All language subtitles for Queenie (1987) Parte 1

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Original subtitles

Calcuta, India, 1931.

Dámelo. ¿El qué? Dame tu medallón.

Ahora mismo, Queenie.

Si tú ya tienes muchos.

Quiero el tuyo. Es muy bonito.

Déjame en paz.

No seas estúpida.

Lo sé todo.

Te seguí el otro día en mi coche.

¿Quieres que lo cuente?

Entonces dámelo.

Primero tendrías que matarme, prunela.

Será un placer.

¡Muchas gracias!

¿Cómo estás? Hola, ¿qué tal el colegio?

Fatal. ¿Bebemos algo?

No tengo dinero.

Yo tampoco, es igual.

Estoy ahorrando para la fiesta.

¿Irás a pedir el adiós a Gauri? Para que me dé... Esposo, pídele otro para mí.

¿Por qué no me acompañas al templo? A mi madre no le gustaría.

Vete, vete de aquí.

Lárgate, lárgate de tu casa.

¡Largaros! ¡Quietos, quietos!

¡Estáos quietos! Bien, chicas, se acabó. Ellos empezaron insultándonos. Y

tirándonos cosas.

¿Qué estás haciendo aquí? Vuelve al barrio inglés.

Este no es tu sitio.

Claro que este es mi sitio.

Niña, las calles son muy peligrosas. Vete a tu casa.

Hasta mañana.

Hola, Pino. ¿Cómo estás?

¿Qué

haces,

mamá? Te he pedido que hagas panecillos para mis huéspedes.

Yo sé lo que necesitan tus huéspedes.

Y no son panecillos. Por favor, mamá.

Al menos pagan el alquiler puntualmente y son muy formales. ¿Son formales porque

son ingleses? Mamá, eso no tiene nada que ver. Además, lo importante es que

les sepan bien tus panecillos. Vaya, ¿es que a ti no te gustan? A mí me encantan.

¿Lo ves?

Tu hermano tiene más sentido común.

¿Más sentido común? No, más hambre.

Plánchame esto.

¿Por qué no me lo has dicho esta mañana? Ya han hecho toda la plancha.

Dormía. Oh, su alteza real.

Trabajando, me acuesto tarde.

¿Qué culpa tengo yo de que a la gente le guste la música?

La culpa ha sido mía por mimarte tanto.

Todas las mujeres le miman.

Exacto. Y mi obligación es dejar que lo hagan.

Hola, Queenie. Qué guapa, señora Simpson.

Voy de paseo con un caballero. Que se divierta.

¿Te importa decirle a tu madre que el ventilador se ha vuelto a romper? Se lo

diré.

Hola, tío Morgan.

Hola, abuela.

¿Dónde has estado?

Vine andando con Rada, dándonos un paseo.

No me gusta que salgas con Rada. Es mi mejor amiga.

¿Y las del colegio? No me gustan.

¿Qué te ha pasado en la chaqueta?

Había un agujero en la calle y me caí.

Trae, te la limpiaré. Por mí puedes tirarla. No pienso volver a ese colegio.

¿Por qué? ¿Qué ocurre?

Que saben lo mío. ¿El qué?

Que tengo sangre negra.

¿Lo dijiste tú?

No. Brunella Ramsey lo descubrió. Es un bicho. Se lo contará a todas las niñas y

me atormentarán.

Te aceptaron en Saint-Cancerin sabiendo que eras anglo-india. Las niñas tienen

que aceptarlo.

Una cosa es ser inglesa y otra es ser india.

Pero lo que no le gusta a nadie son los mestizos. Tú gustas a todo el mundo.

Eres una niña preciosa.

¿Quién soy, mamá?

¿Quién se supone que soy?

Eres mi niña y vivirás maravillosamente bien.

¿Iremos a Inglaterra?

Sí, cariño.

En cuanto tu padre nos mande buscar, iremos a Inglaterra, a nuestra casa.

¿Y cuándo será eso?

Cuando él pueda.

El viaje es carísimo.

Espero que sea pronto.

Claro que sí.

Tenemos una casa preciosa y en ella viviremos juntos.

Tigre Kelly, no mereces tener una hija como Queenie.

¿Por qué no le escribes una carta?

Y le dices que su lujosa casa es ahora una pensión. ¿O has perdido sus señas?

Nadie te ha invitado a beberte el jerez. Lo necesitaba para calmar el estómago.

Todo esto me descompone.

Las mentiras que le cuentas sobre su padre y todos esos delirios de grandeza.

Ella necesita creer en su padre.

¿Como tú creías en el tuyo? Sí.

Sí.

Era un caballero inglés, digno de confianza. Era un hombre honrado.

Era un truán.

No se engañó a todos y se largó.

Y tu tigre Kelly es igual.

No es igual.

Él vendrá a buscarnos.

¿Por qué no le dices a Queenie la verdad?

Le digo la verdad.

Queenie va a vivir en Inglaterra. Volverá a casa.

¿Ah, sí?

¿Cuándo? En Inglaterra hay libertad.

Nadie sabrá de dónde es.

Aquí la pobre siempre tendrá sangre negra en las venas.

Cotillearán, la humillarán.

Sí.

La vergonzosa prueba de que los ingleses no son mejores que los demás.

Vinieron, se divirtieron y nosotros somos el resultado.

Gracias a Dios ella tiene sangre inglesa.

Nosotros no podemos, pero ella saldrá de aquí.

Inglaterra es su herencia, por eso la recibirá.

Te he roto la cadena del medallón.

¡Devuélvemelo! Yo lo he encontrado.

¡Es mío! De rodillas y ti.

Por favor, señorita Brunella, ¿puede devolvérmelo?

¡Ven aquí!

¡Ahora mismo!

¡Deprisa! ¡Deprisa!

Es que está malherida.

¿Se puede saber qué hacías? Aquí no se puede observar esta conducta. Este es un

colegio de señoritas.

