All language subtitles for Hangar.rojo.2026.1080p.WEBRip

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Original subtitles

205 camarotes, cada uno con dos sabanas y una frazada. Se lavan todos los

viernes.

Los cadetes se levantan a las 6 de la mañana. La cama tiene que estar lista a

las 5 minutos.

Las duchas se prenden a las 6.15, se apagan a las 6.20.

La caldera hay que revisarla todas las semanas. Está vieja.

El desayuno se sirve a las 6.30.

Café con leche y marraqueta con mantequilla.

A veces huevo, se quede.

En total, 164 uniformes con sus respectivas gorras.

Si algún cadete pierde la gorra, me lo manda directo a la oficina. ¿Fue claro?

Sí, capitán.

Juro por Dios y por esta bandera servir fielmente a mi patria. Ya sea en aire,

mar, tierra o en cualquier lugar hasta rendir la vida si fuese necesario.

Obedecer con prontitud y puntualidad a las órdenes de mis superiores y poner

todo empeño en ser un aviador valiente, honrado y amante de mi patria.

No es bueno distraer a los cadetes con ruido externo.

Mantenga la radio apagada. Sí, capitán.

¿Paracaídas? Sí.

¿Cuántos?

Cincuenta.

Eso es todo, sargento.

Agradecido, mi capitán.

Mañana a las 7 de la mañana lo quiero en la puerta.

Así será, capitán.

Buenas noches.

Capitán.

Muchas gracias por la oportunidad.

Son las 10 de la noche. La última micro pasa en 15 minutos.

Apúrese.

Sí, capitán.

Buenas noches, capitán.

Buenas noches, Mujica.

Descanse, capitán.

Capitán Jorge Silva, encargado de logística de la escuela.

Buenas noches, comandante Sepúlveda.

Buenas noches, mi comandante.

¿Puedo saber el motivo de su visita?

Traemos un encargo de la Academia de Guerra.

No hemos pedido nada extra, mi comandante.

Sí, lo sé.

¿De qué se trata esto?

Mire, esto lo podemos hacer por las buenas o por las otras.

Mi comandante, solo necesito saber qué es lo que trae en el camión, nada más.

Lo que usted cree que traemos, nada más ni nada menos.

Mire, si yo fuera usted, te daría cuenta que es mejor no hacer demasiadas

preguntas.

¿Está claro?

Pregunte si está claro, capitán.

Sí, comandante.

Diga que nos abran el portón.

Nosotros nos ocupamos de bajar el encargo.

¿Para dónde va?

Voy al centro, me estoy quedando donde una tía.

Suba, lo llevo.

¿En serio, capitán? Suba, Hernández.

Gracias, capitán.

Me salva la vida.

Yo pensé que la micro se iba a demorar mucho menos, pero hasta el momento no ha

pasado ninguna.

Oiga, capitán, ¿y siempre termina su trabajo hasta ahora?

No es que me esté quejando.

Cuando me dijeron que me venía para Santiago, a todas las fiestas me

hicieron en la casa.

Lo que pasa es que mi papá es capitán del ejército.

Claro, que nunca ha salido de la región.

Y además trabajar para usted, imagínese. No trabaja para mí, Hernández.

Estoy miembro de la Fuerza Aérea.

Lo que pasa es que me dijeron que usted era el mejor paracaidista de la

institución.

Y mi sueño es saltar, ¿sabe?

Y por aquí estamos.

Gracias, Capitán.

Nada, Hernández.

Eh, Capitán.

¿Usted cree que me podría llevar mañana en la mañana a la escuela?

Lo que pasa es que, como ve, no pasan las micros y yo no quiero llegar tarde.

Sí, se medían puntos en ese lugar.

Gracias, Capitán.

¿Sabe qué, Capitán?

Cuando me dijeron que me venía para Santiago, yo pensé que iba a ser más

movido. Pero mira.

Parece que está mal.

Llegué. Te esperé.

Entra, sé, perdón.

¿Qué pasa?

¿Aló?

¿Quién habla?

Pregunté quién me llama hasta ahora.

No me vuelve a llamar.

¿No vas a tomar desayuno?

