All language subtitles for East Of Eden (1955)-2

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Original subtitles

''AL ESTE DEL EDÉN''

Al norte de California, las montañas de Santa Lucía,

oscuras e inquietantes, se alzan como muro entre el pacífico

pueblo de Salinas y el escabroso y escarpado puerto pesquero

de Monterrey, a veinticinco kilómetros.

MONTERREY, 1917 Fuera de los límites de la ciudad

Bonito ingreso. Has elegido bien el negocio, Sally.

Gracias.

Buenos días.

Ingreso.

Otro bonito ingreso.

Sally y tú habéis elegido un buen negocio.

Tengo prisa, por favor.

Hola, Kate.

¿Has limpiado la casa de enfrente?

Aún no he tenido tiempo.

Siempre deberías hacer ésa primero.

¡Anne!

Ven aquí.

¿Habías visto a ese chico alguna vez?

Puede que anoche estuviera en el bar.

Llama a Joe.

Joe.

Hola, bonito.

-¿Me has llamado, Kate? -Sí. Mira por la ventana.

Hay un chico que me ha seguido al ir y al volver del banco.

Ven aquí, mequetrefe.

-¿Me dice a mí? -¿Por qué has tirado esa piedra?

¿Hay alguna ley que lo prohíba?

¿Eres un machito? ¡Ven aquí!

¿Qué se te ha perdido por aquí?

-¿Querrá hablar conmigo? -¿Kate?

¿Para qué? ¿Qué quieres?

Sólo quiero hablar con ella.

-¿Qué quieres? -Nada.

¿Vives por aquí?

-¿En Monterrey? -En Salinas.

¿Cómo te llamas?

¿No hablas? Oye,

¿por qué sigues a Kate?

¿Qué pretendes, mequetrefe?

¿Hay alguna ley que prohíba seguir por el pueblo...

a la madame, o como se llame?

No sé si hay alguna ley que lo prohíba, pero a ella no le gusta.

Esa casa de allí también es suya, ¿verdad?

Pero no merodees por aquí, mequetrefe. Eres muy joven.

Vamos, lárgate.

¿Es su verdadero nombre?

-Kate. ¿Es su verdadero nombre? -Claro, que yo sepa. ¿Por qué?

¿Cuál es su apellido?

Nadie tiene apellido por aquí, muchacho. ¿Por qué?

Dile que la odio.

Debería haber entrado directamente.

Debería haber entrado y haber hablado con ella.

Anoche Cal no volvió a casa. Papá le regañará.

-¿Sabes qué le llaman las chicas en clase? -No, ¿qué?

El merodeador.

-Se lo diré. -Mejor que no lo hagas, Aron.

-Promete no hacerlo. -¿Por qué?

Por favor. No quiero que...

-Hola, Cal. -Hola.

Hola, Cal.

Perdona que hable.

Vamos a ver la fábrica de hielo que va a comprar papá.

-¿Te vienes? -¿Qué fábrica de hielo?

La que va a comprar para congelar verduras.

Lleva toda la semana hablando de ella cada noche.

¿Estará allí papá?

Claro, va a comprarla.

Creo que paso.

Algún día tendrás que verlo, Cal.

-Vamos. -Oye, Aron.

¿Sí?

-¿Por qué no me preguntas adónde he ido? -¿Vas a decírmelo?

-No. -Entonces, ¿por qué voy a preguntarte?

-¿Está enojado papá? -Pasaste la noche fuera.

Estaba preocupado.

Sí, seguro.

¿Te vienes o no?

Vale. Nos vemos en la cena.

Viene.

Viene.

¿Ves, Will?, saqué la idea de un artículo que leí.

Desenterraron un mastodonte en algún lugar de Siberia.

Llevaba miles de años en el hielo y la carne aún estaba bien.

¿Mastodonte?

¿Qué excusa tienes?

Éste es mi hijo Cal.

Supongo que a su edad pensarías que lo correcto sería...

hablar con tu padre antes de pasar la noche fuera.

O al menos pedirle disculpas cuando volvieras a casa.

Bueno, los tiempos cambian.

Como te decía, un mastodonte es un tipo de elefante.

Hace mucho que no vive en la Tierra.

-¿Y la carne aún está fresca? -Tierna como una chuleta de cerdo.

Esto es lo que más te ha emocionado en mucho tiempo.

Parezco emocionado, ¿verdad?

Mira, Will, siempre he estado en el rancho.

-Llevo 16 ó 17 años sin meterme en nada. -Ya lo sé.

Pero ahora siento que si pudiera hacer algo,

poca cosa, antes de morir, algo que sirva para el progreso,

para la gente quizá. Llámalo como quieras.

Podría compensar todos los años que he estado en barbecho.

Así que últimamente he estado leyendo lo que he podido sobre refrigeración.

Y no puedo quitarme de la cabeza que puedes mantener cualquier cosa...

si la mantienes lo bastante fría. Como aquel mastodonte.

-Buenas tardes, Abra. -Buenas tardes, Sr. Trask.

-Hola, Sr. Hamilton. -Hola.

-Hola, hijo. -Hola, papá.

Mi hijo Aron cree que tal vez sea una buena idea.

Papá envolvió una lechuga en papel de cera,

la tuvo en el congelador, más de tres semanas...

y seguía fresca y buena. ¿Verdad?

Sí, hijo.

-Papá, ¿podemos echar un vistazo? -Claro, Aron. Ahora es nuestra.

¿Sabes dónde está el mayor mercado de verduras en invierno?

-¿Dónde? -En Nueva York.

Y allí no se plantan.

Pero el ferrocarril me había prometido vagones de frutas.

¿No tienes nada que decirme, Cal?

-Sí. -Ya era hora. ¿Y bien?

Leí en el periódico de Monterrey...

que si entramos en esa guerra,

habrá quien haga fortuna.

Pero se hará con alubias, maíz y cosas así.

-No hace falta todo este hielo. -Tienes razón.

Las alubias han subido 3 centavos.

Si quieres beneficios, planta alubias.

También se conservan bien, ¿no?

No estoy especialmente interesado en obtener beneficios, Cal.

HIELO

Mira esto, Will.

No soy inventor ni científico,

pero sé que ésta es una buena idea.

Vengo de una familia de inventores. Gente llena de ideas como ésta.

Soy el único que no ha ideado nada...

y el único que ha ganado dinero.

Para obtener beneficios, planta alubias.

¡Tira ese cigarrillo! ¡Eso está lleno de serrín!

-Vamos, Adam, sólo es un poco irreflexivo. -¿Irreflexivo? Es un desconsiderado.

No sé. Ese chico ha agotado mi paciencia.

No lo comprendo. Nunca lo he comprendido.

A Aron lo he comprendido desde pequeño.

Ayúdame.

-No le cae bien nadie, ¿verdad? -¿A quién, a papá?

No, a Cal.

Esto está oscuro y da miedo.

¿Por qué está siempre tan solo?

-Porque quiere. -Nadie quiere estar siempre solo.

Papá ha hecho una gran compra, ¿verdad? Congelaremos verduras.

Eso le dará un motivo por el que vivir.

¿Qué pasa, Abra, no te cae bien Cal?

-Supongo que no lo conozco muy bien. -Yo lo quiero.

Es natural, es tu hermano. Da miedo.

-¿Que da miedo? -Cuando te mira.

Como un animal.

No sé, a mí me da miedo.

Aron, ¿cuándo nos casaremos?

En cuanto acabe con la condenada escuela.

Me gustaría que fuera ya.

-Y a mí. -¿Sí?

Abra.

-Cuando nos... -Te quiero, Aron.

Cuando nos casemos, todo será perfecto.

Todo será perfecto.

Serás una madre estupenda, Abra.

-Espero que sí. -Seguro.

Perfecta.

No recuerdas a tu madre, ¿verdad, Aron?

No, murió justo después de que Cal y yo naciéramos.

Debe de ser duro no haber tenido madre.

-¿Qué es eso? -Mira, ¿qué hace ahí arriba?

