Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Ayer se llevaron a Marta.
Están separando a los niños de los padres sin trabajo.
Su madre me ha conseguido uno, pero es para un matrimonio.
Quieres que me haga pasar por Sara.
Los enchufados.
El comandante está investigando el asesinato de nuestro amigo.
Acompaña a los señores y sírveles algo de comer y beber.
Es la hija de una muy buena amiga.
La conozco desde niño.
Es que no me puedo quitar de la cabeza
que lo han matado como a un perro.
¿Fue tu novia la que asesinó al comandante?
- ¿Qué me habéis puesto? - Lo hizo para ayudar a una niña
a la que estaba violando ese cabrón.
- No la vais a encontrar. - ¿Le matamos?
¿Eres de la resistencia?
No soy de nada, soy de mi familia, incluido tú.
El diario de una delatora.
Esta mujer mía acabará descubriendo la vacuna contra el virus.
- ¿Os han dejado probar con seres humanos?
- Solo cobayas. - Ahí te pinchan.
A veces vomitas y estás un poco cansado.
Felipe, despierta, que te van a reñir.
- ¿Funcionaron las dosis? - Los resultados son positivos.
¿Y esto?
Yo te lo guardo.
Ya sabes lo que tienes que hacer.
Ya lo tenemos.
No tenemos que usar animales ni fabricar el antígeno.
- Eran los niños. - No todos, Alma.
Cuando subimos la dosis, no la aguantan.
¿Qué tienes ahí? ¿Dónde has encontrado esto?
¿Sabes de qué son estas letras? Mi tía trabaja allí.
Es ese edificio de ahí.
Hugo.
No puede ser.
No puede ser.
- He oído algo. - Voy al depósito.
Todo limpio, falsa alarma.
- Recibido, unidad Bravo.
♪ Ahora el cielo se abre paso ♪ a nuestro paso.
♪ Con justicia y con tesón. ♪
He escuchado pasos. Venid conmigo.
¡Vamos!
♪ Con justicia y con tesón.
♪ Volverán aquellos niños ♪ del pasado que jamás... ♪
Ahí está.
Marta. Espera.
Niña, ¿qué haces? Camina.
Va, va.
- Perdón, señorita.
Y ahora, todos a la cama. ¡Vamos, rápido!
Venga.
Todos a la cama.
¿Qué? Espera.
Eso es.
Muy bien.
Muy bien. Y ahora, silencio.
Vamos. Yo vigilo.
Marta.
Marta, Marta.
Marta.
Marta. Marta, ¿estás bien?
Papá.
¿Estás bien? Papá.
¿Qué es eso, qué te han hecho?
¿Qué te han hecho?
No duele.
Te quiero, cariño.
Mírame, te quiero.
¿Vale? Te quiero mucho.
Yo también.
Yo también.
Hugo, que vienen, vamos.
Marta, escúchame.
Ahora me tengo que ir, pero prometo volver a por ti.
¿Me oyes?
¿Me oyes? Hugo, Hugo.
Vamos.
Marta. Marta, vete.
Vete.
Hugo, vamos.
No tardes, papá. Hugo, vamos, por favor.
¡Deténgase!
¿Qué cojones es este sitio? Calla.
Tengo que sacar a Marta de aquí.
♪ Y han florecido cipreses
♪ como gigantes cabezas
♪ que con órbitas vacías
♪ el horizonte contemplan.
♪ Salen los niños alegres ♪ de la escuela.
♪ Viendo en el aire tibio ♪ del abril
♪ canciones tiernas. ♪
Quiero pedirte algo.
Estás mirando este cuaderno.
Mucha gente depende de lo que hagamos con él.
¿Por qué, qué es lo que tiene?
Es una lista de gente a por la que van a ir si no les avisamos.
Sé dónde entregarlo, pero no creo que deba ir.
Voy yo.
Es lo que quería pedirte.
Apréndete esta dirección de memoria.
Vale. ¿La sabes?
Sí. Bien.
Bien.
Entonces, tú llamas a la puerta y dices:
"No hay nada más bello que lo que nunca has tenido".
No hay nada más bello que lo que nunca has tenido.
Eso es. Algo también muy importante.
No debes hablar de mí.
No digas que me conoces y mucho menos, que eres de mi familia.
No digas nada de eso, no debes hablar de mí jamás.
"Por su seguridad,
en 30 minutos comienza el toque de queda.
