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Señor Jorge Reynosa, Jorge Reynosa, presentarse al mostrador de la TAMU.
Jorge Reynosa, presentarse por favor en las oficinas de la TAMU. ¿Me pueden dar
ese puesto para ir con mi señor, eh?
Lo sentimos mucho, pero el señor Reynosa aún no ha cancelado su viaje y tiene
derecho de ocupar su lugar aunque se presente en el último minuto. ¿Y si no
llega? Lo siento, pero según el reglamento de la Fuerza Aérea...
Está prohibido vender en el último instante las plazas de los pasajeros que
aún no se presentan.
Ni modo, Gloria.
Tendrás que ir tú sola.
Explícala a nuestra hija. Sí, Hernán, no te preocupes. Dale un abrazo muy fuerte
y un beso de su padre. Que sean muy felices.
Así lo haré.
Tómala. Ten mucho cuidado con él. Ya sabes que va a necesitar el dinero.
No vayas a perderlo. Primero muerta.
Señor Jorge Reynosa.
Señor Jorge Reynosa.
Jorge Reynosa presentarse al mostrador de la TAMU.
Este me encampanó y ahora se quedó dormido. Cuídate mucho, hijo.
Sí, papá, no te preocupes. Señor Jorge Reynosa.
Mándame un telegrama para saber que llegaste bien. Sí, papá.
Escríbeme, por favor.
Todos los días. Ya, ya, que te deje el avión.
He aquí una historia definitiva sobre uno de los más sensacionales episodios
que se registran en los anales de la resistencia humana.
La película está basada en lo que vio y escuchó el periodista Clay Blair Jr.,
autor del libro Supervivientes de los Andes.
Aunque los hechos, lugares y personajes de este verídico suceso ya pertenecen a
la historia, los nombres de todos ellos han sido cambiados.
¡Gracias!
Señor, ¿a qué hora cree usted que lleguemos?
A las doce o doce y media más tardar, si todo va bien.
¿Cómo si todo va bien? ¿Qué puede pasar?
Nada, señora, no se alarme.
Me refiero que a veces hay vientos contrarios que disminuyen la velocidad
del avión y retarda un poco su llegada.
Pero eso es todo, no se alarme.
Gracias.
Permítame presentarme, señora. Mi nombre es Germán Cano y pertenezco al equipo.
¿Va usted a ver el juego?
No, voy a la boda de mi hija. Se casa mañana.
Y aquí traigo su regalo de boda.
Papá no estaba nada entusiasmado con la idea de que volara en un avión de la
Fuerza Aérea. ¿Por qué?
Pues dice que no vuelan muy alto y que además los pilotos no están
acostumbrados a volar encima de las montañas.
A buena hora lo dices.
El camino de la vida es una pregunta sin respuesta.
Ya salió el poeta.
De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco.
¿Poeta y loco? Estoy de acuerdo.
Pero lo que es de médico, imagínate lo que nos espera con esos cuatro.
Cállate, oso.
Cuando nos recibamos de médicos, cuídate de venir a vernos.
¿Verdad, Raúl?
Por lo menos la consulta le va a salir muy cara.
¿Verdad tú?
Yo la de su epitafio.
Sí, que diga, murió por bruto.
¡Bruto tú!
Cuidado, que hay damas.
Oye, mami, ¿no se te olvida el vino que te encargó papá?
No, hija, pero no recuerdo la marca.
No importa.
Allá todos son muy buenos. Es verdad, hijita.
Estamos sobrevolando Buenos Aires.
¿Qué tienes? Te veo preocupada.
Por los niños.
¿Pero por qué, mi amor? ¿Se quedaron con tu mamá?
Debimos haberlos traído.
¿Traerlos?
Recuerda que esta va a ser nuestra segunda luna de miel.
A propósito, te felicito. Me enteré que la exposición de tu padre en San Paulo
fue todo un éxito. Gracias. Me alegré mucho por el viejo. Es tan bueno.
