All language subtitles for In The Realm Of The Senses.1976.1080p.WEBRip.x264.AAC-[YTS.MX]spa

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Original subtitles

¿Ya estás despierta? Hace mucho frío.

Es demasiado temprano para despertarse.

Vamos a dormir un poco más.

No puedo dormir. No sé lo que es dormir toda la noche.

Es natural Sada.

Cuando yo empecé a trabajar aquí me pasó lo mismo.

Eres tan encantadora.

Ayer, cuando te vi por primera vez...

enseguida supe que nos íbamos a entender.

Anda, bésame Sada.

Tienes las manos muy frías.

Me encanta acariciar tu piel.

Es tan suave.

¿Te gusta que te acaricie?

Todas las mañanas hacen lo mismo...

y después ella va al mercado.

Juguemos. ¡Vamos Matsuko!

El amor es ciego.

El farol del ciego.

¿Qué pasa niños? ¿Pero qué están haciendo?

Quietos, dejen en paz a ese pobre hombre

¿Has oído lo que ha dicho? Déjenlo en paz.

¡Es horrible! ¡Es horrible!

¡Fuera de aquí, brutos! ¡Fuera de aquí!

¡He dicho que fuera! ¡Vamos, fuera!

No, espera. Yo te conozco, te conozco.

No se acerque. Yo no le conozco.

Pero no la toque, viejo asqueroso.

Espera, yo sé que te he visto.

Fue en Osaka...

o Nagoya, o Tokio, ¿eh?

Eres la misma.

Allí eras la más guapa.

Yo era uno de tus mejores clientes.

Tienes que acordarte de mí.

¿Cómo voy a acordarme de alguien que nunca he visto?

Te deseo, te deseo ahora mismo.

Mira, tengo dinero, puedo pagarte.

Por favor, una vez. Una vez, te lo suplico.

Has esperado todo el día.

Dios te bendiga, sigues siendo muy buena.

Siéntate.

¿Verdad que sí te acordabas de mí?

No, no.

¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos con esto?

¿Tienes frío?

Será... Será mejor si me lo enseñas.

Lo dudo, pero por intentarlo.

Te estás resfriando.

Anda cúbrete que te vas a quedar helado.

Pobrecito.

Basta de perder tiempo. Date prisa.

¿Dónde te habías metido?

Toma, lleva enseguida esta bandeja.

Si quieres seguir aquí tendrás que cambiar.

Esta es una casa muy seria.

¿Por qué me miras así?

Estás loca. Déjame en paz.

Quieta, por favor.

Déjala Sada. Déjala en paz.

Es una vagabunda, una zorra...

y siempre será una zorra.

La mataré, la mataré.

He dicho que basta vieja bruja.

¿Qué tienes contra las prostitutas?

¿Quién te has creído que eres, eh?

Basta las dos. Estoy harta de ustedes dos.

Ahora a trabajar. No quiero oír una palabra más.

Suéltame. La mataré, la mataré.

¿Qué pasa aquí?

Se están portando como niñas pequeñas.

¿No te había visto antes?

¿Eres nueva aquí?

Contesta.

¿Cómo te llamas?

- Sada. - ¿Qué?

Abe Sada.

Estas cosas no deben repetirse...

si quieres seguir trabajando en esta casa.

Dame ese cuchillo.

Qué manos tan bonitas tienes.

¿Por qué usarlas para la violencia pudiendo usarlas para el placer?

¡Hermoso espectáculo!

No, no pares. Sigue con tu trabajo.

Me gusta el ritmo de tus caderas.

Una chica como tú...

habrá roto muchos corazones durante su vida.

¿Eh?

Debes ser ardiente.

Dime, ¿cuántos corazones has roto?

¿Qué está haciendo?

¿Te gusta?

Sé que te gusta.

Pero amo, hay un hombre muy celoso en mi vida.

Conozco la historia de tu hombre.

Tu chulo está completamente arruinado.

Y tú trabajas para pagar sus deudas.

La vida es dura.

Y además...

tú no eres una mujer respetable.

Esta casa tiene fama de respetable...

o eso se dice.

Por supuesto.

Es una casa...

y un amo muy respetable.

