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Original subtitles

EL ÚLTIMO SUSPIRO

Buen día, señor. Entre, por favor.

Ven conmigo.

Acuéstese de espaldas, por favor.

Apoye la cabeza en la almohada.

Tranquilo.

Coloque las manos detrás de la cabeza, por favor.

Gracias.

- ¿Estás bien? - Bien. ¡Detente!

Levante la cabeza.

- Todo va a estar bien. - Sostenga esto...

Es un ratito, nomás.

- No estoy escuchando. - Está bien.

Nos vemos luego.

Serán solo unos minutos. ¿Qué te preocupa?

Nada, espero.

Qué bueno por él.

Estresante, ¿no?

Un poco molesto, pero está bien.

- ¿Todo bien? - Sí.

Iré a buscar las imágenes.

Vamos a tomar algo...

Corazón. Pulmón. Riñones.

El escroto está contenido pero excelente,

a pesar de tus excesos filosóficos.

¡Cállate!

¡Adelante!

¡Buen trabajo, equipo! Gracias, por el buen desempeño.

Permítanme presentarles a Fabrice.

Ya lo conocieron, clínicamente, pero biológicamente...

- ...es mi hermano. - ¡Guau!

Cuando lo presentaste, sentí que ponías cierta distancia,

y ahora lo entiendo.

Leí su artículo en la New Yorker y compré sus libros sobre occidentalismo.

Se los recomiendo a mis alumnos.

Les gusta, incluso a los que no lo entienden.

No todo el mundo en nuestro país lo aprecia,

pero debo decir que me encantó el ensayo sobre la sociedad religiosa.

Nos están asfixiando.

Muchas gracias, realmente. Gracias.

- ¿Vemos los resultados? - Todo está bien.

Como decimos, el diablo está en los detalles,

pero no hay detalles diabólicos.

¿Cierto, Ted? ¿Ningún detalle diabólico?

A Fabrice le gusta la verdad.

Y a mí me gusta la confidencialidad médico-paciente.

¡Qué bueno que traje champán... francés!

Sírvanse.

Enseguida nos unimos.

Hay un pequeño punto negro...

en la zona del hígado.

Mira...

Está inactivo... Está dormido.

Tenemos que vigilarlo. Una resonancia cada 6 meses.

Una vez por año, no exageres.

Cada 8 meses.

Si evoluciona, tenemos que actuar de inmediato.

Siempre hay un riesgo de desarrollo.

- ¿De qué? - De que evolucione.

¿No podemos quitarlo ya?

Ciertamente no.

- Hagamos una biopsia. - ¿Una biopsia?

- Llevará menos de 24 horas. - Viajo a París esta noche.

No hay problema. Haremos los chequeos... cada 8 meses.

Ahora, champán.

Él habló de una biopsia.

Ted te empujará siempre al consumo.

Tenemos accionistas.

Para tu tranquilidad, haremos una resonancia en 6 meses.

Ted es bueno manteniendo el suspenso,

pero sus finales a veces decepcionan.

Gracias.

Por mi hermano.

¡Salud!

PARÍS 15 DÍAS DESPUÉS

Listo. Terminó.

Gracias.

De nada.

- ¿No tienes frío? - ¿Todo bien?

- ¿Y bien? - La pequeña mancha no es preocupante.

En Boston hablaron de una biopsia.

Ustedes deciden.

Le enviaré todo por correo con términos científicos algo bárbaros.

Sí, me gusta la verdad. Incluso si es un poco bárbara.

Les presento al doctor Augustin Masset.

- Hola. - Buen día.

- Colega y amigo. - Un placer, señora.

Él insistió en conocerlo.

Lo espero en 3 meses para revisar su pequeña mancha.

Y para contradecirlo: el diablo no está en los detalles.

Está donde lo ponemos nosotros.

- Bien, doctor. Gracias. - Hasta pronto.

Hasta pronto.

Nuestro mejor especialista en resonancias.

Sabía que estaba en nuestra institución.

Y quería conocerlo.

He leído sus libros.

"El flagelo de los señores" me hizo reír.

¿Mis libros le hacen reír?

No. Solo "El flagelo de los señores".

- No es gracioso. - Es que trata sobre mi especialidad.

¿Su especialidad?

El final de la vida y los cuidados paliativos, como se dice hoy en día.

- ¿Hay eso aquí? - Dirijo la unidad que creé.

Somos 16, con todo un equipamiento de lo más moderno.

Perdón, ¿hay una cafetería aquí? Porque él necesita comer.

Sí, claro. Por supuesto. Vengan, yo invito.

Gracias.

Luego...

... del famoso "flagelo de los señores", ¿le interesan los cuidados paliativos?

Florence, ¿esta mesa?

- No. - ¿No? Bueno.

Sí, "El flagelo de los señores" tiene un subtítulo, ¿sabe?,

“Vida y fin de la vida”.

Así que sí,

los cuidados paliativos

me interesan cada vez más.

Gracias.

¿Puedo...

... hacerle una pregunta indiscreta?

A sus pacientes, ¿siempre les dice la verdad?

¿Conoce la frase de Lacan?

"La verdad, la digo siempre, pero toda la verdad es imposible de decir".

- Pero, si se la piden... - Depende de quién la pida,

- y de las circunstancias. - El paciente, la familia...

Todo se tiene en cuenta.

Cuando comencé,

durante una visita a una casa junto al bosque,

me esperaba la esposa.

"Mi marido está muy mal".

"El hospital me lo ha enviado. Creo que está mejor."

No le dije nada.

¿En serio?

¿Y tú, me dirías la verdad?

- Sí. - Yo prefiero eso.

En el pasillo, la esposa repetía: "Basta de estupideces".

Yo miré los estudios del marido: una catástrofe.

Tomé su pulso.

Su mirada era como una súplica.

Y mientras lo palpaba,

escuché una voz tenebrosa.

¿Qué me está pasando?

"Doctor, dígame qué me está pasando".

Sus ojos decían más que sus palabras.

Yo... le hice una receta... el ritual.

Y le dije: "Todo está bien."

"La situación está controlada".

Falta de coraje.

El pedido de la esposa, su mirada.

Lo dejé con la duda y el dolor psíquico.

Peor que el dolor físico.

¿Y usted sigue mintiéndoles?

Tendemos a calmarlos, siguiendo con los tratamientos,

pero luego se convierte en un encarnizamiento terapéutico.

Y, tomándose el tiempo para hablar con el paciente,

¿puede decirle la verdad?

Sí, pero hay límites.

Con los familiares suele ser difícil.

Una pregunta personal:

¿Cómo uno se convierte en especialista en cuidados paliativos?

- Fue un largo aprendizaje. - Sí, me lo imagino.

Yo me resistía a todo lo que no fuera curación.

Empezó con mi experiencia africana,

donde... descubrí la celebración...

¿De verdad?

... y el respeto por... la persona en el final de la vida.

Perdón, pero me tengo que ir a casa.

Mis nietos van a llegar para preparar su fiesta.

- ¿Usted también tiene que irse? - No, no, no, ustedes sigan.

- ¿Vas a terminar tus croissants? - Sí, ve tranquila.

Nos vemos luego.

Entonces, decía...

que en África, celebraban a los muertos.

A los muertos y al final de la vida.

Después de 15 años como médico generalista,

tuve un shock profesional,

y eso determinó mi elección.

Augustin, le han prescrito un nuevo protocolo.

No lo mencione bajo ningún motivo.

- ¿Es usted un nuevo médico? - No, soy un amigo.

- ¿Y tú? - Soy su nieta inglesa.

- Me pidió que viniera. - La única que logra hacerla sonreír.

Solo quiero que se cure.

Sidonie me había pedido que la visitara,

aunque yo no fuera su médico.

Se te ve bien.

Y claramente, en pleno intento de fuga.

Augustin,

sabes lo que tengo.

Yo sé lo que tengo.

Y los dos sabemos que no es nada bueno.

Estás siendo muy bien atendida,

porque en París están los mejores,

- y estás muy bien acompañada. - Escúchame, Augustin.