Por su seguridad, en 30 minutos comienza el toque de queda."
¡Por aquí!
¡Vamos, vamos, vamos!
Unidad Bravo a unidad Eco.
Unidad Bravo a unidad Eco. ¿Me recibe? Cambio.
Unidad Bravo a unidad Eco. ¿Me recibe? Cambio.
- Alto y claro, adelante.
- Intrusos en el sector 114.
Repito, intrusos en el sector 114.
Hugo.
Recibido, mandamos refuerzos. Cambio.
"Por su seguridad, en 15 minutos comienza el toque de queda."
¿A cuánto están?
Da igual, gracias.
"Se ruega a los ciudadanos
regresen ordenadamente a sus casas."
Hola.
No hay nada tan bello como lo...
Como lo... Mierda.
No hay nada tan bello como lo que siempre he tenido.
Has, has tenido.
¡Joder!
¡Ah!
¿Qué coño haces, estás loca?
- ¡Ponte de rodillas! - ¡Me cago en mi puta vida!
¿Qué coño os pasa? ¿Qué quieres?
¿Quién te ha dado esta clave?
¡No, no, no!
Solo vengo a entregaros este cuaderno.
¿Qué es eso?
Nombres de gente que está en peligro.
¿De parte de quién vienes?
Eso no importa, joder, coged el cuaderno.
- Gilipollas.
Tú no decides qué importa o qué no importa.
¿Qué hacemos?
- Vamos a dejar que elija.
Si quiere vivir, nos dirá el nombre de su contacto.
Si quiere morir,
callará como un gilipollas.
¡Quieto!
Vamos.
¿Te quedas estudiando?
Bueno, hija. ¿Llevas tu identificación?
¿Con quién estás?
No te entiendo, no te escucho. ¿Con quién estás?
No se te ocurra salir del sector 1.
¡Rosa!
¡Rosa, ayuda! ¿Qué pasa?
Pero ¿qué...?
¿Quién llama así?
- ¿Qué pasa?
¿De dónde salís? Tengo que ver a los señores.
¡Señora, señora!
¡Oye, por favor! ¡Rosa!
¡Señor! ¡Tú no me agarres!
¡Llama a Ray, deprisa!
¡Señor, señor!
¡Señor! ¿Qué pasa?
Mi hija está secuestrada en un edificio
lleno de militares y solo usted puede sacarla de ahí.
No quiero que pase ni un segundo más ahí.
¿Que tu hija está qué? Secuestrada en un edificio,
en un centro médico.
- No son unas colonias. - ¿De qué está hablando?
Pero ¿qué centro médico?
El CIM. ¿Cómo?
Había niños muertos. Los hemos visto allí.
¿Está bien de la cabeza? Sí, estoy bien.
Estoy perfectamente y mi hija también.
¡Tiene 10 años, se llama Marta, está completamente sana!
Quiero que me la devuelvan. Usted se viene conmigo.
¡Quiero que venga conmigo! Cálmate.
¿Me oye? ¡Cálmate!
¡Suéltelo! ¡Cálmate!
¡Ah! Por favor.
Por favor. Suéltalo.
Hugo. ¡Hugo, mírame!
Cálmate.
Rosa y Manuela, se acabó el circo, marchaos.
Sara.
¿Eres capaz de contarme coherentemente lo que pasa?
Sí.
Pues empieza.
Esta noche hemos entrado en el CIM.
¿Cómo que entraron en el CIM?
Eso no importa, hemos entrado.
Hemos visto a nuestra hija y no era la única niña.
¡Absurdo, todo absurdo!
Voy a comprobar si es cierto que alguien entró.
Porque si es una mentira... ¿Mentira?
No es ninguna mentira.
Había un montón de niños y los habían vacunado.
Pero es que nuestra hija Marta es una niña sana.
En la morgue había cadáveres, no tendrían más de 10 años.
Por favor.
Por favor, ayúdenos.
Mi madre dice que es un hombre honrado.
Es su nieta.
Es su única nieta.
Por favor.
¿Comprobando, qué están comprobando?
¿Y por qué no me avisaron?
Alma. Es cierto.
Alguien entró al CIM.
Es increíble. ¿Qué vamos a hacer?
Habrá que llamar a la Policía y denunciarlos a todos.
Están mal de la cabeza.
Ella es hija de una antigua buena amiga mía.
¿Y?
Eh...
Están convencidos de haber visto a su hija.
No hay niños muertos ni internos en el CIM.