-Qué loco. -Nos está mirando.

-No. -Que sí.

Pongámonos aquí, Aron.

-No nos está mirando. -Tengo la sensación de que aún nos ve.

Te quiero, Aron.

En serio, te quiero.

Claro. Yo también te quiero.

¡Cal, para! ¡Deja eso, Cal!

¿Qué estás haciendo? ¡Para!

''Bienaventurado aquél cuya transgresión ha sido perdonada...

''y cubierto su pecado.

''Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad...

''y en cuyo espíritu no hay malicia.''

Y tú estás perdonado, Cal.

Creo que no hay iniquidad en tus acciones,

sólo algo que desconozco.

¿Por qué has tirado el hielo?

No lo sé.

¿Ha sido...?

¿Ha sido venganza? ¿Ira?

¿Miedo a que te castigara por no venir anoche a casa?

¿Qué ha sido?

Quería ver cómo se deslizaba por el vertedor.

-Quizá sería mejor que leyeras desde aquí. -Yo lo leeré, papá.

No, tiene que leerlo Cal.

Empieza con el versículo quinto.

Versículo quinto.

''Mi pecado te manifesté y no encubrí mi iniquidad.

''Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor...

''y tú perdonaste la iniquidad de mi pecado. Amén.''

Sigue.

Sexto.

Sugiero que un poco más lento, Cal.

Y no hace falta leer los números de los versículos.

''Por esto orará a ti todo santo.

''Y en la inundación de muchas aguas...

''no llegarán éstas a él. Amén.''

Séptimo.

Los números no, Cal.

''Tú eres mi refugio, me guardarás de angustia,

''con cánticos de liberación me rodearás. Amén.''

-Octavo. -¡No te arrepientes! ¡Eres malo!

Malo de pies a cabeza.

Disculpadme. Voy a salir a esperar a Abra.

Tienes razón. Soy malo. Hace tiempo que lo sabía.

No quería decir eso, Cal. Ha sido un momento de ira.

Bueno, es verdad.

Aron es el bueno.

Supongo que recibes cierta cantidad...

de bueno y malo de tus padres,

-y yo sólo recibí lo malo. -Eso no es cierto.

Cal, escúchame.

Puedes hacer lo que quieras de tu vida.

Es cosa tuya. Un hombre puede elegir.

Eso lo diferencia de un animal.

No escuchas. Nunca lo recordarás.

Mi madre...

no murió y se fue al cielo,

¿verdad?

¿Por qué me preguntas eso?

No está muerta.

Ni está enterrada en el este como dijiste.

Está viva.

-¿Qué te hace pensar eso? -Se lo oí a un tipo.

-¿A quién? -No sé cómo se llama.

Iba de paso.

¿Por qué nos dijiste a Aron y a mí que murió?

-Pensé que os ahorraría dolor. -¿Dolor?

Si aún estuviera viva, ¿dónde crees que estaría?

No tengo ni idea. Se fue al este.

¿Cómo lo sabes?

Cuando abandonó el rancho donde vivíamos cuando nacisteis,

oí que se iba al este.

¿Cómo era? ¿Era mala?

Supongo que...

Nunca supe cómo era. No era como los demás.

Parecía que le faltaba algo.

Bondad quizá. Conciencia.

Nunca supe qué quería.

-¿Por qué te dejó? -Eso tampoco lo supe nunca.

Estaba llena de odio.

-¿Odio hacia ti? -Hacia todo.

¿No le dirás a Aron que no murió?

No.

No debo hacer nada que haga daño a Aron.

¿De qué es la cicatriz que tienes en el hombro, padre?

Ya te lo he dicho, Cal.

Es una vieja herida de escaramuzas contra los indios.

-¿Por qué me preguntas eso ahora? -¿Cómo era ella? ¿Era guapa?

Tenía unas manos preciosas.

Como el marfil.

Se las cuidaba mucho.

Su madre tenía artritis.

Siempre le asustó que le pasara a ella en sus manos.

Habla conmigo, padre.

Necesito saber quién soy. Necesito saber a quién me parezco.

Necesito saber...

¿Dónde está?

Te lo digo sinceramente, Cal,

no volví a saber de ella desde que se fue.

Espera. Quiero seguir hablando contigo.

Si dejas esta sala ahora, puede que ya no podamos volver a hablar.

¿Vendrás a casa esta noche, Cal?

¿Qué más da? Tú estás en casa. Es a ti a quien quiere.

Buenas noches, Cal.

Muy agitado. Agitadísimo.

Buenas noches, Abra. ¿Y mi víctima de ajedrez?

-Le está esperando, Sr. Albrecht. -Bien.

¿Qué crees que quería decir con eso?

¡Vamos, largo!

Tu mujer ha llamado tres veces.

-Mi mujer es una... -Ya lo sé. Lárgate.

¡Joe!

Vale, amigo, te has quedado sin dinero.

Sr. Hawks.

-¿Qué quieres? -Quiero...

-¿Qué quieres beber? -Una cerveza.

¡Eh!

-¿Y mi bebida? -Ya va.

Eso no está muy limpio, es...

No pasa nada.

-Será mejor que te vayas. -¿Por qué?

Eres el que ha seguido a Kate esta mañana.

-Es un país libre, ¿no? -Es un país libre.

Sólo que Joe dijo que si volvía a verte debía decírselo.

Díselo si quieres.

Eres sólo un chaval, ¿verdad?

-Soy mayor que tú. -Sí, claro, pero eso no...

-¡Eh! -Ya voy.

Por favor, chaval,

no deberías ir por ahí tirando piedras y cosas.

No está bien. Ni bebiendo cerveza.

Ahí está Joe.

Vete, chaval, por favor. No querrás resultar herido.

Puedes decírselo si quieres. Es tu oportunidad.

Eres un descarado, ¿verdad?

-¿Conoces a Kate? -Éste es el local de Kate.

-¿Te trata bien? -Claro.

Tengo que irme ya, chaval.

¿Es agradable?

Que no te vea Joe, por favor.

No te trata mal ni nada, ¿verdad?

Por favor, chaval, tengo que irme. Me alegro de conocerte.

¿No tiene nada bueno?

¿Qué te pasa, chaval?

-Tenía las manos bonitas. ¿Las viste? -¿Las manos?

¿Se las miraste?

No, creo que no se las he visto nunca. Siempre lleva guantes.

¿Dónde está?

-¿Quieres decir ahora? -Sí.

-Estará en su despacho. -¿Dónde está eso?

Por allí detrás.

¿Me lo muestras?

Mira, chaval, no causes problemas.

No voy a causar problemas. Venga.

Nosotros... Señala la puerta y yo iré.

No, en serio.

Este sitio es duro. No puedo perder el trabajo.

-Bueno, no se me da muy bien. -No lo perderás.

Si doy un mal paso, Kate me echará inmediatamente.

Anda, por favor.

Muéstrame sólo dónde está la puerta.

Vamos.

Ayúdame.

Vamos.

Ahí está la puerta.

Gracias. Ya puedes volver.

¿Qué vas a hacer?

Por favor, chaval, no causes problemas.

No causaré problemas. Esperaré a que te hayas ido, ¿vale?

¿Me deja hablar con usted? Por favor.

Tengo que hablar con usted.

¡Joe!

¡Sal de aquí! ¡Joe! ¡Tex!

¡Llamad al sheriff! ¡Sacadlo de aquí!

¡Llamad al sheriff! ¡Sacadlo de aquí!

¡Quiero hablar con ella!

¡Quiero hablar contigo!

¡Por favor, háblame!

¡Habla conmigo, por favor! ¡Madre!

¿Hay alguna ley que prohíba que uno intente ver a su madre?

No, supongo que no.

Toma.

Ponte esto en la mejilla. Toma.

Bebe un poco de café.

Pero ¿cómo descubriste lo de Kate?

¿Ese tipo que vi hablando contigo en el bar la otra noche?

Ése al que llaman ''Conejo''.

Eso pensé. Nunca fue bueno.