Cuando pierda la conciencia,

quiero que me cuides como un amigo.

No me dejes volver.

Estás siendo atendida por eminencias. Yo solo soy un...

Sí... por todo un cuerpo médico y el respaldo

de los profesores asociados...

... colegas míos.

Me llevan de un lado a otro.

Por un lado,

me alimentan aunque no tenga hambre.

Por el otro, me agobian... Y yo me derrumbo.

Estoy desesperada.

Esos canallas son creyentes.

No han sido tocados por la vida.

Ni siquiera en la ruina.

¿Qué te están dando?

Por un lado, la alimentaban

y por el otro, le suministraban un cóctel lítico

que aceleraba la partida.

Augustin,

cuando pierda la conciencia,

quiero que te ocupes de mí y que sea rápido.

Solo confío en ti.

No me dejes volver.

¿Qué hacer?

Me sentía atado a las palabras de esa gran dama.

¿Habré contribuido a su muerte por desconocimiento o por incompetencia?

Aún me lo pregunto.

Pero mi amiga Sidonie partió, como ella deseaba.

Ahí entendí que hacía falta formación para saber cómo hablar

y qué hacer en estos casos.

- ¿Y ahora? - Estamos mejor.

Siempre habrá enfermedades incurables

y familias a veces intratables.

Creen que todo se puede curar.

Creen que hay una sola medicina, cuando en realidad hay tres.

Cuatro, con la reeducativa.

Es verdad, pero no la tenemos aquí, lamentablemente.

Primero, la preventiva.

En la que nunca se piensa.

Después, la curativa,

"la medicina triunfante",

y por último, la paliativa, que es la malquerida.

La curativa es una mina de oro para los laboratorios.

Un tercio de los medicamentos recetados

no tiene ningún efecto.

Despedir a un paciente sin receta

deja una mala imagen.

Frente a un enfermo, tenemos miedo.

Nunca se sabe.

Por ejemplo, el caso del cáncer metastásico del Sr. Ravier.

¿Metastásico?

Sí. Resulta que había un pequeño foco primario

y varios focos secundarios.

No tenía solución terapéutica.

Sin solución terapéutica.

Médicos que, por miedo al reproche,

o la esperanza de "quién sabe", seguían con un tratamiento radical

para complacer al paciente y a su familia.

Doctor, ¿no tengo programada...?

¿Una transfusión?

La pedí ayer, pero...

- Tiene anemia, necesita una transfusión. - Pero doctor, desde ayer...

- Necesita una transfusión. - Ya no sirve de nada.

Hágala igual.

Va a estar bien.

Por la mañana, volvió el médico de guardia.

- Buenos días, Sr. Ravier. - Ah, doctor.

Habíamos dicho que no más transfusiones.

Pero, doctor, mi médico dijo que...

Su estado ya no requiere eso, Sr. Ravier.

Pero... una última transfusión...

No, eso le traerá más inconvenientes que beneficios.

- Buenos días. - Buenos días.

Querido...

- ¿Cómo te sientes? - Bien.

Pero ¿por qué lo están quitando?

Debe hacerse esa transfusión.

Su esposo ya no va a soportarlas más, señora.

En su estado, se han vuelto innecesarias.

Su estado requiere análisis de sangre,

monitorear la anemia y continuar el tratamiento.

Usted, deténgase.

Vuelva a poner eso.

Es necesario seguir con la transfusión

y alimentándolo, aunque no tenga apetito.

Señora, él no puede comer, lo sabe.

Porque necesita alimentos líquidos.

Y eso depende solo de usted y su equipo.

Nuestro equipo está

haciendo lo posible por el bienestar de su esposo

tratando de aliviar los dolores físicos y psicológicos.

Pero continuar con este tratamiento es completamente irracional.

Yo soy razonable.

Solo quiero... que mi esposo

vuelva a ser el de antes.

Seamos todos razonables.

Insistir en esto le haría más mal que bien.

Basta.

Basta.

Quiero que paren la transfusión.

No puedo más.

Si el médico no sabe posicionarse con claridad,

las familias tienden a seguir con las transfusiones,

inútiles pero reconfortantes.

El paciente se va empeorando, hasta la insuficiencia cardíaca.

Disculpa.

Si tiene tiempo, puedo mostrarle la unidad.

Ah, ¡con mucho gusto!

Adelante...

Tomen asiento, por favor.

Me tomé la libertad de invitar a Fabrice Toussaint.

Él va a asistir a nuestra reunión. Tome asiento, por favor.

Conocen su nombre, sin duda.

Está interesado en lo que hacemos.

Prometo ser lo más discreto posible.

No diré ni una palabra.

Comencemos, Dylan.

Vamos, comencemos con el caso del señor Saillon.

Quiere que la familia se vaya antes de que lo atendamos.

Tiene muchas dificultades con algunos cuidados.

Nosotros hacemos que lo inaceptable, sea soportable.

Con la ayuda del paciente, podríamos decir que los cuidados paliativos

son un antipoder. Es el paciente quien decide.

- ¿Es así? - Sí, es así.

Sigamos.

La señora Weber: terminó con sobredosis de morfina.

Tuvo muchos vómitos.

Como está internada más bien por lo psicológico,

bajamos la morfina y aumentamos ansiolítico y corticoide.

- Bien. - Con eso, recuperó la calma.

Volvió a comunicarse. Expresa sus angustias, sus miedos.

Sí, y está mejor para lo del baño.

Normalmente, movilizarla para el baño era muy complicado.

Se nota que tiene un problema respecto a su cuerpo.

Y ahora cambió completamente.

Sí, está mucho más flexible.

Con respecto a la hidratación, creo que se niega a beber.

Tiene la boca muy seca. Podríamos proponerle algo como hielo...

- Aunque sea una compresa húmeda. - O limón.

O limón, sí.

Si le gusta el limón, compremos limón.

Es posible.

Voy a pedir que compren limón.

La señora Toutain nos hace preguntas.

Pero su hija nos prohíbe informarle sobre su estado.

- Voy a llamarla mañana. - Algo sobre la Sra. Toutain:

tiene mucho dolor en todo el cuerpo. Necesita ser reevaluada.

Sí, su hija está angustiada, en una suerte de negación.

Creo que está bien preocuparse.

Sí, la voy a ver.

El Sr. Neveu llegó a la unidad, derivado por un oncólogo,

tras una evolución fulminante.

- ¿Fulminante? - Lo que dijeron es...

Espera, Louise.

Fulminante, es que exige seguimiento en cuidados paliativos.

Perdón por haber interrumpido.

Fulminante es "lightning" en inglés...

¿cómo se traduce eso en una enfermedad?

¿Días, semanas, meses?

Lo que pasa es que...

... hay pacientes que de aquí se han ido a su casa, curados.

Ha sucedido algunas veces.

Sí, pero no puedes decir eso.

Sí, sí, por favor, por favor.

Depende mucho de la enfermedad.

Hay algunos tipos de cáncer que tienen un desarrollo inexorable.

También depende de los pacientes.

Por ejemplo, la Sra. Duranger, 75 años,

derivada para cuidados paliativos

por un cáncer colorrectal con múltiples metástasis,

y con una evolución muy rápida,

lamentablemente, no pudo recibir ni quimio, ni cirugía.

En esos casos, la enfermedad avanza muy rápido, así que no hay esperanza.

Y es bueno recordar que no solo debemos ocuparnos del cáncer.

Y también está la Sra. Léonie, que llegó aquí en estado terminal.

Tres semanas después, todavía está aquí.

Hablando de ella, se ha quejado:

hoy no has ido a visitarla.

Sí, me había olvidado.

Thomas, ¿puedes seguir?

¿Quiere acompañarme?

Perdón.

Está muy... atrasado.

Pero, ya está acá, ¿no?

Ayúdeme a incorporarme un poco.

- ¿Está bien? - Sí.

¿Nos vemos más tarde?

¿Qué dice? No, no.

Vuelvo luego...

No juegue conmigo.

¿Y ese corte de pelo tan bonito?

- ¿Fue Marie? - Es el de Marie.

- Yo le pedí el mismo. - Ay, Doctor, no me haga reír...