¿Todavía no has terminado? Date prisa.

Buenas noches amo. ¿Está solo esta noche?

No puedo salir esta noche, así que el amo se convierte en cliente.

¿Por qué no puede salir esta noche?

Aquí hay demasiadas tentaciones.

La señora me dijo que sirviera a un cliente.

No me imaginaba que fuera Ud.

Pues ya lo sabes.

Este sendero está lleno de placeres ocultos...

que llevan al hombre al placer eterno.

¿Qué te pasa? ¿Te avergüenzas de tu deseo?

¿Eh?

La vida está hecha para el placer.

Ven, Sada.

Me gusta.

- ¿Te gusta? - Me gusta.

Si continuo, yo...

Va a venir... la geisha.

¿Quieres que pare?

Sí, me está volviendo loca.

¿Loca? ¿Por qué? Dime por qué.

Es maravilloso.

Buenas noches, amo.

Soy la geisha que había llamado. ¿Puedo pasar?

Ah, sí. Espera un momento.

Ahora estoy muy ocupado.

Muy bien. No tengo ninguna prisa.

Bueno, ya puedes entrar.

- Le deseo una muy buena noche. - Gracias.

Ya estoy aquí.

Una muchacha adorable.

¿Adónde vas?

Al baño.

Bonita.

Puedo esperar, si quiere.

He oído decir que es mejor esperar un poco.

Despacio, no hay prisa.

...la última noche...

...llegué demasiado pronto...

Piensa en ti misma. Quiero sentir tu placer.

No pienses en mí. Quiero que te sientas libre.

...me estoy conteniendo...

Ya.

Y ahora Ud. lo repetirá otra vez con su mujer, ¿verdad?

No sé cómo puede hacer el amor con ella...

todos los días a la misma hora.

Nos has visto, ¿eh? Nos estabas espiando.

No quiero que vuelva a ella hasta que yo le haya satisfecho.

Te estás torturando por nada.

Tenemos mucho tiempo. Todo el tiempo del mundo.

No lo tenemos, no lo tenemos. Pronto amanecerá.

Te he dicho que no te preocupes por mí.

Eres una mujer extraordinaria.

Amo...

No puedo seguir, por favor.

Tienes que seguir, en lugar de la geisha.

No la he llamado para que estuviéramos solos esta noche.

Pero tú tienes que seguir actuando y cantando.

Si te paras, mi mujer sospechará de nosotros.

Entonces, ayúdeme Ud. cantando.

Si tu quieres, cantaremos juntos.

Vamos.

Con permiso.

Siento molestar.

¿Qué pasa, Sada?

Le estoy muy agradecida pero no me siento digna de su confianza.

Quisiera que me permitiera marcharme de aquí.

¿Qué dices? No hay ningún problema de confianza.

Eso es absurdo.

Anda trae un poco de agua, ¿quieres?

Sí, ama.

¿Qué te pasa?

Quiero que te quedes con nosotros.

Estoy muy contenta contigo.

Eres una chica muy seria.

No veo porqué tendrías que marcharte y dejarnos.

No puedo.

- ¿Por qué? - Porque no.

¿Dónde está la diferencia?

Hola. ¿Hay alguien en casa?

Vas a verme desnuda por primera vez.

¿Eres tímida?

Sí, un poco. Desnúdate tú primero, ¿quieres?

Espera.

Déjame hacerlo a mí.

Qué joven y bella eres. Adoro el tacto de tu piel.

Es suave como el terciopelo.

Devoras a los hombres.

¿Me estás reprochando que te desee demasiado?

Ya no soy tan joven. Envidio tu juventud.

Cuánto me gusta acariciar tu cuerpo.

Es como si te mordiera entero.

Perdón, señor, le traigo el sake.

Temía que no pudieras venir a la ciudad.

No he ido a la ciudad.

He venido a nuestra casa. Esta es nuestra casa.

Es lo más maravilloso que jamás he oído.

Y ahora, ¿qué tengo que hacer?

No me preguntes. ¿No eres tú la novia?

¿Cómo saberlo? Nunca había estado casada.

Es verdad, si mi joven esposa ya hubiera estado casada...

me habría pedido algo esta noche, ¿no creen?