Recuerdo cuando trabajaba en el rancho de tu padre.

Bueno, ya no volverá a aparecer, Cal. Ha dejado el pueblo para siempre.

-¿Por qué pierdes el tiempo en bares? -¿Hay alguna ley que...?

¡Sí, la hay! Yo soy la ley.

Métetelo en la cabeza.

¡Cállate!

¿Sabe Adam que tú...

rondas por aquí de noche?

Adam es un viejo amigo mío, ¿sabes, Cal?, de...

cuando se dedicaba al rancho.

Cuando os trasladasteis aquí el año pasado, me temí...

que pudierais descubrir algo sobre Kate.

Pero entonces ella estaba aquí, en la Bahía,

y vosotros al otro lado de las montañas de Salinas.

-Y pensé que no pasaría nada. -¿Cree que él nunca sabrá nada de ella?

Él no vendría nunca por aquí.

Toma. Ahora puedes ver esto.

Es una fotografía de tus padres el día de su boda.

Eres la primera persona a quien se la enseño.

Lo sabía.

Sabía que era cierto.

Lo supe cuando me lo dijo ese tipo del bar.

¿Cómo supiste que era cierto?

Porque ella no es buena y yo tampoco.

Sabía que había una razón por la que yo no era bueno.

La odio.

Y a él también.

Vamos, te llevaré a casa.

-¡No tiene que llevarme a casa! -¡Sé que no tengo que llevarte a casa!

Toma.

Una copa te sentará bien.

Vamos.

¿Cómo la conoció papá?

¿De dónde era?

En realidad, nadie sabía de dónde era.

En aquellos tiempos había muchos trotamundos.

De todas partes.

¿Por qué se casó con ella?

No tienes ni idea de lo guapa que era, Cal.

Joven y llena de espíritu.

Y tu padre no había salido mucho del rancho.

No es un hombre sofisticado.

-¿Ella le disparó? -Sí.

¿Por qué?

No lo sé.

¿Le hizo él algo a ella?

-¿Le hizo daño? -No.

Él no podía hacerle daño.

Cuando ella lo dejó, él murió. Andaba, pero estaba muerto.

Debió de hacerle daño.

No. No, señor.

Le dio todo lo que una mujer podía pedir.

Tu padre tiene más bondad...

y más conciencia que ningún hombre que yo haya conocido.

Es un buen hombre, Cal. No lo infravalores, muchacho.

Va a funcionar.

Si pudiera conservarlas bastante frías el tiempo suficiente.

Va a funcionar.

Bueno, ahí está. Vamos a probarlo. Atrás, chicas.

De acuerdo, echadla. Vamos.

¿Creéis que funcionará?

LECHUGA DEL VALLE DE SALINAS

-Buenos días, Sr. Trask. -Buenos días.

Alguien nos afanó el vertedor de carbón del vagón.

Vaya, vaya. Ya no se respeta nada.

Es esa guerra de Europa.

Hay una ola de anarquía esparciéndose por todo el país.

En fin, alguien nos afanó el vertedor.

-¿Está cargando ahí? -Sí.

Vamos a seguir. Buenos días, Sr. Trask.

Es esa guerra de Europa.

¿Sabes dónde está Aron?

En los campos. Está controlando.

¿Puedo ayudarte?

No. Hay algunos asuntos que quiero comentar con él.

¿Qué tienes ahí?

Supuse que ahorraría tiempo. Así que...

Es muy ingenioso, Cal. Muy ingenioso. ¿Se te ocurrió a ti?

Sí.

Me gusta cómo te lo estás tomando...

y estás trabajando muy bien, Cal.

Gracias. Gracias, papá.

Creo que será mejor que comáis. Es la hora.

Hola, Cal.

-Aron está en el campo. -Le he traído la comida.

-Bien, se la llevaré. -Cal.

Lydia, vamos.

Vendrá enseguida.

Le he preparado la comida a Aron. Si quieres, luego te preparo la tuya.

No, gracias.

¿Estarías comiendo con ella si yo no estuviera?

¿Con quién?

No, no le he pedido que viniera.

Las chicas te siguen, ¿verdad?

-¿Te molesta? -No me molesta.

¿Quién es?

No la había visto en mi vida.

Seguro.

Estás trabajando de verdad en esto de las lechugas, ¿verdad, Cal?

¿Crees que saldrá bien?

Si no, tu padre perderá mucho dinero.

Casi todo lo que tiene.

Tu padre me cae bien.

¿Sí?

Una vez tiré unos 3.000 dólares.

¿Sí?

-A los 13 años. -¿Los tiraste?

Un anillo de diamantes que valía eso.

Al menos eso me dijo mi padre que le había costado.

Lo tiré al río. Papá se enfadó muchísimo.

Supongo que sí.

Pero le perdoné. Y desde entonces todo ha ido bien.

-¿Le perdonaste? -Sí.

¿Le perdonaste porque tiraste un anillo de 3.000 dólares al río?

-Exacto. -¿Y tú le perdonaste?

Sí.

¿Hay un huevo en la cesta?

Pensaba que no me quería y eso hacía que me sintiera fatal.

Las chicas quieren mucho a sus padres.

¿Sí?

Mi madre murió cuando tenía 13 años...

y papá enseguida volvió a casarse. ¿Lo sabías?

No, no lo sabía.

¿Te interesa que te hable de mí?

Sí.

Que papá volviera a casarse me puso enferma.

Odiaba a todo el mundo.

Me sentaba y miraba a la gente...

o ni siquiera respondía cuando me hablaban.

-¿Por qué me cuentas todo esto? -Porque quiero.

Estuve meses así. Odiaba a todo el mundo.

Pensé que nadie me quería.

Era horrible.

Entonces encontré el anillo que papá regaló a mi nueva madre,

-lo cogí y lo tiré al río. -Bien hecho.

Pensé que eso te gustaría.

-¿Lo encontró? -Jamás.

Lo intentaron.

¿Qué te hicieron?

Papá me castigó. No demasiado, supongo.

Pero yo sentía que no debería haberme castigado.

Sentía que debería haberme querido más por haberlo hecho.

Pero no fue así.

¿No es extraño?

Ya soy mayor,

pero aún entiendo más a los niños que a los mayores.

No eres tan mayor.

-Soy muy adulta. -Ésa es tu opinión.

Soy muy adulta.

Más que papá, porque le perdoné por no comprenderme.

Y cuando le perdoné mentalmente,

me sentí mejor.

Ahora nos llevamos bien.

Nos queremos. No como cuando tenía 13 años,

pero bastante como para vivir juntos hasta que me case.

Ahora sólo es mi padre. Nada del otro mundo.

Ella sigue sin gustarme mucho, pero es una mujer.

Esa chica me odia, ¿verdad?

Dile que soy la novia de tu hermano.

No tengo que explicar nada a nadie.

Me voy y le dejo el campo libre.

Qué despeinado estás.

Papá, ¿qué es eso?

Algo que improvisó Cal. Es buena idea.

¡Aron! Te he traído la comida.

Parece un vertedor de carbón.

¿Un vertedor de carbón?

Bueno, mujer, ¿y las alubias?

¡Cal!

¿Qué te hace pensar que tienes derecho a coger algo así?

Has hecho que esos hombres no puedan trabajar. Devuélvelo.

Está elogiando a Cal y Cal está encantado.

¡Aron! Mira, que hagan uno de madera.

-Ahorrará mucho tiempo. -¡Sí, señor!

-Lástima de tiempo y dinero. -Y de lechuga.

-¿Qué has dicho? -Que es buena idea si funciona.

Va a funcionar porque debe funcionar.

Debe funcionar porque lo digo yo.

Si no funciona no es culpa de ese chico.

Nunca he visto trabajar tanto a nadie.

ESTACIÓN DE CARGA DEL SUDOESTE

Vamos, Pete. ¡Ahora, Leonard!

Buena suerte, Adam.

¿Conoces el principio del motor de combustión interna?

