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# Gracias por venir # a la función.
# No se alarmen # que no habrá más chistes.
# La historia que les contaré
# quién sabe si es # alegre o triste.
# Si es inventada # o pudo suceder.
# Agárrense al asiento, # caballeros.
# Contengan la respiración.
No hallarán ni en el mismo firmamento
tantas estrellas como en nuestro show.
¿Me creerá usted, señora, si le cuento
# que hemos traído de Berlín...
# La emperatriz del cabaré.
# La gran Marlene Dietrich.
# (AMBOS) "For you, Lili Marlen".
# Traje de gitana en Barcelona
# se pone para recibir
# el arte de la Faraona,
# más española y más cañí.
# Baste decirles # que se llama Lola,
# de España y del Guadalquivir,
# del mundo y del Misisipí.
# Ay, pena, penita, pena, pena.
# Pena de mi churumbel.
# Me pongo un pico en las venas, # venas,
# si me roban el parné.
# Por si alguna guinda # nos faltara,
# para redondear el show,
# a ver si les suena esta cara.
# ¿No reconocen esta voz?
# Es el mismísimo Sinatra,
# el alma de Nueva York.
# Soy el tipo aquel
# que te robaba el corazón # con su canción,
# ese extraño fiel.
# Gracias por haber # venido a vernos.
# Da comienzo...
# la función. #
(Aplauso)
Adiós, Sinatra. Buenas noches.
¿Me acompañas a cenar, cariño?
No tengo hambre.
¿Por qué no tratamos de arreglarlo?
No insistas, Sinatra.
Te he dicho que se acabó. Es que no comprendo.
Que me largo, Sinatra. ¿Está claro?
Pero eres mi mujer, ¿no? ¿Y qué?
Se te está haciendo tarde.
Me parece que vas a perder el último autobús.
("Sinatra", Joaquín Sabina)
# Perdí mi caramelo.
# La vi salir # con ese tipo del club
# bajo un cielo # más negro que el betún.
# Barrio gris # de un mal día de invierno,
# me vio cruzar
# con mi pesado baúl,
# como un muerto # atado a un ataúd.
# Dónde vas, Sinatra, # dónde vas
# con un roto en el corazón
# por el bulevar # de la desolación.
# Qué maldad, # perdido entre la gente
# sin nadie a quien abrazar.
# Dónde vas
# gritándole a tu sombra
# que no te siga # que te deje en paz.
# "Chaval, eh", # le dije al espejo,
# "¿qué hace vencido # un campeón como tú?".
# No estás viejo # mientras tengas el blues.
# Perdí mi casa y dinero.
# Como una sombra # fui de aquí para allá.
# Extranjero # en mi propia ciudad.
# Qué mal vas, # Sinatra, qué mal vas,
# con un roto en el corazón
# por el bulevar de la desolación.
# Qué mal vas # perdido entre la gente
# y sin nadie a quien abrazar.
# Dónde vas # gritándole a tu sombra
# que no te siga, # que te deje en paz.
# Dónde vas, # Sinatra, dónde vas,
# con un roto en el corazón
# por el bulevar de la desolación.
(Ladrido)
# Dónde vas # perdido entre la gente
# sin nadie a quien abrazar.
# Qué mal vas # gritándole a tu sombra
# que no te siga,
# que te deje en paz. #
(Sirena)
(Claxon)
("Quién me ha robado el mes de abril", Joaquín Sabina)
(Bullicio urbano)
# En la posada del fracaso
# donde no hay consuelo ni ascensor,
# el desamparo y la humedad # comparten colchón.
# Y mientras, por la calle pasa
# la vida como un huracán.
# El hombre de traje gris
# saca un sucio calendario
# del bolsillo y grita:
# "Quién me ha robado # el mes de abril".
# "Cómo pudo # sucederme a mí".
# "Pero quién me ha robado # el mes de abril".
# "Lo guardaba en el cajón
# donde guardo el corazón".
# "Quién me ha robado # el mes de abril".
# "Lo guardaba en el cajón
# donde guardo el corazón".
# El pasajero del invierno, # el inquilino de la soledad,
# que alguna vez de niño quiso
# ser Superman.
# Fumando sobre el lecho insulta
# al techo de la habitación,
# mientras en el transistor
# una voz le clava un bisturí # cantando:
# "Pero quién me ha robado # el mes de abril".
# "Cómo pudo # sucederme a mí".
# "Pero quién me ha robado # el mes de abril".
# "Lo guardaba en el cajón
# donde guardo el corazón".
# "Quién me ha robado # el mes de abril".
# "Cómo pudo # sucederme a mí". #
(Llaman a la puerta)
¿Sí?
(HOMBRE) Abra la puerta.
Un momento, por favor.
Buenos días, señor.
Mire, vamos a hablar claro, ¿eh?
Lleva usted aquí un mes sin pagar un duro, ¿verdad?
Sí. Vale.
Solo quiero decirle una cosa:
o me paga usted ahora mismo
o recoge sus cosas y se va a la calle.
Es que... Eso es todo.
Es que me he quedado sin trabajo. Bueno, pero eso es un problema suyo.
Ya, ya. Si pudiera esperar unos días,
quizá pudiera conseguir algo. Que nada, que recoja sus cosas.
No tengo demasiado.
Es solo un momento.
Espere, quizá podría haber una solución.
¿A usted le interesaría quedarse de portero de noche?
Es que el que teníamos anteriormente
se ha largado sin decir nada.
Ya no puede uno fiarse de nadie.
Bueno,
decídase.
O lo toma o lo deja.
Sí.
(RADIO) "Porque el programa...". -Buenas noches.
Buenas noches.
Por favor, ¿me dará usted mi llave?
Sí, no faltaba más.
Tenga. Gracias.
No hay de qué.
(RADIO) "Y recordar,
si están en Barcelona, pueden marcar el 365 95 13".
"Si llaman desde fuera de Barcelona, el 318 95 14. Prefijo 93".
"Para hacer cualquier tipo de consulta".
"El señor Borrás yo diría que tiene el sortilegio
de poder contestar a todo: respecto alaboral, matrimonial,
urbano, problemas pues del piso,
el contrato, la finca...".
"Bueno, es un prodigio, un prodigio, y por eso
lo exprimimos todos los miércoles al máximo".
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
Venga, tío, ya puedes largarte. Por desgracia ha llegado mi turno.
(ESTIRÁNDOSE) ¿Qué hora es?
Las 08:00, coño, ¿qué hora quieres que sea?
Vaya, vaya...
Está bien, tranquilo.
Tranquilo.
(Música tranquila)
(Bullicio urbano)
Hasta luego, Pepe. Adiós.
(Televisión de fondo)
Sinatra, ha llegado esta carta para ti.
Es de una tía.
¿Ya? ¿Tan pronto?
Parece que lo del club de amistades funciona.
No te metas en lo que no te importa.
Igual me hago socio yo también.
Será mejor que vuelvas a la pensión,
si te llegara a ver el viejo Lagarto...
Sí, está bien, hombre.
Lo he hecho por hacerte un favor.
Sí, pero ahora déjame solo.
¿No la abres?
Igual son buenas noticias.
Tú ponme otra cerveza y calla.
(LEE)"Me llamo Begonia Montaña".
"Lo que más me gusta en la vida es escribir poemas".
"También me gusta mucho el cine,
sobre todo, las películas americanas,
y quiero decirle que le he escrito
precisamente a usted porque le he encontrado
igual a Frank Sinatra".
"Guardo un pequeño secreto personal".
(Llaman a la puerta)
"Que no me atrevo...". (HOMBRE) Venga, tío, que llevo rato.
Un momento, por favor.
