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Original subtitles

Soy Brian McLennan,periodista.

Escribo una columna deportivapara un periódico de Nueva York.

Hace unos meses, en Florida,di con esta historia.

Es una historia de béisbol.

Y aunque no hará que nadie grite:«¡Que se paren las rotativas!»,

ni tampoco:«¡Arrancad la portada!»,

y eso es lo quela hace importante.

Esto es el béisbol.

Así son las cosascuando llegas a la cima:

la fama, los titularesy las cámaras de los noticiarios

apuntándote desde todos los ángulos.

Así es la vidaen las grandes ligas,

con tu nombre entre los vítoresde todo el mundo,

desde los palcoshasta las gradas populares.

Esto es el béisbol,

el pasatiempo nacional,un deporte que nos ha dado

grandes nombresy grandes momentos,

que llenan nuestros recuerdosy los libros de récords

con las hazañas del pasado.

El deporte de Babe Ruth y Lou Gehrig,

de Ty Cobb, McGraw y Christy Mathewson.

Cada día surge un nuevo nombre y un nuevo momento

que se suman a todos los demás...

alguien lanza un juego sin hits,

alguien responde cuando más se le necesita,

alguien hace una atrapada espectacular o impulsa la carrera de la victoria,

y nace un nuevo héroe...

Como ocurrió en el Polo Grounds hace unos años,

cuando Bobby Thomson conectó un jonrón en la novena entrada

que aseguró el campeonato de liga y conquistó el corazón

de todos los aficionados de Estados Unidos para los New York Giants.

Así es estar en la cima...

los nombres y los rostros

al final del largo camino hacia la gloria.

Mi historia trata de cómo es todo al comienzo...

de los jugadores de los que nunca has oído hablar,

los que construyen el futuro del béisbol.

Esta es la historia que hay detrás de cada Bobby Thomson,

de cada jonrón en la novena entrada,

de cada equipo como los Giants

y de cada estadio como el Polo Grounds.

¡Que comience el juego!

Y comienza donde empieza toda historia del béisbol...

con los niños y su sueño

de jugar algún día al béisbol en un equipo de las grandes ligas.

El sueño comienza

cuando tienen la edad suficiente para sostener un bate.

Desde ese momento,

el equipo básico de cualquier parque, terreno baldío

o espacio detrás del granero

consiste en un bate, una pelota, un guante, tres bases

y el plato de home.

Y entonces, un día, aparece un anuncio

en el periódico local...

Todos los jóvenes de 17 a 22 años: pruebas de selección durante dos semanas

con los New York Giants en su campamento de Florida.

Y así, cada año, llegan jóvenes de todas partes,

atraídos por la magia de una misma ilusión...

de todas las formas y tamaños, pero con algo en común...

creen que saben jugar al béisbol.

A los que demuestren su valía les darán un contrato

de 150 dólares al mes,

y habrán dado el primer paso...

el primer gran paso... por el largo camino

que pasa por pueblos como Mayfield y Sioux City,

Pauls Valley y Oshkosh, Nashville y Minneapolis,

hasta llegar finalmente a Coogan's Bluff,

donde está el estadio Polo Grounds,

hogar de los New York Giants.

Muy bien, muchachos.

Prestadme atención, por favor.

Me llamo Lobert.

Nunca habéis oído hablar de mí,

pero vuestro abuelo me vio jugar de tercera base.

La próxima vez que le escribáis, preguntádselo.

Estamos muy orgullosos

de que queráis jugar para los Giants

y hayáis venido a demostrar lo que sabéis hacer.

Mientras estéis aquí, veremos de qué sois capaces.

Dale Alexander, Bob Trocolor,

Tony Ravish, yo mismo y los demás...

os examinaremos a fondo.

No puedo prometeros que todos lo consigáis,

pero sí que todos tendréis una oportunidad justa.

No espero que ninguno de vosotros

sea el mejor jugador que haya pisado un campo.

Solo espero que, cuando salgáis ahí fuera,

lo deis todo.

Las tres palabras más importantes aquí

no son «fírmale un contrato».

Son «hazlo lo mejor posible».

Lo primero son estas tarjetitas.

Enviadlas a casa para que las firmen vuestros padres.

La cena será dentro de unos 40 minutos,

así que os sugiero que...

¡Christy!

Tío Hans.

¡Vaya! ¿En qué posición juega ella?

¿A quién le importa? Está en mi equipo.

Mmm.

Estás estupenda, cariño.

Esta es mi sobrina Christy.

Trabaja en las oficinas centrales de los Giants.

Sabe más de béisbol

que cualquiera de vosotros.

Y así empieza todo:

las grandes fanfarronadas que acompañan a los grandes sueños...

como las de Bobby Bronson, aquí presente.

Esta foto la hicieron

después de ganar el campeonato.

Ese día ponché a 14 bateadores.

Este es Tippy Mitchell, primera base.

¿Y la pelota de goma?

Es que soy lanzador.

Tengo una bola rápida y mucho control.

Apretarla mantiene en forma los dedos y la muñeca.

Trucos del oficio.

¿Un promedio de .240, eh?

Y aquí llega Julie Davis.

Como cualquier chico de la Novena Avenida de cualquier ciudad,

se comporta como si fuera a quedarse con la tienda de golosinas de la esquina.

Así no parece asustado ni nervioso,

ni tan ansioso por triunfar como los demás.

Esa maleta pertenece a un cuarto compañero

que creyó que así se reservaría una buena litera.

Pero no conocía a Julie.

Julie ni siquiera te da la mano

hasta estar seguro de que no intentas quitarle

su puesto en el jardín central.

Soy Julie Davis, de la Novena Avenida...

el único lugar del jardín donde juego.

- Hola, chaval. - Hola, Julie.

¿Ves? Julie es buena gente.

«Pol-a-chuk». Polachuk.

Suena a nombre de receptor.

Oye, no lo has hecho nada mal.

¿Te dieron una bonificación por venir?

¿Estás de broma?

Después de vencer a Canton,

el pueblo hizo una colecta para pagarme el viaje.

Cuando triunfe, les devolveré el dinero.

Julie nunca deja que nadie le gane.

Si has jugado en un equipo escolar, él también.

Estoy en el jardín central y un tipo pega un batazo tremendo.

Salgo corriendo a atraparla y sigo corriendo.

¡Hasta llegar al reformatorio!

Ese es Julie.

Haga lo que haga, siempre tiene una gran historia.

Un chico como Tippy Mitchell también tiene una historia,

pero es demasiado tímido para contarla.

¡Es Wally Mitchell!

¿«Con cariño, papá»?

No.

Sí. Es mi padre.

¿Wally Mitchell es tu padre?

¡Fue uno de los mejores primeras bases de todos los tiempos!

Y este no dice ni una palabra al respecto.