¿Cómo son estas mestizas?

Naturalmente.

Para ellos mismos, como para los que llaman amigos, giran de tal forma

alrededor de la tierra, atados por interminables cadenas doradas, a los

pies de Dios.

Gracias, señorita Glor. Lo ha leído usted muy bien.

Señorita Kelly, quiere continuar.

Pero ahora, adiós. Me marcho muy lejos.

Con estos que me veis, si es que puedo partir.

Porque mi mente está llena de dudas a la lejana isla de Avalon.

Donde no nieva, ni hiela, ni llueve, ni tan siquiera sopla el viento.

Pero allí está, sembrado el césped.

Claro, feliz, con sus verdes huertos y sus frondosos.

Mañana hablaremos de la dama de Shalot.

Léanlo, por favor.

Retírense.

Señorita Kelly.

¿Puede quedarse un momento?

Ve lo que sucedió en el gimnasio.

No fue nada.

No estoy de acuerdo.

Yo creo que fue algo, y algo muy importante.

Algún día dejarás en Cáceres y tendrás que salir al mundo.

¿Qué puertas se abren para una chica anglo-india? No demasiadas.

Pero tienes suerte.

El color de su piel le hace pasar por blanca.

Eso no es suerte, es una maldición. Sé que ahora es duro para usted, pero algún

día verá la gran ventaja, ya que podrá usted alcanzar los más altos niveles de

la sociedad, pero solo si cuando hable lo hace a la perfección.

¿Sabe que habla mal?

No, señor.

Pero yo puedo ayudarla, puedo enseñarle a hablar perfectamente.

Y solo así parecerá una gran dama.

Es usted muy amable, señor Pío.

No importa.

Le daré elecciones particulares después de clase. No hace falta que se enteren

las demás.

¿Cuánto me costarán?

Por favor.

Me está insultando.

Somos amigos.

No le cobraré.

En ese caso, muchas gracias, señor.

Quiero... que triunfes, Queenie.

Será mi recompensa.

Hasta mañana.

Perfecto.

Un príncipe te haría un palacio.

¿Qué estáis haciendo?

¡Quítate eso!

Inmediatamente. Mamá, por favor. No, nunca. Quieta, me lo vas a romper, por

favor. No vuelvas a vestirte así, ¿me has oído?

Y tú, te prohíbo que vuelvas jamás a ver a mi hija. ¡Fuera!

¿Es así la casa de papá?

Sí, pero no tan lujosa.

Qué bonito es todo en Inglaterra.

Esto no es real, ¿sabes? Son actores.

Sí, es real.

Bésame.

¿Charles?

¿Eso es estar enamorado?

Sí, más o menos.

Parece muy feliz.

Me gustaría ver películas algún día.

¿Ser estrella de cine?

No.

Solo estar en un sitio en el que todos sean felices.

Quieren callarse.

¿Te ha gustado la película?

Mucho. Era preciosa. Gracias por llevarme.

Queenie, quiero que me hagas un favor.

Procura no discutir con tu madre.

Lo procuro, tío Morgan.

Pero es que algunas veces estallo.

Sí, ya sé que es difícil a veces, pero... Trato de hacer lo que ella

quiere, pero no siempre puede ser.

Tu madre no quiere nada para ella.

Todo lo hace por ti. Eso no me consuela.

Es muy fácil hacerla feliz.

¿Cómo?

Lo único que tienes que hacer es... escuchar lo que te dice e intentar

portarte bien.

Lo intento.

El señor Pugh me está dando clases particulares para enseñarme a hablar.

¿Y se lo has dicho?

Quería darle una sorpresa. Le entusiasmará.

Oh, Queenie, cómo me alegro. Eso es hacer las cosas bien.

Espero que a mamá le haga tanta ilusión. Ya lo verás.

¿Por qué se están peleando, tío amor?

No lo sé.

Pero siempre están igual.

Hombres contra hombres, religiones contra religiones, castas contra castas.

Así es el mundo.

Así es la vida.

Esta tarde iré a las carreras con mi hermano Jim.

Mucho mejor, Queenie.

Repítelo otra vez.

Esta tarde iré a las carreras con mi hermano Jim.

La pronunciación es buena, pero cuida el ritmo. Los indios tienden a cantar

cuando hablan. Por eso hay que evitar el soniquete.

Bien.

Ejercicio de declamación.

Quítate la chaqueta, por favor.

¿Quién me la quite?

Para poder ver lo que les pasa a nuestros diafragmas. ¿Sabes dónde está

el diafragma?

Claro, lo aprendimos en la clase de ciencias.

El diafragma está entre el tórax y el abdomen.

¿Dónde? Aquí.

Muy bien.

Tendré que decirle a la profesora lo buena alumna que eres.

Quítate la chaqueta.

Que yo vea cómo se mueve tu diafragma.

Mírame.

Saca bien el pecho.

Más rápido.

Profundo.

Más rápido.

Será nuestro secreto. No debes decirlo. Si lo haces, tendré que expulsarte del

colegio. Es tu sangre negra.

¿Es tu sangre negra lo que te hace tan excitante?

¿Sí,

mamá? Ven aquí.

El tío Morgan me dijo que charlastes.

Solo me llevó al cine.

Quiero que sepas que estoy muy contenta y muy orgullosa.

Me alegro. Me estuvo contando lo de las clases particulares.

No debió hacerlo.

Él solo quería que supiera que te esfuerzas.

Ya no doy clases.

¿Ah, no?

¿Por qué?

Porque ya he acabado. El señor Pugh dice que ya hablo muy bien.

¿Quieres oírme?

Sí, cariño.

Esta tarde iré a las carreras con mi hermano Jim.

¿Qué te parece?

Que hablas maravillosamente bien.

¿Estás contenta? Muy contenta.

Vicky, ¿qué hacéis? Aún no está vestida.