-"Me gustaría que pudiéramos llegar a ser amigos".
(Llaman a la puerta)
(Llaman a la puerta)
"Para ello sería conveniente podernos conocer personalmente".
(Cadena del váter)
"Le propongo una cita algo original:
si quiere acudir, estaré el próximo jueves a las 17:00
en la torre San Sebastián del trasbordador aéreo".
(Música tranquila)
Hola.
Hace un poco de frío, ¿verdad? Sí, pero no demasiado.
¿Es tuyo? Sí. Se llama David.
¿Quieres quedarte aquí o... vamos a tomar algo?
Vamos a tomar algo, ¿no? Bueno.
¿Y por qué te has marchado de casa?
No sé.
¿Dejaste a tu marido o tus padres?
Sí, a todos.
¿Y tienes...?
Quiero decir, si conoces a alguien
que te pueda ayudar o conseguir dónde vivir.
No. Me gustaría encontrar, no sé,
una pensión o algo por el estilo,
pero soy menor y no tengo dinero.
Bueno, yo trabajo
de portero nocturno en una pensión, podría ayudarte.
(PREOCUPADA) ¿Tendré que acostarme contigo?
(RÍE) Claro, nena.
Pero no solo conmigo, sino con todos los de la pensión.
Pero, sobre todo, conmigo.
Una docena de veces al día, por lo menos.
(RIENDO) No.
Anda, vámonos.
Pasa.
Espera.
Oye, Manolo. Sí, ¿qué pasa?
¿Está el Lagarto? No, se ha largado hace un rato.
Me parece que no volverá hasta mañana.
Manolo, tienes que ayudarme. ¿Qué quieres?
Tengo que meterla en mi cuarto.
Se ha ido de casa y no tiene dinero.
Pero tú estás loco.
Pero ¿no te das cuenta que si se entera el Lagarto,
nos echará a la calle a los dos?
Tú no la has visto.
Yo me hago responsable. Habrá follón.
Seguro.
En fin, tú mismo.
Eres un sol, Manolo.
Eres el más grande portero de todas las pensiones del mundo.
Vamos.
Pasa.
Ya ves, no es gran cosa pero... ¡Me encanta!
Me encanta. ¿De verdad?
¿No te estarás burlando de mí?
Ah, perdón.
Ay. ¡Estoy tan contenta...!
Por Cristo, lo has matado.
Pero...
(Golpes en la puerta)
Sí, ya voy.
¿Qué hay? Sinatra, perdona.
Es que me olvidé de decirte que había esta nota para ti.
La echaron por debajo de la puerta.
Gracias.
(LEE) "No me he atrevido a ir a la cita".
"Lo siento. Te volveré a escribir.
Begonia".
Pero ¿cómo?
¿Tú no eres Begonia, la de la carta?
Uy, qué va, si yo me llamo Natalia.
Mi niña bonita... Bueno, bueno, bueno.
Ay.
Mira. Mira, mira.
(Reloj dando la hora)
(Reloj dando la hora)
(SILBA UNA MELODÍA)
(Reloj dando la hora)
(Reloj dando la hora)
Ahí en el casillero te he dejado otras cartas
que han llegado para ti esta tarde.
(Reloj dando la hora)
(Reloj dando la hora)
Me va a volver loco.
Me pide constantemente leche para el niño.
Dice que nunca ha tenido padres.
No sé qué hacer, Manolo.
Esa cría está como una cabra. Yo ya la habría mandado
al manicomio.
Pero ¿te la cepillas?
Vete a la mierda, tío.
Vale, vale, Sinatra. No te enfades.
Además, estas jodidas cartas...
¿A que no sabes dónde voy?
A echar un polvo.
Coño, ¿cómo lo has adivinado?
Se me ocurrió.
Vale, tío. Que te sea leve.
# Noche de cabaré. #
(TARAREA)
(Música romántica)
(LEE) "Tengo 45 años y desde hace 10
soy viuda con un hijo ya mayor".
"Mi vida es simple y un poco triste".
"Me resulta difícil hacer nuevas amistades
y pienso que quizá con usted tenga suerte".
"Vivo en Mataró y me gustaría invitarle...
el domingo próximo..." Ya sabía yo
que a usted le gustaba hablar solo.
es que estaba leyendo esta carta.
Ah, sí.
¿Y por la mañana...
también habla usted solo?
Suelo soñar mucho, ¿sabe? Y a veces, quizá,
se me escape alguna palabra.
Ya.
Bueno, espero que no llevara usted a nadie a su habitación, ¿eh?
No, no. Sabe que está prohibido.
Sí, sí, sí, señor, ya lo sé. Sí. Y yo le prometo
que... que en absoluto.
Bueno, vale. Esto...
deme todo el dinero de la semana, ¿quiere?
Por supuesto, señor.
¿Qué, alguna novedad?
No, no, ninguna, todo está en orden.
Bueno.
De acuerdo.
Y ya sabe, cómprese un loro y así hablará más a gusto, ¿eh?
(LEE)"Soy camarero de un bar del barrio chino".
"Mi nombre es Rosendo López, pero todos me llaman la Rosita"
"Tú ya me entiendes, hijo".
"Vivo solo con mi santa madre
y estoy enamorado de un chiquillo que trabaja conmigo en el bar".
"Él no me quiere, ¿sabes?".
"Y mi alma se encuentra hecha pedazos".
"Ven a verme, rey mío".
"Si no te gustan los hombres, es igual".
¡Ay, Antonio! Te dije que no salieras.
Te ve el Lagarto y la que se lía.
Pero es que el bebé está enfermo. Tiene fiebre.
¿Y qué puedo hacer yo, Natalia?
¿Cómo? Llamar a un médico enseguida.
¿Por qué no esperas un poco?
No debe ser grave. Ay, sí. Se morirá. Estoy segura.
Mira, Natalia, hay algo que no te he dicho nunca,
yo he estudiado cinco años Medicina.
¿Sí? Sí.
Y cuando estaba a punto de doctorarme, tuve un...
Bueno, prefiero no recordar.
Lo que quiero decirte es que yo puedo atender al bebé.
Ay, ¿de verdad? ¿Me lo prometes?
Te lo prometo, Natalia. Anda, vamos.
Míralo, pobrecito. Se ha quedado dormido.
Tiene mucha fiebre, ¿verdad? No es nada grave.
Solo ha debido coger un poco de frío.
Tendrías que auscultarlo.
El bebé está muy bien, puedes quedarte tranquila.
Dime la verdad, ¿eh? Ya te la he dicho.
Es que es todo lo que tengo, ¿comprendes?
Sí, pero también me tienes a mí.
Sí, claro, pero es diferente.
Vale, nenita, ahora tengo que irme a trabajar.
Volveré más tarde a ver cómo sigue el bebé.
Bueno, pues estaré aquí, esperándote.
(Ladridos)
(Ladridos)
Oye. Por favor.
¿Qué le pongo?
Creo que trabaja aquí. ¿A quién?
A... la Rosita. Ya.
Hoy es su día libre. Igual viene por aquí.
Si le quiere esperar.
(Ladridos)
("Juana, la Loca", Ruleta Rusa)
# Después de toda una vida # de oficina y disimulo,
# después de toda una vida # sin poder mover el culo.
# Ay. # Después de toda una vida
# viendo a la gente decente,
# burlarse de los que buscan amor,
# ay, contracorriente. #
-Tú eres el del club, ¿verdad?
Hijo mío de mi alma, has venido a verme.
Qué contenta estoy, chiquillo.
Si ni siquiera esperaba que contestaras
a mi carta y ahora estás en el bar.
Oyes, a ver si nos traes algo de beber.
¿A ti te pasa algo, hijo?