Hola, ¿cómo está usted?

¿Con quién tengo el gusto de hablar?

Este no es Polachuk.

Desde luego que no es Polachuk.

Chuy Ramón Santiago Aguilar, de Cuba.

No habla mucho inglés,

pero esa es la belleza del béisbol.

Si sabe moverse hacia la derecha

y darle a una pelota en un granero,

podrá hacerse entender sin palabras.

Te has equivocado de habitación. Te acompaño.

Y así comienzan las presentaciones.

Me encanta estar aquí.

Esta es la parte que más me gusta...

justo en este momento,

antes de abrir la caja de Cracker Jack.

Quizá dentro haya un verdadero diamante...

otro Ott, otro Fitzsimmons,

otro Hubbell.

Eso espero.

Esta vez, de verdad que lo espero.

He estado intentando encontrar la manera de decirte esto,

pero será mejor que vaya al grano.

Para empezar,

ya sabes lo que la directiva piensa de ti.

Te aprecian mucho.

Eres tan parte de los Giants

como el propio nombre del equipo.

No sé exactamente cómo empezó todo,

pero últimamente la directiva

está recibiendo muchas críticas.

Un par de personas... que ni siquiera son del mundo del béisbol...

de esas que siempre andan por ahí

diciéndote cómo debes dirigir tu equipo...

Creía que ibas a ir al grano.

Esa gente parece pensar

que la directiva debería poner a otra persona

al mando de este lugar.

Creen que no has conseguido

todos los resultados que deberías.

¿De qué estás hablando?

Estamos consiguiendo resultados de sobra.

Lo sé, tío Hans, pero...

¿Qué quieren?

¿Un Ted Williams en cada casa?

Competimos con todos los equipos de béisbol.

Todos tienen un campamento como este.

Yo considero un gran resultado que cada temporada

aparezcan un par de cientos de chicos diciendo:

«¿Podemos jugar un partido?».

Eso está muy bien, tío Hans, pero el béisbol es un negocio.

El día que apartes a esos chicos,

ese día te quedarás sin negocio.

Creemos que les damos un futuro, pero son ellos quienes nos dan el futuro.

Si esa gente no lo entiende,

es más ciega que un árbitro de las ligas menores.

Por mí, pueden echarme mañana mismo.

No me moriré de hambre.

Claro que no.

Tengo una pensión y la Seguridad Social.

No me asusta jubilarme.

Cuando llegue el momento, estaré listo para la mecedora...

¡pero ese momento aún no ha llegado!

¿Por qué nos preocupamos?

¡Ni siquiera hemos abierto aún las cajas de Cracker Jack!

Eso es verdad.

Oye, muchacho, ¿qué haces...?

¿Recogiendo piedrecitas?

No, señor. Quiero decir, sí, señor.

No quiero que la pelota golpee una piedra

y me salte por encima del hombro.

Eres tercera base, ¿eh?

Sí, señor.

En casa tenemos trozos de carbón

del tamaño de un puño por todo el campo interior.

¿Dónde está tu casa?

En Pensilvania. Un pueblo minero.

- ¿Cómo te llamas? - Polachuk. Adam Polachuk.

Veamos si de verdad eres tercera base.

Tengo debilidad por la tercera base...

...yo también jugaba ahí. - Ah, lo sé.

Cincinnati, los Cubs y después los Giants.

Te has olvidado de Pittsburgh.

Bueno, ¿quién se acuerda de Pittsburgh?

Esta es mi sobrina Christy.

¿Cómo está usted?

¿Cómo está usted?

Ya pasó la hora de queda.

Será mejor que te acuestes.

Acabarás harto de este campo

cuando terminemos contigo.

Es muy bonito.

Bueno, buenas noches.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Corre de una forma un poco rara, ¿no?

Sí.

¿Qué posición juegas, Polachuk?

Tercera base.

Bienvenido. Soy Julie Davis.

Buenas noches.

Día D. Hora H...

Menos el tiempo que se tarda en desayunar bien.

Esa es una señal inequívoca de que alguien es jugador de béisbol,

y los chicos comen como si un ojeador estuviera tomando nota de cada bocado.

Como de costumbre, Julie Davis es quien más habla.

¿Crees que tienes problemas?

Recuerdo que una vez llevaron una gramola

a la tienda de golosinas.

Era muy elegante...

Metías una moneda de cinco centavos,

una mujer te preguntaba qué querías

y tú se lo decías por un micrófono.

Estábamos todos alrededor de la gramola

cuando un tipo metió una moneda de veinticinco centavos.

Durante un minuto no pasó nada.

De repente,

oímos la voz de una mujer muy sensual que decía:

«¿Qué desea usted, por favor?».

Así que se lo dijimos.

Al día siguiente volvieron y se llevaron la gramola.

¡Ja, ja!

El tiempo se acaba.

Tienes un nudo en la garganta y diez pulgares,

mientras descubres que el uniforme del equipo de tu ciudad,

que te has puesto cien veces, ya no parece quedarte bien.

Muy bien, muy bien.

¡Daos prisa, muchachos!

No tenemos todo el día.

Si alguien necesita cinta adhesiva, que lo diga.

Subíos los calcetines.

Tened cuidado al ataros los cordones.

No vayáis a tropezar con vuestros propios pies.

Hagáis lo que hagáis,

no intentéis

impresionarnos demasiado el primer día.

Ya veremos lo que sabéis hacer.

Ahora, lanzad suave, corred suave,

batead sin forzar,

o acabaréis con los brazos doloridos,

las piernas torcidas y quién sabe qué más.

Recordad: nada de intentar

impresionar a todo el mundo.

De acuerdo. Dad tres vueltas al campo, tranquilamente,

solo para entrar en calor.

Después veremos cómo os desenvolvéis en el campo de béisbol.

Muy bien. Por aquí.

¿Sigues buscando a ese tercera base, Hans?

¡Mac!

¿Qué haces aquí abajo?

Estoy entrenando para el entrenamiento de primavera.

Voy a escribir una serie de columnas sobre este lugar

antes de ir a Phoenix a ver a los profesionales.

Aquí hay una historia sobre el béisbol y los chicos,

y lo que significan los unos para los otros.

Los boy scouts pensarán que quiero quitarles el trabajo.

Yo busco jugadores de béisbol.

Muy bien, vamos.

¡Venga, moveos!

Hola.

Ha llegado la hora.

Este es el momento...

el momento por el que has venido hasta aquí.

Solo queda tiempo para una última oración,

para pedir que no hagas el ridículo.

Y entonces el hombre grita...

¡Vamos!

Muy bien, ya lo habéis oído. ¡Vamos!

Cuando buscas jugadores de béisbol,

te fijas en muchas cosas.

¿Sabe correr? ¿Lanzar?

