren nos vamos.

Veo que a ustedes también les llegó la invitación.

Pues ahí nos vemos, ¿no? Sí, sí, sí. Claro, claro.

A ver,

ni modo.

Bueno, yo no.

Bueno, y la pedida de mano estuvo increíble. Fue en Londres, en Londres.

Cuéntanos, hija. Ay, no, no, Bernie lo cuenta mejor.

Bernie, cuenta, cuenta ya. A ver, se las voy a contar, las voy a contar bien

porque estuvo increíble.

Estábamos a la mitad de London Bridge.

Sí,

un clima delicioso, un poquito frillito, pero rico.

Y yo hice como que se me cayó algo. Ay, pero cómo.

No sé, buscaba, así estaba como buscando en el piso a ver qué encontraba, no sé

qué, y le saqué la cajita y le di la niña.

¿Ya sabía que me iba a decir que sí?

Sí.

Ah, mira la roca, por favor.

Linda.

Bueno, voy por un trago para celebrar.

A ver, a ver, algo importante.

¿Pero cuándo?

¿Cuándo qué?

¿Cuándo lo vas a decir en sociedad?

No sé, hay que buscar un momento especial.

¿Y cuánto te costó?

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá!

A ver,

a ver, a ver, a ver. ¿Qué tienes mucho que contarme, eh, mamá? O sea,

cuando te fui a visitar, vivía sola.

regresas con a ellos la mano y viviendo como una noche.

Pues, ¿qué te digo?

No sé, es que Bernardo se portó bien, fue prudente y tenía

buen timing para las cosas.

Me cuido mucho.

Un amor racional, amiga.

Maduro. Que de pronto esos funcionan más, ¿no?

Pues, es que lo importante es que se quieran, que se entiendan, ¿no?

Porque como tú dijiste, el amor a veces en sí mismo no es suficiente, ¿no?

Por eso... ¿Qué tal en la cama, eh?

No, no, no.

Una copita de champaña y te cuento. No, pero me vas a contar. No, porque siempre

haces lo mismo. Bueno, a ver, para que disfrutes el chisco.

Mira, entonces... Bienvenidas.

Bienvenidos a todos. Por favor, vayan tomando asiento. Pónganse cómodos.

Están en su casa.

Qué guapas, qué guapos y qué gusto tener tantas caras conocidas

reunidas el día de hoy aquí.

Eso significa que tienen mucha curiosidad del vecino que les voy a

presentar.

Y me enorgullece muchísimo presentarles a nuestro nuevo vecino, que es una

persona de mundo, refinada, elegante, muy guapo por cierto

también. ¿Qué hace mi hija ahí? Es lo que no entiendo. No sé, a lo mejor

encontró un nuevo galán o galán.

Ay, por favor, Viviana. Y bueno, qué mejor que lo vean ustedes con sus

propios ojos, ya que veo mucha curiosidad por saber de quién se trata.

Así que démosle la bienvenida con un fuertísimo aplauso a...

Francisco Valiente.

quien va a hacerle a San Vicente un lugar mucho más.

¡Bravo, bravo, bravo!

¡Ese es mi sobrino!

¡Bravo, sobrino!

¿Para qué vuelves hoy a buscarme si al final vuelves a marcharte? Ay,

sinvergüenza, qué mala suerte si nos queremos tan locamente.

Amar así nos duele y nos hiere y al final quién sabe quién pierde.

Él le promete que todo ha cambiado, ella le cree aunque sabe el pasado.

Baila en la cumbia entre dudas y besos, como si el mundo se hubiera olvidado.

Pero la luna con su luz callada, sabe el secreto que nadie contaba.

Dos corazones atados por fuego, solo en cenizas acaba su juego.

Porque la piel no miente, aunque el alma se quiebre, cuando él jura querer.

Pero vuelve y se pierde Ay, sinvergüenza, dime qué sientes Si este

amor ya no es suficiente ¿Para qué vuelves hoy a buscarme? Si al final

vuelves a marcharte Ay, sinvergüenza, qué mala suerte Si nos queremos tan

locamente Amar así nos duele y nos hiere Y al final quién sabe quién

pierde

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