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Julia, vete a hacer a maleta.
Corre.
Buenas noches, ciudadanos y ciudadanas.
Gracias por atenderme.
Este es mi primer discurso
como nuevo presidente del gobierno de España
y sin duda, el más difícil.
Nuestro país y el mundo entero se enfrentan a su hora más crítica.
La reciente Tercera Guerra Mundial
ha destruido nuestro entorno tal y como lo conocíamos.
La economía se ha hundido.
- Papá. - Sara.
- Y los recursos del planeta se ven gravemente comprometidos.
- ¿Puedo meter los peluches en la maleta?
- Los suministros imprescindibles como el agua,
la energía eléctrica y el gas,
han de ser drásticamente racionados y controlados.
- Haz tu maleta, corre.
- La salud, la seguridad
e incluso la supervivencia de nuestra población
se ven seriamente amenazadas.
En horas como esta, los terroristas aprovechan
la debilidad del sistema para socavarlo
y la aparición de nuevos virus que ha colapsado los hospitales,
desafía nuestro conocimiento médico.
¡Julia!
Te dije que no te acercaras a la ventana.
Coge tus cosas.
- Pero no es tiempo de estériles disputas políticas.
¡Mamá!
Julia, cariño.
Desde este momento queda constituido
un gobierno de concentración nacional
formado por técnicos expertos y expertas de todos los campos...
Me ha costado muchísimo encontrarlas.
La gente está desesperada ahí fuera.
Menos mal.
Es horrible.
Dada la gravedad de las circunstancias,
se declara el estado de excepción.
Y la monarquía parlamentaria, por el momento, queda suspendida.
No quiero engañarles.
Esta transición exigirá cambios radicales
en nuestro modo de vida.
Pero es el único camino y debemos hacerlo juntos.
Se lo pido desde el convencimiento de que todos compartimos
un mismo objetivo.
Sobrevivir.
Este es un momento extremadamente difícil.
Debemos salir de aquí cuanto antes.
Llena el depósito y arranca el coche.
No tardes.
Con la ayuda de todos les aseguro
que el futuro volverá a ser nuestro.
Muchas gracias y buenas noches.
Despejen la zona. Repito, despejen la zona.
Apártense de la vía.
Apártense de la vía.
Se ha declarado el estado de excepción.
Regresen a sus casas.
Niñas, venid aquí.
Venid conmigo, por favor.
Esto es por vuestro cumpleaños.
Rojo de fuego y azul de agua.
- Es muy bonito, pero no es nuestro cumpleaños.
- Ponéoslo, mi amor.
Venga.
¡Abran la puerta!
¿Qué pasa, papá?
Os quiero más que a nada en el mundo.
Nosotras a ti más.
Nosotras a ti más, papá.
Sabemos que están dentro, abran la puerta.
Daos la vuelta, que tengo otra sorpresa.
Cogeos la mano.
¡Abran la puerta!
¡Abran!
¡Abran la puerta!
¡Ramón!
Ramón, por favor, Ramón.
Ya está.
- Apártese, señora.
¡No, no, suelten! ¡Ah!
¡No, Emilia!
¡Hijo de puta!
¡Emilia!
Mis niñas.
¡Hijas!
Julia.
Sara.
Niñas.
¿Dónde estáis?
Mamá.
¡Julia!
¿Dónde está tu hermana?
Sara.
Ven aquí, cariño.
Mamá.
Estáis bien. Gracias, gracias.
¿Estáis bien?
Mami, me duele.
¿Dónde, cariño?
Papá nos dijo que no dijéramos nada.
Vale, no pasa nada. ¿Dónde os lo ha puesto?
¿Aquí atrás?
Ya te vale.
¿Me enseñas el tuyo, Julia?
Pues papá os lo ha puesto muy bien.
Así que no os va a doler mucho rato.
¿Dónde está papá?
Pues...
A papá se lo han llevado.
Pero va a volver.
Seguro que va a volver.
Ven aquí.
Venid aquí.
"Nuestra plaza de Madrid usa luz fluorescente.
Tiene una longitud de onda con el fin de que..."
Adiós, mamá.
Ya nos vamos.
Como tú querías.
Cariño, es tarde. Vamos.
Me da mucha pena dejarla, papá.