Esta es una buena oportunidad para conocer a las chilenitas.
Nelson, préstame tu cámara.
Ni lo sueñes. Mi hermano me la prestó con la condición de que nadie lo oye, de
que nadie más la usara. Es que por aquí se ve un paisaje muy bonito. Dámela.
Ey, fíjate por dónde caminas.
Por favor, apáguelo.
Está prohibido usar radios durante el vuelo.
¿Y Reynosa se quedó dormido? Seguro, por eso perdió el avión.
Anoche soñé que el avión se estrellaba en los Andes.
No te preocupes. Si se estrella, tú y yo saldremos vivitos y coleando.
¿Es usted supersticioso?
No, señora, ¿por qué?
Fíjese, mi marido no encontró lugar y no pudo venir conmigo.
Y parece que un joven del equipo de ustedes se retrasó y tampoco vino.
¿Y eso qué es, señora?
Bueno, es que yo he leído que si fulano o mengano se salvó del accidente, ¿fue
porque perdió el avión o porque no lo dejaron volar en él?
Perdóneme que interrumpa, señora.
Rodrigo Fernández, un compañero.
Es que oí lo que usted estaba diciendo y... Bueno, no tiene caso, es absurdo.
Son puras coincidencias.
Imagínese cuántas personas pierden diariamente el avión o cuántas cancelan
el vuelo.
Cientos de ellas.
Si eso sucediera, ya no habría aviación.
De acuerdo con el plan de vuelo, el aparato 571 volaría sin escala de
Montevideo a Santiago.
...recorriendo una distancia de 1500 kilómetros.
Teniendo presentes los fuertes vientos del oeste... ...el Fairchild, que
desarrollaba una velocidad de 140 nudos... ...debía llegar a su destino
según el programa en cuatro horas.
La ruta que debía recorrer era la siguiente.
Montevideo, Buenos Aires, Mendoza, Argentina y Santiago, Chile.
Enterado. Cambio y fuera.
Mendoza informa que el paso de Juncal no puede trasponerse sino a base de IFR.
Los pasos de Nieves y Alvarado están cerrados a todos.
La única ruta que nos queda libre es la de Planchón y el tiempo también es malo
en Planchón.
Atarrizaremos en Mendoza a esperar que el tiempo mejore.
El viernes 13 el avión despegó a las 2.18 pasado meridiano.
O sea...
18 minutos más tarde de la hora proyectada.
El aparato llegó a la altura de Malagüe a las 3.08 pasado meridiano. Dos minutos
más tarde de lo calculado.
Cambiamos el curso 281 siguiendo el Green 17 hasta Curicó, Chile.
¿Altura?
16.000 pies.
Elévese 1.900 pies.
Alcanzando 17.900 pies.
Creo que vamos a bailar un poco.
Abrochen sus cinturones, por favor, y dejen de fumar.
Como los tubarrones se extendían por debajo del aparato, el piloto no podía
saber a punto fijo cuándo llegaba al paso de planchón.
Solo podía calcularlo.
Sintoniza el BOR.
BOR sintonizado.
curso 283 curso 283 ahora penetramos en un misterio cuya
incógnita quizá no se despeje nunca
¡Gracias!
Felipe.
Te sientes bien.
Siéntese. Siéntese.
Hemos pasado, Kuriko.
Hemos pasado, Kuriko.
Hemos pasado, Kuriko.
¿Cómo te
sientes?
Bien.
No es nada.
No es nada.
Es inútil.
Debió haber llegado a Angostura a las 3.40 y no se ha reportado.
Tampoco aparecen en el radar. Se han perdido totalmente y han quedado fuera
de control.
Alerte al oficial de guardia del servicio aéreo de rescate.
Ya hemos oído los reporters oficiales de los controles de Mendoza y Santiago.
Quiere decir que ellos se reportaron exactamente sobre Malargue.