A veces vienen por alguna vacuna, pero ¿a estas horas?
Me gustaría acompañarles. Solo para tranquilizarles.
Con tu permiso, claro.
Por supuesto, yo también quiero que se aclare. Vamos.
No.
Ya es muy tarde, no te preocupes.
No tardaremos.
Tranquila.
Ray, puedes irte a descansar.
Señor, si me necesita... No, no, gracias, vete.
Vamos a ir para allá.
Me llevarás tú, Hugo. Claro.
Sara, tú te quedas.
Es mi hija, me gustaría ir. No.
No, ayuda a mi mujer en lo que necesite.
Vamos. Sí.
Hugo.
Trae a Marta.
Esta noche dormimos con ella.
Gracias por mantener la calma.
Activa el protocolo de desalojo.
Por tu bien, quiero a todos ahora fuera.
Señor ministro, buenas noches. ¿Cómo se encuentra?
Veo que no le acompaña su esposa.
No. Hugo, indícanos.
Usted, acompáñenos.
En esta planta tenemos los laboratorios
y la sala de conferencias que usted conoce tan bien.
Si me dice qué está buscando, tal vez pueda ayudarle.
Por aquí. ¿Por allí?
Señor ministro.
Yo le aseguro que todo está en perfecto orden.
No sé qué es lo que están buscando exactamente.
Podemos pasar a mi despacho y hablarlo tranquilamente.
¡Señor!
Hugo, tranquilo.
Abra.
Señor ministro. Abra.
¡Marta, Marta!
¡Marta!
¡Abra la puerta!
¡Ábrala! Abra.
¿Dónde están los niños? ¡Aquí estaba mi hija!
Pero ¿qué es esto?
- ¡Vamos!
Venga.
¡Eh, eh!
¡Marta, Marta!
Marta.
Marta, Marta, cariño.
Yo no soy Marta.
¿Dónde está mi hija? ¿Dónde está mi hija, hijo de puta?
¿Qué has hecho con ella, qué has hecho con ella?
¡Marta, Marta!
¡Marta!
¡Marta!
¿Necesita algo, señora?
Necesito descansar.
Déjame sola.
Es nuestra hija.
¿Qué haría usted si le quitaran a sus hijos?
¿Yo?
Le arrancaría los ojos.
Pero no es lo mismo.
Mi marido es un hombre muy importante para mi país.
Yo soy valiosa.
Muy valiosa.
Mis hijos también.
Tú no.
No vales nada.
Y si desapareces tú o tu hija, no importa.
Como tú hay miles, hay millones de personas.
Lo que usted diga.
Solo que esos millones de personas no pensamos como usted.
No los estoy despreciando, solo te explico la realidad.
Porque hay gente que se equivoca.
Le dejo que descanse.
Con un poco de suerte, mañana tendré a mi hija en mis brazos.
Ahora, ya podemos.
¡Ah!
Bueno.
Vaya, por fin.
Durante un rato pensé que te había matado.
Esto es muy interesante, ¿sabes?
Pues claro que lo sé.
Y...
¿No veis que soy de los vuestros?
- Eso ya lo veremos. - Tú responde a mi padre.
- ¿De dónde lo has sacado?
Es un poco... Un poco raro.
Dale, aquí oímos de todo.
Yo soy asturiano, de Gijón.
Llevo en Madrid tres días.
Esta mañana fui al Registro para...
Bueno, para lo que hay que hacer en el Registro.
Y me encontré con una delatora. No sabía que era una delatora.
Era una enfermera muy guapa.
Se fijó en mí, no sé por qué, pero se fijó en mí.
- Porque eres gilipollas. - Eso se nota.
Supongo.
El caso es que fui a su casa
y se lo robé.
- ¿Y ella también era gilipollas? - No.
No se lo robé sin más.
Da igual, no me vais a creer.
Pues no, no te creemos.
Yo no creo ni que seas asturiano.
¿Qué vamos a hacer contigo?
No me matéis, por favor.
¡Por favor, no me matéis, os juro que digo la verdad!
¡Ayuda!
- ¡Ayuda, por favor, ayuda! - ¡Calla, idiota!
¡Ah! Ayuda.
- ¿Qué pasa? - ¡Ayúdame!
- Luego te lo contamos. - Mejor vete.
¡Espabila!
- ¿Quién es? - Un mentiroso.
- Y, posiblemente, un delator. - Yo le conozco.