No estarás malito, ¿verdad?
Tú lo que necesitas es fumarte un porrito, cariño,
y quedarás como nuevo, porque tú debes de tener una pena
tan grande que te está comiendo el alma.
Por eso viniste a verme, ¿verdad?
Necesitaba hablar con alguien. Pobrecito.
# ...sublimando los instintos,
# tomando gato por liebre, # negando que eres distinto.
# Después de toda una vida # poniendo diques al mar... #
(EBRIO) Yo quiero a mi mujer y a la niña que vive en la pensión.
Mira, rey, es mejor que dejes de beber porque te dolerá el corazón
y será tu ruina. Lo que vamos a hacer es
ir a mi casa, pondremos un poco de musiquita buena,
nos fumaremos un porrito, ¿vale?
Pero ¿y tu madre?
Oh, la pobrecita es muy mayor...
y está enferma en la cama.
No se entera de nada, ¿comprendes?
De acuerdo, vamos.
Pues ya estamos en casa. Pasa, pasa, por favor.
(MUJER) Rosendo, hijo.
Ya voy, mamita. Enseguida estoy contigo.
Ponte cómodo, rey.
(Música romántica)
Yo nunca he fumado porros, ¿sabe?
Alcohol sí. No te preocupes, rey,
que es bueno para el alma.
Aquí tienes, cariño, te gustará mucho.
(TOSE)
# Estoy pagando tan caro, corazón,
# desde que duermo de espaldas... #
Mira, Rosita, yo... yo quería contarte muchas cosas,
pero... pero ahora no sé por dónde empezar.
En cuanto fumes un poquito más,
hablarás tanto como si estuvieras anunciando a la mujer barbuda
de la feria.
# "Tu recuerdo me hace heridas en la piel".
# "Estoy tan arrepentida porque sé..."
No sabe mal.
Sigue fumando, cielo, sigue fumando.
# "Aquí me tienes vendida, # humillada, malherida
# y a tus pies".
# Bolero triste,
# sucio bolero, no seas así.
# Corre a decirle # que aún le quiero,
# llora por mí.
# Bolero amargo, # lleva esta carta
# sin dirección.
# Me he equivocado,
# solo me queda
# pedir perdón. #
Te perdono.
Te perdono.
(Música romántica)
Has vuelto, mi amor.
Nunca más te perderé.
Nunca más.
(RESPIRA AGITADO)
Joder, Sinatra, te has pasado un poco, ¿no?
Hace dos horas que tendrías que estar aquí.
Lo siento, Manolo, he tenido problemas.
Tú lo que tienes es mucha cara.
Y para problemas no es necesario
que salieras.
¿Ha venido el Lagarto?
No, se trata de la cría. Se ha largado.
Pero ¿qué dices?
Toma. Lee.
(LEE) "Antonio, el bebé ha muerto. Me voy. Natalia".
¡Tengo que encontrarla!
Yo que tú no me preocuparía tanto, ya sabes cómo son
esas crías.
no puede estar rodando sola.
¿Y qué quieres hacer?
No sé.
Llamar a la Policía.
No, no, no, no. Voy a salir a buscarla.
¿Y quién se va a quedar en la pensión?
Tú. No me jodas, Sinatra.
Mira, hagamos una cosa,
si te quedas aquí un rato más,
yo te voy a traer dos o tres revistas porno
que tanto te gusta. Hombre...
Y si quieres, un paquete de rubio importado.
Eres la hostia. Mira que ir a buscar una cría por todo Barcelona...
No voy a dejarla así, colgada, sin un duro.
Las mujeres siempre consiguen dinero.
Igual está haciendo de putilla.
No vuelvas a decir eso, Manolo.
No se te ocurra repetir eso nunca más
en la vida. Vale, Sinatra, perdona.
Ve a buscarla, yo me quedaré aquí.
# A la hora del atraco # y la pasión,
# cuando el infierno acecha
# en la escalera,
# cuando pierde los nervios # la razón
# y cruza el perseguido # la frontera,
# a la hora de abrazar...
Natalia.
# A la hora de matar.
# A la hora # en que se afeita el violador
# y duerme el centinela # en la garita
# y sueña con la gloria # el mal actor
# y deshoja el deseo # su margarita.
# A la hora de apostar,
# a la hora de rezar.
# Cuando vuelan los pájaros # de la ansiedad.
# Donde el olvido tarda # en acudir,
# cuando diseña el preso # el plan de huída
# y el usurero esconde su botín
# y cuenta las pastillas # el suicida.
# A la hora del desamor,
# a la hora del sudor.
# A la hora del primer despertador,
# cuando entra al Metro # el exhibicionista
# y llora # el eyaculador precoz
# y se masturba la telefonista.
# A la hora del ardor,
# a la hora del terror. #
¿Puedo hacerte una pregunta? Claro.
Mira, se trata de una cría que se ha ido de casa.
No serás de la pasma.
Ella se hace llamar Natalia. Es muy bonita, ¿sabes?
Y lleva consigo un muñeco de goma. Yo qué sé, tío, hay tantas...
Claro. Vale, gracias, ya seguiré buscando.
Oye, espera un momento.
¿No quieres que subamos a echar un polvo?
No, ahora no puedo. Quizá otro día. Anda, guapo.
Verás cómo te gusta mi chichi.
# Cuando marca sus cartas # el tahúr
# y rompe el músico # su partitura,
# y vuelve Nosferatu # al ataúd,
# y pasa # el camión de la basura.
# A la hora de crecer.
# A la hora de perder.
# Cuando ladran los perros # del amanecer.
# Cuando ladran los perros # del amanecer.
(Sirena)
# Cuando ladran los perros # del amanecer. #
Vamos a ver, ¿por qué corría así?
No he hecho nada, solo volvía a casa.
El carné, por favor.
¿A qué se dedica?
Soy portero nocturno en una pensión.
A estas horas tendría que estar trabajando.
Sí, pero he salido un momento para buscar a una chica.
Lo siento, tendrá que acompañarme hasta el coche.
(HOMBRE) Que se lo lleven.
Chico 4 llamando a JX. Cambio.
-"Aquí JX. Cambio".
Pregunto por Antonio Castro Fernández. Cambio.
-"Entendido. Cambio".
¿Puedo fumar?
Espere. -"Aquí JX".
"Cambio".
Aquí Chico 4. Adelante. Cambio.
-"Antonio Castro Fernández. Limpio".
Está bien. Puede marcharse.
Y si quiere correr, ya sabe,
vaya a la montaña, a la montaña.
Sí, señor. Muchas gracias, señor.
# Cuando ladran los perros # del amanecer. #
Hostia, Sinatra, ¿qué te ha pasado?
Nada. Vete a dormir.
No te habrás peleado, ¿verdad?
necesito estar solo. Vale, vale, como quieras.
Oye, ¿has encontrado a la cría?
No, no la he encontrado. Lo siento, Sinatra.
Hasta mañana.
(Música melancólica)
(MUJER) "¿Sí? ¿Quién es?"
Soy Sinatra.
Bueno, quiero decir, Antonio, el del club.
Es que he recibido su carta... "Ah, es usted".
Perdone que le llame a estas horas, pero es que he pasado un día
muy difícil y, bueno,
no sabía muy bien qué hacer. "No se preocupe, estaba despierta".
"Hay muchas noches en que no puedo dormir".
Necesitaba hablar con alguien, ¿comprende?
Por eso me he atrevido a molestarla.
"Me alegro mucho que se haya acordado de mí".
No, quería preguntarle si podría ir el domingo a su casa.
"Por supuesto. Ya se lo decía en mi carta".
"¿Qué es lo que más le gusta?".
