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- Acción, como se suele decir. - Acción, sí.

Ya sabe...

- Sé cómo va esto, sí. - Bien.

Mark Kimball.

Soy candidato independiente a la alcaldía de Los Ángeles.

¿Por qué decidió presentarse a las elecciones?

Decidí presentarme porque...

quiero ayudar.

BIENVENIDO A LA

Crecí aquí.

Esta es mi ciudad.

Es mi hogar, el hogar de mi familia,

y mi hijo crecerá aquí.

Debemos hacer realidad la promesa de Los Ángeles.

En esta ciudad viven personas de todo tipo,

pero todos intentamos construir lo mismo:

la vida de nuestros sueños.

- ¿Cuánto lleva en LA? - 33 años.

¿Qué le gustaría...?

¿...que cambiase?

¿Qué es lo más importante de LA para usted?

Creo que los ciudadanos merecen un alcalde que trabaje para ellos.

Qué bien te veo, amigo.

¡LA!

En Los Ángeles, sabemos muy bien que nuestras vidas

y todas las cosas que hemos construido son frágiles.

Vimos el cielo oscurecerse y nuestras colinas arder,

y contuvimos la respiración

mientras las llamas arrasaban nuestros barrios.

Y juntos protegimos nuestro bien más preciado:

nuestras familias y nuestros hogares.

Hoy sentimos que parte de los cimientos de nuestros valores están en peligro.

Creo que el liderazgo es más importante que nunca.

La fortaleza de esta ciudad reside en la humanidad que nos une.

Todos los niños son importantes.

Todas las familias merecen seguridad.

Al adoptar esos valores,

ponemos con valor la esperanza por encima del miedo.

Nos convertimos en nuestra mejor versión.

¿Quién es Mark Kimball?

Mi padre fue el primero de la familia en ir a la universidad.

Otros, al graduarse, se fueron a Wall Street.

Yo me hice profesor.

Cuando estuve en Watts, en la 112,

cuando estuve en la unidad de protección de menores,

cuando trabajé con la fiscalía y fui abogado de oficio,

cuando presenté la Ley de Acción Ambiental

para que toda la ciudad tuviese agua potable limpia,

cuando serví a mi país en la primera guerra del Golfo,

me esforcé por ponerme en la piel de la mayor cantidad de gente posible.

Creo que los angelinos merecen un alcalde que los respete.

Sería un honor ser elegido alcalde,

y mi mayor activo como candidato es mi mujer.

Formamos un equipo que tiene mucho que aportar

y que quiere ponerse al servicio de esta ciudad.

Y seré transparente con ustedes.

Como alcalde, no les mentiré.

Gracias de corazón por su tiempo.

Dios bendiga Los Ángeles.

Estoy deseando verlos cuando salga elegido.

ANIMALES

Sí, se declaró zona contaminada.

Eso obliga a limpiar toda el área.

Hay normas. Hay regulaciones.

No las escribimos nosotros.

Esto es una gran empresa que se esconde tras pequeños negocios.

VENCIDA

ORDEN DE DESHAUCIO

Es una victoria para Kimball Law.

Ahora piden que la decisión se anule alegando que afectó a pequeños negocios.

DEMANDA DE DIVORCIO

Es completamente irrelevante.

MARK KIMBALL PARA ALCALDE 2026

- Hola, Ceci. - Buenos días.

Sí.

Qué preciosidad.

Gracias.

Mire.

Qué maravilla. Gracias.

- Y mire. - Enseguida baja.

Claro.

- Doña Abby. - ¿Sí?

¿Puedo contarle una cosa?

Por supuesto.

¿Es sobre Ramón?

- Lo siento. - Tranquila.

Se me olvidó decirle algo muy importante.

- Vale. - En México, es capataz.

- ¿Y eso qué es? - Como el capitán de una granja.

Es muy mañoso, trabaja la tierra, es ranchero.

Sabe hacer de todo. En serio.

Ceci... sabes que haríamos cualquier cosa por ti.

Te adoramos.

Pero a Mark lo están mirando con lupa,

y no puede hacer cumplir leyes que él no respeta.

Lo siento mucho.

Pero también me alegro mucho de que estés enamorada, Ceci.

- Sí. - Parece estupendo.

Y seguro que le saldrá algo.

Es un padre increíble, igual que don Mark.

Cría él solo a su hijo, Héctor,

porque la madre murió de cáncer.

Dejó un trabajo en el que tenía a 30 hombres a su cargo

para cuidar de Héctor.

Denny lo conoció el otro día, y a él también le cae bien.

Mira, preguntaré a otras familias.

Puede que alguien no tenga nuestras limitaciones.

- ¡Mamá! - Vale.

- ¿Estás listo, peque? - ¡Hola, Denny!

¡Hola!

- Hola, cariño. - Hola.

- Te quiero. - Y yo a ti.

- Sí. - ¡Campeón!

¡Oye! Espera un segundo.

Entra en casa. Quiero enseñarte una cosa.

No sé si te seguirá interesando, pero...

lo vi...

- ¡Lo has comprado! - Sí.

Fíjate.

Hala.

- Ya te digo. - Cómo mola.

He cogido dos tallas, por si talla grande.

Gracias, papá.

Te quiero, bicho.

Siento no haber estado mucho en casa últimamente.

- Tranqui. Lo entiendo. - ¿Sí?

Eres increíble.

- Dales duro. - Sí.

Ay. Oye, en el cole tienen una norma sobre las armas, ¿no?

La cojo cuando volvamos a casa.

Sí, mejor.

- Vale. - Te la cuido.

- Vale. - Estupendo.

- Te quiero, papá. - ¡Y yo a ti!

Le encargué a Suzie un disfraz de ninja.

Lo sé. No me di cuenta en el momento, y le hacía mucha ilusión.

Me sentía culpable y se lo compré.

Para la próxima, avísame.

Sí, bueno, es... Lo intentaré.

Estoy a mil cosas.

Ya.

Bueno, él está contento.

- Abby. - Dime.

- ¿Has hablado con Cecilia de Ramón? - Sí.

Por lo visto, ahora es capataz o ranchero.

Capataz. Sí, se encarga de...

los caballos y las alimañas. Seguro que está cualificado. No es eso.

- Quiero ayudarlo. - Y yo.

Ya. Pero es la ley. No podemos saltárnosla a nuestro antojo.

No. Eso mismo le he dicho, casi literalmente.

¿Y por qué siento que soy el malo de la película?

Mark, no puedes caerle bien a todo el mundo. No pasa nada.

- ¿Sí? - Estoy llegando.

Estoy en el cruce de La Brea y Rosewood.

¿Ya están las encuestas?

Deberían estar cuando lleguemos.

Se las pasan por la cosa esa secreta del iPad, ¿no?

- Nadie las ve... - Son buenas fijo.

Estoy en un semáforo. Vale, estupendo.

- Elige uno y hazlo. - ¡Hola!

Brooke tiene los datos, ¿no?

- Sí. - Vale, genial.

¡Hola, equipo! ¿Cómo estáis?

¿Qué tal?

- ¿Las apruebas? - Sí.

- Toma. - Vale. ¿Te gustan?

- A ver. - Sigue así.

- Y publicar en redes sociales. - Estaría bien.

Están genial. Buen trabajo.

Gracias. ¡Seguid así! ¡Sois increíbles!