¿Vestida? El tío Morgan va a tocar esta noche en el club de cricket y pensé que

como premio podías ir.

¿Puedo ir?

Bueno, ya eres casi una señorita y ha llegado la hora de que encuentres un

caballero.

Hola, ¿qué tal?

Hola.

No hemos sido presentados, pero pensábamos que a lo mejor te apetecía

bailar. ¿A mí?

Claro, si no has venido acompañada.

Bueno, ¿me permites?

Soy Frederick Hamilton.

Cuarto, concretamente.

Yo Queenie Kenny.

¿Y siempre eres tan callada?

Es lamentable que los indios queden abandonados a sus recursos y estén

hundiendo su propio país.

Los musulmanes tienen cierta razón, Sir Barton.

¿Cree que la suficiente como para provocar una guerra civil?

Quieren estar representados.

¿Y ese hombre, Gandhi, no se está ocupando en la actualidad de unir a

todos? Querida, Gandhi es un ser realmente patético.

Los musulmanes y los hindúes nunca harán las paces. Sus filosofías son opuestas.

Es verdad. Eso es lo que me apasiona de la India.

Que haya culturas diferentes.

Es tan divertido.

Mientras no invadan el club de Krik.

Papá.

Ese camarero de allí no me quiere servir ponche. Hace muy bien, porque tiene

alcohol. Por favor, las demás niñas lo están tomando.

Ven conmigo, cariño.

Pediremos que te sirvan ginger ale.

Mira quién está.

¿Quién? Esa del colegio, Queenie Kelly.

No puedo por menos que descubrirme ante ella.

Nadie se imaginaría que tiene sangre de la que tú sabes.

Discúlpame.

Este fin de semana tenemos una gincana. Y después habrá baile y cena.

Tal vez te parezca precipitado, pero ¿te gustaría ir?

Me encantaría.

Nunca he estado en una gincana.

Lo siento, jovencita. Me temo que tienes que marcharte.

Sir Barton, soy Frederick Hamilton, el sobrino de... ¿La has traído tú?

Bueno, acabo de conocerla. Tiene que irse. ¿Conoces las normas? ¿Las normas?

Solamente blancos, hijo.

¿Qué?

Es mestiza.

Ah, entiendo.

¡Suéltame! Ya me voy. No quiero seguir aquí.

Sí, pero sin armar escándalo.

No querrás montar un espectáculo, ¿verdad?

¿Algún problema?

No, no, ninguno. La jovencita se va a su casa.

Ya.

Vamos.

Buenas noches.

Serparto, lo siento.

Conozco las normas, pero no la conocía. No es culpa tuya. Olvidemos el

incidente.

Sé lo que ha ocurrido esta noche.

No es justo.

Pero así es el mundo.

¿Quién soy, abuela?

Haces demasiadas preguntas.

Y nadie tiene las respuestas, ¿verdad?

Ven.

Mamá se va a enfadar.

Todavía influyo algo sobre ella.

Me matará por no ir al colegio. Hay sitios donde se aprenden más que en el

colegio.

¿A dónde vamos?

A un lugar donde todo empieza y termina. ¡Qué misterioso!

Nunca había estado en esta calle.

Tu madre prefiere que te quedes en el barrio inglés.

Pero esta también es tu gente.

Su criada.

¿Conoces este lugar?

Sí, tengo un vago recuerdo.

En el corazón, aunque no te acuerdes.

Este es mi templo favorito porque está dedicado a la diosa Kali. En todos

nosotros hay algo femenino y algo masculino. Kali y Siva.

La diosa madre y el dios padre.

Sí, no tienen forma, son solo energía.

Nosotros se la damos a través de las imágenes y el culto a las deidades.

Están aprendiendo a expresar su fe por medio de la danza.

Cada gesto es una oración.

¿Qué es lo que piden en sus oraciones, abuela?

Amor.

Piden amor y dan amor.

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Hombre y mujer, bien y mal, claridad y oscuridad.

¿Los hindúes aceptan sin prejuicios estos extremos en los seres humanos y en

la sociedad?

Eso es lo que soy.

Claridad y oscuridad, negra y blanca, las dos cosas a la vez.

Te sientes como si los dioses estuvieran luchando dentro de ti, ¿verdad?

Sí, como los musulmanes y los hindúes.

Eso es muy distinto. Eso es la guerra santa.

¿Y estas dos fuerzas, la luz y la oscuridad, dejarán de luchar dentro de

mí? Sí.

Encontrarás la armonía.

Al fin encontrarás la paz.

¿Cómo, abuela?

A través de la fe.

Si los hindúes aceptan todo lo que hace una persona porque hay bien y hay mal en

su interior, ¿qué dirían sobre la señora Simpson?

¿La señora Simpson?

Ah, es una de nuestras huéspedes que se fue a vivir con un hombre.

Un hombre que está casado.

Dirían que está mal, pero que funciona el mundo.

En otras palabras, fíjate dónde estamos. Es un cruce de caminos.

Un camino puede ser bueno y el otro puede ser malo, pero los dos conducen

hasta Dios.

Sin embargo, en todo cruce existe el peligro de que aparezcan los demonios y

te lleven por el mal camino.

¿Demonios de verdad?

Desde luego.

¡Rápido, síganme!

Abuela, ¿qué sucede? No lo sé.

¡Vamos, vamos!

¡Deprisa!

¿Quién eres tú?

¿Quién eres tú?

Dejen paso.

Dejen la calle. ¿Es que estáis solos?

¡Venga!

¡Venga! ¡Venga!

¡Venga! ¡Venga! ¡Venga!

¡Venga! ¡Venga!

¡Venga!

¡Venga! ¡Venga!

¡Venga! ¡Venga! ¡Venga!

¡Venga!

¡Venga! ¡Venga!

¡Venga!

¡Venga!

¿Son estos los de en medio?

Sí, tengo miedo.