Te llevo conmigo, mi amor.
Hola.
¿Hay alguien?
El alcohol.
Qué alegría me das, cariño.
Tengo al personal seco y desatado.
Me vas a hacer un favorcito ¿verdad, cariño?
Vas a subir arriba, donde los reservados.
Gracias, corazón.
♪ Que siga, siga.
♪ La ignorancia ♪ siempre es atrevida.
♪ Todo es más fácil, ♪ comida resuelta.
♪ Familias sin comer ♪ y la real absuelta.
♪ No salgan a la calle ♪ por si está revuelta.
Habrá que pedir otra botella de champán, ¿no?
- Claro.
¿Qué te han hecho?
Te voy a sacar de aquí.
¿Puedes caminar?
Te ayudo, vamos.
Vamos.
Muy bien.
Vámonos de aquí.
¿Y tú? ¿Quién cojones eres tú?
Nadie.
Me voy a ir de aquí.
Y me la voy a llevar conmigo.
¿De acuerdo?
¡Oh!
¡Déjala!
Cálmate, zorra.
Eh.
Nos vamos de aquí.
Mírame, ¿cómo te llamas?
¿Cómo te llamas?
Sol.
Sol, vámonos de aquí.
Espera.
Mi colgante.
Espérame aquí, Sol.
No te muevas, ¿de acuerdo?
Vengo ahora mismo.
Sol.
¿Sol?
Por su seguridad, en cinco minutos comienza
el toque de queda.
Se ruega a los ciudadanos
que se retiren ordenadamente a sus casas.
¿Qué pasa?
¿Qué?
Eh, mi vida, ¿qué?
He matado a un hombre.
¿Qué dices?
Un militar.
¿Qué?
Hugo, ¿cuánto queda para Madrid?
Pues ahora quedarán como dos horas.
Y no des más el coñazo, relájate.
Oye, ¿has visto las armas que llevan?
Me dan mal rollo.
Oye, no quiero que asustes a Marta.
Para ya.
¿Qué tal?
Oye.
¿No te has enterado de la noticia de última hora?
Sí, me acaba de comunicar el equipo por línea interna
que me acabo de cagar encima.
Ha sido terrible,
una catástrofe nuclear sobre el plató.
Se me están durmiendo los...
Para ya.
Vais a morir todos como no me encerréis
en un cuarto de seguridad.
Eh, ¿qué está pasando aquí?
Disculpe, agente, que le hayamos molestado.
Mi hermano, es la primera vez
que viaja a la capital. Usted cállese.
Ve con cuidado.
Estoy muy estreñido y yo también estoy enfadado.
- Buenas noches, Navarro. - Mi comandante.
- ¿Qué sabemos?
- Parece que la persona que le mató huyó después de un forcejeo.
El cadáver tiene rastros de tejido epitelial bajo las uñas.
Seguramente el comandante ejerció violencia sobre ella
y esta le asestó...
- Me da absolutamente igual
las circunstancias.
Quiero saber quién lo hizo.
- Ahí está la madama.
Escúcheme bien.
El comandante Mérida era uno de los hombres de confianza
de nuestro presidente.
Nadie, absolutamente nadie,
puede saber que ha fallecido en estas circunstancias.
- ¿Me entiende? - Por supuesto, mi comandante.
Cuente con mi total discreción.
- Estaba con una de sus chicas.
- No.
La trajo él.
El comandante las prefería sin experiencia.
¿Conoce usted a toda esta gente?
- A todos.
- Y aparte de la joven que trajo el comandante,
¿alguien más ha pisado esta zona?
- ¿Hoy?
La chica que trajo el alcohol, pero no me fijé.
- Lo siento de verdad. - ¡Comandante!
Mira a quién tenemos aquí.
Lo contento que se va a poner tu padre.
- Comandante Jiménez, la nueva estrella de la policía.
¿Has venido a divertirte?
¿O solo a jodernos la fiesta?
- Putas, alcohol, drogas.
Y un cadáver.
¿A esto lo llamas tú una fiesta?
Te vas a tener que ir, Julia.
Antes o después te van a encontrar.
¿Cómo que me voy a tener que ir?
¿Adónde me voy a ir, Carlos?
A un lugar seguro.
Y libre.