Sin atajar por otro rumbo, no hay manera de que hubieran podido llegar a Curicó.
Si lo hubieran hecho, habrían desmentido lo comunicado en sus reportes.
Tomando en cuenta los vientos contrarios, yo calculo que viraron hacia
el norte en planchón, o un poco más allá.
Y volaron después seis o quizás siete minutos.
Aquí está el monte Paloma, de cerca de 5.000 metros de altura.
El monte Tingiririca, de 4.700 metros.
Y de este otro lado, el monte Sosneado, con más de 5.000.
Aquí es donde vamos a concentrar la exploración.
Ellos no sabían todavía que el fuselaje del Fairchild quedaba dentro del
cuadrado, entre el Tingiririca al oeste y el Sosneado al este.
Pediremos también ayuda al cuerpo de socorro andino.
Unidad 5, patrulla de rescate Unidad 5, se dirige a zona de operaciones, alerta.
Campamento base, campamento base.
Un comprendido. ¿Me escuchan? Cambio.
Estoy absolutamente seguro, convencido de que mi hijo vive y que lo voy a
encontrar.
Yo le suplico por lo que más quiera que me permita tomar parte en los vuelos de
exploración. Yo tengo la misma opinión respecto a mi hijo y me uno a la súplica
del señor Ariste.
Rogándole a mi vez que nos dejen viajar con ustedes.
Está bien, señor Nader.
Ayúdame a darle a Cristian la sepultura.
A nuestros compañeros y amigos.
Vamos.
Demos gracias a Dios por habernos salvado la vida.
Acompáñame a la cabina a ver si podemos sacar al piloto.
Aquí tiene la ropa. La necesitamos para abrigarnos.
Levántalo.
¡Es inútil!
Ven.
Ven.
Mira, Pedraza, tócalo.
Está vivo.
Pero no es posible que no haya un botiquín en este desdichado avión.
Ya hemos buscado todo, Raúl.
No te afanies.
Debe haberse quedado en la cola del avión.
Cálmense.
Aquí hay loción y agua de colonia. ¡Dámela!
Hay que operar al oso. ¿Operar? Sí, cerrarle esa tremenda herida. Pero
necesito aguja, hilo.
Ahí. Y un estuche de costura con...
Tal vez sirva. Ve por él.
Deja yo puedo solo.
No sabemos qué tiempo vamos a estar aquí.
Por lo tanto, es muy importante saber con cuánta comida contamos.
En Mendoza compramos varias cosas de comer y de beber.
Búsquenlas y tráiganlas aquí.
Yo me encargaré de racionarlas.
No debe enchupar la nieve.
Puede producir calambres de estómago y tal vez neumonía.
Lo mejor es derretirla.
Yo tengo cerillos.
¿Pero qué quemamos? Hay muy poco papel de unas cuantas revistas. Casi todo es
plástico. Yo sé dónde hay bastante papel.
Encontré una maleta llena de dinero.
Va a ser el vaso de agua más caro de la historia.
¿Pero cómo es que no tiene noticias?
Señores, estamos haciendo todo lo posible por encontrarlos.
No deben desesperarse.
Varios días llevan buscando y no han encontrado nada.
¿No cree usted que es para desesperarse?
Efectivamente.
Llevamos 41 horas y media de exploración.
Pero no por eso hemos perdido la esperanza de encontrarlos.
Con permiso, mayor.
¡Adelante! Con permiso, señores. Con permiso, por favor.
¿Serán noticias?
Disculpen un momento, por favor.
¿Alguna noticia, mayor?
Quizás, señor Ariste.
Ahora regreso. Con permiso.
Si hay algo... Lo siento mucho, de veras. Por favor, déjenme pasar. Por
favor, les suplico, déjenme pasar. Con permiso.
Según nuestros datos, el avión desapareció el viernes 13.
Y usted dice que lo vio el domingo 15.
¿Qué, no estará usted equivocado?