Y dicho esto, vamos a celebrar este acontecimiento.

Queremos que se alegren con nosotros...

en el día más feliz de nuestra vida.

- Sake. - Gracias.

Bueno, llegó el momento de que celebren juntos su primera noche.

Sí, sí. Es un gran momento.

¿Y qué pasa si los novios no son dos desconocidos?

Eso no cambia nada.

Y aunque ella no sea virgen, reservó su virginidad para ti.

Y además el mayor placer llega con la experiencia.

Eso es verdad.

Es verdad.

¿Preparada?

Sí, amo. Estoy preparada.

No me llames amo. Desde hoy llámame Kichi-San.

¿De acuerdo?

Gracias, Kichi-San.

Sada.

¿Qué te pasa? Estás temblando Sada.

¿Qué te pasa?

No lo sé. No sé qué me ocurre.

Empecemos.

Vaya, pareces muy interesada.

Acércate más y lo verás mejor.

Ven con nosotras, ya verás. Es la única forma de aprender.

Adelante.

Será bueno para ti conocer más cerca a los hombres.

Mira bien, abre bien los ojos. No los cierres y sigue mirando.

Sada, di algo.

No puedo, no puedo hablar.

Kosomé, ahora te toca a ti.

¿Puedo hacer la cama?

Todavía no. La harás más tarde.

Bien.

- ¿Qué hora es? - Más de las doce.

Kichi-San.

Kichi-San.

Es mediodía.

Levántate.

Buenos días.

¿Aguantaste toda la noche o ha sido un sueño?

Toda la noche.

¿Entonces no has dormido ni un momento?

Pasé la noche mirándote, no podía dejarlo.

Qué maravilloso, eres tan joven. ¿Cómo puedes tener...

ese aspecto tan adorable y fresco sin haber dormido?

Me das envidia.

¿Tienes mucha prisa ahora? Dame un minuto.

- Te quiero ahora. - Voy a orinar, espera.

Hazlo aquí, no te vayas para eso.

¿Dónde?

Hazlo dentro de Sada. Bello y tibio.

Estás loca.

Es imposible que ambos lo hagamos al mismo tiempo, amor mío.

Podemos intentarlo a ver qué pasa.

Te digo que es imposible. ¿No puedes esperar un minuto?

No puedo.

Estoy cansada de esperar. Te quiero ahora.

Eres insaciable.

Quieres hacer el amor todo el tiempo, ¿verdad?

Eso no te parece mal, ¿verdad?

Me parece precioso.

Precioso.

Tenía miedo de ser diferente a las otras.

Estaba muy preocupada por ello, ¿sabes?

Fui a un doctor.

Me dijo que era demasiado sensible en lo referente al sexo.

¡Demasiado sensible!

Ojalá sea una enfermedad incurable...

porque yo adoro tu hipersensibilidad.

Tómame, no puedo esperar más tiempo.

Despacio Sada.

No, no, no puedo esperar.

¿Qué te pone de tan buen humor, Kichi-San?

Nada, que estaba pensando que...

el único modo de que descanse mi pene...

es que vaya a mear.

- ¿Te parece bien? - Muy bien.

Sé una cosa...

que no necesita mucho tiempo cuando has acabado...

para empezar de nuevo.

¿Lo ves?

Lo que te decía.

Es tan obediente a ti, que a veces me pregunto de quién es.

Es mío y de nadie más.

¿Por qué...

por qué se pone tan duro de repente?

¿Tú lo sabes?

Porque tú lo quieres.

Y él te quiere a ti más que a nada en el mundo.

Por favor, no puedo seguir esperando.

Aquí nos pueden ver.

Que nos vean, no importa.

¿Abuela? ¿Trabajando mucho?

Sí, una tiene que estar ocupada.

Sada, tenemos que separarnos aquí.

Todavía no. Te acompaño hasta tu casa.

Déjalo en paz. No ves que está cansado.

Vamos, vamos.

Mis sirvientes quieren verme. Suéltame, por favor.

¿Cómo es tan grande y tan duro?

Porque lo tienes cogido.

Anda Sada suelta.