Me hace cosquillas con la respiración.

Perdón.

¿Y qué piensan de todo esto?

Yo le pedí información al patrón

sobre el más allá.

Pronto voy a partir.

Y no sé bien qué me espera.

Debe haber algo, al fin y al cabo.

Si no, sería desesperante.

"Entregar el alma".

Sí, entregar el alma, está bien.

Pero, díganme, ¿a quién?

¿Por qué querría devolver algo que es suyo,

a alguien que usted no conoce?

Él no es de aquí, ¿no?

No... es filósofo.

Yo pienso lo mismo.

Entonces no la devuelva.

Lo que hago,

cada día, es ganar un día más.

Gracias a él, ya no hay dolor, salvo las ansiedades.

Pero también,

ya nada funciona bien.

Pero...

Es tan agradable despertar aquí por la mañana

y poder conversar.

Nosotros no hacemos nada, Léonie.

Es su voluntad.

Yo ya gané un domingo.

Y deseo llegar al próximo.

¿Usted es creyente?

Bueno, el catecismo lo explicaba todo.

La muerte era solo un mal momento por el que había que pasar.

Y después, venía el paraíso.

Ahora, hay falta de convicción.

A usted el paraíso le sienta bien.

Un poco monótono, ¿no?

Pero reconfortante.

También confuso.

Paraíso, purgatorio, infierno...

Al purgatorio, la iglesia lo eliminó.

Pero, hay otras opciones, ¿eh?

El budismo, por ejemplo.

Sí, el nirvana... El nirvana, sí.

No, no, el espíritu deja el cuerpo

para una nueva existencia

humana, animal,

vegetal.

Demasiado arriesgado.

¿Conoce el budismo?

Yo enseñé durante tres años

en el Instituto Francés de Delhi.

¡Ya veo!

Pero la metempsicosis no está tan mal, ¿no?

No. Pasar de mi cuerpo a otro.

Sí.

¿Y quién elige?

Eso no lo sé. No está especificado.

Entonces, ni pensarlo.

¿Otra propuesta?

¿La transformación en estrellas? ¿Eso existe?

El catasterismo.

¿De verdad?

Es un mito griego.

¿Sí?

Es poesía...

... para soñar.

Y también está el eterno retorno,

como en una película.

Es una creencia que está volviendo con fuerza.

La paragénesis.

Eso es.

Los griegos otra vez.

"El retorno a la vida".

Está bien, pero...

Pero en otro cuerpo...

Heráclito no lo dice, pero yo confío en él.

Nada se repite.

Vamos a dejarla descansar, ¿sí?

- Pero, tiene que volver. - Claro. Mañana.

Usted también. Vuelva.

Con gusto. Gracias.

Ahora me voy a dormir.

Bien.

Con sueños de vida...

y no con el paraíso de su morfina.

- Hasta mañana, Léonie. - Hasta mañana.

Estamos trabajando arduamente con ellos

en un proyecto de gran envergadura,

ya que quieren dedicar un programa completo

con motivo de la reedición de "El flagelo de los señores".

Y lo genial es que planean hacer un debate.

Claro.

- Estamos trabajando en lo visual. - Ok.

- Aquí, va el nombre. - Sí.

Y propongo este título para el programa.

"Los naufragios que nos acechan y las utopías que se realizan".

O...

"Vida y final de la vida".

La foto es una buena elección.

Pero para el resto, es él quien lo decidirá.

Lo llamo y no contesta.

- ¿Está escribiendo? - No.

No, desde la resonancia de Boston está como frente a un obstáculo. No sé...

Un obstáculo se supera escribiendo.

Se hizo una nueva resonancia esta mañana.

¿Otra?

¿Quince días después de la de Boston? ¿Y entonces?

Nada, nada... todo bien.

Se quedó a hablar con el jefe de cuidados paliativos.

¿Cuidados paliativos?

Voy a cenar con ustedes, ¿me invitas?

Mis nietos organizaron una fiesta...

- Ok. - No, no, pero ven...

Ven, porque le va a gustar verte.

Es él.

Ahí llegó.

¿Te esperamos para cenar?

- Sí, sí. ¿Llevo algo? - Tu buen humor.

¿Todo bien?

Todo bien.

Voy a darme una ducha y vuelvo.

Tu hermano llamó otra vez.

¿Ah, sí?

Lo llamaré desde arriba.

¿Cómo te fue con la resonancia?

Casi lo mismo que la de ustedes,

solo que nuestro especialista no habla de biopsia.

Hazla igual.

Me dijeron que es bastante dura.

En fin, lo voy a pensar.

Solo tienes que escribir un libro sobre...

tus angustias, como Gérard de Nerval.

Eso te va a liberar.

¿Estás ahí?

Vete al diablo con tu Nerval, ¿sí?

Un abrazo, hasta luego.

No vas a obsesionarte con esto, ¿no?

Puede manifestarse en cualquier momento, ¿eh?

¿Hablaron de eso con el doctor?

¿En qué estás pensando?

¿En un libro o en otra cosa?

- Tal vez en ambas cosas. - Pues, piensa solo en el libro.

- Eric viene a cenar. - Buena idea.

- ¿Y los chicos? - Están abajo.

Voy a verlos.

¡Chicos, los estamos esperando!

Abrí la puerta y estaban viendo porno.

- ¿Les hablas tú o les hablo yo? - Yo, pero ahí están sus amigos...

... los "boomers".

¡Ah, no! Es Eric.

- Hola. - Hola.

- ¿Todo bien? - Sí.

- ¿La fiesta todavía no empezó? - Sí, sí, pero será abajo...

Estaban viendo porno en la tele.

Prohibimos a Tánatos y mostrar a los muertos,

pero mostramos a Eros en sus peores formas.

Mil espectadores para Tánatos y sus muertos,

y millones para el porno.

- Es una realidad de la civilización. - ¡Abuelo!

Justamente, "abuelo, abuelo".

Ven a ver cómo decoramos el sótano.

- Miren a los inocentes. - Hay que hablarle a los niños.

Hay que hablar "con" los niños.

¡Hablen con nosotros! ¡Hablen! ¡Hablen!

- Al salón. - Justamente, justamente...

Ahora sí va a empezar la fiesta.

No, no, no, no.

Vengan acá.

¿Qué estaban viendo en la tele?

Había algo asqueroso.

Estábamos buscando rock and roll,

Seven Psalms, y terminamos cayendo en ese canal.

Llegaron los amigos.

Bueno, hablamos de eso después. Vayan a abrirles a sus amigos.

Por la puerta del jardín.

Bueno, vine a hablarte sobre el programa.

Vamos a la cocina,

así los escucho mientras preparo la cena.

Lo que le preocupa es que cambies de idea sobre el programa.

- ¿Ella ya lo anunció? - Lo ha comentado con su entorno.

Ella repite que "El flagelo de los señores" actualizado

es una bomba.

¿Quieres?

No, gracias. Prefiero blanco.

¿Y quién elegirá al público?

Ella.

Ya la conoces. Y las preguntas, ya puedes imaginarlas.

Los temas siempre son pertinentes.

Vas a poder hablar de todo.

De porno, si quieres,

o de cuidados paliativos.

- Todo el mundo lo sospecha. - Pero sobre todo, habla de tu libro...

... actualizado.

Y mucho más impactante que hace un tiempo.

Seguro que te van a atacar.

Como siempre.

- ¿Publicarás el debate? - Podemos hacer un folleto.

Tienes que prepararte para la polémica. El programa es en un mes.

¡Se armó la fiesta!

¿Vamos a ver?

- Vamos a ver. - Vamos.

¡Vamos!

- ¿Qué tengo que ver yo con eso? - Vamos a ver, solamente.

La juventud siempre se divertirá sin problemas.

- Se están divirtiendo. - Sí.

Solo saltan en el mismo lugar.

Sí, está bien. Está bien. Vamos.

¡Es el doctor Masset!

Sí, lo invité a desayunar.

Podrías haberme avisado, haberme dicho algo.

Es su único día libre, trae croissants.

Abre, ya vuelvo.