No, señor.
Ya le dije que lo recuerdo muy bien.
Era un avión de cuatro motores... pintado de rojo.
Muy bien.
Puede usted retirarse.
Muchas gracias.
A pesar de los datos erróneos que nos ha dado este hombre, que salga otra
expedición.
dedicándose exclusivamente a explorar las cercanías del Tinguiririca.
¡Ya, ya! ¡No, no!
Nada.
¿Cómo es posible que puedan resistir esas temperaturas bajísimas, sin equipos
para protegerse?
Y si algunos de ellos se han salvado, ¿qué van a comer?
Esa es una pregunta muy importante.
¿Qué van a comer?
Porque el avión no llevaba alimentos.
¿Dónde las conseguiste? Las encontré en la cabina.
No soporto más sus malditos gritos. No sea estúpido.
No ve que se está muriendo.
Yo también me estoy muriendo.
Tengo el estómago reventado y no me quejo.
Tenemos que soportar esta situación.
Lo que está pasando es culpa de la fatalidad.
No de ninguno de nosotros.
Y si no nos controlamos, no saldremos vivos de aquí.
Tiene razón, Raúl.
y ayudarnos entre todos.
Propongo que cada mañana nos rechemos las manos como buenos amigos y olvidemos
estas terribles noches.
Lo siento.
Señores.
Durante ocho días se han movilizado 55 aparatos.
44 de Chile, 6 de Argentina, sin contar los de Uruguay, los
particulares, los de la policía y los comerciales.
Se han realizado un total de 61 misiones durante 142 horas y 30 minutos.
Nadie ha encontrado el menor rastro del avión ni de los supervivientes.
Si es que los hay. Dios mío.
Damos por terminada la búsqueda. ¿Cómo?
No.
Dios mío.
Mi hijo vive, señor.
Y lo encontraré.
Ojalá, señor Ariste.
Que así sea es mi mejor deseo.
Claro que sí.
Mi hijo vive.
No se ve nada.
Tal vez están esperando a que despeje el mal tiempo.
Señora Madero.
Señora Madero.
Venga.
Su sobrino murió tratando de darle calor a mi hermana.
Federico.
¡Gracias!
No creo que por ahora vengan a rescatarnos.
Y la comida es cada vez más escasa.
Quizá la sección de la cola que quedó en la montaña.
En eso no había pensado. En la cola estaba la cocina. Ahí tiene forzosamente
que haber alimentos.
Y el resto del equipaje. También algunos dulces y chocolates que compramos en
Mendoza. Y algún superviviente.
Allí también están las dos baterías de níquel y cadmio.
Si las logran traer arrastrando por la ladera y con algo que hiciese de patín
porque son muy pesadas... Sería posible conectarlas con el aparato transmisor de
radio que está en la cabina y que quedó intacto.
Podríamos radiar una llamada pidiendo auxilio. Eso es magnífico. Yo podría
conectarlas. También había allí un equipo médico con antibióticos,
anfetaminas, calmantes, vendajes, esparadrapos... Eso es muy importante.
Nos puede ayudar a evitar otras muertes y a una rápida recuperación de los
heridos. ¿Y qué esperan?
Alguien tiene que ir por esas medicinas. Yo estoy dispuesto a ir. Y yo, yo
también. Cuenten conmigo.
Me parece bien organizar una expedición, pero es imposible escalar una montaña
con la nieve tan profunda.
Tiene razón.
Acuérdense cómo se hundió Camilo Valencia en el bancal blando y
desapareció. Es probable que haya más hoyos de nieve blanda.
Creo que puedo solucionar el problema.
Haciendo unas botas con el hulespuma de los asientos y una cuerda de seguridad
con los cinturones.
Esperen. Ahí hay algo.
Miren, un radio.
Rogelio sabe mucho de esto. A ver si lo hace funcionar.
Sigamos. Vamos.
Dámelo.
Es inútil.
Regresemos.