- ¡Buen trabajo! - ¡Sí!

¡Sí!

¡Joder!

Voy perdiendo, tío.

Por menos de cuatro puntos.

Me cago en...

He metido mucha pasta en esto.

Sé que acordamos no endeudarnos más,

pero no afecta al dinero.

Está congelado. Es la garantía.

Cuando ganes, lo recuperarás en menos y nada

y pagarás la deuda.

No tendrás que tocar ese dinero.

Son todos nuestros ahorros.

Y ahí seguirán.

Oye, la estrategia funciona.

El mensaje cala cuando llega.

Pero la difusión cuesta mucho dinero.

Por eso los gilipollas son independientes. El partido no paga tu deuda.

Para desvincularse de las mierdas de los partidos.

- Esa pieza es... - Ya. He dado ese discurso mil veces.

- Dios. - Has llegado muy lejos.

Y estoy convencido de que ganarás.

Si tenemos gasolina para este último empujón...

No voy a gastarme casi todo mi dinero para casi ganar.

Necesito que entiendas que es un riesgo de la hostia.

Es una apuesta enorme.

La historia se hace con grandes apuestas.

Tío, no puedo ser un cerdo mentiroso como mi padre.

- Tengo que decirle a Abby... - No te lo recomiendo.

¿Vais a tener bronca por algo que quedará en nada si ganas?

- Y, si te pilla un camión y pierdes... - No puedo perder.

Me arruinaré.

Mi mujer, a la que quiero, me dejará, ¿vale?

- No puedo perder, coño. - ¡Mark!

No vas a perder las elecciones.

Eres la persona idónea,

y yo hago mi trabajo la hostia de bien.

FIRMA AQUÍ PRESTATARIO

Seis puntos por debajo con los latinos...

- La mitad del anuncio era en español. - Te presentas contra una latina.

No habla español. La han condenado por soborno.

La gente pasa de la corrupción.

Creen que está de su lado.

Hay que demostrar que tú lo estás.

Pues ya no queda dinero. Se acabó.

El evento de esta noche es el mayor respaldo latino de la ciudad.

Puedes zanjarlo hoy.

ORDEN PARA EL CESE DE ACTIVIDAD AVISO DE INCUMPLIMIENTO

Da igual cuánto hayamos ganado.

PEQUEÑOS NEGOCIOS CIERRAN POR UNA DEMANDA

Lo importante es cómo enseñarles a estas megaempresas inmensas

que no pueden tratar el valle de San Fernando

como un vertedero

y verter los ácidos de baterías que les plazcan

en algo que acaba en las aguas subterráneas.

Sé que ponen como excusa

a las empresas pequeñas, locales, regionales, etcétera.

¿Vienes para arreglar tu relación con él

o tu relación contigo misma?

Sé que primero debo arreglar mi relación conmigo misma.

- Lo sé. - Ajá.

¿Y por qué hay que empezar por ahí?

Es como ponerte...

la mascarilla de oxígeno a ti primero.

Además, no puedes controlar sus decisiones o conductas.

No sé qué más hacer.

Sé que debo encontrar el valor, pero...

¿CUÁNDO PODEMOS VERNOS? ¡TENGO UN NOTICIÓN!

¿Por qué no puede hacerlo él?

¿Por qué me toca a mí? No me... Es injusto.

Hola.

Hola.

Ven aquí.

Te echaba de menos.

Venga, ¿qué es eso tan fuerte

que no puedes contarme por Signal?

Anoche me fui de casa.

¿En serio?

Sí. Para estar contigo.

Uy, pero...

¿La idea no era...

preparar un plan?

Lo entiendo.

Tienes razón.

- Ron... - Oye.

Tranquila.

Respira, amor, respira.

Es algo bueno.

- ¿O no? - Claro.

- ¿No? - Sí.

Y te mereces

sentirte bien, ¿no?

Es que me muero por estar contigo.

Me muero. Nunca me había sentido así.

¿Ella está bien?

Lo estará.

¿Y qué pasa con Denny?

¿Querer ser feliz te hace mala madre?

¿Abandonar a su padre justo ahora?

No eres su accesorio.

Eso no es justo.

- Es lo que hay. Y lo sabes. - No es justo.

No puedo hacerle eso a mi familia ahora.

Vida solo hay una.

Y yo compartiré la mía contigo.

En un estudio en La Brea.

- Voy a probar sin americana. - Vale.

Creo que queda...

Da un aspecto un poco... estirado.

Espera que... Así es más informal. ¿No?

Cercano.

Cercano, ¿verdad?

- ¡Papá! - ¡Anda!

¿Y mi disfraz?

Donde lo dejamos, en el despacho.

- Hola. - Hola.

¿Puedes ayudarlo a ponerse el disfraz?

- Claro. - Tiene mucha... parafernalia.

- Hola. - Hola. ¿Se está cambiando?

Sí, se está poniendo todas las...

Bien.

¿Qué tal los datos internos?

No tan buenos como esperábamos, pero...

Vamos por buen camino.

- Sam cree que igualaremos en unos días. - Está Hannah.

Sí. Hemos preparado cosas para redes.

Voy a llevarlo a pedir caramelos

y luego comeremos algo, así que cena lo que veas.

¡Toma ya!

- ¡Hala! - ¡Qué pasada!

¡Pero bueno! Es alucinante, peque.

- Mola mogollón. - ¿Vamos?

- Increíble. - Con Ceci, ¿no?

Sí, tengo...

una videollamada rápida, una emergencia con una paciente.

Podéis ir tirando, si queréis.

- Vale, sí. ¿Está Héctor? - Sí.

- ¿Qué? - Perdón.

No he preguntado...

No me ha dado tiempo a preguntarles si les importa que venga Héctor.

¿No ibas a ir con tus amigos, Gabe y Seth?

- ¿Conoces a Héctor? - Sí.

Del último día que Ceci me llevó a entrenar.

Fuimos al centro comercial.

Vale. Lo conoces de un día.

- No pasa nada. Que venga. - ¿Tiene disfraz?

- Gracias. - Que se ponga el de Suzie.

Puede ponerse el otro que compraste tú, papá.

- El que me queda grande. - Ah. Pues sí.

Sí. ¡Oye, Héctor!

- ¡Puedes venir! - Están aquí.

- Hola, Héctor. ¿Te vas con ellos? - Hola.

Don Mark, doña Abby, este es Héctor.

Vamos, zorra.

Denny.

No hables así delante de tu madre.

- ¡Perdón, mamá! - Delante de nadie.

- ¿Qué ha dicho? - Ramón no va.

- Tiene trabajo cerca. - ¿Listo? Vamos.

Vale, vamos.

- Chao, chicos. - Guau. Te quiero.

Pasadlo bien. Te quiero. ¡Conseguid chuches!

¡Sin pasarse!

- Quiere impresionar a un mayor. - Ya lo sé. Me he dado cuenta.

Voy a hacer la sesión.

- Vale, genial. - Sí.

Hannah, ¿nos ponemos con la locura de las redes sociales?

- Cabeza alta. - Cabeza...

- Me siento ridículo. ¿Quedan bien así? - Están genial.

Me siento... ¿Te estás riendo de mí?

- No. - Vale. ¿Me votarías?

- Sí. - Muchas gracias.

PALISADES PARA SIEMPRE

¡Spider-Man! ¡Mira, papi!

- Venga. - ¿Vamos, Héctor?