No, en la escuela. Tengo un comentario hoy.

¿Tú? A las ocho en la universidad.

¿Por qué no te quedas hoy día?

¿Acá? Sí.

¿Y por qué debería quedarme?

Para descansar un poco.

Un día más que sea.

¿Tú también te vas a quedar?

Tengo que trabajar.

No, yo también tengo que trabajar.

¿Qué quieres hacer hoy día?

¿Qué pasa, Jorge?

Nada.

Ya me tengo que ir.

¿Nos vemos en la noche?

Buenos días, capitán. Buenos días, grandes.

¿Poca gente otra vez?

Temprano.

¿Temprano?

Vámonos a mí.

¿Sabes que yo ya en el sur me levantaba a las cinco de la mañana?

Ayudaba a mi papá con las gallinas.

Teníamos 30, imagínese.

Cómo se ponían cuando entrábamos temprano.

¿Sabe qué? Yo no me llevaba bien con mi papá.

No me gustaba lo cuadrado que era.

A mí me gustaba dibujar.

¿Y sabe qué, capitán?

¿Capitán? Ah.

Perdón, lo estoy aburriendo.

No, no. Dígame antes.

¿Cómo es, capitán?

¿Cómo, cómo es?

¿Qué se siente cada rato en alto la planta?

¿Qué pasa capitán?

Parto por la organización de la cocina Hernández.

Espera, Hernández, muévase. Sí, capitán.

Capitán, capitán.

Empezó el golpe, mi capitán.

¿Por qué me escuchó, carajo?

No. No le voy a permitir que diga eso.

No, señor.

Mese preparándome para esto. ¿Me tengo que estirar por la radio?

No, por supuesto que me alegra.

Pero, no.

Mire, si usted quiere que sea el centro de operaciones de la zona sur, que mi

general dime y llame.

Dígale que el coronel Soler quiere hablar con él personalmente.

No, no, no, no. No voy a hablar con un subalterno. No, señor.

Usted se va a hacer cargo de la administración de la escuela. Va a venir

contingente de todo Santiago, también de Rancagua.

Vamos a ser el centro de operaciones de la zona sur.

Comprendo.

Porque cuando el general Lee me llame, creo que esto funcione de manera

aceitadita. ¿Ok? Entendido.

Porque llevo meses esperando este día. ¿Y qué pasa? Los hijos de puta no son

capaces de avisarme con un poco de antelación. Me tengo que enterar por la

radio. ¿Le parece justo eso?

Mira, Silva.

¿Usted está con nosotros?

Preparado para su orden, colonel.

Muy bien. La cosa no va a ser fácil.

Calculo que por lo menos un año hasta que normalicemos el país y llamemos a

elecciones libres. O marxismo o democracia. No hay más.

Bien. Quiero que instalen ocho casetas de vigilancia.

Cada una con un vigía armado con un fusil y una radio.

¿Estamos claros?

Sí, señor capitán.

González.

Martínez.

Pérez.

Delgado.

Buenos días, necesito hablar con Rosa Faúndez, por favor.

¿De parte de quién?

Su esposo.

Es que no puedo comunicarle con nadie en este momento.

¿Pero usted sabe si tuvo clase?

Discúlpeme, no.

¡Mujica!

¿Está funcionando la torre de control? Sí, mi comandante. Bien, acompáñame

arriba.

Esos son nuestros, Capitán.

Buenos días, Sargento. Habla el Capitán Jorge Silva de la Escuela de Aviación.

Buenos días, mi Capitán. Bien.

Quería saber si tiene información de la Universidad Técnica.

¿Cómo entonces? ¿Ya no queda nadie?

Le agradezco, Sargento.

Sí. Sí, sí.

Sí, por supuesto. Estamos enterados y actuando en consecuencia. Muchas

gracias. ¿Coronel?

Sí. Las casetas de vigilancia ya están funcionando, incluidas las de la torre

de control.

Las raciones de alimento y la sala de camarotes están listas para la llegada

de nuevos efectivos. De todas formas, creo que necesitamos más contingente de

puntos fijos en la escuela.