¡Ey, oigan! ¡El radio funciona!
Silvia ha muerto.
Silvia ha muerto.
Silvia ha muerto.
Escribo esto el 24 de octubre.
En este momento quedamos 26.
No hemos perdido la esperanza de ser rescatados.
Nuestra fe en Dios es increíble.
mantenerlos informados sobre cualquier noticia referente al accidente ocurrido
a los jóvenes deportistas en el vuelo 571. Escuchen esto, van a hablar de
nosotros. Después
de
infructuosas exploraciones, hoy se ha dado por terminada la búsqueda del fecha
el uruguayo que se perdió en algún lugar de los Andes con 45 personas a bordo.
¡No!
Gracias a Dios.
Ahora podemos dejar de seguir esperando que nos venga ayuda de ninguna parte y
tratar de salir de aquí por nuestro propio esfuerzo.
Señor Garmendia, soy el padre de uno de los jóvenes perdidos a bordo del avión
uruguayo en las proximidades del monte Tingiririca.
Tendría usted la bondad de ayudarme.
Dígame qué se le ofrece.
Estoy a sus órdenes.
Tengo entendido que es usted un experto en esa zona.
Conozco muy bien la región.
Todavía en mi familia tenemos vastas extensiones en los Andes.
Entre ellas, la mayor parte del monte Tingiririca.
Y me dijeron que es usted el dueño de la montaña.
Bueno, de la mayor parte sí.
Y de los pastizales, al sur y al este, rumbo a Puente Negro.
¿Me ayudaría usted?
a organizar una excursión por esas tierras.
Estoy dispuesto a hacer lo que esté en mis manos por organizar una expedición.
Solo que debo advertirle, las nevadas han estado muy fuertes y va a ser muy
peligroso aventurarse por la montaña.
Salió en dirección a los Maitenes, junto con Servando Castillo. ¿Cree usted que
podamos organizar una excursión a caballo?
¿Altinguiririca? Imposible, la nieve está muy honda.
Pero sí podemos llegar hasta los Maitenes para hablar con Mendoza y
Castillo. Tampoco.
Hace unos cuantos días cayó una avalancha de nieve cerrando el camino,
unos kilómetros más adelante.
El automóvil solamente puede llegar hasta aquí. La nieve está muy profunda y
solamente se puede seguir a pie por veredas muy difíciles.
Tardarían dos o tres días para llegar allá.
¿Me pueden prestar un caballo?
Hasta luego, chicos.
Tengo hambre.
Mucha hambre.
Quiero comer.
Ya cállate.
Todos queremos comer.
Vuelvan a la realidad.
Tenemos que darnos cuenta que nos estamos acabando lentamente por falta de
alimento y carencia de proteína.
Es muy poca la esperanza que tenemos de encontrar la sección de la cola.
Pero aún si lo logramos,
Habrá ya comida.
Alcanzará para todos.
Nos durará hasta que termine la primavera y la nieve comience a
derretirse y tengamos una posibilidad de salir de aquí.
De nosotros depende vivir o morir.
Esta es la alternativa.
Descartando a los parientes de los que se encuentran aquí.
Afuera hay siete cadáveres congelados.
Estos siete cuerpos nos pueden servir para alimentarnos durante un mes.
Hasta cierto punto hemos tenido la suerte que algunos hayan muerto. Y que
tengamos siete cadáveres congelados.
¡No digan barbaridades!
No, señora, no son barbaridades. ¿Qué pasará cuando no tengamos nada que
comer? Ni siquiera la suela de los zapatos.
No podrá pasar que alguien se entregase instintivamente al canibalismo matando a
uno de nosotros para comer.
Eso sería un asesinato.
No sería un asesinato.
Ni tiene nada de inmoral alimentarse de los que están afuera.
Ya ellos han muerto.
Su espíritu se ha separado de ellos para dirigirse a Dios.