No, ve tú.

- Vamos. - Ve tú.

- Ve tú. - Ve, Denny.

Vale. Estaremos aquí. Sí. Ve.

Vale.

Oye.

Anda.

- Creo que voy a buscar a Denny. - ¿Ahora?

Parece que está a gusto con Ceci y Héctor.

Ya, pero, bueno...

¿Qué tal la videollamada?

Ah, pues... bastante mal.

Es un divorcio terrible.

- Qué mal. - Ya.

Ey.

Lo siento mucho.

Mark.

¿Qué?

No te he abrazado por eso.

No le dices que pare.

Tenemos pocas fotos de pareja feliz.

- Mark. - No me digas.

Te reclaman.

- ¿Diga? - ¿Hablo con Mark Kimball?

- Sí. ¿Quién es? - Estupendo.

- Vete. - Escúchame bien.

Largo.

Este es el peor día de tu vida.

Tengo a tu hijo.

¿Quién cojones eres?

- ¿Quién es? - Esta es tu peor pesadilla. El karma.

Tu hijo está sentado enfrente de mí.

- ¿Qué? - Si no...

Está pidiendo chuches con sus amigos, payaso.

Ya no. Ahora está conmigo.

- Para volver a verlo, paga. - ¿Qué?

- Es mentira. Cuelga. - No.

Como llames a la policía,

imagínate a tu hijo en un vertedero.

- ¿Quién eres? - Mark.

- ¡Dime quién hostias eres! - Oh...

Aquí empieza tu pesadilla, Mark.

Si es una... Que sepas...

¿Te hace gracia? ¿Es una puta broma?

Joder, como sea una puta broma, te...

- Te... Llama a Cecilia. Ya. - No tengo el móvil. Llámala tú.

- Búscalo. No tengo su número. - ¿En serio?

- No. Coge el móvil. - Sí. Está en la mesa.

- Creo que... - Cálmate. Es una broma.

Ya. Seguro que sí, pero no tiene gracia.

- No es verdad. - Está en el sofá, amor.

- Es una trola. - Lo investigaremos.

- No es... - Averiguaré quién está detrás.

- Escucha... - Salta el buzón de voz.

- No tendrás cobertura. - Aquí sí tengo.

En los barrios buenos nunca hay. No dejan poner antenas.

El problema es que su móvil es una carraca.

- No, tiene uno nuevo. - Prueba otra vez.

- Es broma. - Le escribo.

- Fijo. - ¿Y si no lo es?

Nos llaman pirados todo el rato.

- Este parece que va en serio. - Vale. A ver, esperad...

Parad un segundo. Esto es muy...

- Sam... - Es muy...

¡No quiero que nos haga fotos ahora, joder!

- Le diré que se vaya. - ¿Lo has oído?

- Sí. - Tenía voz de loco.

- Estaba distorsionada. - No me hagas luz de gas.

No lo hago. Pero no nos pongamos en lo peor.

- Vale. ¿Adónde vas? - Fuera, a hablar con Sam.

- Dame tu móvil. - ¿Por qué?

Porque... Dámelo, por favor.

- Tío. - Oye.

- ¿De qué coño va esto? - Va. Calma.

Todo esto da mucho miedo,

pero lo más probable es que se trate de una broma.

Y debéis gestionar la situación con mucho cuidado.

¿Por qué?

Es una treta de la oposición para ver que picas fácilmente,

que pueden asustarte.

¿Me entiendes? Quítale el móvil.

- ¡Abby! - Señor, si es una broma, díganoslo.

Tranquilo, no lo denunciaremos.

- Abby, trae. Dámelo. - Díganoslo. ¡No!

- Pon el manos libres. - Sí. Vale.

¿Quién acaba de marcharse?

Efectivamente, pelele. Os estoy vigilando.

Si ha ido a comisaría, ni te imaginas cuánto va a sufrir...

- No, es nuestra empleada. - No.

Le hemos dicho que se vaya.

- No es una amenaza. - Eso.

Haced exactamente lo que yo os diga. Nada más.

- Sí. Claro. - Sí.

Si tiene a nuestro hijo...

- ¿"Si"? - ...haremos lo que diga.

¿Creéis que es un farol?

- Mirad. - ¿Qué es?

¿Qué?

¡Ay, Dios! ¡Mark! ¡Por Dios!

¿Qué quiere? Díganos qué quiere. Por favor.

Siete millones en efectivo antes de medianoche.

¿Siete? Es de noche. Los bancos están cerrados.

No puedo conseguir tanto dinero ahora. Tendrá que es...

En efectivo. Esta noche.

Por favor, no funciona así. Deme un segundo.

- ¡Por favor! - O no volverá vivo a casa.

- ¿Entendido? - Sí.

Escuche. ¿Puedo hablar con él?

Déjeme hablar con él. Solo...

Quiero que oiga mi voz.

Cállate, puta.

Dadme mi dinero o lo descuartizo

y os mando los trozos. Empezaré por el hígado.

¡Como toques a mi hijo, te mato, chupapollas!

¡Te arranco la puta cabeza! ¡Te voy a matar, joder!

Por favor. Es... Está enfadado con nosotros.

No con él. No lo pague con él, ¿de acuerdo?

- Apagad la luz de la entrada. - De acuerdo.

Cuando tengáis mi dinero, volvéis a encenderla.

- Vale. - ¿Entendido?

- Sí. - Sí.

Vale. Ay, madre.

- ¿Cómo se apaga? - Para.

Déjame a mí. ¿Cómo vamos a reunir el dinero?

Puede que no sea una opción.

¿Cómo que no? Claro que sí.

- ¿Le hacemos una transferencia? - Quiere efectivo.

Una transferencia es prácticamente lo mismo.

Hay que justificarla. Es tarde.

Llama y pide el dinero. Algún banco habrá abierto.

Si sacáis tanto dinero, avisarán al FBI.

Si mi hijo vuelve a casa, me da igual.

Sacar tanto dinero del banco no es una opción.

Si vuelves a hablarme de opciones en relación con la vida de mi hijo,

te arranco la puta cara.

- Abby. - ¿Qué?

No lo tenemos.

No... ¿Qué? Claro que sí.

No podemos acceder al dinero en estos momentos.

¿Qué dices? Llama a Richard y que te lo dé.

Es un banco.

- Busca otro. En Londres o Dubái. - No lo tenemos.

Puedo tener siete millones en efectivo en una hora.

¿Qué?

Hay problemas de campaña tan chungos que el partido nacional ni se acerca.

Y la llaman a ella.

Creo que podrá sacarnos de esta sin problemas.

¿Diga?

- No le dejéis entrar. - ¿A quién?

Al puto jardinero. Mandadlo a trabajar atrás.

Es Ramón.

- Mierda. - Ramón.

Joder. Vale.

Los delitos contra personas adineradas suelen cometerlos empleados suyos.

Igual avisó a alguien.

¿Es de fiar?

- Es importante. - Para.

A ver, la mujer del dinero.

¿Quién es?

Alguien a quien acudes en situaciones de emergencia.

Conozco a gente que ha recurrido a ella.

Vale, ¿y esa gente quedó satisfecha con los resultados?

Dadas las circunstancias, sí.

Vale, vamos a llamarla.

Es buenísima y muy discreta,

pero es muy cara.

El dinero no es problema.

Cobrará un 20 % de lo que traiga.