No, me temo que no. Will, nunca seré capaz de...

Claro que sí. Escucha a Roy.

Estudió en la escuela de automóviles de Chicago.

El Sr. Trask ha revolucionado el mercado de las verduras.

-Espere a que lleguen a Nueva York. -No te preocupes.

Es hora de que tenga su propio automóvil...

y de que aprenda a conducir.

-¿No te parece, Roy? -Haré lo que pueda.

Prestad atención, chicos.

¡No toques eso!

Espera hasta que te lo explique.

No, por Dios, que nadie toque nada.

La explosión ejerce una presión sobre el pistón,

conectado a la biela y al cigüeñal...

a través de la trasmisión, y de ahí a las ruedas traseras.

-¿Hasta aquí lo entiende? -Claro que lo ha entendido.

Ahora vamos al funcionamiento del automóvil.

Ésta es la llave de contacto.

¿Le importaría apagar el cigarrillo, por favor?

Gire este chisme a la izquierda. Eso pone en marcha la batería.

-¿Ve donde pone ''bat''? -Sí.

-Es la abreviatura de batería. -Exacto. Buen chico.

Gracias. Muchas gracias.

Primero se retarda el encendido.

Si no, probablemente le dará una patada en el condenado brazo.

No lo olvides.

Esto es el encendido.

Se sube. Escuche.

-Aquí está la gasolina. Se empuja... -Hacia abajo.

-Ya ha tomado clases. -No, acabo de ver cómo lo hace.

-Es un viejo zorro listo. -Muchas gracias.

-Tiene los ojos abiertos, ¿verdad? -Lo intento.

Esto es la manivela.

¿Ve este cable que sobresale del radiador? Es el estárter.

Ahora fíjese bien. Se coge la manivela así.

Se empuja para que arranque.

¿Ve que dejo el dedo hacia abajo?

Ya lo he visto. ¿Por qué lo hace?

Si la pongo así, con el dedo encima,

me hará polvo el condenado dedo.

Vaya. Primero pierde el condenado brazo y luego el condenado dedo.

-Lo lógico sería lo contrario. -¿Cómo es eso?

Le ha gastado una broma. Nunca le había visto tan contento.

Se saca el estárter y se gira para que tome la gasolina.

Luego se le da una vuelta rápida.

-¡Lo ha cogido a la primera! -¿Qué ha cogido?

Encender y retardar la gasolina.

Alcanzarlo deprisa y encender la dinamo.

Bueno, ya está.

¿No es maravilloso?

Claro, no es exactamente ir a ninguna parte, ¿no?

Ésa es la parte fácil.

-Adam. -Quiero que repitáis lo que diga.

Encender y retardar gasolina.

Encender la batería.

Manivela de compresión, dedo abajo.

¿Lo tenéis? Vamos a repetirlo.

Encender y retardar gasolina.

-¿Qué pasa? -Una avalancha de nieve.

Cortó el paso y detuvo los vagones a unos 160 kilómetros.

Sale agua de los vagones.

Sigue siendo buena idea. El frío conserva las cosas.

Algún día lo demostrará alguien.

-Fue idea tuya. -¡No!

Fue presuntuoso por mi parte pensar que sería yo.

Supongo que cogimos más lechugas de las que podíamos comer.

¿Qué te parece? Pensaba que le dolería más.

No lo comprendes.

-No puedes entrar ahí. -Debo ver a Will Hamilton.

Terminará dentro de una hora. Acaban de empezar.

-Déjeme verlo. -Hay guerra en Europa.

Estos chicos intentan ponerse en forma, así que largo.

Derecha, izquierda.

ESTO CUENTA LA HISTORIA

Flexiones de rodillas, seguidme.

-¿Qué es eso? -La alarma de incendios.

Será mejor que echemos un vistazo.

-Puede que sean los alemanes. -Fuego o alemanes, da igual, me rindo.

-Hola, Sr. Albrecht. -Hola, Cal.

-Sr. Hamilton. -Hay un incendio.

-No. Yo toqué la alarma. -¿Sí?

Sí. Tenía que verle.

Estás loco. Loco de atar.

Lo supe cuando echaste el hielo por el vertedor.

Vámonos de aquí antes de que empiecen a tocar el piano.

Bueno, habrá algún modo más sencillo de detener a los alemanes.

-Mire, tengo que ganar dinero. -Claro, como todo el mundo.

¿Recuerda que dijo que para ganar dinero...

había que plantar alubias?

Sí, las alubias han subido ya 3,5 centavos.

Tal y como yo lo veo, es como usted dijo.

El país va a entrar en guerra, ¿no?

No veo otra salida.

-La guerra es buena para los negocios. -Lo mejor que hay.

Por eso quiero entrar en lo de las alubias.

Quiero ganar bastante dinero para devolver a mi padre lo que perdió.

Entiendo.

¿Crees que puedes recuperar todo ese dinero?

Tengo que hacerlo.

¿Sabes?, estás loco.

Mira, Cal, ¿no sabes...

que para ganar dinero tienes que tener dinero?

-Conseguiré algo de dinero. -¿Cómo?

Lo conseguiré.

Mira, no te acerques tanto, no quiero volver a calentarme.

-¿Cuánto podrías conseguir? -¿Cuánto cree que necesito?

Si tuvieras 5.000 dólares...

¿Cinco mil dólares?

Es algo diferente cuando empiezas a ponerlo en cifras, ¿verdad?

Sé que quieres ayudar a tu padre,

pero un chico de tu edad no puede esperar obtener 5.000 dólares.

Si pudieras conseguir unos 100, podríamos darte una participación.

No quiero una participación, lo quiero todo.

-Conseguiré 5.000 dólares. -Si Aron y tú fuerais juntos.

Aron no tiene nada que ver con esto. Es mi trato.

Obtendré los 5.000.

¿Qué vas a hacer, pedirlo prestado?

Sí.

De acuerdo. Si consigues 5.000 dólares,

conozco a un granjero que tiene más de 300 hectáreas.

-Están en cultivo. -Bien. ¿Qué hacemos?

Si le garantizamos 10 centavos por kilo...

y le hacemos un préstamo plantará alubias.

Como muchos granjeros más.

Podemos contratar toda la superficie sembrada que quieras.

Eso es. Fantástico. ¿Cuándo empezamos?

Pero, ¿cómo sabe que el precio pasará de 5?

¿Has leído los periódicos esta mañana?

Estamos a punto de entrar en guerra.

Tengo un contrato con la Agencia Británica de Compras...

y un amigo en el Cuerpo de Intendencia.

¿Sabes que podríamos vender las alubias secas...

que encontremos a 20 centavos por kilo o más?

Eso es lo que quiero. Eso. ¿Entiende?

-¿Cuánto ganaré? -De sobra para lo que quieres.

-¿De qué viene Cal? -De Caleb.

Está en la Biblia.

-¿Cómo se llama tu hermano? -Aron.

También está en la Biblia.

¿Cómo es?

Se parece a usted.

¿Es como yo?

No. Es bueno.

Yo soy más como usted.

¿Cómo está Adam?

¿Cómo está tu padre?

No quiero hablar de él.

-¿No quieres? -No.

Cuando viniste no sabía quién eras.

Ya lo sabía.

¿No te da miedo volver a venir por aquí?

Sí. No. Bueno, un poco.

¿Qué quieres?

¿Sólo mirarme?

Quiero 5.000 dólares.

Bien, pasa. Siéntate.

Pasa.

Siéntate ahí.

Tienes los ojos de tu padre.

Es lo único que veo de él.

-Eres un chico guapo. -Sí, señora.

-Yo era muy guapa. -Sí, señora.

Caleb y Aron.

Tu padre aún cree que vive en la Biblia, ¿eh?

Sólo son nombres.

Joe dice que vas a clase a Salinas.

¿Eres bueno en los estudios?

Me las apaño.

¿Se las apaña Aron?

Es inteligente.

¿Qué harás cuando acabes? ¿Ir a la universidad?

Quizá.

¿O volverás a algún rancho?