¿Acaso él no se los llevó para que los que quedáramos atrás
pudiéramos seguir viviendo?
¿No hubiesen pensado ellos igual?
si los muertos fuésemos nosotros.
En la historia de la humanidad, la antropofagia ha sido practicada
voluntariamente por muchos, y forzosamente por individuos que se han
visto en circunstancias extremas.
Han habido muchos casos, en sitios de guerra, y durante
hambres prolongadas.
La Biblia lo justifica cuando dice, como maldición de Jehová.
Comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijos y de
tus hijas, en el cerco y en la angustia a la que te
reducirá tu enemigo.
Se está secando encima del fuselaje.
Amén.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Vénganos tu reino. Y otra cosa que me desespera, mi querida Ana,
es que las provisiones se han
acabado.
Pero ahora hay algo increíble
que te voy a contar.
Estamos descuartizando los cuerpos para poder
comer.
Tienes que comer.
Si quieres volver a ver a tus hijos, tienes que comer.
Toma, Nelson.
No puedo, Carmelo. Toma, Nelson.
Por favor, no.
Tienes que hacerlo si quieres seguir viviendo.
Toma, trágalo con un poco de agua.
Toma agua.
Trágala. No puedo, no puedo. Prefiero morirme de hambre.
Prefiero morir de hambre.
Es una buena idea que te quites los zapatos, porque anoche me diste una
patada peor que la operación que me hizo Cárdenas.
¿De qué te quejas, Oso?
Estás vivito y coleando.
No, mi querido doctor, no me quejo.
Nada más me estoy cuidando para que en la posteridad pueda haber el lindo
bordado a mano que me hiciste en la barrija.
Hasta que te veo sonreír, Nelson.
Me recuerda a la llena del cuento.
Que no come ni nada.
Pero no sabe por qué se ríe.
Bueno, ya saben que ayer encontré la cámara que me prestó mi hermano.
Y mañana es mi cumpleaños.
Con la dieta que llevas, será el último.
Mañana.
En cuanto abran las tiendas, el oso te irá a comprar un pastel.
¿Con cuántas velitas?
Veinticinco. No presumas.
Si salgo con vida de esta, voy a mandarte de mi rancho lechero una
cantidad de queso que te va a durar toda la vida.
En la situación en que estamos, con uno basta.
Así me gusta verlos animados.
Verán cómo pronto todo esto será como una lejana y horrible pesadilla.
Venga, siéntese aquí junto a su esposa.
Aquí, frente al cadáver de mi esposa, les pido que no lo toquen,
al igual que el de mi sobrino Federico Arceo, así como excluyeron a la
madre y a la hermana de Francisco.
¡Cállate!
Ha muerto Alberto.
Tenemos que salir de aquí a como dé lugar.
Claro.
Haremos una excursión detrás de esas montañas.
Quizá encontremos auxilio.
Estoy de acuerdo.
Más peligro del que nos rodea no vamos a encontrar.
Es un riesgo que debemos tomar, pero ¿qué rumbo vamos a seguir?
Primero elijamos quienes van a formar parte de la expedición.
Propongo que seamos tú, Venegas y yo.
Estoy de acuerdo.
y nosotros ustedes nos van a ayudar
listos
cuando usted guste señor echarte
Papá.
Papá, estás aquí, papá.
Sí, ya sabía que no me ibas a abandonar aquí, papá.
Papá.
Papá.
Tenemos que amputarle la pierna.
Es la única solución.
Es una operación mayor.
¿Cómo vamos a resolverla?
Ramón. Carmelo.
¿Eres tú?
Sí, Ramón.
Soy yo.
Cálmate.
Carmelo.
Dile a mi padre que no abandone mi cadáver en los Andes.
Díselo, ¿sí?
Que no me deje aquí.
Allá está la cola.
Está desfigurado.
Aquí están las baterías.
Vamos a sacarlas.
Esta es nuestra salvación.
¡Jalen fuerte!