Pues vamos a casa enseguida.

¡Deprisa, abuela!

¿Y Queenie? No están en casa.

Mis cuadros. Déjalos.

Vamos, Vicky.

¡Vámonos! ¡Vámonos!

¡Vámonos!

¡Vámonos! ¡Vámonos!

¡Vámonos!

¡Vámonos! ¡Vámonos! ¡Vámonos!

¡Las dos, huid!

¡Vamos!

¡Papá!

¡Papá!

¡No!

¡Vicky!

¡No! ¡Ya es tarde! ¡Fuera!

¡Vamos! ¡Hay que salir de aquí!

cinco años después.

Que tu espíritu sea libre, abuela.

Hoy hace cinco años.

Deberíamos hacer algo.

No hace falta una ceremonia.

Yo la recuerdo todos los días.

¿Volvió tu tío a casa anoche?

No Tengo que irme

Me gustaría poder verte más a mí. Sí, a mí también.

Pero es muy arriesgado.

Además, estoy totalmente agotada.

Y tú también lo estarás.

Ten.

Toma esto.

Vamos, cógelo y vete a descansar. No, no lo quiero. Ya te he dicho que no quiero

tu dinero.

Vamos, cógelo.

Tu familia lo necesita.

Aunque tu orgullo te haga decir que no.

Vamos.

Hasta pronto.

Muy pronto.

Ya te avisaré.

Me pagaron anoche.

¿La señora del coche?

Los del club de cricket.

Son muy generosos. Te pagan por entretener a sus socios.

¿No quieres mi dinero? ¿No es bueno para ti?

Pues no lo aceptes.

No tengo que vivir aquí. Tengo muchos sitios donde alojarme. Eso es obvio.

Yo no acepto dinero ni favores de las mujeres.

Pues no sé por qué no te aprovechas de ellas. Las vuelves locas. No te has dado

cuenta. No voy a seguir escuchándote. ¿Por qué no te dejas pagar por los

servicios que prestas? Ya que son tan importantes como para abandonar a tu

familia y desaparecer durante días.

Estoy aquí, ¿no es así?

Siempre vuelvo a casa.

¿Y cómo sé que lo seguirás haciendo?

No tenemos nada.

Queenie y yo estamos solas. ¿Cómo vamos a sobrevivir?

Vicky, escúchame.

Yo no soy tu marido. Y no soy tu padre.

Yo no pienso huir y abandonarte.

Dame la tetera.

La de porcelana.

¿Cuánto dinero nos queda ahí?

Creo que 30 libras.

Bueno.

No es bastante para ir a Inglaterra en primera clase, pero... Podremos ir algún

día.

de ese caballo que te gusta.

Tiene los ojos oscuros y unas pestañas larguísimas.

Perdóname, pero las pestañas no es lo que más me interesa de un caballo.

Es muy inteligente.

Bueno, la inteligencia es importante.

Continúa. Es muy corpulento y fuerte.

Más le vale.

Sus padres son famosos.

¿Y su nariz?

Yo diría que... muy fino.

Así es como se juzga a un árabe. Por su nariz.

Ya lo verás. Te encantará su nariz.

Parece que le amas.

Oh, sí, papá.

Dímelo, ¿comprarás?

Es una pena que no te interesen los jóvenes, te como los caballos.

¿Para qué quiero yo otro hombre si te tengo a ti, papá?

Queremos dedicar nuestra próxima canción a Heidi Sill Ramsey.

Gracias, gracias.

Camarero, champán.

Don Periñón, el mejor que haya.

Vamos, reparte las copas. Es un champán carísimo.

Pero qué demonios.

Os lo merecéis. Todos.

Merecéis beberlo hasta la última gota.

Sí, es verdad.

Vosotros sois mis amigos.

Y ponéis mucha alegría en vuestro trabajo cotidiano.

No, no estoy borracha. No, no, claro que no estás borracha.

Pero tenemos que madrugar. Vamos, vamos.

Por una dama tan generosa.

Gracias, muchachos.

Ahora, señoras y señores, unos minutos de descanso.

Buenas noches, muchas gracias. Excelente espectáculo.

¿Sabes que me presto los escándalos? Claro, tus escándalos son solo en

privado. En público eres todo un caballero.

Vamos, lo estás haciendo bien.

Sabes también, tú eres muy indiscreto y además me estás arrancando el brazo.

Disculpen, veo que ya se marcha.

¿Ha visto la declaración del gobernador sobre la participación?

Sí, la he visto. Me interesaba saber su opinión.

Oh, pues... Sir Barton, ¿se da cuenta de que la presencia británica en este país

está amenazada?

¿Qué haces tú aquí?

¿Estás loca?

No estoy loca.

Es que te ha molestado lo de antes.

Lo siento muchísimo, Morgan, pero es que ya no puedo seguir soportándolo más. Te

lo aseguro. Por favor, Silly, por favor.

Más tarde iré a tu habitación.

Morgan, estoy terriblemente triste.

No podemos quedarnos así sin hacer nada.

Por eso quería preguntarle qué es lo que piensa hacer.

Sí, claro, disculpe.

Voy a matar.

No tienes ningún derecho, Barton.

No trabajará más en este club. Ni en ningún otro.

Lo destruiré.

Papá, ¿qué pasa? ¿Llamó a la policía?

No te metas en esto, Prunella.

No piensas denunciarle, ¿verdad, Barton?

¡Lórgese!

¿Sí, señorita?

Quisiera ver a Sir Barton Ratchie. Sígame por aquí, por favor.

¿Quiere hacer el favor de esperar aquí?

¿Qué desea?

Ver a Sir Barton, por favor.

Si busca usted trabajo, señorita... Es personal.

¿Le espera él a usted?

Dígale que soy una antigua amiga de Prunella.

¿De la señorita? Sí.

Fuimos al mismo colegio, a St. Catherine.