¿Sabe atrapar la pelota? ¿Batear?

Pero, sobre todo, ¿tiene esa chispa

que hace que lo dé todo,

tanto si va ganando por cuatro carreras como si pierde por diez?

¡Muy bien, poneos en fila!

Durante los primeros días no se puede saber gran cosa.

Solo sabes que tienes más de doscientos chicos

corriendo de un lado para otro como locos,

y solo hay nueve puestos disponibles.

Muy bien. Coged dos.

Muy bien, John.

De acuerdo, John.

Han venido a jugar, y todo gira en torno al béisbol.

Cuando no juegan, hablan de ello.

Y cuando se cansan de hablar,

sueñan con ello.

Solo hacen una concesión al mundo exterior:

juegan, hablan y sueñan

al son de la gramola,

que no deja de atronar.

Aquí tenéis una canción buenísima de Dan Fenton.

«La nana del maníaco».

¡Vaya disco tan disparatado!

Eh, chico.

Ven aquí. Rápido.

Mete una moneda de cinco centavos, ¿quieres?

Saca el dinero. Quiero que escuches esto.

Gracias, chico.

¡Pero a mí me gusta Guy Lombardo!

Después de los primeros días,

empiezas a hacerte una idea de lo que realmente saben hacer.

¡Primera base, coged una!

Anticípate a la pelota.

No dejes que la pelota te domine.

Sí, señor.

Muy bien. Coged dos.

¡Haced la doble eliminación!

¡Oh!

¡Doble jugada!

Eh, Pompritt.

¡Ya la tengo! Que nadie se meta conmigo.

Aquí tienes, chico. Devuélvela.

He dicho que nadie se meta conmigo.

Hablas de una forma un poco rara.

¿Eres de Bridgeport?

Eh, presumido.

Deja que los demás tengan su oportunidad.

Tex, si tienes tantas ganas de atrapar la pelota,

adelante.

Buen intento, chico.

No fuerces tanto los brazos.

Con calma, despacio.

No tan fuerte.

El 181, te toca atrapar.

Vamos, adelante.

Mantened los brazos relajados.

Mal lanzamiento. Lo siento.

¿Cómo? Espera un momento.

¿Qué te crees que es esto, una fiesta de té?

Nada de andar diciendo «lo siento».

Esto son los New York Giants.

Y esto va por todos vosotros.

Si se te escapa una pelota, vuelve a por ella.

Y sigue jugando.

A todo el mundo se le escapa alguna.

Lo importante es seguir jugando.

¿Qué pasa, manazas?

Señor Lobert, soy lanzador.

Ya tendrás tu oportunidad. No te preocupes.

Espera a que Durocher se entere de esto.

Todo gira en torno al béisbol.

El hogar parece estar a un millón de kilómetros...

hasta que ves la expresión de sus caras

cuando empiezan a llegar las cartas.

Algunos no reciben ninguna carta,

como Adam Polachuk.

Desde el momento en que llegó al campamento,

supimos que era un solitario,

un tipo reservado que apenas hablaba.

Lo único que sabíamos de él

era que se comportaba como un jugador de béisbol

y parecía un buen tipo.

«Prác-ti-ca...»

«de ba-teo».

Práctica de bateo.

El año pasado bateé con un promedio de .335.

Está bastante bien para un lanzador.

Bien, golpea la pelota cuatro veces y luego haz un toque.

En la práctica de bateo,

la idea es trabajar la postura

en el plato,

cómo haces el swing y completas el movimiento,

y cuánta potencia tienes.

¿Qué dices, lanzador? ¡Tira la pelota, guapo!

Eh, bateador.

No mires hacia tercera base cuando vayas a batear.

El lanzador está tirando. Míralo a él.

Sí, señor.

A diferencia de un partido normal,

el lanzador no intenta que la pelota pase de largo.

Te deja golpearla.

Y cuando lo haces,

te quedas en la zona de bateo; no corres hacia la primera base.

¡No, no, no! ¡Solo es práctica de bateo!

Buen golpe, chico. Acabas de ganar un partido.

Gracias. Me complace mandar la pelota bien lejos.

Vamos, cariño.

¿Qué dices, lanzador?

Muy bien. Tírame la pelota.

¡Así se golpea la pelota!

Eh, lanzador. ¡Mándamela, muchacho!

¡Aquí mismo! ¿Qué dices?

Este chico no está nada mal.

Se llama Polachuk.

Tiene buenas manos.

Sí, tiene buenas manos.

Me gustan las manos grandes en un tercera base.

Eh, Bobby, creía que eras lanzador.

Lo soy.

A ver cómo lanzas.

¡Sí, señor!

¡Y recuerda que es práctica de bateo!

Lanza suave y deja que golpeen la pelota.

Pero en cuanto Bobby empezó a lanzar,

todos supimos que nadie

iba a poder con el joven maestro aquel día.

Esta era su oportunidad.

y él iba a aprovecharlo al máximo.

Deja que le dé.

Caramba, lo estoy intentando, señor Lobert.

¿Qué culpa tengo yo de tener demasiadas cosas?

Tercer strike. Estás eliminado.

Tengo que darle una lección a ese chico.

¡Tiempo!

A ver si consigues lanzarme una que no batee.

¿Intentabas quitarme de en medio?

Sabes que estabas demasiado pegado al plato.

Pero no te preocupes: esa no era mi verdadera bola rápida.

- Hacia el final de la primera semana, - empiezan a echar de menos su hogar.

Se sientan en el vestíbulo y escriben cartas.

Algunos lo demuestran haciendo el payaso y provocando carcajadas.

Grosvenor, aquí presente, era uno de los mejores.

Su especialidad era imitar a cámara lenta

a un joven lanzador engreído en acción.

¿Qué pasa?

¿Te has quedado sin piedrecitas?

Hola.

Apuesto a que sé quién eres.

Eres el chico que nunca recibe cartas de casa,

porque tu familia se avergüenza de ti.

Y tienen millones, ¿sabes?

Siempre quisieron que fueras violinista de conciertos, pero...

¿Ya tienes bastante?

Sí.

Oye, últimamente estás jugando bastante bien.

Ah, el tío Hans también lo cree.

Te ha echado un vistazo cuatro o cinco veces.

¿De verdad?

Pues claro. Por supuesto,

está enamorado de la tercera base.

Christy venía al campamento desde que su tío lo fundó.

Tenía fama de ser una joven muy despierta.

Y esa era una de las cosas

que hicieron que este chico, Polachuk, nos cayera bien:

se llevaba bien con Christy.

Después de una semana,

algunos escribían cartas, otros hacían imitaciones,

y otros tenían tiempo para otras cosas.

Un tipo como Julie... no se le escapaba una.

Lo entiendo.

Ese chico va camino de ganar 20.000 dólares.