- Siete millones... - Sí.

- ...más 1,4 no reembolsables. - Bien. Sí, sabemos sumar.

Llámala. Tenemos ese dinero.

Creo que para tu familia supone un esfuerzo del que no eres consciente.

He invertido mucho en la campaña.

¿Cuánto?

Es muy cara, así que no puedo...

- ¿Cuánto tenemos? - No sé.

Da igual. Tenemos la casa como garantía. Tenemos el dinero.

- ¿La casa? - Sí.

¿Solo la casa?

Una campaña así es carísima.

Sé que mi marido no se gastaría tantísimo dinero

sin consultarme.

Emitir en prime time cuesta un ojo de la cara.

Tío, para.

Pedí más dinero del que te dije, con la herencia de mi padre como garantía,

para difundir mi mensaje en los medios

porque era importante y no podía arriesgarme.

Cuando ganemos, recuperaré el dinero y pagaré la deuda.

Sin embargo, ahora mismo, el dinero está congelado.

No, te lo has gastado.

- Da igual. - ¡De eso nada!

Debería habértelo dicho.

¿Me estás diciendo que te has gastado todo nuestro dinero en tu campaña?

¡No quiero discutir ahora, joder! ¡Nuestro hijo necesita ayuda!

- Esto es tu culpa. - No es mi puta culpa.

¡No sabía que iban a secuestrar a nuestro hijo!

Pues deberías. ¡Tú nos has puesto en el puto punto de mira!

¿Crees que lo tendrían si no te presentases?

Ten mucho cuidado con lo que dices ahora porque nunca lo olvidarás.

¡Me culpas de que hayan secuestrado a nuestro hijo!

¡No es mi puta culpa!

¡Eh! Relajaos los dos.

No tenéis el dinero.

Lo único que importa es si queréis que la llame o no.

Si lo hago, le deberéis ese dinero pase lo que pase.

- Sí. - Sí.

De acuerdo.

- Mark, Abigail, esta es... - Dayle Burton.

Hola.

¿Queréis hablar aquí?

No. Entra, por favor.

- Les... - Cógelo.

Dile que soy tu banquera, que vengo por el dinero.

Que crea que aún no lo tenéis.

- ¿Sí? - ¿Creéis que estoy de coña?

¿Quién acaba de entrar?

Es mi asesora. Nos ayudará a conseguir el dinero.

¿Tu asesora?

Pues ya puede asesorarte bien,

porque tu hijo está llorando.

Regla número uno: di exactamente lo que yo te diga.

De acuerdo.

- ¿Tenéis pruebas de vida? - Ha dicho que estaba llorando.

No he oído llorar a nadie.

- ¿Tenéis o no? - Nos ha mandado una foto.

- Eso no cuenta. - ¿Tienes el dinero?

Lo peor que podéis hacer ahora es decirle que tenéis el dinero.

Va a matar a mi hijo.

Si cumplís rápido sus exigencias, le demostráis que tiene el control

y que haréis todo lo que os pida.

Sentaos.

Listo.

Por mis servicios, seguridad, negociación y capital

me debéis 1,4 millones más los siete que he traído,

es decir, 8,4 millones.

En una venta exprés, os darán diez por la casa,

así que la escritura será la garantía.

Confirmadme que lo entendéis y aceptáis.

Lo entendemos y aceptamos.

Tenemos un acuerdo.

Vuestro hijo está en peligro.

Si tenéis secretos entre vosotros, es el momento de contarlos.

Necesitamos saber quién podría querer haceros daño.

Todos tenemos secretos.

No voy a juzgaros.

Solo necesito saberlos.

Si se os ocurre alguien que os la tenga jurada, os guarde rencor

o cuyos sentimientos crucen ciertos límites...

Lo que se os ocurra.

Abigail.

No.

Mark.

No, o sea...

Lo único que no sabes...

No es un secreto ni nada...

Hace 15 años, antes de conocernos,

estuve liado brevemente con una compañera de trabajo

del bufete de mi padre.

Denunció por despido improcedente...

Pero no la echaron por eso.

La despidieron porque mi padre era un cretino, pero...

Dijiste cosas.

Sí...

Había una mujer en la campaña

con la que nunca estuve a solas, a la que apenas conocía,

que amenazó con denunciarme por conducta sexual inapropiada

por haber hecho comentarios de temática sexual, lo cual es mentira.

¿Qué paso en realidad?

Le pagamos a cambio de que firmase un acuerdo de confidencialidad.

- No me lo dijiste porque... - Porque no era cierto.

- ¿No? - No, Abby, no.

Sabía que no me creerías.

- Es la verdad. - No es mi culpa.

- Lo sé. - Sé sincero.

Estoy diciendo la verdad.

Hay gente que piensa:

"Este quiere proteger su reputación o tiene pasta,

y la defensa le costará 250 000 $, así que me dará 200 000". Y así es.

A pesar de que no hice nada.

Me someteré al polígrafo.

Yo sí podría tener un motivo.

- Aunque no pasó nada. - No vayas de víctima.

Es que lo soy. Los dos lo somos ahora.

Y eso es lo que te...

Le creo, Abigail.

Sobre esto.

Contadle lo de Ramón.

¿Qué pasa con él?

Tiene acceso a nuestra casa.

¿Es una broma?

- ¿Quién es Ramón? - El novio de la niñera.

Nos pidió trabajo.

Como no tiene papeles, no pudimos contratarlo.

Quiere ser alcalde y...

- Está aquí. Conoce nuestra casa. - Viene a ver a su novia.

No digo que sea... Ha preguntado quién nos la tiene jurada.

- Está fuera. - No habla nuestro idioma.

- Qué más da. - El secuestrador sí.

- ¿Y si lo ayuda? - No es Google Translate.

- La virgen. - Pídele que entre.

¡Ramón!

Se ha ido.

- Se ha dejado las herramientas. - No pinta bien.

- Y Cecilia también ha desaparecido. - Cecilia no tiene nada que ver en esto.

Por el amor de Dios, ¿qué hace este aquí?

Es un asunto familiar.

Sam, llévale un café a Rand, por favor.

Claro.

Abigail, mírame.

Las primeras horas de un secuestro siempre son así.

Caos y pánico.

Quieren el dinero. Nada más.

Su codicia es su debilidad.

Tenéis más control del que pensáis.

No desesperes.

Solo necesito saber que nos darás el dinero

y que recuperaremos a nuestro hijo.

Sí y sí.

Te lo garantizo.

¿Mamá?

Denny. ¡Denny!

¡Dios!

¡Denny! ¡Oh!

- Pero bueno, ¿dónde estabas? - ¿Qué ha pasado?

¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?

Quería ir a la casa encantada, pero a Héctor le daba miedo.

Ceci me dijo que fuera y me esperaban.

- ¿Y se fueron? - Me perdí. Lo siento.

- No. - No es tu culpa.

Es que estábamos preocupadísimos.

Iba andando y las calles iban cuesta abajo,

así que cambié de dirección.

Te quiero, peque.

Ha sido una buena idea.

- Estábamos cagados. - Qué listo.

- Nada más. - Papá.

- ¿Qué? - Esa boca. Está mamá.

- Cierto. - ¿Qué os había dicho? Solucionado.

Os lo dije. No teníais de qué preocuparos.

- Jo, tío. - La familia.

- Mil gracias. - De nada.