Entiendo. Propongo limitar las comunicaciones con el exterior,

circunscribirla a esta oficina.

Entendido. ¿Algo más, mi coronel?

Felicitaciones, capitán.

Buen trabajo.

¿Mi coronel?

Buen día, capitán.

El coronel Jan fue enviado por mi general Lee para hacerse cargo de la

inteligencia del recinto.

Soler me dice que usted puede tener un lugar donde operar.

Sí, mi coronel.

Mientras antes mejor.

A no ser que a usted le moleste.

No, por favor.

Brunel.

¿Y su esposa, capitán, bien?

Capitán, a ver.

Mire, lo que pasó, es pasado.

Si usted va a estar callado y con cara de enojado, a mí no me sirve.

Pensé que quería que le mostrara un lugar donde parar.

En efecto, eso quiero.

Pero también me gustaría saber qué es lo que piensa usted de todo lo que está

pasando.

Yo no tengo nada que pensar, coronel.

Soy un miembro de la Fuerza Aérea y estoy a disposición de lo que digan mis

superiores.

¿Va a volver a saltar el paracaídas?

Me imagino que usted sabe que yo pasé tres años en Estados Unidos, ¿no?

Sí sabía, coronel.

¿Sabe lo que extrañaba?

No.

Entrar en acción.

Hacer algo importante por mi país.

Y aquí estamos.

Parece broma, ¿no?

No lo sigo, coronel.

Esto, estar acá, usted y yo, todos los miembros de esta...

¿No se da cuenta, capitán, que tenemos la posibilidad de hacer algo importante?

¿De echar a los comunistas de este país?

¿Aniquilarlos para siempre?

En este hangar pueden operar, colonel.

Excelente elección, capitán.

¿Va a necesitar colchonetas, sillas?

Dos mesas y unas sillas, pero no en los camarines. Después vamos a ver lo que

vamos necesitando de acuerdo lleguen los detenidos.

Voy a mandar a revisar los baños.

Don Demé, los marxistas me tienen sin cuidado.

Entendido.

¿Le puedo hacer una pregunta personal?

¿Sirve de algo si digo que no?

No. Diga.

¿Cuánto ha cambiado en estos tres años?

Quería que me avivaran los interrogatorios, pero Soler me dijo que

usted está muy ocupado en las funciones de la escuela.

Lo vamos a llamar el hangar rojo.

¡Avance, avance!

¡Aguanten aquí!

¡Aguanten aquí! ¡La mitad para adentro y la mitad se queda aquí afuera!

le presento al teniente Carrasco, mi mano derecha en esta operación.

Gente.

¿Todo listo, coronel? ¿Lo bajamos? Mételo a la ancho, todo.

¡Vamos! ¡Adentro, vamos!

¡Adentro, mierda! ¡Muévete, mierda!

¡Dale, conchón, tu madre! ¡Muévete, muévete, muévete!

¡Adentro! ¡Apúrate, hueón!

¡Apúrate, hueón! ¡Dale!

¡Adentro! ¡Apúrate, conchón, tu madre!

¡Bájame ese viejo de mierda! ¡Apúrate, la raja, apúrate!

¡Bájale, mierda! ¡Bájale la cabeza, hueón!

¡Bájale la cabeza, hueón!

¡Avance! ¡Dale, conchón, tu madre, apúrate!

¡Deténg

Concha de tu madre, huevona de mierda.

¿Qué clase de soldado es usted, cabo?

¡Mierda!

Fernández. Capitán. No.

Tranquilo.

Tome.

Gracias, capitán.

¿Cómo está?

Ahí, capitán, estaba caminando a la cocina cuando alguien preguntó quién

sabía manejar camiones y dije yo, pero no tenía ni idea que me iban a... Ya,

ya, cálmese.

Tranquilo, ya.

Además, no conozco ninguna calle, capitán. No sé cómo no me sueltan.

Es porque es una circunstancia especial.

Va a pasar luego ya.

Permiso, capitán. Ahora tengo que ir a un lugar que se llama... Escúcheme,

venga. Cálmese.

Haga lo que le diga que tienen que hacer. Cuando usted regrese, le voy a

pedir que lo dejen ahí. No, capitán.