Se casará con la hija del jefe.

Esa luna influye en el océano mucho más

que en las mareas, ¿no crees?

¿Eh?

Ah, claro.

Ojalá tuviéramos algo así en casa.

Mi hermano pequeño, Joe,

se lo pasaría en grande en esta playa.

Es un chico estupendo. Todo un muchacho y siempre con una gran sonrisa.

Es la primera vez que dices más de cinco palabras seguidas.

Solo tiene 12 años,

pero tendrías que verlo jugar al béisbol.

Es mucho mejor tercera base que yo.

No estarás echando un poquito de menos tu casa, ¿verdad?

¿Echarla de menos? ¿Pittston?

Mmm. ¿Qué tiene de malo Pittston?

Es estupenda.

En un día despejado, puedes ver

casi hasta donde respiran aire puro.

Ah. Debe de ser encantadora.

A mi madre no se lo parecía.

Se marchó cuando yo tenía 14 años.

No le gustaba mucho Pittston,

ni tampoco mi padre.

Bueno...

¿Y tú qué opinas de él?

Bueno, es un...

Es un buen hombre,

un hombre bueno y trabajador.

Nos llevamos bien, solo que...

Bueno, es un poco difícil de entender.

Supongo que yo también soy difícil de entender para él.

¿Por qué?

Verás, Pittston es un pueblo minero y...

Bueno, quizá las cosas se vean de otra manera

desde el fondo de la mina.

No lo sé.

Aunque no te lo creas,

creo que ahora sé un poco menos de ti

que antes.

¡Recuento de camas!

Sí, señor. Todos dentro.

- ¿Están todos dentro? - Aquí estamos todos.

«¿Podría indicarme dónde está el jardín botánico más cercano?

¿A qué hora esperamos disfrutar

de su grata compañía?

Hace una tarde...

fresca.

Me estoy desmayando...

por el calor.

¿Dónde está...

el... revisor?»

Ah, buenas noches...

señor, señora o niño pequeño.

Me complace muchísimo

conocer a todos los presentes.

¿Adónde vamos?

A la cama.

A la estación de tren,

a la estación de autobuses,

a la ópera,

al cine,

al médico,

a casa de mi tía,

al jardín...

Nos ofrecen un contrato.

¿Sabes cuánto nos pagan?

150 al mes.

150, y no hay más que hablar.

Menudo negocio.

En mi barrio nos pagan más por mantener la boca cerrada.

Ay, ¿por qué no habré nacido como uno de esos fichajes estrella,

de los que firman por 50.000 dólares

y un descapotable enorme y precioso?

Ajá...

Tú no hables. Tú no hables.

Da gracias si sales vivo después de casi darle al viejo con la bola.

Estaba demasiado pegado al plato.

Sí, sí.

¿Están todos dentro?

Sí.

Llegas tarde.

Uno de tus compañeros de habitación es un mentiroso terrible.

Lo siento, señor.

Yo... solo estaba...

Bueno, quería decir que...

estaba arreglando mi guante,

y no me di cuenta de la hora.

Es muy guapa.

Gracias, señor.

Sobre todo en bañador.

Sí, señor.

Gano esta mano.

Deberían prohibir este juego.

Te toca repartir, John.

No me acostumbro al silencio. Esa máquina de discos no para nunca.

Es como un cañón disparando todo el día.

Poned las apuestas, chicos.

¿Qué esperas?

No son más que chavales de 18 años locos por los coches.

No sé.

Los titulares están llenos de chicos de 18 años

que atracan bancos o van a la guerra.

Hacen notar su presencia.

Es un comentario muy profundo para un holandés tan zoquete.

Se está ablandando.

Le pasa todos los años por estas fechas.

Mañana es el primer corte,

y a John se le parte el corazón cuando tiene que mandar a casa

a los que no deberían estar aquí.

No es eso.

Todos vienen aquí creyendo que serán el próximo Ty Cobb.

Alguien tiene que decirles que no.

Estoy harto de oírlos todo el tiempo

con esa charla de coches trucados y máquinas de discos.

En la última guerra leí sobre un chico de 18 años

que era capitán de las fuerzas aéreas.

Y tenía un grado muy superior al que le correspondía por edad.

No, señor.

Los 18 años son muy importantes...

muy importantes.

Cuando tienes 18 años, eres el mañana.

Eres el mundo dándose una nueva oportunidad.

¿Y quién es ese holandés zoquete?

¡Acabo de ganar esta mano!

Oh...

Ganar y salir corriendo, eso digo siempre.

Buenas noches.

Bien jugado.

Venga, no te quejes. Reparte.

Vamos. En marcha.

Qué melodía tan bonita.

Hay otro momento en que la máquina de discos está en silencio:

el día del primer corte,

cuando se publican los nombres de los chicos que no lo han conseguido.

Tippy, ayer salió algo sobre ti en el periódico.

Decía que tienes buenas perspectivas...

igual que tu padre.

¿A quién quieres engañar? Me parezco a mi madre.

Si no me eliminan a mí, no eliminarán a nadie.

No me preocupa por mí. Es que...

¿Cómo nos enteramos?

¿Se lo dicen a cada uno en privado?

Si tu nombre aparece en esa pizarra,

estás fuera.

Estaba demasiado pegado al plato.

Fue buen béisbol para quitarle los nervios.

Ahí viene la guadaña.

Si tu nombre está en la pizarra, preséntate en la oficina inmediatamente.

Ahí están todos.

No, no están todos.

¿Cómo te ha ido, Chucu-Chucu?

Mi nombre... no está.

Si no está ahí, significa que no te han eliminado.

¿Qué?

Si tu nombre no está en la pizarra, significa que sigues dentro.

Enhorabuena, Chuy.

Bueno, seguimos aquí.

¿Quién lo iba a decir?

Se olvidaron de cómo se escribe el apellido Mitchell.

¡Uf!

No estabas preocupado, ¿verdad?

¿Yo?

Podrían haberse equivocado, ya sabes.

¿Qué pasa con el chico Mitchell?

Quizá se ha esforzado demasiado.

¿Cómo vas a despedir a un chico cuyo padre es Wally Mitchell?

Al menos en la primera ronda.

Siempre pasa lo mismo.

Todos los años por estas fechas, paso por lo mismo.

Juzgamos a cada chico por todo.

Nos aseguramos de que ninguno sea descartado a la ligera

ni rechazado sin examinarlo a fondo y con calma.

Si tiene algo de talento, lo mantenemos aquí.

Y, aun así, todos los años,

cuando cuelgan ahí fuera la lista en la pizarra,

empiezo a pensar que quizá hayamos descartado demasiado pronto a algún chico,

alguno al que hayamos dejado escapar.

Vamos, John.

Sigamos con el partido.