Abby, no me mates.

¿Puedo llevármelo?

- Voy a hablar con Cecilia. - ¿Ahora?

- Dejó solo a nuestro hijo. - Tranqui. Yo me encargo.

Podemos estar en antena a las once. Hay que aprovechar el tirón.

- Le pregunto a mi mujer. ¿Cariño? - Ve.

- Vale. - Vamos arriba.

¿Te preparo un baño, mi vida?

- Ya está. Prueba superada. - Joder.

- Este capítulo de tu libro lo petará. - Sí.

Es como que, de repente, se ha acabado.

Debería estar bien, pero aún me tiembla el pulso.

La adrenalina tarda 20 minutos en disiparse.

Oye, muchísimas gracias.

De verdad. No lo olvidaré. No lo habría logrado sin ti.

Puedes agradecérmelo con un cheque.

No necesitamos el dinero.

Por traer los siete millones que tengo en el coche cobro 1,4 millones.

Yo he cumplido.

¿Quieres cobrar todo?

Mark, os lo advertí.

Necesitabais siete millones para que vuestro hijo no muriese.

Os di un precio. Os he prestado un servicio.

No te conviene ser de los que incumple un trato.

No. No lo soy.

Perdona. Serán cosas mías, pero ha sonado a amenaza.

- ¿Lo es? - Es lo acordado.

Es lo acordado, sí.

Pero ¿qué interés generan siete millones en dos horas?

Las circunstancias de los acuerdos cambian

y pueden renegociarse para ser justos.

Lo justo es lo que se acuerda.

Acordamos 1,4.

- Sí. - Te diré dónde debes llevar el dinero.

La has cagado, capullo. Lo siento.

Tú sí que la has cagado.

- Mira, cállate. - La cifra no ha cambiado.

La cifra es cómeme los huevos.

- ¿De qué iba eso? - Es para que no salgas en la tele.

¿Denny está bien?

¿Qué? Sí. Está bien.

- ¿Los niños están bien? - Sí, está bien.

- Abby. - Oye.

Abby.

¿Qué ha pasado?

Estábamos esperando a Denny junto a la casa encantada.

Pero Héctor quería comprarle algo a un hombre.

No quería, pero dejé solo a Denny.

- Tranquila. - Héctor...

Quería seguir esperando a Denny,

pero me fui un segundo para ver dónde estaba Héctor,

a la vuelta de la manzana.

- Entonces, alguien me golpeó. - ¿Quién?

Llevaba una...

¿Podemos hablar un segundo en privado?

Tranquila.

- Sí. - Hielo.

- Voy a por hielo. Sí, venid. - Sí, gracias.

A ver.

¿Es Héctor?

Sí.

Este es un momento crucial.

¿Aún quieres el dinero?

Has pagado por él.

Eso te da derecho a coger los siete millones del coche.

- ¿Qué pasa? - Se han llevado a Héctor por error.

- ¿Qué piden? - Lo mismo.

Siete millones.

¿Qué le habéis dicho?

Bueno, nadie ha dicho nada aún,

salvo Sam, a quien esto le parece un momento crucial.

- Llamemos a la policía. - Sí.

- Harán preguntas difíciles. - ¿Por ejemplo?

¿Por qué no los llamasteis antes,

y sí ahora que el rehén no es vuestro hijo?

¿Su vida vale menos?

Hay que ser cínico.

Pase lo que pase, os cuestionarán y juzgarán si esto sale a la luz.

Y manipulador.

Está la verdad y está la historia.

La verdad es auténtica, convincente, fácil de recordar bajo coacción.

E, idealmente, coincide con la historia.

Pero, cuando no es así, se impone la historia.

La verdad es que se espera que gastemos todo lo que tenemos

para salvar a un niño al que apenas conocemos.

Eso es irrelevante.

La verdad es que necesitas más votantes latinos.

Y, si no vas al evento de hoy, tus opciones de ganar disminuyen mucho.

Si creen que la vida de un niño latino te da igual,

ya puedes olvidarte de ganar.

Lo has apostado todo a esta campaña.

Para conservarlo, debes ganar.

Según los datos y mi experiencia,

ceder rápido a sus exigencias puede poner en peligro al niño.

¿Dices que no avisemos a la policía ni les paguemos?

La influencia es el equilibrio entre el aliciente del incentivo

y la consecuencia de la negativa.

¿Qué puedo ofrecerte para conseguir lo que quiero?

¿Qué sufrimiento puedo hacerte creer que te causaré si no lo haces?

El poder genera influencia,

y la influencia dicta los resultados.

Ahora tenéis más influencia.

¿Porque el niño secuestrado no es mi hijo?

- Sí. - Eso es horrible.

Es sincero.

Ignorarlo no te hace más amable o virtuosa.

Te ciega.

Te he buscado en internet.

No hay nada.

¿Por qué debemos fiarnos de ti, si ni siquiera sabemos tu nombre?

Porque, cuando esto se solucione...

y se solucionará,

todos tendremos que volver a nuestras vidas.

Yo no habré estado aquí.

No me habréis conocido.

Y estaréis más tranquilos

si yo tengo la tranquilidad

de que no podéis usar mi implicación en esto contra mí

en ninguna circunstancia.

Cuando vuestro hijo entró en casa,

vuestro corazón se tranquilizó.

Dejasteis de tener la boca seca.

Vuestro hijo... estaba a salvo.

Eso os permitió pensar con más claridad.

Y eso os da una ventaja.

Nuestro adversario ha cometido un error.

Pero, si logramos estresarlo y cansarlo más,

tal vez podamos abrir la puerta a una opción cinética.

¿Y eso qué significa?

La cinética es la propiedad de los cuerpos en movimiento y las fuerzas conexas.

Cuando una cosa colisiona con otra,

estás presenciando energía cinética.

Ninguno de los presentes es obtuso.

Madre mía.

¿Ha sugerido que le paguemos para matar a alguien?

- O soy obtuso, o sí. - Hay que llamar a la policía.

Ahora sí que no nos queda otra.

La policía es un puto coladero.

Lo filtrarán. La alcaldesa los tiene comprados.

Y, si lo hacen, ese chalado matará a Héctor.

¿Qué dice de LA que el aspirante a alcalde no confíe en...?

Que el mundo es una mierda. No podemos arreglarlo ahora.

Una cosa es no llamar a la policía y otra, cometer un asesinato.

Dime, como psicóloga, ¿qué hace la gente cuando se enfrenta

a un dilema moral horrible e intrincado de cojones?

Descubren qué les importa, porque es lo que protegen.

¿Y cómo acaba?

Lo asumen o se pasan la vida fingiendo que no tuvieron elección.

¿Por qué no lo sugeriste antes?

Porque, cuando era vuestro hijo, no os lo habríais planteado.

Perdónate.

Es nuestra naturaleza:

sobrevivir y proteger a nuestras familias.

Y preocuparse por el dinero puede parecer una cobardía,

pero el dinero es el símbolo de la seguridad familiar.

Es una necesidad de supervivencia y es mucho dinero.

¿Diga?

¿Ya lo vas pillando?

Sí, lo pillo.

- Te equivocaste de niño. - Eso no cambia nada.

¿No odiarías que todo el mundo supiera

que eres un hijo de puta egoísta, racista y elitista?

- La cifra no ha cambiado. - La cifra es cómeme los huevos.