- Buenos días. - Buenos días.

Las recogí esta mañana en el jardín.

- Son preciosas, muchas gracias. - Y esto.

Muy amable.

- Pase. - ¡Qué linda casa!

Es la casa de mi familia. Mi marido cambió todo, claro.

- Buenos días. - Buenos días. ¿Cómo está?

Muy bien... muy bien.

Fabrice ha vuelto muy impresionado después del encuentro con usted.

Y sobre todo por la Sra. Léonie.

- Tengo la continuación de la historia... - No, no, no. No aquí.

Durante el desayuno.

¿Puedes ponerlas en un florero, por favor, y preparar el café?

- Sí, sí... - Hace un café muy rico.

"Muy rico". Sí, es bueno.

Es verdad...

- Perdón... - Las saco de acá.

Nos contaba sobre la Sra. Léonie...

Se despertó a las cinco de la mañana,

pidió que llamaran a su familia

para que vinieran a las siete, sin retraso, porque iba a partir.

Ya están aquí, Sra. Léonie.

Pasen, por favor.

Gracias.

Los demás están llegando. Tenemos hasta las 8:10.

Muy bien.

Buenos días.

Vamos, siéntense.

La Sra. Léonie partió a las 8:28.

Los pacientes que han dominado el miedo a la muerte

a menudo sienten cuando su fin está cerca.

¿Alguna vez piensa en la muerte?

Más bien en lo que la precede.

Creo que los pacientes saben más sobre su estado

por nuestro comportamiento, que por nuestras palabras,

que a veces suavizamos.

- Gracias. - Es que...

... nadie quiere realmente creer en su propia muerte

y todos le tienen un miedo visceral.

Es una situación de histeria.

Y nos queda el arte de cómo abordarla,

y de cómo aprender a no tenerle miedo.

Lo estaba escuchando, y me pregunto si no hay un libro por escribir.

Un libro sobre moribundos... eso es voyeurismo.

No, hay una idea ahí, pero... los haría huir a todos.

Un libro sobre el final de la vida,

con la experiencia de un médico

y la reflexión de un filósofo.

Usted estaba interesado en las mentiras que rodean a los pacientes,

los lugares comunes de los políticos sobre el tema,

y en las pocas unidades de cuidados paliativos.

Sí, sí, claro.

Pero, no sé...

... ¿cómo tratar la muerte como algo cotidiano y normal

cuando la palabra "normal" junto a la palabra "muerte" asusta?

Es una idea. La oposición, mentira y normalidad.

Sí.

Habría que tratar, para salir de la anécdota,

la relación del médico con su paciente al final de la vida

y del paciente al final de la vida con su mal.

Un libro puede ser un medio de hacerlo entender...

... y de liberarse.

Les voy a contar la historia de una joven y sus médicos.

- ¿Me permite? - ¿Qué estás haciendo?

- Estoy grabando. - ¿Ahora?

Sí.

Te digo que es una fase positiva. Solo necesito un cambio de aire.

Prepara lo del barco y hacemos ese viaje.

Pero no mar adentro, de cabotaje...

Con tu novia, si quieres.

Tengo que dejarte, mi médico acaba de llegar.

Sí.

Te llamo después. Sí.

Era mi hermano.

Hace años que me ha prometido hacer Marsella-Nápoles en velero.

Discúlpeme...

Creo que va a tener que esperar para hacer ese viaje.

¿Qué pasa ahora?

Recibí el resultado del análisis de sangre,

y hay una caída importante de los glóbulos rojos.

Necesita descansar.

- Vamos a cancelar la quimio. - ¿Qué? No puede ser. ¿Por qué?

Por ahora, la cancelamos.

Necesita descansar.

Vamos a internarla cerca de París para que se recupere.

En cuanto recupere las fuerzas,

hablaremos de la quimio.

¿No hay otra cosa?

- ¿Te gusta esta? - No, pero ponla más fuerte.

¡Guau! ¡Magnífico! Mira qué hermoso.

Voy...

Despacio, despacio...

UNIDAD DE CUIDADOS PALIATIVOS

Aquí hay un error. No es aquí donde tenían que dejarme...

Fue mi colega quien me dio la información.

No hay error.

Buenos días, señorita Carré.

- Bienvenida, la estábamos esperando. - No a mí. ¿Quién es el responsable aquí?

- No se preocupe... - Quiero verlo inmediatamente.

Hay un error.

Un error muy grave.

Ok. De acuerdo.

¿Puedes avisarle al jefe? Venga, la acompaño.

Venga conmigo.

Vamos a tomar el ascensor, a la derecha.

No se preocupe, todo va a estar bien. Vamos a ver al médico. ¿Ok?

Sí, sí. Muy bien, muy bien.

Gracias.

¿Usted es el responsable?

Me dijeron que quería verme.

Mire, esta es una unidad adaptada a su caso.

Venga conmigo.

No, no, no. No tengo nada que hacer acá.

¿Podemos hablar?

Siéntese, Léa.

No.

No tengo nada que hacer aquí, es un error.

Necesito descansar.

Necesito recuperar fuerzas para la quimio

porque fue aplazada otra vez

por la baja en mis glóbulos rojos.

Necesito recuperarme.

Tengo planes con mi hermano.

Aceptó volver a verme después de años difíciles

y vamos a dar una vuelta por el mar.

Por fin, el viaje que me había prometido para mis 20 años.

Ahora tengo 31. No quiero perderme eso por nada del mundo.

- Venga. - La ayudo.

Sí... Vamos.

Vamos a recostarla en la cama.

Con cuidado.

No me importan nada sus cuidados paliativos, ni su unidad especial.

No sé qué estoy haciendo acá.

¿Quién se equivoca?

¿Usted o el médico que me sigue hace mucho tiempo?

Este es el mail que me mandó su oncólogo.

"Dr. Masset:

Quería informarle sobre su situación, que no es sencilla.

Su cáncer de mama

entró en una fase muy agresiva, y avanza inexorablemente

con metástasis, a pesar de la quimioterapia".

Yo voy a cuidar de usted, nosotros vamos a cuidar de usted.

Los médicos son unos canallas.

Me han robado mi muerte.

Tengo tantas cosas por hacer...

El oncólogo de Léa le había avisado a su hermano,

quien, a su vez, no se atrevió a decirle la verdad.

Le había prometido un paseo por el mar.

¿Y cómo termina la historia de Léa en cuidados paliativos?

Léa murió en brazos de su hermano escuchando sus canciones favoritas.

Pero no todas nuestras historias son tragedias como la de Léa.

He recibido esto.

Ostras.

Una nota de esperanza.

Todavía no.

¡Mierda!

- ¿Y qué hacemos? - No sé.

¿Qué estás esperando? La llevamos en brazos.

Va a levantarse y luego apoyar su brazo en mi hombro.

Listo.

Una bigoudene que llegó de Bretaña para ver a su hijo.

Tuvo un ataque cardíaco. Durante la atención,

se le descubrió un cáncer de esófago muy avanzado,

y de urgencias la derivaron a nuestra unidad.

¡Mi madre fue hospitalizada!

Su hijo pastelero dejó su trabajo y corrió al hospital.

La bigoudene recibió a su hijo con alegría,

pidiéndole perdón por tener esta enfermedad tan grave.

¿Estás bien?

¿Y tú?

Todo bien.

Quiero irme a casa

a comer ostras finas y...

a tomarme una buena copita de vino blanco.

El doctor dice que debes quedarte aquí.

Te traigo las ostras

con vino blanco.

Las ostras de París no tienen gusto a nada.

Quiero irme a casa.

Empieza entonces para el hijo una larga carrera de obstáculos.

De todos modos, su madre se está muriendo.

Ya no puede ser trasladada.

Autorizar eso, sería un asesinato.

No, pero escuche, eso no es posible.

Ya le dije que ella no quiere quedarse acá.

Tiene que haber algo que se pueda hacer.

El hijo vuelve al cuarto de su madre, donde estaba yo.

Y me cuenta su desesperación.

No me da la autorización.

Dice que el estado de mi madre...