Vale, pues... no sé, cualquier cosa.
"¿Qué le parece una perdices estofadas?".
"Es lo que mejor me sale o, al menos, eso dicen".
Sí, sí, me gustaría muchísimo.
"¿Quedamos a las 15:00 entonces?".
De acuerdo, a las 15:00.
Y siento haberla molestado.
"Le repito que ha sido una verdadera alegría".
Buenas noches, Hortensia.
Hasta el domingo. "Adiós, Antonio. Buenas noches".
Buenas noches.
(VOZ MACARRA) "Colega, te escribo porque tienes
el careto agilipollado y me has hecho gracia".
"Vaya tíos que hay en este club, uno peor que otro".
"Hace un mes que acabo de salir del talego".
"Me he tirado cinco años en Carabanchel".
"Atraco a mano armada. Allí no vuelvo,
antes me vuelo el tarro".
"Ahora quiero largarme de Madrid
y empezar a buscarme la vida en Barcelona".
"Estoy hecho una braga. Si te va bien,
me escribes y me dices algo. Si no, que te den por culo".
"Juan Cuevas Heredia".
(HOMBRE) Tu turno, Sinatra.
Aféitame y retócame un poco el pelo.
¿Qué, cómo van las cosas?
Van.
Seguro que no tan bien como a este, ¿verdad?
Siempre anda con unas "jaris"...
Me he hecho socio de un club de amistades por carta.
A ti lo que te hace falta es una hembra, Sinatra,
pero eso de los clubes...
Déjate de viudas, Sinatra,
lo que tú necesitas es una chica joven
que te dé un poco de alegría a la vida.
Que te dé un hijo.
Siempre quise tener un hijo. Hola, Juan.
Hola, buenas.
No sé muy bien por qué.
Yo solo he querido una cosa en la vida.
¿Cuál? Que me tocase el premio gordo
de la lotería.
Hace 30 años que vengo comprando el mismo número.
¿Y no has ganado nunca? Bah, poca cosa.
Miseria y compañía.
Igual que a mí, Camacho.
¿Tú también juegas?
No, no, no, no, hablaba de otra cosa.
(LEE) "Hermano Antonio".
"La gran piedad y el desbordante amor que siento por el hombre,
me han llevado a hacerme socio de este club".
"Hace años que hablo con Jesucristo y también con la Virgen María,
ellos me han dicho que el Maligno se esconde en este club,
y usted tiene que ayudarme a descubrirlo".
"Dios le bendiga. Hermano Blanco Sol".
"Posdata, le adjunto esta estampita,
llévela siempre consigo y le preservará del Maligno".
Hombre, otra vez hablando solo.
Pero usted es incorregible.
¿Cómo está, señor Flores?
¿Usted qué piensa?
Pienso que bien, señor Flores. Pues se equivoca.
Bueno, mire,
yo soy una persona ya bastante mayor.
Tiene usted muy buen aspecto, señor Flores.
Mire, no me haga la pelota.
Y además, déjese de tanto señor Flores,
¿o piensan que no sé yo que todos aquí, en la pensión,
me llaman Lagarto? Bueno, yo le estaba diciendo
que a mi edad pues hay cosas que no son fáciles de conseguir.
Por ejemplo, las mujeres.
Aparte de esto,
yo es que no tengo amigos, ¿eh?
Y a mí me gustaría pues, no sé, tener una persona con la que salir,
que me llevase a sitios...
animados, ¿no?
Puede venir conmigo.
Bueno, es que... yo tengo que trabajar.
Pero Manolo le puede suplir por una noche.
Pero es que...
Mire, Antonio, se lo voy a poner más fácil:
o me acompaña esta noche...
o mañana coge sus trastos y a la calle.
Pues como usted quiera, señor flores.
Eh, ¿me llevará a una discoteca?
¿Y... y no sería mejor que fuéramos al cine?
Anda, pero ¿cree que vamos a encontrar chicas en el cine?
(Música pop)
Cuidado.
Siempre había esperado ese momento, oye,
es el más grande de mi vida.
Mira.
(Música pop)
Venga, señor, allí estaremos más tranquilos.
Pídame una meta con hielo, Antonio.
¿No ha bebido demasiado, señor? Bah, me da igual.
Una meta con hielo y una cerveza, por favor.
(Música pop)
Mire, mire, mire. Mire, Antonio, ahora.
Mire, mire, mire, mire.
Ah, sí, sí. Es increíble, ¿eh?
En esos cabellos está la vida, ¿eh?
Esa tarántula lo ha sido todo.
Sabía que iba a encontrarla.
No, deje, no.
(Música pop)
Señor Flores. Señor...
Está muerto.
(Bocina)
(MEGAFONÍA) "Parada efectuada por trenes regulares".
"Tren con destino Barcelona".
Antonio, ¿verdad?
Sí.
¿Cómo está usted?
Encantado, señora Hortensia.
Entre, por favor.
Ya puede sentarse.
La comida está lista.
(Música tranquila)
Estoy muy contento de haber venido, de verdad.
Y yo de que usted esté aquí.
Hacía mucho tiempo que nadie cocinaba para mí.
(Música tranquila)
¿Qué piensa de mí, Antonio?
Pues yo...
Quiero decir si me encuentra tal como me había imaginado
o si le parezco... diferente.
No había pensado que fuera
tan agradable estar con usted.
Tengo que confesarle algo.
Como usted quiera.
¿Sabe que no es usted el primero?
¿El primero en qué?
En conocer mi casa.
Ah.
Ya han venido otros dos socios del club.
El último ha sido el mes pasado.
Comprendo.
Pero no he tenido demasiada suerte con ellos.
Los dos querían lo mismo.
El primer día.
Hortensia, le aseguro que yo...
No, no hace falta que me lo diga, Antonio.
Ya veo que es usted diferente.
Parece que la gente... no está hecha
para ayudarse, sino para hacerse daño
el uno al otro.
Aunque a veces... sea sin querer.
Yo pienso lo mismo, Hortensia.
Perdone, veo que ya ha terminado con la ensalada.
Ahora mismo le traigo el estofado.
(Música tranquila)
¿Sabe que tiene una casa muy bonita?
Muy amable, Antonio.
(Pasos)
Aquí está. Espero que le guste.
Estoy seguro. Ya le he dicho que hace tiempo que una mujer
no me hace la comida.
Está muy solo, ¿verdad?
Bueno, no sé, como todo el mundo.
Sí.
¿Y no ha pensado,
digamos, en casarse?
¿Y usted?
Yo sí, muchas veces.
Ah. Mire, Antonio,
hay muchas cosas que me gustaría contarle,
ya sé que nos acabamos de conocer, pero... quisiera hablarle de mí
y, sobre todo,
de mi hijo.
Yo estoy dispuesto a escucharla, se lo aseguro.
(Puerta)
Oh, Dios mío.
No.
Pero ¿qué ocurre?
Rafael, hijo mío.
¿Quién es este jodido maricón hijo de puta?
¿Quién es este jodido maricón hijo de puta?
Te he hecho una pregunta, zorra.
Es un amigo mío.
Le he invitado a comer. Estábamos hablando.
Será mejor que me vaya, Hortensia.
No te muevas, fantasma.
Rafael, te lo ruego, déjanos en paz.
Necesito pasta ahora mismo.
Hoy no tengo dinero, hijo.
Mañana iré al banco y te daré
todo lo que quieras. -Capullo,
suelta la pasta o te corto los cojones.
Por favor, Rafael.
Solo tengo 500 pesetas y el billete de vuelta.
Y ahora lárgate, comemierda.
Adiós, señora Hortensia.
Si te vuelvo a ver por aquí, te rajo.