Ya vio lo que le hicieron al que se votó cobarde. Aquí no se puede tener miedo,

capitán.

Dígale a mi tía que no voy a poder volver a dormir a la casa.

Vete con ella.

¿De cuáles especialidades habla el Capitán Jorge Silva?

¿Aló?

¿Rosa, eres tú?

Buenos días, Capitán.

No cortes.

Solo una palabra.

El presidente Allende ha muerto.

Y tenemos suficiente antecedentes que esta institución se va a desangrar. Y

todos los oficiales que cooperamos con el gobierno de Allende lo vamos a pasar

mal, Capitán.

Hace tres años usted logró parar un intento de asesinato del presidente.

que lo tienen en la mira.

Vamos a tomar un par de aviones y cruzar a Mendoza.

Tenemos conexiones con camaradas de la Fuerza Aérea Argentina que pueden

garantizar salvoconducto y asilo.

El plan ya está en marcha y dado su antecedente y experiencia en este tipo

de acciones... Disculpe, capitán.

Dejo mis antecedentes.

¿Usted sabe con quién está hablando?

Claro que lo sé.

Escúcheme bien. No, escúcheme usted a mí.

Yo dejé de lado mi carrera por salvarle el pellejo a ustedes.

Veo que lo cambiaron, capitán. Sí, Aneso tiene razón.

Yo soy solo el tipo que llena planillas y hace clases en esta escuela.

Pero de algo no me he olvidado.

Para ganar una guerra hay que eliminar al enemigo de raíz.

No soñar que con el tiempo va a cambiar de opinión y se va a poder sentar en

nuestra mesa.

¡Silva!

¡Ven!

Colonel.

No se pierda nuestro comandante en jefe.

Lo que nos faltaba, un Mesías salvador de la patria.

Silva, ¿es un whisky?

No he terminado mi turno, coronel.

Déjese de hueá, Silva.

Dos hacker hunters bombardearon La Moneda y Allende está muerto.

El Estadio Nacional y el Estadio de Chile se están llenando de prisioneros y

esos son los que tuvieron suerte.

Me llamó mi cuñado.

Vio dos cuerpos flotando en el mapocho.

¿Baja de nuestro lado?

Nada, nada.

Un par de escaramuzas aquí en la zona sur y cayeron como mosca.

Coronel, necesito ir a mi departamento y no se ha visto nada de mi esposa.

Sí, todos necesitamos algo, pero Jan es ahora el dueño señor de la escuela, así

que se hará lo que él diga.

¿Quería hablar con nosotros, coronel?

Sí.

Lo que pasa es que estoy preocupado por el funcionamiento de este lugar,

coronel.

No tiene que preocuparse. Estamos todos funcionando de acuerdo a nuestra... ¿Qué

no es la impresión que me quedó después de lo que pasó en el hangar?

No sé qué pasó en el hangar. No estoy informado. Un cabo quedó paralizado

cuando un comunista intentó fugarse.

Ya me encargué del asunto, coronel. Fue a Mujica.

¿Y qué pasa si tenemos más cagones en nuestra fila?

Si alguien tiene que hacerse responsable, entonces yo no tengo

problema. El mártir Silva.

Lo echaba de menos, capitán.

Con todo respeto, coronel, yo no soy ningún mártir.

Y al cabo Mujica ya lo dimos de baja.

Bien.

Entonces le voy a pedir que no me genere más dudas.

Sí, coronel.

Miren esto.

Desde anoche, el comandante Castillo y otros traidores más pretenden hacer un

levantamiento en contra de sus camaradas y de nuestro comandante en jefe.

Según nuestras fuentes, están intentando comunicarse con gente de nuestra

institución.

¿Qué quiere que hagamos con él?

Que tenga los ojos bien abiertos, Soler.

Esto está recién empezando.

Y a usted lo quiero más atento que nunca, Silva.

Acompáñeme.

Permiso para hablarle como amigo.

Diga, Silva.

Tarde o temprano ya me la va a cobrar.

No creo.

El coronel tiene asuntos más importantes que tratar en este momento.