Dígale que su hija tiene un problema muy grave.

Sígame, por favor.

¿A quién debo anunciar? Soy Queen y Kelly.

¿Qué es lo que le ha sucedido a mi hija? Nada.

Brunella está perfectamente que yo sepa.

Perdóneme.

Pero tenía la impresión de que era un asunto de vida o muerte.

Lo es, pero no de la suya.

¿Qué pretende decirme?

¿Quién es usted?

Me llamo Queenie Kelly.

Fui al mismo colegio que su hija, pero no vengo por eso.

Entiendo.

Así que ha entrado aquí mediante engaño.

Debí hacerlo.

Nada justifica los malos modales, señorita Kelly.

Temía que al decirle que venía a defender a mi tío no me dejaría entrar.

¿Su tío?

¿Puedo saber quién es su tío?

Morgan Jones.

El músico al que echó usted el club de críquet.

Es usted muy atrevida.

Le aseguro que está arrepentido.

Por favor, Ser Bartón, se lo ruego, déjele trabajar.

¿Trabajar?

Tendría que haberle matado.

¿Sabe que podría haberle metido en la cárcel para siempre?

Pero preferí no hacerlo, porque eso hubiera sido aún más desagradable para

mi esposa.

Después de la indescriptible experiencia de haber sido brutalmente asaltada.

Mi tío jamás haría una cosa así.

¿Con qué no?

¿Cómo te atreves, niña insolente?

Deberías arrodillarte a mis pies en agradecimiento por perdonarle la vida.

Lo siento.

Ya me acuerdo de ti.

Aquella zorrita que intentó pasar por blanca en el club de cricket.

¿Es que no tenéis ninguna clase de orgullo?

Sí.

Mi madre tiene muchísimo orgullo.

Y hoy se ha visto obligada a acudir a los misioneros pidiendo comida.

Por primera vez en su vida.

La está matando.

Así que, por favor, usted no lo comprende. No podremos sobrevivir sin el

sueldo de mi tío.

Por favor, se lo suplico.

Le ruego que le devuelva su empleo o al menos le permita trabajar en otro sitio.

Tú no comprendes lo que puede significar que a tu mujer la toque un negro.

Tu tío ha osado herirme en mi honor.

Y exijo una satisfacción.

Ya que has tenido el atrevimiento de venir en representación suya,

entiendo que estás dispuesta a satisfacerme en su nombre.

Cierra la puerta.

Echa la llave.

Ven aquí.

Si me promete ayudar a Morgan.

Ven aquí.

Desnúdate. Me lo promete.

No tienes elección.

Pero si me pongo a gritar, vendrán todos los criados.

Muy bien.

Tienes mi palabra.

Vamos, levántate y vete.

Vamos, no seas orgullosa, lo necesitas.

Tengo que volver.

Vuelve mañana.

Mañana.

Y pasado mañana, y a loto.

¿Qué está diciendo?

Que esto solo ha sido el principio, señorita Kelly.

Me dio su palabra.

Y la mantendré.

Cuando me haya satisfecho.

Me mintió.

Me mintió usted.

Me mintió usted.

¡Me mintió!

¡Me mintió!

¡Calla! Te oirán los miriados.

Te haré.

¡Espera!

Dios mío.

Papá.

Papá.

Oh, no.

Por Dios, papá.

Papá.

Fue una mujer joven, señorita. Se presentó aquí y dijo que era amiga suya.

Ella debió empujarle por la barandilla para robarle la cartera.

Una amiga.

La encontraré.

Y la mataré.

Conseguiré que la cuelgue.

Papá.

Vamos, cuéntamelo. ¿Por qué fuiste allí?

Quería ayudarte.

¿Pero crees que esa gente tiene el más mínimo sentimiento?

¿Y él te tocó?

No.

Solo le pedí que nos ayudara.

Se enfadó. Empezamos a discutir.

Se cayó.

¿Quién es?

La policía está por todas partes, señora Kelly.

Están registrando el barrio. Esconda todo lo que tenga de valor. Arrasan las

casas.

¿Quién te vio allí?

El mayordomo.

¿Le dijiste algo?

Sí, todo. Le di mi nombre.

Le dije que era una amiga de Brunella.

Todo. Me encontrarán.

Y dirán que yo le maté.

La culpa es mía. Iré a la policía y lo explicaré todo.

Nadie irá a la policía.

¿Cuánto hay en esa cartera?

Habrá unas 200 libras.

Nunca había visto tanto dinero junto.

Vete. Márchate.

¿A dónde?

A Inglaterra. Volverás a casa.

Y tú también.

No hay suficiente para los tres. Irás con Morgan. Él te protegerá.

Han llegado. Están ahí abajo.

No puedo dejarte aquí.

Es necesario.

O no, te hará falta. Vete.

No puedo abandonarte. Tienes que vivir, Queenie.

Hazlo por mí.

¡La policía!

¡Por aquí!

¡Vamos! ¡Vamos! ¡De vista!

¡Espera! ¿Qué pasa?

Un cruce de caminos.

¿De qué hablas?

Tenemos que decidirnos por un camino.

¡Vamos, Queenie! ¡Corre!

¡Vamos!

Londres, Inglaterra. Dos meses más tarde.

¿Por qué tardamos tanto?

El Lorelay está anclado en el Muelle 8. Tengo que dar una vuelta muy larga. Esto

le costará más.

Oye, usted, hicimos un trato. Dígame, ¿prefiere usted discutir el asunto con

el inspector de aduanas?

No, no lo creo.

Oiga, son cinco libras más.

Qué sensación tan rara estar en tierra.

Qué frío hace.

Amigo pequeño.

Hemos llegado.

Oiga, oiga, ¿qué?

Vaya, hay que ver lo que han traído las ratas esta noche.

Necesitamos un hotel.

No me extraña.

Por favor.

No podemos entrar ahí.

No hay un hotel mejor.