No, no me gusta el rancho.

Has salido a mí.

Me pongo mala sólo de pensar en un rancho.

Siéntate.

Gracias.

¿Para qué quieres 5.000 dólares?

Quiero entrar en un negocio.

-Eres un poco joven para eso, ¿no? -Soy lo bastante mayor.

Sí, supongo que tienes razón.

-¿En qué negocio quieres entrar? -Las alubias.

Las alubias han subido 3,5 centavos.

Y si entramos en guerra, se cuadruplicarán.

-Si entramos en guerra. -Es un riesgo que hay que correr.

-Will Hamilton dice que... -¿Will?

¿Vas a negociar con Will Hamilton?

Verá...

mi padre perdió casi todo lo que tenía en...

Sí, ya lo sé. Lo he oído.

Quiero ganar lo bastante para devolvérselo.

¿Qué le pasa? ¿No puede ganar dinero él?

Sí.

Sólo que...

Sólo que es demasiado bueno para preocuparse por el dinero.

Está bien.

¿Qué te hace pensar que te daría 5.000 dólares?

No puedo pedírselo a nadie más.

Tienes mucho valor viniendo a mí.

¿Por qué? No le he hecho nada.

Es una buena operación de negocios.

Se lo devolveré. Le pagaré intereses.

Es una mujer de negocios, ¿no?

Una de las mejores, hijo.

Sam me dijo que piensas que deberían echarme del pueblo.

Te asusta que tu padre y Aron me descubran, ¿verdad?

Y los 5.000 dólares...

No serán ningún chantaje, ¿verdad?

No lo había pensado.

Y ahora que lo piensas te parece una buena idea, ¿no?

-Supongo, quizá. -No lo es.

Bueno, no haré daño a tu valioso padre ni a tu hermano.

-¿Saben algo de mí? -No.

Papá piensa que está en el este...

y Aron, que estás muerta.

Entonces no hay razón para pensar que descubrirán nada sobre mí.

No nos movemos en los mismos círculos.

¿Qué miras?

¿Por qué lo hizo?

¿Por qué hice qué?

Disparar a mi padre.

¿Eso te dijo?

¿Por qué nos abandonó? ¿Por qué le disparó?

-¿Por qué nos abandonó e hizo todo eso? -No es cosa tuya.

Le disparé porque intentó detenerme.

Podría haberle matado si hubiera querido y no lo hice.

Sólo quería que dejara que me fuera.

-¿Por qué? -Porque intentaba dominarme.

Quería tenerme atada.

Quería mantenerme en un asqueroso rancho,

lejos de todo el mundo. Tenerme sólo para él.

A mí nadie me domina.

-Pero la quería. -Amor.

Quería poseerme.

Quería educarme como si fuera una mocosa...

y decirme lo que tenía que hacer. A mí nadie me dice qué tengo que hacer.

Siempre tenía razón. Lo sabía todo.

Me leía la Biblia.

-¿Por qué sonríes? -Por nada.

Quizá sepas de qué hablo, ¿verdad?

¿Siempre tiene razón?

-Sí. -Sí.

Tal vez, como has dicho ahí fuera, tú seas más como yo.

Sí, tú tienes sentido común.

Quizá a ti tampoco te engañe con esas tonterías.

Quizá sepas cómo es la gente de verdad. Lo que quiere.

Tengo la casa más estricta de la costa...

y la clientela más elegante.

La mitad del apestoso ayuntamiento la frecuenta.

Entran a hurtadillas por la noche...

mientras yo entro de día por la puerta delantera.

Y lo creé de la nada.

Ahora quieres 5.000 dólares de mi dinero...

para negociar y devolver a tu padre lo que perdió.

Es curioso, ¿sabes?

No creo que se entere de dónde lo saqué.

Es curioso igualmente.

Tu padre.

Es el hombre más puro que existe, ¿no?

Pensó que me tenía atada con su pureza.

Y ahora te doy 5.000 dólares del dinero que he ganado...

para salvar su pureza.

Si no crees que es curioso, será mejor que no vayas a la universidad.

Está bien.

Di a Will Hamilton que venga a verme.

Es un buen hombre de negocios.

¿Cómo es posible que te deje entrar en este negocio de las alubias?

No lo sé.

Yo sí. Tal vez le caigas bien.

Tal vez.

Eres un chico agradable.

Dale esto.

Si quiere apostar porque entramos en guerra,

me parece bien.

Eres un chico agradable.

Vamos, vete de aquí.

Vamos, vete. Llevo un negocio.

Salinas Sentinel GUERRA CONTRA ALEMANIA

COMPRE BONOS DE LA LIBERTAD

-Los alemanes no saben luchar. -No.

Hola, socio.

Cada día y sea como sea nos hacemos más ricos.

El káiser.

Sólo tenemos que desafiar su engaño. Se echará como un perro.

RECORDAD EL LUSITANIA

VIENEN LOS YANQUIS

Dentro de 15 días llegaremos para limpiar esa basura para los extranjeros.

LIGA FEMENINA DE LA TEMPLANZA CRISTIANA

Cal, estate quieto.

Ahí está Cal.

-Hola, muchacho. ¿Quieres? -Hola, Cal.

Gracias.

Tu Woodrow Wilson dijo que debes hacer que el país sea seguro para la democracia.

-¿No dijo eso? -Sí, eso dijo.

¿Tú irás?

Creo que la guerra acabará. No creo...

Si crees en todo esto, ¿por qué no vas? Si crees que está bien.

No he dicho que esté bien, Aron.

No, supongo que no.

¿Por qué no vuelves y te unes al desfile?

Nada me hará ir. Nada.

No creo que esté bien.

-¿Has regado bien? -Claro, con mucha agua.

-No demasiada. -No, la justa.

120.000 PRISIONEROS EN MANOS DE LOS ALEMANES

Marty Hopps recibió hoy un telegrama. Su hijo ha muerto.

Recuerdo cuando lo enviamos.

GUSTAV ALBRECHT - ZAPATERO

Muchos barcos se han hundido y no nos dicen nada.

-La guerra va a durar. -Los alemanes tienen ejército.

Son una nación militar.

¡Vuelve a tu tierra, alemán!

¡Vete a tu casa, alemán!

Esto es sólo el comienzo.

Esa piedra del escaparate es sólo el principio.

Los alemanes no quieren esta guerra.

Las historias que cuentan de lo que hacen los alemanes...

no son ciertas. Ni las buenas.

Últimamente me pregunto si no deberíamos volver al rancho.

Allí no te librarás de ello, papá.

No sé, de algún modo, en un rancho, no sé...

La guerra parece ser cosa de la gente de ciudad.

Los granjeros. ¿Qué tiene que ver un granjero con la guerra?

¿Estás cansado, papá?

La vista, supongo. Trabajo mucho en la Junta de Conscripción.

Será mejor que me revisen las gafas, a ver si están bien.

El otro día eché un vistazo a la cuenta bancaria.

No queda mucho después de mi gran fracaso.

No nos preocupemos por el dinero, papá.

No nos preocupemos por el dinero, papá.

No nos preocupemos por el dinero.

¡Eh, Rantani!

¿No te parece precioso?

¡Alubias!

Sí, chico, fantásticas alubias.

Vienes todos los días, muchacho, ¿qué crees,

que vas a hacer que crezcan más deprisa?

Está loco.

Eh, ¿dónde has estado?

Venga.

Esta noche nos vamos a divertir mucho.

-Has ganado otro puro. -Espera un momento.

¿Quiere probar? ¿No?

Coge mi puro.

-Estoy esperando a alguien. -Me esperas a mí.

No.

¿Por qué no dejas que te lleve a dar un paseo?

Si no deja de molestarme, tendré que llamar a alguien.

-Hola, Cal. -¿Qué pasa?

Intentaba decir a este caballero que estaba esperando a alguien.

Éste es un sitio asqueroso para dejar a tu novia esperando.

-Señor, no volverá a pasar. -Eso espero.