- Que está bien aquí... - Busque al jurista del hospital,

y pregunte cómo obtener el alta contra indicación médica.

Doctor,

le prometo que no me voy a morir antes de llegar a casa.

Sí, claro, señora.

Firme esta solicitud,

y su madre también.

Gracias.

- ¿Ella puede firmar? - Ah, sí, sí, completamente.

Haga una carta al médico del servicio

para el alta contra indicación médica.

Sin rodeos, sin ostras y sin vino blanco.

¿Va a volver a hablarme de las ostras y del vino blanco?

No, no. Llamé a una ambulancia.

Si algo le pasa a su madre, será su responsabilidad.

Gracias.

Adiós, señora Le Bellec.

La vamos a extrañar.

Gracias. Gracias por todo.

Gracias a todos.

Diez días después, recibimos esa postal.

¿Quiere leerla ahora?

Veamos... mis anteojos.

"Querido doctor Masset,

ella pudo comer sus ostras fine de claire número 3

con una copa de vino blanco antes de dejarnos.

Gracias por todo y a todos.

Elouan. Su hijo".

- El final con el que todos sueñan. - De hecho.

Así es.

Irse sin alimentar esperanzas,

sin ascender al cielo,

con personas que te cuidan y conocen el arte de escuchar.

Y brindan una muerte sin dolor.

Digamos,

tratar lo mejor posible lo que no tiene tratamiento,

ni cura.

Lo siento. Es una emergencia.

¿No era su día libre?

En teoría, pero es un paciente que me reclama con insistencia.

¿Le interesa venir?

Con gusto. Sí.

- ¿Puede entrar con usted? - Sí, guardé su guardapolvo blanco.

Adelante.

Se está volviendo agresivo, se niega a hablar con Thomas.

La fase terminal provoca cambios de temperamento.

Tiene períodos de desconexión, y repite sin parar:

"Estoy atravesando un desierto helado".

Francois Mauriac lo decía antes de su fin.

Thomas está con él, pero es como si no existiera.

Ya le avisamos a la familia.

Buenos días, Sr. Broquet.

¿Aparece cuando se le da la gana?

Gentil, sonriente, astuto,

como sus asistentes.

Hipócritas, siempre con la misma sonrisa. ¡Pérfidos!

Cálmese, Sr. Broquet.

¡Me engañan para hacerme dormir

y dejarlos tranquilos!

Cálmese, todo va a estar bien.

¡Pícaro!

¿Y usted?

¿Y usted?

Es suficiente, Sr. Broquet.

Va a lastimarse. Vamos de nuevo a la cama.

Vamos, venga, ya casi llegamos.

Listo, ya casi estamos.

¿Así está bien?

Sí, sí. Adelante.

Tomemos asiento.

¿Está bien? ¿Está cómodo?

¿No tiene dolor?

- Tranquilo. - Me duele...

Está bien.

Me esfuerzo por ser educado.

¿Puede contarnos un poco más?

Me separaron de mi perro.

Eso me irrita.

Dependo para todo.

Es humillante.

Terminar la vida así...

... me desanima.

Entiendo que esté enojado.

¿Puedo hacerle algunas preguntas?

Puede comenzar.

¿Qué sabe sobre su enfermedad?

Que tengo un cáncer avanzado y me niegan la quimio,

la única posibilidad de salir de esto.

¿Quiere que le informe la realidad?

Sí, pero es que yo... también tengo miedo de la respuesta.

¿Quiere...

que le detalle el avance de su enfermedad o se lo informo a su esposa?

No, no. Eso la mataría.

Y yo lo denunciaría...

por asesinato.

Esto me incumbe a mí.

Pero tengo miedo.

¿Quiere dejar esta conversación para más tarde?

Adelante, doctor.

De todas formas, no...

Adelante.

Su enfermedad ha progresado a pesar de todos los tratamientos.

Su neumonólogo le había propuesto otros tratamientos, ¿no?

Tal vez. Ya no lo sé.

Me hablaba...

pero miraba al suelo.

Me había dado un turno para dentro de un mes.

Y luego me envió con usted.

¿Usted también es especialista?

No, estoy aquí para...

para aprender y entender.

¿Usted cree que podemos curar su enfermedad?

No, no lo creo...

Los tratamientos son fuertes, con efectos secundarios.

Ahora voy a dormir, doctor.

Buenos días.

¿Me trajeron a Hugo?

Es su perro.

- Puede traerlo... le va a hacer bien. - Gracias.

¿Cómo estás? No te preocupes, ya te sentirás mejor.

Mira, tu hermana vino a visitarte.

Ah, ya están aquí.

- Buenos días. - Buenos días.

Gracias.

Buenos días.

Doctor, ¿mi marido está recibiendo suficiente alimento?

Porque en 15 días va a retomar la quimioterapia.

Encontré en internet un tratamiento americano nuevo, muy prometedor.

Y estoy en contacto con los inventores.

También me recomendaron otras terapias.

La acupuntura, la sofrología, la aromaterapia, todas aprobadas.

Yo me pregunto, ¿qué está haciendo él aquí?

Puede ser complementario...

Quiero que lo alimenten en horarios regulares.

Y que lo hospitalicen en oncología hasta la quimio.

No tiene nada que hacer aquí.

Dejen de discutir.

Doctor, por favor, usted tiene que explicarnos.

Yo realmente quería...

Quiero saber qué le está pasando a mi marido.

A la derecha, señora.

Siéntese, por favor.

Señora, su marido está muy, muy debilitado.

Y la evolución de la enfermedad lo está agotando.

No tiene apetito.

No es cierto.

Si no come, no podrá recuperarse.

Las enfermeras me dijeron que solo come para complacerlas.

No puede retener nada.

Tiene que ser internado en oncología.

Y si no logra recuperarse,

ustedes serán los responsables.

Señora, tiene que ser valiente.

El tiempo de su marido solo le pertenece a él.

Él no se lo dirá, porque la protege.

Pero...

usted tiene que prepararse para su partida.

No.

Él no puede irse.

Él no puede dejarme.

Ustedes quieren que se vaya.

Su estado de salud solo indica que el final está cerca.

Quizás usted...

podría aceptar la situación y permitirle partir.

¿Cómo puede decir una cosa así?

¡Es monstruoso!

¡Los odio!

Lamento haberlo involucrado en situaciones imposibles.

¿Y ahora?

Voy a hablar nuevamente con ella, escuchar su enojo,

intentaré explicarle de nuevo la situación,

- sin darle falsas esperanzas. - Que, por cierto, no parece tener.

Toda una ambivalencia.

Espero que encuentre un poco de serenidad.

¿Cree que lo va a lograr?

- Es una situación... - Inhumana, para ambos.

Hay que meditarlo.

Bueno, vamos a ver al marido.

Creo que lo voy a dejar, Augustin.

Están llegando.

Me dejaré llevar, para no meterme en problemas.

Será mejor que un programa intelectual y geográfico.

- ¿Quién viene con Elisabeth? - Dos o tres más.

- Pasen, pasen. - ¡Hola!

¡Qué lluvia!

Hola, Florence.

- Buenos días. - Buenos días.

Bienvenidos, pasen, pasen.

¡Qué bueno verte!

- Buen día. - Émilie Cordier, mi asistente.

John Carroll, productor, el villano de la historia.

Gracias.

Sí, estábamos hablando de ti,

intentando adivinar quiénes serán tus invitados.

Elegidos según su afiliación, su religión

y lo que han escrito sobre Fabrice.

- ¿Cuántos serán? - Como siempre, 5 o 6.

Uno intelectual, uno gracioso, uno tenaz...

Los que han escrito sobre tu libro cuando se publicó ya están jubilados,

o en los cementerios.

Solo habrá personas que te respetan, aunque no todos te aprecien.

Bien, ¿y el título del programa?

"El flagelo de los señores", es abstracto,

- "El flagelo de los viejos", vulgar. - Los dos son una bomba.

"El flagelo de los señores" se corresponde con la realidad,

- que es peor que hace 20 años. - Importa el contenido, no el envoltorio.

- Llámalo "Envejecimiento y fin de la vida". - Claro, muy sexy.