Vamos a llevarla para conectarla al radio del avión y pedir auxilio.
Están muy pesadas.
¿Cómo las subimos?
Podríamos improvisar un trineo.
¿Qué vamos a hacer?
Traer más gente para que nos ayuden.
Eso me parece bien.
Vayan ustedes dos a pedir ayuda.
Yo me quedaré aquí.
¿Tú crees que con esas baterías podrás hacer funcionar el radio? Puedo probar.
Si funcionan, podrían salvarnos. Vamos por ellas.
Son muy pesadas.
Quizás entre varios podamos subirlas.
Para que subirlas es más fácil bajar el radio y el equipo que subir las
baterías.
Tienes razón.
Encontré el botiquín.
Aquí pondremos todo.
Es más fácil bajar esto que subir las baterías.
¿Ya lo reconociste?
Sí, es Javier Muriel.
Vamos a ver.
El radio se está calentando.
Es inútil, estallaron los bulbos.
Vamos a continuar con el proyecto de expedición.
Pero primero, llevemos todo lo que nos sea útil.
Pongamos todas las maletas en forma de cruz.
Para que sea más fácil localizarnos.
Hay 17 supervivientes.
El fuselaje del aparato.
Situación desesperada.
Diciembre 7.
Rogelio está muy grave.
Tenemos que adelantar nuestra salida si queremos salvarle la vida.
Recuerden que él salvó la nuestra la noche de la avalancha.
Saldremos mañana.
Llevaremos alimentos para 15 días.
Esta zapatilla de mi sobrina me la llevo para la buena suerte.
Guarda esta y me la das cuando te rescate.
Sigan adelante.
Sigan.
Que Dios los acompañe.
El viaje va a ser más largo de lo que creíamos, pero ya no podemos volver
atrás. No hay que pensar si quieren regresar. Tenemos que seguir adelante.
Y si alguno de nosotros sufre un accidente, se tuerce un tobillo o cae
por agotamiento, tendrá que quedarse atrás. Y los otros dos seguirán
adelante. ¿De acuerdo?
De acuerdo.
¿Lo juramos?
Lo juramos.
Lo que me temía.
Estamos más adentro de la cordillera andina de lo que creíamos.
Para salir de aquí necesitamos mucho más tiempo y mucho más alimento.
¿Qué hacemos?
¿Forzamos la marcha?
¿O regresamos al avión?
Una marcha forzada no la aguantaríamos.
Y ya quedamos que no regresaríamos.
¿Qué sugieres?
La única solución es que uno de nosotros regrese al avión.
Y nos deje su ración de carne.
Tú regresarás, Venegas.
Y di a los demás compañeros que la marcha va a durar mucho más.
Y si fracasamos y hacen falta más expediciones, que lleven más cantidad de
alimento.
Suerte, muchachos.
Yo sé que lo lograrán.
Por fin, vaya ya lejos.
Aquello parece una cañada o un río.
Si logramos llegar hasta ahí, podemos seguir su curso, evitando los riscos y
peñascales.
¡Ahí están! ¡Ahí están!
¡Hay una cruz!
La cruz está situada 35.07 minutos al sur y 7.13 minutos al
oeste.
O sea, en territorio argentino, donde no tenemos jurisdicción ni
atribuciones legales para exploraciones.
Me comunicaré a Mendoza. La Fuerza Aérea Argentina nos ayudará. Con permiso.
Y una nueva expedición organizada por algunos... de los padres de los
desaparecidos, descubrió una cruz sobre la nieve y se cree que sea el lugar
donde se estrelló el avión.
La noticia ha llenado de júbilo a sus familiares.
Pero la pregunta es esta.
¿Será posible que los muchachos todavía estén con vida?
Ojalá así sea.
Es el deseo de todo el mundo.
Seguiremos.
Comunican de Mendoza que la cruz no ha sido trazada por los muchachos
supervivientes del Third Child.
sino por los miembros de un puesto de observación pertenecientes al
Departamento de Irrigación de Argentina.