Por aquí hay muchos tipos asquerosos. Lo siento, señorita.

Aquí estoy, señora.

Es la primera vez que me pasa.

-¿Qué haces aquí? -He quedado con Aron.

Me apeteció venir pronto y echar un vistazo.

-¿Nunca habías venido? -Por la noche no.

-¿A qué hora has quedado? -A las 20:00.

Pensé que debía animarlo. Últimamente ha estado muy deprimido.

Sí, ya lo sé.

Me alegra que estés aquí.

¿A las 20:00?

¿Te queda media hora?

¿Cómo estás, Cal? Ya no te vemos nunca.

No ando lejos.

He estado varias veces en tu casa pero nunca estabas allí.

-Ya no voy a casa. -Aron dice que casi no te ve.

Lo siento mucho por él.

Eres terrible.

Es la primera vez que me pasa.

Me pregunto si desde aquí veremos a Aron.

Lo siento mucho por él. Tiene razón, ¿sabes?

Es horrible lo de la guerra y la gente matándose.

¿Por qué lo sientes por él? Siéntelo por la gente.

Pero parece afectarle personalmente.

En eso estamos de acuerdo.

Tiene razón.

Siempre tiene razón.

Y siempre ha tenido razón.

Vamos a hablar de otra cosa.

De acuerdo.

A las 20:00.

Tenemos mucho que ver.

¿Y Aron, nos dará tiempo?

Vale. Me encantaría.

Tranquila.

Aquí está tu puro. ¿Dónde te has escondido?

-¿Quién era esa? -¿Quién?

-Esa chica. -No veo a nadie.

Estaba de pie justo... Te persiguen las chicas, ¿verdad?

¿Cómo son esas chicas?

Bueno, no importa.

Los alemanes fueron los agresores en las guerras europeas...

desde los tiempos de Julio César.

No me atrevo a describir los horrores cometidos por los alemanes.

Mira.

¿Nos dará tiempo?

...después de que pasaran los alemanes...

-las mujeres de la ciudad... -Otra vez ese alemán.

No es cierto. Mentira, todo es mentira.

Vamos, Cal. ¿No da miedo?

Allá vamos.

Mentira, todo es mentira.

Me gustaría decirle lo que pienso a ese tío.

Mira allí. Eso es Castroville.

Todo parece muy pequeño.

Cada vez más altas, cada vez más altas

¿Qué?

Creciendo y creciendo, creciendo y creciendo

-¿De qué hablas? -Algún día te lo contaré.

¿Aron me quiere de verdad?

Es como si lo hubiera perdido.

Algún día nos casaremos, pero...

Bueno, si me quiere, no...

No puedo contárselo a nadie.

Cal, ¿puedo preguntarte algo?

Sí, dime.

Esas chicas con las que vas siempre.

La joven mexicana de aquella vez, ¿recuerdas?

¿Cómo son esas chicas?

En realidad no las quieres, ¿verdad?

¿Por qué sales con ellas? ¿Es porque eres malo?

No te has enfadado, ¿verdad?

-Bueno, entonces, ¿por qué? ¿Eres malo? -¿Crees que soy malo?

No lo sé.

Supongo que no sé qué es bueno y qué es malo.

Quiero decir que Aron es muy bueno...

y yo no.

Al menos no lo bastante buena para Aron.

Porque a veces, cuando estoy con Aron,

a Aron le gusta hablar de que estamos enamorados...

y yo lo pienso y está bien, pero...

Esas chicas con las que sales, ¿tú...?

Tal vez no sepa qué es el amor exactamente.

Sé que el amor como lo ve Aron es bueno,

pero es más que eso, debe serlo.

No debería decírtelo a ti,

pero no sé con quién hablarlo.

A veces creo que soy mala de verdad.

Otras veces no sé qué pensar.

-Aron cambiará eso. -¿Sí?

Debe hacerlo.

En mi opinión,

como Aron nunca ha tenido madre,

la ha hecho todo lo buena que puede imaginar...

y eso es lo que cree que soy.

Está enamorado de esa persona, no de mí.

Porque yo no tengo nada que ver con la inventada. Nada.

No pienso que yo sea mala de verdad.

Mira esa estrella.

Debe de ser un planeta, es muy brillante.

Probablemente.

Seguro que esa chica te está esperando por ahí abajo.

Que espere.

Era guapa.

Has sido muy amable ocupándote de mí, Cal.

Quiero a Aron. En serio, le quiero.

Le quiero.

Para dar a esos demonios una lección...

¿Ha visto a Abra, Sr. Albrecht?

Mentira. Todo es mentira.

¿Qué te pasa esta noche, Gus?

Gus, venga.

Ahí está Aron.

Eres un buen zapatero.

Ahí abajo está Aron.

Alcalde, no se meta en política.

Sr. Albrecht.

Le están empujando. ¿Qué están haciendo?

Eso mataría a papá si se enterara.

Eh, operador, ¿cuándo volverá a moverse esto?

¡Eh!

¡Cal, no hagas eso!

¡Cuidado, vuelve atrás!

Por favor, que alguien lo detenga.

¡No me molesten!

Vamos.

-Gus, vamos, tómate algo. -No, Charlie, no me tomo nada.

¿A qué esperáis?

Sr. Albrecht, cálmese. No son malos tipos.

Aron, eres un niño.

Sólo he intentado invitarle a una copa.

Gustav.

Silencio.

Todos le queríais hace unas semanas, ¿qué os ha pasado?

Estoy harto de que apoye a los alemanes.

-¿Eres amigo de los alemanes? -Soy amigo de este alemán.

En ese arriate hay rosales. Por favor, mirad dónde pisáis.

Nos caía bien. Nos hacía reír con su divertido acento alemán.

Que lea esto con su divertido acento alemán.

-¿Qué es? -Que baje y que lo lea.

-Él no tiene que leer nada. -Lo leeré.

A ver, démelo.

''El Gobierno lamenta profundamente informarle...

''que su hijo murió en combate el 15 de abril.

''Murió como un héroe y un buen americano.''

Lo siento, Sra. Hopps. Yo no...

No lo siente lo bastante.

-Yo no creo que lo sienta. -No lo siente en absoluto.

-Oigan, ¿por qué no se van a casa...? -No lo siente lo bastante.

¿Por qué no estás en la guerra?

Esto hará que lo lamentes.

Hola, Charlie.

Danny, ¿qué hacéis aquí, chicos?

Levántate.

Loretta, no esperaba encontrarte aquí.

Buenas noches, Rose.

Parece que han estropeado un poco tu jardín de rosas, Gus.

Alguien te debe una disculpa.

¿Qué tal si os vais a casa?

Creo que ya basta por hoy.

Buenas noches, Sra. Albrecht.

-¿Puedo? -Adelante.

Este lugar se quedará como estaba.

-Yo me encargaré. -Ja. Él se encargará.

¿Dónde estabas?

¿De dónde sacaste su abrigo?

¿Estás bien?

Tenías que empezar a dar golpes, ¿no? ¿Estabas luciéndote delante de ella?

Tenías que empezar a dar golpes.

-Intentaba ayudarte. -No necesito tu ayuda.

Si quieres golpear a la gente, hazlo por ti, no por mí.

-Y no mientas diciendo que intentabas... -¡Aron, intentaba ayudarte!

-El bueno de Aron. -¿Has terminado?

-¡No! -¡Cal, para! No le pegues.

-No. -No hagas eso.

-No le pegues. -¡Abra, no hagas eso!

Espera aquí.

Intentaba ayudarle.

¿A quién estoy engañando?

Intentaba matarlo.

Mike, ponme una copa.

-No bebas más. -¿Por qué?

-No, por favor. No es bueno. -Sí es bueno.

-No, vas a emborracharte. -Sí, voy a emborracharme.

Por favor, olvida lo que pasó en la noria.

No significó nada, en serio.

Por favor, olvídalo. No significó nada.

Dilo, por favor. Di que no significó nada.

Algún día sabrá de verdad quién es su hijo.