¿Te acuerdas de mí?
Sí, tú eres la pija, la abogada del Registro, ayúdame.
- Por favor. - ¡Calla!
- ¿Qué ha hecho? - ¿De qué le conoces?
- Le ayudé con unos papeles en el Registro.
Acababa de llegar a Madrid, parecía muy ingenuo.
Nada más.
¿Estáis seguros de que es el delator?
- No lo sé.
"Por su seguridad, continúa el toque de queda.
Permanezcan en sus casas.
Está prohibido circular por la calle."
Joder.
"Por su seguridad, continúa el toque de queda.
Permanezcan en sus casas.
Está prohibido circular por la calle,
salvo ciudadanos con autorización especial."
¿Qué haces aquí?
¿No han vuelto todavía? No.
Pero las sirenas de la Policía llevan un rato de aquí para allá.
Y el teléfono de la señora
no ha parado de sonar en toda la noche.
Menuda la habéis liado.
En mala hora entrasteis en esta casa.
Y yo, que os he defendido.
Soy idiota.
Que yo entiendo lo de tu hija.
¿Qué madre no lo entendería?
Pero ¿era necesario entrar de esa manera
y gritarle a los señores?
¿Me puedo poner un café?
Sí, hija, ponte un café.
Y piensa un poco.
¿Eh? Tú no sabes la suerte que tenéis.
Esta es una casa importante.
No es lo mismo servir a un ministro que a un don nadie.
A nosotras nos respeta todo el mundo.
Y vosotros, hala, a liarla.
Yo, por mí, os echaba ya.
Pero como el ministro os protege, Dios sabe por qué.
- ¿Apareció ya tu hija?
No lo sé.
- ¿Es verdad que la visteis? - Manuela.
- Termina de poner el desayuno. - Sí.
¡Marcos!
Ve a abrir.
Gracias, Rosa.
- ¿No quiere entrar, comandante? - Disculpe, me están esperando.
Solo quería decirle que...
Que estés tranquila.
Cuando me llamaste, me dejaste preocupado.
- Es una situación muy...
incómoda.
Muy... comprometida
para mí.
No lo estoy pasando bien.
Pero si tú estás al frente...
- No se hará nada sin que no lo sepa y controle personalmente.
Te lo juro.
- Es increíble. Todo.
Yo lo hago por el futuro de este país
y tú lo sabes. Por la idiotez de una niña...
No quiero ni pensar cómo debe estar mi marido.
- La tendré informada en todo momento.
- Un café, Rosa. - Sí, claro, señora.
Comandante.
Comandante.
Buenos días, comandante.
Gracias por venir. Buenos días, ministro.
Me encargaré personalmente de esta investigación.
Hemos encontrado decenas de niños
que no figuraban en ningún registro.
Incluso mi mujer lo ignoraba.
Hay que realojarlos, pero antes tenemos que hacerles pruebas.
Debemos asegurarnos de que están bien. Hay una niña
a la que no encontramos. Marta Múgica.
Es prioridad dar con ella. Muy bien.
Y ahí tiene al investigador jefe.
Es imposible que no supiera esto.
De acuerdo, hablaremos con él.
Comandante.
Quiero estar informado de cada paso de la investigación.
Le mantendré informado en cada momento.
Ahora vaya a descansar.
¿Dónde está mi hija?
Hacemos lo posible para encontrarla. Tranquilo.
¿Tranquilo?
Mire esto.
Mire esto bien.
Esta, esta es mi hija.
Y se llama Marta.
Estaba aquí hace unas horas y se la han llevado.
Y aquí nadie me dice nada
porque estáis todos metidos en la misma mierda.
Me voy a ocupar personalmente de esto.
Pero no vuelvas a hablarme así.
Nunca.
Vamos, llévame a casa.
Dígame.
¿Es usted el único responsable
de tener clandestinamente a estos niños?
- Perdone, pero ¿no tengo derecho a un abogado?
¿Le importa si...?
- Perdón, no le he oído bien. - ¿Qué ha dicho?
- Yo solo cumplía órdenes. - ¡Ah!
- ¿De quién? - No le gustará saberlo.
- Bueno, vamos a ver. - Ella.
Ella da las órdenes.
- ¿Ella?
- La directora de este centro, usted la conoce.
Alma López.
La mujer del ministro.
Ella me contrató
para trabajar en este proyecto hace cinco años.
Lo tengo todo documentado.
- Por favor, enséñemelo.