# ¿Quién me ha robado # el mes de abril?
# Cómo pudo sucederme a mí. #
(DESGANADA) 39. 18.
29. 77, 7, 7.
40.
¡Bingo!
Han cantado bingo.
(HOMBRE) Comprobamos bingo del cartón número 702.
-Oiga, señor.
¿Cómo van las cosas?
¿No... tiene suerte?
Si quiere, se lo dejo por 20 duros.
¿Qué va a dejarme por 20 duros?
A mi hermano.
¿Y yo para qué lo quiero?
Trae suerte.
Seguro que si se sienta a su lado, le toca el bingo.
Vamos, que usted lo alquila. Eso, a 20 duros la hora.
Bueno, bueno. Solo son 20 duritos.
Bueno, vale, vale. Tenga. Muchas gracias, señor.
Ya verá cómo le hará ganar.
Sobre todo, si le puede... invitar a un Trinaranjus.
Es lo que más le gusta.
Anda, siéntate.
Por favor.
Señor.
(HOMBRE) Para bingo, 63 000.
9.
26.
49.
54.
Bebe. 16.
72, 7, 2.
11.
46.
58.
5.
39.
87. Que bebas.
Venga. 90.
50.
52.
22.
¡Que bebas!
51.
¡Bingo!
¡Bingo!
Han cantado bingo.
(HOMBRE) Comprobando el cartón 58.
Isabel, tenemos que hablar.
Harta. No...
¡Déjame en paz!
¿No ves que me das asco?
Te arrepentirás de lo que estás diciendo.
Gracias.
¿Quieres tomar algo?
No lo sé. Cualquier cosa.
Acabo de ganar un bingo, ¿sabes?
Ya lo he visto.
Por favor.
¿No sigues trabajando? Por esta noche he terminado,
pero mañana seguirá el mismo rollo.
Esdemasiado, te pasas el día
con la cabeza llena de números. Me imagino.
(Sonidos de máquina tragaperras)
¿Y tú,
a qué te dedicas?
Soy cantante.
Debe ser interesante. ¿Cómo te llamas?
Antonio.
¿Y tú?
Isabel.
Isabel.
Isabel, ¿puedo invitarte a cenar?
Quizá podríamos ir a tomar una copa de champán.
¿Champán?
Sí.
Conozco un sitio muy tranquilo. Podríamos estar muy a gusto.
De acuerdo.
¿Vamos?
Isabel. ¡Isabel!
Creo que ese señor te llama. Déjale, es un bocazas.
(Música tranquila)
Buenas.
(MUJER) Hola, buenas noches.
Ya ves que no me olvido de ti. Lo sé, Isabel.
¿Qué venís a tomar?
¿Quieres tomarla aquí o vamos al reservado?
Ah, pero ¿hay reservados? Claro.
Ah, vamos al reservado, sí, claro.
# Después de tanto tiempo, # al fin, te has ido.
# Y en vez de lamentarme, # he decidido
# tomármelo con calma.
# De par en par # he abierto los balcones.
Vives solo, ¿verdad?
Sí. ¿Cómo lo sabes?
Se nota cantidad.
¿Te gustaría pasar la noche conmigo?
¿Cuánto me va a costar? 20.
Toda la noche.
Joder, nena. Si lo vas a pasar bien.
Lo que no entiendo es por qué trabajas en el bingo.
No me gusta hacer esto cada noche, ¿comprendes?
Una vez al mes o dos.
Si lo hiciera más seguido, no podría aguantarlo.
¿Y yo te gusto?
No, dime la verdad.
¿Te gusto? Un poquito.
Ten cuidado, Antonio, por favor.
Espera, espera un momento.
# Y en otros cuerpos # he amarrado mi velero.
# Y en otro cuerpos # he colgado mi sombrero.
# Y una mañana comprendí
# que a veces gana # el que pierde a una mujer.
¿Sigo?
Sí, nena. Hazlo, por favor.
(RESPIRA AGITADAMENTE)
# Me he dicho # que la vida no es un valle
# de lágrimas # y he salido a la calle
# como un explorador.
# He vuelto a las aceras # del pasado
# y he bebido # en el bar de mis pecados
# otra copa de ron.
# Y en otros ojos me olvidé
# de tu mirada.
# Y en otros brazos
# despisté a la madrugada.
Voy un momento al lavabo.
# Y en otro pelo... #
Oye, Isabel.
Sí.
Pide otra botella de champán.
(SILBA "STRANGERS IN THE NIGHT")
Hola, buenas noches.
Buenas noches, señor.
Quisiera una habitación doble,
si fuera posible. Por supuesto, señor.
Aquí tiene, señor.
De acuerdo, muchas gracias. ¿Cuánto es?
13 700 pesetas, señor.
Ah.
¿Vale? Gracias, señor.
Buenas noches.
Buenas noches.
(Música tranquila)
Es increíble.
Ven, Antonio, verás qué vista.
¿Sabes, Isabel?
Estaba seguro de que, en algún momento, iba a ganar.
Siempre me he movido por...
por escaleras sucias, por pasillos oscuros,
como una cucaracha.
Nunca olvidaré este instante.
¿Te vas a quedar ahí toda la noche?
¿Quieres que te pague ahora?
Me parece que no voy a cobrarte.
No me van a joder más.
No me van a joder nunca más.
(Música tranquila)
Isabel.
Isabel.
Oiga, por favor. Dígame, señor.
Quería preguntarle si no ha visto salir
a una chica... joven, morena, muy guapa.
Lo siento, señor, solo hace unos minutos
que acabo de empezar mi turno.
Está bien. Gracias, ¿eh?
(Música tranquila)
Antonio. ¡Antonio!
Pero ¿qué ha pasado, Natalia?
(LLORA)
No puedo más, Antonio. Tienes que ayudarme. Ay.
Por favor, Antonio, necesito dinero.
Mira, me pincho, ¿sabes? Estoy con el mono.
Es horrible.
¿Cómo has podido hacer una locura tan grande?
Quería un hijo tuyo y no me atrevía a pedírtelo.
No podía seguir en la pensión.
Pero, Natalia, eso no es posible.
Dime que me vas a ayudar o me mataré ahora mismo.
Vamos a tomar un café que te hará bien.
¡No quiero café con leche, quiero caballo!
¡Ya está bien, Natalia!
¿Vienes conmigo o no?
Espera.
(Sirena policial)
Pero ¿qué vas a hacer?
Me voy a cortar la cara.
Pero ¿te has vuelto loca?
Dime que me ayudarás.
Mira, Natalia... No te muevas.
Por última vez, no lo hagas, ¿eh?
Me da igual, ¿comprendes?
Hazlo.
¡Ah!
Ay... Pero ¿qué has hecho?
¡Me duele mucho!
No puedo llevarte al hospital así, con ese aspecto y esos brazos.
Vamos a la farmacia.
Ay, ay.
Perdóname, Antonio. Ay, por favor.
Esto es lo último que hago por ti, Natalia.
Esta será la última jodida cosa que hago por ti.
Ay.
¿Usted quién es?
Antonio, el portero de noche.
Ah, sí. Sinatra.
Sí.
Manolo ya me habló de usted.
Pero la verdad es que yo, no sé, me lo imaginaba diferente.
Bien. Yo soy la señorita Clementina,
la hermana del señor Flores, que en paz descanse.
Ah, ya, ya. Encantado, sí. ¿Cómo le va?
Muy bien, gracias.
Uy, pobrecilla.
¿Qué le ha pasado a esta niña?
Bueno, ha tenido un accidente. Es amiga mía.
Vale, vale, vamos a ver.
No es nada.
Claro. Deme un poco de alcohol.
Sinatra... Alcohol.