Sí, con una condición.

Que me poseas.

Señores, siento molestarles. Les traigo el sake.

Entre.

¡Vaya, por una vez no están juntos en la cama!

Esto es poco usual. Los sirvientes no quieren entrar.

Por eso he traído yo el sake.

¡Ah! ¿Por qué?

Es que como siempre están...

¿Cómo?

Quiere decir que siempre lo tengo en la boca.

Señora, le agradecería que cuidara bien de él.

Yo tengo que irme, pero volveré mañana.

Vigílelo muy de cerca, ¿eh?

Que esté aquí y no vaya a ningún sitio.

Así lo haré. Esté tranquila, por supuesto.

Y con las geishas, ¿qué es lo que debo hacer?

Que vengan si él quiere.

¿Ah sí? ¿De verdad?

¿Qué? ¿Estoy elegante?

Estás más hermosa cada día.

Otra vez no.

Kichi-San, te amo, qué cosas me haces sentir.

Esto es un verdadero escándalo.

Sé que necesitamos dinero, Sada...

pero sólo pensar que estés con otro...

me hace morir de celos.

¿De celos?

Si de verdad tienes celos, es maravilloso.

Mañana todo habrá terminado, ¿sabes Kichi-San?

Él es un director de escuela y regidor.

Es muy intelectual.

Te gustan los intelectuales, ¿no?

¡Ah, sí! Son muy generosos.

¿Kichi-San?

He decidido llevarme tu kimono mientras estoy fuera.

¿Por qué?

Para estar segura de que no volverás a tu casa.

¿Quieres que esté desnudo mientras tú estás fuera?

Te dejo el mío. Pruébatelo, a ver cómo te está.

Si insistes.

¿Qué tal?

¿Le sirvo un poco de sake?

¿Quiere beber algo?

Tiene que comer de vez en cuando. Es muy importante.

Es absurdo que ninguno de los dos coma.

Escúcheme señor, salga un poco. No espere a que ella vuelva.

Váyase antes de que sea demasiado tarde.

Si se queda, esa mujer terminará matándolo.

¿Pero qué está haciendo? Suélteme.

Amo, parece muy cansado esta tarde.

Sabes muy bien que no necesitas dormir conmigo.

Nunca lo has querido y yo lo he entendido siempre.

Es muy difícil para mí.

No puedo perder mis noches esperándole.

Pero no hay necesidad de eso.

¿Por qué no puedes dormir sola?

Me prometiste intentarlo. Juraste que lo harías.

Con Ud. es diferente que con otros hombres.

Porque a Ud. le tengo afecto y le respeto.

¿Lo entiende?

Señor, haga lo que le digo.

Pégueme.

- ¡Sada! - ¡Pégueme!

¡Pégueme le digo!

¡Más fuerte! ¡Más fuerte! ¡Más!

¡Pellízqueme! ¡Pellízqueme!

¡Más fuerte! ¡Más! ¡No se pare!

¡Hágame daño! ¡Tíreme del pelo!

¡Más fuerte!

¡Vamos, vamos!

¡Más fuerte! ¡Más fuerte!

¡Quiero sentir dolor!

¡Más fuerte!

¡Más fuerte!

¡Kichi-San!

¡Sada!

¡Ya estás aquí!

¡Y con el dinero!

¿Ah, sí? Anda, vamos a gastarlo.

Cuánto te he echado de menos.

Nunca volveré a dejarte.

Déjame, déjame amarte.

Si quieres, tú diriges y yo obedezco.

A ver si sabes hacerlo.

Espera.

Ya lo verás.

Sada, estás tan radiante, tan llena de vida...

Parece que tienes 16 años.

Soy feliz.

Y qué alegría me da estar aquí en casa contigo.

Me gusta sentirte entrar y salir de mí.

Lo adoro.

Lo adoro.

Lo adoro.

Lo adoro.

¡Kichi-San!

Kichi-San, siento como si flotase.

Quédate dentro.

No te salgas de mí.

Sada, ¿cómo ha sido con tu intelectual?

Quiero saberlo.

¿Cuál es su actitud? Demuéstramelo.

Venga, dime.

No me hagas cosquillas.