Hay salidas organizadas para cruzar el Estrecho.
Conozco a alguien, un compañero que también dejó el ejército.
Escucha.
No te vas sola.
Me voy contigo.
¿Y mi madre?
No puedo dejar sola a mi madre, Carlos.
¿Sabes lo que pasará cuando encuentren a la chica que salvaste?
Tu madre preferirá que estés viva.
¿Crees que la tía estará muy cambiada?
No lo sé.
Pronto lo verás tú misma.
¡Nos vamos a Madrid!
Control policial de acceso a Madrid.
Tienen que bajar.
Lleven la documentación donde sea visible.
Permanezcan en sus asientos
hasta que el vehículo se haya detenido completamente.
Allí.
Vamos, vayan pasando.
Venga, rápido.
Colóquense en una fila, rápido.
¡Rápido!
Marta.
No te separes de mí.
Vamos, por allí.
Por favor, tengan la documentación preparada.
- ¡Quietos!
Posible evidencia.
- Tiene que acompañarnos, señor.
- ¿Adónde?
- ¿Es usted su mujer? - También tiene que venir.
- No, a ella no.
- No se puede pasar si se está enfermo
o se ha estado en contacto con un enfermo.
Si tuviera el virus,
quiero que vayáis a Madrid igualmente.
¿De acuerdo?
¿Me lo prometes?
Vamos, prosigan.
Prosigan.
Documentación.
¿A qué van a la ciudad?
Vamos a cuidar de mi suegra.
Reagrupación familiar.
Somos hermanos.
¿Y tu madre?
Mi mujer...
Que responda la niña.
- Está trabajando, pero vendrá pronto.
Diríjanse al autobús.
Al llegar deben registrarse y solicitar el permiso de trabajo.
Gracias.
Gracias.
Documentación.
Por su seguridad, recuerden llevar siempre consigo
sus documentos de identidad.
Ten mucho cuidado, por favor.
Tranquilo.
Voy directa a casa de mi madre, no te preocupes.
¿Quedamos luego? Te recojo.
No, quiero pasar la noche ahí.
Con ella.
No le digas nada.
Cuanto menos sepa, mejor.
De acuerdo.
Por su seguridad...
¿Qué os parece?
¡Hala!
Lo vamos a ver, ¿no? Sí.
No te separes de tu tío.
¿Así es como funciona lo del agua?
Así es.
Siguiente.
La abuela.
¡Abuela!
¡Marta!
Estás preciosa.
Y tan mayor, mi amor.
Hugo.
Emilia.
Abuela.
Sí.
Mira, este es mi tío, Álex.
¡Álex!
No sé si se acuerda de mí.
No te veo desde que eras como ella.
Estás hecho un hombre.
Bueno.
Espero que tengas sitio para todos.
De sobra, y el que no, se hace, ¿a que sí?
No quiero molestar, ¿eh?
Eso será difícil.
Bueno, no empecemos.
A ver, Álex, tengo una caja que he dejado ahí.
Hoy no abrimos la tienda. Nos vamos a casa.
A comer.
Nos vas siguiendo.
Ay, qué feliz que estemos juntos.
Mira lo que tiene la abuela para ti.
Esto no es fácil, ¿eh?
Normalmente no hay casi nunca dulces.
Pero esto sí que son caramelos. ¡Gracias!
Hola.
Mira, papá.
¿Qué?
¿Os da pena vuestra jefa?
Qué lástima, ¿verdad?
Una mujer tan guapa.
Pues hasta que aparezca la putita que estaba con el comandante,
cada una de vosotras va a pasar por esto mismo.
¿No decís nada?
Vale.
Pues vamos a ver quién es la siguiente.
Hola.
Mamá.
¡Mamá!
Julia.
No me puedo creer que estéis aquí.
¿Y la niña?
¡Marta!
Qué guapa y qué mayor estás.
Qué fuerte, eres igualita a mi mamá.
Pero igual, igual.
¿No te lo ha dicho papá?
¿Qué pasa, que para mí no quedan besos o qué?
Me voy a poner celoso.
Ven aquí.
- Toma, que está muy rico.
Está rico, ¿verdad?
¿A que tenías mucha hambre?
Carlota.
- ¡Hermana!
- Sol.