Oh.
Olvídelo, es usted un inútil.
Ande, siéntese y lea una novela tranquilamente,
ya lo arreglaré yo sola.
Ah.
¿Qué piensa hacer con ella?
No tengo dónde ir.
Puedes quedarte aquí, hija.
Me dejarás estar contigo, ¿verdad?
Claro que te dejará, muñeca, no hay otro sitio libre.
Pero, señorita... No se preocupe.
Podéis vivir juntos. Yo no me meto en esas cosas.
Como usted quiera. Anda, vamos.
Ah, Sinatra.
He pensado que desde hoy me haré cargo de la pensión.
Viviré aquí. Supongo que así no me sentiré tan sola.
Me alegro mucho, señorita Clementina.
Hasta luego. Hasta luego.
Ay.
¿Qué vas a hacer?
Nada.
¿No piensas acostarte?
No.
Todo esto lo he hecho para estar contigo.
Ya lo sé.
Tengo frío, Antonio.
Me duelen todos los huesos.
¿Y qué quieres que haga?
Ven aquí a mi lado, por favor.
Hueles a perfume de mujer. Del bueno.
He pasado la noche con una chica.
Me da igual.
Me alegro.
¿Ya no me quieres?
No lo sé, es como...
como si algo se hubiera roto.
Para siempre.
Lo vamos a tener, Antonio, ya verás.
Pero ¿qué haces? Vamos a tener un hijo, gilipollas.
¿Te has vuelto loca? Pero... No podrás escaparte.
Por favor, no. Espera, espera, espera, Natalia.
(GIMEN)
(Llaman a la puerta)
¿Sí?
Está ahí el cartero, que quiere que firme un recibo.
Bah, ya me han jodido.
¿Qué le digo?
Nada, ya voy.
Vale, vale.
No tardes, por favor. No.
Antonio Castro Fernández, ¿verdad?
Pues écheme una firmita.
Gracias. Adiós.
-Siempre me han gustado los telegramas,
o todo o nada, ese es el juego.
No creo que sea nada bueno. ¿Y por qué no?
A lo mejor le ofrecen trabajar con Frank Sinatra.
Me encanta el cine,
sobre todo, coleccionar fotografías de artistas.
Tengo varios álbumes llenos. Cualquier día se los enseño.
Si supiera quién me lo manda.
Ojalá fuera de Isabel. Pues ábralo y salga de dudas.
De momento, no me atrevo. Sinatra, me está intrigando.
Lo siento.
Antonio, se ha movido, se ha movido.
¿Se ha movido quién? El niño.
Nuestro hijo. Me ha dado unas pataditas en el vientre.
Vaya por Dios.
¿Cómo le llamaremos? ¡No lo sé!
(Sirenas)
(SOSEGADO) Todavía no lo sé.
Me gustaría que fuera una niña. Por favor, trata de dormir,
necesito estar un poco tranquilo.
Tranquilo.
¿Y tú no te vas a acostar? En cuanto te quedes dormida.
Antonio, ¿quiere casarse conmigo?
Stop.
Hortensia.
# Dónde vas, Sinatra, # dónde vas
# con un roto en el corazón. #
58.
22.
11.
54. (HOMBRE) ¡Bingo!
(MUJER) Han cantado bingo.
(MUJER) El bingo es correcto. ¿Algún bingo más?
(HOMBRE) Repetimos, ¿algún bingo más?
(HOMBRE) La partida queda cerrada.
-Gracias.
Isabel.
¿Sí?
Oiga, señor.
-¿Qué quiere?
Quería hacerle una pregunta.
Aquí se viene a jugar, no a preguntar.
Sí, lo comprendo, pero solo quería saber si Isabel está por aquí.
Ya no trabaja en esta casa.
Aquí no se hacen más preguntas.
Y lárgate si no quieres que te parta la cara.
Vamos.
No, lamento no poder ayudarle.
La última vez que estuvo aquí fue con usted.
No la he vuelto a ver desde entonces.
Es que no sé qué hacer para encontrarla.
Había quedado en llamarme...
Le llamará, no se preocupe, le llamará.
Gracias.
Oye, Manolo. Espera, coño.
¿No ha habido ninguna llamada para mí?
Que yo sepa, no.
¿Ves? Ya me has hecho fallar.
Eres la hostia. Ah.
Natalia ha vuelto a largarse.
Ya estoy acostumbrado.
Esta vez ha dicho que se iba al Amazonas.
Pues que tenga suerte.
(Reloj dando la hora)
Vale, Sinatra, aquí te dejo el trono.
Voy a echar un sueñecito.
Buenas noches.
Eso seguro, tío, eso seguro.
(Reloj dando la hora)
(Reloj dando la hora)
(Timbre)
(VOZ DE MACARRA) ¿Qué pasa, titi?
¡Soy Juan Cuevas Heredia!
El del club, colega.
Recién salido de la trena.
No dirás que no recuerdas mi carta.
Ah, sí, sí, ahora recuerdo, sí.
¿Quieres pasar?
¿Seguro que te mola?
No entiendo.
Que si no te va mal enrollarte conmigo.
Hombre, depende.
Llámame Juan, ¿vale?
Vaya mansión, titi.
No veas la millonada que habrá costado esto.
¿Piensas quedarte aquí?
Voy a hacer una prueba.
Si mañana la rata no me ha comido el rabo, me quedaré unos días.
Oiga, Sinatra, ¿quiere tomar un vasito de moscatel?
Eh, bueno, no sé... acaba de llegar un cliente...
(Música rock)
Hola.
Yo soy Juan. ¿Qué hay?
Es la señorita Clementina,
la dueña de la pensión. Podíamos darle
la habitación del moro, que está vacía.
Ayer lo ha cogido la policía.
Claro que se quedará.
¿Verdad, Juan?
Pasta no me falta, ¿vale?
Venga, yo le enseñaré la habitación.
(Música rock)
(Teléfono)
(Teléfono)
¿Sí, dígame?
(HOMBRE) "Oiga, quisiera hablar con el señor Antonio".
Soy yo. ¿Quién habla?
Gracias a Dios que te encuentro, hijo mío.
Habla la Rosita.
"Espero que no estés enfadado".
Perdóname. Ha muerto mi madre, ¿sabes?
Y ayer noche estuve a punto
de beberme una botella de lejía e irme con ella.
Pues lo siento.
Oyes, yo quería pedirte una cosa,
porque sé que tú eres bueno como un pedazo de pan
y me vas a ayudar.
¿No podría ir a la pensión y tomar una copita contigo?
Estoy trabajando, Rosita. "Oyes, por favor".
Estoy en la cabina enfrente la pensión.
Estoy muy sola, ¿sabes?
El Ramón se ha largado del bar. Ya no puedo más, chiquillo.
¿Y no podrías esperar hasta mañana? "Antonio, me moriría".
Lo juro por la luz de mis ojos.
Está bien, sube.
Gracias, rey. Ya sabía que tú eras un sol.
Adiós, faraón.
Tengo el alma hecha pedazos, hijo.
Ya no quiero vivir.
Lo he perdido todo, todo.
Estoy sola en el mundo.
Antonio, ¿tú me quieres?
¿Qué quieres que te diga? Dime que sí, por favor.
Vale, sí.
Dímelo otra vez.
Perdóname, yo no quiero que tú te enfades.
Está bien, está bien. Venga, siéntate, anda.
Te voy a dar un poco de coñac a ver si te animas.
Toma.
Qué generoso eres, Antonio.
Ah, ¿sabes? Tengo algo para ti.
¿Para mí? Espera un segundo, rey.
Míralo, Antonio, ¿no es bonito?
¿Pero eso es un pollo?