Lo denuncié por planificar el asesinato de un presidente de la República.

A la semana lo sacaron de Chile.

Usted no le haría nada al hombre que le cagó la vida.

¿Y qué va a hacer, Silva?

¿A esconderse?

¿Buenas? Buenos días, mi capitán.

¿Nombre? Sargento Osorio, mi capitán. ¿De dónde lo trajeron? Academia de

Guerra, capitán. Bien.

¿Almorzaron? No.

La cocina es más raqueta.

Permiso. Lo siento, mi capitán.

No puedo dejar entrar a nadie.

Me está hueviando, sargento. Lo siento.

Yo cumplo orden... ¿Usted sabe quién manda en esta escuela o no?

El coronel Young está enojado, capitán.

Y cuando está así es mejor no acercarse.

Le aseguro que en eso estamos.

¿El coronel Soler? ¿El coronel Jan?

Les tengo buenas noticias, señores.

Detuvimos al capitán Bergar, al comandante Galás y a un par de traidores

más.

El comandante Castillo es el que viene, pero todavía no logramos dar con él.

Nos los veo muy efusivos.

Me alegro.

Felicitaciones, coronel.

Es por eso que necesitamos gente especializada en inteligencia y usted es

uno de ellos, Capitán.

Le estaba diciendo a Soler que el Capitán Jorge Silva está sobrecapacitado

para su puesto.

Habría que tomar decisiones porque el Capitán... No hay nada que decidir,

Soler.

Es simple, Jorge.

Y ahora tengo que volver a la Academia de Guerra a interrogar a estos traidores

y a un par más que tenemos en la mira.

Necesito gente especializada que se quede trabajando aquí en el Hangar Rojo.

En especial en un par de pendejos que tuvimos hoy día en la mañana.

Son del MAPU y llevaron una proclama para levantarse en contra de la Junta

Militar. Hay que hacerlos hablar.

Y no hay nadie mejor para eso que usted, Capitán.

Con todo respeto, Coronel, creo que eso está fuera de mi alcance. ¡Donterías!

Usted fue entrenado para eso, pues.

¿Vamos?

Quiero todos los contactos de esa mierda. Nombre, teléfono, direcciones.

Hay uno de ellos que va a ser padre.

Traigan a la mujer, a la madre, a quien sea necesario.

Si no regreso esta noche, capitán, usted queda a cargo del hangar.

¿Estamos claros? Sí, coronel.

¿Qué rascó?

¿Capitán? ¿Dónde están los jóvenes?

Por aquí, venga.

Son dirigentes políticos de la legua estos hueones.

Le encontramos pasaporte ruso en la casa.

No sé para qué tenemos todavía vivos estos hueones.

¿No me vas a mirar?

¿Quieres agua?

¿Cómo te llamas?

¿Quieres que vaya a buscar tu carnet?

Fernando Villagrán.

Felipe.

¿Felipe cuánto?

Felipe Agüero Pibonca.

Me dijeron que tenías escondida hasta proclamar el culo.

No, hombre, no sé.

Felipe, mírame.

Eso.

Primera vez que la veo.

Primera vez que la ves.

¿Cómo es que la tenían ustedes entonces?

¿A quién le tenían que entregar esto?

Tú no vas a cooperar.

Prefiero estar muerto a cooperar con traidores.

Por lo que veo, eres más inteligente que tu compañero, Felipe.

Así que mírame y entiende esto.

De aquí no van a salir vivos si no me ayudas.

¿Entiendes?

Le dejaron un aplauso.

La teníamos que entregar mañana.

¿A quién?

No me dijeron.

No me mientas, Felipe.

De verdad.

Más no puedo ayudarlo.

A lo mejor la iban a buscar a tu casa.

En Avenida Granada, 1918.

Donde vive tu mamá.

¿A quién le van a entregar esto?

No le hagas nada a mi madre, por favor.

Entonces ayúdame.

¿Entendiste lo que te dije o no?

Dime sí, si lo entendiste.

Míreme.

A un compañero.

Aló, mi amor.

¿Dónde estás, Jorge?

Estoy aquí en la escuela. ¿Tú estás bien?