Sol, cariño.
¿Cómo has tardado tanto?
- Abuela, vamos dentro mejor.
Estás perfectamente, Hugo.
Gracias.
A ver, mi niña preciosa cómo está.
Te toca.
¿Te ayudo? Sí.
¿Me dejas?
A ver, quitamos este.
Y este, fuera también.
Oye, mira.
Iguales.
Me lo dio mamá.
Cuando me puso esto.
Es para que estemos siempre unidas.
Me dijo que no se lo tenía que decir a nadie.
Mamá era muy lista.
Y muy buena.
A ver.
Ahora vas a coger aire muy fuerte.
La Dirección General de Seguridad acaba de hacer público
el fallecimiento en atentado terrorista
del comandante Antonio Mérida.
De momento no se han dado a conocer...
Otra vez.
Bien.
Perfecto.
¿Quieres cambiarte? Sí.
¿Quieres ponerte un pijama? Vale.
Está en tu habitación.
Vale.
¿Cómo la ves?
Está muy bien.
Su madre le salvó la vida.
A cambio de la suya.
Ahora lo más importante, Hugo, es que nadie descubra
que Sara murió del virus.
Porque si no, os van a aislar a vosotros.
¿Qué dijisteis en el pueblo que había pasado?
Que se había vuelto antes a Madrid.
Que la necesitabais aquí, en casa.
Bien.
Emilia.
¿Crees que si hubiéramos vuelto antes...? No sé.
No, Hugo.
No habría podido hacer nada.
Hijo, no hay cura.
Por su seguridad comienza el toque de queda.
¿Cómo que toque de queda?
No se puede salir a la calle.
Y apagan la luz.
Cuidado, que quemo.
Uy, qué bien.
Hala, a cenar.
Qué ganas.
Cómo huele eso, Emilia, por favor.
Qué buena pinta, por favor.
Este era el plato favorito de tu madre, Marta,
patatas con carne.
Claro que lo de la carne es una forma de hablar.
Pero antes había.
¿Y qué más teníais antes?
¿Antes cuándo, amor?
No sé, cuando yo no estaba.
Teníamos muchas cosas, buenas y malas.
Teníamos un río que atravesaba Madrid.
Parques enormes.
Pero también teníamos muchísimos coches.
Y mucha contaminación.
Y ruido.
Plato. No, sírvete tú.
Mucho ruido, Marta.
Todo el tiempo había ruido, hasta de noche.
¿A que sí?
Mamá me contó que había unos teléfonos
que cada uno podía tener el suyo.
Es cierto. Sí, es verdad.
Bueno, me contaste que había
muchos canales en la televisión, ¿no?
¿Por qué ya no hay nada?
A ver, cariño.
Va a parecer que nunca hemos hablado de esto.
Bueno, Marta sabe que antes de que naciera
hubo un enfrentamiento global muy fuerte.
Una guerra mundial.
Sí, una guerra mundial.
Y en esa guerra murió mucha gente.
Y a raíz de esas muertes, nacieron unas enfermedades
que todavía no sabemos curar.
Y el planeta también se puso muy enfermo.
Sin agua.
Había radiaciones en muchos países.
Y las personas tenían mucho miedo y querían gobiernos muy fuertes
que garantizasen su seguridad, ¿entiendes?
Pero eso es normal, ¿no?
Bueno, sí.
Pero lo malo es que esos gobiernos
fueron los que provocaron la guerra, hija.
Y en nombre de esa seguridad
nos quitaron lo más importante que tenemos las personas.
¿Sabes lo que es?
¿Sabes lo que es, mi amor?
¿El qué?
La libertad.
Pero la vamos a recuperar.
¿A que sí, mamá?
Sí.
La abuela siempre lo ha dicho.
Yo te ayudaré, abuela.
Pues yo también.
Voy a proponer un brindis por la libertad.
Por la vida.
Que no nos olvidemos nunca de los que amamos
y ya no están con nosotros.
Y que sigamos siempre unidos.
Salud.
Salud.
Salud.
Vamos a comer, ¿no? Esto se enfría.
Emilia, está buenísimo, de verdad.
Buenísimo.
Por su seguridad, no se detengan en la calle
y no formen grupos.
Tengan a mano su documentación.