Pollito, mi alma. Cógelo.
Que es tuyo.
A mí me encantan. En casa tengo más.
¿Y qué voy a hacer con ese pollo?
Pues darle de comer, jugar con él.
Lo siento, pero no quiero ese pollo.
No me hagas ese desprecio, Antonio.
Míralo, pobrecillo, se ha puesto a piar.
Mira, Rosita, intenta comprenderme.
Yo te agradezco mucho que me hayas regalado el pollo,
pero no pienso quedarme con él. Podrías tenerlo en tu cuarto.
Sería tu amigo.
Él no te ha hecho ningún daño.
Ahora tengo cosas que hacer. Vale, ya me voy. Perdona.
(PÍA)
(Puerta cerrándose)
(PÍA)
Bueno, esto es demasiado.
¿Aún sigues con ese rollo del club?
No puedo más.
Esta es la segunda carta que me llega de un chiflado religioso,
un tal hermano Blanco Sol. Y mira lo que manda.
No veas.
Dice que el diablo está entre los socios del club.
La Virgen le ha dicho que soy yo y quiere matarme.
Pues vaya pajarraco.
Es igual, dejémoslo así.
¿Y tú qué?
Estoy hecho polvo, colega.
Parece que no has perdido el hambre.
Anoche me enrollé con la Clementina esa.
No jodas.
No veas la marcha que tiene. Podría con un batallón de reclutas.
Venga, Sinatra, deprisa.
Que ha llamado una tía.
Está al teléfono esperándote.
Creo que se llama Isabel.
Isabel... Venga, deprisa, ¿qué haces ahí?
Venga. -Cuidado que mancho.
Para que no se caliente.
(Música tranquila)
Ande, ande, no haga esperar a la chica. Ande.
¿Sí? Isabel.
¿Cómo estás, Antonio?
Tengo muchas ganas de verte, ¿sabes?
Me alegro mucho.
Yo también quería volver a verte.
"He estado esperando tu llamada todo el tiempo".
Tengo muchos problemas, Antonio.
Bueno, ya te contaré personalmente.
Sí, claro, cuando quieras.
¿Te gustaría venir a cenar a casa esta noche?
Me encantaría, aunque...
tengo que trabajar.
Pero supongo que lo podré arreglar.
Bueno, te doy la dirección.
Un momento.
Apartamentos Augusta. Al lado de la plaza Molina.
Apartamento 803, ¿vale?
803.
"Muy bien. Esta noche estaré allí".
Te espero, Antonio. Un beso.
Un beso, Isabel.
¿Qué le pasa, Sinatra? Se ha enamorado, ¿no?
Creo que sí.
Estoy seguro que me necesita. No me lo puedo creer.
Sinatra, que se va a quedar sin uñas.
Tiene razón, señorita Isabel.
(Timbre)
(Timbre)
¿Isabel?
(Música de intriga)
Isabel.
Isabel, soy Antonio.
(Música de intriga)
No, no está muerta,
pero debo avisar a la policía.
Oiga usted.
Ya puede largarse.
La chica ha hablado antes de morir.
Ha sido su macarra, un tal Camilo Rojas.
Ya lo conocíamos. Acabamos de cogerlo.
Usted también puede marcharse, señora, y perdone las molestias.
Gracias.
¿Vamos?
(Música tranquila)
Han venido a buscarme de madrugada
y pensé que te había pasado algo o que andabas metido en algún lío.
No, a mí no me había pasado nada.
¿Y ahora estás trabajando? Un poco, por las noches.
Igual que yo. ¿Vives sola?
No. No. ¿Y tú?
Yo sí.
La querías mucho, ¿verdad, Antonio?
Solo había pasado una noche con ella, pero...
la quería mucho.
Igual que antes a ti.
Voy a coger el metro, se me hace tarde.
Ya.
Oye.
¿Puedo acompañarte al andén? Claro.
("Nacidos para perder")
# Si he de contar toda la verdad,
# diré que fue # el viento del azar
# el que la falda te levantó
# y en tu cintura me cobijó.
# El hotel de tu piel
# me redimió del amanecer.
# Había nacido para perder
# y aquella noche me desquité.
# Entre tus muslos se me olvidó
# la cicatriz de la humillación.
# La razón de un puñal
# puso a mis sueños punto final. #
(Bullicio urbano)
# (MUJER) Ay, divino, # que no me estreno.
# Cariño mío, # que nadie me quiere. #
Tío bueno, tú sí que me quieres.
Tío bueno, cachondo, vámonos.
Vámonos.
(Bullicio callejero)
Hola, guapo. ¿Qué te parece si echamos un polvito?
Caso perdido. Anda va, si te lo haré bien.
Ya te he dicho que... Venga, si son solo 1000 y la cama.
Anda va, vamos. Venga.
Dale algo.
(Bullicio y sirenas)
Date prisa, ¿quieres? Mi marido me está esperando abajo.
(BORDE) Bueno, tío, ¿quieres hacerlo o no?
Creo que no.
Tú mismo. ¿Me puedes pagar?
# Yo sé vivir la vida # siempre a mi manera,
# como cantabas tú.
# Subir de dos en dos # peldaños la escalera,
# de sombra a la luz.
# Y aquí me tienes,
# derrotado ahora,
# con el alma vacía.
# Volví con tu canción # en mala hora,
# banda sonora a mi melancolía.
# Cántala otra vez, Frank, # cántala una vez más,
# para mí.
# Que en el juego de azar
# de mi vida # yo he perdido en este abril.
# Cántala otra vez, Frank, # cántala una vez más
# para mí. #
(Música de saxo)
Sinatra.
¿Qué quieres?
Necesito que me ayudes.
¿A qué?
A ganar de una puñetera vez.
¿Sabes?
Quiero volver a estar arriba, como aquella noche en el hotel
con la ciudad debajo nuestro
con Isabel al lado.
Oye, Sinatra.
Dime.
¿Por qué no dejas de hablar solo?
(Llaman a la puerta)
¿Sí?
Soy yo, la señorita Clementina.
Ábrame, ¿quiere?
Sí, sí, enseguida.
Le traigo una flor.
Es de una chica que se llama Begonia.
Me he permitido leer el remite.
Espero que no le sepa mal.
¿Qué? ¿Se puede saber lo que dice?
Que quiere verme.
Me ha escrito un pequeño poema y me pide excusas
por no haber venido a nuestra primera cita.
Aquel día no se atrevió, me dio plantón.
Ahora sí. Me alegro mucho.
Ya es hora de que salga con chicas.
No creo que vaya a verla, señorita. ¿Qué dice?
No sea tonto.
Lo que tiene que hacer es distraerse.
Ay, no comprendo cómo se puede pasar
todo el día metido en esta habitación.
Ande, estoy jugando a remigio con Juan.
Venga, no le vendrá nada mal echar una partidita.
Hombre, Sinatra.
Anda, siéntate a jugar al remigio, que hoy es mi día de suerte.
Voy ganando 40 durillos.
Se te ha puesto careto de fiambre.
Ya era hora de que salieras de tu agujero.
Ande, siéntese.
Pienso que no es muy cómodo jugar de pie, ¿verdad?
Cada día tiene peor cara, Sinatra.
Seguro que hoy no ha comido nada.
He tomado un café. Es que no soporto verle así.
Ahora mismo le traigo un par de huevos fritos.
Echa carta.
-A ver si esta noche nos vamos de juerga, colega.
Ya he dicho que no me espere.
¿Y quién se quedará en la recepción?
-Tranquilo, Manolo.
A ella le va quedarse ahí por las noches.
Ya la tengo controlada.
-Aquí los tiene. Si no se los termina,
llamaré a una ambulancia para que se lo lleven, ¿de acuerdo?