No, no es posible.
Mi hijo vive y voy a encontrarlo.
Volveré a hacer otro vuelo.
Sigue tú.
Eso fue lo que acordamos.
Vamos, levántate.
Levántate. Sigue.
Vamos, tenemos que caminar o morirnos aquí.
No puedo más.
Sigue tú.
Haz un esfuerzo.
Levántate.
Ven, apóyate en mí.
Ánimo.
Miren allá abajo, hay huellas de pasos, regresen.
Véanlas, en aquella cumbre.
Puede usted contar con el helicóptero, pero desista de la idea de volver a
localizar las huellas.
Las corrientes son muy traicioneras y puede ser muy peligroso. Además dudo que
esas huellas sean de los muchachos.
Pudieran ser de algunos pastores.
Mejor busque por el sudeste de Curicó.
¿Y por qué Curicó?
Hace unas semanas un montañés que subió en mi automóvil me dijo que tenía
indicaciones... que el aparato había caído por allí.
Descansemos un poco.
¡Mira!
Parece que son vacas.
Deben tener amor.
Tiene que haber por aquí algún rancho.
Se me ocurre una idea.
Al oscurecer, busco una piedra grande, me encaramo en un árbol y se la tiro a
una vaca. La destazo y saco filetes para comer.
Despierta, despierta.
Mira.
¡Así es!
¡Ven! ¡Por favor, no se vaya!
¡Ven!
¿Qué dice usted?
¿Está seguro?
Ojalá.
Despache inmediatamente una ambulancia y vaya a averiguar que hay desierto en
todo esto.
Dios quiera que no sea una equivocación.
Ordenaré que salgan patrullas de rescate.
Y en cuanto amaine el tiempo, los helicópteros saldrán a confirmar que hay
desierto en todo esto.
¿El señor Parrazariste? Yo soy Parrazariste.
Acompáñeme.
¿Pero por qué?
No sé, señor. Tengo órdenes de no dejarlo subir al avión.
¿Por qué me han detenido? Tomen asiento, señores.
Lo voy a comunicar con el coronel Morán.
Comuníqueme con el coronel Morán.
En el regimiento de montaña de Colchagua.
¿Coronel? Habla el jefe de policía del aeropuerto de Pudahuel.
Sí, sí, señor. Aquí está.
Lo voy a poner al teléfono.
Hable usted.
¿Coronel?
Habla Parra Sariste.
Amigo mío, puede usted marcharse a su casa y pasar la Navidad con su familia.
Pero si lo prefiere, puede volver acá y esperar a los muchachos.
¿Cómo? No se excite.
Tengo cierta información concreta respecto a los muchachos.
Dos de ellos, pero no conozco sus nombres todavía, partieron de ahí y
dijeron que procedían del avión accidentado.
¿Lo espero o no?
Espéreme. Voy a tomar un taxi. En tres horas estoy con usted.
He tenido una visión.
Que Pedraza y Cárdenas habían llegado a un sitio sanos y salvos.
Y estaban solicitando ayuda.
Mañana, 22 de diciembre, llegará un helicóptero a rescatarnos.
Eso es lo que tú dices.
Una visión.
Yo sí te creo.
Inmediatamente por encima de ese acatilado nos encontrarán ustedes.
Ese murallan tiene por lo menos 15.000 pies de altura.
Allí fue donde caímos, estoy seguro.
Ahí están esas rocas negras y ahí las amarillas. El aparato nuestro cayó ahí.
Ahí, ahí mismo.
¡Gracias!
¿Y Rogelio está bien?
Sí vive, ahí viene.
Voy a ir por ti, hijo.
No te dejaré en la montaña.
Y así, gracias a los que quedaron para siempre en las nieves eternas de los
Andes, y a la heroica determinación de dos jóvenes, pudieron salvarse 16 vidas.
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