Uf, vaya cola. Vamos, vamos.
Cojo sitio. Vale.
A ver cómo le cuentas a tu hija lo que ha pasado en este país.
Lo contaré de forma que no pueda decir algo
que la meta en problemas.
Y tú ten cuidado. Vale.
Tengo claro que no es mi hija, solo digo...
¿Te quieres callar?
Si fuera mi hija, la tendría informada.
Siguiente.
Vale, vamos.
Hola, ¿qué tal?
Hola.
Tranquila, ¿eh?
Siguiente.
Usted sin prisa, ¿eh?
Llevo toda la vida esperando este momento.
¿Qué momento?
La aparición de una enfermera tan... Lista.
Tan simpática.
Tan guapa.
Una lástima que vaya a pincharme, ¿verdad?
Pero no todo en la vida puede ser... ¡Ay!
Eso te pasa porque no has relajado el brazo.
Mira a tu hija.
- No soy su hija, es mi tío.
Se llama Álex y no tiene novia.
Exacto.
Y no es porque no tenga ganas, ¿eh?
Soy un romántico.
Tan romántico, que estoy por pedirte ya que te cases conmigo
y seas la madre de mis hijos.
¿Qué te parece?
Que has terminado.
Ahora pasas a la entrevista.
Vaya.
Me hieres y luego me abandonas.
¿La tengo en el bote o no?
¿Es un niño?
- Marta Múgica, diez años.
Familia Múgica.
Sí. Por favor.
Buenos días.
Nos separamos para las fichas médicas
y las entrevistas personales.
La niña irá con ella.
- Y ustedes me acompañan a mí. - Papá.
¿No puede quedarse con nosotros?
No, tranquilos, será solo un momento.
Vete con ella.
¿Me acompañan?
Es usted Hugo Múgica.
Sí.
¿Y su mujer?
Sara Pérez Nogal.
Sé leer, gracias.
Le pregunto dónde está su mujer.
En Asturias.
Vendrá en unos días.
¿Por qué no ha venido con usted?
Me he adelantado con mi hija.
Tenía muchas ganas de ver a la abuela.
Ya sabe cómo son los críos.
No, no lo sé.
Le repito la pregunta.
¿Por qué no han venido los tres juntos?
Sara tenía que cerrar unas cosas de trabajo.
Estará aquí en una semana.
O sea, que la niña está sola con usted.
Y con su abuela.
Solo por esta semana, hasta que llegue su madre.
¿Y ha venido con alguna oferta de trabajo?
No, acabamos de llegar.
Siguiente.
Muchas gracias.
Un segundo, creo que falta la documentación de mi hija.
No, no, ya hemos terminado.
¿Cómo que hemos terminado?
Ya está todo.
No pienso irme de aquí sin la documentación de mi hija.
Joder.
¡Marta!
¡Tío Álex!
¿Dónde vas, cariño? Eh, oiga.
Oiga, ¿dónde...?
Hugo, que se llevan a la niña.
¡Se llevan a la niña, joder!
¡Marta, Marta!
Sujeta esto.
¡Marta!
¿Cuál es?
Puta escalera.
¡Marta!
¡Eh, Marta!
¡Eh!
¡Papá, papá!
¡Suelta a mi hija!
¡Marta!
Marta, cariño.
¡Para este autobús!
Te quiero, papá.
¡Marta!
¡Marta, Marta!
¡Marta!
¡No!
¡No!
¡Eh!
¡Eh, mi hija! ¡Alto!
¡Mi hija! ¿Adónde vas?
Mi hija va en ese furgón. Salvoconducto.
No tengo, necesito pasar.
Escúcheme, no sé qué ha podido pasar.
Ha debido haber un error. Déjeme pasar, por favor.
¡Por favor!
¡Eh, vale, vale!
Nos vamos, nos vamos.
Vamos. ¡Marta!
¡Marta! Vamos.
Que nos matan, joder.
¡Marta! Que nos matan, coño.
¡Suéltame!
Marta.
¡Mierda!
¡Emilia, Emilia!
Emilia, se han llevado a Marta.
Escúchame, le han hecho una prueba de sangre, ¿crees que...?
¿Perdona?
¿A quién dices que se han llevado?
A mi sobrina, ese pedazo de...