Hablemos del contenido. El título lo vemos después.

Ese cuadro es nuevo.

Bien observado, ven a sentarte.

El aumento de personas mayores,

el fin de la vida, los temas de tu primer libro,

están más exacerbados.

Vamos a hablar de la explosión del número de viejos.

Y sus consecuencias.

En el libro,

fueron tratadas con un realismo que Émilie calificó de brutal.

A ver... Émilie es muy sensible.

No es brutal, es una verdad cruda, como la realidad misma.

Tendremos que encontrar las palabras,

para que los espectadores comprendan

ese vasto aumento en la cantidad de personas mayores y sus consecuencias.

Mencionas tres de ellas con brutalidad y aspereza.

En la época de Jesús, la expectativa de vida era de 35 años.

En la Edad Media, 45 años.

Hoy, es de 80 para los hombres y 85 para las mujeres.

En 25 años, será de 90 años.

Las consecuencias son económicas, sociales y, sobre todo, afectivas.

En el programa diremos lo que dices en tu libro: que los viejos...

No, yo no digo "viejos", digo "personas mayores".

... que las personas mayores no producen nada, consumen poco y cuestan caro.

Es la realidad social: serán más numerosos que los menores de 20 años.

Pronto habrá más de 250.000 centenarios en Francia.

Nos van a preguntar qué hacer con ese tsunami de ancianos que anuncias.

Tu calificación de tsunami es imprecisa y vulgar.

Equipara mi análisis a una crítica o a una burla.

Hay más de 14 millones de personas mayores en Francia,

la mayoría, indispensables para la sociedad.

Te voy a dar un libro...

En él descubrirás el sorprendente papel de estas personas mayores

en el equilibrio del país.

A John le gustan los excesos.

Los excesos electrizan a los espectadores

y eso genera audiencia

y buenos programas.

Dentro de 20 o 25 años

habrá más de 4 millones de personas que ya no serán autónomas

y que merecen para su vida un final digno.

Ese es el objetivo de nuestro especial:

recordarle a los políticos que todos merecen un final digno.

¿Un final digno, mientras que hay millones de personas

que ya no tienen una vida decente

antes de llegar a ese final digno que nos prometen desde siempre?

El problema sigue en pie,

¿qué propones para solucionarlo?

La solución... Ese no es ni mi papel, ni mi responsabilidad.

Solo soy un observador: yo observo y reporto.

El espíritu del programa es el debate, pero también la polémica.

Por supuesto.

Digamos que un invitado te agrede.

200.000 enfermos incurables en Francia

y solo 2.000 tienen acceso a cuidados paliativos.

¿Y tú no protestas contra las carencias de estos gobiernos sucesivos?

Otro te podría preguntar:

¿qué propones para los ancianos 100 % dependientes?

Y eso puede seguir.

También tendrás al intelectual respetable:

el gran escritor, el Sr. Michel Houellebecq,

piensa que interrumpir la agonía es un crimen de la civilización.

¿Qué le responden ustedes?

No te pido una respuesta.

Solo te advierto lo que te espera.

Está bien, John. Él ya está acostumbrado.

Con permiso, perdón.

Es Augustin, ¿puedes ver qué quiere?

Sí, soy Florence.

Hay sentimientos humanos y fuerzas de amor

que toda esa gente parece ignorar.

Sí, me habló de eso. Le paso con él.

Con permiso.

Sí, Augustin.

¿Tan rápido?

¿Cómo?

¿Y la Sra. Broquet?

Espere, Augustin.

Espere... estoy en una reunión,

pero creo que la historia del matrimonio Broquet

va a interesarle a estas personas.

Voy a conectar la cámara a la computadora,

quédese con nosotros.

Van a conocer la historia de la esposa de un moribundo.

El médico que van a ver en pantalla se llama Augustin Masset.

Él dirige una unidad de cuidados paliativos.

Esta mujer, la Sra. Broquet,

se rebeló contra el informe médico y yo presencié ese drama.

Listo, Augustin, lo estamos viendo.

¿Puede poner el teléfono en horizontal?

Ok.

- ¿Así está mejor? - Está genial, perfecto.

- Buen día a todos. - Buenos días, doctor.

Bueno,

la Sra. Broquet volvió a la clínica con Hugo, su perro,

y después de disculparse conmigo y también con usted, Fabrice,

se sentó al costado de la cama,

y con voz serena...

Has sido muy valiente.

Ahora puedes irte, cuando quieras.

Yo seré fuerte.

Seguiré con tus maquetas.

Y nuestro nieto se llamará como tú querías,

David.

No te preocupes.

El Sr. Broquet quiso ver a toda su familia.

Mira, están todos aquí.

A las 20:00 hs toda la familia estaba allí, reunida.

A las 21:00 hs quiso quedarse a solas con sus hijos y nietos.

Pidió que todos se fueran con Hugo, el perro,

para quedarse a solas con su esposa.

¿Te acuerdas de Sevilla?

¿Te acuerdas de que yo no quería ir?

Insististe, y yo estaba tan feliz.

Me llevaste a todos lados.

A los jardines... a la catedral.

Me mostraste pinturas magníficas.

Oro y plata por todos lados.

Me explicaste todo.

Con detalle, cada cosa.

Estaba tan feliz.

Al amanecer, se fue.

Yo estaba...

Al lado de su esposa.

Me hubiera gustado estar con ustedes, Augustin.

¿Usted cree que él decidió irse?

Sin duda. Se dejó ir.

Fue un momento excepcional que no se repetiría.

Adiós... a todos.

- Gracias, Augustin. - Nos hablamos, Fabrice.

Fabrice, este hombre es conmovedor.

Una actividad extraña.

Una actividad magnífica, no para reparar a los vivos,

sino para acompañar hasta el final a quienes van a dejar de ser.

Lo necesitamos en el programa.

El filósofo y el médico, en el final de la vida.

- "Final de la vida", suena siniestro, ¿no? - No es siniestro, es la vida.

El final de la vida sigue siendo la vida.

Para tu amigo, ¿qué es la muerte? No el "blablá" médico.

Él cree que el cuerpo lleva la muerte como la fruta su carozo.

Conseguir una buena muerte, ¿qué significa para él?

Terminar con dignidad, no dejar sufrir, no abandonar,

hacer lo que tenga sentido para el enfermo.

Me encantaría que invitáramos al doctor Masset al programa.

Justamente, tengo un proyecto de libro sobre la muerte con el doctor Masset,

la enfermedad terminal, cómo vivirla y qué es eso...

... morir bien.

Bueno, la muerte y nosotros, nos concierne a todos,

un récord de audiencia, el maestro de la muerte y el filósofo.

Ellos no saben por dónde empezar... filosofar, es aprender a morir.

¡Tonterías!

Lo que se aprende es cómo ayudar al ser vivo a morir.

Has hablado de la muerte como un continente a conquistar,

¿qué has querido decir?

Ha existido el continente del sexo en el siglo XX,

Freud y sus colegas hicieron el trabajo,

pasando de las aventuras del corazón

a los deseos más carnales, si se quiere,

pasando del sentimiento a la libido.

Pero en el siglo XXI, es la muerte lo que hay que descubrir y explorar.

Estamos hartos de carnicerías, de masacres y guerras.

Pero frente a una sola muerte entramos en pánico.

¿Le vas a hablar a Augustin de tu ansiedad?

¿O solo del libro y el programa?

Mira eso...

¿Qué es eso?

Es extraordinario...

Escucha... te llamo... Sigo a pie.

Hasta luego.

- Aquí no se puede estacionar. - Me quedo solo dos minutos.

- Es un día especial. - Sí, ya veo.

Uno de nuestros residentes es fanático de Harley Davidson.

Los camaradas vinieron a saludarlo.

El doctor lo está esperando.

Hola.

Hola.

Jean-Pierre, con todos los miembros del club.

- Un gusto. - Hola.

- Un lindo homenaje, ¿no? - Sí, un hermoso espectáculo.

Pruebe este. Pienso que le va a quedar.

Creo que es del tamaño correcto.