El trato se mantiene.

¿Siete millones de dólares?

- Sí. - Más te vale conseguir el dinero.

¿Qué dinero?

- Ceci, no le pasará nada. - No.

No sé por qué, pero lo sé.

¿Van a pagar?

- ¿Mark va a pagar? - Sí.

Esa mujer ha venido a ayudarnos porque es...

- ¿Policía? - No.

Hay tres opciones.

Llamar a la policía.

Pagarle.

O la opción número tres.

La opción número tres

tendremos que llevárnosla a la tumba.

Creo que, con la primera opción, el niño morirá.

Y tú no cobrarás.

Por supuesto que sí.

Además de la influencia, están el bien y el mal.

La decencia nos diferencia de los animales.

Somos animales que cuentan historias.

Me gustaría que, en esta, el niño volviese sano y salvo.

Para ello, lo mejor es hacer el intercambio de día,

cuando el secuestrador estará más nervioso,

menos seguro, y será más fácil que cometa otro error.

Dentro de unos minutos, le dirás

que no le darás el dinero hasta mañana por la mañana.

Unas condiciones que, dada su codicia,

aceptará.

No quiero parecer insensible.

El evento de esta noche puede decidir las elecciones.

Entonces...

nos marchamos al evento.

Los secuestradores nos llamarán.

Les diremos que estamos reuniendo el dinero

y que se lo daremos por la mañana.

Y nos vamos al evento.

Esa es mi recomendación.

- ¿Dónde es? - En Aldergate.

Les he dicho que tenías un problema familiar.

Si vas, quedarás como un héroe.

Ponte ahí y mueve el móvil para que sepa que debe llamarte.

- ¿Aquí? - Sí.

¿Dónde cojones te crees que vas?

A conseguir el dinero.

Con tu permiso, vamos a conseguir el dinero.

Permiso concedido, puto cagado.

Pero se lo daremos por la mañana, por tu seguridad.

Te lo daremos por la mañana, por mi seguridad.

No. Lo quiero ya.

Es la única opción.

Es la única opción.

Si no lo tienes por la mañana,

le cortaré la cabeza y la clavaré en uno de tus carteles.

Entendido.

Entendido.

- Míralos. No tienen preocupaciones. - Ya.

Tampoco probabilidades de ser alcaldes el próximo martes.

O de llegar al Senado.

O a la Casa Blanca.

Es un trabajo complicado.

¿Seguro que lo quieres?

Entiendo tu manera de moverte en el mundo,

pero... elijo no vivir así.

Eso es todo un lujo.

Si quieres el cargo,

te hago un favor al desengañarte.

Y, ahora, demos un aplauso al candidato a alcalde Mark Kimball.

NÚMERO DESCONOCIDO

¿Sr. Kimball?

¿Señor Kimball?

- Lo siento. - ¿Sí?

¡Puto cabrón!

Escucha, me...

¡Voy a cortarle los dedos!

¡No! No lo hagas.

¿Has mandado al jardinero a por mi hombre?

No sé de qué me hablas.

No me mientas.

No sé nada. Estoy consiguiendo tu dinero.

Estamos en ello.

Ya no eres tú el que putea a la gente. Ahora te puteamos nosotros a ti.

El precio acaba de subir a diez millones.

No tengo tanto dinero. ¡De verdad!

Pues lo consigues.

La cifra no ha cambiado.

- La cifra no ha cambiado. - ¿Quieres joderme?

Quiero una prueba de vida.

Quiero una prueba de vida ahora mismo.

Héctor, ¿eres tú?

Quiero irme a casa.

Ya lo sé, campeón. Vas a volver a casa.

Te lo prometo. Héctor, ¿me oyes?

¡Eh! ¿Me oyes? ¡Dile que va a volver a casa!

Diez millones

o me lo cargo.

Mierda.

¿Cuál es el plan ahora?

El mismo de antes.

Los obligamos a esperar.

¿Y si no llama?

Piensan que acabamos de conseguir su dinero.

Cuando crean que la entrega es inminente y el dinero ya es suyo,

podremos pedir ajustes logísticos,

que aceptarán.

En ese momento, meterán la pata porque serán más vulnerables.

Y los asfixiaremos.

¿Edulcorante?

Pensaba que no iba a pagarle.

Ceci, te he dicho que vamos a pagar.

Eres de la familia.

Creo que...

de Héctor debemos encargarnos nosotros.

Voy a ver cómo está Denny.

Esperamos.

Qué conversación más complicada.

No necesito una sesión estratégica.

Abby.

Mañana, en el mejor de los casos, seremos cómplices de un delito.

Estamos sopesando la opción número tres.

Y... no sé si puedo fiarme de ti.

¿Fiarte tú de mí?

Mark y tú lleváis meses mintiéndome.

Puedes juzgarme. Puedes juzgar a Mark.

- Pero, en algún momento, te tocará... - Han secuestrado al hijo de alguien.

Es un dolor que ni te imaginas.

En realidad...

tengo un hijo.

Tiene cinco años.

Oye, conozco a Mark.

¿Vale? Es... Sí, tiene defectos.

Pero es buena persona, es un buen marido

y será un buen alcalde.

Ahí está. Así lo conseguiste, ¿no?

Alabaste su ambición y la pintaste como una virtud.

Conmigo no funciona.

Por eso no le dejaste decirme lo del dinero.

No le dejé porque creí que te negarías.

No crees en nada, salvo en ganar.

Sin ti, no ganará nada.

Ya, porque soy su esposa negra y tenemos un hijo mulato.

Eso es un hándicap.

Mark necesita poder confiar en ti.

Yo necesito que lo de mañana salga bien.

Que Héctor vuelva a casa,

ganar las elecciones, pagar la deuda

y asegurarme de no ir a la cárcel para poder criar a mi hijo.

Hola.

Está bien.

Está dormido.

Es curioso que seas tan sobreprotectora con Denny,

pero la contraseña de tu móvil sea 1111.

¿Quién es Ron?

- Aquí no. - No.

Aquí no.

- "Si quieres, voy contigo. Te perdono". - Mark.

Aquí no.

¿Puedo ser totalmente sincera contigo?

Claro, adelante.

Este verano conocí a alguien.

Lo sé, lo he leído todo.

Creo que permití que pasase porque...

me hacía sentir bien.

Era divertido.

Y él es maravilloso.

Y tú y yo, en fin, no...

no estamos en nuestro mejor momento.

Bueno, parece que has dejado de sentirte sola y miserable

y has recuperado la alegría de vivir, así que me alegro por ti.

Iba a decírtelo tras las elecciones.

Lo que me molesta no es que no me lo hayas contado,

sino que lo hayas hecho.

¿Quién es?

Es profesor en la Universidad de California.

¿Y el profesor este está... enamorado de ti?

Eso creo.

Eso creo yo, a juzgar por lo que...

por lo que dice.

Si estás siendo sincera, ¿no?

Espero que esto no esté fastidiando tus planes para esta noche

de decirme que estás cansada o de mal humor

y hacerte un dedo en el baño pensando en Ron.

- No hace falta que seas un capullo. - Es que lo soy.

Soy un capullo del copón.

Pero no he hecho esto.

No nos he traicionado.

No te he mentido así.

- No he traicionado a nuestro hijo. - No metas a Denny.

Lo has metido tú.

Le has hecho esto al matrimonio de sus padres.