Álex, ella es la jefa de bloque, Begoña.
A vuestro servicio y el de toda la comunidad.
Eres el marido de Sara, ¿no?
Sí.
¿Y a quién dices que se han llevado, hijo?
A mi hija.
Mi hija de diez años.
Estábamos en el Registro y nos han separado,
se la han llevado.
Entiendo.
¿Tu mujer y tú tenéis trabajo?
No, por eso han ido a registrarse.
Pues ya está.
Solucionado el misterio.
A tu niña la han llevado a las colonias
para hijos de desempleados.
¿Y no suelen dar un plazo, un aviso?
Habrán decidido que era lo mejor para la niña.
Lo evalúan especialistas.
¿Cómo va a ser mejor separar a los niños de los padres?
Cálmate. Tranquilo, Hugo.
Tu hija estará perfectamente cuidada y protegida.
Claro.
Hasta que tu mujer y tú tengáis un trabajo.
Además, seguro que la niña estará disfrutando de lo lindo,
porque las colonias para críos son como unas vacaciones.
Mira qué bien.
Qué alegría.
¿Y dónde están esas colonias tan bonitas?
Por todo el país.
Por desgracia son muchos los niños que necesitan protección.
Nos dejas mucho más tranquilos, Begoña.
Te acompaño, si quieres.
Bueno, pues ya sabes.
Si se van a quedar,
necesito que pasen a firmar el registro.
Que es muy importante, ¿eh?
Claro.
Y tu hija Sara, cuando venga, también, ¿eh?
Sí. Y nada, lo dicho.
Todo está perfectamente controlado.
Así que pasad buen día.
Así lo harán.
Adiós, Emilia. Adiós, Begoña.
Gracias.
Qué hija de puta.
Como le pase algo a Marta...
Te juro que lo vamos a arreglar, te lo juro.
Por las buenas o por las malas.
Tengo que encontrar trabajo.
Como sea.
Hugo.
¡Hugo!
Creo que conozco a alguien que puede ayudarnos.
Gracias.
Cierre la puerta al salir, por favor.
Quieto.
Emilia. Hola, Luis.
¿Cómo estás?
Más o menos.
Más mayor.
Como tú.
Cuando he oído la llamada y escuché tu voz,
no me lo podía creer.
¿Te va bien?
Sí.
¿Y tus hijas?
Bien.
Tengo que pedirte un favor, Luis.
Tengo una nieta.
Acaba de llegar de Asturias.
Y esta mañana, cuando han ido al Registro,
se la han llevado a las colonias.
¿Podrías devolvérmela?
Cuánto poder me atribuyes.
El que tiene un ministro.
¿Su padre tiene trabajo?
No.
Acaba de llegar.
Si no tiene trabajo... Es ingeniero.
Ingeniero.
Puedo tratar de encontrar algo de lo suyo, pero llevará un tiempo.
Puede hacer cualquier cosa. Es urgente, Luis.
¿Cualquier cosa?
Mi mujer está buscando a alguien para la casa, pero no un ingeniero.
Cualquier cosa, es trabajo.
Déjame que haga una llamada.
Gracias.
Te espero fuera.
Dile que venga a casa a las siete.
Ahí tienes la dirección. Allí estará.
Tendrá un pase en la Valla.
¿Te acercamos a algún sitio?
No, está bien.
Gracias.
Emilia.
Le he dicho a mi mujer que fuimos buenos amigos.
¿Lo fuimos?
Sí, lo fuimos.
Pero ya no.
Por favor, tengo que entrar.
- Tengo que entrar. - ¡Vamos!
Por su salud y seguridad,
está terminantemente prohibido el paso
a cualquier persona enferma, indocumentada
o incorrectamente vestida.
Hola.
¿Quién eres, qué haces aquí?
Vengo a una entrevista de trabajo.
¡Ah!
Pues por la puerta de servicio.
Por allí.
¿Por la puerta de servicio? Sí.
Anda, ven.
Como te vean aquí, te quedas sin entrevista.
Vamos.
Por cierto, soy Manuela.
Encantado. Hugo.
Enséñame las manos.
Me las he lavado antes de venir.
Te las vuelves a lavar.
Y te las frotas con el estropajo.
Ahí tienes el fregadero.