Pero tú no te lo mereces, indio de mierda.

Los cerdos como tú siempre andan detrás de las mujeres blancas.

Dame mi dinero y lárgate de una vez.

Así que yo soy un indio de mierda, tu inocente blanca.

¡Bienvenida a casa!

¡Ocurre lo mismo en todas partes!

Querida madre, Londres es tal y como tú me dijiste.

Ya me siento como en casa.

Aquí están pasando por una depresión y hay mucha gente sin trabajo.

Pero el tío Morgan ha tenido más suerte.

Hay muchos empleos para hombres de su talento.

Aunque no he encontrado uno que le satisfaga.

Pero ya lo encontrará.

Hecho de menos nuestro sol de Calcuta. Aquí hace muchísimo frío.

¡Qué rapidez! No has tardado nada.

Cuéntame lo que ha pasado.

En pocas palabras.

La necesidad de músicos que tienen en Londres en este momento concreto ha sido

enormemente exagerada.

Por tanto, a los que se dedican a tan encomiable profesión, se les recomienda

regresar a su país.

Oh, Morgan, no.

Aquí nos consideran de color, ¿no lo sabías?

¿Te trataron mal?

No, me sentí como en casa, igual que en Calcuta.

Hemos cometido un error.

Aquí no hay lugar para nosotros.

Pero si eres blanco, ¿o das la impresión de serlo?

En ese caso, tendrías posibilidades.

Eh, oiga, hay una cola, póngase al cine.

Está bien, está bien, ya me voy.

¿Desea algo?

Busco trabajo.

Aquí no hay nada.

Tengo experiencia, trabajan en una fábrica de algodón.

Lo siento, señorita, no hay.

¿Estás seguro?

Póngame otro whisky.

¿Qué hora es, por favor?

Las siete y media.

Muchas gracias. A usted, señor.

Me han parado en recepción. Creía que ya habías pagado el alquiler.

Pueden esperar.

¿Ah, sí?

¿A qué?

A que encuentre un trabajo.

O me muera de frío.

Lo que ocurra primero.

¿Cuánto dinero nos queda?

Solo unas cuantas monedas.

Pues no pareces muy preocupado.

¿Por qué iba a estar?

¿Serviría de algo?

Tío Morgan cuidará de ti. Pues bien, el tío Morgan no puede cuidar de ti. El tío

Morgan ha intentado cuidar de ti, pero no puede. Has bebido, ¿verdad?

¡Cállate!

Hace mucho calor aquí.

Demasiado calor.

Te has gastado nuestro dinero en alcohol.

Y tú has vuelto a encender el maldito calentador. ¿Cuántas libras has gastado

en gas?

Paso mucho frío.

Comprende.

Los dos tenemos frío.

Voy esperando.

Fui a todos los clubs, desde Leicester Square hasta Piccadilly. En todas partes

lo mismo. No aceptamos gente de color.

O vuelva a su país. Aquí no tenemos trabajo.

¿Quién se habrá creído esa que es?

Mirala.

¿Hola?

Perdone, busco trabajo como camarera.

Pregunte por el señor Golnett. Está ahí dentro, por esa puerta.

Gracias.

Señorita, aunque no le interesen mis consejos en este momento...

Evite entrar en el mundo del espectáculo por encima de todo.

Destruirá su alma como destruyó la mía.

Si me preocupara mi alma, señor Godner, me metería a monja.

Mi gente tampoco ha sido nunca muy religiosa.

Y nadie les invitó a visitar una iglesia.

Excepto durante la Inquisición Española.

Entonces había entrada libre.

No me ha entendido, ¿verdad?

Soy judío.

Vine aquí desde Hungría.

¿Y usted?

Inglesa.

Ya lo veo.

¿Qué hay en su cara?

Para ser inglesa, tiene unas facciones muy exóticas.

Seguro que eso se lo dice a todas.

No.

Me lo dicen a mí.

¿Necesita una camarera, señor Golding?

No.

Bueno.

Gracias por recibirme.

¿Le gustaría bailar? ¿Cómo ha dicho?

Bailar.

Acérquese.

¿No puede andar más deprisa?

¿Le gusta estar aquí?

Hace más calor.

¿Tanto como para quitarse el abrigo?

¿Le gusta esta música?

Mucho.

Me alegro.

Baila muy bien.

Bueno, deje que la vea.

Cuando tú quieras, quítate el suete.

Suélteme, por favor.

Eres totalmente libre de marcharte. En cuanto me digas qué es lo que te asusta

tanto. Me he equivocado de lugar.

No, has venido al lugar adecuado. Tal vez sea eso lo que te asusta.

Me he equivocado.

No, esto te gusta.

¿Te gusta el escenario, las candilejas?

Tengo que irme. ¿Te gusta la música?

Por favor.

¿Te das cuenta de lo que le sucede a un hombre cuando te mira?

Sí. ¿Y te gusta?

Quiero irme a mi casa.

Claro.

Sigues asustada.

Ya lo veo.

Eres una niña.

Soy una mujer.

Si eres una mujer, debes saber el enorme poder que ejerces sobre los hombres.

No.

Pues puedes dominarnos a todos bajo tu hechizo.

Debe ser una experiencia maravillosa tener a todos los hombres ahí

observándote.

Y saber...

Que los controlas.

¿Siete libras a la semana?

¿Siete libras?

Está bien, ocho.

Bueno, ni un céntimo más de nueve.

Necesitan un saxofonista. Les dije que tenía un amigo.

No un tío, un amigo.

Lo siento, Morgan. Así conseguí el trabajo.

Ya lo veo.

Supongo que así es como funciona este civilizado país.

Con dos sueldos traeremos a mamá mucho antes.

Espero que nunca llegue a ver que su maravilloso hogar es un maravilloso

infierno.

Demasiado cuento para ser tan poquita cosa.

Las hay que tienen suerte, ¿eh?