A él le pareció muy erótico.

Entonces es un idiota, maestro de escuela.

Me dijo:

Sada, tu futuro depende de que seas virtuosa.

Por eso deberías cambiar de vida.

Entonces, ¿él era virtuoso?

Sí, mucho. Se portó con mucha educación.

¿Y tú cómo te portaste?

Por favor, no te enfades.

De repente empecé a pensar en ti y perdí el dominio de mí misma.

No sé porqué lo hice pero le pedí que me pegara.

Y tu intelectual, ¿qué hizo?

¡Vamos, pégame!

¿Por qué?

¡Pégame, Sada!

¡Más fuerte!

¡Más fuerte!

¡Más fuerte!

¡Vamos, no te pares! ¡Más fuerte!

¡Más fuerte! ¡Más fuerte!

¡No te pares todavía! ¡Más fuerte!

¡Más! ¡Más, Sada, más!

¡Sada, Sada!

Todo lo que hacemos juntos...

aunque sea el simple acto de comer...

debe ser un acto de amor.

Me encanta.

Sada, tengo hambre.

Mi placer radica en darte placer a ti...

y obedecer todos tus deseos.

¡Maravilloso aperitivo!

Ahora quiero un huevo.

Toma.

¡Kichi-San, sácalo! ¡Sácalo enseguida!

¡Sácalo pronto! ¡Kichi-San!

Sada, ¿cómo lo voy a sacar si estás sentada?

¿Has visto alguna vez cómo ponen huevos las gallinas?

¿Así?

Eso es.

Ahora empuja, empuja fuerte y saldrá.

¿Lo ves? Ya salió.

Cómetelo.

¡Sada! ¡No, que no estamos solos!

No me importa. Te quiero ahora.

- ¿Para qué es eso? - Te la cortaré.

¿Por qué?

Para que no vuelva a meterse nunca en nadie más, nunca.

Te juro que nunca te he traicionado.

No te creo.

La usas para hacer el amor con otras mujeres.

Córtala si quieres. Tú serás la primera en sentirlo.

No, Kichi-San.

¿Por qué lo voy a sentir?

Así la tendré dentro de mí para siempre.

Si quieres... córtala.

Kichi-San, ¿si te la corto, morirías?

Es lo más probable.

Entonces no lo haré.

No creo que debas.

Sería estúpido morir ahora que...

nos hemos prometido estar juntos para siempre, ¿no?

Ya te veo regentando una posada pequeña, no lejos de aquí.

Así tendrías a tu amante en un rincón...

y a tu esposa en el otro, ¿no es eso?

Tú perteneces solamente a Sada.

Escucha, terminaré en los huesos si seguimos así.

No quedará ni un poquito de Kichi-San.

Kichi-San, tú no me quieres. ¿Es lo que estás diciendo?

No, aunque me quede hecho un esqueleto...

nunca te dejaré.

Kichi-San...

aunque seas un esqueleto no te soltaré.

- De acuerdo? - Sí, Sada.

Y ahora, ¿quieres dejar de amenazarme con esa navaja?

Es peligroso.

¿Quieres que te salga barba? Estarías horrible.

Júrame que no volverás a hacer el amor con tu mujer.

Lo juro.

- Di que jamás lo harás. - Jamás lo haré.

Di: "Mátame si vuelvo a hacer el amor con ella."

Mátame si vuelvo a hacer el amor con ella.

¡Kichi-San!

¡Sada!

- ¿Vamos a darle un susto? - Buena idea.

- ¡Eh, soy un fantasma! - La sombrilla embrujada.

- Vengo del otro mundo. - Ten cuidado con mi lanza.

¿Por qué no haces el amor con ella?

No, no es mi tipo.

Lo siento, es hora de cerrar.

Eche un vistazo. ¿Qué le parece?

Es adorable, ¿no cree?

Si me sirve una copa, podrá jugar con él.

Yo ya no sirvo para esas cosas.

Ahora sólo la uso para mear.

¡Kichi-San, jamás te dejaré!

Te atrapé.

Ven y siéntate junto a mí.

Vamos, voy a atraparlos.

¡Ay! ¡Me haces daño!