¿Es negro?

¿Su mujer sabe lo vuestro?

Mark, eso da igual.

¿Da igual?

¿Daba igual cuando nuestro hijo estaba en peligro

y esa zorra nos preguntó si se nos ocurría

alguien que pudiera tenérnosla jurada y tú dijiste que no?

¡Porque la mujer a cuyo marido te estás tirando

igual está un poco cabreada por el tema!

¡Esto no es culpa mía, Mark! ¡No vayas por ahí!

¡Estoy intentando hablar contigo!

Anda, gracias. Qué considerado por tu parte.

No quieres hablar.

Quieres engañarme.

Hay que joderse.

Soy idiota.

No me lo creo.

¿En serio quieres estar con otro?

Porque yo no. Solo quiero estar contigo.

Quieres estar con toda la ciudad de Los Ángeles.

Necesitas que toda la ciudad te quiera.

Te encanta que te quieran.

Y no creo que tenga nada que ver conmigo.

Porque, si fuese así, no me sentiría tan sola

siempre que estoy contigo, Mark.

Te quiero muchísimo.

Pero no puedo hacer esto.

No quiero que mi hijo me vea...

Nuestro hijo.

¿Qué vamos a decirle a nuestro hijo?

Siento haberte hecho sentir tan sola.

Debo de ser un cabrón.

Joder.

Perdóname.

Por si sirve de algo, te quería mucho

y nunca quise que pasase esto.

¿Sí?

Hola, hijoputa.

Siete millones de dólares.

Te daré las instrucciones a las 5:00.

Entendido.

Habrá que decírselo a Dayle.

Toma tu móvil.

Ha llamado. Tenías razón.

Vuelve a pedir siete millones.

Pagamos, nos devuelven a Héctor

y se acabó.

Ya sabéis lo que pienso.

Por la mañana, su vulnerabilidad será máxima.

Vosotros decidís.

Pensáoslo.

Dormid un poco.

Mark.

¿Estás dormido?

No.

Nuestro matrimonio se va a pique.

Mi carrera acabará entre humillaciones.

Vamos a darle todo lo que tenemos a un criminal de mierda,

a una mujer cuyo nombre desconocemos, y...

espero que no maten a Héctor mañana.

Tengo muchas cosas en la cabeza.

No estoy dormido. ¿Cómo...? ¿Qué pasa?

Lo siento mucho.

De verdad.

Sé que lo que hice fue insensato.

Y egoísta.

Y que te he hecho daño.

Y lo... lo siento mucho.

Lo sé.

Yo también lo siento.

Tenemos muchas cosas encima. Es que no...

Jamás habría pensado que saber que mi mujer...

se tira otro pudiera ser el menor de mis problemas...

- Por Dios, Mark. - La vida te sorprende.

Perdón. ¿Te incomoda?

¿Qué vamos a hacer?

- ¿Y si nos dejamos de milongas? - Vale.

Estoy la hostia de cansado de hacer castings.

Ante mi padre, ante ti,

ante esta puta ciudad, para demostrar mi valía.

¿Sabes qué? Nadie consigue lo que merece.

Consigues lo que conservas y lo que coges por el camino.

Hablas como ella.

Como ya no vamos a mentirnos, si me preguntas algo,

te diré la verdad, y tal vez no te guste.

De acuerdo.

¿Qué quieres?

¿Que qué quiero?

Que conservemos nuestra casa y todo nuestro dinero.

Que Ramón recupere a su hijo. Que Héctor siga vivo mañana.

Quiero ser alcalde. Ganar las elecciones.

Es más,

quiero ser el puto presidente de EE. UU.

Quiero follar con mi mujer.

Quiero follar con ella todo el rato.

Todo el rato. Cuando quiera.

Y no quiero que mi mujer folle con nadie más.

Y el cabrón que ha secuestrado a Héctor

quiero que se muera.

No quiero matarlo yo.

No quiero jugármela. No quiero perder mi libertad.

Pero, si pudiera pulsar un botón y que le explotara la cabeza,

lo haría.

Y dormiría de putísima madre.

Ojalá tuviéramos una pistola.

En este estado, es un delito portar un arma oculta.

No tengo una por lo que pueda pensar la gente.

Y Ramón no tiene porque le caerían siete años

por disparar a un violador.

Pero... me encantaría tener una. ¿A ti no?

Mark, ¿qué quieres hacer...

mañana?

La opción tres.

Eso quiero. Pero hay un problema.

Aunque todo salga bien,

si me dejas, querrás el divorcio,

y todo esto será motivo de pelea.

Tendrás a tu propia Dayle susurrándote:

"Deberías usar tu influencia".

Y si esa influencia es: "Mark ordenó asesinar a alguien

y yo no tuve nada que ver"...

No puedo correr ese riesgo.

Resulta que,

en el matrimonio,

como en cualquier asociación ilícita,

todas las partes deben estar de acuerdo.

Y no te he oído decir:

"Mark, quiero que hagas todo lo necesario para proteger a esta familia".

¿Qué quieres tú, Abby?

Quiero que me perdones.

De verdad.

Quiero que confíes en mí.

Quiero que te folles a tu mujer.

Ven aquí.

¿Sí?

Sal ahora.

Coge mi dinero y ve a Frogtown.

A la derecha en Fletcher. A la izquierda en Rowena.

Al cruzar las vías, hay una vía de acceso.

Para bajo el paso elevado, donde una roca impide el paso.

Espera allí a que te llame.

Vale. Entendido.

¿Te acompaño?

No, gracias.

No te preocupes.

Pero sí quiero que tú me sigas.

¿Por qué?

Tengo mucho dinero

y voy a pasar por un barrio donde la policía apenas pisa.

Si me pasa algo,

el dinero debe llegar a su destino.

¿ALGUNA NOVEDAD?

RON, LO SIENTO.

Dime.

¿Con quién crees que lidiamos?

Con dos hombres.

Uno dominante y otro sumiso.

- ¿Estás segura? - Sí.

Esa dinámica no varía.

Depende de la proximidad. Del refuerzo constante.

Es habitual en las patologías diádicas.

Una persona inflige el daño y la otra solo quiere oír que es importante.

- ¿Sabes por qué han elegido este sitio? - No.

Ilústrame.

Hay muchas rutas de escape.

Aquí aparecen cadáveres constantemente.

A menudo, al cabo de meses y totalmente irreconocibles.

Es la zona con la respuesta policial más lenta.

Si llamas al 911 desde aquí,

pueden tardar dos o tres horas, si es que vienen.

¿Qué me estás diciendo?

Opción tres.

Cuando Héctor esté a salvo,

mata a quien venga a recoger el dinero.

No es lo que aceptó tu mujer.

Mi mujer y yo tenemos un acuerdo.

No es la primera vez que me dicen eso.

Seguro que no, pero en este caso es verdad.

En ese caso, mi tarifa cambia.

¿Cuánto quieres?

1,4 millones de dólares más.

Supongo que crees que estaré en deuda contigo.

Todos estamos en deuda con algo.

Es lo que tiene ser adulto.

Vas a poder ayudar a la gente.

Y, por eso, querrán ayudarte a ti.

Asumo que Rand tiene experiencia en estos menesteres.

Sí.

Cuando esto acabe, quiero que recuerdes algo,

para que tengas en cuenta todos los factores.

Cuando Héctor esté a salvo,

mata a quien venga a recoger el dinero.