De acuerdo. (MANOLO) Para vosotras.
(RADIO) "De acuerdo, Antonio. Y lo siento, hombre".
"Que se pongan buenos los malillos...".
(HORTENSIA) "Quiero ser tu mujer, Antonio".
"No puedo soportar más la soledad".
"Llámame, por favor".
"Dime algo".
(RADIO) "Son flamencos, son seguidores de estas cosas".
"Decir que algún día vamos a tener que dedicarlo
solo a poner sevillanas porque son tantas y tan bonitas las que hay,
y a mí me da pena que se duerman para siempre ahí".
Isabel...
¿Puedo saber de qué te ríes?
De la muerte.
No seas gilipollas, tío.
Vaya muermo que llevas,
y todo porque se te ha metido un chumino
en el tarro.
Que no puedo hacer nada, Juan.
Pues ahí te quedas.
Yo me largo, ¿vale?
Estoy hasta las pelotas del jodido remigio.
Yo también me piro, pero a la cama.
Hasta mañana, condesa.
¿Qué le pasa?
¿Adónde va? No se preocupe, Sinatra.
Seguro que va a atracar una farmacia,
es lo que más le gusta. Ojalá tenga suerte.
(Música tranquila)
Hola, Antonio. Soy Begonia.
Hola. Hola.
¿Quieres ponerte debajo del paraguas?
No, no, es igual. Estoy bien.
¿Quieres que vayamos a tomar algo?
(Música tranquila)
Ha dejado de llover.
¿No te gusta la lluvia?
Más o menos.
Oye, Antonio.
¿Quieres que me vaya?
No.
No, no, no.
No te vayas.
Me parece... que vamos a ser buenos amigos.
¿Quieres que demos una vuelta?
Me encantaría.
¿Sabes que me gusta mucho estar contigo?
Nunca me lo habían dicho antes.
Mira, aquí hay un bar. ¿Nos sentamos?
Me parece que no puedes vivir sin los bares.
Es que me acogen.
Tomaré la primera cerveza.
¿Nunca has probado el alcohol?
Nunca.
Dos cañas.
¿Por qué no me escribes otro poema?
Vale.
Ya está.
(LEE) "Quiero saber cómo es un hombre".
Aún no me has dicho nada, Antonio.
¿Nada de qué?
De lo que te he escrito antes en la servilleta.
¿Nunca has estado con un hombre? Nunca.
Y quieres saber cómo es. Solo por una vez.
Pensé que tenías suficiente con los poemas.
¿Y aún no te has dado cuenta de que soy una mujer?
Dame un poco más.
No estás acostumbrada, puede hacerte daño.
Lo necesito.
Antonio, ¿crees que podrás hacerlo?
No lo sé.
¿Por qué no bajas la persiana?
Porque me gusta verte así.
¿De verdad?
De verdad.
(Toses y arcadas)
(TOSE)
Lo siento, Antonio. Otra vez quizá.
(Rumba)
Antonio, cariño.
Hola.
Ponme algo fuerte, anda.
Por la Virgen, hijo, ¿qué te pasa?
Oye, rey mío, no se puede ir por el mundo
con esa cara. Ahora yo te preparo una cosita
que te va a animar el alma.
¿Qué te ha pasado en el ojo?
¿No te lo he contado, chiquillo?
No. Que ha vuelto el Ramón.
Y ahora vive conmigo.
Soy tan dichosa, Antonio.
¿Y qué?
Pues el pobrecito, que está malito de los nervios
y por cualquier cosita se enfada conmigo.
Pero, en el fondo, tiene un corazón así de grande.
Es tan guapo.
(Ladridos)
Ya.
¿Y tú, rey, no encuentras otra mujercita
para convivir?
No volveré a tocar a una mujer en la vida.
Oyes, tampoco es eso.
Perdona, que ha vuelto el Ramón. Pásate otra noche, ¿vale?
Vale.
(Música tranquila)
¿Le ocurre algo?
¿Por qué?
No, me había parecido que...
Que estaba hablando con la botella.
Pues sí.
Pues no sé por qué le parece raro. ¿Sabe que Juan se ha largado?
¿Que se ha largado?
Me ha robado 40 000 pesetas y se ha ido, ya ve.
Lo estaba festejando.
¿Quiere un trago?
Sí, gracias.
Me tenía harta.
No quería ducharse nunca.
Dice que se había acostumbrado en la cárcel
y tenía un olor muy raro, como...
como a mono.
(Timbre)
Buenas noches. Buenas noches.
Quisiera saber si tiene alguna habitación disponible.
Sí, sí, sí. Pase.
¿Qué precio tiene la más barata?
300 pesetas. De acuerdo.
Deme la seis, por favor.
No se mueva.
Soy el hermano Blanco Sol.
(Música de tensión)
El que faltaba.
Usted, venga aquí. -Yo estoy en mi casa
y hago lo que quiero.
-Sí, pero yo tengo una pistola. Vamos, todos a su habitación.
(Música de tensión)
Bien, hermano Antonio,
usted dirá cómo ha hecho para convertirse en el Maligno.
Si yo no he hecho nada.
Pues lo tendrá que hacer ahora.
Póngase la túnica.
Haga lo que dice. Le quitaré la pistola cuando pueda.
-Ahora... arrodíllese y empiece a rezar.
Pero... le aseguro
que yo no sé ninguna oración. Otra prueba de que es el Maligno.
Lo tendría que matar ahora mismo.
¡Por favor!
Señor, el momento ha llegado.
El Maligno ha sido descubierto.
Se equivoca, hermano Blanco Sol.
El Maligno soy yo.
Señor,
es una santa.
(LLORA)
Bueno, ya está bien, deje de llorar
que me va a despertar a la pensión entera.
Y usted, Sinatra, quítese esa túnica que no le sienta demasiado bien.
Sí. Ya, se acabó.
Pero, señorita Clementina, que ese hombre ha intentado matarme.
Lo que le pasa a ese hombre
es que no ha visto una mujer desnuda en su vida. Vamos.
Por una noche que no salgo a trabajar y ya ve.
Qué vergüenza. Están todos borrachos.
¡A ver si dejáis dormir, coño!
-Por favor, que no me encuentro bien.
(Gritos en otro idioma)
Me hice socio del club porque mi madre me había dejado.
Murió para irse a vivir con el Maligno.
Y una noche la Virgen me dijo
que el hermano Antonio era el Maligno.
Yo nunca le he hecho daño a nadie.
Bueno, ya está bien. Márchese de una vez
si no quiere que llame a la Policía. Cierra.
Sinatra, cierra la puerta.
Qué pesado.
¿Le ocurre algo, Sinatra?
No me encuentro bien.
Ya le he dicho que no tomara sedantes.
Tengo miedo, señorita Clementina.
Venga.
Siempre ha merecido que se le quiera.
Tiene que afeitarse, Sinatra.
Lo haré.
¿Y se olvidará de sus depresiones?
Descanse, Sinatra.
Descanse.
(Música tranquila)
# No se ponga triste, caballero,
# que la amargura y el placer
# son el azogue del espejo
# multicolor del cabaré.
# Aquí la lágrima es # de caramelo.
# Y la sonrisa, de papel.
# Y las caricias, de mujer.
# (TODOS) Venga a ser feliz # al Paralelo,
# y no se olvide de aplaudir
# si ve salir de mi sombrero
# de copa la palabra "fin".
# Mañana el cabaré reinventaremos
# igual que cada noche...
# Con una canción
# que les hará viajar # a un mundo de ilusión,
# en el carrusel
# del alcohol # yde la fantasía.
# Se termina
# la función. #
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