¿Qué?

Algún día lo sabrá.

No te entiendo. Me asustas.

-Ya lo sé. Me asusto a mí mismo. -Abra.

Ponme otra copa.

-Quiero ese dinero. Dámelo. -Sabes que aquí no tengo dinero.

Bueno.

-¿Cuándo lo tendrás? -Por la mañana, supongo.

Bien. Dormiré aquí.

Vamos. Debes irte a casa.

Si te sientes igual por la mañana,

vuelve, iremos al banco...

y me ocuparé de que te lleves todo lo que te corresponde.

Compraré tu parte, seguiré y haré una fortuna con ella.

Bien. Eso me parece justo, Will.

Abra.

¿Qué?

-¿Quién es? -Cal.

-¿Cal? -Sí.

-¿Qué demonios haces aquí? -Quiero verte.

Espera que me ponga algo encima.

Tengo que decirte algo. ¿Puedes guardar un secreto?

Sí. ¿Qué es?

¿Qué pasa? Tienes muy mal aspecto.

-Lo conseguí. -¿Qué?

¿Recuerdas ese dinero? ¿El que perdió papá?

¿En el negocio de la lechuga?

-Lo conseguí. -¿Quieres decir que lo has ganado?

-Lo he ganado todo. -Eso es estupendo, Cal.

¿Tienes tiempo libre mañana en el hospital?

Tengo una hora para comer. ¿Por qué?

El jueves es el cumpleaños de papá.

Y voy a dar una fiesta para él.

Y quiero que tú y yo, tú y Aron y yo...

estemos allí.

Le daré el dinero de regalo de cumpleaños.

Podrías venir a ayudarme a buscar algunos trastos...

-para decorar la casa. -Claro.

Y compraremos globos...

-y cosas de niños para cumpleaños. -Podemos ir a la tienda de 5 y 10 centavos.

-¿Te parece bien? -Me encantará.

Estoy como...

¿Por qué le pegué a Aron?

¿Por qué le pegué tan fuerte?

¿Me ayudarás?

¿Me ayudarás de verdad?

Te ayudaré, Cal.

Ten cuidado.

¿Cómo habré subido?

-¿Viene tu padre? -Sí.

-Cal, no te pongas nervioso. -Creo que está precioso.

¿Verdad? Me encanta cómo ha quedado.

-Parece festivo, ¿no? -Sí.

Sí, Cal, está muy bonito.

-¿No te parece infantil? -En absoluto.

La sala está muy bonita. A tu padre le va a encantar.

-¿Cómo está el pavo? -Es un buen pavo.

-Huele muy bien. -Está a punto.

-¿Aron no va a regalarle nada? -Me dijo que tenía algo.

-¿Qué? -No me dijo lo que era.

-No igualará al mío, ¿verdad? -No.

-¿Quieres ver el mío? -Me gustaría.

-Lo tengo envuelto. -Enséñamelo.

-¿Quieres verlo? -Sí.

Vale.

-¿Te gusta? -Es bonito.

¿Crees que es bonito?

No bebas más vino.

-¿Te dijo Aron cuál era el regalo? -No.

-¿Seguro? -De verdad, no.

Si me lo hubiera dicho, te lo diría. De verdad.

Todo irá bien. Toma.

Las escobas.

-No hagas nada que me delate. -No.

Dejaremos que entre y que la casa hable por sí misma.

-Haremos como si fuera un día normal. -Sí. Espera, Cal.

Cal.

Estás magnífico.

Gracias.

Pero necesito a mi hijo.

No es que no quiera luchar por su país. Sí quiere.

Lo necesito en la granja.

Las cosas no pueden ir tan mal, Sr. Piscora.

Debe de estar ganando mucho dinero con sus cosechas.

Nada. La cosecha de este año la vendí a 10 centavos antes de plantarla.

Ahora todo cuesta mucho.

Y ya debo vender la próxima cosecha. Necesito a mi hijo.

No puedo hacer nada, Sr. Piscora.

Sinceramente, no puedo eximir a su hijo.

-Vamos, papá. -No me gusta.

Se lo digo. No me gusta.

Hola, Abra. Me alegro de verte.

-¿Te quedas a cenar? -Sí. ¿Pasa algo?

No, nada. Supongo que no debí aceptar ese trabajo de la Junta de Conscripción.

-¿Te fijaste en la nieve de Mount Toro? -Sí, la vi.

Eso significa que vamos a tener un buen año.

-Nos vendría bien. -Vamos dentro.

-Feliz cumpleaños. -Feliz cumpleaños, Sr. Trask.

¿Es posible? Estoy emocionado.

-¿Sorprendido? -No tenía ni idea. Lo había olvidado.

-Eso lo sabíamos, ¿verdad? -Completamente. No sé qué decir.

Tenemos pavo.

-Y champán. -Champán y todo lo demás.

-Aquí tenemos los adornos. -¿No es precioso?

Tengo algo para ti.

Regalos también. ¿No es precioso? Mira.

-¿No lo vas a abrir? -Sí.

Papá, Abra y yo tenemos otro regalo, sólo que no podemos dártelo en mano.

No le he dicho a Abra que iba a hacerlo, pero estamos prometidos.

No podría desear nada más hermoso.

Un bonito regalo de cumpleaños.

-Tenéis mi bendición. -Gracias, papá.

-Pero aún no ha abierto el regalo de Cal. -No.

Pero no puedo imaginar tener nada mejor que esto.

Disculpadme.

Claro que lo sospechaba. Pero Cal, volviendo a mi cumpleaños.

¿Qué es esto?

¿Qué es esto?

Lo gané. Y es para ti. Es el dinero que perdiste con las lechugas.

¿Lo ganaste? ¿Cómo?

Sigue.

-Con alubias. -¿Alubias?

Sí, compramos futuros a 5 centavos,

empezó la guerra y el precio se puso por las nubes.

Así que es para ti.

Es el dinero que perdiste en el negocio de las lechugas.

Es para ti.

-Lo gané para ti. -Tendrás que devolverlo.

No, lo gané para ti, papá. Quiero que te lo quedes.

-Tendrás que devolverlo. -¿A quién? No puedo devolverlo...

-A quienes se lo arrebataste. -No, ¿a la Agencia Británica de Compras?

-No puedo devolverlo. -A los granjeros a los que robaste.

No robamos a nadie, papá.

Pagamos a 4 centavos el kilo, 2 centavos por encima del mercado.

Pongo mi firma y hay chicos que se van, y algunos mueren...

y otros tienen que vivir sin brazos ni piernas.

Ninguno volverá ileso.

¿Crees que puedo sacar beneficios de eso?

¡No quiero ese dinero, Cal! ¡No podría quedármelo!

-Te agradezco la idea, pero... -Te lo guardaré.

Lo envolveré y lo guardaremos aquí.

¡No lo cogeré nunca!

Hijo, sería feliz si me dieras...

algo como lo que me ha dado tu hermano.

Algo sincero, humano y bueno. No te enfades, hijo.

Si quieres hacerme un regalo, dame una buena vida.

Es algo que sabría valorar.

¡Te odio!

¿Qué estás haciendo?

No quiere nada de mí.

Cal, no llores.

Por favor.

¡Abra!

No vuelvas a tocarla nunca.

No me fío de ti.

No eres bueno.

Eres mezquino, despiadado y alocado. Y siempre lo has sido.

Tú ya lo sabes, ¿verdad?

Papá y yo hemos aguantado todas las vilezas...

que se te podían ocurrir desde pequeño. Y siempre te hemos perdonado.

Pero ya no quiero que te acerques a Abra.

No quiero que hables con ella. ¡Aléjate de ella!

-¿Quieres acompañarme a un sitio? -¿Por qué iba a hacerlo?

Tengo algo que mostrarte.

-Creo que lo encontrarás muy interesante. -¿De qué hablas?

Puede que después de todo nuestra madre no muriera y fuera al cielo.

-¿Qué quieres decir con eso? -Puede que no.

Quizá esté viva en algún lugar.