Voy a avisar a la señora.
Sí, gracias.
Que no se le ocurra tocar nada.
- Sí.
Ahí tienes el jabón.
Sí, gracias. De nada.
Buenas tardes.
- Guapa. - Iván.
Ana, una copa de vino.
¿Y tú quién eres?
Vengo a una entrevista.
Pues a ver si tienes suerte y no te cogen.
Esta casa es más bonita por fuera que por dentro.
¿Quieres lo blanco?
Yo no me lo como.
No, no, muchas gracias.
Señorito Iván, enseguida le preparo algo de merienda.
- Gracias, Rosa.
- Tú vente conmigo. - Sí.
Suerte.
Que parezco una muñeca, un pollo amarillo.
- Vas a estar hermosa, hazme caso.
- Rosa, ¿qué opinas, para la cena?
- Es lindísimo, Daniela,
como todo lo que te compra tu madre.
- En fin, me lo pondré. - Muy bien.
- Pero qué manía con disfrazarme.
Yo no soy así.
- No importa lo que sos, amor, sino lo que pareces.
Es más, uno siempre acaba siendo lo que parece.
Encantada.
Igualmente.
Hugo Múgica, ¿verdad?
Sí. Adelante, por favor.
Mi marido me ha hablado estupendamente de usted.
No tengo mucho para decirle, tengo poco tiempo.
Me están esperando.
¿Ingeniero?
Sí.
¿Ingeniero de qué?
Ingeniero agrónomo.
Malos tiempo para la tierra.
Sí, muy malos.
Debo advertirle que aquí necesitamos gente inteligente,
pero ante todo, trabajadora.
Es un empleo de servicio doméstico.
Hay que fregar, servir, acatar las órdenes de Rosa
y son muchas horas, realmente.
No hay problema. Es lo que estoy buscando.
Muy bien, perfecto.
Mañana ofrecemos una cena para pocos invitados
y necesitábamos a alguien con urgencia.
Quiero que sepa que tendrá su contrato
y todos los papeles en orden.
Aquí somos gente legal.
Perfecto.
Mañana por la tarde preséntese. Rosa le va a explicar todo.
¿Su mujer es delgada como usted?
Por el uniforme, digo.
Mi mujer.
¿No sabía que necesitábamos un matrimonio?
Sí, lo que pasa es que mi mujer ya tiene apalabrada otra casa.
Ah, lo lamento.
Es imprescindible.
Seguimos buscando, Rosa. No.
Seguro que mi mujer puede cambiar los planes, no hay problema.
Muy bien.
Les espero mañana entonces.
Soy yo.
¿Qué?
¿Los tienes o no?
Miguel Uribe.
Encantada, Miguel.
Igualmente, María José Gómez.
¿María José?
¿O debería llamarte señora de Uribe?
Como me llames así, este va a ser el matrimonio más corto
de la historia de los matrimonios.
Que te quede claro.
Qué poco me quieres.
Carlos.
¿Estás seguro de lo que estás haciendo?
¿No te vas a arrepentir?
Me preocupa tu madre.
Olvídate de eso. De eso me encargo yo.
Primero, salir de aquí.
Eh, eh.
Nunca te dejaría sola, Julia.
Jamás.
Si me quieres echar de tu lado, me echas a patadas.
"Han pasado 20 años desde que acabó la III Guerra Mundial
y España, que formó parte del bando ganador,
tiene mucho que celebrar."
"Pocos podían imaginar que este país al acabar la guerra
creciera y alcanzara el nivel de bienestar
que disfrutamos dos décadas después."
Marta.
Estos son vuestros uniformes.
Tenéis que llevarlos siempre.
Se lavan una vez por semana. Procurad no ensuciarlos.
Y tratadlos con mucho cuidado, por favor.
Esto me lo tendrás que dar
porque aquí no se puede tener ningún objeto personal.
Ni peluches ni muñecos ni colgantes ni fotos.
Porque esas son las reglas.
Y las reglas hay que cumplirlas, ¿a que sí?
- Sí.
- Eso es, muy bien.
Así que dámelo.
Vamos.
Chicos, poneos de pie en el banco.
Viene la señora directora. Dejad los uniformes.
Todos bien rectos.
Muy bien.