Malditos chicos de 18 años.

Ahora formad equipos y jugad partidos.

La competencia se vuelve más dura.

Con otro corte dentro de cuatro días,

examinas a cada chico con lupa.

¡Fuera de ahí!

¡Así se hace!

¡Bien hecho, chico!

Mira lo que he encontrado en el correo.

Lleva dando vueltas por aquí una semana.

Es de Joe, ¿verdad?

Sí.

He conseguido esta vieja camiseta de recogepelotas para Joe.

¿Podrías coserle las letras? Están sujetas con alfileres en la manga.

Claro.

Gracias.

¿En tu pueblo están preparando la banda de música para recibirte?

No. Es de mi hermano pequeño.

¿Qué le pareció leer sobre ti en el Clarion de Pittston?

¿De qué estás hablando?

¿No has visto el artículo sobre ti?

Mi columna de Nueva York.

Se publica en más de 200 periódicos.

Pensé que esta frase sobre ti

estaría publicada por todas partes en el periódico de tu pueblo.

Me aseguré de destacarla.

Esto está genial, pero...

Todavía es pronto.

Dentro de uno o dos días, tu familia leerá algo sobre ti.

¡Eh, Polachuk!

Coge un bate. Te toca.

Vamos. Prepárate ahí dentro.

Dos, tres, vamos, chico.

Justo aquí. Por el callejón de siempre.

Vamos.

Vamos, Adam. Consigue esa carrera.

¡Ahí va!

¡Strike!

¡Estás eliminado!

Despierta, amigo. Te acabas de perder

una señal clarísima de toque de bola.

¡Vamos! Aguanta ahí arriba.

Métela aquí.

¡Saca a este tipo de ahí!

Ha sido culpa mía, John.

Le estaba enseñando los recortes.

Ojalá dejaras de gafarme a los jugadores.

Es el primer error que comete.

Son sus dos primeros errores.

Picone, ve a jugar a tercera base.

¡Eh, Polachuk! ¿Qué te pasa?

¿Te encuentras bien?

Quizá deberías ir al médico.

Estoy bien.

Bueno, anímate.

Todo el mundo tiene un mal día.

Hasta ahora lo estabas haciendo muy bien.

Date una ducha y olvídalo.

Corre de una forma un poco rara, ¿no?

Sí.

Ya lo sé... Estamos llegando al fondo

de la caja de premios.

Carl Hubbell vendrá dentro de unos días para hacer su informe.

Contaba con Adam.

Si no da la talla,

creo que no volverás a pasar las vacaciones en Florida.

Te has olvidado de algo, ¿verdad?

¿No quieres llevarte esto para Joe?

He pasado toda la tarde haciéndolo,

y me da rabia que las cosas se echen a perder...

Como el hilo.

Por favor, Chris.

Déjame en paz.

Por favor, vete.

¿Ni siquiera vas a despedirte?

Chris, por favor.

¿De qué va todo esto?

¿Qué misterio hay?

¿Por qué te escabulles del campamento de esta manera?

Chris, escúchame.

En realidad no estoy huyendo.

Es que... yo...

Para empezar, no pinto nada aquí.

No lo entiendo.

Quizá lo entiendas, o quizá no.

Mi padre no habla inglés muy bien,

pero se ha pasado toda la vida trabajando como un burro.

¿Sabes para qué?

Para que yo pudiera ir a la universidad.

Ese es su sueño.

Cuando me fui de casa,

se suponía que iba de camino a la universidad.

Tendrías que haberle visto la cara...

iluminada como un árbol de Navidad.

Habrías pensado que ya tenía el diploma en la mano.

Intenté olvidar aquella expresión, pero...

Esta carta de Joe

ha vuelto a removerlo todo.

«Querido Adam:

Apuesto a que les estás demostrando de lo que eres capaz.

Papá le está diciendo a todo el mundo que estás estudiando para abogado.

Se llevará una sorpresa

cuando vuelvas a casa con el uniforme de los Giants.

Buena suerte, Adam.

Tu hermano, Joseph Polachuk».

Se llevará una buena sorpresa, sí.

Cualquier día de estos, alguien verá mi nombre

en la columna de McLennan.

«¡Eh, señor Polachuk!

«¡Que sorpresa!

«¿Qué hace jugando al béisbol?

Se supone que debería estar estudiando».

¿Qué puedo decirle?

«Bueno, papá», le diré,

«si consigo destacar aquí, me harán un contrato y ganaré 150 dólares al mes.

Si lo hago realmente bien y tengo algo de suerte,

quizá algún día gane suficiente dinero

para que todo este sacrificio haya merecido la pena.

Pero si me lesiono y tengo que dejarlo,

se acabó todo.

Lo único que podrías hacer

es hacerme sitio y prestarme tu pico».

¡No hables del béisbol

como si fuera un trabajo de los anuncios por palabras!

Te encanta.

Quieres dedicarle tu vida,

y juegas lo bastante bien

como para que mi tío piense que quizá seas tú quien

pueda salvarle todo este campamento.

No lo sé.

Quizá estés abandonando a tu padre,

pero eso no es tan grave como abandonarte a ti mismo.

Si lo dejas esta noche,

te perseguirá

cada vez que abras un libro de leyes.

Adiós, Christy.

Adiós.

Vamos, amigo.

No puedo quedarme aquí toda la noche.

Hoy no he estado muy fino ahí fuera, ¿verdad?

Ahora mismo tampoco tienes muy buen aspecto.

Todos los chicos luchan por seguir adelante.

Con tanto en juego en cada lanzamiento,

los partidos son a muerte.

Aquel día, los bateadores machacaban a Bobby

como si siguieran en la práctica de bateo.

El chico lanza rápido, pero la pelota no hace nada.

Si esto sigue así, Bobby está acabado.

Quizá, si consigue salir del apuro...

y elimina por ponche a los dos siguientes bateadores.

Oye, Joe el beisbolero, bastantes problemas tienes tú.

Ahí viene tu flor de un día.

No es ninguna flor de un día.

Solo ha tenido un par de días malos...

Eso espero.

¡Lánzale esa vieja bola directamente a las tripas!

¡Vamos, Bobby!

¡Vamos, Adam!

¡Vamos, Adam! ¡Corre hasta el final!

Muy bien, Bobby. Tranquilo.

Tranquilo, hombre. Vamos. ¡Vamos, Bobby!

Muy bien, Bobby. ¡Aquí mismo, muchacho!

¡Así se hace!

¡Strike!

¡Tendrías que haberle dado un buen batazo a esa!

Vamos, Bobby.

¡Pásala justo por delante de él!

Vamos, chico.

¡Así se hace, Chuck!

¡Así se hace, Chuck, Bobby!

¿Qué le pasa?

Bobby, llevas dos strikes.

Vamos a eliminarlo.