- Está perfecto. - Sí, muy bien.

Bueno, ahora voy a mostrarle algo un poco diferente.

No es común verlo aquí.

Hicieron todo lo que se necesita para llevarlo a casa.

Es un paciente que llegó ayer a la noche desde el hospital

con una fuerte dosis de sedantes.

La familia no quiere dejarlo,

a pesar de la tranquilidad que ha encontrado aquí.

Nuestro médico de familia se hará cargo.

Solo tiene que indicar las prescripciones.

¿Aseguran la presencia de alguien más con su marido?

Naturalmente.

Mi marido va a estar feliz en casa,

rodeado de los suyos y de quienes lo aman.

- ¿Esperamos a que salga la familia, doctor? - No, procedamos, Alice.

¿Usted es Fabrice Toussaint, el escritor?

A la cuenta de tres.

Uno, dos, tres.

¿Está escribiendo un libro, un reportaje?

¿Viene con nosotros?

Transformaron el departamento en hospital. Es mejor que aquí.

¿Vamos?

Tengo mucho que decir, si quiere escuchar.

¿Estás bien?

Vas a ver, estarás mejor en casa. Todo está listo.

Me llamo Eugénie.

Fue idea de mi padre. Me gusta.

Como Eugénie Grandet.

- ¿De? - Balzac.

Balzac...

Su madre la llama.

No es mi madre, es mi madrastra.

Cuando papá muera, será rock'n'roll, 10 millones y sin testamento.

¿Qué quería? ¿Todo bien?

Voy a contarle una linda historia.

Listo, terminé.

- ¿Fabrice? - Sí.

Este es el tuyo.

La anécdota de Eugénie me pareció genial.

Sí... trágica y cómica, de lo más humano que hay.

Los tachos de basura de los editores están llenos.

Te toca hacer algo con eso, ¿no?

Haré de eso un cuento filosófico para la tele.

Listo.

Este es para Augustin.

¿Sí?

Tengo algo para usted.

Hoy vamos a visitar a los hijos de un paciente.

Cuando eran niños huyeron con la madre.

Mire, es nuevo.

Este paciente quiere terminar su vida en casa, con su familia.

Siempre se está mejor en casa, incluso para morir.

Ah, Florence puso por escrito nuestras grabaciones.

Siéntese.

Para mí, esto es nuevo, fascinante.

¿Y para usted?

La Rochefoucauld dijo que ni el sol ni la muerte

pueden mirarse fijamente.

Y usted, acompaña a los moribundos, cara a cara.

¿Es una hazaña permanente?

Para el libro, haría falta un método.

Tengo todo por aprender y muchas preguntas por hacer.

Ver y escuchar.

Primera pregunta.

¿Cuál es la mejor muerte?

¿Eso ya le preocupa?

Cuestionar es el comienzo de un método.

Le toca responder.

¿Le pasa pensar en su propia muerte?

A veces. Pero sin asistir.

Sí.

- Ya estamos. - Sí, sí...

Hay que insistir en eso.

Y le toca a usted responder.

- Buen día. - Buen día.

- Buen día. - Buen día.

- Buen día. - Buenos días.

Nuestra hermana va a demorarse un poco.

- Pide disculpas. - Muy bien.

Por favor, siéntense.

Bueno, su padre no siempre es coherente,

pero en un punto es claro:

quiere terminar su vida en casa con su esposa e hijos.

¿Dijo "con su esposa e hijos"?

Visitamos a nuestro padre al llegar gracias a la señora.

Dormía profundamente.

Su padre sufre mucho,

física y moralmente.

Thomas.

Por los dolores, gracias a la morfina,

logramos aliviarlo con 120 mg por día, en régimen subcutáneo.

Pero sobre todo es el aspecto psíquico lo que predomina ahora.

Sus deseos son sorprendentes.

Nuestra madre lo dejó...

... o mejor dicho, huyó con nosotros hace muchos años.

- En cuanto a nosotros, no lo buscamos. - Disculpen la demora.

- Hola. - Hola.

Hola.

Estamos hablando de nuestro padre, que ha pedido vernos.

No cuenten conmigo.

Me han pedido que viniese, pero eso será todo.

Pero si se trata de verlo de nuevo, su velorio o lo que sea, yo no estaré.

Lo que queremos que sepa, doctor, es que nuestra madre lo dejó.

Todo lo que queremos saber es... qué espera de nosotros.

Nos esforzamos por respetar la voluntad de nuestros pacientes.

El domicilio sigue siendo el mejor lugar para terminar la vida.

También es el más complejo.

Es su elección.

No es nuestro problema.

Su estado requiere una presencia permanente.

No cuenten conmigo.

El trabajo no me deja ni un minuto libre.

Vuestro padre puede beneficiarse con una hospitalización domiciliaria.

Las enfermeras lo visitarían dos veces por día,

la comida está asegurada.

Pero eso no implica una presencia permanente.

¿Y cuánto tiempo le queda?

Un día...

... una semana...

... menos de un mes.

La enfermedad lo debilita

y le provoca pérdidas de equilibrio con consecuencias problemáticas.

Podríamos turnarnos los fines de semana.

¿Habrá profesionales que puedan ocuparse el resto de la semana?

Nosotros los pagaremos.

Es posible.

Sí, la implementación de la hospitalización domiciliaria,

consiste en instalar equipo médico en la casa del paciente.

También incluye enfermeras para los cuidados médicos

según sea necesario...

Se sentía un pasado cargado de secretos imperdonables.

Incluso en la víspera de su muerte.

Hasta su hija lo llamaba "padre".

Todos, lo llamaban "padre".

Nunca “nuestro papá” o “papá”.

Sí, parecían solo designar la función,

sin ningún componente afectivo.

¿Y la razón de la huida de la esposa con sus hijos?

En nuestro caso, nunca nos hacemos esas preguntas.

Voy yo.

Sin duda, algún hecho que no deja lugar al perdón.

Es nuestro amigo.

¡Adama!

- Mi amigo Adama, al que esperábamos. - Buen día.

Bienvenido.

- Adama. - Florence, un gusto.

Amigo de Augustin y Martine.

- Buen día, Emilie. - Buen día.

Formo parte de una delegación de Senegal.

Un gusto.

Me escapé un rato para...

almorzar con mis amigos de hace más de 20 años.

Pero también para almorzar con los amigos de ellos.

Es un gran placer para mí.

Quería aprovechar para visitar una unidad de cuidados.

Augustin me lo recomendó. Fui muy bien recibido.

Allí te respetan mucho.

- ¿Es agua? - Sí.

Augustin Masset.

¿Qué hacen ustedes con sus viejos?

¿Los encierran en cajas

con otros viejos que no se conocen ni de Eva, ni de Adán,

esperando la muerte?

Allá, en mi aldea Abahila,

la vejez sigue siendo un camino de sabiduría

y de transmisión.

Aquí... los aíslan en cajas

donde el lucro se ha metido

y los accionistas tienen el derecho divino.

Querido Adama, es verdad.

¿Qué hacemos nosotros con los viejos que nadie quiere?

Mi amigo Fabrice escribió un libro sobre eso hace 20 años.

Y se reactualizó, lo cual es muy inquietante.

Les propongo continuar esta conversación en la mesa.

El almuerzo está listo.

¿Usted ha ejercido en África, Augustin?

Un poco con Médicos del Mundo y también con Adama, en su aldea.

Y la gran medicina, ¿dónde la aprendió?

Soy médico clínico.

Un pequeño médico del interior.

Me formé junto a la cama de los pacientes.

En la facultad, cuando nos enseñaban medicina curativa,

yo veía la muerte como un fracaso.

Durante años, yo hui.

Las enfermeras me pedían entrar al cuarto de un moribundo...

y yo salía corriendo.

"Doctor, su paciente lo llama".

Yo respondía: "No, no puedo". "Tengo que ver otro paciente".

Ellas me decían: "Doctor, solo un minuto".

"Solo unas palabras. Él lo necesita".

También en nuestra aldea

le pedí que fuera a ver a un moribundo en su choza.