Ya veo.

Si trabajar contigo es así, Dayle,

no me gustaría ser tu enemigo.

La mejor influencia es la que no hace falta usar.

Bueno.

Parece que ya estoy.

Saldré y esperaré sus instrucciones.

- ¿Diga? - Camina hasta la silla.

Vale.

- ¿Dónde está? - A 450 m.

Hay un agujero en la valla. Para ahí.

De acuerdo.

¿Sí?

¿Ves la silla roja?

Si quieres ver al niño...

baja donde está la silla.

Será divertido.

¿Sí?

¿Sabes lo fácil que me resultaría matarte ahora mismo?

- ¿Por eso me has traído aquí? - No.

Si te quisiera muerto, ya lo estarías.

Estás aquí para entender qué se siente

al vivir humillado.

¿Humillado por qué?

Por perder todo lo que has construido.

Todo lo que te importaba.

¿No te da miedo que te pillen?

No.

De ahora en adelante, tú serás el que viva con miedo.

¿Tú vives con miedo?

No desde que destruiste todo lo que tengo.

Ahora no tengo nada que temer, cabrón. Y no tengo nada que perder.

No sé ni quién eres.

Exacto. Y nunca lo sabrás.

Pon la bolsa en el suelo, payaso.

Saca el dinero.

¿Ves qué bien? Instrucciones sencillas que hasta tú puedes seguir.

Qué bien me conoces.

Últimamente es difícil escapar de ti. Estás en todas partes.

- Ahora quítate los pantalones. - ¿Qué?

Quiero comprobar si vas armado.

No voy armado.

Soy tirador, gilipollas.

¿Sí? Pues dispárame.

No me tientes.

- Vale, ahora guárdalo. - ¿Qué?

Que vuelvas a guardarlo. ¿O pretendes que lo haga yo?

Que no se te olvide.

Mientras vivas,

estaré observándote y partiéndome el culo.

Y nunca sabrás quién soy.

Sí que lo sé.

¿Y quién soy?

Un tipo triste y cabreado.

Te pasó algo malo y culpas al mundo por ello.

Ahora eres rico.

Y, después de hoy, ya no serás mi problema.

Siete millones de dólares.

¿Dónde está el niño?

¡Quiero ver al niño!

¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?

Ay, madre.

Vale. Espera.

Vale, no te muevas.

Espera un segundo.

Espera.

No mires.

Dios.

Venga.

¡No! ¡Dayle, hay otro!

¡Dayle, espera! Hay un tercer...

No. Espera.

Espera. No ha sido cosa mía. Para.

Espera, no. Espera.

Para.

¡No! ¡Espera!

¡No, al niño no! ¡No!

¡No! ¡Por favor, no!

Ahí está tu padre.

Buenos días.

Gracias por acompañarnos en este momento tan complicado.

Incluso con esta lluvia.

Ya hemos hablado con el fiscal de distrito y la policía.

Les recordamos que la investigación sigue en curso.

Hemos convocado esta rueda de prensa por transparencia.

Como saben, el Sr. Kimball es candidato a la alcaldía de Los Ángeles.

Pero primero quiero presentarles a don Ramón Valle.

El señor Kimball me salvó la vida.

Hábleme del día en que llegó...

¿El día que obtuve el apoyo de CHIRLA,

el mayor grupo de inmigrantes de la ciudad?

Seguro que se refiere a eso.

No. El día que llegó a comisaría

y le contó a la policía

el secuestro fallido del hijo de su amigo.

Detestaría que ese día me definiera.

Ya, me parece que no tiene elección.

Menos de un año después, ¿puede contarnos cómo lo vivió?

Era un hombre más o menos normal y, de repente, sucedió esta tragedia.

Tuvo que contarle a Ramón que habían secuestrado a su hijo.

- Sí. - ¿Qué hizo primero?

Primero, rezamos.

Intentaron matarme.

Me dispararon.

Él le disparó.

Nos salvó la vida a mi hijo y a mí.

Esa mañana, dimos el rescate a Ramón y fue a recuperar a su hijo.

¿Siguió a Ramón?

Sabíamos que era un momento crucial.

¿Ramón sabía que lo estaba siguiendo?

Había oído al secuestrador darle indicaciones a Ramón

por teléfono, así que, cuando se marchó,

cogí el rifle de caza de mi padre del sótano,

porque no quería que lo supiera.

Creo que lo justo es que la ciudadanía vea lo ocurrido como una prueba de valor.

Subió 16 puntos entre la población latina

en los cuatro días previos a las elecciones.

No veo a los votantes como grupos raciales.

Le dijimos que Ramón se reuniría con él

en la ubicación con los 100 000 $ que mi...

A mi padre le gustaba tener mucho dinero en la caja fuerte.

Y cuando llegó allí, Mark, ¿qué vio?

Vi a Héctor y Ramón en el suelo,

y al secuestrador acercándose a ellos. Iba a dispararles y...

Cuando la seguridad del niño estuvo en peligro,

se emprendió una acción...

una acción cinética.

Le disparó a más de 180 metros de distancia.

Menuda puntería.

También se puede decir que le salvó la vida a Héctor. Eso hizo.

Tiene razón. Es mucha distancia.

Aprendí a manejar rifles en el Ejército, y creo que fue suerte.

No podría repetir un disparo así.

Me he declarado culpable del uso negligente de un arma de fuego

y del delito menor de poseer un rifle sin número de serie.

Son delitos graves y acepto las penas que se me han impuesto.

Un año en libertad condicional,

servicios comunitarios ligados a la seguridad de las armas

y una multa de 10 000 dólares.

He reconocido que cometí un delito e incumplí la ley.

Ramón también la incumplió al entrar ilegalmente en este país.

Ramón ha acordado con el ICE

su deportación voluntaria mañana,

que pagará él mismo.

No entrará en prisión

porque no tuvo contacto alguno

con el rifle de caza de mi padre.

Ramón vive en México con su prometida y su hijo.

Posee y gestiona un rancho grande y próspero,

y, por lo que sé, le va bien.

¿Ha hablado con Ramón?

Lo último que me dijo fue que era un alivio volver a México

porque Los Ángeles era demasiado peligroso.

Y, como alcalde, eso es lo primero que quiero cambiar.

Hablemos de usted.

Tenía pocas opciones.

La gente ni siquiera sabía su nombre.

Ahora es un gran favorito para la presidencia de EE. UU.

¿Cómo lo lleva? ¿Qué siente?

Es muy amable, pero, sinceramente,

ahora mi prioridad es nuestra agenda para el Ayuntamiento.

Eso es lo que dicen todos.

Puede, pero lo cierto es que es un trabajo a jornada completa.

Sinceramente,

no quiero ser presidente. Es lo último...

¿No ha creado un comité exploratorio? No parece que no le interese.

Ha sido una iniciativa externa porque a mucha gente le importa este país.

Parece un trabajo muy complicado.

No es algo que ambicione,

y afecta mucho a la familia. Y simplemente...

Se vio en la situación

de estar a punto de quitarle la vida a otra persona.

¿Qué pensó?

Era muy consciente de lo que estaba en juego y...

no tenía opción.

Supongo que, si lo hubiese pensado antes, habría estado más asustado.

Pero, en ese momento...

fue más fácil de lo que creía.

ANIMALES

Subtítulos: Raquel Aranzana González

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