¡Ay! ¡Me haces daño!

¡Me haces daño! ¡Ay!

¿Has oído eso? ¿No será un ladrón?

No, un ladrón no haría tanto ruido.

Supongo que sería un borracho.

No te preocupes y vuelve a la cama.

Ya sé quién es.

Es esa puta tuya que nos espía.

¡Duérmete!

Vas a verla, ¿verdad?

Me has asustado. No te oí venir. Mira lo que me he hecho.

No te preocupes, no es nada.

Perdón amo. Teléfono.

- ¡Espera! - ¡Fuera!

¡Buenas noches!

¡Buenas noches, señor!

¡Te lo advertí!

¡Te lo advertí!

Quiero... que...

quiero saber la verdad.

¿Has hecho el amor con tu mujer?

Sada, quieres dejar de jugar con ese cuchillo de cocina...

que estás blandiendo como una daga?

¿No querrás matar a alguien con eso?

Tienes razón, quería comprar una daga para matarte.

¿Y por qué no la compraste si esa era tu intención?

¿Cómo podría hacerlo si todos me miraban?

Pero, ¿de qué estás hablando? No seas tonta.

¿Cómo va a sospechar alguien para qué quieres una daga?

Siempre estás pensando lo mismo. Es una obsesión que te domina.

¿Te das cuenta? ¿Te das cuenta?

¿Sí?

¿De modo que crees que estoy loca...

porque sólo puedo pensar en ti?

¿A eso llamas una obsesión?

Kichi-San, quítate el kimono. Es un kimono horrible.

Quítatelo. ¿Te lo quitas o no? ¿Eh?

Esta no es una postura fácil. No puedo desnudarme solo.

Tienes que ayudarme, Sada.

Desnúdame tú. ¿Quieres?

¡Dime la verdad! ¿Has hecho el amor con tu esposa?

Míralo.

Esa es tu respuesta. Ha sido fiel.

Pide perdón.

¿Hay razón para pedir perdón?

Voy a castigarlo, ya lo verás.

Adelante, a ver cómo lo castigas.

- ¿Duele? - Vaya, sí duele.

¿Estás fingiendo o duele de verdad?

Duele de verdad.

¿Y todavía lo sigues queriendo, Kichi-San?

Sí, lo quiero.

Di: "Muerde más fuerte".

Muerde más fuerte.

- Di: "Sada pégame". - Hazme daño, Sada.

Quiero hacerte daño.

Quiero lastimarte.

Quiero que sientas dolor, que sufras...

Adelante, Sada, castígame.

Hiéreme cuanto quieras y donde quieras.

Perdóname por haberte dejado sola estos tres días pasados.

Estuve a punto de volverme loca. No puedo vivir sin ti.

Sada, ¿estás llorando? ¿Lloras?

Porque te amo.

Mírame. Esta es la primera vez que te veo...

- No, no quiero. - Mírame, mírame.

Tus lágrimas son saladas, Sada. Me gusta lamerlas.

¡Hazme el amor muy fuerte, Kichi-San!

¡No me dejes nunca!

¿Puedo servirles el sake?

¡Entra!

Tráelo aquí, por favor.

No puedo levantarme. Somos inseparables.

¿No quieren comer nada?

No...

Comer hace pesado el cuerpo y da sueño.

Habría que limpiar la habitación.

¿No notan Uds. como huele?

Nos encanta el olor que hay aquí. Nos excita.

Kichi-San, despierta. Abre los ojos.

Sada, parece que se experimenta un placer mayor cuando...

lo están estrangulando a uno cuando hace el amor.

El otro día, cuando me estabas apretando la garganta...

era muy agradable.

Sí.

- Estrangúlame, entonces. - Está bien.

¿Estás lista? Voy a empezar.

Según vaya apretando tu garganta, sentirás una contracción abajo.

¿Te estoy haciendo daño?

Sigue, aprieta más.

No me haces daño.

¿Y ahora qué sientes?

No tengas miedo.

Es mejor dejarlo. Te estás poniendo roja.

No importa nada. Sigue.

Aprieta más. No te preocupes.

Haré lo que quieres pero te va a doler mucho.