Nosotras, en cambio, tenemos que arreglarnos solitas. No le hagas caso a

esa vieja loca, querida.

Ya está.

Así aguantarán.

Hasta que te tengas que soltar los tirantes.

Está bien, chicas.

Vamos.

Vamos.

Espera, déjame que te lo explique. Es muy fácil.

Tienes que fijarte muy bien en cómo se abrocha.

¿Ves?

Porque tienes que soltarlo de un golpe.

¿Comprendes? Así que no te precipites.

Al contrario, tranquila.

Escucha la música.

Déjate llevar y cuando lo sientas... Escúchame.

Por muy hermosa y apetecible que seas...

Yo no pienso hacerte ninguna proposición.

Esas cosas no nos separarán.

Tú y yo somos socios, ¿de acuerdo?

Esto es tan solo un negocio.

Solo un negocio.

Gracias. Qué alegría.

No debes agradecérmelo.

Esto me da la oportunidad de explotarte sin piedad.

¿Quién es?

Morgan, el señor Goldner.

Señor Goldner, este es Morgan Jones, el saxofonista.

La primera función es a las nueve y la segunda a las once.

Tendrá un descanso de diez minutos y tocará lo que yo diga.

Si le sorprendo borracho o tonteando con las chicas, se irá a la calle.

Pareces una puta inglesa.

¿Qué sabes tú de eso?

Es una vergüenza.

Vamos, cápate.

No necesito oír tus sermones.

¿No te das cuenta de lo que pasa ahí fuera?

¿Vas a participar en algo así? Sí.

¿Qué es lo que te pasa? Nada. Estoy haciendo lo que quiero.

Tú no sabes lo que quieres. Todavía eres una niña.

Cállate. Deja de llamarme niña. Te gustaría que fuera una niña para que te

siguiera llamando tío Morgan. Pero eso ha quedado muy lejos, ¿no?

Sigue siendo la niña de mi hermana.

No puedo permitir que lo hagas. No podrás impedírmelo.

Culmini, piensa en tu madre.

Estoy pensando en mi madre.

Estoy intentando vivir, ¿no lo comprendes? Y eso es lo que ella desea.

No me mires así.

De pronto, no tengo ni idea de quién eres.

Gracias.

Calcuta, India.

Cuartel General de la Policía.

La semana pasada, a una madre le secuestraron a su hijo.

Encontraron a una prostituta muerta en un callejón y descubrieron una bomba en

una mezquita.

Como puede ver, estoy muy ocupado. Pero todavía tiene entre manos un crimen sin

resolver. En Calcuta tenemos muchos crímenes sin resolver.

¿No le preocupa a usted nada su expediente profesional?

En Calcuta no archivamos los expedientes.

La muerte de mi padre fue un ultraje a la comunidad inglesa.

Ya se lo he dicho.

La comunidad india también sufre.

Tal vez esto alivie sus sufrimientos.

Londres, Inglaterra, 1937.

Creo que es un espectáculo sensacional.

Buenas noches, señores.

Hola, yo... Buenas noches.

Los aseguro que en esos

casos lo mejor es hacer una denuncia pública.

No hay quien discuta con Lucien.

Haber hecho fotos de la guerra civil le ha convertido en un experto del

sufrimiento. Y hablando de humanidad, fijaos en esto.

Cuántas caras maravillosas.

Todo lo que te enseñe la vida puedes aprenderlo en este local.

Gracias. ¿Mosien?

¿Cuánto tiempo?

¿Cómo estás?

Hola, Mitya. Me alegro de verte.

¿Hay peligro de que haya redada esta noche?

No, les pago una barbaridad.

Qué pena, quería fotografiarlo.

Siento decepcionarte.

Oye, ¿qué pasa aquí esta noche?

¿Es que das copas gratis o qué?

Ahí tienes la razón.

Lo siento, pero en el precio de la entrada no se incluye una sesión

fotográfica gratuita.

Dale esto.

Por favor.

Hasta otro día, cariño. Señor Goldner.

¿Sí?

Quiero pedirle un favor.

¿Cuál?

Que despida a Queenie.

Y yo voy a pedirle otro.

Vaya a ver a un psiquiatra.

Es una chica decente.

¿No se da cuenta de todo lo que ocurre aquí?

Ella sabe perfectamente lo que ocurre aquí.

Usted puede ayudarla.

La estoy ayudando.

Quinn y yo hemos venido desde muy lejos y... Y naturalmente ahora usted no

soporta ver cómo se desnuda delante de otros hombres.

No, somos amigos.

No, no se trata de eso. Cuidado con la bebida, Jones.

Ya le dije lo que hago con los borrachos.

¿Estás lista?

Lista.

Adiós, Morgan.

¿Nos vamos?

Tú y yo tenemos mucho en común.

¿Por qué lo dice?

¿No eres inglesa?

Vamos, sé sincera conmigo.

¿De dónde eres realmente?

¿Qué más da?

Ellos solamente vienen a ver a una mujer.

Nada más.

Hay una diferencia abismal entre ser una simple cabaretera y llegar a ser alguien

importante.

Calcuta.

Eso explica la piel oscura de tu amigo Jones.

No es mi amigo.

Es mi tío.

Entiendo.

Él es indio y tú te haces pasar por blanca.

No me enorgullezco de ello.

Oye, a mí me han perseguido toda mi vida y nunca he pretendido ser lo que no era

de verdad.

Escucha, Misha, tengo motivos de sobra para no descubrir mi secreto.

Bien.

Me temo que ya ha sido descubierta.

Hay un joven fotógrafo con un gran porvenir.

Busca una modelo.

Quiere conocerte.

Pero no debes preocuparte.

Si no podemos decir quién eres en realidad, ¿qué quieres que digamos a la

gente cuando quieran saber quién es la chica maravillosa?

Diles que me llamo Dune.

Que es como la aurora.