Vamos, Bobby. Vamos, muchacho.

¡Elimínalo! ¡Elimínalo!

Vamos, chico. ¡Adelante!

¡Vamos, Bobby!

¡Vamos, campeón!

¡Así se le derriba, muchacho!

¡Así se le derriba, Bobby!

Gracias, Bobby.

¡Vamos, campeón! Vamos, muchacho.

Vamos, Bobby.

¡Directo a las tripas!

Vamos, Bobby. ¡Lánzala con fuerza!

¡Vamos, Adam!

¡Vamos, Adam, corre hasta el final!

¡Otro lanzador!

Muy bien, Adam.

Siento haberte lanzado la pelota a la cabeza, pero estabas en las nubes.

Podrías haberte hecho daño.

Gracias, Bobby.

Bueno, quizá el año que viene.

Hasta luego, muchachos.

Hasta luego, Bob.

Hasta luego, Bob.

Adiós.

Hasta luego, chico.

Buena suerte.

Gracias, señor Lobert.

A ver si te vemos el año que viene.

Habrás ganado algo de peso, quizá hasta hayas crecido un poco.

Nunca se sabe.

No lo sé, señor Lobert.

Hay muchos otros equipos

que necesitan un lanzador con una buena bola rápida

y mucho control.

Vamos, John.

Estás en plena racha.

Ese chico tiene mucho valor.

Sabes, Mac, se me ocurre

que quizá esta vez me haya equivocado de lleno.

Puede que haya metido la pata.

Lo sé. Sigamos con el partido.

Bueno, ahí lo tenemos...

«Mañana: los novatos de los Dodgers contra los futuros Giants».

El gran partido...

y, cuando termine,

se anunciará la selección definitiva,

y el campamento se disolverá, quizá para siempre.

No parece que mañana vaya a ser el último día, ¿verdad?

No.

Christy, yo...

Ese equipo de Brooklyn es realmente duro.

Sus novatos ya tienen contrato.

Nosotros ni siquiera somos novatos todavía.

¿Eso era lo que ibas a decir?

Todavía no puedo decir nada.

Mira, Christy,

justo después del partido de mañana, harán la selección definitiva.

Si mi nombre no aparece en esa pizarra,

tendré muchas cosas que decirle a mucha gente...

no solo a ti,

sino también a un hombre que nunca ha oído hablar de los Dodgers.

¡Lobert, tu pelota!

¡Wally! ¡Wally Mitchell, viejo...!

¡Me alegro de verte!

¡Carl!

- ¿Cómo estás? - ¡De maravilla!

Parece listo para lanzar nueve entradas ahora mismo.

Han pasado veinte años y nos han salido muchas canas.

Habríamos llegado antes,

pero nos perdimos.

Wally nos llevó por un atajo.

Sabía que Carl vendría. No esperaba verte a ti.

¿Cómo está mi chico? ¿Cómo está Tippy?

Quiero que me digas la verdad.

Bueno, Wally, es un chico estupendo.

Se esfuerza al máximo a cada instante.

Deberías estar orgulloso de él.

¡Lo sabía, Hans!

Seguro que batea como una fiera y cubre la base como nadie.

Espera, Wally. Yo...

Esto demuestra lo equivocado que puedes estar sobre tu propio hijo.

Durante un tiempo pensé que quería ser artista o arquitecto.

¡Menos mal!

Puedo contarte otra cosa.

Me las arreglé para que no llegáramos hasta ahora.

¿Cómo dices?

Tomé ese atajo a propósito.

Quería llegar tarde.

No quiero que Tippy sepa que estoy aquí.

No quiero que se ponga nervioso en el partido de mañana.

- ¿El partido? - Sí.

Bueno, hablando del partido...

Verás, al preparar mi...

¡Muchacho, estoy deseando

ver a ese chico en acción!

Me comería un caballo.

Hubb, vamos a comer algo.

Adelante. Ahora voy.

Sobre ese chico, Polachuk...

si es tan bueno como dices,

debería ayudarnos de verdad.

Puede ser.

Mañana estaré allí para echarle un vistazo.

Dalo todo, John.

De verdad quieren que ganemos el partido de mañana.

Lo sé.

Encontrarás pollo frío en la nevera, a la izquierda.

Bueno...

¿Dónde demonios está Christy?

Se supone que ya debería haber mecanografiado todo esto.

Hubbell tiene un aspecto estupendo, ¿verdad?

Sí.

Está redactando su informe para la directiva

justo después del partido.

Sí.

Sería bueno ganar este partido.

Adelante.

Sé que hoy no merezco ser titular,

señor Lobert.

Bueno, Tippy, creo que soy quien mejor puede juzgarlo.

Queremos ganar el partido de hoy, y hay otros cuatro jugadores

que tienen más méritos que yo.

Mira, soy yo quien dirige este equipo.

No espero que batees cuatro jonrones

ni que atrapes todas las pelotas como tu padre.

Lo que sí espero es que des todo lo que tienes.

Hazlo lo mejor que puedas.

Vete a vestirte.

Sí, señor.

¿Puedo hacerle una pregunta?

Su padre va a verlo jugar hoy.

Como suele decirse,

un partido vale más que diez mil palabras.

Hubbell también estará mirando.

Sí.

Buena suerte, Al.

Buena suerte a ti, Hans.

¡Lleva a los muchachos al campo! ¡Vamos, deprisa!

Tío Hans.

Tío Hans.

¿Qué sé yo de series?

Mi tío estará aquí mismo, señor Polachuk.

¿Dónde está Adam? ¿Dónde está mi hijo?

¿De qué va todo esto?

Tengo un partido del que ocuparme.

¿Dónde está mi hijo?

¿Qué?

Este es el padre de Adam y este es su hermano Joe.

Me alegro mucho de conocerlo, señor,

y a usted también, Joe.

Espere a ver a su hijo.

El tercera base con mejor aspecto...

No lo entiende, tío Hans.

Le pedí al señor Polachuk que viniera.

Ni siquiera sabía que Adam estaba aquí.

Adam debería estar en la escuela.

No quiere que su hijo juegue al béisbol.

No aprobará ningún contrato. Pensé que quizá ayudaría

que hablara con usted del asunto.

Mire, señor Polachuk, entiendo cómo se siente,

pero ahora no podemos hablar de esto.

- Después del partido. - No. Hablamos ahora.

Mi hijo va a estudiar, no a jugar al béisbol.

No queremos sacar a ningún chico de la escuela,

pero este partido significa mucho para Adam.

Si le dice que no puede jugar, aunque haya hecho mal en venir,

siempre pensará que usted le arrebató su única gran oportunidad de llegar a ser alguien.

¿Alguien? ¿Por jugar al béisbol?

De acuerdo, entonces. No se lo diré yo.