No te enfades si te hago daño, ¿eh?

¿No quieres que pare?

Sada, contéstame.

Para lograr el placer total...

creo que hay que llegar casi hasta el final.

- ¿A ti qué te ha parecido? - No me ha gustado.

Sólo porque no apretaste lo suficiente.

No quiero seguir.

No me produce ningún placer torturarte.

¿No? Entonces cambiamos los papeles.

¿Puedo empezar Kichi-San?

Sí.

¿Qué vas a hacer?

¿Estás asustado?

Tú eres la que duda, Sada. Adelante.

Sí, ya empieza. Se está endureciendo.

Se va poniendo...

cada vez más dura.

Me estoy ahogando. Un poco más despacio.

¿Preparada?

¡Ya!

¡Es fantástico!

¡Qué feliz soy!

Así la siento mucho más.

¡Se está moviendo! ¡Se está moviendo!

No puedo respirar.

Las geishas no quieren venir.

¿Y eso por qué?

- Será por la reputación que tienen. - ¿Reputación?

¿Qué es están diciendo de nosotros? Anda, cuéntame.

- Que Ud. es asquerosa. - ¿Asquerosa?

No tienen nada mejor que hacer. Déjalos que hablen.

Que se metan en sus asuntos.

Además, ¿por qué dicen eso de mí?

Porque no hace más que chuparlo todo el día.

¿Y eso qué tiene de malo? ¿Por qué es asqueroso?

¿Por qué no puede una mujer...

chupar el cuerpo del hombre que ama?

Ven aquí.

Déjala en paz, Sada.

- ¿Quién habla mal de nosotros? - Todo el mundo.

¿Ah, sí? No, no todos.

Has sido tú, ¿verdad?

Dime si tú crees que somos asquerosos.

¡Habla! ¡Habla!

¡Basta, Sada!

¡Basta ya! ¡Déjala!

¡Vamos!

Te ha dicho lo que ha oído.

Yo no hago ningún caso.

Y tú tampoco debes hacerlo.

¿Qué importa lo que piensen los demás?

¿Qué importa?

Kichi-San, quiero que la violes ahora.

No, no, por favor. No podría casarme, si lo hace.

¡Lárgate! ¡No puedo soportar verte!

Mis respetos para los dos.

¡Ella no deja de chuparle!

Buenas noches.

¡Amo!

Nunca en mi vida había visto un hombre tan viril.

¿Qué canción quiere que le toque?

Toque cualquiera, con tal de que sea alegre.

Dicen que soy asquerosa. ¿A Ud. le parece que lo soy?

- ¿Por qué dicen eso? - Le diré por qué.

Porque no me canso nunca de su cuerpo...

y lo hago sin limitación alguna.

Yo encuentro maravilloso...

que una mujer sea libre con el hombre que ama.

¿Cuántos años tiene Ud.?

He cumplido sesenta y ocho. Envidio su juventud.

Me gustaría conocer su opinión sobre mi amado.

¿Considera que es un hombre atractivo?

Sí, sí. Le encuentro muy atractivo.

¿Entonces también le gusta?

Yo sólo he dicho que tiene buena presencia.

Si quiere...

le permitiré que haga el amor con él.

Lo tiene joven. Extraordinario.

¡Mira! ¡Qué asco!

La pobre mujer no pudo aguantar más.

- Espero que la impresión... - Repugnante...

...no la haya matado...

Pero, ¿qué pasa? Te has puesto pálido.

Parece que has visto un fantasma.

No digas eso.

Tuve la impresión de estar poseyendo...

el cuerpo muerto de mi madre.

¿Cuánto tiempo hace que murió?

Murió cuando yo era niño. ¿Y la tuya?

La mía murió hace tres años.

Yo ya no vivía en casa y no la vi morir.

Me dijeron que había sufrido mucho la pobrecilla.

En cuanto a mi padre, yo era muy joven cuando murió.

Todo tiene un final.

Sada...

¿Qué pasa?

Quiero que nuestro placer no tenga final.

Te dejaré aquí. Te encuentro preocupada.

¿Pasa algo Sada?

Parece como si cargaras con todo el peso del mundo.