Vamos a decir: buenas noches, señora directora.
Vamos.
Buenas noches, señora directora.
- Bienvenidos.
Así que ustedes son los nuevos.
Qué guapos.
Qué cara de inteligentes.
Están aquí porque son muy especiales.
Lo saben, ¿no?
¿No?
Claro que sí.
Muy especiales.
Todos.
Por eso espero mucho de ustedes.
¿Sabes por qué no conseguimos resultados?
Sos un cobarde y no aumentaste la dosis que yo te pedí.
- Pero... - Escúchame una cosa.
Estos niños especiales son nuestra última esperanza.
O te arriesgas con ellos o abandonas la investigación.
¿Te despido? Te vas fuera.
Fuera de todo y ya está.
- Alma, son muy pequeños.
Tengo miedo de que no lo aguanten.
- Estos niños están en la calle, son desgraciados.
Y si no aguantan la dosis,
hay un sitio que es mucho mejor para ellos.
- No entiendo, Alma. - ¿Un sitio mejor?
- El Cielo, Tomás.
Ellos ya están en el infierno.
Vamos, vamos.
Eso es.
Venga, venga.
Venid por aquí, que ya estamos llegando.
Vamos.
Han llegado compañeros nuevos.
Vamos a decirles todos hola.
Hola a los nuevos compañeros.
- Hola. - Muy bien.
Marta, esta es tu cama.
- Vale.
¿Cómo te llamas?
- Marta.
- ¿Y tú? - Felipe.
- ¿Y cuánto tiempo llevas aquí?
- No sé.
- Bueno, chicos, es la hora de dormir, pero antes,
¿qué vamos a cantar?
- El himno.
- Eso es.
Todos delante de vuestras camas, por favor.
Delante de tu cama.
Y tú, delante de la tuya.
Esta noche va a empezar Lucas a cantar el himno.
Que canta muy bien.
A la de una, a la de dos y a la de tres.
♪ Volveremos a escuchar el nombre
♪ de la patria ♪ en todo su esplendor.
♪ Pues la historia ♪ que nos ha forjado
♪ hoy nos brinda un camino ♪ junto al sol.
♪ Ahora el cielo se abre en dos ♪ a nuestro paso.
♪ Con más gloria, con justicia ♪ y con tesón.
♪ Volverán aquellos días ♪ de un pasado
♪ que jamás nuestra bandera ♪ traicionó.
♪ Marcharemos hoy unidos ♪ como pueblo.
♪ Todos juntos construyendo ♪ esta nación.
♪ Y en lo bueno que este viaje ♪ nos depare.
♪ Dos rajas de nuestra sangre ♪ escoltarán al sol.
♪ Volveremos a escuchar el nombre
♪ de la patria ♪ en todo su esplendor.
♪ Pues la historia ♪ que nos ha forjado
♪ hoy nos brinda un camino ♪ junto al sol.
♪ Ahora el cielo se abre en dos ♪ a nuestro paso.
♪ Con más gloria, con justicia ♪ y con tesón.
♪ Volverán aquellos días ♪ de un pasado
♪ que jamás nuestra bandera ♪ traicionó.
♪ Marcharemos hoy unidos ♪ como pueblo.
♪ Todos juntos construyendo ♪ esta nación.
♪ Y en lo bueno que este viaje ♪ nos depare.
♪ Dos rajas de nuestra sangre ♪ escoltarán al sol. ♪
Mis ángeles.
Ayer se llevaron a Marta.
Es que tenemos un problema muy grave.
Y nos tenemos que ir.
¿Es más importante que la vida de tu sobrina?
Joder, Hugo.
Esa niña es nuestra vida.
Lo entiende, ¿verdad?
Los policías y los militares tienen cada vez más poder.
Cuando se vengan arriba, ¿quién nos va a proteger de ellos?
La han detenido.
¡Joder!
Tú eres la siguiente.
¿Quién estaba contigo esa noche?
Voy a cruzar esa puta valla y voy a conseguir ese trabajo.
¿De dónde sacan tanta agua?
Del mar.
Esos cabrones no tienen los mismos problemas que nosotros.
Nunca olvidaré lo que has hecho por mí.
¡Corred!
¡Corred!
Y recuerden, el futuro nos pertenece.
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