Dígaselo usted. Se acabó el béisbol.

De acuerdo, hagamos un trato.

Deje que juegue este partido y, cuando termine,

lo echaré del equipo.

Este campamento está lleno de padres.

Recuerda, solo es otro partido.

Hazlo lo mejor que puedas y no te pongas nervioso.

Si cometes un error, no tires la pelota a lo loco.

No ayudes al lanzador contrario bateando bolas malas.

Juega como lo has hecho hasta ahora

y no tendrás nada de qué preocuparte.

De acuerdo, Giants...

¡Vamos allá!

Sí, solo es otro partido...

pero es el último para Adam,

y, si los Giants no ganan, quizá también lo sea para Lobert.

Nunca es solo otro partido.

Solo hay una cosa que nunca cambia...

el hombre de azul

respira hondo y grita...

¡Que empiece el partido!

Cualquier esperanza de ver un partido igualado y emocionante

se esfumó entre los sencillos.

Los Dodgers ganaban por 3-0.

En la parte alta de la tercera entrada, los Dodgers estaban al bate

con las bases llenas y ningún eliminado.

¡Otro batazo!

El jardinero derecho de los Giants cometió un error y entraron dos carreras más,

por lo que los Dodgers ganaban 5-0.

Vaya Giants, desde luego...

igual que el equipo profesional.

Ya están listos, Lobert.

Mándelos a todos al Polo Grounds.

¡Ja, ja, ja!

En todos los partidos hay uno de estos.

Yo solía perseguirlos.

¿Quiere un chicle?

Gracias.

¡Bola fuera!

¡Así se hace! ¡Dale fuerte a esa bola, campeón!

¿Ves a ese chico en primera?

En primera.

Parece un jugador de béisbol de nacimiento, ¿verdad?

Vamos. Vamos, campeón.

El error de Tippy permitió dos carreras más,

y Brooklyn ya ganaba por siete carreras.

Bueno, eso le pasa hasta a los mejores.

¡Olvídalo, chico! ¡Pasa página!

Vamos. Adelante.

Vamos, muchacho. ¡Lanza esa bola!

¡Eso es!

Tranquilos, muchachos.

Vamos, calmaos. ¡Sacadlo de ahí!

¡Atrás! ¡Atrás!

¿Eso estuvo bien?

¡Qué va, estuvo genial!

En la parte baja de la tercera entrada,

Chuy salió a batear con dos eliminados y un corredor en segunda.

Conectó enseguida un sencillo,

y Jasinski llegó volando a casa con nuestra primera carrera.

Por primera vez,

los Giants tenían algo que celebrar.

El siguiente era Julie.

Vamos, Julie. ¡Demuestra que sabes batear!

Mandó un batazo potente al jardín derecho,

y Chuy corrió como un rayo al doblar la segunda base

y llegar disparado a tercera.

Entonces le tocó batear a Adam.

Con corredores en primera y tercera y dos eliminados,

tenía una auténtica oportunidad de convertirse en héroe.

Ahora fíjese en este chico.

Es un auténtico jugador de béisbol.

Lo estoy mirando,

pero no es ningún jugador.

¡A por él!

Vamos, Adam.

¡Vamos!

Adam mandó la pelota bien lejos,

pero el jardinero izquierdo de los Dodgers hizo una atrapada espectacular

que acabó con la reacción y puso fin a la entrada.

¡Así se hace, Giants!

¡Os venís abajo en los momentos decisivos!

¿Eso no estuvo bien?

Le robaron el batazo.

¿Permiten estas cosas?

El marcador siguió 7-1 durante las entradas intermedias.

Tippy no permitió más carreras,

pero, como dijo Lobert,

un partido valía más que diez mil palabras.

Has estado haciendo muchos cambios.

¿Qué tal si sacas al chico Mitchell?

No.

¡Vamos, no os rindáis!

Parte alta de la sexta entrada.

Sigue el 7-1.

¡Salvo!

¡Qué lanzamiento tan malo!

La pelota estaba justo ahí.

Es un error del primera base.

Ese chico de primera no sirve.

No tiene lo que hace falta.

Pero es un chico estupendo y se está dejando la piel.

Estoy orgulloso de él.

Ese chico no puede fallar.

¿Has visto cómo ha atrapado la pelota?

Eso se lleva en la sangre.

Ese es mi hijo.

¿Ah, sí?

Debe de estar muy orgulloso de él.

¿Y por qué iba a estarlo?

¡Ha tenido suerte!

Cállate.

¡Cierra la boca!

Tranquilo, papá. No te pongas así.

Solo estaba bromeando.

¡He dicho que te calles!

En la parte baja de la séptima, empezamos a reaccionar

y anotamos dos carreras más, dejando el marcador en 7-3.

Seguíamos al bate.

Había corredores en primera y segunda con dos eliminados.

El lanzador de los Dodgers perdió el control

y no conseguía lanzar un strike contra Jasinski.

¡Tiempo!

¡Tiempo!

Con un bateador peligroso como Chuy al llegar,

Campanis no quería correr riesgos.

Hizo una señal al bullpen,

y un nuevo lanzador salió al campo...

aunque para nosotros no era nuevo.

¡Vaya, mirad quién ha aparecido!

¿Qué has hecho con la pelota de goma?

Bases llenas, dos eliminados. Vamos, chico.

Por supuesto, señor Campanis.

No me lo puedo creer.

¿Cómo está, señor Lobert?

Vero Beach es un sitio estupendo.

Muy bien.

Parte baja de la séptima,

dos eliminados, bases llenas y Chuy al bate.

Dos eliminados, muchachos. ¡Elimínalo, Bobby!

¡Choo-Choo, dale a este tipo!

Vamos a por él, muchacho.

Un hit nos devolverá al partido.

¡Mándala lejos!

¡Choo-Choo, vamos!

¡Strike!

¡Así se lanza, campeón!

Vamos, Chuy. ¡Mándala fuera!

¡Vamos, Choo-Choo! ¡Guárdame un poco!

¡Tercer strike, eliminado!

Se acabó la reacción.

¡Maldita sea! ¡Hijo de...!

Campanis, ¿de dónde has sacado a ese lanzador?

Se presentó y dijo que tenía una buena bola rápida

y mucho control.

¿Por qué? ¿Quién es?

Un lanzador con una buena bola rápida

y mucho control.

Esta era nuestra última oportunidad...

la parte baja de la novena.

Necesitábamos cuatro carreras para empatar y cinco para ganar.

Hasta Carl Hubbell sentía la tensión,

y eso que había vivido muchas novenas entradas.

¿Quién es esa persona tan importante?

Ah, ese es Hubbell, Carl Hubbell.

¿A qué se dedica?

¿Que a qué se dedica?

Es uno de los mejores lanzadores que han existido.