Fue horrible.

Escúchame. No salgas del departamento.

Jorge, fue horrible.

Entraron como unas bestias, armados, disparando.

Nos sacaron de las salas de clases. Se llevaron profesores y alumnos detenidos.

Los mataron a patadas.

¿Qué es esto, Jorge? Escúchame bien, mi amor.

Escúchame.

Rosa, así son estas operaciones.

Perdóname.

Esta era la obra que más me gustaba cuando me tocaba ser guardia.

Por fin la escuela en paz.

¿Se acuerda cuando usted hizo ese salto en el Estadio Nacional?

Fue un clásico universitario, más de 80.000 personas en el estadio.

Usted no lo recuerda, pero yo... Usted era el piloto.

Así es.

Yo lo mismo acuerdo.

¿Sabe que hubo gente que apostó en su contra que decían que era imposible que

usted llegara a un lugar tan pequeño desde una altura de dos mil pies?

¿Adivina quién la aposté yo?

Jorge Silva.

La leyenda.

¿Qué se siente caer desde tan arriba?

Hay que estar ahí para sentirlo.

¿Conclusiones del interrogatorio?

Son miembros del partido Mapo Obrero Campesino.

La proclama se la entregaron en Avenida Eclina, en una casa de seguridad que ya

fue ya nada.

Tenían que llevarlo a la imprenta del partido, ahí en Avenida Mata.

Pero ya no queda nada.

Se fumaron.

¿Contactos? No.

Son unos cabros, coronel.

Célula pequeña.

Entiendo que el líder del partido lo están persiguiendo por todo Santiago.

¿Y qué hay de eso que tenían que encontrarse con Alvin mañana?

Nada.

Solo están tratando de ganar tiempo.

¿Tiempo? ¿Qué menos tienen de tiempo?

¿Sabe que cuando llegué a Estados Unidos conocí a alguno de sus profesores en la

escuela de la América?

¿Se acordaban de usted?

El niño le decían.

¿Sabes qué fue lo que me dijeron cuando les conté lo que había pasado hace tres

años?

What a waste.

Qué desperdicio.

Permiso para retirarme, coronel.

Antes me gustaría aclarar una duda, capitán.

¿Por qué se arrepiente?

Lo necesito en mi equipo.

¿Es una orden?

Sí, es una orden.

Entonces cuente conmigo, coronel.

Soy un capitán de la Fuerza Aérea.

Estoy aquí para cumplir órdenes.

Coronel.

¿Se enteró?

¿De qué cosa, coronel?

Tuvieron a mi general bachelet.

No tenía ni idea, coronel.

El coronel Young lo estuvo interrogando durante varias horas.

Se volvieron completamente locos.

Coronel, antes de integrarme bajo las órdenes de mi coronel Young, me gustaría

ver a mi esposa.

Sí, pero...

Eso ya no depende de mí.

Señores.

Mi coronel, necesito encargarle una misión, capitán. Las órdenes, coronel.

Coronel, me gustaría que ese tipo de órdenes las discutieramos personalmente,

usted y yo.

A ver, señor Soler, le recuerdo que está en una institución jerárquica.

Aquí las decisiones que se toman no se comentan con los rangos inferiores.

¿Estamos claros? Mi coronel, mientras antes partamos mejor.

Le hice una pregunta, coronel.

Coronel, está aún llamado de perder su puesto.

Estamos claros, coronel.

Capitán, necesito que traslade a algunos prisioneros del Hangar Rojo al Estadio

Nacional, hoy a las cero horas.

Entendido, coronel. Allá lo van a estar esperando carabineros que van a seguir

con los interrogatorios.

Perfecto. El capitán me comentaba que...

Tiene la intención de ver a su señor esposa.

Rosa.

¿Y sigue tan política?

Es profesor de historia, coronel.

No tiene nada que ver con política.

Muy bien.

Cuando venga de vuelta del Estadio Nacional puede pasar por su casa.

Muchas gracias, coronel.

Mi general iba a estar muy contento de que usted haya vuelto a trabajar con

nosotros, capitán.

Con su permiso.

Capitán.