Señor, podríamos irnos a algún sitio...

donde pudiéramos estar juntos una semana.

No, eso es imposible. Si lo nuestro se descubriese...

tendría que pegarme un tiro en la cabeza.

¿Has vuelto? ¿Qué ha pasado?

¿Por qué has regresado tan pronto?

¿Y tú? ¿Por qué tuviste que salir?

Me prometiste que permanecerías aquí.

No estabas y dejaste que limpiaran la habitación.

Deja de torturarte. He salido a cortarme el pelo.

Estuve aquí el resto del tiempo. Te lo juro.

¡Estás mintiendo! ¡Te mataré!

Así que decidiste salir y cortarte el pelo...

mientras yo estoy ganando el dinero para que sigas viviendo?

¿No me dijiste...

que sentías un placer más intenso cuando me afeitaba la nuca?

Sí, te deseo de tal forma que un día usaré el cuchillo.

No, no me hagas eso.

Es mejor que me estrangules.

¿En serio? A lo mejor lo hago.

Sada, por favor, deja ese cuchillo.

¿Prefieres que te estrangule?

Lo único que quiero es proporcionarte placer.

Quiero que me estrangules. ¡Dilo!

¡Estrangúlame!

Kichi-San.

No aprietes demasiado.

¿Tienes miedo?

Terror.

No hablas en serio. No tienes cara de terror.

Voy a empezar.

¡Dentro!

Tira más fuerte.

Más, aprieta más fuerte, más.

Se va poniendo dura.

¡Sada... adelante!

¡Aprieta todo lo que puedas!

¡Aprieta!

Kichi-San ¿te he hecho daño?

Espera un momento.

¿Por qué has parado? Casi...

casi había llegado al éxtasis.

Escucha, ¿te ato las manos?

Ya no puedes resistirte. No puedes detenerme.

Está bien.

Si te resistes, apretaré con más fuerza.

Sada, sabes que te pertenezco.

Haz con mi cuerpo lo que quieras. Es tuyo.

Ya lo sé. Empezaré de nuevo.

Esta vez hazlo más despacio.

¿Te he hecho mucho daño?

Dime lo que sientes.

Como si fuera parte de ti.

Me he fundido contigo.

Tu expresión es tan extraña, pareces tan distante.

Kichi-San, me asustas.

Por favor di algo.

Imposible.

¿Cómo pretendes que diga algo cuando malamente puedo respirar?

Lo que te da placer a ti, me hace feliz a mí.

¿Y si te matara?

¡Si, lo haré!

¡Voy a matarte!

¡Voy a matarte!

¡Voy a matarte!

¡Es monstruoso!

¡Es maravilloso!

¡Voy a matarte!

¡Voy a matarte!

¡Voy a matarte!

¿Eres feliz? ¿Eres feliz?

Sada...

quiero que lo intentes de nuevo.

Pero esta vez no sé si tendré éxito.

Estás muy débil.

¿Estás triste?

No, tengo mucho sueño. Estoy muy cansado.

Dime, Sada, si duermo...

¿querrás intentarlo de nuevo?

Te estrangularé.

Pero quería pedirte...

que esta vez no te detengas...

porque después es demasiado doloroso.

¡Kichi-San!

¡Kichi-San!

¿Empiezo ya?

¿Dónde estás?

Aún no estoy allí.

¿Dónde estás?

Aún no estoy allí.

¿Dónde estás?

Aún no estoy allí.

¿Dónde estás?

Aún no estoy allí.

¿Dónde estás?

Aún no estoy allí.

¿Dónde estás?

Aún no estoy allí.

¿Dónde estás?

Aún no estoy allí.

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

¡Kichi-San!

¡Kichi-San!

Kichi-San y Sada.

Nada más que nosotros dos.

Sada vagó alrededor de Tokio durante cuatro días...

llevando en la mano la parte de Kichi-San...

que había cortado de su cuerpo.

Quienes la detuvieron quedaron sorprendidos...

por la expresión de felicidad que irradiaba su rostro.

El caso impresionó a todo Japón...

y la compasión del pueblo...

hizo de ella una mujer extrañamente popular.

Estos sucesos ocurrieron en 1936.

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