¿Tanto alboroto por un jugador de béisbol?

Si esto te parece mucho,

supongo que no estuviste en el estadio de los Yankees

el día de Joe DiMaggio.

Había ochenta mil personas aplaudiendo

al hijo de un inmigrante italiano.

Le regalaron coches,

relojes de pulsera, de todo.

Vaya, un pobre muchacho.

¿Pobre muchacho? Ganaba cien mil dólares al año.

Cien mil dólares por seis meses de trabajo.

¿Y si fuera un chico polaco?

¡Ja, ja! Bueno, sería lo mismo, ¿no?

Sí.

¡Ja, ja, ja!

¿Apoyo moral, Carl?

Claro.

¡Vamos, Mitchell! ¡Adelante!

Le toca a Mitchell.

¿Quieres que alguien batee por él?

No.

Vamos, Tippy. ¡Empieza la remontada!

¡Vamos!

¡Lánzamela!

¡Lánzamela! ¡Vamos!

¡Así se hace, Tippy! ¡Eso es!

¡Corre! ¡Corre! ¡Corre!

¡Gira! ¡Ve a por la segunda! ¡Hasta el final, Tip!

¡Frena! ¡Doble fácil!

¡Así se hace, Tippy!

¡Muy bien!

¡Sacadlo de ahí!

Vamos, chico. ¡Puedes hacerlo!

¡Elimínalo!

¡Tiempo!

Estoy bien. Estoy bien.

Claro que sí, pero será mejor hacerte una radiografía de esa mano.

Buen partido, Bobby.

Gracias, señor Lobert.

Me las pagarás en el Ebbets Field.

Eso es lo que me temo.

Muy bien, muchachos, vamos a por ellos.

¡Sigamos luchando!

¡Que empiece el partido!

Muy bien, grandullón.

¡Vamos a dejarlo fuera!

¡Vamos!

7-4, un eliminado.

No lo sé.

El partido se está poniendo interesante ahora.

Pierden por tres carreras y está buscando una señal.

¡Batea un jonrón!

Nos quedaba un último eliminado.

Todo dependía de Chuy.

Vamos, Choo-Choo. ¡Mantén viva la esperanza!

¡Vamos, chico!

¡Lánzamela ahora, muchacho!

¿Dónde está la energía?

¡Vamos, Chuy, corre!

¡Corre! ¡Estás a salvo! ¡A salvo!

Todavía hay dos eliminados.

Esto aún no ha terminado.

La carrera del empate está al bate.

Ahora todo dependía de Julie.

¡Demuestra que sabes batear, Julie!

Buen batazo, chico.

Podría valer al menos un descapotable.

7-5. ¿Qué te parece?

Sí, ya lo sé. La carrera de la victoria está al bate.

Y ahora todo dependía de Adam.

¡Vamos a eliminarlo!

¡Vamos, Adam!

¿Dónde está la energía?

¡Despierta ahora! ¿Qué me dices?

¡Aquí llega el último eliminado!

¡Vamos, Adam!

¡Vamos!

¡Vamos, grandullón!

¿Qué me dices? ¡Lánzamela!

¡Hasta el final!

¡Bola!

¡Está estudiando tus lanzamientos, Adam!

¡Conecta bien una!

¡Conecta bien una!

¡Adam, mándala lejos!

¡Vamos!

¡Strike!

Vamos, muchacho.

El béisbol forja el carácter,

¡pero a ver si conseguimos carreras!

¡Vamos, chico!

¡Vamos! Va a estar muy justo. ¡Al suelo!

¡Salvo!

¡Ladrón!

Sabía que podías hacerlo.

¡Pum, un jonrón y se acabó!

Nunca había visto nada igual.

Siempre hay alguien que batea un jonrón

en la novena... A veces.

¡Han ganado por ti!

¡Han ganado por ellos mismos, Carl!

¡Bien hecho, míster!

¡Esto era por ti!

Estoy orgulloso de ti, hijo.

Has estado magnífico... para ser arquitecto.

Gracias, papá.

¡Bien hecho, Adam!

¿No ha sido maravilloso?

¡Eh, Adam!

Hola, Joe.

Señor Polachuk, espero que...

Juega como DiMaggio.

Bateó por encima de 900,

y le regalaron el estadio de los Yankees.

De acuerdo, papá.

El campamento está llegando a su fin.

Las maletas vuelven a los lugares de donde vinieron...

algunas con contratos, otras sin ellos.

Creo que nos ha ido bien.

Eso creo.

Eso creo.

Ciento cincuenta dólares al mes.

¿Este es Joe DiMaggio?

¿Qué te pasa?

Acabo de acordarme de algo.

Hay una chica llamada Maybelle

en Sioux City.

Le gustan los jugadores del cuadro.

No te acerques a ella, ¿me oyes?

No te preocupes.

No miraré nada que no sean rodados.

Hasta luego, Pompritt.

Sigue practicando ese agarre más corto.

Sí, señor.

Señor Lobert.

Chuy, no pierdas nunca ese diccionario tuyo.

No, señor.

Nos veremos en el Polo Grounds.

¿Tienes entradas?

No necesitas entradas.

Di mi nombre y te darán el mejor asiento.

Es broma, es broma.

Gracias. Muchísimas gracias, señor Lobert.

Buena suerte, chico.

Adiós, señor Lobert.

Volveré el año que viene para intentarlo otra vez.

Te estaré esperando, chico.

Gracias. Muchísimas gracias.

Bueno, señor Polachuk. Adiós.

No creo que se arrepienta.

Yo tampoco lo creo.

Joe, nos veremos

dentro de un par de años.

Hasta luego, señor Lobert.

No dejes que ninguno

de esos grandullones te intimide.

Recuerda que vas de parte de Lobert.

Sí, señor.

¡Hasta luego, señor Lobert!

¡Adiós, Mac!

¡Adiós, entrenador!

Es duro para los chicos que no lo han conseguido.

Sí.

Aun así, todos tendrán algo que recordar

durante el resto de sus vidas.

Ahora mismo,

el béisbol es lo más importante para ellos,

pero dentro de un par de años

estarán deseando probar suerte en otras cosas...

los negocios, el derecho, una esposa y unos hijos.

Con el paso de los años,

recordarán estas dos semanas y contarán aquella vez

en que estuvieron a punto de llegar a las grandes ligas.

Quizá incluso hagan un viaje especial

para enseñarles a sus hijos este mismo lugar,

donde estuvieron tan cerca del Polo Grounds

y de los New York Giants.

Esta es la historia que hay detrás de cada Bobby Thomson,

de cada equipo de las grandes ligas y de cada Polo Grounds.

Esta es una historia de béisbol,

y termina donde terminan todas las historias de béisbol...

en el principio, con los chicos.

¡Eliminado!

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