¿Qué tramas ahora?

¿Recuerdas que de pequeños nos inventábamos historias sobre ella?

Decías que debió de ser como el ángel más joven del cielo, ¿recuerdas?

¿Recuerdas la vez que maté al conejo?

Gritaste y dijiste...

que ella también habría gritado porque tenía buen corazón.

Y dijiste que yo era malo, ¿te acuerdas de eso?

Sólo quiero mostrarte una cosa. No llevará mucho tiempo.

¿Qué pasa, tienes miedo?

No me da miedo mirar nada que puedas mostrarme.

¿Puedes enfrentarte a la verdad por una vez?

Ven, puedes enfrentarte a la verdad por una vez. ¿Verdad?

Vamos.

Quiero mostrarte algo. No llevará mucho tiempo.

Oh, Cal.

Hola.

Madre, éste es tu otro hijo, Aron.

Aron es todo bondad, madre.

Saluda a tu madre.

¡Saluda a tu madre, Aron!

¡Joe!

-¡Toca otra canción! -¡Silencio!

¡Cinco!

''Estoy pensando en los lilos que agitaron sus plumas violetas

''Estoy pensando en el arroyo con su sereno y plateado caudal

''En la vieja roca gris que lo ensombreció y la menta debajo''

-¿Dónde está Aron? -No sé. No soy la niñera de mi hermano.

-¿Adónde habéis ido? -A dar un paseo.

-¿Por qué os habéis peleado? -Por ti.

-Estás enfadado por lo del dinero. -No, no estoy enfadado.

Me gusta. Creo que es estupendo.

Me iré fuera y me llevaré el dinero.

Creo que empezaré un pequeño negocio. Como hizo mi madre.

-¿Qué sabes de tu madre? -Sé dónde está y lo que es.

Y sé por qué te dejó. No pudo soportarlo.

No la querías más de lo que me quieres a mí.

A causa de tu bondad y tu rectitud.

Nunca nos concediste ni un ápice...

de lo que tú creías que era lo justo.

Te pasaste la vida perdonándonos, pero nunca nos quisiste.

Sé por qué no me querías.

Porque soy como mi madre...

y nunca te perdonaste por haberla amado.

No voy a perdonarle. Nunca le perdonaré.

-¿Y Aron? -Está con ella, con su madre.

Está en Monterrey, si quieres saberlo.

Es dueña de una de las casas.

Esta noche he llevado allí a Aron porque estaba celoso.

Le he tenido celos toda la vida. Tantos que no podía soportarlo.

Esta noche he intentado comprar tu amor.

Pero ya no lo quiero.

-Ya no me sirve para nada. -No hables así a tu padre.

Ya no quiero ninguna clase de amor.

No vale la pena.

No tiene futuro.

Deja que se vaya si quiere.

No.

Tú también me odias, ¿verdad?

Me asustas.

No sé cómo afectará a Aron lo que le has hecho esta noche.

Siento que yo también soy culpable.

-¡Adam! -Estoy aquí. ¿Qué pasa?

...borracho y se ha peleado un par de veces. Está como loco.

Ahora está en comisaría. Espera, te llevaré en mi coche.

¡Cal!

-¿Qué ha pasado entre Aron y tú? -¿Por qué?

Está como loco. Está borracho, se ha peleado un par de veces...

y parecía decidido a hacerse daño.

Esta noche se va en el tren de la tropa...

y dice que mañana se alistará en King City.

Adam va hacia allí a hablar con él antes de que salga el tren.

Creo que será mejor que vayas.

-Sí. -Tengo el coche abajo.

¿Sabes qué es una apoplejía exactamente?

Ésta es un escape en la sangre del cerebro causada por un shock.

Antes ha habido otros escapes más pequeños.

El lado izquierdo está paralizado y el derecho parcialmente.

En otras palabras, tu padre está casi imposibilitado.

-¿Se va a morir? -Podría vivir una semana o un año.

Podría morir esta noche.

-¿Me reconocerá? -Tendrás que averiguarlo tú mismo.

Buenos días.

Buenos días, doctor. Buenos días, Sam.

''Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.

''Salió pues Caín y habitó en la tierra de Nod, al este del Edén.''

¿Por qué no te vas a alguna parte?

-Tiene razón. -No.

Sí, la tiene. Tiene razón. Eso haré.

¿Quién va a lavar esto?

Gracias.

-Ahí está. -¿Cómo está?

Está bien. Es un encanto.

Le he lavado la cara, le he peinado.

¿Puedo entrar ya?

Sólo un momento. Quiero que descanse. Debe dormir mucho.

-¿Cómo está? En serio. -¿No la he visto en el hospital?

-No es de la familia, ¿verdad? -No.

Eso pensaba.

Puedo decírselo, este trabajo no me durará mucho.

Es mi destino. Parece que siempre los pillo viejos y a punto de morirse.

¿Acaso no está guapo? Va a ser un cielo de paciente.

Ha intentado sonreírme y todo, ¿verdad, querido?

-No cansen a mi paciente. -Por favor, váyase.

Escuche, señorita, no intente darme órdenes.

Se lo diré al doctor.

¿Quiere salir de la habitación y cerrar la puerta?

Padre.

¿Puedes oírme?

Hice algo horrible.

Lo siento.

Sr. Trask, ¿puede oírme?

¿No quiere responder a Cal?

¿Puede responder?

De todos modos, creo que me comprende.

Creo que detrás de sus ojos está tan atento como siempre.

Comprende todo lo que digo, pero no puede mostrarlo.

Perdóneme, Sr. Trask, por atreverme a hablarle de esta manera,

pero es horrible que no te quieran. Es lo peor del mundo.

No me pregunte por qué lo sé. Simplemente lo sé.

Te hace mezquino, violento y cruel.

Y así se ha sentido Cal toda la vida.

Sé que no quería que fuese así, pero es la verdad.

Nunca le dio su amor. Nunca le pidió el suyo.

Nunca le ha pedido nada.

Cal se va, Sr. Trask. Pero antes de que se vaya...

Hizo algo muy mal y no le pido que le perdone.

Debe darle alguna señal de que le quiere...

o nunca será un hombre.

Seguirá sintiéndose culpable y solo, a no ser que usted lo libere.

Por favor, ayúdele.

Quiero a Cal, Sr. Trask, y quiero que esté sano y fuerte,

y usted es el único que puede hacerlo.

Así que, por favor, inténtelo.

Si pudiera pedirle algo.

Deje que le ayude y así sabrá que le quiere.

Deje que lo haga por usted.

Perdóneme, Sr. Trask, por atreverme a hablarle así, pero debía hacerlo.

Ha agotado a mi paciente...

y desde luego informaré de ello al doctor por la mañana.

No sabes si está acusándote. No sabes qué está pensando.

Ya está bien, Cal. ¿Vas a estar llorando toda la vida?

-No. -Entonces déjalo ya.

Entra ahí y habla con él antes de que sea demasiado tarde.

-No puedo. -Por favor, inténtalo.

Soluciónalo.

Intenta hacerle entender, por favor, Cal, antes de que sea demasiado tarde.

-¿Hay café por aquí? -Enseguida se lo doy.

Inténtalo.

¿Hay algo para leer por aquí?

¿Qué le gustaría leer?

-Algo para distraerme. -Allí hay algo.

Intenté creer que era de nacimiento...

y que no podía evitarlo, pero no es así.

Un hombre puede elegir.

Solías decir que eso era lo que le diferenciaba de un animal.

¿Ves?, lo recuerdo.

Un hombre puede elegir y la elección le hace un hombre.

¿Ves?, lo recuerdo.

-No encuentro el café. -¡Fuera de aquí!

Mira.

Haz algo...

por mí.

Sí.

Esa mujer,

la enfermera, no la soporto.

Busca a otra.

Yo tampoco la soporto.

¿Qué ha dicho?

Ha dicho: ''No busquéis a nadie''.

Ha dicho: ''Quédate conmigo...

''y cuídame tú''.

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