- Descubrimos que algunos niños desarrollaban anticuerpos al virus.
Ahí está todo.
Las diferentes cepas del virus.
Las bajas que hemos tenido.
Ella creía que estábamos muy cerca.
Esa es su firma, en todas las órdenes.
Buscábamos saber cuánto aguantaban los niños.
Pero las últimas dosis eran excesivas.
Se nos murieron varios niños.
Está explicado con todo detalle.
Yo solo cumplía órdenes.
Ya hemos tenido bastante por hoy. Ve a cambiarte.
Os llevo a casa.
Gracias.
Luis.
Dime que no es cierto.
Dime que todo es una pesadilla, por favor.
Por favor.
¿Cómo han podido engañarme así? Alma, Alma.
Alma, ya hablaremos.
Haz todo lo que tengas que hacer para encontrar a esta niña.
Un ángel.
¿Cómo voy a saber yo dónde está?
Encuéntrala.
No sabía nada, Luis, nada.
Vámonos.
Sara, sube atrás conmigo.
Dios, pobre señora.
Mamá, eres divina.
- Pero ¿qué te pasa?
- Es tu padre.
- Tranquila, no hagas caso a ese imbécil.
- No hables así de él.
Te necesito.
Ahora.
Necesito que estés cerca de mí más que nunca.
"Reconocimiento de la sierra de Gredos..."
¡Atención, paso de máxima autoridad!
"Después de estudiar la zona,
localizaron el primer lince vivo en los últimos diez años."
Hola.
Joder.
Lo siento, no quería asustarte. No, no, tranquila.
¿Has pasado ahí la noche?
Eh... sí.
Me pilló el toque de queda y...
Como podrás comprender, no me apetecía volver a subir.
- Tus amigos son un poco... - Son buena gente.
Es su trabajo ser prudentes. Les va la vida en ello.
¿Y tú cómo es que estás con ellos?
- Quiero decir, pensé que tú eras... - Lo siento, me tengo que ir.
Espero que la próxima vez que nos veamos
no tengas que salvarme la vida.
No creo que nos volvamos a ver, pero cuídate.
Oye.
¿No me vas a decir ni tu nombre?
¡Cambio, cambio!
¡Productos de primera necesidad!
Hacía años que no venía por aquí.
¿Ha cambiado mucho?
No lo sé.
No sé si ha cambiado la ciudad o si soy yo el que ha cambiado.
"Por su seguridad, tengan sus documentos de identidad
a disposición de las fuerzas del orden."
Es allí.
Yo conocí tu antigua casa.
¡Mira ese coche!
No están acostumbrados a ver un coche así.
Gracias por creernos.
Encuentre a nuestra hija, por favor.
Sara.
Saluda a tu madre.
Luis.
¿Quieres subir a casa?
Voy a preparar la comida.
Estoy derrotado.
¿Tú cómo estás?
Yo también estoy rota, la verdad.
Perdón, está cerrado. Buenos días.
Buenos días.
¿Sara Pérez Noval?
Sí, soy yo.
Necesito que me acompañe a comisaría.
¿Por qué?
Solo vamos a hablar un poco
sobre su hermana Julia.
Ya, pero es que hace días que no veo a mi hermana Julia.
Vamos, que no sé nada de ella.
Ya. Acompáñeme, por favor.
¿Tiene una orden? ¿Una orden?
Será mejor que venga voluntariamente.
Solo vamos a hablar
de forma amistosa.
Bien, voy con ellos.
No le digas nada a mi madre.
¿De acuerdo? Que se va a asustar.
Además, seguro que nosotros volvemos enseguida.
¿A que sí?
Seguro.
Yo también voy.
No hace falta.
No pienso separarme de mi mujer.
Muy bien.
Pues andando.
Vamos.
¿Te acuerdas de mi guiso de carne?
¡Mm!
Casi todos los días de mi vida.
Pues ahora lo hago un poco distinto.
Un guiso de carne sin carne.
¿Qué te parece?
¿Quieres que te consiga?
No, ya me he acostumbrado.
Estás igual que siempre.
Lo sigues haciendo muy bien.
¿El qué, pelar patatas? No, mentir.
No me mientas con lo de mi nieta.
Júrame que me la vas a devolver.
Dame tu palabra. ¿Puedes?
"No, Luis".
He dicho que sí.
Me voy a casar con él.
Me voy a casar con él.
¿Me alcanzas la fuente?