Y diles que mi apellido es Avalon, inspirado en un poema sobre una lejana

isla en la que nunca nieva, ni hiela, ni llueve.

¿Pero de dónde es esa Dun Avalon?

De Tasmania.

¿Qué lejos?

Mi padre vivió allí porque trabajaba en el ferrocarril. No, no, no, fue un

importante ganadero.

Impresiona más.

Era un hombre muy rico.

Eso me gusta.

Pero sucedió algo, algo trágico. Les encanta la tragedia.

Invéntate el resto, por si alguien te pregunta.

Pero dímelo para que yo cuente la misma historia.

¿Crees que serás capaz de hacerlo?

Haré todo lo que sea necesario.

Por mi familia.

Y por mí.

Hola.

Ya me iba.

Llego a tiempo.

Te he traído comida. ¿Y esto?

Son preciosas.

¿Por qué lo has hecho?

Es que falta mucho para la primavera. En casa había tantas flores que nos parecía

lo natural.

Siéntate, yo haré la comida.

Lo siento, no puedo.

Es un detalle delicioso, pero tengo que irme.

¿Tan importante es?

Mitya me dio el nombre de un fotógrafo que quiere conocerme.

¿Para qué?

Pues para hacerme fotos.

¿Qué clase de fotos?

No lo sé.

¿No se lo preguntaste?

No.

Pero no te preocupes.

Es un fotógrafo famoso y mis fotos podrán verse en todo Londres.

Eso es lo que me da miedo.

No tengas miedo y alégrate por mí, Morgan.

Ahora es cuando puede ocurrir algo bueno.

No sé qué hacer contigo.

Vaya hombre.

Vístete. Será mejor que te marches.

Quisiera recordarte que fuiste tú quien me pidió que viniera a tu estudio y

ahora te comportas como un grosero.

Lo siento, algo está mal.

Supongo que soy yo.

Pues claro que eres tú.

Al verte en el club me pareciste una cosa y ahí sentada otra.

Y ahora, a la luz natural...

Eres distinta.

Oye, yo tengo mejores cosas que hacer que pasar las tardes con artistas locos

que no saben qué es lo que quieren.

Perdóname, Dune, te he hecho perder el tiempo.

¿Quieres una copa?

¿La de despedida?

Bien.

En realidad no soy un artista, ¿sabes?

Simplemente hago fotos.

Pero las exhibes en los museos.

No es lo mismo que, por ejemplo, ser pintor.

Yo no creo nada.

Tan solo desvelo lo que ya existe.

¿Desvelas la verdad?

Lo intento.

Por la verdad.

No te muevas.

¿Qué se siente al ser famoso?

No soy famoso.

Aún.

¿Y quieres serlo?

Si tuviera material y libertad de trabajar, sería feliz.

Es la película más triste que he visto en mi vida.

No se me va de la cabeza, Camille.

Claro, es que Cukor es un director fantástico.

No.

Es que el agarro es maravilloso.

Qué cara para un fotógrafo.

Lucien, ¿qué hace falta para ser estrella?

Pues suerte, talento y un buen manager, supongo.

El manager es muy importante, ¿no?

Mucho. Es un lobo que protege de los otros lobos.

¿Te gusta mucho estar ahí arriba, no?

Sí. Me produce cierta emoción.

Entonces quítate la ropa.

He dicho emoción, no calor.

¿Qué quieres? Estaba haciendo caja.

Te he dicho que nunca me interrumpas cuando estoy haciendo caja.

Quiero replantear nuestra relación.

¿Qué clase de relación quieres?

¿Una permanente o una que se pueda olvidar y archivar en un cajón?

Hablo en serio.

¿Manager? ¿Contratos?

¿Por qué?

Quiero cambiar mi vida.

Necesito tu ayuda.

Quiero que seas mi manager.

Para mí el 51%.

El 49.

¿Mitad y mitad?

Hecho.

¿Piensas en tu familia?

Mucho. ¿Tú no?

A veces.

Los domingos, cuando llueve como hoy... Mañana es lunes y... Quiero estar cerca

de alguien.

¿No quieres estar cerca de alguien?

Pues claro que sí.

Vivamos juntos.

¿Estás loco?

Deja esa horrible pensión y ven a vivir conmigo.

No puedo.

¿Por qué no? ¿Qué ocurre?

Me parece precipitado.

De acuerdo.

¡Me ahogaré bajo la lluvia!

No seas tonto.

Cogerás una pulmonía y entonces... Tendría que convertirte en mi enfermera.

Lo pensaré.

Ya, lo consultarás con tu manager.

No lo pienses.

Te quiero.

Me has asustado. Creía que dormías.

Ya.

Estás en mi cama.

No me digas.

¿Te importaría levantarte?

Está bien, como quieras. Dormiré en el sofá.

¿Te has divertido?

Mucho. Me alegro.

Es un buen chico.

Y además es un fotógrafo famoso.

Quiere que vaya a vivir con él.

¡Qué oferta tan generosa!

¿Qué estás pensando?

Que aquí estoy.

A ti no te importa nada lo que yo piense.

¿Qué le voy a decir a tu madre?

Se supone que debo estar cuidando de ti.

¿Por qué no le dices que nos va muy bien?

Lo siento.

Lo he trinchado todo.

Lo limpiaré.

Lo he puesto... Lo he puesto todo perdido.

No, no, no.

Dime. Te quiero.

¿Qué?

Te quiero.

Te deseo más que a nadie en este mundo.

Tranquilízate. No pasa nada.

Estás borracho. Debes acostarte.

¡Estuviste con él!

¡Estuviste con él!

¡Hueles a hombre! ¡No! ¡Te equivocas! Fuimos a dar un paseo por el parque.

¡Nada más! ¡Es una vergüenza!

¡Que lo prohíba!

¡No! ¡No, Morgan!

¡No, por favor! ¡Está tranquilo! ¡No!

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