Y aterrorizado, me respondió:

"¿Para qué visitarlo si se está muriendo?".

Él solo visitaba pacientes de verdad.

En la facultad, no se pronunciaba la palabra "muerte"...

... solo "curar".

Y cuando ya no se podía curar, el médico se iba.

Hasta que un día, quise aprender a estar presente.

Hablar con lealtad.

Y ahora, soy el responsable de los cuidados paliativos.

Para servir cuando haga falta.

Siempre me dicen: "¡Oh, pobrecito!".

"Debe ser duro todos los días".

Vivimos momentos intensos.

Y eso es fabuloso.

Estamos en un lugar de la vida donde se ríe más de lo que se llora.

Haces un gran trabajo.

Vuelves humano algo que tal vez no lo sea.

Necesitamos hombres como tú.

Vamos. Por favor.

Es una situación a la que hay que acostumbrarse.

Doctor...

Tengo terribles dolores a pesar de la morfina,

y las otras porquerías.

Me han dicho que usted puede ayudarme.

Yo voy a cuidarla bien.

Buenos días, señor.

Mi marido.

- Fabrice Toussaint. - Buenos días.

Va a estar bien acá, ya verá. Vamos a cuidarla bien.

Una linda habitación.

Una linda vista.

Cuidado.

- Buen día. - Buen día.

Vamos a encargarnos de todo.

Gracias.

¿Sin morfina?

Yo no la soporto.

Confíe en mí, va a estar bien.

No es morfina.

Mi marido no sabe todo.

Va a tomar un baño terapéutico y luego un masaje.

Y después hablará con nuestro psicólogo.

Mi psicólogo de allá arriba...

... ya me dijo todo.

¿Qué le ha dicho sobre lo que tiene?

Que no es nada bueno.

No para mí, para mi marido.

¿Acepta hablar con nuestro psicólogo?

¿Es él?

No, es una mujer.

Me siento mejor con eso.

Ya le he pedido...

... que me deje partir.

Y usted va a ayudarme.

Hablaremos de eso mañana.

Bien.

Vengan.

Doctor...

No había pasado una buena noche... en semanas y semanas.

Ella quiere verlo lo antes posible.

Doctor...

Los médicos nos mienten.

¿Por qué?

Ya sé que es grave.

Aquí no mentimos,

simplemente no decimos toda la verdad.

- Pero yo pido la verdad. - Corresponde a la paciente pedirla.

Solo le pertenece a ella.

Esther siempre ha dejado a los hombres sin despedirse jamás.

Yo soy su marido. Quiero saber, ¿es su última aventura?

Su impresión es correcta.

La cuidaremos lo mejor posible...

... durante un tiempo que no sabemos.

- ¿Ellos la cuidarán? - No, solo su enfermera, Inés.

Buenos días.

Buenos días.

Buenos días.

¡Doctor!

¡Siéntese!

Está delicioso.

Crepes de almendras con chantilly.

Vamos.

Siéntese.

- ¿Estás bien? - Sí.

¿Cómo se siente esta mañana?

Me voy a ir pronto.

El dolor vuelve, pero no es aquí.

Es aquí donde trabaja.

Es insoportable.

No tiene mirada de médico. ¿Es médico?

Soy escritor.

Perdón, debería haberlo dicho.

¿Va a escribir un libro sobre mi partida al paraíso de los gitanos,

donde no hay sufrimiento?

¿Qué es una muerte bella, para usted?

Mientras uno duerme, como mi madre.

Pero hay que vivir la propia muerte.

Me dicen que no voy a sufrir,

que puedo irme mientras duermo.

¿Cuándo?

Es usted quien lo decide, Salia.

No va a decirle nada a mi marido.

No quiero que sufra antes.

Después tendrá tiempo.

Entonces, ¿cómo hacemos?

Pero no aquí, quiero estar en mi caravana.

Listo.

Vamos a conectar estas dos jeringas a estas dos vías.

Una, es para el dolor.

La otra, para usarla, si así lo decide.

Voy a irme, ¿verdad?

¿O solo me va a hacer dormir?

No se preocupe. Es una dosis letal. No la vamos a mantener dormida.

Si se siente mal, Inés aumentará la dosis.

Cuando esté en su caravana,

cuando usted misma lo haya decidido,

Inés aumentará el flujo de la jeringa con la marca roja

para ponerla en un sueño profundo, según el protocolo.

¿Eso es todo?

Va a dormirse, sin dolor,

tranquila, junto a los suyos.

Llama a Steph.

Y no llores.

Vamos a partir.

Sí, voy.

Prepárense, vamos a partir.

Vamos a partir. Prepárense.

Amor, prepárense, ¡nos vamos!

No nos estuvimos viendo mucho.

Mi amor, cantemos la canción de los caracoles.

Hay que partir.

La de los caracoles que van al entierro de una hoja muerta.

Canten.

- Vamos, vamos. - # Al entierro

# De una hoja muerta

# Van dos caracoles

# Tienen el caparazón de luto

# Y crespones en los cuernos

# Se van al anochecer

# Una bellísima tarde de otoño

# Pero ay, cuando llegan

# Ya es primavera

# Las hojas que estaban muertas

# Han resucitado todas

# Y los dos caracoles

# Se quedan muy desilusionados

# Pero ahí está el sol

# El sol que les dice:

# Tomad, tomad el trabajo

# El trabajo de sentaros

# Tomad un vaso de cerveza

# Si el corazón os lo pide

# Tomad si os place

# El autobús a París

# Saldrá esta noche

# Veréis el mundo

# Pero no llevéis luto

# Soy yo quien os lo pide

# Eso oscurece el blanco del ojo

# Y además afea

# Las historias de ataúdes

# Son tristes y desagradables

# Recuperad vuestros colores

# Los colores de la vida

# Entonces todos los animales

# Los árboles y las plantas

# Se ponen a cantar

# A cantar a viva voz

# La verdadera canción vital

# La canción del verano

# Y todos a beber

# Todos a brindar

# Es una noche muy hermosa

# Una hermosa noche de verano

# Y los dos caracoles

# Vuelven a casa

# Se van muy conmovidos

# Se van muy felices

# Como han bebido bastante

# Se tambalean un poquito

# Pero allá arriba, en el cielo

# La luna

# vela por ellos

Hay una progresión de la lesión.

Lila, hazme una copia de esto.

Disculpe, ¿qué significa una progresión de la lesión?

Los espero en mi oficina, ¿sí?

Necesito hablar con ustedes a solas. Hablamos ahí.

Listo, se terminó.

- ¿Todo bien? ¿Fue muy difícil? - Todo bien.

Este encierro me hace pensar en Revérie y su catástrofe.

Esa lectura me sacudió bastante.

¿Augustin se fue? ¿Y mi esposa?

Nos esperan en mi oficina.

Dígame, ¿todas estas resonancias las hizo por ansiedad

o para poder describirlas en detalle, como en Revérie?

La vida está hecha de detalles, el diablo está en los detalles,

y mi ansiedad, también.

Lo espero en mi oficina.

Entonces, ¿es tan grave?

Ella plantó todo sola.

Excepto el césped, que es de plástico.

¿Es tan grave?

Nunca hemos hablado de esas pequeñas manchas.

Había otra preocupación, aparte de la del escritor.

¿Es tan grave?

- ¿Se lo explicas? - Es tu especialidad...

Augustin dice que siempre hay que decir la verdad

a quien la pide.

Yo no la pido, la exijo y sin preámbulos tranquilizadores, por favor.

Usted decía que el diablo se esconde en los detalles, ¿no?

Y también en mis ansiedades, sí.

Bueno, prepárese.

La pequeña mancha despertó.

Hay que tratarla de inmediato.

Es hora de luchar, Fabrice.

Con Eleonore y también con Florence,

tenemos un plan para proponerle.

Fabrice,

el diablo estará en los detalles,

pero el placer de vivir y la lucha por sobrevivir, también.

Mire.

Convivo con esto desde hace 11 años.

Y sin ninguna inquietud particular.

Vengan a mi jardín.

Vamos a hablar del futuro.

Subtítulos: Equipo de PdB.

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