Los pendejos del MAPU no llegan al estadio.

Cuando Carrasco le avise, los echan a correr, ¿se entiende?

Después diremos que intentaron fugarse.

Sí, mi coronel.

¡Zabala! ¡Atención!

¡El capitán! ¿Los prisioneros están listos? Sí, capitán. Súbalo a los

camiones.

¡Rápido, Zabala!

¡Prisioneros! ¡A los camiones!

¡Avanza, avanza!

Sergiento, a los camiones, rápido.

Vamos.

Arriba, arriba. Arriba, rápido.

¡Cállate!

Buenas noches, mi capitán. ¿Está listo, tenente?

Sí, mi capitán.

¿Habló con mi coronel ya?

Suba.

¿Hernández está listo?

Le hice una pregunta. ¿Está listo?

Hernández.

Sí, cabrón.

Se ve raro todo tan vacío.

Es mejor así, créame.

¿Y pensar que me dijeron que usted era un guaso que se venía bajando del

caballo?

Y mires ahora.

Todo un Steve McQueen.

No es para tanto, capitán.

Tenía su descanto, Hernández.

A que vea.

Ya va a ver, en cuatro años más, voy a tener que estar mirando para arriba a

usted.

Yo con lo mío nomás, capitán.

Con lo suyo.

¿Y quién lo suyo?

Volar.

¿Con usted?

¿En paracaídas?

Cuando todo esto termine, va a tener su salto en paracaídas.

Ahí va a ver lo que es bueno.

Capitán, ¿le puedo hacer una pregunta?

Sirve de algo, ¿sí? ¿Por qué no?

Dele.

¿Qué se siente estar en el aire, capitán?

Capitán, cuando salgamos a la Panamericana, estación el camión.

Sigue. Pero, capitán... Este puede ser un buen lugar,

capitán.

Capitán, ¿me escucha?

Capitán Jorge Silva, le estoy hablando. Detenga el camión ahora mismo, por

favor. Tengo la orden de llevar a estos presos al estadio. Vamos atrasados.

Sí, yo tengo órdenes de cargarme a estos comunistas, capitán. No, no es mi

problema.

Hernández, para el camión. Hernández, siga.

¿No me está entendiendo bien?

No, si te entiendo perfectamente. Parece que se te olvidó que estabas hablando

con un superior.

No vamos a parar hasta llegar al estadio, ¿está claro?

Pregunté si está claro, teniente.

Ve cagando la carrera, Silva.

Una madre te fusilo por desacato.

¿Ah, sí?

¡Para el camión, mierda!

¿Quieres comerte una bala, concha de tu madre?

Al estadio Hernández.

Capitán Jorge Silva de la Escuela de Especialidades de la FACH.

Sargento Pacheco, mi capitán.

Traigo unos presos que tengo que entregar. Lo siento, mi capitán, pero

tengo órdenes de no dejar pasar a nadie.

Al menos que mi coronel Espinosa me lo indique, mi capitán.

Se me ocurrió una idea.

Voy a liberar a estos terroristas y les voy a decir al coronel Espinosa que

usted dio la orden.

Pero... Nada, sáquenme la valla, que Sargento... Está bien, mi capitán,

¿usted se las arregla? Sí, yo me las arreglo.

¡Levanten las vallas!

Coronel Espinosa, Capitán Jorge Silva, Escuela de Especialidades.

Buenas noches, Capitán.

Buenas noches, Coronel. Le traje los presos de la legua.

Buen trabajo.

Permiso para retirarme, Coronel.

Adelante.

Juan Hernández.

Pensé que estaba muerta.

Sí. No puede volver.

Jorge.

Jorge. Jorge, no puede volver.

Tengo que ir.

Tengo que volver.

Tranquila.

Voy a volver.

Oye, ¿se voy a volver?

¿Está bien?

Gracias.

¿Estás seguro?

Uno se siente libre, Hernández.

Cuando uno salta en paracaídas.

Eso querías saber, ¿no?

Bueno, uno se siente libre.

Dueño de su vida.

No veo que nunca.

Gracias, Capitán.

Gracias a usted, Sargento.

¡Gracias!

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