Me voy a ir ya, Emilia.
¿No te quedas a comer? No.
Lo siento, estoy muy cansado.
Te acompaño abajo.
¡Emilia!
Eh, ¿cómo ha ido?
Eh...
Bien, bien.
Álex, mi sobrino. El ministro. Luis. ¿Qué tal?
Pero usted...
¿Mi hermano está bien, es por mi hermano?
¿Y la niña? No, tranquilo.
Tu hermano está bien y la niña
la estamos buscando.
¿Puedes llevar al ministro a casa?
¿Es ese su coche?
Si usted quiere, yo le llevo.
Yo tengo uno igualito.
Está bien.
No quería decirte nada delante del ministro.
La Policía se acaba de llevar a tu hija.
¿Qué?
Será para preguntarle por lo de su hermana, ¿no?
¿Tú sabes por qué lo llaman así, retrato robot?
No.
Yo tampoco, pero fíjate.
Es curioso, como dos gotas de agua.
Los ojos, la nariz, la boca.
Solo cambia el peinado.
Nos ayudó a hacerlo
la pobre chica esa, Sol, la puta.
Sois muy guapas tu hermana y tú.
No me extraña que Carlos estuviera loco por ella.
Yo, si tuviera una chica así,
preferiría morir a decir la verdad.
¿Qué verdad?
Que al comandante lo mató tu hermana.
¿Mi hermana?
Eso es imposible.
Mi hermana es incapaz de hacerle daño a nadie.
¿Y tú? ¿Yo?
De verdad no sé de qué me está hablando.
Acabo de llegar de Asturias con mi marido y con mi hija.
Pues tengo unas cosas aquí para Julia,
por si te la encuentras, nunca se sabe.
Son las cosas de Carlos.
Su monedero, su tabaco, sus llaves.
Fíjate esta maravilla.
Tenía buen gusto tu cuñado.
¿Qué hora es?
Te quiero.
Y aún hay algo más.
Son sus cenizas.
Julia las querrá tener, supongo.
¿Se le ha comido la lengua el gato?
No tengo nada más que decir.
Yo te veo un poco bloqueada.
Vamos a hacer una cosa, yo me voy a ir
y tú te vas a quedar aquí para pensar un poco más.
Porque los recuerdos vienen y van.
Y mañana temprano hablamos de nuevo.
Gracias. De nada.
Acompáñame, vas a necesitar un pase para salir.
Vamos. Hola, Rosa.
Espera aquí.
Familia.
¡Oh, cariño!
Oh, lo siento, lo siento mucho, pero hoy...
Hoy también te he echado de menos.
¿Qué ha pasado? Que mamá lleva sin salir del cuarto todo el día.
Bueno, no te preocupes.
Son cosas nuestras. Ven, que te presente.
Ven.
Este es Álex, esta es Daniela, mi hija.
Dos besos.
Ahora te traen el pase. Perfecto, muchas gracias.
¿Qué haces aquí?
¿Qué hacías hablando con mi padre?
O sea...
- Que tu padre es el ministro... - Contesta.
Tranquila, es un asunto familiar, nos está echando una mano.
Tú a mí no me viste anoche en ese piso, ¿está claro?
Sí, está claro, no soy imbécil.
- Lo dudo. - Bueno.
Te tengo que encontrar en todos los lados.
Qué mala pata, coño.
Pija, engreída. Menuda revolucionaria de mierda.
Ahí están.
Te vamos a llevar con tus padres.
Sí, claro, ellos tienen muchas ganas de verte.
Vienen a por mí. No dejaré que te lleven.
- No puedes quedarte aquí. - Vosotros ayudáis a las personas.
¿Amiga de mi marido, hace muchos años?
Muchos. Nunca me habló de usted.
Te quiero.
¡Rápido, fuera, la Policía!
El día en que tú y tu hermana nacisteis
fue el día más maravilloso.
No quiero perderte, hija.
La hija del ministro cruza la valla y se va de rositas.
No tengo la culpa de ser quien soy.
¿Qué haría tu marido si viera estos papeles?
Está sucio. ¿Y ese bebé?
¡Es un crío! Sí, es un bebé.
¿Estabas embarazada? ¡Enhorabuena!
Seguro que nos volvemos a ver.
Las cosas no están bien fuera, hay que implicarse.
Están tan bien como pueden estar.
Decían que éramos sujetos únicos. ¿Qué es ser sujeto único?
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.